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Narrativas de resistencia: analisis de tres organizaciones de mujeres en Colombia/Resistance narratives: analysis of three women's organizations in Colombia.

Sumario. 1. ?Pueden (tras)tocar la hegemonia las sujetas subalternas? 2. La conformacion de la identidad compartida: las narrativas colectivas. 3. Las narrativas como objeto y metodo. 4. Contrapublicos subalternos en Colombia. 5. La conformacion de las narrativas colectivas: relatos y estrategias. 6. Las narrativas de resistencia: la OFP, la Ruta Pacifica y la RNM. 7. Tocando y trastocando: las resistencias conjuntas de las organizaciones de mujeres. 8. Bibliografia.

1. ?Pueden (tras)tocar la hegemonia las sujetas subalternas? (2)

El analisis de los estudios sobre violencia sociopolitica se ha caracterizado por una vision androcentrica, se enmarca en la vision de la guerra como "un asunto de hombres", y en la decision de la no inclusion de la perspectiva de genero en los analisis politologicos (Blair, 2012). En 2004, con el libro Violence and subjetivity (Das et al., 2000) se desarrollan analisis que estudian el impacto de la violencia desde la perspectiva de la subjetividad, y se generan nuevos marcos de interpretacion que atienden al imaginario, las experiencias y las narrativas propias del sujeto; que lo significan y lo situan en las relaciones de poder (Bolivar y Florez, 2004). De este modo, la concepcion sobre la politica se desarrolla, y se entiende desde marcos de analisis mas amplios que no solo centran su estudio en la sociedad, sino tambien en el sujeto (Pecaut, 1998).

La incorporacion del analisis diferenciado de genero en los conflictos armados aparece como imprescindible para analizar determinados fenomenos sociales, culturales y politicos de las sociedades contemporaneas, que encierra distintas formas de asumir las identidades sexo-genero (Blair, 2012).

La larga trayectoria de participacion de las mujeres en el conflicto armado colombiano se puede remontar a los anos setenta, con el surgimiento de las guerrillas y la creacion de las primeras organizaciones sociales. No obstante, sera a partir de los noventa cuando los relatos (3) de las mujeres empezaran a ocupar un mayor peso social, ante el incremento de la participacion de las mujeres en organizaciones sociales.

Colombia se evidencia como un estudio de caso importante para el analisis de la participacion de las mujeres en los procesos sociales de conflicto. Los mas de cincuenta anos de violencia sociopolitica, el incremento, asi como la heterogeneidad, de organizaciones de mujeres hacen de Colombia un escenario idoneo para el estudio de la participacion femenina y la generacion de relatos compartidos.

Las dinamicas de la guerra configuran una estructura estratificada donde uno de los generos (el femenino), es relegado de la participacion activa. Esta estratificacion se establece en torno a la estructura jerarquica subyacente, mediante la cual la participacion en la guerra se encuentra mediada por un sistema sexuado.

El sistema sexo-genero se refuerza y acentua en los escenarios de guerra (Cockburn, 2007; Magallon, 1998), configurandose asi la reificacion de los roles de genero. Este sistema se establece como ideologico y se instituye en la posicion de poder entre opuesto-inferior, asi como "lo negro/lo indigena se leyo como contrario-subordinado de lo blanco, y lo barbaro, como el inverso-devaluado de lo civilizado" (Wills, 2007:38). La existencia de una esfera "oficial" que instaura un discurso hegemonico normativizado margina y excluye a todo aquello que no se encuentra dentro de la norma. Este hecho condiciona los efectos frontera, generando diversos discursos de resistencia. Esta marginalidad de otras realidades no sujetas a la norma genera esferas propias de accion social como "contrapublicos subalternos" (4) (Fraser, 1997:13).

En el caso de las organizaciones de mujeres en Colombia, mediante su posicion de genero, han construido contrapublicos subalternos que han generado resistencia al discurso hegemonico establecido. De este modo, a traves de la diferencia de genero construida en el sistema de dominacion masculina, se genera el efecto frontera: la resistencia (Laclau y Mouffe, 1987).

La reivindicacion pasa necesariamente por su cuerpo, el planteamiento sobre la guerra y la violencia irrumpe en sus vidas a traves del dolor y la muerte, ya bien sean como victimas directa o indirectas, la violencia se refuerza en la posicion de genero. Estas vivencias conforman intersubjetividades que daran paso a la conformacion de relatos compartidos y accionar social: narrativas colectivas. En la generacion de estas narrativas colectivas de resistencia en Colombia cabe preguntarse ?son los relatos subalternos elementos para configurar, trastocar o cambiar la hegemonia?

Para dar respuesta a esta pregunta, el presente articulo enfoca su analisis sobre las narrativas colectivas conformadas por tres organizaciones de mujeres en Colombia: la Organizacion Femenina Popular (OFP), la Ruta Pacifica de las Mujeres y la Red Nacional de las Mujeres (RNM). Estas tres organizaciones son diversas y heterogeneas entre si, pero han articulado un relato y unas estrategias de accion social compartidas en torno a la construccion de paz en el pais, producto de la participacion sexuada en la guerra. El analisis de estas narrativas tiene como marco el periodo previo de los acuerdos de paz entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejercito Popular (FARC-EP). (5)

En el punto se aborda el concepto de narrativa colectiva como la conformacion de una serie de relatos y acciones que resignifican la identidad, y seguidamente en el siguiente punto se aborda el analisis de las narrativas. En el apartado cuatro se aporta un marco sobre el movimiento social de mujeres, y la conformacion de una amplia diversidad de organizaciones en Colombia. En el siguiente apartado, el quinto, el estudio se centra en los relatos y estrategias que realizan las organizaciones de mujeres en el contexto de violencia colombiano, y dara paso al apartado sexto donde se focaliza el analisis sobre las narrativas de resistencia. Estas son abordadas desde las tres organizaciones senaladas, que aun con distintos recorridos, han centrado sus reivindicaciones con relatos y estrategias que han generado resistencias a la hegemonia narrativa. Por ultimo, a modo de conclusion, se senalan los logros conseguidos por las narrativas colectivas de las organizaciones de mujeres, y hasta que punto han trastocado o no la hegemonia narrativa.

2. La conformacion de la identidad compartida: las narrativas colectivas

La identidad colectiva ha sido un elemento de analisis en el estudio de los movimientos sociales con diversas aproximaciones al concepto. Alain Touraine rechazaba el concepto de identidad para el analisis de las acciones sociales al entender que "recurrir a la identidad es recurrir a una definicion no social del actor social" (Touraine, 1987:107).

