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Movimientos agroecologico y neo campesino: respuestas postmodernas a la clasica cuestion agraria.

1. INTRODUCCION

Este texto recoge aspectos del desarrollo, trabajo y propuestas del movimiento por el rescate de la semilla y la soberania agroalimentaria desarrollado en el sur de Chile, particularmente la red de curadoras de semillas formada por mujeres campesinas, como caso de resistencia y contrapropuesta a la hegemonia del regimen alimentario agroexportador. Se argumentara que la afirmacion de la subsistencia, la defensa de la semilla y la agricultura campesina constituyen una respuesta politica heterogenea -desde la praxis cotidiana y desde la vida privada- al proceso de cercamiento sufrido por la economia campesina.

Las afirmaciones contenidas en este documento -si bien estan traspasadas por la propia imaginacion politica de la autora- se sustentan en un trabajo de investigacion desarrollado con la red de curadoras de semillas en la region del Biobio (que a la fecha incluye 15 entrevistas con curadoras de semillas, 8 entrevistas con dirigentes (2)), como tambien en diversas instancias de colaboracion tecnica y politica con la Asociacion Nacional de Mujeres Rurales e Indigenas, ANAMURI (3).

La relevancia de este proyecto entronca con la necesidad politica de levantar narrativas alternativas acerca del comportamiento economico y los procesos de desarrollo que contribuyan a pensar futuros distintos basados en economias locales. El aporte de Michel Foucault acerca de la naturaleza y dinamica de los discursos ha sido empleado por Gibson-Graham (2006a) para deconstruir los discursos dominantes de la economia que las autoras llaman <<capitalocentrismo>>, asi como por Arturo Escobar (1998) para deconstruir el llamado discurso del desarrollo. Ambos discursos normalizan la produccion de verdad, limitando las posibilidades de pensamiento alternativo acerca de otras formas de economia y diferentes tipos de desarrollo, lo que ciertamente incluye al mundo rural.

Gibson-Graham senala que relatos acerca del capitalismo transitan entre dos polos -de derecha y de izquierda- que son igualmente totalizantes y desempoderadores. Por una parte el analisis economico neoclasico lo define como la forma de comportamiento <<coextensivo>> a la totalidad del espacio social, donde el ser humano se entiende como antropologicamente orientado al autointeres y maximizador natural de utilidad (Polanyi, 1994). En este sentido cualquier modo de comportamiento que no se ajuste a estos supuestos -y en consecuencia cualquiera forma economica no capitalista- se lo niega o se lo confina a los margenes e intersticios de lo social (Gibson-Graham, 2006b). Por otra parte el pensamiento de izquierda entiende al capitalismo como una entidad malevola y superpoderosa que actua penetrando, sobredeterminando y desarticulando todas las realidades sociales. De esta forma el capitalis mo se convierte en un Leviatan que devora todas las posibilidades de pensar una politica no capitalista, generando un bestiario inmovilizante que <<desempodera>> la accion colectiva (GibsonGraham, 2006a). De esta misma manera el desarrollo aparece como un proyecto estandarizado al cual las diversas comunidades rurales y urbanas son convocadas a sumarse, con independencia de sus particularidades culturales y economicas, como tambien de sus deseos y sus aspiraciones de buen vivir (Escobar, 1998). Particularmente en las comunidades rurales, el desarrollo aparece como la transformacion de las practicas campesinas tradicionales y su reemplazo por paquetes tecnologicos modernizadores -que enfatizan los monocultivos, el uso de agroquimicos y la orientacion a mercado- que son transferidos desde el Estado y desde empresas.

Estos discursos normalizados limitan las posibilidades de pensar en representaciones economicas comunitarias y del desarrollo que sean transformadoras, sustantivas y centradas en la produccion de valores de uso. Por ello la redefinicion de los criterios de conocimiento y de verdad resulta una tarea relevante, desde los sujetos populares y desde el tercer mundo, para asi minar desde abajo la conformidad a estos discursos. Esto permitiria producir narrativas empoderadoras que, reconociendo la diversidad de practicas, desplacen las categorias binarias capitalismo-no capitalismo, mercado-no mercado y abran la entrada en un terreno economico heterogeneo. En este marco, los movimientos campesinos y agroecologicos ofrecen material empirico para pensar economias locales centradas en el buen vivir y la reproduccion de la vida, mostrando asi que las heterotopias al capitalismo y el desarrollismo no solo habitan en ambito de la produccion teorica, sino que existen en forma experimental y prefigurativa al interior de comunidades rurales organizadas.

Luego de esta introduccion, que busca explicitar el <<lugar de produccion>> desde la cual se escribe este texto, el articulo se organiza en tres partes. En la primera se hace una breve descripcion del contexto agrario chileno; en la segunda se retoma la discusion de la llamada <<cuestion agraria>> reflexionando acerca del escenario de la misma en el regimen agroalimentario global; en la tercera parte se presenta el caso estudiado y se discute como sus practicas cotidianas constituyen una posible respuesta <<postmoderna>> al nuevo contexto de la cuestion agraria.

2. CONTEXTO AGRARIO DEL SUR DE CHILE: CONTRARREFORMA AGRARIA, MODELO AGROEXPORTADOR, MODELO FORESTAL

El conjunto de reformas economicas y politicas llevadas a cabo durante la dictadura militar y en gran medida consolidadas durante los posteriores gobiernos democraticos configuraron en Chile un modelo neoliberal agroexportador, que es hegemonizado por la industria agroalimentaria en desmedro de la posicion economica y politica del campesinado.

