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Michael Temelini, Wittgenstein and the Study of Politics.

Michael Temelini, Wittgenstein and the Study of Politics, University of Toronto Press, Toronto/Bufalo/Londres, 2015, ix + 274 pp. (1)

El libro de Michael Temelini que presento solo puede leerse si se abandonan dos estereotipos del filosofo en relacion con la sociedad de su tiempo. Me refiero al estereotipo del genio ensimismado e indiferente a su entorno y al del pensador que devela nuevas formas ideologicas ocultas en lo cotidiano y nos alerta sobre la deshumanizacion por venir. Ya quedo atras, en tiempo y pertinencia, la afirmacion de que Wittgenstein dijo poco y casi nada que pueda tomarse como una posicion politica. No pueden ignorarse mas las resonancias sociales de una filosofia que revisa tanto el lenguaje filosofico como el lenguaje del llamado "sentido comun". De este modo, un pensador que podria parecer poco fructifero para la teoria politica contemporanea, se revisita y reinterpreta hoy de modo constante gracias al caracter practico y social que constituye el nucleo de la teoria del lenguaje que Wittgenstein desarrolla en sus ultimas dos decadas de vida.

El proposito expreso del libro es tomar distancia de las interpretaciones de la ultima filosofia de Wittgenstein que se han hecho desde la perspectiva del conservadurismo politico. Lo que el autor canadiense encuentra como caracteristica comun en estas lecturas politicamente conservadoras es la interpretacion del "metodo terapeutico" propuesto o sugerido por Wittgenstein en el [seccion] 133 de las Investigaciones filosoficas como un procedimiento esceptico, esto es, como un ejercicio de disolucion de analogias falsas que no precisan sustituirse por conceptos nuevos y mas claros. La "terapia gramatical" entendida asi "deja todo como esta" despues de exhibir el vacio en el que gira el vocabulario filosofico. Tales interpretaciones escepticas priorizan el "entrenamiento" que se fundamenta en una "forma de vida" compartida a la hora de describir el aprendizaje del lenguaje. Ademas, este "entrenamiento" se basaria solo en la "obediencia a la autoridad" de aquel que ensena. Asi, esta ensenanza se reduciria a un procedimiento "monologico" en el cual alguien dirige la accion y el otro la ejecuta de modo acritico. El gesto ostensivo y el nombrar concomitante que componen toda situacion de "juego de lenguaje primitivo" se entienden como una especie de arkhe que otorga caracteristicas conservadoras a toda accion reglada que se considere "accion politica".

Si la situacion de aprendizaje se interpreta en clave de "obediencia ciega", solo podran derivarse conclusiones negativas y restrictivas sobre el aspecto politico de la vida social. Quien ya conoce el lenguaje comprende y lleva a cabo la accion de ensenar como una transmision de reglas inmutables, pues solo ese tipo de reglas consolida y posibilita la obediencia. Esto es importante: al priorizar la "obediencia" en la situacion de aprendizaje, se "solidifican" comportamientos sociales que regulan el funcionamiento y uso del lenguaje que se aprende. En este sentido, el caracter normativo de la ensenanza se expande o "derrama" sobre el conjunto de las acciones de una determinada sociedad. En realidad, nos encontrariamos frente a una peligrosa identificacion del "metodo" con la "finalidad social" en toda ensenanza linguistica si la comunicacion de "lo nuevo" solo ocurre a partir y a traves de la obediencia ciega.

Temelini propone otra lectura: una interpretacion que rescata el "caracter dialogico" de la filosofia de Wittgenstein. En efecto, segun el autor, a partir de 1930 y hasta su muerte, el filosofo vienes muda radicalmente su estilo de redaccion al introducir siempre un punto de vista opuesto o alguna objecion a lo que el mismo propone. Este estilo de argumentacion resulta patente en los Cuaderno azul y marron, las Investigaciones filosoficas y en Sobre la certeza. En esos textos, Wittgenstein parece siempre dialogar con un interlocutor imaginario.

Esta forma dialogica de argumentacion es mucho mas que un "mero estilo de redaccion". En ella destaca el papel imprescindible que desempena la comparacion de diferentes posiciones respecto de una misma cuestion. El cotejo entre diferentes posiciones a traves de interlocutores virtuales fundamenta la "vision panoramica" o "representacion perspicua", las cuales funcionan como criterios de claridad cotidiana u ordinaria, un objetivo de suma importancia en la filosofia de las Investigaciones filosoficas. En realidad, sabemos que no puede haber ninguna actividad terapeutica sin el contraste que posibilitan las situaciones hipoteticas o ficticias. Es ese "contraste", que Temelini denomina "comparacion dialogica", lo que exhibe la falta de necesidad y la arbitrariedad de cualquier concepto o punto de vista que se presente como unica opcion posible.

Por lo anterior, concluye que los interpretes que privilegian el "entrenamiento" y la "obediencia ciega" y derivan de ellos conclusiones conservadoras, no perciben que quien aprende un lenguaje debe sentir "empatia": ya debe compartir una "forma de vida". No se aprende un lenguaje por pura obediencia, ya que no se sabria por que y para que obedecer. Se necesita mucho mas que una receptividad obediente para adquirir un lenguaje, y es esto lo que constituye su nucleo practico y social (p. 13). No obstante, nuestro comentarista advierte que "ni todas las interpretaciones terapeuticas son escepticas, ni todas las lecturas escepticas son terapeuticas" (p. 12). El escepticismo de corte terapeutico se habria iniciado y extendido a partir de las obras de Stanley Cavell y quienes siguieron ese camino, como Hanna Fenichel Pitkin, entre otros.

Temelini sostiene una idea controvertida cuando afirma que no propone "ninguna teoria general del dialogo" (p. 7), y que la lectura "dialogica comparativa" que nos presenta tiene antecedentes en los escritos de Charles Taylor, Quentin Skinner y James Tully, entre los mas conocidos. Estos autores utilizarian la filosofia tardia wittgensteiniana como fuente para desarrollar argumentaciones politicas no conservadoras.

Entre las virtudes del texto quisiera destacar el bosquejo de algo asi como una "genealogia" o "agrupacion familiar" de aquellos autores que, a partir de una interpretacion esceptica, derivan conclusiones politicas conservadoras de la obra de Wittgenstein. Es importante advertir como "toman partido" esas interpretaciones cuando ignoran elementos constitutivos de la obra del llamado "ultimo Wittgenstein". Temelini arguye y convence al denunciar decisiones claramente parciales detras de las interpretaciones escepticas conservadoras.

Esta presentacion genealogica de una posicion que aun ejerce hegemonia es de agradecerse y digna de elogio. Mi conviccion es que el privilegio que se concede a la afirmacion "La filosofia debe dejar todo como esta" (Investigaciones filosoficas, [seccion] 124) conduce hacia un Wittgenstein esterilizante, que impide el pensar critico en lugar de liberar a la actividad filosofica de prejuicios y mitologias. Con esto no quiero decir que las interpretaciones y utilizaciones renovadoras, posmarxistas, posestructuralistas y similares, del pensamiento wittgensteiniano duerman el sueno dorado de la objetividad reparadora de injusticias hermeneuticas. Pero lo que me ocupa aqui, el verdadero motivo de mi resena, es poner en evidencia las opciones de lectura que producen interpretaciones restrictivas y dogmaticas.

Volvamos a lo que califique de "controvertido": si bien no encontraremos una "teoria del dialogo" en este libro, si esta la propuesta de un "dialogo genuino" (genuine dialogue) como llave de lectura del ultimo Wittgenstein. Con ello, el autor no ignora que, en los mismos textos que toma como ejemplos, Wittgenstein afirma una continuidad entre "el fin de las razones" y "el comienzo de la persuasion". Asi, no podemos menos que preguntarnos: si la "persuasion" (Uberredung) actua donde las razones acaban, ?prescinde de la "empatia" que se destaca como el fundamento del aprendizaje? Este caracter limitrofe y no argumentativo de la "persuasion", ?no pone en cuestion y altera el aspecto dialogico que se reivindica?

Lo que se nos ofrece como salida es una suerte de "fenomenologia de la conversion democratica": tanto la "comparacion dialogica" como la "persuasion" nos llevarian a ver de otro modo, a "ver un aspecto" no percibido con anterioridad, fundamentando asi la convivencia politica pluralista (p. 82). De una nueva percepcion se derivaria un cambio en el pensar y en el consecuente obrar en el mundo. Asi, la politica que permite pensar el autor de Sobre la certeza es, en suma, una politica de transformacion de la propia subjetividad hacia una de caracter mas abierto a experiencias nuevas.

Mis preguntas giran en torno de este optimismo: ?como se deduce que ver algo de un modo diferente acarrea, de modo intrinseco e inevitable, un cambio en el modo de pensar y actuar? En realidad, hacia la mitad del libro, en especifico en el capitulo 3, "Wittgenstein's Method of Perspicuous Representation" (pp. 68-94), comienza a disenarse una "antropologia" que intenta justificar lo que, en un primer momento, parece una "peticion de principio". Si bien el autor no propone una "teoria del dialogo", define el "dialogo comparativo" como la actividad que fundamenta al "entendimiento" (understanding). La definicion de "entendimiento" consiste en la aprehension del uso de una palabra u objeto de acuerdo con la identificacion wittgensteiniana entre el "uso" y la "comprension". Temelini se inclina por una concepcion "disposicional" de la actividad del "entendimiento". Esto significa que "ver un aspecto" o "ver algo de modo diferente" implicaria un cambio de comprension, ya que "entender" es, antes que un proceso psicologico, un "saber actuar con lo entendido", la base de lo que Wittgenstein llamo "seguir una regla". La regularidad de los significados en los diferentes "juegos de lenguaje" queda garantizada asi por algo que podemos denominar "empatia disposicional" como base del aprendizaje y entendimiento del lenguaje.

Cuando esta lectura se aplica a la politica, no consigue ocultar un claro e imprescindible "optimismo antropologico" que acompana a la nocion de "disposicion" que presenta Temeline. Los conflictos politicos no son producto de una "falta de conocimiento" ni resultado de desentendimientos ocasionales, sino que estarian mas cercanos a la "voluntad". Aqui es preciso extraer del concepto de "voluntad" su rancia acepcion schopenhaueriana. Cuando hablamos de "voluntad", lo hacemos de modo wittgensteiniano, esto es, la voluntad no es una esencia ni un arrebato interior que emerge al exterior como una fuerza intraducible. La "voluntad" se asemeja mas a una serie de habitos y convicciones tan complementarias como casi irreductibles.

El problema que encuentro en el libro de Temelini es que el objetivo de combatir las interpretaciones conservadoras mediante el enfasis en la "empatia" y la "comparacion" lo lleva a descuidar el nucleo mismo de la vida politica que, de modo funcional, pero no incorrecto, podemos llamar "conflicto de intereses".

?En que terminos dialogicos y comparativos podria comunicar un conjunto de personas la exclusion que padece respecto del proyecto politico oficial de su pais? Tal es el punto ciego que me interesa destacar. En esta situacion, tan frecuente en nuestra sufrida America Latina, la "comparacion", mas que "dialogica", parece mas bien necesariamente "dialectica": la identidad que se crea a partir de la exclusion sera la que constituya ese tan ambiguo como decisivo concepto de "pueblo". De este modo, nos encontramos ante otro tipo de aprendizaje linguistico, el que expresa la demanda. El excluido no es solo el pobre material, tambien es el miserable simbolico, ya que solo se lo escucha como victima de catastrofes naturales (inundaciones, terremotos y demas), pero se lo reprime con violencia policial si alza la voz y exige derechos. La pluralidad de los "juegos de lenguaje" no hace suya la jerarquia que puede ordenarlos valorativamente y dar pie a injusticias.

Asi, no habra dialogo posible donde la concordancia de "formas de vida" evidencie la jerarquia violenta del que decide en forma unilateral el destino comun. Por eso me resulta dificil coincidir con este comentarista respecto de esperar un entendimiento o una disposicion a actuar de manera diferente despues de una percepcion nueva en el campo politico. Existe la politica porque hay diferencia, y es el ejercicio politico el que, como poder, trabaja para hacer de la diferencia una jerarquia que niega al otro su voz y deslegitima todo acto de habla.

En pocas palabras, el libro destaca el "dialogo comparativo", lo contrario de una relacion de aprendizaje linguistico "biunivoco" o "monologico". Concuerdo en parte y hasta agradezco esta lectura, pero no puedo dejar de hacer una pregunta mas que pertinente: ?por que el autor ignora, o solo menciona en su caracter de critico de cierta posicion de Richard Rorty, por citar un ejemplo, a pensadores como Ernesto Laclau, Chantal Mouffe, David Howarth o Aletta Norval? Estos autores, vinculados con la llamada "Teoria del discurso de Essex" o fundadores de ella, se sirven del pluralismo de los "juegos de lenguaje" y del caracter contextual del significado para disenar una "ontologia politica pluralista" (Laclau y Mouffe); para fundamentar un "antiesencialismo" que rescata la "concordancia de formas de vida" antes que la busqueda de un consenso racional hechizado con la idea del fin de los conflictos sociales (Mouffe); o que piensa el ejercicio comparativo como fundamento de una vision de "nuevos aspectos" y de un "ver como" (seeing as) que colabore en la creacion de subjetividades democraticas (Aletta Norval). Esta autora sudafricana proporciona ejemplos concretos de una metodologia comparativa que, segun su interpretacion, llevaron a la construccion de identidades democraticas que abandonaron el racismo institucionalizado del apartheid vigente en su pais por decadas.

A manera de conclusion, quiero decir que el libro es una suerte de prefacio o resumen que presenta en terminos genealogicos las coordenadas de buena parte de las lecturas conservadoras de la obra del Wittgenstein tardio. Estas posiciones se describen y desmenuzan con cuidado y respeto, algo que considero un merito. Al mismo tiempo, al avanzar en la lectura, no puede dejar de plantearse una objecion a la conviccion central de la obra. Tal conviccion puede resumirse en un determinismo algo perezoso, que comienza por denunciar la parcialidad del supuesto "quietismo" de una "filosofia que debe dejar todo como esta" para derivar, con base en una antropologia no demostrada ni demostrable, que la comparacion preludia un acto de empatia que implica cambios sociales. Lo que resta por discutir a la hora de aprovechar la obra wittgensteiniana para la teoria politica es el verdadero alcance del lenguaje, su poder real respecto de la accion politica, transformadora o no. Esto me hace recordar aquel verso del conocido poema de T.S. Eliot, "Los hombres huecos", que dice que "entre la idea y el acto cae la sombra". Bella imagen, tan firme y serena que parece la enunciacion de una verdad, la de pensar la accion politica como el ejercicio de imponer a una situacion coyuntural no predeterminada un significado universal, un significado arbitrario que solo el porvenir entendera como renovador o como su estricto opuesto.

HORACIO LUJAN MARTINEZ

Universidade Estadual de Campinas

horacio4@hotmail.com

(1) Descubri este libro durante mi estadia posdoctoral como investigador visitante en el Centre for the Study of Democracy, de la Universidad de Westminster (Londres), entre 2015 y 2016, gracias al auxilio de la Coordenacao de Aperfeicoamento do Pessoal de Nivel Superior), Proceso 2629/15-1, de Brasil. Agradezco a estas instituciones por el apoyo que me permitio avanzar en mi investigacion.
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Author:Lujan Martinez, Horacio
Publication:Dianoia
Article Type:Resena de libro
Date:Nov 1, 2018
Words:2741
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