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Los padrones moriscos de la gobernacion calatrava de Almodovar a finales del siglo XVI.

[en] The moriscos records in the calatravan governorship of Almodovar at the end of the 16th century

El 25 de junio de 1589 se vivio cierto revuelo en la villa de Almodovar del Campo. Durante toda la jornada, en la ermita de san Benito, el capellan Valenzuela, cura parroco de la localidad, y Antonio Gutierrez de la Caballeria, superintendente de moriscos, se afanaron en alistar a todos los granadinos presentes en la villa. Querian conocer cuantos habia en la localidad, donde vivian, con quienes residian y a que se dedicaban. Resultado de todo ello fueron las dieciocho paginas que conforman las "Diligencias y averiguaciones [acerca] de los naturales del Reyno de Granada que alli residen con sus casas pobladas y de su manera de bivir, tratos y caudales" (3). Casi un ano despues, en abril de 1590, los moriscos de Almodovar se despertaron, otra vez, con la obligacion de acudir a la misma iglesia que el ano anterior para comparecer ante las mismas personas (4) y cumplir con el, al parecer, ya clasico requerimiento de ser censados, vistos, controlados ... curioso ritual que debio repetirse si no todos los anos si con cierta periodicidad, y que, de una u otra manera, los senalaba cada cierto tiempo y de manera recurrente ante el resto de la vecindad cristiano-vieja.

1. El reparto de los moriscos granadinos en La Mancha occidental

El contenido del censo de moriscos de Almodovar es mucho menos importante de lo que su pretencioso titulo hace sospechar. La lista, minuciosa en ciertos aspectos, apenas si deja entrever algunas noticias relativas a la estructura socio-profesional de la minoria, asi como a la propia disposicion de la misma sobre el plano de la localidad. En cambio, si ofrece datos interesantes acerca de la distribucion demografica del grupo y de todo aquello relativo a las peculiaridades fisicas y al aspecto externo de los moriscos de la villa. Tambien, y aunque con menos importancia desde el punto de vista cuantitativo, son de interes las anotaciones que el gobernador del partido redacto como preambulo al censo mismo. Ciertamente, los moriscos le generaban dudas: por un lado, estaba dispuesto a controlarlos ferreamente. Sin embargo, y lejos de mostrar una actitud sectaria, sus palabras permiten caracterizarlo como a un personaje consciente de que la adaptacion de los granadinos a su nuevo "hogar" estaba siendo dificil y de que los moriscos no habian prosperado debido tanto a las limitaciones de la propia comarca como a sus peculiaridades sociales y a su bagaje profesional. Sus temores eran muy similares a los que mostro quien le precedio en el cargo cuando llegaron los primeros desterrados de Granada. En el verano de 1571, el entonces gobernador hizo saber al Consejo de Castilla que, hasta aquel preciso instante, estaba empleando a los moriscos en la siega de los campos de cereal, pero de que, terminadas aquellas faenas, podrian comenzar los problemas, dado que los recien llegados no estaban duchos en el tejido de panos y en el cultivo de las tierras segun el proceder de aquella comarca, ya que "no lo entienden ni se dan bien en ello" (5).

Casi veinte anos despues, la congoja inicial habia mermado, pues "por la dicha averiguacion me consta que [por] los tratos en que an entendido y entienden, muchos dellos van adquiriendo y produciendo en haziendas y caudales y ganados" (6). Con todo, el gobernador Guerrero aun se mostraba esceptico acerca de las buenas manas de los moriscos en el trabajo de la tierra
   porque para la cria de la seda, que era la principal granjeria en
   que ellos ganavan y grangeaban mas en el reyno de Granada, en esta
   tierra cesan las ocasiones y [tambien] de rios para regar y hazer
   guertas (...) [y] no an podido adquirir mas haziendas ni caudales
   porque an tenido harto que tomar el tino de la tierra y enristrar y
   encaminar terminos y formas en que poder bivir y agora paresge que
   van encaminados en poder ganar haziendas.


A pesar de su lamento, el delegado regio era plenamente consciente de que los granadinos constituian un activo economico del que no convenia prescindir. Por ello, tambien se mostro partidario de andarse con tiento "para que agora se vaya con ellos en alguna moderacion, por anymallos a que trabajen y se apliquen en sus haziendas". Situados en los margenes del pujante y atractivo Campo de Calatrava, los pueblos de la gobernacion almodovarena no eran ajenos al crecimiento general que caracterizo a la economia castellana durante el Quinientos. En ese contexto, no son extranas las peticiones que abundan en la necesidad de atraer a nuevos pobladores a la zona. En 1600, cuando los efectos de la ralentizacion demografica finisecular ya se dejaban notar, el concejo de la vecina localidad de Villamayor de Calatrava se mostraba partidario de que el gobernador de Almagro mediara ante el Consejo Real para que el monarca favoreciera la salida de moriscos con destino a Almodovar (7). Tal peticion cabe ser vista como una muestra mas de la compleja y contradictoria vision que la sociedad manchega tuvo acerca de la minoria, pues, tal y como demostro Lopez-Salazar Perez, propietarios y jornaleros mantuvieron puntos de vista divergentes acerca de la conveniencia de avecindar en sus localidades a mas o menos moriscos (8).

El gobernador del partido de Almodovar no pudo abstraerse de dicho debate y fue presa de las contradicciones que se derivaban de esa ambivalencia de trato. La parte negativa de su relacion con los granadinos es claramente perceptible en las palabras a las que se ha hecho referencia mas arriba. En ese documento, el caballero calatravo dejaba entrever que el numero de moriscos avecindados en su partido habia descendido de manera lenta pero constante desde la misma decada de los setenta y achacaba esos retrocesos al continuo trasiego de gentes que se estaba produciendo desde entonces. En parte llevaba razon. La poblacion morisca de la demarcacion almodovarena experimento constantes altibajos en los anos finales del siglo XVI. Tras una etapa inicial de crecimiento (1571-1585), siguieron anos de pausa, incluso de retroceso. Asi, cuando el gobernador redactaba sus anotaciones al censo de 1589, el grupo era menos numeroso que una decada antes, pero, nuevamente, volveria a crecer en los albores de la expulsion general de 1610.

En realidad, los vaivenes nunca fueron de una magnitud considerable. El reparto de los granadinos habia dejado un panorama bastante desigual en Castilla la Nueva. Frente a nucleos de cierta relevancia como Toledo y Ciudad Real o comarcas como la Mancha o los campos de Montiel y de Calatrava, otras zonas permanecieron practicamente al margen del proceso de asentamiento de los vencidos en las Alpujarras. Entre estas ultimas, se encontraba la gobernacion de Almodovar, dominio calatravo situado en los limites con Extremadura y Andalucia. Alli quedaron instalados doscientos sesenta deportados, a los cuales se les encontro acomodo en las villas de Almaden y Almodovar (9). Su asentamiento contrasta con lo observado en otras regiones. Frente a contingentes mas numerosos, pero repartidos en partidas pequenas y en numerosas localidades, los moriscos que recalaron en la gobernacion de Almodovar fueron concentrados en solo dos villas y en grupos relativamente numerosos. Se trataba de algo anomalo, pero no parece que fuera un escenario que preocupara a las autoridades. Lejos de intentar revertirlo, el segundo plan de reparto ideado desde la Corte no contemplo la llegada de nuevos moriscos a la comarca. De hecho, se previo la salida de un pequeno conjunto formado por quince individuos (10), y aunque el porcentaje de estancias pretendidas fue muy superior al de otras comarcas Castilla la Nueva, no deja de ser significativo que las autoridades de Madrid no creyeran adecuada la llegada de nuevos deportados.

En ello debieron influir la naturaleza y caracteristicas de la zona, extensa y agreste, con pueblos pequenos y distantes entre si, donde solo despuntaban por su significacion administrativa y economico-estrategica la cabecera y la villa minera. Fuera de ellas, es conocida la presencia de individuos moriscos en localidades como Puertollano (11), Argamasilla de Calatrava (12), Hinojosas y Cabezarados (13) o en la ya mencionada Villamayor de Calatrava. En todas, excepcion hecha de la primera, solo han podido documentarse referencias muy circunstanciales, casi anecdoticas y tan puntuales que es complicado dar por buena la instalacion de comunidades estables y solidamente asentadas (14).

