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Nobleza y monarquia en la expansion espanola (siglos XV y XVI).

RESUMEN

La expansion castellana en el Atlantico se desarrolla entre principios del siglo XV y mediados del siglo XVI. Examinar cuanto, en este largo proceso, corresponde a iniciativas privadas o publicas requiere interpretar, en el mismo periodo, la historia politica y social de Castilla, la cual se caracteriza, primero, por la pugna entre nobleza y monarquia y, luego, por una indudable recuperacion de la monarquia, por lo menos en el sector politico, del terreno perdido anteriormente.

La evolucion de esta pugna permite, entonces, comprender las vicisitudes de la expansion ultramarina. Hasta los anos 1500 aproximadamente, la monarquia no estuvo en condiciones de imponer su autoridad y su preeminencia. La nobleza aprovecho aquella circunstancia para intervenir en beneficio propio; la expansion presento en ese momento la forma de iniciativas privadas. Pero, al perder la nobleza su protagonismo politico, la monarquia procuro acabar con aquellas practicas y mantener bajo su control las expediciones y conquistas. Asi, despues de 1500, la Corona puso especial empeno en sostener dos normas fundamentales: conservar este control e impedir que, en los territorios conquistados, se formara una nobleza semejante a la que existia en la peninsula que fuera capaz de oponerse a ella. No pudo evitar, sin embargo, la constitucion de una potente clase social criolla que a la larga acabo convirtiendose en aristocracia.

PALABRAS CLAVE

Castilla--nobleza--monarquia--expansion ultramarina--siglos XV y XVI

ABSTRACT

Castilian expansion over the Atlantic takes place from the early fifteenth century to the mid-sixteenth century. The examination of what, during this long process, was dealt with by private or public enterprises requires an analysis of Castile's political and social history along that period, which is characterized, in first place, by the struggle between nobility and monarchy, and, later, by the monarchy's gaining ground it had lost, at least in the political field.

This struggle's evolution allows, then, to understand vicissitudes related to overseas expansion. Up until approximately 1500, the monarchy was not in conditions to assert its authority and preeminence. The nobility took advantage of that circumstance to take part for its own benefit; in that time, expansion was developed by private enterprises. But, when the nobility lost its political prominence, the monarchy tried to stop those activities and to keep expeditions and conquests under its control. This way, after 1500, the Crown applied itself particularly to uphold two basic rules: to keep this control and to avoid, in conquered lands, the emergence of a nobility similar to the peninsular that would be able to be an opposition. However, it could not avoid the constitution of a powerful Creole class that, in the long term, ended by becoming aristocracy.

KEY WORDS

Castile--nobility--monarchy--overseas expansion--fifteenth and sixteenth centuries

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La expansion castellana en el Atlantico empieza a principios del siglo XV con los inicios de la conquista senorial de Canarias (1402) y puede considerarse como sustancialmente finalizada a mediados del siglo XVI, despues de la creacion de los virreinatos americanos, el de la Nueva Espana y el del Peru. Examinar cuanto, en este largo proceso, corresponde a iniciativas privadas o publicas requiere interpretar, en el mismo periodo, la historia politica y social de Castilla, la cual se caracteriza, primero, por la pugna entre nobleza y monarquia--en palabras que recuerdan el titulo del libro clasico de Luis Suarez Fernandez-, y luego, por una indudable recuperacion de la monarquia, por lo menos en el sector politico, del terreno perdido anteriormente.

El destino historico de Castilla en el siglo XV--apunta Luis Suarez Fernandez--se inscribe entre dos guerras civiles, la de 1368 y la de 1474. La primera, que debe enfocarse como una revuelta victoriosa de la nobleza contra Pedro I, permite a una rama bastarda de la dinastia--la de los Trastamara--asentarse en el trono; la segunda se termina por la derrota de un importante sector de la nobleza e inaugura, bajo la direccion de Isabel de Castilla y Fernando de Aragon, una nueva etapa con la creacion y los primeros pasos de un Estado moderno cuyas caracteristicas esenciales recogera la dinastia de los Austrias. Entre aquellas dos guerras civiles se situa una revolucion social que tiene como consecuencia la formacion de una aristocracia de nuevo cuno, ambiciosa, potente y dinamica. Cabe, en efecto, interpretar la historia social castellana del siglo XV--y tambien hasta cierto punto la historia politica--como un vasto proceso de aristocratizacion: la economia, la sociedad y la cultura se vieron arrastradas a el por el impulso de aquella clase social dominante que aspiraba a dar a la Res publica una estructura contractual, ligando al Monarca, en un juego de deberes y derechos, a la docena y media de linajes que juntaban riqueza y poder; pugnan estos linajes nobiliarios por aumentar su caudal y alzarse a puestos de primera fila en el gobierno; lo que esta en juego es la posibilidad para el Monarca de ejercer un poder personal de tipo politico (1).

