Printer Friendly

Narrativas de la memoria: el poder del lenguaje en la construccion de sentido despues de una masacre.

Narratives of Memory: The Power of Language in the Construction of Meaning after a Massacre

Narrativas da Memoria: o poder da linguagem na construcao de sentido apos um massacre

Introduccion

El objetivo del proyecto de investigacion del que se desprende este articulo es entender los procesos de construccion de memoria colectiva de las matriarcas de la Asociacion de Familiares de Victimas de Trujillo (AFAVIT), teniendo en cuenta los contextos de produccion de su relato sobre los acontecimientos que fueron denominados 'masacre' en el periodo 1986-1994, por el Primer Informe de Memoria Historica de la Comision Nacional de Reparacion y Reconciliacion. Son llamadas asi mujeres de la tercera edad, de origen campesino, que perdieron a familiares cercanos en tales hechos violentos y cuya trayectoria en esta organizacion ha sido constante. Como punto de partida, tomo la apuesta teorica de Maurice Halbwachs por los marcos sociales de la memoria, en tanto referentes colectivos que permiten este proceso, y propongo como hipotesis que el lugar de enunciacion de las matriarcas de AFAVIT se configura a partir de varios marcos sociales que particularizan su proceso de memoria, sobre todo a traves de las narrativas. Si bien la proliferacion de los procesos de construccion de memoria en el contexto latinoamericano y colombiano ha producido una vasta bibliografia que aporta a su problematizacion teorica, es necesario aclarar que el presente trabajo se aleja de los debates recurrentes, para darle una mirada al tema desde las apuestas que represento el giro historiografico.

Asi, este documento intenta problematizar el lenguaje como pieza fundamental para la construccion de memoria, pues su articulacion no solo concentra la capacidad de <<comunicabilidad>> en el dolor, es decir, la negociacion de la subjetividad con el entorno, sino la creacion de ficciones sobre el recuerdo a partir del relato. Es por el lenguaje, y sus funciones narrativas, que se recupera el sentido en la cotidianidad. Es asi como se da una apuesta metodologica por los relatos de la violencia a partir de instrumentos como entrevistas, etnografia y observacion participante, con la intencion de poner enfasis en su pertinencia como ejercicio hermeneutico que dota de sentido la experiencia en la articulacion temporal. Esta se genera desde el momento en el que la narracion se produce de manera dialectica, es decir, para ser contada y en relacion directa con la alteridad.

Para el desarrollo de tales ideas, el texto comprende el siguiente hilo argumentativo. En primera instancia, se presenta una contextualizacion del lugar y del grupo social del que se ocupa el analisis, con el fin de caracterizar ciertas dinamicas que desembocaron en la masacre, pues hacer enfasis solo en esta, omitiria las relaciones historicas que anteceden las condiciones estructurales del pueblo. En segundo lugar, se expondra la importancia de la funcion narrativa en la construccion de memoria colectiva, como forma alterna de aproximarse al tema. Para ello se hace uso de distintos abordajes teoricos desde la historia, la sociologia y la antropologia, asi como se senala de forma transversal la influencia de esta reflexion en el caso empirico que nos convoca. Finalmente, la conclusion se presenta como una invitacion a dimensionar las connotaciones y aristas multiples que precisa el analisis de estos temas, cuya preocupacion inunda el panorama academico en nuestro contexto.

Antecedentes sociopoliticos: sobre el pueblo, la masacre y la organizacion de victimas

Trujillo es un pequeno municipio ubicado en una zona montanosa, al norte del Valle del Cauca, en donde imperan unidades de produccion campesina en torno al cafe, en medianas y pequenas propiedades, cuyo auge fue ostensible en la decada de los 70. (1) A mediados de los anos 80, Trujillo fue foco de intervencion por parte del Instituto Mayor Campesino (IMCA), (2) para iniciar proyectos de asociacion campesina mediante la promocion de empresas comunitarias bajo una logica cooperativista. Tales iniciativas fueron impulsadas directamente por la parroquia, que en 1985 era presidida por el padre Tiberio Fernandez, exalumno del IMCA, quien cristalizo su trabajo comunitario en 45 empresas. El proposito de esta iniciativa se alineaba con uno de los objetivos del IMCA: dignificar el trabajo del campesino, pero tambien su imagen.

La preocupacion por el ordenamiento territorial y el tema agrario no convocaba solamente al IMCA, tambien estaban en el panorama la Federacion Agraria Nacional (FANAL) (3) y la junta municipal de la Asociacion Nacional de Usuarios Campesinos de Colombia (ANUC), que habia empezado a incursionar en la zona a finales de los anos 60. Estas ultimas organizaciones empezaron a interpelar al Estado para presionar por reformas agrarias que hicieran viable la productividad, pero sobre todo, para reclamar por la condicion de pobreza en la que vivia la mayoria de esas comunidades rurales. (4) Teniendo en cuenta el orden politico conservador que imperaba en Trujillo, estos procesos fueron percibidos por la poblacion como actividades comunistas e insurgentes, lo que le sumaba gravedad a la forma en que la Iglesia venia cuestionando a las elites locales con su trabajo pastoral. Por otra parte, los poderes locales se diversificaron con el regreso de algunos narcotraficantes que habian aprovechado, a principios de los 80, la bonanza cocalera en Putumayo. Estos actores llegaron a Trujillo con el fin de concentrar propiedades que garantizaran la continuidad del negocio ilegal, sobre todo en lo que concierne al control territorial del canon de Garrapatas, punto geoestrategico para el trafico de drogas. Asi, lograron integrarse como elite en el pueblo, y transformar el modelo gamonal. (5)

En este panorama emergen demandas de las sociedades rurales renovadas, pero tambien nuevos repertorios para canalizarlas, como la manifestacion publica. En el municipio se presentaron dos grandes marchas como reflejo de esta situacion. La primera de ellas se llevo a cabo en el parque central, el 27 de octubre de 1988, liderada por la ANUC en solidaridad con el paro nacional que habia sido convocado por las centrales de trabajadores. La segunda marcha se realizo pocos meses despues, el 29 de abril de 1989, tambien presidida por la ANUC, de la mano de la Coordinadora de Organizaciones Campesinas, con un pliego de peticiones mas contundente respecto a las condiciones estructurales del municipio.

Esa primera marcha es tomada como punto de inflexion dentro del relato comun, para explicar el inicio de los hechos violentos que se presentaron en el municipio. Se narra que, ese dia, el ELN habria levantado una de sus banderas como estandarte, lo que dio a pensar que las marchas campesinas estarian siendo impulsadas por la insurgencia, con lo cual se estigmatizo la movilizacion social y se puso en duda su legitimidad. A partir de ese momento, dada esta estigmatizacion de las manifestaciones sociales y su asociacion representativa con la izquierda, la fuerza publica inauguro una serie de estrategias contrainsurgentes en Trujillo y la zona norte del Valle. La represion llego a su punto mas extremo cuando los secuestros, desapariciones forzadas y asesinatos de aquellos que resultaron tildados de jovenes guerrilleros fueron llevados a cabo por las propias fuerzas militares en presunta alianza con narcotraficantes.

Debido a la tipicidad, estos sucesos violentos fueron designados por el Primer Informe de Memoria Historica de la Comision Nacional de Reparacion y Reconciliacion como <<la masacre de Trujillo>>. Este documento senala que los hechos violentos se llevaron a cabo de 1986 a 1994; ocho anos en los que bajo un discurso antisubversivo y una vision maniquea de las filiaciones politicas, se presentaron asesinatos sistematicos, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y torturas, que cegaron la vida de 342 personas en propiedades de narcotraficantes. Sobre esta cifra no hay certezas, varia segun el criterio de tipificacion y el actor que la enuncie. Uno de los casos emblematicos de esta masacre fue el del padre Tiberio Fernandez, aquel que lideraba las tiendas comunitarias. Sumada la ola de violencia a las quejas por las condiciones de abandono que vivian el municipio y sus comunidades rurales, el sacerdote habia emitido denuncias publicas que canalizaban la sensacion generalizada del pueblo, lo que pudo ser tomado como un gesto retador por parte de los actores armados alli presentes. En abril de 1990 fue encontrado en el rio Cauca un cadaver decapitado y mutilado; se trataba del sacerdote. La representacion simbolica que convirtio este hecho en hito, comprende el asesinato como una suerte de martirio, en la que su figura resulta crucial en el uso de repertorios catolicos para la realizacion del duelo.

Ante la necesidad de manifestar publicamente un llamado de justicia, el padre jesuita Javier Giraldo, como lider de la Comision Intercongregacional de Justicia y Paz, toma como iniciativa recolectar en el municipio, desde 1994 a 1995, testimonios de la masacre, con la intencion de establecer un precedente juridico, que por demas reconociera la participacion del Estado en tales crimenes. Estas demandas exigieron la conformacion de una Comision de la Verdad para Trujillo, que se valio de los 105 casos recogidos por el padre Giraldo. Solo 34 de ellos pudieron ser testificados y, por tanto, unicamente estos fueron reconocidos, en enero de 1995, bajo culpabilidad del Estado por accion y omision. Despues de esto, el padre Javier Giraldo considero que la poblacion necesitaba organizarse si buscaba emprender una lucha contra la impunidad; en esta misma linea, propuso crear una comunidad de duelo con el fin de reconstruir el tejido social. Asi, ese mismo ano, y con ese doble proposito, se funda AFAVIT.

En el reconocimiento de culpabilidad por parte del Estado, la Comision Interamericana de Derechos Humanos emitio una serie de recomendaciones sobre reparacion, que fueron llevadas por AFAVIT a un pliego de peticiones. Este pliego sento un marco concreto sobre lo que se queria lograr como organizacion. La publicacion del informe del Grupo de Memoria fue producto de estas recomendaciones, asi como la construccion del Parque Monumento en el municipio. A partir de alli, AFAVIT abandera el relato de lo que se denomino masacre de Trujillo, el cual se instaura como caso emblematico de construccion de memoria desde la accion colectiva y los repertorios simbolicos. Se trata, entonces, de una de las organizaciones de victimas mas antiguas del pais: su trayectoria de largo aliento por la defensa de los derechos humanos, los reclamos por la justicia, la dignidad del campesino y la reparacion colectiva inicio desde mediados de los anos 90 y ha sido ampliamente reconocida en el pais y en el exterior. Todo ello, entre otras cosas, ha desbordado su documentacion, por tanto, me alejo de retomar la masacre como hecho y el proceso de AFAVIT como institucion, para indagar especificamente por las mujeres que lo conforman, por su trayectoria vital del <<despues>>.

Narrar el sufrimiento permite mantener viva la experiencia. Del lenguaje y sus funciones

Escuchar a la gente es una tarea dificil. Siempre queremos hablar, nunca escuchar. Tambien demanda prestar bastante atencion, entender al otro en sus propios terminos, de modo que lograr ubicar su marco de referencia parece un ejercicio doble. Hacer una entrevista es sobre todo eso: mas que un diseno adecuado de lo que llamamos EL instrumento, requiere reconocer que se trata de poner al encuentro dos universos de sentido que quizas en la vida cotidiana de cada uno de ellos jamas se toparian. A su vez, esto implica establecer un marco de entendimiento mas o menos equitativo para que estos dos universos se entiendan. A partir de este reto metodologico, dimensiono la importancia del lenguaje desde la creacion del relato como una forma de aprehender el hecho, de asumirlo como experiencia y de darle sentido a la propia existencia, en el marco de un ejercicio intersubjetivo que desemboca en un tema colectivo. El lenguaje permite articular la subjetividad, como parte intima del dolor, con el mundo externo, para hacer de el una dolencia colectiva. Equivale a explicitar la discusion que implica el proceso de comprender un acontecimiento propio como hecho historico, tal como lo plantea Hannah Arendt, o viceversa, de comprender la cotidianidad de un acontecimiento, como lo sugiere Veena Das. A partir de alli considero que la memoria comprende una funcion narrativa que contribuye a re-crear y re-construir los procesos de interaccion con el mundo social, mas alla de solo hacer arqueologia de un hecho pasado.

Antes de dar esa discusion, es necesario preguntarse, ?en que momento pasa la memoria de ser un acto de recordacion individual a ser un elemento que tambien expresa y crea comunidad? Maurice Halbwachs, como fundador de la idea, nos expone elementos fundamentales en la transicion de la consideracion cognoscitiva de la memoria a la condicion social de la misma. (6) Halbwachs construye un estudio para afirmar que los dos tipos de memoria que habia propuesto Henri Bergson, la de duracion y la de habito, no conciernen meramente a una elaboracion unilateral del sujeto, sino que, para que estas dos sean posibles tienen que enmarcarse dentro de un entramado social que les otorgue sentido. La memoria es social no porque sea construida por mucha gente en colectivo, sino porque hace parte, y por tanto se elabora, desde consensos sociales que denominamos marcos de referencia, sistemas simbolicos provistos por los entornos y las condiciones. (7) Asi que para afirmar que una memoria es de caracter colectivo, el autor propone que esta se inscribe en los marcos sociales del lenguaje, del tiempo y del espacio, estos dos ultimos como nociones basicas del contexto. El marco social del lenguaje es el que mas nos interesa y es aqui donde nos detendremos. La necesidad de Halbwachs de ubicar el origen de la memoria, pasa por la narrativa como inauguracion de su uso en el presente, pero tambien porque acoge sentido en tanto logra hacer aprehensible la realidad. Asi el lenguaje configura un marco social para la memoria, porque resulta un acuerdo colectivo sobre el sentido: cada vez que alguien recuerda, lo hace mediante el lenguaje y este es compartido. Otra dimension del caracter colectivo de la memoria es que el relato se decanta y se unifica, a partir de los muchos otros relatos diversos y subjetivos que confluyen cuando se expresan las experiencias de violencia. Ese discurso construido pasa por la identificacion del colectivo con la experiencia que ya es conjunta, gracias a la identificacion de quienes lo vivieron de muchas formas, como <<cuerpo social>> con experiencia comun.

Antes de continuar por la via del lenguaje como funcion de la memoria, es necesario mencionar otros marcos sociales que destaco Halbwachs y que sugieren un aporte fundamental para comprender el lugar de enunciacion de las matriarcas de AFAVIT, pues, ademas, resultan repertorios desde los que se reconstruye el sentido luego de la masacre. El primero de ellos es la familia, en tanto confiere un sentido especifico a los vinculos, no solo en terminos afectivos, sino desde la division sexual del trabajo. De aqui que se puedan identificar cambios de rol despues de los hechos violentos en Trujillo. Quienes fueron asesinados o desaparecidos representaban un papel importante en sociedades de tipo rural, en donde la figura del hombre como patriarca inundaba las representaciones; fueron hermanos, hijos o esposos que se encargaban de la provision economica de la casa y que representaban un eje cohesionador del hogar desde alli. En segundo lugar esta la clase social, como un reconocimiento mutuo de la ubicacion social que se ocupa y que generalmente bordea intenciones reivindicativas, que hacen pertinente la pregunta por los usos sociales de la memoria y la corriente subalterna que se desarrollaria a mediados del siglo pasado. El campesinado es tomado por las matriarcas de AFAVIT como referente identitario, pero a su vez como una condicion de clase despojada de privilegios.

