Printer Friendly

Medicina indigena colombiana, segun cronistas y viajeros (De la conquista a la colonia).

Fueron los cronistas de Indias los primeros que se preocuparon por recoger las tradiciones y costumbres de nuestros aborigenes. Sus cronicas muestran numerosos apuntes sobre la medicina, los medicos, las plantas medicinales y la forma de sanar.

Escribio el padre Joseph Gumilla que "como en aquellos dilatados paises hay tan pocas y tan cortas poblaciones de espanoles, no hay ni boticas, ni boticarios; pero el provido autor de la naturaleza ha prevenido, no solo las muchas yerbas, cortezas, raices, frutas, aceites, y resinas medicinales, que en varias partes de esta historia llevo apuntadas; sino tambien abundancia de purgantes, muy proporcionados para aquellos climas; y creo que en otros mantendran tambien su eficacia" (1).

El franciscano fray Juan de Santa Gertrudis viajo en 1756 a las Indias occidentales, como misionero, su obra misional transcurrio, especialmente, en el Putumayo. En su voluminosa obra se sumerge en el relato minucioso y detallado sobre la vida cotidiana de las misiones. Escribe acerca de sus viajes, describe los animales que ve, las plantas, los arboles frutales y las flores, los alimentos y su preparacion, los caminos, los rios y los puentes, los mitos, las leyendas y los espantos, las supersticiones y hechos maravillosos que le sucedian.

La importancia de su obra radica en la relacion sencilla, en la observacion de la naturaleza, "por dentro", y en que se atrevio a escribir sobre "cosas raras" como las plantas venenosas y medicinales, sobre frutas deliciosas como la chirimoya y acerca de insectos unicos como gusanos y hormigas. Aclara Santa Gertrudis que "lo que yo digo son cosas que yo he visto, porque he entrado a lo interior de aquel nuevo mundo, y he vivido entre los indios barbaros, penetrando monte inculto, y las que hallaras que yo no he visto por mis ojos, cito pero sujetos dignos de fe, que todavia viven, que los han visto, y me las han contado, y como las hallo por lo que yo por mi he visto, las hallo verosimiles, por esto las pongo. Y si con todo te pareciesen algunas dificiles de creer, el medio de averiguarlo mejor es ir alla, para desenganarse de una vez" (2).

Hombre medicina

Estos cronistas pusieron especial atencion a la labor desempenada por los medicos aborigenes. Por ejemplo fray Pedro Aguado escribio que en la provincia de los Guayupes, en los llanos orientales, la profesion del medico se heredaba de padre a hijo:

"La manera de curar de estos es tan supersticiosa cuanto que ellos son fabuladores: si van a visitar o curar algun enfermo del mal intrinseco que procede de mal humor, como son calenturas y otros dolores particulares, hacen poner al enfermo en una hamaca en el aire, y ponenle dos fuegos de mucha lena, uno de un lado y otro del otro, y llegandose a el comienzan a soplar y a decir ciertas palabras supersticiosas en su lengua, y con esto y con las candelas encendidas, que lo asan vivo, se lo tienen alli hasta que muere o restaura su salud. Cualquier hinchazon que les sobrevenga en cualquier parte del cuerpo, tienen que les procede de la mano de otros indios que los han echado algunas maldiciones o enchizado por haberles hurtado alguna cosa o dado algun descubrimiento, con los cuales los medicos ganan mayor honra y fama que con otros ningunos, porque llevando, cuando los van a curar, en la boca hierbas o alguna espina o gusano, les chupan la hinchazon muy reciamente y hacen ceremonias, y echando delante de los que estan presentes lo que en la boca llevaban, les dan a entender que lo sacaron de la hinchazon del enfermo lo cual les es muy enteramente creido. Todo otro genero de enfermedad, como son heridas y llagas y lepra, lo curan con hierbas de particulares virtudes, con que sanan" (3).

Sobre la eleccion de sus medicos y mohanes escribio Aguado que

"El demonio, como espiritu tan antiguo y experimentado en sus maldades y aun en el conocimiento de la inclinacion buena o mala de los hombres, escoge entre sus hijos pequenos de estos naturales el que mas acomodado le parece que sera para imponer a los indios en todo genero de maldades, y esta criatura que quiere senalar para este efecto, que sera de cinco o seis anos, en estando sola, le aparece en figura de indio o de ave o de otro cualquier animal, con la cual vision amedrenta la criatura de suerte que se va llorando a su madre, la cual como ya tiene noticia de lo que es o puede ser, halaga y mitiga el llanto del nino con halagos de madre, diciendole que no tenga temor ninguno de esperar ni escuchar aquella diabolica vision, que es para que sepa curar y adivinar y dar a entender a los indios lo que dijere Chancan, que entre los indios es llamado asi el demonio; y tantas persuasiones le hace la madre al hijo y acometimientos el demonio al nino con sus espantosas visiones, que pierde el temor y le aguarda a que hable con el; y lo primero que le hace saber es como el lleva las animas de los indios que mueren, donde estan sus hermanos y parientes y es muy grande amigo de los indios y los quiere mucho, por lo cual lo ha escogido a el para su faraute o interprete y para que cure las enfermedades que sucedieren, para lo cual es menester que se le haga el corazon colorado, que entre ellos es como decir fuerte y recio y para sufrir los infortunios.

El muchacho a la hora da cuenta a su madre de las razones y coloquios que con el demonio ha tenido, la cual, para que el corazon del hijo se haga fuerte y recio llama a otros ninos, los cuales en ciertos dias y horas senaladas, le azotan con varas; con lo cual dicen, pasados los terminos, que ya esta hecho el muchacho, que ha de ser medico fuerte y recio; y pasada esta ceremonia queda ya en toda perfeccion y grados de medicina y de interprete, y asi, dende en adelante, puede hablar e interpretar las respuestas y hablas que con el demonio tiene, y curar a todos los enfermos de una suerte que no es menos de reir y pasar tiempo que la eleccion y graduacion de su oficio. Cualquier dolor o hichazon que en el hombre hay, estregala con la mano y luego soplan al aire, y tornan a estregar y luego a soplar, y esto hacen muchas veces, y otras veces chupan con la boca en el lugar de la hinchazon o del dolor y procuran sacarse sangre de los dientes y escupenla delante de los demas indios, a los cuales dan a entender que aquella sangre han sacado de la parte do han chupado, y con la mucha confianza y fe que el enfermo tiene en el tal medico, se halla en pocos dias bueno. Las heridas lavan con agua tibia, y con ponerles las manos encima la dan por bastante cura, y si la herida esta en la cabeza lavansela con agua y atanle los cabellos de la una parte y otra de la herida unos con otros, en lugar de puntos, y sin mas beneficio de lavarle cada dia, sanan muchos; y si la herida es de hierba, curanla a la manera o modo de los espanoles, lavandola con agua caliente y cortandole la carne con pedernales hasta atajar la hierba, y por principal ensalmo o cura tienen estos medicos la costumbre de soplar en tanta manera que hasta las lluvias pretenden estorbar con su corruto vaho y soplo. Y no solo ellos, pero los demas indios, en viniendo un aguacero que sea contra su gusto, luego comienzan a soplar contra el agua pretendiendole estorbar su natural camino.

Pero volviendo a los medicos, con toda su ciencia y preeminencias, pocos mueren de su muerte, porque si la fortuna les pone entre las manos alguna cura de alguna persona que entre ellos es tenida por principal, de la cual el enfermo muere, sus parientes dan al medico dentro de pocos dias la muerte, y le dicen que no se metiera en matar al que no podia sanar; pero con todo este riesgo y peligro, nunca entre estos barbaros faltan cantidad de estos medicos y embaidores; y algunas veces que el demonio se tarda en hacer la eleccion en la forma dicha, los propios indios fuerzan a un pariente del que antes lo habia sido a que lo sea, diciendo que pues el trataba con el medico muerto, que no puede dejar de saber la manera o arte de curar" (4).

Sobre este mismo aspecto escribio el viajero frances conocido como Doctor Saffray, que a principios del siglo XIX los cunas y caimanes prestaban mucha obediencia al cacique y al sacerdote, este ultimo desempenaba el papel de augur y medico, con menos peligro que en el pasado, pues

"Antiguamente cuando un jefe enfermaba, el medico tenia el deber de tomar la mitad de todos los medicamentos que prescribia; en el caso de morir el paciente, introducianle en la boca un polvo compuesto de fragmentos de sus unas, de un punado de sus cabellos y de una planta misteriosa; y preguntabanle si el medico habia tomado exactamente los remedios. Cuando el espiritu del muerto contestaba que no, vigilabase al esculapio durante los funerales, y terminados estos, los parientes del difunto le apaleaban, sacandole los ojos y le mutilaban completamente" (5).

Lionel Wafer un medico ingles quien llego a las selvas del Darien acompanando a los corsarios al servicio de la corona britanica, narra asi su experiencia con la medicina de las Indias Occidentales:

"Era el 5 de mayo de 1681. Yo estaba sentado en tierra, cerca de uno de nuestros companeros de fortuna, que secaba polvora en un plato de plata; la polvora ardio por imprudencia de el, y me quemo toda una rodilla; la carne fue consumida hasta el hueso, y aun el muslo sufrio mucho. Aplique al principio los remedios que mi morral pudo suministrarme, y temiendo que se me dejara atras, segui algunos dias con bastante trabajo. Durante ese intervalo nuestros esclavos nos abandonaron con el negro que se me habia dado para servirme y llevar los medicamentos; el huyo con todo lo que yo tenia, y no me dejo nada para curarme la herida. Senti entonces un vivo dolor y sin poder fatigarme mas largo tiempo al traves de las selvas y de los rios, me despedi de mis companeros y me detuve en el Darien el dia 10 de mayo" (6).