Cuando, en diciembre de 1474, despues de la muerte de Enrique IV, Isabel se proclama reina de Castilla, muchos e importantes senores se niegan a reconocer sus derechos; defienden los de la Beltraneja y, en 1476, auxilian a la invasion portuguesa. La oposicion nobiliaria es tan encarnizada que los Reyes Catolicos se creen en el derecho y la obligacion de pedir auxilio a los vasallos, fomentando la rebelion contra los senores. Asi hay que entender su carta del 26 de abril de 1476, en la que garantizan a todas las ciudades y villas "que hayan lugar de se alzar y rebelar por Nos " que quedaran incorporadas al patrimonio real. Esta actitud ha dado lugar, a veces, a interpretaciones incorrectas. Hubo una epoca en la que uno de los topicos mas corrientes en la historiografia afirmaba que los Reyes se metieron a la nobleza en el bolsillo y se las arreglaron para negarle todo protagonismo en la vida politica y social. Hoy por hoy, se ha llegado a una interpretacion mucho mas matizada. No cabe duda de que la postura de los Reyes Catolicos en relacion con la nobleza esta llena de ambiguedad. Ellos, por una parte, se apoyan en los sentimientos antisenoriales latentes para debilitar a sus adversarios politicos, pero, por otra parte, no pueden correr el riesgo de perder el apoyo de otros nobles leales que verian con desagrado una generalizacion de los movimientos antisenoriales. En realidad, los Reyes Catolicos no se propusieron llevar a cabo una persecucion sistematica de los nobles como estamento, como clase. Procuraron reintegrar en el patrimonio real territorios enajenados durante los anos finales del reinado anterior y en esta defensa del patrimonio real fundaron en parte su propaganda; pero nunca entro en sus planes, como se ha escrito a veces, acabar con la nobleza y ni siquiera humillarla. Se limitaron, primero, a castigar a aquellos magnates que tomaron partido por la Beltraneja; y, luego, a controlar la actividad de los nobles de tal forma que no supusieran ya un peligro para su autoridad (2). Asi se comprende tanto el rigor que usaron con sus adversarios como su voluntad de recompensar a sus partidarios, mediante la concesion y creacion de nuevos senorios (3). En ningun momento pensaron en fomentar una campana antisenorial sistematica. Lo muestra a las claras lo ocurrido en 1480, cuando los Reyes separaron de la tierra de Segovia los sexmos de Valdemoros y Casarrubios para crear un senorio, el marquesado de Moya, a favor de sus fieles servidores, Andres Cabrera y su esposa, Beatriz de Bobadilla. Despues de la guerra de Granada, varios personajes se vieron recompensados de esta manera: el cardenal Mendoza, el marques de Villena, el duque de Medinaceli, el conde de Tendilla, el almirante de Castilla, el duque de Alba, el marques de Astorga, el marques de Los Velez (titulo este creado a favor de Pedro Fajardo), etcetera (4). Es preciso, pues, matizar la apreciacion sobre la politica de los Reyes Catolicos frente al hecho senorial. Ellos saben que necesitan de la nobleza como estamento, ya que ella es, como el clero, una de las bases sociales de la monarquia y el Estado moderno. El regimen senorial forma parte integrante de la estructura de poder de la epoca: esta sometido a la Corona, pero constituye una administracion delegada. La politica de los Reyes Catolicos es, pues, someter a disciplina a la nobleza, impedir que se entrometa en asuntos politicos, reivindicando para la sola Corona la afirmacion del poderio real absoluto (5) e implantando las bases de un regimen autoritario; todo ello sin acabar con la nobleza e incluso manteniendo y reforzando su influencia economica y social (6). Las Cortes de Toledo de 1480 no hicieron sino ratificar el absoluto predominio social y economico de la clase nobiliaria sobre el pais. No hay que olvidar que, a finales del siglo XV y a lo largo de la Edad Moderna, los Grandes y los Titulos poseen inmensas propiedades, muchas de las cuales estan vinculadas bajo la forma juridica del mayorazgo: siempre es posible anadir mas tierras a un mayorazgo, pero la venta o enajenacion estan sometidas a autorizacion previa de la Corona. De esta manera se produce una gran concentracion de tierras en manos de unas pocas familias nobiliarias. A estas propiedades conviene anadir las zonas que los senores de vasallos administran por delegacion del Rey; en ellas nombran a corregidores, regidores, escribanos, notarios, jueces... Mas de la tercera parte del territorio esta asi sometida, directa o indirectamente, al regimen senorial.

