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Maria MARTIN GOMEZ: La Escuela de Salamanca, Fray Luis de Leon y el problema de la Interpretacion.

Maria Martin Gomez

La Escuela de Salamanca, Fray Luis de Leon y el problema de la Interpretacion

(Col. <<Pensamiento medieval y renacentista>>, 178), EUNSA, Pamplona 2017, 151

pp.

Las paginas de esta obra, formada por tres partes, versan sobre la interpretacion y la traduccion de la palabra de Dios en la Escuela de Salamanca del siglo XVI, y de modo singular en fray Luis de Leon (1527-1591).

La primera parte (pp. 11-36) trata del padre y mentor de dicha <<Escuela>>, Francisco de Vitoria (1483-1546), la lectura y comprension de la Sagrada Escritura, trabajo arduo, afanoso y apretado, que implica no solo pericia gramatical en la que esta escrito el texto revelado, sino <<que hay que conocer la tradicion de la Iglesia, la teologia escolastica y servirse de la ayuda de los santos y doctores>> de la Iglesia (p. 17). Este enfoque abre el debate con los humanistas (Erasmo) partidarios de la traduccion de la Biblia, y con Lutero cuando defiende que todo creyente (sola fe, sola gracia) puede acercarse a las Escrituras, traducidas a las lenguas vernaculas, pues en ella se encuentra de modo claro, sencillo y facil la palabra de Dios y el mensaje del Evangelio (WA, 8, 236, 9; 10/3, 238, 10; 15, 41, 2).

Una vez aceptada la claridad de las Escrituras no es necesaria ninguna instancia interpretativa externa al lector creyente. La cuestion crucial radica, pues, en la interpretacion que ofrezca el traductor y en la comprension que de ella haga el lector, puesto que no todas las traducciones son igualmente validas en el debate hermeneutico. Dado que no todos pueden ser doctores en Sagrada Escritura, ?quien establece los limites de la comprension y quien aprueba una traduccion <<autentica>>? Escribe Maria Martin que la Escuela de Salamanca abogo por <<la necesidad de limitar la traduccion con el objetivo de garantizar una correcta interpretacion y evitar asi la ruptura de la Iglesia>> (p. 18). El <<humanista>> (p. 21), filosofo, teologo y jurista Domingo de Soto, siguio la doctrina de su maestro Vitoria, al tiempo que reconoce en la Sagrada Escritura, en sintonia con San Agustin y Santo Tomas de Aquino, cuatro posibles formas de interpretacion segun el sentido literal, tropologico, alegorico y anagogico. Ante la multiplicidad de significados y complejidad a la hora de clarificar la pluralidad de sentidos, atribuye solo a la Iglesia la labor de interpretacion (p. 25).

Frente a una hermeneutica analogica, que admite varias interpretaciones como validas, Domingo de Soto postula la hermeneutica univoca, aquella que admite una sola interpretacion. El debate hermeneutico continuo con Melchor Cano, teologo de la Escuela de Salamanca, quien conoce lo sucedido en Alemania y los focos protestantes descubiertos en Sevilla y Valladolid, ante los cuales defiende el peso no tanto de la razon sino de la autoridad en la teologia (p. 33). Asimismo, el discurso de Cano es firme y decisivo: ante el posible debate de dos interpretaciones sobre un mismo texto de las Escrituras prevalece como ancla de la verdad, en ultimo termino, el testimonio de la version Vulgata de San Jeronimo, pues asi lo habia declarado el concilio de Trento (p. 45).

La controversia suscitada sobre el problema interpretativo dio lugar al proceso de los hebraistas salmantinos, cuyo protagonista principal sera fray Luis de Leon, autor y cuestion que aborda Maria Martin en la segunda parte de la obra (pp. 37-95). Fray Luis se muestra partidario de las traducciones en lengua vulgar de las Sagradas Escrituras y de la difusion de la palabra de Dios porque es util y necesaria para todos los hombres sea cual sea su estado y condicion, como expone en la dedicatoria del celebre escrito De los nombres de Cristo. En esta obra apunta la necesidad de traducciones vernaculas de las Sagradas Escrituras fijandose en que Dios <<compuso la Biblia con palabras llanisimas y en lengua que era vulgar>> (Edicion de Felix Garcia, Madrid 1991, quinta edicion, p. 686). Fray Luis, como hombre de su tiempo, desea que el creyente lea y medite por si mismo la palabra de Dios, que se divulgue el mensaje cristiano por doquier para remediar la situacion en la que se encuentra la sociedad, dependiente en gran medida de la literatura profana (p. 43).

Con claridad se aprecia la diferencia de perspectivas hermeneuticas entre el agustino fray Luis de Leon y los dominicos Melchor Cano y Domingo de Cuevas (pp. 3233, 42-44). En estrecha relacion con la propuesta hermeneutica, fray Luis de Leon disena un metodo de critica textual, que la doctora Martin Gomez, sintetiza en seis apartados: 1) Recoger todas las versiones existentes y examinarlas; 2) Comprobar las copias; 3) Cotejar las variantes con los originales y escoger por verdadera la copia que mas coincida con el original, o con la interpretacion mayoritaria; 4) Reducir los textos a su pureza (mudar las palabras que se aparten del original; enmendar los descuidos de los escribientes; mejorar--si se puede--la traslacion del interprete); 5) Servirse de los conocimientos del editor para la reconstruccion del sentido genuino del texto; y 6) Avisar al lector de la eleccion adoptada y anotar las otras posibilidades (pp. 53-57: 56). Acto seguido se ofrece un apartado sobre la traduccion en cuanto forma de interpretacion en fray Luis, centrando la atencion en las noticias que sobre la traduccion ofrece en sus prologos y dedicatorias. En ellos intenta, no solo defender la validez de las traducciones, sino que justifica las decisiones adoptada en el momento de la traduccion.

