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Martinez Lopez-Cano, Maria del Pilar (Coord.): Concilios Provinciales mexicanos. Epoca Colonial.

MARTINEZ LOPEZ-CANO, Maria del Pilar (Coord.): Concilios Provinciales mexicanos. Epoca Colonial. Mexico. 2004. Universidad Autonoma de Mexico. Instituto de Investigaciones Historicas.

MARTINEZ LOPEZ-CANO, Maria del Pilar y CERVANTES BELLO, Francisco Javier (Coords): Los Concilios provinciales en Nueva Espana. Reflexiones e Influencias. Mexico. 2005. Universidad Nacional Autonoma de Mexico y Benemerita Universidad Autonoma de Puebla. 430 paginas.

Las dos obras que a continuacion se resenan tienen una misma tematica y han sido realizadas por el mismo grupo de investigacion.

Una edicion de fuentes siempre es bienvenida ya que nos permite tener disponibles, como en este caso, una serie de documentos que por regla general no tienen facil accesibilidad. Este es el objetivo que se marca para esta obra como los propios coordinadores senalan: "son textos de dificil acceso, la mayoria de las ediciones impresas se encuentran en fondos reservados, ediciones facsimilares mas contemporaneas, agotadas y solo el cuarto concilio ha sido publicado recientemente". Por tanto, esta obra nos proporciona un instrumento de consulta ya que no se trata de una edicion critica sino un medio que sirve de "rapida y eficaz referencia a los estudiosos no solo de la historia eclesiastica y religiosa sino tambien a todos aquellos cuyas investigaciones los lleven a la necesidad de comprender las funciones y relaciones de las instituciones clericales".

Es innegable el gran peso que tuvo la Iglesia en los diversos niveles y aspectos de la vida social de cada epoca, con su vision unitaria del mundo, sin lugar para la separacion entre los profano y lo religioso, confundiendose Iglesia y Estado. Por ello, cualquier ambito de la historia, en especial la historia social, politica, economica y demografica recurren necesariamente al vinculo que tienen estas investigaciones con las instituciones eclesiasticas para cuyo desarrollo la consulta de este tipo de documentacion se hace casi indispensable.

La recopilacion incluye los textos surgidos de los cuatro concilios provinciales mexicanos con diversos anexos: Ordenanza y arancel de los derechos de la audiencia arzobispal, Prefacio de Francisco Antonio de Lorenzana a la edicion de 1769, Primera junta apostolica, Cedula de patronato y el Indice del concilio de Trento, estos como complemento al I y II Concilio. Los anexos del III Concilio son: Portada e introduccion a la edicion de Galvan Rivera (Barcelona, 1870), Carta pastoral del arzobispo Juan Gomez de la Serna, Estatutos de la Catedral de Mexico y el Directorio del santo concilio provincial mexicano celebrado en Mexico (1585) que incluye ademas un estudio introductorio. Como anexo al IV Concilio se incluye: Portada, introduccion y apuntamientos bibliograficos a la edicion de Rafael Sabas Camacho, (Queretaro, 1898).

Los textos conciliares se inician con un estudio introductorio en el que se nos situa en cada una de estas reuniones primero con unas notas sobre la situacion que lleva a su convocatoria, desarrollandose despues la misma y con la presentacion de los personajes que intervinieron, destacando las figuras mas relevantes de cada uno de los concilios. El desarrollo de los estudios introductorios se centra en los objetivos y resultados de cada concilio, finalizandose con una recopilacion de las ediciones publicadas de los mismos, la edicion reproducida en esta obra y un compendio bibliografico sobre cada uno de ellos.

Los concilios provinciales mexicanos y los textos que derivaron de ellos se nos presentan como resultado de reuniones o juntas eclesiasticas previas que se desarrollaron bajo el liderazgo arzobispal mexicano. En dichas reuniones se plateaban las diferentes problematicas de la epoca con diferentes objetivos en cada momento, por lo que la historia institucional de la iglesia de novohispana no se puede desarrollar sin acudir a la lectura y al analisis de estos textos. Como se refleja en cada uno de los estudios introductorios los concilios provinciales personificaron la renovacion institucional de la fe, trataron de regular ciertos habitos, de corregir excesos y clarificar aspectos que habian provocado controversia. Todo ello con un elemento comun, la persistencia en reafirmar la autoridad diocesana, en el caso de Nueva Espana sobre las ordenes religiosas que se habian impuesto en el primer momento de la evangelizacion, para asi adecuarse a los fundamentos que Trento consideraba basicos para la organizacion eclesiastica.