En su inmensa mayoria, los deportados eran oriundos de la parte central del antiguo reino de Granada y llegaron al campo de Calatrava tras cruzar las tierras de Montiel, formando parte de las columnas que, camino de Castilla, habian atravesado la actual provincia de Jaen (15). Los papeles de la Camara no ofrecen mucha mas informacion al respeto. Tampoco el censo de Almodovar. No ocurre asi en el caso de Almaden, donde, por fortuna, si se consigno ese dato en el otro de los padrones que se analizan aqui (16).

En realidad, el origen de los inscritos apenas es consignado en un 41% de los casos (17), pero no cabe duda de que la informacion que proporciona el registro contribuye a perfilar lo ya conocido al respecto. De entre quienes llegaron a Almaden, una parte importante lo hizo desde Granada y los pueblos de su vega. Churriana con treinta y nueve personas y La Zubia con treinta y seis son algunos de los nucleos desde los que salieron mas expulsados. Otros, como Armilla, Otura o Atarfe, tuvieron menos significacion. La localidad que mas aporto al conjunto fue la propia Granada, con cincuenta y cinco casos conocidos. Muchos, la mayoria, habian residido previamente en las parroquias del Albaicin como San Gregorio, San Nicolas o San Luis, situadas en la parte alta del barrio y en las cuales la poblacion era mayoritariamente morisca. Con todo, no faltaron los procedentes de colaciones mas bajas, en las que la poblacion era de caracter mixto morisco-cristianoviejo, como San Andres o San Ildefonso (18).

Tambien hubo quienes llegaron de la Alpujarra propiamente dicha, especialmente de Ugijar (43 individuos). Junto a ellos, no deben dejarse de mencionar el marquesado de Cenete y la tierra de Guadix, si bien, y en principio, con mucha menos relevancia, ya que las localidades que mas aportaron al conjunto fueron Hueneja y la propia Guadix, con seis y ocho individuos respectivamente. Finalmente, y en comparacion con las anteriores, fue relativamente escasa la presencia de deportados desde las comarcas mas occidentales (Serrania de Ronda y Hoya de Malaga) y desde el valle de Lecrin, donde unicamente destacaron quienes anteriormente habian vivido en Padul. Tampoco tuvieron mucha importancia los procedentes de la parte mas oriental del reino, asentados en el este de la Mancha, en el antiguo reino de Toledo y en tierras de Castilla la Vieja (19).

Aparentemente, el control de las apenas trescientas personas que habian llegado desde Granada, no debia suponer un problema de entidad para las autoridades calatravas. Nada que ver con los miles de individuos que habian quedado asentados en las comarcas menos perifericas o en las grandes urbes de Andalucia. Sin embargo, el gobernador observaba como los movimientos de los moriscos eran habituales y tan frecuentes que se tomaban por normales. Incluso se habia percatado de que habia poblaciones que antes habian tenido poblacion morisca y que, en el momento en que escribia, ya no la tenian. De ahi su queja. En realidad, y mas que asustarse por los propios descensos, el delegado regio permanecia alerta debido a otro asunto, similar al anterior, incluso si se quiere raiz del mismo, pero de un alcance mucho mayor: las fugas, los mas que probables movimientos clandestinos y el hipotetico problema de seguridad que se planteaba a raiz de los mismos.

Ahora bien, ?estaba plenamente informado de los pormenores de tal situacion? Es cierto que su cargo y posicion debieron hacerle poseedor de un volumen de informacion lo bastante amplio como para que podamos afirmar que sus apreciaciones y temores no eran ni muchos menos infundados. Sin embargo, no es menos verdad que, desde el momento en el que los granadinos llegaron al partido, la gobernacion no contaba con datos fiables acerca de la presencia de la minoria en sus territorios, al menos que sepamos. Por ello es facilmente comprensible que la elaboracion del censo de 1589 se hiciera necesaria.

2. El control de los granadinos y la elaboracion de los libros registro

El control--individual y colectivo--de los moriscos fue una de las claves de boveda de la politica regia tras el asentamiento de los granadinos en Castilla. A partir de 1571, la Corona dedico una atencion permanente a dicho asunto y puso en marcha una politica de vigilancia que puede ser calificada de intensiva. Su objetivo era tener noticias precisas acerca de la ubicacion de los granadinos, de su numero y de su distribucion (20). Para ello, las autoridades castellanas desplegaron una serie de actuaciones que perseguian identificar con exactitud a los propios moriscos y fiscalizar sus movimientos, no solo fisicos. La censura en el empleo de la lengua arabe, las restricciones a la libre circulacion, la vigilancia ejercida en la esfera economica y laboral, la prohibicion de porte de armas, las limitaciones al uso del vestuario tradicional de raigambre islamica ... todo formo parte de un mismo programa de actuacion bajo el que, siempre, subyacio un concepto clave: la necesidad de control.

En ese contexto, el alistamiento constituyo una de las actuaciones mas consolidadas --tambien mas denigrantes--de cuantas se pusieron en marcha para controlar a quienes llegaron desde el antiguo reino nazari. Ademas de ser senalado como morisco--y por lo tanto como elemento de distorsion en el conjunto--, cada granadino tenia que cumplir con la obligacion de comparecer de manera mas o menos periodica ante las autoridades, de notificar cualquier cambio de residencia o de advertir con antelacion suficiente de cada actuacion que supusiera un desplazamiento mas alla de los limites de la localidad en que habia quedado avecindado. La libertad de movimiento no solo sufrio un menoscabo evidente, sino que, practicamente, puede decirse que no existio. Solo una autorizacion previa, de caracter documental, personal, intransferible y validada por la justicia, permitia que aquellos que dispusieran de ella, gozasen de cierta maniobrabilidad. Con todo, esas "provisiones, pasaportes y otros recaudos no eximieron de figurar en una lista" (21).

En realidad, no era algo nuevo. Aunque con una incidencia mucho menor y probablemente de una forma no tan generalizada, esa preocupacion ya se manifestaba antes de la guerra de las Alpujarras, tanto en Castilla como en Granada (22). Lo que si fue relativamente novedoso fue la elaboracion de censos y padrones y su generalizacion por toda la geografia castellana. En funcion de su distinta cronologia, Bernard Vincent ha abogado por establecer una suerte de etapas censales (23) que permiten fijar la existencia de grandes grupos de listas moriscas. En primer lugar, las fechadas en 1581 y 1589, conocidas desde antiguo gracias a los trabajos de Tomas Lopez, primero, y de Henri Lapeyre, despues (24). Se trata de censos generales, que afectan a todas las comunidades de la corona de Castilla y que, a pesar de su caracter desigual e incompleto, permitieron contar con una idea ciertamente aproximada de cual fue la distribucion general de la poblacion morisca (granadina y antigua) asentada en el interior peninsular a finales del Quinientos (25). Junto a los anteriores, cabe senalar las listas fechadas en 1594. Son el resultado de la averiguacion encargada por el Santo Oficio y su estudio dio lugar a la publicacion de toda una serie de trabajos, centrados de nuevo en Castilla (26), que completaron a los anteriores (27).

Mas alla de su sentido ultimo y de su caracter general, es importante senalar que, en realidad, son el agregado de los trabajos realizados por corregidores, gobernadores y alcaldes mayores, intendentes de moriscos, escribanos, parrocos ... disciplinada y eficaz pleyade administrativa bajo cuyo paraguas encontraron acomodo las exigencias burocraticas de la Monarquia en todo lo que referido a la gestion del asunto morisco. Esa importancia de lo local es especialmente visible cuando se analizan los libros registro que se elaboraron desde 1571 en adelante y que, inicialmente, dieron lugar a lo que podriamos denominar como ciclo censal de 1573 (28). Se trata, acaso, de la primera manifestacion de una labor que tomo como base el ambito administrativo mas cercano al dia a dia de los propios moriscos y que se prolongo en el tiempo mas alla de aquellos primeros anos de presencia granadina en Castilla (29). De hecho, comienza a ser conocida la elaboracion de listas de control que rebasan cronologicamente esa fecha concreta y que, no obstante, cabe relacionar con los datados en aquel instante debido a su mismo origen e identicas motivaciones y forma de realizacion (30). En general, nos situamos ante registros mas dificiles de conocer porque, dada su naturaleza, en la inmensa mayoria de las ocasiones se encuentran custodiados en archivos municipales o de distrito. Pocas veces han podido documentarse en grandes fondos estatales. En esos casos, su presencia en esas colecciones suele responder a la existencia de una orden de nivel superior que determino el envio de esa documentacion por parte de los agentes locales (31). En un sentido amplio, puede afirmarse que son mas puntuales que los grandes censos generales, pero ofrecen una informacion mas detallada y rica. Debido a ello, no permiten un acercamiento global, pero si consienten una aproximacion a escala local. Sin embargo, no resultaria erroneo admitir que algunos sirvieron como base para la elaboracion de los censos generales mencionados mas arriba, en los que el detalle se obvio en beneficio del dato de conjunto.

