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Materialismo y espiritualidad en la poesia de Claudio Rodriguez.

Introduccion

La poesia espanola de posguerra podria ser considerada como un punto de inflexion, que influye acertadamente en el terreno de la poesia espanola contemporanea. Es este punto de inflexion el que nos proporciona una mirada mas amplia y profunda con la que llegamos a experimentar la misma vivencia social de la epoca. Dentro de las paginas de la historia de la literatura espanola, en efecto, el genero poetico es el reflejo verosimil y sustancioso de una especie de la comunicacion interhumana. De este modo, cabe prestar mas atencion al hecho de que los quehaceres poeticos sirven para comunicar entre las masas y la circunstancia especifica y, sobre todo, para revelar la imagen de nuestra realidad. Remontandose a la decada del 40, los poetas proponen ciertos temas caracterizados por el neoclasicismo (1) y el existencialismo.2 Este ultimo, uniendose a otra corriente posterior de la poesia social, viene a expresar el desasosiego, la disconformidad y la desazon con algunos indicios de protesta. Aquel destaca esencialmente los artificios preciosos, a la vez que opta por ratificar la presencia de la llamada ortodoxia en el sentido estetico e ideologico.

La poesia social lleva a cabo una evolucion lirica en la que los poetas de la generacion de los anos 50 (3) proponen nuevas concepciones creativas. Esta generacion o "promocion," termino utilizado por algunos estudiosos, aboga por una relacion de totalidad, orientada por el realismo social, al mismo tiempo que discute la polemica respecto de la funcion de la poesia. El presente estudio se centra en uno de los poetas mas representativos de esta promocion, Claudio Rodriguez, para analizar la mencionada caracteristica de la totalidad, que comprende la ideologia cognoscitiva, la vision contemplativa del conocimiento, la perspectiva fenomenologica y la comunicacion entre las cosas y los seres humanos. El trabajo se divide en tres partes para lograr una observacion activa y profunda en la poesia claudiana. La primera se enfoca en la union sagrada de las cosas y la epifania. La segunda versa sobre una idiosincrasia de Claudio Rodriguez analoga a la de "flaneur," termino de Baudelaire, en la que se trata sobre el poeta andariego entre la ciudad y la naturaleza. Por ultimo, se revela la mirada pura con la que el autor contempla la muerte, considerada forma mas delicada y realizada de todas las materias.

Partiendo de dos ejes tematicos, el materialismo y la espiritualidad, procuramos desenmascarar el misterio de lo metafisico ante las materias que abundan en la naturaleza paulatinamente transformada en la que nos hallamos. Aun asi, los dos conceptos no aparecen contradictorios ni conflictivos, sino mas bien representan la necesidad inmediata de la coexistencia, mejor dicho, la dependencia reciproca en la que no se separa el uno del otro. La razon por la que presentamos las obras poeticas de Claudio Rodriguez para mostrar la importancia de este tema, en realidad, no es porque el poeta zamorano sobresalga en la competicion literaria entre los poetas de la misma promocion, bien sea en la forma estilistica, bien sea en el aspecto filosofico. La poetica de los anos cincuenta, efectivamente, posee su propio atractivo y sus reflexiones particulares. Claudio Rodriguez, junto a los miembros destacados de esta promocion, como Francisco Brines, Jaime Gil de Biedma y Jose Angel Valente, recurriendo a la plurivalencia lirica contribuyen en presentar ciertos fenomenos reales y significativos en los que se conciben la ansiedad y la preocupacion acerca de la cultura y el lenguaje. Asi, el presente estudio tiene como objetivo desentranar la esencia de la contemplacion poetica en la que no pasa desapercibida la introspeccion humana y etica.

1. Union sagrada de las cosas y la epifania

El mundo poetico de Claudio Rodriguez aprecia esencialmente el valor de la "contemplacion viva" a la busqueda de la fisonomia de la totalidad. El numen lirico claudiano reside en la nocion particular de la mirada, indicando que "porque no poseemos, vemos" (Poesia completa 141). (4) Dicho dictamen muestra con mayor expresividad la vision positiva que ejerce a la hora de componer sus versos. El hecho de que veamos lo ajeno profundizando en la esencia de la otredad es sugestivo, puesto que la mirada deberia no tener dueno. Veamos el poema "Porque no poseemos" con el subtitulo "La mirada":
   Tiembla en el aire
   la ultima luz. Es la hora
   en que nuestra mirada
   se agracia y se adoncella.
   La hora en que, al fin, con toda
   la verguenza en la cara, miro y cambio
   mi vida entera por una mirada
   esa que ahora esta lejos,
   la unica que me sirve, por la sola
   cosa por la que quiero estos dos ojos:
   esa mirada que no tiene dueno. (143)


El poema termina por alterar radicalmente la impresion determinada respecto a lo que la materia provoca en los contempladores. Tal vez el egocentrismo sea el mas convincente que explicita la relacion entre el sujeto que mira y el objeto mirado. Vemos lo que queremos ver, en consecuencia, sentimos lo que deseemos. Empero, lo que se nos presenta no es la contemplacion parcial del enunciador, sino mas bien el panorama integral en el que deberiamos mantener buena comunicacion con los otros. Con la generosidad y la humildad que caracterizan la figura del enunciador, la mirada poetica pasa a despojar la codicia de los hombres. Philip W. Silver resalta en su excelente estudio que la mirada claudiana es incorporea, por lo tanto, la tierra se vuelve nido para todos ("La mirada sin dueno" 20). Quiere decir que en la superficie se esconde algo incognito y significativo. A nuestro modo de ver, dada la contemplacion desprovista de la avaricia humana, las cosas dejan de ser vinetas ornamentales del orbe, convirtiendose en el misterio a la espera de desentranar.

