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Lucius Aemilius Paullus and the rights of war/ Lucio Emilio Paulo y el derecho de guerra.

La figura de L. Emilio Paulo ha centrado la atencion tanto de los historiadores antiguos como de los modernos. A su relevancia militar demostrada por sus campanas consulares (en Liguria y Macedonia), asi como por su intervencion ante los lusitanos en Hispania Ulterior, debe anadirse la importancia de su descendencia al ser el padre biologico de Escipion Emiliano, circunstancia que condicionaria indudablemente la importante trayectoria publica de este durante los anos centrales del siglo II a. C. (2).

La irrupcion de Paulo en ambas vertientes de la expansion romana, tanto occidental como oriental, legitima el interes del personaje para el estudio de los criterios empleados por Roma en la aplicacion del ius belli y, en especial, a la hora de determinar si las reglas del juego en la gestion del binomio guerra-paz difirieron entre Oriente y Occidente. En consecuencia, nuestra intencion con el presente trabajo no es revisar de manera exhaustiva el conjunto de actividades del conquistador de Macedonia, sino ofrecer un marco de comparacion basado en el estudio de un aspecto especifico de la guerra: la aplicacion de las clausulas en caso de deditio y de las represalias en caso de oppugnatio (3), atendiendo a las diferencias existentes en funcion del contexto (Oriente-Occidente) y de la coyuntura historica del sometimiento.

1. Los estudios sobre L. Emilio Paulo

Los testimonios de los diversos autores antiguos ofrecen una vision de Paulo como la personificacion de las virtudes de la aristocracia romana (4). La valoracion por la historiografia contemporanea de las fuentes puede reducirse a dos grandes grupos. Desde el siglo XIX, un sector de la critica opto por asumir literalmente la vision hagiografica del personaje. Theodor Mommsen y Jules Michelet son buenos ejemplos de esta tendencia que considera a Emilio Paulo como personificacion de las virtudes de todo gobernante y jefe militar, en una interpretacion que ha ido perdiendo fuerza con el paso del tiempo (5).

Por su parte, la historiografia mas reciente se ha centrado en realizar una reflexion critica de la imagen que las diferentes fuentes ofrecen sobre el consul del 182. De este modo, Vianoli subraya la tendenciosidad de la historiografia clasica, especialmente centrandose en los testimonios de Polibio, Livio y Plutarco correspondientes a la III Guerra Macedonica. Entre las anecdotas mas significativas destacan la conversacion entre L. Emilio y Perseo tras la batalla de Pidna y la posterior captura del rey macedonio y, por otro lado, el episodio de la destruccion de las ciudades del Epiro. Todos los testimonios presentan al general romano como un lider solido y honorable frente al rey de Macedonia (6), lo que sirve para representar la contraposicion de dos personalidades: la de Perseo como la menos indicada para gobernar, y la de Paulo como la optima para ser un <<capo ideale>> (7). En cuanto a la campana en el Epiro, todas las fuentes coinciden en valorar la accion de Paulo como impropia de un magistrado, aunque tanto los autores griegos como los latinos justifican su actitud escudandose en las ordenes que el Senado le habia transmitido, trasladando asi la responsabilidad a los paires (8).

Por su parte, Reiter realizo tambien un estudio sobre el conquistador de Macedonia basandose en las tres fuentes principales que hemos citado anteriormente (9). Enfatiza, en primer termino, la influencia ejercida por Emilio Paulo sobre Polibio, siendo cliente suyo y acompanando posteriormente a Escipion Emiliano en sus campanas, circunstancia que explicaria su simpatia hacia los intereses de la gens Cornelia. Por otra parte, la vision creada por Livio sobre el general se centra mucho mas en los valores eticos y la capacidad militar que todo comandante debia poseer, ofreciendo numerosos ejemplos sobre la influencia de Emilio Paulo en la politica exterior romana, entre lo que destaca especialmente el filohelenismo del que hace gala y su genio militar, que le libro de la derrota en varias ocasiones (10). Finalmente, Plutarco dedica una de sus vidas paralelas a L. Emilio, en la que redunda sobre las virtudes del general como cualidades ejemplares de un lider politico y militar: tradicionalismo y religiosidad, modestia y humildad, consideracion y templanza, filohelenismo y filantropia (11). Su obra es considerada por Barzano como una <<hagiografia pagana>> (12), una opinion que tambien expresa Reiter cuando afirma que <<the personification of virtus and pietas is indefensible>> (13).

El estudio realizado en torno a los Cornelii Scipiones por parte de Elena Torregaray pone de manifiesto la extraordinaria influencia de L. Emilio Paulo sobre Escipion Emiliano, en base a la imitatio de este ultimo con respecto al vencedor de Pidna (14). El filohelenismo se convirtio en el sustrato ideologico de la formacion del <<Circulo de los Escipiones>>, un aspecto en el que Emilio Paulo desempeno una influencia fundamental. En efecto, tras la victoria en Pidna llevo a Roma la biblioteca del rey Perseo, que habria sido utilizada en la educacion de su hijo natural, siendo considerado el personaje con mayor contacto con la educacion y cultura griegas del momento (15). En la educacion del futuro destructor de Cartago y Numancia debio de pesar, no en menor medida, su amistad con Polibio y los consejos del filosofo griego Panecio. Las raices del filohelenismo de Emiliano pueden rastrearse, precisamente, en la educacion que le fue otorgada por su familia natural, los Aemilii, y por otro su adopcion por parte de los Escipiones (16).

Finalmente, los estudios centrados en la evolucion del imperialismo romano recurren a la figura de L. Emilio Paulo para poner de manifiesto el recrudecimiento de la politica exterior romana, especialmente a raiz de los sucesos acaecidos en el Epiro en 167. Autores como Frank, Scullard, Badian y Harris son los que mejor representan esta linea de investigacion, exponiendo la importancia de las relaciones personales de las grandes familias, los intereses economicos y la consecucion de gloria militar como los factores que imponen el desarrollo de la politica romana (17). La definicion de este periodo como <<imperialista>> se fundamenta en la base de los enfrentamientos belicos a los que Roma debe hacer frente, en un contexto de expansionismo durante la Republica Media que ha suscitado un encendido debate interpretativo (18).

2. Las campanas militares

De la carrera politica de L. Emilio Paulo, descrita con detalle en la obra de Plutarco, resulta de especial interes para nuestro estudio el desempeno de la pretura en Hispania Ulterior (191-189) y el desarrollo de los dos consulados, en Liguria (182-181) y Macedonia (168-167).

2.1. Hispania Ulterior (191-189)

La campana en Hispania de L. Emilio Paulo resulta poco conocida debido a los escasos testimonios transmitidos por las fuentes. Sabemos que fue elegido pretor para el ano 191, correspondiendole Ulterior en el sorteo de provincias. No obstante, se debe matizar que salio de Roma con 12 lictores y no con 6 como era costumbre entre los pretores (19), de modo que fue investido con imperium consular, lo que explicaria el hecho de que le fuese prorrogado el cargo como proconsul cuando expiro su mandato (20).

Centrandonos en la campana en si, existen dos versiones diferentes: la de Plutarco y la de Livio. Segun el primero, L. Emilio vencio dos veces en batalla a los <<barbaros>>, sin especificar las zonas en las que se desarrollaron los conflictos ni los pueblos en concreto contra los que se enfrento. Ademas, el biografo ofrece los datos referentes a las bajas en combate de los enemigos, que ascendieron a treinta mil. Menciona igualmente la rendicion a su paso 250 <<ciudades>>, que ofrecieron voluntariamente la sumision a Roma (21).