Como es conocido, su elaboracion encuentra base legal en las archiconocidas pragmaticas de 30 de julio y 6 de octubre de 1572 (32). El modo en que fueron realizados, el contexto de cada localidad, incluso las peculiaridades propias de cada una de las comunidades moriscas censadas determinaron que, en ocasiones, no fueran todo lo precisos que cabria esperar de un instrumento que habia sido concebido, precisamente, para huir de vaguedades e imprecisiones. Por ello, no es extrano enfrentarse a duplicaciones, omisiones e informaciones parciales, algo que, en todo caso, trasciende a este tipo de listas y es general a practicamente todos los registros demograficos de epoca pre-estadistica. Con todo, la principal tara que contienen los padrones moriscos es su falta de uniformidad. Eso es lo que motiva que las listas de algunas localidades cuenten con un nivel de detalle bastante preciso (incluyendo todos los datos reclamados por la pragmatica), mientras que, en otras, la informacion sea mas escasa y, en ocasiones, se limite solo a los cabezas de familia o, como mucho, a los individuos adultos (33).

A mayor abundamiento, esa heterogeneidad no solo es visible cuando se comparan dos o mas padrones; tambien aparece en un mismo censo, de manera que es frecuente documentar una merma de informacion a medida que se avanza en la lectura de algunos registros, especialmente si estos poseen cierto volumen. Ambas caracteristicas resultan visibles en el caso de las matriculas de Almaden y Almodovar, lo cual no les resta validez teniendo en cuenta los datos que ofrecen y la epoca y los medios con los que fueron realizados.

El padron de Almaden es un documento formado por treinta y seis folios y fue elaborado en 1579 a instancias del Consejo Real de Castilla por el licenciado Salcedo de Avendano, alcalde mayor en la gobernacion de Almaden. Esta dividido en dos partes. En la primera, con cincuenta y siete entradas, estan inscritos los moriscos que se encontraban presentes en la villa minera en el momento de la elaboracion de la lista. La segunda pieza, con doscientas setenta y ocho entradas, se refiere a aquellos cristianos nuevos que, en algun momento, entre 1570 y su fecha de realizacion, estuvieron alistados en la villa y que, o bien habian fallecido, o bien habian huido o trasladado su residencia (legal o ilegalmente).

A tenor de las explicaciones que el alcalde Salcedo incluyo en sus ultimas paginas, puede deducirse que el objetivo del censo era doble: por un lado, conocer y averiguar las ocupaciones, profesiones y estado de los moriscos que vivian en la villa. Por otro, y esta vez en lo referente a la segunda de las partes, averiguar y controlar el numero exacto de cristianos nuevos que habian fallecido o abandonado la villa desde 1570. Por su fecha y por encontrarse entre los papeles del Consejo Real, podria pensarse que pudo ser un censo preparatorio al encargado por la Corona en 1581. Sin embargo, es mas logico pensar que estamos ante uno mas de los padrones que se elaboraron como consecuencia de la aplicacion de la pragmatica de 1572 y que, por algun motivo que desconocemos, recalo en el negociado del Consejo. Su idoneidad se deriva del hecho de que estamos ante una lista en la que las diferentes entradas se agrupan por nucleos familiares y ello, aunque sea de manera somera, permite tambien una ligera aproximacion al entramado familiar.

La matricula almodovarena tambien tiene un doble caracter, pero no por la naturaleza de sus informaciones, sino por el momento en que se elaboro, ya que los datos recogidos en un primer momento (1589) fueron convenientemente actualizados al ano siguiente. Si asi se quiere ver, en realidad tambien son dos censos perfectamente diferenciados, aunque el contenido de ambos sea casi identico. La primera de esas listas fue realizada el 25 de junio de 1589. Consta de 208 entradas y censa a 209 personas, dado que en una de esas entradas se incluyen dos personas. Por su parte, el de 1590 esta fechado el 24 de abril y, como ocurre en el de 1589, consta de 215 entradas, pero en el se registraron a 216 personas.

Dado que la estructura de ambos es muy similar, a la hora de analizar las caracteristicas demograficas del grupo se han tomado los datos correspondientes a 1590, sobre todo porque, posiblemente debido a su caracter de revision, parroco y superintendente de moriscos se mostraron especialmente escrupulosos a la hora de recoger datos para comparar con el realizado apenas un ano antes.

3. Los moriscos de Almaden y Almodovar a finales del siglo XVI

El examen de los padrones de ambas villas sirve para calibrar la relevancia de las comunidades moriscas asentadas en la gobernacion de Almodovar, asi como sus caracteristicas internas. Tambien son utiles para comprender la estrategia seguida por la Monarquia a la hora de materializar un reparto marcado por la geografia de la comarca, por la ausencia de grandes nucleos de poblacion y por una economia en la que el peso de lo rural era abrumador. A ello cabe anadir el no menos relevante caracter que la cronologia imprime a la fuente, lo cual permite ubicar la elaboracion de ambas listas en un momento en el que la Corona todavia arrastraba las remoras impuestas por el proceso de asentamiento de los granadinos, siempre sometido a revision, en gran medida por la excesiva movilidad de la que hicieron uso los propios moriscos, incluso a pesar de las restricciones.

3.1. Distribucion por sexo y edad

Si hay un tipo de informacion en el que las disimilitudes que se han senalado son mas evidentes, es el relativo a la edad de los censados. Se trata de una cuestion no menor, especialmente en el caso de Almaden. De los 761 individuos censados en la villa minera, se desconoce ese dato en 402 ocasiones. Las carencias son muy significativas en el caso de las mujeres, de las que no se recogio informacion de ningun tipo en nueve de cada diez ocasiones (265 de 300). Por su parte, y sin llegar a suponer una cifra tan exagerada, la ausencia de informacion en los varones afecta a un 29,7% de las entradas (137 de 461). En esa tesitura, es realmente complejo abordar cualquier tipo de analisis que pretenda tener en cuenta la distribucion por sexo y edad. El resultado dejaria fuera a mas de la mitad de la poblacion censada y, ademas, arrojaria unos datos en los que la significacion del grupo femenino seria meramente testimonial.

Las ausencias tambien afectan a la base de la piramide, especialmente a los individuos menores de cinco anos. Con todo, el impacto de esa falta de informacion ha podido ser minimizado: "nino de pecho", "de pocos dias", "recien nacido" ... son expresiones utilizadas con cierta frecuencia y a pesar de no remitir a cifras concretas, si permiten encuadrar a los descritos en el primer grupo de edad de los utilizados aqui (tabla 4). Sin embargo, esa adscripcion se complica en el resto de individuos jovenes. En ese sentido, el panorama es desalentador porque las referencias a ninos y adolescentes, quedan limitadas al nombre y a resenar que son hijos de tal o cual matrimonio, haciendo buena esa menor importancia que las autoridades dieron en este tipo de padrones a quienes ocupaban una posicion marginal en el hogar. Curiosamente, los escasos datos de edad que poseemos en relacion a las mujeres, corresponden a individuos jovenes. A pesar de ello, un ligero examen de los datos permite comprobar sin mucho esfuerzo que nos situamos ante cifras dificilmente asumibles como utiles (tabla 4).

Unicamente debe advertirse que, en comparacion con los datos de Almodovar (figura 1), el grupo de ninos menores de quince anos debio ser mas exiguo, algo que no solo se debe a las ya comentadas deficiencias en la elaboracion del padron, sino que tambien cabe relacionar con el impacto de la guerra de las Alpujarras en la natalidad del grupo censado en Almaden.