En repetidas ocasiones, el poeta recalca la concepcion de las "cosas," la que nos permite construir una alternancia de lo material con lo espiritual. En el momento en que se realiza la compenetracion entre el sujeto y el objeto mirado, se produce inesperadamente la imbricacion entre ellos y, seguidamente, aparece la alteridad reciproca de identidad. Buena prueba de ello se puede hallar en una estrofa del poema titulado "Hermana mentira" de El vuelo de la celebracion: (5)
   Pero, ?por que me esta mirado
   el aire,
   si ahora estoy maldiciendo
   su ilusion y su trampa?
   Callate, callate. No cuentes y no mientes.
   Pero, ?por que me esta mirando el aire
   con vileza y sin fe? (282)


Recordemos lo que comenta el poeta en el prologo de su obra Desde mis poemas: "El sonar es sencillo pero no el contemplar" (17). El poeta senala en sus versos que se dirige la mirada a un objeto, a la vez que se encuentra mirado por el objeto. En este sentido, se ve trastocada la plataforma tradicional en la que el sujeto observador no hace mas que captar las imagenes exteriores y el objeto contemplado siempre permanece pasivo. Aqui, "el aire" indica el espacio lleno de las cosas. Desde este punto de partida, se supone que Claudio Rodriguez observa las cosas prescindiendo del prejuicio derivado de la nocion materialista. La imagen de superficie, por asi expresarlo, forma parte de lo espiritual, otra dimension en la que se encuentra mirado el propio contemplador. Por consiguiente, a continuacion, el sujeto que acecha a la cosa se torna en uno de los objetos mirados por el mismo, lo cual resulta ser un fenomeno invisible pero ilustrativo dentro del fenomeno verosimil y tangible.

En la primera obra de Claudio Rodriguez, Don de la ebriedad, se puede percibir la mirada auroral (6) empleada en su registro del lenguaje. El enunciador expresa de manera sutil la ebriedad interpretada como la insistencia en esbozar su propia existencia, o entendida como la embriaguez en tantear la intimidad de la aparicion. Por anadidura, toda revelacion de las escenas enunciadas se rige por la luz, que sirve para destacar el doble sentido de la claridad con la que se ven las cosas. El primero se situa en el ambiente plasmado magistralmente con iluminacion, como por ejemplo, el alba, el sol y la llama, etc. El segundo reside en la trascendencia que caracteriza a la materia que el poeta sugiere con reticencia. Veamos el siguiente poema, que podria ensenar la idea dominante del don de claridad, refiriendose tanto a su valor formal como a su valor metafisico:
   Siempre la claridad viene del cielo;
   es un don: no se halla entre las cosas
   sino muy por encima, y las ocupa
   haciendo de ello vida y labor propias.
   Asi amanece el dia; asi la noche
   cierra el gran aposento de sus sombras.
   Y esto es un don. ?Quien hace menos creados
   cada vez a los seres? ?Que alta boveda
   los contiene en su amor? !Si ya nos llega
   y es pronto aun, ya llega a la redonda
   a la manera de los vuelos tuyos
   y se cierne, y se aleja y, aun remota,
   nada hay tan claro como sus impulsos! (13)


El primer verso senala que la claridad siempre viene del cielo. Se consideraria un preludio de clave en el que se distinguen las cosas procedentes de la divinidad, de la alta boveda y del arco sagrado. Por ello, es preciso mirar hacia arriba, levantando la observacion con entusiasmo, aumentando la exaltacion ante la presentacion explicita de las cosas. En otras palabras, partiendo de la vision magnifica y amena, uno se volvera sobrecogedor y, seguidamente, comprensivo y asequible. Asi, se le llevaria a cabo una aventura de otra especie de claridad, es decir, la auto-revelacion. He aqui la segunda parte del mismo poema mencionado anteriormente:
   Oh, claridad sedienta de una forma,
   de una materia para deslumbrarla
   quemandose a si misma al cumplir su obra.
   Como yo, como todo lo que espera.
   Si tu, la luz, te la has llevado toda,
   ?como voy a esperar nada del alba?
   Y, sin embargo--esto es un don--, mi boca
   Espera, y mi alma espera, y tu me esperas,
   ebria persecucion, claridad sola
   mortal como el abrazo de las hoces,
   pero abrazo hasta el fin que nunca afloja. (13-14)


Claudio Rodriguez se aproxima al reflejo de totalidad en nombre de amigo intimo de la materia. Es precisamente esta intimidad la que pone al descubierto la interioridad de las cosas (7) y que le concede al poeta un acceso a la percepcion lucida. Revisando la practica metafisica y fenomenologica senalada por el pensador frances Maurice Merleau-Ponty, vemos una realidad en la que nos hallamos, de ahi que las cosas observadas posean la ingenuidad y la espontaneidad. El mundo reflejado en nuestros ojos no es sino el anterior a la conciencia y a su elaboracion (Merleau-Ponty 20). En otras palabras, la materia, dotada de lo pre-critico y lo pre-linguistico, muestra tanto su gracia como su pureza mediante la simple percepcion o la "contemplacion viva" del observador. Esto equivale a decir que se realiza un proceso de "sacralizacion de los objetos" (Garcia Jambrina, C.R. y la tradicion literaria 29) o de la "materia eterea" (Florentin Gimeno 111). Lease un poema con el mismo titulo en que el poeta nos dirige a una aventura intensa de mirada:
   Bien veo que es morena,
   baja, floja de carnes,
   pero ahora no da tiempo
   a fijar el color, la dimension,
   ni siquiera la edad de la mirada,
   mas si la intensidad de este momento.

   (...)

   Pero ante esta mirada que ha pasado
   y que me ha herido bien con su limpia quietud,
   con tanta sencillez emocionada
   que me deja y me da
   alegria y asombro,
   y, sobre todo, realidad,
   quedo vencido. Y veo, veo, y se
   lo que se espera, que es lo que se suena. (264-265)


En este poema se pone de manifiesto que en el momento en que uno dirige su mirada hacia lo que le rodea, capta esencialmente otra especie de realidad, establecida por la total libertad y por el conocimiento subjetivo del contemplador. Diriamos que el contemplar no es simplemente un acto de conocer la forma, sino mas bien una ceremonia empirica de extraer el conjunto del templo cognoscitivo, (8) en consecuencia, siempre con el jubilo y con la sorpresa nos llena la imagen concreta. 'Y veo, veo, y se / lo que se espera, que es lo que se suena." Aqui se alude precisamente a la virtud de ver la fisonomia de las cosas, puesto que las cosas no pueden ser meditadas por el contemplador sin que este se detenga concentrado en el umbral de la dimension observada.

Los versos claudianos, efectivamente, ponen enfasis tanto en su proeza de rescate de la comunicacion como en su llana modestia, rindiendo culto a lo misterioso y lo sublime ocultos en la vida cotidiana. Asi, resulta extremadamente ilustrativo el planteamiento poetico con el que salva la distancia entre la contemplacion y la sugestion. El poema titulado "Alto Jornal" lo presenta de forma expresiva:

Dichoso el que un buen dia sale humilde y se va por la calle, como tantos dias mas de su vida, y no lo espera y, de pronto, ?que es esto?, mira a lo alto y ve, pone el oido al mundo y oye, anda, y siente subirle entre los pasos el amor de la tierra, y sigue, y abre su taller verdadero, y en sus manos brilla limpia su oficio, y nos lo entrega de corazon porque ama, y va al trabajo temblando como un nino que comulga mas sin caber en el pellejo, y cuando se ha dado cuenta al fin de lo sencillo que ha sido todo, ya el jornal ganado, vuelve a su casa alegre y siente que alguien empuna su aldabon, y no es en vano. (101, La negrita es mia)

Este poema sigue con la misma aventura de conocimiento, tema recurrente en las obras de Claudio Rodriguez. El hombre, que sale humilde a trabajar, a traves de sus acciones rutinarias acaba descubriendo el rincon mas incognito de su ser. En el camino le interrumpe algo que podria ser una imagen curiosa, y se pregunta a si mismo: "?que es esto?" A continuacion, al levantar su mirada hacia arriba, el paisaje contemplado le orienta al hombre hacia la puerta de la conciencia, a la vez que le toca la fibra de sentimiento. La vida atareada, en efecto, se debe a la entrega, al amor y a la gratitud. Aqui hemos de prestar la atencion en su comparacion metaforica elaborada por el poeta, como por ejemplo, la escena enunciada en la que uno se esfuerza en sus "cosas," "temblando como un nino que comulga." En este sentido, el fenomeno cotidiano se describe mediante la pincelada de la pureza de la infancia y del sacramento, en consecuencia, el quehacer "se libera asi de su acostumbrada nocion de faena pesarosa" (Jimenez, "Para una antologia esencial" 101). Aparte de ello, se deshace de forma ingeniosa la jerarquia social en la que nos encontramos muy inmersos. Angel Luis Prieto de Paula ha senalado que es muy significativo el hecho de que tanto las acciones como los objetos menos relevantes se situen en el mismo nivel de los mas encumbrados (Prieto de Paula, "Vision y contemplacion" 298). Desde esta perspectiva, tambien se percibe que en el mundo ideologico del poeta las cosas aparecen tan unidas sin discriminacion hasta tal punto que nos confieren una respuesta sencilla de totalidad. En otras palabras, lo complejo y lo categorizado, rasgos caracteristicos de las cosas de la mundanidad, terminan encarnando una buena voluntad y espiritualidad. Finalmente, la epifania de la materia trae consigo una gran alegria, que viene a recompensar el trabajo arduo al que se dedica. Con lo cual, se destaca la importancia del punto epifanico de arranque desde el que a raiz de cumplir los deberes siempre nos concede algo beneficioso y reflexivo. La epifania, por asi decirlo, es la luz trascendente que nos alumbra la parte mas enigmatica de nuestro ser a lo largo del camino del conocimiento en que seguimos con arrebato.

Resulta sumamente interesante la experiencia gnoseologica y mistica, que influye mucho en el pensamiento poetico claudiano. Es preciso advertir que sus obras giran en torno a la concepcion de la trascendencia del cuerpo, ya que este nos brinda oportunidad para participar en la ceremonia religiosa de revelacion. Ahora bien, la revelacion se construye basada en la mezcla de dudas y definiciones. En el poema titulado "Sin leyes," Claudio Rodriguez se pregunta: "?El cuerpo / es la pregunta o la respuesta a tanta / dicha insegura?" (196). El cuerpo podria ser entendido como el signo revelador del que se vale para hacer multiples manifestaciones. Con la voluntad de forma, se nos permite hacer preguntas y responder al mismo tiempo. Ante el hecho de existir y la presencia corporal, la participacion se torna en un proceso trascendental de la "endorretorica" (Silver, "poeta muy siglo XX" 450). Dicho de manera mas concreta, la belleza de la figura no se situa en la exterioridad, mas bien, en la integracion de sus contempladores, que proporcionan con vehemencia una variedad de significados. Este termino de "endorretorica," referido por antonomasia al efecto interior de la participacion del sujeto, queda adecuado para interpretar cabalmente la esencia de ese "don mundano," que viene a enriquecer el contenido de la realidad en que el lenguaje, el acto y el yo se desarrollan de manera liberal y estetica.

2. Poeta andariego entre la naturaleza y la ciudad

Tras presentar la contemplacion viva en que las cosas se caracterizan por lo sagrado, producto del fenomeno epifanico, cabe preguntarse ?de donde viene el supuesto extasis que incita al poeta para buscar la esencia de objetos sin que le impidan el prejuicio convencional a proposito del materialismo? Hablando de los quehaceres poeticos de Claudio Rodriguez, ciertamente no se puede hacer caso omiso del habito mas relevante que mantiene hasta el ultimo momento de su vida: caminar y cantar. Es sumamente interesante la trascendencia subyacente en el caminar a la hora de componer cantando los versos. En mas de una ocasion, cuando trata la creacion de su primera obra Don de la ebriedad por la que a los 18 anos gana el Premio Adonais, Claudio Rodriguez pone enfasis en la importancia del andar, manifestando en los siguientes terminos: "Escribi casi todo el libro andando. Me lo sabia de memoria y lo iba repitiendo, corrigiendo, modificando, cuando andaba por el cuerpo" (Canas, Claudio Rodriguez 23). Cobra gran significado el hecho de que escriba andando por el cuerpo, ya que nos vuelve a recordar la interpretacion tan sugestiva y propia como la del poeta con respecto a la voluntad positiva de forma, correspondiente precisamente a su vida viajera. En su biografia sabemos que no se queda en Zamora por toda la vida. En 1951 se traslado a Madrid para cursar sus estudios de Filologia. Debido al regimen franquista, vivio en diversas ciudades extranjeras, asi como Nottingham y Cambridge. Lo que realiza no es un viaje simple, mas bien, una beneficiosa voluntad de conocer el mundo. El cuerpo, a pesar de sus connotaciones fatigosas, para el no es sino un sendero de pensamiento en el que se requieren el ritmo, el movimiento, el ajetreo y, especialmente, la belleza y la virtud etica, dos tesoros artisticos y humanitarios. A este respecto deberiamos ojear las paginas biograficas de su juventud para escrutar mas a fondo esta pasion de observar el mundo con el cuerpo. En realidad, el afecto que siempre posee hacia la tierra natal es igual al apego que tiene a su padre. La muerte de este en 1947 le deprimio de manera tragica. A partir de entonces, empezo la costumbre andariega con la que le inspira a lo largo de la trayectoria creativa, deambulando por el campo, paseando por las calles, huyendo a la naturaleza. Asi, el intimo contacto con las cosas, que cambian constantemente a su alrededor, le impulsa a conocer en profundidad la historia y la realidad, a la vez, a comunicar tanto con el projimo como consigo mismo.