Finalmente esta la religion, como mecanismo que otorga las pautas del recuerdo en la construccion de la memoria, a partir de marcos axiologicos especificos. Esto es fundamental en el analisis, por el fuerte apoyo en el dogma catolico que sostienen las matriarcas de AFAVIT, desde una dimension simbolica y desde una dimension politica. La primera se refleja en una forma de recordacion martir, que se condensa en la nocion del sufrimiento como una virtud que permitira la redencion. Ejemplo de ello es la existencia de referentes relacionales, tales como el nombre del grupo infantil en honor a un bebe de 18 meses que fue degollado; o los nombres que se les asignan a las mascotas del Parque: Destierro, Memoria, Libertad y Tragedia. Estas figuras nominativas resultan insumos para la subversion de identidades, que empiezan a comprenderse a partir de asociaciones con la masacre y no desde su lugar en el mundo. En esa via, tambien se expresan las connotaciones de martirio cristiano, las cuales se inscriben a la hora de tejer la memoria como una idea de sacrificio necesario para agradarle a Dios, el mismo que vivio Jesucristo para la redencion de su pueblo, y que debe valorarse como acto de fe, de amor y de entrega. De ahi que sea tan importante la figura del sacerdote Tiberio Fernandez, tanto en su forma representativa como iconografica, para transmitir el impacto de los hechos violentos. Su imagen se extiende por varios lugares del Parque Monumento: la representacion de un cuerpo crucificado desnudo, sin pies, sin manos, sin cabeza y completamente lacerado, una especie de Jesus mutilado. Para los miembros de AFAVIT, Tiberio es un martir, y en aras de honrar su sacrificio hay que seguir su ejemplo mediante el compromiso, ya sea con los valores catolicos, con la comunidad o con la Asociacion misma; su muerte es valorada como virtud, lo que le otorga otro estatus.

La segunda apuesta, la dimension politica de la Iglesia catolica, se expresa en la insistencia de las condiciones materiales de existencia de las comunidades rurales, las cuales requieren una trasformacion para que el proceso de memoria sea completo, para hacerles justicia a quienes ya no estan y a quienes hablan en su nombre. La forma en que AFAVIT propuso reivindicarse despues de las acciones violentas, logro una transformacion de la relacion entre el campesinado y la Iglesia, dado que se apoyaba en una necesidad de hacer justicia y de levantar voces ante la atrocidad de la masacre. La canalizacion de intereses del campesinado por parte de la Iglesia catolica ya no se gesta sobre la asociacion de cooperativas economicas como en los anos 60 y 70, sino como forma de reclamar la verdad y luchar contra la impunidad.

Al mencionar estos marcos sociales de la memoria, se reconoce que los aportes de Halbwachs son de profunda importancia si comprendemos alli la dimension de transito entre la nocion cognoscitiva de la memoria y su sentido colectivo. Sin embargo, en su propuesta hay afirmaciones que interpelan y que son objetivo de debate. Recordemos que Halbwachs pertenece a un momento historico que precede a la Escuela de los Annales, y que lo que puede leerse como limitaciones en este autor, es resuelto en el marco del giro historiografico que esta representa. A principios del siglo XX, la Escuela de los Annales empieza a preguntarse por la forma en que se cuenta la historia, como version hegemonica del pasado, y como influye esto en la precision del contenido. Se agudiza entonces la discusion sobre la diferencia entre la historia y la memoria a partir de un gran cambio epistemologico: la percepcion del tiempo no es lineal y para contar la historia no se puede pensar que los hechos se quedan en el pasado. (8) Cuando se narra y se construye el relato de la memoria cambia el cuando y el quien frente a los de la historia.

El giro historiografico comprendia un modelo estetico que cuestionaba lo basico del historicismo clasico: la continuidad de un tiempo historico que encadena los acontecimientos en los tres tiempos humanos: pasado, presente, futuro, en una suerte de causalidad. (9) Este cambio epistemologico permitio introducir lo que yo considero su principal logro: entender que la historia puede partir de un modelo hermeneutico, en el que el pasado no hace parte de una causalidad mecanica objetiva, sino que puede ser construido a partir del sentido otorgado por la interpretacion. Desde una temporalidad discontinua, el sentido lo da un trabajo hermeneutico en funcion del presente; a partir de aqui se construiria el pasado. Trabajos emblematicos como los de Paul Ricoeur y Walter Benjamin otorgan una forma de dimensionar la importancia de este nuevo abordaje que busca ir mas alla del contenido de la historia:
   La lectura historica del acontecimiento ya no era reductible al
   acontecimiento estudiado, sino que era encarado en su indicio,
   situado en una cadena de acontecimientos. Todo discurso sobre un
   acontecimiento vehiculiza, connota una serie de acontecimientos
   anteriores, lo que le otorga toda su importancia al sustrato
   discursivo que los vincula en una construccion de la trama. (10)


Esto quiere decir que ademas de la ruptura con la nocion lineal del tiempo, un gran aporte de esta escuela de pensamiento es que el acontecimiento puede ser interpelado a partir de diferentes formas de percepcion y narracion, lo que transforma a su vez la manera en que es asumido y abordado. Con esta mencion pretendo hacer enfasis en que se inaugura a partir de alli una pluralizacion de las maneras racionales de comprender el pasado. Asi emergen otras, como el testimonio, que hasta entonces se percibia como un insumo carente de elocuencia y veracidad, que ponia en duda la pertinencia objetiva que abanderaba la historiografia. Es desde alli que encuentro atada la importancia de la relacion entre lenguaje y memoria.

No obstante, aqui no se esta hablando de construir memorias y relatos a partir de cosas comunes, del paso de la vida o de lo normativo, por el contrario, el peso de la particularidad y sobre todo de la dificultad, radica en que se esta hablando de sufrimiento extremo o de experiencia limite, de cosas para las que generalmente no hay palabras. La antropologa Veena Das nos dice que las funciones del testimonio, en el proceso de respuesta a situaciones de violencia social, son: nombrar las violencias padecidas, hacer/acompanar el duelo y establecer una relacion con otros. (11) Este ejercicio que aparentemente es tan sencillo como contar, lo que hace es <<desubjetivar>> la vida para subjetivar el habla y con ello emprender de nuevo la construccion del vinculo con los demas.

Sus palabras nos ensenan que, mas alla del ejercicio terapeutico de la narracion para desahogarse o <<para no guardarse lo malo>>, hay una intencion de encontrar un sentido en lo colectivo. Segun Das, hay dos polos posibles en el relato de una experiencia traumatica:

Para el caso de Trujillo, este cuadro nos ayuda a entender la comprension de los hechos violentos en dos temporalidades distintas. Puedo ubicar el primero de esos polos en un contexto inmediato en el que sucedieron los hechos, un momento todavia de confusion en el que nadie podia decir nada, porque no se sabia exactamente que era lo que estaba pasando.

El segundo polo ya se ubica en un momento clave para los familiares de victimas: la conformacion de AFAVIT como organizacion, que empieza con el objetivo de reconstituir el tejido social y elaborar el duelo a partir de terapias psicosociales. Es a partir de ese proceso conjunto en el que hace sentido el llamado a organizarse del sacerdote jesuita Javier Giraldo, y solo hasta entonces inicia ese proyecto que, si bien abanderaba la reclamacion de justicia en un primer momento, inauguro tambien el de construccion de memoria. En ese sentido, puede notarse que ambos polos, ademas de la transicion temporal, tratan a su vez el transito de lo individual a lo colectivo en la elaboracion del duelo, y alli la victima ubica que su proceso de dolor tambien lo vive otra gente cercana.

Alrededor de la nocion de trauma como un evento de ruptura con la continuidad de la vida tal y como se conoce, hay un elemento detras que vuelve y nos interpela sobre la tension entre asumir hechos perturbadores desde procesos individuales o desde lo colectivo. En este ultimo marco se considera que el peso simbolico va mucho mas alla, dada la escenificacion del dolor, que generalmente lleva a la memoria a marcar el territorio.

