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Los tiempos de la conjugacion castellana: vigencia de la propuesta de Bello.

THE SPANISH TENSE SYSTEM: THE PERSISTENCE OF ANDRES BELLO;S MODEL

1. INTRODUCCION (1)

Ya Amado Alonso, en su esplendida "Introduccion a los estudios gramaticales de Andres Bello" de 1951, destacaba la satisfaccion y el orgullo que el filologo americano sentia por su teoria de los tiempos verbales. En efecto, en el prologo de su Analisis ideolojica de los tiempos de la conjugacion castellana, publicado en 1841 en Valparaiso, Bello afirma, con seguridad, no temer "que, sometida a un examen escrupuloso" su teoria "se halle infundada o inexacta" (Bello 1972 [1841]: 10). Y esto, pues cree "ver en ella, o a lo menos en sus principios fundamentales, todos los caracteres posibles de verdad y de solidez". Sin falsa modestia, explica que se lisonjea de la preferencia que los lectores dedicados y pacientes daran a su teoria por sobre las de las gramaticas entonces existentes; si bien teme, por el contrario, que los lectores impacientes "se apresuren a condenarla sin haberla entendido". Como ha afirmado Alonso, el orgullo que Bello sentia por el sistema que, segun el mismo, habia concebido 30 anos antes, no era infundado, pues con el resolvia, en los terminos de su epoca, un problema que venia tratandose "desde hacia casi dos siglos" en la bibliografia especializada (Alonso 1951: XLII).

Como es bien sabido, el sistema de tiempos verbales propuesto por Bello (1972[1841], 1951[1847]) ha tenido gran ascendiente en los modelos y descripciones actuales. Si bien Calero Vaquera (2000) discute su influencia en las gramaticas espanolas inmediatamente posteriores, planteando que la presencia de categorias semejantes a las del gramatico americano obedece a la comun influencia de la gramatica filosofica francesa, de evidente peso en Bello, resultan validas hoy las palabras de Guillermo Rojo y Alexandre Veiga (1999), para quienes "[l]a gramatica espanola tiene en este punto, como en tantos otros, el antecedente claro de la vision de las relaciones temporales en el verbo expuesta por Andres Bello ya en 1841 e incorporada luego a su Gramatica" (2876).

Menos divulgados que su sistema de relaciones temporales son, en cambio, algunos de sus esfuerzos por describir aquellos usos de los tiempos verbales que parecen apartarse del sistema propuesto o que presentan propiedades adicionales a este. Como suele plantearse hoy, toda caracterizacion de los tiempos verbales debe dar cuenta de casos, por asi decirlo, anomalos, pero plenamente gramaticales, como el presente historico, comun tanto en las narraciones orales como escritas. Debe, tambien, hacerse cargo de efectos que puede desencadenar la relacion entre tiempos verbales y clases de verbos, como la que se da con los del tipo de conocer, que, como se sabe, modifican su modo de accion cuando incide sobre ellos el preterito perfecto simple. Bello, junto con proponer una arquitectura temporal de elegante sencillez y gran adecuacion descriptiva, se adentra en la marana de los usos, intentando, en gran parte de los casos, proponer caracterizaciones sistematicas de lo aparentemente anomalo. En este sentido, junto con cenirse a los principios racionalistas franceses -en particular los de los gramaticos de Port-Royal, como ha destacado Amado Alonso-, el Bello de los tiempos verbales mantiene su caracteristico apego a los hechos del lenguaje. Podriamos decir que se unen aqui, en una misma tarea, espiritu de geometria y de fineza.

En las paginas que siguen expondre, brevemente, el analisis temporal de Bello, esto es, tanto el sistema nuclear como sus extensiones, en particular en el modo indicativo, destacando, a modo de ilustracion, su relacion con planteamientos de autores posteriores e intentando, de modo ya mas sistematico, una sintesis general de su vigencia. Estoy consciente de que un problema de un trabajo como este puede ser la lectura anacronica de la obra del gramatico americano. Demasiadas veces, los linguistas -sobre todo, quizas, quienes hemos sido formados en el apego al enfoque sincronicovemos en tal o cual figura al precursor del enfoque teorico de nuestra preferencia. Esta suerte de busqueda de ancestros ilustres -tan humana, por lo demas- arriesga ocultar la singularidad de la obra, reduciendola a antecedente de alguna buena nueva linguistica. Aunque he intentado evitar la lectura teleologica, no estoy seguro de haberlo logrado por completo. Con todo, estimo que la tarea de aquilatar la vigencia o el eco que un autor ha seguido teniendo en contextos cientificos muy distintos a los existentes cuando su obra se origino, constituye un componente no menor de la practica academica en una disciplina cientifica humanista que, como la linguistica, no solo avanza por la formulacion de nuevos modelos o la adopcion de nuevas tecnologias, sino tambien gracias a una forma de dialogo con las generaciones anteriores, en especial con sus clasicos.