En el caso de los individuos adultos, el escenario es mas complejo. Como mucho, puede recurrirse al analisis del grupo de varones y siempre teniendo en cuenta la significativa cifra de individuos de los que no se conoce la edad. Si se atiende a cifras globales, se confirman la mayor importancia de los varones frente a las mujeres y la reducida esperanza de vida en ambos casos. En ese sentido, es importante senalar, una vez, mas el impacto de la guerra, mas claro aqui que en el caso de Almodovar. Se trata de un aspecto que, de nuevo, puede relacionarse con la distinta cronologia de los censos. El desfase temporal entre uno y otro determina--incluso con las limitaciones ya comentadas--que el grupo de adultos sea mas reducido en la villa minera que en Almodovar. No en balde, debe tenerse en cuenta que, en el momento de redactarse aquel primer censo, apenas habia transcurrido una decada desde el final de la guerra. En ese sentido, y dejando aparte el efecto indirecto en la natalidad, el mayor impacto se observa en las bajas directas generadas por el conflicto, que se unen de manera mas visible a las cifras de fallecidos como consecuencia de causas naturales.

Los datos de Almodovar son mas completos. Construida sobre la base de los 207 individuos de los cuales se conoce la edad (95,8% de los censados) (34), la piramide de poblacion de los moriscos almodovarenos correspondiente al ano 1590 nos muestra una poblacion muy joven. Mas de la mitad de los incluidos en ella no superaba los veinte anos, caracteristica que, con los matices impuestos por la cronologia, se repite en otras comunidades moriscas asentadas en Castilla (35). Segun los datos que se desprenden de su analisis, la poblacion morisca de la villa era bastante homogenea si se la observa desde el punto de vista de su distribucion por sexo, aunque esta se encuentre ligeramente inclinada a favor de los varones (51,5%). Dichos porcentajes varian ligeramente si tambien se contabilizan a aquellas personas de las que no sabemos la edad (103 varones--51,2%--y 98 mujeres--48,7%--) pero, en todo caso, la proporcion de varones sigue siendo superior a la de mujeres.

En este caso y al tratarse de un listado relativamente tardio, los efectos de la guerra se dejan sentir de una manera doble. En primer lugar, en los grupos de edad en los que la disminucion es consecuencia directa de la guerra, algo visible entre quienes en 1590 tenian de 26 a 35 anos, y de manera muy significativa en los varones situados en la primera mitad de la treintena. A ellos cabria unir las victimas indirectas, entre quienes la merma obedece a la contraccion que experimento la natalidad a raiz del destierro granadino. Tanto es asi, que, a la vista de los datos de la piramide, y teniendo en cuenta la logica (y elevada) mortalidad infantil, puede afirmarse que, en los cinco anos posteriores al asentamiento granadino apenas si se habrian dado poco mas de una veintena de alumbramientos. De ahi en adelante la recuperacion demografica del grupo es patente. Prueba de ello es que, incluso teniendo presentes los efectos de esa mortalidad temprana, los nacidos entre 1575 y la fecha en la que se elabora el padron son muchos mas numerosos (36).

3.2. Condicion social, estado civil y composicion de los nucleos familiares

Aparte su relativa juventud, las comunidades moriscas registradas en los padrones de Almodovar y Almaden se caracterizan por su homogeneidad. Ambos grupos estaban formados por individuos de condicion libre, entre quienes se observa un ligero predominio de los varones frente a las mujeres y es clara la tendencia al matrimonio. De hecho, son muy escasos los adultos que permanecieron sin pareja, mientras que la viudez apenas esta representada y los solteros jovenes--en su inmensa mayoria vastagos no independizados de su familia--representan casi la mitad en Almodovar y sobrepasan el cincuenta por ciento en Almaden. A pesar de ello, la villa minera de nuevo ofrece problemas de interpretacion por la ausencia de datos y porque, como se comentara mas abajo, el padron recoge a un importante numero de individuos ausentes. Con todo, parece ajustarse a lo observado en Almodovar, si bien, y dada la fecha de su realizacion, sus cifras nos ponen en relacion con un grupo aun sometido a los efectos de la guerra, mas inestable, en el que los solteros y viudos ganan terreno con respecto a los casados (37).

En gran medida, la distribucion por estado civil es consecuencia del proceso de asentamiento de las comunidades granadinas en la Mancha, territorio al que llegaron muchos de los moriscos de paces salidos de Granada antes del fin de la guerra (38) y en el que, finalizada la contienda, siguio siendo predominante el asentamiento de comunidades libres. Ello no quiere decir que la esclavitud fuera un fenomeno desconocido en Castilla la Nueva. No en vano, el comercio de esclavos adquirio cierta relevancia en Toledo (39) en los anos inmediatamente posteriores a la guerra y no resulta extrano documentar la compra de siervos por parte de individuos pertenecientes a la oligarquia politico-economica de los principales nucleos manchegos como Alcaraz, Almagro, Ocana, Quintanar de la Orden o Ciudad Real (40). Tampoco el posterior nacimiento de hijos de esclavos procedentes de Granada, asi como la puesta en marcha de procesos de horro, bien por medio del pago del correspondiente rescate (41), bien gracias a la decision personal de cada dueno (42). Nada que ver con lo observado en Andalucia, donde la esclavitud morisca fue un fenomeno endemico con posterioridad a la guerra, especialmente en los primeros anos y en localidades como Cordoba o Sevilla, que actuaron como grandes centros redistribuidores de la poblacion de origen granadino que habia sido reducida a la condicion servil despues del conflicto (43). Su alcance fue de tal magnitud que, como ha demostrado Perez Garcia para el caso de Antequera, llego a condicionar la estructura demografica de algunos de los nucleos que acogieron a los desterrados (44). Cuando ocurrio asi, las autoridades incluso se vieron forzadas a establecer listas separadas de granadinos libres y esclavos, estas ultimas, como puede comprenderse, sometidas a una mayor volatilidad y, por tanto, mas complejas de analizar y comparar.

Castilla la Nueva, y en este caso, las localidades de la Mancha occidental no se vieron afectadas por tal fenomeno. Ello no obsta para que puedan plantearse algunas interrogantes al respecto en el caso de Almaden, donde la presencia de la mina de azogue constituye un factor relevante, que debe tenerse en cuenta, por mucho que, hasta el momento, no se disponga de datos al respecto. Claramente, el padron manejado en esta ocasion se refiere a individuos libres, asentados como tales y no sometidos a trabajos forzados. Que pudieran o no compartir trabajo con los galeotes que cumplian condena en el pozo es algo probable. De hecho, la escasez de mineros libres, no pudo ser compensada con los forzados que recibio la mina a partir de 1566 (45). Con ese escenario como telon de fondo, los agentes de los Fucares en Almaden reclamaron a Felipe II que algunos de los moriscos asentados en Cordoba y Jaen, "hasta ciento cinquenta o doscientos" (46), pudiesen recalar en la villa, donde se "los sustentaria y les pagarian sus jornales conforme al concierto que con ellos se hiciese" (47). Es posible que este aporte de trabajo "libre" contribuyera a mejorar la explotacion de la mina en los anos setenta, pero tampoco parece que fuera ni determinante ni muy duradero (48). No en vano, la llegada de los moriscos coincidio con unos anos de malas cosechas en la comarca, lo cual empujo a muchos de estos trabajadores a abandonar la zona.

Con posterioridad, la presencia morisca en el pozo es una incognita. Por la "informacion" que hiciera Mateo Aleman acerca del trabajo en la mina se sabe que, a pesar de contar con autorizacion para emplear a mas galeotes de los concedidos a mediados de los sesenta, en 1593 trabajaban alli poco mas de diez (49) y no todos eran moriscos. De hecho, el sevillano tambien conto gitanos, bandoleros y esclavos. En cambio, nada se dice de la poblacion libre.

Asi las cosas, puede decirse que la estructura de la poblacion morisca libre asentada en las villas de Almodovar y Almaden gozo de cierta uniformidad. Nos situamos, de hecho, ante grupos jovenes, en los que el modelo de unidad familiar responde al de tipo nuclear, caracterizado por la mayoritaria presencia de hogares formados por entre tres y cinco miembros, datos que estan en la linea de lo observado en Almagro por Gomez Vozmediano, quien, a su vez, establece similitudes con el caso extremeno, analizado por Bermejo, Sanchez y Teston (50).

De nuevo, el grupo parece mas consolidado en Almodovar, donde se da una importante presencia de hogares constituidos en torno a la familia tipo formada por el matrimonio y dos o tres ninos. Como suele ser habitual, no faltan ejemplos en los que esa tonica se rompe: viudos con hijos (51) y familias nucleares a las que se anade un progenitor o el hermano de uno de los conyuges (52) son, en ese sentido, los tipos mas habituales. Tampoco faltan ejemplos de familias con cuatro, cinco e incluso mas hijos, aunque es raro que se supere esta ultima cifra.

