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Macedonio Fernandez: su conversacion con los difuntos.

CECILIA SALMERON TELLECHEA, Macedonio Fernandez: su conversacion con los difuntos. El Colegio de Mexico, Mexico, 2017; 333 pp. (Serie Estudios de Linguistica y Literatura, 68).

Es difundido error suponer que la vanguardia historica significo una ruptura radical con lo anterior: ese proceso debe ser pensado mas bien como algo gradual, en el que lo mas moderno convive mas o menos pacificamente con lo que no lo es.

Lo vanguardistico no es el mero romper con lo anterior, sino el tratarlo de manera diferente, de relacionarse con el pasado de modo distinto a como lo viene haciendo el entorno. Es, por lo mismo, una nueva forma de entablar dialogo con el presente, con lo circundante, que tampoco escapa al influjo de lo recibido, pero lo elabora de manera menos fructifera (o fructifera de otra manera).

Apollinaire fue, hasta donde alcanzo a ver, el primero en advertir que en el ambito del arte y la literatura de vanguardia de comienzos del siglo xx habia una tension, irresuelta y quizas insoluble, entre la tradicion y la invencion, entre la aventura y el orden ("La jolie rousse", Calligrammes, 1918). No debe verse ese par como en perpetua e insalvable contradiccion: lo que los une es una relacion dialectica.

Cuando menos desde el Renacimiento, la mirada hacia atras (no siempre al periodo inmediatamente anterior) ha servido para tomar envion, para entroncar con aspectos del pasado, a menudo privilegiando aspectos diferentes de los que acostumbran favorecer los contemporaneos, a fin de proyectarlos hacia el futuro.

El libro de Cecilia Salmeron Tellechea que ahora nos ocupa, ilustra, entre otras cosas, esa paradoja encarnada en Macedonio Fernandez, padre de la vanguardia historica argentina, de ser al mismo tiempo ultractual y sin embargo mirar de vez en cuando hacia atras.

Estudiar el alcance y el modo del dialogo que Macedonio mantuvo con los difuntos que conformaban su personal panteon, y ello puesto en relacion con sus novelas "gemelas" ( Adriana Buenos Aires y Museo de la novela de la Eterna, la "ultima novela mala" y la "primera novela buena", Macedonio dixit) es el tema principal del libro.

En Espana se habla de la "generacion unipersonal de Ramon Gomez de la Serna", para aludir a su papel de precursor. Algo analogo puede decirse, mutatis mutandis, de Macedonio en Argentina. Al filo de los siglos xix y xx, Macedonio siente muy estrecho el corse heredado de la estetica decimononica. Cuando tiene sus primeros brotes vanguardisticos, le falta el lector apropiado, el clima cultural en el cual florecer. La vanguardia como ambiente es en Hispanoamerica (y la Argentina no es una excepcion) un hecho tardio, que no tiene lugar sino ya entrada la decada del veinte; es decir, con mas de diez anos de retraso en relacion con Europa, y sobre todo con Paris, la capital por excelencia de lo vanguardistico. Macedonio debera esperar hasta 1921, fecha del primer regreso de Borges a Buenos Aires, y aun hasta el segundo, de 1924, para sentirse comprendido, segun dira en una carta al joven amigo:

Nadie cree en mi excepto vos. Trata de creerme tambien cuando te digo que tu estilo es el mas ardiente que he conocido y que seras escritor universal en literatura. Desde que me sorprendiste con tu fe en mi, que nadie la ha tenido... acaricio una esperanza nueva y muy querida para mi, muy necesitada en mi situacion general. Creo que me haras conocer y triunfar quiza. Cree lo que te digo: no seas asi amargo y negador contigo mismo y con mi fe en vos.

