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Moneda, armas y objetos suntuarios: el tesoro de los reyes de Portugal en los primeros dos siglos de su existencia.

Coins, Weapons, and Sumptuary Objects: The Treasury of the Monarchs of Portugal in the First Two Centuries of Its Existence

En Portugal, los objetos suntuarios del periodo medieval conservados en museos son muy escasos y pertenecen, en su mayoria, a iglesias y monasterios; no hay entre ellos joyas, vajilla de plata ni prendas de vestir laicas. Tampoco se han podido encontrar en los archivos los libros de cuentas, inventarios y libros de registro de entrada y salida de objetos del tesoro regio que existen en abundancia en otros reinos peninsulares (1). Eso explica que, al igual que los historiadores del arte, los historiadores portugueses de la economia o de la vida material no se hayan interesado hasta nuestros dias por el estudio de ese elemento fundamental de la monarquia. Con todo, los testamentos de los reyes y de las reinas, al igual que algunos contratos matrimoniales, cartas de dote, donaciones a casas religiosas o a particulares y otros documentos nos permiten conocer algunos aspectos de ese tesoro en la diacronia. Asi, en este texto y a partir de tales fuentes intentaremos hacer una primera aproximacion a la composicion y evolucion del tesoro regio durante la primera dinastia portuguesa, o sea, desde Alfonso Enriquez hasta Fernando 1. (234)
REYES DE PORTUGAL DE LA PRIMERA DINASTIA Y SUS ESPOSAS

Alfonso I (Alfonso Enriquez)        Mafalda de Mauriana
(1109-a. (2) 1128-1185)          (?1133?- m. (3) 1146-1158)

Sancho I                        Dulce de Aragon y Barcelona
(1154-a. 1185-1211)               ([1153-59]-m. 1174-1198)

Alfonso II                           Urraca de Castilla
(1186-a. 1211-1223)               ([1186-87]-m. 1208-1220)

Sancho II                           Mencia Lopez de Haro
([1209-10]-a. 1223-1248)        (?1215?-m. ?1244?-[1270-71])

Alfonso DI                     Beatriz Alfonso [de Castilla]
(1217-a. 1248-1279)                 (1244-m. 1253-1300)

Denis                                 Isabel de Aragon
(1261-a. 1279-1325)                (?1271?-m. 1281-1336)

Alfonso IV                          Beatriz de Castilla
(1291-a. 1325-1357)                 (1293-m. 1309-1359)

Pedro I (4)
(1320-a. 1357-1367)

Fernando I                        Leonor Tales de Meneses
(1345-a. 1367-1383)               (?1350?-m. 1372-?1410?)

(1) Las rarisimas excepciones a esta afirmacion seran referidas en
el decurso de este texto.

(2) Data de la subida al trono.

(3) Data del matrimonio con el infante heredero o el monarca
portugues.

(4) Este rey, viudo cuando subio al trono, habia estado prometido a
Blanca de Castilla, casado con Constanza Manuel y amancebado o
casado con Ines de Castro.


El tesoro monetario

Lo que resalta con mas claridad de los testamentos de los primeros reyes de Portugal es la importancia, en el tesoro regio, de los metales preciosos, amonedados o no. En 1179, Alfonso I lega por su alma, para repartir por viudas, huerfanos, las obras de varias instituciones religiosas y para liberar cautivos, los 22.000 morabetinos (5) que tiene guardados en el Monasterio de Santa Cruz de Coimbra (6). Este monasterio, fundado en 1131 por miembros del cabildo de la catedral de Coimbra y afiliado a la Orden de los Canonigos Regulares de San Agustin, fue desde el inicio patrocinado por el monarca, que costeo su edificacion y le concedio innumeros bienes raices y privilegios (7). La confianza que tiene en la solidez de las defensas de la ciudad del Mondego, pero tambien en la proteccion divina y en la probidad de los priores y canonigos del monasterio, explican que Alfonso Enriquez les confie la guardia de su tesoro monetario.

Cerca de diez anos mas tarde, en su primer testamento, su hijo Sancho I deja 150 marcos (8) de plata para que sean hechos calices para todas las iglesias bajo la advocacion de Santa Maria y Santiago de su reino, y refiere tener 10.000 morabetinos guardados en Coimbra y Evora (9). Sin embargo, es en su segundo testamento, de 121010, donde el monarca revela su inmensa fortuna movil: tiene, como minimo, 250.000 morabetinos, 195 marcos con 4 onzas y media de oro y 100 marcos de plata guardados en las torres de Coimbra; 6.000 morabetinos mas en Evora (?con los frailes locales? (11)); 20.000 morabetinos con los Templarios en Tomar, 36.000 morabetinos con los Hospitalarios en Belver, 150 marcos de plata y 40.000 morabetinos en el Monasterio de Alcobaca (12). En los legados que hace a sus hijos e hijas, tanto a los legitimos como a los bastardos, menciona ademas marcos de plata guardados en Leiria (13).

[FIGURA 1 OMITIR]

El problema con los testamentos es que casi nunca sabemos si el testador esta repartiendo toda su fortuna o solamente lo que le queda de libre disposicion despues de retiradas las herencias obligatorias. Desde este punto de vista, los testamentos de Alfonso II son muy claros: en los dos primeros, de 1214 y 1218, el rey refiere que la mitad de sus bienes muebles pertenece a su esposa, la reina Urraca; con la otra mitad, ordena que se paguen todas sus deudas y lo que quede se divida en tres partes, dos para repartir igualitariamente entre sus hijos e hijas legitimos, como determinaba el derecho sucesorio, y una para distribuir por su alma (14). Urraca de Castilla, que testo igualmente en 1214, hizo la misma reparticion de su fortuna (15). Sin embargo, como fue la reina la primera a morir, en 1220, en su ultimo testamento, datado del ano siguiente, el rey dispuso de la totalidad de sus bienes muebles. Entre ellos, constaban los morabetinos y dineros (16) que habia heredado de su padre (algunos de los cuales seguian guardados en el Monasterio de Alcobaca), pero tambien, segun sus palabras, oro no amonedado y plata, amonedada o no, cuya cantidad y lugar de deposito omite (17).

Es tambien este monarca el que nos explica con algun detalle de donde le venia tanta riqueza en metales preciosos. En general, los historiadores atribuyen la abundancia de oro y plata en los reinos ibericos a la guerra contra los musulmanes, que proporcionaba saqueos, rescates y el pago de tributos por los pueblos sometidos; las relaciones comerciales pacificas que perduraron a pesar de los episodios belicos tambien hacian llegar monedas musulmanas a los reinos cristianos del Norte (18). Alfonso II, empero, afirma que lo que tenia en distintos tesoros por el reino, aparte de lo que estaba en Alcobaca, era el producto de las decimas de las luctuosas, de las armas y de otras decimas que no detalla, o sea, los derechos reales que recaian, entre otras cosas, sobre las herencias y el servicio militar de sus vasallos (19).

A estos dos derechos reales anade Sancho II uno mas en su primer testamento, de data desconocida pero anterior a 1231: el que incidia sobre la acunacion de la moneda y era pagado por los monederos del reino en el mes de mayo de cada ano; pero el soberano no solo no parece seguro de que este tributo sea suficiente para pagar todas sus mandas como reconoce que algunas de su padre siguen por cumplir (20). El auge de la abundancia en metales preciosos es cosa del pasado y se adivinan dificultades financieras para la monarquia.