En el extremo opuesto, puede hablarse de las parejas que no tienen hijos. Son especialmente numerosas en Almaden y, en su inmensa mayoria, corresponden a jovenes entre los veinte y los treinta anos, presumiblemente casados no mucho antes de haberse confeccionado el padron, tras el asentamiento en la localidad, una vez que quedaron superadas las dificultades economicas y sociales inmediatas al destierro de Granada. Del relativo exito de ese proceso de normalizacion puede dar una idea el caso de Almodovar (53). Alli, la cifra de parejas sin hijos o con muchos vastagos disminuye, mientras que asciende la de aquellos que declararon tener entre uno y tres.

3.3. Sobre el terreno. Dedicaciones y movilidad

Para llegar a dicha situacion, los moriscos granadinos protagonizaron un proceso de instalacion que se apoyo en los lazos de solidaridad interna y en la progresiva integracion en la vida social y economica de las zonas de acogida. Por desgracia, no hay muchos datos relativos a la estructura socio-profesional de los censados. Los disponibles se refieren a Almaden y son bastante fragmentarios, pues se limitan a una treintena de referencias. Gracias a ellas sabemos que, de los que respondieron, veintidos declararon ser labradores. El resto dijeron ejercer en la manufactura (un cardador, un espartero, herreros, pelaires y zapateros--en dos ocasiones cada uno-). Poco mas. Con todo, si que puede intuirse que las posibilidades laborales de los llegados a la comarca pasaban por el desempeno de trabajos agricolas y que estos no siempre satisficieron las expectativas de los moriscos. Por ello no extrana que muchos de los censados inicialmente optaran por huir. Bien fuera de manera ilegal, bien contando con el permiso de las autoridades locales, una parte importante de los moriscos de Almaden y Almodovar abandono temporal o definitivamente ambas villas. Junto al detalle de los fallecidos (54), ambos registros dan cuenta de esa decision, pero presentan divergencias a la hora de hacerlo. Mientras el de Almaden unicamente diferencia entre huidos y fallecidos, el de Almodovar tambien distingue entre quienes no comparecieron y aquellos otros que no estaban en la villa, pero que fueron registrados por otras personas, familiares o allegados casi siempre. Generalmente se corresponden con individuos que residian en el pueblo, pero que, en el momento de elaborarse el padron, estaban fuera de la villa debido a cuestiones de distinto tipo (55). La mayoria alego motivos de salud (56) o laborales (57), aunque tambien se incluyen en ese grupo los ninos que, debido a su corta edad, fueron presentados por sus progenitores. A ellos deben sumarse quienes trasladaron su residencia con permiso de las autoridades, aspiracion no siempre facil de llevar a la practica, tal y como demuestra el hecho de que, aqui, solo haya podido localizarse un ejemplo (58).

La lista de Almaden es mas vaga cuando se trata de informar acerca de circunstancias particulares. Es logico, pues--ya se ha dicho--se hizo con un horizonte temporal mas lejano, posiblemente teniendo como referencia un censo previo, pero no inmediato como en el caso de Almodovar. Dada esa situacion, la precision a la hora de dar cuenta de las razones que justificaban las ausencias tiende a diluirse, aunque tampoco se rehuyeron datos e informaciones sobre el destino de los no presentes. De hecho, esa es una de sus caracteristicas mas destacables.

Junto a la procedencia de los listados, el registro proporciona informacion acerca del destino de quienes emigraron. De las 583 personas declaradas ausentes, treinta y nueve habian fallecido. El resto, habia salido de la villa, pero solo se conoce su paradero final en cincuenta y nueve ocasiones. Las demas son resueltas con un laconico "ausente" o con expresiones similares, como "no esta en la villa" (59). De quienes se sabe el destino, la inmensa mayoria (veintinueve y nueve) recalo en Ciudad Real, localidad con una importante presencia de moriscos granadinos y que, desde un punto de vista estrictamente economico, ofrecia mayores oportunidades socio-profesionales. De muchos de ellos (al menos dieciocho) se indica que contrajeron matrimonio alli, comentario que, aunque indirectamente, confirma que su asentamiento en la ciudad habia sido seguido de cerca y que, casi con toda probabilidad, se trataba de salidas autorizadas. Referencias similares informan de la llegada a Almagro de otros diez individuos (60) y podrian dar por buena la posibilidad de que una parte importante de estos movimientos contase con el beneplacito de las autoridades y no se extendiera mas alla de un radio geografico medio, de tipo comarcal, tendente a lograr unas mejores condiciones de vida. En principio, pues, no estarian relacionados con intentonas de regresar a Granada.

El resto de salidas son puntuales: precisamente cuatro tienen como destino Granada, otras tres Cordoba, una mas es un regreso a Castilla la Vieja--"con pasaporte del corregidor de Arevalo" (61)--y la ultima no es sino la certificacion de una condena a galeras (62). Quizas demasiado poco para llegar a conclusiones definitivas, pues el destino de mas del 90% de los ausentes sigue siendo una incognita.

Donde el documento resulta mas esclarecedor es a la hora de informar sobre el perfil de quien emigra. En ese sentido, el tamano del hogar de quienes se ausentaron viene determinado por la importante presencia (16,9%) de individuos que, aparentemente, emigran solos o, al menos, de los que no se dice que tengan familia. En su mayoria son solteros jovenes, aunque tampoco faltan varones viudos.

Mas importantes fueron los matrimonios sin hijos (19,9%) o con un solo vastago (26,5%) (63) lo que ratifica que nos encontramos ante un conjunto poblacional joven y que la salida pudo deberse no tanto a un irredentismo en relacion al resultado del destierro alpujarreno, como a la ya comentada necesidad de buscar mayores y mejores posibilidades de desenvolvimiento laboral y personal.

4. Una reflexion final: los registros moriscos y la necesidad de controlar

Solo cinco anos despues de elaborarse el padron de Almaden, la villa recibio a casi una treintena de individuos procedentes de Granada (64). Quienes llegaban entonces formaban parte de los grupos moriscos que protagonizaron la conocida como "segunda saca", cuyos resultados acabaron siendo decepcionantes para la Corona (65). Por mucho que se tratase de un grupo reducido, la medida no deja de ser llamativa e invita a pensar en un intento de lograr cierto re-equilibrio en una zona que, a juicio de las autoridades de Madrid, podia albergar mas poblacion, pero que no terminaba de ofrecer los suficientes alicientes como para que ese avecindamiento fuera permanente. ?Desconocia la Monarquia la realidad de la zona? ?Era peor de lo que se pensaba desde Madrid? ?Acaso no (solo) eran motivos economicos los que empujaban a los moriscos a emigrar? ?Es posible que los granadinos hubieran intentado huir de unos pueblos en la que su escaso numero les hacia mas vulnerables a cualquier intento de control?

A juzgar por los escasos y poco determinantes datos que tenemos acerca de su dinamica demografica, los moriscos asentados en la gobernacion de Almodovar nunca fueron un grupo importante. Las cifras de la expulsion de 1610 tampoco arrojan mucha luz acerca del particular. Tan solo nos permiten conocer que los granadinos que permanecieron alli fueron pocos si se los compara con los avecindados en otras comarcas vecinas y que se localizaron con caracter preferente en los dos nucleos mas significativos del partido. Asi, es totalmente posible que las preguntas planteadas mas arriba no tengan una respuesta univoca. O, mejor dicho, que nunca podamos conocer las razones que impidieron el asentamiento de comunidades mas estables y numerosas en esta zona.

Los padrones de Almodovar del Campo y de Almaden cuyo estudio se ha presentado en estas lineas tampoco aclaran mucho al respecto. Es cierto que matizan la idea inicial sobre el grupo. La completan al informar sobre su composicion y estructura y arrojan cierta luz sobre el origen de los instalados en ambas villas tras el destierro alpujarreno. Sin embargo, y al margen de informaciones muy puntuales, apenas si sirven para detectar cual fue el motivo que empujo a muchos de los alistados en ellos a emigrar. Son realmente pocos los datos que hablan de sus dedicaciones y las escasas informaciones relativas al destino por el que optaron quienes marcharon tampoco permiten conocer si las salidas obedecieron a una necesidad de orden economico o familiar o, simplemente, al deseo de volver a Granada.

