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Multifuncionalidad agraria y territorio. Algunas reflexiones y propuestas de analisis.

RESUMEN | La aplicacion a la agricultura del concepto de sostenibilidad conlleva el reconocimiento de que, conjuntamente con la funcion productiva, esta desempena otros roles (ambientales, sociales, patrimoniales) cada vez mas demandados y estrechamente relacionados con su sustrato territorial. La nocion de multifuncionalidad agraria lo recoge expresamente y asi se sobreentiende desde otros marcos conceptuales y normativos, hasta ahora ajenos al sector, pero cada vez mas interesados por los espacios de cultivo como estructurantes territoriales, depositarios de recursos patrimoniales y paisajes. Sus entendimientos del territorio son, no obstante, muy diferentes, sus escalas de analisis extremadamente dispares y sus implicaciones normativas --ora sectoriales, ora territoriales-- contradictorias y redundantes. Este articulo se acerca a la multifuncionalidad agraria desde la perspectiva y los problemas del territorio, indagando puentes de encuentro entre ambos tipos de aproximaciones. A tal fin, hace un recorrido por el estado de la cuestion y el tratamiento normativo que merece el territorio desde tales perspectivas y concluye con una propuesta metodologica sustentada en los planteamientos del desarrollo territorial integrado.

PALABRAS CLAVE | Movilidad, periferia urbana, pobreza, transporte urbano.

ABSTRACT | Applying the concept of sustainability to agriculture entails the recognition that, apart from the production function, it has other roles (environmental, social, cultural) closely linked to its territorial substratum that are in ever greater demand. This is expressly embraced by the notion of agricultural multifunctionality and is understood as such from other conceptual and regulatory frameworks which had hitherto had no connection with the sector, but which are showing more and more interest in agricultural areas as territorial structures, repositaries of cultural heritage- and landscape-related resources. Notwithstanding, the way that they understand territory is quite different, their analytical scales extremely disparate, and their implications for regulation --some sectoral, some territorial- contradictory and redundant. The present article approaches multifunctionality from the angle and the problems of territory, investigating any links there might be between the two. For this, it spotlights the current state of affairs and the regulatory treatment that territory deserves from these perspectives, and concludes with a methodological proposal underpinned by integrated territorial development approaches.

KEY WORDS | Mobility, urban periphery, poverty, urban transportation.

1 Planteamientos de partida

El peso superficial que tiene la agricultura en la distribucion de los usos del suelo en diferentes contextos y escalas espaciales pone de manifiesto que se trata de una actividad eminentemente territorial. Una aseveracion evidente, pero que no esta suficientemente asumida por las instituciones publicas que la consideran, ora como un conjunto de orientaciones productivas (areas cerealistas, olivareras, hortofruticolas, etc.) indiferentes a la localizacion (caso de las politicas de la agricultura), ora como una extension superficial desvinculada de la faceta socioproductiva (caso de la planificacion territorial). Las politicas agrarias no tienen suficientemente en cuenta las especificidades productivas relacionadas con la localizacion (agriculturas periurbanas, serranas, de valles y campinas, etc.), y las politicas territoriales prestan una atencion menor a la funcionalidad productiva agraria. El resultado, un escenario de agriculturas sin territorio y territorios sin agricultores, que cohibe el aprovechamiento de las sinergias del caracter (a la vez sectorial y territorial) de la agricultura.

La nocion de "multifuncionalidad agraria" y su aplicacion normativa abre grandes posibilidades para la superacion de tales percepciones parciales. Con ella se reconoce que, ademas de proporcionar alimentos y materias primas, la agricultura aporta a la sociedad otros bienes y servicios (sociales, patrimoniales, ambientales) cada vez mas demandados y estrechamente relacionados con el sustrato territorial que esta tiene. Aunque calificados como "no comerciales" (Reig, 2007), se trata de bienes y servicios de una gran relevancia para la activacion economica de los territorios rurales, por los recursos patrimoniales (ambientales y culturales) a ellos asociados y por su relacion con la provision de escenarios de ocio y esparcimiento muy apreciados por el emergente turismo rural. El concepto de "multifuncionalidad" tambien hace eco de las expectativas socioeconomicas para la agricultura relacionadas con la localizacion y la especializacion agropecuaria en productos saludables y territorialmente diferenciados (agriculturas ecologicas, denominaciones de origen, etc.).

Esta nueva forma de entender y valorar los espacios de la agricultura resulta crucial para un sector de importancia macroeconomica decreciente, cada vez mas desvinculado de los territorios e inmerso en una crisis de legitimidad normativa. En este contexto, la nocion "multifuncionalidad agraria" sirve, a la vez, para reivindicar la importancia economica y patrimonial de la agricultura, defender los valores de las agriculturas campesinas de los paises empobrecidos y hacer frente a la deslegitimacion social de las politicas agrarias del primer mundo. Todo ello, ademas, sin renunciar al fundamento productivo-comercial de esta, que ahora se sustenta en renovados valores que se anaden y/o sobreponen a los tradicionales: salubridad de los alimentos, calidad ambiental, diferenciacion, ampliacion territorial de las cadenas de valor, provision de escenarios de ocio (Addor, Thumn y Grazioli, 2003; Albisu y Gracia, 2007; Caldentey y Gomez, 1996; Silva, 2002).

Se trata, pues, de un concepto sumamente versatil y de contenido innovador, que asigna a la agricultura quehaceres ajenos a la produccion de alimentos y materias primas, e incluye entre las funciones economicas de esta la "produccion" de paisajes y escenarios de ocio, desvinculando asi sus cometidos productivos y comerciales hasta ahora considerados indisolublemente unidos. Tal versatilidad la convierten en una nocion pretendidamente ambigua (Moyano y Garrido, 2007), que ha conseguido prosperar por su capacidad para dar respuestas flexibles a las contradicciones socioinstitucionales del mundo actual: preocupacion por la salubridad de los alimentos/desnutricion de buena parte de la poblacion; generalizacion de la sociedad del ocio/sociedades por debajo del umbral de pobreza; interes por mitigar los desequilibrios territoriales/promocion de tales desequilibrios; liberalizacion del comercio internacional de productos agrarios/aparicion de nuevas formas de proteccionismo; fomento del consumo localizado como forma de hacer frente a la crisis energetica/deslocalizaciones productivas como estrategia para adentrarse en nuevos mercados; valoracion ambiental y patrimonial de la agricultura/sustitucion de paisajes agrarios muy emblematicos por otros tematizados y banales.

Tales paradojas explican que los estudiosos de la multifuncionalidad le atribuyan una pleyade de indeterminaciones conceptuales y normativas --confusion entre los analisis descriptivos y prescriptivos, indeterminacion de los ambitos y grupos sociales oferentes y/o demandantes de bienes publicos, imprecision de los atributos que concretan las funcionalidades (Reig, 2007; Albisu y Gracia, 2007; Gomez-Limon, Kallas y Arriaza, 2007)--, entre las que raramente se menciona el laxo tratamiento que merece el territorio.