Ahora bien, estamos ante las huellas marcadas por el acto de callejear del poeta en dos espacios totalmente distintos, la metropolis y el campo. Sin embargo, ambos no aparecen antiteticos ni competitivos en el sentido de la conservacion cultural. Para Claudio Rodriguez, la ciudad es donde experimenta el bullicio y traba amistades con los que vienen de todas partes del mundo, en vez de ser el lugar donde se le produce el numen poetico. El explica este tema en una entrevista concedida a Dionisio Canas:

Lo que pasa es que en poesia no asimilo bien la vida de una gran metropolis. La ciudad no me inspira, aunque la vivo; no me llega al centro del alma y, para mi, la poesia es inspiracion. No quiero decir con eso que en Madrid sufra como un enano, todo lo contrario, en las ciudades me divierto mucho, pero no me llaman al centro del espiritu, que es donde nace el poema. ("C.R.: la ciudad no me inspira" 104)

Dicho de otro modo, el poema nace de la espiritualidad, la espiritualidad, a su vez, se encuentra en la tierra primitiva, que nos senala una comparacion entre lo natural y lo civilizado y se puede extender a infinitas posibilidades de fenomenos. La ciudad no es la motivacion por la que el poeta versifica, es donde conforma nada mas que una de las capas de las imagenes presentadas. Con el acto de callejear, la poesia sirve para cantar el himno de la reciprocidad entre la tierra y la subsistencia humana.

Por lo que atane a su canto a la naturaleza, Claudio Rodriguez muestra su gran pasion por esbozar con pincelada refinada el campo de Castilla, asi como tierras de Zamora y Palencia, ciudades antiguas romanas y el paisaje vivido del rio Duero. En Alianza y condena, escribe un poema impresionante titulado "Ciudad de meseta," en el que se presentan el ambito familiar, la decadencia de la ciudad castellana y el cambio de la relacion entre los pueblos espanoles. Aqui el poeta comparte la costumbre callejera analoga a la de Charles Baudelaire, poeta frances que influye profundamente en la tradicion literaria espanola. Se le considera a nuestro poeta zamorano el "flaneur rural" (Silver, "Poesia ultima" 340) que no carece de la conciencia provinciana y el temperamento nostalgico. En las primeras estrofas del poema el enunciador explica el por que viene a estos sitios monumentales en los que sucedieron guerras y acontecimientos: "Vengo a saber que hazana / vibra en la luz, que rebelion oscura / nos arrasa hoy la vida" (173). Mas, se ha de admitir el hecho de que las cosas son inconstantes, bien sea apreciables bien sea repugnantes. A continuacion, nos informa de que el lugar por donde pasa ya no tiene murallas ni torres. Lo que nos presenta es la escena nueva, rebosante de la prosperidad y abundancia. "Si, tan sin suelo siempre, / cuando hoy andamos por las viejas calles / el talon se nos tine / de uva nueva y oimos / desbordar bien se que aguas / el rumoroso cauce del oido" (173). Con la mirada se refleja un espacio bucolico, advirtiendo el valor de la alianza: "Es la alianza: este aire / montaraz con tension de compania" (174). Evidentemente, la alianza se refiere a la solidaridad y la colaboracion entre los pueblos. En cambio, la condena simboliza la ruptura y el recelo.

Jose Luis Cano hace explicita la concepcion de la condena, interpretada como "la vieja carcoma, la miseria y el frio de una Espana que nos dejo en herencia solo pobreza y odio" (158-159). Diriamos que las palabras del poeta flaneur se expresan con matiz intimista en aras de declarar y aclarar el aire de Espana, secuencias originalmente familiares para el mismo poeta y aun mas familiarizadas por la buena voluntad de conocimiento y por el deseo de revelar la realidad. A traves de las actividades callejeras, se captan acertadamente los elementos atmosfericos que vienen a ilustrar y despertar a los contempladores la fraternidad y el afecto patriotico.

Otro ejemplo que resalta la importancia de la solidaridad mediante la vivencia andariega es el ultimo poema de Conjuros, "Pinar amanecido." Sin embargo, se advierte que la unica vision podria ser un engano que viene a impedir a los viajeros descubrir la realidad. El poema comienza con los siguientes versos: "VIAJERO, tu nunca / te olvidaras si pisas estas tierras / del pino" (127). Cabe decir que es una invitacion a emprender el viaje al compas de los pasos del enunciador, a la vez que se nos ofrece una identidad de viajero frecuentemente utilizada por el poeta. He aqui unos fragmentos que muestran la idea principal:
   !Pino pinonero,
   que llegue a la ciudad y solo vea
   la cercania hermosa
   del hombre!

   (...)

   Todos cogidos de la mano, todos
   cogidos de la vida
   en torno
   de la humildad del hombre!
   En solidaridad. Ah, tu, paloma
   madre: mete el buen pico,
   mete el buen grano hermoso
   hasta el buche a tus crias.

   (...)