Lo que si queda claro, y he ahi una de las claves en que han de interpretarse ambos registros, es que nos situamos ante grupos enormemente volatiles, en los que se manifiesta de manera clara y precisa la que fue una de las caracteristicas predominantes de la poblacion cristiano-nueva de origen granadino tras su llegada a Castilla, al menos durante los primeros anos: su enorme movilidad. La simple y mera posibilidad de que en Castilla hubiera moriscos circulando de manera libre fue una cuestion que preocupo a Felipe II desde el mismo momento en que decreto la salida de los granadinos de su tierra de origen. El asunto es conocido y no merece la pena insistir en la casuistica generada al albur de esos movimientos. Sin embargo, si es preciso retomar la consideracion de registros como los analizados aqui. Mas alla de su importancia para el estudio de la demografia morisca (de la que nunca se terminara de saber todo), los censos, padrones, listas ... que se elaboraron en la Castilla del ultimo cuarto del siglo XVI tienen la virtud de mostrar que el desvelo por mantener a raya la movilidad de los granadinos tuvo mucho de real. La burocratizacion de ese empeno y su traslado al papel nos permiten constatar que esa inquietud fue constante, que la necesidad de controlar puede ser incompresible a ojos de quien observa el asunto en el siglo XXI, pero que estuvo plenamente justificada en el marco de la logica interna en que se desenvolvio el proceso de asimilacion de la minoria morisca; que acaso no fue tan extrana si entendemos que la libertad de movimiento es un acicate que siempre juega en contra de los deseos de uniformidad. Y es que los registros de moriscos nos hablan de personas. Por supuesto de moriscos, pero tambien de quienes representaron la otra cara de la moneda, en la cual se acuno el rostro de quienes vigilaron, sus aspiraciones y miedos, los problemas a los que se enfrentaron en ese control no siempre agradable de ejecutar y los mecanismos y recursos--a veces claramente insuficientes--de que dispusieron para llevar a buen termino esa labor de vigilancia.

http://dx.doi.org/10.5209/CHMO.63914

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Francisco J. Moreno Diaz del Campo (2)

Recibido: 5 de febrero de 2019 / Aceptado: 25 de marzo de 2019

(1) Redactado con el apoyo del proyecto de investigacion "La Monarquia Hispanica y las minorias: agentes, estrategias y espacios de negociacion", del MINECO (Ref.: HAR2015-70147-R).

(2) Departamento de Historia. Universidad de Castilla-La Mancha https://orcid.org/0000-0001-7929-5080 E-mail: FranciscoJ.Moreno@uclm.es

(3) Archivo Municipal de Almodovar del Campo (AMAC), leg. 1, doc. no. 117.

(4) Les acompanaba Juan Vazquez de Saavedra, alcalde mayor y sustituto de Lucas Manjon, quien ocupaba el mismo cargo el ano anterior.

(5) Archivo General de Simancas (AGS), Camara de Castilla, leg. 2.160, fol. 73.

(6) Diligencias y averiguaciones de los naturales del Reyno de Granada que alli residen con sus casas pobladas y de su manera de bivir, tratos y caudales. Archivo Municipal de Almodovar del Campo (AMAC), leg. 1, doc. 117.

(7) Archivo Historico Nacional (AHN), Ordenes Militares (OO.MM.), Consejo, leg. 3.114, no. 4, s.f. Agradezco al profesor Lopez-Salazar Perez que me haya proporcionado la presente referencia.

(8) Lopez-Salazar Perez, J.: Estructuras agrarias y sociedad rural en la Mancha (siglos XVI-XVII), Ciudad Real, Instituto de Estudios Manchegos, 1986, pp. 65-66.

(9) Moreno Diaz del Campo, F. J.: Los moriscos de la Mancha. Sociedad, economia y modos de vida de una minoria en la Castilla moderna. Madrid, CSIC, 2009, p. 107.

(10) Ibidem, p. 123.

(11) Fernandez Calvo, A.: "Moriscos y esclavos en Puertollano (1570-1630)", en Ponencias de la IVSemana de Historia de Puertollano, Ciudad Real, Excma. Diputacion Provincial de Ciudad Real, 1985, pp. 19-42.

(12) Gomez Vozmediano, M. F.: "La expulsion de los moriscos granadinos de la Mancha a inicios del siglo XVII", Chronica Nova, 36 (2010), p. 85.

(13) Moreno Diaz del Campo, op. cit. (nota 9), pp. 140-141.

(14) El estudio--en proceso--de la subasta y venta de bienes de moriscos expulsados, que gestiono el Consejo de Hacienda, ratifica en parte dicha afirmacion, pues hasta el momento solo se han localizado escrituras relativas a las dos localidades en las que inicialmente se asentaron los granadinos. Vease Moreno Diaz del Campo, op. cit. (nota 9), pp. 501-502.

(15) Vincent, B.: "L'expulsion des Morisques du Royaume de Grenade et leur repartition en Castille (1570-1571)", Melanges de la Casa de Velazquez, 6 (1970), p. 221 y pp. 247-248 (mapas). Sobre el destierro y la posterior vida de los granadinos en Castilla hasta su expulsion, vease tambien Benitez Sanchez-Blanco, R.: "El destino de los moriscos vencidos", en Barrios Aguilera, M. (ed.): Historia del Reino de Granada. Vol. II: La epoca morisca y la repoblacion (1502-1630), Granada, Editorial Universidad de Granada-El Legado Andalusi, 2000, pp. 583607.

(16) Sin duda, la cronologia--mas temprana en este segundo registro--jugo un papel importante a la hora de hacer necesaria la consignacion de ese dato; como tambien lo fue el marcado caracter policial de la lista, dividida, como veremos, entre presentes y ausentes.

(17) 331 en total. El porcentaje puede elevarse porque en los casos en los que se alistan familias completas solose ha contabilizado al cabeza de casa, que es de quien explicitamente se indica la procedencia.

(18) Garcia Pedraza, A.: Actitudes ante la muerte en la Granada del siglo XVI: los moriscos que quisieron salvarse, Granada, Universidad de Granada, 2002, vol. II, pp. 442-443.

(19) Vincent, op. cit. (nota 15), p. 221.

(20) Garcia-Arenal, M.: Inquisicion y moriscos. Los procesos del tribunal de Cuenca, Madrid, Siglo XXI Editores, 1978, p. 12.

(21) Vincent, B.: "Morisques et mobilite. L'exemple de Pastrana," en Dubet, A. y Urdician, S. (dirs.): Exils, passages et transitions. Chemins d'une recherche sur les marges. Hommage a Rose Duroux, Clermont-Ferrand, Presses de l'Univesite Blaise Pascal, 2008, p. 20.

(22) En Villarrubia de los Ojos, en 1539, los moriscos antiguos ya eran sometidos a una suerte de control semanalpor parte del parroco, ante cuyas pretensiones se quejo de manera airada alguno de los mas destacados miembros de la comunidad. Vease Gomez Vozmediano, M. F.: Mudejares y moriscos en el Campo de Calatrava. Reductos de convivencia, tiempos de intolerancia, Ciudad Real, Excma. Diputacion Provincial de Ciudad Real, 2000, p. 56. Tambien se observan movimientos en el mismo sentido en Granada. Alli, concretamente en Guadix, Carlos Javier Garrido ha documentados diferentes padrones de "faltas a misa" que dan cuenta de ese interes por controlar, esta vez desde la esfera religiosa. Vease Garrido Garcia, C. J.: "Control, aculturacion, segregacion, resistencia: los padrones de asistencia a misa de los moriscos en el reino de Granada", Miscelanea de Estudios Arabes y Hebraicos. Seccion Arabe-Islam, 68 (2019), pp. 125-152.

(23) Vincent, B.: op. cit. (nota 21), p. 17.

(24) Lapeyre, H.: Geographie de l'Espagne morisque, Paris, SEVPEN, 1959, pp. 126-130

(25) Lapeyre se refirio al primero como "francamente defectuoso" y del segundo dijo que era "menos satisfactorio" aun que el de 1581. A pesar de ello, ratifico su validez, pues el cruce de ambos permitio contar con informacion (parcial, sesgada y mejorable, pero informacion, al fin y al cabo) para practicamente toda Castilla. Vease ibidem, pp. 126-127 y 129.

