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Memoria de un olvido. La exclusion de mujeres de la memoria fundacional del pentecostalismo chileno (1909-1915).

Memory of an omission. The exclusion of women from the founding memory of Chilean Pentecostalism (1909-1915)

Memoria de um esquecimento. A exclusao de mulheres da memoria fundacional do pentecostalismo chileno (1909-1915)

Introduccion

En los inicios del pentecostalismo chileno (1909) encontramos a dos personajes claves: Willis Hoover y Nellie Laidlaw (mas conocida como Elena). Mientras que en torno a Hoover se erigio una leyenda dorada que nada logra opacar, pese a los relatos que ensombrecen su aura; (1) sobre Elena se esculpio una leyenda negra que la transformo en una autentica antiheroina, que luego fue arrojada al olvido, tanto de las memorias institucionales del pentecostalismo como de las investigaciones realizadas al respecto.

En la bibliografia apologetica de las denominaciones pentecostales, las figuras de Elena y de otras mujeres estan normalmente ausentes o son difamadas, en tanto que a Hoover se le asigna todo el liderazgo y fundacion del movimiento. (2) Por un lado, los pocos escritos que aluden a Elena (3) solo la mencionan brevemente y omiten a las otras mujeres que jugaron un importante rol en los origenes del movimiento. Por otro lado, aquellos que le han brindado un espacio mayor a esta lider femenina, la presentan como una mujer infame, vinculada al consumo de alcohol, la morfina y la prostitucion, tachandola incluso de esquizofrenica y enganadora. (4) Asi, se ha construido una bateria de estigmas como estrategia para no reconocerla y borrar su nombre de la memoria institucional y de los mitos fundacionales del pentecostalismo. Esta estrategia no resulta menor, pues olvidando a Elena y negando su rol como lider fundacional, se excluye tambien a las otras mujeres del liderazgo institucional, desvaneciendo asi sus identidades y papel dentro de la historia.

Por su parte, los investigadores que han escrito sobre la historia del pentecostalismo chileno en general afirman y reafirman que Hoover fue el unico lider fundacional, olvidando a Elena y a las otras mujeres como cofundadoras y lideres del movimiento. Ni siquiera las investigaciones historicas especializadas en los movimientos carismaticos y pentecostales las mencionan. (5) En el ambito de la teologia existen algunas referencias que intentan redimirla del olvido, como es el caso de Elizabeth Salazar, la unica investigadora que destaca a Elena como la principal lider del movimiento pentecostal que se estaba gestando y la presencia de otras mujeres cofundadoras. (6) Sin embargo, pese a su aguda vision, la teologa no logra desarrollar ni argumentar las razones de la exclusion de estas mujeres del mito fundacional y de las memorias escritas. En el ambito de las ciencias sociales, los trabajos de Mansilla y Orellana (7) destacan que si bien las mujeres son recordadas desde la ambiguedad y reciben metaforicamente el mismo estatus que los hombres, en realidad su liderazgo es negado como tal; ademas, senalan que este proceso de memoria/olvido del liderazgo femenino no es algo exclusivo del pentecostalismo y que esta presente en diversos movimientos revivalistas. Pese a sus aportes al respecto, solo analizan el rol de las esposas de los pastores, excluyendo la figura de Elena y de otras mujeres que participaron en la fundacion del pentecostalismo. ?Por que tanto las investigaciones como las denominaciones pentecostales han excluido, difamado, negado o ignorado el rol de las mujeres dentro de la memoria fundacional del movimiento? Con el fin de responder esta pregunta y de superar las limitaciones antes planteadas, nos proponemos como objetivo describir y analizar los factores que influyeron en la exclusion y olvido de las mujeres de la memoria fundacional del pentecostalismo. Nuestra hipotesis de trabajo es doble. En primer lugar, sostenemos que parte de esta problematica se debe a la existencia de un prejuicio metodologico que ha desembocado en un reduccionismo epistemico-teorico. En general, las investigaciones realizadas sobre esta tematica se han construido a partir de las fuentes oficiales de las denominaciones, dejando de lado fuentes previas a la institucionalizacion del pentecostalismo, como la revista Chile Evangelico, publicacion independiente vinculada al lider presbiterano Tulio Moran, quien fue un claro defensor del naciente movimiento pentecostal y, sobre todo, de Elena. En esta revista encontramos tanto referencias apologeticas a Elena, como tambien testimonios sobre el desprestigio y deslegitimacion de su liderazgo religioso. Si bien es importante reconocer que una vez que el movimiento pentecostal logro transformarse en iglesia (1910), la revista cambio de nombre a Chile Pentecostal y elimino toda referencia a Elena; tambien lo es senalar que dio amplia cobertura a otras mujeres que fueron lideres y difusoras del movimiento pentecostal.

En segundo lugar, consideramos que la exclusion y difamacion de las mujeres dentro de la memoria fundacional del movimiento es una estrategia de poder asociada al uso patriarcal de la memoria pentecostal. No se trata solo de un olvido, como han sostenido otros autores al referirse a la exclusion de la mujer de los mitos fundacionales de los movimientos pentecostales y carismaticos de America Latina. (8) Se trata mas bien de la elaboracion de una memoria colectiva, entendiendo que esta ultima <<no es solo una conquista, sino tambien, un instrumento y una mirada de poder>>. (9)

En esta linea hemos identificado tres tipos de memorias presentes en el pentecostalismo: una memoria negra referida a las fundadoras (especialmente a Elena), una memoria gris que alude a las mujeres lideres y otras mujeres que participaron en el movimiento, pero nunca muy resaltadas, y una memoria aurea alusiva a los hombres fundadores que suele engrandecerlos. En el primer caso se trata de crear y recrear una historia negra en torno a sus fundadoras para sacarlas del juego del poder. (10) Estas mujeres se constituyen en personajes infames y oscuros que, al confrontar el poder, pasan a formar parte de una historia desgraciada. (11) Asi, ennegrecer la memoria de una fundadora es una construccion legitima para excluirla del mito fundacional, por lo tanto, ya no se ve como un problema institucional o individual: el problema es la mujer. En el segundo caso, construir una memoria gris de las mujeres lideres alude al acto de exponerlas limitadamente, vigilandolas y silenciandolas de manera constante, con el fin de generar una especie de olvido o silencio en torno a sus imagenes y roles. Estas estrategias presentes en la historia denominacional pentecostal revelarian aquello que Le Goff llamo <<los mecanismos de manipulacion de la memoria colectiva>>. (12) En tercer lugar, encontramos la memoria aurea, una memoria prosopopeya, segun la expresion de Candau, (13) referida a esa especie de dioses, de buenos muertos, creadores ex nihilo del pentecostalismo, sin cuya presencia no habria existido el movimiento: los lideres hombres.

Para alcanzar nuestro objetivo y corroborar nuestra hipotesis, metodologicamente realizamos un analisis de fuentes documentales. Estas fuentes casi no han sido utilizadas para abordar el problema enunciado, lo cual nos permitira sortear el prejuicio metodologico planteado en nuestra primera hipotesis. En concreto, revisamos las revistas Chile Evangelico, Chile Pentecostal y Fuego de Pentecostes, utilizando la tecnica de analisis de discurso.

