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Mujeres excombatientes y transformacion de conflictos: paradojas de la construccion de la paz en la lucha armada.

Ex-combatant women and conflicts transformation: paradoxes of the peacebuilding in the armed struggle

El 5 de agosto de 2015 se llevo a cabo en Bogota el conversatorio Aprendizajes y retos para los procesos de desarme, desmovilizacion y reintegracion de mujeres combatientes, organizado con el apoyo de Fokus por la Red Nacional de Mujeres Excombatientes de la Insurgencia, la Corporacion Humanas y la Secretaria Distrital de la Mujer. El conversatorio, moderado por Luz Piedad Caicedo, subdirectora de Humanas, conto con la participacion de seis mujeres excombatientes del Movimiento Armado Quintin Lame-MAQL--, de las Autodefensas Unidas de Colombia--AUC--, del Ejercito de Liberacion Nacional --ELN--, del Movimiento 19 de Abril--M19--, del Ejercito Popular de Liberacion--EPL--, y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo--FARC-EP--(Corporacion Humanas, 2015, p. 5).

En diferentes momentos de este conversatorio, varias de las excombatientes afirmaron ser "sujetas politicas". Asi, por ejemplo, M. Criado afirmo: "Indudablemente, entonces, que el primer planteamiento es que seamos reconocidas como sujetas politicas, casi como primera condicion, convirtiendose en el presupuesto basico de todos los planes y proceso de reintegracion de mujeres" (1) (Corporacion Humanas, 2015, p. 22).

Considero que esta reivindicacion es central para el analisis de la participacion de las mujeres en el conflicto armado colombiano, pues constituye un llamado tanto al reconocimiento de la existencia de las mujeres combatientes y excombatientes, como del caracter politico de su militancia y de su participacion en la lucha armada. Este llamado permite, cuando menos, cuestionar la idea hegemonica segun la cual las mujeres que han participado de las insurgencias colombianas lo han hecho 1) porque han sido enganadas o reclutadas a la fuerza por los guerreros, aparentemente unicos y verdaderos implicados en el conflicto armado; o 2) porque son mujeres cuya supuesta "naturaleza femenina" ha salido de control y las ha llevado no solo a querer tomar las armas, que en teoria no les corresponden, sino que ademas ejercen la violencia de manera monstruosa e ilimitada.

Mas aun, este llamado permite hacer frente al desconocimiento recurrente, por no decir sistematico, que existe frente a la participacion de las mujeres en el conflicto armado como combatientes, en donde las excepciones vendrian a "confirmar la regla". Asi, por ejemplo, se habla de mujeres "muy crueles" como Karina, apodada por los medios de comunicacion como "la Rambo de las FARC" (2), pues, se dijo, producia terror entre los combatientes a quienes comandaba y entre las comunidades a las que llegaba el frente del que hacia parte, debido a la violencia desbordada que ejercia continuamente. El pais ha escuchado tambien el nombre de Sandra Ramirez, la combatiente de las FARC-EP que firmo el preacuerdo que inauguro oficialmente la negociacion que condujo a la firma del Acuerdo Final para la Terminacion del Conflicto y la Construccion de una Paz Estable y Duradera. Sin embargo, de Ramirez no se hablo tanto por su participacion activa en estas negociaciones, sino por haber sido la companera de Manuel Marulanda Velez, es decir, que no se habla de ella como combatiente que hizo parte de los primeros acercamientos que produjeron el acuerdo entre las FARC-EP y el gobierno colombiano, sino como la pareja de quien fuera una de las principales figuras del grupo armado (Corporacion Humanas, 2015, p. 11).

En estos casos se habla de mujeres especificas por su "crueldad sin limites" o por sus relaciones sentimentales, lo que, sin embargo, resulta ser mas una excepcion que una regla porque, como afirmaba anteriormente, cuando se hace referencia a la generalidad de las mujeres que han hecho parte de los grupos armados, normalmente se habla de ellas como victimas del reclutamiento forzado, del engano del que han sido victimas y que las llevo a ingresar a los grupos armados y/o de la anticoncepcion forzada (un tema de "moda" que ha ocupado espacios importantes en los noticieros a nivel nacional, especialmente en RCN y en programas de television de la cadena NTN24), esto es, de abortos realizados contra su voluntad y en condiciones insalubres.

Las historias, muchas veces anonimas y otras pocas veces "personalizadas", a las que acabamos de hacer referencia, muestran bien la dualidad caracteristica de las representaciones de las combatientes y las excombatientes en el conflicto armado colombiano: de un lado, tenemos la imagen de mujeres "monstruosas" que ejercen una violencia ilimitada como producto de una "naturaleza femenina" excesiva o impulsiva (Cardi y Pruvost, 2012) o de una "desnaturalizacion" que abre paso a su deshumanizacion (Boutron, 2012), mientras que, del otro lado, tenemos una idea de las mujeres como victimas del "terrorismo" o de los hombres armados (Lara, 2000) que las utilizan en beneficio de sus propios intereses individuales.

Estas representaciones dicotomicas constituyen una idea de la mujer (ex)combatiente segun la cual solo puede ser un "semi-monstruo" o una victima inmovil de una guerra que le ha sido impuesta por los guerreros. Esta es la idea que se va construyendo, es necesario insistir en ello, con base en los pocos casos conocidos de mujeres que han hecho parte de algun grupo armado. Por el contrario, en la mayor parte de los casos, hay una negacion deliberada de la existencia de estas mujeres que se traduce en la mas absoluta obliteracion de sus experiencias.

Existe, entonces, al menos un doble desconocimiento, entendido como la ausencia de (reconocimiento, de las mujeres excombatientes: el primero, en terminos de su existencia misma y de los papeles que han desempenado en la historia de la sociedad colombiana, y el segundo, en relacion con sus practicas como sujetas politicas, desconocimiento que hunde sus raices en la negacion del caracter politico tanto de las organizaciones insurgentes como de la participacion de las mujeres en la lucha armada. Al respecto, Maria Vasquez nos dice:

Tras los acuerdos de paz de los anos 90 al 97, la mayoria de mujeres protagonistas politicas y militares durante los anos de guerra, desaparecieron del escenario publico. Tan solo diez anos despues, un grupo de mujeres de diversas organizaciones insurgentes comenzamos a reflexionar sobre lo que significo incursionar en el mundo de la guerrilla y luego, cuales fueron las principales dificultades del retorno a la vida civil y la reconstruccion de nuestros proyectos de vida en una perspectiva de paz. Ese colectivo, con sus altibajos, todavia se mantiene. Mi propuesta se orienta a propiciar la reflexion sobre el caracter de las insurgentas como sujetas politicas en el concierto del trabajo por construir la paz evaluando su opcion por la no violencia. Me pregunto, ?aceptara el movimiento de mujeres por la paz que participemos en la construccion de una agenda comun? ?Nos reconocera como sujetas politicas el movimiento popular? (Vasquez, 2014, s.p.).

Esta propuesta, que es la de Maria Vasquez y la de otras excombatientes, me parece de importancia capital. En efecto, las reflexiones y las "lecciones aprendidas" por estas mujeres que vivieron en "carne propia" el conflicto armado, que tuvieron y tienen proyectos y apuestas politicas que han puesto a jugar y desplegado en diversos escenarios, nos pueden ensenar mucho como sociedad: mucho de lo que somos y no queremos ver, mucho de lo que esta en juego aunque parezca banal en la cotidianidad, mucho de lo que "cuesta" la paz (aunque esta sea, de seguro, una aproximacion inconveniente) y tambien de lo que podemos ganar en el camino de su busqueda y construccion, mucho de lo que ha hecho que los conflictos en Colombia procuren ser resueltos por la violencia y de los efectos de esta situacion; mejor dicho, las excombatientes nos pueden ensenar mucho de nosotras mismas (hombres y mujeres colombianas), de quienes somos, de quienes hemos sido, de quienes podemos ser.

Este texto hace parte del esfuerzo por aprender desde y con las mujeres excombatientes y por avanzar reflexiones sobre la violencia, los conflictos y la construccion de la paz en el pais. En ese sentido, este ejercicio se desarrollo desde lo que podriamos denominar un enfoque de genero, en la medida en que busca, de un lado, indagar en la historia de las mujeres en el marco del conflicto armado contemporaneo en Colombia y, de otro, de manera ciertamente exploratoria, busca comprender el caracter social de las actividades de las mujeres al interior de los grupos armados y como excombatientes. Esto pues, a partir del enfoque de genero, en lugar de ignorar, marginar, borrar, hacer invisible, olvidar o incluso deliberada y abiertamente discriminar el quehacer de las mujeres en el mundo, se busca indagar en donde estan y que hacen o no hacen, y por que. Ademas, nos permite entender la conflictiva relacion entre los generos y, por lo tanto, comprender mejor el quehacer de los hombres quienes no estan solos en este planeta. [...] [Ahora bien,] tampoco es que ahora haya que reivindicar lo que hacen las mujeres como necesariamente significativo y fundamental a priori. Sin embargo, a partir de lo que se ha visto y estudiado durante algunas decadas, hoy se pueden emitir juicios que hacen tambalear muchos cimientos del pensamiento androcentrico. Por ejemplo, se ha visto que al estudiar la accion de las mujeres no podemos seguir tomando unicamente en consideracion el terreno de la politica formal, la realpolitik, sino que es fundamental que las "nuevas" formas de hacer politica por parte de las mujeres, formas sui generis de organizacion y de lucha, como las acciones de barrio y desde la vida cotidiana, sean consideradas (Bartra, 2010, pp. 75-76).

