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Molina Cano, Jeronimo. Raymond Aron, realista politico. Del maquiavelismo a la critica de las religiones seculares.

Molina Cano, Jeronimo. Raymond Aron, realista politico. Del maquiavelismo a la critica de las religiones seculares. Madrid: Sequitur, 2013, 86 paginas.

Raymond Aron, intelectual frances que vivio entre 1905 y 1983, presencio los principales fenomenos politicos del siglo XX: las guerras mundiales, los totalitarismos, la guerra fria, con la unica excepcion de la caida del muro de Berlin y la disolucion del regimen sovietico, hecho notable que da fin a tan agitado siglo. Menos estudiado en la actualidad, puede considerarselo como una referencia inexcusable del pensamiento politico en tiempos de lo que el mismo llamo la "sociedad industrial", forma de organizacion caracteristica de su epoca. Jeronimo Molina Cano, profesor de la Universidad de Murcia y autor de trabajos previos sobre Julian Freund y Carl Schmitt, se involucra en la obra de Raymond Aron para defender la tesis acerca de la presencia de un punto de vista realista en el frances.

Mas alla de la innegable intencion del texto de focalizar en la figura de Aron, lo cierto es que el libro se eleva sobre ese objetivo para elaborar un ensayo sobre el realismo politico, vision que postula (y aqui nuevamente se cuela Carl Schmitt) la "seriedad de la vida" a la vez que intenta diferenciarse de lo que Molina Cano denomina "politiqueo", entendido como aquel devenir algo banal de la politica cotidiana. El realismo politico no excluye necesariamente este aspecto, pero lo supera para defender la persistencia de marcos de pensamiento permanentes aplicables a la politica, aunque inferiores al grado de veracidad de las ciencias formales. Este rasgo se presenta sin lugar a dudas en este escrito del profesor Molina Cano, por lo que su texto puede evaluarse a nivel general como un libro realista sobre el realismo politico y, a nivel particular, como un esfuerzo de identificacion de la presencia de este concepto en la obra de Raymond Aron. Doble provecho se obtiene del texto, entonces.

La politica, advierte nuestro autor, involucra en ultima instancia una reflexion antropologica, un decir sobre el hombre. La perspectiva realista no es la excepcion. Asimilada generalmente a una antropologia pesimista, propia de autores como Maquiavelo y Morgenthau, lo cierto es que dicha tesis no es homologable enseguida a una vision de este tipo. En efecto, el realismo deberia reconocer e incorporar la presencia de actitudes altruistas, desinteresadas y colectivas, ademas del autointeres y del egoismo con el que describe tipicamente al hombre, pues este es siempre ambas cosas. Es el abundante conjunto de actitudes que puede desplegar. Por eso, aclara Molina Cano (2013): "la politica abarca ademas los sentimientos nobles y el amor a la patria" (p. 8).

El realismo, y esto el autor lo resalta con insistencia a lo largo de su texto, es tambien un punto de vista metodologico, una posicion/predisposicion para la investigacion que no es otra cosa que la "imaginacion del desastre" o, en palabras de Julian Freund, el "ponerse en lo peor". El buen metodo realista, el politico capaz de observar la realidad con esta habilidad ("don", lo llama Molina Cano), ve la mejor instancia de la prudencia en este acercamiento desconfiado al analisis de los hechos politicos. Por su parte, el cientifico resume este don en la postulacion metodologica de la superioridad de la observacion por sobre la etica. El hallazgo de esta vocacion en la obra de Raymond Aron es precisamente el objetivo de Molina Cano.

Un problema disparado por las observaciones del profesor espanol reside en que la "imaginacion del desastre" restringe las bases antropologicas que reclama la premisa del hombre que "es" por sobre el que "debe ser". La fantasia de la peor posibilidad ("El desastre") se recuesta, provisoriamente al menos, en la pesadilla del peor hombre posible. Esa reduccion metodologica es tal vez inevitable, pero no deja de ser llamativa cuando previamente se advirtio acerca de la necesidad de llevar hasta sus ultimas consecuencias la antropologia realista para incluir al altruismo. Asi, el realismo de la imaginacion negativa esconde una paradojica contracara reduccionista, en lo inmediato de su propio reclamo.