Estas se agravaran durante el reinado del mismo Sancho, caracterizado a partir de 1236 por un clima de desorden y violencia que dificultara la recaudacion fiscal, y por enormes conflictos con la Iglesia que culminaran con la destitucion del rey por el papa Inocencio IV en 1245, y su sustitucion por su hermano Alfonso, conde de Bolona (21). Sancho II acabo perdiendo la guerra civil subsiguiente y se refugio en Toledo en 1247. En su segundo y ultimo testamento, datado de algunos dias antes de su muerte, en enero de 1248, el rey exiliado distribuye 5.000 aureos (22) entre los miembros de su domesticidad y bienes raices entre sus casas religiosas preferidas y sus fieles (23). Sin embargo, es legitimo dudar que Sancho aun tuviera consigo todo ese dinero y pudiera legitimamente conceder bienes pertenecientes a la corona cuando esta ya le habia sido retirada (24).

Su hermano y sucesor Alfonso III tampoco recurre a algun tesoro monetario para pagar sus mandas en el momento de su muerte. Lo que no quiere decir que no poseyera ninguno: existe un registro de las cuantias entradas y salidas del que seguia depositado en el Monasterio de Santa Cruz de Coimbra entre 1261 y 1265 (25). Ese tesoro estaba guardado en arcas que solo se abrian con tres llaves usadas simultaneamente, de las que una estaba en poder del prior del monasterio, otra la tenia el almojarife de Coimbra y la tercera la confiaba el rey a quien enviaba a Coimbra a buscar el dinero; las especies monetarias atesoradas eran dineros portugueses viejos y nuevos, pifiones de Castilla y dineros leoneses, burgaleses, salmantinos y turonenses. Por lo menos en parte, esta riqueza provenia de la acunacion de moneda, que seguia haciendose en Coimbra (26). Sin embargo, en 1271, al dictar sus ultimas voluntades, Alfonso III no refiere ni sus bienes muebles ni su tesoro y obliga al cumplimiento de sus mandas las rentas de la ciudad de Lisboa, incluyendo expresamente las de su puerto y de su termino rural; solo cuando todo este pagado podran dichas rentas revertir de nuevo para la corona (27). Esto quiere decir que todo el costo de la salvacion del alma del monarca recaeria sobre su sucesor.

Sin embargo, en 1299, data del primer testamento de Denis (28), las deudas y mandas de su padre siguen impagadas y el rey moviliza todos sus bienes muebles para pagarlas, tanto esas como las suyas propias, mencionando oro y plata, trabajada o no; moneda guardada en las torres de Coimbra, Lisboa y otros lugares no especificados; esclavos, animales, joyas, tejidos y todo lo mas que se encuentre. Estos bienes muebles seran transformados en dinero para llevar a cabo las ceremonias funebres del monarca, celebrar misas perpetuas por su alma, beneficiar monasterios e iglesias, y con lo remanente libertar cautivos, construir hospitales y casar doncellas pobres. Pero como teme que no sea lo suficiente, Denis obliga a ello no solo las rentas de Lisboa, como habia hecho su padre (con el consabido resultado nulo), sino tambien las de Santarem, y ordena a su hijo, bajo pena de su maldicion, que contribuya ademas con la primera moneda que los pueblos del reino suelen pagar al nuevo rey cuando empieza a reinar.

En su segundo instrumento de ultimas voluntades, de 1322 (29), todo sigue por pagar pero el monarca es mas preciso en cuanto al metalico que posee e informa de que en la torre albarrana del castillo de Lisboa ha hecho reunir, para el bien de su alma y la defensa de su reino, 350.000 libras de dineros portugueses (30) que deberan ser dadas en totalidad a sus testamentarios para cumplir sus mandas. Esto le permite prescindir de las rentas de Lisboa y de Santarem, y de la primera moneda del reinado de su hijo, que ya no son referidas.

En su tercer y ultimo testamento de 1324 (31), la situacion es la misma, con la excepcion de que el rey admite ahora la posibilidad de que a su muerte esten guardadas en su tesoro mas que las 350.000 libras que habia reservado para cumplir su testamento, legando el resto a su hijo heredero. A lo largo del reinado de Denis, la situacion economica mejoro y el soberano pudo acumular grandes cantidades de metalico; sin embargo, eso no lo estimulo a cumplir el testamento de su padre ni a reembolsar sus propias deudas, dejando esos pesados encargos a su sucesor.

Desgraciadamente, no podemos saber como soluciono Alfonso IV este problema porque lo que tradicionalmente se llama su testamento es, en realidad, el diploma de fundacion de su capilla en la Catedral de Lisboa y del hospital asociado; no tiene ninguna clausula referente al nombramiento de su sucesor, la reparticion de sus bienes o el pagamiento de sus deudas (32). Ignoramos, asi, como proveyo a sus ceremonias funebres y que dejo a su sucesor, sus otros hijos y sus dependientes.

[FIGURA 2 OMITIR]

El testamento de su hijo Pedro I (Fig. 2), en compensacion, revela que este rey se habia aduenado de los bienes que sus mujeres Constanza Manuel e Ines de Castro (33) habian dejado para la salvacion de sus almas, sin cumplir sus mandas (34); los deja ahora a los testamentarios de esas damas para que las cumplan. Como no dice nada sobre Alfonso IV, podemos suponer que habia hecho ya todo lo que su padre le dejara encargado. En lo demas, se limita a quitar deudas a dos criados suyos y a dejar cantidades variables de dinero a sus hijos--Maria (hija de Constanza), Beatriz, Juan, Denis (hijos de Ines) y una nina cuyo nombre se silencia y era criada en el Monasterio de Santa Clara de Coimbra--, movilizando para ello el tercio de libre disposicion de su fortuna; lo que quede despues de pagadas estas mandas sera dado a pobres. Pero el soberano anade: "en los otros bienes del Reino sea heredero el dicho infante Don Fernando nuestro hijo" (35). Es la primera vez que se establece una diferencia nitida entre los bienes del rey y los bienes del reino, siendo los primeros repartidos por los herederos obligatorios y las personas e instituciones que el rey quiere beneficiar, cabiendo los segundos, en exclusivo, al primogenito.

En cuanto a Fernando I, en su testamento de 1378, aparte de regular la sucesion del reino, tambien se refiere solo al tercio de los bienes de que podia disponer libremente, dejandolo para pagar sus deudas y, con el remanente, casar huerfanos y liberar cautivos; se trata de dinero, oro, plata, joyas y otros bienes muebles, pero el rey no especifica tipos, cantidades, ni donde los tiene guardados (36). En 1383, poco antes de morir, Fernando instituye tambien una capilla con su esposa Leonor Teles (37), sin revelar nada mas sobre el tesoro regio en esos anos.

Animales y esclavos

Ademas de moneda y cantidades de oro y plata, los soberanos tambien legaron bienes semovientes: animales y esclavos, a los que se atribuia el mismo estatuto legal, negando a los segundos la dignidad humana (38). En su primer testamento, de 1176 (39), Alfonso Enriquez dejo al maestro y a los frailes de Evora todas sus bestias de carga y sus moros de Santarem y Lisboa; al Monasterio de Santa Cruz de Coimbra, un moro orfebre, otro carpintero y otro sastre; a este monasterio y al de Alcobaca, su ganado de por medias; y a su hija ilegitima Urraca Alfonso sus moras de Coimbra. En el segundo testamento, ya referido, de 1178, lego a Santa Cruz todos sus moros, caballos y acemilas. En estos casos, podemos hacer la identificacion de "moros" con esclavos porque existia ya la denominacion de moros forros para los musulmanes libres, que se habian quedado en las poblaciones conquistadas por los cristianos mediante cartas de seguridad y privilegio (40).