2. EL SISTEMA

El sistema de Bello, aunque no emplee los terminos, se funda en la distincion, ya conocida, entre tiempos absolutos y relativos, agregando la posibilidad de tiempos relativos a relativos. Mientras los tiempos absolutos, como el presente, se ubican canonicamente con respecto al momento de habla, los relativos, como el preterito imperfecto o los compuestos, se localizan en relacion con otro tiempo; en otras palabras, los unos se ubican directamente respecto de un centro o eje deictico temporalmente definido, mientras que los otros se orientan indirectamente (2). Este es el nucleo de la propuesta de Bello. Los nombres con que denomina los verbos vienen a ser, en el autor, verdaderas definiciones temporales. Si esto es obvio en el caso de los tiempos absolutos (presente, preterito, futuro), en que cada termino explicita la relacion de la situacion designada respecto del momento de habla, el metodo es especialmente util en los relativos, donde el nombre permite reconstruir la relacion mediata con dicho momento. Asi, por ejemplo, al leer una denominacion como "co-preterito", referida al modelo cantaba, nos informamos de que el tiempo en cuestion comunica la coexistencia (co) de la situacion con otra anterior (preterito) al momento de habla: Cuando entro, Laura cantaba: el cantar coexiste con el entrar, que es anterior al momento de habla. En la medida en que el sistema permite dos grados de indireccion, el modelo habria cantado corresponde a un ante-pos-preterito, que designa una situacion anterior (ante) a otra que es posterior (pos) a una situacion anterior (preterito) al momento de habla. Como escribe en su Gramatica, cada una de las denominaciones de Bello "es una breve formula, que [...] determina con toda exactitud el significado" (1951[1847]: [seccion] 637(a)), en particular, el de las formas compuestas, que se consideran, todas ellas, relativas. De distinto modo, la propuesta temporal de Bello pervive en los modelos posteriores de Bull (1971) y de Rojo (l974) y Rojo y Veiga (1999), que integran, en un paradigma unico de base temporal, las formas simples y las compuestas, describiendo los tiempos como puntos orientados directa o indirectamente al origen, lo que permite distinguir entre orientaciones primarias y secundarias, respectivamente. Como en Bello, en estos modelos el significado temporal resulta de la secuencia de orientaciones que conectan la situacion con el punto de origen.

Si bien su sistema sobre el significado fundamental de los tiempos constituye el aporte fundamental de Bello, no pueden dejar de mencionarse sus acotaciones sobre el uso de los tiempos en el discurso y, en particular, su teoria de los significados metaforicos de los tiempos verbales, a que haremos referencia mas adelante.

3. EL SIGNIFICADO DE LOS TIEMPOS VERBALES DEL INDICATIVO

En el campo del indicativo, Bello reconoce, en primer lugar, el presente, canto, cuyo significado temporal es el de coexistencia del atributo, es decir, de la situacion designada, y del momento de habla. El presente no exige que ambos sean coextensivos: basta un momento de coexistencia para que pueda emplearse. De alli, pues, que el predicado pueda haber comenzado mucho antes o continuar mucho despues del momento de habla; o bien, pueda tener una duracion indefinida o aun ser eterno. De esta caracterizacion puramente temporal, deriva, pues, el empleo del presente en las clausulas genericas; uso que hoy tiende a asociarse, mas bien, a propiedades aspectuales del tiempo.

En lo que respecta al preterito perfecto simple, cante -llamado "preterito" por Bello-, este comunica la anterioridad del predicado respecto del momento de habla. El significado temporal especifico de las clausulas en preterito dependera, tambien, del tipo de verbo lexico con que este se combine. Asi, si se emplea con verbos desinentes como nacer, esto es, verbos en que la situacion, al llegar a su perfeccion, concluye, el preterito simple comunica anterioridad de toda la situacion con respecto al momento de enunciacion. Por el contrario, si se emplea con verbos permanentes como conocer, en que la situacion es "desde el principio perfecta" (Bello 1951[1847]: [seccion] 625), este preterito puede -"a veces", escribe Bello- comunicar el comienzo de una situacion persistente en el momento de habla. La distincion de Bello reconoce el papel que, en terminos actuales, desempena el modo de accion o aktionsart en la interpretacion de las situaciones, categoria que no se incorpora a los estudios gramaticales del espanol sino hasta mas tarde (Rojo 1990). Mas precisamente, su planteamiento especifico, que, traducido al marco conceptual contemporaneo, es que el significado aspectual del verbo estativo se altera por la incidencia del preterito, reconoce la existencia de lo que hoy diversos modelos gramaticales y semanticos denominan coercion aspectual endocentrica: el cambio de tipo implicito en las propiedades aspectuales de una situacion lexicamente determinada, tipicamente un verbo, que se desencadena por su incompatibilidad con las restricciones o exigencias aspectuales de la unidad gramatical que incide sobre ella (Francis y Michaelis 2003).