El cirujano quedo a merced de los indios quienes lo curaron del siguiente modo:

"... reducido a vivir con esos barbaros parecia que no tuviera ningun medio de aliviar mi dolor; sin embargo, emprendieron curarme con ciertas yerbas que mascaban hasta la consistencia de pasta, y que extendian sobre una hoja de platano para cubrirme la herida Se renovaba este emplasto todos los dias, y su virtud fue tan grande, que al cabo de tres semanas no me quedo en la rodilla sino una debilidad que me duro largo tiempo despues, y un entumecimiento del que sufro ataques aun algunas veces" (7).

La formacion medica de Lionel Wafer fue de gran ayuda, algun tiempo despues, cuando entro en contacto con Lacenta, el mas importante cacique indigena del norte del Darien:

"Pronto despues se presento una ocasion que contribuyo mucho a aumentar la buena opinion que Lacenta y su gente habia formado de nosotros, y a granjearme particularmente su estimacion. Sucedio, pues, que una de las mujeres de Lacenta enfermo, y se resolvio sangrarla. He aqui de que manera ejecutan los indios esta operacion: hacen sentar al enfermo sobre una piedra que esta en el rio; en seguida el operador, armado de un arco pequeno y de cortas flechas, las tira tan ligero como puede por todo el cuerpo desnudo del paciente, sin omitir un solo punto. Es cierto que las flechas tienen un obice, y asi no penetran mas adentro que nuestras lancetas; pero si por casualidad tocan una vena llena de viento, y la sangre sale con alguna impetuosidad, saltan, hacen cabriolas y ejecutan mil posturas grotescas en senal de regocijo y de triunfo. Yo estaba presente cuando se hizo esta operacion a la esposa de Lacenta, y sorprendido de su ignorancia, no pude menos de decirle que si queria, le mostraria un metodo mas facil, y que no causaria tanto dolor a la enferma. 'Veamos', me dijo. Entonces hice una ligadura en el brazo de su mujer, con una tira de corteza de arbol, y le abri la vena con mi lanceta; pero poco falto para que mi empresa me costase la vida. Tan pronto como Lacenta vio correr la sangre, que ellos sacaban gota por gota, tomo su lanza y juro por su diente que si su mujer se veia mal me atravesaria el corazon. No manifeste ninguna emocion, y le suplique que tuviese un poco de paciencia. Le saque como doce onzas de sangre, y despues de haberle vendado el brazo, dispuse que descansase hasta el dia siguiente. Por fortuna la fiebre disminuyo y los accesos no volvieron. Esto me valio tan gran fama, que Lacenta vino a visitarme, y en presencia de toda la corte se inclino delante de mi y me beso la mano. Entonces todos los demas me rodearon, los unos me besaban la mano, los otros la rodilla y algunos el pie. Fui puesto en seguida en una hamaca y llevado en hombros de los indios, mientras que Lacenta pronuncio un discurso en alabanza mia, en el cual me coloco mucho mas alto que todos sus doctores. Se me llevo de esta manera de una plantacion a otra, y vivi con mucho brillo y reputacion, gracias a los remedios y a la sangria que hacia a los que lo necesitaban. Aunque habia perdido mis unguentos y mis emplastos, a consecuencia de la huida del negro que me habia robado el morral, conservaba en el bolsillo una caja de instrumentos y algunos pocos medicamentos" (8).

El viajero frances Felix Serret, quien se maravillaba del "prestigio social" que tenian los curanderos en Colombia, por su gran credibilidad. Los clasifico en tres categorias:

1. Los de las tribus semisalvajes que tienen sus conocimientos terapeuticos desde los antiguos aborigenes, que adoptaron para ellos los remedios vegetales porque curaron a sus animales en casos identicos, o bien porque observaron cierta analogia entre los efectos de esas plantas y los de la enfermedad que se proponian curar. 2. Los curanderos exoticos, en su mayoria de raza negra, los cuales se consagran con preferencia al reino animal, hace intervenir frecuentemente 'el mal de ojo' y el diablo, empleando amuletos y rodeando sus practicas de gesticulaciones y de toda suerte de misterios a fin de poder impresionar al maximo de publico. Por las supercherias y por la grotesca ignorancia de estos 'aprendices de medicos' es por lo que esta desacreditada la medicina indigena, que es en esencia experimental, a tal punto que la han vuelto absolutamente desconocida. 3. Existe una tercera clase de curanderos, compuesta por hombres serios, con sentido comun, inteligentes, observadores y humanitarios, que tienen una fe sincera en la medicina de los primeros aborigenes y se han consagrado con toda paciencia y estudio a perfeccionar los metodos curativos. Han hecho y hacen tantos servicios a sus semejantes, que son merecedores de todo nuestro respeto y simpatia" (9).

El uso de la hoja de coca

Los cronistas se maravillaron porque los aborigenes mascaban mucha coca y siempre cargaban su mochila llena de hojas y un poporo donde tenian la cal para masticar con la coca. Sobre este aspecto esta el siguiente relato de Pedro Cieza de Leon:

"Por todas las partes de las Indias que yo he andado he notado que los indios naturales muestran gran deleitacion en traer en las bocas raices, ramos o hierbas. Y asi, en la comarca de la ciudad de Antiocha algunos usan traer de una coca menuda, y en las provincias de Arma, de otras hierbas; en las de Quimbaya y Ancerma, de unos arboles medianos, tiernos y que siempre estan muy verdes, cortan unos palotes, con los cuales se dan por los dientes sin se cansar. En los mas pueblos de los que estan subjetos a la ciudad de Cali y Popayan traen por las bocas de la coca menuda ya dicha, y de unos pequenos calabazos sacan cierta mixtura o confacion que ellos hacen, y puesto en la boca, lo traen por ella, haciendo lo mismo de cierta tierra que es a manera de cal. En el Peru en todo el se uso y usa traer esta coca en la boca, y desde la manana hasta que se van a dormir la traen sin la echar della. Preguntando a algunos indios por que causa traen siempre ocupada la boca con aquesta hierba (la cual no comen ni hacen mas de traerla en los dientes), dicen que siente poco la hambre y que se hallan en gran vigor y fuerza. Creo yo que algo lo debe causar aunque mas parece una costumbre aviciada y conveniente para semejante gente que estos indios son. En los Andes, desde Guamanga hasta la Villa de Plata, se siembra esta coca, la cual da arboles pequenos y los labran y regalan mucho para que den la hoja que llaman coca, que es a manera de arrayan, y secanla al sol, y despues la ponen en unos cestos largos y angostos, que tendra uno dellos poco mas de una arroba, y fue tan preciada esta coca o hierba en el Peru el ano de 1548, 49 y 51, que no hay para que pensar que en el mundo haya habido hierba ni raiz ni cosa criada de arbol que crie y produzca cada ano como esta, fuera la especieria, que es cosa diferente, se estimase tanto, porque valieron los repartimientos en estos anos, digo, los mas del Cuzco, la ciudad de la Paz, la Villa de la Plata, a ochenta mil pesos de renta y a sesenta, y a cuarenta, y a veinte, y mas y a menos, todo por esta cosa. Y al que le daban encomienda de indios luego ponia por principal los cestos de coca que cogia. En fin, tenianlo como por posesion de hierba de Trujillo. Esta coca se llevaba a vender a las minas de Potosi, y dieronse tanto al poner arboles della y coger la hoja, que esta coca que no vale ya tanto, ni con mucho; mas nunca dejara de ser estimada. Algunos estan en Espana ricos con lo que hubieron de valor desta coca mercandola y tornandola a vender y rescatandola en los tiangues o mercados a los indios". (10)

Los poderes del Yopa

El misionero espanol Juan Rivero llego a Santafe en 1681, se radico en los llanos del rio Casanare donde llevo a cabo su tarea de explorador y evangelizador. En su obra anota que los indigenas estan sumidos en un mundo de supersticiones

"Con lo que mas usan de estos enganos es con unos polvos que benefician ellos mismos de las frutillas de ciertos arboles coposos y crecidos: llaman a estos polvos Yopa, con los cuales hacen sus adivinanzas; pongamos el ejemplo: quieren salir a una guerra, o hacer un viaje, y desean saber el fin que tendra la empresa; para esto juntan y convocan a muchos y comienzan a darle la Yopa, cuyo uso es por las narices, tomandolo a manera de tabaco, y es de tan grande fortaleza, que a breve rato los priva del juicio; con la fortaleza suma hace gran llamamiento de humor a las narices y aqui entra la adivinanza y la senal de sus presagios porque si comienza la evacuacion de la asquerosa viscosidad por la ventana derecha de la nariz, lo tienen por gran senal y se pronostican bueno sucesos; y si por la ventana izquierda, lo tienen por ruin presagio, e indicios manifiestos de sucesos infaustos; si por ambas ventanas a un mismo tiempo, queda indecisa la materia; y como el que sea por ambas juntas es lo ordinario, suelen estarse un dia entero, sorbiendo Yopa, con su duda, hasta que les de a conocer el efecto por una ventana de las narices. En el interin se esta hablando con recios y desentonados gritos a manera de locos, haciendo gestos disformes, y aunque estan muchos juntos, no hablan unos con otros, sino cada uno a solas, con acciones y meneos, preguntas y respuestas, que muestran hablar con el demonio a quien piden consejo en sus determinaciones y dudas, y la declaracion de los sucesos futuros" (11).

El Yopa y el tabaco

Sobre el Yopa y el tabaco escribio Aguado que

"Acostumbran a tomar la yopa y el tabaco, que lo uno es una semilla o pepita de arbol, y lo otro es cierta hoja que crian, ancha, larga y vellosa, y esto lo toman en humo, unas veces por la boca y otras por las narices, hasta que los emborracha y priva del juicio, y asi quedan adormecidos, donde el demonio en suenos les representa todas las vanidades y maldades que el quiere, lo cual ellos tienen por muy cierta revelacion y no excederan de aquello que han sonado aunque muera. Esta costumbre de tomar la yopa y el tabaco es muy general en todo el Nuevo Reino, y aun entiendo que toda la mayor parte de las Indias" (12).