El articulo esta estructurado de la siguiente manera: (i) primero mostramos la exclusion, olvido y estigmatizacion que sufrio Elena Laidlaw, la lider mas significativa del naciente movimiento pentecostal (memoria negra); (ii) posteriormente abordamos las actividades y el olvido que sufrieron otras lideres y mujeres que tambien estuvieron involucradas en la fundacion del movimiento (memoria gris); (iii) luego describimos como se construyo el rol subalterno de la mujer y algunas de las estrategias de vigilancia masculina; (iv) despues destacamos algunos casos puntuales que apoyaron el liderazgo incipiente de estas mujeres. Por ultimo, esbozamos algunas consideraciones finales sobre nuestro caso de estudio.

Una memoria negra. Elena Laidlaw y la exclusion del liderazgo femenino

La memoria de Elena (14) quedo marcada por el olvido de Hoover y otros lideres del pentecostalismo chileno, quienes no se interesaron en registrar y conservar sus aportes a la fundacion del movimiento. Asi lo ejemplifica una declaracion fundacionalista del movimiento realizada en 1928 por nueve pastores, entre los que se reconoce a Willis Hoover y Victor Pavez como los unicos fundadores del pentecostalismo, y se borra de un plumazo a Elena, asi como tambien a otros y otras lideres del movimiento. (15) Segun Lavabre, los ejercicios de selectividad de la memoria colectiva se caracterizan por la capacidad que poseen de <<ordenar el sentido del pasado en funcion de las representaciones, visiones del mundo, simbolos o "nociones" que permiten a los grupos sociales pensar el presente>>. (16) En este juego de reordenamiento del pasado, el pentecostalismo desterro a las mujeres de su mito fundacional, mutilando asi la posibilidad de repensarse como un movimiento creado por feminas.

De igual forma, muchos investigadores y especialistas del pentecostalismo han reproducido esta actitud institucional sobre los origenes del movimiento, de modo que escasean las indagaciones sobre lo no dicho y lo no escrito. Consideramos que retomar esta dimension de lo no dicho y lo no escrito, permite plantear una pregunta basica bajo una nueva luz: ?Por que una vez que se auto-organiza el movimiento pentecostal, Elena dejo de existir como una lider, tornandose invisible e innombrable?

Inicialmente se podria decir que fue Hoover quien excluyo a Elena como lider y luego como feligresa, pues <<a final de ese ano (1909) Hoover finalmente repudio a Nellie>>, (17) con lo cual paso, posteriormente, al olvido, al tiempo que fue borrada del mito fundacional pentecostal. De igual forma, Bristol, el obispo metodista episcopal, destaca que <<Elena fue repudiada por Hoover y por los otros que la consideraban profetiza>>. (18) Sabemos que una vez que el movimiento pentecostal se difundio y alcanzo autonomia, Hoover le quito su respaldo a Elena. Finalmente, <<despues de los acontecimientos de 1909 y su gira por el sur de Chile en 1909-1910, [Elena] fue discontinuada como miembro en plena comunion de la Iglesia Metodista Episcopal, el 30 de abril de 1910>>. (19) Una vez que Hoover tomo el liderazgo y la direccion del movimiento pentecostal, no solo excluyo a Elena del mismo, sino que tambien fue reduciendo el rol de la mujer hasta su mas minima expresion, para evitar que emergieran otras lideres que socavaran la autoridad masculina. Asi, sobre cualquier mujer que quisiera seguir la senda revolucionaria e influyente iluminada por Elena, caerian las imprecaciones que la aplacaron a ella, asi como un castigo ejemplar. De esta manera se establecio un claro <<patron de liderazgo: los hermanos tenian que obedecer a los pastores>>. (20) Este fuerte y autoritario liderazgo masculino implantado por Hoover <<creo la tendencia de un culto a la personalidad pastoral>>, (21) que elimino, incluso, la posibilidad de que la esposa del pastor fuera llamada pastora, como se acostumbraba dentro del protestantismo. (22)

Pero esta exclusion no puede ser leida como un simple ataque personal encabezado por Hoover, pues se trato de un acto realizado en consonancia con el parecer de otros lideres pentecostales: los mismos que antes la consideraban como un instrumento privilegiado del Espiritu Santo, ahora la veian como una mujer extremadamente peligrosa. Incluso Victor Paves, <<quien fue despedido de su posicion como ayudante de pastor de la Iglesia Metodista Episcopal y tambien de la casa pastoral que ocupaba, porque habia apoyado a la hermana Elena>>, (23) le dio la espalda. Muchos de sus seguidores, disidentes del movimiento metodista, tambien la atacaron, pese a que algunos habian estado dispuestos a ir a la carcel con ella cuando la policia la detuvo debido a los supuestos altercados que genero en la iglesia metodista. (24) De hecho, algunas mujeres (profetisas) que pertenecian al naciente movimiento, muchas de ellas esposas de pastores, hicieron eco, igualmente, de este rechazo y omision. En sintesis, Elena entro en conflicto con el proceso de institucionalizacion del pentecostalismo, pues encarnaba la desestabilizacion (crisis) y era la cara visible del temor a perder el control del carisma que legitimaba a los nuevos lideres.

Pero Elena no fue arrojada totalmente al olvido, pues en la memoria pentecostal se retuvo y reconstruyo una imagen infame suya con la finalidad de excluir el liderazgo femenino del mito fundacional pentecostal. Los pentecostales utilizaron a Elena para promover el pentecostalismo entre las iglesias protestantes, pero una vez que lo lograron, su figura no fue util y se genero una memoria negra en torno a ella. Como han senalado algunos autores, al observar fenomenos como estos vemos que no se trata solo de simples huellas que el pasado ha dejado en el presente, pues normalmente se han producido para ser transmitidas a generaciones sucesivas. (25) Pero gracias a este mismo registro de olvido y difamacion, <<podemos regocijarnos como si se tratara de una venganza por la suerte que permite que estas gentes absolutamente sin gloria surjan en medio de tantos muertos, gesticulen aun, manifiesten permanentemente su rabia, su afliccion o su invencible empecinamiento en vagar sin cesar>>. (26) Finalmente, fue el mismo juego del poder el que la saco del anonimato.

Los lideres pentecostales terminaron negando a esta lider y cofundadora, argumentando una supuesta verguenza por su condicion de mujer y/o un supuesto pasado marcado por el alcoholismo, la prostitucion y la miseria. De esta manera, se construyo una imagen abyecta que resumia un ejercicio prohibido para las mujeres y que la hacia merecedora del castigo ejemplar que recibio: ser expulsada (del metodismo), excluida (del movimiento pentecostal), olvidada (del mito fundacional) y recordada como mujer infame (memoria negra). Dentro de una vida marcada por el dolor, la tragedia y el olvido, la familia de Elena fue su unico refugio hasta el fin de sus dias: <<durante el resto de su vida mantuvo contacto estrecho con su hermana y sobrino en Santiago. Se caso, pero no tuvo hijos. Fallecio el 10 de diciembre de 1952 en el Hospital Salvador, debido a un absceso pulmonar y un absceso del cerebro. Su sepulcro esta en el Cementerio General de Santiago>>. (27)

Una memoria gris. Las otras mujeres del pentecostalismo

Cuando volvemos la mirada hacia las fuentes originales que relatan los inicios del pentecostalismo, la memoria se ilumina con interesantes testimonios de mujeres que lucharon codo a codo con los hombres por la institucionalizacion del movimiento. Mostraremos algunos casos concretos y su importancia en los inicios del pentecostalismo, para contribuir asi a levantar parcialmente el gris velo que se tejio sobre ellas.