Los deficits de la narracion plutarquea pueden mitigarse parcialmente con el testimonio de Livio. El patavino se hace eco del primer ano de campana de L. Emilio mientras describe el triunfo de M'. Acilio sobre los etolios celebrado en el 190. Al parecer, en el desarrollo de las celebraciones el ambiente se vio empanado por la noticia, llegada desde Hispania Ulterior, de la derrota del entonces proconsul contra los lusitanos en territorio de los bastetanos, que hicieron retroceder al ejercito romano hasta refugiarse en el campamento obligandoles a llegar posteriormente hasta territorio pacificado (22). Este episodio es obviado por Plutarco en su narracion de los acontecimientos, sin que sea posible determinar si nos hallamos ante un desconocimiento de los hechos o un silencio voluntario. En este sentido, Troster opina que es posible que Plutarco no encontrara referencia alguna sobre lo sucedido en territorio bastetano (23).

Ademas de este episodio, Livio deja constancia de los logros del proconsul en el 189, ya que ante la ausencia de resultados el ano anterior, decidio atacar a los lusitanos. Habiendo reunido un nuevo ejercito por movilizacion general (tumultuario exercitu collecto signis collatis cum Lusitanis pugnauit), ataco el campamento lusitano, derrotando y poniendo en fuga a sus ocupantes. El resultado de esta intervencion fue la muerte de 18000 enemigos, la captura de 1300 prisioneros y el asalto del campamento (24).

El Bronce de Lascuta (25), tambien conocido como el Decreto de Emilio Paulo, ha servido a los historiadores para completar el conocimiento de la campana meridional del proconsul, considerando que dicha disposicion debia tener una relacion directa con los acontecimientos sucedidos en enero de 189 (26). El contenido de la inscripcion transmite la manumision de una serie de individuos, ciertos servei de la ciudad de Hasta, y el permiso para su establecimiento, tras su manumision en Turris Lascutana (27), una medida tomada seguramente despues de la campana militar y que estaba destinada a reorganizar el territorio recien pacificado para facilitar su control, debilitando a las entidades politicas mas poderosa (Hasta Regia) en beneficio de las mas debiles (Lascuta) que quizas se habian mostrado mas favorables a Roma (28). Se puede concluir que, en este caso, se trato de una clausula de tipo personal en el contexto posterior a la victoria romana, una decision que afectaria directamente a los bienes de los habitantes de la ciudad de Hasta. La actuacion contra los esclavos de un nucleo concreto cuenta con paralelos en la zona oriental (29).

Volviendo a la interpretacion de las fuentes literarias, la expresion de Livio en referencia a la toma del campamento (castra expugnata) manifiesta la victoria total (30). La suerte de los prisioneros nos es desconocida por ausencia de referencias en las fuentes, pero atendiendo a lo que propone Collas-Heddeland podrian haber sido considerados como parte del botin y, en consecuencia, utilizados para conseguir un beneficio economico mediante su venta (31).

Combinar los datos que nos ofrecen Livio y Plutarco resulta una tarea complicada, debido en gran parte al testimonio del biografo sobre la rendicion de nada menos que 250 <<ciudades>>. Es posible que este dato no se ajuste a la realidad hispana, y mucho menos a Ulterior, donde la tradicion urbana no estaba tan extendida como en Citerior (32). Debemos tener precaucion en un doble sentido: cuantitativo, con respecto al numero de ciudades, y cualitativo, en lo referente al concepto de ciudad. Este exceso verbal en el uso del termino <<ciudad>> sera denunciado por Estrabon a proposito de las campanas gracanas:

<<Cuando Polibio dice que Tiberio Graco ha destruido trescientas ciudades, sonrie [Posidonio], y dice que es en alabanza de Graco que Polibio llama ciudades a simples fortines, como se hace en los desfiles triunfales, y quizas no le falta razon, pues los generales y los historiadores incurren facilmente en falsedades, por su afan de embellecer los hechos>> (33).

Si tenemos en cuenta la victoria descrita por el patavino sobre los lusitanos, las cifras que maneja el autor, de aceptarse, pueden dar una idea del impacto que tuvo la victoria romana en la zona, de modo que existe la posibilidad que por efecto intimidatorio un gran numero de nucleos de poblacion decidieran entregarse a Roma. Sin embargo, la victoria debio revestir cierta importancia, ya que a su regreso a Roma se celebraron ceremonias religiosas por sus exitos (34), un hecho que Veleyo Paterculo interpreto como un Triunfo concedido a L. Emilio Paulo por su campana en Ulterior (35). En favor de esta posibilidad cabria aducir la inscripcion sufragada por uno de sus descendientes en el ano 50, en la cual se afirma claramente que Paulo <<triunfo tres veces>>, aunque los investigadores actualmente opinan que podria tratarse de una falsificacion (36). La comprobacion de este dato es dificultosa ante la ausencia en los fasti de referencias a un tercer triunfo (37), mas aun si tenemos en cuenta la alteracion de la memoria que la gens Aemilia pudo llevar a cabo, segun estudios recientes (38).

2.2. Liguria (182-181)

En el ano 182, L. Emilio Paulo continuo su carrera, esta vez como consul, siendole asignada como provincia Liguria. Su objetivo era someter a los ligures ingaunos, acusados de haber desarrollado actividades piraticas (39). Sin embargo, no fue hasta un ano despues cuando inicio la campana militar (40): las obligaciones consulares en Roma y el retraso en el traslado al territorio fueron claves para que Emilio Paulo no llevase a cabo ninguna accion considerable en el 182, por lo que el Senado decidio prorrogarle el mando al ano siguiente (41).

El ya proconsul entro con su ejercito en territorio de los ingaunos al comienzo de la primavera del 181, y cuando hubo acampado recibio una embajada de estos con el objetivo de solicitar la paz (42). La respuesta de L. Emilio es una muestra de la politica que Roma estaba dispuesta a seguir en su expansion exterior y que se puede rastrear por estos mismos anos en Liguria, como posteriormente en Hispania (43): la paz solo puede conseguirse mediante la rendicion incondicional, requisito impuesto por el Senado como metodo de conquista: Neganti Paulo nisi cum deditispacisci sepacem (44).

La embajada ligur, sin oponerse a la peticion, comunico al proconsul que la condicion de rendirse debia ser discutida con su pueblo, de modo que se decretaron decem dierum indutiae para ese proposito. No obstante, durante ese tiempo el campamento romano fue atacado por las tropas ligures, tornandose critica la situacion para las tropas de L. Emilio, que lograron finalmente rechazar al enemigo gracias a la habilidad tactica del general, aun sin la ayuda que el proconsul habia solicitado al Senado (45).

El enfrentamiento final final se desarrollo ante el campamento ingauno (46). Livio cifra el balance de la batalla en 15000 bajas ligures y 2300 prisioneros, afirmando que el proconsul se dirigio posteriormente a las costas, donde tomo cautivos a piratas y marineros, una accion complementada con la captura de treinta y dos naves por parte del duunviro naval C. Matieno (47). Tres dias despues de la victoria del proconsul se sometio el pueblo de los ligures ingaunos, previa entrega de rehenes (48). El incumplimiento de las indutiae por parte de los indigenas significaba una violacion grave de la fides, un casus belli incontestable que utilizaria L. Emilio para someter mediante las armas al pueblo ingauno.

Existe una doble version en cuanto a lo que Emilio Paulo solicito a los ingaunos tras el final del conflicto. Livio nos transmite que, despues de la batalla, los ingaunos se entregaron incondicionalmente, refiriendo solo, como ya hemos mencionado, la solicitud de rehenes como clausula de cumplimiento. Por su parte, Plutarco ofrece unos datos distintos a los del patavino que, sin embargo, pueden ser complementarios. Despues de la victoria en el campo de batalla, el proconsul no quiso acabar con el pueblo ingauno, aunque tuvo la oportunidad, de modo que les presento una <<propuesta humana y conciliadora>> (49). Las clausulas del sometimiento total de los ingaunos se concretaron en la entrega de todas las ciudades, cuyas murallas fueron derruidas, asi como la aportacion de las naves de que disponian, no permitiendoles poseer barcos mayores de tres filas de remos (50).

