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Mistica y escolastica: la influencia de santa Teresa de Avila en Domingo Banez.

Resumen: En este articulo se analiza el posible influjo que pudo ejercer la mistica de santa Teresa en la teologia de Domingo Banez, O. P. con respecto al fin practico de la Teologia. Para el maestro dominico hay un conocimiento de Dios que trasciende el conocimiento meramente formal alcanzandose un conocimiento por via de eminencia causado por la union con Dios. Por esto entre los grandes teologos se encuentran los que han alcanzado una caridad perfecta y una experiencia de Dios. De este modo se ve posible el dialogo fecundo entre mistica y escolastica tradicionalmente vistas como incompatibles.

Palabras clave: Santa Teresa de Avila, Domingo Banez, Mistica, Escolastica.

Abstract: This article analyzes the possible influence of the mysticism of St. Teresa in the theology of Domingo Banez with regard to the practical aim of theology. For the Dominican magister, there is a knowledge of Cod that--being a knowledge caused by the union with Cod and obtained through the way of eminence--transcends the merely formal knowledge. That being the case, among great theologians, some have achieved a perfect charity and an experience of Cod. Henceforth, it is possible to establish a fruitful dialogue between mysticism and scholasticism, though these two have traditionally been considered incompatible.

Keywords: Saint Teresa of Avila, Domingo Banez, Mysticism, Scholasticism.

Mysticism and Scholasticism: the Influence of Saint Teresa of Avila on Domingo Banez

Entre los diversos consejeros espirituales de santa Teresa se encuentran varios dominicos vinculados a la Escuela de Salamanca (1) entre los que destaca por la profundidad y duracion en el trato el P. Domingo Banez (2). Este catedratico de Prima en Teologia le confeso durante seis anos (1562-1568) y fue su consejero en muy diversos asuntos (3) hasta su muerte. Sin embargo, Domingo Banez acabo siendo una figura muy polemica con motivo de la controversia de auxiliis. Para sus detractores era un hombre envidioso, rencoroso, alucinado, falsario, rencoroso e intransigente, que apelo a la astucia, a la mentira y al abuso de poder (4). Para sus defensores fue un ejemplo de nobleza, modestia, humildad, paciencia, prudencia unida a la tenacidad y magnanimidad; ejemplo de pobreza y penitencia, ademas de sabio, culto, profundo, ameno y elocuente predicador 5. Sin duda el peso de la agria controversia de auxiliis constituye una seria remora para tratar sin apasionamiento la figura de este teologo salmantino. En todo caso, a la vista de las duras palabras de sus criticos cuesta trabajo pensar que la Madre Teresa confiara a Banez no solo la guia de su alma sino muchos aspectos de la reforma que estaba acometiendo (6).

Las relaciones entre Banez y santa Teresa han sido suficientemente documentadas en los trabajos de Alvarez (7), Martin (8), Mandonnet (9), Lepee (10), Alvira (11) y mas recientemente por Maroto (12). Todos ellos destacan la preocupacion de santa Teresa por poseer una solida base doctrinal de su espiritualidad. Banez fue asi la garantia doctrinal--buscada por la misma santa--de sus escritos y ensenanzas (13). No obstante, quizas quede todavia por investigar la relacion en sentido contrario; es decir, como la experiencia de santidad de Teresa de Avila influyo en la teologia de Banez. Esta hipotesis de trabajo debera ser refrendada por un analisis mas detenido de la obra baneciana, y en general de las obras de otros teologos escolasticos, pero por el momento me limitare a apuntar la influencia de Teresa de Avila en Banez cuando este trata del caracter practico de la Teologia.

1. CONTEXTO DOCTRINAL DE LAS RELACIONES ENTRE TERESA DE JESUS Y EL MAESTRO BANEZ

Desde el otono de la Edad Media se produce una progresiva separacion entre la teologia mistica y teologia escolastica que se consumo en el siglo XVII. De este modo, la teologia escolastica tendria un caracter cientifico, logico, filosofico, intelectual; mientras que la teologia mistica, poseeria un caracter practico, espiritual, afectivo. Una procede por via de entendimiento; la otra por via del amor. Este antagonismo se vio plasmado en la oposicion entre los escolasticos y los <<recogidos>> que propugnaban nuevas formas de espiritualidad, mas intimista, la <<mistica del recogimiento>> unida a la religiosidad de los <<alumbrados>> (14). En tiempo de Banez y santa Teresa habia comenzado a extenderse este tipo de religiosidad que no estuvo exenta de desviaciones y excesos, que fueron denunciados por los teologos escolasticos, principalmente dominicos. Santa Teresa quiso acudir a religiosos doctos, entre los que se encontraba Banez, que garantizaran no solo la ortodoxia doctrinal de sus afirmaciones sino tambien la solidez intelectual de su espiritualidad (15). De este modo Banez acabara convirtiendose en puente de union entre los <<espirituales>> y misticos con la escolastica de su tiempo.

Desde 1562, a raiz de la valiente defensa que el P. Banez hizo en Avila de la fundacion del primer convento reformado (16), santa Teresa lo toma por confesor. En 1567 Banez pasa al convento de santo Tomas de Alcala; entonces dejo de confesarla (17), pero no dejo de buscar su consejo. La defensa de Banez de la persona y obra de santa Teresa se prodigo a lo largo de todos estos anos; incluso despues de la muerte de la fundadora salio en defensa de la reforma (18). En 1575, junto a la censura del libro de la Vida de santa Teresa redacta un informe para la Inquisicion sobre las revelaciones divinas de la reformadora (19). En 1591 el dominico salmantino declarara en Salamanca para el proceso de canonizacion de santa Teresa. Durante veinte anos, el dominico volco todo su prestigio y consejo en apoyo de la reforma carmelitana, sintiendo como propia la reforma de las descalzas (20). Estaba persuadido de la eximia santidad de Teresa, y es logico que en su tarea academica tuviera esto muy presente (21). En el proceso de canonizacion de santa Teresa, Banez declara su camino de santidad (22) Es por tanto razonable pensar que el contacto con la vida de la mistica abulense marco tambien la propia vida academica de Banez.