Fray Pedro Simon se refiere al tabaco y sus virtudes del siguiente modo:

"No dudo sino que es yerba medicinal aplicada en ocasiones, asi tomada en humo como en polvo y como en todo, porque de estas tres maneras la he visto tomar al ambir, y llamado el lado que es cierta masa hecha de la hoja y zumo del mismo tabaco, cocido con algunos polvos de furac, que es cierto salitre que se saca en una lagunilla cerca de la ciudad de Merida en este Nuevo Reino. El, tomado en polvo lo tengo por mas medicinal, tomandolo siempre con modo. Y asi se vende tan caro en la ciudad de Santafe, en especial el que traen de la de Tunja ... Hacese esto de lo que se cria en un pueblo de indios llamado Samaca; y otro en lo que llaman La Laguna, a espaldas de esta ciudad. Es un tabaquillo bajo, amarillejo, pero admirable para molido y no para en humo" (13).

La chicha

Las sociedades que se desarrollaron alrededor de la cultura del maiz elaboraban la chicha como bebida para acompanar las fiestas, las ceremonias religiosas y el ritual de las curaciones. Durante el periodo colonial la chicha se generalizo para el consumo cotidiano. Su preparacion la narra Santa Gertrudis del siguiente modo:

"Aqui, y de aqui para arriba en todo el Peru, fabrican del maiz una bebida que llaman chicha de esta suerte: Toman el maiz y lo ponen a remojar 24 horas, y de ahi lo dividen de dos modos. El uno es cocerlo asi entero, y despues lo trastornan con su caldo en artesas, y lo ponen a madurar 6 o 8 dias; despues que ya se fermento lo sacan y lo muelen en una piedra refregando con otra de mano, y esta masa con el mismo caldo lo vuelven a hervir, y despues en artesas lo refriegan con las manos, y le hacen largar toda la sustancia. Cuelan despues el caldo, quitan el bagazo y lo embotijan. Le mezclan un poco de miel de cana, y a los 6 o 8 dias ya tomo punto, y asi se bebe. El otro modo es el mismo artificio, solo que en lugar de molerlo no lo muelen, sino que lo mascan, y a esta llaman chicha mascada, y dicen que la mejor es la mascada por las mujeres. Una y otra emborracha con borrachera mas fuerte que la del vino o aguardiente, y echan de si un tufo malisimo. Esta bebida entre gente india es la mas comun en todo el Peru" (14).

Otra referencia sobre la chicha la hace el viajero colombiano Joaquin Rocha en un texto del siglo XIX, titulado Recorriendo el alto Caqueta a comienzos de siglo. En su descripcion anota que la chicha la preparan de yuca, de chontaduro o de platano maduro, del siguiente modo:

"Despojados estos frutos de su cascara los ponen a cocer, los muelen y en seguida los mascan: la saliva reemplaza alli el dulce, y es el agente de la fermentacion, para conseguir la cual dejan en reposo la masa mascada, poniendole agua, en ollas, tinajas o botijas, y cuando esta suficientemente fuerte, o madura, como ellos dicen (pucusca), tienen ya el masato que, diluido en agua, es la chicha. Llevan este masato por avio cuado van de viaje, y es entonces este su solo viatico y su unico alimento. Cuando ya, abajo de Mocoa, desaparece la lengua inga en el territorio del Caqueta, desaparece la chicha mascada y cuando reaparece el idioma en el Napo, en la montana, y luego en la Sierra, en el Peru y en el Ecuador, reaparece tambien la asquerosa bebida. De ella son apasionados tanto como los indios mismos, muchos blancos, de los cuales algunos decentes, en todos respectos, menos en este. Mas si es asqueroso ese licor, no es malsano" (15).

Flechas envenenadas y venenos

Durante los primeros anos de la conquista, o de la invasion, los cronistas anotaron con mucho juicio lo que tenia que ver con el veneno de las flechas y con los dardos "emponzonados". Al respecto escribio Aguado que en la Villa de Nuestra Senora de la Victoria, junto a los rios la Miel y Magdalena, los indigenas trataban las puntas de las flechas con un veneno especial, del jugo de las plantas.

"El flechazo o puyazo que el espanol recibia, despues de haberle sacado la flecha o puya, porque muchas veces se queda una punta de cuatro dedos en la carne metida, por traerla asi amaestrada los indios, hinchenla de soliman molido todo cuanto en ella pueda caber, con fuerza que se le hace, y luego, con un cuchillo o machete de hierro caldeado al fuego, fogueteanle toda la herida alrededor y en medio, de suerte que queda bien labrada, y le van con el propio instrumento de hierro ardiendo, fogueando los lomos de un parte y de otra todos de alto abajo hasta los pies, orejas y nuca y pescuezo, para atajar o evitar el pasmo, que es lo primero que la hierba causa. Le dan a comer unas puches muy ralas en cantidad de ocho onzas y no mas. Son estas puches hechas de harina de maiz y agua, sin llevar sal ni otra cosa de manteca; y esto se le da una vez al dia ...

En este tiempo de esta dieta, ademas de guardar el enfermo toda la clausura y encerramiento, no ha de entrar, en donde el esta, mujer, de suerte que la pueda ver, porque es averiguado que en viendola, por la maldad de la hierba, se le alteran las heridas" (16).

Y anade que en Victoria, en tierra de los pantagoros y palenques preparan el veneno para las flechas de la siguiente manera:

"En un vaso o tinajuela echan las culebras ponzonosas que pueden haber y muy gran cantidad de una hormigas bermejas que por su ponzonosa picada son llamadas caribes, y muchos alacranes y gusanos ponzonosos de los arriba referidos, y todas las aranas que pueden haber de un genero que hay que son tan grandes como huevos y muy vellosas y bien ponzonosas, y si tiene algunos companones de hombre los echan alli con la sangre que a las mujeres les baja en tiempos acostumbrados, y todo junto lo tienen en aquel vaso hasta que lo vivo se muere y todo junto se pudre y corrompe, y despues de esto toman algunos sapos y tienenlos ciertos dias encerrados en alguna vasija sin que coman cosa alguna, despues de los cuales los sacan, y uno a uno los ponen encima de una cazuela o tiesto, atado con cuatro cordeles, de cada pierna el suyo, tirantes a cuatro estacas, de suerte que el sapo queda en medio de la cazuela tirante sin que se pueda menear de una parte a otra, y alli una vieja le azota con unas varillas hasta que le hace sudar, de suerte que el sudor caiga en la cazuela, y por esta orden van pasando todos los sapos que para este efecto tienen recogidos, y desque sea recogido el sudor de los sapos que les parecio bastantes, juntalo o echanlo en el vaso, donde estan ya podridas las culebras y las demas sabandijas, y alli le echan la leche de unas ceibas o arboles que hay espinosos, que llevan cierta frutilla de purgar, y lo revuelven y menean todo junto, y con esta liga untan las flechas y puyas causadoras de tanto dano. Y cuando por el discurso del tiempo acierta esta yerba a estar feble echanle un poco de leche de ceibas y de manzanillas, y con aquesta solamente cobra su fuerza y vigor.

El oficio de hacer esta yerba siempre es dado a mujeres muy viejas y que estan hartas de vivir, porque a las mas de las que la hacen les consume la vida el humo y vapor que de este ponzonoso betun sale" (17).

Otro mortal veneno que resena el padre Gumilla es el de las hormigas, "que tomado en la comida o bebida quita la vida, reduciendo el cuerpo a un vivo esqueleto":

"Caminabamos el ano de 1719 por las vegas del rio Apure, y mientras los indios (segun su costumbre de lavarse tres veces cada dia) se estaban refrescando en el rio, me sente sobre un arbol seco: vi venir contra mi una hormiga de extrana magnitud, toda veteada de listas negras, amarillas, y encarnadas; y aun era mas extrano su modo de caminar, porque echados los dos pies de adelante hacia sus espaldas, venia parada, y la cabeza en alto, contra mi. Yo, enamorado de sus bellos colores, y de su nunca visto modo de caminar, en su especie, estaba divertido, rechazandola con un palito: a poco espacio salieron otras, y otras mas, de aquella misma hechura, y con todas tenia yo faena, rechazandolas, para que no me echasen de mi asiento: cuando llega un indio de buena ley (que no lo son todos) y dando un grito formidable, me dijo en tono asustado: Day tebeca, babi, alabuqui ajaduca! !Que haces, padre, que esas estan llenas de veneno! Aparteme luego, y me puse a examinar al indio, el cual (no reservando el secreto, como acostumbran casi todos) dijo: 'Estas hormigas son muy bravas, y muy ponzonosas; si pica una sola, da un dia de gran calentura; si pican dos, se alarga mas la calentura; y si llegan a picar mas corre mucho peligro la vida: los indios malignos, y matadores, de estas hormigas sacan el veneno para matar y vengar sus agravios ...' ?Como las cogen y como sacan su veneno? replique yo, y dijo el declarante: 'Que como las hormigas se enojan tan fieramente, y porfian en querer morder, se van cogiendo con un copo de algodon bien esponjado una a una , y puesta sobre el bordo de una ollita, se le corta por la mitad, dejando caer el vientre en ella, sin que se escape alguna, sin recibir dano el que las coge, y parte: que despues a pocos hervores que de aquella agua con algunas medias hormigas a fuego manso, las sacan; y despues de fria el agua, cria una tela, o nata de grasa, procedida de las hormigas, la cual recogen y guardan en canutos (no de cana, porque se penetra y se pierde) sino en canutos que labran de canillas de tigre, de mono, o de leon, donde se mantiene bien" (18).