Para contrarrestar el poder de los nobles, los Reyes se apoyan preferentemente en las clases medias, promocionando a los letrados. Por "letrado" se entendia cualquier graduado de la universidad, el que habia alcanzado un titulo academico de bachiller, licenciado o doctor. Como la carrera mas concurrida era entonces la de Derecho, la palabra "letrado" vino poco a poco a tomarse en un sentido restringido para calificar a los juristas y a las profesiones correspondientes: las de los togados. Las letras vinieron pues a entenderse como sinonimo de ciencia juridica, cada dia mas necesaria para desempenar los cargos administrativos del Estado moderno. Los letrados empiezan asi a entrar en competencia con los caballeros de capa y espada, a sustituirlos en los Consejos, en los puestos de mando, en la administracion. La oposicion entre las armas y las letras, lejos de ser un topico para debates academicos, tiene un alcance sociologico muy importante: significa la rivalidad entre capas sociales distintas para hacerse cargo de los puestos clave del Estado.

En este aspecto, los Reyes Catolicos inauguran una practica que los primeros Austrias continuan: se sirven de los Grandes para los altos mandos militares, los virreinatos y las embajadas, puestos que les dan ocasion de gastar mas de lo que cobran en sueldos, pero se cuidan mucho de confiarles responsabilidades politicas. "En el gobierno del reino no debe entrar ningun Grande"; asi se expresa Carlos V en las instrucciones secretas que remite al futuro Felipe II, en 1543, cuando le encomienda la regencia en su ausencia (7). El Conde Duque de Olivares resume, en 1624, un siglo y medio de practica politica con estas palabras: "Tengo por desconveniente el ponerlos en oficios grandes, asi de la justicia, de la casa y de la hacienda" (8). La exaltacion de un poder real fuerte tiene como corolario la hostilidad, o por lo menos la desconfianza hacia la alta nobleza, considerada, desde la epoca de los Reyes Catolicos, como una amenaza para la preeminencia de la monarquia en los asuntos politicos. Un familiar del cardenal Cisneros lo resume sin miramientos en una frase grafica, en 1516: los Grandes "siempre quieren chupar al rey, beberle la sangre" (9).

La evolucion de la pugna entre nobleza y monarquia permite comprender las vicisitudes de la expansion ultramarina de Castilla. Hasta los anos 1500, poco mas o menos, la monarquia no estuvo en condiciones de imponer su autoridad y su preeminencia. La nobleza aprovecho aquella circunstancia para intervenir en beneficio propio; la expansion presento entonces la forma de iniciativas privadas. Al perder la nobleza su protagonismo politico, la monarquia procuro acabar con aquellas practicas y mantener bajo su control las expediciones y conquistas.

Entre 1402 y 1405, las conquistas de Lanzarote, de Fuerteventura y la de Hierro fueron llevadas a cabo por un noble normando, Juan de Bethencourt, quien actuaba como feudatario del Rey Enrique III de Castilla. En 1420, Bethencourt cede sus derechos al conde de Niebla, Enrique de Guzman, quien, a su vez, los traspasa a pequenos nobles andaluces: los Las Casas, Herrera, Peraza..., los cuales conquistan otra isla del archipielago, La Gomera. Senores de la baja Andalucia, ya acostumbrados a entradas y cabalgadas en el Atlantico en busca de botin y de esclavos, son pues los que acometen la empresa de colonizar las Canarias en los dos primeros tercios del siglo XV. Bajo la influencia del modelo institucional andaluz, las Canarias quedan sometidas al regimen senorial, un senorio que es a la vez solariego y jurisdiccional: el senor tiene la facultad de conceder tierras, cobrar tributos, ejercer la justicia, nombrar a los titulares de los oficios publicos.

Con la llegada al trono de la reina Isabel, en 1474, Castilla y Portugal se encuentran enfrentados en una guerra que no termina sino en 1479. La lucha no se limita al pleito sucesorio; tiene implicaciones en el Atlantico, concretamente en el Africa continental y en Canarias. Los Reyes Catolicos autorizan a los senores y pescadores andaluces para organizar expediciones a Africa, violando por lo tanto la exclusividad que pretendia tener Portugal en aquella zona. Pero es sobre todo en Canarias donde se nota la voluntad de los Reyes Catolicos de contrarrestar las pretensiones portuguesas y a la vez buscar una base para la expansion de Castilla en Africa. Los Reyes convencen a Ines Peraza, heredera de los primeros senores conquistadores, para que renuncie a sus derechos sobre las grandes islas a favor de la Corona; y es a la Corona de Castilla a la que se debe, entre 1478 y 1496, la conquista de las grandes islas: Gran Canaria (1480-1483), La Palma (1492-1493) y Tenerife (1493-1496).

Asi y todo, la conquista de las islas mayores resulto lenta, discontinua y dificil, ya que la Corona no la realizo de manera directa, sino por medio de capitulaciones con capitanes que organizaban pequenas huestes y buscaban financiacion, asociandose con mercaderes. En Gran Canaria intervino directamente la Iglesia, por considerar que la conquista era la mera continuacion del proceso misionero anterior. En cambio, en La Palma y Tenerife, son companias privadas las que emprenden la conquista, limitandose la Corona a enviar algunas tropas a Gran Canaria y reservandose el derecho a dirigir el proceso de organizacion social y administrativo posterior. La primera capitulacion para la conquista de Gran Canaria se firmo en 1478 con el obispo de Lanzarote, Juan de Frias, y el capitan Juan Rejon. En abril de 1483 concluye la conquista. Uno de los capitanes que habia intervenido en ella, Alonso Fernandez de Lugo, se convierte en el protagonista de la ocupacion de La Palma y Tenerife, unos diez anos despues. En junio de 1492 hace capitulacion con la Corona para la conquista de La Palma y recibe la gobernacion de la isla. Lugo forma compania con dos mercaderes italianos que financian la empresa a cambio de participar en los beneficios, si los hay, y consigue el dominio de La Palma entre septiembre de 1492 y mayo de 1493. La conquista de Tenerife se plantea de forma similar, con otros financistas tambien italianos, a los que se une el duque de Medina Sidonia. Las islas Canarias, proclaman los Reyes en 1487, no seran enajenadas. Asi se explica la configuracion politica del archipielago canario, con sus dos componentes: por una parte, un territorio senorial, consecuencia de la debilidad del poder real durante los dos primeros tercios del siglo XV, sector que permanecera hasta finales del Antiguo Regimen y que solo desaparecera con la extincion del regimen senorial en el siglo XIX; y, por otra parte, un territorio de realengo, base de apoyo para la politica expansionista de la Corona de Castilla en el Atlantico.

Las capitulaciones firmadas en Santa Fe, en 1492, entre los Reyes Catolicos y Cristobal Colon dan todavia mucha importancia a la iniciativa privada en la expansion ultramarina. A Colon se le conceden los titulos de almirante del Mar Oceano, virrey y gobernador de los territorios descubiertos, titulos y cargos con caracter hereditario. Ademas, Colon recibiria la decima parte de todas las ganancias netas que rindiesen las tierras descubiertas "por su industria". En 1499, el panorama cambia totalmente. Colon es llevado a Espana y sustituido en Indias por un gobernador nombrado por los Reyes, Nicolas de Ovando (1502). Diego Colon, hijo y sucesor del descubridor, que entroncara por matrimonio con la nobleza castellana, fue todavia y durante bastantes anos gobernador de la isla Espanola, a partir de 1509; pero, a pesar de todo, el gobierno de las nuevas tierras queda en manos de la burocracia real; se autorizan navegaciones y descubrimientos a cualquier piloto castellano que lo solicite y firme la capitulacion correspondiente (1499). La empresa de Indias se convierte asi en publica y nacional castellana. Quedaba por liquidar el regimen establecido en las Capitulaciones de Santa Fe. Los sucesores del descubridor interpretaron aquellas capitulaciones en un sentido maximalista, como si toda America hubiera sido descubierta "por su industria", pero no tuvieron mas remedio que reducir sus aspiraciones; despues de varios pleitos complicados, acabaron renunciando a sus derechos (1536) a cambio de una pension perpetua de 10.000 ducados anuales, el titulo de almirante, el marquesado de Jamaica (con feudo en dicha isla) y el ducado de Veragua, con un senorio de unos 65 km2 en el oeste del actual Panama (10).