Teoricos posteriores integrarian el estudio de la identidad como parte de la conformacion social. Alberto Melucci aludia la identidad colectiva como "la definicion compartida e interactiva, y producida por individuos en interaccion, concerniente a las orientaciones de su accion, asi como al campo de oportunidades y restricciones en el que tiene lugar su accion" (Melucci, 1989:34).

La creacion de nuevas narrativas colectivas--establecidas en los movimientos sociales--revelaran "una insuficiencia en las identidades y voluntades colectivas preexistentes y un deseo de autoafirmacion" (Revilla, 1994:207). Por tanto, el proceso de identificacion colectiva se comprendera como la movilizacion "fuera del ambito de la politica institucional, que dota de sentido (certidumbre) a la accion individual y colectiva en la articulacion de un proyecto de orden social" (Revilla, 1994:209). Asi pues, las nuevas teorias indican que la identidad "se construye en y a traves de las acciones" (Butler, 1990:142); atendiendo a la praxis social como elemento mediante y por el cual se conforma identidades. Esta praxis social se establece en la conformacion del sujeto en su contexto social a traves de sus acciones y relatos.

En este sentido, la narratividad se articula a traves de relatos y acciones, que establecen un proceso de identificacion colectiva. Squires senala que la conformacion de la identidad colectiva, en torno a sujetas politicas, genera un empoderamiento individual y grupal que permite una mayor agencia (Squires, 2000). No obstante, se puede plantear tambien a la inversa: es la consciencia sobre la capacidad de accion la que conforma la posibilidad de erigirse como sujetas politicas que lleva a la generacion de procesos de identificacion colectivos. Independientemente de si es primero la identidad o la accion, ambos son procesos que se retroalimentan entre si, y que estan interrelacionados. (Revilla, 1994).

La participacion activa de las mujeres como sujetas politicas ha estado condicionada por la situacion de victimas debido a una situacion previa a la participacion o por motivo de ella. En esta linea, el acercamiento de muchas mujeres a estas organizaciones ha condicionado nuevos escenarios, ya que, independientemente del motivo del acercamiento a la organizacion, la participacion activa en la lucha politica ha promovido el "poder para" (Allen, 1999:126). Segun el Informe de la Verdad de las Mujeres de la Ruta Pacifica, mas de la mitad de las mujeres, el 57% de las entrevistadas, indicaban una transformacion de su identidad al asumir roles de sujetas politicas (Ruta Pacifica de las Mujeres, 2013). De este modo, este cambio de rol de victima a sujeta politica les hace ganar agencia mediante distintas vias. Como senala la Ruta las "(...) mujeres afirman sentirse diferentes despues de estas experiencias que las cambiaron fortaleciendolas, dandoles mayor humanidad, autoconocimiento, independencia y autoestima. Senalan que en la relacion con las parejas y los hijos cambiaron, haciendose respetar mas y aprendiendo a resolver conflictos sin violencia. Ganaron en su capacidad de defenderse pero tambien en su capacidad de ayudar a las demas personas" (Ruta Pacifica de las Mujeres, 2013:83).

Aunque el rol de las mujeres como sujetas politicas ha generado dinamicas positivas tambien ha generado una mayor exposicion ante los actores armados. Muchas mujeres lideresas, al ser amenazadas, han tenido que bajar su perfil politico o "disminuir su visibilidad" para evitar la violencia sobre ellas (Ruta Pacifica de las Mujeres, 2013:84). En esta linea, se observa la necesidad de ocultar la agencia conseguida por miedo a la violencia aleccionadora contra las mujeres que opera cuando estas rompen los mandatos de genero establecidos en la hegemonia narrativa.

Asi pues, al margen de las vicisitudes derivadas del empoderamiento, la amplitud de capacidades se erige como uno de los elementos cruciales en las organizaciones de mujeres. Mediante el proceso de duelo, anclajes y movilizacion, las mujeres victimas evidencian una transformacion identitaria al distanciarse de los roles pasados (White, 1992), y conformando una nueva identidad colectiva en torno a las narrativas colectivas (Gorlier, 2002).

Por consiguiente, la narratividad se establece como la vision social y personal --mediante la cual producimos y reproducimos nuestra acciones--donde se subscriben las identidades sociales que configuran quienes somos (Manganas, 2016; Somers, 1994; Somers y Gibson, 1993). Si bien la construccion de narrativas se genera mediante el proceso colectivo, se modelan y transforman mediante la interaccion entre las distintas historias o relatos. Por tanto, la narracion se establece a traves de "continuaciones", "apropiaciones" y "confrontaciones" en el proceso de conformacion de la narrativa (Gorlier, 2004). Asi pues, se establece una posicion de interdependencia entre el sujeto y los otros, donde las narrativas de los sujetos se encuentran entremezcladas debido a las "interacciones significativas [donde] siempre es objeto de modelado social" (Gergen, 1994:176).

Las organizaciones se pueden conformar como grupos de "re-socializacion", donde la identidad previa se resignifica a traves de los relatos compartidos (Gorlier, 2002). De este modo, las narrativas colectivas establecidas en las organizaciones conforman nuevos roles "y en las colectividades con mas roles que miembros, estos tienen la oportunidad no solo de ser ayudados, sino tambien de ayudar (Gorlier, 2002:38). En esta linea, la Ruta utiliza el concepto de sobrevivientes (6) para aludir a la situacion de victima, resignificando la concepcion de victima mediante el uso de un concepto del cual se desprende la concepcion de sujeto activo y por tanto de empoderamiento.

3. Las narrativas como objeto y metodo

La eleccion de las narrativas compartidas surge como objeto y como metodo de analisis, para poder estudiar la conformacion de aquellos contrapublicos subalternos que han conseguido articular una narrativa de resistencia.

Para el estudio de estas tres organizaciones, se ha realizado un analisis sobre las narrativas mediadas a traves de sus relatos compartidos--a partir del material publicado y difundido por sus paginas webs--y sus estrategias de accion social. En esta linea, la OFP ha contado con dos medios de comunicacion impresos, la revista anual de derechos humanos La Mohana y el periodico bimensual Mujer Popular (7). Para la RNM su pagina web ha sido una referencia constante en la cual se puede encontrar todos sus documentos, boletines, informes y publicaciones utilizados para su estudio. En el caso de la Ruta Pacifica por las Mujeres, al igual que en la RNM, su pagina web ha sido cardinal para conseguir documentos de trabajo y publicaciones. De los documentos analizados se encuentran boletines y agendas por la paz emitidas por las organizaciones de la Ruta en algunos departamentos, y otras publicaciones que aluden a documentos teoricos como informes sobre el estado de la cuestion.