Asi, el presente articulo es el resultado de algunas de las reflexiones que he tratado de avanzar en los ultimos anos sobre la existencia, el reconocimiento, los saberes, los conocimientos y, sobre todo, los proyectos politicos de las mujeres que han participado de la lucha armada en el pais. Buena parte de lo que aqui procuro desarrollar ha tenido lugar en el contexto de mis estudios, de las busquedas documentales que he hecho y, especialmente, de las conversaciones que he podido tener con mujeres excombatientes que son, sobre todo, mujeres comprometidas con la paz en Colombia cuya generosidad me ha permitido, a pesar de las dificultades propias de estos escenarios, acercarme un poco a sus pensamientos y suenos de transformacion de las realidades en las que vivimos. En ese sentido, mucho de lo aqui "dicho" son ideas en constante transformacion, respuestas liminares a preguntas complejas, pequenos frutos que he(mos) ido recogiendo a lo largo del camino que se recorre cuando se piensa y se cree en la posibilidad de construir nuevos mundos y en el deseo de contribuir, de alguna manera, a esos mundos que muchas veces ya estan siendo.

En ese mismo sentido, es preciso aclarar que no es mi intencion hablar de las experiencias de todas las mujeres excombatientes, ni del lugar de la mujer excombatiente en la construccion de paz, como si existiera ese sujeto unico e indivisible y, en consecuencia, un unico lugar que pudiera ocupar en los procesos de construccion de paz. Mas aun, me parece importante retomar las palabras y reflexiones de mujeres que dejaron de hacer parte de los grupos armados hace varios anos, especialmente en el caso de las mujeres que militaron en el M-19, para dar cuenta de los procesos y de las acciones que han desarrollado en sus experiencias excombatientes.

En efecto, los relatos con base en los cuales se ha construido este texto corresponden a las palabras de mujeres que han dejado de ser combatientes desde hace algunos anos y llegando incluso a periodos de un par de decadas, en los casos de quienes salieron de las insurgencias en la decada de 1990. Esta distancia con la participacion en las insurgencias como combatientes constituyo un criterio de reflexion importante, pues me permitio escuchar las voces de quienes ya habian pasado por las instituciones del Estado con sus programas de reintegracion; de quienes han tenido la oportunidad, en el caso de algunas de ellas, de encontrarse y organizarse con otras mujeres excombatientes; de quienes hablan de aquello que vivieron dentro de los grupos armados con una perspectiva formada, en parte, por el hecho de saber que la guerrilla a la que pertenecieron ya no existe mas (y saben como ocurrio ese proceso de desmovilizacion y de reintegracion, incluyendo, por ejemplo, el asesinato de sus excompaneros y excompaneras, como ocurrio con el M-19 y el asesinato de Carlos Pizarro, por solo mencionar uno) o que, de existir (como en el caso del ELN), su decision de no seguir haciendo parte del grupo insurgente se ha "sedimentado" y ha sido reinterpretada con base en las experiencias como mujeres excombatientes. Esto explica que las voces de las mujeres farianas que han salido de la lucha armada en el marco del acuerdo de paz negociado en la Habana entre 2012 y 2016 no aparezcan en el texto de manera central; sin embargo, apareceran a lo largo del texto gracias a documentos que han sido publicados por ellas como parte de un esfuerzo por visibilizar su lucha; rescatar las pequenas y grandes historias de sus companeras y companeros de lucha, junto a las de otras mujeres revolucionarias; compartir su vision y nutrirse de otras experiencias y saberes (3).

En terminos metodologicos, cabe anotar que hace un par de anos, a finales de 2013, tuve la oportunidad de entrevistar a catorce excombatientes, ocho mujeres y seis hombres, que habian participado de grupos armados guerrilleros y paramilitares (guerrillas: M-19, FARC-EP; paramilitares: AUC). Ninguna de las mujeres entrevistadas hizo parte de un grupo paramilitar. Con ellas, tuve encuentros en los que sostuvimos entrevistas de relatos de vida, de modo que con todas ellas se converso sobre sus familias, sus infancias, su entrada a los grupos insurgentes, su paso por ellos, sobre aquello que han hecho tras su salida de las guerrillas y, en particular, sobre aquello que consideran que es la paz desde sus experiencias como mujeres excombatientes. Las edades de estas mujeres oscilaban, en el momento de las entrevistas, entre los 25 y los 48 anos; en el caso de quienes hicieron parte del M-19, las edades se encontraban entre los 43 y los 48 anos, mientras que las mujeres que habian estado en las FARC-EP tenian entre 25 y 30 anos. Los extractos de entrevistas que se encuentran citados en el presente articulo, corresponden a los dialogos que sostuve con estas mujeres entre octubre y noviembre de 2013. Todas las mujeres que militaron en las FARC-EP con quienes tuve la oportunidad de conversar, fueron contactadas por medio de la ACR (en ese momento, Agencia Colombiana para la Reintegracion), mientras que las mujeres que habian militado en el M-19 las encontre gracias a contactos personales. Ademas de las entrevistas, este texto se nutre de las palabras de mujeres excombatientes del M-19, especialmente del trabajo publicado por Vera Grabe, excombatiente del M-19, producto de su tesis doctoral a proposito de la paz en la historia de este movimiento armado, asi como de los textos escritos por varias excombatientes en la revista La13 (4), un proyecto de construccion de ciudadanias activas para la paz desde la Red Nacional de Mujeres Excombatientes de la Insurgencia. Asi pues, todo el texto esta construido con base en la recoleccion y la interpretacion de material cualitativo relacionado con la participacion de las mujeres en el conflicto armado colombiano como combatientes y como constructoras de paz, confiriendole particular atencion al caracter politico de dicha participacion, asunto generalmente descuidado o ignorado tanto en la academia como en los relatos hegemonicos que circulan socialmente al respecto.

El presente texto se encuentra dividido en tres secciones. La primera esta dedicada a una rapida revision de los motivos que, segun diversos textos y trabajos, han tenido las mujeres excombatientes para ingresar a los grupos guerrilleros. Es preciso aclarar en este punto que en este texto hago referencia a las "mujeres excombatientes" para "senalar" el hecho que ellas combatieron dentro de algun grupo subversivo y que ya no participan de la lucha armada, sin embargo, es evidente que estas mujeres no solo son excombatientes. Como mostrare, ellas son mujeres que han tenido apuestas de construccion de paz y de transformacion social; sus vidas son entramados complejos de experiencias, vivencias, alegrias, tristezas, apuestas, obstaculos, suenos, palabras dichas, silencios que hablan y callan. Y dada esta complejidad, propongo, en esta primera parte, atender al hecho que, contrario al discurso hegemonico que aparece en los medios de comunicacion y en algunas de las politicas estatales, algunas mujeres en Colombia han decidido hacer parte de la lucha armada por razones de orden politico, esto es, con la firme conviccion de que la sociedad colombiana adolece de graves problemas politicos, sociales y economicos. En ese sentido, en la segunda parte tratare de demostrar que la militancia y la pertenencia a los grupos armados revolucionarios, constituyeron para algunas mujeres escenarios en los que podian desplegar sus apuestas de transformacion de los conflictos que consideraban (y pueden seguir considerando) centrales en terminos de la injusticia social y de la necesidad de construir una paz amplia y dialogada. Finalmente, en la tercera parte, procuro mostrar que las experiencias "excombatientes" de estas mujeres han estado guiadas por la continuidad en la busqueda de la paz, esta vez desde acciones politicas individuales y colectivas que implican la recuperacion de la memoria, la organizacion en torno a objetivos comunes, el reposicionamiento de las experiencias de las mujeres que han participado de las luchas por las transformaciones sociales y de la lucha armada en la sociedad colombiana y, sobre todo, reflexiones continuas sobre la paz, sus contenidos y los senderos que nos pueden conducir hacia ella o, mejor, el sendero que ella misma constituye hacia la vida.

?Por que hacer parte de la lucha armada?: sobre los motivos de la militancia de las mujeres en los grupos armados insurgentes

Para empezar a hablar de la participacion de las mujeres en el conflicto armado colombiano es importante precisar, en primera instancia, que su entrada a los grupos armados no fue un proceso evidente o exento de obstaculos. En efecto, al momento de la creacion de algunos grupos armados insurgentes, la cantidad de mujeres que estaban presentes y participaban era muy baja, cuando no inexistente.

Segun B. Toro, existian dos argumentos principales para "sustentar" esta prohibicion explicita o implicita, a saber, las dudas que recaian sobre las capacidades fisicas de las mujeres para resistir a las dificiles condiciones que implica la lucha armada y, en segundo lugar, la idea mas o menos generalizada segun la cual la sexualidad de las mujeres podia ser, potencialmente, una fuente de desorden para los combatientes. Los procesos que permitieron que esos dos obstaculos fueran poco a poco superados, aunque fuera mas o menos parcialmente, no han sido suficientemente estudiados, de modo que se trata de una historia pendiente (Londono y Nieto, 2007), y de la cual no conocemos todavia sino pequenas huellas.

En todo caso, es posible pensar esa transformacion en, al menos, dos niveles: uno contextual y otro en terminos de los motivos que llevaron a las mujeres a integrar las filas de los grupos guerrilleros. Dados los propositos del presente escrito, no ahondaremos en el primer nivel. Baste, en todo caso, con mencionar que es posible identificar algunos fenomenos que pudieron, eventualmente, favorecer la "integracion" de mujeres a los grupos armados insurgentes en el pais. Asi, por ejemplo, encontramos los procesos de emancipacion (Londono y Nieto, 2007) de las mujeres colombianas durante la segunda mitad del siglo XX, asi como un contexto de movilizacion social y de polarizacion politica que vivio la sociedad colombiana en este mismo periodo.