Los monarcas siguientes ya no legan esclavos moros en sus testamentos, lo que no quiere decir que no los tuviesen: hasta 1249, cuando se conquisto el Algarve occidental, se pudo hacer cautivos de guerra e incluso despues de esa data se siguio negocian do esclavos en el mercado (41). Asi, Denis, en su primer testamento, ya citado, menciona moros sin decir cuantos ni de que tipo. Tambien su nuera Beatriz de Castilla se refiere a siervas y moras en sus testamentos de 1357 y 1358: son sirvientes domesticas a las que la reina libera como acto de piedad (42).

En lo que toca a animales, Sancho I dejo a su hijo primogenito sus cinco mejores caballos; los otros caballos, las mulas de silla y las acemilas, al maestro y a los frailes de Evora. Al Monasterio de Santa Cruz de Coimbra regalo las yeguas de Soure y los cerdos de Coimbra. Al Hospital de los Cautivos de Santarem sus vacas, ovejas, yeguas, cerdas y cerdos de Santarem. Finalmente, una parte de los ganados de Evora a la familia de Dona Belida y el resto al referido hospital y al obispo de Evora.

Sancho II lego en su primer testamento la mitad de sus acemilas a los frailes de Calatrava y la otra mitad a los frailes de Santiago; en el segundo, no hizo ninguna mencion a animales, que tambien estan ausentes del acto de ultimas voluntades de su sucesor. Denis, en su primer testamento, movilizo sus bestias, aves y ganados, entre muchos otros bienes, para pagar sus mandas, pero en los siguientes ya no los refiere. Lo mismo pasa con Alfonso IV, Pedro I y Fernando I. Seguramente, los monarcas no dejaron de poseer caballos, mulas, bueyes, cerdos y otros animales: eran necesarios para sus desplazamientos, para hacer la guerra, para participar en fiestas de caballeria, para labrar sus campos, para proveer su mesa ... Pero, con el desarrollo del comercio y de la vida urbana, su importancia economica se habia vuelto mucho menor y, por eso, ya no constituian un legado tan apetecible.

Armamento defensivo y ofensivo

Si el metal precioso, los esclavos y los animales parecen ser los bienes muebles mas apreciados de acuerdo con los testamentos regios de los siglos XII y XIII, algunos objetos de elevado valor simbolico son tambien citados.

Alfonso Enriquez no transmitio ningun objeto de este tipo a traves de sus dos actos de ultimas voluntades, pero sabemos que su escudo y su espada se conservaron mas alla de su muerte y tuvieron un rol importante en el imaginario nacional desde tiempos inmemoriales. El escudo estuvo clavado en la pared sobre su tumulo en el Monasterio de Santa Cruz de Coimbra y una tradicion muy antigua, puesta por escrito en 1416, dice que se caia cada vez que moria un rey de Portugal (43); la veneracion que lo rodeaba se debe, posiblemente, al hecho de haber sido aquel sobre el que Alfonso fue aclamado rey por sus companeros despues de su victoria en la batalla de Ourique, en 1139 (44). En cuanto a la espada, guardada tambien en ese monasterio, fue enviada con el escudo, en 1578, al rey Sebastian (1557-1578) que quiso llevar las dos piezas a Marruecos para luchar contra los moros. Segun algunos autores, se quedaron ambas olvidadas en el barco y fueron devueltas a Santa Cruz despues de la derrota de Alcacer Quibir. Otros sostienen, sin embargo, que se perdieron en la batalla porque no hay registro de su devolucion al monasterio y solo a inicios del s. XVIII se empieza a oir hablar de ellas de nuevo, lo que sugiere una falsificacion. En realidad, la espada que el Museo Militar de Oporto presenta en nuestros dias como habiendo sido sacada del tumulo de Alfonso Enriquez data, con toda la probabilidad, de entre 1578 y 1609 (45).

Sancho I, en compensacion, lego a su hijo Alfonso II sus armas personales: loriga, lorigon, rodilleras, yelmo y espada (46). Es poco probable que Alfonso las utilizara porque, por su enfermedad, no fue un rey guerrero como sus antecesores (47). Tampoco se encuentran trazas de su existencia en los reinados siguientes. En cuanto a Sancho II, en su primer testamento lego mil lorigas a los Templarios. Las lorigas, por la cantidad de metal que requerian, eran muy caras y constituian un regalo muy apreciado entre nobles. Los monarcas a menudo las ofrecian a sus vasallos menos afortunados, recuperandolas despues de su muerte a titulo de luctuosa (48). No sorprende que Sancho quisiera recompensar de esta manera a los caballeros que le ayudaban en la conquista del reino. Previsiblemente, en su segundo testamento, el desafortunado monarca ya no hizo ninguna referencia a estas piezas de armamiento defensivo.

Los reyes siguientes no transmitieron ningun tipo de armas a sus sucesores ni a otros legatarios en sus actos de ultimas voluntades. Sin embargo, para Denis tenemos otro tipo de fuentes que nos dan noticias de armas en la Reposteria regia (49). Sabemos, por ejemplo, que el 10 de abril de 1279, Esteban Eanes, repostero mayor del nuevo rey, recibio de Pedro Eanes, repostero del monarca anterior, ademas de un gran numero de joyas y reliquias de las que hablaremos mas tarde, gemas que habian estado engastadas en una espada de Denis: dieciseis rubies, dos cristales de color, catorce zafiros y dos esmeraldas pequenas (50). Una espada "que fue del rey" tambien fue entregada en ese momento; podemos suponer que era la misma, desnudada de sus piedras de valor (51). Por el numero y calidad de las gemas descritas, se trataria de una espada de aparato y no de combate (52).

Despues del 10 de mayo siguiente, el mismo repostero mayor recibio del guarda del almacen de Lisboa veinte espadas, doce perpontos (53) y diez lorigones (54). Podria tratarse, una vez mas, de armas que el rey tenia de proveer a sus vasallos. Sin embargo, el 23 de marzo de 1280, Esteban Eanes recibio del mismo oficial unas lorigas de caballo con sus riendas que habian pertenecido a Alfonso III y unas lorigas de corpore con sus rodilleras y su almofre postizo que habian sido de otro hombre (55). En este caso, el rey mismo iria a utilizarlas y a su funcionalidad se juntaba el prestigio de haber pertenecido a un soberano victorioso anterior.

Los objetos suntuarios

Sancho I fue el primer monarca que enumero en su testamento algunos objetos suntuarios. A su heredero, el futuro Alfonso II, lego dos anillos que habian sido de su padre Alfonso Enriquez y seguramente tenian un enorme significado simbolico por haber pertenecido al fundador de la monarquia portuguesa (56). Todos sus otros anillos y sortijas fueron legados a su hija Sancha. Al Monasterio de Alcobaca dejo su capilla (cuya composicion desconocemos), una copa de oro para que los monjes hiciesen con ella una cruz y un caliz, y cien marcos de plata para hacer frontales para los altares de San Pedro y San Agustin. La Iglesia de Santa Maria de Santarem recibio igualmente cincuenta marcos de plata para un frontal de altar. Ademas, el monarca ordeno que de una copa de oro con su sobrecopa se hiciesen dos calices para regalar a las catedrales de Braga y Lisboa.

El mismo Sancho I lego varios textiles y prendas de vestir: 500 morabetinos de panos guardados en el Monasterio de Santa Cruz de Coimbra a todas las personas que habia perjudicado de alguna manera; sus panos de Guimaraes a su primogenito; y a la infanta Sancha (57), sin duda su hija preferida porque fue agraciada con mas objetos personales (58), sus cinturones, panos de escarlata y lienzo, pieles y tapices, ademas de su litera (incluyendo la estructura de madera y sus textiles respectivos).