Pese al reconocimiento expreso del profundo anclaje territorial de la agricultura, los estudios realizados bajo el prisma de la multifuncionalidad consideran al territorio una cualidad mas del sector --parangonable a otras como la organizacion de la propiedad, los sistemas de explotacion o la distribucion parcelaria-- y no como un sustrato basico que define y determina el conjunto de externalidades y cualidades que hoy se le asignan. Otro tanto cabe senalar respecto a la utilizacion normativa de la multifuncionaldidad para justificar (o desacreditar) las politicas con incidencia en la agricultura y el espacio rural. Desde ambas perspectivas el territorio es visto, bien como un laboratorio de analisis, bien como un escenario receptor de politicas a menudo disenadas sin criterios de eficiencia y equidad territorial.

Desde otros marcos conceptuales y normativos, y sin aludir de manera expresa al concepto de multifuncionalidad, la agricultura es vista como un componente de la estructura territorial y como una parte integrante del patrimonio ambiental y paisajistico (Meeus, Wijermans y Vroom, 1990; Romero y Farinos, 2004). La atencion se centra ahora en la territorialidad de la agricultura, que se percibe desprovista de sus matrices productivo-funcionales fundamentales. Ello entrana un riesgo de banalizacion y tematizacion territorial y paisajistica, siendo este --a modo de paradoja-- uno de los principales problemas al que se pretende hacer frente desde tales aproximaciones.

El concepto de multifuncionalidad agraria es, no obstante, lo suficientemente flexible como para establecer puentes de encuentro entre ambos acercamientos (sectoriales y territoriales). Ello requiere situar el territorio como el eje de vertebracion analitica, lo que implica, entre otros aspectos, una mayor clarificacion de que se entiende como tal y cuales son las unidades y escalas espaciales mas adecuadas para abordar el estudio. Teniendo en cuenta lo anterior, el objetivo de este articulo es acercarse al estudio de la multifuncionalidad de la agricultura desde una optica estrictamente territorial, que atienda a las especificidades y las necesidades de los territorios. Se estructura para ello como sigue:

1 Realiza un recorrido por la literatura especializada atendiendo, por un lado, a la consideracion territorial de las facetas funcionales de la agricultura y, por otro, a las unidades y escalas de analisis utilizadas.

2 Analiza el tratamiento de los espacios de la agricultura por parte de la planificacion fisico-territorial y las normas patrimoniales y del paisaje, insistiendo en como se percibe desde esta optica la funcionalidad productiva agraria.

3 Plantea una propuesta metodologica para el analisis de la multifuncionalidad que atienda a las perspectivas y los problemas de los territorios, sustentada en los planteamientos del desarrollo territorial integrado.

4 Concluye, como epilogo, con un ejemplo de aplicacion de dicha propuesta a una region meridional espanola (Andalucia), cuya extension territorial (mas de 87.000 [km.sup.2]), significacion de las areas de cultivo (cerca de 7,5 millones de ha, el 85% de su superficie) y diversidad fisica y humana interna (conjuncion de montanas paleozoicas y alpinas, campinas, valles y franjas litorales y un tejido urbano denso y variado) la convierten en un buen laboratorio para el analisis de la multifuncionalidad de la agricultura desde una optica territorial.

2 La multifuncionalidad de la agricultura. Contextos, conceptos y aproximaciones

La mundializacion economica y creciente liberalizacion del comercio internacional de productos agrarios provocan cada ano la desaparicion de miles de hectareas productivas de las agriculturas campesinas de los paises empobrecidos frente al avance de las multinacionales y sus monocultivos (Sotomayor, 2008), y la consiguiente perdida de un patrimonio ambiental y cultural inconmensurable (FAO, 2007; Graciano da Silva, Gomez y Castaneda, 2008; Berdegue y Schejtman, 2008). A una considerable distancia socioeconomica, las estrategias de deslocalizacion productiva adoptadas por las empresas agrocomerciales de los paises desarrollados conducen a un escenario de desagrarizacion territorial, de dudosa eficiencia economica por los gastos energeticos que conlleva, y que se suma a otros procesos internos que empujan en la misma direccion (Delgado, 1999): abandonos agropoblacionales en areas desfavorecidas, retrocesos de las agriculturas periurbanas, intensificaciones productivas en ambitos de crecimiento economico. Todo ello, ademas, en un momento en que el territorio y sus dimensiones ambiental y paisajistica gozan de un creciente reconocimiento social, hasta el punto de ser considerados como recursos patrimoniales y activos para el desarrollo.

No es de extranar, ante tales paradojicas circunstancias, que el estudio de la agricultura atendiendo a su condicion de actividad plurifuncional se haya convertido en un tema recurrente en los principales foros de debate relacionados con el sector. Ello explica, tambien, el interes que reviste el analisis del marco conceptual-normativo de la multifuncionalidad atendiendo a la consideracion que recibe el territorio.

Los estudios sobre la multifuncionalidad diferencian un doble prisma analitico denominado "prescriptivo" y "descriptivo" (Reig, 2007), cuya lectura territorial hemos esquematizado en la Figura 1. El primero se ocupa de las normas que concretan sus planteamientos, y el segundo del marco conceptual y metodologico y su utilizacion por estudios empiricos. Al margen de la dificil separacion entre ambas aproximaciones, es evidente la necesaria adaptacion de sus planteamientos a cada particular circunstancia socioeconomica e institucional. Ello conlleva que no se pueda entender lo mismo por multifuncionalidad agraria en todas las latitudes y circunstancias territoriales.

El origen del concepto no es academico, sino normativo, y buena parte de los estudios sobre la multifuncionalidad versan sobre las implicaciones y las posibilidades de su traslacion institucional-legislativa (Reig, 2001; Diez y Trueba, 2007). La Cumbre de la Tierra de Rio de Janeiro (1992) incluye su primera referencia explicita, asociada a los planteamientos del desarrollo sostenible y a la contribucion de la agricultura para su consecucion. Pocos anos despues, La declaracion de Roma sobre la seguridad alimentaria mundial (FAO, 1996) consagra su aplicacion internacional en defensa de las agriculturas de los paises empobrecidos. Su concrecion legislativa tiene lugar en paises desarrollados y con una arquitectura institucional compleja, con un papel destacado de la Union Europa que tras la publicacion del informe Contribution of the European Community on the Multifuncional caracter of Agricultures (Comision Europea, 1998) ha situado los preceptos de la multifuncionalidad en el centro de su politica agraria comun (PAC) (Figura 1).

La consideracion de la multifuncionalidad y sus posibilidades de concrecion normativa varian considerablemente segun cada particular circunstancia (Figura 1). La propia definicion que se hace de ella en el Capitulo de la Tierra del Programa 21 de la Cumbre de Rio, es lo suficientemente amplia y flexible (lucha contra la erosion, la desertizacion y la sequia, por diversidad biologica, contribucion a la ordenacion del territorio, desarrollo rural y de los ambitos de montana) como para admitir diversas lecturas e interpretaciones (Figura 1):

1 Los paises empobrecidos enfatizan la faceta productiva agraria, desprovista por razones obvias de sus matices mas competitivos y prefieren utilizar la nocion de "funciones no comerciales" en lugar de la de multifuncionalidad (Askebi y Garcia Alvarez-Coque, 2001). Entre aquellas se realzan algunos servicios ambientales y culturales muy generales y de dificil concrecion territorial y normativa como la seguridad alimentaria, la conservacion de los recursos naturales, la estabilidad ambiental o la preservacion de la herencia cultural.