Los procesos de emancipacion se inscriben, segun diversas autoras, en un contexto regional de formacion y consolidacion del feminismo (5). El papel de los movimientos feministas de la llamada "segunda ola" en America Latina (Lelievre, Moreno y Ortiz, 2004), y de la comunidad academica interesada en los problemas y las realidades de las mujeres colombianas (Thomas, 1996), fueron centrales en este proceso. Tanto las unas como las otras lucharon por la adquisicion de derechos fundamentales para las mujeres como, por ejemplo, el acceso a la educacion, la participacion en el mercado laboral y el cambio de los roles de genero al interior de las familias y en espacios publicos (Lelievre et al, 2004). Aunque estas reivindicaciones no necesariamente hayan generado cambios inmediatos ni tangibles (o, mejor, mesurables) en la sociedad colombiana, no es posible desconocer la existencia de "procesos de emancipacion" que se vieron favorecidos por esta situacion.

Frente al contexto de movilizacion social y de polarizacion politica al que asistio la sociedad colombiana en la segunda mitad del siglo XX, es posible afirmar que se trato de un terreno fertil para la participacion de las mujeres en la lucha armada. En efecto, es posible asegurar que las mujeres comenzaron a estar cada vez mas presentes en los espacios publicos, profundamente marcados por la movilizacion social y, simultaneamente, por la represion estatal que buscaba eliminar cualquier forma de esta movilizacion. En consecuencia, la participacion politica de las mujeres se desarrolla, en este momento, en un contexto represivo (Rodriguez, 2008) y altamente antidemocratico (6).

Ahora bien, frente al segundo nivel enunciado, los trabajos que tratan la participacion de las mujeres en el conflicto armado en Colombia nos permiten identificar una serie de factores que influyeron en lo que podemos denominar las trayectorias militantes de las (ex)combatientes en el pais. Dada la diversidad de los grupos armados colombianos, cada uno con relaciones particulares frente a sus militantes en funcion de sus dinamicos lineamientos politico-militares, resulta dificil generalizar los motivos de la participacion de las mujeres en ellos. En ese sentido, resulta, por lo menos, inadecuado procurar explicaciones que se reduzcan a un contexto (nacional, regional, local y/o por grupo armado) que haya sido mas o menos favorable a este fenomeno social; asimismo, resulta insuficiente atender exclusivamente a las motivaciones de orden estrictamente personal e individual que pudieron tener lugar en el mismo, a pesar de resultar esenciales. Se trata mas bien, en mi opinion, de una convergencia entre un contexto especifico, una historia personal particular y motivaciones multiples y diversas de cada mujer.

A pesar de la complejidad inherente a las motivaciones que se juegan en la decision de ser parte de un grupo insurgente, es posible identificar algunas motivaciones de orden sociologico que son evocados frecuentemente por las excombatientes. Entre los factores que se pueden identificar en la literatura disponible (Lelievre et al., 2004; Ibarra, 2006; Londono y Nieto, 2007; Esguerra, 2013), estan: 1) el gusto por la vida militar; 2) una situacion anterior de violencia intrafamiliar; 3) la falta de perspectivas en la vida propia, a causa del desempleo y de la pobreza, o la busqueda de seguridad, de trabajo, de alimento y de ropa; 4) la adhesion; 5) el deseo de venganza o los resentimientos personales; 6) el reclutamiento forzado; 7) el clima de movilizacion ; 8) el hecho de haber militado en otros grupos politicos o sociales; 9) el hecho de tener un companero (no tanto asi una companera, o no por lo menos dentro de los estudios y testimonios que he podido conocer) y, de manera significativa, 10) el hecho de querer desafiar la autoridad masculina, frecuentemente encarnada por los padres y por los hermanos, y el orden familiar tradicional.

Como podemos observar, estos factores implican niveles diferentes de coercion y de limitaciones, de modo que es posible construir un continuum explicativo que iria de la incorporacion mas voluntaria a la menos voluntaria, en el cual la adhesion ideologica y el reclutamiento forzado constituirian los dos extremos. Es posible, en ese mismo sentido, encontrar situaciones intermedias en las que se mezclan, por ejemplo, la "atraccion" por la militancia activa, un contexto especifico de violencia y fenomenos estructurales como la pobreza.

En mis indagaciones, tambien he podido identificar una variedad de razones que llevaron a las mujeres a entrar a un grupo armado, particularmente, a grupos de guerrilla. Por ejemplo, el desempleo y las situaciones de violencia intrafamiliar que vivian las mujeres al interior de sus hogares, violencia que sus padres, madres y hermanos ejercian contra ellas, o la violencia a la que "asistian", generalmente del padre contra la madre, estan en el centro de la decision de irse y pedir el ingreso en la guerrilla para algunas mujeres. Tambien estan los casos de reclutamiento forzado que, sin embargo, en los casos que he podido conocer, tienen matices. Por ejemplo, Fernanda y Consuelo, excombatientes de las FARC-EP, fueron reclutadas por la fuerza, pero, segun ellas mismas, esa no fue la unica razon (lo cual no deja de causar un poco de sorpresa) para que entraran y, sobre todo, se mantuvieran dentro de la guerrilla; asi, una de ellas menciona la insoportable situacion de violencia intrafamiliar que vivia y la negativa inamovible de su padre para que ella pudiera ir a hacer su bachillerato en el pueblo con una beca que se habia ganado; en el caso de la segunda mujer, su principal motivacion fue evitar el desplazamiento forzado de su familia tras el asesinato de su padre por el mismo grupo armado al que ella entro, tras hacer una negociacion con el comandante del grupo en esa zona. Como ella misma lo cuenta:

--A mi papa lo mato la guerrilla en el 99, el trabajaba en, sacaba oro, era minero. Eso y mi mama nos cuidaba, no se bien asi ...

--?Usted tenia cuantos anos cuando su papa murio?

--16. Y de ahi pues, me fui por alla, me llevaron, mejor dicho, no me fui sino que me llevaron ...

Y ya asi, alla en el grupo armado ...

--?Eso paso cuando usted tenia cuantos anos?

--16, cuando matan a mi papa como a los 15 dias me recogieron ... Eso asi ...

--?Y a usted ya le habian hablado del grupo o como pasa que usted se va?

--No, por ahi habia mucho, o sea mantenia la guerrilla y matan a mi papa, entonces nos tocaba irnos, entonces nosotros no teniamos para donde irnos y pues si eramos pobres mejor dicho. Entonces se hizo un acuerdo que yo me iba con ellos y mi familia se quedaba ahi en el pueblo, alla donde viviamos. Eso fue.

A: ?Fue como un acuerdo al que llegaron?

E: Si, o sea, no tanto que llegamos sino que pues nos tocaba irnos entonces yo les dije "entonces ?que hacer? Entonces ?yo me voy o que para que mi mama y mis hermanas no tengan que irse de aca?". Entonces si, me fui con ellos en esa situacion (Consuelo, comunicacion personal, noviembre de 2013).

Algunas de las mujeres excombatientes con las que he hablado o que he leido, empezaron a militar dentro de un grupo de guerrilla por razones ideologicas. Ahora bien, esto no implica que se tratara de un unico motivo, pero si constituye la razon principal que evocan para dar cuenta de su decision de ingresar o de no recular en su pertenencia al grupo armado que, en algunos casos, se dio de manera paulatina y sin un momento definitivo que marcara la entrada en el grupo armado. Asi, por ejemplo, Lina dice a proposito de su entrada a las FARC-EP:

--Pues desde muy pequenita, nosotros teniamos vinculos con ellos por lo mismo, por mi papa porque donde estaba mi papa, ellos llegaban, a la finca mas que todo, mi papa trabajaba con ellos. Ellos le dejaban fincas para que mi papa revisara y todo, eso fue desde muy pequenitos. Me llamaba como mucho la atencion ...

--?No te daba miedo? ...

--No. Y entre los ideales que ellos el inculcaban a uno, a mi me parecian como bien, lo importante es que ellos luchan por una igualdad, por verlo a uno que no haya tanta pobreza, entonces todo eso como que llevaba a ellos. Y, cuando me vine para aca y deje un tiempo asi de, cuando mi hermano compro una finquita por aqui ... Y el me invito que fuera por alla y yo subi con el y estaban ellos ahi, habian hartisimo, estaba [un frente], entonces ahi empece ya con ellos, a estar con ellos otra vez y pues yo no tenia trabajo, estaba mal aca, tenia los dos ninos pequenos, entonces me empezaron a mandarme, si a mandarme a llevar intendencia, a hacerles mandados asi bobos y me daban plata, hasta que una vez me dijo, un cucho, un comandante que ahorita esta en la carcel, me dijo que si yo queria trabajar con ellos, que el me pagaba, yo le dije que si, que para los mandados, que para conseguir plata, llevarle gente, entonces le dije que si y me daba un millon mensual. Entonces yo dije, no, pues de una. Entonces yo empece, todo me parecia facil, yo no le veia problema. No, alcance a durar como un ano trabajando asi, hasta que estaba ahi en el campamento y ya pues que no, que tenia que durar 8, 15 dias entonces. Pues yo feliz ... (Lina, comunicacion personal, noviembre 2013).