(26) Aunque Garcia-Arenal conocia la existencia de uno en Canarias y apunto en su dia que es muy posible que se confeccionaran listas similares en Valencia. Vease Garcia-Arenal, M.: "Los moriscos de la region de Cuenca segun dos censos establecidos por la Inquisicion en 1589 y 1594", Hispania, 138 (38) (1978), p. 121.

(27) En concreto, se analizaron los distritos de Segovia, Llerena y Cuenca. Vease Le Flem, C. y Le Flem, J. P.: "Un censo de moriscos en Segovia y su provincia", Estudios Segovianos, XVI, (1964), pp. 433-464 y Le Flem, J. P: "Les morisques du Nord-Ouest de l'Espagne en 1594 d'apres un recensement de l'Inquisition de Valladolid", Melanges de La Casa de Velazquez, 1 (1965), pp. 223-243; Fernandez Nieva, J.: "Un censo de moriscos extremenos de la Inquisicion de Llerena, ano de 1594", Revista de estudios extremenos, XXIX (1973), pp. 149-176; Vincent, B.: "Les Morisques d'Estremadure au XVIe siecle", Annales de Demographie Historique (1974), pp. 431-448; Garcia-Arenal, op. cit. (nota 26). A los anteriores, pueden anadirse ciertos rastros locales que tambien fueron convenientemente analizados hace tiempo, como los referentes a localidad de El Toboso, que analizo Bernard Loupias en "En marge d'un recensement des morisques de la 'Villa de El Toboso' (1594)", Bulletin Hispanique, 78, 1-2 (1976), pp. 74-96.

(28) Hasta ahora se conoce la existencia de, al menos, cinco de estos libros de registro, elaborados en Ecija, Pastrana, Cordoba, Antequera y Toledo. Para mas detalle en torno a ellos veanse Fernandez Chaves, M. F. y Perez Garcia, R. M.: "Notas sobre la destruccion de las comunidades moriscas malaguenas y su reconstruccion en la campina sevillana, 1569-1610", Areas. Revista Internacional de Ciencias Sociales, 30 (2011), pp. 121-139; Prieto Bernabe, J. M.: "Aproximacion a las caracteristicas antropologicas de la minoria morisca asentada en Pastrana en el ultimo tercio del siglo XVI", Wad-al-Hayara, 14 (1987), pp. 355-362 y "Los moriscos de Pastrana segun un censo de 1573', en Conflictos sociales y evolucion economica en la Edad Moderna (I). Actas del I Congreso de Historia de Castilla-la Mancha, vol. VIII, Toledo, Servicio de Publicaciones de la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha, 1988, pp. 269-282; Aranda Doncel, J.: Los moriscos en tierras de Cordoba, Cordoba, Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Cordoba, 1984; Vincent, B.: "?Cual era el aspecto fisico de los moriscos?", en Andalucia en la Edad Moderna: economia y sociedad, Granada, Diputacion de Granada, 1985, pag. 303-313; Perez Garcia, R. M.: "Moriscos en Antequera, 1569-1574", Al-Qantara. Revista de estudios arabes, 37/1 (2016), pp. 75-110; Rodriguez de Gracia, H.: "Moriscos expulsados de Granada y 'avecindados' en Toledo", Hispania Sacra, 65/extra 1 (2013), pp. 153-188; Pedraza Ruiz, E.: Poblacion morisca en Toledo durante la segunda mitad del siglo XVI: nuevas aportaciones, Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 1975 (memoria para la obtencion del grado de licenciatura dirigida por el prof. Dr. Manuel Teran Alvarez, inedita).

(29) Perez Garcia, op. cit. (nota 28), p. 76.

(30) Entre otros, veanse Aranda Doncel, J. y Martin Ojeda, M.: "Evolucion demografica y estructura de poblacion morisca en la ciudad de Ecija", Actas del III Congreso de Historia "Ecija en la Edad Media y Renacimiento", Sevilla, Universidad de Sevilla/Ayuntamiento de Ecija, 1993, pp. 228-253, para el caso de Ecija; Gomez Vozmediano, M. F.: op. cit. (nota 22), pp. 134-147, para el realizado en Almagro en 1602 y Vincent, op. cit. (nota 21) en relacion al llevado a cabo en Pastrana en 1585. Junto a ellos debe citarse tambien el registro sevillano de 1589 estudiado en Boeglin, M.: "Demografia y sociedad moriscas en Sevilla. El padron de 1589", Chronica Nova, 33 (2007), pp. 195-221. De su contenido, completado con fuentes parroquiales, tambien se da cuenta tambien en Fernandez Chaves, M. F. y Perez Garcia, R. M.: En los margenes de la Ciudad de Dios. Moriscos en Sevilla, Valencia, Publicacions de la Universitat de Valencia-Editorial Universidad de Granada-Prensas Universitarias de Zaragoza, 2009, pp. 215-260. Finalmente puede mencionarse el censo toledano de 1589, estudiado en Rodriguez de Gracia, H.: "Un censo de moriscos de finales del siglo XVI", Toletum, 11 (1981), pp. 521-542, aunque quizas se trata de la documentacion de base local correspondiente al general fechado en el mismo ano y ya citado.

(31) Asi ocurre con el censo de Almaden que aqui se presenta.

(32) La mas explicita es esta ultima, que, en su segunda disposicion, ordenaba la elaboracion de los libros registro de moriscos granadinos: "mandamos (...) se haga lista y registro de todos los Moriscos, assi libres como esclauos de los del dicho reyno de Granada, y de sus mujeres e hijos, poniendose en el dicho registro los nombres de todos, y de donde fueron traidos y son naturales, segun que ellos lo declararan, poniendo ansi mismo la edad y senas de estatura y rostro, y el officio, o tracto que tuuiere, y la casa y parrochia donde viuiere ... ". Pragmatica y declaracion sobre los moriscos del Reyno de Granada, Madrid, en casa de Alonso Gomez, impresor de Su Majestad, 1572.

(33) Sirva como muestra el caso de Almaden, donde las descripciones fisicas se estereotipan y hacen mas vagas mediado el documento y llegan, incluso, a desaparecer sin que, en principio, haya causa aparente alguna para motivar ese hecho.

(34) En concreto, 112 varones y 95 mujeres, ya que hay cuatro hombres y cinco mujeres de los cuales no sabemos la edad. Ello anade un pequeno factor de distorsion a la hora de analizar los datos. Debe senalarse tambien que en el listado se observa cierta tendencia a resenar las edades solo de manera aproximada, motivo este por el que ha optado por elaborar la propia piramide en grupos de edad cinco anos y no uno a uno.

(35) Sirvan a modo de comparacion los datos de Pastrana y Antequera de 1573, donde los encuadrados en los dos primeros grupos de edad suponen el 42,1% y un 47,9% respectivamente. Andando en el tiempo, puede observarse una situacion similar en 1594 en Segovia (50,1%), Valladolid (42,2%) y Magacela (42,8%). Para Pastrana, vease Prieto Bernabe, op. cit. (nota 28, 1988), pp. 270-271; para Antequera, Perez Garcia, op. cit. (nota 28), p. 86; para Segovia, Le Flem, y Le Flem, op. cit., (nota 27, 1964), pp. 433-464, s. p. lamina 4; para Valladolid, Le Flem, op. cit. (nota 27, 1965), pp. 223-243, s.p., lamina 2; finalmente, para Magacela, Vincent, op. cit. (nota 27), pp. 431-448.

(36) 93 en total, sin contar los fallecidos.

(37) Mas similar al que, por ejemplo, resulto del asentamiento de los granadinos en Ciudad Real. Vease Moreno Diaz del Campo, op. cit. (nota 9), p. 119.

(38) Vincent, op. cit. (nota 15), pp. 215-216. Para el caso concreto de la Mancha y su llegada, via Albacete, vease Santamaria Conde, A.: "Albacete y los moriscos en el siglo XVI. Dos expediciones de moriscos de paz", AlBasit. Revista de Estudios Albacetenses, 9 (1981), pp. 39-48.

(39) Pedraza Ruiz, op. cit. (nota 28).

(40) Ejemplos en Gonzalez Peinado, C.: "Los moriscos de Ocana a finales del siglo XVI a traves de un juicio de residencia", Tiempos Modernos, 35/2 (2017), pp. 244-245; Gomez Vozmediano, op. cit. (nota 22), pp. 63-65 y Moreno Diaz del Campo, op. cit. (nota 9), pp. 403 y 552-554 y "Marginaux parmi les marginaux. Enfants, femmes et esclaves morisques en Nouvelle Castille" Cahiers de laMediterranee, 79 (2009), pp. 131-153.