La demolicion del sistema defensivo supuso una decision encaminada a acabar con las estructuras militares del pueblo ligur y cuya defensa pasaba ahora, en consecuencia, a constituir responsabilidad de Roma (51). En este sentido, la negativa de varios pueblos a abandonar las armas responderia mas al temor de una desproteccion que a condicionamientos exclusivamente religiosos (52). Al mismo tiempo, la prohibicion de posesion de naves superiores a tres filas de remos limitaba el campo de accion de la pirateria ligur, por lo que con una sola accion militar se acababa con el doble peligro de los ingaunos por tierra y mar.

La destruccion de estructuras fortificadas, ya sean las murallas o el enclave completo, constituye una practica que puede rastrearse en Liguria durante las dos primeras decadas del siglo II. Tanto Q. Minucio Rufo (197), Q. Minucio Thermo (192), como L. Quincio Flaminino (192) (53) aplicaron represalias analogas contra los pueblos a los que se enfrentaron en la zona ligur. De este modo, se puede afirmar que se trato de una politica de actuacion comun entre los generales destinados a la region durante este periodo, siguiendo L. Emilio el modus operandi establecido por sus predecesores en el cargo.

El alcance de la victoria de Emilio Paulo queda reflejado por la peticion de paz perpetua por parte de los ingaunos (54) y por el Triunfo del general, en el cual no se exhibieron botin ni riquezas, desfilando tan solo los jefes ligures y los cautivos que se consiguieron en la batalla, cuyo numero no ha sido transmitido por las fuentes (55). Resulta interesante la referencia a 25 coronas aureas, una aportacion de las ciudades sometidas por Emilio Paulo, lo que significaria que, despues de la intervencion armada y por efecto intimidatorio, varios nucleos de los alrededores debieron someterse a Roma. Esta tradicion presentaria unas raices helenisticas, transmitidas a los romanos y cuya importancia ha sido estudiada por Coudry recientemente (56).

2.3. Macedonia (168-167)

Ante las dificultades que se presentaron en los primeros anos de la III Guerra Macedonica, el pueblo romano eligio a Emilio Paulo como consul para el ano 168, que se vio favorecido por la propaganda politica generada alrededor de sus previos exitos militares (57).

La primera actuacion de Emilio Paulo en Macedonia tuvo como objetivo la neutralizacion del rey Perseo, materializado en la batalla de Pidna (58). Con posterioridad al enfrentamiento, L. Emilio Paulo recibio la rendicion de un gran numero de nucleos (como veremos posteriormente), pero la propia ciudad de Pidna no envio, en un principio, parlamentarios para tratar las condiciones de su entrega. La huida del rey Perseo a Anfipolis, unida a la victoria romana, habia generado un ambiente de confusion que provoco el desacuerdo entre sus dirigentes. Finalmente, segun nos transmite Livio, Midonte y Pantauco fueron enviados a tratar la entrega de la ciudad, que se hizo efectiva con la salida de los soldados macedonios y el saqueo de la misma (Oppidum deditum militibus datur diripiendum (59)). Se aplico, por tanto, una medida de caracter punitivo contra los bienes de la ciudad cuya intencion era conseguir una gran cantidad de botin, sin que se llevaran a cabo represalias personales contra el grueso de la poblacion (60).

El segundo ambito de intervencion del consul se desarrollo en los momentos posteriores a la citada batalla y tras la huida del rey a Anfipolis (desde donde envio parlamentarios a Emilio Paulo), se produjo el sometimiento de varios personajes importantes del circulo cercano al rey, tales como Hipias, Midonte y Pantauco (61). Este hecho, junto con el desplazamiento del campamento romano a Pidna, provoco la inmediata rendicion de diversas ciudades (62): en primer lugar se rindio Berea, luego lo hicieron Tesalonica y Pela y, finalmente, se entregaron el resto de ciudades de Macedonia (63). Ante tal situacion, Emilio Paulo despacho legati a todos los nucleos dediticii, con el objetivo de evitar que se cometiera ninguna accion en contra de a los vencidos ante la paz recientemente conseguida (64), ademas de actuar como metodo persuasivo o de presion contra las facciones antirromanas. Esta decision podria entenderse como el asentamiento de guarniciones en las ciudades, lo que significaria una medida de tipo militar posterior a la rendicion, al menos hasta que se hubiese normalizado la situacion. Este hecho pudo suponer, asi, el control militar directo por parte de Roma de las ciudades rendidas, que tendrian la obligacion de albergar las tropas y asegurar su mantenimiento (65). En el desarrollo de la II Guerra Macedonica y el posterior conflicto contra Antioco III fue uno de los metodos mas utilizados para asegurar la estabilidad conseguida, como por ejemplo en el caso de Codrion en el ano 200 y Limeno en 191 (66). La politica seguida en los conflictos anteriores en el Mediterraneo Oriental, y la forma de rendicion de las ciudades nos hace pensar que, efectivamente, se procedio al asentamiento de guarniciones en las mismas.

Finalmente, el tercer ambito de actuacion de Emilio Paulo en Oriente es el mas controvertido: la intervencion en el Epiro y el saqueo de las ciudades de la zona. La politica de Roma en el Epiro durante todo el siglo II podria definirse como fluctuante, segun pone de manifiesto el estudio realizado por Scullard sobre el tema (67). Al finalizar la II Guerra Macedonica (200-196), las ciudades epirotas se encontraban entre los aliados romanos en el area, aunque no puede hablarse de una adhesion generalizada. Efectivamente, existia una discordancia entre los diferentes nucleos de la zona con respecto a la actitud que debia tomar con Roma. Estas discrepancias se hicieron evidentes durante el conflicto que enfrento a la potencia del Lacio con el rey Perseo, saliendo beneficiada la faccion antirromana que, si bien al principio de la contienda habia declarado su neutralidad, con el transcurrir del conflicto fue posicionandose a favor de Macedonia, lo que provoco, a su vez, el cambio de actitud de Roma hacia la region (68).

Tras el final de Reino de Macedonia en la batalla de Pidna, quedaba pendiente la situacion en el Epiro, que el Senado decidiria abordar en 167, enviando una carta al proconsul, L. Emilio Paulo en virtud de la cual se le concedia permiso para saquear las ciudades de esta zona como botin para su ejercito, un hecho que aparece mencionado tanto en Livio como en Plutarco (69). Desconocemos el nombre de los nucleos otorgados como botin, posiblemente debido a su elevado numero (70 en total), aunque Estrabon, utilizando un apunte de Polibio, afirma que la gran mayoria de estos pertenecian a los molosos (70).

En el camino de regreso a Roma tras su exitosa campana, el ejercito de Emilio Paulo se detuvo, asi pues, en el Epiro, exigiendo a cada ciudad que depositase extramuros sus fondos de metal precioso en un dia y una hora determinados, a cambio de retirar las guarniciones romanas que sus predecesores habian emplazado (missis centurionibus in singulas urbes, qui se dicerent ad praesidia deducenda uenisse, ut liberi Epirotae sicut Macedones essent) (71). Segun nos relatan las fuentes, el proconsul envio con antelacion a cada nucleo un destacamento con el fin de que estuvieran todos ellos situados al unisono en el momento acordado (72). Una vez salieron los principales de cada ciudad con las cantidades acordadas, se procedio sin previo aviso al saqueo general del casco urbano. El producto de la praeda alcanzo para entregar cuatrocientos denarios a cada jinete y doscientos a cada infante segun Livio (73), aunque Plutarco afirma que, una vez repartido el botin, cada soldado no recibio mas de once dracmas. Los datos que aporta el estudio del Triunfo de Emilio Paulo invitan a pensar que la distribucion del botin entre los soldados fue austera, lo que explicaria la posterior oposicion de las tropas a que su general desfilara por Roma (74). El numero de esclavos tambien difiere en funcion de la fuente, ya que, segun Estrabon, el total de cautivos fue de quince mil (75), mientras que tanto Livio como Plutarco afirman que la cifra ascendio a ciento cincuenta mil (76). Finalmente, existe una controversia suscitada por las fuentes sobre la intervencion del proconsul sobre las infraestructuras urbanas, ya que mientras el patavino afirma que fueron derruidas las murallas, el biografo se refiere a la destruccion total de los nucleos (77).