En las "tesis de mujer y genero", que fueron construidas para el congreso constitutivo del naciente partido Farc, es posible encontrar una mencion a la posibilidad que represento la lucha armada para las mujeres de una opcion de vida diferente. Aqui yace --es posible pensarlo en esos terminos--un reconocimiento de la diversidad de factores que pueden influir en terminos de la decision de entrar a hacer parte de un grupo armado insurgente como las FARC-EP. En efecto, en la primera tesis se puede leer: "el papel de las mujeres dentro de la organizacion armada ha sido fundamental en el nivel de desarrollo de nuestra lucha. FARC-EP fue para las mujeres rurales, especialmente, una opcion de vida diferente, una oportunidad para escapar de una realidad de exclusion, discriminacion y opresion" (Farianas, 2017). En ese sentido, la transformacion de las vidas de esas mujeres se conjuga con la busqueda de la transformacion social, cuyas estructuras ha permeado las experiencias vitales, sobre todo de las mujeres rurales, como lo reconoce el mismo documento, muy probablemente debido a la profunda relacion con el caracter marcadamente rural de una guerrilla como las FARC-EP.

Ahora bien, en terminos de los motivos ideologicos que fueron centrales en la participacion en la lucha armada de las mujeres, en una declaracion que data de octubre 2013, esto es, casi un ano antes de que en la Habana se instalara la subcomision tecnica de genero, guerrilleras de las FARC-EP, en ese momento todavia mujeres combatientes, afirmaban que esta combinacion de factores multiples que pueden jugar un papel decisivo en el momento de la entrada a un grupo insurgente se conjuga, a su vez, con el caracter politico de la decision de participar en la lucha armada. En sus palabras:

Fuimos empujadas a esta guerra cruenta, violenta y dolorosa; tuvimos el valor de acudir a las armas para defender a los desposeidos y a nosotras mismas. Seguimos combatiendo denodadamente en todos los escenarios posibles, buscando salidas a la confrontacion sangrienta a la que nos ha sometido la oligarquia por mas de medio siglo. Ser guerrilleras significa tomar la decision de luchar, de asumir la responsabilidad por nuestros actos, de liberarnos de un destino preestablecido, de esos roles definidos por una sociedad injusta y excluyente. Nuestro ingreso a filas representa de por si un acto de rebeldia y liberacion; es hacer parte de un colectivo donde ser hombre o mujer esta rebasado por la condicion de combatientes revolucionarios por un mundo justo (Guerrilleras de las FARC-EP, 2013, s.p.).

Ser combatientes y luchadoras por la paz: transformacion de conflictos en las experiencias de las mujeres dentro de los grupos armados insurgentes

Como queda evidenciado en el apartado anterior, las mujeres excombatientes no evocan la paz como uno de los motivos que incito o que sustento su decision de entrar y/o de permanecer dentro de un grupo armado insurgente. Esto, en principio, no tiene nada de sorprendente, pues la pertenencia a un grupo armado obedece, entera o mayoritariamente, a las dinamicas de la guerra y no, evidentemente, a aquellas de un contexto "de paz".

Esto implica, por supuesto, que si entendemos la paz en un sentido negativo, esto es, retomando a J. Galtung (1969), "como la ausencia de violencia directa y mas especificamente como la ausencia de guerra o conflictos negativos" (citado en Zapata, 2009, p. 13), la militancia en los grupos armados subversivos, motivada por cualquier razon o cuando ocurre como consecuencia el reclutamiento forzado, esta en clara contraposicion y exclusion con respecto a la paz. Si el proposito de la paz (negativa) es que cesen las hostilidades o que se acabe con la guerra (por cualquier medio), es evidente que hacer parte de un grupo guerrillero y participar de la lucha armada, no podria, de ninguna manera, constituir un paso hacia la paz.

Solo que las cosas en la practica son mucho mas complejas. Y afortunadamente es asi. Para ganar en complejidad, considero que es necesario expandir la idea de la paz, de la construccion de la paz, y darle otros contenidos. Siguiendo al mismo Galtung, es importante pensar a la paz en positivo y ya no solo en negativo, de modo que la paz vaya mas alla de la ausencia de violencia directa y se piense en clave de justicia social. "Esta vision exige la existencia de estructuras politicas, sociales y economicas que permitan una distribucion equitativa del poder y el acceso a los recursos" (Zapata, 2009, p. 13). En otros terminos, la paz positiva no solo no se restringe a la ausencia de violencia fisica, sino que, ademas, "atiende" a otras formas de violencia que no necesariamente cobran la forma de bolillos, granadas, manotazos, punales, pero que, todas ellas, menoscaban en bienestar y las posibilidades de los seres humanos y de las sociedades en conjunto (y esto, sin hablar de las formas de vida no humanas que son violentadas con frecuencia en nuestras sociedades).

Asi, la paz positiva se piensa en terminos de ausencia de violencias estructurales que actuan como pilares de la injusticia y la exclusion social, y de construccion de otros mundos posibles. Al respecto, vale la pena traer a colacion la siguiente reflexion de Vera Grabe, excombatiente del M-19 y directora de la Corporacion Observatorio para la Paz:

Este enfoque de la paz tiene que ver entonces con muchas paces, como la paz que se construye desde los oprimidos, las mujeres, la paz con la naturaleza, la paz en los espacios cotidianos; y la paz que implica otra mirada como es la no-violencia, o la paz imperfecta [...] No se trata de una "paz positiva" en oposicion y como superacion de la violencia estructural, sino en positivo: una paz que se construye, que es real (Grabe, 2017, pp. 142-413).

Vemos pues, que la paz entendida positivamente no refiere solo a la ausencia de guerra, violencia directa, confrontaciones armadas, incluso de violencias estructurales, sino que es sobre todo creacion, construccion, transformacion. Hay, ademas, un elemento muy importante en esta concepcion de paz y es el valor que se otorga al conflicto: este no es entendido como un mal, como un fenomeno que deba ser resuelto de una vez y para siempre, extirpado como un tumor (social), sino que, por el contrario, es pensado como un motor social, como una fuente de movimiento, de reflexion, de accion.

En ese sentido, en este texto y a proposito de la participacion de las mujeres en la lucha armada en clave de construccion de paz, prefiero optar por hablar de transformacion y no de resolucion de conflictos pues, como lo anota Maria Zapata, la perspectiva de la resolucion de conflictos "enfatiza el desarrollo de estrategias y habilidades para terminar el conflicto y sus efectos destructivos, [...] [de modo que] trae el mensaje implicito de que el conflicto es algo negativo que debe terminarse" (Zapata, 2009, p. 21). Esta perspectiva, sin embargo, no resuelve el "problema" de la relacion aparentemente excluyente (y no con pocas razones) entre paz, transformacion de conflictos y violencia (en el caso que me interesa, la violencia implicada en la lucha armada). Dicha relacion de aparente exclusion contiene la gran paradoja que atraviesa esta reflexion: que, aparentemente, buscar la paz por medio de la guerra no es solo contradictorio, sino practicamente imposible; y, sin embargo, puede que justamente haya sido la guerra el camino recorrido por muchas mujeres en su busqueda siempre incesante por construir la paz y transformar la sociedad. A este respecto, puede resultar util volver a Grabe quien afirma que:

Atreverse a hablar de cultura de paz emergente en una organizacion armada parece un contrasentido, porque ella es generadora de violencia. Pero si lo asumimos como una paradoja, podemos afirmar que en el ADN del Eme habia vetas de paz, una cultura emergente de paz [...] Hablo aca de paz como superacion de logicas reduccionistas, simplistas, bipolares, entendiendo que la paz convive con la violencia, esta en permanente dialogo y puja con ella. Por eso me atrevo a hablar de paz como cultura emergente: con, a pesar, y en medio de la violencia (Grabe, 2017, pp. 307-308).

Muy a tono con esta idea de una paz "positiva", esto es, que no necesariamente niega o es excluyente con la violencia, es posible pensar no solo que la pertenencia a y la militancia dentro de un grupo armado puede ser, efectivamente, una iniciativa o un "motor" de una cultura de paz emergente, retomando a Grabe, sino que, ademas, la participacion en la lucha armada puede, al menos en potencia, ser coherente con apuestas sociales de transformacion de conflictos, entendida como:

Una forma de visualizar y responder al ir y venir de los conflictos sociales como oportunidades que nos da la vida para crear procesos de cambio constructivo que reduzcan la violencia e incrementen la justicia en la interaccion directa y las estructuras sociales, y respondan a los problemas cotidianos en las relaciones humanas (Lederach, 2003, p. 14).

En efecto, la preocupacion por la justicia social y por los problemas cotidianos que enfrentan (aun hoy) amplios sectores de la sociedad colombiana, a causa de las relaciones de opresion, desigualdad y exclusion social, estaban presentes en los motivos que algunas excombatientes valoraron en el momento de decidir participar de la lucha armada como combatientes en un grupo armado insurgente.

Quizas sin ninguna sorpresa, estas preocupaciones aparecen en los relatos o testimonios de las mujeres que avanzan motivos ideologicos para explicar su decision de devenir combatientes. Asi, por ejemplo, Sandra, una joven mujer excombatientes de las FARC-EP con la que pude conversar, fue clara al evocar la situacion de injusticia que veia que sufrian los pueblos indigenas del Norte del Cauca para dar cuenta de su decision de entrar a la guerrilla; se trata, para ella, de una injusticia que se concretaba, entre otros, en la expropiacion de sus tierras y en el maltrato que recibian de la fuerza publica, situacion que no se presentaba, en su opinion, entre la guerrilla y la poblacion de esa zona del pais:

El ejercito siempre que llegaba era abusador, maltratador, siempre pues como haciendo uso de la fuerza con la gente y maltratando a la gente y diciendo pues, bueno, para el ejercito y la policia, todos los que viviamos en el campo y los indigenas, sobre todo de ese sector, todos eramos guerrilleros, entonces el trato era pues feo, dificil hacia la poblacion civil (Sandra, comunicacion personal, noviembre de 2013).