Por su significado, que se limita a la ubicacion de una situacion en el pasado, se ha sostenido que, para Bello, el preterito es el miembro no marcado del subsistema de pasado (Rallides 1971). Por la misma razon, seria adecuado para informar secuencias de situaciones, lo que tiene importantes efectos en la configuracion del discurso narrativo, como se observa mas adelante, al tratar el preterito imperfecto. Como en otros casos, Bello propone aqui explicar temporalmente lo que con posterioridad tendera a caracterizarse considerando parametros aspectuales.

Por otro lado, Bello observa tambien que el preterito da a entender una idea de negacion con respecto al presente: "Decir que una cosa fue es insinuar que no es" (1951 [1847]: [seccion] 692). Aunque Criado de Val (1948) considera anecdotico este valor, el gramatico espanol, agudamente, destaca que esta interpretacion "mas debe atribuirse a un resultado normal del contexto de la frase que a un significado de la forma verbal" (88). En terminos mas actuales, esto viene a querer decir que el valor atribuido por Bello obedece a una inferencia pragmatica del oyente -o, mas bien, a una implicatura del hablante-. La cuestion no es menor, pues apunta, otra vez, a un efecto de sentido que hoy pensamos que deriva de la incidencia de la aspectualidad.

El futuro simple, cantara, significa, por su parte, que el predicado es posterior al momento de habla. Estos tres tiempos, presente, preterito y futuro, son absolutos y se determinan considerando solo dos momentos: el del predicado o, en terminos actuales, situacion, y el de la enunciacion o momento de habla. A estos, siguen los tiempos relativos, que suponen al menos tres momentos para la ubicacion temporal de la situacion.

El co-preterito, cantaba -correspondiente a nuestro preterito imperfecto-, comunica, como ya se anticipo, que la situacion designada coexiste -nuevamente en el sentido amplio comentado con respecto al presente- con otra situacion pasada respecto del momento de habla, como puede ilustrarse en la siguiente oracion:

(1) Pedro vio que Juan cortaba el pasto.

En esta, la situacion JUAN CORTAR EL PASTO y la situacion PEDRO VER (3) se traslapan temporalmente, tal que el intervalo en que Pedro ve a Juan es un subconjunto del intervalo en que Juan corta el pasto. La definicion temporal del co-preterito sigue vigente en autores posteriores. Ciertamente, en los ya mencionados Bull, Rojo y Veiga, pero tambien en la Gramaticas academicas de 1920 y 1931, en Coseriu (1996 [1976]), Reichenbach (2005 [1947]) y Carrasco Gutierrez (1994), que hacen descansar en consideraciones temporales la oposicion entre preterito y co-preterito. No obstante, desde el siglo pasado, una serie de autores han venido proponiendo, con distintos argumentos, que la oposicion entre cante y cantaba descansa en parametros aspectuales y no puramente temporales, proponiendo que este ultimo es un preterito imperfecto. Ya Lenz (1935 [1920]) es de esta idea, que han compartido Gili Gaya (1958 [1943]), el Esbozo de 1973, Alarcos (1970 [1949]) y (1994), Hernandez Alonso (1996 [1984]) y la Nueva gramatica de la RAE (2009). Junto con los argumentos puramente internos a la lengua, la defensa de una oposicion aspectual y no temporal se ha visto reforzada por estudios de alcance mas general, que han planteado la relevancia en distintas lenguas de la oposicion entre perfectivo e imperfecto (asi, por ejemplo, Comrie 1985 y Dik 1997).

Una caracteristica de los tiempos relativos de Bello es que no permiten, en terminos estrictos, ubicar la situacion en cuestion con respecto al momento de habla, una propiedad que la mayor parte de las obras posteriores -entre otros, la Nueva gramatica academica del 2009-, con la notable excepcion de Reichenbach (2005 [1947]), tambien han destacado (4) (Lenz 1935 [1920]; RAE 1920, 1931 y 1973; Gili Gaya 1958 [1943]; Alarcos 1970 y 1994; Coseriu 1996 [1976]; Rojo 1974 y 1990; Rojo y Veiga 1999; Hernandez Alonso 1996 [1984]; y, ya con alcance mas general, Comrie 1985 y Dik 1997). En el caso del co-preterito, la descripcion de Bello establece dos relaciones temporales: una de coexistencia entre la situacion en co-preterito y una situacion pasada, y otra de anterioridad entre la situacion pasada y el momento de habla. De estas, no se desprende que la situacion en co-preterito sea necesariamente anterior al momento de habla. Asi, por ejemplo, en la oracion

(2) Pedro vio que Juan estaba sentado,

es posible que Juan siga sentado en el momento de habla. La determinacion especifica depende de otros factores y es, finalmente, cuestion de corte pragmatico.