Asi pues, el primer estudio introductorio sobre el I y II Concilio, realizado por Leticia Perez, Enrique Gonzalez Gonzalez y Rodolfo Aguirre Salvador, resalta la importancia de las primeras juntas apostolicas que continuan su desarrollo hasta el II Concilio. Desde el primer momento se destaca el empeno de la jerarquia eclesiastica en conquistar el terreno que los frailes habian ganado en los primeros momentos de la evangelizacion, al tiempo que trataban de definir las relaciones con la Corona, que no olvidemos ejercio el Patronato de la Iglesia americana. Se nos revela el I Concilio (1555) como "instrumento juridico de primera magnitud para la consolidacion de la jerarquia episcopal en Indias", y se destaca la figura de Montufar. El documento derivado de este I Concilio se compone de 93 constituciones en las que se abordan cuatro puntos esenciales: "el orden a seguir para la evangelizacion y la aplicacion de los sacramentos bajo la conduccion del clero secular en detrimento de las practicas y normas de las ordenes religiosas; los medios para dar sosten financiero a la iglesia; la mejor formacion del clero y reforma de sus costumbres y la creacion de un aparato judicial capaz de hacer efectiva la jurisdiccion eclesiastica en todos los campos de la vida de los fieles laicos y eclesiasticos". Trata, igualmente, los medios para el sostenimiento de la jerarquia eclesiastica (imposicion universal de los diezmos); la formacion y vida de los clerigos; la estructura y administracion de la justicia eclesiastica, etc. El II Concilio (1565) convocado por orden de la Corona tiene un primer objetivo, el reconocimiento por parte de la Iglesia americana de los acuerdos de Trento y Roma, buscando al mismo tiempo el reconocimiento por parte de la autoridad papal de la jerarquia episcopal frente a las pretensiones de los frailes. En sus 28 estatutos se reconocen cuatro apartados principales: sacramentos, culto exterior, curas parrocos y fieles, legos y clerigos.

El estudio que sirve de introduccion al III Concilio provincial mexicano, 1585, es obra de Maria del Pilar Martinez Lopez-Cano, Elisa Itzel Garcia Berumen y Marcela Rocio Garcia Hernandez. Convocado por Pedro Moya de Contreras, primer arzobispo procedente del clero secular, coincide con un desarrollo paulatino del clero diocesano. Con la principal tarea de ajustar los decretos anteriores a las pautas tridentinas, ofrece una diversidad de temas, que por su vigencia, marcara de forma decisiva la vida de la Iglesia de Nueva Espana (los decretos tienen vigencia hasta el siglo XIX). A diferencia del I Concilio, en los decretos del segundo se realizan menciones constantes a Trento al tiempo que se obtiene una documentacion mas voluminosa. Consecuencia de los trabajos de esta reunion son cinco libros con 576 decretos en los que se imprime un fuerte caracter normativo. Las principales resoluciones tienen que ver con: "la consolidacion de la jurisdiccion ordinaria y del modelo diocesano y la supeditacion de las ordenes religiosas; reforma del clero (formacion, ministerio, sostenimiento, disciplina, modo de vida ...); insistencia en la predicacion e instruccion en la doctrina cristiana a traves de la pastoral, catequesis y confesion, obligatorio conocer las lenguas indigenas; erradicacion de la idolatria y supersticiones sobre todo entre los indios; decencia esplendor y magnificencia del culto y decoro en las iglesias; uniformidad de doctrina y ritos y ceremonias; elaboracion de instrumentos para facilitar la instruccion del clero; abusos en el cobro de aranceles, etc." Destacan los autores la importancia de los memoriales y peticiones que recibieron los padres conciliares y diversos instrumentos pastores como complemento a los decretos. Se incluye ademas un estudio especifico al "Directorio que es un compendio de instruccion eclesiastica y una especie de manual o guia confesional para los sacerdotes encargados de la cura de almas. Incluye los elementos fundamentales de la doctrina cristiana, resolucion de casos de conciencia, consejos y recomendaciones para que los confesores supieran llevar a cabo y con provecho su ministerio con los penitentes".

El IV Concilio (1771) cuyos decretos no se vieron aprobados y no tuvieron fuerza de ley se introduce con un estudio de Francisco Javier Cervantes Bello, Silvia Marcela Cano Moreno y Maria Isabel Sanchez Maldonado. Se presenta esta nueva reunion como un intento de regular la vida del clero y las expresiones religiosas de la poblacion, objetivos marcados por el rey (Tomo Regio) dentro de la necesidad, evidenciada desde Felipe V, de reglamentar y reformar la vida eclesiastica en la Iglesia indiana. Entre sus objetivos y contenidos: Fe, moral, culto, bienes eclesiasticos y el perfil del sacerdote, normativa eclesiastica para el ejercicio de diversos cargos eclesiasticos. Se destaca de este concilio la gran cantidad de documentacion generada a pesar de que sus resoluciones no fueran aprobadas.

Estos estudios nos situan muy acertadamente en el contexto de cada concilio y nos ofrecen un adelanto de su contenido. Esto, unido a los textos transcritos y reunidos en esta obra, nos permite disponer de una fuente fundamental para el desarrollo de los estudios eclesiasticos novohispanos.