Una de las mujeres mas brillantes de esta epoca fue Laura Ester Contreras, quien escribio sendas cartas (muchas de ellas verdaderas arengas) dirigidas al reciente grupo de pentecostales. Laura formaba parte de la Primera Iglesia de Santiago y fue parte de la Junta de Oficiales, Economos y de la Comision trimestral que dirigia la iglesia, como secretaria. Segun Salazar, <<ella fue una intelectual y una teologa pentecostal>>. (28) Es posible que esta etiquetacion sea optimista, no obstante, la claridad de sus ideas brindo al naciente movimiento una serie de recursos teologicos para enfrentar el estado intersticial en el cual se encontraba en aquel entonces. En concreto, se conocen ocho escritos apologeticos suyos, que escribio dirigidos al reciente grupo de pentecostales expulsados. En terminos generales, en los escritos se aprecian tres principios comunitarios que contribuiran a la reconstruccion de la identidad religiosa pentecostal chilena, los cuales sintetizamos a continuacion:

a) Una comunidad de consuelo. En su articulo <<Alpha y Omega>>, Laura Ester destaca que D ios llama a los suyos a no tener miedo y les infunde valor para permanecer firmes ante la adversidad. Luego, alza una oracion de consuelo: <<Oh, mi senor ... te ruego que levantes mi pueblo para que pueda oir tu voz>>. (29) De igual forma, en el articulo <<No temais>> destaca el valor de Jesus como un ser que otorga consuelo en la soledad y el abandono, poniendo el acento en que Dios finalmente conducira a los pentecostales <<a mayores experiencias del Espiritu santo>>. (30) En un tercer articulo, titulado <<La anchura del amor del Padre>>, subraya nuevamente que las personas no deben preocuparse por ser expulsadas de la Iglesia Metodista, mas bien deben sentirse contentas de ser perseguidas, como predijera Jesus. Al respecto, se pregunta: <<?cual es la Iglesia militante de Cristo? ?Donde estan sus limites? ... donde quiera que dos o tres se congregaren en el nombre del Hijo de Dios, alli estara El en medio de ellos>>. (31) Por ultimo, en el articulo denominado <<?Por que buscais entre los muertos al que vive?>>, se dirige fundamentalmente a las mujeres, para recordarles como se habrian sentido aquellas que siguieron a Jesus cuando este fue crucificado, y como cambio esa situacion cuando se enteraron de que habia resucitado. (32) A traves de estos recursos discursivos, Laura Ester establece un paralelo entre el mito fundacional del cristianismo y el rito del exilio religioso del naciente pentecostalismo. En concreto, el pentecostalismo se constituia en una comunidad de consuelo para los expulsados, perseguidos y discriminados socialmente. Como los pentecostales habian vivido en carne propia estas penurias, supuestamente podian comprender de mejor forma a los excluidos sociales. Y por lo mismo, no debian esperar a que los marginados llegaran a tocar las puertas del nuevo templo, sino que tenian que ir a buscarlos en las calles y plazas.

(b) Una comunidad carismatica. En sus escritos, Laura dio cuenta de un recurrente conflicto entre la tradicion representada por la institucion eclesial y la innovacion representada por el carisma del naciente pentecostalismo. Estos parangones abundan en sus escritos. En el articulo titulado <<Ecos de la Conferencia Metodista>>, se detiene en la importancia de la predica misionera (una practica tradicional institucionalizada por el protestantismo), subrayando especialmente que el don de sanidad tendria que ser uno de los recursos mas importantes que deberian ser utilizados en este tipo de predica. Al respecto, lanza retoricamente el siguiente cuestionamiento: <<juzgad vosotros ?sera bien de nosotros que, por obedecer a nuestros pastores, desechemos el don de Dios? !Nunca!>>. (33) En otro articulo similar, titulado <<La pesca peligrosa>>, destaca la diferencia que existiria entre el protestantismo y el pentecostalismo en relacion a la revelacion: <<la verdad es necesario vivirla y sentirla para ser comprendida ... solo entonces alguien sabra donde tirar su red en el mundo>>. (34) En paralelo, Laura Ester comenzo un encendido rechazo a la academia y la intelectualidad, algo que tanto ha pesado al pentecostalismo chileno hasta hoy. Sostenia que <<el 99% de los ministros graduados en las grandes universidades salen a conquistar el mundo para Cristo con sus mentes repletas de conocimientos humanos ... pero sin el bautismo de fuego y del Espiritu>>. (35) A traves de proposiciones e imagenes como estas, Laura Ester formo parte de un proceso de construccion de la cultura religiosa del pentecostalismo chileno. Esto le permitio al movimiento diferenciarse no tanto del protestantismo en general, sino mas bien de la tradicional predica misionera que lo caracterizaba, considerada normalmente por el pentecostalismo como intelectualista, fria y descontextualizada. Asi, el pentecostalismo apoyo una cultura religiosa cultivada de espaldas a la academia y la intelectualidad, no solo porque dejaba de lado la fe en la razon incentivada por el metodismo, sino tambien porque llevaba a la religion a la experiencia emocional y testimonial, aunque finalmente cayera de igual forma en la rutinizacion del carisma.

(c) Una comunidad terapeutica. En <<Hojas de sanidad para las naciones>>, Laura Ester insiste en el valor de la sanidad como recurso clave para llegar al pueblo chileno, afirmando que <<Jesus vino a dar libertad a los cautivos y sanidad a su pueblo", para luego preguntarse: "?Acaso nosotros no tenemos quien cure nuestras llagas y quien tenga compasion de nuestras dolencias?>>. (36) En otra carta dirigida <<A los jovenes evangelicos>>, considerados por ella como <<las primicias de esta tierra>>, <<vasos elegidos por el Altisimo>>, <<antorchas de la verdad>>, <<fundidos con el Espiritu>>, (37) los incentiva a liderar el proceso de institucionalizacion del pentecostalismo y a constituir un nacionalismo religioso, pues la salud espiritual de Chile dependeria de ellos: <<Vosotros sois responsables de la vida espiritual de esta nacion>>. (38) De esta forma, y a traves de diferentes vias, esta pensadora contribuyo a esculpir uno de los pilares mas distintivos de la cultura pentecostal: la oferta de sanidad, en tiempos en los que los pobres y excluidos no tenian acceso al sistema formal de salud.

Pero la memoria no solo esta construida por mujeres especialmente significativas y que brillan intelectualmente. Tambien hay una pleyade de mujeres que colaboraron en la construccion de multiples dimensiones de este naciente pentecostalismo, como veremos a continuacion.