Aun cuando, como hemos venido diciendo, y como es esperable, atendido el contexto teorico de su epoca, el sistema de Bello no atiende al modo de accion, en el caso del co-preterito si observa su empleo en situaciones habituales e iterativas, dos categorias de tipo aspectual. Por otro lado, Bello tambien da cuenta del valor discursivo tipico del co-preterito en la narracion: "En las narraciones el co-preterito pone a la vista los adjuntos y circunstancias, y presenta, por decirlo asi, la decoracion del drama" (Bello 1951[1847]: [seccion] 632).

Esta ultima observacion, unida a su analisis del preterito, es coincidente con la distincion que, contemporaneamente, se establece entre dos planos de la narracion: el primer plano o prominencia y el segundo plano o trasfondo. La distincion -expuesta, entre otros, por Hopper y Thompson (1980) y Reinhart (1984) y de clara utilidad en espanol (cfr Soto 2011b)- descansa en la idea de que la narracion presenta como condicion necesaria un eje temporal constituido por eventos limitados sucesivos, en torno al cual se pueden ordenar otras situaciones. El eje temporal minimo lo constituye, como han propuesto Labov y Waletzky (1997 [1967]), una secuencia de dos clausulas temporalmente ordenadas, o clausulas narrativas, cuyo orden formal replica el orden en que se suceden los eventos en el mundo narrado y que hace avanzar el punto de referencia temporal que permite ubicar las situaciones designadas. Mientras tipicamente el preterito simple comunica las situaciones del primer plano, el imperfecto comunica las de segundo plano y mantiene el tiempo de referencia heredado -de ahi, como muchos afirman en la actualidad, su caracter temporalmente anaforico-. Notablemente, Bello advierte este empleo discursivo, que hoy -!otra vez!- la bibliografia hace descansar en una oposicion aspectual, ahora entre dos aspectos gramaticales: perfectivo e imperfecto (para una presentacion en espanol, vease Soto 2011b)

El pos-preterito, cantaria, corresponde, por su parte, al condicional simple. Su significado, en el sistema de Bello, es que la situacion designada por la clausula es posterior a otra, pasada respecto del momento de habla. Al igual que en el caso del co-preterito, el pos-preterito no ubica la situacion designada respecto del momento de habla:

(3) Luisa dijo que volveria a las cinco y asi lo hizo efectivamente.

(4) Cristo anuncio que volveria al final de los tiempos.

Mientras en (3) la situacion en pos-preterito es anterior al momento de habla, en (4) aun no tiene lugar en este.

En cuanto a las formas compuestas, todas ellas son relativas y aun, en un caso, relativa a relativa, como ya se ha dicho. Aunque la caracterizacion puramente temporal que propone Bello para estas formas (5) tiene vigencia en gran parte de la bibliografia posterior (Coseriu 1996 [1976]; Rojo 1990; Rojo y Veiga 1999; Reichenbach 2005 [1947]; Comrie 1985), muchos autores caracterizan estos tiempos apelando a parametros aspectuales (Lenz 1935 [1920]; RAE 1920, 1931 y 1973; Gili Gaya 1958 [1943]; Alarcos 1970 y 1994; Carrasco Gutierrez 1994; Hernandez Alonso 1996 [1984]; Dik 1997).

El ante-presente, esto es, el preterito perfecto compuesto, he cantado, designa en Bello una situacion que guarda relacion con algo que coexiste con el momento de habla. Este planteamiento contrasta con el de gran parte de la bibliografia posterior -entre otros, Lenz (1935 [1920]) y las gramaticas academicas, incluida la de 2009- que ve en el preterito compuesto una forma absoluta y no relativa, haciendo descansar en parametros aspectuales o modales su diferencia con el preterito simple cante. La proposicion de Bello, en este punto, presenta un problema evidente, ya observado por Lenz: ?como distinguir en terminos estrictamente temporales el preterito del antepresente si ambos establecen una misma relacion temporal de anterioridad al momento de habla? La solucion de Bello a la paradoja de proponer una interpretacion temporal distinta para los dos tiempos radica, como se desprende de lo ya expuesto, en plantear que el antepresente, a diferencia del preterito, exige la existencia de una situacion especifica vigente en el momento de habla. Asi caracterizado el tiempo, sin embargo, este no descansa en una relacion puramente temporal. Con todo, la idea de que este tiempo vincularia dos situaciones, una de ellas presente, ha seguido, en mayor o menor modo vigente en la bibliografia, incluso en el ya citado Lenz (6).