Alfonso II solo menciono que quedarian en el Monasterio de Alcobaca las sortijas mayores y menores y los anillos que tuviese en el momento de su muerte. Ni Sancho II ni Alfonso III refirieron joyas o ropas en sus testamentos.

En tiempos de Denis, como ya hemos dicho, las fuentes se vuelven subitamente mas numerosas y variadas, haciendonos conocer mas detalladamente sus prendas de valor. Para este rey, no solo tenemos a nuestra disposicion un inventario parcial de lo que recibio en el momento de fundacion de su Casa sino tambien los registros de entrada de objetos en su Reposteria, Escanciaria y Copa durante los anos iniciales de su reinado (59), ademas de tres testamentos y un codicilo. ?Que nos dicen todos estos documentos?

Para empezar, nos explican como se formaba el tesoro de un infante heredero: el 20 de junio de 1278, al constituirle su Casa, Alfonso III dono a Denis la suma de 40.000 libras. La reina Beatriz de Castilla contribuyo tambien a llenar la Reposteria de su hijo, ofreciendole un conjunto de objetos de plata: una vasija, quince escudillas, dos talladores, cuatro saleros, doce cucharas y un pichel para echar agua en las manos (60); la vasija tenia senales de aguilas y leones, y es posible que hubiera sido un regalo del padre de Beatriz, Alfonso X de Castilla, hijo de Fernando III y Beatriz de Suabia (61). Tres dias antes, la Escanciaria del infante habia recibido--no sabemos si del rey o de la reina--siete vasos y seis tagaras de plata (62) y en la Copa habian sido integrados tres picheles y tres vasos de plata, un vaso y una sobrecopa de plata dorada, mas una copa dorada alrededor del borde y del pie (63).

Al morir Alfonso III en febrero del ano siguiente, su vajilla de plata se incorporo al nucleo inicial del tesoro de su hijo: muchos mas vasos, picheles, copas con sus sobrecopas, vasijas, escudillas, cucharas, saleros de plata, algunos de ellos trabajados y dorados, vinieron juntarse a los anteriores (64). Pero, por la misma ocasion, una multitud de otros objetos suntuarios fueron entregados al nuevo rey por el repostero y el tesorero de su padre: decenas de gemas--zafiros, diamantes, rubies, esmeraldas ... engastadas o no en oro, plata y otros materiales; piedras, escorpiones y otros objetos con propiedades curativas; reliquias e imagenes sagradas; tejidos preciosos, cinturones, botones, anillos, camafeos ... (65) Curiosamente, no fue transmitido ninguno de los simbolos mayores del poder regio: ni corona, ni espada, ni cetro. Solo un pendon de oro y plata con "senales del rey" y otro pendon para lanza, en seda blanca, con esas mismas senales (66). "Senales del rey" tambien surgen en unas coberturas para caballos, unos escudetes y unos castillos de oropel que el monarca encomienda un poco mas tarde (67). Y es todo.

Despues de esta gran incorporacion, la Reposteria y la Copa de Denis siguieron recibiendo objetos de valor a lo largo de los dos a cuatro anos para los cuales hay registros (68), pero en mucho menor numero. En la Reposteria entraron un espejo, aros, tagaras y arracadas de plata, cantidades de granos de aljofar y oro, ramos de coral ... (69) En la Copa fueron depositados vasos, copas y picheles de plata, algunos de ellos encomendados por el rey (70). Tambien hay noticia de salida de objetos, ofrecidos por el monarca a oficiales suyos, a hombres cuya condicion desconocemos e incluso a una bailarina (soldadeira) (71). Lo demas que es registrado es el movimiento corriente de esos dos departamentos de la corte: compras de tejidos, ropas, objetos utilitarios, frutas, vino, especies. (72)

En su primer testamento, ya referido, datado en 1299, Denis moviliza todo el dinero que tiene guardado en las torres de Coimbra, Lisboa y otros lugares, ademas del oro, plata, anillos, gemas y otros bienes muebles que posee, para pagar sus mandas. Sin embargo, nada de esto es descrito o siquiera enumerado porque se destina a ser entregado a sus testamentarios y vendido por ellos para cumplir sus ultimas voluntades. Las unicas piezas que el documento particulariza porque el rey las lega directamente a una casa religiosa--en este caso, al Monasterio de Alcobaca, donde se manda sepultar--, son una cruz grande de plata con gemas para llevar en las procesiones y su capilla personal, cuya composicion no detalla, para servir en las celebraciones junto a su tumba.

En su segundo testamento, de 1322, el monarca es un poco mas prolijo en la descripcion de lo que deja, no ya al Monasterio de Alcobaca sino al de Odivelas, un cenobio de monjas cistercienses que habia fundado cerca de Lisboa (73) y donde habia entretanto decidido hacer edificar su monumento funerario (74): su capilla (con capas, mantos, vestimentas y dalmaticas) y su cruz grande de plata, que ahora es dorada y tiene igualmente botones dorados. Denis posee, todavia, otra capilla que deja a su hijo heredero Alfonso y parece mas suntuosa que la precedente: tiene una gran cruz de oro con un camafeo y gemas, reliquias, barriles de cristal, cruces, majestades y libros (75). Alfonso es agraciado, ademas, con la vajilla de oro y plata de su padre (vasos, copas, talladores.), gemas, esclavos moros, caballos y bestias de carga. Maria, la primogenita de Alfonso (76), recibe dos relicarios y dos coronas de oro con gemas. En su tercer y ultimo testamento de 1324, sin embargo, Denis reparte estas reliquias y joyas entre su nieta y su nuera, Beatriz de Castilla.

[FIGURA 3 OMITIR]

Si los registros y actos de ultimas voluntades de Denis nos hacen conocer con mas detalle algunos objetos del tesoro regio a los que los testamentos anteriores apenas aludian--vasos y paramentos liturgicos, joyas--, con su esposa Isabel de Aragon nos encontramos con los propios objetos y no solo con sus descripciones. En efecto, en el Museo Nacional Machado de Castro, en Coimbra, estan guardadas algunas de las ofrendas que la Reina Santa hizo al monasterio de Santa Clara de esa ciudad (77), que refundo y junto al cual vivio retirada del mundo despues de la muerte de su marido (78). Entre ellas, figura un relicario con un pedazo de la cruz de Cristo, en plata y coral, con las armas de Aragon y Portugal (Fig. 3). Esta constituido por tres piezas distintas: una base de plata con dos leones y una cruz en aspa, sustentando un ramo de coral con aplicaciones de plata, en cuya cumbre se alza la reliquia de la Vera Cruz; se cree que resulta de un montaje de piezas concebidas originalmente para otras funciones (79).

[FIGURA 4 OMITIR]

En su segundo testamento, datado de 1327, Isabel refiere "la cruz de ligno domini que anda en tres piedras de zafiros perforadas" (80) para legarla a su nieta Maria. Esta corta descripcion es suficiente para constatar que, en esa epoca, el relicario era muy diferente del que podemos observar en nuestros dias. Fue seguramente aun en vida de Isabel--o sea, entre 1327 y 1336--cuando se hizo el nuevo montaje, porque el relicario ostenta las armas de Portugal y Aragon, y no las de Portugal y Castilla, que eran las de Maria (81). Lo que no sabemos es por que acabo en el Monasterio de Santa Clara. ?No llego nunca a salir de Coimbra? ?O fue enviado a Maria y luego regreso a Portugal? Para aclarar esta cuestion necesitamos profundizar nuestra investigacion en fuentes castellanas que no hemos tenido tiempo de consultar hasta el momento.