La pertinencia de lo anterior radica en que en el caso Trujillo, si bien irrumpe con las dinamicas individuales de cada familiar, el duelo ha consistido en hacer conjunto el dolor por la experiencia compartida, que tambien ha sido construida, no viene por sentada. Como lo afirma el sociologo Jeffrey Alexander, el lenguaje permite la representacion del pasado y del hecho mismo, porque en el ejercicio de contar lo sucedido damos cuenta de un proceso en el que tambien busca hacerlo inteligible, y por ende comprensible, para quien lo enuncia. (12) Un elemento que llama la atencion de la tesis del autor es que la narracion permite que un hecho se vuelva acontecimiento, configurando marcos de referencia para referirse a el. Afirma el autor que un trauma es un elemento inesperado que irrumpe en las trayectorias de vida construidas y en la cotidianidad misma. Ante esta discontinuidad, por tanto, el sujeto debe construir nuevos marcos de referencia que logren hacer entendible la condicion que ahora le rodea. (13) La particularidad del proceso radica en que la construccion de esos nuevos referentes de orientacion en el mundo, deben armarse en conjunto, como sucede con el caso de las victimas de Trujillo. ?Como lo hacen y a que acuden para lograrlo? Ya he senalado que algunas las dan los mismos marcos sociales de la memoria: la religion como sistema de valores y de pautas culturales en la elaboracion del duelo; la identidad de campesinado como lugar social que demanda una reivindicacion; la puesta en escena de la resiliencia que acompana la condicion de genero, desde las tareas atribuidas a lo femenino por la division sexual del trabajo.

Como lo afirma Alexander, reconstruir el sentido demanda reconocer cuales eran los referentes anteriores y comprender que, si en efecto hay una transformacion por la irrupcion de la masacre, es porque la vida de antes no se entiende igual ahora. Detras de esto, encuentro que los traumas obligan a hacer reflexiva la vida cotidiana y que por tanto es desde alli que vuelven a tomar las riendas de si. Esto lo podemos sustentar en propuestas como la del sociologo Anthony Giddens, para quien la relacion estructura-agencia acontece en la cotidianidad, porque es el momento en el que resolvemos obstaculos en la practica. (14) La cotidianidad es <<entendida como la unidad espacio-temporal donde nuestras relaciones sociales logran concrecion y por ello se llenan de experiencia y sentido social>>. (15) Es asi, por ejemplo, que los procesos de reparacion sirven para <<establecer espacios de coexistencia social>>, (16) es decir, que todo este asunto de las narrativas compartidas, que eventualmente se transforman en herramientas para la reparacion, funcionan tambien para aprender a convivir, no solamente para mitigar el dano.

Asi, el dia a dia se configura como el lugar donde se repara el lazo social, pero ademas se crean nuevas categorias sociales que parten de distinciones que antes no existian: como los que vivieron la violencia en carne propia y los que no; los que perdieron seres queridos y los que no; los que han sido desterrados y los que no. Estas formas de distincion son utiles para explicar como se conforma el universo social que constituye a AFAVIT y sus distanciamientos frente a otros moradores del pueblo.

Cuando se afirma que la victima cuenta el relato no solo para dar a conocer el hecho al otro, sino para que ella misma lo entienda, destaco que el testimonio se situa en la comprension de la experiencia. Por eso, autores como Hannah Arendt, por ejemplo, resaltan la importancia de los testimonios en la comprension de un fenomeno politico, pues ningun saber antecede al testimonio ni al lenguaje ni a la experiencia. (17) La experiencia es la forma de estar en el mundo y la comprension de los hechos pasa por darle sentido a esta; como ya lo he reiterado, esto a su vez implica una construccion desde lo colectivo.

Asi las cosas el acontecimiento no surge de un proceso historico, sino que al emerger permite comprender los hechos pasados, sentando el precedente de un comienzo y un fin, con la intencion de darle significado a lo que ya fue. Algo asi como el angel de la historia que siempre mira hacia atras, metafora que usa Walter Benjamin para explicar que una cosa es la originalidad del evento y otra su comprension. Muchas veces solo se puede entender el hecho desde la causalidad, lo que articula mas facilmente la narracion como una cuestion de causa y efecto. Para el caso de Trujillo, es comun que se haga una lectura desde lo anterior: <<fue esa bandera que pusieron los del ELN lo que desencadeno toda esa serie de malentendidos, y que el ejercito aprovecho para asesinar y desaparecer gente>>, como muchos pobladores afirman. Pero lo que realmente hacemos es ubicar desde la actualidad ciertos elementos en ese pasado, para darle sentido desde una mirada retrospectiva: <<es que nos tildaban de guerrilleros por ser campesinos que queriamos defender nuestros ideales>>. A diferencia del primer relato, el segundo contiene principios explicativos, que ademas solo tienen sentido una vez se ha conocido todo el proceso.

Mantener presente la experiencia como un llamado de atencion, conlleva la necesidad del testimonio y del narrar como un deber. Es la sensacion de culpabilidad que refleja la tension entre la rabia por transmitir: <<?por que se llevaron a mi hijo y no a mi?>>, y la impotencia de comunicar: <<no tengo palabras>>.
   En cuanto a los sobrevivientes de ese periodo sombrio,
   experimentaban por su parte una urgencia de testimoniar, de
   entregar su memoria a las grandes generaciones futuras por todos
   los medios a disposicion. [...] la funcion de estos sobrevivientes
   o de quienes enmarcan esas memorias, es superar los limites de lo
   dicho y de lo no dicho, facilitando el trabajo del duelo. (18)


Respecto a la importancia de las narrativas de memoria, he destacado hasta ahora dos procesos a partir de los aportes de la sociologia y la historia. El primero de ellos corresponde a la produccion y reparacion del vinculo colectivo que las narrativas permiten, mientras el segundo se refiere a la produccion de sentido desde el presente sobre el pasado. No obstante, hay un tercer elemento que guarda relacion con la reconstruccion del ser mismo y de su lugar en el mundo, en el relato y a partir de el. Ejemplo de esto es el relato testimonial como forma de produccion identitaria en el marco de categorias que vienen de tensiones externas y que estan mediadas politicamente, como la de ser madre y victima. Igualmente, es necesario detenerse de forma critica sobre la figura del testimonio, invitando a dos tipos de reflexiones. En primer lugar, es claro que la pluralidad de las voces, posible por el testimonio, contribuye a dimensionar los hechos desde multiples aristas. Al complementarse todas estas, se elabora un panorama mas amplio sobre lo sucedido, lo que contribuye a abrir el margen interpretativo y a abolir versiones hegemonicas. Sin embargo, no podemos desconocer que las victimas tambien hacen parte de un contexto de produccion del relato, tienen un lugar de enunciacion no siempre romantico, movilizan intereses, contienen emociones y, sobre todo, se encuentran en el marco de procesos politicos. Es por esto que la atencion del que escucha debe dirigirse tanto al contenido del relato como a la forma en que es contado, asumiendo la tarea de un doble ejercicio que procure analizar de donde proviene la informacion que se da. Es decir, comprender que el lenguaje no es inocente.

En segundo lugar, hay que desvirtuar la idea de que el testimonio unicamente es valido por la autoridad que le dota la experiencia sobre el relato. Sin duda alguna, esto es un componente crucial porque constituye una forma de conocimiento, pero lo que no se debe permitir es que este acto lo haga autojustificable, sin ponerlo en relacion, sin contrastarlo, sin complementarlo. De alli que otras personas que no hemos vividos actos violentos, tambien podamos y queramos emprender el trabajo de la memoria. No se requiere haber pasado por una experiencia de este tipo para querer hacer parte de procesos de memoria, y aun asi pareciera que solo este rasgo basta para serlo.

Las narrativas y las construcciones de los relatos contienen multiples funciones simbolicas pero tambien pragmaticas en el proceso de elaboracion de la memoria, porque este, ademas de expresar y develar la condicion social desde donde se hace, como los repertorios y los marcos de referencia, crea sentido hacia el futuro. Asi las cosas, su accion terapeutica al hacer aprehensible la realidad sustenta un elemento vital que les permite ubicar el sentido del mundo a quienes vieron quebrada la continuidad del mismo. Por su parte, las matriarcas de AFAVIT me dejaron conocer esa funcion pragmatica de los relatos que, al interrumpirse por una voz entrecortada que dice <<paremos aqui>>, continuan narrandose con una mirada fragil. Tal escenario indica que hay una experiencia de sufrimiento, pero tambien una comprension de si mismas a partir de su lugar como seres sufrientes.