   Pobre de aquel que mire
   y vea claro, vea
   entrar a saco en el pinar la inmensa
   justicia de la luz, este en el sitio
   que a la ciudad ha puesto la audaz horda
   de las estrellas, la implacable hueste
   del espacio.
   Pobre de aquel que vea
   que lo que une es la defensa, el miedo. (127-28)


A traves de la mirada urbana, el enunciador transforma su vision actual en una dimension natural del pinar para ensenar un cuadro ideal en el que los ciudadanos se apoyan partiendo de la confianza mutua. Es lamentable que el viajero vea una escena contraria a la presentada por el yo poetico, puesto que no hay nada mas desafortunado que los hombres, empujados por su propio interes, luchen agresivamente para lograr exitos de apariencia. Este poema destaca una interaccion bastante dinamica entre la vida urbana y el espiritu natural valorado por el poeta. Convencido de que la naturaleza posee su grandeza y generosidad de que los que se insistan en hacer remilgos en un espacio tan confinado y artificial como el de la ciudad deberian aprender, el poeta decide cantar a la ciudad de la misma manera que la de apologizar a la naturaleza.

Al recorrido por la naturaleza hay que anadir el poema "Al ruido del Duero," recogido en Conjuros. El ruido del rio viene a evocar la melodia de anoranza que le suena al poeta constantemente, al tiempo que invita al lector a acceder a su tierra de la que hace anos se ha alejado sin querer. Describe los siguientes versos: "Hoy no puedo, hoy estoy duro / de oidos tras los anos que he pasado / con los de mala tierra. Pero he vuelto" (82). Prosiguiendo el ritmo de la musica del rio junto a sus pasos, el enunciador vuelve a pisar este "campo de verdad," diferente del lugar llamado "mala tierra" que no le entrana. La mala tierra a la que no pertenece se referiria al medio urbano. Asimismo, se hace notar su preocupacion por la negligencia de los compatriotas:
   !Oid como tanto tiempo y tanta empresa
   hacen un solo ruido!
   !Oid como hemos tenido dia tras dia
   tanta pureza al lado nuestro, en casa,
   y hemos seguido sordos!
   !Ya ni esta tarde mas! Se bienvenida,
   manana. Pronto estoy: sedme testigos
   los que aun ois. Oh, rio,
   fundador de ciudades,
   sonando en todo menos en tu lecho,
   haz que tu ruido sea nuestro canto,
   nuestro taller en vida. (...) (82-83)


Aqui se percibe un tono exclamativo y sugestivo con el que el enunciador comenta la impasibilidad de aquellos que habitan en la pura tierra. Sugiere que escuchen la llamada del Duero y sean testigos de la riqueza que puebla el alma del terreno que de ningun modo se puede descartar. Ademas, dado el agua que sustenta la vida, se nos permite construir las ciudades a su alrededor. Hemos de agradecerlo cantando su ruido y seguir cultivando con nuestro cuerpo en esta tierra. "El Duero, para poeta, es canto y taller" (Mezquita Fernandez 224), entendidos como hacer versos y hacer labranzas. Por consiguiente, el "taller" significa esencialmente la total entrega, el trajin y el mayor impetu que se le da para mejorar nuestra vida.

Claudio Rodriguez, ademas de deambular por el campo, se detiene en la ciudad a la busqueda de la sorpresa y la lucidez. Aun asi, su preferencia viajera no es la misma que la de Baudelaire, a pesar de que entre ellos existe un vinculo significativo con respecto al tema del materialismo desarrollado en la vida industrial. Recurriendo a la "alegoria," (10) Baudelaire llega a desentranar la esencia de una sociedad tan manipulada por el capitalismo y mercantilismo como la de Paris, rebosante de la alucinacion irrevocable y la fantasmagoria de la mercancia. Por ello, se ha de destacar que la ebriedad claudiana corresponde a una parte de la ebriedad evocada por Baudelaire. Es decir, las escenas urbanas plasmadas en los poemas de Rodriguez resaltan precisamente la tematica de urbanizacion y sus consecuencias, que tambien forma buena parte de Las flores del mal de Baudelaire.

Aunque en el presente estudio no es nuestro objetivo hacer comparacion de los rasgos liricos entre el poeta zamorano y el poeta frances, a nuestro juicio, desde la perspectiva de que Claudio Rodriguez tiende a versar sobre las imagenes de ciudades imbricadas en las de campos, quiza se pueda rastrear de donde proviene su "sentimiento panteista" (Prieto de Paula, "La gracia increada" 105) (11) con la que de ninguna manera ignora posibilidades de captar diversos sentidos visuales. Revisemos la nocion senalada por Baudelaire: "el poeta goza de ese incomparable privilegio de poder ser a su albedrio el mismo y los demas. Como esas almas errantes que buscan un cuerpo, el entra, cuando quiere, en cada persona" (375). En este sentido, Claudio Rodriguez comparte la misma indole con el poeta frances. En el poema "Ahi mismo," trae a colacion los fenomenos epifanicos merced a la contemplacion del conocimiento: "Te he conocido por la luz de ahora, / tan silenciosa y limpia, / al entrar en tu cuerpo, en su secreto, / en la caverna que es altar y arcilla, / y erosion" (286) Por un lado, nos permite volver al punto de arranque del cuerpo, que consiste en el proceso de empatia y la transformacion en lo ajeno. Por otro lado, el enunciador procura ver las cosas con claridad hasta tal punto de hacer del mundo transparente y accesible, pese a su mezquindad y sordidez. Nos advierte que no se consigue el acceso a la medula si no se toma conciencia de la necesidad de la transposicion corporal. Asi, resulta imprescindible el acto de acomodarse a cualquier imagen visual y la integracion de cuerpo a cuerpo, de mirada a mirada y de vida a vida.

3. Nunca vi muerte tan muerta

Para llegar a la mejor comprension acerca del valor de las cosas y sus fenomenos, que el poeta manifiesta con empeno a lo largo de la aventura del conocimiento, partiendo del concepto de que la materia es el puente que nos reune con la interioridad y la verdad, es preciso hacer las siguientes preguntas: ?La materia apreciada por el poeta no seria mas que un espejismo que posiblemente desaparecera en un abrir y cerrar de ojos? Con la caracteristica temporal, ?cual es la razon por la que insiste en prestar la debida atencion en el materialismo sagrado y mitificado? El poeta no olvida que las cosas son imperdurables, de modo que en sus versos recuerda la omnipresencia de la muerte, que pertenece a una de las dimensiones epifanicas senaladas y parece contradecirse con la obsesion por las cosas. Aun asi, la supuesta contradiccion no causa confusion a los lectores, puesto que lo que canta la poesia claudiana es la muerte que trae esperanza y posibilidad a los seres humanos que encaran con resignacion una cruenta realidad.