Por su parte, el ante-preterito o preterito anterior, hube cantado, designa una situacion anterior a otra pasada respecto del momento de habla. Siguiendo con el sistema de correspondencias entre nombre y significado temporal, el ante-co-preterito o pluscuamperfecto, habia cantado, deberia definirse como el tiempo que designa una situacion anterior a otra que coexiste con una situacion pasada respecto del momento de habla; es decir, un tiempo relativo a un tiempo relativo. No obstante, Bello introduce aqui un parametro temporal de distinta naturaleza, que emplea para distinguir ante-preterito de ante-copreterito: la magnitud del tiempo que media entre la situacion designada y la situacion pasada respecto de la cual aquella es anterior. Si la anterioridad es inmediata, se trata de ante-preterito; si no se da esa exigencia, se trata de ante-co-preterito. Dado que esta dicotomia no se fundamenta en el sistema de relaciones temporales de anterioridad, simultaneidad y posterioridad que sustenta al resto de los significados temporales, constituye una anomalia en el modelo de Bello. De hecho, apelando a esta anomalia, Rojo y Veiga (1999) proponen eliminar hube cantado del paradigma.

Por otro lado, el ante-futuro o futuro compuesto, habre cantado, designa una situacion anterior a otra posterior al momento de habla, como en el ejemplo de Bello:

(5) Procura verme pasados algunos dias: quiza te habre buscado acomodo (1951[1847]: [seccion] 645).

De modo analogo a lo que ocurre en los otros tiempos relativos, Bello observa que la situacion designada por el participio no se ubica necesariamente en el futuro, aunque esta posicion temporal sea la tipica: lo imprescindible "es la idea de anterioridad a un futuro". El siguiente ejemplo, dado por el autor, ilustra la indefinicion temporal de la situacion designada:

Una persona que ha salido de su patria largo tiempo ha, y que no espera volver a ella en algunos anos, podra decir muy bien: "Cuando vuelva a mi pais, habra cambiado sin duda el orden de cosas que alli deje"; y podria decirlo ignorando completamente si al tiempo que lo dice esta todavia por verificarse el cambio (Bello 1951[1847]: [seccion] 645).

Por su parte, el condicional compuesto, o ante-pos-preterito, se define, como ya hemos dicho, por la relacion de anterioridad entre la situacion designada por el participio y otra situacion que es, a su vez, posterior a una tercera situacion anterior al momento de habla (Bello 1951[1847]: [seccion] 648). Asi, en el ejemplo de Bello

(6) Dijome que procurase verle pasados algunos dias; que quiza me habria hallado acomodo,

hallar es anterior a procurar; mientras que procurar es posterior a decir, que es, a su vez, anterior al momento de habla.

Un aspecto notable de la teoria de Bello -en que esta parece descriptivamente superior aun a teorias temporales de gran rigor como la de Reichenbach (2005 [1947])- radica en su reconocimiento de que, en el caso del ante-pos-preterito, se requiere de cuatro momentos temporales para ubicar adecuadamente la situacion de que se habla (Carrasco Gutierrez 2000).

Al igual que en los otros tiempos relativos, la descripcion de Bello no permite una ubicacion de todos los momentos temporales implicados en el ante-pos-preterito en una unica linea temporal. En el ejemplo del gramatico, se especifican tanto el orden decir > hallar > procurar como el orden decir > momento de habla; no se precisa, sin embargo, la relacion que la secuencia hallar > procurar tiene con el momento de habla. Carrasco Gutierrez (2000) ha tratado esta propiedad de las descripciones de los tiempos relativos en Bello, indicando que corresponde a situaciones de vaguedad y no de ambiguedad. Estando de acuerdo con su analisis, solo agregamos que esta vaguedad no responde a una deficiencia de la descripcion gramatical sino que es propia de la forma verbal. De hecho, esta vaguedad es un argumento para sostener que una adecuada interpretacion del modelo de Bello debe entender este como un sistema no de ubicacion de los tiempos, sino de orientacion, en el sentido de la propuesta de Rojo (1974) y Rojo y Veiga (1999).

4. LOS SIGNIFICADOS TRASLATICIOS

A partir del significado basico de los tiempos, Bello identifica tambien, mas alla de los valores de uso recien indicados, significados secundarios y metaforicos, destacando, en ambos casos, el caracter sistematico de las traslaciones semanticas; en otras palabras, que el desplazamiento temporal que acompana a los significados traslaticios no afecta solo a la situacion especifica, sino a la serie de relaciones temporales que esta establece respecto del momento de habla. Ello explica que tales movimientos operen con frecuencia en el nivel transoracional de los periodos o secuencias discursivas.

En lo que respecta a los significados secundarios del indicativo, antecedidas por si, las formas que significan coexistencia (presente, preterito imperfecto o co-preterito, preterito perfecto compuesto o ante-presente y pluscuamperfecto o ante-co-preterito) se emplean con valor de subjuntivo hipotetico, desplazandose una posicion hacia el futuro en el sistema, tal que el presente pasa a futuro y las formas co- a pos-:

(7) Si canto, te dedicare la cancion (Bello 1951 [1847]: [seccion] 670).

En el caso de las formas compuestas, el ante-presente puede, en este contexto, significar ante-futuro, como en el ejemplo de Bello:

(8) Si para fines de la semana ha venido del campo nuestro amigo, le hospedaremos en casa (1951 [1847], [seccion] 664).

En el ejemplo, indica el autor, el ante-presente es equivalente a hubiere venido. Un desplazamiento temporal analogo ocurre, en el mismo contexto, con el ante-co-preterito, que asume valor de ante-pos-preterito, como se desprende del siguiente ejemplo:

(9) Previnole que cuando viese que en alguna batalla le habian partido por medio del cuerpo.

En la primera, el ante-presente toma valor de ante-futuro; mientras que en la segunda, el ante-co-preterito asume el valor del ante-pos-preterito.

Otro desplazamiento recogido por Bello es aquel en que el futuro y el ante-futuro cubren el campo del imperativo, comunicando una orden que no puede dejarse de cumplir:

(10) Me habreis aderezado la comida (Bello 1951 [1847]: [seccion] 683).

Notese, sin embargo, que en este caso el significado temporal fundamental sigue presente en la forma compuesta, lo que ha cambiado es, mas bien, la modalidad, que pasa a deontica.

Si el tratamiento de los significados secundarios es sistematico, la determinacion de los metaforicos descansa, ademas, sobre una teoria general de la mente humana que incluye al lenguaje. Bello fundamenta el uso metaforico a partir de la vinculacion entre el uso recto de los tiempos verbales con determinadas facultades mentales, a saber, percepcion, memoria y raciocinio. Estas facultades proyectan a la representacion mental de la situacion designada ciertos rasgos fenomenicos o experienciales caracteristicos. Asi, el presente, al asociarse con la percepcion actual de los fenomenos, se vincula con representaciones mentales mas vivas; los preteritos, por su parte, se asocian con representaciones menos vividas, conectadas con la memoria y caracterizadas por la vision distante y "como entre sombras" (1951 [1847]: [seccion] 685) de lo pasado; los tiempos futuros, finalmente, tambien producen representaciones menos vivas, ligadas esta vez "al raciocinio, que vislumbra dudosamente el porvenir". En otras palabras, los tiempos verbales de cada espacio temporal basico (coexistencia, anterioridad y posterioridad) poseen cierta fuerza imaginistica que, en terminos contemporaneos, podriamos plantear que deriva del modo de acceso epistemico a la situacion designada.

Esta fundamentacion cognitiva de los tiempos sirve de base para traslaciones de acuerdo con las cuales una forma dada, conservando su fuerza imaginistica, pierde su valor temporal fundamental y pasa a asumir el significado temporal propio de otra, anadiendole su fuerza. De ahi, pues, el caracter metaforico del proceso. Asi, por ejemplo, el empleo del presente en el campo de la anterioridad -el denominado presente historico- produce una expresion mas vivida de los recuerdos y da mas animacion y energia a las narraciones; mientras que la sustitucion del presente o el preterito por el futuro permite comunicar la consecuencia logica, la probabilidad o la conjetura, como en expresiones del tipo

(11) Estara enfermo.

(12) Seran las cinco de la tarde.

La traslacion no opera, por tanto, aisladamente para cada tiempo, sino que esta sujeta a un sistema que, a su vez, se fundamenta extragramaticalmente, en el sistema perceptivo y cognoscitivo humano.

Los principios se aplican tambien a las formas compuestas, por lo que, por ejemplo, el ante-presente puede reemplazar al ante-co-preterito en el contexto de una traslacion general desde la anterioridad a la coexistencia, que puede darse en el discurso narrativo con el objeto de dar "mas viveza a los recuerdos" y "mas animacion y energia" a los relatos (1951 [1847]: [seccion] 686). Del mismo modo, el ante-pos-preterito puede sustituir al co-preterito para comunicar una "presuncion verosimil" en una oracion como la siguiente:

(13) Todavia se descubria en sus facciones que en su mocedad habria hecho puntear a sus rejas bastantes guitarras (Bello 1951 [1847], [seccion] 689).

O el futuro por el presente y el ante-futuro por el ante-preterito, respectivamente, para significar "mera probabilidad", como en

(14) Cara mas hipocrita no la habras visto en tu vida.

En estos ultimos casos, la forma futura desplazada asume un significado modal epistemico subjetivo (cfr. Dik 1997).