He aqui una de las primeras afirmaciones de Halbwachs que me interpelan, el hecho de que no hay forma de recordar si no es legible por las palabras. Concuerdo fielmente con que el lenguaje si es un marco social en tanto referente comun, sin embargo, reitero, este no se agota en las palabras. Cuando nos enfrentamos a situaciones que nos desconciertan, recurrimos a expresiones como <<me quede sin palabras>>, <<no se como decirlo>>. Esto no habla de la incapacidad del lenguaje, sino de la forma en que este emplea otros elementos con el fin de lograr hacer aprehensible el hecho, porque quizas las palabras en si mismas no dan cuenta de la configuracion emocional que lo rodea. Como afirma Das, un acontecimiento traumatico se define mas por la desaparicion de criterios y no meramente por la destruccion de la comunidad. (19) Para resolver estas tensiones es necesario tener claro que solo se recuerda con las palabras, pues solo tenemos lenguaje para dotar de contenido lo vivido. Ahora bien, en lo que respecta a la narracion, es decir, a la forma de expresar ese recuerdo, la cuestion cambia, porque alli irrumpe tambien el lenguaje corporal; como he insistido, la narracion en tanto expresion de experiencias de violencia puede valerse de multiples lenguajes.

Myriam Jimeno nos ayuda a comprender este asunto, pues refuerza en sus afirmaciones la pertinencia de la funcion narrativa del lenguaje, sobre todo de aquellos eventos que tienen que ver con algun tipo de violencia, dado que alli se recompone la condicion emocional del sujeto, pero tambien de su entorno politico. La posicion de Jimeno, al igual que la de Ricoeur, me dan a entender que una posible critica a Halbwachs es que el lenguaje no es meramente traduccion del pasado, sino que es este el que se construye a partir del lenguaje: no se trata de rescatar un hecho que paso a la luz de un lenguaje que siempre esta ahi, sino de advertir que los sentidos actuales del lenguaje permiten entender y construir ese hecho pasado. Por otro lado, podria decirse que Jimeno no esta del todo de acuerdo con esa idea que abandera Das sobre la inenarrabilidad del sufrimiento y que inunda la epistemologia en los temas de memoria. Jimeno afirma que tenemos que estar atentos a otras formas en las que se expresa este dolor y que no debemos ser ajenos a las cientos de senales que nos manifiesta el silencio mismo. Para explicar este argumento, encuentro interesante una idea de Wittgenstein, quien entiende <<el lenguaje como la corporificacion de las palabras pues quizas al senalar el sitio donde reside mi dolor, encuentro el cuerpo del otro y, al menos por un momento, mi dolor puede habitarlo>>. (20) Mediante el lenguaje, se hace que el dolor resida en el cuerpo del otro, es asi como la expresion fluye, y se comunica, se expresa y se hace llegar. No hablamos de rechazar la tesis de la inenarrabilidad del dolor desde una incapacidad del lenguaje, sino de dimensionar que este permite, de alguna forma, crear una comunicabilidad de <<incorporacion>> del dolor.

Mas alla de ser fieles a los hechos y de emprender un ejercicio reiterativo de lo que fue en la narracion, estas mujeres quieren ser escuchadas. A partir del habla y la narracion de la experiencia, no solo se intercambian sentidos, como mencionaba al principio en el escenario de la entrevista, sino que <<se tiende un lazo emocional que apunta a reconstituir la subjetividad que ha sido herida: se crea una comunidad emocional>>. (21) Conesto, Jimeno pretende cerrar las discusiones epistemologicas respecto a los pares de oposicion que suscita el proceso de construccion de memoria: estructura-agencia o colectivo-individuo. No es un proceso instrumental en el que se pasa de lo individual a lo colectivo sin mas ni mas, sino que la narracion permite acercarnos a esos elementos emocionales para configurar una intersubjetividad. De aqui que Ricoeur afirme que la construccion de la memoria desde la narracion pueda ser de utilidad para pensar los procesos del psicoanalisis. El objetivo de narrar es construir mediante el lenguaje mismo una trama que sea constitutiva de la identidad de quien habla.

No obstante, no quiero referirme unicamente a la narracion en tanto construccion discursiva que se hace ante una autoridad: el sacerdote, el entrevistador, el periodista, el abogado; sino lo que significa hablar ante varios que comparten tambien una experiencia de violencia. Lo que hacen estas ultimas, como categoria de analisis, es mostrarnos las pautas culturales que mueven el mundo social, las prohibiciones, las interpretaciones, las regulaciones instituidas desde jerarquizaciones morales. La pertinencia de atender las emociones no solamente radica en su capacidad de revelar la estructura social, sino que:
   Tambien revela formas de representacion y elaboracion del dolor y
   expresa los sentimientos de quienes se han visto atrapados en su
   abrazo. En ese sentido, los relatos de las experiencias de
   violencia son tambien reelaboraciones emocionales de los sujetos,
   hechas para compartirlas con otros. (22)


Como todo esto no solo permite la expresion y transmision de lo que ya es, sino que tambien tiene un poder creador, pasar la memoria por el lenguaje nos refuerza el sentido de comunidad, porque se elabora desde alli una experiencia comun del hecho, que permite avanzar juntos en torno a ese momento. Por esto, Jimeno afirma que la narracion de la experiencia de violencia permite crear comunidades emocionales, que no solo son redes de apoyo, sino sujetos que comparten el dolor con la intencion inicial de hacer duelo, pero cuya pretension trasciende a sus miembros. Se habla de la experiencia, porque permite referirse a las dinamicas y eventos violentos desde el punto de vista de los sujetos directamente afectados, esto contribuye a darle rostro a la violencia y no asumirla como un actor en si mismo.

Esa nocion de comunidad emocional solo es entendible si comprendemos que parte de un proceso de inter-subjetivacion que pretende llevar de lo interno a lo externo la intimidad del sujeto, explorando la privacidad del otro y reconociendo que, en definitiva, ese otro tiene sensaciones similares a las mias. Hay una relacion de la subjetividad que permite la reflexividad en tanto el ser social se constituye como sujeto cognoscente. (23) Al respecto, y sustentada en Giddens, Myriam Jimeno afirma que: <<Esta es la base de la accion del sujeto hacia y sobre el mundo. Que adopta la forma de deseos e intenciones especificos, culturalmente modelados>>. (24)

En esta linea, cobra sentido la discusion sobre el acontecimiento personal asumido como hecho historico, tal como lo plantea H. Arendt. Esta autora afirma que la narracion es el puente que conecta la experiencia intima con la comprension politica. O en sentido inverso, sobre como se dimensiona que un acontecimiento historico involucra mi intimidad y la interpela, tal como lo propone Veena Das, pues se da un <<tejido de la biografia individual dentro del texto social a traves del uso del conocimiento local>>. (25)

Las comunidades emocionales se extienden mucho mas cuando no se establecen ante una autoridad, y cuando todos sus miembros comparten una experiencia similar. Hay una suerte de expansion de la misma y en tanto se posee la propia experiencia para narrar, se es capaz de entender a alguien similar.

Para quienes estamos cerca de la experiencia de AFAVIT, esta reflexion resulta obvia y comprensible, sin embargo, al explorar algunos correlatos de habitantes del pueblo que no pertenecen a la Asociacion, la afinidad no parece ser tanta. Algunos de ellos senalan sentirse en desacuerdo con las practicas de recordacion que esta ejerce, porque creen que gestan sentimientos de venganza en los ninos y que tienden a estigmatizar al pueblo. En algunos de estos discursos se ha despojado a AFAVIT de su dimension politica, del reconocimiento de su labor y del estatus particular que reclaman las victimas. Un principio explicativo para esto, por demas muy generalizado, es la sensacion de: <<es que no le duele porque no le toco>>, lo que gesta discusiones sobre la moralidad y responsabilidad colectiva, que no es posible desarrollar en su complejidad en este documento. Lo que sucede, quizas, no es que aquellos habitantes sean seres sin piedad, indiferentes o insensibles ante el dolor de las victimas, sino que carecen de una capacidad de articulacion de los tres tiempos humanos que son fundamentales a la hora de construir memoria. Para quienes enuncian estos correlatos, el evento ya fue, es decir se queda en un pasado momificado que no se debe tocar, porque invocarlo es hacerles mal al presente y al futuro. No se dimensiona entonces que los acontecimientos, como lo senalaban Benjamin o Ricoeur, no se encuentran en el pasado, sino que estan en el presente, porque es a partir de alli que se les da sentido, y que se expresan mediante el lenguaje en un ahora que le da lugar a la interpretacion y rompe toda idea historiografica que entiende el pasado en la relacion causa-efecto. Ante esto podemos afirmar que la memoria no se trata de un ejercicio de traduccion, sino de construccion, o como afirmo Ricoeur, del trabajo de la memoria. (26)