En efecto, en las actas del proceso de beatificacion se recogen testimonios de como el maestro dominico declaraba en las aulas salmantinas leyendo la materia De Charitate la santidad de vida de Teresa de Ahumada, diciendo de ella que Dios mostraba los efectos de la verdadera caridad (23). Como dato indicativo podemos senalar que los comentarios impresos sobre la virtud de la caridad vieron la luz en 1584 Scholastica Commentaria in II-II (De fide, spe et charitate) y ese mismo ano publica los Scholastica Commentaria in I Pars (donde se halla el tratamiento de la Teologia como ciencia). Como se puede apreciar, pocos anos despues de la muerte de Teresa ya se hacia eco de su vida espiritual manifestada en los fenomenos misticos: y la impronta de su santidad se dejaba ver en las ensenanzas del catedratico salmantino.

2. SOBRE EL CARACTER PRACTICO DE LA TEOLOGIA

Antes de entrar a exponer los textos de Banez sobre el caracter practico de la Teologia conviene aclarar que en la escolastica tomista lo practico es aquello que se ordena a la accion, mientras que especulativo es lo que se ordena al saber como un fin en si mismo. La inteligencia humana tiene como fin propio conocer, pero tambien puede conocer para dirigir la accion. No son necesarias dos facultades, sino una unica facultad con dos funciones, pues la inteligencia, que de suyo es especulativa, se hace practica por extension. La cuestion se puede plantear en estos terminos de preeminencia: ?es mas perfecto conocer para obrar, u obrar para conocer? O de manera mas concreta; la Teologia ?se propone primeramente conocer a Dios o amarle?

Al comienzo de la I Pars de la Summa se pregunta santo Tomas si la Teologia es una ciencia practica, y concluye: <<La doctrina sagrada, [...] siendo una abarca todo lo que concierne a las ciencias filosoficas por el aspecto formal bajo el que lo considera, esto es, en cuanto puede ser conocido por la luz divina. De ahi que, aun cuando las ciencias filosoficas unas sean especulativas y otras practicas, sin embargo, la doctrina sagrada las abarca todas de la misma forma que Dios se conoce a si mismo y su obrar con la misma ciencia>> (24). No obstante, la Teologia <<es una ciencia mas especulativa que practica porque trata principalmente mas de lo divino que de lo humano; pues cuando trata de lo humano lo hace en cuanto que el hombre, por su obrar, se encamina al perfecto conocimiento de Dios, puesto que en ese conocer consiste la felicidad eterna>> (25).

Tomas de Aquino retoma la division de las disciplinas de Aristoteles, segun la cual los habitos practicos del hombre son la prudencia y el arte, y los especulativos la ciencia, la sabiduria y el habito de los principios. La misma inteligencia deviene practica ordenandose a un fin que no es su propia operacion; por eso siempre sera algo secundario para ella. Santo Tomas parece romper asi con la tradicion anterior al asignar como primaria para la Teologia su dimension especulativa. Hasta entonces los teologos agustinianos coincidian en rechazar un fin puramente especulativo al saber teologico, y venian a proponer una teologia que acentuaba la dimension afectiva. El Doctor Angelico afirma que la Teologia es principalmente especulativa porque la naturaleza de una ciencia se determina en funcion de su fin, y el fin ultimo de esta doctrina es la contemplacion de la verdad primera en el cielo. Si para la Teologia anterior, el pensamiento debia ser principalmente medio para la accion, para Tomas de Aquino, la accion no es el fin inmediatamente buscado por esta ciencia, sino la contemplacion. Veamos como estas ideas son retomadas por la teologia de Domingo Banez.

El maestro salmantino sintetiza en dos conclusiones el contenido del breve articulo tomasiano. Por una parte afirma que la Sagrada doctrina es mas especulativa que practica, ya que es mas principal tratar de las cosas divinas que de los actos humanos (26). Por otro lado, la Sacra doctrina incluye en si la dimension practica y la especulativa, mientras que en las demas ciencias se distinguen estas dos dimensiones por razones particulares. Y esto se debe a la simplicidad de la luz divina bajo la cual se consideran todas las cosas que atanen a la Sagrada doctrina; y tambien por asimilacion a la ciencia divina por la que Dios se conoce a si mismo y todas las cosas que hace (27). Esta ultima conclusion es la que Banez pasara a disputar mas extensamente.

3. ENTENDIMIENTO ESPECULATIVO Y PRACTICO FORMALMENTE CONSIDERADOS

En los preambulos de la disputacion, Banez adelanta una distincion fundamental acerca del entendimiento practico y especulativo. En primer lugar, uno y otro pueden considerarse en cuanto a las oposiciones por las que se dividen los habitos finitos y de orden inferior. De otro modo, pueden considerase no con las diferencias determinadas y contrarias, sino quitadas las imperfecciones por las que se oponen: y de este modo conviene a la ciencia divina (28). El maestro salmantino explica que en ese orden inferior lo especulativo dice perfeccion porque se ordena a la contemplacion; pero lleva aneja una imperfeccion: el no ser de ningun modo regla del obrar (29). Por otro lado, lo practico manifiesta una perfeccion: ser causa del obrar, que en si mismo es la maxima perfeccion, ya que ser causa efectiva implica perfeccion. No obstante, lleva tambien aneja una imperfeccion: de ningun modo se ordena a la contemplacion (30). No obstante, si en el ambito de la ciencia finita lo practico y lo especulativo se toman sin las imperfecciones que implican las diferencias excluyentes, no habria diferencia esencial entre lo practico y lo especulativo (51). Hace notar Banez--citando a Cayetano--que se refiere a la ciencia finita--es decir, humana--puesto que referida a la ciencia infinita--esto es, a la divina--entre lo especulativo y lo practico no hay una diferencia esencial (32).

Puestas estas premisas Banez llega a algunas conclusiones. Desde la primera perspectiva, la Teologia es considerada como una ciencia primera y esencialmente especulativa y secundariamente practica, porque los actos se ordenan a la operacion como medios necesarios para la contemplacion (33). Es una doctrina tomista afirmar que la Teologia es principalmente especulativa porque trata de las cosas divinas; mientras que desde el punto de vista practico la Teologia trata de los actos humanos, lo cual es secundario respecto a la contemplacion de Dios en la que consiste la bienaventuranza. Ademas, la verdad especulativa es mas abstracta y noble que el bien y por tanto posee mayor preeminencia (34).