La actuacion del proconsul en este contexto fue--indica Plutarco--contraria a su (supuesta) naturaleza moderada y benigna (78). A pesar de contar con el permiso senatorial para los saqueos, la forma de actuar, recurriendo a una estratagema, se encuentra lejos de la fides romana. Los epirotas, aunque enemigos durante el conflicto macedonico, habian permanecido bajo control romano gracias a las guarniciones que se habian apostado y que Emilio Paulo prometio retirar, siendo este un pretexto para que las ciudades abrieran sus puertas, favoreciendo de este modo la entrada de las tropas romanas. En el momento en que aceptaron las condiciones del proconsul, se puede entender que confirmaban su entrega incondicional al mismo y, de ser asi, este hecho les conferia una serie de garantias que fueron ignoradas. De un lado, Emilio Paulo siguio las ordenes del Senado de fustigar las ciudades epirotas por su apoyo a Perseo, pero tambien es cierto que el modo en que se llevo a cabo bordeaba los limites de la legalidad.

No obstante, la imagen del general no fue danada por los autores antiguos, que inciden en el hecho de que L. Emilio se limito a seguir unas ordenes secretas del Senado, que habian concedido las ciudades de la zona como botin para su ejercito. De este modo, Paulo ha sido considerado como un general piadoso, pero a la vez al servicio de la Republica, de modo que no podia contravenir una orden directa de los patres. No obstante, varios autores modernos han defendido que, aunque la orden procedia directamente del Senado, el metodo utilizado surgio de la mente fria del proconsul, por lo que destruyen en parte la imagen creada por los clasicos (79). No es nuestro objetivo abordar la controversia surgida en torno a la figura del vencedor de Pidna, en especial debido a la problematica suscitada por ciertas opiniones radicales que proponen que el Emilio <<historico>> fue un general poco habil y profundamente inhumano80. Sin alcanzar estos limites, debemos aceptar el influjo ideologico al que nuestras fuentes se vieron indudablemente sometidas, de modo que tanto el episodio del Epiro como el reparto de beneficios a los soldados constituyan justificaciones para realzar los aspectos positivos de la persona del general.

3. Comparacion de la naturaleza de las solicitudes

Con la informacion existente sobre las campanas de L. Emilio Paulo puede afirmarse que existieron algunas diferencias en la aplicacion de las clausulas de rendicion y represalias dependiendo de la zona en que se desarrollaran (81). Mientras en Occidente las decisiones del magistrado se centraron en aspectos personales (prisioneros y rehenes) y militares (destruccion de murallas), en Oriente se opto por el saqueo y el control militar mediante la imposicion de guarniciones.

Debemos tener en cuenta el contexto en el que se desarrollan los conflictos para entender la gama de decisiones sobre los vencidos tomados por el propio general romano. En Occidente hallamos una situacion politica y militar inestable, siendo el objetivo asegurar las fronteras de los territorios que se iban sometiendo a la causa romana. En este contexto, Emilio Paulo no recurrio a la destruccion total de los nucleos de poblacion ni a la aplicacion de medidas severas contra la vida de los habitantes, aun en los casos en los que se hallaba legitimado por el ius belli. Asi, en el ambito de los ligures, el incumplimiento de las indutiae por parte de los ingaunos significaba una contravencion directa de la fides y, por tanto, ofrecia al proconsul plenos poderes para aplicar las represalias que encontrara oportunas una vez hubiera sometido a dicho pueblo. El proconsul se limito a solicitar por parte de los indigenas la entrega de un numero indeterminado de rehenes, sus ciudades y sus naves. Aun asi, los piratas y marineros fueron hechos prisioneros (82), procediendo despues a la destruccion de las murallas de las ciudades. Se puede afirmar que en la campana ligur L. Emilio aplico una serie de clausulas en funcion de las necesidades especificas en la zona: por un lado, personales para asegurar el cumplimiento de los pactos y, por otro lado, sobre los bienes para mermar la capacidad militar y maritima de los ingaunos.

La demostracion de fuerza militar efectuada en Hispania y Liguria responderia a una estrategia de control del hinterland, lo que conllevaria la rendicion de otros nucleos mediante la intimidacion (83). Asi sucederia con los 250 oppida que, tras la victoria en el campo de batalla, se someterian a Roma en Lusitania. Por otra parte, la destruccion de infraestructuras desempenaria un papel fundamental a la hora de privar a los pueblos de un sistema de autodefensa, debiendo estos, en lo sucesivo, recurrir a la potencia del Lacio para asegurar su pervivencia, como sucederia en Liguria en los dias posteriores a la rendicion de los ingaunos.

Ante la escasez de recursos de las zonas sometidas (84) dificilmente se podian satisfacer las demandas de tipo economico, de modo que el beneficio de las campanas debia extraerse de otras fuentes, como la venta de los prisioneros, una suerte que debieron correr los 1300 lusitanos capturados por las tropas romanas. La ausencia de datos en la documentacion literaria sobre la solicitud de indemnizaciones de guerra no significa que este tipo de imposiciones no se hubieran solicitado, como se deduce de la campana celtiberica de Ti. Sempronio Graco, que impuso el pago de una serie de cantidades que fueron condonadas en los momentos posteriores a la intervencion del general (85). Es posible que para Liguria se diese un caso parecido, aunque no existen referencias que nos permitan afirmarlo taxativamente.

La actuacion de Paulo en Oriente, centrada en la III Guerra Macedonica, presenta, por contraste, un contexto y unas motivaciones diferentes. Se trato, en primer lugar, de una guerra a gran escala y continuacion del anterior conflicto (II Guerra Macedonica, 200-197); en segundo termino, los territorios en que se desarrollo no pertenecian al ambito provincial romano (86), de modo que la proteccion de las fronteras (propia de la actuacion romana en Occidente) cedia paso aqui a la defensa de los intereses de los aliados de Roma. Como ya senala Badian, sera a partir de la III Guerra Macedonica cuando la politica de la potencia italica en Oriente cambie del protectorado hacia la dominacion (87), por lo que nos encontramos ante un conflicto complejo que representa esta mutacion en la mentalidad romana, primando el control militar, la intimidacion y el beneficio economico sobre cualquier otro tipo de solicitud. Se explicaria asi la decision de Emilio Paulo de enviar guarniciones a las ciudades que se habian entregado en los momentos posteriores de la conquista de Pidna, como tambien justificaria el saqueo de esta ultima, orientado a conseguir el mayor beneficio posible de la campana (88), una practica que ya se constata en conflictos anteriores en la zona oriental. En el territorio macedonico, las clausulas aplicadas difirieron en funcion del metodo de sumision a Roma, determinando la suerte de Pidna, que fue saqueada, y de las ciudades rendidas a las que se impusieron guarniciones.

El episodio del Epiro es el mas significativo, ya que muestra, a nuestro entender, el cambio de concepcion en Roma con respecto a su actitud hacia el exterior. La decision senatorial de ofrecer al ejercito de Emilio Paulo las ciudades de la zona como botin demuestra que primaba el interes crematistico sobre la legalidad. En efecto, las ciudades del Epiro se consideraban dediticias desde unos meses antes de Pidna, cuando L. Anicio Galo las sometio y aposto guarniciones en ellas. Pero, mas alla del saqueo y destruccion de estos nucleos, es la propia actitud del Senado ante un incumplimiento de la fides y el ius belli lo que resulta mas llamativo, ya que si bien la orden de saqueo provino de dicho organo, pudo ser Emilio Paulo responsable de decidir el metodo de intervencion, que no parece haber sido objeto de critica posterior en Italia (89). Si en los anos anteriores existieron casos concretos de incumplimiento de la praxis militar y juridica, unos acontecimientos que el Senado habia controlado y castigado (90), el episodio del Epiro sienta las bases de una nueva politica senatorial mas laxa con estos aspectos, como puede apreciarse en la posterior impunidad de Ser. Sulpicio Galba tras sus abusos en Lusitania en los anos 150-149 (91).