Despues de 1500, la expansion sigue realizandose por medio de iniciativas privadas, pero la Corona puso especial empeno en mantener dos normas fundamentales: conservar el control previo de las expediciones; impedir que, en los territorios conquistados, se formara una nobleza semejante a la que existia en la peninsula.

La conquista del imperio colonial costo muy poco a la Corona. Solo las expediciones de Colon tuvieron una financiacion con fondos publicos: 7/8 de los gastos de la primera (un poco mas de un millon de maravedies); la segunda costo mas, ya que la Corona tuvo que fletar los barcos, pagar el material y los viveres y salarios para la tripulacion; en las dos ultimas expediciones colombinas, la inversion oficial fue mucho menos importante. Despues de Colon, la norma es la autofinanciacion de las conquistas que se dejan, con contadas excepciones, a la iniciativa privada, limitandose la Corona a conceder las autorizaciones necesarias. Las capitulaciones "para descubrir, para conquistar o para poblar" constituyen las bases juridicas de las conquistas; no se trata de contratos, sino de "licencias" o "mercedes"; la Corona toma precauciones; se niega a contraer cualquier compromiso; se reserva el derecho a nombrar funcionarios que administren los territorios conquistados (11).

?Quienes eran los hombres que participaron en los descubrimientos y las conquistas? Por lo general, fueron gentes sin fortuna, procedentes de las clases inferiores de la sociedad. Nobles no los hubo entre ellos. Algunos pretendian ser hidalgos; los mas eran hombres que no conocieron oficios ni tecnica alguna. Huian de una patria que no les ofrecia una salida satisfactoria y se marchaban a ultramar en busca de tierras mas acogedoras. Ansiaban encontrar horizontes nuevos, bienestar, aventuras. Querian ante todo "medrar y valer mas", es decir, salir de su condicion baja y equipararse a la nobleza. Para ello necesitaban hacerse ricos rapidamente. Las Casas, Motolinia y otros han censurado duramente "la insaciable codicia y ambicion que han tenido" y esta "negra codicia desordenada del oro". La acusacion se ha transformado en un lugar comun. Pero seria injusto e inexacto atenerse a este solo aspecto. Para los conquistadores, el dinero no era un fin, sino el medio de adquirir un prestigio social al que no podian acceder en la peninsula y alcanzar la gloria por sus hazanas. Morales Padron da ejemplos convincentes de tal mentalidad: Cortes, que compara la conquista de Mejico con la de las Galias que hizo Julio Cesar; Bernal Diaz del Castillo, preocupado por contar las jornadas en las que participo para "que mis hijos y nietos y descendientes osen decir con verdad: Estas tierras vino a descubrir y ganar mi padre a su costa y gasto la hacienda que tenia en ello". Despues de conquistada Granada y terminada la Reconquista, se interrumpio el movimiento que habia permitido a tantos jovenes ambiciosos alcanzar al mismo tiempo "honra y provecho ". Para los conquistadores, el prestigio de los valores militares venia antes del lucro mercantil (12). Van a las Indias en busca de un prestigio social que esta fuera de su alcance en la peninsula.