Por otro lado, segun la segunda acepcion, es decir, abstrayendo las imperfecciones y diferencias, la Teologia es formalmente practica y especulativa por ser una cierta participacion de la ciencia divina (35). La limitacion de la ciencia humana establece la distincion formal entre las ciencias, asi como la distincion entre lo practico (cuyo fin es la accion) y lo especulativo (cuyo fin es la contemplacion). Sin embargo, si se considera el conocimiento humano en cuanto que participa del conocimiento divino, que es infinito, puede abstraer las imperfecciones de los conceptos humanos--finitos e imperfectos--, y acceder a un nivel donde se perderian las diferencias excluyentes entre lo practico y lo especulativo.

Hasta aqui Banez se mueve dentro de la mas pura ortodoxia tomista. Pero dos conclusiones hacen poner en duda lo afirmado hasta el momento. Sin abandonar expresamente la doctrina de Tomas de Aquino ni la de Cayetano, afirma Banez que es probable que la Teologia no sea formalmente especulativa ni practica, porque esta distincion se toma de las ciencias finitas y de orden inferior (36). Y en otra conclusion afirma: <<si lo especulativo se toma en cuanto a la diferencia de las ciencias finitas y de orden inferior, es probable que la Teologia sea formalmente especulativa, pero no [formalmente] practica, sino de modo eminente>>". La razon de esta afirmacion hay que encontrarla en la distincion entre principio proximo y remoto de la operacion y de la especulacion: la Teologia es regla proxima de la especulacion, pero no de la accion (38).

En mi opinion, Banez quiere mostrar la insuficiencia de la consideracion meramente formal aplicada a la Teologia, incluso entendiendo esta como una cierta participacion de la ciencia divina. Y esto le servira para introducir un tipo de conocimiento de un orden superior: el conocimiento por eminencia.

4. EL CONOCIMIENTO POR EMINENCIA

En los preambula (o notabilia) de la cuestion Banez--siguiendo a Cayetano--introduce la consideracion intelectual por eminencia, segun la cual una forma contiene muchas otras de modo eminente por tratarse de una forma de un orden mas alto y mas perfecto, reduciendo a unidad la diversidad de formas (39). En primera instancia, los ejemplos aducidos se refieren al conocimiento angelico y al conocimiento de Jesucristo que conocen de modo superior y unitario lo que en los entendimientos inferiores se halla multiplicado y diversificado. Siendo la Teologia una cierta participacion de la ciencia divina es evidente que se trata de una ciencia de orden superior (40). Tomas de Aquino y Cayetano comparan este conocimiento al que se encuentra en el sensorio comun que contiene de modo eminente e indiferenciado el conocimiento diferenciado de los sentidos externos que se encuentran en un orden inferior.

Teniendo esto en cuenta, Banez concluye que la Teologia es a la vez ciencia practica y especulativa de modo eminente, si practico y especulativo se toman considerados en un modo en que se anulan las diferencias formales, propias de un conocimiento de orden inferior. Y esto no implica que estas diferencias opuestas convengan a la misma cosa de modo eminente (41). Las razones aducidas ilustraran bien la propuesta baneciana.

En primer lugar, el objeto de la Teologia contiene de modo eminente lo practico y lo especulativo, luego la Teologia contiene de modo eminente uno y otro, puesto que el habito <<degusta>> o <<saborea>> la naturaleza del objeto, que es Dios en cuanto pertenece al orden sobrenatural. En efecto, Dios es lo maximamente digno de contemplacion, y a la vez, como fin ultimo de todos los deseos, dirige de algun modo la accion (42). Por otro lado, asi como la fe es eminentemente practica y especulativa, pues exige los dones del Espiritu Santo que son practicos y especulativos, asi la Teologia que presupone la fe, sera tambien un conocimiento eminente (43).

La segunda prueba de la conclusion dice asi: <<la Divina Teologia que es ejemplar de nuestra Teologia, es practica y especulativa a la vez; por consiguiente tambien lo sera nuestra Teologia que es impresion de aquella ciencia divina>> (44). Ya en el articulo anterior de la Summa (ad 2), santo Tomas afirmaba que la Sacra doctrina es el trasunto en el hombre de lo que es la ciencia divina (quaedam impressio divinae scientiae). Esta expresion es tomada literalmente por Banez. De este modo, segun el dicho escolastico de <<lo que esta disperso en las cosas inferiores esta unido en las superiores>>, una vez alcanzada la realidad suprema no solo aparecera todo unido, sino reducido a unidad; y no una unidad de composicion, sino una unidad de simplicidad como es propio de la esencia divina.

La tercera razon parece especialmente relevante para nuestro proposito: <<La vision beatifica es eminentemente practica y especulativa; luego tambien la misma Teologia es eminentemente practica y especulativa. La consecuencia es manifiesta: puesto que parece ser igual la proporcion entre la Teologia que es de orden sobrenatural, y la vision beatifica>> (45). A la Teologia esencialmente considerada, le compete dirigir el obrar moral y practico; pero no como regla proxima del obrar, sino como razon superior que incluye tambien la razon especulativa. Dado que la Teologia versa sobre Dios en cuanto que es la verdad infinitamente contemplable en la luz divina, tambien la Teologia mira a Dios en cuanto fin ultimo, y por consiguiente capaz de dirigir los medios con vistas a la consecucion del fin (46). Banez introduce la figura del sol como imagen adecuada para comprender de que modo se encuentran contenidas de modo eminente las perfecciones propias del orden inferior: el sol es eminentemente calido por poseer una forma de un orden mas alto, esto es, la luz, que de modo eminente contiene el calor y otros muchos efectos (47).