El analisis de estos documentos junto con su accionar social (paros, movilizaciones, comunicados y caravanas) son los principales elementos para el analisis de la narratividad. El objeto de analisis pasa a establecerse como sujeto del cual se deriva el relato, concibiendo la narratividad como el proceso identitario subjetivo y colectivo de las personas. De este modo, el analisis de narrativas se presenta como la herramienta metodologica adecuada para el estudio sobre la diversidad de historias, asi como de las estructuras subyacentes (Frank, 1995).

La narrativa esta sumida en la relacionalidad del proceso social, por tanto, es condicion necesaria atender a "la conciencia social, la accion social, las instituciones, las estructuras e incluso la propia sociedad; el yo y los propositos del yo (...) en el contexto de relaciones internas y externas de tiempo y lugar" (Somers, 1994:621). De manera que las identidades se instituyen mediante la narratividad orientada por interacciones sociales (tanto desde las instituciones como desde las personas) establecidas en un tiempo y un lugar determinados, atendiendo asi a la identidades como condicionantes particulares y no universales (Somers, 1994).

Cuatro son los rasgos que caracterizan el analisis de la narrativa: 1) La relacionalidad entre las partes a un todo; 2) trama causal; 3) apropiacion selectiva; 4) temporalidad (Somers, 1992). Estos rasgos muestran como el analisis de las narrativas predispone de diversas constelaciones de relaciones, que establezcan una trama causal, en una relacion temporal y un lugar determinado. Una caracteristica principal de la narracion es la compresion a traves de la conexion de "[las] partes (por mas inestables) a alguna nocion de un todo (por incoherente o irrealizable). En este sentido, la narrativa se convierte en una categoria epistemologica" (Somers, 1992:602).

4. Contrapublicos subalternos en Colombia

La primera ola feminista en Colombia habia conseguido el sufragio universal para las mujeres, pero no seria hasta la segunda ola feminista (de 1979 a 1975) donde resurgirian los nuevos relatos feministas que avanzan sobre el discurso igualitario en la democracia (Luna y Villarreal, 1994). En estos anos se generaron nuevos contrapublicos feministas, grupos que resultaron de la ruptura de espacios de izquierdas, de la reflexion sobre el sistema sexo-genero y de la necesidad de espacios propios (Escobar y Medrano, 1982). Estas luchas empezaron a "romper el muro de la privacidad y se colocan en el espacio publico temas como la sexualidad, el aborto, la libertad de decidir sobre el cuerpo" (Velasquez, 1995:382). Igualmente, sera a partir de la decada de los setenta cuando empieza el interes de las organizaciones de mujeres por los temas de paz, este seria el caso de la Organizacion Femenina Popular (OFP) (Corporacion SISMA MUJER y MZC, 2010:10). Organizaciones como la Union de Ciudadanas de Colombia--vinculada a una politica partidista tradicional relacionadas muchas de ellas con el movimiento sufragista de la primera ola--muestran la convivencia entre ambas olas: "Se superponen y hasta son arrastradas unas por otras" (Lamus, 2010:104).

Los contrapublicos feministas de la segunda ola supusieron una ruptura cultural, con consignas como "me descolonice" y "soy mujer y me gusta", iniciando debates que relacionan cuerpo-poder y luchan por la despenalizacion del aborto (Wills, 2007:171). No obstante, en torno a la diversidad del movimiento feminista en Colombia se generan distintas iniciativas, estableciendo "tres corrientes distintas de feminismos, las autonomas, las anarquistas y las que defienden la 'doble militancia'" (Wills, 2007:171-172). Entre el periodo de 1974-1988, algunas organizaciones de mujeres empiezan a tomar una "posicion antipartidos y a favor de iniciativas volcadas hacia transformaciones de la sociedad civil" (Wills, 2007:190), lo que genero un movimiento que tiende hacia la corriente autonoma de los feminismos latinoamericanos.

A finales de la decada de los ochenta, el mapa de organizaciones de mujeres, asi como la capacidad de movilizacion de las mismas, se habia incrementado. Se conformaban movimientos en el reclamo de diversas narrativas construidas en torno a la posicion de genero y clase (Lamus, 2010). Los movimientos de mujeres y el movimiento feminista constituirian el llamado Movimiento de Mujeres, definido como "el sistema de practicas sociales contradictorias que controvierten el orden establecido a partir de las contradicciones especificas como genero y como clase" (Luna y Villarreal, 1994:182).

La multiplicidad de realidades ante la posicion de genero, tales como mujeres afrocolombianas, indigenas y la interseccion de clase social, establecen una amplitud de discursos y miradas; pero con un factor comun que se aplica en la posicion de genero, y origina el contexto de violencia sexuada. Este hecho configura las demandas de las organizaciones que se movian entre la violencia de los espacios privados y contra las diversas violencias cometidas sobre el cuerpo y territorio debido al conflicto armado, hecho que ha permitido el acercamiento entre organizaciones feministas y organizaciones de mujeres populares (Lamus, 2010).

De este modo, entre 1985 y 1990, las represiones sufridas por la izquierda tras los acuerdos de paz, como seria el caso de la matanza de dirigentes de la Union Patriotica, reforzaron la posicion de autonomia, con respecto a los partidos, del movimiento de mujeres (Lamus, 2010). En este contexto de violencia, se puso en marcha un proceso constituyente en el cual las mujeres formarian parte de la preparacion del texto mediante la Red Mujeres y Constituyente, espacio que daria lugar a la Red Nacional de Mujeres (RNM) (Tamayo, 1998). Las distintas demandas defendidas se referian a la implementacion de un lenguaje inclusivo en el texto constituyente, y la prohibicion de la discriminacion por motivos de "situacion economica, social y cultural, etnica o de genero, opcion religiosa, politica o sexual" (Wills, 2007:219). Las reivindicaciones se situaron, por un lado, en la maternidad como derecho frente a responsabilidad: demandaban al Estado las garantias para la crianza y la proteccion laboral de la mujer embarazada; y por otro, en el debate ante el trabajo domestico, al instar al Estado en la proteccion del trabajo y al reconocimiento del mismo (Lamus, 2010; Wills, 2007).