2 La Union Europea --como otros ambitos del mundo desarrollado-- apela a la multifuncionalidad para justificar el mantenimiento de las ayudas a su agricultura familiar (Atance, 2007) e incluye la provision de alimentos y materias primas en condiciones competitivas --cuya condicion de bienes publicos es discutible-- entre los beneficios sociales provistos por el sector (Comision Europea, 1998). Pero no existe un acuerdo interno respecto a la valoracion de los bienes no comerciales que la agricultura proporciona: mientras la prospera Europa del Norte insiste en la provision de servicios ambientales (conservacion del medio ambiente y cuidado del paisaje), la Europa mediterranea --de economia mas desarticulada- prioriza los de caracter social (mantenimiento del tejido social y consecucion de un desarrollo rural equilibrado) (Anton, Compes y Garcia Alvarez-Coque, 2007).

Ante tales mezcolanzas institucionales, latitudinales y subregionales los estudios academicos sobre el marco normativo se debaten entre (ver la Figura 1):

a Planteamientos de caracter general mas cercanos a las circunstancias y problematicas de los paises empobrecidos. Se incluyen en este grupo las aproximaciones a las multiples conexiones existentes entre multifuncionalidad agraria, globalizacion y liberalizacion comercial de la agricultura (Blandfor, 2002; Malagon, 2007), las denuncias de las lecturas institucionalmente interesadas del concepto (Anton et al., 2007; Bonnano, 1994) y las reflexiones sobre las virtualidades de la multifuncionalidad agraria para la superacion de la pobreza rural (Sarris, 2002).

b Estudios especificos relacionados con la incorporacion de los postulados de la multifuncionalidad por parte de la Politica Agraria Europea (PAC), y su concrecion en ayudas agroambientales (Ortiz y Cena, 1999, 2002 y 2003; Barreiro y Espinosa, 2007), contratos territoriales de explotacion (Velasco, 2002; Velasco y Moyano, 2006; Moyano y Arranz, 2007) y programas de desarrollo rural (Garcia, Flebles y Zapata, 2005; Moyano, 2005; Moscoso, 2005; Ramos y Delgado, 2005).

La mayor parte de los acercamientos a la multifuncionalidad se inscriben en este ultimo grupo. En el se incluyen valiosas aportaciones que estan detras de la incorporacion de matices territoriales en la sectorializada PAC y de su propio viraje normativo (Reforma McSharry, Agenda 2000, Reforma Intermedia). Pero en lo que aqui nos interesa, tales matices territoriales, aun siendo importantes, raramente disciernen en sus propuestas en razon de las especificidades de las diferentes agriculturas y regiones europeas. Como ejemplo de esto ultimo, la contemplacion territorial queda limitada solo a ciertas agriculturas (areas desfavorecidas, espacios de la Red Natura) y no al conjunto del territorio. Tampoco se clarifica suficientemente si la multifuncionalidad es una cualidad de la agricultura o del medio rural (Reig, 2002) y, consecuentemente con ello, no se precisa si para garantizar la provision de servicios publicos por la agricultura se ha de mirar solo a las explotaciones agrarias o al conjunto del espacio rural.

[FIGURA 1 OMITIR]

Lejos de aclarar estas incertidumbres de caracter territorial, el debate academico-descriptivo de la multifuncionalidad aporta nuevos interrogantes. Los estudios mayoritarios desde esta perspectiva se inscriben en el marco teorico de la economia ambiental y de los recursos naturales, y utilizan las nociones de "externalidad; "bien publico" e "insuficiencias del mercado" para internalizar en terminos monetarios los bienesy servicios no comerciales provistos por el sector. Parece existir cierto consenso en torno a las funciones fundamentales que la agricultura desempena (economico-productivas, paisajistico-ambientales y socioculturales), no incompatible con su dificil separacion analitica y con las contradicciones que se operan entre ellas (Abler, 2001; FAO, 2000 y 2007; Atance, 2007). Pero el acuerdo se diluye en la concrecion de tales funciones en atributos especificos (seguridad alimentaria, contribucion a la biodiversidad, creacion de paisajes, viabilidad economica de las areas rurales, etc.) y, aun mas, en su traslacion a unidades de medida (variables e indicadores) que son objeto de un acercamiento territorial muy dispar.

La lectura --en terminos territoriales-- de los acercamientos analitico-descriptivos a la multifuncionalidad agraria, atendiendo a los indicadores y escalas empleadas en las aproximaciones a sus facetas funcionales, asi lo refleja (Figura 1):

--La faceta economica es abordada desde indicadores macroeconomicos poco desagregados en terminos territoriales (Margen Bruto de la agricultura, contribucion al PIB), hasta escalas microapoyadas en la realizacion de encuestas y entrevistas a explotaciones agrarias muy concretas (Campos, Rodriguez y Caparros, 2002; Campos y Mariscal, 2003). Tambien se incluyen en este grupo los estudios, habitualmente acometidos por comarcas, sobre el dinamismo economico de los sistemas productivos locales de origen agrario (Lacoponi, 1990; Carbone, 1992; Caravaca, Gonzalez, Mendoza y Silva, 2000; Silva, 2004), asi como otros de caracter general (a-territoriales) sobre las estrategias competitivas relacionadas con la apuesta por la calidad y la diferenciacion espacial de los alimentos (Caldentey y Gomez, 1996; Addor et al., 2003; Albisu y Gracia, 2007).

--Haciendose eco de la ambivalencia ambiental de la agricultura (externalidades positivas y negativas que genera), los estudios sobre la faceta paisajistico-ambiental se centran en:

a La contribucion de la agricultura a la biodiversidad, circunscrita en terminos espaciales a sistemas agrarios de elevado valor de conservacion, ambitos incluidos en la Red Natura 2000 y espacios afectados por las Directivas Aves y Habitat (Arriaza, Canas-Ortega, Canas-Adueno y Ruiz, 2004; Arriaza, Gomez-Limon, Kallas y Nehhay, 2007; Campos, Caparros, Oviedo y Ovando, 2008; Gomez et al., 2007; Onate, 2007; Suarez, Onate, Malo y Peco, 1997);

b Sus disfunciones ambientales, traducidas en perdidas de biodiversidad, sobreexplotacion de acuiferos y contaminaciones y erosiones edaficas (...), referidas a sistemas intensivos de mas imprecisa demarcacion territorial (Colombo y Calatrava, 2004; Fernandez-Quintanilla y Dorado, 2009; Iglesias y Medina, 2009; Kallas, Gomez y Barreiro, 2007; Pleus et al., 2008), y

c La disposicion de la poblacion a pagar por el disfrute de determinados paisajes, utilizando para ello metodos cualitativos de investigacion social (como los Experimentos de Eleccion y la Valoracion Contingente) (Colombo y Calatrava, 2004; Sayadi et al., 2004; Prada y Vazquez, 2007) cuyo universo de analisis son las explotaciones de agriculturas muy especificas.