El doctor Saffray escribio, que cuando se hizo el descubrimiento de America los indigenas envenenaban sus flechas, las que usaban para la guerra y las que empleaban para la caza, aplicando un veneno segun el clima y de acuerdo con los productos naturales de cada region. Y anoto que en la costa septentrional de Nueva Granada:

"Los indios se valian del jugo de manzanillo y la mas leve picadura bastaba, segun dicen, para que muriese el herido en medio de los mas atroces tormentos ... El manzanillo es muy comun en los alrededores de Cartagena; es un arbol de mediana altura, que por su aspecto y follaje se parece bastante al peral ... Estas armas terribles causaban gran espanto a los espanoles, que en vano buscaban un contraveneno eficaz ... En cuanto a la atmosfera que rodea al manzanillo, admitiase, bajo la fe de las leyendas, que era muy peligrosa por la manana, por la tarde y durante la noche. Dabase por seguro que un prolongado sueno bajo la sombra del arbol, en tiempo humedo, era mortal" (19).

El curare

El padre Gumilla se detiene a analizar, con mucho cuidado, los diferentes venenos que usaban los aborigenes del Orinoco. Especial atencion dedico a la descripcion del curare:

"La nacion caberre, la mas inhumana, bruta y carnicera de cuanta mantiene el Orinoco, es la maestra, y ella tiene el estanque del mas violento veneno, que a mi ver, hay en la redondez de la tierra. Sola esta nacion retiene el secreto, y la fabrica, y logra la renta pingue del resto de todas aquellas naciones, que por si, o por terceras personas, concurren a la compra del curare, que asi se llama: vendese en unas ollitas nuevas, o botecillos de barro, que la que mas cabe, tendra cuatro onzas de aquel veneno, muy parecido en su color al arrope subido de punto: no tiene sabor, ni acrimonia especial: se pone en la boca, y se traga sin riesgo, ni peligro alguno; con tal, que ni en las encias, ni en otra parte de la boca, haya herida con sangre; porque toda su actividad, y fuerza es contra ella, en tanto grado, que tocar una gota de sangre, y cuajarse toda la del cuerpo, como la velocidad del rayo, todo en uno. Es maravilla el ver, que herido el hombre levemente con una punta de flecha de curare, aunque no haga mas rasguno, que el que hiciera un alfiler, se le cuaja toda la sangre, y muere tan instantaneamente, que apenas puede decir tres veces Jesus" (20).

El mismo Doctor Saffray, quien era medico y visito la Nueva Granada a principios del siglo XIX, presenta una esplendida pagina sobre la preparacion del curare. Habia sido invitado por su colega Cachinau (medico y hechicero) de una tribu del Choco, para que lo acompanara a la orilla del Rio Verde porque los indios de una tribu vecina iban a preparar el veneno con el que impregnaban los dardos que usaban con la cerbatana. El Doctor Saffray hizo la siguiente descripcion:

"El dia prefijado salimos del pueblo un poco antes de rayar la aurora. Cachinau, Miguel y yo, ibamos con el cacique, a quien seguian ocho o diez hombres; algunos de ellos llevaban calabazas vacias, y otros, paquetes de plantas cubiertos de grandes hojas, asi como tambien diversos objetos encerrados en cestitos.

Al cabo de media hora de marcha nos detuvimos en un sitio elegido por el cacique, en un pintoresco rincon del bosque situado a orillas de un torrente. Alli se recogio la lena para encender fuego, desempaquetaronse los ingredientes y se machaco en pequenas porciones la raiz y la corteza de un bejuco, cuyo jugo se introducia en las calabazas. Despues de extraerlo todo se llenaron con este liquido varias vasijas de este barro cocido, que fueron puestas sobre el fuego; en cada una de ellas echaronse enseguida grandes aranas del genero Mygale, juntamente con otras mas pequenas, que no pude reconocer, colmillos de serpiente y un poco de arenilla. Cuando todo esto hubo hervido por espacio de una hora, el jefe cogio un tronco de bambu cuya extremidad inferior estaba tapada con fibras de palmera, de modo que formase un filtro, y vertio poco a poco el contenido de cada vasija, que caia clarificado en una olla bastante grade. Terminada esta operacion, y como se necesitaban algunas horas para que se evaporase aquel extracto, algunos hombres, provistos de sus bodoqueras, marcharon a cazar. Poco despues volvieron trayendo un mono y varias aves, cuya sangre debia servir de reactivo para probar las fuerzas del veneno. Con este objeto se echaron algunas gotas en una calabaza, y anadiendo una sola gota del extracto, en parte fluido, viose que bastaba para producir una coagulacion casi instantanea. La prueba se renovo varias veces, siempre con el mismo resultado, y el curare, reconocido como de primera calidad, se vertio entonces en unas calabazas pequenas en las cuales debia endurecerse al enfriarse. Los indios preparan asi un curare mucho menos terrible, con el que entorpecen a los animales cuando quieren cogerlos vivos. Es lo que llaman el curare destemplado, y se compone de los mismos elementos que el veneno ordinario, pero diluido en un extracto de Hura crepitans,

He dicho que Cachinau conocia casi todo los ingredientes del curare: mas tarde me enseno el bejuco venenoso, que reconoci ser el Strychnos toxicaria. Prescindiendo de las aranas, que no tienen importancia, se puede considerar que el curare de los chocoes se compone de extracto de Strychnos mezclado con una pequena cantidad de veneno de serpiente. El animal herido por una flecha impregnada en esta sustancia no sufre, los musculos se paralizan, dejase caer, como desfallecido y muerto por asfixia. Los indios creen que el tabaco es el contraveneno del curare, pero he reconocido que no sirve para combatir el envenenamiento ocasionado por aquella sustancia con base del Strychnos.

Mi compadre indio negocio en mi nombre el cambio de dos cuchillos por un pequeno carcaj cubierto de una capa de veneno y provisto de dos flechas de bodoquera, y hecho el trato emprendimos la marcha hacia el Rio Verde" (21).

Veneno de ranas

Escribe el Doctor Saffray que la bodequera es el arma comun de los aborigenes del rio San Juan, pero no utilizan el curare sino un eficaz veneno de rana. Sobre este veneno anota que:

"El batracio que lo proporciona no se encuentra sino en ciertos cantones, y es la especie Phyllobates melanorrhinus, que tiene unas tres pulgadas de largo, el dorso amarillo con manchas rojas, los ojos negros y muy grandes y una mancha del mismo tinte en la nariz; a falta de Phyllobates se busca una variedad de vientre negro.

Los indios conservan estos pequenos reptiles en nudos de bambu, cuando quieren obtener el veneno necesario para su caza, atan al pobre animal a una rama verde, colocandole sobre un fuego lento; el cuerpo de la rana se cubre poco despues de una especie de moho blancuzco, y luego de un aceite amarillo, que se recoge raspando la piel de la victima. Hecho esto se vuelve a colocar el reptil en su prision, y si no muere, servira mas tarde para dar una nueva cantidad de licor toxico. Asi como el curare, el veneno de rana ejerce solo su accion sobre los organos locomotores y mata por asfixia.

Parece que existe en el Brasil una rana igualmente venenosa ...

Deseoso de reconocer los efectos del veneno de rana en los animales de gran tamano, rogue a un indio que me proporcionase los medios de hacer la prueba ... A los pocos momentos nos llamo la atencion un ligero rumor entre las hojas, y vimos avanzar tranquilamente un magnifico corzo, que arrancaba a su paso algunas ramas de espesura.

El indio acerco lentamente a sus labios la extremidad de la cerbatana, dilatose su pecho, inflamaronse sus mejillas, y la flecha volo: el cervato, herido en la cabeza, salto hacia el bosque; pero ya se habia precipitado el indio en su persecucion y a los diez minutos vi a mis pies el cuadrupedo, vivo, aunque incapaz de sostenerse. Cuando un animal de este tamano es herido por una flecha envenenada en parte donde la circulacion sea rapida, y sobretodo en la cabeza, solo puede huir por espacio de dos o tres minutos, sus miembros se enervan, deteniendose, tiembla y cae; los movimientos voluntarios cesan completamente; el pecho se paraliza, falta el aire en los pulmones y el corazon deja de latir" (22).

Remedios antiofidicos

Desde el periodo de conquista la mordedura de serpientes venenosas producia panico entre la poblacion espanola y los remedios antiofidicos solo eran conocidos por los aborigenes. Sobre el tema los viajeros extranjeros presentan abundante y valiosa informacion.

El ingles Charles Stuart Cochrane, quien estuvo en Colombia entre 1823 y 1824, narra lo que le sucedio en un viaje navegando por el rio Atrato:

"Hace poco, y cerca de la casa del comerciante Higson, ubicada en la orilla del rio, fueron mordidas cuatro personas, dos murieron por descuido y las otras dos mejoraron despues de haber sufrido durante dos a tres dias graves dolores. Para sanar la herida se acostumbra abrirla con un machete y luego chuparla de tal modo que quede del todo seca. Tambien se aplican sobre la herida hojas de tabaco untadas de ron, y si es posible, hojas frescas del arbol de guadua, que se machacan con la trepadera de la planta guacha. Todo esto se amasa fuertemente sobre las heridas, y si se puede se suministra al mordido una fuerte dosis de ruibarbo y jalape" (23).

El Doctor Saffray, por su profesion de medico dedico muchas paginas de su obra a los remedios antiofidicos. Anota que estando en Cartagena:

"En uno de mis paseos por la montana, el negro, que me proporcionaron para criado me indico una planta trepadora a la cual daba el nombre de contra (Alexipharmaque), asegurandome que era un remedio infalible para las mordeduras de las serpientes, y que el mismo habia podido apreciar sus virtudes maravillosas. Reconoci que era la Aristoloquia anguicida, indicada, segun creo, por Kunth, como perteneciente a esta region" (24).