Otra pieza es una Virgen con el Nino Jesus cuyo cinturon presenta las armas de Aragon (Fig. 4). Este relicario de plata blanca y dorada esta actualmente vacio, pero tenia reliquias y se utilizo en tiempos para propiciar la fertilidad. Se cree, en efecto, que a el se refiere Isabel cuando alude a "el tocado, [...] y el velo, y la santa que yo mandaba poner a las novias que casaban de mi casa" (82); la reina los lega al Monasterio de Santa Clara, pidiendo a la abadesa que siga prestandolos a las novias que lo soliciten despues de su muerte.

[FIGURA 5 OMITIR]

La soberana tambien lega al monasterio, en su ultimo testamento, su capilla personal con todas sus cruces de oro y plata, calices, turibulos y vestimentas eclesiasticas. De todo esto, quedan en el museo dos cruces procesionales de cristal de roca (Fig. 5), una con miniaturas de matriz bizantino y la otra con figuras cinceladas y esmaltadas, y una cruz de jaspe con la imagen de Cristo crucificado entre la Virgen Maria y San Juan, adornada en la base con las armas de Portugal y Aragon (Fig. 6).

[FIGURA 6 OMITIR]

Finalmente, hay un objeto laico en el "tesoro": un collar hecho en el s. XVI con piezas de un cinturon o cadena de la reina (Fig. 7) cuyas flores originales de oro y gemas son muy parecidas al broche de la Virgen. Tambien se le reconocian propiedades magicas: se creia que facilitaba los partos (83).

Si estos objetos, y otros que pertenecieron a la Reina Santa, llegaron a Portugal a traves de Aragon (aunque pudieron haber sido manufacturados en otros lugares, como es el caso de una de las cruces de cristal de roca que se cree provenir de Venecia (84)) no se sabe exactamente cuando sucedio eso. Al casarse, en 1291, Isabel trajo como dote, segun dice el anonimo autor de su Vita, "grande vajilla de plata" (85). Mas tarde, siguio recibiendo regalos de su familia, como cuando fue a encontrarse con su hermano Jaime II en Tarazona en 130486. Pero la reina tambien pudo hacer encargos por su propia iniciativa: se cree que la Virgen con el Nino fue hecha a peticion suya durante los primeros ocho anos de su matrimonio en que no logro quedar embarazada (87).

[FIGURA 7 OMITIR]

Los testamentos de Isabel de Aragon nos revelan, todavia, muchos mas objetos suntuarios que los que se han conservado hasta nuestros dias. En el primero, de 1314 (88), la soberana dejo todas sus gemas, aljofar, coronas y broches a su marido y a su hijo, para que cumplieran por ellos sus mandas; lego a Alfonso su vajilla de plata y su copa de oro; lego tambien a los monasterios de Alcobaca y Odivelas sendas capillas con sus cruces, reliquias y vestimentas, sin mas detalles. Sin embargo, en el ultimo, la reina fue mucho mas locuaz: lego a su nuera Beatriz de Castilla su corona con esmeraldas, a condicion de que esta la dejase, a su muerte, a su hija Maria. La misma Maria recibio directamente de su abuela otra corona pequena con piedras perforadas, un broche redondo, unos pendientes con aguilas, el relicario del Santo Leno del que ya hablamos y otros dos relicarios hoy desaparecidos. Leonor de Castilla, la otra nieta de Isabel (89), recibio solamente una corona con rubies y unos pendientes con piedras y figuras.

[FIGURA 8 OMITIR]

Ninguna corona de estos tiempos ha sobrevivido en Portugal, pero disponemos de dos representaciones que nos acercan a como pudieron ser: las que figuran en los monumentos funerarios de Isabel de Aragon (Fig. 8) y de su nieta Isabel de Portugal (Fig. 9) (90), hechos por Maestre Pedro, un escultor venido de Aragon alrededor de 1330 a peticion de la reina (91). Se trata, en ambos casos, de coronas abiertas y bajas, de oro o plata dorada, poco trabajadas y con pocas o ningunas gemas, similares a la que figura en el yacente de Blanca de Anjou, la cunada de la reina Isabel, en Santes Creus (92), o sea, probablemente, de modelo aragones.

[FIGURA 9 OMITIR]

A pesar de no existir ceremonia de coronacion en la monarquia portuguesa (93) los reyes tambien eran representados coronados en sus tumulos, al igual que en las monedas, los sellos, etc. (94) Sin embargo, al reves de lo que se pasa con las reinas, ninguno de los actos de ultimas voluntades de los soberanos refiere la transmision de alguna corona al heredero, y solo Denis, como hemos visto, dejo dos, presumiblemente femeninas, a su nieta Maria.

Los testamentos de Beatriz de Castilla (95) estan llenos de informaciones no solo sobre sus objetos de lujo sino tambien sobre como los cobro, revelando la intensidad de la circulacion de alhajas y prendas en el seno de las familias reales. El ultimo fue dictado en 1358, despues de las muertes recientes de su marido y su hija Maria (en 1357), pasados diez anos de las de su otra hija Leonor, reina de Aragon (1348) y de su nuera Constanza Manuel (1349), ambas victimas de la Peste Negra, y muchos anos despues de las de su suegra Isabel de Aragon (1336), su hermano Felipe de Castilla (1327) y su madre Maria de Molina (1321). De esta, Beatriz conserva una gran esmeralda y otra esmeralda "de virtud", o sea con poderes curativos, que deja a su hijo, el futuro Pedro I, con la condicion de que tras el quede siempre en las manos del rey o del heredero del trono; encontramos aqui el embrion de lo que podriamos llamar las "joyas de la corona", porque es la primera vez que tal condicion acompana un legado. De Felipe, le queda un cinturon en plata esmaltada. De la Reina Santa, muchas cuentas de oro, pero no encontramos rastro de la corona que esta le dejo en su testamento. De Constanza Manuel, tambien le quedaron cuentas de oro y una cruz de oro con un rubi y cuatro zafiros.

De su marido Alfonso IV, la reina heredo una copa de oro con esmaltes; otra copa de oro con un zafiro; un camafeo con un leon; otro camafeo con caras de hombres gordos; varios anillos con piedras preciosas y un cinturon de oro. De su hija Maria, una moneda de oro con esmaltes y un castillo decorado con piedras, aljofar y camafeos. De Leonor, muchas cuentas de coral; una copa con su sobrecopa con la figura del Caballero del Cisne; una jarra esmaltada pequena; dos anillos, uno con una esmeralda y otro con un rubi; una serpiente con escorpiones de plata y coral, y una arqueta. Todos estos bienes fueron legados por Beatriz a su hijo Pedro I o a sus nietos: el futuro rey Fernando I y la infanta Maria, hijos de Constanza Manuel; Juan, Denis y Beatriz, hijos de Ines de Castro.

Tambien fue Leonor quien ofrecio a su madre Beatriz el pano adornado con leones y castillos que esta pidio fuese utilizado como su lienzo mortuorio. Lo curioso es que, cuando Leonor se caso con Pedro IV de Aragon en 1347, su padre le regalo varias joyas que habian sido empenadas por Maria de Aragon a un mercader de Lisboa cuando esta infanta vivio en Portugal, acompanando a su hija Blanca de Castilla, prometida del heredero del trono96. Se trataba de una corona de oro con cuatro esmeraldas, tres rubies, seis zafiros y aljofar; copas de oro, plata, nacar o cristal, simples, incrustadas de piedras o con esmaltes; picheles de cristal con pies de plata dorada; cucharas de plata; una taza de plata con castillos y aguilas; un turibulo con cadenas. Tambien habian sido empenados algunos accesorios: un cinturon esmaltado y bordado a hilo de plata; otro cinturon bordado a seda e hilo de oro; un sombrero rojo decorado con aljofar y piedras coloridas. Todo esto ascendio a 2.100 libras portuguesas (97) y Leonor se lo llevo de vuelta a Aragon, junto con sus muchos efectos personales de origen portugues y castellano-leones.