--Las aproximaciones a la faceta sociocultural versan sobre:

a La contribucion de la agricultura al dinamismo socioeconomico de los territorios, utilizando para ello indicadores disponibles a escala municipal (ocupacion en la agricultura, porcentaje de agricultores que residen en el mismo municipio donde tienen la explotacion, presencia de empresas agroindustriales, trayectorias sociodemograficas) (Kallas, Gomez y Barreiro, 2007; Gomez et al., 2007) y

b Las estrategias y aptitudes de los agricultores frente a las dinamicas del sector y/o las percepciones sobre la agricultura (IESA, 2007), a partir de encuestas y entrevistas cuyo universo de analisis son los titulares de las explotaciones agrarias y/o el conjunto de la poblacion.

La amalgama de unidades espaciales, escalas e indicadores utilizados por los estudios resulta manifiesta, asi como la laxa consideracion que se dispensa al territorio. No cabe duda que los analisis realizados bajo el prisma de la multifuncionalidad agraria han supuesto un avance considerable en el tratamiento de la agricultura como territorio y han ayudado a la superacion de la concepcion sectorial tradicional de la PAC. En terminos productivo-comerciales, han puesto de manifiesto como las capacidades competitivas de la agricultura difieren segun las potencialidades agrologicas e hidricas de cada ambito, las circunstancias socioestructurales de su agricultura (en cuanto a grados de tecnificacion, estructuras por edad, nivel formativo de los agricultores)(Gomez-Limon et al., 2007 a y b), y la facultad para convertir tales recursos genericos en otros especificos (oferta de productos y servicios diferenciados), que a su vez se relaciona con el saber hacer y la cultura territorial unica e intransferible de cada uno de ellos (Ortega, 1998). Otro tanto cabe senalar respecto a los vinculos existentes entre la produccion agraria y la provision de bienes publicos, como la calidad ambiental y paisajistica, dependientes, entre otros aspectos, del tipo de cultivo, el sistema ganadero empleado y las caracteristicas fisicas de cada territorio (Reig, 2007). Y este anclaje territorial tambien preside los requerimientos sociales a la agricultura (abastecimiento de alimentos, productos saludables, identidad cultural, provision de escenarios de ocio, paisajes), variables segun cada particular circunstancia socioeconomica en cuento a niveles de renta, grado formativo de la poblacion o perfiles socioprofesionales dominantes (Garrido, Moyano y Moscoso, 2004; Kallas et al., 2007).

No obstante lo anterior, no llegan a abordar el estudio de la agricultura desde una logica estrictamente territorial, pues no situan al territorio en el eje de sus analisis y propuestas. La disparidad de unidades, indicadores y variables es, como se ha visto, manifiesta y las escalas de aproximacion (generales o muy especificas) poco indicadas para visualizar las estructuras, los problemas y las logicas territoriales. Si a ello se suma el sesgo de los analisis normativos hacia las politicas de la agricultura, marcadamente sectoriales y que solo en los ultimos anos han incorporado el territorio como un matiz cualificador --y ciertamente poco relevante--, cabe concluir que los acercamientos mas habituales a la multifuncionalidad consideran al territorio como algo accesorio, sin llegar a otorgarle categoria sustantiva.

3 La agricultura vista en terminos patrimoniales, fisicoterritoriales y paisajisticos

Desde otros marcos conceptuales y normativos, y sin aludir de manera expresa a su condicion plurifuncional, la agricultura es considerada como un recurso susceptible de ser preservado, como un componente de las estructuras espaciales y como un valor de los territorios que se materializa en sus paisajes (Figura 2). La atencion se centra ahora en las facetas patrimonial, fisicoestructural y paisajistica de la agricultura, que a menudo se perciben desprovistas de sus matrices productivo-funcionales fundamentantes. Como antes se indico, ello entrana un riesgo de tematizacion y banalizacion territorial y paisajistica que puede resultar contraproducente para el mantenimiento de sus valores patrimoniales.

Aunque de manera todavia incipiente, la agricultura empieza a ser vista como recurso patrimonial y como asiento de la memoria colectiva de los territorios (Ribeiro, 2007; Garcia, 2009). Exponentes normativos de ello a nivel internacional son las areas SIPAM (Sistemas Ingeniosos del Patrimonio Agricola Mundial) de la FAO, la relacion de Paisajes Culturales de origen agrario de la Lista de Patrimonio Mundial de UNESCO y el hecho de que buena parte de los ambitos incluidos en la red de Reservas de la Biosfera (tambien de UNESCO) sean espacios de la agricultura (Silva, 2008). A niveles estatales, estas distinciones patrimoniales de la agricultura se circunscriben al mundo desarrollado, que cuenta con instituciones y normas reguladoras del patrimonio natural y cultural y donde las demandas sociales a la agricultura exceden a la produccion de alimentos. Con todo, aun en tales casos, la atencion que se dispensa al valor patrimonial de la agricultura es incipiente.

Un ejemplo de esto ultimo lo ofrece Espana, cuyas normas reguladoras del patrimonio ambiental a menudo la consideran como una actividad perniciosa que hay que controlar mediante limitaciones de uso (Gomez Mendoza, 1995). Otro tanto sucede con sus normas del patrimonio historico-cultural, centradas en la preservacion de inmuebles de naturaleza urbana, y que raramente incluyen en sus catalogos a los monumentos de la agricultura (cortijos, haciendas, almazaras, ingenios azucareros, etc.) y menos aun a las areas de cultivo (Silva, 2008). Pero el reconocimiento del valor de conservacion de los sistemas agrarios, por una parte, y la emergencia de nuevos patrimonios (vernaculo, emografico, paisajistico), por otra, esta llevando a la reconsideracion de la agricultura como patrimonio ambiental, cultural y paisajistico.

[FIGURA 2 OMITIR]

Una caracteristica comun a las miradas patrimoniales es la relegacion de las valoraciones y distinciones a espacios particularmente ricos en terminos de biodiversidad y/o que atesoran tecnicas y practicas de gestion de los recursos de considerable interes cultural. A titulo de ejemplo:

--Entre las areas SIPAM reconocidas por la FAO estan los sistemas agricolas incas de la cordillera de los Andes (Peru), los oasis del Magreb (Argelia, Marruecos y Tunez), el sistema integrado de arrozales y cria de peces de China, las terrazas de arroz de Ifugao (Filipinas), la agricultura de la isla de Chiloe (Chile), los jardines de limones del Sur de Italia, los agrosistemas tradicionales de los montes Carpatos (Eslovaquia), los sistemas pastoriles moviles de Rumania o la cria tradicional de renos de la Region Artica (Federacion Rusa).

--En la relacion de Paisajes Culturales de raigambre agraria incluidos en la Lista de Patrimonio Mundial de UNESCO figuran las terrazas de arroz de las cordilleras filipinas, el valle de Vinales (Cuba), los paisajes de la agricultura del Sudoeste de Suecia, el valle del Loira (Francia), el paisaje vinicola de Saint Emilion (Francia), la region del Alto Duero (Portugal), Tokaji (Hungria), los molinos de Holanda y la region de Cinque Terre (Italia).