Fruto de los trabajos y conclusiones de los integrantes del Seminario Interinstitucional de Historia Politica y Economica de la Iglesia de Mexico, son los trabajos reunidos en la segunda publicacion resenada. El eje central que los une son los Concilios provinciales mexicanos y, mas concretamente, los textos legislativos que de ellos surgieron, fuentes que se convierten en "indispensables para el conocimiento institucional en que se desenvolvio la Iglesia en la Nueva Espana", como se indica en la propia obra.

Se presenta, por tanto, este libro como consecuencia de una primera labor de reunion y transcripcion de los textos derivados de los concilios, resenada anteriormente. No se limita la preocupacion de estos historiadores a rescatar una documentacion que habia quedado en parte inaccesible, sino que acomete la labor de realizar trabajos posteriores, en los que se analizan, desde diversos puntos de vista, los textos conciliares por parte de diferentes especialistas.

El libro se inicia con una primera parte compuesta por tres capitulos en los que se presentan los concilios. Leticia Perez Puente, Enrique Gonzalez Gonzalez y Rodolfo Aguirre Salvador analizan el Primer (1555) y Segundo (1565) Concilio evidenciando ademas la trascendencia que "en los anos inmediatamente posteriores a la conquista tuvo la implantacion de una institucionalidad eclesiastica en Nueva Espana"; incluyendo por ello en su analisis las juntas eclesiasticas preconciliares. Ademas de destacar la figura de Montufar, se muestra como se adopta una estructura vertical por parte del catolicismo, ordenada a traves de la autoridad secular. Siempre acorde con Trento el I Concilio trata de imponer una normativa en las expresiones y las practicas sociales relacionadas con la religiosidad de todos los grupos sociales. Por su parte, en el II Concilio, se plantea como objetivo lograr una plena recepcion de las disposiciones tridentinas. Se incide por parte de los autores en la preocupacion en estas reuniones tanto por la organizacion como por las representaciones socio-religiosas. El III Concilio (1585) lo presentan Pilar Martinez Lopez-Cano, Elisa Itzel Garcia Berumen y Marcela Rocio Garcia Hernandez, destacando la importancia y trascendencia de algunos de los instrumentos que generaron como el Directorio para confesores y penitentes. Resaltan igualmente los trabajos dirigidos a consolidar la jurisdiccion diocesana, a reformar el clero, a erradicar la idolatria, implantar el espiritu tridentino, etc., todo ello de gran importancia ya que de aqui surgiria el corpus legislativo conciliar que regiria hasta finales del siglo XIX en Mexico. Francisco Javier Cervantes y Silvia Marcela Cano se encargan de presentar el IV Concilio (1771), cuyos canones nunca aprobados marcaron a la iglesia de Nueva Espana. Destacan los autores las figuras de Lorenzana y Fabian y Fuero y su participacion en el proyecto de normar una iglesia y las representaciones socio-religiosas. Los autores subrayan "el papel de estos eclesiasticos como intelectuales organicos de este proceso y destacan la justificacion ideologica que dieron para sustentar su proyecto".

Los concilios dirigieron su afan normativo ademas de hacia el ambito eclesiastico al resto de la comunidad, con la pretension de proporcionar una estructura adecuada. Esta comunidad de creyentes se trata desde dos niveles: los indigenas y su familia; si bien, el clero fue el objeto principal ya que las disposiciones conciliares les concernian directamente. Con estas bases se inicia la segunda parte del libro que incluye los trabajos de los diferentes especialistas que toman los textos conciliares como base para llevar a cabo un analisis mas detallado.

Enrique Gonzalez Gonzalez en "La ira y la sombra. Los arzobispos Alonso de Montufar y Moya de Contreras en las implantacion de la Contrarreforma en Mexico", nos muestra a traves de las figuras de Montufar y Moya como dentro de un conjunto de relaciones mas amplio, se implicaron en la politica y coyuntura de su momento; resaltando como las peculiaridades de su formacion y de su caracter resultaron trascendentales para imponer una organizacion en Nueva Espana. Tambien con la figura de arzobispos como tema principal, Ivan Escamilla Gonzalez en "El arzobispo Lorenzana. La ilustracion en el IV Concilio de la Iglesia mexicana", incide en la importancia de tener en cuenta la formacion y la trayectoria, asi como las relaciones y experiencias en la Peninsula del mencionado arzobispo, para entender su comportamiento en Nueva Espana. Resalta, de la misma manera, su caracter ilustrado y pragmatico, al tiempo que trata las medidas tomadas por el arzobispo destacando su vision del futuro de la iglesia novohispana.