No obstante el comentario precedente, el realismo, como postura politica y metodologica, obtiene de la obra de Aron un buen ejemplo de su desarrollo y permite, subsidiariamente, reposicionar un nuevo punto de vista en el autor frances.

El gran fenomeno politico que atraviesa la vida de Raymond Aron es el totalitarismo. De alli vendran sus reflexiones mas interesantes y sorprendentes (cuando diga, por ejemplo, que las democracias occidentales deberan aprender de algunas de las virtudes de los regimenes totalitarios) y que revelaran la vocacion realista de sus analisis. Si en un principio vera a los regimenes totalitarios bajo la optica del "maquiavelismo", abandonara esta posicion mas tarde en pos de otro de los temas mas importantes del libro, cuyo tratamiento Molina Cano no agota en Aron: las religiones seculares, insertandose asi en otro campo importante de la reflexion sobre la politica.

En nuestra reconstruccion, no respetaremos a rajatabla la division de capitulos establecida por Molina Cano, quien titula tematicamente las caracteristicas que observa en la obra de Aron (Primado de lo politico Ideologia --Maquiavelismo--Realismo Politico--Religiones seculares) debido a que, a nuestro modo de leer, los temas atraviesan a todos los capitulos. Lo interesante del trabajo que presentamos aqui es precisamente la habilidad de su autor para conectar los temas que prefiere estudiar sin estancarse en compartimentos, pues tiene claro que un pensador trabaja con redes conceptuales y no con separaciones de conceptos.

En Raymond Aron, la aplicacion del metodo realista evidencia la prioridad de la observacion por sobre la etica. Resultado de ello, el pensador frances asumira todas las consecuencias de su postulado en ideas tales como la autonomia de la politica, el caracter indeseable de las elecciones politicas (que recuerda al famoso "pacto con el diablo" senalado por Max Weber, sobre lo inevitable de decidir lo imperfecto en la politica) y, la tercera consecuencia senalada por Molina Cano, la superioridad de la politica como hecho social englobante de las demas esferas de la vida. Dicha perspectiva de analisis la aplica Aron a varios objetos y sujetos de reflexion, pero muy especialmente al totalitarismo. A los regimenes totalitarios los considera una variante de la sociedad industrial y los coloca junto a las democracias, ambos especies de ese mismo genero, sin implicar por ello la busqueda de una teoria general de la politica. Tal vez, esto explique el oficio periodistico del autor, consecuencia probable del caracter provisorio de todo conocimiento politico, que puede impulsar a la escritura de coyuntura, dado el bajo grado de formalizacion cientifica del metodo realista.

Estas elecciones teoricas posicionan a Aron dentro del espectro de pensamiento de su epoca. Como anticomunista constante fue un critico enfatico de la moralina del intelectual frances de los anos sesenta, que inclina a la izquierda hacia el denuncismo comodo que prescinde de las complicaciones de la decision y del poder. Pero tambien se distancia del incipiente neoliberalismo que en los anos 60 comienza a abrirse paso hacia su predominio actual y cuya tesis economicista recuerda paradojicamente al marxismo, pues la idea de que la planificacion conduce de modo indudable al autoritarismo, amen de falsa, es determinista como premisa cientifica. (1) Al contrario de estos puntos de vista, el intelectual frances se declara ideologicamente keynesiano. Por ultimo, se diferencia del liberalismo ortodoxo que plantea la neutralidad valorativa del Estado, al proclamar la necesidad de una comunidad anclada en valores indiscutibles, aun en las plurales y tolerantes democracias occidentales, un tema cuya importancia politica no puede ser negada por el temor a los regimenes de partido unico.

