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Michael Gubser, The Far Reaches: Phenomenology, Ethics and Social Renewal in Central Europe.

Michael Gubser, The Far Reaches. Phenomenology, Ethics and Social Renewal in Central Europe, Stanford University Press (Cultural Memory in the Present), Stanford, California, 2014, 335 pp.

Hasta nuestros dias, la fenomenologia proyecta la imagen de ser una filosofia "esoterica" y "solipsista", segun el historiador Michael Gubser (p. 1). (1) Esta apreciacion se origina sobre todo en la recepcion de la obra de Edmund Husserl, a quien atribuye la paternidad de la "escuela" (pp. 1-2 y 5). Sin embargo, de acuerdo con el mismo Gubser, el conocimiento mas completo de las aportaciones de esta supuesta escuela puede "contar una historia diferente". No solo respecto de su imputado fundador, cuyas obras completas han ido saliendo a la luz continuamente desde los anos cincuenta del siglo pasado, sino sobre todo respecto de algunos de sus "herederos". A mi juicio, en esto ultimo radica la originalidad y atractivo del libro de Gubser, es decir, en exponer la filosofia etico-social de pensadores tradicionalmente marginados en el discurso de la historiografia filosofica. En sus propias palabras:
   Este libro cuenta una historia diferente, que no se restringe a
   emergencias de entreguerras, sino que se vuelve hasta los reclamos
   decimononicos de Brentano por una renovacion filosofica de la
   modernidad y llega hasta los grandes combates de los disidentes
   anticomunistas. Se enfoca en Europa Central, moviendose de los
   lugares alemanes y austriacos de nacimiento de la fenomenologia a
   la Checoeslovaquia y Polonia de la posguerra, donde los dividendos
   sociales y eticos de esta filosofia salieron a luz publica. (p. 3)


En efecto, la primera parte del libro, titulada "Fenomenologia austriaca y alemana", trata del surgimiento de la fenomenologia en Austria y Alemania bajo la egida de Franz Brentano y Edmund Husserl. Por otro lado, la segunda y ultima parte, titulada "Fenomenologia en Europa del Este", nos habla de una fenomenologia comprometida directamente con la accion politico-social a traves de intelectuales como el checo Jan Patocka o el futuro papa Juan Pablo II, el polaco Karol Wojtyla, o por medio de movimientos como la Primavera de Praga, la Carta 77 o Solidaridad en Polonia. El gran hilo narrativo de esta otra historia de la fenomenologia es la alternativa que represento ante los discursos tanto liberales como totalitarios de la epoca moderna. Frente a la anonimia del individualismo liberal y la anulacion de todo sentido de responsabilidad de los totalitarismos de cuno fascista y comunista, la fenomenologia propuso una etica social basada en la pertenencia a una comunidad y en la dignidad de la persona (p. 225). Esta narrativa ideologica es la que sobre todo interesa a Gubser. Para nosotros, que vivimos un renacimiento del totalitarismo nacionalista y xenofobo tras el triunfo del liberalismo, el contenido del libro recobra actualidad, incluso una mas inminente que la que su autor considero (p. 229).

A pesar de que por lo anterior el libro resulta valioso y se puede recomendar su lectura--por supuesto, con la reserva que toda fuente de segundo orden debe provocar--no es menos cierto que presenta una serie de defectos notables. Comenzare senalando el que es inmediato, que es de caracter formal y atane a la introduccion. Despues, expondre sus defectos de contenido. Estos los dividire, a su vez, en uno general, relativo a la idea de fenomenologia que en el se presenta, y en varios particulares, relativos a la comprension de la fenomenologia trascendental tal como la expuso Edmund Husserl. No discutire otras secciones del libro, a lo que me limita mi formacion como fenomenologo trascendental.

La introduccion del libro de Gubser no esta acabada, lo que da una apariencia de descuido editorial. El texto introductorio no es un solo bloque articulado, sino una conjuncion de cinco textos que aparecen como subsecciones. Las dos primeras, una de ellas correspondiente al texto bajo el titulo de "Introduccion" y la otra al subtitulo "Reflexiones sobre el pensamiento etico y social", son en realidad dos ensayos de introduccion al mismo libro. Las dos siguientes subsecciones parecen haber sido redactadas por separado para finalmente anadirse al resto de la introduccion. Me refiero a las tituladas "?Que es la fenomenologia?" y "Terminologia". La ultima subseccion se titula "La organizacion del libro". Si bien es necesario hacer las precisiones que estos subtitulos anuncian, ellas deben pertenecer al mismo hilo discursivo de la introduccion.

En terminos de contenido, la obra hace una serie de sobreentendidos, malentendidos y ambiguedades que vuelven molesta su lectura. En general, se expone una idea heredada de fenomenologia, ante la cual el historiador renuncia expresamente a su critica. Gubser argumenta:
   Dado que mi meta es rastrear las ramificaciones sociales y eticas
   de la fenomenologia, evito restringir demasiado su significado
   segun terminos filosoficos. En vez de ello, adopto una definicion
   historica amplia de la fenomenologia como el movimiento asociado
   con el giro de Husserl "a las cosas mismas", el llamado agrupador
   que gano generaciones de adherentes. Una denotacion mas estrecha no
   solo no podria dar cuenta de la variedad de compromisos
   fenomenologicos, sino que tambien nos cegaria ante los demas
   precursores e influencias del movimiento. En otras palabras,
   perpetuaria la tendencia a restringir la fenomenologia a los
   iniciados. (p. 14)


Sin duda, tal modo de definir funciona desde un punto de vista historico, pero resulta no menos que destructivo desde un punto de vista teorico, porque, a la par que quiere presentarse el libro solo como un libro de historia, tambien se propone en su contenido una teoria. Por eso, la critica de esta ultima se vuelve un asunto relevante para el lector.

Hay que comenzar senalando que lo que se define en el libro como "escuela de Husserl" es algo que Husserl mismo nunca habria llamado asi (pp. 1, 2 y 13). No solo porque para Husserl el llamado "a las cosas mismas" no podria constituir la base de ninguna escuela de pensamiento, sino tambien porque su autentico programa para la refundacion de la filosofia, que implicaba su conversion en fenomenologia trascendental, nunca fue seguido por la susodicha "escuela". Al contrario, la historia del llamado "movimiento fenomenologico" es la de las oposiciones (fundamentadas o no) que dicho programa suscito. (2)

Por otro lado, la idea de fenomenologia que Gubser expone con mas detenimiento queda inexplicada en su relacion con la definicion anterior. (3) De acuerdo con esa idea, la fenomenologia seria una "filosofia de los contenidos de la experiencia", concebida tambien como una "filosofia de las esencias" que justifica una "antropologia" en relaciones de cercania con la teologia o la experiencia religiosa. (4) A ello hay que agregar, segun el autor, ciertos conceptos fundamentales de la "escuela", como el de intencionalidad, el de persona, el de Europa como idea cultural, asi como un persistente elitismo intelectual. (5) De esta manera, segun la meta expuesta, se logra una definicion de contenido historico mas que una definicion en regla. A lo ya dicho sobre el problema que esta postura representa, hemos de agregar ahora, a la luz de las definiciones dadas, que esta historia de la fenomenologia presenta el inconveniente de dar una imagen totalmente imprecisa de esa filosofia. Si a ello agregamos los diversos errores o ambiguedades de detalle que dicha imagen aun contiene, asi como los que el historiador aporta, la situacion es desesperante desde este punto de vista.

Respecto de la comprension de la fenomenologia trascendental que expuso Husserl, Gubser considera que la fenomenologia trascendental esta mal preparada para fundamentar la etica y divide la obra de Husserl en dos partes: una inclinada hacia el aspecto trascendental, otra hacia el etico (cfr. pp. 2-3, 16-17, 60-61). Dentro del aspecto etico, divide a su vez en tres la obra de Husserl: en una parte mas bien formal, otra intersubjetiva y una "mundana". Gubser gusta de usar el adjetivo "mundano" o "amundano" para referirse a la capacidad etico-social de una filosofia (p. 6). En esta ultima etapa "mundana", Husserl habria superado "su programa previo":
   A traves de la renovacion de la filosofia, Husserl busco nada menos
   que una Europa renaciente--o, mejor, una cultura europea que
   pudiera "renovarse a si misma radicalmente" por la revitalizacion
   de una tradicion filosofica envilecida. En este espiritu
   avant-garde (y eurocentrico), Husserl declaro a los filosofos
   "funcionarios de la humanidad" que cargan con la "responsabilidad
   por el ser verdadero" de la humanidad. Esta formulacion supero su
   programa previo al reconcebirla responsabilidad teoretica como una
   responsabilidad-mundana practica, situada en la comunidad humana.
   En otras palabras, Husserl vino a ver la fenomenologia no
   primariamente como una filosofia de la mente, epistemologia, logica
   u ontologia, sino como un recuento de nuestro compromiso con el
   mundo y con aquellos que viven en el. La vino a ver como una etica.
   (p. 61)


Una lectura mas atenta de la obra de Husserl no solo desmiente esa "superacion", sino que a la vez da razon, en cierto grado, al sentido etico que Gubser quiere rescatar con ella. Husserl vio desde muy temprano a su fenomenologia trascendental como el fundamento teorico de una vida verdaderamente etica. (6) Para eso, la fenomenologia trascendental no se concibe meramente como una teoria de la subjetividad preetica, sino tambien como una teoria de la subjetividad etica o axiologica. De esta manera, se puede decir que Husserl no hacia mas que desenvolver el programa triple de una critica de la razon (teorica, practica y emotivo-valorativa) heredado por su maestro Brentano. Asi, sobre los niveles inferiores de una fenomenologia de la vida animal se alza una fenomenologia trascendental de la vida practica, etica y moral, cuyos correlatos son los bienes culturales y los demas sujetos y comunidades de sujetos, en su infinita diversidad. Sin embargo, esta fenomenologia trascendental etica es el ultimo escalafon de la ciencia universal. De ahi que Husserl haya comenzado preferentemente con descubrir los sentidos mas primitivos de la subjetividad trascendental, los cuales fundan la vida etica que se yergue sobre ellos. No existe otra razon de que tambien la fenomenologia trascendental tenga que comenzar como egologia y que, al introducir a otros sujetos, igualmente trascendentales, simplemente extienda el alcance de sus observaciones sin abandonar el suelo trascendental del ego puro ganado por la reduccion trascendental. En efecto, las observaciones intersubjetivas, de un espiritu comun y de un "mundo practico", siguen siendo observaciones del sentido de una experiencia que solo se puede dar en primera persona. En consecuencia, hablar en clave etica no quiere decir mas que tomar la experiencia egologica en su plena concrecion; experimentar egologicamente no quiere decir experimentar solipsistamente, sino solidariamente. (7)

Una confusion mezclada con la anterior es la de pensar que la experiencia que inaugura la reduccion trascendental tiene el sentido de deducir la existencia del mundo y de los otros a partir de la experiencia reflexiva de mi mismo. Nada tan contrario al sentido metodologico de la fenomenologia trascendental. Segun el mismo Husserl, la fenomenologia describe, no deduce; aclara, no infiere axiomaticamente. (8) La existencia de los otros y del mundo es un dato que me es dado previamente a la reduccion trascendental, y lo que quiero realizar con esta ultima es desentranar su sentido autentico. No busco, como Gubser expresa, una "prueba egologica" de los otros por la empatia, sino describir el sentido del experimentar a los otros, que se llama empatia (p. 49). Que la presencia de los otros se manifieste por analogia de mi cuerpo con el del otro, no implica que reduzca al otro a una mera aparicion corporal dentro de mi campo trascendental. (9) Al contrario, el otro permanece siempre otro sujeto absolutamente irreducible a mi mismo. Simplemente reconozco el papel necesario e intermediario que dicha analogia tiene en la aparicion de los otros en mi campo de experiencia. No hay modo de suprimirla para experimentar a otro sujeto, como Gubser desea (p. 58). Ella esta siempre presente, no como una deduccion, sino como una experiencia empirica (trascendentalmente empirica) y en primer lugar pasiva. Sin embargo, el error mas grave en la comprension de la empatia por parte de Gubser no es ese, sino el afirmar que Husserl extendio el sentido de la empatia para hablar no solo de la experiencia de otras subjetividades, sino tambien de la experiencia de cosidades (p. 60). No solo no conozco ningun lugar en que Husserl llegue a afirmar eso, sino que empatia es el concepto que designa la experiencia de otra subjetividad (aun sea puramente animal), en contraposicion a otras formas de acto en que experimento meras cosas. Tal vez este error provenga de la necesaria conjuncion de las dos experiencias en mi experiencia concreta, tanto cuando el sentido dominante es la experiencia de una cosidad, como cuando es el de otro sujeto. (10)

En relacion con el mundo, reducirlo a correlato intencional por obra de la reduccion trascendental no quiere decir abandonarlo, pero tampoco someterlo a un realismo. La reduccion trascendental tiene la virtud de abrir a mi experiencia el mundo tal como es en su verdadero ser. La suspension de la actitud natural, que se define como la creencia en la existencia independiente del mundo, y su conversion en actitud fenomenologica, me permite esa aclaracion. El mundo, mera cosidad con seres vivos incorporados en el, constituyendo una cultura cuando el desarrollo de estos seres es el mas alto posible, es una parcialidad de la experiencia, un precipitado de su actividad. En cambio, con la reduccion trascendental puedo observar justamente esa actividad antes anonima y asi obtener el sentido integro del mundo. En otras palabras, en la produccion originaria obtengo comprension originaria, o conocer quiere decir a fin de cuentas conocer los origenes de una cosa. Ahora bien, los origenes de todo lo que podamos pensar, expresar, imaginar, sentir, estan precisamente en este pensar, expresar, imaginar o sentir, es decir, en la experiencia. Experiencia es, por otro lado, conciencia de algo y esto quiere decir subjetividad trascendental u originariamente productora de objetos suyos como correlatos intencionales. La fenomenologia trascendental no tiene, pues, nada de mistico ni de metafisico. Por el contrario, es empirismo radical.