Recuerdese que ese es el Borges que regresa a Buenos Aires despues de militar en el ultraismo espanol, pero que ya es un adepto de Quevedo y Villarroel, y hace gala de un barroquismo sui generis en el estilo. Lo trae de la Peninsula, pero sera igualmente un punto de contacto, otro mas, con Macedonio. Sera por esas fechas que este se integrara, gracias a Borges, en un fructifero sistema de relaciones e intercambios, que sera provechoso para todos, tanto para el como para sus jovenes discipulos (aunque debe decirse claramente que ninguno de ellos, descontando a Borges, y un poco a Leopoldo Marechal, estaba en condiciones intelectuales de asimilarlo; es irrisoria, por mencionar un ejemplo especialmente palmario, la lectura que hace Raul Sacalabrini Ortiz de Macedonio como "primer metafisico"). En su libro, Salmeron realiza dos operaciones simultaneas:

Por un lado, en vez de estudiar las consecuencias teoricas del hacer macedoniano en quienes llamo aqui, para abreviar, sus "herederos", se ocupa de sus "ancestros", de manera doble, tanto al definir el corpus de las lecturas de Macedonio, como al estudiar el alcance y las consecuencias de esas lecturas, su reactualizacion y potenciacion, precisamente en las novelas "gemelas". Es ya un topico que nos ha donado Borges: sabemos ahora que autores fuertes crean a sus predecesores, es decir, nos obligan a leerlos como si fuesen posteriores. La luz que se les echa retroactivamente los moderniza. Kafka es Kafka, pero leido desde Borges es otro, y es otro diferente aun leido desde cualquier otro autor "fuerte". Macedonio lo es. Su cultura es bastante amplia, y abreva en toda la tradicion occidental, desde Cervantes hasta Borges, pasando por las filosofias inglesa y alemana y la psicologia francesa. Sin embargo, el lector no debe esperar ningun exhaustivo listado ni un molesto y vano name-droping la autora ha realizado esa tarea para si, nos ahorra la mirada tras las bambalinas y nos muestra los resultados de su minucioso escrutinio, ya tamizados por su criba critica.

Por otro lado, el trabajo de Salmeron avanza tentativamente, mimetizando la estrategia "prologuista" practicada por Macedonio en su Museo de la novela de la Eterna, que no es una mera dilacion, sino una de las modalidades en que la novela misma surge y se constituye.

Venia notandose desde hace mucho que la critica, si bien habia reparado en la imbricacion de los proyectos novelisticos de Macedonio, no habia dedicado a ello ningun estudio de envergadura. La mayoria de los esfuerzos invertidos en comprender y explicar la novelistica de Macedonio se concentro en Museo, muy pocos en Adriana Buenos Aires, y casi ninguno en la relacion entre ambas. El objetivo principal de Salmeron es subsanar ese persistente error, leer ambas novelas como indisolubles entre si, ya que las relaciones internas entre ellas son fundamentales para comprender cabalmente el proyecto estetico de Macedonio.

En una reveladora entrevista de Salmeron con Julia Milanese, en el marco de las Jornadas Macedonio Fernandez, en 2013, aquella condensa adecuadamente aspectos de su libro:

.la investigacion me aclaro que, en su dialogo con la tradicion, Macedonio pone enfasis en elementos que pertenecen al barroco y a la estetica decimononica. Y es que volteo hacia el primero (es decir, el barroco), en busca de una maquinaria paradojica que le permitiera superar los desgastes que percibia en la segunda (la estetica decimononica). Macedonio teje sus genealogias distinguiendo entre: fuentes mediadas por una relacion de distanciamiento (la filosofia de Kant o la estetica realista), cuyas alusiones funcionan generalmente como contra-ejemplo en la exposicion metaliteraria de su teoria sobre la novela; y fuentes con las que media una relacion de filiacion (Schopenhauer, James, Quevedo y Cervantes, por ejemplo), cuyos intertextos generalmente muestran algun aspecto de la Belarte Conciencial o del "genero bueno". Sin embargo, entre estos polos media siempre una compleja red de "contaminaciones" productivas, por lo que nunca se trata de simples dicotomias, sino de arriesgadas sintesis de contrarios (1).

La "primera novela buena" es la primera, porque en todo momento es consciente de si misma, de su "novelicidad" (por decirlo brevemente), y porque obliga al lector a estar despierto, a no dejarse adormilar por "musiquitas" y otros requisitos de baja estofa. Por su parte, la "ultima novela mala" lo es porque no solo mimetiza la vida, sino porque tambien lo hace ingenuamente. Mas, como decia al comienzo, no hay aqui dicotomias insalvables, no se trata de compartimientos estancos. Por eso repite Macedonio de diversas maneras que se le han mezclado los papeles, y pasajes destinados a una novela se han intercalado en la otra: esa es una de las claves que busca descifrar Salmeron.

En la primera parte del volumen, la autora esboza su plan de trabajo, traza un esquema de la recepcion de la obra macedoniana e introduce algunos conceptos y categorias para realizar su estudio (distingue entre "conceptos" macedonianos y "categorias", de uso mas divulgado). La mas importante de esas categorias es "intertextualidad", pero no en su sentido primigenio, estructuralista, sino matizado por investigaciones posteriores, que la tornan mas util y apropiada para el estudio de la obra de Macedonio. En la segunda, describe el estado de la obra macedoniana, en especial de los manuscritos conservados en archivos. Tambien se ocupa de reconstruir la biblioteca de Macedonio, tanto en sentido figurado como real. En la tercera, Salmeron se ocupa en detalle de ambas novelas y de la relacion que guardan entre si. En la cuarta, comenta el dialogo de Macedonio con sus fuentes filosoficas, y la siguiente trata, finalmente, del que mantuvo con sus fuentes literarias, en especial Quevedo y Cervantes, cumpliendo asi con la mision que se impuso desde el titulo de su trabajo. A todo ello se agrega una Coda en que se ofrecen futuras lineas de investigacion. Coincido con la autora en que habra que ocuparse mas y mejor de la relacion entre Macedonio y Laurence Sterne, el autor del inefable Tristram Shandy, Gentleman. Recuerdese que el personaje de esa novela, que constaba originalmente de nueve volumenes, no nace sino en el tercero. El prologuismo, la dilacion, el deliberado anacronismo: muchos recursos aplicados por Macedonio estan prefigurados en Sterne, quien a su vez abrevo, entre muchos otros autores, tambien en Cervantes... Cierra el volumen una abundante Bibliografia. Se advierte por ella que Salmeron conoce y maneja el espectro mas novedoso y fructifero de las publicaciones que sobre Macedonio aparecieron en los ultimos anos.

El trabajo del lector en relacion con la obra de Macedonio es doblemente arduo: tanto porque esa obra esta aun muy dispersa entre libros y numerosos manuscritos ineditos, como porque es en si misma de dificil lectura. El humor que ha hecho famoso a Macedonio en la version de Borges y otros es, en cierto sentido, un tenue barniz que reviste ideas profundas sobre graves temas de estetica y filosofia, en los que no es sencillo adentrarse por su complejidad intrinseca y por la falta de sistema de parte del autor. Todo trabajo de exegesis tiene lugar (en este caso mas que en otros), en calidad de mejor o peor fundamentada hipotesis, que puede ser confirmada o rebatida por futuras publicaciones, tanto de textos de Macedonio como de trabajos criticos.

Salmeron conduce al lector con claridad y firmeza por ese laberinto. Su libro, cuya version anterior fue ya merecidamente galardonada en 2012 con el Premio Hispanoamericano de Ensayo Lya Kostakowsky, es en todo sentido recomendable: tanto como balance del estado de varias cuestiones relacionadas con Macedonio Fernandez, como por su original aporte, que lleva los temas tratados uno o mas pasos adelante. El libro sera bien recibido y aprovechado por personas cultas y curiosas en general, pero tambien altamente apreciado por los estudiosos, los lectores especializados y los ambitos academicos de lengua castellana. La autora domina el tema y su voz se suma con derecho propio a las de quienes lo tratan al mas alto nivel.

(1) La entrevista fue publicada en Metaliteratura, http://www.metaliteratura.com.ar/index.asp?pagina= notas.asp&con_codigo=186 [consultado el 12 de julio de 2018].

CARLOS GARCIA

carlos.garcia-hh@t-online.de

DOI: 10.24201/nrfh.v67i1.3476

Recepcion: 17 de noviembre de 2017; aceptacion: 27 de junio de 2018.
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Author:Garcia, Carlos
Publication:Nueva Revista de Filologia Hispanica
Date:Jan 1, 2019
Words:2118
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