Inmediatamente despues del golpe de estado se detiene el proceso de reforma agraria -de corte desarrollista y redistributivo-, en curso en ese momento. Si bien solo un tercio del total de tierra reformada fue devuelta a sus antiguos propietarios, el resultado general de esta contra reforma fue la liberacion del mercado de la tierra, que luego permitio su reconcentracion. Los otros dos tercios restantes se repartieron entre predios que fueron licitados al mejor postor y predios cuya propiedad fue reconocida a los campesinos beneficiados por la reforma. El primer caso resulto en un traspaso neto de tierras desde la elite <<hacendal>> a una creciente elite empresarial, que hizo un uso mas intensivo y agrocomercial de la tierra comprada (Gomez & Echenique, 1988). En el segundo caso, los predios, que al ser reformados se entregaron bajo un regimen semicolectivo o cooperativo, fueron transformados en pequenas parcelas privadas, de escasa viabilidad productiva. Como resultado, hacia la decada de 198, gran parte de las parcelas ubicadas en las cercanias de grandes ciudades habian sido adquiridas por empresarios agricolas y por empresas inmobiliarias. Asi mismo, una parte de los beneficiarios de la reforma agraria fueron denegados del acceso a dichas parcelas, convirtiendose en proletarios rurales (Echenique & Rolando, 1991). Solo sectores mas aislados y de menor plusvalia -secanos y cordilleranos- se constituyeron en <<areas de refugio>> (Clapp, 1998) de las economias campesinas.

La region del Biobio -localizada en el centro-sur de Chile (36[degrees]46'22"S), con clima mediterraneo e irrigada por varios rios- parece haberse constituido en una de dichas areas de re fugio. Ya en los tiempos previos a la reforma agraria, mientras en las zonas centrales predominaban las haciendas y latifundios, en la zona de Chillan y el Biobio se desarrollo una zona de minifundio y mediana agricultura, que Bengoa (1988) describe como una suerte de clase media rural. Actualmente, y pese a la presion de los agronegocios y la industria forestal, la region del Biobio aun concentra el mayor numero de pequena propiedad en Chile. De hecho, de acuerdo con el ultimo Censo Agropecuario, la region del Biobio alberga al 23% de las explotaciones menores de 5 ha (constituyendo el 48,6% de las tenencias en la region) y al 22% de las menores a 10 ha (64,9% de las tenencias).

Durante la decada de 1980 los agronegocios, particularmente en los mercados nicho de productos frescos -especialmente fruta mediterranea de contratemporada-, vino premium y salmon atlantico vivieron un importante proceso de crecimiento, llegando a adquirir relevancia en el mercado mundial. Su desarrollo se vio beneficiado por: i) La adquisicion de tierras a bajo precio durante la contrarreforma agraria, tanto proveniente de la tierra subastada como la posteriormente vendida por campesinos; ii) el apoyo estatal en investigacion y desarrollo en el sector agroalimentario para el aprovechamiento de ventajas comparativas, tales como la contra estacionalidad mediterranea y la baja recurrencia de plagas; iii) un mercado laboral flexibilizado por la situacion de dictadura y represion, que genero un marco legal desprotegido y deslegitimo las iniciativas de sindicalizacion; y, iv) un clima abierto, favorable y desregulado a la entrada de capitales internacionales y la inversion extranjera. Esta combinacion de factores resulto en una tremenda expansion de las exportaciones alimentarias en un proceso liderado por corporaciones -muchas de ellas transnacionales, cuya forma de trabajo se caracteriza por los monocultivos, abuso de agroquimicos, trabajo temporal y una relacion conflictiva con campesinos y agricultores. Dicho modelo fue continuado, con solo leves modificaciones, durante la democracia. De hecho, durante la ultima decada el gobierno chileno promovio explicitamente el lema <<Chile: Potencia Agroalimentana>> como lineamiento estrategico para sus politicas agricolas y rurales (Cid, 2011).

La region del Biobio -por su parte- agrega a dichas dinamicas un importante desarrollo de la industria forestal y papelera, cuya expansion se beneficio de los mismos procesos antes descritos. De hecho, durante los ultimos 20 anos 1.330.163 hectareas de tierra agricola -que anteriormente eran principalmente usadas para la produccion triguera y de remolacha-, han sido ocupadas por plantaciones silvicolas (Instituto Nacional de Nutricion, 2007). La industria forestal ha establecido diversas presiones sobre las economias campesinas: ya sea desplazamiento directo mediante la compra de terrenos, competencia por los recursos hidricos, contaminacion cruzada por el uso de agroquimicos y el recurrente riesgo de incendios forestales; estos ultimos no solo consumen los bosques, sino tambien los predios aledanos. En este sentido, muchos agricultores de la region se sienten cercados por la industria forestal que se constituye en una verdadera amenaza para su sobrevida.

Esta presion sobre la economia campesina se ve agravada por la politica publica. De acuerdo con la vision del gobierno son los mismos campesinos quienes deben ser capaces de asumir <<el desafio del mercado>>, esto es, lograr una integracion exitosa al mismo. De hecho los funcionarios publicos entrevistados no hablan de campesinos, sino de pequenos productores agricolas, a los que se segmenta entre viables y no viables; esto es, quienes pueden o no lograr una insercion exitosa. Se invisibiliza con ello la dimension familiar y comunitaria de la agricultura campesina, definiendola uniformemente como productores individuales orientados a mercado; esto es, se imponen sobre el funcionamiento de la economia campesina, las categorias analiticas y normativas de un discursos <<capitalocentrico>> y desarrollista, contribuyendo con ello al desplazamiento y desnaturalizacion de la misma.