Muy pocos de aquellos conquistadores han alcanzado el exito social que anhelaban. Algunos han ocupado puestos de responsabilidad en la administracion de los territorios americanos, pero solo de modo provisional: muy pronto fueron sustituidos por funcionarios enviados desde la peninsula, con lo cual se inicia el proceso que llevara al complejo criollo de frustracion. Rarisimos son los que se ven recompensados por un titulo nobiliario; Heman Cortes se convierte en marques del Valle de Oaxaca; Francisco Pizarro fue nombrado primero caballero de Santiago y luego marques de la Conquista. Desde el principio, la Corona se ha negado a crear en el Nuevo Mundo una nobleza que pudiera representar una amenaza para su autoridad. Carlos V siempre tuvo muy mal concepto de los conquistadores. En las instrucciones reservadas que dicta para su hijo y sucesor, en Augsburgo, el 18 de enero de 1548, insiste en la necesidad de que se respete estrictamente la autoridad de la Corona en Indias:
   [...] y para que tengais la obediencia que es razon, con la cual
   las dichas Indias seran gobernadas en justicia y se tornen a poblar
   y rehacer y para que se obvie a las opresiones de los
   conquistadores y otros que han sido alla con cargo y autoridad y so
   color desto, con sus danadas intenciones, han hecho y hacen, y para
   que los indios sean amparados y sobrellevados en lo que fuere justo
   y tengais sobre los dichos conquistadores y sus haciendas la
   autoridad, superioridad, preeminencia y conocimiento que es razon y
   conviene para ganar y hacer la buena voluntad y fidelidad de los
   dichos indios y que el Consejo de las Indias se desvele en ello sin
   otro respeto alguno particular y como cosa que importa muy mucho
   [...]. Y asi, no dejareis [...] de [...] consultar muy bien con
   hombres de muy buen juicio, no interesados, y que entiendan las
   cosas de alla y que tengan principal fin y respecto de guardar la
   preeminencia real (13). Cuanto al gobierno de las Indias, es muy
   necesario que tengais solicitud y cuidado de saber y entender como
   pasan las cosas de alli y de asegurarlas por el servicio de Dios
   [...]


Los misioneros y cronistas contribuyeron a crear en Espana una corriente de hostilidad hacia los conquistadores. Las Casas no oculta su desprecio hacia aquellos advenedizos:
   ?Que predicacion y doctrina [...] podra hacer Juan Colmenero en
   Santa Marta, un hombre matiego [rustico, grosero] y tal como su
   nombre muestra, a quien dieron en encomienda un pueblo grande y lo
   hicieron cura de las animas [...]? Una analfabeta que ni siquiera
   sabe persignarse correctamente [...] (14)


Motolinia no le va a la zaga: la mayor parte son labradores en Espana, pero "hanse ensenoreado en esta tierra y mandan a los senores principales naturales de ella como si fueran sus eselavos". Gomara recoge la que era opinion dominante en Espana: "Los motejaban de villanos en Espana y Corte, y no merecedores de tanta parte y riquezas, y no digo entonces, pero antes y despues lo acostumbran decir los que no van a las Indias: ?hombres que por ventura merecen lo que tienen?" Hubo pues, en la sociedad castellana del siglo XVI, un rechazo casi total hacia los conquistadores, quienes, desde el principio, fueron vistos como gentes sin escrupulos: "en opinion de los nobles [...]fueron pretenciosos advenedizos con las manos tenidas de sangre de inocentes indios y con riquezas de origen al menos sospechoso" (15), y eso que la sociedad castellana de la primera mitad del siglo XVI era todavia una sociedad abierta; no era del todo imposible acceder a la hidalguia. Ahora bien, la hidalguia se merece, no se consigue en seguida; es preciso contar con el tiempo; solo a la segunda o tercera generacion los descendientes de un mercader pueden incorporarse plenamente a la elite social; pero los conquistadores tenian prisa, lo querian todo en seguida (16).
   De ahi vino el resentimiento de muchos conquistadores: aqui el
   principe no hace el gasto y es el capitan el que socorre y avia la
   gente (Vargas Machuca). A mi costa hice la gente e gastos que
   convino para la jornada e adeude por lo poco que halle prestado,
   demas de lo que presente ya tenia, en mas de 60.000 castellanos
   (Pedro de Valdivia). En tiempo que estuve conquistando la tierra y
   anduve con la mochila a cuestas, nunca se me dio ayuda y agora que
   la tengo conquistada e ganada, me envian padrastro (Pizarro). El
   ejemplo mas celebre de resentimiento nos lo proporciona el famoso
   Lope de Aguirre, quien, en plena selva amazonica, le declara la
   guerra a Felipe II: Mira, rey espanol que no seas cruel a tus
   vasallos ni ingrato, pues estando tu padre y tu en los reynos de
   Espana, sin ninguna zozobra, te han dado tus vasallos, a costa de
   su sangre y hacienda, tantos reynos y senorios como en estas partes
   tienes; y mira, rey y senor, que no puedes llevar con titulo de rey
   justo ningun interes en estas partes donde no aventuraste nada sin
   que primero los que en ellas han trabajado y sudado sean
   gratificados (17).