--La Red de Reservas de la Biosfera esta igualmente integrada por espacios con una gran impronta agropecuaria. Es el caso, entre otros, de Yungas (Argentina), Apolobamba (Bolivia), Torres del Paine (Chile) o La Amistad (Costa Rica). En Espana, esta es la situacion de las Reservas de la Biosfera Sierra de Grazalema (Cadiz), Lanzarote, Menorca, Somiedo (Leon), Dehesas de Sierra Morena (Andalucia), Monfrague (Extremadura) y Terras do Mino (Galicia).

Lejos pues de considerar que toda agricultura encierra un valor patrimonial, solo suele asignarse este merito a las agriculturas mas conspicuas y emblematicas. Las aproximaciones escalares de las distinciones patrimoniales son, por otra parte, muy dispares: inmuebles aislados (una hacienda), ambitos muy localizados (el Palmeral de Elche-Espana) o regiones planetarias (los oasis del Magreb). Respecto a sus intenciones mas inmediatas, predominan las percepciones museisticas, ajenas a las necesidades de espacios vivos y funcionales como son los de la agricultura. La significacion de los programas y propuestas de utilizacion de los recursos patrimoniales de la agricultura con fines turisticos y sociorrecreativos asi lo refleja.

La coincidencia de buena parte de las agriculturas patrimoniales con espacios deprimidos y marginales explica tal deriva socioeconomica, que utiliza el patrimonio agrario como fuente de diversificacion y estrategia para la creacion de empleo. Pero, llevada al extremo, proyecta una mirada a la agricultura como espectaculo en detrimento de su apreciacion productiva. Ello conlleva un riesgo de perdida de autenticidad y valor cultural, amen del propio deterioro ambiental que pudiera derivarse de presiones turisticas excesivas (en cuanto a numero de visitantes y densidad de instalaciones) si previamente no se analizan las capacidades de acogida de los territorios.

Un marco analitico diferente --aunque relacionado con el patrimonial-- tiene que ver con tratamiento que recibe la agricultura en las normas de planificacion fisico-territorial, promulgadas por estados y otros entes politico-administrativos con la suficiente capacidad socioeconomica e institucional para controlar y gestionar sus territorios. En terminos escalares predominan los acercamientos a niveles medios (comarcales-regionales) (Mata, 2004). En cambio, las normas de planificacion municipal (Planes Generales de Ordenacion Urbana y Normas Subsidiarias de Planeamiento Municipal, en el caso espanol) otorgan a la agricultura la consideracion peyorativa de "suelo no urbanizable" (Zoido, 2007). Pero no todos los ambitos comarcales reciben la misma atencion, sino que se aprecia cierta focalizacion analitica y normativa hacia dos tipos de ambitos:

-- Agriculturas de elevado valor patrimonial, refrendado por figuras de proteccion ambiental (caso de la Reserva de la Biosfera del Cinturon Verde de Sao Paulo, Brasil), que reciben por parte de la planificacion fisica un tratamiento particular (a traves de Planes Especiales) tendente a su preservacion (Pesci, 2003).

-- Areas periurbanas, en las que la agricultura es valorada por su capacidad de contener la expansion urbanistica frente al devorador modelo de urbanizacion difusa (Mata, 2009; Fernandez, Galiana y Mata, 2009) y/o en cuanto componente de la red de espacios libres de rango metropolitano (Domenech, 2003).

En uno y otro caso la faceta patrimonio-territorial prima sobre la productiva, lo que no siempre implica una renuncia a esta ultima. Un buen ejemplo de aprovechamiento de las sinergias entre las funciones sociorrecreativa y economico-productiva de la agricultura lo ofrece la red de Parques Agrarios del area metropolitana de Barcelona. Considerados por el planeamiento como espacios libres, los Parques Agrarios no descuidan la faceta productiva agraria; muy al contrario, esta queda comercialmente potenciada a traves de denominaciones y marcas territoriales (como el distintivo "Productos de la Huerta") y/o etiquetas ambientales alusivas al ahorro en costes energeticos asociados a la practica de una agricultura de proximidad (Sabate, 2009; Montesell, 2009).

Al margen de la consideracion de la agricultura como un recurso patrimonial y/o como un componente de la estructura territorial cuyo analisis se circunscribe a ambitos especificos, esta su estimacion como un valor del territorio que se materializa en sus paisajes. Detras de ello esta el entendimiento del paisaje por parte del Convenio Europeo del Paisaje (Consejo de Europa, 2000), que desde su aprobacion en Florencia a principios de siglo se ha convertido en el principal referente internacional en la materia y en inspirador de leyes especificas. La insistencia del Convenio Europeo en que todo territorio tiene interes como paisaje supone la superacion de la identificacion tradicional de este con areas escenicamente atractivas, sublimes y/o emblematicas, y de la desconsideracion paisajistica, tambien tradicional, de espacios cotidianos y funcionales, mas relacionados con el mundo del esfuerzo y el trabajo que con el de la contemplacion estetica o sociorrecreativa. H Convenio Europeo insiste, asi mismo, en que un paisaje armonioso constituye un catalizador del nivel de desarrollo alcanzado por una sociedad y un indicador de su calidad de vida (Zoido, 2001, 2006). Ello convierte al paisaje en un derecho ciudadano (Priore, 2002) y en un recurso para el desarrollo de los territorios (Sanz, 2000).

Tales planteamientos completan, desde otro angulo, el tratamiento de la faceta ambiental-paisajistica de la agricultura, senalada a proposito de los estudios especificos sobre la multifuncionalidad. Pero su optica territorial es diferente:

a Desde el marco analitico de la multifuncionalidad, las facetas ambiental y paisajistica se identificaban y/o confundian, no atendiendose suficientemente al hecho de que sus implicaciones territoriales son a menudo contrapuestas. Un ejemplo de esta ambivalencia lo ofrecen los olivares de las campinas altas andaluzas, que conforman uno de los paisajes mas emblematicos de la agricultura espanola, de una gran impronta cultural e historica (Silva, 2009). Pese a ello, no estan exentos de conflictos ambientales relacionados con los problemas erosivos y la contaminacion edafica e hidrica producto de su explotacion en territorios muy accidentados y su gran utilizacion de productos quimicos (Cuesta, 2005).

b Los estudios centrados en la predisposicion de la poblacion a pagar por el disfrute de determinados paisajes son muy utiles en terminos normativos, al clarificar cuanto puede costar la proteccion de un paisaje (Sayadi et al., 2004). Pero adolecen de un sesgo monetarista que no atiende suficientemente al hecho de que, ademas de un valor economico, los paisajes tienen profundas raices identitarias en las que radica su valor patrimonial. Los Experimentos de Eleccion consiguen en parte subsanar estas deficiencias, pero su implementacion es extremadamente compleja al sustentarse en el analisis de las preferencias de la poblacion por determinadas imagenes y fotografias, cuya seleccion no es siempre facil (Prada y Vazquez, 2007). Por otra parte, tanto unos como otros se apoyan en tecnicas cualitativas de investigacion social (encuestas y entrevistas a explotaciones y/o sistemas agrarios) y sus resultados no son transferibles al conjunto del territorio.