Las intervenciones de Emilio Paulo se insertan en un contexto mas amplio de estudio, el del imperialismo romano durante la primera mitad del siglo II. La ultima intervencion en Macedonia podria definirse como fruto de una evolucion de la politica exterior romana hacia el pragmatismo (92).

Los motivos economicos de la expansion romana constituyen uno de los puntos centrales en la investigacion de Harris sobre el Imperialismo (93): la obtencion de botin y de indemnizaciones de guerra, la venta de los prisioneros y el control sobre los recursos naturales habrian condicionado, si no determinado, los ritmos y objetivos del proceso de expansion ultramarina, en el que el interes personal de los actores de la conquista (94). Pero, como hemos visto, las campanas de L. Emilio se caracterizan por la ausencia de referencias a dicho beneficio, a excepcion del caso de la III Guerra Macedonica. Es significativo, y probablemente sospechoso de reelaboracion historica, el silencio de las fuentes acerca del posible beneficio economico obtenido por el vencedor de Pidna en sus anteriores campanas, y mas teniendo en cuenta que la celebracion del Triunfo ofrecia una gran oportunidad de presentar los logros conseguidos, entre los cuales se encontraban las riquezas procedentes del territorio enemigo (95). La campana en Hispania debio aportar, indudablemente, una serie de ingresos, fruto de la entrega de las ciudades y de la posible venta de los prisioneros de guerra. Pero estos datos no se recogen en las fuentes, debido sobre todo a que el pretor (luego proconsul) no recibio el Triunfo por dicha intervencion. En cuanto a la campana ligur observamos como la actitud del entonces consul se centra en aplicar unas condiciones de rendicion asumibles, con el objetivo de mejorar la imagen de Roma frente a los diferentes pueblos ligures y consiguiendo el Triunfo sin aportar gran cantidad de oro y plata (excepcion hecha de las coronas de oro, como senalamos). Finalmente, la magnificencia del Triunfo sobre el rey Perseo, con la exhibicion de una gran cantidad de riquezas que provenian del saqueo de Pidna y del patrimonio personal del propio rey (96), se ve de nuevo mostrada en la documentacion con el enfasis de las fuentes en subrayar el escaso interes del imperator en dichos bienes, abonandose, de nuevo, el topos de austeridad. Esta actitud, ciertamente, se aleja del patron habitual en el comportamiento de los generales, estudiado por Harris y Brennan (97).

Las intervenciones de un mismo magistrado en diversos contextos guardan, como hemos visto, un nexo comun de actuacion contra los pueblos sometidos. Aun asi, esta afirmacion se encuentra matizada por factores diacronicos, como el periodo de aprendizaje y maduracion del general en sucesivas campanas y la evolucion del ambiente politico en Roma, que en este caso tuvo como consecuencia el profundo cambio en el seno de la aristocracia de la potencia italica en las relaciones exteriores de la potencia italica con Oriente.

Jose Antonio MARTINEZ MORCILLO

Universitat de les Illes Balears / Universidad de las Islas Baleares

josea.martinez@uib.es

Fecha de recepcion: 15-II-2012; aceptacion definitiva: 10-VII-2012 BIBLID [0212-2052(2012)30;271-292]

(1.) Trabajo realizado gracias a la concesion de una Beca Predoctoral de Personal Investigador desde 2009 (BOIB num. 92 de 25/06/2009), concedida por la Direccio General de Recerca, Desenvolupament Tecnologic i Innovacio. Conselleria d'Innovacio, Interior i Justicia. Govern de les Illes Balears, cofinanciada por el Fondo Social Europeo. Al mismo tiempo, el trabajo se inscribe en el ambito del Proyecto <<Alianzas, confederaciones y diplomacia en Occidente mediterraneo (siglos III-I a.C.)>> (HAR2011-27782), Direccion General de Investigacion y Gestion del Plan Nacional de I+D+I, Ministerio de Economia y Competitividad, Gobierno de Espana.

(2.) Astin, A. E.: Scipio Aemilianus. Oxford, 1967, 12. En adelante, todas las fechas son a. C.

(3.) La deditio ha centrado la atencion de gran parte de la historiografia, desarrollandose toda una serie de estudios encargados de definir la naturaleza juridica de la misma y de sus implicaciones. Suponia la entrega incondicional del pueblo (o pueblos) sometidos, conllevando una serie de exigencias por parte de la potencia dominante, tanto en requisitos directos del armisticio como en la satisfaccion de indemnizaciones de guerra. Vid. Taubler, E.: <<Imperium Romanum: Studien zur Entwickelunggsgeschichte des romischen Reichs, I: Die staatsvertrage und Vertragsverhaltnisse>>, Classical Philology 10, 1915, pp. 341-344; Paradisi, B.: <<Deditio in fidem>>, Studi in honore di A. Olmi. Milan, 1940, pp. 195 y ss.; Visscher, F. d.: <<La deditio internationale et l'affaire des Fourches Caudines>>, CRAI, 1946, pp. 82-95; Bellini, V.: <<Deditio in fidem>>, RHD 41, 1964, pp. 488 y ss.; Dahlheim, W.: Deditio und societas. Munich, 1965; Flurl, W.: Deditio in fidem: Untersuchungen zu Livius and Polybios. Munich, 1969; 2iegler, K. H.: <<Deditio und fides im romischen Volkerrecht>>, ZRG 108, 1991, pp. 279-285. La segunda forma de sumision a Roma se producia por el fracaso de la via diplomatica y suponia el asalto al nucleo habitado, ante lo cual el general contaba con mayor potestad a la hora de aplicar las condiciones de paz, mutando el concepto de indemnizacion hacia el de represalia, con mayor libertad a la hora de imponer castigos fisicos, esclavitud e, incluso, destruccion de murallas o la ciudad al completo. Vid. Garcia Riaza, E.: Celtiberos y lusitanos frente a Roma: Diplomacia y derecho de guerra. Vitoria, 2002, pp. 226-266; id. : <<Derecho de Guerra en Occidente durante la expansion romano-republicana. Planteamientos metodologicos>>, en Garcia Riaza, E. (ed.): De Fonteras a Provincias. Interaccion e integracion (ss. III-Ia.C.). Palma de Mallorca, 2011, pp. 31-66.

(4.) Vianoli, R.: <<Carattere e tendenza della tradizione su L. Emilio Paulo>>, en Sordi, M. (a cura di), Contributi frll'Istituto di storia antica. Milan, 1972, p. 78; Reiter, W.: Aemilius Paullus. Conqueror of Greece. Londres-Nueva York-Sydney, 1988; Barzano, A.: <<Biografia pagana como agiografia. Il caso della vita plutarchea di Lucio Emilio Paolo>>, RIL 128, 1994, pp. 403-424.

(5.) Vi'd. Michelet, J.: History of the Roman Republic. Londres, 1847; Mommsen, t.: Romische Geschichte I, Berlin, 1912.

(6.) Pol. 19.20; Liv. 45.7-8; Diod. 30.23.1-2; Plut. Aem. 26.7. El elemento patetico de la

figura de Perseo aparece en Liv. 45.7.5: ...pullo amictu filio Perseus ingressus est castra nullo suorum alio comite...

(7.) Vianoli, R.: 1972, 78. La autora se basa en el testimonio de Polibio, que confiere a L. Emilio toda una serie de virtudes que se ajustan a la de un jefe ideal. Pol. 9.14.2-16.2. Vi'd. Pedech, P.: La methode historique de Polybe. Paris, 1964, p. 221.

(8.) Pol. 30.13.11; Liv. 45.34.1; Plut. Aem. 29.1.

(9.) Vid. Reiter W.: 1988.

(10.) Vianoli, R.: 1972, 83; Troster, M.: <<?Una especie de hagiografia? Plutarco y la tradicion historica en la Vida de emilio Paulo>>, Gerion 28, 1, 2010, p. 199.