Cuando murio, poco mas de un ano despues de haber llegado a su nuevo reino, Leonor no tenia hijos y, aparte de una jarra de oro y una arqueta que reservo a su padre (?sera la misma que figura, anos mas tarde, en el testamento de Beatriz?), y la mejor joya de su tesoro que lego a su madre, pudo dejar todos sus bienes muebles por alma (98). De lo que fue vendido--mulas, arcas, prendas de vestir, objetos de devocion, ramos de coral, joyas, vajilla de plata...--quedaron varios libros de cuentas (99) que estan siendo estudiados por una alumna de doctorado (100) que pronto presentara sus conclusiones y nos permitira saber mas sobre estos objetos suntuarios que viajaban de un reino a otro en las dotes de las infantas, eran empenados en momentos de apuro financiero, se enviaban como regalos a hermanos y cunados, y siguen maravillandonos con su belleza cuando, afortunadamente, se han conservado hasta nuestros dias.

Como conclusion, podemos decir que, en el inicio del periodo considerado, no habia distincion entre los medios financieros de la monarquia y los bienes muebles personales del rey. El monarca los reunia todos en el mismo sitio--primero en instituciones religiosas como los monasterios Alcobaca y Santa Cruz, o las sedes de las ordenes militares del Templo, del Hospital y de Evora, despues en las torres de los castillos de las ciudades donde residia con mas frecuencia, Coimbra y Lisboa--y los utilizaba de igual manera para beneficiar a sus fieles y servidores, hacer la guerra, pagar sus deudas y sufragar su alma. En esa primera epoca, la moneda y los metales preciosos constituian la principal riqueza del soberano, que tambien valoraba mucho a los animales y a los moros cautivos.

En un segundo momento, la moneda de oro y plata casi desaparecio de los testamentos, el ganado y los esclavos tambien, revelando que los monarcas empezaron a distinguir los bienes de la corona de los suyos propios. En compensacion, surgen con creciente frecuencia los objetos suntuarios que constituyen el tesoro real propiamente dicho: cruces, vasos liturgicos, relicarios, copas y sobrecopas, telas ricas, anillos, broches, coronas. Estas ultimas, sin embargo, son las unicas insignias de la realeza que las fuentes documentales mas tardias nos revelan y parecen ser una "cosa de mujeres". Necesitamos profundizar esta investigacion para esclarecer este y otros puntos en que la realidad portuguesa parece alejarse de la de las monarquias vecinas.

http://dx.doi.org/10.5209/rev_ANHA.2014.48287

Ana Maria S. A. RODRIGUES

Universidade de Lisboa

Faculdade de Letras

anarodrigues@letras.ulisboa.pt

(1) Las rarisimas excepciones a esta afirmacion seran referidas en el decurso de este texto.

(2) Data de la subida al trono.

(3) Data del matrimonio con el infante heredero o el monarca portugues.

(4) Este rey, viudo cuando subio al trono, habia estado prometido a Blanca de Castilla, casado con Constanza Manuel y amancebado o casado con Ines de Castro.

(5) El morabetino era una moneda corriente de oro correspondiente al dinar musulman. Los primeros morabetinos portugueses fueron acunados en tiempos de Sancho I pero, con anterioridad, circulaban en Portugal morabetinos de otros reinos cristianos peninsulares y monedas de oro musulmanas. Cfr. M.G. MARQUES, Historia da moeda medieval portuguesa, Sintra, 1996, pp. 36-40.

(6) Documentos Medievais Portugueses. Documentos regios. Vol. I--Documentos dos condes portugalenses e de D. AfonsoHenriques, A. D. 1095-1185, t. I, Lisboa, 1958, doc. 334, p. 436.

(7) A.A. MARTINS, O Mosteiro de Santa Cruz de Coimbra na IdadeMedia, Lisboa, 2003, pp. 190-202.

(8) El marco era una unidad ponderal para metales que valia 230 gramos; se subdividia en 8 onzas, 16 ochavas y 1152 granos. A.H.O. MARQUES, "Pesos e medidas", J. SERRAO (dir.), Dicionario deHistoria de Portugal, vol. V, Oporto, 1975, p. 70.

(9) El documento fue datado de [1188, despues del 24 de marzo] por R. AZEVEDO, A.J. COSTA y M.R. PEREIRA, Documentos de Sancho I (1174-1367), Coimbra, 1979, doc. 30, pp. 47-48.

(10) Ibid., doc. 194, pp. 297-301.

(11) Evora fue conquistada por los portugueses en 1165 y se quedo aislada en territorio musulman despues de la incursion almohade de 1174, que repuso la frontera en el curso del Tajo. En 1175 o 1176, Alfonso I creo la Orden militar de Evora para asegurar la defensa de la ciudad. Los frailes de Evora transfirieron mas tarde su sede a Avis y fueron conocidos en adelante como Orden de Avis. J. MATTOSO, D. Afonso Henriques, Lisboa, 2007, pp. 344-346.

(12) Este monasterio fue tambien fundado por Alfonso I en 1153 y entregado a los cistercienses de Claraval. Sancho I acrecento mucho su dominio senorial. P. PENTEADO, "Alcobaca", C.M. AZEVEDO (dir.), Dicionario de Historia Religiosa de Portugal, vol. A-C, Lisboa, 2000, pp. 32-33.

(13) S.A. GOMES, Introducdo a historia do castelo de Leiria, Leiria, 2004, p. 115. Cfr. tambien S.A. GOMES, "Para uma historia leiriense. XI. Q--Notula sobre tesouros regios na Leiria medieval", Regido de Leiria, 2.XI.1984.

(14) A.J. COSTA, "Os mais antigos documentos escritos em portugues. Revisao de um problema historico-linguistico", Estudos de cronologia. Diplomatica paleografia e historico-linguisticos, Oporto, 1992, doc. 6, pp. 227-235; M.T.N. VELOSO, D. Afonso II. Relacoes de Portugal com a Santa Se durante o seu reinado, Coimbra, 2000, doc. 1b, pp. 279-282.

(15) A.C. SOUSA, Provas da historia genealogica da Casa Real portuguesa, t. I, liv. I-II, Coimbra, 1946, pp. 47-49.

(16) El dinero podia ser una subdivision de la libra, moneda de cuenta, pero era tambien, como en este caso, una moneda corriente de plata acunada por los monarcas de los reinos cristianos peninsulares. Sobre los dineros portugueses, emitidos desde Alfonso I hasta Alfonso III y sustituidos en tiempos de este rey por los dineros nuevos o alfonsis, cfr. M.G. MARQUES, op. cit., 1996, pp. 52-71.

(17) A.C. SOUSA, op. cit., 1946, pp. 43-46.

(18) A.H.O. MARQUES, "A circulacao e a troca de produtos", M.H.C. COELHO y A.L.C. HOMEM (coords.), Portugal em definicao de fronteiras do condado portucalense a crise do seculo XIV, vol. III de J. SERRAO y A.H.O. MARQUES (dirs.), Nova Historia de Portugal, Lisboa, 1996, p. 524.