Al igual que en el caso de los significados secundarios, la traslacion, aunque opere en un texto particular, lo hace sistematicamente, conllevando cambios analogos en los otros tiempos, como explica nuestro autor en la siguiente cita:

"Al echar de ver que su fementido amante se habia hecho a la vela, y la habia dejado sola y desamparada en aquella playa desierta, no pudo la infeliz reprimir su dolor". Digase se ha hecho, la ha dejado, no puede, y la narracion tomara otro color (Bello 1951 [1847]: [seccion] 686).

Vista desde la optica del presente, la propuesta bellista viene a reconocer que en estos significados traslaticios los tiempos verbales pasan a emplearse para comunicar otra cosa, que hoy llamamos modalidad. En particular, sus aproximaciones a la modalidad epistemica resultan especialmente penetrantes y sugieren una motivacion extralinguistica para la comun asociacion que se observa entre esta y el tiempo futuro (Lyons 1977).

5. CONCLUSIoN

Como se desprende de lo hasta aqui expuesto, Bello sienta las bases para una caracterizacion deictica de los tiempos verbales que considera tanto los absolutos como los relativos y que da cuenta tanto de los significados temporales basicos como de significados secundarios o extendidos. Aunque, como observa Alonso (1951), su modelo temporal descansa en propuestas anteriores, Bello no solo aplica al espanol un esquema preexistente, sino que lo modifica, incorporando nociones que incrementan su adecuacion descriptiva, como se ha observado respecto de su analisis del ante-pospreterito. La vigencia de la propuesta bellista se da, ante todo, en la linea desarrollada por Guillermo Rojo y continuada, tambien, por Alexandre Veiga (Rojo 1974; Rojo y Veiga 1999). De hecho, innovaciones que estos autores incorporan -como la idea de que los tiempos no se establecen a partir, estrictamente hablando, de un punto de origen correspondiente al momento de habla o, siguiendo en esto a Bull (1971), que los tiempos orientan y no localizan temporalmente-, se relacionan evidentemente con el analisis de Bello. En efecto, en particular respecto de los tiempos relativos, Bello es, como hemos visto, claro en que estos no localizan respecto del momento de habla. En terminos actuales, podriamos decir que la descripcion puramente temporal de los tiempos verbales subdetermina la ubicacion temporal de las situaciones designadas, particularmente en el caso de los tiempos relativos, la que demanda, para su concrecion, la consideracion de factores pragmaticos. Por otro lado, en su analisis de los significados traslaticios, Bello propone, como vimos, desplazamientos que afectan no solo a un tiempo particular, sino al sistema completo que describe la orientacion temporal del verbo. El caracter sistematico de estas traslaciones sugiere la posibilidad, actualizada por Rojo, de generalizar el modelo temporal, eliminando la restriccion segun la cual el punto de origen debe corresponder al momento de habla. Esta generalizacion, que libera al modelo de un anclaje referencialista directo, permite tratar bajo un mismo principio los significados basicos y secundarios de Bello.

No obstante la sistematicidad con que opera en esta materia el gramatico americano, la tension entre el teorico y el descriptivista le lleva a relajar, en algunos puntos, la aplicacion pura del modelo y a intentar dar cuenta de significados que no parecen explicarse apelando solo a criterios temporales. Esto es claro, como se ha visto, en la descripcion del ante-presente y, sobre todo, en la oposicion propuesta entre ante-preterito y ante-co-preterito. Si bien la paradoja que genera la primera descripcion puede resolverse, en un modelo temporal, gracias a las nocion de vector de Bull (1971) y de Rojo (1974), y a la generacion recursiva de secuencias de anterioridad, simultaneidad y posterioridad respecto del punto de origen, propuesta por Rojo (1974) -o, en su defecto, a la idea de perspectiva secundaria de Coseriu (1996 [1976])-, el problema que se advierte en la oposicion entre habia cantado y hube cantado no parece encontrar solucion en un modelo puramente temporal.