No obstante, Gubser tiene razon al afirmar que gran parte de la culpa en tales malentendidos la tuvo el mismo Husserl al utilizar un estilo que lo convirtio en un "filosofo para filosofos" (p. 5), aunque hay que decir aun que los filosofos tampoco tuvieron mejor suerte que los no filosofos con el estilo de Husserl, de lo cual es prueba la historia del llamado "movimiento fenomenologico". Pero una parte tambien mayor de la culpa la tiene la prisa con que habitualmente se estudia la filosofia, por no decir la falta de formacion, tanto de profesionales de la filosofia como de profesionales de otras disciplinas que hablan de ella.

Otros errores del libro de Gubser relativos a la fenomenologia trascendental de Husserl son: el repetido nombrar "noema" al acto, que en realidad se denomina "noesis" (pp. 16 y 233 [n. 24]), lo cual implica una confusion teorica muy grave; la ya clasica interpretacion sesgada de las Investigaciones logicas, referida casi exclusivamente a su primera parte, los "Prolegomenos a la logica pura" y, paradojicamente relacionada con ella, la afirmacion de que Husserl "infravaloro la importancia de la significacion" (p. 11).

Para terminar, vuelvo al tema original, que es la fenomenologia comprendida como una filosofia etico-social. Con las no pequenas correcciones que una justa valoracion de la filosofia de Husserl demanda, tambien tenemos que preguntarnos por el modo de actuar que ella fundamenta. Como he sugerido, la fenomenologia trascendental no solo no esta desprovista de las herramientas necesarias para fundamentar la praxis, sino que una praxis a fin de cuentas buena solo puede dimanar del conocimiento radical de lo que es bueno. Este conocimiento solo se logra, por su parte, describiendo las fuentes originarias del valor, es decir, la subjetividad trascendental en toda su concrecion. Comenzar a tomar en serio la praxis, la filosofia como una empresa etico-social, requiere comenzar por tomar en serio la teoria y la ciencia. Lamentablemente, en esto se queda corto el libro de Gubser.

(1) Gubser es profesor asociado de historia intelectual en la Universidad James Madison.

(2) Para interpretar adecuadamente el llamado "a las cosas mismas" no hay mas que leer detenidamente el [seccion] 2 de la "Introduccion" a las investigaciones que siguen a los "Prolegomenos a la logica pura", tomo primero de las Investigaciones logicas. Para la historia del "movimiento fenomenologico", amen del libro de Gubser, se puede consultar el de H. Spiegelberg, titulado, precisamente, El movimiento fenomenologico.

(3) Me parece que el no exponer con el mismo detenimiento la idea relativa al llamado "a las cosas mismas" es producto de otro problema formal, relacionado con el ya senalado. En efecto, el texto da una impresion aun mas fragmentaria, que tal vez fue causada porque en el proceso de incorporar las respuestas a las criticas de ciertos lectores, el autor no cuido una redaccion integral final.

(4) Cfr. la subseccion "?Que es la fenomenologia?".

(5) Cfr. la subseccion "Terminologia".

(6) Esto lo reconoce el mismo Gubser, pero eso no cambio el juicio que se hizo al final y que ya hemos expuesto (cfr. pp. 2-3 y 46). Un texto temprano sobre el sentido etico de la fenomenologia es La filosofia como ciencia estricta.

(7) Husserl insistio constantemente en esto, si bien sus observaciones parecen haber sido ignoradas o malcomprendidas a causa de la incorrecta asimilacion de lo que significa la reduccion trascendental. En esto ultimo, Husserl tuvo algo de culpa, como se comentara mas adelante. Sobre el sentido en que la reflexion intersubjetiva se incorpora a la reduccion trascendental, se puede consultar la quinta meditacion de las Meditaciones cartesianas, lugar clasico de referencia, pero tambien el segundo tomo de las Ideas o, para una comprension sistematica breve, El articulo de la Encyclopaedia Britannica.

(8) Este es un motivo tambien recurrente en la obra de Husserl. Para su justa comprension se puede consultar el libro primero de las Ideas.

(9) Gubser piensa lo contrario; cfr. p. 48.

(10) Para indagar sobre este concepto en la obra de Husserl, se pueden tomar en cuenta las referencias de la nota 7 de esta misma resena.
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Author:Bravo Gonzalez, Jethro
Publication:Dianoia
Article Type:Resena de libro
Date:Nov 1, 2017
Words:3282
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