Estas propuestas fueron llevadas al Encuentro Nacional de Mujeres "Un abrazo amoroso por la vida" que tuvo lugar el 13, 14 y 15 de octubre de 1990 en Bogota. En este encuentro se observo la diversidad de posiciones feministas, y se origino lo que se denominara la segunda ruptura (Lamus, 2010). Estas disputas vendrian relacionadas con el tipo de participacion en la Asamblea Constituyente, divididas entre la participacion con las organizaciones politicas o con listas propias (Wills, 2007). Estos enfrentamientos refieren de nuevo a la ruptura inicial entre autonomas, aquellas que defendieron la creacion de listas propias; y partidistas, las que optaron por la inclusion en las listas mixtas (Wills, 2007). Sin embargo, lejos de observarse como una discusion menor arrastrada en el tiempo, como senala Maria Emma Wills, esta disputa muestra dos formas distintas de entender y hacer politica. En esta linea, Doris Lamus indicaria que "este asunto si tiene que ver con interpretaciones de la politica; no es solo una vieja rencilla, sino una factura historica en las posturas mas <<tradicionales>>, si cabe la expresion, que se origina en las militancias partidistas de las izquierdas en que buen numero de estas mujeres inician trayectorias y que da cuenta de los vinculos y condiciones de vida de cada una en aquellos tiempos" (Lamus, 2010:118).

Esta ruptura se mantiene en la actualidad, asi como la diversidad de agendas que llevan incluso a encontrar posiciones contradictorias, "las posturas ante el genero son muy diversas y llegan a ser a veces antagonicas en cuestiones de maternidad, aborto y planificacion" (Wills, 2007:230). Ademas, el contexto de violencia no ha logrado generar un referente comun de lucha en torno al eje de la paz en las organizaciones de mujeres. Esto es debido a la fractura originaria entre autonomas y partidistas, ya que, la exclusion politica del sistema colombiano muestra como "subversivo" todo aquello que se establezca por fuera de los cauces gubernamentales e institucionales. Consideran fuera de la legalidad gran parte de las organizaciones de mujeres autonomas existentes en Colombia (Lamus, 2010; Wills, 2007).

Al margen de la division entre ambas posturas, el proceso constituyente y la decada de los noventa marcaria el fortalecimiento de muchas organizaciones de mujeres--principalmente aquellas mas institucionalizadas--y la proliferacion de iniciativas autonomas de genero (Lamus, 2010).

5. La conformacion de las narrativas colectivas: relatos y estrategias

La multiplicidad de organizaciones por la paz en Colombia evidencia una diversidad de narrativas en torno a la participacion de las mujeres en la guerra. Dentro de esta heterogeneidad, se encuentran organizaciones que incorporan agendas feministas, como las que focalizan sus reivindicaciones desde las distintas intersecciones, como etnia, raza o clase social. En los discursos de las organizaciones de mujeres contra la guerra en esta decada se encuentran dos ejes principales:

1) La politizacion de los vinculos de sangre como la maternidad (Wills, 2007).

2) El reclamo de una amplia red de organizaciones ubicadas en diversas regiones colombianas, no solo del fin de la violencia sobre sus seres queridos, sino tambien sobre sus cuerpos como territorios de guerra (Wills, 2007).

Las estrategias utilizadas por estas organizaciones divergieron en torno a dos vias, aquellas que muestran la ruptura anteriormente citada: 1) las organizaciones de mujeres que interpelaban la construccion de la paz a traves de la negociacion, y la denuncia del impacto diferencial de genero en la guerra; y 2) aquellas que buscaban la negociacion a traves de la interlocucion con las instituciones y el Gobierno (Wills, 2007). En esta linea, las iniciativas mayoritarias en la decada de los noventa, en contraste con la decada anterior, supusieron una mayor concentracion en la incidencia gubernamental e institucional (Wills, 2007).

En la actualidad, la configuracion del Movimiento de Mujeres colombiano se constituye por diversas corrientes feministas, asi como por organizaciones que no se consideran como tal aun teniendo en sus reivindicaciones la "igualdad de derechos" (Lamus, 2010:125). Dentro de las diferentes organizaciones, nos encontramos con una amplia diversidad de relatos, desigual constitucion de las organizaciones--este seria el caso de una mayor influencia de las organizaciones constituidas en las ciudades y su irradiacion hacia el resto de las regiones--y una multiplicidad de proyectos identitarios que tienen que ver con las intersecciones de raza, etnia, orientacion sexual y clase (Lamus, 2010).

Una de las caracteristicas compartidas es la relacion de las mujeres con la guerra, evidenciando asi la necesidad de trabajar y reivindicar la situacion de ellas en el contexto de violencia. Por consiguiente, el trabajo de las organizaciones de mujeres se estableceria en torno a "los problemas de la guerra y la paz; los efectos de la guerra sobre los cuerpos de las mujeres y los territorios; la demanda de salidas negociadas al conflicto armado y la presencia de las mujeres en tales negociaciones" (Lamus, 2010:126). De este modo, este eje articulara diversas redes, plataformas y proyectos, buscando elementos comunes que generen un elemento central de union en las distintas reivindicaciones, de ahi se desprende la siguiente propuesta a tenor de la movilizacion del 25 de julio de 2002, el "(...) movimiento de mujeres esta compuesto por el accionar y las manifestaciones de las mujeres en contra de la explotacion, exclusion, opresion y/o subordinacion que sufren como genero y por la expresion amplia de sus propuestas alternativas de transformacion de las condiciones que generan tales situaciones. Se construye a partir de la comun desigualdad que sufren las mujeres, pero las mujeres no son un colectivo homogeneo, porque ademas de la condicion generica comparten con los hombres estratificaciones, segregaciones y jerarquizaciones construidas a partir de la clase, etnia y 'raza', region, edad, orientacion sexual, etc. El de mujeres es entonces un movimiento que reconoce y recoge la diversidad de identidades e intereses de las mujeres". (Solano, 2003:99).

6. Las narrativas de resistencia: la OFP, la Ruta Pacifica y la RNM

La amplitud y diversidad de narrativas de las organizaciones de mujeres en Colombia obliga a focalizar el estudio en tres organizaciones: la OFP, la Ruta Pacifica y la RNM. La seleccion de estas tres organizaciones responde a la amplia incidencia territorial, asi como al caracter contestatario compartido. Del mismo modo, subyacen varias diferencias que las situa en distintas posiciones, debido a la evolucion territorial, el momento temporal de creacion y la base social. Si bien las tres organizaciones seleccionadas responden al ejercicio de autonomia, en el caso de la OFP este hecho se dio tras la ruptura con la Iglesia y un cambio de ciclo organizativo.

