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Luis Fernandez Moreno, La referencia de los nombres propios.

Luis Fernandez Moreno, La referencia de los nombres propios, Trotta, Madrid, 2006, 187 pp.

Desde la publicacion de El nombrar y la necesidad de Saul Kripke es comun distinguir dos problemas diferentes, aunque relacionados, en torno a los nombres propios y su referencia. El primero de ellos es el problema de cual es la aportacion semantica de los nombres propios al significado de las oraciones que los contienen. El segundo es, propiamente, el problema de la referencia: ?en virtud de que los nombres propios refieren a los objetos a los que de hecho refieren? En otras palabras, ?que determina la referencia de los nombres propios? El libro que ahora reseno se inscribe en la discusion en torno al segundo problema. Dicha discusion ha sido protagonizada por dos importantes teorias sobre la referencia de los nombres propios: la teoria descriptivista y la teoria historico-causal. El debate entre estas se enmarca --como acertadamente senala el autor-- en un debate mas amplio entre internismo y externismo en semantica, esto es, entre aquellas posiciones segun las cuales las propiedades semanticas de nuestras expresiones son determinadas por factores internos del hablante y aquellas segun las cuales dichas propiedades son determinadas por factores externos a el. Luis Fernandez Moreno se concentra exclusivamente en el tema de la referencia de los nombres propios, dejando de lado otras expresiones referenciales (p. 16).

Fernandez Moreno desarrolla, a lo largo de una introduccion y cuatro capitulos, un argumento extendido con el que se propone demostrar que las principales objeciones de la teoria historico-causal al descriptivismo, a saber, a los argumentos en torno a la ignorancia y el error, no tienen efecto sobre dos versiones de la teoria descriptivista de la referencia: el descriptivismo causal y la teoria descriptiva deferencial. Esta ultima es precisamente la que el autor defiende en el ultimo capitulo del libro.

En la "Introduccion", Fernandez Moreno traza las distinciones entre referencia y referente; entre nombres propios y descripciones definidas. Destaca algunas caracteristicas de los nombres propios que los distingue de otros tipos de expresiones referenciales: los nombres propios, nos dice, son terminos singulares cuya referencia no varia dependiendo del contexto de emision, y su estructura interna es semanticamente irrelevante para determinar su referencia (p. 16). Presenta tambien la distincion entre significado linguistico y significado del hablante, de la cual se deriva la distincion entre referencia linguistica y referencia del usuario. A Fernandez Moreno solo le interesa la primera (p. 17). Tambien introduce la diferencia entre expresion tipo y expresion ejemplar, y aclara que si bien cabe distinguir entre la referencia en el ambito de lenguaje y la referencia en el ambito de la mente, su estudio se concentra solo en la primera (p. 18). El autor dedica algunas paginas a la complicada cuestion de los posibles criterios de identidad para los nombres propios; tras examinar algunos de los propuestos por Kripke y Kaplan, e inspirado en la propuesta de Devitt y Sterelny, distingue entre dos dimensiones de los nombres propios, su dimension fisica y su dimension semantica (p. 23). Desde un punto de vista fisico, afirma, la identidad de un nombre propio viene determinada por su forma, ortografica o fonetica. Desde un punto de vista semantico, la identidad de un nombre propio viene determinada por su referente. Estas aclaraciones son solo el preambulo para discutir las tesis sobre los nombres propuestas por los precursores de las teorias descriptivista e historico-causal de la referencia: Mili, Frege y Russell, a lo cual esta dedicado el capitulo II.