"Nunca vi muerte tan muerta," la ultima seccion de Casi una leyenda, constata la presencia definitiva de la muerte de manera sublime. Notemos la entonacion espontanea con la que enuncia su reaccion frente a la fragilidad del mundo. Al respecto se puede mostrar el poema titulado "El cristalero azul," con el subtitulo "La muerte." En lineas generales, la poetica de Claudio Rodriguez consiste en los elementos de la luz, la aurora, el alba y la claridad. Prosiguiendo este hilo creativo, el lema de "la muerte tan muerta" se basa en la relacion simbolica entre el deslumbramiento y la oscuridad. El deslumbramiento se atribuye a "la conciencia de la luz que se hace patente solo por el rastro de oscuridad" (Sunen 260). Es decir, sin la sombra no se contempla la luz, por ende, la verdad habita en lo oscuro, como lo que enuncia el poeta: "lo invisible es transparencia en llama" (Poesia completa 359). Amen de ello, nos orienta hacia la escena de la muerte junto a la celebracion de baile. Lease la siguiente estrofa en la que se abre el telon de fondo de la fiesta:
   Todo es oscuro pero tu eres clara.
   La vida impura pero tu eres pura.
   Entra con limpia audacia,
   enterrada en tus alas,
   entra en el baile,
   en cada letra de este nombre, en esta
   lapida que es secreto y sacrificio,
   y fruto y salvacion. (359)


Se nos da una invitacion a la danza sobre la lapida, sobre las huellas marcadas en nuestra vivencia, bien sea exito, bien sea fracaso. A pesar del fin de la trayectoria, se trata de una vuelta al futuro y un regreso a lo purificado, de modo que la inquietud producida por esta hora determinada se torna en el "cristalero azul de la manana," como simbolo del renacimiento. Efectivamente, esta metafora viene a "desdramatizar la existencia de la muerte y perder el miedo" (Machin Romero 222). Empero, se percata que la creacion del ambiente bullicioso en los versos no sirve para desdramatizar una cuestion tan seria como esta. Por el contrario, la verbena se puede interpretar como una advertencia sugestiva de que la melodia del escenario queda inacabada. La muerte es nada mas que una de las voragines empiricas en que cada uno hace vueltas infinitas consigo mismo.

Desde el punto de vista retorico, es llamativo el matiz de fiesta que ejerce Claudio Rodriguez en su tratamiento de un tema tan angustioso como el de la muerte. No podemos menos que dudar la razon por la que organiza a su albedrio la celebracion en la que los seres vivos, muy conscientes de la inconstancia del universo, se pone euforica a sabiendas de cualquier perdida que le acongojaria. La clave estriba en el proposito de lograr el conocimiento enfatizado en varias ocasiones por el poeta. Nos recuerda en el poema titulado "Incidente en los Jeronimos" de Conjuros: "la fugaz alegria / de los hombres, su fiesta / tan pobre en dias y tan rica en tiempo" (114). En este sentido, la fiesta connota inequivocamente la "intensidad del momento," iniciada por la lucha contra la dimension temporal (Torres Nebrea 302), y el detenimiento del estado animico, revelando esencialmente que "desesperarse es facil, lo dificil esta en el esperar" (Valer 41). Es decir, mediante el acto de celebracion, la concentracion obstinada, a saber, la obsesion por la apuracion en un instante, es la que nos ayuda a superar la afliccion causada por la evanescencia material.

Nos evoca Maria Zambrano que la poesia es elegia y la elegia es el momento en que la poesia toma conciencia de su nostalgia propia (Zambrano 73). Los versos de Rodriguez tratan precisamente sobre la mencionada conciencia de nostalgia, pero una nostalgia recuperada solo por la ceniza, por el aniquilamiento y por el vacio. Cabe senalar que la invitacion claudiana a la muerte no es igual que un canto elegiaco ni apocaliptico, sino mas bien un himno a la destruccion. Pero ?por que el poeta rinde culto con pasion a la disolucion despues de dar frecuente importancia a la materia en su labor poetica? El poema "Solvet seclum" expone unas ideas relativas a nuestra duda. Veamos el siguiente pasaje:
   Es la disolucion, la oxidacion,
   el milagro olvidado
   cuando un copo de nieve quemo un caliz
   y la pobreza de la hoja nocturna,
   y los cimientos y los manantiales,
   la corrosion en plena
   adivinacion
   y la aniquilacion en plena creacion,
   entre delirio y ciencia. (361-62)


El titulo "Solvet seclum" proviene de Dies irae, himno latino del siglo XIII. Las letras versan sobre el dia del juicio en que los condenados no se salvaran, arrojados a las llamas eternas del infierno. Aqui aparece el mensaje clave de que el mundo se reducira al polvo, del mismo modo que nos difuminaremos en la medida en que va llegando la devastacion del formalismo mundano, resultado definitivo e inapelable. En la oda de Rodriguez, nos ensena la secuencia parecida a la del requiem de la misa de los difuntos. Se reiteran las palabras de corrosion y devastacion, aludiendo a la plena entrega y la determinada consumacion. Aun asi, entre delirio y ciencia, entre desvario y cordura, no se queda desalentado frente a la ruina previamente observada. Por anadidura, se afana por desempenar el papel de poeta evangelico a fin de anunciar la existencia del amor sublime tras las adversidades que nos perturban, como lo que senala en los siguientes versos: "Con la putrefaccion que es amor puro, / donde la muerte ya no tiene nombre" (363). Recalca una nocion fundamental de que la muerte, en vez de conllevar el vacio vital, nos inicia una nueva fase de trayectoria, como se manifiesta en la ultima estrofa: "Lejos del pensamiento en vano, de la vida / que nunca hay que esperar / sino esta en sazon / de recibir, de hijos / a hijos, en la aurora / del polen" (363). En consecuencia, nos movemos de acuerdo con el circulo que gira en torno a la existencia y la muerte de generacion a generacion. Luis Garcia Jambrina, uno de los estudiosos mas importantes de las obras claudianas, senala al respecto: "Ese polvo encierra lo que el llama 'la aurora del polen', la semilla de la regeneracion y la promesa de una cierta resurreccion, aqui en la tierra, que no en el cielo" ("C. R., casi una leyenda" 100). Al fin y al cabo, a nadie se le escapa el destino de la ruptura corporal, pero se puede afirmar que la muerte, pese a su sentido paradojico, trae consigo tanto el desengano como la esperanza en la que uno acierta a renovar su ser partiendo de la nada. En suma, el poeta muestra su postulado optimista manifestando con crudeza una realidad espeluznante pero trascendental, la de la muerte, revelando la sapiencia luminosa que se requiere para sobrevivir en este valle de lagrimas.

Tanto la caracteristica de la celebracion como el elemento del deslumbramiento conforman la estetica del acabamiento, correspondiente a la ideologia barroca y ajena a la escatologia. Se lleva a cabo de manera inesperada una vivencia introspectiva en la que uno siente remordimiento y gracia en trance de muerte. Merece leer "Secreta," ultimo poema de la seccion "Nunca vi muerte tan muerta":
   Tu no sabias que la muerte es bella
   y que se hizo en tu cuerpo. No sabias
   que la familia, calles generosas,
   eran mentiras.

   (...)

   Ahora se salva lo que se ha perdido
   con sacrificio del amor, incesto
   del cielo, y con dolor, remordimiento,
   gracias serena.

   ?Y si la primavera es verdadera?
   Ya no se que decir. Me voy alegre.
   Tu no sabias que la muerte es bella,
   triste doncella. (365)


Nos sobrecoge la intrepidez dotada al enunciador a la hora de encarar este instante lucido y miedoso, que en muchas ocasiones lo tomamos por un tema tabu. Entre las lineas se advierte que el poeta fusiona de forma delicada el logro y la perdida, lo corporal y lo descompuesto, entrelazando la materia con el espiritu. De este modo, el cuerpo se nutre de la muerte, atribuida a otro medio de conocer en profundidad el mundo. La muerte es la verdad y lo bello, mientras que la apariencia, la fachada, la imagen exterior pueden ser mentirosas. Asimismo, la muerte posee una metafora fundamental del sufrimiento, considerado gran prueba que pone el Todopoderoso a nuestro ser. La claridad siempre llega a su maximo tras pasar su minimo. Pese a la afliccion y el suplicio, se nos permite observar con clarividencia lo que somos, lo que estamos siendo y lo que seremos. Realmente la muerte natural es una bendicion, puesto que no hay comienzo sin final. A pesar de ello, la mayoria de la gente lo pasa por alto, dado el pesame que siempre creemos apropiado para expresar. Aqui el poeta vuelve a borrar la frontera entre la posesion y la desilusion. Tomamos como buen ejemplo la ultima estrofa en que se hace una pregunta: "?Si la primavera es verdadera?" La mencionada primavera simboliza la resurreccion, con lo cual, se marcha alegre con la doncella de muerte, aguantando la pesadumbre con jubilo. A nuestro entender, se pone de manifiesto la misma nocion que la de la fiesta, tratada anteriormente de que se puede celebrar el calvario desde la carrona, desde la perdida y la pena.

En resumidas cuentas, los poemas relativos al tema de la muerte ofrecen principalmente dos esencias, una se refiere a la completa sumision por medio de los sentidos repartidos en el momento determinado, la otra, la osadia de quebrantar las reglas del espacio y el tiempo en aras de continuar una nueva existencia que posibilita la verdad y evita el hundimiento emocional. Desprovisto de la tenacidad en la existencia material, el poeta sostiene la desaparicion corporal, considerada otra especie de materia que demuestra tanto la totalidad como la intensidad de la vida.

Conclusion

La poetica de Claudio Rodriguez tiene como objetivo iluminar todo lo que nos rodea hasta el punto de trascender lo cotidiano y lo liviano. De este modo, los estudiosos posteriores nunca han dejado de indagar lo mas minuciosamente posible lo que se ve en los ojos de Claudio Rodriguez, al mismo tiempo que en varios trabajos de investigacion se hacen eco de la simpatia y la empatia que el poeta suele matizar en sus cantos liricos. En el momento en que las cosas se ven cantadas, la realidad se refleja con vehemencia, tornandose en una forma de salvacion, a saber, una conciencia de conocimiento con la que uno pone en marcha su propia "aventura estetica de lo sagrado" (Puerto 10). No cabe duda de que ha llegado a valorar la materia encasillada por el convencionalismo, hecho determinante de un merito plausible. Con todo, quiza lo que nos ilustra sea su humildad generada por medio de lo epifanico, que viene a superar el marco confinado por la contemplacion terrestre. Todo lo humano lo aprecia recitando sin que el criterio establecido lo turbe. En ultima instancia, la materia ya no queda clasificada como algo superficial, sino se identifica con el portavoz evangelico.

Entre sus palabras poeticas se destaca otra idea fundamental de que somos peregrinos actualizando lo mas nuevo en este paramo lleno de innumerables objetos. Pese a ello, acabamos mirandolos con negligencia sin poder captar ni absorber la esencia de ellos. El paramo nos lo ensena Claudio Rodriguez a la hora de leer esa exuberancia fenomenologica que no se encuentra en nuestra mentalidad por culpa de la distraccion orgullosa. Tanto en la naturaleza, que se va alejando de los humanos en el sentido fisico y metafisico, como en la ciudad, que se va construyendo sobre nuestro terreno de pensamiento, emerge el don de la ebriedad que nos impulsa a rastrear la verdad en la constitucion del devenir. A este respecto, es conveniente explicitar la idea apelando a la distincion entre la realidad natural y la realidad personal, esta se dirige a la conciencia de lo discontinuo, mientras aquella encierra la creencia en lo continuo (Malpartida 103). En nuestra opinion, aparte de la continuidad mencionada, la voz poetica de Claudio Rodriguez pasa a desacreditar la voz autoritaria en la interpretacion fenomenologica. Asi, llegamos a la conclusion de que es sublime el materialismo claudiano en el que las cosas no son meramente las que aparecen, sino tambien las que se transparentan para penetrar en las pupilas de los contempladores, descartando de la dualidad entre el objeto y el sujeto. Finalmente, el yo se va uniendo a la cosa conocida, de modo que se alumbra lo que anteriormente se ocultaba y lo que no se expresaba por la incomunicacion mutua. Claudio Rodriguez opina que la creatividad se rige precisamente por las cosas, que nos mueven y nos trascienden. Sin lugar a dudas, sus obras literarias resaltan de manera sustancial lo visible y lo tocable, vivificando los objetos hechos y acabados, caracterizando la beneficiosa espiritualidad al materialismo tradicional que todavia sigue presidiendo nuestra cultura moderna.