En este contexto adverso a la agricultura y las economias campesinas, la region del Biobio ha albergado un vivo movimiento agroecologico, ofreciendo un caso ilustrativo de contra-movimiento frente al discurso y practica dominante de la <<potencia agroalimentaria>> chilena. De hecho dos de las principales organizaciones nacionales que promueven la Agroecologia -el Centro de Educacion en T ecnologia (CET) Sur y el CET Yumbel- se localizan en la region, asi como tambien la mayor parte de los productores agroecologicos chilenos. Ello incluye alrededor de 1.000 explotaciones organicas certificadas (individuales y cooperativas), que constituyen lamitad del total de explotaciones organicas certificadas en todo Chile. Actualmente tres vertientes del movimiento agroecologico estan presentes en la Region de Biobio. La primera vertiente esta formada por agricultores medianos y grandes con cierto nivel de capitalizacion, cuya produccion -principalmente certificada- se orienta a los mercados del nicho. La segunda vertiente corresponde al movimiento de permacultura, constituido principalmente sobre una base neorural y rururbana, de clase media y alta. La tercera vertiente del movimiento -en la que este articulo se concentra- consiste en un grupo de federaciones campesinas, organizaciones de agricultura urbana y ONGs, que retoman practicas de la agricultura campesina tradicional, como una manera de bajar los costos de produccion alimentaria familiar, mejorar las dietas, y diversificar los ingresos familiares a traves de la participacion en los mercados alimentarios locales informales, todo ello bajo el marco discursivo de la soberania agroalimentaria (Cid, 2011). En el desarrollo de este texto se argumentara que el discurso eco-politico y las practicas productivas de este grupo constituyen una experiencia politica prefigurativa para un modelo de desarrollo organizado en torno a la soberania agroalimentaria.

3. AGROINDUSTRIA Y AGRICULTURA CAMPESINA: LA NUEVA CUESTION AGRARIA

La relacion entre capitalismo y economias campesinas ha sido formulada a traves de la clasica cuestion agraria, desde la cual se ha problematizado la condicion y accion, tanto economico-productiva como politica, de los campesinos y agricultores en el escenario del capitalismo. Las primeras formulaciones de la <<cuestion agraria>> -tanto en sus vertientes marxistas como las desarrollistas neoliberales- se focalizan en la transicion hacia el capitalismo, bajo un concepto lineal de transicion. En ese contexto se entiende que las economias y clases campesinas son cercadas, desplazadas y eliminadas por el desarrollo de relaciones capitalistas de produccion en la agricultura. Bajo esa optica, en la categoria de campesinos como actores politicos, estos aparecen como un remanente precapitalista, anacronico, que no solo tienden a desaparecer, sino que deben hacerlo para permitir la modernizacion (Lenin, 1976). Esta vision fue tempra namente cuestionada por otros exponentes de la cuestion agraria que se enfocaron en la pervivencia, capacidad de adaptacion y resiliencia de los campesinos, afirmando la diferencia y logica economica propia de las economias campesinas (Chayanov, 1974; Kautsky, 1988). Esta clasica pregunta adquiere fuerza renovada en el escenario de la mundializacion neoliberal y el regimen agroalimentario internacional y desregulado, que nuevamente releva la pregunta por las estrategias de sobrevivencia, adaptabilidad y resistencia, asi como tambien los canales de accion politica de campesinos y agricultores (Goodman, 1997).

En este nuevo contexto, otra vez esta en cuestion la modernidad y pertinencia del campesinado. Para Bernstein (2006), hablar actualmente de campesinos no solo es anacronico, sino tambien voluntarista, en tanto su desplazamiento economico y politico por la agricultura industrial, estaria ya completo. Por otra parte, McMichael (2006) -en dialogo con Bernsteinsenala que la existencia contemporanea de campesinos asi como su creciente organizacion politica (por ejemplo, Via Campesina) desafia la ontologia lineal -teleologica- de las primeras vertientes de la cuestion agraria. En nuestras palabras, la propia existencia economica y politica del mundo campesino con logicas que combinan la insercion a mercados con procesos de reciprocidad, subsistencia y reproduccion sociobiologica, desafiaria un discurso <<capitalocentrista>> y desarrollista centrado en las logicas y procesos de circulacion global del capital. En este articulo se argumentara que las organizaciones campesinas y agroecologicas formulan -desde sus propias opciones economicas, ambientales y politicas- una respuesta local plausible y postmoderna a los actuales desafios de la cuestion agraria.

El escenario contemporaneo de la cuestion agraria se desarrolla en relacion con el llamado regimen agroalimentario corporativo, caracterizado por la desregulacion internacional de la agroindustria (Friedmann, 1995). Este organiza la reproduccion de la comida en la reproduccion del capitalismo, despojando a agricultores material y culturalmente a la vez que se reemplazan sistemas locales de consumo por la <<revolucion de los supermercados>> (McMichael, 2005). Ello ha significado, por una parte, una reconcentracion de la propiedad de los terrenos agricolas y un crecimiento de ocupacion territorial de los espacios rurales por parte de monocultivos de exportacion, y por la otra, una disminucion de la autonomia de las economias campesinas. Importante parte de la discusion se ha concentrado en los llamados procesos globales de <<descampesinizacion>> resultantes de la dificultad de los pequenos productores de competir con las corporaciones alimentarias (Araghi, 2001), perdiendo asi sus tierras y peso politico, y siendo transformados en una creciente masa de trabajadores urbanos y rurales precarios con pautas de empleo temporal fragmentado.

Ahora bien, la concentracion de la tierra y el desplazamiento del campesinado no es condicion necesaria del proceso de acumulacion capitalista. De hecho Amin (1997) senala que <<si anteriormente la apropiacion directa de los medios de produccion constituia el medio indispensable para el control del capital, esto ya no es necesario, por lo menos a todos los niveles del proceso de produccion: basta controlar los nudos estrategicos de dicho proceso para acaparar en su provecho la masa principal de la plusvalia generada en el conjunto del proceso>> (Amin, 1997, p. 132). En este sentido, controlar los insumos de la produccion campesina, el comercio de sus productos y mas recientemente los procesos de certificacion, coloca a la agroindustria en superioridad estructural frente a los productores directos. De hecho, de acuerdo con Lewontin (2000), muchos campesinos -si bien mantienen propiedad legal sobre sus tierras- desarrollan relaciones de dependencia tan altas con la agroindustria que pierden progresivamente todo control de sus procesos productivos intraprediales, convirtiendose asi en cuasi-proletarios. La literatura ha caracterizado tres maneras en que este proceso tiene lugar y en este articulo se argumentara que el movimiento campesino en Chile ha desarrollado estrategias para resistir y levantar contra tendencias a cada uno de ellos.