A pesar de todo, la Corona tuvo que hacer concesiones. Se resistio a crear una verdadera nobleza en las Indias, pero no tuvo mas remedio que consentir a una forma modernizada del regimen senorial, la encomienda, a pesar de las campanas de Las Casas, quien denunciaba en ella un peligro politico: sus titulares--los encomenderos-podrian facilmente hacerse "muy senores y menos domables y obedientes a Vuestra Majestad y a sus reales justicias". Se procuro, sin embargo, tomar precauciones para evitar la formacion en Indias de senorios jurisdiccionales semejantes a los que existian en la peninsula. La evolucion decisiva se debe a Felipe II, quien transformo la encomienda de servicio--en la que los indios pagaban el tributo a los encomenderos en especie y en trabajo forzoso-, en encomienda de tributo, en la que este se percibe en metalico y es recaudado por los funcionarios del Rey, sin que el encomendero tenga contacto con los indios ni autoridad sobre ellos; la institucion otrora disenada como base de un regimen senorial se habia convertido en una simple renta, pagada por la hacienda real y mermada por impuestos.

Escarmentada por la pugna con la nobleza castellana que se desarrollo en los siglos finales de la Edad Media, la monarquia trato pues de evitar que la expansion ultramarina diera lugar a la formacion de una nobleza americana capaz de oponerse a ella. No pudo impedir, sin embargo, la constitucion de una potente clase social criolla que a la larga acabo convirtiendose en aristocracia. Desde el siglo XVI hay un conflicto virtual entre los criollos y los agentes de la Corona. Entre los unos y los otros existen solidaridades y aun complicidades, pero tambien rivalidades. Los descendientes de los conquistadores consideran que las Indias les pertenecen, ya que sus padres ganaron aquellos territorios sin la ayuda de la Corona. Quieren aprovecharse de la tierra y de los hombres y acusan a los funcionarios reales porque estos les niegan el derecho a explotar a los indios como les da la gana. Este es el origen del complejo criollo de frustracion que tendra consecuencias graves a finales del siglo XVIII.

(1) SUAREZ FERNANDEZ, L., Nobleza y monarquia, Valladolid, 1959.

(2) Recuperaron asi la jurisdiccion sobre ciudades cuya importancia era de primer orden: Plasencia, Cadiz, Gibraltar.

(3) La nobleza de Galicia ofrece ejemplos tipicos de esta actitud, lo cual explica la postura de los Reyes Catolicos despues de su victoria en la guerra civil, al proceder contra los rebeldes. Fernando de Pareja, adelantado de Galicia, Pedro Alvarez de Sotomayor, conde de Camina, y, sobre todo, el conde de Lemos, sufren el rigor de la represion. El balance de esta tension entre la Corona y parte de la nobleza de Galicia, que se prolonga hasta 1486, es impresionante: mas de cincuenta castillos o casas fuertes derribadas, sentencias de muerte para complices, confiscaciones, etcetera.

(4) Ver LADERO QUESADA, M. A., "La repoblacion del reino de Granada", Hispania, 1968.

(5) Poderlo real absoluto; la expresion se repite varias veces en el testamento de la reina Isabel: "no obstante qualesquier leyes, fueros e derechos comunes o particulares de los dichos mis reinos, que en contrario desto sea o ser pueda".

(6) Ver el juicio de uno de los ultimos historiadores del reinado: "El talante de las relaciones entre monarquia y nobleza en ese reinado: pactan, le aseguran parte de las antiguas usurpaciones, exigen que devuelvan otras, pero, en ningun caso. se enfrentan directamente con ella ni pretenden anularla; !habria sido un disparate, t La nobleza entra paulatinamente al servicio de la Monarquia. la cual les da guerras y honores a cambio de fidelidad; en ocasiones, incluso matrimonios cercanos a la Corona. No nos quepa duda que los Reyes Catolicos nunca quisieron anular a la nobleza. No cabia en sus formas de pensamiento", ALVAREZ EZQUERRA, A., lsabel la Catolica. Madrid, Temas de Hoy, 2002.