Asimismo, Maria Vasquez (2000), Vera Grabe (2000) y Leonor Esguerra (Claux, 2011) afirman, en sus relatos, que en el momento en que sus militancias como guerrilleras estaban empezando, ellas concebian la paz como un resultado de lo que podriamos llamar la trasformacion de conflictos, economicos, sociales y culturales que aquejaba a la sociedad colombiana en las decadas de los 70's y los 80's (muchos de los cuales, quepa anotarlo, persisten todavia). Por ejemplo, Grabe (2000), en su libro autobiografico, nos comparte un episodio que ella considera decisivo en terminos de su entrada al M-19. Se trata de un viaje que realizo en el marco de sus estudios universitarios y sobre el cual escribe lo siguiente:

Recorrimos la region, visitamos y nos quedamos en las malocas de los indigenas, hablamos con ellos [...] Ahi estaba la sintesis del abandono: las barrigas hinchadas, las enfermedades producto de la desnutricion, el trabajo precario, el endeudamiento para adquirir los bienes de los blancos, la perdida de la propia cultura, y ademas todos los niveles de racismo entre la misma gente, entre indigenas, mestizos y negros [...] La conclusion obvia era que solo si cambiaban las estructuras sociales y politicas que sostenian y fomentaba estas situaciones, podia mejorar la vida de la gente. Eso significaba derrocar el sistema, y para ello no habia otro camino que las armas. Despues de recorrer la region, no me quedo la minima duda (Grabe, 2000, p. 49).

Leyendo este pasaje, resulta bastante claro que tanto la interpretacion de las violencias y los conflictos, incluyendo el conflicto armado, como la transformacion de los mismos, pasando por la lucha armada, esta anclada en razones de orden estructural. Nuevamente, la relacion, en principio impensable, entre participacion en la lucha armada, la transformacion de los conflictos y la construccion de la paz puede cobrar sentido. De hecho, es posible pensar que los conflictos estan en el centro de la justificacion que algunas excombatientes encontraron para entrar y quedarse en la guerrilla durante varios anos o, para ser mas precisa, la intencion y el proyecto de transformacion de esos conflictos estarian en el centro del proyecto de lucha armada. Insistimos, como Grabe, en que se trata de una relacion por lo menos paradojica en la que la guerra y las armas se presentan como un camino hacia la paz que encontraria su razon de ser en la imposibilidad de transformar los conflictos por vias no violentas y democraticas.

Solo a manera de ejemplo, con Leonor Esguerra, podemos afirmar que la paz, entendida entonces en su sentido positivo, siguiendo la distincion propuesta por Galtung, y la transformacion de los conflictos (politicos, sociales, economicos y culturales), estuvieron en el centro de las reflexiones y proyectos que inspiraron y dieron lugar a la emergencia de varios grupos armados insurgentes en el pais, como el ELN. Esguerra, en un pasaje de su libro (que es una biografia escrita por una de sus amigas cercanas), nos cuenta, a proposito de los inicios de esta guerrilla:

Fabio y otros muchachos, recien el triunfo de la revolucion cubana, habian formado una brigada de jovenes de todos los paises para ayudar a Cuba y se habian ido alla, llenos de entusiasmo. Colaborando con los revolucionarios cubanos tuvieron una buena oportunidad de meditar sobre la situacion colombiana y pensaron que no podian quedarse de brazos cruzados [...] el 7 de enero de 1965 [...] por primera vez en su historia, el ELN tomo un pueblo: el pueblito de Simacota, en el departamento de Santander. Alli proclamaron que se habia creado el Ejercito de Liberacion Nacional para buscar la libertad de todos los colombianos y la eliminacion de toda discriminacion por raza, sexo, color, origen social o creencias religiosas (Claux, 2011, pp. 192-194).

Vemos que la intencion de transformar los conflictos que subyacen a diversas formas de discriminacion no constituyen un elemento menor en terminos de los propositos del desarrollo de la lucha armada en el pais, sino que, de hecho, es central tanto en las reivindicaciones de los grupos insurgentes como en la pertenencia de algunas combatientes a los mismos. Esto no significa, sin embargo, que exista una homogeneidad de los proyectos y las plataformas ideologicas de los grupos guerrilleros ni de las aspiraciones que las mujeres que hicieron parte de los mismos podian movilizar como parte fundamental de sus militancias. En efecto, es posible encontrar referencias recurrentes a la busqueda de la "justicia social" sin que este concepto agrupe un conjunto de propuestas y proyectos particulares a las insurgencias en el pais.

Angelika Rettberg afirma que la "justicia social", asunto que hace parte de las propuestas de paz muchas veces reclamadas por las guerrillas, es un tema general e intangible (2006). La misma autora sostiene, sin embargo, que con el paso de los anos ese tema y otros con las mismas caracteristicas (la cultura de paz, la convivencia pacifica) han sido complementados y han ido ganando en especificidad. Al respecto, el analisis propuesto por Vera Grabe frente a los lugares que ocupo la paz en las apuestas politicas y militares del M-19 puede ser muy esclarecedor. Para ella, este movimiento insurgente tenia, desde sus inicios, "vetas de paz", es decir, que la construccion de la paz estaba presente dentro de las inquietudes de esta guerrilla desde el momento de su creacion, aun cuando no tuviera esa denominacion, ese nombre. Pero, de manera mas precisa, Grabe sostiene que desde 1980, el M-19 se articulo alrededor de una propuesta de paz que guio tanto su actividad politica como militar. Dicha propuesta empieza a tomar forma en medio de la toma a la Embajada de Republica Dominicana y contenia tres grandes puntos o reivindicaciones: 1) amnistia para los prisioneros politicos; 2) derogatoria del Estatuto de Seguridad y 3) el Dialogo Nacional (Grabe, 2017, p. 427).

La propuesta de paz que expone Grabe resulta importante por varias razones; la primera de ellas, es que la insurgencia, en concreto el M-19, empieza a hablar de paz y ya no solo de justicia social o de eliminacion de las discriminaciones; adicionalmente, no solo se trata de enunciar la paz como una bandera vacia (que ha sido, y quizas cada vez mas, retomada por todos los sectores politicos tanto para plantear propuestas como para desprestigiar a quienes consideran sus adversarios en la arena publica), sino de una paz que, en opinion de Grabe, se mueve en un doble sentido, a saber, en terminos de cambios y transformaciones sociales, asi como de la eliminacion de medidas antidemocraticas que, para poder concretarse, requeria de dialogo.

Llegadas a este punto, creo que, aunque parezca simple en principio, hablar de paz en terminos de dialogo resulta tremendamente potente. Esta potencia proviene del hecho que el dialogo propuesto desde esta insurgencia desbordaba la "negociacion" entre el Estado y un grupo armado, sino que se trataba de un dialogo

[...] entre el pueblo y el Estado. Entre autoritarismo y democracia. Bateman [Comandante General del M-19 hasta su muerte en 1984] saco la paz del debate entre elites del establecimiento y elites de la subversion [...] Propuso una paz posible, porque se trataba de algo tan simple como dialogar: Colombia necesitaba escucharse y dialogar (Grabe, 2017, p. 431).

Esto no implica, de ninguna manera, que las propuestas de paz hayan encontrado exclusivamente en las insurgencias, como el M-19, los espacios de su creciente concrecion. Implica, mas bien, que los proyectos de las insurgencias y las acciones que sus militantes, hombres y mujeres, desarrollaban tanto en el plano politico como el militar, contribuyeron a la creacion de lugares de dialogo, de escucha y formulacion de propuestas mas o menos especificas, que llenan de contenido tanto a la "justicia social" como a la "paz" misma. Resulta particularmente pertinente el siguiente fragmento del texto de Grabe que hemos venido tratando, en el que habla del Comando de Dialogo del M-19 que buscaba tomar contacto con el gobierno colombiano, organizar encuentros en plazas publicas para explicar la tregua armada del M-19 y organizar el Gran Dialogo Nacional:

Bateman habia hablado del Dialogo como "un gran sancocho nacional", es decir un potaje en el que se encontraran todos los sectores, las propuestas mas diversas, un espacio participativo de interlocucion en un pais no acostumbrado a dialogar y a escucharse, y que las propuestas que emanaran de la gente se convirtieran en propuestas de reforma y cambio, a las cuales se comprometeria el gobierno con el concurso de todas las fuerzas participantes del Dialogo. En el mismo sentido, cuando varios miembros del equipo de Dialogo sugerimos elaborar propuestas y programas, Alvaro Fayad, uno de los comandantes del M-19, fue enfatico: "Nosotros generamos el escenario y proponemos una manera, pero las propuestas las hace mucho mejor la gente que conoce los temas y tienen conocimiento tecnico, no vamos a suplantar a nadie, somos propiciadores del Dialogo (Grabe, 2017, p. 471).

Asi pues, es preciso insistir en que los contenidos precisos de lo que es la paz, de las propuestas concretas para la transformacion de los conflictos en el pais, no necesariamente han emergido, o en todo caso no de manera exclusiva, de las insurgencias armadas. Mas aun, con esto no queremos decir que no haya obstaculos y limitaciones importantes en terminos de la construccion de paz y de la transformacion de conflictos desde la lucha armada y desde la participacion en los proyectos insurgentes. Sin embargo, me parece preciso sostener que tanto la paz como sus contenidos han sido importantes en terminos de la lucha armada desarrollada por diversos grupos subversivos y han estado presentes en las motivaciones que inspiraron y sustentaron la participacion de algunas mujeres en esos espacios. Las palabras de Cristina, excombatiente del M-19, son bastante claras en este sentido: "Yo creo que todo momento [...]; aun haciendo la guerra y aun en busqueda de cosas, siempre pensando en la paz; o sea eso no ... eso no es que un momento empezamos a buscar la paz, no, siempre, desde siempre ... " (Cristina, comunicacion personal, noviembre de 2013).