La primera de ellas refiere al <<apropiaciomsmo>> definido en Goodman, Sorj & Wilkinson (1987), como el proceso por el cual productos y actividades connaturales al ciclo agricola son reemplazados por productos industriales. Tal vez el ejemplo mas dramatico de ello es el reemplazo de la tradicional practica de reproduccion y manejo de las semillas, por la produccion industrial de las mismas -que a me nudo envuelve tecnologia genetica-. Otros aspectos de este proceso son el reemplazo de abonos y manejos domesticos de plagas por agroquimicos -fertilizantes y pesticidas-, asi como tambien la creciente incorporacion de productos industriales en la alimentacion animal. Estos reemplazos minan la autonomia del proceso agricola, haciendolo dependiente de insumos industriales y conduciendo a campesinos y agricultores a un ciclo de endeudamiento. Mas aun, este reemplazo produce una absoluta separacion entre el proceso productivo y la reflexion cientifico-tecnica acerca del mismo, en otras palabras hay una descalificacion del trabajo agricola, que perdiendo su acervo de saberes tradicionales se convierten en aplicadores de paquetes de transferencia tecnologica.

En America Latina este proceso de <<apropiacionismo>> ha sido promovido desde el Estado, a traves de los llamados <<paquetes de transferencia tecnologica>> asociados a las sucesivas olas de la <<Revolucion Verde>> -paquetes que muchas veces son entregados bajo fuerte subsidio-. A este respecto Samir Amin advierte que <<se trata de tecnologias capitalistas, de desarrollo controlado por los monopolios. Se transferiran entonces, al mismo tiempo que la tecnologia, las relaciones de produccion capitalistas que la sustentan>> (Amin, 1997, p. 202). En otras palabras, se incrusta al interior de la economia campesina una creciente dependencia a insumos industriales, lo que tiene como resultado una transferencia de la plusvalia generada en el proceso productivo hacia la industria de agroquimicos.

Junto con el <<apropiacionismo>> -que inserta los productos agroindustriales en el seno de la produccion campesina- el llamado <<sustitucionismo>> se incrusta en otras fases de la cadena de valor (Goodman & Redcliff, 1991), especificamente en la relacion con el consumo. En particular, la agroindustria media o reemplaza los productos agricolas -campesinos- por productos industriales. Ello transita desde reemplazos completos, como la transformacion del azucar y la leche en sucedaneos quimicos, a reemplazos parciales dados por la adicion de valor agregado en los complejos industriales (como la transformacion de la avicultura en una cadena de montaje industrial). Estos ultimos estan dados por la transformacion de los alimentos en productos manufacturados no perecibles -congelados, pro cesados- lo que termina reduciendo el producto agricola en un insumo industrial. Ello permite a la industria -y a los consumidoresindependizarse de las fluctuaciones de la produccion agricola, asi como tambien mejorar la rentabilidad de la industria agroalimentaria y depreciar la posicion de los campesinos.

Asociado con lo anterior, la pequena y mediana produccion se articulan con la agroindustria mediante la llamada agricultura de contrato, que consiste en un sistema de acuerdo entre agroindustrias y agricultores particulares para comprar la produccion agricola previa a su cosecha. A cambio de este mercado garantido, los productores se comprometen a seguir un conjunto de procedimientos de produccion establecidos bajo la supervision del comprador. Este acuerdo permite a las empresas transferir todo el riesgo productivo a los productores: las empresas no tienen que invertir en tierras, contratar mano de obra, gestionar las operaciones de gran escala, hacer inversiones productivas, ni soportar problemas climaticos o de plagas. En suma, las empresas aseguran el producto sin tener que tomar los riesgos propios del ciclo agricola, sin tener por ello que sacrificar el control sobre el proceso de produccion. De hecho, los contratos garantizan el control total de las agroindustrias sobre los aspectos tecnicos, como por ejemplo, agendas de plantacion, irrigacion y uso de productos quimicos. Como resultado los productores realizan la inversion productiva, pero no tienen control sobre sus procesos productivos; y, si bien obtienen precios garantidos en caso de perdidas de cosechas, pueden terminar atrapados en un ciclo de deuda (Glover & Kusterer, 1990; Grossman, 1998; Warning & Key, 2002).

En suma, en estos tres escenarios, los campesinos y productores agricolas son objeto de explotacion antes que de eliminacion o desplazamiento, contradiciendo lo anticipado por las predicciones modernistas de la cuestion agraria.

4. AGROECOLOGIA POPULAR CAMPESINA Y EL CASO DE LAS CURADORAS DE SEMILLAS

Como se senalo anteriormente, diversos actores sociales, economicos y politicos han promovido en la region del Biobio el desarrollo de una produccion agroecologica como camino privile giado para lograr un modo de produccion alimentario soberano y solidario. Entre estos ultimos la Asociacion Nacional de Mujeres Rurales e Indigenas (ANAMURI), perteneciente a la organizacion internacional Via Campesina, funge como actor politico de la mayor relevancia nacional y local.