(11.) Troster, M.: 2010, p. 196. Segun este autor, las versiones de Plutarco y Livio estan encaminadas a ensalzar la figura de Emilio Paulo, aunque cada uno de acuerdo con la finalidad de su obra: el primero lo caracteriza como politico humano y filohelenico, mientras el segundo lo hace como digno representante de la Republica. Por otra parte, Holland afirma que Plutarco considera a Emilio Paulo como el modelo de estadista- filosofo de perfil platonico que sabe controlar sus pasiones. Vid. Holland, L.: <<Plutarch's Aemilius Paullus and the Model of the Philosopher Statesman>>, de Blois, L. et al. (eds.): The Statesman in Plutarch's Works. Proceedings of the Sisth International Conference of the International Plutarch Society, vol. 2: The Statesman in Plutarch's Greek and Roman Lives. Leiden, 2005, pp. 269-279.

(12.) Barzano, A.: 1994, 404.

(13.) Reiter, W.: 1988, 106.

(14.) Torregaray, E.: La Elaboracion de la Tradicion sobre los Cornelii Scipiones: pasado historico y conformacion simbolica. Zaragoza, 1998, 211.

(15.) Pol. 31.23.4; Plut. Aem. 28.11; Astin, A. E.: 1967, pp. 15-16; Torregaray, E.: 1998, p. 211.

(16.) Para un estudio mas profundo del filohelenismo vid. Ferrary, J.-L.: Philhellenisme et imperialisme. Aspects ideologiques de la conquete romaine du monde hellenistique. De la seconde guerre de Macedoine a la guerre contre Mithridate. Roma, 1988.

(17.) Vid. Frank, T.: Roman Imperialism. Nueva York, 1914; Scullard, H. H.: <<Charops and Roman Policy in Epirus>>, JRS 35, 1945, pp. 58-64; Badian, E.: Rome Imperialism in the late Republic. Oxford, 1968; Scullard, H. H.: Roman Politics, 220-150 B.C.. Londres, 1973; Harris, W. V.: War and Imperialism in Republican Rome. 327-70 B.C.. Oxford, 1985.

(18.) Ademas de los titulos anteriormente expuestos, vid.: Capelle, W.: <<Griechische Ethik und romische Imperialismus>>, Klio 25, 1934, pp. 134 ss.; Carcopino, J.: Las etapas del Imperialismo Romano. Buenos Aires, 1968; Veyne, P.: <<Y a-t-il eu un imperialisme romain?>>, MEFRA 1975, pp. 793-855; Perelli, L.: Imperialismo, capitalismo e rivoluzione culturale nella prima meta del II secolo a.C.. Torino, 1975; Gabba, E.: <<Aspetti culturali dell'imperialismo romano>>, Athenaeum 55, 1977, pp. 49-74; Garnsey, P. D. A. y Whittaker, C. R. (eds.): Imperialism in the Ancient World, Cambridge, 1978; Munoz, F. A.: Los inicios del imperialismo romano. La politica exterior romana entre la Primera y la Segunda Guerra Punica. Granada, 1986.

(19.) Plut. Aem. 4.2.

(20.) La dignidad procunsular le fue investida para el ano 190. Broughton, R. S.: The Magistrates of the Roman Republic. Nueva York, 1951, p. 357; Millar F.: <<The Political Character of the Classical Roman Republic, 200-151 B.C.>>, JRS 74, 1984, 12; Salinas de Frias, M.: El Gobierno de las Provincias hispanas durante la Republica Romana (218-27 a.C.). Salamanca, 1995, p. 174.

(21.) Plut. Aem. 4.3. Se desconoce el nombre de dichas ciudades. Briscoe afirma que la derrota que Emilio Paulo sufrio contra los lusitanos es convertida en victoria por Plutarco, de modo que se trataria de un caso de manipulacion. Vid. Briscoe, J.: A Commentary on Livy Books XXXIV-XXXVII. Nueva York, 2003, 363.

(22.) Liv. 47.46.7-8; Oros. 4.20.23.

(23.) Troster, M.: 2010, p. 200.

(24.) Liv. 47.57.5-6.

(25.) CIL I2, 614; CIL II, 5041; ILS, 15; ILLRPII, 514.

(26.) Garcia Moreno, L. A.: <<Sobre el decreto de Paulo Emilio y la Turris Lascutana>>, Epigrafia Hispanica de Epoca Romano-Republicana. Zaragoza, 1986, p. 200; Hidalgo de la Vega, M. J.: <<El Bronce de Lascuta: un balance historiografico>>, Studia Historica. Historia Antigua 7, 1989, p. 60.

(27.) Marco Simon, R: <<La manumissio oficial de Emilio Paulo en el marco de la politica internacional romana del siglo II a.C.>>, Epigrafia romana en epoca republicana. Zaragoza, 1986, pp. 219-226. El estatuto de este asentamiento es un aspecto aun no resuelto, pero la afirmacion de que se les otorgara la ciudadania latina es incompatible con la referencia de Plinio sobre Lascuta como ciuitas stipendiaria (Plin. NH. 3.15).

(28.) Diaz Arino, B.: <<La administracion provincial romana durante la Republica a traves de la documentacion epigrafica: el caso de Hispania>>, en Garcia Riaza, E. (ed.): 2011, p. 108.

(29.) En el ano 171, en el contexto de la III Guerra Macedonica, el pretor C. Lucrecio Galo logro la rendicion de la ciudad de Tebas, entregando la ciudad a la faccion politica afin a los intereses romanos y vendiendo los esclavos de los hombres que pertenecian a la faccion contraria. Liv. 42.63.12.

(30.) La victoria total otorgaba al magistrado un amplio abanico de decisiones sobre el terreno. Podemos encontrar numerosos paralelismos en este periodo, como la campana de Ap. Claudio Pulcher en 185 contra los ingaunos, que sufrieron muchos de ellos la pena de muerte por enfrentarse a Roma (Liv. 39.32.2-4), o la de L. Apustio en el ano 200 en la ciudad de Antipatrea, condenando a los adultos con su vida (Liv. 31.27.4).

(31.) Collas-Heddeland, E.: <<Faut-il liberer les prisonniers de guerre? Pratiques grecques et pratiques romaines>>, en Coudry, M. y Humm, H. (eds.): Praeda. Butin de guerre et societe dans la Rome republicaine. Stuttgart, 2009, p. 239. Existieron, asimismo, casos en los que los prisioneros fueron utilizados como medida de presion o de negociacion para asegurar la llegada a buen termino de tratados de paz.

(32.) Sobre el proceso evolutivo de los patrones de habitat en Lusitania, vid. Salinas de Frias, M.: <<La conquista romana de la Meseta Occidental>>, Zona Arqueologica 12, 2008 (Ejemplar dedicado a: Arqueologia Vettona: La meseta occidental en la edad del hierro), pp. 394-407; id.: <<Provincia Hispania Vlterior Lusitania: imagen literaria y realidad politica de una provincia romana de Occidente>>, en Santos Yanguas, J. y Torregaray Pagola, E. (eds.): Lavdes provinciarvm: retorica y politica en la representacion del imperio romano, 2007, pp. 197-214. Asimismo, sobre la intervencion romana en la Peninsula Iberica, vid. Salinas de Frias. M.: <<In castreis Scipionis. ejercito y politica en Roma durante el siglo II a. C.>>, en Palao Vicente, J. J. (ed.): Militares y civiles en la antigua Roma: dos mundos diferentes, dos mundos unidos. Salamanca, 2010, 15-30.

(33.) Str. 163.

(34.) Liv. 37.58.5.

(35.) Vell. 1.9.3.

(36.) Bastien, J.-L.: Le Triomphe Romain et son utilisation politique a Rome aux trois derniers siecles de la Republique. Roma, 2007, pp. 99 y 116-117; Beard, M.: El Triunfo Romano. Una historia de Roma a traves de la celebracion de sus victorias. Madrid, 2008, pp. 108 y 472.

(37.) Briscoe, J.: 2003, p. 392.

(38.) Blasi, M.: <<Manipolazione della memoria o scherzo della memoria? I tre trionfi di Lucio Emilio Paolo>>, Archeologia Classica 59, 2008, p. 365.