La Ruta, la OFP y la RNM tienen discursos que generan resistencia contra la hegemonia, y buscan el fin de la violencia y la construccion de paz sin opresion (8) desde una perspectiva feminista. Para el analisis sobre los elementos que configuran la resistencia de las mujeres, se establecen dos ejes, diferenciados entre los relatos y las estrategias de accion social. Los relatos aluden a la construccion identitaria del discurso politico que se establece en torno a la politizacion de la maternidad y el vinculo entre mujer y tierra; en el apartado de estrategias de accion social, se atendera a la generacion de espacios propios y las acciones de resistencias.

6.1. La politizacion de la maternidad

El discurso hegemonico binario establecido en la organizacion social instituye a las mujeres como madres/reproductoras. Este discurso maternalista se encuentra presente en una gran parte de organizaciones en America Latina; es la via por la cual "las intervenciones femeninas en la comunidad se inscriben ordinariamente en la prolongacion de su funcion familiar" (Farge, 1991:96). De este modo, la participacion de las mujeres se encuentra referida a traves de la categoria de relacion, en la cual se inscribe su participacion mediante el vinculo con el otro (Fraisse, 2001).

No obstante, al margen del tipo de filiacion por medio del cual se reivindica, la politizacion de la maternidad inscribe su resistencia a traves del cuerpo diferenciado, mediante la diferencia sexuada. Asimismo, la maternidad, se erige como condicionante narrativo, con el que se reivindica su posicion politica ante la guerra.

En consecuencia, encontramos tanto en La Ruta como en la OFP (9) la consigna "las mujeres no parimos, ni forjamos hijos e hijas para la guerra", eslogan que evoca a Lisistrata y la estrategia generada por las mujeres contra la guerra. Del mismo modo, este lema plantea una oposicion al modelo de madre de Rousseau, en el cual la madre da hijos e hijas para la patria. Por tanto, es a traves de este enunciado, donde se encuentra la politizacion de la maternidad, que se erige como un vinculo para luchar, exigir e incidir (Wills, 2007).

De este modo, a traves del discurso binario construido en torno al sistema de dominacion masculina, las narrativas de estas organizaciones recogeran esta condicion femenina como estandarte de lucha en el escenario de guerra, identificando asi la violencia con la masculinidad.
No permitiremos que de nuestras manos y vientres, broten ni un solo
alimento para la guerra y la violencia. (...) Desactivaremos todos los
artefactos de la guerra, los de hierro, los de la palabra que incita,
los del olvido. (...) Que la palabra dialogante y comprometida sea la
unica arma que aqui se esgrima. Y si no es la palabra y la fuerza
material que de ella deviene, !ay de nuestras hijas e hijos!, futuro
incierto el de nuestro pais, el de este planeta. Depararemos entonces
una tierra esteril, y las mujeres no tendremos hijas/os que vean este
oprobio. (...) Que los intolerantes y los guerreros de todos los
colores, de todas las clases, que habitan hoy nuestra tierra, sientan
que hoy estan sembrando lo que manana recogeran las hijas/os de sus
hijas/os (Ruta Pacifica de las Mujeres, 1996:1).


Se pueden observar muchas experiencias, las cuales "reapropiandose de los roles reproductivos y dotandolos de una dimension politica, han articulado su accionar politico: las Madres de la Plaza de Mayo en Argentina, las Mujeres de Negro en Israel o las Madres de Soacha en Colombia, por ejemplo" (Sanchez y Rodriguez, 2015:155). Por tanto, el vinculo entre la maternidad y la participacion politica se encuentra como un elemento clave en la Ruta Pacifica. Se alude a la politizacion de la maternidad como una de las principales vias hacia el activismo: mediante la transgresion del rol hegemonico. Si bien esta vision confronta con el movimiento feminista que desesencializa la maternidad y la situa como construccion social que mantiene la reificacion del rol de genero en el de mujer-madre-cuidadora, es a traves del rol de cuidadora donde las mujeres, principalmente en las clases populares, se erigen como sujetas politicas. Este hecho, aunque no genera una transgresion del rol como madre, genera la resignificacion del rol de madre como sujeta politica, por tanto, la construccion en torno a los cuidados se erige como lucha, rompiendo con el rol pasivo asignado.

6.2. El vinculo entre el cuerpo y la tierra

Este nexo se genera desde el inicio, debido en parte a la vertebracion de las intersecciones entre diversas identidades: etnicas (mujeres indigenas y afrocolombianas) y de clase. La violencia se encarna en el cuerpo de las mujeres como campo de batalla mediante la violencia sexual. Esta violencia es parte de la estrategia politica y de guerra que busca romper con el tejido social por medio de la intimidacion de la poblacion enemiga, implantando la impunidad (Martin et al., 1999).

El desplazamiento es otro hecho recurrente en los conflictos armados que desmiembran comunidades a consecuencia de la guerra. La intimidacion, los asesinatos y la violencia sexual en determinados territorios fuerzan a la expulsion de la poblacion de sus hogares. Estos hechos generan un mayor empobrecimiento, debido a la perdida de todos sus bienes, comida y asistencia. Si bien es cierto que en muchos casos la situacion de desplazamiento se muestra como un efecto indirecto de la guerra, a menudo es un resultado directo previsto en la estrategia de combatientes.

Aunque el porcentaje de mujeres desplazadas es similar al de hombres, la violencia asociada al desplazamiento se acentua en el cuerpo de las mujeres. Muchas de ellas se convierten en cabezas de familia al cuidado de hijos e hijas. La situacion de vulnerabilidad de las mujeres es mayor ante el ataque o las violaciones, tanto en los hogares, en la huida o cuando encuentran refugio. Estas situaciones de vulnerabilidad, en situaciones hostiles, lleva a muchas mujeres a prestar servicios sexuales por ayuda o proteccion; ya que en la gran mayoria de los casos ha de hacerse cargo de la familia y de las necesidades del grupo (UNIFEM, 2002).

El desplazamiento ha impactado especialmente en las mujeres al generar una mayor vulnerabilidad asociada a diversas intersecciones, como son la clase social y la etnia (indigenas y/o afrocolombianas). Donny Meertens senala la invisibilizacion de las mujeres en la construccion de pais, en el marco de relacion con el conflicto armado y la tierra: "El derecho de las mujeres a la propiedad ha recibido poco reconocimiento social; el impacto de la violencia les ha afectado en forma desproporcionada y la perdida o el despojo de tierras va muchas veces acompanado por otras violencias (como la sexual) dirigida especificamente a ellas" (Meertens, 2009: 197).