ANAMURI es una organizacion exclusivamente femenina, que en la decada de 1990 se constituye desprendiendose de organizaciones campesinas mixtas preexistentes desde las decadas de 1970 y 1980, con el proposito de construir un espacio politico desde y para las mujeres rurales. En sus origenes se aboco principalmente al trabajo con asalariadas agricolas temporales. Sin embargo, su desarrollo politico posterior se ha reorientado a la revalorizacion y reinvencion de sus identidades propiamente campesinas (antes que de asalariadas). Es asi como su trabajo se vuelca a la defensa de la vida rural a traves de la recuperacion de la tierra, el agua, la semilla y los saberes y practicas campesinas, reivindicando el rol privilegiado de las mujeres como productoras de alimentos; ello bajo la doble consiga de la soberania alimentaria y el feminismo campesino popular (Entrevista a dirigenta de ANAMURI). En este sentido, ANAMURI puede ser considerado como una organizacion neo campesinista, que luego de dedicarse a la reivindicacion de las condiciones del trabajo asalariado por la via de la renegociacion sindical de las condiciones de explotacion, decide transformar sus estrategias hacia la reinvencion y recreacion de los espacios de autonomia propios de las economias campesinas, en el cual la agroecologia se constituye en una apuesta estrategica.

Es en este contexto donde debe entenderse la experiencia de las <<curadoras de semillas>>, quienes representan el nucleo agroecologico de ANAMURI. Las curadoras consisten en una red informal, integrada principalmente por mujeres campesinas y rururbanas, que tiene como proposito la reproduccion, conservacion y multiplicacion de una amplia variedad de semillas al interior de huertas familiares. En sus practicas, las curadoras sostienen <<curar>> las semillas en dos sentidos: primero, en terminos de la conservacion y reproduccion de las mismas en un contexto de reduccion de la biodiversidad por monocultivos; y, segundo, curarlas en tanto <<sanarlas>> de lo que se percibe como agresiones de la agricultura industrial. Periodicamente las participantes de la red se reunen para intercambios rituales de semillas, llamados trafkmtus -nombre que remite a los ritos de intercambio mapuche-, en los cuales se permutan pequenas cantidades de semillas para su propagacion en otras huertas.

El origen de esta Red remite a una serie de <<escuelas de curadoras de semillas>> implementadas en la ultima decada por una relevante ONG local en el contexto de un proyecto de manejo descentralizado de la biodiversidad, por la via de la circulacion de semillas entre productores directos y la recuperacion de practicas campesinas tradicionales de propagacion de semillas. El alcance adquirido por la practica del <<curaje>> (curado) de semillas excede con creces el proyecto inicial que lo albergo, teniendo una muy amplia resonancia entre las comunidades campesinas. De hecho, muchas actividades sociales y politicas incluyen un trafkmtu, concibiendolo como rito central de la reunion y performance del vinculo politico entre las campesinas y el vinculo practico con las semillas.

La amplia resonancia alcanzada por el <<curaje>> de semillas y la practica de los trafkmtus remite a una doble transformacion de la politica campesina. Por una parte esta la reorientacion de la defensa de los y las asalariadas rurales, a la recuperacion de las identidades campesinas. Por la otra se halla un reenfoque, desde la sola demanda por la tierra a una demanda mas amplia que involucra la complejidad de la apropiacion del lugar, que no es ya tierra desnuda sino habitada por naturaleza, personas, agua, semillas. En este contexto y frente al creciente monopolio agroindustrial de la produccion de semillas, incluyendo las llamadas semillas esteriles -popularmente conocidas como terminator-, recuperar el control sobre un amplio pool genetico de semillas se constituye en un objetivo prioritario para el mundo campesino.

5. AFIRMANDO LA SUBSISTENCIA: EN LA DEFENSA DE TERRITORIOS CAMPESINOS

La clasica cuestion agraria problematizo la permanencia o no de campesinos en los territorios rurales: seguirian los campesinos ocupando el espacio rural o serian desplazados por la dinamica de la acumulacion capitalista y reemplazados por clases mas modernas -empresarios agrico las y proletarios rurales-. La evidente pervivencia de grupos que se consideran campesinos y la reinvencion politica de dicha categoria al interior de movimientos sociales contemporaneos, transforma esta pregunta hacia las formas de interaccion entre la economia campesina y la acumulacion capitalista. Las respuestas mas comunes transitan entre el desplazamiento -descrito en terminos clasicos de acumulacion primitiva y mas contemporaneamente de acumulacion por despojo (Harvey, 2004)- y las distintas formas de explotacion descritas como la subsuncion de las economias campesinas a las dinamicas de la acumulacion capitalista.

En la region del Biobio las economias campesinas estan tensionadas por ambos procesos senalados anteriormente. Con respecto a los procesos de despojo, si bien no es posible senalar la existencia directa de medios extraeconomicos sistematicos para la desposesion por la via de <<la sangre y el fuego>> con que Marx describe la acumulacion primitiva, si existen procesos que se le asimilan dramaticamente, particularmente en la relacion entre economia campesina e industria forestal. Recurrentes incendios masivos -que alcanzan un promedio anual de 11.380 hectareas, no solo de bosque sino de los predios agricolas y viviendas aledanas- constituyen una externalidad directa de la explotacion forestal sobre las comunidades productoras vecinas. Asi mismo, otras practicas silvicolas como las fumigaciones por aspersion y el uso excesivo de aguas, dificultan las posibilidades de produccion y acumulacion de las familias campesinas, constituyendose en mecanismos extraeconomicos de coercion. Como resultado, familias productoras acosadas por el fuego, la falta de aguas y los pesticidas, deciden vender sus propiedades, redundando en un traspaso directo de tierras desde las economias campesinas a la industria forestal. Asi tambien muchas familias optan por acceder a los subsidios estatales del Decreto de ley 701 y la Ley 19.571, dejando la produccion alimentaria para entrar a la plantacion silvicola en alianza con la industria forestal; completan asi la conversion de predios agricolas a predios forestales.