En ese sentido, estos correlatos podrian demostrar que la mayoria de la sociedad civil--aquellos que no pertenecen a comunidades emocionales--desearia en realidad un pasado silencioso. Cuantas veces no se han escuchado expresiones como <<otra vez esa gente protestando>>, <<otra vez el trancon, porque hay marcha>>, <<otra vez esas senoras reclamando>>. En Trujillo, en Cali, en Bogota, en Santiago, en Buenos Aires y me imagino que en muchas partes mas. Aceptamos que la gente demande derechos, justicia y verdad, pero requerimos que lo hagan lejos de nuestra cotidianidad: siempre y cuando no nos afecte. Esto interpela, de igual manera, la forma en que hay una mirada sobre la construccion de la representacion mediatizada del pasado en los medios masivos de comunicacion:
   Lo que hoy abundan son modos de recuerdo que acaban siendo una
   manera de borrar el pasado, de tornarlo borroso, difuso, indoloro.
   Y una politica informacional, no escrita en ningun manual de
   redaccion o de partido, parece sin embargo regular la forma como el
   recuerdo debe circular para que no ofenda a nadie, esto es, no como
   memoria viva, lacerante, conflictiva, sino como discurso neutro,
   indiferente, por mas gestos dramaticos que adornen y 'dramaticen'
   ese discurso. (27)


Somos entonces defensores de esa <<paseidad>> del pasado que Ricoeur encuentra tan peligrosa, porque de nuevo nos hace creer que todo ya fue, que el presente es otra dimension y que ambos deben estar separados por el bien de la sociedad. Los familiares de victimas son conscientes de que adoptar una <<paseidad>> las puede conllevar paulatinamente al olvido, y optan por hablar, por exponer un conocimiento envenenado. Este concepto, trabajado principalmente por Veena Das, condensa la tension de muchas sociedades que han soportado experiencias de violencia, entre el hablar, en el intento de hacerle frente a la impunidad con propositos de no repeticion; y el de no hablar, con la premisa implicita de un olvido que se hace necesario para lograr reparar los lazos con la sociedad, volver a encontrar los sentidos y reconstruir una vida en comunidad. Se trata de conocer mediante el sufrimiento, dice Das, quien se sustenta en M. Nussbaum, para afirmar que este concepto permite: <<ocupar los mismos signos de la herida y conferirles un significado, tanto a traves de actos narrativos, como del trabajo de reparar relaciones y de dar reconocimiento a quienes las normas oficiales han condenado>>. (28)

En ese sentido, se llama conocimiento envenenado, porque se dice que, al proyectarse, hace mal a la sociedad, a su entorno, dado que mantiene la herida abierta de un pueblo que cree que esta habia cicatrizado ya. Segun lo expuesto, da la idea de que el relato de las matriarcas, por ejemplo, le hace dano al pueblo de Trujillo porque, como senalan los correlatos, no deja que este mejore economicamente ni que atraiga turistas para dinamizar el comercio; ademas, sostienen, estigmatiza a sus habitantes. Veena Das expone dos elementos poderosos que explican por que el lenguaje tiene un caracter <<infeccioso>> cuando hablamos de conocimiento envenenado:
   Traduccion: el pasado se contrae con el proposito de hacerlo
   inteligible en el presente.

   Rotacion (sustentada en Henri Bergson): el pasado orienta sus
   aspectos mas utiles para una situacion presente ... define las
   cualidades afectivas del momento presente. (29)


Asi, el lenguaje de la memoria aturde porque trae el presente al pasado y se puede leer desde la actualidad, es decir, que condena precisamente el gran logro del giro historiografico. <<El pasado entra en el presente como conocimiento envenenado>>, (30) porque se traen esas practicas dolidas del antes para operar en el ahora. El conocimiento envenenado contrarresta la <<paseidad>> del pasado mediante su visibilidad, y el repertorio de herramientas para hacerlo manifiesto--pero sobre todo publico--varia tanto como las expresiones mismas de violencia. Es posible rastrear este proceso de construccion de sentido sobre el pasado desde la molestia del presente, en el discurso oficial de las organizaciones de victimas. Por ejemplo, la senora Gloria Gomez, presidenta de la Asociacion de Familiares de Detenidos --Desaparecidos (ASFADDES), en una conferencia afirmaba que su principal estrategia de resistencia contra el olvido es la perturbacion. Con esto se refiere a la idea de <<hacer ruido, hacer bulla para lograr que la gente del comun nos note y los note a ellos (los desaparecidos) porque nadie los ve mas alla de los familiares [...] porque la desaparicion forzada es eso, un relato perturbador>>. Hablar en todos los espacios, hacer presencia y presion para que algo se sepa, para que algo se les solucione, <<fastidiar al otro>>, les ha permitido sobrellevar la vida cotidiana, porque de alguna forma se tiene la esperanza de que el esfuerzo sera directamente proporcional a los resultados, es decir, entre mas hagan ruido, mas existe la probabilidad de que alguien sepa de sus familiares. Los mecanismos para lograr esa perturbacion son diversos: plantones publicos, marchas, acudir a audiencias judiciales. Las matriarcas de Trujillo ejercen esa estrategia de perturbacion desde la defensa misma del Parque Monumento, la reclamacion de reparacion ante las instituciones correspondientes y ante el gobierno local que, desde su percepcion y de acuerdo con sus denuncias constantes, permanece impasible al respecto.

Por otro lado, la tension del conocimiento envenenado no solo radica en el hecho de que perturba la memoria silenciosa que quiere vivir la sociedad civil en general, sino en el riesgo a la integridad de las personas que construyen memoria, los miembros de AFAVIT. Las condiciones estructurales que de alguna u otra forma influyeron en los hechos violentos, existen aun, aunque de manera mucho menos dominante. (31) Este debate esta puesto sobre la mesa, no solo para el caso de Trujillo sino para todo el pais, desde que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos estuvo dispuesto a iniciar dialogos de paz con las FARC en La Habana, sugiriendo la idea de un posconflicto. Esto genero una tension fuerte respecto a la forma en que se esta pensando la construccion de memoria actualmente en el pais, pues bien sabemos que para asumir los hechos como acontecimientos, se necesita tomar un poco de distancia temporal, tal como lo afirma W. Benjamin. (32) Sin embargo, el contexto local esta le jos de eso. ?Como se hace memoria de la guerra en la guerra? Lo mencionaba con anterioridad, las formas para narrar las experiencias de violencia, ya sean las testimoniales o las rituales, son dificiles de reproducir en el espacio publico, porque siguen imperando condiciones de violencia, o peor aun, repertorios sociales de legitimacion de la misma. Eso lo refuerza el hecho de que haya violencia simbolica institucionalizada que se expresa en el rechazo colectivo al conocimiento envenenado.

Conclusiones

Las matriarcas, despues de 20 anos en un mismo proceso narrativo, pueden llegar a tener un discurso del dolor domesticado, si bien no instrumentalizado. Estan ya acostumbradas, unas mas que otras, a narrar los hechos. Dado que el objetivo del proyecto no hacia enfasis en el conocimiento como tal de esos hechos, las preguntas de los instrumentos metodologicos resaltaban otras dimensiones. Esto genero que los relatos de las matriarcas se orientaran hacia su vida cotidiana; se instaba a que hablaran de ellas, de sus procesos, y a que pusieran atencion en los presentes y no en el ausente, a lo que ya estaban habituadas. Ante ello, la respuesta verbal y corporal sorprendia y emocionaba. Algo asi solo es posible al desvincular un ejercicio interpretativo de las figuras relacionales, es decir: entender a las matriarcas a partir de su ejercicio cotidiano de la narracion y la practica, requeria que no se les definiera en relacion con sus hijos/familiares ausentes, sino desde si mismas en este presente, sin olvidar por supuesto que es por ellos y para ellos que la narracion sigue teniendo vigencia y sosteniendo formas de construir la memoria colectiva. De alli que la pregunta implicita sea por la importancia de los acontecimientos que generan ruptura con la vida cotidiana, pero que no suspenden el tiempo; en la praxis este sigue y la vida tambien debe hacerlo. Por otro lado, este ejercicio investigativo me permitio cuestionar la pretension de legitimidad que parece adjudicarse el testimonio por si mismo, como verdad incuestionable, una falla que a veces estamos tentados a cometer.