(39.) Liv. 40.18.4; 28.7; Plut. Aem. 6; Harris, W. V.: <<Roman Expansion in the West>>, en Astin, A. E. (ed.): The Cambridge Ancient History Vol. VIII: Rome and the Mediterranean to 133 B.C., Cambridge, 1989, p. 115.

(40.) Broijghton, R. S.: 1951, pp. 381 y 384.

(41.) Los dos consules recibieron orden de reclutar cuatro nuevas legiones, ademas de hacer lo propio con diferentes tropas aliadas y de latinos, cuyo destino fue la Galia Cisalpina para servir a las ordenes de M. Marcelo, cuyo mando habia sido prorrogado. Este hecho habria provocado dicho retraso en la salida de Emilio Paulo a Liguria y su mandato fue prorrogado un ano mas. Vi'd. Liv. 40.1.5-6; Briscoe, J.: A Commentary in Livy Books 3840. Nueva York, 2008, p. 472.

(42.) Liv. 40.25.2. Legati ad eumper speciempacispetendae speculatum uenerunt.

(43.) La campana de M. Claudio Marcelo contra los apuanos en el 182 se resolvio con la entrega de las armas por parte de estos ultimos, pero la carta que el consul envio al Senado y la respuesta posterior de los patres muestran la politica que Roma seguiria estos anos: corresponde al magistrado la eleccion de las condiciones de pacificacion, siempre que sean adecuadas y se atengan al bellum iustum, el ius belli y la fides, respetando la integridad de los pueblos entregados sin presentar batalla. Por otra parte, la deditio celtiberica del 151 es un caso significativo. El Senado no acepto los acuerdos alcanzados por M. Claudio Marcelo con belos, titos y arevacos y exigio la deditio de estas comunidades como paso previo para la firma de la paz, de modo que Marcelo tuvo que iniciar las hostilidades y conseguir la rendicion de todos ellos. Vi'd. Garcia Riaza, E.: 2002, pp. 148- 149.

(44.) Liv. 40.25.3.

(45.) La ayuda fue solicitada al proconsul M. Marcelo, que ya se encontraba en Roma y al que le fue imposible llegar a Liguria. Vid. Bonnefond-Coudry, M.: Le Senat de la Republique Romain. De la Guerre d'Hannibal a Auguste. Roma, 1989, p. 467.

(46.) Liv. 40.28.1-5.

(47.) Liv. 40.28.6-7. Gubernatores nautaeque conquisiti, qui <in> praedatoriis fuissent nauibus, atque omnes in custodiam coniecti. et a C. Matieno duumuiro naues eius generis in Ligustina ora triginta duae captae sunt.

(48.) Liv. 40.28.6. Triduo post Ligurum Ingaunorum nomen omne obsidibus datis in dicionem uenit. No se especifica en este caso el numero exacto de obsides que finalmente fueron entregados a Roma. La entrega de rehenes servia como uso diplomatico o garantia de compromiso de un acuerdo politico o militar, ademas de servir como medio de presion hacia las comunidades sometidas. Vid. Garcia Riaza, E.: <<La funcion de los rehenes en la diplomacia hispano-romana>>, MHA, 18, 1997, 81-107; id.: 2002; Alvarez Perez- Sostoa, D.: <<El confinamiento de los prisioneros de guerra y rehenes en la Roma republicana>>, en Torregaray, E. (ed.): Puesta en escena y escenarios en la diplomacia romana, Veleia, 26, Dossier monografico, 2009, 153-171.

(49.) Plut. Aem. 6.4

(50.) Ibid. 6.6-7.

(51.) La destruccion de murallas puede rastrearse en el contexto hispano a traves de los testimonios de varios autores. De este modo, tanto Caton como Graco impusieron la demolicion de las fortificaciones como condicion de rendicion. Liv. 39.17.11-12; Plut. Cat. Ma. 10.3; App. Iber. 41; Floro 1.33.9.

(52.) Garcia Riaza, E.: 2002, pp. 204-214; id.: 2011, pp. 52-53.

(53.) Q. Minucio Rufo sometio a los Ilvates en el 197, incendiando Clastidio (Liv. 33.31.35); Q. Minucio Thermo se enfrento a diversos pueblos ligures en 192, destruyendo los enclaves fortificados (Liv. 35.21.7-11); finalmente, L. Quincio Flaminino siguio la misma politica ese mismo ano (Liv. 35.40.4).

(54.) Liv. 40.34.9; Barzano, A.: <<Il trasferimento dei Liguri Apuani nel Sannio del 180-179 a.C.>>, en Sordi, M. (a cura di): Coerzioni e mobilita umana nel Mondo Antico Contributi dell'Istituto di Storia Antica, Roma, 1995, p. 177.

(55.) Liv. 40.34.8. Transtulit coronas aureas quinque et uiginti, necpraeterea quicquam auri argentique in eo triumpho latum. captiui multi principes Ligurum antea currum ducti. Barzano, A.: 1995, p. 178; Auliard, C.: Victoires et Triomphes a Rome. Droit et realites sous la Republique. Paris, 2001, p. 172; Beard, M.: 2008, p. 108.

(56.) Coudry, M.: <<Les origines republicaines de l'or coronaire>>, Coudry, M. y Humm, H. (eds.): 2009, pp. 153-186. La entrega de coronas de oro (aurum coronarium) adquirieron un valor simbolico, representando la sumision al general victorioso, una practica muy extendida en el mundo oriental que en occidente se fue generalizando a medida que crecia la influencia de Roma.

(57.) Plut. Aem. 7.1-2; 11.1-4. Plutarco se encarga de realizar una defensa de Emilio Paulo en base a la mala gestion de los anteriores consules en la guerra contra Perseo y a la aclamacion popular despues de su eleccion.

(58.) Para un estudio detallado de la batalla vid. Hammond, N. G. L.: <<The Battle of Pydna>>, The Journal of Hellenic Studies 104, 1984, pp. 31-47.

(59.) Liv. 44.45.7.

(60.) Sobre el botin vid. Coudry, M.: <<Partage et gestion du butin dans le Rome republicaine: procedures et enjeux>>, en Coudry, M. y Humm H.: 2009, pp. 21-80.

(61.) Liv. 44.45.2. Interim Hippias et Midon et Pantauchus, principes amicorum regis, Beroea, quo ex acie confugerant, ipsi ad consulem profecti Romanis se dedunt.

(62.) Un aspecto que se va repitiendo durante el transcurso de la guerra en Oriente son las deditiones provocadas por el efecto intimidatorio que la actuacion del ejercito romano infunde. Vid. Desideri, P.: <<Come prigioneri di guerra (Pol. 24.13.4): gli Achei dall'Alleanza alla sottomissione a Roma>>, Studia Historica. Historia Antigua 25, 2007, pp. 171-179. Los casos mas significativos sobre rendiciones provocadas por la intimidacion del ejercito romano los tenemos en Hispania durante la II Guerra Punica: los ilergetes, Castulo e Iliturgis son buenos ejemplos de ello. Vid. Garcia Riaza, E.: <<Derecho de guerra romano en Hispania (218-205 a.C.)>>, MHA 19-20, 1998-99, p. 208.

(63.) Liv. 44.45.5. Ipse propius mare ad Pydnam castra mouit. Beroea primum, deinde Thessalonica et Pella et deinceps omnis ferme Macedonia intra biduum dedita.

(64.) Liv. 44.46.1. Paulus per omnes deditas ciuitates dimissis, qui praeessent, ne qua iniuria in noua pace uictis fieret.

(65.) Algunos autores ven en ello una forma de fiscalidad encubierta, ya que de esta forma serian las ciudades las que tenian que acarrear los costes de mantenimiento de las tropas. Vid. Naco del Hoyo, T.: <<Milites in oppidis hibernabant. El hospitium militare invernal en ciudades peregrinas y los abusos de la hospitalidad sub tectis durante la Republica>>, DHA 27, 2, 2001, pp. 63-90.