Por otra parte, la competencia frente a la produccion agroindustrial de gran escala, el menor acceso a bienes publicos -como las aguas de vertiente- y las ya descritas tendencias de <<apropiacionismo>> y <<sustitucionismo>>, subsu men las economias locales disminuyendo la parte del valor del producto que los campesinos y productores directos son capaces de retener. En estos terminos, si bien los campesinos no son proletarizados, el capital se incrusta al interior de la produccion campesina reteniendo parte importante de su produccion de valor, teniendo como consecuencia un deterioro de las capacidades de subsistencia sobre la base de la pequena produccion agricola.

En este contexto, la sola continuidad de las practicas agricolas y de la ocupacion territorial mantenida por los campesinos, constituyen una forma de resistencia activa frente a la reedicion de procesos analogos a la acumulacion originaria. Resistir este despojo y reclamar el derecho a ejercer la agricultura, transita por una redefinicion acerca de las opciones y criterios de racionalidad economica. Existe en su oposicion politica una renuncia--e incluso un rechazo- al criterio de maximizacion de utilidad y su reemplazo por un criterio de subsistencia y reproduccion social y ecologica de la vida. En este sentido, el proyecto agroecologico campesino no es un reducto precapitalista, ni siquiera fuera del capitalismo, sino mas bien una accion postcapitalista (en el sentido de GibsonGraham). Ello, porque ya habiendo experimentado la transferencia tecnologica y los procesos de desplazamiento y despojo asociados a la participacion en los procesos de produccion capitalista, reacciona frente a ellos con la afirmacion voluntarista de la subsistencia y la reproduccion ampliada de la vida como valor economico prioritario y anterior a la acumulacion. Tal circunstancia se corresponde expresamente con la reorientacion que ha tenido ANAMURI, que como se senalo- deserta de la defensa de identidades asalariadas para reorientar su trabajo a las demandas por soberania alimentaria y <<salvataje>> de la semilla; tales practicas representan la respuesta campesina politicamente organizada frente a la presion despojadora del tercer regimen de acumulacion. De esta manera, la afirmacion de las identidades campesinas constituye una resistencia directa a entenderse a si mismos como <<semi-proletarizados>> y productores escasamente capitalizados.

Esta opcion no es una opcion localista, sino que se apoya en la creacion de un espacio rural <<alter-transnacionalizado>>, como queda demostrado con los vivos contactos internacionales mantenidos por las dirigencias campesinas. De este modo, junto con la presencia de corporaciones y agronegocios, emergen formas de organizacion campesina que conectan productores organizados y organizaciones globales. De la misma forma, mediante la participacion en Via Campesina, se vinculan problemas e iniciativas locales que se repiten en diversos lugares. Temas como la lucha por la tierra, el agua, la semilla y la biodiversidad son al mismo tiempo argumentos de relevancia local y global, que conectan las vidas y luchas de campesinos y campesinas particulares con un movimiento global de contrapropuesta a la globalizacion capitalista (McMichael, 2008).

5.1 CONSTRUYENDO AUTONOMIA: INSUMOS, SABERES Y SABORES

La practica agroecologica ha puesto un importante enfasis en la produccion intrapredial de los insumos agricolas, cuestion que la agricultura convencional habia transformado en paquetes tecnologicos, ya sea entregados por el Estado o bien provistos por la industria agroquimica. Particularmente se han implementado diversas practicas para la produccion intrapredial de insumos tales como semillas, abonos y sistemas de control de plagas. Su implementacion abarata costos y disminuye significativamente la dependencia frente a la industria agroquimica. De la misma manera, disminuye tambien los ciclos de endeudamiento con la banca, en tanto se reduce significativamente el costo de inversion al inicio de ano agricola. En este sentido, retomar el control de aquellos procesos que habian sido removidos de los productores por las tendencias de apropiacionismo y con ello acortar la cadena de valor, contribuye a recuperar para los productores las ganancias obtenidas por el proceso tecnico.

El tipo de tecnologias implementadas intrapredialmente constituyen una hibridacion que: recupera y <<resignifica>> practicas campesinas tradicionales -tales como el almacenaje de semillas, los intercultivos y el entierro de desechos-; renuncia a otras practicas tradicionales que ahora se consideran ambientalmente inadecuadas -tales como la roza de los rastrojos y el riego por rebalse-; e incorpora un conjunto de tecnicas agronomicas agroecologicas novedosas -tales como la lombricultura, la elaboracion de abonos foliares, aceleradores del compostajes como el bocachi- y metodologias de seleccion de semillas. En esta dinamica hibrida se valoran y recogen los saberes tradicionales, muchas veces mantenidos intergeneracionalmente en las huertas femeninas, las que han estado menos expuestas a las dinamicas gubernamentales de transferencia tecnologica y a la agricultura comercial de mayor escala. Asi mismo, puesto que dichos insumos se producen al interior del predio y son tecnologicamente apropiados al contexto sociocultural campesino, tienen como consecuencia una recalificacion de las y los productores directos quienes re-aprenden -o mas bien recuperan- el <<saber-hacer>> de las distintas fases del ciclo agricola. Asi, frente a la descalificacion asociada a la dependencia tecnologica que separo el hacer del saber hacer -donde el saber hacer queda en manos de los transferencistas y sus manuales-, la agroecologia reconcilia el saber-hacer con el hacer de los productores.