Los procesos de memoria no comprenden una arqueologia del pasado, estan todo el tiempo buscando una relacion distinta con el, y como he venido insistiendo, no se reducen a su presencia en lo publico. El giro hermeneutico de la comprension de la historia nos lo ha hecho saber. Asi que los testimonios y demas experiencias de violencia aqui analizadas para el caso de Trujillo, dan cuenta de que los procesos interpretativos ocupan un lugar importante no solo porque manifiestan realidades, sino porque las crean. No se trata entonces de otorgar virtudes al testimonio por ser tal, o por legitimarse a si mismo, sino que en realidad se valora porque resulta expresion de un conocimiento posible por la experiencia.

Ahora bien, no solo son los hechos violentos, sino las condiciones que los permiten, lo que desfavorece la expresion de la experiencia y el proceso de elaboracion de la memoria colectiva. Todos estos rasgos que poseen las matriarcas de AFAVIT configuran una condicion de re-victimizacion de su dolor, lo que configura una politizacion particular del papel que estas mujeres estan desempenando en su proceso de construccion de memoria. Hay una mediacion fuerte de la nocion del perdon catolico, reforzada por la justicia divina, en la cual se presenta una mayor tendencia a la despolitizacion de la comprension del hecho mismo, de la demanda por la justicia, y la percepcion de responsabilidad del Estado se diluye. El psicologo Martin-Baro explica que ante la persistencia de las condiciones estructurales que originaron los hechos violentos, es imposible hacer duelo, tramitar el dolor en el sentido terapeutico del termino y lograr un ejercicio pleno de la construccion de memoria, ya que la vida cotidiana sigue reproduciendo el trauma del mismo desde las condiciones objetivas. (33) A partir de estos postulados podria afirmar que la continuidad de las condiciones estructurales que permitieron los hechos violentos, influye directamente sobre el proceso de construccion de memoria, no lo detiene, pero hace que se deban acoger otras herramientas para que sea posible. Al no haber en Trujillo un contexto de produccion que permita la elaboracion de un discurso politico mas contundente de reivindicacion campesina, es mucho menos <<arriesgado>> reproducir elementos discursivos desde la condicion de victima. Aun asi, ni siquiera esta condicion permite que se eviten confrontaciones, ejemplo de ello son las diversas amenazas dirigidas hacia algunos miembros de AFAVIT a principios del 2014. Asi, esta, como organizacion de victimas, esta produciendo elementos discursivos desde la accion de justicia y no desde la nocion del campesinado, aunque ciertas necesidades de reparacion estructural salgan de ese lugar de enunciacion. Esto produce que los marcos institucionales que ellos interpelan legitimen mucho mejor su pliego de peticiones, presentado como inversion social y no como una lucha sustentada en la distribucion de la tierra.

Finalmente, aunque la pregunta sobre olvidar o recordar me haya invadido varias veces, pienso que, como siempre, la respuesta ha de ser dialectica. No se trata de escoger una de las polaridades, por el contrario, este trabajo ha senalado que la clave radica en saber que es cuestion de momentos, lugares y contextos. Asi lo recordaba Nietzsche (34) cuando afirmaba que el olvido conduce a la felicidad de los hombres, porque no llevaban a cuestas el rezago del pasado, atormentandoles. Sin embargo, Nietzsche no esta promoviendo la existencia de unos hombres <<desmemoriados>>, esta afirmando que es necesario vincular la otra parte de la relacion, para que el hombre sea el mismo, ahistorico e historico, en diferentes momentos. Asi, es necesario hacer el salto de una historia monumental y anticuaria a una historia critica, en terminos de su tipologia, en la cual ya no prefiera conservarse la vida pasada, sino que se haga necesario crearla.

doi: 10.11144/Javeriana.mys21-42.nmpl

Bibliografia

Alexander, Jeffrey C. <<Trauma cultural e identidad colectiva>>. En Trauma, cultura e historia: reflexiones interdisciplinarias para el nuevo milenio, editado por Francisco Ortega Martinez, 125-164. Bogota: Centro de Estudios Sociales Universidad Nacional, 2011.

Arendt, Hannah. Los origenes del totalitarismo. Parte III Totalitarismo. Madrid: Alianza Editorial, 2002.

Benjamin, Walter. <<El narrador>>. En Para una critica de la violencia y otros ensayos: iluminaciones IV, compilado por Eduardo Subirats, 111-134. Madrid: Taurus, 2009.

Centro de Investigacion y Educacion Popular / Programa por la Paz--CINEP/PPP, Colombia. Trujillo, la otra version. Noche y Niebla Caso Tipo No. 12. Bogota: CINEP/PPP, 2014.

Centro Nacional de Memoria Historica--CNMH, Colombia. <<Patrones>> y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960-2012). Bogota: Imprenta Nacional de Colombia, 2014.

Comision Nacional de Reparacion y Reconciliacion --CNRR, Colombia. TRUJILLO una tragedia que no cesa: Primer Informe de Memoria Historica de la Comision Nacional de Reparacion y Reconciliacion. Bogota: Editorial Planeta, 2008.

Das, Veena. <<El acto de presenciar. Violencia, conocimiento envenenado y subjetividado>>. En Veena Das: sujetos del dolor, agentes de dignidad, editado por Francisco Ortega Martinez, 217-250. Bogota: Instituto CES, Universidad Nacional--Instituto Pensar, Pontificia Universidad Javeriana, 2008.

Das, Veena. <<Tiempo, identidad y comunidad>>. En Veena Das: sujetos del dolor, agentes de dignidad, editado por Francisco Ortega Martinez, 73-94. Bogota: Instituto CES, Universidad Nacional Instituto Pensar, Pontificia Universidad Javeriana, 2008.

Dosse, Francois. Paul Ricoeury Michael de Certeau. La historia: entre el decir y el hacer. Buenos Aires: Ediciones Nueva Vision, 2009.

Giddens, Anthony. La constitucion de la sociedad. Buenos Aires: Amorrortu Editores, 1995.

Halbwachs, Maurice. Los marcos sociales de la Memoria. Barcelona: Anthropos Editorial, 2004.

Jimeno, Myriam. <<Lenguaje, subjetividad y experiencias de violencia>>. Revista Antipoda, no. 5 (2007): 169-190.

Martin-Barbero, Jesus. Medios: olvidos y desmemorias. Bogota: Asociacion Medios para la Paz Fundacion Santillana, 1998.

Martin-Baro, Ignacio. Psicologia de la Liberacion. Madrid: Editorial Trotta, 1998.

Nietzsche, Friedrich. De la utilidad y de los perjuicios de la historia para la vida. Madrid: Editorial EDAF, 2000.

Ortega Martinez, Francisco. <<Rehabitar la cotidianidad>>. En Veena Das: sujetos del dolor, agentes de dignidad, editado por Francisco Ortega

Martinez, 15-70. Bogota: Instituto CES, Universidad Nacional--Instituto Pensar, Pontificia Universidad Javeriana, 2008.

Ricoeur, Paul. La memoria, la historia, el olvido. Buenos Aires: Fondo de Cultura Economica, 2008.

* Recibido: 11 de noviembre de 2015

* Aceptado: 10 de junio de 2016

* Disponible en linea: 21 de julio de 2017

Laura Torres Cuenca

Universidad Icesi

(Cali, Colombia)

lvtorres@icesi.edu.co; lau.vantc@gmail.com

Este articulo de investigacion surge como resultado de una tesis de pregrado para aspirar a los titulos de Antropologia y Sociologia en la Universidad Icesi, en la ciudad de Cali. A su vez, hace parte de un proyecto de investigacion titulado <<Politicas de la Memoria, victimas y Accion Publica en Trujillo Valle>> afiliado al Centro de Estudios Interdisciplinarios, Juridicos, Sociales y Humanistas (CIES), de la Universidad Icesi. Las dos investigaciones iniciaron en enero de 2014.

(1) Centro Nacional de Memoria Historica--CNMH, Colombia, Informe <<Patrones>> y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960-2012) (Bogota: Imprenta Nacional de Colombia, 2014), 58.

(2) Institucion de vital importancia en la configuracion del ordenamiento territorial de las comunidades campesinas del Valle del Cauca, desde la fecha de su fundacion en 1962. Como extension de la Universidad Obrera, creada en la ciudad de Cali, los planes de accion del IMCA se llevaron a cabo mediante la doctrina social de la Iglesia, a la que se cenia la comunidad Jesuita como gestora, y muy especialmente el sacerdote Francisco Javier Mejia, su fundador.

(3) El proposito articulador de FANAL fue cooptar movilizaciones sindicales del momento, con la intencion de intervenir en su organizacion interna, conforme a la ley y los principios de la doctrina social catolica y la Accion Social Catolica, y eliminar, asi, ideas marxistas y leninistas que incitaran a la violencia y la subversion.

(4) CNMH, <<Patrones>> y campesinos, 194.

(5) Comision Nacional de Reparacion y Reconciliacion--CNRR, Colombia, TRUJILLO una tragedia que no cesa: Primer Informe de Memoria Historica de la Comision Nacional de Reparacion y Reconciliacion (Bogota: Editorial Planeta, 2008), 146.

(6) Maurice Halbwachs, Los marcos sociales de la Memoria (Barcelona: Anthropos Editorial, 2004), 6.

(7) Halbwachs, Los marcos sociales, 58.

(8) Francois Dosse, Paul Ricoeur y Michael de Certeau. La historia: entre el decir y el hacer (Buenos Aires: Ediciones Nueva Vision, 2009)

(9) Dosse, Paul Ricoeur y Michael de Certeau, 61.

(10) Dosse, La historia: entre el decir y el hacer, 88.

(11) Francisco Ortega Martinez, <<Rehabitar la cotidianidad>>, en Veena Das: sujetos del dolor, agentes de dignidad, ed. Francisco Ortega Martinez (Bogota: Instituto CES, Universidad Nacional--Instituto Pensar, Pontificia Universidad Javeriana, 2008), 40.

(12) Jeffrey Alexander, <<Trauma cultural e identidad colectiva>>, en Trauma, cultura e historia: reflexiones interdisciplinarias para el nuevo milenio, ed. Francisco Ortega Martinez (Bogota: Centro de Estudios Sociales, Universidad Nacional, 2011), 127.

(13) Alexander, <<Trauma cultural>>, 140.

(14) Anthony Giddens, La constitucion de la sociedad (Buenos Aires: Amorrortu Editores, 1995).

(15) Anthony Giddens (1984), citado en Ortega Martinez, <<Rehabitar la cotidianidad>>, 22.

(16) Ortega Martinez, <<Rehabitar la cotidianidad>>, 18.

(17) Hannah Arendt, Los origenes del totalitarismo. Parte III Totalitarismo (Madrid: Alianza Editorial, 2002).

(18) Dosse, Paul Ricoeury Michael de Certeau, 71.

(19) Das (2008), citada en Ortega Martinez, <<Rehabitar la cotidiani dad>>, 31.

(20) Myriam Jimeno, <<Lenguaje, subjetividad y experiencias de violencia>>, Revista Antipoda, no. 5 (2007): 173.

(21) Jimeno, <<Lenguaje, subjetividad y experiencias de violencia>>, 180.

(22) Jimeno, <<Lenguaje, subjetividad y experiencias de violencia>>, 182.

(23) Giddens, La constitucion de la sociedad.

(24) Jimeno, <<Lenguaje, subjetividad y experiencias de violencia>>, 180.

(25) Veena Das, <<Tiempo, identidad y comunidad>>, en Veena Das: sujetos del dolor, agentes de dignidad, ed. Francisco Ortega Martinez (Bogota: Instituto CES, Universidad Nacional--Instituto Pensar, Pontificia Universidad Javeriana, 2008), 91.

(26) Paul Ricoeur, La memoria, la historia, el olvido (Buenos Aires: Fon do de Cultura Economica, 2008).

(27) Jesus Martin Barbero, <<Medios: olvidos y desmemorias>> (Bogota: Asociacion Medios para la Paz--Fundacion Santillana, 1998).

(28) Veena Das, <<El acto de presenciar. Violencia, conocimiento envenenado y subjetividado>>, en Veena Das: sujetos del dolor, agentes de dignidad, ed. Francisco Ortega Martinez (Bogota: Instituto CES, Universidad Nacional--Instituto Pensar, Pontificia Universidad Javeriana, 2008), 248.

(29) Das, <<Tiempo, identidad y comunidad>>, 95.

(30) Jimeno, <<Lenguaje, subjetividad y experiencias de violencia>>, 182.

(31) Segun el informe Trujillo, la otra version de Noche y Niebla Caso Tipo No. 12, emitido por el CINEP, la presencia paramilitar en la zona rural de Trujillo es innegable, dado que alli el grupo armado Los Rastrojos ejerce dominio territorial. Esto ha generado un reavivamiento de practicas del terror en corregimientos y veredas de Trujillo como La Sonora, Naranjal o Puente Blanco, que fueron lugares clave en donde se desarrollaron actos violentos en el periodo que se designo como masacre (1986-1994). Ahora bien, a las desapariciones y asesinatos selectivos que han sido llevados a cabo desde el ano 2000 por este grupo, se le suman los desplazamientos de varias familias que son acusadas de colaboradoras del grupo insurgente ELN. Respecto a los ultimos anos, este informe indica que en 2012 se registraron 11 asesinatos, y 20 en 2013; por su parte, se conocio que fueron desplazadas de su lugar de origen tres familias vinculadas a AFAVIT.

(32) Walter Benjamin, <<El narrador>>, en Para una critica de la violencia y otros ensayos: iluminaciones IV, ed. Walter Benjamin (Madrid: Taurus, 2009).

(33) Ignacio Martin-Baro, Psicologia de la Liberacion (Madrid: Editorial Trotta, 1998).

(34) Friedrich Nietzsche, De la utilidad y de los perjuicios de la historia para la vida (Madrid: Editorial EDAF, 2000).

Leyenda: <<Osarios del Parque Monumento de AFAVIT y de fondo el canon de Garrapatas>>. Municipio de Trujillo, Valle del Cauca, febrero de 2015.
Tabla 1. Formas de narrar la experiencia traumatica

1. Disgregacion y sus               2. Reconstitucion y duelo por
melancolicas inscripciones             las partes sufridas

Modo narrativo improductivo         Modo narrativo productivo

Retrae a la memoria historica       Adelanta el proceso colectivo de
el sin razon del sufrimiento        pertenencia, de reconstitucion
                                    del sentido colectivo

Reminiscencia de violencias y       Adaptacion en las nuevas
arbitrariedad                       condiciones de supervivencia

Elaboracion propia a partir de Ortega Martinez, <<Rehabitar la
cotidianidad>>, 43
COPYRIGHT 2017 Pontificia Universidad Javeriana
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2017 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Torres Cuenca, Laura
Publication:Memoria y Sociedad
Article Type:Ensayo
Date:Jan 1, 2017
Words:11092
Previous Article:Soldados de Mosconi. Memoria, militarizacion y mundo del trabajo en la Gobernacion Militar de Comodoro Rivadavia, 1944-1955.
Next Article:Como se construyen las versiones de la memoria en estos tiempos: el ejemplo de la Segunda Guerra Mundial.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters