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Mesa Chica, Dario. Miguel Antonio Caro: el intelectual y el politico, editado por Clemencia Tejeiro.

Mesa Chica, Dario. Miguel Antonio Caro: el intelectual y el politico, editado por Clemencia Tejeiro. Bogota: Universidad Nacional de Colombia, 2014. 166 pp.

[ILUSTRACION OMITIR]

Esta obra compila uno de los seminarios especiales que dicto el profesor Dario Mesa Chica (1921), en el marco del posgrado en sociologia de la Universidad Nacional de Colombia en 1990. El libro se estructura en seis capitulos que evidencian un cuidadoso trabajo de edicion por parte de la tambien profesora Clemencia Tejeiro, a lo largo de los cuales Mesa pone en practica una lectura hegeliana de Miguel Antonio Caro enfocada, particularmente, en las tensiones que su pensamiento y su practica politica tuvieron que enfrentar en el contexto de la emergente <<sociedad civil>> en la Colombia de fines del siglo XIX.

El profesor Mesa empieza con una caracterizacion del contexto politico colombiano del siglo XIX. se trata, a su juicio, de una articulacion aun precaria del <<sistema de necesidades y dependencias>> que Hegel denomino <<sociedad civil>>, un proceso lleno de limitaciones y contradicciones en terminos materiales y sociales. La base material sobre la cual debia desarrollarse el <<pueblo viviente>> era sumamente precaria: no existia unidad territorial, debido a las grandes dificultades de comunicacion, ni economica, es decir, un mercado interno, dado que en el pais coexistian diversos modos de produccion. La sociedad estaba estructurada en estamentos y las clases hasta ahora estaban en proceso de formacion. La fragmentacion se acentuaba con el regimen federal, que introdujo una heterogeneidad administrativa en la que cada jefe local pugnaba por sus intereses particulares. En esas condiciones, la formacion de la sociedad civil y del Estado supuso un proceso lento.

En la esfera de las ideas esta situacion correspondia con la precaria <<asimilacion>> del pensamiento europeo y la ausencia de discusiones teoricas y filosoficas sistematicas, que fueron reemplazadas por discusiones apologeticas en temas religiosos y politicos. Para Mesa, el positivismo no fue asimilado criticamente sino solo combatido en aquellos aspectos puntuales en los que contrariara la doctrina de la Iglesia. A este respecto, el catolicismo integrista mostraba mayor consistencia al desprender sus ideas del Syllabus y la enciclica Quanta Cura de Pio ix, y de otros teoricos ultramontanos o contrarrevolucionarios en los que se inspiraria Caro.

Segun Mesa, debido a este contexto, y pese a su estructura mental dogmatica y doctrinaria, Caro tuvo una lucida comprension del problema de la moneda como signo de equivalencia funcional al intercambio de mercancias, aun en esa precaria existencia del sistema de necesidades y dependencias de la sociedad colombiana de fines del siglo XIX. A pesar del aislamiento y del atraso y la pobreza de la sociedad colombiana, Caro fue capaz de enterarse del debate sobre la moneda en paises como Francia, Alemania e Inglaterra. Estaba mejor informado que los demas participantes del debate, incluso de aquellos que tenian formacion economica y habian viajado a Europa, como Miguel samper o salvador Camacho Roldan. Este asunto ilumina en buena medida la pregunta por la forma en que Caro concebia la filosofia, la ciencia y el Estado.

En la interpretacion del profesor Mesa, Caro concibio el dinero como un sistema, en su relacion con las dimensiones politicas, sociales, juridicas y culturales, ademas de las economicas. Esa lucidez en el diagnostico economico provenia del <<espiritu de sutileza>> que en su formacion intelectual habia insertado el estudio de los clasicos del pensamiento latino. Asi, mientras los liberales se ocupaban de discutir si la moneda deberia ser metalica o si la emision constituiria una deuda publica, para Caro lo fundamental era su funcion como equivalente de mercancias. En ello se inspiro en el teorico marginalista Eilliam stanley Jevons y en autores nominalistas que consideraban que lo importante de la moneda no era de que estaba hecha sino que se constituyera en un signo de equivalencia que permitiera los intercambios de mercancias.

Su posicion favorable al monopolio de la emision de papel moneda por parte del Estado y la ampliacion de la masa circulante llevarian a Caro a enfrentar los poderes particulares, propietarios de los bancos y empresas que por entonces tenian la facultad de la emision de moneda. De acuerdo con Mesa, Caro tomaba los principios de la economia politica de forma flexible: debian acomodarse a la diversidad de situaciones concretas y no convertirse en dogmas. En el trasfondo existia una concepcion de la ciencia que contrasta con la defensa a ultranza de los principios catolicos. si bien Caro era consciente de los limites del conocimiento cientifico, en relacion con su defensa del dogma catolico, tambien resalto sus potencialidades y su valor, al hacer posible conocer <<probabilidades>> y tendencias.