Mili es uno de los primeros autores que escribio sobre el significado de los nombres propios, y sostuvo explicitamente que no describen los objetos a los que refieren, de manera que no son sinonimos de ninguna descripcion asociada. Sin embargo, observa Fernandez Moreno, Mili no ofrece una teoria acabada de la referencia de los nombres propios, esto es, no explica que determina la referencia de un nombre. Salvo por su clasico ejemplo de la ciudad de Dartmouth, donde sostiene que la referencia del nombre no esta determinada por la descripcion empleada para bautizar a la ciudad, Mili no ofrece una explicacion de como los nombres llegan a tener las denotaciones que de hecho tienen. Frege, por el contrario, desarrolla una teoria cabal. Fernandez Moreno resume la explicacion fregeana de la referencia de los nombres propios en dos tesis: (i) la referencia de un nombre propio viene determinada por su sentido y (ii) el sentido de un nombre propio es identico al sentido de una descripcion definida (p. 41). Si Frege sostiene la tesis (ii), escribe Fernandez Moreno, su postura parece ser insostenible, pues casi ninguna descripcion asociada a un nombre es satisfecha en cualquier situacion contrafactica (p. 43). Por ello, muchos interpretes de Frege, dice el autor, han alegado que el realmente nunca sostuvo dicha tesis. En contra de esta opinion, Fernandez Moreno senala que la manera mas sencilla de hacer explicito un sentido y comunicarlo es emplear una descripcion definida; argumenta asimismo que Frege debe aceptar esta tesis al menos para los sentidos de nombres propios que designan objetos que un hablante solo puede identificar linguisticamente, objetos con los que no ha tenido contacto perceptual (p. 45).

Al referirse a Russell, Fernandez Moreno distingue dos momentos en su pensamiento con respecto al problema de la referencia de los nombres. En el primero, Russell tiene dos teorias de los nombres propios: una para los nombres propios en sentido logico (o nombres propios genuinos) y otra para los nombres ordinarios, los cuales no serian mas que descripciones abreviadas. En el segundo momento, sin embargo, senala Fernandez Moreno, la distincion entre los nombres propios ordinarios y los nombres propios en sentido logico no parece ser tan clara. Los nombres propios ordinarios parecen compartir rasgos de los nombres en sentido logico y distanciarse de las descripciones. Esto se hace mas patente cuando se trata de nombres propios de objetos con los cuales el hablante ha tenido contacto perceptual.

Una vez presentadas las tesis de los precursores de la teoria de la referencia, Fernandez Moreno considera, en el capitulo III, dos versiones clasicas del descriptivismo: la de Peter Strawson y la de John Searle. Luego de exponer el tipo de descriptivismo que sostiene cada uno de ellos, en los cuales, a diferencia del de Frege, no se exige que el referente de un nombre satisfaga una determinada descripcion definida, en la parte final del capitulo Fernandez Moreno intenta sintetizar las propuestas de ambos autores en lo que el llama "la teoria descriptiva de Searle-Strawson". De acuerdo con esta, "es condicion suficiente para que un nombre propio se refiera a un objeto que este satisfaga [...] un numero suficiente del conjunto de descripciones asociadas con el nombre" (p. 89); algunas de ellas seran descripciones identificadoras, pero no todas tienen que serio. Por otra parte, segun Searle y Strawson, para que un nombre refiera es tambien condicion necesaria que el referente satisfaga un numero suficiente de las descripciones asociadas con el nombre o, al menos, una descripcion identificadora. Algunos seguidores actuales de la teoria descriptivista de los nombres, como Frank Jackson, proponen usar la palabra "propiedades" en lugar de la palabra "descripciones". Fernandez Moreno coincide con Jackson, pues tanto Strawson como Searle tienen una nocion muy amplia de descripcion que incluye descripciones definidas, descripciones indexicas, descripciones parasitas (descripciones que apelan a la referencia que otros hablantes hacen al emplear un nombre) y ciertas capacidades de reconocimiento perceptual por parte de los hablantes. El autor subraya que Strawson y Searle nunca sostuvieron que las descripciones que determinan la referencia de los nombres propios tengan que ser descripciones que solo contienen terminos generales, es decir, terminos que expresan propiedades puramente cualitativas (p. 59). Argumenta que no es esta la unica clase de descripciones que entra en juego a la hora de determinar la referencia de un nombre propio, lo cual es esencial para la version de descriptivismo que Fernandez Moreno defiende en el ultimo capitulo de su libro.

El capitulo IV se ocupa de caracterizar la teoria causal de la referencia. Primero, Fernandez Moreno expone las propuestas de Kripke, Donellan y Devitt y, lo que para muchos, incluyendo el propio Fernandez Moreno, son los argumentos mas fuertes de estos autores contra la teoria descriptivista: los argumentos en torno a la ignorancia y el error. La estrategia de dichos argumentos es clara: en primer lugar se observa que muchas de las descripciones que uno asocia a un nombre propio son erroneas, es decir, no son verdaderas del referente del nombre en cuestion. Mas aun, dichas descripciones erroneas podrian ser satisfechas por otro objeto distinto del referente del nombre o por ninguno. Pero tambien, en muchas ocasiones, debido a nuestra ignorancia somos incapaces de asociar una descripcion identificadora con un nombre propio. Por ejemplo, podemos referirnos a Goethe aun cuando no conozcamos ninguna descripcion que solo el satisfaga. Los defensores de la teoria causal caracterizan el descriptivismo mediante dos tesis: (i) si un nombre N refiere, entonces su referente es el objeto que posee todas o la mayoria de las propiedades asociadas con N; (ii) si hay un unico objeto que posee todas o la mayoria de las propiedades asociadas con el nombre N, entonces ese objeto es el referente de N. Tanto Kripke como Donellan y Devitt generan contraejemplos con los que pretenden mostrar la falsedad de cada una de estas tesis. La conclusion que extraen es que, para que un nombre propio refiera a un objeto O, no es condicion suficiente ni necesaria que O satisfaga una mayoria ponderada de las propiedades o descripciones que el hablante asocia con el nombre. En relacion con esto, Fernandez Moreno destaca que los contraejemplos que se suelen presentar contra el descriptivismo, en todos los casos, tienen que ver con fallas epistemicas por parte del hablante. Eso ocasiona que el "referente intuitivo" de un nombre N, en esos contraejemplos, difiera del referente que la teoria descriptivista asignaria a N (pp. 106-107). Sin embargo, Fernandez Moreno argumentara que esta objecion no afecta a todo tipo de descriptivismo. En la parte final de este capitulo, hace alguna criticas menores a la teoria causal, pero reserva para el capitulo siguiente sus criticas mas fuertes.

En el capitulo V encontramos la propuesta de Fernandez Moreno sobre la referencia de los nombres propios, asi como sus argumentos en contra de la teoria causal de la referencia. Si se quiere defender una teoria descriptivista de la referencia es necesario, como bien senala el autor, enfrentar los argumentos en torno a la ignorancia y el error. Fernandez Moreno sostiene que dado que las objeciones al descriptivismo se basan en ciertas fallas epistemicas por parte del hablante, para rebatirlas
   [se] tendra que sostener la tesis de que los hablantes asocian con
   los nombres otro tipo de propiedades identificadoras no sujetas a
   tales objeciones o que hay, al menos, algunos hablantes o grupos de
   hablantes que asocian con los nombres propiedades identificadoras
   carentes de dichas deficiencias, a saber, propiedades
   identificadoras que ni identifiquen ni puedan identificar a un
   individuo distinto del referente del nombre. (p. 107)


?Cuales pueden ser esas propiedades identificadoras? Para contestar esta pregunta, Fernandez Moreno se concentra en la referencia de los nombres de personajes historicos, pues estos constituyen el mayor reto para una teoria descriptivista. La primera propuesta que examina para enfrentar la cuestion apuntada es el descriptivismo causal defendido, entre otros, por David Lewis. De acuerdo con esta propuesta, la clase de descripciones que serian inmunes a los argumentos en torno a la ignorancia y el error serian descripciones causales del tipo siguiente: "el origen causal de este uso del nombre" (p. 151). Por ejemplo, la referencia del nombre "Goethe" en la oracion "Goethe fue sabio" se determina mediante la descripcion "el origen causal de este uso del nombre 'Goethe'". Sin embargo, Fernandez Moreno observa que incluso concediendo que esta propuesta logra evadir las objeciones relativas a la ignorancia y el error, el descriptivismo causal enfrenta una dificultad adicional: la necesidad de esclarecer las relaciones causales a las que el descriptivismo causal apela independientemente de la nocion de referencia. Siguiendo a Lewis, Fernandez Moreno senala que el exito del descriptivismo causal dependera de lo que los teoricos causales digan al respecto. Fernandez Moreno defiende otra propuesta que no esta asi condicionada (p. 59): la teoria descriptiva deferencial. Veamos en que consiste.

De acuerdo con el descriptivismo deferencial, la clase de descripciones relevantes para determinar la referencia de un nombre propio son descripciones parasitas, es decir, descripciones en las que un hablante delega la referencia de un nombre propio en la referencia que otros hablantes expertos hacen de el. Por ejemplo, si un hablante afirma "Cristobal Colon era cojo" y se le pregunta a que se refiere con su uso del nombre "Cristobal Colon", dicho hablante puede delegar la referencia del nombre que usa en la referencia que los historiadores hacen de ese nombre, es decir, el hablante puede asociar a su uso del nombre la siguiente descripcion: "el objeto al que refieren los historiadores con el nombre 'Cristobal Colon'" o "el objeto que cumple con una mayoria ponderada de las descripciones que los historiadores asocian con el nombre 'Cristobal Colon'" (p. 172). Los argumentos en torno a la ignorancia y el error explotaban el hecho de que los hablantes somos en general bastante ignorantes y falibles en relacion con las descripciones que asociamos con los nombres propios que usamos. Fernandez Moreno destaca el hecho de que tales deficiencias epistemicas son mucho menos frecuentes en el caso de los hablantes expertos de una comunidad linguistica. Sin embargo, las descripciones parasitas pueden dar la impresion de generar un regreso indeseable: delegar la referencia de un nombre propio que empleamos en la referencia que los hablantes expertos hacen del nombre puede dar lugar a casos en los que estos mismos hablantes a su vez deleguen su referencia en la referencia que otros hablantes hacen, y asi sucesivamente. Pero Fernandez Moreno (p. 176) argumenta que esto no puede dar lugar a un regreso al infinito, pues los hablantes expertos podran delegar la referencia en otros hablantes, pero esto tendra necesariamente un fin cuando se delegue, en ultima instancia, la referencia en hablantes contemporaneos del individuo al que refiere el nombre en cuestion. Y, en ese caso, se podra apelar a la capacidad que esos hablantes contemporaneos del referente tienen de reconocer perceptualmente dicho referente. Esta capacidad de reconocimiento seria un sucedaneo de una descripcion definida.

En conclusion, Fernandez Moreno sostiene que hay al menos dos tipos de "descripciones" que, segun nos dice, son inmunes a los argumentos en torno a la ignorancia y el error. En primer lugar, en el caso de objetos contemporaneos y familiares para un hablante, este puede apelar a cierta capacidad suya de reconocimiento perceptual para determinar la referencia del nombre que utiliza. En segundo lugar, en el caso de objetos que un hablante no conoce perceptualmente, este puede apelar a descripciones parasitas, es decir, a descripciones que delegan la referencia en otros hablantes expertos de la comunidad linguistica a la que pertenece. Y, finalmente, en casos donde los hablantes expertos deleguen a su vez la referencia en otros hablantes expertos, tal proceso necesariamente se detendra al llegar a hablantes contemporaneos del objeto referido por el nombre.

La pregunta que surge al leer este ultimo capitulo de La referencia de los nombres propios es si realmente las descripciones parasitas a las que alude Fernandez Moreno son inmunes a los argumentos en torno a la ignorancia y el error. ?Son dichas descripciones efectivamente inmunes a las objeciones que plantean los teoricos causales a las concepciones descriptivistas de los nombres? ?Acaso los hablantes expertos no pueden ser todos ellos presa de errores o ignorancia con respecto a las descripciones que asocian a ciertos nombres propios? Si, aunque solo lo son, nos dice Fernandez Moreno, en "casos marginales y extremos" (p. 178). Sin embargo, no parece claro que el error solo se presente en tales casos. Pensemos que, en lo tocante a las capacidades de reconocimiento perceptual que un sujeto tiene, siempre cabe la posibilidad de errores. Por ejemplo, en determinado momento, creo reconocer a Jodie Foster cuando, en realidad, a quien estoy viendo es a Helen Hunt. El parecido entre ambas actrices hace que cometa un error al tratar de identificarlas. Y ese error que yo cometo puede ser un fenomeno mas o menos generalizado. Por otra parte, tampoco queda claro quienes deban contar como los expertos en quienes deleguemos la referencia de los nombres propios que usamos. ?Quienes seran los expertos en relacion con mi uso del nombre "Albert Einstein"? ?Los historiadores, los fisicos o la gente que estuvo cerca de el como sus amigos y familiares? Tampoco esta claro que "un experto", frente a cualquier otro hablante y usuario del lenguaje, este en un lugar privilegiado inmune al error y a la ignorancia. Antes los expertos consideraban que el nombre "Hornero" referia al autor de la Iliada y la Odisea, pero hoy en dia dudan de que realmente ese nombre refiera a una persona especifica. El punto es precisamente que los expertos pueden, al igual que los no expertos, ser presa de errores en las descripciones que asocian a ciertos nombres.

Es de celebrarse que La referencia de los nombres propios surja dentro de la comunidad filosofica de habla hispana abordando un tema tan importante en la agenda contemporanea de la filosofia del lenguaje: el problema de la determinacion de la referencia de los nombres propios. Cabe destacar el inteligente esfuerzo que Fernandez Moreno lleva a cabo para defender el descriptivismo. Tambien vale la pena destacar que enfrenta y responde justo las objeciones mas fuertes de la teoria causal de la referencia a la teoria descriptivista. Aunque, como senale en el parrafo anterior, su respuesta no parece ser totalmente convincente.

Un rasgo notable en el texto es, por un lado, el proposito de "no dejar fuera" ninguna idea importante de los principales autores que protagonizan el debate entre descriptivismo y causalismo; y, por otro, el intento del autor por ofrecer a la vez un breve compendio sobre el tema. Es notable la condensacion de informacion y argumentacion en unas cuantas paginas a lo largo de los cinco capitulos de este libro. Pese a la gran carga de informacion, el autor hace un gran esfuerzo por recoger, sintetizar y discutir a fondo las principales tesis de las concepciones sobre los nombres propios que analiza en su texto, y formular, en la parte final, una propuesta original. Sin restar merito a lo anterior, cabe senalar que tras haber recorrido las complejidades de las otras teorias que examina y discute, habria sido deseable que Fernandez Moreno hubiese dedicado mas espacio a desarrollar la teoria descriptivista que el mismo propone y defiende.

Por ultimo hay que senalar que en La referencia de los nombres propios de Luis Fernandez Moreno tenemos una excelente introduccion para todos aquellos que se acercan por primera vez al problema de la referencia, pero tambien interesantes aportaciones que, sin duda, estimularan la discusion entre los especialistas en el tema.

VICTOR CANTERO FLORES

Department of Philosophy

The University of Sheffield

pip07vc@sheffield.ac.uk
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Author:Cantero Flores, Victor
Publication:Critica
Article Type:Resena de libro
Date:Aug 1, 2007
Words:3441
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