Banez termina la exposicion de sus conclusiones dando una ultima prueba con la que pueden probarse todas las conclusiones apuntadas: <<La Teologia se ordena a la vision beatifica como fin ultimo, para la que esencialmente esta proporcionada la Teologia, la cual es del mismo orden que el sobrenatural; pero la vision beatifica es especulativa y practica, luego la Teologia es especulativa y practica>> (48). La practicidad de la Teologia no proviene unicamente del empeno del que la aprende sino de la luz revelada y del habito de la fe de donde procede (49). Y esto de un doble modo. En primer lugar, porque la fe es una virtud no solo especulativa sino tambien practica, casi como la sinderesis que evita el mal y empuja a realizar el bien (50). En segundo lugar, la Teologia es tambien practica por su union con los dones intelectuales de ciencia y sabiduria--los cuales se dan junto con la misma luz de la fe--, que son sin duda practicos, como ensena santo Tomas: la razon superior versa acerca de las cosas divinas contemplando y deliberando (51). Por consiguiente, <<la razon superior, en cuanto que versa sobre Dios como objeto sobrenatural es necesario que de un modo mas alto contemple y delibere sobre las cosas divinas: esto lo hace mediante la fe y los dones sobrenaturales. De aqui se sigue que en circunstancias iguales sera mas docto en Teologia quien tuviera caridad que quien no la tuviera. Porque sin caridad no se encuentran de este modo unidos los dones del Espiritu Santo con la fe que ilumina la mente y da inteligencia a los ninos. Por lo que vemos que teologos egregios fueron adornados con no poca santidad>> (52). Anos mas tarde, al comentar esta misma cuestion subraya el papel de la caridad sobrenatural en orden a la inteligencia de las cosas divinas (53).

5. TERESA DE JESUS Y EL CONOCIMIENTO MISTICO

Santa Teresa leyo los tratados de teologia mistica de la epoca, pero poco o nada entendia hasta que Dios le hizo tener experiencia de El (54). Ella misma afirmaba despues que <<muy poca u casi ninguna necesidad he tenido de libros>> (55). Su conocimiento de Dios provenia por via de experiencia (56), un conocimiento mucho mas alto que el proveniente del estudio. Teresa tenia clara conciencia de poseer un carisma mistico que le permitia captar el sentido de las misteriosas realidades interiores y superar su inefabilidad. En sus relatos espirituales, se advierte que la union mistica supone una suspension de las facultades intelectuales y volitivas que contemplan a Dios (57). El camino de esa union mistica es descrito en varias ocasiones por la santa, pero no de manera sistematica a modo de tratado de espiritualidad, sino como comunicacion de una experiencia vivida. La union mistica recorre diversos pasos, desde la primera experiencia difusa de lo sobrenatural (58), y la transformacion de la inteligencia y la voluntad, pasivamente atraidas por lo sobrenatural (59) hasta llegar a los estados de <<desposorio espiritual>> (60) y de <<matrimonio espiritual>> (61). El hombre es llevado a un nuevo conocimiento de si mismo, con un amor afectivo, con una comunion directa de las personas divinas (punto culminante de la vida cristiana). En los sucesivos grados de oracion, la inteligencia y la voluntad son encaminadas a una vida y dinamismo superiores, donde estas potencias son asumidas por Dios. En este proceso no solo hay una fuerte experiencia afectiva, sino tambien intelectual y volitiva: Dios aparece como la Verdad en relacion a la cual dependen todas las demas verdades (62).

Las experiencias misticas de la santa dejarian una honda huella en Banez, ya sea por la lectura que hizo del libro de la Vida, ya sea por las experiencias comunicadas directamente por ella. La caridad perfecta conferia a Teresa un grado de conocimiento de Dios mucho mayor que el que proporciona el estudio y la lectura de los tratados escolasticos: un grado eminente de participacion en la ciencia divina. La union mistica de Dios supone una participacion mas plena en la esencia divina y en la divina ciencia, lo que confiere un saber de orden mas alto, eminente en grado sumo, de Dios, objeto de la Teologia. Dios aparece asi como el fin ultimo maximamente amable al que se deben dirigir todos los medios de la accion: fin ultimo maximamente contemplable.

Domingo Banez no solo conocia los movimientos espirituales renovadores de su tiempo, sino que tambien capto la necesidad de la experiencia creyente (y de la santidad) en el desarrollo del quehacer teologico. Al tratar de la tarea del teologo, Banez afirma que debe considerarse a si mismo como un hombre transferido a otro mundo invisible, citando el ejemplo de san Pablo que una vez caidas las escamas de sus ojos naturales pudo contemplar las realidades divinas (63). Solo asi podra trasmitir de una manera mas acabada--aunque nunca suficiente--el objeto de su estudio que es el mismo Dios. Por consiguiente, la teologia ha de comenzar realizandose en un orden de connaturalidad o cercania con lo divino; esta connaturalidad es posible por la fe y por los dones del Espiritu Santo. Asi la Teologia obtiene luces muy provechosas, antes de que la inteligencia busque razones (64). Esto quiere decir que la labor del teologo no puede ir desligada de la experiencia de la fe vivida, en virtud del caracter sapiencial de la Teologia (65). El teologo ha de unirse a Dios como condicion de su investigacion racional (66), de tal modo que <<no puede ser simplemente un perito, ni un consejero, ni siquiera un especulador. Es bastante mas. Debe serlo. Su mision se transfiere al mundo de Dios, donde debe ser vidente del reino de Dios, suprimidas en lo posible las pesadas adherencias que le impidan comprender>> (67).

La experiencia creyente no se limita solo a la experiencia personal sino que se enriquece con la experiencia y trato con personas espirituales. Por su parte anade Garrigou-Lagrange: <<Domingo Banez [...] decia que los teologos despues de haber pasado los anos entregados al estudio de la teologia, sacan gran provecho del trato con personas espirituales>> (68). Parece evidente que esta alusion esta fundada en la experiencia que le proporciono su trato frecuente con santa Teresa. Mas adelante advierte Garrigou al hablar de la tarea de los teologos: <<no es posible que se den cuenta exacta de las inmensas riquezas espirituales contenidas en los tratados que explican; y hasta corren riesgo, si explican teologia positiva, de convertirse, sobre todo, en historiadores; o, si explican la teologia especulativa, de no pasar de logicos o metafisicos, y exponer los mas excelsos misterios sobrenaturales desde un punto de vista relativamente inferior>> (69).

Seria preciso ampliar nuestro estudio a otras obras del maestro salmantino, pero con lo alcanzado hasta el momento esta justificado, en mi opinion, avanzar que la dicotomia entre mistica y escolastica encuentra en santa Teresa y en Banez una sintesis posible entre el saber especulativo, abstracto, propio de la escolastica, y la experiencia vivida y concreta del Dios vivo que trasciende toda aproximacion formal propia de las ciencias humanas (70).

RECIBIDO: 22 DE ABRIL DE 2015 / ACEPTADO: 20 DE JUNIO DE 2015

Jose Angel GARCIA CUADRADO

Facultad Eclesiastica de Filosofia. Universidad de Navarra

Pamplona. Espana

jagarcia@unav.es

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(1) Teresa DE JESUS, <<Cuentas de conciencia, 57a, 11>>, en Idem, Obras completas, 9 ed. Madrid: BAC, 2006. Los siguientes dominicos ligados al convento de san Esteban de Salamanca fueron consejeros de santa Teresa en algun momento: Pedro Ibanez, Vicente Varron, Pedro Fernandez, Diego de Chaves, Bartolome de Medina, Felipe de Meneses, M. R. P. Provincial Salinas, Diego Yanguas, Juan de las Cuevas, Juan Gutierrez, Mancio del Corpus Christi, entre otros. Cfr. Alvarez, R, Santa Teresa y el P. Banez, Madrid: Imprenta de Lezcano y Compania, 1882, 55-67; Martin, F, Santa Teresa de Jesus y la Orden de Predicadores, Avila: Sucesores de A. Jimenez, 1909, 658-700; Inclarte, E., <<Santa Teresa y la orden dominicana>>, Teologia Espiritual 6 (1962) 443-468; Huerga, A., <<I domenicani nella vita e nella reforma di santa Teresa>>, Rivista di vita spirituale 17 (1963) 458-474.

(2) <<Ninguno puede saber mejor que yo los particulares favores y mercedes que Dios hizo a la Madre Teresa de Jesus, porque la confese muchos anos, y la examine en confesion y fuera de ella, e hice de ella grandes experiencias, mostrandome muy aspero y muy riguroso con ella, y cuanto mas la humillaba y menospreciaba, tanto mas se aficionaba a tomar mi consejo, pareciendola iba mas segura [...] Todo el tiempo que la trate, que fueron muchos anos, jamas vi en ella cosa contraria a la virtud, sino la mayor sencillez y humildad que jamas vi>>. BANEZ, D., <<Informaciones para la canonizacion de la santa>> (1591) en Salamanca, recogido por Silverio de santa Teresa, Procesos de santa Teresa, I, Burgos: Biblioteca Mistica Carmelitana, Monte Carmelo, 1934, 7. La declaracion completa se encuentra en 6-11. Tambien puede consultarse en Alvarez, R, Santa Teresa y el P. Banez, 166-171; y en Martin, F, Santa Teresa de Jesus y la Orden de Predicadores, 628-635.'

(3) <<Con el maestro fray Domingo Vanes [sic.], que es consultor del santo Oficio ahora en Valladolid, me confese seis anos (y siempre trata con el por cartas, cuando algo de nuevo se le ha ofrecido)>>. Teresa DE Jesus, Cuentas de conciencia, 57a, 11. Y poco despues dice: <<Esto que ha escrito dio al padre maestro fray Domingo Vanes--que esta en Valladolid--, que es con quien mas ha tratado y trata>>. Ibid., 17. Santa Teresa se refiere a ella misma en tercera persona.

(4) Cfr. Dubberly, W., <<Cardinal Bellarmine>>, The Month 10 (1879) 153-171; SCHNEEMANN, G., Controversiarum de divinae gratiae liberique arbitrii concordia initia etprogressus, Friburgui Br.: Herder, 1881 (General Books LLC, 2012); VELEZ, P. M., <<Algunas observaciones al libro de F. G. Bell sobre Fray Luis de Leon>>, Religion y Cultura 4 (1931) 105-127; 206-231 y 367-395; Astrain, A., Historia de la Compania dejestis en la Asistencia de Espana, III, Madrid: Razon y Fe, 1902-1925, 296-314; Erhle, E, <<Los manuscritos vaticanos de los teologos salmantinos del siglo XVI>>, Estudios Eclesiasticos 11 (1930) 160.

(5) <<Dans toute son activite scientifique Banez fit preuve d'un noble caractere et de grandes vertus. Il faut louer sa sincerite, son humilite, sa patience, son esprit d'oraison et de travail, sa magnanimite, sa tenacite a poursuivre une grande cause. Banez est une des plus belles figures du monde ecclesiastique et theologique de l'Espagne du XVIe siecles>>. Martin, R. M., <<Banez (Dominique)>>, Dictionnaire d'histoire et de geographie ecclesiastiques 6 (1932) 494. Cfr. tambien Alvarez, R, Santa Teresa y el P Banez, 119-128; Beltran de Heredia, V, <<Vindicando la memoria del maestro fray Domingo Banez>>, Ciencia Tomista 40 (1929) 312-322.

(6) No solo de cuestiones teologicas, sino tambien consejos de orden practico como el regimen economico que deberian tener los conventos reformados. Cfr. ALVAREZ VAZQUEZ, J. A., <<Teresa de Jesus y la Escuela de Salamanca>>, Cuadernos de Ciencias Economicas y Empresariales 37 (1999) 121-128.

(7) ALVAREZ, R, Santa Teresa y el P. Banez, cit.

(8) Martin, E, Santa Teresa dejesiisyla Orden de Predicadores, especialmente 117-159; 185-208; 269-303; 507-515.

(9) Mandonnet, R, <<Banez, Dominique>>, DTC 2/1 (1936) 141-142.

(10) LEPEE, M., Banez et Sainte Therese, Paris: Desclee de Brouwer, 1947.

(11) Alvira Dominguez, M. I., Vision de l'homme selon Therese d'Avila. Una philosophic de l'heroisme, Paris: Fx. de Guibert OEIL, 1992, 39-50.

(12) Maroto OCD, D. R, Lecturas y maestros de santa Teresa, Madrid: Editorial de Espiritualidad, 2009, 163-169.

(13) Acerca del <<tomismo>> que puede rastrearse en los textos de santa Teresa, cfr. Garcia Figar, A., <<Formacion intelectual de santa Teresa de Jesus>>, Revista de espiritualidad 4 (1945) 169-186; Martin, E, Santa Teresa de Jesus y la Orden de Predicadores, 209-227.

(14) Cfr. Huerca, A., Historia de los alumbrados (1570-1630), V: Teinas y personajes, Madrid: Fundacion Universitaria Espanola, 1994. Un reciente estudio sobre la cuestion con amplia bibliografia puede encontrarse en PASTORE, S., Una herejia espanola: conversos, alumbrados e Inquisicion (1499-1559), Madrid: Marcial Pons Historia, 2010.

(15) Es significativo que fuera Domingo Banez el autor de la censura del Libro de la Vida. Cfr. Santa Teresa de Jesus, Obras Completas, 230-232. Las referencias a Banez en el epistolario de santa Teresa son abundantes.

(16) El discurso completo de Banez se puede encontrar en Alvarez, P., Santa Teresa y el P. Banez, 162-164.

(17) Para los datos biograficos me remito a Garcia Cuadrado, J. A., Domingo Banez (1528-1604): Introduccion a su obra filosofica y teologica, Pamplona: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, 1999.

(18) Cfr. Alvarez, P., Santa Teresa y el P. Banez, 115. En este libro se publica tambien la correspondencia que se conserva entre Banez y santa Teresa donde se manifiesta su gran aprecio a la persona y consejo del maestro dominico.

(19) Publicado por Silverio DE Santa Teresa, R, Obras de Santa Teresa de Jesus, II: Relaciones espirituales, Burgos: Monte Carmelo, 1915, 133-152. Aparece atribuido este informe al P. Ibanez, pero hay motivos serios para atribuirselo a Banez. Cfr. De la Madre DE Dios, E. y STEGGINK, O., Tiempo y vida de santa Teresa, 3 ed. Madrid: BAC, 1996, 142, nt. 92. En este estudio se nombra en numerosas ocasiones a Banez como fuente documental.

(20) Cfr. Teresa de Jesus, Carta 63.

(21) En todo caso, en su informe sobre el libro de la Vida, Banez muestra una cierta prevencion hacia los sucesos misticos extraordinarios, aunque se inclina a pensar que su origen bien puede ser divino, tal como manifiesta mas extensamente en su informe a la Inquisicion de 1575. Cfr. nt. 19.

(22) <<En esta parte hay tantas particularidades, que si no es haciendo un nuevo libro, no se puede decir por via de testimonio ordinario. Y podra ser que siendo necesario yo haga un tratado donde se pueda entender por cuan cierto camino camino la Madre Teresa de Jesus>>.

(23) P. Andres de Ayala, premostratense, afirmaba en las informaciones sobre el proceso de santa Teresa que <<estudiando en esta Universidad de Salamanca en la facultad de Teologia, siendo un religioso y colegial en este su colegio de santa Susana en el ano de ochenta y tres u ochenta y cuatro, siendo catedratico de Prima de Teologia de esta Universidad el padre maestro fray Domingo Banez, de la Orden de santo Domingo, a quien este testigo oia y tenia por su maestro, en una leccion que estaba leyendo en las escuelas de esta Universidad de Salamanca, que era la de Prima, y leyendo la materia De Charitate, oyo decir este testigo al dicho padre maestro fray Domingo Banez, que habia confesado a la dicha venerable madre Teresa de Jesus algunos anos, y que habia conocido en ella grandisimo espiritu y santidad, en que mostraba Dios Nuestro Senor muy al descubierto los efectos que hacia la verdadera caridad en las almas de los devotos de Cristo, y otras razones a estas semejantes, encareciendo la grande virtud y santidad de la dicha venerable madre Teresa de Jesus>>. Silverio de santa Teresa, R, Biblioteca Mistica Carmelitana. Procesos de santa Teresa, III, Burgos: Monte Carmelo, 1935, 41-42.

(24) Tomas DE Aquino, Suma de Teologia, I, q. 1, a. 4, sol. Sigo la traduccion castellana de Madrid: BAC, 2001.

(25) Ibid.

(26) <<Secunda conclusio. Sacra doctrina magis est speculativa, quam practica. Ratio est, quia principalius agit de rebus divinis, quam de actibus humanis>>. BANEZ, D., Scholastica Commentaria in 1 Partem Summae theologiae S. Thomas Aquinatis, I, q. 1, a. 4, Valencia: FED A, 1934; <<Summa articuli>>, 35.

(27) <<Prima conclusio. Sacra doctrina comprehendit sub se practicum et speculativum, quae in aliis scientiis distinguuntur per particulares radones. Ratio huius sumitur ex simplicitate luminis divini, sub quo considerantur omnia ea, quae pertinent ad sacram doctrinam, et ex asimiladone ad scientiam Dei, qua se cognoscit et ea quae facit>>. IbuL, <<Summa articuli>>, 35.

(28) <<Secundo est notandum, quod speculativum et practicum dupliciter possunt considerari. Uno modo ut sunt diferentiae oppositae dividentes habitus finitos et inferioris ordinis. [...] Altero modo possunt accipi practicum et speculativum, non ut sunt differentiae determinatae et contrariae, sed ablatis imperfectionibus, quibus inter se opponuntur: et hoc modo conveniunt scientiae divinae>>. Ibid., 36-37.

(29) <<Nam speculativum prout inferiores ordinis est, dicit perfectionem, scilicet quod ordinetur ad contemplationein: habet tamen adjunctam imperfectionem, videlicet quod nullo modo sit regula operandi>>. Ibid.

(30) <<Practicum vero dicit perfectionem scilicet quod sit causa operis, quod quidem maxima perfectio est, nam esse causam effectivam, dicit perfectionem; habet tamen admixtam quandam imperfectionem, videlicet, quae nullo modo ordinetur ad contemplationem>>. Ibid.

(31) <<Practicum ergo et speculativum possunt accipi demptis his imperfectionibus, ita ut non sint diferentiae mutuo se excludentes. In quo sensu omnis habitus, qui perfecte disponit ad opus, sive sit proxima regula operis, sive remota, est fonnaliter practicus, sive compatiatur secum rationem speculativam, sive illam excludat. Et eodem modo loquendum est de habitu speculativo, quod omnis ille habitus erit speculativus, qui per se disponit ad speculationem sive sit proxima regula sive remota. Primo vero modo accipiuntur, ut sunt differentiae essentialiter dividentes scientiam finitam>>. Ibid. Con anterioridad Banez habia afirmado que lo practico se dice de aquello que es regla proxima de la operacion, e igualmente lo especulativo es regla proxima de la especulacion. Pero eliminadas esas diferencias, lo practico y lo especulativo es aquello que de manera proxima o remota dirige a la accion o a la especulacion. Cfr. ibid., Primera notabilia, 36.

(32) <<Dixi finitam; nam, ut bene dicit Cajetanus, cum respectu scientiae inftnitae practicum et speculativum non sunt differentiae essentiales>>. Ibid.

(33) <<Tertia conclusio. Theologia primo et per se est speculativa, secundario per se est practica>>. Ibid., 38.

(34) Ibid.

(35) <<Secunda conclusio. Si loquamur de practico et speculativo in secunda acceptione sublatis imperfectionibus, Theologia est speculativa et practica formaliter. [...] Intellectus humanus respectu diversorum est formaliter se practicus et speculativus, ut docet Divus Tho. in 1. p., q. 79, art. 11; ergo etiam Theologia potest habere hoc ipsum multo melius. Consequentia probatur. Quoniam est superioris naturae et excellentioris ordinis. Tertio probatur. Practicum et speculativum formaliter in illa secunda acceptione conveniunt divinae scientiae; ergo et Theologiae possunt convenire. Antecedens probatur manifeste. Nam practicum importat, quae sit causa agens et regula operationis ad extra; causa autem activa dicit perfectionem simpliciter, ergo potest Deo convenire formaliter. Sicut convenit ei scientia et sapientia formaliter. Consequentia vero probatur. Nam videtur esse omnino eadem ratio, cum Theologia sit quaedam divine scientiae participado>>. Ibid., 37-38.

(36) <<Probabile est, quod Theologia no sit formaliter speculativa, neque formaliter practica, sumendo speculativum et practicum ut sunt differentiae scientiae finitae, et inferioris ordinis>>. Ibid.

(37) <<Si speculativum suma tur, ut est differentia scientiae finitae, et inferiores ordinis, probabile est, quod Theologia sit formaliter speculativa, non tamen fonnaliter practica, sed eminenter>>. Ibid., 39.

(38) Ibid.

(39) <<Tertio est notandum cum Cajetano in hoc articulo, quod aliqua forma dicitur continere plures eminenter, eo quod est altioris et perfectionis ordinis. Et ea, quae in inferioribus sunt dispersa, in superioribus habent unitatem. [...] Et ita forma ordinis superioris facit effectus multarum formarum ordinis inferiores cum magna perfeccione demptis imperfectionibus. Id quod in inferioribus non fieret, nisi cum distinctione et multiplicitate formarum. Atque ita continere aliquid eminenter est esse formam alterius ordinis, quae maxima cum unitate et sine imperfectione facit effectus multarum formarum>>. Ibid., 37.

(40) <<Ultimo adverte cum eodem Cajetano in hoc articulo, quod Theologia est scientia et forma alterius ordinis. Nam omnes scientiae naturales sunt ordinis naturalis et inferiores; Theologia vero cum sit participado quaedam divinae scientiae, est scientia ordinis superioris. Et ideo eminenter continet sine aliqua divisione et imperfectione ea quae reperiuntur in omnibus scientiis inferioribus>>. Ibid.

(41) <<Theologia est simul practica et speculativa eminenter, si practicum et speculativum accipiantur priore modo, ut sunt differentiae dividentes habitum inferiores ordinis. Itaque non implicat, quod differentiae oppositae conveniant eidem rei eminenter>>. Ibid.

(42) <<Objectum Theologiae eminenter continet practicum et speculativum, ergo et ipsa Theologia eminenter continet utrumque. Consequentia probatur. Nam habitus sapit naturam objecti. Antecedens vero probatur primo. Quia objectum Theologiae est Deus ut pertinet ad ordinem supernaturalem; Deus vero est summum speculabile; et ea parte, qua est ultimus finis omnium desideriorum, dirigit ad operationem>>. Ibid.

(43) Ibid.

(44) <<Secundo probatur conclusio. Divina Theologia, quae est exemplar nostrae Theologiae, est practica et speculativa simul; ergo et nostra Theologia, quae est impressio illius scientiae divinae>>. Ibid.

(45) <<Tertio probatur. Visio beatifica est eminenter practica et speculativa, ergo et ipsa Theologia est eminenter practica et speculativa. Patet consequentia. Nam eadem videtur esse ratio de Theologia quae est ordinis supematuralis, atque de visione beatifica>>, Ibid.

(46) <<Theologiae per se competit dirigere ad opus morale et practicum, non autem dirigit ad opus ut proxima regula operandi, sed tanquam ratio superior includens rationem speculativam, ergo etc. Pro intelligentia huius rationis nota, quod Deus est ultimais finis hominum secundum quod est verum quoddam infinitum speculabile. (Pro mine enim supponimus, quod essentialis Beatitudo consistit in visione Dei). Cum ergo Theologia versetur circa Deum secundum quod est infinitum verum speculabile lumine divino, consequens est Theologiam respicere Deum secundum illam rationem formalem secundum quain est finis ultimus: atque adeo cum ex fine sumatur tota ratio mediorum, colligitur, quod Theologiae ex proprio objecto competit dirigere voluntatem in ordine ad media, ultimo fini proportionata, quae sunt opera virtutum>>. Ibid., 39.

(47) <<Et ex hoc probatur major argumenti principalis hoc modo. Theologiae convenit ex suo objecto formali dirigere ad opus practicum, ergo competit illi per se. Consequentia autem principalis argumenti est evidens: nam id, quod continetur in ratione superiori, quae ad plura se extendit, continetur eminenter. Sicut calor eminenter continetur in Sole, quia forma Solis superior est calore ipso, et ad plures alios effectus se extendit>>. Ibid.

(48) <<Ultimo probantur oinnes conclusiones simul. Theologia ordinatur ad beatificam visionem tanquam ad finem ultimum, cui per se proportionatur Theologia, quia est ejusdem ordinis, nempe supematuralis: sed visio beata est speculativa et practica, ergo Theologia est speculativa et practica>>. Ibid., 39-40.

(49) <<Sic ergo nostra Theologia ad hunc modum dicetur practica, non solum ex parte addiscentis, qui debet illam ordinare ad dilectionem Dei; [...] verum etiam est practica Theologia ex lumine revelato et habitu fidei unde procedit>>. Ibid., 40.

(50) <<Et sic adhuc dupliciter. Primo ex fide, quae est virtus non solum speculativa, sed etiam est veluti synderesis quaedam infusa, quae remurmurat malo et instigat ad bonum, quod est officium synderesis naturalis>>. Ibid.

(51) <<Secundo etiam est practica Theologia ex conjunctione donorum intellectus, scientiae et sapientiae cum ipso lumine fidei, quae dona proculdubio practica sunt, ut docet Div. Thom. [...] quod ratio superior versatur circa divina conspicienda et consulenda>>. Ibid.

(52) <<Ergo ratio superior, prout versatur circa Deum objectum supernaturale, necesse est, ut altiori modo conspiciat et consulat divina: hoc autem facit per fidem et supernaturalia dona. Hine sequitur, quod caeteris paribus doctior erit in Theologia, qui charitatem habuerit, quam qui non habuerit. Quia sine charitate non sunt conjuncta hujusmodi dona Spiritus sancti cum fide, quae illuminant mentem, et intellectum dant parvulis. Unde videmus egregios Theologos non mediocri sanctitate fuisse praeditos>>. Ibid.

(53) <<[...] in Theologia cognoscitur Deus sub ratione et virtute ordinis supernaturales [...] quae quidem perfectio manifestatur charitatem operantem, huic doctrinae maxime consonat; quod in optima operatione superioris ordinis quae est visio Dei aperta, ad quam per se ordinatur>>. MARTINEZ FERNANDEZ, L., Fuentes para la historia del metodo teologico, II, Granada: Facultad de Teologia, 1973, 464.

(54) <<Como yo no tenia maestro y leia en estos libros, por donde poco a poco yo pensaba entender algo (y despues entendi que, si el Senor no me mostrara, yo pudiera poco con los libros deprender, porque no era nada lo que entendia hasta que Su Majestad por espiriencia me lo dava a entender, ni sabia lo que hacia)>>. Teresa DE Jesus, Libro de la Vida, c. 22, 3. Cfr. tambien, c. 14, 7.

(55) Teresa DE Jesus, Libro de la Vida, c. 26, 6.

(56) Sobre la teologia mistica de la santa, cfr. ALVAREZ, T., <<Santa Teresa>>, en ANCILLI, E. (dir.), Diccionario de espiritualidad, III, Barcelona: Herder, 1984, 473-493.

(57) <<[...] acaece muchas veces esta manera de union que quiero decir (en especial a mi, que me hace Dios esta merced de esta suerte muy muchas), que coge Dios la voluntad, y aun el entendimiento, a mi parecer, porque no discurre, sino esta ocupado gozando de Dios, como quien esta mirando y ve tanto que no sabe hacia donde mirar>>. Teresa DE JESUS, Libro de la Vida, c. 17, 5.

(58) Cfr. Teresa DE JESUS, Libro de la Vida, c. 10, 1; c. 22, 3.

(59) Cfr. TERESA DE JESUS, Libro de la Vida, c. 14-c. 17; Cuartas moradas, c. 1-c. 3.

(60) Cfr. Teresa DE JESUS, Libro de la Vida, c. 20-c. 21; Sextas moradas, c. 1-c. 11.

(61) Cfr. Teresa DEjESUS, Septimas moradas, c. 1-c. 4.

(62) Cfr. Teresa DEjESUS, Libro de la Vida, c. 40, 1-3.

(63) <<Unde iam theologus, qui huius doctrinae sacrae disciplinam profited parat, consideret semetipsum in alium mundum invisibilem transferendum esse, et quasi alteri Paulo ad oculis naturales squamas auferendas, ut videat regnum Dei>>. BANEZ, D., Scholastica Commentaria in I Partem Summae theologiae S. Thomas Aquinatis, I, q. 1, a. 1, p. 9.

(64) Cfr. Martinez Fernandez, L., Fuentes para la historia del metodo teologico, 308.

(65) <<Asi pues, todo teologo ha de ser un sabio--sapiens dictas a sapore, habia afirmado Isidoro de Sevilla--alguien que saborea existencialmente esta sabiduria divina que es la teologia; y, como consecuencia, ha de ser igualmente un profeta que anuncia y predica la fe>>. Ibid., 309.

(66) Cfr. ibid.

(67) MARTINEZ Fernandez, L., Fuentes para la historia del metodo teologico, 468.

(68) Garrigou-Lagrange, R., Las tres edades de la vida interior. II: Preludio de la del cielo, 5 ed. Madrid: Palabra, 1988, 1240. No cita el texto donde Banez afirma esto; puede tratarse de una personal extrapolacion del propio Garrigou aunque con la base textual ya citada.

(69) Ibid.

(70) <<Ce qui est plus important, c'est de voir que chez sainte Therese, contrairement a Erasme, a Luther, aux alumbrados et meme a certains theologiens catholiques touches par l'intellectualisme, la mystique et la scolastique ne sont point antagonistes. Au contraire, elles fusionnent admirablement. En ce sens, la rencontre sainte Therese-Banez revet un tres grand interet. Thomisme et mystique semblent avoir un accord de fond essentiel, qui n'annule point des differences de style et des nuances dans la facon de concevoir certains points de la vie contemplative. Il y a peut-etre une touche d'intellectualisme chez le disciple de saint Thomas qui n'existe pas chez sainte Therese. Il y a peut-etre une richesse d'experience mystique chez sainte Therese qui fait defaut a Banez, ce qu'on ne saurait lui imputer>>. Alvira Dominguez, M. I., Vision de l'homme selon Therese d'Avila, 49-50.
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Title Annotation:ESTUDIOS
Author:Garcia Cuadrado, Jose Angel
Publication:Scripta Theologica
Date:Apr 1, 2016
Words:8687
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