Este medico frances tuvo especial cuidado en estrechar su relacion de amistad con el curandero de la tribu (en Rio Verde, Choco), a quien trataba como colega, con el fin de aprender de el las propiedades de las plantas. Este episodio lo narra de la siguiente manera:

"La casualidad hizo que contrajese conocimiento intimo con Cachinau, medico y hechicero de la tribu. Cierto dia llevaron a su casa un indio a quien habia mordido una serpiente en la pierna, pero el hombre de la ciencia estaba ausente; contaronme el caso y me ofreci a curar el herido. Yo llevaba siempre polvo de cedron, y despues de fajar con fuerza la pierna del paciente le administre un gramo del remedio, mientras que Miguel, siguiendo mis indicaciones transformaba en vaso la parte prolongada de una calabaza. Con mi cortaplumas ensanche la herida, y la calabaza, impregnada de aguardiente inflamado, formo una enorme ventosa. Propine al indio tres veces, con dos horas de intervalo, la dosis de cedron mezclado con ron, y mande que le hicieran unas fricciones energicas. El paciente recobro el conocimiento y a las veinticuatro horas no ofrecia sino los sintomas tifoideos, que se combaten con los tonicos ordinarios.

Al dia siguiente vino a verme Cochinau; dijome que yo era el gran taita, y declaro que deseaba ser mi amigo. Yo le explique el acto de ligadura y de la ventosa; demostrele que a falta de aguardiente produciria el bombax o de melastomas holosericea y le hice comprender como un tronco de bambu podia reemplazar la calabaza, de la cual me habia servido yo por no tener otra cosa mejor.

El buen hombre parecia asombrado, yo era a sus ojos un gran conjurador, y dijo que podia considerarme como su cofrade sin humillarse. Desde aquel momento me sirvio de companero en mis paseos por el bosque, indicome varias plantas utiles y me inicio en su practica medica, aunque sin atreverse a revelarme los signos cabalisticos y las palabras inspiradas sin las cuales en su concepto, no podian curar las plantas. En el no era esto charlataneria, sino pura conviccion; los indios creen que las plantas actuan por sus virtudes ocultas" (25).

El Doctor Saffray se comporto como un verdadero hombre de ciencia en su relacion con las diferentes comunidades de las regiones que visito y en sus memorias reseno un gran numero de contravenenos, como se puede observar en las siguientes paginas:

"Entre los mas eficaces citare la Dorstenia contra.yerba, de sabor calido, picante y aromatico; la cana de vibora (Kuntia montana), unico individuo de la familia de las palmeras en el que se ha reconocido la propiedad de combatir el veneno de las serpientes; el Algiphila salutaris, verbenacea muy activa; la almendra de pica-pica (Macuna mutisiona), llamada tambien ojo de venado; el cedron o mas bien los cotiledones del fruto del simabo cedron y el Malabo (Drymis granateusis), designado igualmente con los nombres de bejuco de Guayaquil y canelo de la costa, grueso bejuco de corteza amarga y aromatica.

La familia de las aristoloquias produce en todos los paises remedios que los indigenas consideran como muy poderosos para combatir los efectos del veneno de las serpientes. Aqui no hay mas que elegir; citare solo la Aristolochia cordiflora, de enormes flores acampanadas, cuya raiz es la que contiene la virtud; la A. fragantisima, de corteza aromatica y alcanforada, febrifugo conocido en el pais con el nombre de bejuco de las estrellas, porque el tallo presenta en su interior una figura en forma de estrella; la A. geminiflora, o bejuco carare; la A. anguicida, o contra capitan, o capitana de corazon; y por ultimo, la A. rigens, que consegui determinar despues de haberla conocido con los nombres comunes de chumbipe, larrogoza y gallo de monte; este ultimo se deriva de la forma de su flor.

La mas celebre de las plantas antivenenosas del pais es el guaco, clasificado primeramente por Mr. Mutis. Hay dos especies: la una de flores blancas, que crece en las regiones templadas, y la otra de flores de color violeta, que habita en las calidas y constituye el verdadero guaco de los indigenas. Cuentase que una ave del Choco, destructora de serpientes, come las hojas de esta planta, cuando ha sido mordida por una serpiente, y que de su grito particular, huaco o guaco, se deriva el nombre aplicado al poderoso especifico.

La mikania es una planta herbacea trepadora, de ocho a diez metros de largo; las hojas, muy delgadas y membranosas, son opuestas, ovales, de doce a quince centimetros de longitud por seis o siete de anchura, algo carnadas, ligeramente dentadas y asperas en su cara superior. Las flores, dispuestas en corimbos en la extremidad pubescentes, ofrecen los caracteres bien marcados de la de la familia sinantereas.

Entre todas estas plantas se cuentan tres que merecen especial confianza: el cedron, la Aristolochia rigens y el guaco. Son poderosos tonicos, cuya accion en la economia permite luchar contra la influencia depresiva y asfixiante del veneno; ?pero podrian calificarse de verdaderos especificos? No lo creo, pues no neutralizan el principio letifero. En el tratamiento de un herido los considero tan solo como auxiliares indispensables, porque los verdaderos medios de salvacion son la ligadura, el ensanchamiento de la herida, la succion con la boca o por medio de ventosas y la neutralizacion del veneno por el amoniaco a la potasa caustica, ensayada con exito por el abate Fontana. El amoniaco, administrado como remedio interno, es asimismo util, es un estimulante difusible. En diversas ocasiones ensaye la cauterizacion de la herida por medio del yodo disuelto en una solucion de yoduro de potasa, propinado el mismo remedio como bebida, y todos los pacientes curaron. En otros experimentos inocule en varios animales veneno de serpiente adicionado con una centesima parte de solucion yodica, y no sufrieron accidente alguno. El yodo ejerce en tal caso una accion neutralizadora muy marcada". (26).

El viajero frances Felix Serret escribio que cuando estuvo en Turbaco, en 1911, se encontro con un anciano quien

"Acaba de ser mordido por una serpiente coral mientras cortaba en su potero un poco de hierba para su asno, pero que para contrarrestar el veneno se habia bebido inmediatamente, con un vaso de ron, la hiel de la serpiente. Este medio empirico de tratar las mordeduras de las serpientes y de otros animales venenosos, como los alacranes, las escolopendras, etcetera, con su propia hiel, ha sido utilizado con exito desde tiempos inmemoriales por los indios de Norteamerica, Choco, Cauca y otras regiones a pesar de que recientemente el doctor Fraser, de Inglaterra, ha preconizado con la verborragia cientifica habitual, haber sido el primero en descubrir este sistema.

Pregunte al viejo a quien habia mordido la serpiente si el confiaba en su propio remedio, me respondio que no, manifestandome que iba a ver a su regreso a Turbaco a uno de sus compadres, empirista ocasional, que segun el tenia numerosos "secretos" o contras para curar las mordeduras de serpientes. Porque esta es una comprobacion que he hecho repetidamente: un nativo mordido o picado por un animal venenoso, jamas va a solicitar los servicios del medico si en su lugar existe un curandero" (27).

Plantas medicinales

El sacerdote jesuita Joseph Gumilla (28) narro las costumbres de las comunidades aborigenes que el mismo visito y nos lego una obra que semeja una pequena enciclopedia. Lo anterior se puede deducir del titulo que dio a sus cronicas: El Orinoco ilustrado, historia natural, civil y geographica, de este gran rio, y de sus caudalosas vertientes: gobierno, usos y costumbres de los indios sus habitadores, con nuevas y utiles noticias de animales, arboles, frutos, aceytes, resinas, yervas, y raices medicinales.

Anota el padre Gumilla que cuando los indios regresan de los bosques y selvas traen resinas y aromas, frutas y raices medicinales. Acota que "para mi es indubitable, que hay entre aquellas vastas arboledas resinas, aromas, flores, hojas y raices de grande aprecio, y muy utiles a la botanica, cuando el tiempo las descubra. Ahora apuntare lo poco que se ha descubierto, que creo muy util al bien publico". Entre la gran cantidad de plantas que senala, sobresalen las siguientes:

"El palo de anime es tan comun en dichos bosques, que apenas se da paso sin encontrarle en los rios de Tame, Cravo, Macaguane, y otros muchos. Le pican los indios el tronco con un machete, y por cada herida llora cantidad de resina tan blanca, como la nieve, de un olor muy suave; se ha experimentado, que su humo alivia grandemente la cabeza, aunque este con jaqueca: y cuando esta proviene de frio, con dos parches que se ponen en las arterias, que bajan de la cabeza por detras de las orejas, se reconoce luego la mejoria" (29).

Los indios tunebos de la mision de Patute suben hacia el nevado de Chita buscando los arboles que dan la Otova, llamada tambien Otiva, no es resina ni goma sino una avellana blanca, que se encuentra dentro de las flores de dichos arboles.

"Es tan blanda como una mantequilla: hacen bolas de a libra, y despues las venden a ocho reales de plata cada una; y por mucha que cojan, falta siempre, por los muchos que la buscan para remedio de sarnas, tinas, y otros males: especialmente es un admirable preservativo contra las niguas, piques, o pulgas imperceptibles, que se entran hasta la carne viva. Es un gran confortativo para el estomago, con una pelotilla del tamano de una avellana, tomada y dos sorbos de agua tibia encima, se quita el dolor de estomago. Tomadas tres, o cuatro pelotillas del mismo tamano, fomentadas con agua tibia, sirve de purga. Creo que el tiempo ira descubriendo muchas virtudes de esta otova.

El currucay, es una goma que llora el arbol de su nombre, despues que le pican la corteza: es parecida al anime; pero muy pegajosa: tiene el olor aromatico, mas intenso, y fuerte, que el anime: se entiende por los efectos que es goma muy calida; y la experiencia ha mostrado, que una bizma de ella quita la frialdad que se introduce en las descoyuntaduras de huesos, y en los pasmos. Lo que yo tengo experimentado es, que puesta una bizma de currucay sobre los empeines, despues de bien estregados, los quita enteramente, sin ser necesario repetir el remedio ...

El arbol, que en la provincia de Cartagena llaman merey, y en la de Casanare Caracoli, todo es util; porque tomada el agua cocida, y tinturada con la corteza de este arbol, ataja las evacuaciones de sangre: su fruta es muy sabrosa, del color, y casi de la hechura de una manzana; pero solo tiene una pepita del tamano de una almendra afuera, en la parte opuesta al pezon ... dicha pepita cruda, o sin tostar, es un caustico violento: basta un pedacito de dicha almendra, para abrir una fuente, o levantar vejigatorio cuando conviene.

En los rios de Chire, Tate, Punapuna, y otros muchos de aquellos llanos, se halla la Zarza tan celebrada, y aprobada contra el mal galico. En los para subir a la nevada, y paramo de Chita, se halla la raiz de china, aprobada contra muchos males; y se busca con ansia para poner dentro del jarro en que se bebe, o en las tinajas de agua: por la experiencia, de que por mala que sea la deseca, adelgaza, y quita las malas cualidades. Su color es entre encendido y amarillo: es raiz de poco bulto, y mucho peso. En los troncos de las palmas nace el polipodio: su tronco es delgado, y peludo, por lo cual le llaman los betoyes sorroy umucoso; que es decir: Brazo de mono. Su hoja es casi como la de la col, va creciendo, y arrojando raices a un lado, y otro de la palma, con que atrae su jugo, y se tienen sin caer. La agua de la raiz del polipodio se ha experimentado eficaz contra la ictericia, despues de bien cocida con dicha raiz; pero los indios la usan para sal, de que carecen.

Encienden fuego, y consumida la lena, echan sobre las ascuas aquellas raices de polipodio; y el carbon que resulta de ellas es salitre, bastantemente intenso, el cual echan en su puchero para darle gusto de sal.

En aquellas selvas se halla tambien la pepita que llaman de toda especie; y es propio el nombre, porque con ser del tamano de una almendra pelada, el olor tira al de la canela, y en el picante no dista mucho de la pimienta, y clavo: es saludable, y muchos la buscan a toda costa para echar en el chocolate: y les alabo el gusto" (30).

Dice tambien el padre Gumilla que en las vegas del rio Apure los arboles mas coposos y hermosos son los canafistulos. Cargan de fruto con una abundancia inmensa y su carne sirve para muchos remedios. Agrega, ademas, que:

"El arbol mas apreciable que se halla en el Orinoco, y en todas sus vertientes, es el Cabima, que asi le llaman los indios; y entre los blancos se llama palo de aceite. Nace en lugares humedos, como son junto a los rios, y lagunas: un ano antes avisa el arbol del licor precioso que va preparando; y la senal es un tumor, que va formando entre el tronco, y corteza, a poca distancia de el sitio en que se divide en brazos, y ramas, que es como el centro, y la mediania, a donde todo el arbol remite aquel precioso humor, para formar el balsamo. En el mes de agosto empiezan los indios a recoger este aceite, para lo cual, algo mas abajo del tumor, abren, a punta de hacha, una concavidad, capaz de la vasija en que se ha de recibir ... El aceite se usa para purgas, y basta una cucharada, que no pase de media onza, para causar una grande operacion, sin el menor riesgo, y sin hacer cama, y aunque sea un cavador, que ha de trabajar, y mojarse, no tiene riesgo alguno de tal purga; solo requiere tomar agua tibia; y cuantas veces la tomare, tantas evacuaciones hara: y en dejando de tomar agua tibia, cesa la operacion, de lo cual tengo larga experiencia" (31).

Plantas muy utiles

En el grupo de plantas muy utiles el Padre Gumilla destaca las siguientes. El anoto o achiote, arbol el mas estimado porque todos los pueblos se visten de el a su modo:

"Puestas en infusion grandes cantidades de estos granos de achiote, despues de bien lavados, y estregados con las manos, queda el agua colorada, y al otro dia se halla a fondo toda la tintura, y el agua otra vez con su nativa claridad: derraman el agua con tiento, y dejan al sol el achiote, o color que se quedo en el fondo, del cual, a medio secar, forman pelotas, que guardan para moler con aceite, y untarse diariamente, como ya dije.

Sabiendo yo la cualidad fresca de este unto, y cuan poderosa, y eficazmente se defienden con el los indios de los violentos rayos del sol, en aquellos paises del equinoccio, en una casualidad, halle un eficacisimo remedio contra las quemaduras, y pringues, ya de aceite, ya de grasa, o de agua, o caldo caliente: y fue asi, que habiendose pringado gravemente un domestico mio eche polvos de achiote en aceite de oliva; y hecho el unguento, lo mismo fue aplicarle a la parte dolorida, y lastimada, que faltar repentinamente el dolor: quede admirado de tan pronta operacion; y despues, con el curso de largos anos, se ofrecieron muchas ocasiones, en que otros padres misioneros, a quienes comunique la casualidad, y yo tambien, hemos repetido el remedio dicho, y experimentado la misma actividad, y eficacia" (32).

Tambien el totumo es muy util:

"Porque de sus totumas forman los indios escudillas, platos, vasijas para beber, cargar agua, y para guardarla en casa: el color, y figura de las totumas es muy parecido al de las sandias, de casco tan fuerte, que resiste a repetidos golpes. Su carne (cuando la totuma es tierna) tomada algunas veces la cantidad de tres onzas, es especifico experimentado, para que la sangre molida, o extravenada, por caidas, palos, o porrazos, no pase a formar apostemas" (33).

Otra planta de gran utilidad es la espadilla o espadin, bautizada asi por los padres misioneros:

"Los indios las llaman isoca, que quiere decir amargura, porque realmente las tales hojas son tan amargas, que parecen ser la misma amargura alambicada: su eficacia contra el dolor de costado, sea propio, o sea bastardo, es vivisima: seis u ocho hojas de aquellas medio machucadas, y hervidas en cantidad competente, dan una tintura excesivamente amarga, la bebe el doliente, y aquellas mismas hojas se aplican a la parte de las puntadas; y a la segunda, y cuando mucho, a la tercera repeticion de este especifico, cesa el dolor de costado: experiencia, que todos los dias se toca con las manos, ya en una, ya en otra de nuestras misiones; en las cuales no hay otros enfermeros, que los mismos misioneros. Dudo un gran medico, que vivia en Santa Fe de Bogota: pidiome, y le remiti cantidad de dichas hojas; y como llegasen secas, por la gran distancia, doblo la cantidad, y despues de suficiente infusion, hizo el cocimiento, y surtio en aquel temperamento frio el mismo buen efecto, que en el calido, cual es el de nuestras misiones" (34).

Una planta que abunda en las margenes de los rios de la region del Orinoco es la Titicana que se asemeja a la cana dulce pero su jugo es agrio como el limon, por lo tanto los padres misioneros la llaman Cana agria:

"Y viendo que los indios gentiles, en sintiendose asoleados, y con calentura, mascaban la dicha cana, y sentian alivio, se hizo prueba dandoles a los que padecian calentura, el jugo de dicha cana, hervido con proporcionada cantidad de azucar; y se reconocio, que luego prorrumpian en copioso sudor, y despues de el minoraba notablemente la calentura; y repetido el remedio, quedaban sanos; por lo cual es este el mas usado en los partidos de nuestras misiones" (35).

Entre la maleza crece la verbena, llamada yerba admirable:

"A cada hoja le corresponde una florecita, entre morada, y blanca; es especifico muy eficaz para las calenturas efimeras, que se encienden con mucha frecuencia, ocasionadas del riguroso calor de la ecliptica: tambien quita las tercianas, y cuartanas: tomado su cocimiento, que es en gran manera amargo, hace uno de dos efectos, sin falta; a algunos hace sudar copiosamente; a otros excita repetidos vomitos; y en unos, y otros, es siempre cierta la mejoria; y a pocos dias de repeticion, la salud" (36).

Para tratar las llagas recomienda:

"Para supurar las llagas, en que alla de ordinario cae cancer, a causa del sumo calor, hay muchas yerbas a mano, de las cuales hecho, y aplicado el emplasto, al segundo, o tercero, queda limpia la llaga, y libre de toda putrefaccion. La mas usual es la yerba de Santa Maria, bien semejante a nuestra hierbabuena en la hoja: solo que la de aquella es mas ancha, y echa flor encarnada: es muy amarga esta yerba. El espinillo que nace en llanos humedos, tiene sus hojas de hechura de lanceta, y al pie de cada hoja una espina, que tiene la misma virtud que la antecedente. La misma eficacia tiene el mastranto, que se parece a la yerba de Santa Maria; solo se diferencia, en que sus hojas son bellosas y no amargas.

Mucho mas activo es para lo dicho el carbon del vastago del boro, que nace junto a los rios, y lagunas: este vastago es mucho mas grueso que el de nuestras coles, y sus hojas parecidas pero mucho mayores que las de las coles: hecho polvo el carbon de dicho vastago, y puesto en la llaga mas encancerada, a la segunda cura se halla limpia, y la carne viva (37).

Sobre plantas con efectos purgantes senala las siguientes:

"En todos aquellos arroyos, y rios, que tienen vega, y arboleda, nace la raiz guajiva, es como una batata, y tiene las mismas propiedades de la famosa batata llamada mechoacan, por la provincia en que nace. Lo especial de la guajiva es, que cuatro, o cinco hojas verdes de su vastago, hervidas en agua clara, tomada esta, hace el mismo efecto purgante, que su raiz.

No quisiera que esto causase novedad, porque para quitarla, traere por testigos a los habitadores de la Habana, que en las hojas de un sarmiento, que llaman el frailecillo, tienen el mas raro purgante del mundo: de dichas hojas forman una ensalada muy propia al gusto; pero cuenta, que cuantas hojas comiere, tantas evacuaciones ha de expeler: mas cuidado ha de tener en el modo de arrancar las hojas (y aqui llamo otra vez la atencion de los fisicos) si arranca las hojas tirando hacia abajo, cada hoja causa una evacuacion: si las arranca hacia arriba, causan vomitos; y si arranca unas para arriba, y otras hacia abajo concurre uno, y otro efecto: esto es notorio en la isla nobilisima de la Habana. ?Quien comprendera los secretos de la naturaleza?" (38).

Fray Juan de Santa Gertrudis tambien senala algunas plantas muy utiles y practicas. Sobre el achiote escribio lo siguiente:

"El otro dia de manana repare delante la casa un arbol muy coposo, medianamente alto. Su hoja parecida a la del arrayan, salvo que tiene 4 dedos de largo, pero la misma figura y canto. Tenia el unos ramitos de unas bolsitas coloradas oscuras llenas de pelitos. Yo pensando que seria alguna fruta, pregunte al patron y me dijo: Padre, esto es achiote. Yo le dije: ?y de que sirve? Y me respondio: Este es el azafran que se usa en estas tierras. Yo le quise ver, y el cogio un ramito, abrio una bolsita y dentro tiene cada una seis granitos como la uva enlazados de un humor carmesi. Pusolos en un pilche con un poco de agua, y refregandolos con el dedo largaron su color carmesi. El dijo: Padre, con solo este poquito hay bastante para dar color a una olla de comida, que se pondra toda amarilla, y cuanto mas le echen se pondra el color mas encendido, hasta que con mucho se pone como lo ve carmesi. Yo le pregunte si daba tambien algun sabor, y me dijo que si y muy gustoso. Yo lo quise probar, y me lleve un ramito, y a la noche lo probamos y es muy bueno" (39).

Acerca de la canela anoto que

"El segundo dia de llegar al tambo Fr. Juan de la Cruz nos dijo que en aquel paraje habia canela, pero que era distinta a la canela regular, porque era canela y juntamente pimienta, porque tenia su picante, y vulgarmente la llamaban canela de paramo. Yo al instante le dije que la queria ver y probar. Alli junto habia un arbol del tamano de un algarrobo grande. Su hoja es semejante a la del laurel en lo doblado y hechura. Yo corte una rama y Fr. Juan corto un pedazo de cascara. Las hojas y la rama, en el olor y sabor, es un mixto de pimienta y canela con un poco mas de picante. Probe despues a mascar un pedacito de la cascara gruesa, y pica mucho mas que el aji. Un adarme solo que se pusiera en una olla capaz para 25 criaturas, soy de sentir que no la pudieran comer de picante" (40).

Refiriendose a un purgante especial anoto que:

"Un dia vi que vinieron algunos indios trayendo unos meloncitos, algo menores que la cabeza y al llegar lo fueron a presentar al lego, diciendo: Payre, na. Que quiere decir: Padre, toma. Yo pense que seria fruta, y le pregunte sobre ello, y me dijo: Ahora vera lo que es. Rompio uno y dentro estaba lleno y tenia unas habas del tamano de una peseta con la figura de los chochos. Tiene cada una su cascara, y esta es la yesca que alli regularmente gastan los indios. Dentro tenia una masa como almendra muy aceitosa con el olor algo fastidioso. Yo le pregunte si se comia, y me dijo: Esto es purgante. Aqui lo llaman habilla, y afuera en los poblados es apreciado, porque con la cuarta parte que uno tome de una de estas habas, es una purga muy buena y segura. Estos meloncitos los crian unos bejucos que hay en el monte. Y en dias pasados, dijo, con una partida machacado, y con lejia cocido, como es tan aceitoso, probe de hacer jabon, y salio muy bueno, pero deja este olor fastidioso en la ropa. Estas y otras que ya tengo las he mandado buscar para mandarlas a Pasto, que me las han pedido" (41).

Dice sobre el carano que es del tamano "de un cedro grande, aunque no tan alto. Cuatro hombres no habrian abarcado el tronco. En picarlo destila el una resina de color de la miel, la cual llaman carana. Es tan salutifero medicamento contra toda llaga y apostema, por encancerada que este, que dentro de ocho dias la sana; y en especial contra las llagas galliquientas. Con el tiempo ya afuera conoci lo que lo aprecian, y experimente curas prodigiosas de llagas muy encanceradas con un canuto que saque de esta resina" (42).

Santa Gertrudis consideraba el aguacate como una de las frutas mas deliciosas.

"Cuando yo llegue a Timana ensene al Padre sacristan los aguacates que traia, y el dijo que era fruta muy apreciada. Yo le dije: Pues a mi no me sabe. El dijo: Tiempo vendra, si usted la prueba algunas veces, que le parecera muy buena, y asi fue. Porque hasta que se acabaron la comi en la mesa dos veces al dia compuesta con sal y pimienta, y ya senti que se acabasen tan presto, y me volvi tan afecto a ella, que la tengo por una de las mas regaladas frutas del Peru. El arbol que la da es arbol que se hace muy grande y coposo, del tamano de un nogal, y carga mucho de fruta. He visto arbol de estos que tendria seis cargas en un convento nuestro en la ciudad de Guanuco, en el Virreinato de Lima, como dire mas adelante.

Al aguacate, segun diversas provincias, le dan nombres distintos: en los llanos de San Juan lo llaman curas, y de Cajamarca para arriba lo llaman paltas. Es fruta que regularmente pesara media libra cada uno, y hay de menores y de mayores tambien. Fruta de estas he visto pesar cinco libras y media, y siete tambien. Su color es verdigallo; su hechura es una calabacito de dos verrugas; tiene una peladura del canto de un cordaba. Su carne es entre blanco y amarillo. Dentro tiene una pepita vestida de una telita delgada como la nuez. La pepita es del tamano de un albaricoque, y tiene su color pardo; su hechura es un perfecto corazon. He oido decir que seca, hecha polvo, y bebida, es contra mal de corazon" (43).

Se solaza Santa Gertrudis describiendo las propiedades de la chirimoya y de la pitahaya. Dice que "la carne de la chirimoya es mas blanca que el algodon, blanda como la batata cocida, y muy mas dulce que la pera; porque aquello es comer confitura y su dulzor nunca empalaga. No hay en Espana, ni creo que Dios haya criado fruta igual. Solo en el paraiso pudo ser. Esta es la reina de las frutas que en el mundo hasta aqui se han conocido" (44).

Dice que la pitahaya es de las frutas "mas frescas y regaladas que tiene el Peru", y agrega que "los granitos son tan chicos como una liendrecita de color negro. Su carne es del color y humedad de la sandia. Es fruta muy fresca. Ellas regularmente son del tamano del puno. Yo cuando vi aquella fruta tan diforme, no queria creer que fuera pitahaya, hasta que la probe. Yo comi bastante, pero a la tarde, asi que me levante de la siesta, me retire a hacer aguas, y veo que meaba sangre. Tome un buen susto, y tanto que lo comunique al Padre cura. El me dijo que no me diese cuidado, que aquello era de la pitahaya que tine estas humedades. Yo despues siempre lo he vuelto a experimentar asi" (45).

Por su parte el Doctor Saffray escribio que la provincia de Antioquia ofrece al botanico una maravillosa coleccion de plantas, muchas de las cuales son desconocidas aun en Europa:

"Las plantas medicinales estan representadas por la zarzaparrilla, la canafistula, el tamarindo refrescante, el balsamo de caruna, la ipecacuana, (Cephoelis ipecacuana y Psichotria emita) la Datura arborescente, la jalapa, el Chenopodiun y el Spigelia, poderosos vermifugos, el Curcas purgans, violento drastico, el Poligonium tenuifolium, cuyo jugo corta las hemorragias, el Pareira brava, y muchas variedades de gencianas, salvias y valerianas" (46).

Sobre el arbol del guayabo escribio lo siguiente:

"La especie Poidium pyriferum es un arbol sumamente util: no solo se prepara con sus frutos, sino que la hoja, y sobre todo la corteza, son ricas en tanino, pudiendo utilizarse provechosamente en la medicina y en la industria. Durante una epidemia de disenteria en que no tenia yo a mano otro remedio, administre a mis enfermos, con el mejor exito, una decoccion de corteza y de retonos de guayabo, en todos los casos en que estaba indicada la accion de un tonico astringente. Tambien hice uso de esta decoccion muy concentrada, para excitar ulceras tonicas, y los resultados fueron siempre muy satisfactorios cuando los enfermos pudieron sujetarse a un regimen tonico. En tales condiciones, el guayabo producia una rapida cicatrizacion" (47)

Cuando el viajero frances Felix Serret estuvo en Cali, en 1911, le llamo la atencion una planta "curalotodo", llamada "quereme" que describe con especial cuidado:

"Al recorrer durante el mes de junio los alrededores de Cali, llegue un dia, subiendo el Dagua, a la entrada de un pequeno valle de la Cordillera Occidental, llamado el Valle del Salado, donde me llamo fuertemente la atencion la abundancia de una planta de la cual ya habia oido hablar y que conocian con el nombre de quereme. Es en la unica parte del mundo donde se encuentra. Se ven algunos especimenes raros en varios jardines particulares de Cali, pero no prosperan ni florecen. Esta planta, muy interesante tanto por su extremada rareza, como por sus curiosas propiedades medicinales, pertenece a la familia de las ericaceas, es un arbusto con hojas alternas sin estipula, oblongas, persistentes, de un verde oscuro, distribuidas en grupos de a cinco, cuyas flores de un blanco rosaceo estan dispuestas en racimos. Su olor, muy penetrante se me antoja que se parece al perfume del winter-green o salicilato de metilo.

La flor del quereme es muy apreciada en el Cauca y en todo Colombia a causa de sus propiedades terapeuticas que la hacen preciosa sobre todo en odontologia, donde se emplea como anestesico o como antiseptico y desinfectante, y casi siempre con mas exito que el permanganato de potasio o el timol.

Por otra parte es un expectorante de primer orden, segun el doctor Borrero, una de las maximas autoridades medicas en Colombia, quien la ha ordenado frecuentemente en forma de jarabe para el tratamiento del asma. Las gentes de la region de Cali tienen una especie de veneracion por la flor del quereme.

Segun una tradicion local, la Virgen Santisma se aparecio un dia a los indios en el Valle del Salado, y a su partida dejo una estatuilla semejante a su imagen, como un recuerdo. Esta estatuilla, u otra, se muestra hoy dia en la iglesia de Nuestra Senora de las Gracias, en Cali, donde es venerada bajo la devocion de Virgen de los Remedios, a causa de las numerosas curaciones milagrosas que se le atribuyen" (48).

CONCLUSIONES

Durante la conquista de America los sacerdotes y frailes que se trasladaron al Nuevo Mundo trajeron sus conocimientos medicos, los que se vieron enormemente enriquecidos por el contacto con chamanes indigenas que les trasmitieron su saber respeto al empleo de las plantas medicinales americanas. Es asi como Fray Juan de Santa Gertrudis (misionero franciscano) hizo un relato de sus viajes durante los anos 1767 y 1768, donde se ocupo de detallar su vida cotidiana en las misiones que visito y enumero las plantas exoticas que servian de alimento y para curar. El padre Gumilla (sacerdote jesuita), dejo la obra Orinoco Ilustrado donde relata las costumbres de los indios, en lo referente a yerbas, aceites, resinas y raices medicinales. Fray Pedro de Aguado dejo una recopilacion historial con amplia informacion sobre la forma como los indigenas seleccionaban a sus medicos y mohanes, asi como el modo de curar las enfermedades.

Los viajeros europeos tambien dejaron informacion sobre el uso de plantas medicinales entre los indigenas americanos: el doctor Charles Saffray, medico y botanico a quien su formacion de medico le permitio tener mucha relacion con los hechiceros, quienes le ensenaron las bondades de las plantas medicinales. Se pueden mencionar tambien las memorias de Friedrich von Schenk (botanico aficionado) y de Juan Bautista Boussingault (ingeniero frances) quienes estudiaron la cultura negra, aborigen y mestiza. Gran parte de esta informacion llego al siglo XX en recetarios domesticos, en manuales de botanica, recetarios para la salud y diccionarios de medicina popular.

Fecha de recepcion: Agosto 30 de 2005, Fecha de aceptacion: Octubre 20 del 2005

BIBLIOGRAFIA

AGUADO, F.P. Recopilacion historial. Tomos I y II. Biblioteca de la Presidencia de la Colombia. Bogota, 1956.

COCHRANE, C.S. Viajes por Colombia 1823-1824. Banco de La Republica, Bogota, 1994. SAFFRAY, DR. Viaje a Nueva Granada. Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, Bogota, 1948.

GUMILLA, J. El Orinoco ilustrado. Historia natural, civil y geografica de este gran rio. Biblioteca de la Presidencia de Colombia, Bogota, 1955.

MARTINEZ Z, A. La medicina del siglo XVIII en el Nuevo Reino de Granada. Universidad pedagogica y Tecnologica de Colombia, Tunja, 1972.

RIVERO, J. Noticias de barbaras costumbres, vistas y conocidas en los Llanos del Casanare. En: Las maravillas de Colombia, tomo II. Editorial Forja, Bogota, 1979.

ROCHA, J. Recorriendo el Alto Caqueta a comienzos de siglo. En: Las maravillas de Colombia. Tomo II. Editorial Forja, Bogota, 1979.

De SANTA GERTRUDIS, F.J. Maravillas de la naturaleza. Tomo I. Biblioteca de la Presidencia de Colombia, Bogota, 1956.

SERRET, F. Viaje a Colombia 1911-1912. Banco de La Republica, Bogota, 1994.

SIMON, F.P. Noticias historiales de la conquista de tierra firme en las Indias occidentales. Tomo VI. Biblioteca Banco Popular, Bogota, 1981

WAFER, L. Un bucanero perdido en las selvas del Darien. En: Las maravillas de Colombia. Tomo IV. Editorial Forja, Bogota; 1979, p. 30.

Maria Cristina Arango Mejia, Bacteriologa, Msc. Microbiologia, Profesora Departamento de Ciencias Basicas, Facultad de Ciencias para la Salud, Universidad de Caldas.

(1) Gumilla, Joseph. El Orinoco ilustrado. Historia natural, civil y geografica de este gran rio. Bogota, Biblioteca de la Presidencia de Colombia, 1955, p. 361.

(2) Santa Gertrudis, Fray Juan de. Maravillas de la naturaleza. Tomo I. Bogota, Biblioteca de la Presidencia de Colombia, 1956, p. 30.

(3) Aguado, Fray Pedro. Recopilacion historial. Tomo I. Bogota, Biblioteca de la Presidencia de la Colombia. 1956, p. 598-99.

(4) Aguado, Fray Pedro. Recopilacion historial. Tomo II. Bogota, Biblioteca de la Presidencia de la Republica de Colombia, 1956, p. 91-93.

(5) Doctor Saffray. Viaje a Nueva Granada. Bogota, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, 1948, p. 325.

(6) Wafer, Lionel. Un bucanero perdido en las selvas del Darien. En: Las maravillas de Colombia. Tomo IV. Bogota, Editorial Forja, 1979, p. 30.

(7) Ibid., p. 31

(8) Ibid., p. 39-40.

(9) Ibid., p. 260-61.

(10) Martinez Zulaica, Antonio. La medicina del siglo XVIII en el Nuevo Reino de Granada. Tunja, Universidad pedagogica y Tecnologica de Colombia, 1972, p. 56-57

(11) Rivero, Juan. Noticias de barbaras costumbres, vistas y conocidas en los Llanos del Casanare. En: Las maravillas de Colombia,. Tomo II. Bogota, Editorial Forja, 1979, p. 27.

(12) Aguado, Fray Pedro. Recopilacion historial. Tomo I. Bogota, Biblioteca de la Presidencia de Colombia, 1956, p. 599.

(13) Simon, Fray Pedro. Noticias historiales de la conquista de tierra firme en las Indias occidentales. Tomo VI. Biblioteca Banco Popular, Bogota; 1981, p. 20.

(14) Santa Gertrudis, Fray Juan de. Maravillas de la Naturaleza. Tomo I. Bogota, Biblioteca de la Presidencia de Colombia, 1956, p. 84.

(15) Rocha, Joaquin. Recorriendo el Alto Caqueta a comienzos de siglo. En: Las maravillas de Colombia. Tomo II. Bogota, Editorial Forja, 1979, p. 167-68.

(16) Aguado, Fray Pedro. Recopilacion historial. Tomo II. Bogota, Biblioteca de la Presidencia de Colombia. 1956, p. 22.

(17) Aguado, Fray Pedro. Recopilacion historial. Tomo II. Bogota, Biblioteca de la Presidencia de Colombia. 1956, p. 123.

(18) Gumilla, Joseph. El Orinoco ilustrado. Historia natural, civil y geografica de este gran rio. Bogota, Biblioteca de la Presidencia de Colombia, 1955, p. 307.

(19) Doctor Saffray. Viaje a Nueva Granada. Bogota, Biblioteca popular de cultura colombiana, 1948, p. 47-48.

(20) Gumilla, Joseph. El Orinoco ilustrado. Historia natural, civil y geografica de este gran rio. Bogota Biblioteca de la Presidencia de Colombia, 1955, p. 300-301.

(21) Doctor Saffray. Viaje a Nueva Granada. Bogota, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, 1948, p. 200-201.

(22) Doctor Saffray. Viaje a Nueva Granada. Bogota, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, 1948, p.316-320.

(23) Cochrane, Charles Stuar. Viajes por Colombia 1823-1824. Bogota, Banco de La Republica, 1994, p. 294.

(24) Doctor Saffray. Viaje a Nueva Granada. Bogota, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, 1948, p.30.

(25) Ibid., p. 190-91.

(27) Serret, Felix. Viaje a Colombia 1911-1912. Bogota, Banco de La Republica, 1994, p. 259-60.

(28) Entre los 43 jesuitas que fueron autorizados por el alcalde de Sevilla para viajar a la America Meridional esta el geografo, misionero y americanista Joseph Gumilla. Era filosofo de primer ano, natural de Carcer, obispado de Orihuela, de 18 anos, cuerpo mediano, con senales de viruelas y lunar pequeno junto al ojo derecho. Desde 1731 se iniciaron sus expediciones por el rio Orinoco, las que duraron varios anos.

(29) Gumilla, Joseph. El Orinoco ilustrado. Historia natural, civil y geografica de este gran rio. Bogota, Biblioteca de la Presidencia de Colombia, 1955, p. 178.

(30) Ibid., p. 179-82

(31) Ibid., p. 183-84.

(32) Ibid., p. 358.

(33) Ibid., p. 358.

(34) Ibid., p. 360.

(35) Ibid.

(36) Ibid., p. 361.

(37) Ibid., p. 361.

(38) Ibid., p. 362.

(39) Santa Gertrudis, Fray Juan de. Maravillas de la naturaleza. Tomo I. Bogota, Biblioteca de la Presidencia de la Republica, Bogota, 1956, p. 87.

(40) Ibid., p. 144.

(41) Ibid., p. 184.

(42) Ibid., p. 163-64.

(43) Ibid., p. 306.

(44) Ibid., p. 162.

(45) Ibid., p. 317.

(46) Doctor Saffray. Viaje a Nueva Granada. Bogota, Biblioteca Popular de Cultura colombiana. 1948, p. 139.

(47) Ibid., p. 242-43.

(48) Serret, Felix. Viaje a Colombia 1911-1912. Bogota, Banco de La Republica, 1994, p. 64-65.
COPYRIGHT 2005 Universidad de Caldas
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2005 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Arango Mejia, Maria Cristina
Publication:Biosalud
Date:Jan 1, 2005
Words:14406
Previous Article:Determinacion de la toxicidad subcronica de la Zebrina pendula en ratones.
Next Article:El verdadero valor de las ciencias basicas: son necesarias en la formacion de un profesional integral.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters