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MIEDO Y ANSIEDAD FRENTE AL BARBARO. AMIANO MARCELINO Y LOS PERSAS.

Fear and Anxiety before Barbarians. Ammianus Marcellinus and the Persians

I. INTRODUCCION

En el ano 363, durante los estertores de su catastrofica campana contra los sasanidas, el emperador Juliano tomo una medida desesperada: <<ordeno que varios prisioneros, debiles por naturaleza como son casi todos los persas>>, fueran conducidos y exhibidos ante la soldadesca para levantar la moral de la tropa. Juliano--o Amiano Marcelino, por boca de Juliano--senalo a estos exhaustos individuos como <<asquerosas cabras deformes de porqueria>> que <<antes de entrar en el cuerpo a cuerpo, arrojadas sus armas, se dan la vuelta y emprenden la huida>> (1).

La vision amianea de los barbaros ha despertado el interes de numerosos investigadores (2). No obstante, y pese a que las durisimas palabras de Juliano tienen continuidad a lo largo de las Res gestae, los especialistas han defendido que Amiano construyo una imagen matizada de los persas, fruto de su experiencia directa sobre el terreno, y que, por consiguiente, jamas los califico con el termino barbari (3).

Es dificil sopesar la influencia, en esta interpretacion, de una agenda politica situada en el presente y comprometida con democracias que se autoerigen en adalides de la tolerancia y la multiculturalidad frente al temido <<choque de civilizaciones>> (4). Pero, de todos modos, la consideracion de Amiano como un individuo ponderado, admirador del poderio persa, no se aviene demasiado bien con los datos de los cuales disponemos.

En las paginas siguientes, intentare demostrar que los persas fueron percibidos, tipificados y representados como barbari por Amiano Marcelino. Para ello, examinare los mecanismos literarios mediante los cuales nuestro autor construyo su heteroimagen del Imperio sasanida.

2. MONUMENTOS DE MATANZAS Y SAQUEOS: MEDI, PARTHI Y PERSAE EN LAS RES GESTAE

A partir del estreno de Los persas hacia el ano 472 a. E., estos constituyeron la piedra de toque del sistema de alteridad articulado en torno al concepto de [phrase omitted]. Es bien sabido que la identidad helena se configuro por oposicion a los persas, que ese sistema de alteridad pervivio en el mundo romano, y que algunos de sus elementos han servido y sirven para alimentar el imaginario occidental sobre un Oriente atavico y fascinante, mezcla de refinamiento, sensualidad y crueldad. La pelicula 300 es ejemplo cinematografico de ello (5).

La creacion de una prouincia romana en Siria ocasiono que Partia se convirtiera en un formidable enemigo para Roma durante casi setecientos anos. Ambas potencias se enzarzaron en una serie de conflictos desde la I Guerra Romano-Parta (53-1 a. E.) hasta la batalla de Ninive (627). Cosecharon triunfos, padecieron derrotas, intercambiaron la hegemonia sobre Oriente Proximo y alternaron el derramamiento de sangre con periodos de paz. Aunque las relaciones romano-persas no solo se basaron en la violencia, es evidente que la guerra si las condiciono de manera muy acusada, y esta cruenta escalada belica alcanzo su plenitud durante la Antiguedad Tardia, con la desaparicion en combate de tres emperadores romanos: Gordiano III (244), Valeriano I (260) y Juliano (363) (6).

Amiano Marcelino, miles quondam et Graecus, conocio bien los peligros del limes oriental: presencio la invasion persa del ano 359, pudo haber sido relegado al puesto fronterizo de Cercusio por decision de Constancio II, y participo en la campana del 363, que termino con la muerte de su heroe, Juliano. Sin embargo, dudo que estos episodios, aun complementados con hipoteticas informaciones orales de prisioneros, mercaderes y diplomaticos, condujeran a una mejor y desapasionada compresion del Imperio sasanida; antes bien, debieron de exacerbar la percepcion negativa de los persas. Las experiencias de Amiano, ademas, se limitaron a ciertos puntos de Asiria. Y es necesario recordar, por ultimo, que los antiguos poseian un <<conocimiento etnografico>> no actualizado, fundamentado en la tradicion literaria: aunque Amiano haga gala de un uso critico de sus fuentes, sus paradigmas cognitivos se alejan de los nuestros (7).

Amiano Marcelino utiliza tres terminos, con sus correspondientes derivados, para referirse a los persas: Medi, Parthi y Persae (8). Juntos suman 211 apariciones, repartidas en 203 pasajes de las Res gestae. Esta desproporcion se explica porque 17 citas del lexico de Viansino corresponden a 8 pasajes que contienen mas de un termino (9). La mayoria de los terminos se concentra en la segunda hexada de la obra, en los Libros XXXXV. Y no es de extranar, porque esta hexada contiene buena parte del relato de las guerras romano-persas entre los anos 354-378, ademas de la digresion sobre el Imperio sasanida, que, con sus casi noventa pasajes --dieciseis paginas en la edicion de Teubner--, es la mas extensa de las conservadas.

Todos estos terminos pueden funcionar como sinonimos absolutos o parciales debido a motivos estilisticos, pero, en ocasiones, poseen matices especificos. Asi, Parthicus puede ser un titulo honorifico, mientras que Medi y sus derivados pueden albergar un caracter arcaizante, vinculado a las Guerras Medicas (10). Sin embargo, el termino mas habitual, de largo, es Persae y derivados, con 164 apariciones en 162 pasajes de la obra. Otros como Parthia, Parthus y Parthyaei, en cambio, solo aparecen una vez (11).

En aquellos pasajes en los que Amiano nombra a los persas, estos no despiertan su admiracion o respeto, sino miedo, ansiedad y el recuerdo abominable de las Guerras Medicas (12). Los persas suelen ser temibles y amenazantes (13). Roma debe combatir a <<un pueblo severisimo>>, que ha <<marcado a fuego Oriente con crudelisimos monumentos de matanzas y saqueos>> (14). Los persas causan calamidades, e infligen a Constancio II <<heridas desgraciadas y atroces, para deplorar durante largo tiempo>> (15). Tanto es asi, que incluso la expedicion de Juliano queda abocada a una destruccion inefable (16). Y, de haber caido la ciudad de Nisibis, <<todo el mundo oriental hubiera podido pasar a manos de Persia>> (17).

Amiano, de hecho, intenta silenciar el pasado mas doloroso omitiendo informacion delicada: en su introduccion historica a la digresion del Imperio sasanida, prefiere recordar las derrotas de los persas a manos de escitas y griegos antes que las victorias obtenidas por partos y persas desde Carras. De ahi que, dejando a un lado las limitaciones de sus fuentes, despache la historia persa entre los siglos I a. E. y IV d. E. con suma parquedad: <<estas gentes pelearon contra nosotros a menudo, de igual a igual a veces, vencidos otras y, otras, resultando victoriosos>> (18). Pero, pese a estos intentos, el recuerdo de las Guerras Medicas aflora en el interior de Amiano cual sombrio precedente (19). Esta percepcion negativa de los persas condiciona su representacion literaria y conduce a un callejon sin salida: con ellos resulta inutil apelar a la humanitas--un concepto ambiguo sobre el que Amiano manifiesta recelos--para forjar una paz duradera. Como sucede con los demas barbari (20).

3. BARBARUS Y DERIVADOS EN LAS RES GESTAE: EL CASO PERSA

No obstante, ?califico Amiano a los persas mediante el termino 'barbarus? Los investigadores modernos han sostenido que no: si nuestro autor no los considero barbaros, tampoco los califico directamente como tal (21). Ahora bien, esta afirmacion solo puede demostrarse analizando el uso de barbarus y sus derivados en las Res gestae.

Barbarus y sus derivados--barbare, barbaria, barbaricum y barbaricus-- suman 179 apariciones en los libros conservados de las Res gestae. En general, estos terminos sustituyen el etnonimo al cual se refieren. Que Amiano no califique de manera directa a los persas con alguno de ellos es lo esperable, atendiendo a su utilizacion normal de estas palabras: solo Laeti y Austoriani son calificados de manera directa como barbari, segun una estructura sintactica de sujeto mas atributo o complemento predicativo (22).

Pero, en realidad, Amiano si aplico el termino 'barbarus' a los persas. Y lo hizo, de manera indirecta, en dos pasajes de la obra:
   Quod Diocletianus exiguum ante hoc et suspectum muris turribusque
   circumdedit celsis, cum in ipsis barbarorum confiniis interiores
   limites ordinaret, [documento recenti perterritus, ne uagarentur]
   per Syriam Persae, ita ut paucis ante annis cum magnis prouinciarum
   contigerat damnis (23).


Pese a los problemas de transmision textual, Amiano recuerda, a continuacion, un ataque sorpresa de los persas sobre el teatro de Antioquia, acaecido durante la purpura de Galieno. Se trata de un episodio con paralelos en Libanio, Pseudo-Hegesipo y Eunapio (24).

El segundo pasaje en el que Amiano califica a los persas de barbari dice asi:
   <<En>>, inquit, <<Persae circumfluentes rerum omnium copiis. Ditare
   uos poterit opimitas gentis, si unum spirantibus animis fortiter
   fecerimus. Ex immensis opibus egentissima est, tandem credite,
   Romana res publica per eos, qui, ut augerent diuitias, docuerunt
   principes auro quietem a barbaris redemptare>> (25).


Desde un punto de vista formal, Amiano relaciona 'Persae' con 'barbaria mediante <<eos, qui, ut augerent diuitias, docuerunt principes auro quietem redemptare>>. Si atendemos al contenido, las clausulas economicas adquirieron una importancia creciente para la diplomacia romana: tres de los cuatro tratados de paz romano-persas de los que tenemos constancia entre los anos 244-422 establecieron pagos o concesiones economicas al Gran Rey (26).

Por lo tanto, tenemos dos pasajes en los que Amiano si califica a los persas con el termino 'barbari', utilizado de manera indirecta como es costumbre en el. Otros pueblos barbaros de las Res gestae no acumulan una cantidad mayor: tres pasajes, los pictos, sajones y escotos; dos, los atacotos, letos y hunos (27).

4. QUI SUNT ORIGINITUS SCYTHAE: PERSAS, HUNOS Y ALANOS

Ante los ojos de los antiguos, los nomadas conformaban una antinomia. Desde Homero y los ciclopes hasta los hunos de Amiano, las fuentes clasicas plantean una polarizacion entre pueblos sedentarios y pueblos nomadas a la que Shaw designo con el nombre de <<ideologia del nomada pastoril>> (28). Aristoteles, por ejemplo, separo el genero de vida nomada del sedentario, e incluyo a pastores, cazadores, pescadores y piratas entre los primeros (29).

El nomada se encuentra en el escalafon mas bajo de la barbarie. No se define jamas en positivo, sino que su caracterizacion arriba mediante negaciones: el nomada es, ante todo, un ser primitivo, un [phrase omitted] --Herodoto--que habita un no-espacio inaccesible donde la agricultura y la arquitectura son desconocidas. Es poligamo, ateo e ingiere carne cruda. Dentro de la extensa familia nomada, el escita siempre se tuvo por paradigma de nomadismo (30).

Por supuesto, la representacion de los pueblos nomadas que Amiano llevo a cabo, especialmente la de los hunos y alanos, es muy negativa. Considerados como un contramodelo del mundo civilizado, suponen el punto de partida a la hora de juzgar el refinamiento de otros pueblos.

En las Res gestae, el habitat de los nomadas aparece desarticulado. Dado que sus moradores desconocen la agricultura, renuncian al dominio y la transformacion del espacio, que resta inculto. Los nomadas son representados como depredadores que poseen una dieta sustentada en la caza, y viven por y para el movimiento. Para subrayar el vagabundaje de estos pueblos, Amiano emplea un repertorio lexico variado, de entre el cual sobresale fuga, aplicado a los sarracenos y los hunos. En ultima instancia, la movilidad espacial de los nomadas guarda relacion con una inconsistencia espiritual: la ira que manifiestan es una deficiencia psicologica, y sus predaciones no son sino el resultado directo de ella (31).

Amiano atribuyo a los persas una filiacion escita (32). A mi juicio, este comentario no ha recibido la atencion que merece. Tan solo Feraco, circunscribiendose a un pasaje concreto de las Res gestae, advierte con perspicacia que <<Ammiano abbia voluto creare un parallelo tra Alani e Persiani>> (33).

El origen escita de los persas ya habia sido sostenido por otros autores antiguos, como Trogo Pompeyo, Quinto Curcio o Arriano de Nicomedia. En este sentido, Trogo Pompeyo, cuya obra fue epitomizada por Justino hacia el siglo iii, dice que persas y bactrianos descienden de varones escitas, mientras que las amazonas descienden de las mujeres (34).

Pero las conexiones entre los persas y los escitas van mucho mas alla de unos origenes compartidos. Las digresiones sobre los persas, los hunos y los alanos se comunican a un nivel metaliterario por medio de dos no-lugares, situados en los confines mas remotos del Imperio sasanida: Escitia y Serica. Ambos se configuran como <<utopias>> en el sentido expresado por Foucault (35). Son lugares abruptos, rodeados de cumbres heladas, pero tambien planicies interminables, abiertas a la barbarie, recorridas por escitas errantes. Pueblos de lo mas variado habitan estos territorios ignotos: los piadosos galactofagos y los salvajes gelonos; los pacificos seras y los abominables antropofagos; los misteriosos agatirsos y las legendarias amazonas (36).

Al comenzar su digresion sobre el Imperio sasanida, Amiano realiza una valoracion negativa de las fuentes, y remarca la dificultad de narrar <<lo desconocido>>. Pese a que pueda tratarse de un recurso para engrandecer su propia obra, Amiano solo introduce observaciones similares en los excessa sobre Tracia y los hunos (37). Las conexiones prosiguen durante la corografia del Imperio sasanida, hasta el punto de que su espacio, a menudo, es representado como una gigantesca estepa de Escitia. Todo el Imperio sasanida se encuentra conformado por <<regiones largas y anchas en dilatadas dimensiones>> que <<se extienden a lo largo del Golfo Persico>> (38). Asiria, por ejemplo, comprende <<cantones amplios>> (39); los medos <<se extienden todos en distancias desmedidas, cercadas por elevaciones de montanas enormes>> (40); y los partos estan situados <<hacia el Norte y habitando unas tierras niveas y cubiertas de escarcha>> (41).

Pero las relaciones entre persas y escitas no solo afectan al medio, sino tambien a los individuos que lo pueblan. <<Los cuerpos de los persas muertos se agostan como estacas>>, observa Amiano al narrar el fin del asedio a Amida (42). Esta comparacion nos remite a la apariencia fisica de los hunos, <<prodigiosamente deformes y encorvados, de manera que los tendrias por bestias bipedas o por esas estacas a las que, talladas a la dolabra, se les da una apariencia tosca y adornan los puentes>> (43). Los arcos de los escitas y de los partos tambien comparten forma, diferenciandose de los del resto de pueblos (44). Y la aversion de los persas por el combate cuerpo a cuerpo bien podria relacionarse con su origen escita y la itinerancia del nomada, ademas de con su representacion como barbaros vencidos (45).

5. GENERALITER DESCRIBAMUS: HETEROIMAGENES PERSAS

A todo lo visto hasta aqui--percepcion negativa, calificacion como barbari y origen escita--, debemos anadir una representacion estereotipada y repleta de prejuicios, acorde con la tradicion literaria en ciertos aspectos, pero innovadora en la acunacion de heteroimagenes poderosas e impactantes (46).

Para empezar, el Imperio sasanida es representado como un espacio colosal cuyos limites quedan expuestos a la barbarie y el exotismo:
   Utque geographici stili formarunt, hac specie distinguitur omnis
   circuitus ante dictus. Ab arctoo cardine ad usque Caspias portas
   Cadusiis conterminat et Scytharum gentibus multis et Arimaspis
   hominibus luscis et feris. Ab occidua plaga contingit Armenios et
   Nifaten et in Asia sitos Albanos, mare rubrum et Scenitas Arabas,
   quos Saracenos posteritas appellauit; Mesopotamiam sub axe
   meridiali despectat; orienti a fronte contrarius ad Gangen
   extenditur flumen, quod Indorum intersecans terras in pelagus
   eiectatur australe (47).


Como se ve, toda la frontera septentrional del Imperio sasanida se encuentra amenazada por la barbarie mas temible. De hecho, el propio termino 'Arctos', y su variante poetica 'arctous', significan <<sedes gentium barbararum>> (48). Se trata de un territorio liminar, habitado por los cadusios --un aguerrido pueblo de montaneses seminomadas y saqueadores--, por los escitas y por los miticos arimaspos, seres feroces de un solo ojo, en lucha constante contra los grifos (49). El nomadismo escita posee su correlato en la frontera occidental con los sarracenos, a los que Amiano ya habia representado como tal en, al menos, una digresion, y a los que hace reaparecer cuando describe los confines territoriales de Egipto (50). Hacia Oriente, por ultimo, se nombra el rio Ganges, que Amiano siempre relaciona con lugares lejanos, exoticos y miticos (51).

Todo es inconmensurable y abundante en este espacio, desde el propio territorio hasta las cumbres y cadenas montanosas, pasando por los rios y las islas, por la cantidad de asentamientos, baluartes y ciudades o por la variedad de recursos y riquezas (52). No es de extranar que se produzcan contrastes llamativos:
   Ubi et stationes et portus tranquilli sunt plures et emporia densa
   et diuersoria regum ambitiosa nimium et decora aquarumque suapte
   natura calentium saluberrimi fontes et riuorum fluminumque
   multitudo perspicua sospitalisque temperies caeli, ut recte
   spectantibus nihil eis uideatur ad felicitatem deesse supremam
   (53).


En este pasaje, Amiano cultiva el topico literario del locus amoenus, al igual que sucede con Alejandria y Canopo de Egipto, y con Serica (54). Pero, en su digresion persa, tambien existen loci horridi como Hircania o el territorio de los sacas. Entre los hircanos, <<aniquilando la semilla de los campos la aridez del terreno, el cuidado del cultivo es de poca importancia, pero se alimentan de la caza, cuya monstruosa variedad no tiene parangon>> (55). Los sacas, por su parte, son <<un pueblo fiero que habita un territorio horrible, tan solo util para el ganado y, por ello, exento de ciudades>> (56). En este pasaje, descuella el termino 'squalentia', que Aulo Gelio relaciono con las escamas (squamae) de peces y serpientes. Sus significados varios y negativos, que implican aspereza, rugosidad, desalino, suciedad, inmundicia, miseria y luto, fueron explotados por poetas como Virgilio, Lucano, Estacio, Valerio Flaco o Silo Italico. Seneca, ademas, lo utilizo para caracterizar el reino infernal de Dite (57).

Ex Oriente lux, reza el proverbio. En efecto, alli <<se encuentra la region de los caldeos, madre nutricia de la antigua filosofia, como ellos mismos recuerdan, donde brillaron con luz propia las veridicas artes del vaticinio>> (58). Y de los <<fertiles campos de los magos>> procede, tambien, <<el mas puro culto a las divinidades>>, aprendido por Zoroastro de brahmanes indios (59). Pero, de nuevo, llegan los contrastes:
   Qua per duces Ueri Caesaris, ut ante rettulimus, [expugnata]
   auulsum sedibus simulacrum Comaei Apollinis perlatumque Romam in
   aede Apollinis Palatini deorum antistites collocarunt. Fertur
   autem, quod post direptum hoc idem figmentum incensa ciuitate
   milites fanum scrutantes inuenere foramen angustum, quo reserato,
   ut pretiosum aliquid inuenirent, ex adyto quodam concluso a
   Chaldaeorum arcanis labes primordialis exsiluit, quae insanabilium
   ui concepta morborum eiusdem Ueri Marcique Antonini temporibus ab
   ipsis Persarum finibus ad usque Rhenum et Gallias cuncta contagiis
   polluebat et mortibus (60).


En este pasaje, las artes de los caldeos desencadenan una mortifera epidemia de peste. El Imperio sasanida, asi las cosas, es representado como un espacio ambiguo: maravilloso, pero letal.

Por supuesto, los pueblos del Imperio sasanida son innumeros: <<entre estos pueblos discordantes y variados hay tanta diversidad de hombres como de lugares>>, observa Amiano (61). Este tipo de afirmaciones se repiten en relacion con otros pueblos barbaros, ya antiguos--celtas, belgas, aquitanos y tracios--, ya contemporaneos--mauritanos, germanos y godos--(62). Amiano, de hecho, se refiere a los multiples pueblos persas con tres sustantivos--gens, natio y regnum--que son aplicados a los barbaros de manera sistematica (63).

Pese a que Amiano representa el Imperio sasanida como un conglomerado heterogeneo y caotico de pueblos que carecen de unidad politica clara, los estereotipa de manera consciente: <<en cualquier caso, describamos en general su aspecto fisico y sus costumbres>> (64).
   [...] Graciles paene sunt omnes, subnigri uel liuido colore
   pallentes, caprinis oculis torui et superciliis in semiorbium
   speciem curuatis iunctisque, non indecoribus barbis capillisque
   promissis hirsuti (65).


Los corpora de los persas son construidos con ayuda de la fisiognomia, aludiendo al color de la piel, a los ojos, a las cejas, al pelo y al vello. Los adjetivos utilizados en la enumeracion poseen una densa carga semantica. El primero de estos adjetivos es 'gracilis' que, junto a sus derivados 'gracilentuS y 'gracilitas', aparecen ocho veces en las Res gestae, aplicados a camellos, a un sirviente del usurpador Silvano, a eunucos y a egipcios (66). Subniger es un adjetivo tecnico que solo se utiliza aqui y en otro pasaje sobre el emperador Constancio II. Su sentido es claramente peyorativo: Plauto lo utilizo en algunas comedias, Varron califico con el al ganado ovino, Celso lo aplico a ulceras y pustulas y, ya en el siglo iv, un anonimo tratado de fisiognomia lo asocia a las personas cobardes y tergiversadoras (67). Complementa a subniger el adjetivo liuidus, que, si bien constituye un hapax en Amiano, es habitual en el resto de la literatura latina, donde sirve para remarcar la malignidad y la envidia (68).

Los ojos de los persas son caprini y torui. Desde los primeros tratados fisiognomicos de la Antiguedad, los ojos caprinos solian considerarse signo de comportamiento libidinoso, y esta creencia pervivio en obras del siglo iv como el ya citado Anonimo o los comentarios de Mauro Servio Honorato a las Eglogas de Virgilio. Amiano Marcelino, que solo emplea 'caprinus' en este pasaje, tambien menciona el <<deseo sexual>> y las <<relaciones libidinosas>> de los persas mas adelante (69). Toruus, por su parte, posee unas connotaciones muy negativas a lo largo de toda la literatura latina: suele asociarse a divinidades infernales, seres monstruosos y bestias, y absorbe los significados de terribilis, ferox, saeuus, atrox, trux, truculentus y asper (70). Las cejas juntas, ademas, eran propias de hombres funestos y estrechos de miras (71).

Amiano finaliza su caracterizacion de los corpora persas deteniendose en los cabellos y el vello facial. Las barbas persas ofrecen el unico rasgo positivo de todo el pasaje, con una litote de ecos virgilianos--non indecoribus--; pero el adjetivo 'hirsutus' introduce, de nuevo, connotaciones peyorativas: Amiano solo califica con el a persas y hunos. En la literatura latina, Polifemo, fieras, barbaros e individuos severos poseen cabellos hirsutos. Por otro lado, la fisiognomia interpreto el rasgo como signo de libertinaje y maledicencia, y no es casual, puesto que emparenta con 'hircus', un termino que designa al macho cabrio. Dado que Amiano ya habia llamado directamente cabras a los persas por boca de Juliano, la terminologia de este pasaje--hirsutus, caprinus y, en menor medida, subniger--, me hace pensar que Amiano busco animalizar a los persas como capridos (72).

Y de los corpora persas, a sus mores. Si la fisiognomia es el saber que infiere los caracteres a partir de los rasgos fisicos, no debe extranar que, de la descripcion fisica de los persas, se desprendan consideraciones psicologicas, morales y etologicas, algunas ya esbozadas (73).

En el Imperio sasanida de Amiano, todos los pueblos sobresalen por su salvajismo, demencia y crueldad. Son soberbios, iracundos, belicosos y obstinados: actuan siempre moviendose en hordas que se avalanzan repentinamente, ululando, confiando en la fuerza bruta, como alimanas.

No obstante, son cobardes, y no dudan en ocultarse, mentir o huir para salvar su vida (74).
   Effusius plerique soluti in uenerem aegreque contenti multitudine
   pelicum puerilium stuprorum expertes pro opibus quisque asciscens
   matrimonia plura uel pauca, unde apud eos per libidines uarias
   caritas dispersa torpescit (75).


Amiano ya habia insinuado la lujuria y el desenfreno sexual de los persas asignandoles unos rasgos fisicos especificos y representandolos como capridos. Los placeres carnales tambien eran muy queridos por los sarracenos, segun nuestro autor (76). Las unicas notas positivas del pasaje son dos. En primer lugar, y a diferencia de otros pueblos barbaros como los taifalos, que practicaban la pederastia y el incesto, los persas <<se encuentran desprovistos de corruptores de ninos>> (77). En segundo lugar, continua Amiano, los persas <<evitan como la peste el lujo y la elegancia en los banquetes y, sobre todo, la avidez en el beber>> (78). Parece, por lo tanto, que Amiano estuviera negando uno de los rasgos idiosincraticos de los persas: el lujo. Pero no conviene precipitarse: <<<<conuiuiorum>>. Fuera de los banquetes, los persas se cubren <<con abigarrados adornos de colores resplandecientes>>, y portan <<brazaletes y gargantillas de oro, de gemas y, especialmente, de perlas>> (79).

El descontrol barbaro de los persas se refleja tambien en sus usos culinarios:
   Nec apud eos extra regales mensas hora est praestituta prandendi,
   sed uenter unicuique uelut solarium est eoque monente, quod
   inciderit, editur nec quisquam post satietatem superfluos sibi
   ingerit cibos (80).


La ausencia de horarios regulares en las comidas constituia un indicio de escasa civilizacion, una costumbre propia de bestias y pueblos barbaros. Segun Plinio--quien, a su vez, cita a Isigono de Nicea--, los sauromatas comian en dias alternos y ayunaban durante el intermedio, una observacion reiterada por Aulo Gelio. Con posterioridad, una carta de las Variae de Casiodoro, fechada en el ano 506, relata como Teodorico regalo una clepsidra a Gundebaldo, rey de los burgundios, porque <<es costumbre de las bestias calcular las horas por el hambre de su estomago>> (81). Ademas, como ya advirtiera Wagner, este pasaje destaca por su comicidad. A traves de una sinecdoque, los persas quedan reducidos a vientres que grunen en pos de alimento, se transforman en una suerte de blemias. El caracter comico de estas lineas vendria reforzado por una posible alusion: 'solarium', un hapax en Amiano, conduce hasta un fragmento, conservado en Aulo Gelio, de la comedia plautina Beocia. En el, un parasito lamenta la invencion del reloj y anora los viejos tiempos en los que los horarios de las comidas le eran dictados exclusivamente por el estomago (82).

Todos los vicios de los persas son sintetizados en un pasaje tremendamente virulento de la digresion sobre el Imperio sasanida:
   Adeo autem dissoluti sunt et artuum laxitate uagoque incessu se
   iactitantes, ut effeminatos existimes, cum sint acerrimi
   bellatores, sed magis artifices quam fortes eminusque terribiles,
   abundantes inanibus uerbis insanumque loquentes et ferum, magnidici
   et graues ac taetri, minaces iuxta in aduersis rebus et prosperis,
   callidi, superbi, crudeles, uitae necisque potestatem in seruos et
   plebeios uindicantes obscuros. Cutes uiuis hominibus detrahunt
   particulatim uel solidas nec ministranti apud eos famulo mensaeque
   astanti hiscere uel loqui licet uel spuere; ita f praestratis
   pellibus f labra omnium uinciuntur (83).


Desde la Grecia Clasica, los persas fueron representados mediante un conjunto de atributos que, con anterioridad, habian servido para definir la alteridad politica del tirano. Basicamente, estos atributos descansaban sobre el concepto de [phrase omitted]: el barbaro, como el tirano, transgredia el espacio que los dioses le habian asignado. Alrededor de esta transgresion se situan una serie de terminos relacionados con el orgullo, como la ufania, la arrogancia, la jactancia, la fanfarroneria o el propio orgullo, sin los cuales no pueden comprenderse otros vicios: la molicie, la ambicion desmesurada, el gusto por el lujo y la magnificencia o el uso de la violencia agresora (84).

Todos los calificativos empleados por Amiano a la hora de sintetizar el retrato psicologico y moral de los persas invalidan la hipotetica admiracion que el inmenso poderio militar persa pudiera despertar en el, tal y como hemos visto ya, y tal y como el mismo se encarga de subrayar: <<aunque sean guerreros acerrimos>>.

El pasaje se divide en tres partes. Amiano comienza su sintesis del caracter persa diciendo que son disolutos, afeminados y cobardes en el cuerpo a cuerpo. Para ello, recurre al topico de los persas que huyen y extrae consideraciones psicologicas de sus andares, un procedimiento tipico de la fisiognomia que Amiano utiliza al elaborar retratos individuales (85).

A partir de esta triple caracterizacion inicial, Amiano introduce una larguisima enumeracion de casi cuarenta palabras, una tras otra. La mayoria de ellas son terminos negativos que se refieren a los persas, bien directa bien indirectamente: artifices, fortes, terribiles, abundantes, inanibus, insanumque, loquentes, ferum, magnidici, graues, taetri, minaces, callidi, superbi, crudeles, uindicantes y obscuros. La enumeracion, a mi entender, no solo debe explicarse a traves de la celeberrima <<abundantia sermonis Ammianei>>, sino que se trata de un recurso literario antiguo, ensayado por Esquilo, que reproduce la verborrea de los persas, <<arrolladores de palabras vacuas>>, y la traslada a la sintaxis del pasaje para reforzar la incomprensibilidad del Otro (86). Mencion especial merecen las conexiones terminologicas y sintacticas con los escitas, que vuelven a emerger. Asi, la clausula 'ut ... existimes' aparece en la digresion sobre los hunos, mientras que los propios hunos son calificados de 'acerrimos bellatores', y los alanos son 'terribiles' (87).

La tercera y ultima parte del pasaje insiste en la crueldad de los persas, cuyas leges son tachadas de temibles, siniestras y abominables. Los persas, de hecho, se situan mas adelante junto a otros pueblos desolladores como los gelonos o los alanos, que arrancaban la piel humana para confeccionar su vestimenta u ornamentar sus monturas. Las lineas finales del pasaje, aunque corruptas, pueden ser interpetrables mediante dos paralelos antiguos. Estrabon dice que los indios atravesaban los labios de sus caballos con clavos, y Arriano desarrolla esta cuestion destacando la obediencia y docilidad de los animales asi tratados. A mi juicio, la clausura del pasaje contrapondria la verborrea persa con su despotismo y falta de libertad de palabra, un topico que encontramos ya en Esquilo (88).

La generalizacion llevada a cabo por Amiano, es importante subrayarlo, afecta de lleno a Medi, Parthi y Persae. Los medos <<son un pueblo belicoso, el mas temible tras los partos>> (89). A ellos dedica Amiano algo mas de atencion. Antes de Arsaces, los partos eran <<abyectos e innobles>> (90). Mas adelante, se dice:
   Feri sunt illic habitatores pagorum omnium atque pugnaces eosque
   ita certamina iuuant et bella, ut iudicetur inter alios omnes
   beatus, qui in proelio profuderit animam. Excedentes enim e uita
   morte fortuita conuiciis insectantur ut degeneres et ignauos (91).


Este pasaje tiene un paralelo cuasi identico en la digresion sobre los alanos:
   Utque hominibus quietis et placidis otium est uoluptabile, ita
   illos pericula iuuant et bella. Iudicatur ibi beatus, qui in
   proelio profuderit animam, senescentes enim et fortuitis mortibus
   mundo digressos ut degeneres et ignauos (92).


Las similitudes son enormes: atanen al nivel morfologico y penetran en la estructura sintactica. Los partos, calificados como feri, quedan asi ligados a los alanos, reforzando las conexiones entre persas y escitas ya comentadas en el apartado anterior.

En cuanto a los Persae, son, sucesivamente, <<un pueblo siempre henchido de orgullo>>, <<el pueblo mas falaz>>, un <<pueblo severisimo>>, un <<pueblo cruel>> (93).

Como se ve, no caben ni matices ni rasgos individuales. De esta manera, el anonimo Mercurio, un secuaz persa de Constancio II, es comparado a <<un perro agresivo que oculta su crueldad interna, sumiso, agitando la cola>> (94). El rex Persarum Sapor II, azote de Roma entre los anos 309 y 379, tambien comparte la totalidad de las caracteristicas atribuidas a sus subditos. El monarca es descrito como un enemigo taimado, soberbio, cruel, colerico, concupiscente, obstinado, perfido e impio a lo largo de toda la obra, utilizando, para ello, un repertorio terminologico propio del campo semantico de la barbarie (95). Asi lo retrata Amiano en un esclarecedor pasaje:
   Rex enim Persidis ferarum gentium, quas placarat, adiumentis
   accinctus augendique regni cupiditate supra homines flagrans arma
   uiresque parabat et commeatus consilia tartareis manibus miscens et
   superstitiones omnes consulens de futuris hisque satis collectis
   peruadere cuncta prima uerni temperie cogitabat (96).


Los gelonos y los quionitas habian sido derrotados con anterioridad (97). Por ende, Sapor II se dispone a iniciar una guerra apenas terminada la anterior. El rey de los persas parece contaminarse del salvajismo de estos pueblos, y sobresale por su ambicion desmedida a la hora de combatir y conquistar. A sus practicas nigromanticas, puestas al servicio de propositos belicos, Amiano las denomina superstitiones. Este termino posee unas connotaciones de gran calado: no solo designa la religion del Otro--en las Res gestae, aparece siempre relacionado con los cristianos y, en una ocasion, con los hunos--sino que, desde Marco Aurelio, se tipifico como delito punible. Un rescripto de Diocleciano, fechado entre los anos 287-301, adelanta la asociacion de superstitio con la magia y el maniqueismo, que se tenia por una religion persa. Y, finalmente, desde la constitutio de Graciano del ano 379, la superstitio se relaciono con el engano, el dolo, el fraude, el maleficio, el sacrilegio en su doble vertiente de traicion y atentado contra la autoridad o los bienes de los templos, el crimen de lesa majestad por sedicion, la perfidia, la calumnia y el falso testimonio (98).

6. CONCLUSIONES FINALES: BARBARA GENS

Desde el rey Sapor II hasta el lacayo Mercurio, pasando por los Medi, Parthi y Persae en su conjunto, Amiano Marcelino construyo una heteroimagen

de los persas centrandose en sus corpora y mores. Los describio generaliter, como un informe e innumereo grupo de barbaros horrendos, victimas de todos los vicios. Para ello, recurrio al campo semantico de la barbarie, los convirtio en perros, estomagos andantes y capridos, y los hizo habitar un Imperio inconmensurable e incognito, una gran estepa repleta de contrastes y cercada por lo maravilloso. Una vision estereotipada que, en lineas generales, coincide con la de otras fuentes coetaneas (99).

La barbarie de los persas se sustenta sobre una filiacion escita que les hace compartir habitat, costumbres y apariencia con poblaciones nomadas como los hunos o los alanos, y que, en consecuencia, los situa veladamente junto a la barbarie mas primitiva y brutal. Estas similitudes son puestas de manifiesto a traves de relaciones terminologicas complejas, algunas conscientes y otras inconscientes--aunque no por ello menos reveladoras.

Porque no todo se basa en la aplicacion directa del termino 'barbarus' y sus derivados: los propios hunos, un pueblo decididamente barbaro desde el punto de vista amianeo, solo son calificados como tal en dos ocasiones a lo largo de toda la obra, y otro tanto puede decirse de letos, atacotos, escotos, sajones o pictos. En cualquier caso, Amiano si califico a los persas como barbari, y lo hizo de manera indirecta, como acostumbra, en dos pasajes de las Res gestae: Amm. XXIII, 5, 2 y XXIV, 3, 4.

La moral de Amiano Marcelino es la de un soldado que habia combatido contra el barbaro en Galia y Oriente para preservar la grandeza de Roma, y que escribio despues de la batalla de Adrianopolis (378). Su experiencia personal sobre una porcion del territorio persa no deberia desligarse de estos sucesos, ni considerarse fuera de los parametros de la antigua etnografia. Solo asi se explica la percepcion negativa de los persas, el miedo y la ansiedad infundidos por un pueblo que ha alimentado el imaginario occidental sobre Oriente durante mas de dos milenios.

7. BIBLIOGRAFIA FINAL

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Gabriel SANZ CASASNOVAS

Universidad de Zaragoza

gabrielsanz.1992@gmail.com

Fecha de recepcion: 28-11-2017; aceptacion definitiva: 3-5-2018

(1.) Amm. XXIV, 8, 1: <<[...] Princeps captiuos graciles suapte natura, ut omnes paene sunt Persae, et macie iam confectos iussit in medium duci, nostrosque respiciens, 'en', inquit, 'quos Martia ista pectora uiros existimant deformes illuuie capellas et taetras, utque crebri docuerunt euentus, antequam manus conferant, abiectis armis uertentes semet in fugam'>>. De ahora en adelante, y salvo indicacion expresa, cito el texto en latin por la edicion de Teubner: Seyfarth, W. (ed.): Ammiani Marcellini rerum gestarum libri qui supersunt. Lipsiae, 1999. Las traducciones al castellano son propias.

(2.) Bonanni, S.: <<Ammiano Marcellino e i barbari>>, Rivista di cultura Classica e Medioevale, 23, 1981, pp. 125-142; Dauge, Y. A.: Le Barbare. Recherches sur la conception romaine de la barbarie et de la civilisation. Bruxelles, 1981, pp. 331-358; Wiedemann, Th.: <<Between Men and Beasts: Barbarians in Ammianus Marcellinus>>, en Moxon, I. S., Smart, J. D. y Woodman, A. J. (eds.): Past perspectives. Studies in Greek and Roman historical writing. Cambridge, 1986, pp. 189-201; Chauvot, A.: Opinions romaines face aux barbares au IVs siecle ap. J-C. Paris, 1998, pp. 383-405; Guzman Armario, F. J.: Romanos y barbaros en las fronteras del Imperio romano segun el testimonio de Amiano Marcelino. Madrid, 2006; Matthews, J.: The Roman Empire of Ammianus. Ann Arbor, 2007, 2.a edicion, pp. 304-382; Barcelo, P.: <<Amiano Marcelino y las externaegentes>>, en alvarez Jimenez, D., Sanz Serrano, R. y Hernandez de la Fuente, D. (eds.): El espejismo del barbaro. Ciudadanos y extranjeros al final de la Antiguedad. Castello de la Plana, 2011, pp. 161-186; Isaac, B.: <<Ammianus on foreigners>>, en Kahlos, M. (ed.): The Faces of the Other: Religious Rivalry and Ethnic Encounters in the Late Roman World. Turnhout, 2011, pp. 237-258; Vergin, W.: Das Imperium Romanum und seine Gegenwelten. Die Geographisch-Ethnographische Exkurse in den Res gestae des Ammianus Marcellinus. Berlin, 2013; y Sanz Casasnovas, G.: <<Palabras que matan. El concepto de barbarus en Amiano Marcelino>>, en Vazquez Martinez, A. et al. (eds.): (Re)escribindo a Historia. Achegas dos novos investigadores en Arqueoloxia e Ciencias da Antiguidade. Santiago de Compostela, 2017, pp. 403-418.

(3.) Tal es el parecer, entre otros, de Doetsch, M.: Ammianus Marcellinus' use of animal imagery to describe barbarians. Tesis doctoral. Ottawa, 1975, pp. 133-134; Bonnani, op. cit., p. 126; Rike, R. L.: Apex omnium. Religion in the Res gestae of Ammianus. Berkeley-Los Angeles-London, 1987, p. 93; Mary, L.: Les representations de l'espace chez Ammien Marcellin. Tesis doctoral. Lille, 1995, II, p. 711; Chauvot, op. cit, pp. 386-387; Drijvers, J. W.: <<Ammianus Marcellinus' image of Arsaces and early Parthia>>, en Drijvers, J. W., y Hunt, D. (eds.): The Late Roman World and Its Historian. Interpreting Ammianus Marcellinus. London-New York, 1999, p. 201; Drijvers, J. W.: <<A Roman Image of the <<Barbarian>> Sasanians>>, en Mathisen, R. W. y Shanzer, D. (eds.): Romans, Barbarians, and the Transformation of the Roman World. Aldershot, 2011, pp. 69-72; Guzman Armario, op. cit., p. 170; Vergin, op. cit., pp. 113-114; y Morley, C.: <<Beyond the digression: Ammianus Marcellinus on the Persians>>, Journal of Ancient History & Archaeology, 4, 3, 2016, pp. 10-25. Contra, incidiendo en los estereotipos, Sommer, M.: <<The Eternal Persian: Persianism in Ammianus Marcellinus>>, en Strootman, R. y Versluys, M. J. (eds.): Persianism in Antiquity. Stuttgart, 2017, pp. 345-354.

(4.) Huntington, P. S.: ?Choque de civilizaciones? Madrid, 2002.

(5.) Vid, en general, las ya clasicas monografias de Hall, E.: Inventing the Barbarian: Greek Self-Definition through Tragedy. Oxford, 1991; y Said, E.: Orientalismo. Madrid, 1990. Para mas informacion, vid., sobre todo, Dauge, op. cit., pp. 53-378; tambien Levy, E.: <<Naissance du concept de barbare>>, Ktema, 9, 1984, pp. 5-14; Nippel, W.: <<La construzione dell'altro>>, en Settis, S. (coord.): I Greci. Storia, cultura, arte, societa. Turin, 1996, I, pp. 167-196; Dubuisson, M.: <<Barbares et barbarie dans le monde greco-romain: du concept au slogan>>, L'Antiquite Classique, 70, 2001, pp. 1-16; Garcia Sanchez, M.: <<Los barbaros y el Barbaro: identidad griega y alteridad persa>>, Faventia, 1, 29, 2009, pp. 33-49; y Gruen, E. S.: Rethinking the Other in Antiquity. Princeton, 2011, pp. 11-75. Para la Tardoantiguedad, vid. Heather, P.: <<The barbarian in Late Antiquity. Image, reality, transformation>>, en Miles, R. (ed.): Constructing identities in Late Antiquity. London-New York, 1999, pp. 234-258; y Mathisen, R. W.: <<Violent Behavior and the Construction of Barbarian Identity in Late Antiquity>>, en Drake, H. A. (ed.): Violence in Late Antiquity: Perceptions and Practices. Aldershot, 2006, pp. 27-35.

(6.) En general, vid. Overtoom, N. L.: <<The rivalry of Rome and Parthia in the sources from the Augustan Age to Late Antiquity>>, Anabasis, 7, 2016, pp. 137-174. Sobre las relaciones romano-persas durante la Antiguedad Tardia, vid. Dignas, B. y Winter, E.: Rome and Persia in Late Antiquity. Neighbours and Rivals. Cambridge, 2007; Edwell, P. M.: Between Rome and Persia. The middle Euphrates, Mesopotamia and Palmyra under Roman control. London, 2008; Drijvers, J. W.: <<Rome and the Sasanian Empire: Confrontation and Coexistence>>, en Rousseau, Ph. (ed.): A Companion to Late Antiquity. Malden-Oxford, 2009, pp. 441-454; Morley, C.: Rome and the Sasanian Empire in the Fifth Century AD: a necessary peace. Tesis doctoral. Liverpool, 2015; y Morley, op. cit., 2016, pp. 20-22. El propio Amiano era consciente de esta larga rivalidad. Cf. Amm. XXIII, 5, 16-17.

(7.) La moral militar de Amiano, en Sabbah, G.: <<Ammianus Marcellinus>>, en Marasco, G. (ed.): Greek and Roman Historiography in Late Antiquity. Fourth to Sixth Century A. D. Leiden-Boston, 2002, p. 73; y Hengst, D.: <<Litterary aspects of Ammianus' Second Digression on Rome>>, en Den Boeft, J. et al. (eds.): Ammianus after Julian. The reign of Valentinian and Valens in books 26-31 of the Res gestae. Leiden-Boston, 2007, pp. 164-165. La conjetura del <<destierro>>, en Thompson, E.: The Historical Work of Ammianus Marcellinus. Cambridge, 1947, pp 11-12. La veracidad acerca de las experiencias personales de Amiano, incluyendo sus viajes, ha sido cuestionada recientemente por Kelly, G.: Ammianus Marcellinus. The Allusive Historian. Cambridge, 2011, pp. 13-158. Pero pienso, con Morley, op. cit. 2016, p. 11, que el criticismo no tiene por que invalidar su participacion en las guerras romano-persas, donde Amiano se presenta a si mismo huyendo, ocultandose del peligro y lejos de todo heroismo. Las dudas sobre el valor de las Res gestae para investigar la sociedad persa han sido puestas de manifiesto incluso por partidarios de una <<hipotesis matizada>>. Vid. al respecto Drijvers, op. cit. 1999, pp. 200-202 y op. cit. 2009, p. 442. Sobre el <<conocimiento etnografico>> de los antiguos, vid. Woolf, G.: Tales of the Barbarians. Ethnography and Empire in the Roman West. Oxford, 2014, 2.a edicion, pp. 32-59. Sobre el conocimiento geografico de Amiano vid., Mastrorosa, I.: <<Cultura geoetnografica e interesse antropologici di Ammiano 'iranista'>>, Giornale italiano di Filologia, 1, 58, 2006, pp. 117-136.

(8.) Sus derivados son los siguientes: de Medi, Media y Medicus; de Parthi, Parthia, Parthicus, Parthus y Parthyaei; y de Persae, Persa, Persicus y Persis. He realizado el recuento siguiendo a Viansino, G.: Ammiani Marcellini Rerum gestarum Lexicon. Hildesheim-Zurich-New York, 1985, II, pp. 66, 244 y 281-282, respectivamente. A este recuento he anadido el Parthicus de Amm. XXII, 12, 2, que Viansino excluye, pero no Seyfarth, op. cit., II, p. 229, quien lo recoge en los anexos a su edicion. Tambien he corregido algunas erratas de Viansino que remitian a pasajes incorrectos: *Amm. XV, 1, 2 [fleche diestra] XV, 1, 20; *Amm. 6, 16, 17 [fleche diestra] XVIII, 6, 17; *Amm. XX, 8, 37 [fleche diestra] XXII, 8, 37; *Amm. XX, 11, 7 [fleche diestra] XX, 11, 17; y *Amm. XXIV, 10 [fleche diestra] XXIV, 1, 10.

(9.) Son los siguientes: Amm. XVIII, 9, 312 (Persarum y Persasque); XX, 6, 7x2 (Persarum y Persidis); XXII, 4, 8x2 (Persarum y Parthicum); XXIII, 6, 14x2 (Perside, Media, Persis y Parthia); XXIII, 6, 27x2 (Media y Persidos); XXV, 1, 18x2 (Persis y Parthis); XXV, 7, 12x3 (Persas, Medis y Parthi); XXX, 8, 8x2 (Parthici y Persarum).

(10.) Sinonimos: Amm. XIV, 8, 13 (Mediam y Parthos); XX, 6, 7 (Persarum y Persidis); XXII, 4, 8 (Persarum y Parthicum); XXV, 1, 18 (Persis y Parthis); Amm. XXV, 1, 18 (Persis y Parthis); XXV, 7, 12 (Persas, Medis y Parthi); y XXX, 8, 8 (Parthici y Persarum). El intercambio de etnonimos es un procedimiento habitual en las Res gestae, y no deberian descartarse los motivos ideologicos. Vid. al respecto Colombo, M.: <<Gli etnonimi barbarici nei poemi di Claudiano. La tecnica poetica della propaganda politica>>, Athenaeum, 1, 96, 2008, pp. 293-326. Sobre las Guerras Medicas, vid. infra.

(11.) Vid. Amm. XXIII, 6, 14; XXIX, 1, 4; y XXIII, 6, 43, respectivamente. En el ultimo caso, Seyfarth, op. cit., I, p. 315, linea 14, recoge algunas lecturas divergentes que podrian explicar la formacion del etnonimo a partir de la corrupcion de Parthi et Scythae siti. Pero Den Boeft, J. et al.: Philological and Historical Commentary on Ammianus Marcellinus XXIII. Groningen, 1998, p. 181, optan por una explicacion mas plausible: la latinizacion del griego [fleche diestra].

(12.) Esta percepcion negativa fue senalada ya por Thompson, op. cit., p. 13, y ha sido refrendada recientemente por Sommer, op. cit., p. 354. Las excepciones al respecto son escasas, y deberian analizarse con precaucion, siguiendo los preceptos de una <<retorica de la alteridad>>. Por ejemplo, Amm. XXX, 8, 4, donde se alaba al rey persa Artajerjes I (c. 465-421), no puede valorarse obviando la <<regla del tercer excluido>>, porque el elogio se inserta en el retrato tiranico de Valentiniano I. Vid. al respecto Hartog, F.: El espejo de Herodoto. Ensayo sobre la representacion del Otro. Mexico, 2003, 1.a edicion, pp. 244-245. De manera similar, Amm. XXIV, 4, 27 resalta la belleza de las mujeres persas, pero con intencion de destacar que Juliano, un emperador pio, no quiso gozar de ellas para evitar distracciones. Y, de nuevo, Amm. XXIII, 6, 82 ensalza las bondades del sistema judicial persa, pero para introducir una critica velada del romano, critica que se produce abiertamente en el celebre excurso sobre la abogacia de Amm. XXX, 4. De hecho, entre los casi trescientos pasajes traducidos, examinados y comentados historicamente, solo he podido hallar elementos claramente positivos en Amm. XXIII, 6, 2-4 (elogio de Arsaces); XXIII, 6, 15-25 (descripcion de Asiria); XXIII, 6, 32-36 (excurso sobre los magos); XXIII, 6, 45-47 (descripcion de Arabia Feliz); y XXIII, 6, 64-68 (descripcion de Serica). Pero, no se olvide: todos estos pasajes se situan en la gran digresion sobre el Imperio sasanida, condicionada por la relajacion del ritmo literario mediante la paradoxografia. Otros rasgos positivos pueden encontrarse, deshilvanados, en medio de pasajes manifiestamente negativos: asi, en Amm. XXIII, 6, 76, se nos dice que no hay <<corruptores de ninos>> entre los persas; y finalmente, en Amm. XXIII, 6, 79, se valora el autocontrol en todo lo relacionado con secreciones y escatologia. Hay quien ha sugerido un poso de verdad en estas palabras, pues el Avesta prohibe orinar en publico. Vid. al respecto Clemen, C.: Die griechischen und lateinischen Nachrichten uber diepersische Religion. Gliessen, 1920, pp. 111-112; y Den Boeft et al., op. cit., 1998, pp. 220 y 222. Pero encontramos paralelos en otros autores antiguos, y se trata de un tema recurrente en otros lugares de las Res gestae: cf. Hdt. I, 133, 3; Xen. Cyr. I, 2, 16 y VIII, 8, 11; Str. XV, 1, 59 (sobre el autocontrol de los brahmanes); Str. XV, 3, 16; Plin. HN XXVIII, 69; Dio. Chrys. Or. 13, 24; Amm. XIV, 6, 25 (plebe romana); XIV, 10, 10 (Constancio II); y XXIII, 6, 80 (esclavos persas).

(13.) Amm. XIV, 11, 4: minantium; XIX, 7, 6: formidatos; XX, 7, 5: minans; XX, 8, 1: metuens; XXI, 6, 7: timebatur; XXI, 7, 1: minabantur; XXIV, 4, 2: formidata; y XXV, 8, 13: metuebant.

(14.) Amm. XXII, 12, 1: <<[...] gentem asperrimam per sexaginta ferme annos inussisse orienti caedum et direptionum monumenta saeuissima>>.

(15.) Amm. XX, 11, 32: <<[...] aerumnosa perpessus uulnera et atrocia diuque defienda>>. Por supuesto, heridas entendidas como derrotas. Mas calamidades, en Amm. XXV, 8, 4 (aerumnarum) y XXX, 8, 8 (clades).

(16.) Amm. XXIII, 5, 4: <<[...] irreuocabile subiret exitium>>.

(17.) Amm. XXV, 8, 14: <<Constabat enim orbem eoum in dicionem potuisse transire Persidis, ni illi haec ciuitas habili situ et moenium magnitudine restitisset>>.

(18.) Amm. XXIII, 6, 9: <<[...] nobiscum hae nationes subinde dimicarunt paribusque momentis interdum, aliquotiens superatae nonnumquam abiere uictrices>>. Vid. Sommer, op. cit., p. 351. Para otra interpretacion de estos silencios, vid. Signes Codoner, J.: <<El excursus de los persas de Amiano Marcelino (XXIII, 6)>>, Veleia, 7, 1990, p. 364. Y cf., nuevamente, Amm. XXIII, 5, 16-17, para otros silencios.

(19.) Vid. Amm. XXIII, 5, 9; XXIV, 6, 14; XXVIII, 1, 3; y XXXI, 4, 7. Por cierto que estos recuerdos se encuentran presentes en autores como Himerio (c. 315-386). Cf. Himer. Or. II, 24; Or. V; Or. VI; Or. XLVIII, 29; Or. LIX, 2; y Or. LXI, 4-5. Cito por Penella, R. J. (ed.): Man and the World. The Orations of Himerius. Berkeley-Los Angeles-London, 2007.

(20.) Asi, la paz buscada por Estrategio Musoniano en Amm. XVI, 10, 21 termina por desvanecerse en Amm. XVII, 5. Vid., igualmente, las criticas a la paz de Jovino del ano 363, cuyas clausulas son tildadas de <<funestas>> (exitiale) y <<perversas>> (impium) en Amm. XXV, 7, 12. La critica a la humanitas que se invoco para acordar esta paz, en Amm. XXV, 8, 1. Originalmente, la [phrase omitted] de los griegos designaba el amor de las divinidades por los seres humanos, y de los seres humanos entre ellos. El cristianismo tomo esta nocion de la filosofia estoica durante el Alto Imperio y, ya en el siglo iv, se remodelo hasta convirtirse en un concepto clave para la politica exterior del Imperio romano ante el <<problema barbaro>>. A ella apelaron Juliano o Libanio, si bien su mayor valedor fue Temistio, quien formulo claramente sus principios en una oracion conmemorativa de la paz con Atanarico y datada entre enero-febrero del ano 370. Sobre la humanitas en el siglo iv, vid. Downey, G.: <<Philanthropia in Religion and Statecraft in the Fourth Century after Christ>>, Historia, 4, 1955, pp. 199-208; y Ratti, S.: <<La travesee du Danube par les Goths>>, en Den Boeft, J. et al., op. cit, 2007, pp. 181-199. Para Amiano, en cambio, la humanitas puede ser instrumentalizada por el enemigo: Sapor II puede fingirla en Amm. XVIII, 10, 4, como observara Seager, R.: Ammianus Marcellinus. Seven Studies in His Language and Thought. Columbia, 1986, p. 20.

(21.) Vid. supra, n. 3.

(22.) Amm. XVI, 11, 4: <<[...] Laeti barbari ad tempestiua furta sollertes>>; Amm. XXVIII, 6, 2: <<[...] Austoriani his contermini partibus barbari in discursus semper expediti ueloces uiuereque assueti rapinis et caedibus>>.

(23.) Amm. XXIII, 5, 2: <<Anteriormente insignificante e insegura [*Cercusio], Diocleciano, aterrado por un hecho reciente, la rodeo con murallas reforzadas y torres, de modo que, al haber llevado nuestros distritos fronterizos hasta el territorio de los barbaros, los persas no anduvieran libremente por Siria, algo que si habia ocurrido unos anos atras, con graves quebrantos para estas provincias>>. Restituyo la laguna siguiendo la lectura de Rolfe, J. C. (ed.): Ammianus Marcellinus. London-Cambridge, 1935, ad locum. Contra, Den Boeft et al., op. cit., 1998, p. 84, para quienes la laguna es insalvable. Traduzco 'limites' siguiendo la hipotesis de Isaac, B.: <<The Meaning of the Terms Limes and Limitanei>>, The Journal of Roman Studies, 78, 1988, pp. 125-147. Para documento recenti, cf. Cic. Rep. III, 14-15, que tambien atane a los persas.

(24.) Amm. XXIII, 5, 3. Sobre este y el anterior pasaje, vid. Baldini, A.: <<Ammiano Marcellino (XXIII, 5, 2-3) e i Persiani ad Antiochia>>, Rivista storica dell'Antichita, 19, 1989, pp. 147-155 y, sobre todo, p. 154: <<Ammiano e Libanio usano il tema del saettamento improvviso como segno del massimo danno e terrore da parte persiana>>. Cf. Lib. Or. XXIV, 38; Heges. III, 5, 2; Eunap. VS VI, 40. Cito por Goulet, R. (ed.): Eunape de Sardes. Vies dephilosophes et de sophistes. Paris, 2014. Sobre otros ataques sorpresa, cf. Macrob. Sat. I, 17, 25.

(25.) Amm. XXIV, 3, 4: <<'He aqui a los persas>>--dijo [Juliano]--, desbordantes de toda suerte de riquezas. Si actuamos valerosamente y con un solo parecer, las mas opulentas de estas gentes os pueden enriquecer. Porque, creedme, la res publica, de recursos ilimitados, ha sido esquilmada por aquellos que, para aumentar su patrimonio, ensenaron a los principes a comprar la paz con oro a los barbaros'>>.

(26.) Sobre la diplomacia romana en epoca tardoantigua, vid. Becker, A.: <<Les modalites pratiques de la diplomatie romano-barbare dans le Code Theodosien>>, Quaderni camerti di studi romanistici, 43, 2015, pp. 104-117. Los tratados, en Dignas y Winter, op. cit., pp. 119-134; y Edwell, op. cit., pp. 173-198.

(27.) Remito, para un desarrollo de los argumentos expuestos en este apartado, a Sanz Casasnovas, op. cit., pp. 404-410.

(28.) Shaw, B. D.: <<Eaters of flesh, drinkers of milk>>, Ancient Society, 13-14, 1982-1983, pp. 5-31; y Hartog, op. cit., pp. 191-204.

(29.) Arist. Pol. I, 1256a-b.

(30.) Shaw, op. cit, p. 6; y Hartog, op. cit, pp. 79, 190-192 y 200-201.

(31.) En general, vid. Mary, op. cit. II, pp. 461-517; y Vergin, op. cit., pp. 211-276. Sobre fuga aplicado a sarracenos y hunos, vid., respectivamente, Amm. XIV, 4, 4 y XXXI, 2, 10. Los hunos han copado la mayor parte de estudios sobre la representacion de los nomadas por Amiano: vid. Richter, W.: <<Die Darstellung der Hunnen bei Ammianus Marcellinus>>, Historia, 23, 1974, pp. 343-377; King, C.: <<The Veracity of Ammianus Marcellinus' Description of the Huns>>, American Journal of Ancient History, 1, 12, 1987, pp. 77-95; Guzman Armario, F. J.: <<Los hunos: la gran invencion de Amiano Marcelino>>, Rivista di Storia Antica, 31, 2001, pp. 115-145; y Burgersdijk, D.: <<Creating the Enemy: Ammianus Marcellinus' Double Digression on Huns and Alans (Res gestae 31.2)>>, Bulletin of the Institute of Classical Studies, 1, 59, 2016, pp. 111-132.

(32.) Amm. XXXI, 2, 20: <<[...] Persae, qui sunt originitus Scythae>>.

(33.) Feraco, F.: Ammiano geografo. La digressione sulla Persia. Napoli, 2004, p. 222. Vid. igualmente Rike, op. cit, p. 95, para quien las practicas nigromanticas de Sapor II se asemejan a los cultos de alanos, cuados y escordiscos; Drijvers, op. cit., 1999, p. 205, para quien la relacion entre persas y escitas tendria funciones explicativas; y Guzman Armario, F. J.: <<El <<relevo de la barbarie>>: la evolucion historica de un fecundo arquetipo clasico>>, Veleia, 20, 2003, p. 337, n. 44, que considera <<significativo>> el comentario de Amiano.

(34.) Cf. Just. Epit. II, 1. En general, sobre este topico, vid. Sonnabend, H.: Fremdenbild und Politik: Vorstellungen der Romer von Aegypten und dem Parterreich in der spaten Republik und fruhen Kaiserzeit. Frankfurt am Main, 1986, pp. 276-279. Los paralelos, extraidos por Valesio en el siglo xvii, se encuentran en la edicion de Wagner, J. A. y Erfurdt, C. G. A. (eds.): AmmianiMarcellini quae supersunt. Lipsiae-Londini, 1808, III, p. 360; y en Drijvers, op. cit., 1999, p. 205, n. 41. Otras versiones sobre el origen escita de los persas, en Just. Epit. XLI, 1; Curt. VI, 2, 12-14; Str. XI, 9, y Arr. Parth. [Phot. Bibl. 58]. Mas relaciones entre escitas y persas, en Str. XVI, 1, 16; y Plin. HN VI, 50.

(35.) Foucault, M.: <<Of Other Spaces: Utopias and Heterotopias>>, Diacritics, 1, 16, 1986, pp. 22-27.

(36.) Vid. Amm. XXIII, 6, 61-66 y cf. Amm. XXXI, 2, 14-15.

(37.) Amm. XXIII, 6, 1: <<[...] ubi narrantur incognita>>. Cf. Amm. XXVII, 4, 2 y XXXI, 2, 1. En la digresion sobre Galia se introduce una valoracion similar, inmediatamente disipada por medio de la alusion a Timagenes, <<et diligentia Graecus et lingua>>. Vid. Amm. XV, 9, 2.

(38.) Amm. XXIII, 6, 10: <<Hae regiones in amplitudines difussae longas et latas>>, con un paralelo en el propio Amm. XXXI, 8, 9, sobre Tracia, senalado por Feraco, op. cit., p. 130. Ello no invalidaria la sugerente hipotesis de Signes Codoner, op. cit, pp. 364-365 y Mary, op. cit., II, pp. 607-608, para quienes Amiano construye Persia como un <<espacio centrado>> en torno al Golfo Persico, de manera analoga al Imperio romano y el Mar Mediterraneo.

(39.) Amm. XXIII, 6, 15: <<[...] per populos pagosque amplos difussa>>, con un paralelo en Amm. XXXI, 2, 16, sobre el habitat de los alanos, senalado por Feraco, op. cit, p. 144.

(40.) Amm. XXIII, 6, 28: <<[...] incolae omnes ad latitudinem nimiam extenduntur eisque maximae celsitudines imminent montium>>.

(41.) Amm. XXIII, 6, 43: <<[...] siti sub aquilone colentes niuales terras et pruinosas>>. Curiosamente, pruinosus solo aparece en este pasaje y en otro, aplicado a las gelidas tierras de los alanos y otras tribus escitas. Cf. Amm. XXII, 8, 42: <<[...] sed squalentes et pruinosas ferarum ritu uescuntur>>. Vid. Viansino, op. cit., II, p. 395.

(42.) Amm. XIX, 9, 9: <<[...] interfectorum uero Persarum arescunt in modum stipitum corpora>>.

(43.) Amm. XXXI, 2, 2: <<[...] prodigiose deformes et pandi, ut bipedes existimes bestias uel quales in commarginandis pontibus effigiati stipites dolantur incompte>>. Sobre los usos irrisorios de stipes a lo largo de la obra, vid. Viansino, op. cit, II, p. 609. El adjetivo deformis, ademas, solo es aplicado a hunos, eunucos y persas. Cf. Amm. XIV, 6, 17 (eunucos) y Amm. XXIV, 8, 1 (persas). Vid. Viansino, op. cit., I, p. 378.

(44.) Amm. XXII, 8, 37: <<[...] Scythici soli uel Parthici>>.

(45.) Vid. Amm. XXIV, 4, 4; XXIV, 5, 9; XXIV, 6, 12; XXIV, 8, 1; XXV, 1, 18; XXV, 3, 1; y XXV, 3, 5. Se trata, por supuesto, de una imagen frecuente en la iconografia. Vid. al respecto Calo-Levi, A.: Barbarians on Roman Imperial Coins and Sculpture. New York, 1952; Deumougeot, E.: <<L'immage officielle du barbare dans l'Empire romain d'Auguste a Theodose>>, Ktema, 9, 1984, pp. 123-143; y Marco Simon, F.: <<Iconografia de la derrota. Formas de representacion del barbaro occidental en epoca tardorrepublicana y altoimperial>>, en Marco Simon, F, Pina Polo, F. y Remesal Rodriguez, J. (eds.): Vae victis! Perdedores en el Mundo Antiguo. Barcelona, 2012, pp. 177-195. Sobre los partos, vid. Schneider, R. F: <<Die Faszination des Feindes: Bilder der Parther und des Orients in Rom>>, en Wiesehofer, J. (ed.): Das Partherreich und seine Zeugnisse. Stuttgart, 1998, pp. 95-146.

(46.) Sobre los estereotipos, en general, vid. Lippmann, W.: La opinion publica. Madrid, 2003, pp. 89-113. El concepto de 'heteroimagen', en Leerssen, J.: <<Imagology: History and Method>>, en Beller, M. y Leerssen, J. (eds.): Imagology. The cultural construction and literary representation of national characters. Amsterdam, 2007, pp. 17-32.

(47.) Amm. XXIII, 6, 13: <<Y, tal y como el calamo de los geografos describiera, todo el circuito anterior se divide en las siguientes partes. Al Norte, hasta las Puertas Caspias, limita con los cadusios, con muchos pueblos escitas y con los arimaspos, hombres de un solo ojo y fieros. Al Oeste, el pais esta en contacto con los armenios, los Montes Nifates, los albanos asiaticos, el Mar Rojo y los arabes escenitas, a los cuales, ultimamente, se les llama sarracenos. Bajo la parte meridional de la boveda celeste, pega con Mesopotamia. En Oriente, se extiende frente al rio Ganges, que, atravesando estas tierras, se precipita al mar del sur>>.

(48.) TLL III, pp. 471-472.

(49.) Sobre los cadusios, vid. Syme, R.: <<The Cadusii in History and Fiction>>, en Birley, A. N. (ed.): Roman Papers VI. Oxford, 1991, pp. 304-322. Str. XIII, 3 observa que los cadusios, a causa de la dureza de los Zagros, son un pueblo itinerante ([phrase omitted]) que comete actos de bandidaje ([phrase omitted]). Vid. Feraco, op. cit., p. 138. Sobre los arimaspos, vid. Saglio, E.: <<Arimaspi>>, DAGR I. Paris, 1881, pp. 423-424.

(50.) Cf. Amm. XIV, 4 y XXII, 15, 2. Amiano habia hablado ya de los sarracenos en uno de los libros perdidos, segun se deduce de sus palabras an Amm. XIV, 4, 2.

(51.) Como ya advirtiera Feraco, op. cit., p. 140. Cf. Amm. XXIII, 6, 64 (Serica) y XXXI, 2, 16 (territorio de los alanos).

(52.) Dimensiones del territorio: Amm. XXIII, 6, 2; XXIII, 6, 10; XXIII, 6, 11; XXIII, 6, 14; XXIII, 6, 15; XXIII, 6, 27-28; XXIII, 6, 43; XXIII, 6, 61; XXIII, 6, 74. Cumbres y cadenas montanosas: Amm. XXIII, 6, 48; XXIII, 6, 54; XXIII, 6, 60-64; y XXIII, 6, 70-71. Rios e islas: Amm. XXIII, 6, 10; XXIII, 6, 12; XXIII, 6, 40; XXIII, 6, 57; XXIII, 6, 63; XXIII, 6, 69; y XXIII, 6, 73. Asentamientos, baluartes y ciudades: Amm. XXIII, 6, 4; XXIII, 6, 23; XXIII, 6, 31; XXIII, 6, 39; y XXIII, 6, 71. Variedad de recursos y riquezas: Amm. XXIII, 6, 11; XXIII, 6, 15; XXIII, 6, 29; XXIII, 6, 41; XXIII, 6, 45-46; y XXIII, 6, 48. Vid. tambien Signes Codoner, op. cit, p. 364.

(53.) Amm. XXIII, 6, 46: <<Alli [*en Arabia Felix] hay muchas ensenadas y puertos sosegados, emporios apinados, pretenciosas residencias regias extremedamente decoradas, saluberrimas fuentes de aguas calientes que manan de forma natural, una cantidad transparente de rios y arroyos, y una temperatura benefactora, de modo que quienes juzguen rectamente nada encontraran para echar de menos la felicidad suprema>>. Sobre los contrastes llama la atencion Chlup, J. T.: Beyond the Foreigner: representations of non-roman individuals and communities in latin historiography from Sallust to Ammianus Marcellinus. Tesis doctoral. Durham, 2004, pp. 228-229.

(54.) Cf. Amm. XXII, 16, 8; XXII, 16, 14; y XXIII, 6, 67.

(55.) Amm. XXIII, 6, 50: <<Apud quos glebae macie internecante sementes ruris colendi cura est leuior, sed uescuntur uenatibus, quorum uarietate immane quantum exuberant>>. Vid. al respecto. Garcia Sanchez, J.: Hircania en las fuentes clasicas: analisis de la imagen persa en Grecia y Roma y de la construccion de un topico literario. Tesis doctoral. Zaragoza, 2015.

(56.) Amm. XXIII, 6, 60: <<[...] natio fera squalentia incolens loca solum pecori fructuosa, ideo nec ciuitatibus culta>>.

(57.) Vid. al respecto Sacerdoti, A.: <<L'area semantica di squaleo nell'epica latina imperiale>>, Invigilata Lucernis, 29, 2007, pp. 229-240.

(58.) Amm. XXIII, 6, 25: <<[...] Chaldaeorum est regio, altrix philosophiae ueteris, ut memorant ipsi, apud quos ueridica uaticinandi fides eluxit>>. Pasaje claramente laudatorio que se sirve de una perifrasis para aludir a la astrologia en una epoca convulsa, como recuerda Fontaine, J. (ed.): Ammien Marcellin. Histoire IV. Livres XXIII-XXV. Paris, 1977, II, p. 77, n. 11.

(59.) Amm. XXIII, 6, 32: <<[...] Magorum agri sunt fertiles [.] diuinorum incorruptissimum cultum>>. Vid. igualmente Amm. XXIII, 6, 33. Para un estudio del pasaje, vid. Den Boeft, J.: <<Pure Rites: Ammianus Marcellinus on the Magi>>, en Drijvers y Hunt, op. cit., pp. 207-215.

(60.) Amm. XXIII, 6, 24: <<Saqueada esta [*Seleucia], como antes relatamos, por los generales del Cesar Vero, los sacerdotes de los dioses colocaron, en el templo de Apolo Palatino, una estatua de Apolo Comeo que habia sido arrancada de su lugar y transportada a Roma. Se dice que los soldados, tras haber robado la imagen e incendiado la ciudad, buscando en el lugar consagrado, hallaron una estrecha oquedad que, una vez abierta para continuar buscando algo de valor, lanzo una peste desde algun tipo de santuario clausurado por las artes ocultas de los caldeos, la cual, generando el ataque de enfermedades incurables bajo el reinado del propio Vero y de Marco Antonio, manchaba todo con muchos contagios y muertes desde los confines de Persia hasta el Rin y Galia>>. Sustituyo el 'expulsata' de la edicion de Teubner por la lectura 'expugnata', de Muller, siguiendo a Feraco, op. cit., pp. 164-165. Cf. este pasaje con los avernos descritos en Amm. XXIII, 6, 16-17.

(61.) Amm. XXIII, 6, 75: <<Per has nationes dissonas et multiplices hominum quoque diuersitates sunt ut locorum>>. Similares, en Amm. XXIII, 6, 4 (finitima cuneta); Amm. XXIII, 6, 7 (populis ... compluribus); Amm. XXIII, 6, 57 (gentes ... plures); Amm. XXIII, 6, 66 (uariae gentes).

(62.) Amm. XV, 11, 1: <<[...] lingua institutis legibusque discrepantes>>; XXVII, 4, 9: <<[...] barbari tenuere morum sermonumque uarietate dissimiles>>; Amm. XXIX, 5, 28: <<[...] dissonas cultu et sermonum uarietate nationes plurimas>>; Amm. XXXI, 5, 13: <<[...] unum spirando uesania gentium dissonarum>>; y Amm. XXXI, 7, 11: <<Interque uarios sermonis dissoni>>. Aunque estos pasajes posean una clara intencionalidad literaria--sobre todo, el primero--, pienso que siguen constituyendo paralelos validos. Vid. Den Boeft, J. et al.: Philological and Historical Commentary on Ammianus Marcellinus XXIX. Leiden-Boston, 2013, p. 189.

(63.) Como ya advirtiera Blockley, R. C.: Ammianus Marcellinus. A Study of His Historiography and Political Thought. Bruxelles, 1975, p. 151. Vid. Viansino, op. cit., I, pp. 597-598; y II, pp. 126-127 y 474.

(64.) Amm. XXIII, 6, 75: <<Sed [nunc] generaliter corpora describamus et mores>>. Asumo la lectura propuesta por Parroni. Vid. los argumentos de Feraco, op. cit., p. 276-277.

(65.) Amm. XXIII, 6, 75: <<[...] Casi todos son delgados, ligeramente morenos de piel o palidos de color livido, torvos de mirada y de ojos caprinos, con las cejas encorvadas y unidas en una especie de semicirculo, de barbas decorosas e hirsutos de vello profuso>>.

(66.) Vid. Viansino, op. cit, I, p. 607.

(67.) Para la utilizacion de subnigri en Amiano, cf. Amm. XXI, 16, 19. Otros paralelos antiguos: Plaut. Pseud. 1218 y Merc. 640; Varro Rust. II, 9, 3; Cels. Med. V, 26, 31; 28, 4; y Anonim., 79. El termino reaparece en Anonim., 5, 14 y 88. Sobre la fisiognomia en Amiano, vid. Sabbah, G.: La methode d'Ammien Marcellin. Recherches sur la construction du discours historique dans les Res gestae. Paris, 1978, pp. 420-422.

(68.) Vid. TLL XVIIIbis, pp. 1546-1547 y, sobre todo, p. 1546, ll. 65-84 y p. 1547, ll. 1-14.

(69.) Anonim., 83; Serv. Ecl. 3, 8. Vid. infra el comentario a Amm. XXIII, 6, 76.

(70.) Vid. Viansino, op. cit., II, pp. 694-695. Sobre el adjetivo, vid. Bonadeo, A.: <<<<Torvus. Valenze poetiche e metapoetiche di un lessema in Stazio>>, Athenaeum, 1, 99, 2011, pp. 81-101.

(71.) Anonim., 18.

(72.) Sobre la litote, de probable sentido ironico visto el tono general del pasaje, vid. Fontaine, op. cit., II, p. 122, n. 260. Sobre la utilizacion de hirsutus, cf. Amm. XXXI, 2, 6. En la literatura latina, vid. TLL XV, pp. 2284-2285. Para la interpretacion fisiognomica, vid. Anonim., 103. Recuerdese Amm. XXIV, 8, 1. Sobre la animalizacion en Amiano, vid. MacMullen, R.: <<Some pictures in Ammianus Marcellinus>>, The Art Bulletin, 4, 46, 1964, pp. 441-445; Doetsch, op. cit., pp. 131-141, especialmente; Blockley, op. cit., pp. 25-26 y 183-184; y Wiedemann, op. cit., pp. 196-201.

(73.) Sobre la fisiognomia, en general, vid. Schmidt, J.: <<Physiognomik>>, RE XX1. Stuttgart, 1941, pp. 1064-1074; Evans, E. C.: Physiognomics in the Ancient World. Philadelphia, 1969; Marganne, M. H.: <<De la physiognomonie dans l'Antiquite grecoromaine>>, en Dubois, P. y Winkin, Y. (eds.): Rhetoriques du corps. Bruxelles, 1988, pp. 13-24; Barton, T. S.: <<Physiognomics: Voir, Savoir, Pouvoir>>, en Power and Knowledge. Astrology, Physiognomy, and Medicine under the Roman Empire. Ann Arbor, 1994, pp. 95-131; y Boy-Stones, G.: <<Physiognomy and Ancient Psychological Theory>>, en Swain, S. (ed.): Seeing the Face, seeing the Soul. Polemon's Physiognomy from Classical Antiquity to Medieval Islam. Oxford, 2007, pp. 19-124.

(74.) Salvajismo, demencia y crueldad: XXII, 12, 1 (gentem asperrimam); XXII, 12, 2 (situados en plano de igualdad junto a otras efferatum gentium); XXIII, 6, 44 (feri); XXIII, 6, 60 (fera); y XXIII, 6, 62 (asperitas, aplicado a los pueblos y no al terreno, segun argumenta Feraco, op. cit., 238). Soberbia: Amm. XIV, 8, 13 (tumore); XVII, 11, 3 (gentem insolentia semper elatam); XX, 7, 5 (confidenter); XXIII, 6, 5 (praetumidi); y XXIII, 6, 7 (superbia). Ira: Amm. XXV, 4, 23 (ardores Parthicos succendisse). Belicosidad: Amm. XIV, 11, 4 (arma ... impetus); Amm. XXIII, 6, 28 (pugnatrix natio); XXIII, 6, 55 (natio antehac bellatrix). Obstinacion: Amm. XXV, 6, 11 (obstinatione). Hordas: Amm. XV, 13, 4 (globos); XIX, 8, 10 (multitudo); XXIII, 6, 7 (multitudine fabulosa); XXIII, 6, 83 (turba); XXV, 1, 11 (immensa multitudo); y XXV, 3, 4 (globus). Movimientos repentinos: XIX, 8, 10 (impetu repentino); XXI, 6, 7 (impetus); XXI, 7, 6 (erumpere); y XXIX, 1, 1 (erupturos in nostra). Bramidos y otros: Amm. XX, 6, 7 (ululabili); XX, 7, 5 (acriter minans ac fremens); XX, 7, 14 (ululantium); y XXIV, 7, 7 (insultantesque). Fuerza bruta: Amm. XXIII, 6, 3 (fortiter); y XXIV, 4, 2 (fortitudo). Se trata de un termino que puede poseer un sentido positivo en relacion con el princeps: vid. Viansino, op. cit., I, p. 576. Sin embargo, adquiere matices negativos cuando se aplica a germanos y persas. Vid. Brandt, A.: Moralische Werte in den Res gestae des Ammianus Marcellinus. Gottingen, 1999, pp. 318-319. Alimanas: Amm. XVI, 9, 1, y cf. Amm. XVI, 5, 17. Cobardia: Amm. XX, 11, 13 (horror frente a la capacidad tecnica de los romanos; cf. Amm. XXX, 5, 13); XX, 11, 21 (occultari ... pauore); XXI, 13, 4 (fallacissimaegentis); XXVII, 12, 15 (territi). En general, cf. Dauge, op. cit., p. 450. Sobre el uso de esta terminologia por parte de Amiano, vid. Seager, op. cit., 1986,passim. Cf. todo ello con Sanz Casasnovas, op. cit, pp. 410-412; y cf. n. 95. Sobre los persas que huyen, vid. n. 45.

(75.) Amm. XXIII, 6, 76: <<La mayor parte se entregan efusivamente al deseo sexual, y apenas se contentan con una multitud de concubinas, pero se encuentran desprovistos de corruptores de ninos. Cada cual, segun su poder, contrae mas o menos matrimonios, con lo que, entre ellos, la ternura, dispersa, se debilita en varias relaciones libidinosas>>.

(76.) Amm. XIV, 4, 4: <<[...] et incredibile est, quo ardore apud eos in uenerem uterque soluitur sexus>>.

(77.) Vid. Amm. XXXI, 9, 5.

(78.) Amm. XXIII, 6, 76: <<[...] munditias conuiuiorum et luxum maximeque potandi auiditatem uitantes ut luem>>.

(79.) Amm. XXIII, 6, 84: <<[...] operiuntur lumine colorum fulgentibus uario [.] armillis uti monilibusque aureis et gemmis, praecipue margaritis>>. Sobre los pomposos vestidos y las alhajas persas, cf Aesch. Pers. 3; 9; 40-41; 45; 52-53; 155; 159; 180-183; 237-238; 250; y 660-661; Plaut. Pers. 463; 669-670; y Avien. Orb. Terr. 1255-1265.

(80.) Amm. XXIII, 6, 77: <<Entre ellos, a excepcion de en las mesas de sus reyes, no existe una hora establecida para comer, sino que el vientre de cada cual actua como un reloj de sol y, recordandolo el, come todo lo que sale a su paso, pero nadie, despues de saciado, ingiere alimentos superfluos>>.

(81.) Plin. HN VII, 12; Gell. NA IX, 4, 6; y Cassiod. Var. I, 46, 3: <<Beluarum quippe ritus est ex uentris esurie horas sentire>>. Cito por Giardina, A., Cecconi, G. y Tantillo, I. (eds.): Cassiodoro. Varie I. Libri I-II. Roma, 2017. Sobre la ausencia de horarios en las comidas y la vida bestial llamaron la atencion Wagner-Erfurdt, op. cit., III, p. 49; Mary, op. cit., II, p. 653; y Feraco, op. cit., p. 282.

(82.) El caracter comico del pasaje, en Wagner-Erfurdt, op. cit., III, p. 49, quien tambien extrae la posible alusion. Sobre los blemias, cf. Olymp. Fr. 35, 2. Cito por Blokcley, R. C. (ed.): The fragmentary classicising historians of the Later Roman Empire: Eunapius, Olympiodorus, Priscus andMalchus. Cambridge, 2007. Sobre solarium, vid. Viansino, op. cit., II, p. 581; y Feraco, op. cit, p. 282. El fragmento, en GeH. NA III, 3, 5. La alusion fue remarcada por Hertz, M.: <<Aulus GeHius und Ammianus MarceHinus>>, Hermes, 3, 8, 1874, pp. 286 y 298. Sobre los versos plautinos, el pasaje amianeo y la carta de Casiodoro, vid. Wolkenhauer, A.: Sonne undMond, Kalender und Uhr. Studien zur Darstellung undpoetischen Reflexion der Zeitordnung in der romischen Literatur. Berlin, 2011, pp. 145-148.

(83.) Amm. XXIII, 6, 80: <<Por otro lado, son tan disolutos y tan jactanciosos en la laxitud de sus miembros y en la fluctuacion de su paso, que los tomarias por afeminados aunque sean guerreros acerrimos, porque, en efecto, son mas habilidosos que valientes, y terribles en la distancia, arrolladores de palabras vacuas, locuaces en su demencia e impetuosidad, fanfarrones, graves y repugnantes, amenazadores por igual tanto en la prosperidad como en la adversidad, taimados, soberbios, crueles, tenebrosos vengadores con poder sobre la vida o la muerte de sus siervos y del populacho. Arrancan la piel a hombres aun vivos, trozo a trozo o por completo, y, entre ellos, ningun esclavo que este sirviendo o permanezca junto a la mesa puede hablar, abrir la boca o escupir. Asi, como pieles extendidas, son cosidos los labios de todos ellos>>. Coloco las cruces en 'praestratis pellibus' porque las diferentes soluciones propuestas por filologos y editores para este tramo del pasaje no resultan convincentes, siguiendo, una vez mas, a Feraco, op. cit, p. 287. Contra, Den Boeft et al., op. cit., 1998, p. 223. Sobre el caracter terriblemente negativo de este y otros pasajes difiere Signes Codoner, op. cit., p. 374.

(84.) Vid. al respecto Escribano Pano, M.a V.: <<El vituperio del tirano: historia de un modelo ideologico>>, en Falque, E. y Gasco, F. (eds.): Modelos, ideales y practicas de vida. Sevilla, 1993, pp. 9-35. Sobre la aplicacion de este modelo ideologico a los persas, vid. Hall, op. cit., pp. 76-99; y Garcia Sanchez, M.: El Gran Rey de Persia. Formas de representacion de la alteridadpersa en el imaginario griego. Barcelona, 2009, p. 53.

(85.) Sobre los Persae fugientes, vid. n. 45. En Aesch. Pers. 247, la entrada del mensajero y sus gestos se interpretan como inequivocamente persas. En este sentido, Hall propone la existencia de una broma sobre la rapidez con que los persas habrian abandonado Grecia tras ser derrotados en Salamina. Vid. Hall, E. (ed.): Persians. Oxford, 2007, 2.a edicion, pp. 128-129. Sobre observaciones fisiognomicas similares, cf. Amm. XXV, 10, 14 (Joviano); XXVI, 9, 11 (Procopio); XXX, 9, 6 (Valentiniano I).

(86.) Vid., sobre todo, Hagendahl, H.: <<De abundantia sermonis Ammianei>>, Eranos, 22, 1924, pp. 161-216. Vid. tambien Dautremer, L.: Ammien Marcellin. Etude d'histoire litteraire. Lille, 1899, pp. 195-228; y Hagendahl, H.: Studia Ammianea. Upsaliae, 1921, pp. 99-138. Cf. Aesch. Pers., 21-58; 302-330; 698; y 908-1078. Sobre el recurso literario, vid. Hall, op. cit., 1991, p. 78. Fontaine, op. cit, II, p. 124, n. 266 llama a comparar el pasaje de Amiano con Plaut. Mil., 922-925, a lo que yo anadiria Plaut. Pers. 700-711 y el propio Amm. XXXI, 2, 11, sobre los hunos.

(87.) Cf, respectivamente, Amm. XXXI, 2, 2; XXXI, 2, 9; y XXXI, 2, 21.

(88.) Sobre las leyes persas, vid. Amm. XXIII, 6, 81: <<Leges apud eos impendio formidatae, inter quas diritate exsuperant latae contra ingratos et desertores, et abominandae aliae>>. Sobre la practica de desollar seres humanos, vid. Jung. E. G. (ed.): Kleine Kulturgeschichte der Haut. Darmstadt, 2007, pp. 67-71. Sobre otros pueblos desolladores, vid. Amm. XXXI, 2, 14 (gelonos) y XXXI, 2, 22 (alanos). La relacion es recordada por Feraco, op. cit., p. 285. Para las ultimas lineas, cf. Str. XV, 1, 66 y Arr. Ind. 16, 10-12. La ausencia de libertad de palabra, en Aesch. Pers. 590-595. En realidad, podria tratarse de un silencio ritual relacionado con un tabu religioso, el baj. Vid. al respecto Den Boeft et al, op. cit, 1998, p. 222.

(89.) Amm. XXIII, 6, 28: <<[...] pugnatrix natio et formidanda post Parthos>>. La expresion es similar a la empleada para referirse a los cuados en Amm. XXIX, 6, 1: <<[...] Quadorum natio [.] parum nunc formidanda [...] antehac bellatrix et potens>>.

(90.) Amm. XXIII, 6, 5: <<[...] abiectis et ignobilibus antea>>.

(91.) Amm. XXIII, 6, 44: <<Alli [*en Partia], los moradores de todos estos lugares son fieros y belicosos, y, tanto les complacen los combates y las guerras, que tienen por dichoso sobre todos los demas a quien pierde la vida en batalla. Quienes se retiran, en cambio, y mueren por causas naturales, son insultados como degenerados y cobardes>>.

(92.) Amm. XXXI, 2, 22: <<Y, asi como para ios hombres tranquilos y apacibles el descanso es el mayor placer, asi a los alanos les complacen los peligros y las guerras. Entre ellos, se tiene por afortunado a quien ha perdido la vida en combate, mientras que a quienes envejecen y abandonan este mundo por causa natural se les censura encarnizadamente con duros reproches como indignos y cobardes>>. El paralelo fue senalado en su dia por Wagner-Erfurdt, op. cit, 1808, III, pp. 39-40.

(93.) Amm. XVII, 11, 3: <<Persarum [...] gentem insolentia semper elatam>>; Amm. XXI, 13, 4: <<[...] fallacissimae gentis [...] Persas>>; Amm. XXII, 12, 1: <<[...] Persas [...] gentem asperrimam>>; y Amm. XXX, 8, 4: <<[...] Quas natio semper exercuit cruda>>.

(94.) Amm. XV, 3, 4-5: <<Mercurius [...] hic origine Persa [...] quod ut clam mordax canis interna saeuitia summissius agitans caudam>>.

(95.) Astucia e hipocresia: XVII, 5, 2; XIX, 9, 9; XX, 7, 1; XX, 11, 2; XXV, 7, 1-3; XXV, 7, 6; XXVII, 12, 1-3; XXVII, 12, 14; XXX, 2, 1. Estas muestras de astucia y fingimiento se dan, sobre todo, en contextos de guerra. Soberbia: XVII, 5, 2-8; XIX, 1, 4-5; XX, 7, 16 (insolenti elatus); XX, 7, 17 (iactans); XXI, 7, 6 (rege turgido); XXV, 5, 8 (elatus); XXIX, 1, 1 (immaniter arrogans); XXX, 2, 3. Crueldad: Amm. XVII, 4, 3 (immanis); XVIII, 10, 3-4 (diritate crudelitateque); XX, 6, 1 (truculentus); XXI, 13, 3 (uiolentus); XXVII, 12, 6 (inclementissimi); XXVII, 12, 11 (ultra hominem efferatus); XXX, 2, 7 (asperatus). Colera: Amm. XVIII, 5, 8 (ardentem); XVIII, 6, 18 (irritabilis et asperrimus); XXI, 13, 5 (ardentissimi); XXV, 8, 13 (cuius iram); XXVII, 12, 18 (percitus ... exclamans). Concupiscencia: Amm. XVII, 5, 15 (cupiditati); XVIII, 10, 2 (auiditate rapiendi). Obstinacion: Amm. XVII, 14, 2 (obstinatissimum); XXV, 7, 9 (obstinatius). Perfidia: Amm. XXVII, 12, 4 (perfidia); XXVIII, 1, 1 (perfidia). Impiedad: Amm. XXVII, 12, 5 (nefando). En general, cf. Dauge, op. cit., p. 450. Sobre el uso de esta terminologia por parte de Amiano, vid. Seager, op. cit., 1986, passim. Cf. Sanz Casasnovas, op. cit., pp. 410-412; y cf. nn. 74 y 83.

(96.) Amm. XVIII, 4, 1: <<Porque el rey de Persia, provisto con la ayuda de los pueblos salvajes a los que habia sometido, ardiendo en ambicion sobrehumana por ampliar sus reinos, preparaba armas y hombres y bagajes, mezclando sus proyectos con los manes infernales y consultando todas las artes adivinatorias sobre el futuro>>.

(97.) Vid. Amm. XVII, 5, 1.

(98.) Sobre las practicas y la guerra, vid. Rike, op. cit., p. 95. Sobre la utilizacion del sustantivo 'superstitio' en la obra, vid. Viansino, op. cit., II, p. 648. Sus significados y configuracion legal, en Calderone, S.: <<Superstitio>, ANRWI2. Berlin-New York, 1972, pp. 377-396; Grodzynski, D.: <<Superstitio>>, Revue des Etudes Anciennes, 76, 1974, pp. 36-60; Salzman, M. R.: <<'Superstitio' in the Codex Theodosianus and the Persecution of Pagans>>, Vigiliae Christianae, 2, 41, 1987, pp. 172-188; Escribano Pano, M.a V.: <<Superstitio, magia y herejia>>, en Pereira Menaut, G. (ed.): Actas del Primer Congreso Peninsular de Historia Antigua. Santiago de Compostela, 1988, III, pp. 41-60; Sachot, M.: <<"Religio/superstitio". Histoire d'une subversion et d'un retournement>>, Revue d'Histoire des Religions, 4, 208, 1991, pp. 355-394; Martin, D. B.: Inventing Superstition. From the Hippocratics to the Christians. Cambridge-London, 2004; y Kahlos, M.: <<Religio and superstitio. Retortions and Phases of a binary opposition in Late Antiquity>>, Athenaeum, 1, 95, 2007, pp. 389-408. Sobre la nocion de supersticion en Amiano Marcelino, vid. Seyfarth, W.: <<Glaube und Abergiaube bei Ammianus Marcellinus>>, Klio, 46, 1965, pp. 373-384. Al igual que sucede en Amm. XXIII, 6, 78, es posible que estemos ante un guino a la audiencia, fascinada por las artes ocultas en una epoca de persecucion y juicios sumarios. Vid. al respecto Fontaine, op. cit., II, p. 124, n. 264.

(99.) Cf. Lat. Ver. 13; Expos. Tot. Mund. 19; Himer. Or. XVI, 8; Or. XIX, 1-2; Or. XXXIX, 3; Or. LIX, 2; Julian. Or. I, 17c-d; 22, c-d; 23b-c; 27a-b; 28c; Julian. Or. II, 66d; 74b-c; Julian. Sen. 269a-b; Aur. Vict. Caes. 38, 3; 39, 22; Avienus Descr. 1210-1265; Lib. Or. XII, 52-53; Or. XVI, 6-9; Or. XVIII, 166 y 254; Or. XXIV; Lib. Ep. 46; 49; 58; 232; 331; 333; Them. Or. I, 11b; Or. II, 39a; Or. V, 69c; Or. VI, 80a; Or. XI, 148d-149a; Or. XV, 197d; Aus. Ordo nob. urb. 4, 5-10; Claud. Cons. Hon. 214-215; y Claud. Eutr. I, 415-420.
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Author:Sanz Casasnovas, Gabriel
Publication:Studia Historica. Historia Antigua
Date:Jan 1, 2018
Words:15707
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