De igual modo, en los documentos e informes de la Ruta Pacifica senalan el desplazamiento como el "principal efecto visible de la guerra para las mujeres" que se circunscribe en el contexto de violencia sociopolitica (Sanchez, 2006:67). La desmembracion de comunidades y el empobrecimiento de las mismas debido al desplazamiento configura un empeoramiento de las "(...) condiciones de vida de las mujeres [que] se vuelven aun mas indignas: se da una precarizacion del empleo femenino, logrando su vinculacion laboral con trabajos mal remunerados generalmente el servicio domestico o el sector informal. El 68% de las personas desplazadas somos mujeres" (Sanchez, 2006:67-68).

El desplazamiento genera un efecto multiplicador de las violencias en las mujeres, ya que se concibe una violencia visible (violencia directa contra sus cuerpos o el de sus seres queridos), y otra invisible (precariedad economica, estigma social), que determina una mayor discriminacion contra ellas. Ambas violencias provocan una ruptura de las mujeres con el territorio y la comunidad, y generan una serie de violencias ligadas a esta situacion, como es la propiedad de la tierra, la soberania alimentaria y ambiental.

Uno de los principales problemas es la posicion de genero en la tenencia de tierras, ya que el acceso de las mujeres a ellas es mucho menor en comparacion con los hombres. Para el acceso a tierras y la tenencia de las mismas, las mujeres se encuentran con "dificultades que enfrentan para acceder a la documentacion personal y a los registros [de propiedad]" (Guzman y Uprimmy, 2011:8). De este modo, se muestra una brecha ante la "discrepancia entre la igualdad formal entre hombres y mujeres, consignada en la ley, y los alcances de la igualdad real, representada no solo en la posesion de titulos de propiedad sino en acceso, control y uso de la tierra" (Meertens, 2006:5).

Para suplir estas situaciones, parte de las acciones y reivindicaciones realizadas en las organizaciones de mujeres se encuentran enlazadas en mediacion de sus programas. En torno a ello, la OFP tiene como una de las lineas principales de accion la "Soberania y seguridad alimentaria". Este enfoque parte de la necesidad de atender uno de los elementos basicos, la alimentacion. De este modo, exponen que el "(...) derecho a una vida digna es tambien el derecho a una alimentacion digna, sana, equilibrada y suficiente. La alimentacion es un derecho humano fundamental del que depende llevar una vida plena, sana, activa y sin limitaciones". (10)

Asimismo, esta linea de trabajo lucha contra la pobreza a traves de tres vias: 1) la difusion informativa sobre el estado de la cuestion a traves del Observatorio La Mohana (11), 2) la asistencia directa en la alimentacion (creacion de comedores populares) y 3) la creacion de condiciones alternativas. Estas ultimas se nutren de una serie de acciones que buscan incentivar el acceso alternativo a los alimentos, a traves de talleres de formacion dirigidos a mujeres, los mercados populares que buscan la eliminacion de los intermediarios para abaratar el coste de los alimentos y la promocion de huertos familiares, urbanos y rurales.

La RNM tiene como una de sus lineas la "Seguridad Ambiental" desde un enfoque de genero. Las presiones territoriales existentes en Colombia originan conflictos que se retroalimentan del conflicto armado y generan dinamicas propias. Asi pues, en una de las investigaciones en el marco del Proyecto Dialogos Democraticos para la Seguridad Ambiental (PDDSA) analizan las condiciones extractivas de las minerias, y los condicionamientos de genero producidos por la convergencia entre esta actividad productiva y el conflicto armado (Tobon, 2015). Del mismo modo, "en las zonas de extraccion minera existe un riesgo para la seguridad encarnado en la presencia de actores armados ilegales que se benefician de la explotacion, se disputan el territorio y constituyen una amenaza para los/as ciudadanos/as" (Tobon, 2015:29).

La Ruta si bien no tiene marcada una linea de programacion, entre sus narrativas y documentos publicados si aparece la necesidad de atender el vinculo entre mujeres y tierras. Esto es debido a la baja representacion que tienen las mujeres en la tenencia de tierra, ellas representan la mitad de las reclamaciones de tierra del pais y "el presupuesto que se usa para generar mecanismos de restitucion con enfoque diferencial es precario" (Coll, 2015:67).

El territorio se encuentra como disputa del conflicto por los actores armados, donde las mujeres se muestran como parte del territorio de conquista, que es poseido, en ambos casos, por hombres. Esta violencia es uno de los elementos claves en el conflicto colombiano, y muestra dinamicas que pueden permanecer despues de los acuerdos de paz. Como consecuencia, el vinculo entre victimas y tierras ha albergado tal importancia que una de las primeras leyes, en el proceso de dialogo con las FARC-EP, ha sido La Ley de Victimas y de Restitucion de Tierras.

6.3. La creacion de grupos propios de mujeres

Una de las principales dinamicas de las organizaciones de base es la generacion de espacios entre mujeres. Estos surgen de manera diversa y se entrelazan con la busqueda de vinculos y redes sociales debido a una mayor precariedad de las mujeres, asi como por motivos de socializacion. Del mismo modo, se generan diversos espacios de empoderamiento, desde los grupos de formacion, hasta grupos de autoconciencia, donde a traves de las vivencias se crean vinculos afectivos de sororidad. Este caso se desprende del Informe sobre La Verdad de las Mujeres de la Ruta, que senalan el efecto del espacio de ayuda mutua entre mujeres.
Para las mujeres, las organizaciones son un espacio de ayuda mutua que
proporciona acompanamiento en el proceso de elaboracion del dolor, en
la reconstruccion de la vida economica y material en momentos de
despojo como en el desplazamiento forzado. Con frecuencia, ayudar a
otras ha sido una via de ayudarse una misma (La Ruta Pacifica de las
Mujeres, 2013:79).


En consecuencia, los espacios entre mujeres se erigen como espacios propios, donde los vinculos se generan a traves de la confianza, el apoyo y en muchos casos el afecto entre ellas. Este hecho se reconoce principalmente en la OFP y la Ruta, debido al trabajo con mujeres victimas y populares. En el caso de la OFP los encuentros en muchos casos se hacian para la realizacion de actividades femeninas como tejer. De este modo, Sandra, integrante de la OFP senala:
(...) fue la Organizacion Femenina Popular la que en mi descubrio
muchas cualidades y capacidades y como que voy haciendo vida ahi en la
organizacion, como que comenzamos a tejer como que esos lazos de
juntarnos, de agruparnos, de saber de la una, del comportamiento de la
otra y como que vamos aprendiendo muchisimo (Bernal, 2014:110).