En sintesis, cabe senalar que una correcta interpretacion exige <<saberlo todo>>, esto es, dominio de las lenguas clasicas y biblicas, una amplia formacion humanistica (gramatica, retorica, filologia, ciencias, artes mecanicas, historia, musica, pintura, derecho, astronomia, etc.), biblica y teologica, sin excluir el conocimiento de los Padres de la Iglesia. El exegeta o interprete biblico precisa atenerse mas al sentido literal que al alegorico, no solo porque el sentido espiritual este latente en el literal, sino porque sobre el descansan los argumentos filologicos o gramaticales concluyentes y probatorios en la disputa doctrinal (p. 86). Dicho de otra manera, el sentido literal de un texto o pasaje biblico queda establecido al remontarse a la etimologia del nombre, a la historia del concepto y a los elementos linguisticos (p. 88).

Con respecto al sentido alegorico, mistico o espiritual, fray Luis ofrece tambien algunas normas para comprender este sentido mas libre, abierto y polisemico, menos razonable y justificable que el sentido literal. La abundancia de interpretaciones alegoricas, senala el maestro Leon, no han sido beneficiosas en muchas ocasiones, dando lugar a sonados enfrentamientos entre si, e incluso han evidenciado no pocas luchas internas dentro de la Iglesia. El sentido alegorico se ofrece de forma oculta y verdadera con palabras oscuras y <<penumbras>> e imagenes, razon por la cual su interpretacion requiere riguroso discernimiento y algunas reglas interpretativas, enumeradas de forma explicita por fray Luis: 1) Recurrir a los Padres de la Iglesia y a los autores sabios; 2) Probar que la interpretacion alegorica resultante de la exegesis esta en conformidad con la doctrina catolica; 3) No interpretar todos los pasajes biblicos de manera alegorica, puesto que varios libros de la Sagrada Escritura solo pueden ser leidos y entendidos de forma literal; 4) Apelar a la ayuda del Espiritu Santo para acertar en la interpretacion de la Sagrada Escritura (pp. 89-93).

Y finalmente, la tercera parte de la obra, titulada <<El tratado De sensibus sacrae scripturae: Polemica de una autoria>> (pp. 97143), expone el interesante debate sobre la cronologia y autoria del tratado objeto de disputa, principalmente desde que Crescencio Miguelez editase el mencionado tratado con las obras de Gaspar de Grajal, lector en dos ocasiones de un tratado De sensibus (una de ellas en 1565, p. 133). El texto de Grajal, digamoslo con claridad, todavia no ha sido localizado. La autora de esta investigacion, una vez presentada con sencillez, precision y brevedad los puntos basicos del debate que ha suscitado el manuscrito De sensibus Sacrae Scripturae, conservado en la Biblioteca de los Padres Agustinos, sita en el Real Monasterio de

San Lorenzo de El Escorial, proviene del convento San Agustin de Alcoy (Alicante), concluye al hilo de las ultimas investigaciones que se trata de una copia apografa encargada a un amanuense profesional, realizada sobre apuntes escolares, y que el tratado corresponde a fray Luis de Leon por multiples razones, siendo la principal la presencia de textos paralelos con las obras de fray Luis posteriores a la muerte de Gaspar de Grajal (f 9 de septiembre de 1575).

Antes de concluir esta presentacion de la magnifica obra de Maria Martin, formulo tres observaciones de menor importancia. La Escuela de Salamanca no tiene porque identificarse con la <<Escuela Dominicana>>, como pudiera parecer que sostiene la autora (pp. 38-39), ni tampoco, decimos nosotros, con la <<Escuela Agustiniana>>. Fray Luis de Leon, aunque mantuvo relacion con Domingo de Soto y Melchor Cano, a quienes reconoce como sus maestros, sin embargo, declara enemigos suyos <<a todos los frailes dominicos>> porque <<han divulgado contra mi doctrina y persona y costumbre>> (p. 38). En la Bibliografia final del libro no figura la investigacion de Fernando Romo Feito, trabajo citado en la nota 10, pagina 102. Y, en tercer lugar, aunque la autora afirma que Martin Lutero clavo las 95 tesis (p. 16) en la iglesia del castillo de Wittenberg, los historiadores actuales desmienten esta mitica afirmacion por varias razones. Con todo, la lectura de este libro, ademas de grata, me ha resultado muy enriquecedora, de modo especial la tercera parte, donde la autora da muestra de sus dotes, habilidad y talento para la investigacion historica. !Enhorabuena!
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Author:Lazcano, Rafael
Publication:Anuario de Historia de la Iglesia
Date:Jan 1, 2018
Words:1758
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