El materialismo sagrado contribuye a despertar en los seres humanos, propensos a guardar y coleccionar lo mas que podamos las imagenes de las cosas sin conocerlas ni siquiera observar el fondo de ellas. Esta mania tiene como consecuencia una esclavitud que no nos libera del formalismo tenebroso. La obstinacion en lo superficial formal resulta ser la causa por la que se incurre en cierta ignorancia derivada de acumular objetos y temerse por su evanescencia. Por ende, el poeta hace hincapie en que la muerte no se contradice con el materialismo, lo cual podria ser una idea incompatible con la percepcion codiciosa de la cosa por parte de la gente civilizada. A fin de cuentas, su poesia, que encierra la pasion de la mirada, el canto de la memoria y la salvacion originada por la destruccion, es gran celebracion que no carece de la reflexion acerca de la espiritualidad subyacente en el fenomeno y en la exterioridad frente a la limitacion del mundo en el que nos toca vivir. Tras la vivencia del conocimiento que se pone de relieve en sus versos, quiza la cuestion de la humanidad ya no resida en la culpa del materialismo, sino en la interpretacion dogmatica con la que juzgan los seres humanos a proposito de las cosas, que para ellos son nada mas que cosas.

[Received 2 February 2011; accepted 2 Mar. 2011]

Notas

(1) El neoclasicismo entre 1941 y 1945 se refiere tanto a los temas tradicionales como a su forma lirica. Valiendose de la metrica clasica de soneto, terceto y cuarteto, los poetas tienden a crear poesia bucolica y sentimental que gira en torno a los temas del amor, la religion y el paisaje. Garcilaso seria la revista mas representativa de esta corriente clasica. Vease "La poesia de la generacion espanola del 50" de Alfredo Lopez Pasarin Basabe, Cuadernos Canales Vol. XVIII, marzo de 2007.

(2) El existencialismo poetico indica la conciencia que toman los poetas frente a la crisis social y al conflicto humano, cuyos representantes serian Vicente Aleixandre, Damaso Alonso y Blas de Otero.

(3) Con respecto al tema de la historia de la poesia espanola de la promocion del 50, vease el estudio de Vicente Perez Vives: "Antecedentes liricos de posguerra en la poetica posmoderna espanola." Especulo, N[degrees] 45.

(4) El presente trabajo utiliza la Poesia completa (1953-1991), publicada por el editorial Tusquets en 2009, que comprende todas las obras de Claudio Rodriguez, asi como Don de la ebriedad (1953), Conjuros (1958), Alianza y condena (1965), El vuelo de la celebracion (1976) y Casi una leyenda (1991).

(5) El vuelo de la celebracion, publicada en 1976, caracterizada por la madurez creativa y reflexiva, alcanza a una nueva fase de la exploracion del conocimiento acerca de la materia. Lo duro, lo fragil y lo vulnerable de la materia pasan a acceder a la esfera humana de manera perpetua y sublime. Empero, los rasgos caracteristicos terminan por maravillar nuestra realidad.

(6) Sobre este tema tambien en Alessandro Mistrorigo, "De la oscuridad a la nueva luz: entre tradicion y leyenda. "Calle sin nombre" de Claudio Rodriguez."

(7) Por lo que concierne al tema del materialismo sagrado en la poesia de Claudio Rodriguez, Jose Olivio Jimenez se refiere al "cantico interior de las cosas" (Jimenez, "Claudio Rodriguez entre la luz y el canto" 121-22), en el que el poeta supera la frontera entre la forma y el conocimiento, observando con mucha claridad hasta la medula del fenomeno humano.

(8) El verbo "contemplar" proviene del latin contemplare, que significa "estar juntos en un templo." Dionisio Canas, uno de los estudiosos mas destacados en la poesia espanola de posguerra, senala que la actitud contemplativa de Claudio Rodriguez "bautiza al mundo como templo en el cual residen las cosas y los seres, y todo se reune en un acto de total comunion" (Canas, Poesia y percepcion 108). En este sentido, se supone que el acto de contemplar se caracteriza por la divinidad y la bendicion de Dios, que nos da pie a conocer lo que no poseemos, incluso a buscar la trascendencia de la otredad.

(10) La poesia de Baudelaire establece una estetica decadente por medio de la alegoria, considerada un instrumento valido para presentar de forma palpable la epoca desconcierta en la que las masas se ven sometidas a las imagenes y los objetos producidos por el capitalismo. Haciendo buen uso de la alegoria, la mirada poetica se extiende a dos dimensiones esenciales, una es la de la reminiscencia, la otra, la multiplicidad de la individualidad. Walter Benjamin analiza en profundidad esta experiencia urbana y la contemplacion alineada de Baudelaire en su obra Iluminaciones II: Poesia y Capitalismo. Tambien vease "Poesia y filosofia: La lectura social de Baudelaire en Walter Benjamin" de Sergio Valverde.

(11) Angel L. Prieto de Paula sostiene que el termino claudiano de la ebriedad indica un arrobamiento donde se conjuntan amor dionisiaco y un sentimiento panteista de la naturaleza. Por anadidura, opina que la naturaleza esta sufriendo cambios, de modo que valiendose del bucolismo y el costumbrismo Claudio Rodriguez acierta a humanizar la naturaleza.

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Author:Lin, Ching Yu
Publication:Fu Jen Studies: literature & linguistics
Article Type:Critical essay
Date:Sep 1, 2011
Words:8749
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