En distintos pasajes, se observa en Bello la conciencia de que influyen en el significado de los tiempos verbales factores que hoy integramos bajo el ambito de la aspectualidad, como se observa cuando describe algunos significados del imperfecto dependientes del tipo de verbo o como sucede, notablemente, en su precisa caracterizacion del cambio de significado que sufren ciertos verbos permanentes en preterito. Con todo, es claro que Bello no podia hacer uso sistematicamente de una categoria, la aspectualidad, que no se habia desarrollado aun en los estudios semanticos y gramaticales. Si bien se advierten, como hemos visto, consideraciones relativas, aunque no sistematicas, a la nocion actual de modo de accion o aktionsart, la ausencia del aspecto de punto de vista o gramatical es clara en su obra. De hecho, una de las diferencias mas notorias entre el sistema de Bello y gran parte de las caracterizaciones actuales de los tiempos verbales radica en el papel que desempenan tanto el aspecto lexico como el gramatical. El incremento de consideraciones aspectuales en las descripciones gramaticales de los tiempos verbales del espanol puede observarse no solo contrastando a Bello con autores posteriores, sino tambien cotejando las propias gramaticas de la academia. En efecto, quizas el aspecto mas sobresaliente en que la Nueva gramatica del 2009 se aparta del Esbozo y de las gramaticas anteriores esta en el fuerte papel que se asigna en ella a los distintos aspectos. Con todo, persisten en la bibliografia, como hemos visto, los modelos puramente temporales. En particular, la corriente de Rojo intenta, aun hoy, reducir a categorias temporales lo que otros describen aspectualmente, bajo el supuesto de que el aspecto gramatical es una categoria secundaria en espanol (cfr. Coseriu 1996 [1976]).

Tambien se observan en Bello intentos de resolver, en el marco conceptual de su epoca, cuestiones que hoy integrariamos en el campo de la modalidad. Notable resulta, en este sentido, su conciencia de que los desplazamientos temporales generan ciertos efectos de sentido no reducibles a la esfera temporal. En particular, su teoria de los significados metaforicos propone una fundamentacion cognitiva de dichos efectos, asumiendo una vision integrada entre el lenguaje y el resto de las facultades mentales. No obstante, tambien es claro aqui, como en el caso de la aspectualidad, que Bello no podia aplicar sistematicamente categorias semanticas y gramaticales que no estaban disponibles. Algo similar ocurre con sus observaciones sobre usos que hoy caracterizariamos pragmaticamente y que en Bello son descritos de modo ateorico.

El sistema de tiempos verbales de Bello constituye un hito fundamental en la gramatica del espanol, cuya vigencia descansa en su elegancia y su gran adecuacion descriptiva. Junto con proponer un modelo temporal de admirable perfeccion, Bello anticipa en sus descripciones problemas que solo podran ser tratados sistematicamente con el desarrollo, ya en el siglo XX, de teorias de la aspectualidad, la modalidad y el significado pragmatico. Mas alla de estas innovaciones, aun hoy las investigaciones sobre los tiempos verbales del espanol se interpretan contra el fondo conceptual desarrollado por el gramatico americano.

Recibido: 29/01/14

Aceptado: 10/03/14

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Guillermo Soto *

Universidad de Chile, Chile

* Para correspondencia, dirigirse a: Guillermo Soto Vergara (gsoto@uchile.cl), Universidad de Chile, Facultad de Filosofia y Humanidades, Departamento de Linguistica, Av. Capitan Ignacio Carrera Pinto 1025, Nunoa, Santiago, Chile.

(1) El presente trabajo se desarrolla a partir de lo expuesto en mi tesis doctoral (Soto 2011a) y ha sido posible gracias al apoyo de los proyectos Fondecyt 1110525 y 1070935.

(2) La distincion entre absolutos y relativos es, siguiendo en esto a Comrie (1985), algo mas compleja, pues parece necesario distinguir los meramente relativos, esto es, aquellos que requieren solo la identificacion de un punto de referencia en el contexto, con respecto al cual la situacion en cuestion puede ser anterior, simultanea o posterior, como ocurre, por ejemplo, con el participio y el gerundio absolutos, de aquellos otros, que Comrie denomina absolutorelativos, que establecen la anterioridad, simultaneidad o posterioridad de una situacion respecto de, al menos, un punto de referencia que, a su vez, puede ser pasado, presente o futuro con relacion al momento de habla. Aunque, desde esta perspectiva, los tiempos compuestos de Bello son absoluto-relativos, se mantendra, en el presente trabajo, la tradicion de denominarlos relativos.

(3) Se emplean versalitas para designar la situacion que comunica una clausula, sin considerar las propiedades temporales, de aspecto de punto de vista o los elementos adjuntos (cfr. Smith 1997).

(4) La posicion excesivamente localizacionista de Reichenbach ha sido, de hecho, criticada por autores posteriores, lo que ha llevado a una modificacion de su modelo de representacion que, en la practica, lo aproxima a la propuesta de Bello (Carrasco Gutierrez 2008).

(5) Con todo, vease, en lo que sigue, que no siempre la descripcion de Bello se ajusta a un parametro puramente temporal.

(6) En nuestra tesis doctoral (Soto 2011a) operamos sobre esta misma idea, aprovechando la formalizacion propuesta por Nishiyama y Koenig (2010).
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Title Annotation:Bello, Andres
Author:Soto, Guillermo
Publication:Boletin de Filologia
Article Type:Ensayo
Date:Jan 1, 2014
Words:7460
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