(7) "He nombrado al cardenal de Toledo [Fernando de Valdes] presidente y a Cobos para que os aconsejeis dellos en las cosas del gobierno [...]. El duque de Alba quisiera entrar con ellos [...]. Por ser cosa del gobierno del reino donde no es bien que entren Grandes, no lo quise admitir, de que no quedo poco agraviado [...]. De ponerle a el ni a otros Grandes muy adentro en la gobernacion os habeis de guardar". Instrucciones de Palamos, 4 de mayo de 1543, publicadas por FERNANDEZ, ALVAREZ, M., Corpus documental de Carlos V, Salamanca, 1973, t. II, p. 90 y ss.

(8) Gran Memorial de 1624, publicado por ELLIOTT, J. H. y E DE LA PENA, J., Memoriales y cartas del Conde-Duque de Olivares, Madrid, Alfaguara, 1978, t. I, p. 55.

(9) Carta de Varacaldo a Diego Lopez de Ayala, 11 de diciembre de 1516, Cartas de los secretarios del cardenal Cisneros, Madrid, 1875, p. 71.

(10) CESPEDES DEL CASTILLO, G., en Historia de Espana. Barcelona, Labor, t. VI, pp. 35-36.

(11) En realidad, si que participa la Corona en la financiacion de las expediciones de conquista, pero lo hace de manera indirecta, otorgando ayudas de costa a ciertos conquistadores (Pizarro y Almagro se han beneficiado de tales ayudas). Otro modo de financiar indirectamente las conquistas es otorgar a conquistadores determinados oficios (alcaides, adelantados, gobernadores, capitanes generales...) o incitaciones fiscales (exencion de derechos de aduanas o alcabalas, autorizaciones para introducir esclavos sin pagar los derechos correspondientes).

(12) Ver la frase de Pizarro que cita Unamuno en En torno al casticismo: "Por aqui se va al Peru a ser rico; por aca se va a Panama a ser pobre; escoja todo buen castellano lo que mejor le estuviere". Cortes, en 1504, cuando le ofrecen una concesion en la Espanola, exclama orgullosamente: "Yo he venido aqui a coger oro y no a labrar el suelo como un campesino", HANKE, L., La lucha por la justicia en la conquista de America, 2a edicion, Madrid, 1967, p. 130.

(13) FERNANDEZ ALVAREZ, M., Corpus documental ..., op. cit. t. II, p. 569 y ss.

(14) Octavio remedio, 1542.

(15) CESPEDES DEL CASTILLO, G., La exploracion del Atlantico, Madrid, 1991.

(16) Todavia en la segunda mitad del siglo XVI, un sector seguia considerando que los conquistadores eran la hez de la sociedad. Ver lo que escribe Mendieta, en 1582, a proposito de la Nueva Espana: "si ellos [los espanoles] pudiesen tener buen gobierno en su republica, como todo el mundo de todas las naciones tiene, conviene a saber que los menores sirvan a los mayores, y los pobres a los ricos, y los populares a los nobles, no tendrian necesidad de compeler a otra nacion a que por fuerza los sirva; pero si quieren soportar una incorporable quimera de que todos los que pasaren la mar de Espana para las Indias (con ser la mayor parte lo desechado de ella) y los que dellos aca nacieren, todos han de ser caballeros y senores y principes y todos ellos y a sus esclavos le sirvan y los mantengan los indias, ?que millones de gentes bastara para poderlo llevar? ". (BRAVO GUERREIRA, M. C., La consolidacion de las instituciones americanas: el ejemplo del virrey Francisco de Toledo, comunicacion en el congreso Las sociedades ibericas y el mar a finales del siglo XVI, Tomo VI: Las Indias, Madrid, 1998, p. 150). El desprestigio del conquistador se da tambien en la epoca moderna. Ver lo que escribia, en 1905, el novelista frances Claude Farrere en su libro Les Civilises: "Aux yeux unanimes de la nation francaise, les colonies ont la reputation d'tre la derniere ressource et le suprime asile des declasses de toutes les classes et des repris de toutes les justices [...]. La metropole n'exporte jamais que le rebut de son contingent".

(17) Ver GOMEZ, C., y MARCHENA, J., "Los senores de la guerra en la conquista", Anuario de estudios americanos, XLII, 1985.
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Author:Perez, Joseph
Publication:Cuadernos de Historia de Espana
Date:Jan 1, 2011
Words:6032
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