(66.) Codrion fue rendida por L. Apustio, legado de P. Sulpicio Galba, en el ano 200 durante la guerra contra Filipo V (Liv. 31.27.5-6). Por su parte, Limeno, junto con otras ciudades, se rindieron al consul M. Acilio Glabrio en el 191 (Liv. 36.14.2-3; 6; 11).

(67.) Scullard, H. H.: 1945.

(68.) Ibid.: 58-59.

(69.) Liv. 45.34.1; Plut. Aem. 30.1.

(70.) Str. 7.7.3; Polib. 30.15. Despues de la desaparicion de la monarquia en el Epiro (c. 233 a. C.) la predominancia de los molosos dio como resultado un Koinon de todos los epirotas cuyo centro se encontraria en Caonia. Esta liga se disolvio en el 170, cuando decidieron dar apoyo a Macedonia, a excepcion de los tesprotios y los caonios, que optaron por seguir fieles a Roma. Vid. Scullard, H. H.: 1945, p. 58.

(71.) Liv. 45.34.1. Estas guarniciones fueron las que habia apostado el propretor L. Anicio Galo ese mismo ano, en el 167, en las ciudades del Epiro, la mayoria de las cuales pertenecian a los molosos. Vid. Liv. 45.26.4.

(72.) Existe en las fuentes una divergencia de explicaciones, ya que segun Livio (45.34.4) estaba formado por tribunos y centuriones (edita tribunis centirionibusque erant quae agerentur). Mientras que Plutarco (Aem. 29.4) afirma que dichos destacamentos estaban formados por soldados con su comandante.

(73.) Liv. 45.34.5.

(74.) Vid. Beard, M.: 2008, p. 219.

(75.) Str. ibid.

(76.) Liv. ibid.; Plut. ibid.

(77.) Liv. 45.34.6; Plut Aem. 29.4.

(78.) Plut. Aem. 30.1. El objetivo de Plutarco es realzar las virtudes de Emilio Paulo y ofrecer una imagen positiva del consul, restando importancia a lo sucedido en el Epiro y cargando la responsabilidad a las ordenes emitidas desde el Senado.

(79.) Vianoli, R.: 1972, pp. 88 y ss.; Troster, M.: 2010, pp. 200-201.

(80.) Barzano, A.: 1994, p. 423.

(81.) Para una clasificacion de clausulas y represalias, vid. Garcia Riaza, E.: 2002, pp. 175-224; 226-264; id.: 2011, pp. 42-63. En caso de deditio, el imperium del magistrado quedaba limitado a una serie de actuaciones que excluian los castigos fisicos y la esclavizacion, de modo que las demandas podian ser de tipo personal (solicitud de rehenes), economico (indemnizaciones diversas) y de tipo militar (guarniciones, servicio a Roma). Por su parte, en caso de oppugnatio el concepto <<indemnizacion>> cedia paso al de <<represalia>>, pudiendose encuadrar en actuacion sobre bienes (saqueo, destruccion de infraestructuras y de ciudades) y sobre personas (esclavizacion, pena de muerte).

(82.) Es posible que estos prisioneros no fueran considerados como parte del botin y, por tanto, no fueran vendidos como esclavos, ya que en la descripcion del Triunfo del proconsul se afirma que no se desfilo con ninguna riqueza (Liv. 40.34). Es posible, no obstante, que el beneficio del botin obtenido en esta supuesta venta se repartiese entre el ejercito. Vid. Collas-Heddeland, E.: 2009.

(83.) Vid. supra.

(84.) Especialmente aplicable esta acepcion al caso de Liguria, que como describe Estrabon <<sus habitantes viven en aldeas y que su suelo resulta dura para labrar y cavar>> (Str. 5.2.1)

(85.) App. Iber. 44; Szadeczky-Kardoss, S.: <<Nouveau fragment de Polybe sur l'activite d'un proconsul romain, distributeur de terres en Hispaniae>>, Oikumene 1, 1976, p. 104.

(86.) Ni en la II Guerra Macedonica, ni en la guerra contra Antioco III, Roma anexiono territorios orientales, sino que siguio una politica de clientelas y protectorado que tuvo su raiz en la campana de T. Quincio Flaminino. Vi'd. Badian, E.: Foreign Clientelae (26470 BC). Londres, 1958. Sin embargo, en Occidente, y especialmente en Galia y Liguria, el ritmo de adquisicion de tierras era el mismo que el de las victorias en batalla, un hecho que queda ratificado con la fundacion de colonias Bolonia (189) y Luna (177) y la deportacion de un gran numero de ligures. Vid. Barigazzi, A.: <<Liguri Friniati e Apuani in Livio>>, Prometheus 17, 1991, pp. 55-74.

(87.) Badian, E.: 1958, 84-115. Algunos autores, como Eckstein, situan este momento unos anos antes con la victoria romana sobre Cartago, Macedonia y el rey Antioco III, que influyo en la modificacion del equilibrio de poderes en el Mediterraneo. Vid. Eckstein, A. M.: Rome enters the Greek East. From Anarchy to Hierarchy in the Hellenistic Mediterranean, 230-170 B.C. Oxford, 2009, p. 376.

(88.) Harris, W. V.: 1985, p. 233.

(89.) Vianoli, R.: 1972, 80.

(90.) M. Furio Crassipes (Cisalpina, 187), M. Popilio Lenas (Liguria, 173), L. Hortensio y C. Lucrecio Galo (Calcidica, 172-170) y C. Cassio Longino (Cisalpina, 171) son cuatro casos en que el Senado decide intervenir sobre las actividades ilicitas de los magistrados sobre los pueblos sometidos. Sobre este tema vid. Martinez Morcillo, J. A.: <<La contravencion del ius belli durante la primera mitad del siglo II a.C.: cinco casos de estudio>>, Garcia Riaza, E.: 2011, pp. 67-79.

(91.) Garcia Riaza, E.: <<Las fronteras de la ley: Servio Sulpicio Galba y el gobierno provincial de Hispania>>, en Bravo, G. y Gonzalez Salinero, R. (eds.): La corrupcion en el mundo romano, Madrid, 2008, 17-26; Martinez Morcillo, J. A.: 2011.

(92.) Martinez Morcillo, J. A.: 2011.

(93.) Harris, W. V.: 1985.

(94.) Harris, W. V.: <<On War and Greed in the Second Century B.C.>>, The American Historical Review 76, 5, 1972, pp. 1371-1385. El interes de los publicanos debe anadirse como motor del Imperialismo. Vi'd. Badian, E.: 1968; Id.: Publicans and Sinners. Oxford, 1972. Por su parte, Brennan comparte el interes por el autoenriquecimiento, realizando una comparacion de la actuacion de los magistrados cuando desarrollan la Pretura y el Consulado, argumentando que durante el desarrollo de la primera el comportamiento de estos fue mucho mas agresivo con el objetivo de conseguir meritos (normalmente la consecucion del Triunfo) para poder acceder al Consulado. Mientras se desarrollaron las guerras en Oriente el Senado preferia, en muchos casos, prorrogar a los consules de anos anteriores para que Galia Cisalpina y Liguria no saliesen en el sorteo y no pudieran ser asignadas a los pretores. Vi'd. Brennan, T. C.: The Praetorship in the Roman Republic. Oxford, 2000, 200-201.

(95.) Richardson, J. S.: <<The Triumph, the Praetors and the Senate in the Early Second Century B.C.>>, JRS 65, 1975, p. 50.

(96.) Liv. 45.35-40; Plut. Aem. 32.4-35.5; Bastien, J.-L.: 2008, pp. 56-57; Beard, M.: 2008, pp. 200-202.

(97.) Uno de ellos es la intervencion de M. Popilio Lenas en Liguria en el ano 173. Vid. Martinez Morcillo, J. A.: 2011, pp. 69-72.
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Author:Morcillo, Jose Antonio Martinez
Publication:Studia Historica. Historia Antigua
Date:Jan 1, 2012
Words:9747
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