(19) Sabemos, por otras fuentes, que los otros derechos reales eran la justicia, la acunacion de la moneda y los yantares. J. MATTOSO, Identificacao de um pais. Ensaio sobre as origens de Portugal, vol. II, Lisboa, 1983, p. 93.

(20) A.C. SOUSA, op. cit., 1946, pp. 61-63.

(21) H. FERNANDES, D. Sancho II, Lisboa, 2006, pp. 219-262.

(22) No se trata de una moneda de cuenta ni de una moneda corriente, pero si, probablemente, de una alusion a la moneda de oro en circulacion, el morabetino.

(23) A.C. SOUSA, op. cit., 1946, pp. 63-64.

(24) Como ya ha senalado H. FERNANDES, op. cit., 2006, p. 19.

(25) P AZEVEDO, "O tesouro de D. Afonso III no mosteiro de Santa Cruz de Coimbra", Boletim de Segunda Classe da Academia de Ciencias de Lisboa, 7 (1913), pp. 233-263.

(26) Ibid, p. 232.

(27) A.C. SOUSA, op. cit, 1946, pp. 69-73.

(28) F. BRANDAO, Monarquia Lusitana, vol. 5, Lisboa, 1976 [ed. original: 1652], Apendice, Escritura 34, pp. 329-331.

(29) A.C. SOUSA, op. cit., 1946, pp. 125-132.

(30) La libra es una moneda de cuenta, utilizada para definir valores muy altos. Los "dineros portugueses" referidos por el rey son, probablemente, los dineros "nuevos" emitidos por su padre Alfonso III y por el mismo, o sea una moneda corriente de plata. Cf. M.G. MARQUES, op. cit., pp. 72

(31) F. BRANDAO, MonarquiaLusitana, vol. 6, Lisboa, 1980 [ed. original: 1672], pp. 582-589.

(32) A.C. SOUSA, op. cit, 1946, pp. 335-341.

(33) El hecho de que el rey se hubiera casado con Ines es, como se sabe, controvertido; el mas reciente estado de la cuestion sobre su vida matrimonial ha sido publicado por A.P.M. COSTA, "As tres mulheres de D. Pedro I", V.L. MENINO y A.P.M. COSTA, A rainha, as infantas e a aia, Lisboa, 2012, pp. 215-458.

(34) No sabemos cuales son porque los testamentos de estas dos damas, desgraciadamente, se han perdido.

(35) A.C. SOUSA, op. cit., 1946, pp. 407-410.

(36) S.D. ARNAUT, A Crise Nacional dos Fins do Seculo XIV. I: A sucessao de D. Fernando, Coimbra, 1960, pp. 291-295.

(37) Este es el unico instrumento de ultimas voluntades de la reina que conocemos, porque su testamento se ha perdido. J.A.M. NEVES, A <<Formosa Chancelaria>>: Estudos dos originais da chancelaria de D. Fernando (1367-1383), tesis de Master, Universidade de Coimbra, 2005, pp. 354-357.

(38) Como ya ha notado M.F.L. BARROS, Tempos e espacos de mouros. A minoria muculmana no reino portugues (seculos XII a XV), Lisboa, 2007, pp. 29-31.

(39) Documentos Medievais Portugueses. Documentos regios. Vol. I--Documentos dos condes portugalenses e deD. Afonso Henriques, A. D. 1095-1185, t. I, Lisboa, 1958, doc. 330, pp. 430-431.

(40) M.F.L. BARROS, op. cit., 2007, pp. 40-44.

(41) S.A. GOMES, "Grupos etnico-religiosos e estrangeiros", Portugal em definicao de fronteiras, Lisboa, 1996, pp. 309-323.

(42) V. LOURENCO, "O testamento da rainha D. Beatriz", Promontoria, 3-3 (2005), pp. 100-107; A.C. SOUSA, op. cit, 1946, pp. 343-355.

(43) A.A. NASCIMENTO, Livro de Arautos. De Ministerio Armorum. Estudo codicologico, historico, literario, linguistico, Lisboa, 1977, pp. 250-251.

(44) J. MATTOSO, "A realeza de D. Afonso Henriques", Fragmentos de uma composicao medieval, 2a ed., Lisboa, 1990, pp. 226-228.

(45) Pera guerrejar Armamento medieval no espaco portugues, catalogo de la exposicion, Palmela, 2000, pp. 330-335.

(46) La loriga era una proteccion para el cuerpo hecha primero de placas de metal fijadas en una base resistente y luego de pequenos eslabones de metal enlazados unos en los otros; solia cubrir los muslos. El lorigon era lo mismo pero mas corto y por eso mas indicado para el combate a caballo. Dejaba las piernas descubiertas, lo que explica la necesidad de rodilleras, tambien llamadas brafoneiras. M. BARROCA, "Armamento medieval portugues. Notas sobre a evolucao do equipamento militar das forcas cristas", Pera guerrejar, op. cit., 2000, pp. 41-43 y 56.

(47) No se sabe exactamente de que enfermedad padecia Alfonso II, pero se cree que era afligido por una dermatosis de aspecto semejante a la lepra, que lo hizo corpulento. H.V. VILAR, D. Afonso II, Lisboa, 2005, p. 41.

(48) M. BARROCA, op. cit., 2000, p. 42.

(49) Nos referiremos mas detalladamente a estos registros mas adelante.

(50) A.B. FREIRE, "Inventarios e contas da casa de D. Dinis (1278-1282)", Arquivo Historico Portugues, X (1916), pp. 41-59, especialmente p. 45.

(51) Ibid., p. 46.

(52) Como sugirio J.A.S.M. PIZARRO, D. Dinis, Lisboa, 2008, n. 3, p. 78.

(53) Se trataba de jubones forrados que se usaban debajo de las lorigas, para tornarlas menos incomodas y amortecer los golpes del enemigo, o sobre ellas; en este caso, podian tener senales. M. BARROCA, op. cit., 2000, pp. 57-58.

(54) A.B. FREIRE, op. cit. (1916), p. 46.

(55) Ibid., p. 48. El almofre o almafre era una proteccion para la cabeza hecha con eslabones metalicos. M. BARROCA, op. cit., 2000, p. 56.

(56) Como ya ha senalado M.J.V. BRANCO, D. Sancho I, Lisboa, 2010, p. 277.

(57) Nacida c. 1183, Sancha recibio de su padre, ademas de muchas joyas y prendas, el senorio de la villa de Alenquer. Fundadora del Monasterio de Celas de Coimbra, donde paso sus ultimos dias, esta infanta murio en el 13 de marzo de 1229 en olor de santidad y fue beatificada por Clemente XI en 1705. Sobre ella, cfr. M.A.F. MARQUES, D. Matilde, D. Teresa, D. Mafalda e D. Sancha. Primeiras infantas de Portugal, Vila do Conde, 2011, pp. 62-72; M.T.N. VELOSO, op. cit., 2000, pp. 82-96.

(58) Lo que ya ha sido notado por M.A.F. MARQUES, op. cit., 2011, pp. 64-65.

(59) Se trata del documento referido en la nota 50. Fue estudiado por R.A.G. MELRO, O tesouro deD. Dinis no contexto dos tesauros medievais, tesis de Master, Universidade de Lisboa, 2010.

(60) A.B. FREIRE, op. cit., 1916, pp. 41-42.

(61) J.A.S.M. PIZARRO, op. cit., 2008, pp.78-79.

(62) A.B. FREIRE, op. cit., 1916, pp. 51-52.

(63) Ibid., p. 53.

(64) Ibid., pp. 42-44, 52, 53.

(65) Ibid., pp. 44-46.

(66) Tambien fueron entregados dos pendones "de infantes". Ibid., p. 46.

(67) Ibid., pp. 48 y 49.

(68) El Reposte tiene registros hasta 1281, la Copa hasta 1283.

(69) A.B. FREIRE, op. cit, 1916, p. 50.

(70) Lo sabemos porque se pago a los artifices que los produjeron. Ibid., 1916, pp. 49 y 54-55.

(71) Ibid., pp. 46 y 54.

(72) Ibid., pp. 47-51.

(73) H.V.VILAR y M.J.V.B.M. SILVA, "A fundacao do mosteiro de Odivelas", Congreso Internacional sobre San Bernardo e o Cister en Galicia e Portugal. Actas, Orense, 1992, pp. 589-601.

(74) Sobre el cambio en el lugar de enterramiento del rey, cfr. G. ROSSI VAIRO, "O mosteiro de S. Dinis e S. Bernardo de Odivelas, panteao regio (1318-1322)", C. SANTOS (coord.), Familia, espaco epatrimonio, Oporto, 2011, pp. 433-448.

(75) Algunos de estos objetos liturgicos y devocionales coinciden con los que Denis recibio del tesoro de su padre en 1279. Por ejemplo, A.B. FREIRE, op. cit., 1916, p. 45.

(76) Nacida en 1313, Maria casara en 1328 con Alfonso IX de Castilla y sera la madre de Pedro, el Cruel. Sobre ella, cfr. Marsilio Cassotti, Infantas de Portugal rainhas em Espanha, Lisboa, 2007, pp. 95-121.

(77) Muchos autores han estudiado ya las piezas del impropiamente llamado "tesoro de la reina": A.N. GONCALVES, O tesouro de D. Isabel de Aragao rainha de Portugal, Coimbra, 1983; F. ALVES y M. MORA, "Tesouros de uma Rainha que o tempo tornou reliquias", Inventario do Museu Nacional de Machado de Castro. Coleccao de ourivesaria medieval seculos XII-XV, Coimbra, 2003, pp. 85-91; J. DOMENGE y A. MOLINA, "Les 'nobles i riques ofrenes' d'Isabel de Portugal. Orfebreries de la reina santa", Princeses de terres llunyanes. Catalunya i Hongria a l'edat mitjana, Barcelona, 2009, pp. 307-323; A.M.S.A. RODRIGUES, "The Treasures and Foundations of Isabel, Beatriz, Elisenda, and Leonor. The Art Patronage of Four Iberian Queens in the Fourteenth Century", T. MARTIN (ed.), Reassessing the Roles of Women as "Makers" of Medieval Art and Architecture, vol. 2, Leiden-Boston, 2012, pp. 903-935.

(78) Sobre este periodo de la vida de la reina, cfr. M.F. ANDRADE, Isabel de Aragao Rainha Santa, mae exemplar, Lisboa, 2012, pp. 223-268.

(79) J. DOMENGE y A. MOLINA, op. cit, 2009, pp. 316-318.

(80) A.C. SOUSA, op. cit., 1946, p. 149.

(81) Por ser hija de Alfonso IV de Portugal y Beatriz de Castilla y, mas tarde, esposa de Alfonso IX, como ya referimos.

(82) A.C. SOUSA, op. cit., 1946, p. 151.

(83) A.N. GONCALVES, op. cit, 1983, p. 15.

(84) J. DOMENGE y A. MOLINA, op. cit., 2009, pp. 313-314.

(85) "Relacam da vida da gloriosa Santa Isabel Rainha de Portugal, tresladada de hum livro escrito de mao, que esta no Conuento de S. Clara de Coimbra, & que serue para varios capitulos desta historia, & da subsequente", F. BRANDAO, op. cit., 1980, Apendice, p. 498.

(86) En esta ocasion, no fue solo Isabel sino tambien Denis y los infantes Alfonso y Constanza quienes recibieron regalos del rey de Aragon: guantes, tejidos, Agnus Dei, copas, picheles ... J.E. MARTINEZ FERRANDO, "La Camara Real en el reinado de Jaime II (1291-1327). Relaciones de entradas y salidas de objetos artisticos", Anales y Boletin de los Museos de Arte de Barcelona, 11 (1953-1954), doc. 8, pp. 14-15.

(87) J. DOMENGE y A. MOLINA, op. cit., 2009, p. 311.

(88) A.C. SOUSA, op. cit., 1946, pp. 144-147.

(89) Nacida en 1307 e hija de su hija Constanza y de Fernando IV de Castilla, esta infanta fue la segunda esposa de Alfonso III de Aragon. Isabel tuvo una tercera nieta que fue tambien reina de Aragon, Leonor, de quien enseguida hablaremos, pero esta nacio en el ano siguiente, 1328.

(90) Agradecemos a nuestra alumna Clara Ribeiro la posibilidad de reproducir las fotografias que ha hecho para Genero e representacao: a indumentaria femenina nos jacentes portugueses dos seculos XIII a XV, tesis de Master, Universidade de Lisboa, 2014.

(91) C.A.F. ALMEIDA y M.J. BARROCA, Historia da Arte em Portugal--O gotico, Lisboa, 2002, p. 225.

(92) C.V. FERNANDES, "Maestre Pero y su conexion con el arte de la Corona de Aragon (La renovacion de la escultura portuguesa en el siglo XIV)", Boletin del Museo e Instituto "Camon Aznar", LXXXI, (2000), p. 247 y fig. 1, p. 257.

(93) Cfr. J. MATTOSO, "A coroacao dos primeiros reis de Portugal", Naquele tempo. Ensaios de historia medieval, Lisboa, 2000, pp. 501-518, y P. LINEHAN, "Utrum reges Portugallie coronabantur annon", The Processes of Politics and the Rule of Law, Aldershot, 2002, VI, pp. 389-410 y Addenda, pp. 1-4.

(94) Veanse, por ejemplo, el morabetino de Sancho I (Fig. 1) y el yacente de Pedro I (Fig. 2).

(95) De esta reina, se conocen tres: el primero data de 1349 y es referido en el codicilo que lo altera, en 1354, editado por A.C. SOUSA, op. cit., 1946, pp. 341-343; el segundo, datado de 1357, fue publicado por V. LOURENCO, op. cit. (2005), pp. 100-107; y el tercero, de 1358, tambien fue editado por A.C. SOUSA, op. cit., 1946, pp. 343-355. Estos testamentos fueron estudiados por V. LOURENCO, op. cit. (2005), pp. 81-99; H. FERNANDES y L.U. AFONSO, "Do luxo a economia do dom: em torno do tesouro da rainha D. Beatriz (1349-1358), Clio, 16/17 (2008) pp. 363-394; A.M.S.A. RODRIGUES, op. cit., 2012.

(96) Sobre esta infanta aragonesa y su hija, cfr. A.P.M. COSTA, op. cit., 2012, pp. 258-272 y 302-338.

(97) A.C. SOUSA, op. cit, 1946, pp. 380-382.

(98) A.M.S.A. RODRIGUES, "Un destin interrompu: Alienor de Portugal, breve reine d'Aragon (1347-1348)", EtudesRoussillonnaises, XXV (2013), pp. 93-95.

(99) Archivo de la Corona de Aragon, Real Patrimonio, Maestre Racional, vols. 2256, 2257, 2258, 2259.

(100) Adriana Romba de Almeida, A Queen in the Mirror. The Wordly Possessions of Leonor of Portugal, Queen of Aragon (1347-1348), tesis de doctorado en curso.
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Author:S. A. Rodrigues, Ana Maria
Publication:Anales de Historia del Arte
Date:Nov 1, 2014
Words:9994
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