La experiencia excombatiente de las mujeres en clave de construccion de paz

Segun Londono y Nieto (2007) y Villarraga (2015), a lo largo de la decada de 1990, nueve grupos insurgentes o alguna de sus facciones, negociaron con el gobierno colombiano y pactaron su desmovilizacion colectiva: el M-19 (1990); el Ejercito de Liberacion Popular (EPL, 1991) (parcialmente desmovilizado), el Movimiento Armado Quintin Lame (MAQL, 1991), el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT, 1991), los Comandos Ernesto Rojas (CER, 1992), la Corriente de Renovacion Socialista (CRS, faccion del ELN, 1994), el Frente Francisco Garnica de la Coordinadora Guerrillera (FFG, 1994), las Milicias de Medellin (1994) y el Movimiento Independiente Revolucionario, Comandos Armados (MIR-COAR, 1998).

Frente a este conjunto de negociaciones, es importante destacar el papel que tuvieron en la posibilidad y la concrecion de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991. A pesar de las multiples transformaciones que ha vivido la carta constitucional que de ella emano, cabe pensarla en terminos de una reforma institucional y una apertura democratica que, con todas sus limitaciones, significo un cambio en la vida politica del pais. En ese sentido, cabe destacar que:

Un elemento clave de todas las negociaciones, incluidos los intentos fallidos con las FARC-EP, fue el debate sobre una posible reforma del sistema politico. Todos los grupos guerrilleros propusieron, de alguna manera, convocar una especie de asamblea constituyente y/o destacaron reformas constitucionales como un paso necesario hacia una solucion del conflicto armado. Mientras que el EPL y su ala politica, el Partido Comunista de Colombia--Marxista Leninista (PCC-ML), habian estado exigiendo una asamblea constituyente desde 1984 (Villarraga 2009, 95; 2013, 37ss), la Junta Coordinadora Guerrillera Simon Bolivar (CGSB), que agrupaba a la mayoria los grupos guerrilleros, FARC-EP y ELN entre ellos, declaro en octubre de 1990 que una Asamblea Nacional Constituyente podria convertirse, posiblemente, en la herramienta de cambio politico, si se basaba en un amplio consenso de todos los sectores de la sociedad--incluidos los grupos guerrilleros (CGSB 1990) (Rampf y Chavarro, 2014, p. 8).

Sobre estas negociaciones y su relacion con la ANC de 1991, en clave de transformacion de conflictos, es preciso volver sobre el final de la cita inmediatamente anterior, pues destaca la apuesta de varios grupos guerrilleros por plantear dicha asamblea (con ese nombre o no) como un escenario posible de apertura del sistema politico y, mas aun, de cambio politico. Este cambio no podria provenir exclusivamente de las plataformas y reivindicaciones de las insurgencias, sino que requeria de la participacion de distintos sectores de la sociedad colombiana, cuyos intereses y propuestas podrian encontrar cabida en las discusiones de la ANC y, mas aun, en la Constitucion Politica del pais. Al respecto, Maria Vasquez nos dice:

En el contexto propiciado por la Constituyente, la ciudadania ensayo maneras de entender y hacer efectiva la democracia politica, economica y social, maduro reflexiones sobre el alcance de los cambios que vendrian, y hasta imagino otras maneras de acercarse a una negociacion con la insurgencia que permanecia en armas, al punto de ilusionarse con la posibilidad de una paz definitiva (Vasquez, 2014, s.p.).

De este modo, la ANC fue pensada, desde las organizaciones subversivas, como una posibilidad para debatir los problemas a los que hacia frente el pais y, mas importante aun, para pensar esos problemas en terminos de los conflictos que los subyacian para asi procurar la construccion de herramientas constitucionales que viabilizaran ya fuera su transformacion o su resolucion. No es de mi interes (en gran parte porque no puedo hacerlo, no cuento con informacion ni herramientas suficientes) establecer si dicho proposito encontro buen puerto, en cambio, considero adecuado destacar de acuerdo con Angelika Rettberg, que las negociaciones de paz con grupos insurgentes [...] generaron interes y estimularon atisbos de participacion de la sociedad civil (Fernandez, Garcia-Duran y Sarmiento, 2004; Grabe, 2004; Nasi, 2003). Si bien estas fueron negociaciones principalmente lideradas por los jefes de cada bando, representantes de la sociedad civil tuvieron asiento en las mesas de negociacion. Mas importante aun, muchos desmovilizados de estos grupos se convirtieron en activistas de la paz, nutriendo las filas de las nacientes como tambien de futuras organizaciones promotoras de paz (Rettberg, 2006, p. 19).

Esta afirmacion parece coincidir con el camino que hemos venido explorando y que ha sido reivindicado por mujeres excombatientes en distintos escenarios, a saber, que las mujeres que hicieron parte de los grupos de guerrilla tenian apuestas politicas encaminadas a la transformacion (y/o resolucion) de los conflictos y la construccion de la paz. Dichas apuestas no se agotaron y no podrian haberse agotado en sus actividades dentro de las guerrillas, pues, de un lado, los conflictos que eran considerados dentro de las plataformas y programas de los grupos guerrilleros pudieron sufrir cambios a lo largo de los anos (pensemos, por ejemplo, en la concentracion de la tierra que si bien ha sido una constante en nuestra historia republicana, ha conocido una variedad de actores y de intereses que intervienen en ese conflicto en particular) y, por otro lado, porque es posible (y, en mi opinion necesario) pensar los conflictos como un elemento inmanente a la vida en sociedad, en comunidad, a la vida politica. De modo que incluso si los conflictos que motivaron la participacion de dichas mujeres en la lucha armada, de manera mas o menos fuerte, pudieron tener cambios ("positivos" o "negativos"), esto no implica que todos ellos hayan sido resueltos o transformados, y mucho menos que hayan dejado de existir conflictos que justifiquen e impulsen acciones politicas por parte de las mujeres que hicieron parte de algun grupo subversivo.

Esto, por ejemplo, resulta claro en la postura que han asumido, en los ultimos anos, varias mujeres que hicieron parte de las FARC-EP y que actualmente son militantes de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Comun (Farc). En efecto, en la primera tesis de mujer y genero, citada anteriormente, podemos encontrar la reafirmacion de las luchas anticapitalistas y antiimperialistas que atravesaron la accion politico-militar de la guerrilla de las FARC-EP y, mas aun, la "adopcion" de nuevas luchas revolucionarias y criticas como, por ejemplo, aquellas referidas al patriarcado, el racismo y la homofobia (Farianas, 2017). Asi pues, tenemos que, de un lado, las luchas "historicas" avanzadas como principios politicos en las FARC-EP no han sido resueltas de manera "definitiva", en tanto las luchas contra el capitalismo y el imperialismo siguen teniendo un lugar en los principios de las mujeres excombatientes de esa insurgencia, y, de otro lado, dichos principios se amplian y empiezan a generar reflexiones en torno a conflictos que antes ocupaban, cuando mucho, un lugar marginal dentro de la lucha armada.

El desarrollo de este tipo de reflexiones, centradas en relaciones de opresion y de exclusion que antes no ocupaban un lugar importante en la accion politica de las mujeres (ex)combatientes, puede coincidir con el momento de la desmovilizacion colectiva del grupo armado o con la salida individual de las mujeres de la lucha armada. Las inquietudes y la militancia feminista que algunas mujeres excombatientes han forjado y desplegado, si bien hunde sus raices en experiencias que pudieron haber antecedido u ocurrido en el marco de su participacion en los grupos armados insurgentes, suelen tomar una forma mas concreta y mas relevancia en su accionar politico, tras su salida de los mismos. De hecho, en el caso de las FARC-EP, las importantes discusiones que desarrollaron en materia de genero y de lo que ellas mismas han nombrado como "feminismo insurgente" son, en palabras de Victoria Sandino, bastante recientes; mas aun, ella sostiene que:

Hay que decir que es un proceso que se inicio en La Habana, porque lo que nosotras tenemos que decir es que habia una practica, que siempre luchamos por los derechos de las mujeres, pero no teniamos como una identidad o una linea feminista de referencia, porque eso tambien esta ligado a los desarrollos de los movimientos sociales y revolucionarios y tambien a la relacion que el movimiento revolucionario ha tenido con estos movimientos. Entonces nosotras hablabamos de los derechos de las mujeres, de la igualdad entre mujeres y hombres, pero no habiamos abordado el tema de la teoria feminista propiamente. Es a partir de La Habana que empezamos a hacer un estudio juicioso, concienzudo de todas estas teorias, y tambien el intercambio con las mujeres cubanas, intercambio con todas las mujeres que transitaron por Cuba a lo largo del proceso de paz, especialmente las mujeres colombianas. Eso nos llevo a declararnos, a muchas de nosotras, feministas !Y por supuesto que yo estuve entre ellas! Todo este camino nos llevo no solamente a declararnos, sino tambien a construir nuestra propia reivindicacion alrededor del feminismo desde nuestra practica, identificar que esa practica que habiamos tenido, pues no era otra cosa mas que el feminismo insurgente (Paz, 2017, s.p.).

Ahora bien, esta situacion puede encontrar asidero en una de las premisas recurrentes aportada por Grabe (2017) en su texto y por diferentes mujeres excombatientes, en el hecho que, para ellas, las armas constituian una herramienta en el (siempre inacabado) camino hacia la paz y no un fin en si mismo. Y, evidentemente, las armas no son las unicas "herramientas" disponibles para andar la senda de la paz. De modo que muchas de las excombatientes que tuvieron como motivacion (principal o no) la busqueda de la justicia social y la paz, la han proseguido individual y colectivamente despues de haber dejado la lucha armada. Al respecto, resulta pertinente traer a colacion el calculo que hace Alix Salazar, excombatiente del M-19 y activista por la paz, quien considera que el 80% de las mujeres que hicieron parte de grupos armados (insurgentes) trabaja o ha trabajado por la paz (Sanchez-Blake, 2012b). Y esto porque, como veremos a continuacion en palabras de E. Sanchez-Blake, las busquedas de la paz y de la justicia social siguen siendo indisociables y ocupando un lugar central en las actividades y trabajos de las excombatientes en el pais, ya que tienen un sentir colectivo expresado en distintas formas por varias excombatientes: no puede existir paz sin justicia social. De ahi que la gran mayoria de las excombatientes trabajen por la paz en sus multiples dimensiones. Tanto Maria Eugenia Vasquez como Vera Grabe, dos de las mujeres que tuvieron mayor liderazgo en el M-19, trabajan activamente por la paz. Vasquez ha estado vinculada con proyectos de reinsercion y de desplazados durante los pasados diez anos, asi como con aportes a talleres de recuperacion de la memoria y proyectos de vida de las mujeres victimas y agentes de la violencia. Grabe ha promovido desde el Senado proyectos de ley por la equidad de la mujer y actualmente trabaja como directora del Observatorio para la paz. Grabe es la gestora y promotora del concepto "pedagogia de paz", una iniciativa tendiente a educar a la poblacion desde las raices para cambiar comportamientos sociales que generan violencia y construir nuevos escenarios sociales dentro de una cultura de paz (Sanchez-Blake, 2012a, p. 11).

Y no es extrano encontrar a mas mujeres que, como ellas, estan comprometidas en la busqueda de la paz. Las apuestas son, ademas y afortunadamente, variadas y diversas. Sandra, por ejemplo, ha hecho parte de varios grupos de personas desmovilizadas e, incluso, ha sido la promotora de varios de ellos. Entre otras, participo en la creacion de una asociacion de desmovilizados y desmovilizadas para impulsar el acceso de estas personas a la educacion superior. Ademas, ha participado activamente de la Mesa Distrital de Desmovilizados, una organizacion apoyada por la administracion de la ciudad de Bogota y cuyo proposito fue el de crear un espacio propicio para debatir alrededor de las condiciones de vida, sobre todo en terminos laborales, de las personas desmovilizadas que habitaban en la capital del pais.

Adicionalmente, hay iniciativas desde las mujeres excombatientes que han logrado articularse con otros espacios de mujeres que tienen apuestas de transformacion de conflictos y construccion de paz. Por ejemplo, Taina Trujillo, quien hace parte activa de la Red Nacional de Mujeres Excombatientes de la Insurgencia y escribe periodicamente en la revista virtual La13, nos cuenta que tuvo la oportunidad de conocer y participar del encuentro de

Las Mujeres Mediadoras para la Paz [que] es una agrupacion de lideresas que representan a diversas agrupaciones sociales de la geografia nacional, que buscan interceder en las dificultades propias de la vida en comunidades afectadas por el conflicto, a traves de la implementacion del dialogo y la participacion de actores que son respetadas y respetados en las comunidades afectadas, para encontrar salidas colectivas que propicien la convivencia en paz. En el Putumayo trabajamos durante dos dias, muy poco tiempo para conocernos mejor, pero el suficiente para comprender el temple que han logrado las mujeres de las tres regiones putumayenses frente al conflicto que viven en su territorio. Ellas, las Tejedoras de vida, han jugado un papel importante para frenar la violencia local, han hablado con todos los actores armados y han logrado ser tan respetadas como escuchadas. A ellas les han devuelto personas secuestradas en el pasado, han sido activas para salir adelante despues de masacres perpetradas en sus territorios de manera que han ejercido la mediacion sin que se hayan dado cuenta, como nos ha sucedido a la mayoria de las mujeres que llegamos a trabajar hace un ano en la formacion como mediadoras que empieza confluir en una organizacion no violenta y que en este taller del Putumayo se le ha nombrado como Mujeres Mediadoras para la Paz (Trujillo, 2015, s.p.).

Para cerrar este apartado me parece pertinente destacar, precisamente, la existencia y las acciones desarrolladas por la Red Nacional de Mujeres Excombatientes de la Insurgencia, una iniciativa excepcional de accion colectiva de mujeres excombatientes que se han organizado para agrupar distintos trabajos impulsados por mujeres que participaron de la lucha armada dentro de grupos subversivos y para reflexionar y desarrollar acciones colectivas por la paz en el pais. Al inicio, se trato de un esfuerzo (un colectivo) de encuentro y dialogo alrededor de las experiencias de las excombatientes que buscaba, ademas, "reposicionar" dichas experiencias en la sociedad colombiana. En todo caso, como lo precisan Londono y Nieto, el Colectivo expandio rapidamente sus objetivos, de modo que el trabajo de recuperacion de la memoria individual y colectiva de estas mujeres (que sigue estando presente en sus trabajos) empezo a estar acompanado por actividades y proyectos entorno a la resolucion del conflicto armado y la construccion de la paz (Londono y Nieto, 2007, p. 89). Al respecto, Clara Ines Guerrero, una de las mujeres que pertenece y trabaja activamente en la Red nos permite entender esta amplitud por medio de estas bellas palabras, en uno de sus textos para la revista La13:

Desde donde estoy parada para proponer un camino hacia la paz, es la clave para comprender cada uno de los hilos del tejido que las mujeres hacemos con la paz. Por momentos hay hilos enredados, en otros manojos sueltos, en otros hilos cortos o demasiado largos, en fin. el tejido de las propuestas de hacer la paz es una gran colcha de retazos en crecimiento. Sembrar y tejer dos acciones que nos han marcado los roles y estan en intima ligazon en el oficio de cuidar y proteger la vida. Siembro y cosecho la paz para hilarla y tejerla.

Las multiples definiciones de paz siempre estan enmarcadas en contextos definidos. El nuestro es un proceso complejo, largo, saturado de violencias y con un tejido simbolico guiado por la retaliacion. En tal sentido, en esta propuesta asumimos la paz --como respuesta a esta guerra infame--como una creacion de armonia donde la justicia social y la inclusion sean maneras de ser; el bien comun guie a la politica; y la libertad y el amor sean el motor del ser social e individual. Para ello son necesarias acciones en el presente que vayan creando y construyendo la paz (Guerrero, 2014, s.p.).

Tanto las acciones colectivas emprendidas desde la Red Nacional de Mujeres Excombatientes de la Insurgencia, como aquellas desarrolladas individual o grupalmente por mujeres que han hecho parte de distintos grupos subversivos, nos permiten constatar la persistencia, tanto de las inquietudes que muchas de estas mujeres tuvieron al decidir su participacion en la lucha armada, relativas a conflictos estructurales de la sociedad colombiana, como de su intencion, llevada a la practica, de desarrollar acciones que permitan la transformacion de esos conflictos.

A modo de conclusion

Como hemos visto a lo largo de este texto, la participacion de las mujeres en la construccion de la paz y la transformacion de los conflictos ha tenido lugar, incluso en los escenarios mas "inesperados", incluida la lucha armada y la guerra. En efecto, he procurado demostrar que las mujeres en Colombia han hecho parte activa de los grupos subversivos como combatientes, hecho generalmente ignorado al considerar la guerra como un asunto de hombres en el que las mujeres solo "pueden" ocupar roles pasivos. La visibilizacion de este hecho, si bien resulta insuficiente en terminos de la construccion de analisis de genero que nos permitan entender las vivencias (diferenciadas o no) de hombres y mujeres al interior de la lucha armada, resulta ser, en mi opinion, un paso imprescindible en este sentido, pues nos permite empezar a resquebrajar la creencia segun la cual las mujeres no han jugado ningun rol en el desarrollo del conflicto armado. Asi, pues, considero de suma importancia reconocer que muchas de ellas, experimentaron la confrontacion armada y la utilizacion de las armas como un medio que les permitia buscar la paz y la justicia social. Sin embargo, y como lo vimos en la primera seccion, el hecho de que las mujeres participaran de los grupos guerrilleros en el pais no fue un proceso evidente. Cabe aclarar, sin embargo, que las vias que permitieron, o mejor que hicieron posible que las mujeres entraran a militar a los grupos armados subversivos (ya fuera como combatientes o de otra manera), variaron de manera muy significativa entre las diferentes guerrillas.

Adicionalmente, como he tratado de mostrar, cada mujer tiene una historia particular que constituye, necesariamente, una experiencia singular en terminos de las maneras y las motivaciones de ingreso a la lucha armada. Esto cobra una particular importancia en la medida en que, como mencione al inicio de este texto, mi interes no versa sobre la construccion de analisis que identifiquen la vivencia de la mujer excombatiente pues, muy al contrario, me parece vital asumir una postura que tenga en cuenta, evidencie y valore las distintas experiencias que han vivido las mujeres excombatientes, tan diversas como puedan ser. Es importante, en todo caso, resaltar que estas diversas experiencias tuvieron lugar en contextos especificos que, por ejemplo, estuvieron marcados en procesos de emancipacion de las mujeres en la segunda mitad del siglo XX (con todas sus potencialidades y limites), asi como por la polarizacion politica, la movilizacion social y la represion estatal. Por ello, es posible considerar que reducir las explicaciones que nos ayuden a entender la participacion de las mujeres en la lucha armada como combatientes a sus historias personales o al contexto, resulta, cuando menos, insuficiente. Por ello mismo, y teniendo en cuenta las diferencias entre los diferentes grupos guerrilleros (que han sido poco exploradas) antes mencionadas, podemos volver a Londono y Nieto para reafirmar que se trata de una historia poco conocida y que sigue estando pendiente.

Ahora bien, he procurado concentrarme en lo que, en un intento de caracterizacion, podemos llamar los motivos ideologicos del ingreso y de la participacion de las mujeres en los grupos subversivos. Esto porque varias mujeres excombatientes afirman que, desde el principio, su decision de hacer parte de la lucha armada se explica, al menos parcialmente, por su conviccion de la necesidad de transformacion social y de luchas por la justicia social. Estas reivindicaciones se encontraban presentes tanto en las preocupaciones de estas mujeres como en la de los grupos armados en los que, finalmente, terminaron participando, pues los grupos subversivos nacen como intentos de cambios respecto de conflictos de orden politico, economico y social, y posteriormente, algunos de ellos, desarrollan propuestas especificas en terminos de la busqueda de la paz. Al respecto, considero importante volver sobre la importancia que este reconocimiento puede tener en materia de los relatos sobre el conflicto armado colombiano desde un enfoque de genero. En efecto, los relatos dominantes suelen desconocer, por una serie de motivos que desbordan los propositos de esta conclusion, el caracter politico de la lucha armada insurgente. Sin embargo, y dado que esta suele ser pensada como un asunto de "hombres", es posible encontrar con frecuencia afirmaciones segun las cuales esos guerreros tuvieron, al inicio de las guerrillas, propositos politicos que fueron reemplazados paulatinamente con el paso de los anos. Sin embargo, como las mujeres no son pensadas como participes de la lucha armada, los motivos politicos que pudieron animar su pertenencia a alguna insurgencia, suelen quedar en el mas profundo olvido. No se trata entonces solamente de identificar uno de los efectos que el genero, como relacion social, tiene sobre las lecturas mas difundidas del conflicto armado, sino de una puesta en evidencia de la falsedad de este efecto, a saber, que no es cierto que las mujeres no hayan participado del conflicto armado y que, de hacerlo, sucedio en el marco de relaciones sentimentales o por la mera coaccion. En otros terminos, se trata tambien de un esfuerzo por reconocer una transgresion o, cuando menos, un cuestionamiento del genero como una relacion social que, en principio, hace impensable la existencia misma de mujeres combatientes y militantes a favor de determinados proyectos politicos de transformacion social.

Ahora bien, he procurado, gracias a las reflexiones de Vera Grabe y de varias excombatientes, mostrar que la paradoja "lucha armada-paz" puede constituirse como tal (y ya no como una exclusion irreversible y definitiva) si ampliamos la concepcion que tenemos de paz y, en terminos de Galtung, pasamos de pensar una "paz negativa" a imaginar y construir una "paz positiva". Esta ultima requiere, necesariamente, de la transformacion de conflictos estructurales que adquieren multiples expresiones, muchas de las cuales no se reducen a la confrontacion directa y a la violencia fisica, pero que si generan situaciones violentas y el menoscabo de la vida en las sociedades en cuestion. En efecto, se ha afirmado que tanto los grupos armados insurgentes, como las mujeres que participaron de ellos como combatientes, desarrollaron, por medio de la lucha armada, iniciativas de transformacion de conflictos y de construccion de paz.

Al respecto, fue importante destacar que esta busqueda de la paz paso, al menos en momentos precisos, por el interes de generar dialogos entre sectores sociales diversos. Asi, por ejemplo, encontramos que la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, fue pensada, desde las insurgencias, como una oportunidad para que los sectores marginados pudieran expresarse, plantear propuestas y, asi, dotar de sentido y de contenido a la paz y a la justicia social. Resulto igualmente importante evidenciar que el camino de busqueda de la paz de estas mujeres ha encontrado nuevas vias en sus experiencias como excombatientes. En efecto, sus reflexiones, acciones y proyectos para contribuir con la transformacion de la sociedad colombiana y la construccion de otras realidades, de otros mundos, siguen estando presentes en sus cotidianidades y en sus suenos.

Al respecto resulta preciso indicar que la transformacion de conflictos, tal y como la he descrito en este texto, incluye una variedad de fenomenos sociales de opresion y explotacion ciertamente amplia. En todo caso, cabe resaltar que uno de los ejes de dichos fenomenos que esta presente en las experiencias excombatientes de varias mujeres con quienes he tenido la oportunidad de conversar o a quienes he podido leer, y no tanto asi en sus experiencias combatientes, es el genero como relacion social. En efecto, como procure mostrarlo, las luchas antipatriarcales y por la equidad de genero estan presentes en los proyectos politicos de algunas mujeres excombatientes, pero no estaban presentes en los proyectos insurgentes de los grupos armados a los que pertenecieron y no constituian una preocupacion central de sus militancias al interior de los mismos.

Ciertamente, en este texto, solo hemos enunciado y explorado un poco algunos aspectos implicados en la participacion de las mujeres en el conflicto armado en el pais y de la relacion entre sus vivencias, la transformacion de los conflictos y la construccion de la paz. Encontrar los caminos mas adecuados para acercarse a estas experiencias, a su complejidad e inmensa riqueza, constituye un reto y una pregunta constante de dificil resolucion. En todo caso, este texto buscaba resaltar el caracter politico de las experiencias de las mujeres excombatientes y, sobre todo, de sus preocupaciones y esfuerzos por desarrollar iniciativas de construccion de paz en un pais como Colombia, en el que a pesar de que las embestidas de la opresion y la violencia no cesan, contamos con la inmensa fortuna de tener a sectores populares, a movimientos sociales, a organizaciones de mujeres diversas que no se rinden ante la injusticia y que se saben actrices de primer orden en la construccion de una sociedad diferente.

Referencias bibliograficas

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Fuentes primarias

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Entrevista con Consuelo, excombatientes de las FARC-EP, noviembre de 2013.

Entrevista con Lina, excombatiente de las FARC-EP, noviembre de 2013.

Entrevista con Sandra, excombatiente de las FARC-EP, noviembre de 2013.

Andrea Marcela Barrera Tellez **

Universidad Paris Diderot, Paris, Francia.

Recibido: 7 de febrero de 2018. Aprobado: 28 de junio de 2018.

DOI: 10.25100/lamanzanadeladiscordia.v13i2.6730

* El presente escrito es un articulo de reflexion producto de la investigacion desarrollada por la autora en el marco de sus estudios de maestria entre 2012 y 2014, titulada "Eso no es que en un momento empezamos a buscar la paz, no, siempre, desde siempre, las excombatientes colombianas y la paz", desarrollada bajo la direccion de la profesora Genevieve Pruvost para optar al titulo de Master en Ciencias Sociales, mencion Sociologia. De manera mas amplia, el articulo se inscribe en el trabajo que la autora ha venido desarrollando con mujeres excombatientes, especialmente de grupos armados insurgentes, hasta la actualidad.

** Estudiante de doctorado en Sociologia y Estudios de genero, en la Universidad Paris Diderot. Master en ciencias sociales, mencion en sociologia, especialidad en genero, politica y sexualidades de la EHESS. Integrante del grupo de investigacion en Teorias Politicas Contemporaneas de la Universidad Nacional de Colombia y del grupo de estudios en Subjetivaciones Politicas--SuPo--. Correo electronico: andrea.barrera@etu.univ-paris-diderot.fr.

(1) El uso de formato italica ha sido escogido por la autora.

(2) Para ampliar la informacion, vease Se entrego la temible 'Karina'de las Farc: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-2941324.

(3) Para ampliar la informacion, vease la declaracion publica escrita por guerrilleras de las FARC-EP: http://mujerfariana.org/vision/declaraciones/75-declaracion.html

(4) Para ampliar la informacion, vease revista La13, publicacion de la Red Nacional de Mujeres Excombatientes de la Insurgencia: http:// www.revistala13.com/numeros.html

(5) Segun Maria Ibarra, el Primer Encuentro de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, llevado a cabo en Bogota en 1981, fue un evento importante en el contexto de la participacion de las mujeres en la lucha armada en Colombia (Ibarra, 2006).

(6) Al respecto, cabe destacar que, si bien las mujeres obtuvimos el derecho al voto en 1954, lo que permitio que, en alguna medida, los partidos politicos tradicionales se constituyeran como nichos posibles de participacion politica para las mujeres, este paso fundamental hacia la ciudadania de las colombianas no represento una apertura de hecho del sistema politico colombiano. Al respecto, B. Rodriguez considera que la via institucional no represento y no representa una oportunidad real de participacion ni de representacion para las mujeres y los hombres en el pais, mientras que los grupos insurgentes se presentaron, en ese momento, como espacios posibles de participacion politica y de las luchas por la transformacion del status-quo (Rodriguez, 2008).

Leyenda: Imagen 2. Sin titulo (de la serie TRANS-ANATOMIA) Dimensiones: 54 x 58 cm Tecnica: Lapices sanguina y sepia sobre lienzo Ano: 2018 Autor: Alie Galindez Poveda
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Title Annotation:Articulo de investigacion
Author:Barrera Tellez, Andrea Marcela
Publication:La Manzana de la discordia
Date:Jul 1, 2018
Words:14655
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