Este rechazo por igual al marxismo y al neoliberalismo surge precisamente de la imposibilidad de subsumir la politica a la economia. La politica es una esfera de accion autonoma, dice Aron, en coincidencia con la larga trayectoria del realismo politico. Pero no se trata unicamente de la independencia de la esfera de la politica, sino tambien de su primacia. En terminos conceptuales, aqui afirma Aron lo que suele distinguirse como "La" politica y "Lo" politico, esto ultimo como aquello que abarca de modo superior al resto de las actividades humanas. En palabras de Molina Cano (2013): "cuando Aron se refiere al primado de lo politico [afirma que] en un sentido antropologico, la politica es mas importante que la economia porque afecta, 'por definicion', al sentido de la existencia" (p. 25).

Deciamos que Aron fue un autor atravesado por los problemas tipicos del siglo XX. Precisamente su contexto habilita la creacion de un concepto sociohistorico esencial: la sociedad industrial. Sin embargo, esta idea no debe hacer pensar en una explicacion materialista, de tipo estructural clasista, sino mas bien en la descripcion de un proceso de decision politica. La politizacion de este concepto sociologico le permite incorporar a los regimenes totalitarios y a los democratico-liberales occidentales bajo una misma categoria, porque el siglo XX no habria proporcionado mas que dos decisiones posibles de organizacion politica de la sociedad: las del Estado laico de partidos y las del Estado ideologico o de partido unico.

Decisiones fueron las que generaron resultados politicos para conformar eso que se llama sociedad industrial. Lo dicho, comprendemos a partir del trabajo de Molina Cano, no reviste importancia solo por la recolocacion taxonomica entre regimenes democraticos y totalitarios, sino sobre todo porque antecede a la afirmacion de Aron acerca de la convergencia futura entre los dos sistemas en el mundo internacional. Dicha prediccion fue equivocada, pero aun asi da a ver la idea aroniana sobre la relacion entre estos regimenes, que descontextualizada puede parecer mas que polemica: hay que rescatar y apropiarse de las mejores politicas implementadas por los totalitarismos. Si ambas son sociedades industriales, deberia ser posible aprender de las totalitarias, una vez depurados todos sus evidentes crimenes e inconvenientes. Por lo tanto, recomponer los elementos del regimen totalitario podra, aunque parezca insolito, mejorar a nuestras sociedades demoliberales.

Tres campos de estudio se extraen de la observacion de Aron sobre los regimenes totalitarios reconstruidos por Molina Cano. Las ideologias, el maquiavelismo y las religiones seculares denotan distintos puntos de vista que a lo largo de su obra Raymond Aron utilizo para iluminar su comprension sobre los totalitarismos, pero tambien para determinar que elementos podemos reutilizar en favor de las democracias occidentales.

En el primer aspecto, la sociedad industrial se caracteriza por la produccion de una burocracia intelectual que opera como una especie de poder cultural. Esto es patente en el regimen sovietico, razon por la cual Aron lo llama "sinistrismo".

El maquiavelismo, o la cuestion de los medios de la politica, aparece en Raymond Aron asociado a una disputa con Jacques Maritain. Este ultimo resalta el caracter destructivo del maquiavelismo, de la fuerza como potencia desinteresada que desprecia la pregunta por el bien comun. Aron asume la posicion contraria, en el la fuerza-potencia de los medios no imposibilita el bien comun. Mas bien lo contrario, opera como su complemento, pues la potencia-fuerza del medio tambien explica la realizacion efectiva del bien comun. En su version totalitaria, Aron lo descubre como una forma moderna de tirania, formula extrema del "maquiavelismo".

Probablemente, la cuestion relativa a la religion civil sea otro de los temas generales mas importantes del texto que presentamos, aunque por debajo del realismo politico. Molina Cano incorpora a Aron dentro de la tradicion de autores que reflexionaron sobre esta cuestion (desde Rousseau y Condorcet, hasta Le Bon y Pareto). Lograr un efecto similar al de las religiones tradicionales en los regimenes politicos secularizados caracteriza a las reflexiones sobre este topico. Es en el siglo XIX, destaca Molina Cano, donde comienza a sospecharse de la forma religiosa del socialismo. Sin embargo, la importancia social de aquello que en la tradicion de pensamiento politico se denomina religion politica traspasa al totalitarismo para convertirse tambien en una de las necesidades de los regimenes demo-liberales.