Esto ultimo remite nuevamente a la necesidad de disponer de estudios territoriales de caracter sistematico --esto es, de catalogos y atlas de paisajes-- en los que apoyar el analisis y diagnostico de unidades especificas y diferenciadas. Este es el cometido de los atlas de paisajes elaborados siguiendo las directrices del Convenio Europeo. En ellos se retoma una orientacion tradicional en Geografia, integrada por trabajos muy significativos, como el Atlas de los Paisajes Rurales de Francia (Brunet, 1992) o el Atlas de los Paisajes Agrarios de Europa (Meeus, Wijermans y Vroom, 1990), en el que se inspiro el capitulo de paisaje incluido en el primer informe ambiental oficial de la Union Europea, popularmente conocido como "Informe DobriU" (Stanners y Bourdeau, 1995). A su vez, esta tradicion de estudios sistematicos ha sido recogida por la Countryside Agency and Scottish Natural Heritage (2002), cuyos trabajos constituyen un referente metodologico de los catalogos y atlas de paisajes confeccionados en respuesta a los requerimientos del Convenio Europeo (Mata y Sanz, 2003; Junta de Andalucia, 2005).

Pese a la proliferacion de atlas y catalogos y al reconocimiento de que todo territorio --y por extension, toda agricultura-- tiene interes como paisaje, en los acercamientos a unidades concretas se priman unos paisajes sobre otros. Entre los paisajes agrarios mas valorados y estudiados estan los del vinedo, en estrecha relacion con la revalorizacion del patrimonio emologico, el diseno de rutas turisticas en las areas vitivinicolas y la construccion de bodegas firmadas por arquitectos de reconocido prestigio. Tal enaltecimiento de los valores patrimoniales y escenicos de la vid y su utilizacion con fines sociorrecreativos no menoscaba la funcionalidad productiva; muy al contrario, esta queda realzada por el factor de competitividad que anade a la comercializacion de los caldos la presencia de un paisaje bello y ordenado (Busquets, Cortina y Farre, 2009). Se pone nuevamente de manifiesto que las funciones productiva y estetico-recreativa no tienen porque ser excluyentes; pero ello no deja de ser una excepcion, y la mayor parte de las miradas a la agricultura como paisaje recalan en los valores esteticos y patrimoniales, relegando a un segundo plano las funcionalidades socioproductivas. Las inercias del pasado pesan mucho y, a pesar de la insistencia del Convenio Europeo en que todo territorio tiene interes como paisaje, a efectos reales el paisaje continua identificandose mas con lo bello y lo armonioso que con lo cotidiano y lo funcional.

La consideracion de la agricultura como recurso patrimonial, estructurante territorial y/o paisaje reviste una gran complejidad y tampoco esta exenta de contradicciones. A la vez que proyecta una mirada territorial mas amplia que la senalada a proposito de los estudios sobre la multifuncionalidad, muestra una clara preferencia por ciertos ambitos (sistemas agrarios de elevado valor patrimonial, espacios protegidos por la normativa ambiental y/o cultural, agriculturas periurbanas, paisajes del vinedo) (Silva, 2010), en menoscabo de los acercamientos sistematicos al conjunto del territorio. Por otra parte, si bien no se renuncia a la faceta productiva agraria, esta queda muy diluida entre las funciones turisticas y sociorrecreativas que gozan de una marcada prelacion analitica y normativa.

4 Multifuncionalidad agraria y territorio. Un encuentro a partir del desarrollo territorial integrado

Una de las carencias de los acercamientos a la territorialidad de la agricultura por parte de los estudios y normas de la multifuncionalidad agraria es la ambiguedad con que tratan al territorio. En lo que aqui nos interesa, ello se refleja al menos en tres aspectos:

a La identificacion de la territorialidad agraria y rural y, consecuentemente, de la multifuncionalidad de la agricultura como sector productivo y del espacio rural como ambito territorial en que esta se asienta. A efectos analiticos, ello se traduce en el estudio de la primera con parametros e indicadores mas propios de la segunda, cuando se trata de dos realidades territoriales diferentes aunque estrechamente relacionadas.

b La relegacion del calificativo "multifuncional" a ciertas agriculturas desarrolladas en ambitos de menor riqueza agrologica, donde los roles paisajistico-ambientales priman sobre los productivos. Esto se da cuando, segun el principio de "produccion conjunta" (Reig, 2007), todas las agriculturas cumplen, a la vez, una diversidad de funciones (economicas, ambientales, sociales, patrimoniales), conformando distintos modelos de multifuncionalidad agraria en razon de las particulares combinaciones de las funciones en cada ambito.

c La falta de precision de las escalas mas apropiadas para el analisis territorial de la agricultura. Un aspecto que resulta crucial para una concepcion territorial organicamente razonable y que ni tan siquiera se plantea. Entretanto, los acercamientos empiricos a la multifuncionalidad --excesivamente generales o extremadamente especificas-- son a todas luces inadecuados para visualizar las estructuras y los problemas de los territorios. Y si bien las aproximaciones acometidas desde las politicas patrimoniales y del paisaje se ajustan mejor a tales propositos, dibujan un panorama de agriculturas sin agricultores que tambien las inhabilita para el analisis que aqui se plantea.

La identificacion de la territorialidad de la agricultura y la del espacio rural, y la pro pia confusion entre la multifuncionalidad agraria y rural, guarda una estrecha relacion con la complejidad conceptual del territorio que afina tres acepciones: 1) fisiconatural --el territorio como proveedor de recursos y receptor de impactos--; 2) sociocultural --el territorio como construccion humana y herencia compartida-- y 3) geografica --el territorio como una integracion de nodos (ciudades), redes (infraestructuras de comunicacion) y superficies (entre la que los espacios de la agricultura ocupan una posicion destacada, aunque en convivencia con otros usos). Desde esta ultima perspectiva la territorialidad del medio rural es diferente, aunque complementaria, a la territorialidad de la agricultura, integrada por explotaciones y sistemas agrarios, estructuras parcelanas y fundiarias e infraestructuras especificamente agrarias como los sistemas de riego. La multifuncionalidad agraria tiene que ver con la territorialidad de la agricultura y, en consecuencia, debe evaluarse a partir de indicadores y variables especificamente agrarios, que no son necesariamente asimilables a los de la multifuncionalidad del medio rural, como a menudo se considera en los estudios.

Es un lugar comun, en otro orden de cosas, considerar como agriculturas multifuncionales aquellas cuyos roles paisajistico-ambientales priman sobre los productivos, lo que amen de contradecir los presupuestos mismos de la multifuncionalidad genera dos tipos de situaciones que deberian evitarse:

a En los casos de externalidades positivas se subestima la funcion productiva agraria, planteandose un escenario de agriculturas sin agricultores cuando, a modo de paradoja, en tales circunstancias la agricultura es un factor de biodiversidad y riqueza patrimonial. Desde una perspectiva paisajistica, hay que tener ademas en cuenta que, a diferencia de los espacios modelados por la naturaleza (como riscos u oquedades) o disenados intencionalmente por el hombre (como parques y jardines), en los espacios de la agricultura fisonomia y funcionalidad estan indisolublemente unidas y en ello radica la autenticidad y riqueza patrimonial de los lugares.

b Y en sentido contrario tambien lleva a la relajacion en el tratamiento de las disfunciones ambientales generadas por las intensificaciones agropecuarias (perdidas de biodiversidad, erosiones, contaminaciones edaficas e hidricas), bajo el pretexto de una primacia productiva que, llevada al extremo, redunda en una merma de la competitividad economica de los territorios. Estos pierden, en tales circunstancias, capacidad de respuestas a las demandas ciudadanas de alimentos saludables, a la par que se empobrecen y banalizan sus paisajes.