Una vez establecidas las primeras congregaciones pentecostales, el rol de las mujeres como profetizas y predicadoras fue muy importante. Incluso en Valparaiso y Santiago, donde fueron mayormente silenciadas por la administracion de Hoover, su rol de predicadoras de la calle siguio activo. Su papel fue especialmente relevante en el centro y sur del pais, concretamente en Concepcion y Temuco: <<las hermanas se trasladaron en el tren a Chiguayante (Concepcion) para la obra del Senor, las cuatro hermanas siguientes, ademas de la esposa del pastor: Isabel Fernandez de Nunez; Juana viuda de Gonzalez; Rosa Fontena de Sepulveda; Noemi de Kopmann>>. (39) Tambien se describen algunas de las actividades concretas que realizaban: <<el lunes tuvimos el gozo de ver dirigir la reunion a la hermana Auristela Oliviera, a quien oimos con agrado y edificacion, porque lo que necesitamos ahora son testimonios sinceros y de tal naturaleza que nos constrinan a una vida mejor>>. (40) De alguna u otra manera, las mujeres instan a otras mujeres a predicar, como se aprecia en una carta enviada por Noemi de Kopmann a la revista Chile Evangelico:
   Carta a las hermanas de Chiguayante. Estamos orando
   por ustedes, pidiendo que unidas se levanten, que
   prediquen con sus vidas y con sus obras, que muestren
   al mundo que las rodea, que son hijas de Dios ...
   levantemonos unidas para alistarnos en las filas de
   los valientes, de los esforzados, y alcanzaremos la
   victoria mediante la ayuda del poder de lo alto. El
   nombre de nuestro Dios sera glorificado, y muchas
   almas salvadas de la muerte eterna. (41)


En estas actividades es interesante apreciar la participacion de mujeres jovenes:
   [P]or algunos dias hemos tenido entre nosotros a la
   joven hermana Julia Hernandez de la Iglesia Pentecostal
   de Gorbea (Araucania) que ha venido a nuestra
   iglesia con un mensaje de Dios que nos fue dado en
   la reunion del lunes 1 de mayo y tenemos que glorificar
   el nombre de nuestro bendito Padre porque no
   necesita la confeccion de largos sermones para sus
   mensajes. (42)


Diferenciandose del protestantismo misionero, el naciente pentecostalismo resalto la entrega de un mensaje espontaneo y emocional. En este escenario, una de las jovenes mas particulares fue Remigia Arancibia, hija de pastores de Concepcion y Chiguayante (Ceferino Arancibia y Natalia M. de Arancibia). En una carta enviada a sus padres el 9 de diciembre de 1910, escribio:
   [E]l jueves pasado el Senor me mando donde el hermano
   F ... yo tenia mensaje del Senor. una hermana
   vio en vision que los enfermos, cojos en sillas, ciegos,
   tuertos, etc. eran sanados en nombre de Jesus de Nazareno
   y se levantaban glorificando a Dios. reciban
   todo el carino de su hija que los ama. (43)


Asi, las mujeres profetizan, ven visiones e imponen manos, y dan forma al tema principal del discurso pentecostal: la sanidad, constituyendo al pentecostalismo en una comunidad terapeutica por excelencia, como promulgaba Laura Ester.

En una carta sobre el viaje misionero realizado por Natalia M. de Arancibia y Rosa E. de Pino, se relata lo siguiente:
   [L]a invitacion vino de la Iglesia de Rio Bueno, salimos
   el dia 27 de diciembre, alcanzando hasta Pitrufquen,
   donde asistimos a una reunion dirigida por
   el pastor de esa Iglesia. Al otro dia llegamos a Rio
   Bueno acompanadas del Pastor Campos y nos esperaban
   en Gorbea. El 4 de enero nos dirigimos a Rio
   Bueno. Esa noche nos despedimos para ir a la Union.
   En esa noche tuvimos una buena asistencia y pudimos
   exclamar: <<Senor, la mies es mucha, son pocos los
   obreros, levanta misioneros en esta tu nacion>>. El dia
   6 salimos para Gorbea, La Faja y Pitrufquen, en cuyas
   iglesias dimos nuestros testimonios con la experiencia
   del bautismo del Espiritu Santo ... el jueves 11 nos
   dirigimos a Temuco para visitar la nueva obra que se
   ha abierto en ese pueblo a cargo de nuestro hermano
   Jose Flores ... el dia 15 seguimos a Mulchen donde alcanzamos
   a celebrar algunas reuniones donde estan
   los hermanos Garcia y su esposa. El dia 17 salimos en
   direccion a nuestras casas. (44)


Aqui se muestra la disposicion que tenian los pastores de Concepcion y Temuco, quienes dieron amplia libertad a las mujeres para predicar, ser misioneras y profetizar; ello permitio trasmitir una memoria alternativa a la oficial. En contrapartida, los pastores del centro del pais (Santiago y Valparaiso) se preocupaban por elaborar una memoria dorada sobre los hombres y nubosa sobre las mujeres.

Natalia de Arancibia (esposa de Ceferino Arancibia) tambien dio sus testimonios a traves de la revista Chile Pentecostal. Entre los diversos aspectos planteados, describe al pentecostalismo como una religion de los pobres: <<Dios esta obrando. en los viles y miserables, en aquellos de los cuales hablaba Pablo, ser como basura, ser la hez del mundo, pero imitadores de Dios como hijos amados>>. (45) El espiritu pentecostal parecia llamado a representar al espiritu de sus lideres mujeres, personas no reconocidas y olvidadas. Asi, los inmigrantes pobres, huerfanos, alcoholicos, mujeres, viudas, prostitutas, etc. son llamados a formar parte de las comunidades pentecostales. Estas mujeres iban a buscar a los desheredados a las calles. Muchos de ellos vivian en la casa pastoral, atendidos por la esposa del pastor o la pastora. Sin embargo, el rol femenino fUe constituyendose poco a poco en un rol tradicional materno, ajeno al papel intelectual masculino. Esto se aprecia en un documento publicado titulado <<Carta abierta>>:
   [M]i amada hermana ... Las cosas que son del cielo
   son el amor y la caridad que permanecen para siempre.
   !Llenanos Senor estas cosas porque ellas producen
   la bondad! La piedad nos ensena a ser amparo del
   caminante, guarda de la viuda, vestir el huerfano, dar
   pan al hambriento y, armado de estas cosas. tendras
   un cuerpo y un vestido muy precioso y seras codiciada
   de naciones, porque te has vestido con los vestidos del
   cielo, de reliquias eternas. como la madre que reparte
   pan a sus hijos y que da el alimento de sus entranas
   para alimentar y no lo de otro, sino lo propio. (46)


En uno de los informes enviados a la revista Chile Pentecostal, se destaca que:
   [E]ste crecimiento es debido particularmente a la
   predicacion que se principio hacer en los conventillos
   por varias hermanas que se prestaron voluntariamente
   para salir despues de la Escuela Dominical
   a dar sus testimonios en publico. El primer dia
   que salieron estas <<palomas mensaj'eras>> se convirtieron
   cuatro personas. (47)


La aparicion de la imagen del columbograma evidencia una dimension significativa de la mujer pentecostal: se trata de una mensajera, aquella que realiza el trabajo de traer las almas a las iglesias para que el pastor (hombre) las gobierne. Asi, algo que parece una suerte de elogio que engrandece al trabajo de la mujer, evidencia una historia de empequenecimiento e invisibilizacion del trabajo femenino.

Las mujeres tambien recorrian las iglesias recolectando dinero para mantener el funcionamiento de la revista Chile Pentecostal:
   Tenemos de regreso a nuestra hermana Rosa E de
   Pino, despues de una gira de 18 dias por la Frontera.
   para adquirir una imprenta propia para la
   publicacion regular de la Revista. mientras que
   nuestra hermana Remigia Arancibia viaja con la
   misma finalidad. (48)


Esto se aprecia en otro testimonio que procede del denominado Norte Chico de Chile, concretamente de Fraguita (Region de Atacama). El 14 de abril de 1910, Mercedes Campusano de Guardia escribio lo siguiente:
   [C]on mucho gusto hare propaganda de Chile Pentecostal
   en el nombre de mi Padre. Soy una debil
   mujer, pero se que para Dios no hay diferencia. Estamos
   orando para que venga un pastor. Aqui hay
   mucha semilla sembrada, proxima a brotar, falta
   solamente un pastor. (49)


Podemos apreciar como mientras las mujeres predicaban y servian de misioneras en las pequenas iglesias, simultaneamente se institucionalizaba la necesidad de un pastor hombre que dirigiera la iglesia. Esto se aprecia en otros testimonios de Clara Luz de B. de Lopez, de Petorca (Valparaiso). Esta mujer predicaba, pero consideraba su rol como pasajero y supletorio, a la espera de que un hombre lo desarrollase.
   Hermanos antes habia un hermano a cargo de la obra
   del Senor, que estaba atendiendo a las predicaciones
   por mas de un ano pero ya no sigue mas y por esto
   estamos sin predicador local. pero a pesar el Senor
   ha obrado maravillas en estos ultimos dias, muy especialmente
   en la sanidad. (50)


Asi, en general, la memoria del liderazgo pentecostal se iba constituyendo en una conmemoracion del sufrimiento que apelaba a lo sensible. Pero, segun Candau, <<la defensa de la identidad y el sentimiento de pertenencia exigen ese peso de lo tragico sentido y transmitido>>. (51)

El rol de la mujer o la cordura como control

Como senalabamos anteriormente, a medida que el naciente pentecostalismo se fue institucionalizando, el rol de las mujeres dentro del movimiento se torno problematico y se fueron desarrollando estrategias para controlarlas y evitar la reaparicion de liderazgos revolucionaros (como el de Elena). En este contexto, se impulso la sumision del accionar femenino bajo la figura del pastorado masculino. ?Cual fue la tactica esgrimida?: no dejar que los cultos estimulasen los vigores del espiritu humano y concluyeran en desorden. Esto permitiria finalmente volver a la cordura. En otras palabras, volver a la cordura era el disfraz que se levantaba para que las mujeres retornaran a su rol tradicional de sumision.

El pentecostalismo se pregunto concretamente en uno de sus escritos: <<?Cual es el ministerio de la Mujer?>> La pregunta fue respondida al tenor de un articulo publicado en una revista pentecostal norteamericana, titulado suspicazmente <<The Trust>>. En el articulo se defiende el rol de la mujer como profetiza, predicadora y maestra, sin importar su estatus (soltera, casada, joven, adulta, etc.). Para defender el liderazgo administrativo-pastoral de la mujer, se recurrio a la memoria biblica: <<aun en el Antiguo Testamento unas mujeres tituladas profetisas y solamente por nombres comprendemos que tomaban parte publicamente de la obra del Senor. Unas guiaban, otras ensenaban y otras juzgaban el pueblo>>. (52)

Estas actividades podrian realizarlas al igual y a la par que los hombres:
   [V]emos que una mujer es puesta al mismo lado con
   el hombre a anunciar el mensaj'e de Dios. Si una mujer
   lo podia hacer antes, creemos que lo puede hacer
   hoy dia tambien [...] nos parece que las mujeres de
   hoy dia a quienes Dios ha llamado tienen el mismo
   derecho de instruir y ensenar La Biblia. (53)


No obstante, estos mensajes acaban sembrando ambiguedad y no pasan de ser buenas intenciones, pues jamas se habla concretamente de la posibilidad de predicar desde el pulpito de la iglesia, ni tampoco de la posibilidad de convertirse en pastoras como sus companeros varones.

Siguiendo la senda del cuestionamiento, el pentecostalismo se pregunto especificamente por el rol que le cabia a la mujer dentro del trabajo misionero. Esta vez se utilizo como referencia al The Apostolic Faith para construir la respuesta, concretamente un articulo intitulado <<Las mujeres>>. En el, la pregunta era respondida de la siguiente manera:
   ?Son llamadas las mujeres a predicar el evangelio? En
   Cristo Jesus no hay macho ni hembra, porque todos
   vosotros son uno en Cristo. El Espiritu Santo profetiza
   y predica por una y otra persona. pero la Biblia
   no impide a la mujer dar testimonio ni profetizar en
   la iglesia. (54)


Sin embargo, una vez mas las mujeres no pueden predicar desde el pulpito, ni tampoco ser lideres pastorales. Solo se les permitio predicar en las calles, en los hogares y posteriormente en hospitales y carceles, pero no en las iglesias. Asi, se excluyo a las mujeres de los dos roles mas importantes dentro del pentecostalismo.

En el articulo titulado <<La mujer cristiana>> ya se manifiesta de manera muy clara el control y la vigilancia que se ejercia sobre los cuerpos femeninos:
   [C]uando miro a la mujer cristiana llevando colgado
   de sus orejas unas joyas de distintos nombres. Haciendo
   una incision en la oreja, que Dios no hizo, me da
   pena, profunda pena este hecho criminoso de romper
   la carne a una pobre guaguita para colgarle algo de lo
   cual no puede agradarse el Senor. (55)


La cultura pentecostal tambien influyo en las mujeres del protestantismo historico. Especialmente en la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, que en ese entonces estaba bajo la direccion del pastor Weiss: <<la hermana Maria Preisler, de la iglesia de Valdivia ... ha logrado interesar mucho a algunas jovencitas alemanas y asiste con frecuencia a nuestros cultos>>. (56) De hecho, en el caso del protestantismo misionero, se tendia a considerar que el bautismo del Espiritu Santo era una experiencia de mujeres. En una carta escrita por el misionero noruego Maggie Gilchrist desde Huillinco (Isla de Chiloe), indico que recibio el bautismo del Espiritu Santo de la mano de dos hermanas venidas de Valparaiso (Elena Laidlaw y Natalia de Arancibia), testimoniando lo siguiente: <<cuando estoy bajo este poder maravilloso, todo mi cuerpo tiembla y muchas veces pierdo las facultades para hablar, solamente puedo hacer unos sonidos peculiares>>. (57)

De igual forma, su hermano Neil Gilchrist envio otra carta relatando que:
   [H]ay cuatro hermanas que han recibido el bautismo
   del Espiritu y hablan y cantan en lenguas extranas,
   como el Espiritu les da que hablen y cuando estan en
   oracion tiemblan y son sacudidas de una manera tan
   fuerte que tiembla toda la capilla, como si fuera un
   terremoto, y estas manifestaciones no suceden de vez
   en cuando, sino diariamente. (58)


El mismo encargado de la obra, N.O. Gunstad, agrego lo siguiente:
   [L]a visita de las hermanas de Valparaiso a la Isla de
   Chiloe, no fue en vano ... en el culto de la noche mi
   esposa hablo en lenguas desconocidas tres veces; y
   dos mas de las hermanas cayeron bajo el poder del
   Espiritu los chilenos que no tenian interes en nuestra
   obra ahora vienen a nuestras reuniones y parecen
   hambrientos de la verdad. (59)


Pese al avivamiento y la conversion de nuevas almas, los problemas que el bautismo del Espiritu Santo genero al interior de la Alianza Misionera manifestaban nuevamente el dilema entre tradicion y carisma. Al respecto, Oyarzun destaca que: <<durante el pastorado de Gunstad la Iglesia de Huillinco se separo de la Mision por causa de doctrinas antagonicas a la comun fe de la Mision, quedando independiente con este pastor, quien introdujo esas doctrinas>>. (60)

A pesar de esos conflictos, los misioneros noruegos estrecharan sus relaciones con los pentecostales y seguiran enviando escritos a la revista. Marie Gunstad y Kirsti Melbostad, por ejemplo, escribieron desde Huillinco Ancud (Chiloe). (61) Ademas de confraternizar, los misioneros noruegos Neil Gunstad y Maria Gunstad visitaban y predicaban para el naciente movimiento pentecostal en Concepcion, Lautaro y Mulchen. (62) Si bien surgieron conflictos en Chiloe, Rio Bueno y Valdivia, la Alianza Cristiana siguio manteniendo relaciones fraternales con los pastores. Esto se observa en una carta que envio Maria B. de Rudolph, afirmando que:
   [F]ue una bendicion tan grande que se levantaban las
   almas alabando al Senor en lenguas extranas como el
   Espiritu les daba que hablasen fue una maravilla tan
   grande como nunca habia visto. grande es el gozo
   que siente nuestra alma, cuando el Senor nos visita
   con su Santo Espiritu. (63)


Retazos de memoria: la lucha contra la amnesia

Pese a la negativa comandada por lideres masculinos que buscaba desvalorizar, ocultar o simplemente difamar el papel que jugaron las mujeres en la fundacion del movimiento pentecostal chileno, tambien debemos destacar la existencia de algunos lideres que intentaron reconocer el estatus igualitario del trabajo religioso de la mujer e incorporarlas en el mito fundacional institucional del movimiento. Si bien estas estrategias terminaron siendo simples bocanadas de memoria que <<solo pueden expandirse en el tejido de las imagenes y del lenguaje>>, (64) es importante senalarlas y destacarlas, pues no solo nos permiten obtener una idea mas acabada del rol de las mujeres en este movimiento, sino que tambien nos muestran otras apreciaciones existentes sobre su rol, existentes dentro de la misma organizacion, lo que finalmente contribuye a reconstruir esta memoria oculta del pentecostalismo chileno.

En primer lugar, debemos destacar que los lideres pentecostales que apoyaron la participacion de las mujeres en el movimiento (sea porque sus esposas eran lideres o simplemente porque entendian el liderazgo como una habilidad provista por el Espiritu Santo sin importar el genero), estaban alejados del centro geografico que dirigia el movimiento (Santiago y Valparaiso), lo que limitaba cualquier influencia o impacto de sus medidas. Ademas, varios de ellos fallecieron tempranamente, lo que limito la promulgacion de sus ideas dentro de su entorno. Tal fue el caso del pastor Ceferino Arancibia, su esposa Mercedes e hija Remigia, todos connotados lideres del movimiento. En diciembre de 1910, el pastor Ceferino fue enviado por Hoover desde Valparaiso a la iglesia de Concepcion. El grupo de Concepcion era liderado por Tulio Moran y estaba conformado por personas que se habian escindido de la Iglesia Presbiteriana. Arancibia organizo oficialmente esta nueva iglesia pentecostal en junio de 1911, pero debio retornar junto a su esposa a Valparaiso por su enfermedad, falleciendo el 27 de enero de 1914. (65) Sin embargo, su hija Remigia continuo como misionera nacional del movimiento, pese a que este rol ya estaba subyugado al papel del pastor. Por su parte, el pastor Jose Flores, tambien procedente de la iglesia de Valparaiso, fue enviado a Temuco para dar comienzo a la obra en 1912, pero murio en 1913 por su enfermedad.

Ambas iglesias fueron muy activas y permitieron a las mujeres ejercer su liderazgo, abriendo los pulpitos para que predicaran, profetizaran o entregaran sus testimonios, ademas de permitir que predicaran y tuvieran rol de misioneras en las calles de la ciudad. Asi, varias mujeres situadas en los margenes geograficos y sociales del pentecostalismo se hicieron de un nombre y se abrieron un espacio en la posteridad, con la esperanza de no desaparecer en el olvido, no por ellas mismas, sino por el rol que debian asumir como mujeres en el movimiento pentecostal.

Tambien debemos destacar la importancia que tuvieron los lideres y editores de las revistas Chile Evangelico y Chile Pentecostal. Por un lado, Tulio Moran, director de Chile Evangelico, no solo abrio las puertas al movimiento pentecostal y le dio espacio en la revista, sino que tambien defendio a la hermana Elena. Moran se dedico a publicar y rebatir todas las difamaciones de Elena que hacian los otros periodicos de la epoca, como El Heraldo Evangelico (de la Iglesia Presbiteriana), el Cristiano (Iglesia Metodista) o El Mercurio (diario secular). Tulio Moran fue incluso abogado de la hermana Elena, difundio su trabajo y solicito la apertura de las otras iglesias al trabajo de Elena. De hecho, Chile Evangelico le dedico su portada en el no. 45: <<Reverendo Tulio Rojas, Fundador de Chile Evangelico el 11 de septiembre de 1909>>; justo un dia antes de la expulsion, separacion y nacimiento del movimiento pentecostal. Al respecto se dice de Tulio Rojas <<comenzo el Chile Evangelico bajo la premisa de Juan Wesley: "emprended grandes obras por el Senor, esperad grandes cosas del Senor">>. (66) Chile Evangelico se publicara solo durante 14 meses. Sin embargo, una vez que el movimiento pentecostal logro transformarse en iglesia (1910), la revista cambio de nombre a Chile Pentecostal y automaticamente elimino toda referencia a la hermana Elena, desconociendose hasta hoy las razones de este hecho. Asi, y de manera paradojica, pareciera que Elena y otras mujeres se hicieron de un nombre que les ha permitido abrirse en la posteridad y no desaparecer en el olvido.

Por otro lado, tenemos la publicacion de Chile Pentecostal, la cual comenzo el 24 de noviembre de 1910, bajo la direccion de Enrique Koppman. Si bien el periodico no hacia referencia a la hermana Elena, Koppman se destaco por abrir las puertas a todas las mujeres, no solo las pentecostales, sino tambien a todas aquellas, tanto de Chile como del extranjero, que quisieran publicar en el periodico. En esta linea, publicaron distintas cartas y articulos provenientes de Ecuador, Argentina y Brasil. Lamentablemente, por problemas economicos se dejo de publicar en el ano 1915.

Finalmente, dentro del protestantismo misionero, uno de los personajes mas abiertos al movimiento pentecostal fue el pastor H.L. Weiss. El habia llegado a Valdivia en el ano 1899, pero murio relativamente joven, a los 48 anos de edad (probablemente por el duro clima del sur de Chile). El pastor Weiss escribio algunas cartas en Chile Evangelico. En una de ellas relato que recibio en su iglesia la visita de Elena y Mercedes: <<Dios mando a dos humildes hermanas (Natalia y Elena) desde Valparaiso para que nos comunicasen y fuesemos tambien recipientes de las grandes bendiciones que los hermanos de Valparaiso y Santiago estaban gozando>>. (67)

A continuacion, resalto un aspecto especialmente significativo: <<Hasta los pastores se humillaron hasta el polvo de la tierra. Los pastores son los primeros que resisten al Espiritu Santo y los ultimos que se humillan en el polvo de la tierra>>, (68) enfatizando que son ellos los que resisten el liderazgo femenino y el impulso carismatico. El pastor Weiss autorizo tambien a otras mujeres pentecostales para que visitasen sus iglesias, para que dieran sus testimonios, profetizaran e impusieran sus manos en aras de recibir el bautismo del Espiritu Santo.

Pese a los riesgos de que se produjera un cisma o separacion ante la presencia de las mujeres pentecostales en el seno de estas iglesias, estos hechos no fueron de mucho impacto. (69) Solo se conocieron dos casos. En Valdivia, <<un grupo de veinte personas abandonan la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, para unirse el pastor Carlos del Campo>>, (70) pero no se unieron a Hoover, sino que formaron un grupo independiente conocido como Iglesia del Senor, en diciembre de 1911. En Huillinco (Chiloe) tambien se escindio un segundo grupo, pero muy pequeno. Pese a ello, el pastor Weiss fue respetuoso y tolerante con el movimiento pentecostal, especialmente con las mujeres que lideraban el movimiento. Tanto era el aprecio y admiracion que los pentecostales sentian por el, que las iglesias de Santiago llamaron al Pastor Weiss, antes que a Hoover, para que se hiciera cargo del movimiento pentecostal. Al parecer, por respeto y consideracion a la Iglesia Metodista Episcopal, Weiss no acepto. Sin embargo, siguio estableciendo comunicacion con los pentecostales, al tiempo que evito que sus iglesias se separaran y se unieran indefinidamente al movimiento pentecostal, como hasta entonces estaba sucediendo con la Iglesia Metodista. (71)

Consideraciones finales

Hemos mostrado que la memoria colectiva sobre los origenes del pentecostalismo chileno se organiza en torno a la construccion de una imagen infame de Elena (memoria negra), asi como de las otras mujeres que participaron en el proceso (memoria gris). Una vez significado su liderazgo como hereje solo por su condicion de mujer, se fueron desarrollando y consolidando estrategias para controlar la feminidad y evitar la reaparicion de liderazgos revolucionarios.

El control de los cuerpos procuro contener los vigores del espiritu humano que amenazaban con desbordarse en la experiencia bautismal. Las mujeres fueron prescritas a predicar en el espacio abierto de las calles, en la intimidad de los hogares, en los hospitales y carceles, a la vez que se les prohibia hacerlo en las iglesias, marginandolas de los pulpitos. Progresivamente se fue estableciendo la sumision del accionar femenino bajo la figura del pastorado masculino. Por supuesto, esto no fue un proceso monolitico y homogeneo, pero el poder si se cuido de mantener las fuentes de su cuestionamiento lejos de los centros geograficos del poder.

Lo que es claro luego de nuestro recorrido es el rol que la produccion de la memoria negra y la memoria gris ha tenido en la construccion del mito fundacional del pentecostalismo chileno, el cual funciona como fundamento de la reproduccion de las practicas sociales de marginacion y del control de la femineidad en sus intentos por acceder al espacio prohibido del liderazgo pentecostal. Asi, el ejercicio de analizar la produccion historica del olvido de Elena y otras mujeres claves en la historia fundacional del pentecostalismo chileno, nos ha llevado a apreciar el caracter instrumental de la memoria colectiva esculpida por el pentecostalismo.

doi:10.11144/Javeriana.mys22-44.moem

Bibliografia

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Recibido: 14 de junio de 2016

Aceptado: 22 de mayo de 2017

Disponible en linea: 30 noviembre de 2018

(1) Una presumible inclinacion homosexual de la cual lo acusaron fue utilizada para sacarlo de su posicion de superintendente de la Iglesia Metodista Pentecostal. Veanse Alice Rasmussen Schick y Dean Helland Talbert, La Iglesia Metodista Pentecostal, ayer y hoy, tomo II (Santiago: Plan Mundial de Asistencia Misionera en Chile, 1987) y Juan Kessler, A study of the older Protestant missions and churches in Peru and Chile. With special reference to the problems of division, nationalism and native ministry (Goes: Oosterbaan & le Cointre N.V., 1967), 303-307.

(2) Mario Hoover, El movimiento Pentecostal en Chile del siglo XX (Santiago: Eben Ezer, 2002); Rasmussen y Helland, La Iglesia Metodista, 41, 47-49.

(3) Dorothy Bullon, Hacia una teologia de Avivamiento (Barcelona: CLIE, 1998); Juan Sepulveda, De peregrinos a ciudadanos. Breve historia del cristianismo evangelico en Chile (Santiago: Fundacion Konrad Adenauer, 1999); Hoover, El movimiento Pentecostal.

(4) Kessler, A study; Bullon, Hacia una teologia.

(5) Stanley Burgess y Eduard Van der Mass, Intenational Dictionary of Pentecostal Charismatic Movements (Michigan: Zondervan, 2003).

(6) Elizabeth Salazar, <<Todas seriamos rainhas. Historia do pentecostalismo chileno na perspectiva da mulher 1909-1935>> (Dissertacao de Maestrado em Ciencias da Religiao, UMESP, 1995).

(7) Miguel Angel Mansilla y Luis Orellana Urtubia, <<Haciendo memoria de lideres religiosas olvidadas: el reconocimiento postumo del trabajo de las pastoras en el pentecostalismo chileno>>, Sociedad y religion 23, no. 40 (2013): 77-130; Miguel Angel Mansilla y Luis Orellana, <<Las pastoras pentecostales: metaforas sobre el liderazgo femenino en la Iglesia Evangelica Pentecostal (1972-2001)>>, Memoria y Sociedad, no. 36 (2014): 83-98.

(8) Monica Tarducci, <<Estudios feministas de religion: una mirada muy parcial>>, Cuadernos Pagu Universidad de Campinas, no. 16 (2005): 97-114; Mansilla y Orellana, <<Las pastoras pentecostales ...>>.

(9) Jacques Le Goff, Enciclopedia Einaudi. Vol. I, Memoria e Historia (Madrid: Imprenta Nacional--Casa da Moneda, 1991), 28.

(10) Gedeon Freire, Matriz Pentecostal Brasileira. Asambleias de Deus. 1911-2011 (Rio de Janeiro: Dialogos, 2013).

(11) Michel Foucault, La vida de los hombres infames (La Plata: Altamira, 1996).

(12) Le Goff, Enciclopedia Einaudi, 135.

(13) Joel Candau, Memoria e identidad (Buenos Aires: Ediciones del Sol, 2001), 140.

(14) No podemos extendernos aqui en la biografia de Elena. Para ello recomendamos ver Mansilla y Orellana, <<Las pastoras pentecostales ...>>.

(15) Fuego de Pentecostes [Santiago], no. 54, mayo de 1933, 1.

(16) Marie Claire Lavabre, <<Sociologia de la memoria y acontecimientos traumaticos>>, en Guerra civil. Mito y memoria, ed. Julio Arostegui y Francois Godicheau (Madrid: Marcial Pons, 2006).

(17) Kessler, A study, 121.

(18) Hoover, El movimiento Pentecostal, 163.

(19) Florrie Snow, conversacion personal, Santiago de Chile, 23 de marzo de 2014

(20) Bullon, Hacia una teologia, 66.

(21) Bullon, Hacia una teologia, 68.

(22) Ignacio Vergara, El Protestantismo en Chile (Santiago: Ed. del Pacifico, 1962); Rasmussen y Helland, La Iglesia Metodista.

(23) Hoover, El movimiento Pentecostal, 167.

(24) <<Tras ella iban todos sus partidarios dispuestos a quedarse detenidos en la policia; lo que el Prefecto no permitio, pero insistieron y al fin se les permitio que queden algunas mujeres para acompanarla, la noche la pasaron orando y cantando gozosas de que fueran presas por la causa del Senor>>. Arturo Oyarzun, Reminiscencia historica de la Obra Evangelica en Chile (Valdivia: Imprenta Alianza, 1921), 51.

(25) Alberto Rosa, Guglielmo Bellelli y David Bakhurst, ed., <<Introduccion>>, en Memoria colectiva e identidad nacional, 19-40 (Madrid: Editorial Biblioteca Nueva, 2000).

(26) Foucault, La vida, 82.

(27) Inscripcion de Defuncion del 11 de diciembre de 1952, Registro Civil de Providencia, Inscripcion 646-E, Calle Miguel Claro. Florrie Snow, conversacion personal, Santiago de Chile, 23 de marzo de 2014.

(28) Salazar, <<Todas seriamos ...>>, 77.

(29) Chile Evangelico [Concepcion], 13 de abril de 1910, 2.

(30) Chile Evangelico [Concepcion], 8 de septiembre de 1910, 19.

(31) Chile Evangelico [Concepcion], 28 de diciembre de 1909, 1.

(32) Chile Evangelico [Concepcion], 17 de febrero de 1910, 1-2.

(33) Chile Evangelico [Concepcion], 3 de marzo de 1910, 1-2.

(34) Chile Evangelico [Concepcion], 5 de mayo de 1910, 1-2.

(35) Chile Evangelico [Concepcion], 3 de marzo de 1910, 1-2.

(36) Chile Evangelico [Concepcion], 19 de mayo de 1910, 2.

(37) Chile Evangelico [Concepcion], 26 de diciembre de 1910, 3.

(38) Chile Evangelico [Concepcion], 26 de noviembre de 1909, 3.

(39) Chile Evangelico [Concepcion], 13 de noviembre de 1909, 3.

(40) Chile Evangelico [Concepcion], 31 de diciembre de 1909, 3.

(41) Chile Evangelico [Concepcion], 29 de octubre de 1909, 1-2.

(42) Chile Pentecostal [Concepcion], 15 de mayo de 1911, 7.

(43) Chile Pentecostal [Concepcion], 18 de diciembre de 1910, 5.

(44) Chile Pentecostal [Concepcion], 15 de marzo de 1912, 3-5.

(45) Chile Pentecostal [Concepcion], 18 de diciembre de 1910, 2-3.

(46) Chile Pentecostal [Concepcion], 15 de julio de 1912, 3-4.

(47) Chile Pentecostal [Concepcion], 15 de noviembre de 1914, 6.

(48) Chile Pentecostal [Concepcion], 1 de abril de 1913, 2.

(49) Chile Pentecostal [Concepcion], 15 de mayo de 1911, 5.

(50) Chile Pentecostal [Concepcion], 15 de noviembre de 1914, 8.

(51) Candau, Memoria e identidad, 148.

(52) Chile Pentecostal [Concepcion], 6 de abril de 1911, 5-6.

(53) Chile Pentecostal [Concepcion], 6 de abril de 1911, 5-6.

(54) Chile Pentecostal [Concepcion], 15 de junio de 1912, 2-3.

(55) Chile Pentecostal [Concepcion], 24 de noviembre de 1910, 5.

(56) Chile Evangelico [Concepcion], 12 de noviembre de 1909, 3.

(57) Chile Evangelico [Concepcion], 11 de septiembre de 1910, 15.

(58) Chile Evangelico [Concepcion], 11 de septiembre de 1910, 6.

(59) Chile Evangelico [Concepcion], 11 de septiembre de 1910, 15.

(60) Arturo Oyarzun, Reminiscencia historica de la Obra Evangelica en Chile (Valdivia: Imprenta Alianza, 1921), 68.

(61) Chile Pentecostal [Concepcion], 15 de mayo de 1914, 7-8.

(62) Chile Pentecostal [Concepcion], 15 de febrero de 1915, 6.

(63) Chile Pentecostal [Concepcion], 15 de noviembre de 1914, 7.

(64) Joel Candau, Antropologia de la Antropologia (Buenos Aires: Ediciones Nueva Vision, 2002), 66.

(65) Rasmussen y Helland, La Iglesia Metodista, 24.

(66) Chile Evangelico [Concepcion], septiembre de 1910, 6.

(67) Chile Evangelico [Concepcion], 10 de diciembre de 1909, 2.

(68) Chile Evangelico [Concepcion], 10 de diciembre de 1909, 2.

(69) El cisma mayor se produjo anos antes (1908), cuando el misionero Mac Donald se separo de la Alianza para unirse a la Mision Bautista, que hasta entonces no tenia iglesias en Chile. Esto sucedio en Temuco y el mencionado misionero se llevo 300 miembros y dos pastores chilenos. Oyarzun, Reminiscencia historica, 71.

(70) Luis Orellana, El Fuego y la Nieve. Historia del Movimiento Pentecostal en Chile 1909-1932 (Concepcion: CEEP, 2006), 38.

(71) La Iglesia Metodista se debilito mucho con el naciente movimiento Pentecostal. En el ano 1911, otros cinco pastores y sus congregaciones abandonaron la Iglesia Metodista, y en el ano 1913 una sexta iglesia metodista de Santiago se paso a los pentecostales. Rasmussen y Helland, La Iglesia Metodista, 19.

Miguel Angel Mansilla

Instituto de Estudios Internacionales (INTE), Universidad Arturo Prat (Iquique, Chile)

mansilla.miguel@gmail.com

Wilson Enrique Munoz Henriquez

Universidad de Tarapaca (Arica, Chile); Grup d'Investigacions en Sociologia de la Religio de la Universidad Autonoma de Barcelona (Barcelona, Espana); Laboratoire d'Anthropologie Sociale del College de France/CNRS/EHESS (Paris, Francia)

wilsonocio@gmail.com

Carlos Daniel Pinones Rivera

Instituto de Estudios Internacionales (INTE), Universidad Arturo Prat (Iquique, Chile)

carpinon@unap.cl

Articulo de investigacion. Los autores agradecen el apoyo de la Vicerrectoria de Investigaciones, Innovacion y Postgrado (VRIIP) de la Universidad Arturo Prat por su permanente apoyo en la ejecucion de este articulo. El segundo autor agradece tambien al programa Becas Chile--doctorado de CONICYT.

Leyenda: Portada de la revista Chile Pentecostal del 22 de julio de 1911. Fuente: revista Chile Pentecostal.
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Author:Angel Mansilla, Miguel; Munoz Henriquez, Wilson Enrique; Pinones Rivera, Carlos Daniel
Publication:Memoria y Sociedad
Date:Jan 1, 2018
Words:9792
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