Pilar Gonzalbo Aizpuru en "La vida familiar novohispana en los concilios provinciales" explica la escasa notoriedad que alcanza en estas reuniones un aspecto de importancia como es la familia en la formacion del pensamiento religioso, analizando la atencion prestada por parte de la Iglesia a esta cuestion, al tiempo que destaca el problema de la confesion, aspecto clave para la construccion de la religiosidad novohispana. Tambien con el tema central de la confesion, Marcela Rocio Garcia Hernandez en "La Confesion en el Tercer Concilio mexicano", realiza un recorrido de la problematica del asunto en la era tridentina y el dilema de la aplicacion de este sacramento en el Nuevo Mundo, resaltando la actividad del III Concilio del que se obtuvo un texto concreto sobre la confesion.

Sonia Corcuera de Mancera con "Cuestion de palabras. El indio en el III Concilio provincial mexicano (1585)", plantea la integracion del "otro", la asimilacion de la comunidad al catolicismo, aspecto que influyo en la "cura de almas" y en el uso de los catecismos, doctrinas o libros de ensenanza. Gerardo Lara Cisneros, tambien con la cuestion indigena, desarrolla en "Los concilios provinciales y la religion de los indios en Nueva Espana", como se abordo la religion de los indios en los concilios provinciales, incidiendo en la legislacion en torno a la religiosidad indigena.

Antonio Rubial Garcia con "Cartas amargas. Reacciones de los mendicantes novohispanos ante los concilios provinciales y la politica episcopal. Siglo XVI", nos introduce en los cambios vividos en la sociedad novohispana, entre ellos el paso del proyecto segregacionista para la religiosidad indigena (representado por los frailes), al proyecto de sociedad abierta --representada por la autoridad diocesana-- pero subordinada a la jerarquia mitrada.

Las cuestiones relacionadas con las instituciones eclesiasticas, con sus privilegios y la formacion de sus integrantes es tratada por Miguel Luque Talavan en "La inmunidad del sagrado o el derecho de asilo eclesiastico a la luz de la legislacion canonica y civil indiana". Atraves de un minucioso estudio, presenta un balance detallado de las disposiciones legales emitidas, mostrando el principio y desarrollo de la inmunidad eclesiastica por concepto de derecho de asilo. Por medio de la problematica surgida por el ejercicio de este privilegio, el autor nos da una muestra mas del dificil equilibrio que, en ocasiones, mantenia el poder del monarca con el poder eclesiastico.

Como influyeron las normas conciliares en los procesos formativos de los presbiteros es analizado por Rodolfo Aguirre Salvador en el capitulo "Formacion y ordenacion de clerigos ante la normativa conciliar. El caso del arzobispo de Mexico, 1712-1748". Destaca los cambios de las normas de los primeros concilios respecto a los de principios del siglo XVIII, especialmente representados en el III Concilio. Basandose en el estudio del Cabildo catedralicio de Mexico, Leticia Perez Puente en "El poder de la norma. Los cabildos eclesiasticos en la legislacion conciliar", destaca la importancia de las diferentes actuaciones de los cabildos catedralicios y la progresiva limitacion de sus privilegios que les hicieron participes de los proyectos y de la autoridad diocesana.

Las reflexiones conciliares sobre los conventos de monjas las realiza Rosalva Loreto Lopez en "Los conventos de mujeres en Puebla, y los concilios provinciales: la norma episcopal y las monjas". Centrando el estudio en la ciudad de Puebla destaca la poca atencion prestada en los primeros concilios a esta cuestion y analiza la politica reformista del siglo XVIII y su influencia en los conventos calzados.

Pilar Martinez Lopez-Cano por medio de "La usura a la luz de los concilios provinciales mexicanos e instrumentos de pastoral", estudia las operaciones mercantiles en las que se podia incurrir en la practica condenable de la usura; destacando los trabajos realizados en el III y IV Concilio. La obligacion de la Iglesia en definir las fronteras entre lo licito y lo condenable en las relaciones comerciales, la lleva a una nueva discusion en torno a un nuevo tipo de contrato, el deposito irregular.

Francisco Javier Cervantes Bello en "Las capellanias en tiempos del IV concilio. Intereses familiares, poder episcopal y politica regalista", estudia las disposiciones sobre las capellanias en el IV Concilio, destacando las tensiones que provocaba su doble caracter: de beneficio eclesiastico y legado familiar.

En definitiva, el libro resenado nos ofrece una serie de trabajos que nos aproximan a la trascendencia y verdadera importancia de los textos conciliares novohispanos. Textos que se convierten en fuentes necesarias e imprescindibles para el desarrollo de los estudios, relacionados, principalmente, con la historia eclesiastica de Mexico. Del mismo modo nos abren una gran variedad de posibilidades a traves de los diferentes temas tratados.
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Author:Munoz Serrulla, Maria Teresa
Publication:Revista Complutense de Historia de America
Date:Jan 1, 2007
Words:3299
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