Ello debe comprenderse entonces, no como una practica individual intrapredial, sino como una red heterogenea de actores (Latour, 2007), que esta compuesta primero por los y las campesinas participantes, luego por un conjunto de actantes tales como las mismas semillas, la tierra, los distintos saberes en dialogo, y tambien un conjunto de actores politicos que se articulan a la agroecologia y la soberania agroalimentaria. En terminos ideologicos, dialogan al menos tres tipos de saberes. Por una parte, saberes campesinos tradicionales, la mayoria de ellos relacionados a memorias que se mantienen y recuperan acerca de las formas de hacer previas a la revolucion verde. Se articula a ello un saber politico, de fuerte carga neo agrarista, que valoriza y recupera los saberes campesinos tradicionales, y media en esta relacion con los saberes tecnicos agroecologicos que son <<transferidos>> desde ONGs y grupos de asesoria tecnica en las <<escuelas de curadoras de semillas>>. Estos tres saberes circulan entre los distintos actores, sin embargo no siempre se distribuyen homogeneamente entre ellos. Los saberes politicos se movilizan mas entre las dirigentas, y los saberes practicos -tanto campesinos como agroecologicos-, son mas usados por las productoras directas, quienes integran estos conocimientos agroecolo-gicos novedosos a los preexistentes saberes practicos campesinos.

Especialmente relevante a este respecto, es la ya mencionada red de curadoras de semillas vinculadas a la ANAMURI, en tanto el <<curaje>> de semillas tiene el impacto inmediato de la defensa y recuperacion del patrimonio biologico para los productores directos. Ello viene a afirmar la autonomia de las economias campesinas frente a la agudizacion de las dinamicas asociadas a las tecnologias de semillas esteriles, que vienen a ser la quintaesencia del apropiacionismo y el despojo, en tanto no solo privatiza el patrimonio genetico sino tambien los conocimientos campesinos que lo han producido y manejado (McMichael, 2005).

Finalmente, junto con los insumos y saberes, hay tambien una recuperacion de los sabores frente a dietas urbanas homogeneizadas. La recuperacion de las semillas junto con el incremento de la biodiversidad en las huertas domesticas, repercute directamente en la riqueza de las dietas familiares. En contraste con los mono-productores cuya dieta depende de aquellos productos que pueden comprar en los mercados, los productores campesinos agroecologicos incrementan significativamente la variedad de su dieta. Asi tambien dada la continuidad femenina entre la huerta y la cocina, la recuperacion y propagacion de semillas tradicionales se asocia tambien a la recuperacion, propagacion y reinvencion de recetas tradicionales. De esta manera se reivindica una cultura alimentaria campesina local, frente a la homogenizacion de la dieta urbana, a la vez que se intenta resocializar el espacio urbano con dicha cultura alimentaria por la via de la venta de productos locales.

El conjunto de estas practicas -que hibridan conocimientos tradicionales con metodologias agroecologicas modernas- implementadas por las y los campesinos constituyen una <<nueva tecnologia>> (en el sentido de Amin, 1997), en tanto subvierte la organizacion de la investigacion agronomica -convirtiendola en un saber descentralizado y distribuido por los mismos productores-, a la vez que es sensible a las relaciones de produccion en que participan, asi como tambien a la cultura y la ideologias locales.

5.2 EXPERIMENTANDO NUEVAS RELACIONES CON EL MERCADO DE CONSUMO

Junto con el <<apropiacionismo>>, el sustitucionismo (Goodman & Redcliff, 1991) ha separado la economia campesina de los procesos de consumo urbanos. Especificamente, el alar gamiento de las cadenas de valor resulta en que los consumidores ya no acceden a productos propiamente campesinos, o incluso ni siquiera a productos agricolas, sino que estos son reemplazados por productos agroindustriales. Es por la relevancia del proceso de transformacion que transita desde reemplazos completos a parciales, que la apuesta politica de la transformacion agroecologica requiere del dialogo con los consumidores. Ello, pues si bien las economias campesinas agroecologicas no estan necesariamente en la apuesta por el comercio a gran escala, si que necesitan cierto espacio de salida comercial: primero, para contribuir a la reproduccion ampliada de la vida y subsistencia en sus propias familias; y segundo, mas estrategicamente, para constituirse en una real alternativa economica y politica a la produccion agroindustrial convencional.

El problema central que plantea la relacion con los consumidores es el acostumbramiento de estos ultimos a los patrones de uniformidad y no estacionalidad ofrecidos por la produccion convencional y agroindustrial, lo que genera problemas de satisfaccion. Por ejemplo, los consumidores esperan una oferta uniforme a los largo del ano, lo que no se corresponde con las caracteristicas climaticas de Chile, donde en invierno se producen vegetales de menor tamano o incluso existen periodos en que ciertas verduras no se pueden producir. De la misma manera, la diversidad organoleptica -en colores, formas y olores- de los productos campesinos, contradice las expectativas de consumidores acostumbrados a la higienica universalidad de los supermercados. A modo de ejemplo baste mencionar la molestia y los reclamos observados en una consumidora urbana de clase media-alta por las diferencias en el tamano de lechugas entre distintas <<canastas campesinas>>. En este sentido, existen claros limites de comunicacion entre la oferta campesina agroecologica y los consumidores urbanos.

La forma en que normalmente se han subsanado estos problemas de comunicacion es a traves de procesos de certificacion -tales como las certificaciones organicas y de comercio justoque permitan comunicar a los consumidores caracteristicas eticas y de calidad asociadas a los productos (Raynolds, 2000). Estas certificaciones, que pese al elevado costo que normalmente implican, son generalmente bien recibidas por los productores medianos orientados a negocios. Distinto es el caso de los productores campesinos, quienes no solo ven en las certificaciones una carga demasiado onerosa para ser asumida por las economias domesticas, pero que ademas las perciben como una intrusion en sus propias estrategias economicas y productivas. De hecho, el trabajo con organismos certificadores ya sea desde el Estado como desde empresas certificadoras privadas-, son evaluados como el sometimiento a otro portador de un discurso de poder que pretende interferir en los procesos productivos, reduciendo asi la autonomia de la produccion campesina.