Este articulo, en cambio, postula que todas las agriculturas son multifuncionales y, consecuentemente, que el modelo paisajistico-ambiental no debe renunciar a la funcion productiva y, en sentido contrario, que las agriculturas mas productivas y competitivas no deben descuidar sus repercusiones ambientales, que generalmente se traducen en externalidades negativas. Lo que existen son diferentes modelos de multifuncionalidad, resultantes de la particular combinacion en cada ambito de las facetas economica, ambiental y social de la agricultura. Ello implica la precision de tales facetas funcionales y la busqueda de indicadores adecuados para estudiarlas; todo ello, ademas, a unas escalas de analisis que dejen ver las estructuras y necesidades de los territorios. Los planteamientos del desarrollo territorial integrado pueden resultar muy utiles para estos fines:

a Su entendimiento del desarrollo como el sumatorio, en cada espacio, de situaciones de dinamismo economico, bienestar social y sostenibilidad ambiental (Zoido, 2000; Zoido y Caravaca, 2005) rememora las propias facetas funcionales de la agricultura, pudiendo servir de orientacion en la seleccion de indicadores.

b Pero no hay que perder de vista que el desarrollo territorial incorpora una dimension prospectiva que la multifuncionalidad no posee, pues tambien entiende el desarrollo como la conjuncion de las dinamicas conducentes a la superacion de los desequilibrios desde el respeto a las diferencias y especificidades de cada ambito (Fernandez, Pedregal, Rodriguez, Pita y Zoido, 2009). En terminos analiticos, ello impele, por un lado, a la utilizacion de indicadores diacronicos que evidencien los procesos y, por otro, a un doble acercamiento escalar que permita, al mismo tiempo, visualizar el territorio como un todo y adentrarse en las particularidades de cada una de sus partes.

Llegados a este punto, y aprovechando la experiencia de los estudios realizados en el marco del Observatorio de Desarrollo Territorial de Andalucia (Proyecto de Excelencia de la Junta de Andalucia PO6-SEJ-01714) y de los dos Informes de Desarrollo Territorial de Andalucia hasta el momento publicados (Zoido, 2000; Zoido y Caravaca, 2005; Silva, 2005 a y b), se plantea a continuacion una propuesta metodologica de tratamiento de la multifuncionalidad agraria desde las perspectivas y los problemas de los territorios. No se trata, ni mucho menos, de un analisis exhaustivo o terminado --de ahi el que no se acompane de ejemplos cartograficos de todas sus fases--, sino de un esbozo que necesariamente debe ser completado y perfilado en futuros trabajos. Su intencion inmediata es meramente pragmatica: persigue, por una parte, contribuir al mejor aprovechamiento de las sinergias territoriales de las dimensiones funcionales de la agricultura y, por otra, servir de orientacion para el diseno de politicas publicas que conjuguen criterios sectoriales y territoriales.

La propuesta metodologica que se plantea comprende las siguientes fases:

a Trazado territorial de las diferentes facetas funcionales de la agricultura, previa seleccion de los indicadores mas apropiados para evaluarlas.

b Determinacion de distintos modelos de multifuncionalidad, a partir de la combinacion en cada territorio de los indicadores seleccionados.

c Busqueda de las relaciones existentes entre los trazados y modelos resultantes y estructurantes territoriales de caracter fisico (unidades de relieve y red hidrografica) o humano (sistema urbano y redes viarias).

Teniendo en cuenta, en otro orden de cosas, que la demarcacion administrativa mas habitualmente utilizada por las fuentes estadisticas disponibles (censos y registros) es el municipio, y que este ofrece posibilidades de agregaciones territoriales diferentes, se ha optado por este nivel administrativo como maxima escala de desagregacion espacial. Con todo, los modelos territoriales de multifuncionalidad agraria deben definirse a escalas medias (comarcales o subregionales). La disposicion de registros periodicos a escala municipal permite, por otra parte, la realizacion de estudios diacronicos que evidencien las dinamicas espaciales, tambien implicitas en el entendimiento del desarrollo territorial.

A titulo ilustrativo de la propuesta metodologica planteada, se han seleccionado los siguientes atributos e indicadores representativos de las diferentes facetas de la multifuncionalidad agraria:

--Un indicador de intensividad agraria (consumo electrico en agricultura), utilizado para ilustrar la distribucion territorial de la faceta economico-productiva (Figura 3).

--Un segundo indicador alusivo a la capacidad de la agricultura para generar empleo (empleados en la agricultura), como exponente de su funcionalidad social (Figura 4).

--Un tercer indicador (ganaderia y agricultura ecologica acogida a las ayudas agroambientales de la PAC), ejemplificativo de la funcionalidad paisajistico-ambiental (Figura 5).

La cartografia de tales indicadores refleja las pautas de distribucion de cada una de las facetas funciones de la agricultura y ayuda a esclarecer uniones y disyunciones espaciales. A titulo de ejemplo, se aprecia una gran coincidencia territorial en Andalucia entre las funciones economica y social de su agricultura (Figuras 3 y 4). Un aspecto nada despreciable si se atiende, por una parte, a la relevancia que tiene la agricultura en la estructura economica de la region y, por otra, a las deficiencias de su mercado de trabajo y su incapacidad para generar empleo, sobre todo en momentos recesivos como el actual, precisamente cuando la ocupacion agraria muestra mayores resistencias a los envites de la crisis.

Muy distintas son las pautas de localizacion de la faceta paisajistico-ambiental (Figura 5), cuya separacion territorial de las agriculturas intensivas era esperable (pues responden a logicas ambientales espacialmente incompatibles), pero cuya disociacion de la funcion social no era tan evidente. Ello parece poner de manifiesto la escasa capacidad que tienen las agriculturas paisajistico-ambientales de Andalucia para generar puestos de trabajo, al menos de forma directa; un aspecto a considerar y corregir por parte de las politicas publicas. Otra cosa es el empleo inducido por la comercializacion de las potencialidades ambientales y paisajisticas de estas agriculturas por parte del turismo rural, mas dificil en todo caso de contabilizar debido al predominio en estos ambitos de la oferta turistica no reglada.

La combinacion territorial de las distintas facetas funcionales de la agricultura permitira avanzar en el planteamiento de modelos territoriales de multifuncionalidad, que pongan en evidencia las sinergias funcionales de la agricultura y ayuden a orientar las politicas agrarias segun criterios de eficiencia y equidad territorial. Esta es la fase menos avanzada de la propuesta, debido a su propia complejidad metodologica: por una parte, requiere la utilizacion de una pluralidad de indicadores, no siempre faciles de encontrar a escala municipal/comarcal con las fuentes estadisticas disponibles. Por otra, exige la determinacion de las unidades comarcales mas apropiadas para definir los modelos territoriales de multifuncionalidad, que choca con la redundancia de zonificaciones politico-administrativas existentes.