Por tanto, a traves de la construccion de una red de afectos se origina la percepcion de una ampliacion de las capacidades, que genera mayor capacidad de accion. No obstante, si bien es cierto que la OFP esta integrando parte de agenda feminista, el objetivo principal es el cambio de la vida de las mujeres desde lo privado, a traves de los roles tradicionales en los cuales se encuentran. Asi pues, la lucha se entronca en el cambio de "las mujeres de la region desde sus ambitos mas intimos, como su individualidad y su familia, en especial con sus companeros y/o esposos" (Bernal, 2014:113).

En el caso de la Ruta, los espacios propios se erigen a traves de procesos de autoconcienciacion y duelo. La Ruta surge de la necesidad de apoyar, de abrazar, a mujeres que estan siendo victimas de la violencia en el Uraba. El caracter privado se enlaza con la agenda feminista que busca transgredir las normas y desobedecer las dinamicas de la violencia patriarcal. A traves del contacto se sensibiliza sobre el impacto diferencial que se encuentra en el cuerpo de la mujer, conectando la violencia de genero como un componente estructural.

Si bien la estructura organizativa de las tres formaciones se erige desde la posicion de genero, y se definen como organizaciones de mujeres que abanderan la agenda feminista, la conformacion de cada una de ellas se desarrolla de distintos prismas. Asi, la OFP, al originarse a traves de la Iglesia catolica en 1970, se constituyo mediante la conformacion de clubs de amas de casas; elemento que si bien no se establece como exclusivamente femenino, se desarrolla de manera excluyente con los hombres. De igual modo, aunque en La Ruta existen organizaciones de paz conformadas por hombres y mujeres afiliadas a ella, esta se crea como organizacion de mujeres. Como indica Maria Eugenia Sanchez: "Es una decision politica ser una organizacion solo de mujeres y no una exclusion" (Cockburn, 2007:50). Esta "no exclusion" abre la posibilidad de la participacion de hombres, siempre y cuando su lucha se instituya en torno al feminismo. En el caso de la RNM su conformacion se inicio con la intencion de ser una organizacion flexible y con diversos frentes de actuacion (12) y, por tanto, cuenta con una amplitud de organizaciones tanto de mujeres como mixtas. Esta diversidad de organizaciones pretende generar un espacio de union con el fin de la transformacion de las desigualdades de genero. Asumen la agenda feminista como uno de sus principales vectores al construir su identidad colectiva en torno al ser mujeres.

6.4. Acciones de resistencia como estrategia feminista

Como acciones de resistencia entenderemos aquellas que rompen con el sistema de dominacion masculina, al plantear la ocupacion de espacios masculinizados. De este modo podemos establecer dos lineas diferenciadas:

1) La (re)apropiacion de espacio publico en la ocupacion de la calle, entendida como espacio de lucha del cuerpo (Butler, 2006). Este es el caso tanto de la Ruta como de la OFP, que han optado por esta via de accion colectiva mediante manifestaciones, plantones y caravanas. La calle como espacio publico masculinizado se reivindica como espacio de encuentro e identificacion entre mujeres.

Ademas, la ocupacion del espacio publico se establece a traves de una simbologia propia y unas determinadas formas de accion que se realizan mediante "teatros, rituales, fiestas y cantos en donde el cuerpo--los cuerpos pintados, principalmente--centran el eje de lucha" (Sanchez y Rodriguez, 2015:166).

2) La ocupacion de espacios de poder gubernamental e institucional. Estos espacios, igualmente masculinizados, son el lugar de incidencia politica que utiliza principalmente la RNM (13). La reivindicacion politica se articula por medio de los derechos humanos de las mujeres, situando el foco en la necesidad de la participacion de estas en los organismos e instituciones que lo requieran.

La ocupacion de las calles por parte de la Ruta genera nuevas dinamicas de resistencia, al buscar "re-apropiar[se]" de lo simbolico para romper con las dinamicas masculinas que impone la guerra (Sanchez, y Rodriguez, 2015:166). Ademas, mediante el baile y el color en la calle intentan romper con los codigos construidos del sistema patriarcal (Millet, 1975). La ruptura empieza cuando las mujeres se convierten en amenaza contra la narrativa hegemonica de la guerra, provocando malestar ante los dirigentes de la guerra (Camilo, 2006). Los objetivos de la Ruta se establecen en la ruptura del sistema de dominacion masculina mediante una nueva negociacion de las relaciones entre hombres y mujeres en la construccion de paz en el pais (Cifuentes, 2009). Asi pues, en los relatos de la organizacion se establecen cuestionamientos constantes hacia el poder, la guerra y las estructura jerarquica y politica del sistema sexo-genero (Sanchez, 2006).

La autodenominacion de "popular" en el nombre de la OFP indica una ruptura de clase y un posicionamiento respecto a lo hegemonico; de este modo "sugieren acciones en constante tension y contradiccion con el orden establecido" (Bernal, 2014:108). El ambito tradicional por el cual opera obliga a la consecucion de cambios que se establezcan desde lo privado, sin transgredir las normas sociales, como senalan:
Sin pretender que las mujeres abandonen los roles que historicamente
han asumido, la OFP propone cambiarlos desde adentro y en prospectiva
aportar a que generaciones futuras se formen desde la crianza en un
primer encuentro intimo con la cultura por naturaleza, desde referentes
distintos en las relaciones sociales (Bernal, 2014:113).


Por otro lado, la reivindicacion de la RNM se instaura desde la esfera publica, mediante la construccion de analisis y trabajos politicos y la posicion vigilante frente a la injusticia social. En este sentido, alimenta el activismo desde la academia, para construir fundamentos politicos y legales. La incidencia politica promovida por la Red situa en el foco el cumplimiento de la legalidad, la transformacion de las instituciones y la introduccion de la perspectiva de genero como herramienta para el cambio politico.

7. Tocando y trastocando: las resistencias conjuntas de las organizaciones de mujeres

La construccion de los roles de genero se establece como estructurante ideologico del sistema patriarcal que produce y reproduce la participacion sexuada de hombres y mujeres en la violencia sociopolitica. Sin embargo, aun existiendo estratificacion de genero, las mujeres han ostentado el rol de sujetas politicas evidenciando nuevas narrativas perifericas que generan una ruptura con el sistema sexo-genero.

Ante la diversidad de los relatos entre las organizaciones senaladas, la articulacion de las narrativas tiene dos ejes comunes: la salida negociada del conflicto armado y la equidad de genero en la construccion de paz. Ademas, el elemento que articula sus relatos y su accionar social pasa por su posicion de genero a traves de su corporalidad, erigiendose asi el cuerpo como sujeto politico.