En la lectura de Mesa, Caro no fue un filosofo en sentido estricto, sino un pensador, muy situado en su realidad, y un hombre de accion. A este respecto, sostiene que Caro no fue un seguidor de las ideas de santo Tomas, una tesis que aun hoy puede resultar polemica: <<Fuera del acercamiento a la concepcion politica que del Estado tuvo santo Tomas, no hay, por parte de Caro, una cercania entranable con el maestro medieval, tal vez porque le resultaba demasiado racionalista>> (64-65). Para Mesa, las fuentes de su pensamiento deben ubicarse mas bien en las obras de san Agustin, san Buenaventura o Dun scotto, popularizadas por libros de amplia circulacion en su tiempo. Su posicion respecto a la ciencia y la filosofia podria situarse en el <<paradigma metafisico>>, por eso el racionalismo tomista no le resultaba interesante. Por ejemplo, Caro sostuvo que el cientifico deberia descubrir en cada manifestacion de la realidad una revelacion divina, lo que tambien lo llevaria a rechazar el positivismo y el sensualismo, todo lo cual comprendia como expresiones del <<materialismo>>.

Segun Mesa, Caro no fue un humanista, como podria considerarse a los del renacimiento, puesto que no hizo una <<asimilacion critica>> de la herencia cultural para adecuar la tradicion a una cultura nueva, sino que se dedico a la defensa del dogma catolico y en este sentido fue mas un <<combatiente religioso>>. No obstante, en su intento de imponer un estado cristiano tuvo que ceder ante el clima de la epoca, insertando por ejemplo los principios de la economia politica o la division de poderes del Estado liberal a fin de responder a la diversidad de intereses que contenia la sociedad civil en formacion.

Como puede verse, un poco mas de dos decadas no anulan la riqueza de la lectura que Mesa realiza de Caro. Resalta, en particular, el marcado interes por desmarcarse del maniqueismo con el que, incluso hoy en dia, se lee al polemico ex presidente. En su lugar, Mesa ubica la necesidad de comprender su pensamiento en el marco de la situacion concreta de fines del siglo XIX. La gran erudicion con que se reconstruyen las fuentes del pensamiento de Caro y se situa su perspectiva en la historia de las ideas se articula con un enfoque centrado en las contradicciones que su realidad como actor politico le planteaba a su pensamiento. De esa forma Mesa nos muestra un Caro distinto al ciego devoto del Syllabus, envuelto en las paradojas que impone el desarrollo de la <<sociedad civil>> y el Estado en aquel momento. Son esas contradicciones las que permiten comprender que un espiritu profundamente dogmatico tuviese mayor capacidad que los liberales defensores del positivismo para entender la realidad del momento, particularmente en cuanto a la concepcion del papel moneda. Este problema, dicho sea de paso, arroja luces para entender la concepcion que un hombre como Caro podria tener de la ciencia, problema que no ha sido suficientemente abordado en nuestra historiografia.

Con todo, si bien esa lectura hegeliana permite sacar a flote las contradicciones de los procesos historicos y del pensamiento, tambien presenta cuestiones que vale la pena problematizar. La mayoria se desprenden del hecho de que se trata de una manera de interpretar la historia que ubica los procesos en un marco universalista y teleologico, lo cual limita su comprension.

Ambos problemas se evidencian sobre todo cuando Mesa realiza el diagnostico del clima cultural de la epoca, que en general es caracterizado como atrasado y precario, constituido por <<ideas contradictorias, vagamente asimiladas, apenas fragmentos de informacion>>, por lo que <<no podemos descubrir a alguien que pueda decirse que ha expuesto de manera cabal un solo sistema de pensamiento>> (21-22). Esta interpretacion lleva a suponer que, dadas las condiciones materiales de la sociedad colombiana del siglo XIX, no podria desarrollarse pensamiento e, incluso, que no podrian <<asimilarse>> los sistemas de pensamiento europeos. Esta asuncion parece llevar implicita la idea de que las ideas se <<asimilan>>, sin que en ello medie un proceso de acoplamiento o refractacion a la realidad en funcion de las necesidades y de las relaciones de poder dadas, si se cambia de perspectiva, el problema tal vez no radica en que los intelectuales de aquella epoca hicieran una lectura erronea o no hubiesen asimilado el positivismo o el utilitarismo, sino que resignificaron sus conceptos a fin de hacerlos funcionales a su contexto particular. En otras palabras, no es posible comprender como pensaban los intelectuales decimononicos exclusivamente a partir del canon europeo.

Ademas, dicho enfoque situa el proceso historico particular en una linealidad general o universal que necesariamente, y en algunos casos presumiblemente deseable, debe desembocar en un mismo punto, el cual coincide con Europa. Ello no solo implica una cierta perspectiva colonial sino ademas supone que habria que esperar a que las condiciones materiales o la <<sociedad civil>> tuviesen un cierto grado de desarrollo para que en nuestro contexto fuese posible <<asimilar>> o crear sistemas de pensamiento.

Edwin Cruz Rodriguez (1)

(1) Candidato a doctor en estudios politicos de la Universidad Nacional de Colombia.
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Author:Cruz Rodriguez, Edwin
Publication:Memoria y Sociedad
Date:Jan 1, 2015
Words:1767
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