La relacion entre las facetas funcionales de la agricultura y/o los modelos territoriales de multifuncionalidad, por una parte, y estructurantes territoriales basicos --como las formas de relieve, el sistema de asentamiento o red viaria--, por otra, puede ayudar a clarificar el papel que cada agricultura esta llamada a desempenar en la planificacion fisicoterritorial y en las propuestas de desarrollo (Figura 6). En el caso de Andalucia, el estudio hasta el momento realizado constata la localizacion de las funciones economica y social de su agricultura en el eje del Guadalquivir y en el ambito litoral, donde la estructura urbana es mas compleja y la red viaria mas densa. En cambio, la faceta paisajistico-ambiental se circunscribe a la Andalucia de montana (Eje de Sierra Morena y sectores Occidental y Oriental de las cordilleras Beticas), con un mayor predominio de asentamientos rurales y con importantes deficiencias viarias. Pero como antes se indico, las facetas funcionales de la agricultura se entremezclan en los territorios; de ahi el interes en seguir avanzando en la definicion de modelos territoriales de multifuncionalidad que reflejen dichas convivencias y orienten la incorporacion de criterios territoriales a las politicas de la agricultura, y de criterios productivos a las politicas paisajistico-patrimoniales, asi como tambien a la planificacion fisicoterritorial.

[FIGURA 3 OMITIR]

[FIGURA 4 OMITIR]

[FIGURA 5 OMITIR]

[FIGURA 6 OMITIR]

5 Algunas conclusiones

La nocion de multifuncionalidad agraria se ha convertido en un referente obligado en los estudios, normas y programas relacionados con el sector. Ello se explica por su gran versatilidad y caracter innovado, pese a sus imprecisiones conceptuales y normativas. El reconocimiento de la complejidad funcional de la agricultura permite, a la vez, reivindicar el mantenimiento de las agriculturas campesinas de los paises empobrecidos frente al avance de las multinacionales --atendiendo al valor cultural y patrimonial de estas-- y defender el modelo de agricultura familiar europeo frente a los envites de la globalizacion economica y los desafios del neoliberalismo. Todo ello, ademas, confiriendo a la agricultura quehaceres ajenos a la produccion de alimentos y materias primas, como la provision de recursos ambientales y paisajisticos.

El coste de tal versatilidad es cierta imprecision analitica y normativa, que lleva a que los discursos sobre la multifuncionalidad se queden en una declaracion de intenciones --como ocurre en los paises empobrecidos-- o redunden en la implementacion de medidas solapadas y/o yuxtapuestas, como sucede en la Union Europea, en la que hemos centrado el estudio. Algunos exponentes de tales imprecisiones analiticas y normativas son:

--Aunque parece existir cierto consenso en torno a las funciones esenciales que la agricultura desempena (economico-productivas, paisajistico-ambientales y socioculturales), tal acuerdo se diluye si se atiende a sus concreciones en atributos especificos (seguridad alimentaria, contribucion a la biodiversidad, creacion de paisajes, viabilidad economica de las areas rurales) y, aun mas, en su traslacion a unidades de medida (variables e indicadores) en que la dispersion es manifiesta.

--No queda claro si la multifuncionalidad es una cualidad de la agricultura o del medio rural y, consecuentemente, si para evaluarla se ha de mirar solo a las explotaciones agrarias o al conjunto del territorio rural.

--Pese a que se trata de un concepto de marcada raigambre territorial, tanto en lo que se refiere a la oferta como a la demanda de bienes y servicios multifuncionales, una de sus principales deficiencias es la ambiguedad con que trata al territorio.

--Las aproximaciones empirico-territoriales al estudio de la multifuncionalidad utilizan unidades y escalas espaciales e indicadores y variables extremadamente dispares. Son escasos los estudios sistematicos sobre la distribucion espacial de las diferentes facetas funcionales de la agricultura, sus dinamicas evolutivas o sus combinaciones territoriales. En terminos normativos ello redunda en cierta confusion programatica y en una contradictoria aplicacion territorial de las politicas agrarias.

--Otros marcos conceptuales y normativos que recalan en la agricultura como recurso, extension y paisaje, aunque mas estrictamente territorales, tambien adolecen de cierta parcialidad al no atender suficientemente al hecho de que la agricultura es, ante todo, una actividad productiva y que ello condiciona su propia realidad territorial.

La flexibilidad del concepto de multifuncionalidad permite establecer puentes entre las aproximaciones sectoriales y territoriales a la agricultura, contribuyendo al mismo tiempo a superar algunas de las imprecisiones y ambiguedades denunciadas por los estudiosos. Una buena oportunidad para ello la ofrecen los planteamientos del desarrollo territorial integrado. Su entendimiento del desarrollo como las dinamicas conducentes a la superacion de los desequilibrios desde el respeto a las diferencias y particularidades territoriales implica, en terminos espaciales, considerar, a la vez, el territorio como un todo y adentrarse de las especificidades de cada una de sus partes. Se trata de una aproximacion diferente y complementaria a la de los estudios sobre la multifuncionalidad, que situa al territorio en el eje del analisis. Metodologicamente se sustenta en tres fases:

1 Trazado territorial de las diferentes facetas que definen la multifuncionalidad agraria, previa seleccion de los indicadores mas apropiados para evaluarlas.

2 Determinacion de distintos modelos de multifuncionalidad, atendiendo a la combinacion en cada territorio de tales facetas funcionales.

3 Establecimiento de relaciones entre los trazados y modelos resultantes y estructurantes territoriales basicos de caracter fisico (unidades de relieve y red hidrografica) o humano (sistema urbano y redes viarias).

Su aplicacion a Andalucia ha permitido constatar las potencialidades del concepto de multifuncionalidad agraria para atender a las particularidades y necesidades de los territorios. En futuros trabajos nos proponemos seguir avanzando en la implementacion de esta propuesta en una doble direccion: 1) valorando sus potencialidades para el aprovechamiento de las sinergias y la correccion de las disfunciones que resultan de la confluencia territorial de las diferentes facetas funcionales de la agricultura, y 2) definiendo modelos territoriales de multifuncionalidad que permitan, por un lado, reorientar las politicas publicas con criterios de eficiencia y equidad territorial y ayuden a perfilar, por otro, el papel que cada agricultura esta llamada a desempenar en el orden y la planificacion territorial.

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Rocio Silva Perez Departamento de Geografia Humana. Universidad de Sevilla.

Recibido el 5 de marzo de 2010, aprobado el 6 de octubre de 2010.

Este articulo se inscribe en el Proyecto de I + D del Ministerio de Ciencia e Innovacion CSO-2009-12225-C05-05 (Gobierno de Espana).

Correspondencia: Rocio Silva Perez. Departamento de Geografia Humana. Universidad de Sevilla. C/Dona Maria de Padilla s/n 41.004 Sevilla. Telefonos: 954551376- 670882463. E-mail: rsilva@us.es
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Author:Silva Perez, Rocio
Publication:EURE-Revista Latinoamericana de Estudios Urbanos Regionales
Date:Dec 1, 2010
Words:12392
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