Por consiguiente, la piedra angular del discurso de las organizaciones de mujeres deriva de su condicion de mujer, por tanto, el cuerpo se convierte en sujeto politico de reivindicacion. Parte de las demandas se realiza a traves de la denuncia del impacto diferencial que genera la guerra en el cuerpo femenino. Sin embargo, si bien el cuerpo se instituye como elemento por el cual opera la dominacion (la violencia sexual como objetivo de guerra), tambien se muestra como el lugar donde se genera la resistencia. El cuerpo se erige como sujeto politico, por el cual media el discurso y las estrategias de las organizaciones de mujeres.

Asi pues, la relacionalidad entre los relatos se establece a traves del rol femenino, el cual se resignifica y se reapropia mediante su politizacion. La maternidad y el cuerpo son elementos diferenciales que han sido utilizados desde el discurso hegemonico para establecer un orden sexuado; pero es traves de la diferencia donde se erige la narratividad de las organizaciones de mujeres. Por consiguiente, la elaboracion de un relato compartido, socializado y propio de las tres organizaciones senaladas ha conformado un espacio de resignificacion frente a la conceptualizacion de los roles de genero reificados en el conflicto armado.

Este vinculo entre las narrativas ha dado lugar a la generacion de comunidades narrativas, que han conformado todo un espacio de trabajo y lucha que establece la identidad colectiva como clave en la participacion de las mujeres en el conflicto armado colombiano.

La sororidad entre las mujeres y la conformacion de espacios de reivindicacion colectiva ha generado pequenas victorias. Yolanda Becerra, al narrar la historia sobre el secuestro de Katherine Gonzalez Torres, una de las mujeres que conformaban la OFP, senalaba que fue al ejercer presion a traves de una serie de movilizaciones en Barrancabermeja cuando consiguieron que la liberaran. De manera que, a su liberacion, ella conto parte de lo que habia escuchado en su encierro:
No me amenazaron pero si escuche una discusion entre varios hombres
sobre que no me hacian nada porque las hijueputas de la OFP estaban
haciendo mucha presion y no podian hacerme nada (Fonseca, 2007:186).


Esta conformacion de unas narrativas colectivas de las organizaciones de mujeres por la paz en Colombia evidencia una trayectoria politica feminista--en el caso de las organizaciones analizadas--que ha luchado por la posicion de genero en las dinamicas derivadas de la guerra. Muestra el impacto diferencial de la violencia en el cuerpo de las mujeres, atiende a las mujeres victimas de la violencia, reivindica la posicion de sujetas politicas, incide en demandas sociales para la incorporacion de estas en las agendas politicas gubernamentales y genera espacios de transformacion y empoderamiento femenino.

Esta comunidad de narrativas, compuesta por las narrativas de diversas organizaciones, ha promovido la consecucion de uno de los logros mas importantes en Colombia, y que pasara como un hito internacional en los procesos de paz: la reversion de un proceso inicialmente masculinizado, a traves del incremento de la participacion femenina en distintas fases del proceso, la conformacion de una subcomision de genero y la consecucion del enfoque de genero en los acuerdos de paz.

En consecuencia, ante la pregunta inicial sobre si los relatos subalternos son elementos que pueden configurar, (tras)tocar o cambiar la hegemonia, los hechos acontecidos en Colombia dan prueba de ello.

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Anabel Garrido Ortola (1)

Recibido: 29-06-2018 / Aceptado: 22-02-2019

Como citar: Garrido Ortola, A. (2019): "Narrativas de resistencia: analisis de tres organizaciones de mujeres en Colombia", Politica y Sociedad, 56(1), pp. 107-126.

(1) Universidad Complutense de Madrid (Espana).

E-mail: angarrid@ucm.es

(2) El titulo de este primer apartado refiere al articulo de Gayatri Chakrovorty Spivak "?Puede hablar el sujeto subalterno?". Mediante esta pregunta se alude a la falta de relato o historia de los grupos oprimidos, entre ellos las mujeres (Spivak, 1998).

(3) El relato hace referencia a la construccion estructurada sobre las vivencias personales y sociales que conforma el individuo o una colectividad.

(4) Los contrapublicos subalternos son los relatos subalternos que muestran visiones diversas a la hegemonia narrativa (Fraser, 1997).

(5) El "Acuerdo Final para la Terminacion del Conflicto y la Construccion de una Paz Estable y Duradera" firmado entre el Gobierno de Juan Manuel Santo y las FARC-EP tuvo lugar el 24 de agosto de 2016.

(6) La denominacion de "sobrevivientes" ha sido rechaza por otras organizaciones de victimas, al senalar la necesidad de enunciar el concepto "victima" para aludir la contraparte victimario, como responsable de la violencia (Acsur y Hegoa, 2008).

(7) La dificultad para encontrar este periodico bimensual ha llevado a buscarlo a traves de las referencias en documentos secundarios.

(8) "Ni guerra que nos mate ni paz que nos oprima" consigna enunciada en el Encuentro Internacional de Mujeres contra la Guerra, 10-12 de agosto de 2004, Bogota (Colombia). Organizaciones firmantes: Alianza Iniciativa de Mujeres Colombianas por la Paz, Ruta Pacifica de Mujeres, SUIPPCOL, UNIFEM, ASDI, Federacion de Trabajadores Publicos de Suecia, Viva la Ciudadania, Escuela Nacional Sindical, Corporacion Regional Planeta Paz (Libro Mural, 2009).

(9) La consigna en al OFP aparecio a tenor de la conformacion de La Ruta, y la ampliacion de la OFP en otros municipios (Lamus, 2010).

(10) Para mayor informacion vease la pagina web [en linea] http://organizacionfemeninapopularareas.blogspot.com.es/p/soberania-alimentaria.html ultimo acceso, 10 de marzo de 2019.

(11) Este observatorio se realiza con el apoyo de la Iglesia protestante de Suiza, HEKS/EPER (ONG Suiza) en Colombia, y da seguimiento al cumplimiento del derecho a la alimentacion.

(12) Informacion recogida de la propia pagina web de la organizacion. Disponible en: http://www.rednacionaldemujeres.org/ ultimo acceso, 9 de marzo de 2019.

(13) Esto no quiere decir que la Ruta o la OFP no realicen acciones de cabildeo en los partidos politicos, o que la Red Nacional de Mujeres no realice movilizaciones ocupando el espacio publico, sino que son en los espacios donde se senalan donde mayor presion dirigen sus reivindicaciones.

https://dx.doi.org/10.5209/poso.60794
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Title Annotation:MONOGRAFIA
Publication:Politica y Sociedad
Date:Jan 1, 2019
Words:10524
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