Frente a ello, la apuesta de vinculo con los consumidores apunta -por una parte- hacia la transformacion y repolitizacion del consumo y -por la otra- a la reconstruccion del mismo consumo como un espacio de confianza, solidaridad y cercania. En este sentido, hay dos experiencias relevantes de narrar. La primera se refiere a la implementacion de sistemas de intercambio directo -con un fuerte componente politico- entre productores, por ejemplo federaciones campesinas intercambiando directamente productos con sindicatos pesqueros, asi como tambien sistemas de provision directa entre campesinos y sindicatos industriales urbanos. La segunda de ellas, orientada mas a un consumo de nicho, remite a la formacion de redes -algunas de ellas propiamente cooperativas- de produccion y consumo, que vinculen a productores agroecologicos con consumidores urbanos politicamente informados, dispuestos a valorar productos no estandarizados, de procedencia local y que sean agroecologicos. Al interior de estas redes, si bien pueden existir procesos certificatorios -como es el caso de la experiencia de la Cooperativa de Consumo Tierra Viva en Santiago de Chile-, predominan los principios de confianza e intercambio solidario entre sus miembros.

De esta manera, no solo el ambito de la produccion, sino tambien el ambito del consumo, se constituyen en una esfera de experimentacion politica preformativa de principios solidarios <<altermodernos>> que se movilizan mas alla de los limites entre lo rural y lo urbano.

6. REFLEXIONES FINALES

Los movimientos agroecologicos y campesinos cuestionan una vision lineal de la modernidad del desarrollo por la via de la practica de formas alternativas de la misma. En este sentido podrian considerarse como una respuesta postmoderna a la vieja cuestion agraria, en tanto abandona una vision desarrollista de la historia y rehusa a entender a los campesinos como actores premodernos. Se definen aca demandas campesinas que no transitan por la restauracion de un pasado agrarista y comunitario, sino que presentan alternativas a un mundo que se percibe como catastrofico en terminos economicos y ambientales. Constituyen asi un espacio de resistencia experimental prefigurativa en tanto practica real -en pequena escala- de un contra modelo de desarrollo.

Es por ello que para el contexto agraria chileno, donde se ha implementado un modelo desarrollista y orientado a la agroexportacion, en donde la produccion campesina ha sido evaluada desde su capacidad comercial segmentandolos entre <<viables>> y no <<viables>>, este movimiento constituye una refrescante y necesaria alternativa. Su practica privada de reproduccion familiar y su practica publica de accion politica e intercambios basados en principios de confianza, escriben una narrativa alternativa a los discursos <<capitalocentricos>> y desarrollistas para el mundo rural, al tiempo que permiten dibujar un paisaje donde distintas alternativas y practicas economicas son reales y posibles. Se trata de un paisaje que albergue un buen vivir como lugar de diferencia economica.

Quedan, eso si, algunos temas pendientes. Primero -y aunque sea politicamente muy incorrecto-, es necesario problematizar la tension entre soberania alimentaria y seguridad alimentaria. En este sentido es relevante plantear honestamente la pregunta de si la propuesta agroecologica es capaz de alimentar al creciente mundo urbanizado. En otras palabras: si la agricultura tradicional fracaso en el cometido de eliminar el hambre en el mundo -particularmente en terminos distributivos- y lo hizo dramaticamente para muchas comunidades productoras de alimentos que vieron sus tierras y sus vidas empobrecidas, es necesario preguntarse honestamente -mas alla de las ideologias- si la agroecologia puede realmente hacerlo mejor; no solo en terminos distributivos, sino tambien productivos. El segundo pendiente da cuenta de la necesidad de mejorar el ejercicio de traduccion entre los distintos lenguajes para hacer mas fluida la comunicacion y permanencia en el tiempo de una red agroecologica. Relevante en este aspecto es la pregunta por la reproduccion intergeneracional del proceso, particularmente el como superar la ruptura generacional entre saberes campesinos crecientemente envejecidos y una practica agroecologica reinventada por las nuevas generaciones. Asi, tambien es necesario profundizar la circulacion y el dialogo entre saberes practicos -tanto campesinos como agroecologicos- y saberes politicos, movilizados desde los distintos miembros de la red. Finalmente es necesario comunicar lo campesino y lo urbano por la via de la repolitizacion y <<resensualizacion>> del comer bien. Es relevante que los consumidores urbanos recuperen y aprecien el saborear la diversidad del producto domestico, a la vez que valoren el proceso familiar, comunitario y social que lo llevo desde el campo al plato.

REFERENCIAS

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Cid Aguayo, Beatriz Eugenia (1)

Recibido: 20-06-2013 Revisado: 10-10-2013 Aceptado: 21-10-2014

(1) Licenciada en Sociologia (Pontificia Universidad Catolica de Chile, PUC); M.Sc. en Sociologia de la Modernizacion (Universidad de Chile) ; Ph.D. en Sociologia (York University, Canada). Profesora Asociada (Universidad de Concepcion, Chile). Direccion postal: Departamento de Sociologia y Antropologia. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Concepcion. Barrio Universitario, s.n. Telefono: +0412203066; e-mail: beatrizcid@udec.cl

(2) Participaron en la realizacion y analisis de las entrevistas un conjunto de estudiantes que es necesario reconocer aca: Jose Barriga Parra, Rodrigo Daza Aravena, Paula Fuentealba Urzua, Javiera Hinrichs Deppe, Francisca Leon Munoz, Nicolas Munoz Saldana, Victor Pinto Suazo y Valentina Vergara Caro

(3) Todas ellas realizadas en el marco del Proyecto FONDECYT 11110020: <<Agroecologia y agricultura organica en el centro sur de Chile: cadenas de valor y redes de gobernanza>>.
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Author:Aguayo, Cid; Eugenia, Beatriz
Publication:Revista Agroalimentaria
Date:Jul 1, 2014
Words:7770
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