Con todo, el analisis de la sociedad industrial en su aspecto totalitario y desde una metodologia realista permitieron extraer tres componentes de la politica, el maquiavelismo, las religiones seculares y la ideologia, que Aron reclama tambien para las sociedades democraticas, previa disminucion de su intensidad. Asi, propone un uso moderado de las ideologias, aboga por un cierto tipo de fe secular proporcionada e inspirada en las formas religiosas como instrumento necesario para la construccion de comunidad y, finalmente, un maquiavelismo moderado dentro del cual el autor podria ser posicionado, aunque el prefiera definirse como un "observador comprometido". La moderacion respecto de estos tres puntos, surgidos de una reflexion sobre el totalitarismo, ingresan en los regimenes occidentales precisamente por constituir tambien sociedades industriales, es decir por compartir un genero comun con aquel.

Como pudo verse, el trabajo del profesor Molina Cano extrajo una serie de reflexiones politicas sobre la obra de Aron, que a partir de su hipotetica conversion al realismo ilumina aspectos usualmente pasados por alto, dado que muchos autores rapidamente deciden tomarlo por liberal.

A nuestro modo de ver, Molina Cano habilita con su trabajo una linea de investigacion sobre la relacion entre la obra de Raymond Aron y el pensamiento conservador que radicalizaria aun mas su corrimiento de las filas del liberalismo. El profesor espanol, sin profundizar sobre el tema, lo sugiere en varios pasajes. Naturalmente, el realismo tiene muchas vinculaciones con el conservadorismo (la baja predisposicion a la fantasia politica, el anclaje a la realidad para el estudio de lo politico) pero tambien distancias identificadas en cierta predisposicion a concebir una relacion estrecha entre moral y politica, presente en los conservadores desde Edmund Burke (Nisbet, 1986). Basten dos ejemplos extraidos de la obra que resenamos. En el primero el intelectual frances afirma: "las democracias son esencialmente conservadoras, pues aspiran a conservar los valores tradicionales sobre los que se funda nuestra civilizacion" (Molina Cano, 2013, p. 51). El segundo, traido por el mismo Molina Cano (2013), acerca de la afiliacion de cierto espiritu moderado ingles al momento de observar la politica: "Aron prefiere la experiencia inglesa de la politica, 'apegada siempre a la realidad'" (p. 18).

Por ultimo, el texto deja pendiente el problema de la distincion etica entre el totalitarismo y la democracia, dificil de abarcar para el metodo realista, y sin la cual no podria responderse filosoficamente el por que de la preferencia por las democracias.

https://doi.org/10.24215/23468904e079

REFERENCIAS

Hayek, F. (1978). Camino de servidumbre. Madrid: Alianza.

Molina Cano, J. (2013). Raymond Aron, realista politico. Del maquiavelismo a la critica de las religiones seculares. Madrid: Sequitur.

Nisbet, R. (1986). Conservadurismo. Madrid: Alianza.

NOTAS

(1) A nuestro modo de ver, la simplificacion neoliberal es incluso peor: para Hayek (1978), no solo la planificacion conduce al totalitarismo, sino que el mero acto de intervencion y regulacion estatal en la economia es en si mismo autoritario.

Fabricio Ezequiel Castro

Universidad de Buenos Aires/Instituto de Investigaciones Gino Germani/CONICET, Argentina

fabricioecastro@hotmail.com
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Title Annotation:LECTURAS
Author:Ezequiel Castro, Fabricio
Publication:Cuestiones de Sociologia: Revista de estudios sociales
Date:Feb 1, 2019
Words:2740
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