(41) Entre otros, en Archivo Historico Provincial de Ciudad Real (AHP CR), Protocolos, leg. 34-1, fol. 28v. 18.09.1581 y Archivo Historico Provincial de Albacete (AHP Ab). Protocolos, leg. 118-1, fol. 208r. 09.06.1582.

(42) AHP CR. Protocolos, leg. 1652-1, fols. 133r-133v y 134r-134v. 28.08.1580.

(43) Para un marco mas general, veanse Aranda Doncel, J.: Los moriscos en tierras de Cordoba, Cordoba, Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Cordoba, 1984 y Fernandez Chaves, M. F. y Perez Garcia, R. M.: En los margenes de la Ciudad de Dios. Moriscos en Sevilla, Valencia, Universitat de Valencia Editorial Universidad de Granada-Prensas Universitarias de Zaragoza, 2009.

(44) Sobre su incidencia en el proceso de asentamiento y en la composicion de las comunidades desterradas, vease el caso de Antequera en Perez Garcia, op. cit. (nota 28).

(45) En 1566, los Fucares consiguieron del rey una autorizacion para emplear en la mina a treinta condenados que podian conmutar su pena de galeras por la de trabajo en la mina. El numero fue ampliado a cuarenta en 1583, prueba de la insuficiencia de medios humanos con la que los alemanes batallaron a la hora de cumplir con los compromisos productivos acordados con la Corona. Vease Bleiberg, G.: "El 'informe secreto' de Mateo Aleman sobre el trabajo forzoso en las minas de Almaden", Estudios de Historia Social. Revista del Instituto de Estudios de Sanidad y Seguridad Social, 2-3 (1977), p. 362.

(46) Gil Bautista, R.: Las minas de Almaden en la Edad Moderna, Alicante, Publicacions de la Universitat d'Alacant, 2015, p. 75.

(47) Ibidem, p. 76.

(48) Ibidem.

(49) Entre otros, facilita ese dato un tal Francisco Garcia de Azuaga, vecino de Almaden y "maestro cozedor delos metales en los buytrones de la dicha mina y fabrica del azogue quien, en su declaracion ante Aleman el 19 de febrero de 1593, dijo que los forzados que estaban empleados por aquel entonces en la mina debian ser doce o trece. Bleiberg, op. cit. (nota 43), p. 417.

(50) Gomez Vozmediano, op. cit. (nota 22), p. 136.

(51) Como, por ejemplo, Leonor de Ecija, alistada en Almaden en compania de sus cinco hijos (cuatro varones y una mujer), despues de que Gonzalo de Ecija (o de la Zubia), su esposo fuese incluido en la lista de los ausentes del mismo padron por haber fallecido. AGS. CRC, leg. 259 (lista de los presentes, entrada no. 17--Leonor e hijos-; lista de los ausentes, entrada no. 35--Gonzalo--).

(52) Asi ocurre, entre otros, con Diego el Conde e Isabel de Pliego, quienes viven con sus dos hijos (Alonso y Agustin) y con Diego, sobrino del primero. AGS, CRC, leg. 259 (lista de los presentes, entrada no. 19)

(53) Sobre matrimonios y comportamiento nupcial en la villa, vease Gomez Vozmediano, op. cit (nota 22), pp. 147-153.

(54) Nueve en el caso de Almodovar (4,1% de los censados) y treinta y nueve en Almaden (5,1%).

(55) Vease tabla 2. Quienes no acuden en 1589 son mas que en 1590. Es algo normal: entre ambos censos apenas si habian transcurrido diez meses, mientras que puede suponerse que entre el de 1589 y el anterior con el que se compara pudieron haber pasado anos. De ese registro previo nada sabemos, aunque debio existir y posiblemente se trate del elaborado, como en toda Castilla, en cumplimiento de la pragmatica de 1572.

(56) Por ejemplo, Elvira de Zacarias y Angelina de Mendoza, ambas enfermas en 1589 y fallecidas cuando se elaboro el recuento de 1590. AMAC, leg. 1, doc. 117 (lista de 1589, entradas no. 108--Elvira--y no. 190--Angelina-).

(57) Asi le ocurrio, por ejemplo, en 1589 a la familia de Diego de Trujillo y Maria de Baena, formada por el matrimonio mismo y por cinco hijos, dos ninas y tres varones. De ellos, solo declaro el padre porque el resto de la familia, incluida en el registro, se encontraba bien trabajando en la huerta (asi le ocurria a la madre y a las dos hijas), bien cuidando cabras (los dos hijos varones). Por su parte, el tercero de los varones, llamado Diego, no asistio al recuento, al parecer, porque se encontraba enfermo. AMAC, leg. 1, doc. 117 (lista de 1589, entradas no. 80 a 85).

(58) En concreto, se trata de la familia conformada por Luis de Cabrera, Maria Hernandez y sus hijos, Maria, Isabel y Hernan, cuya salida, conocida y certificada por el parroco de la localidad, debio producirse en el lapso de tiempo comprendido entre junio de 1589 y abril de 1590. AMAC, leg. 1, doc. 117 (lista de 1589, entradas no. 187 a 191 y lista de 1590, entradas no. 195 a 199).

(59) Relativa a un tal Alonso de Aguilar. AGS. CRC, leg. 259 (lista de ausentes, entrada no. 21).

(60) Siete de los cuales formaban parte de un mismo nucleo familiar; concretamente Bernardino Hernandez yCecilia de Montemayor y sus cinco hijos (dos ninas y tres varones). AGS. CRC, leg. 259 (lista de ausentes, entrada no. 53).

(61) AGS. CRC, leg. 259 (lista de ausentes, entrada no. 83).

(62) AGS. CRC, leg. 259 (lista de ausentes, entrada no. 85).

(63) A partir de ahi, las proporciones se reducen de tal manera que solo el 7,7% de los huidos se integra en hogares de seis o mas individuos.

(64) AGS, Camara de Castilla, leg. 2163, fol. 121

(65) Perez Garcia, R. M.: op. cit., (nota 28), p. 76. Sobre ella, veanse las informaciones generales de Dominguez Ortiz, A. y Vincent, B.: Historia de los moriscos. Vida y tragedia de una minoria, Madrid, Alianza, 1997 (3a reimp.), pp. 68-69 y de Lapeyre, op. cit. (nota 24), pp. 127-129. Para mas detalle vease tambien Garrido Garcia, C. J.: "La expulsion de los moriscos del reino de Granada de 1584. El caso de Guadix y su tierra", en Miscelanea de Estudios Arabes y Hebraicos. Seccion arabe-islam, 51 (2002), pp. 19-38.

Leyenda: Figura 1. Piramide de poblacion de los moriscos de Almodovar del campo. Ano 1590.

Leyenda: Mapa 1. Localizacion de Almaden y Almodovar del Campo en la peninsula iberica.

Leyenda: Mapa 2. Procedencia de los moriscos de Almaden. Ano 1579*.
Tabla 1. Parroquias de origen de los moriscos de Almaden
que fueron vecinos de Granada.

     Parroquia         No. de moriscos

San Gregorio                  7
San Nicolas                   6
San Ildefonso                 5
San Luis                      5
San Miguel                    5
San Salvador                  5
San Andres                    3
Santiago                      3
San Bartolome                 2
Santo Domingo                 1
San Jose                      1
no especifica                 12

Fuente: AGS. CRC, leg. 259.

Tabla 2. Informacion ofrecida por los registros moriscos de
Almaden y Almodovar.

                                Almaden

Fecha                            1579
Numero de entradas               278
Personas censadas                761
Datos
  edad                   si      402     52,8%
  estado civil           si      709     93,2%
  esclavitud             no       --       --
  descripciones          si      111     14,6%
  ausencia               si      587     77,1%
  lugar de origen        si      313     41,1%

                                Almodovar

Fecha                            1590
Numero de entradas               215
Personas censadas                216
Datos
  edad                   si      192     88,9%
  estado civil           si      191     88,4%
  esclavitud             no       --       --
  descripciones          si      103     47,7%
  ausencia               si       15      6,9%
  lugar de origen        no       --       --

Fuente: AGS. CRC, leg. 259 (Almaden) y AMAC, leg. 1, doc. no. 117
(Almodovar del Campo)

Tabla 3. Los censos de Almodovar del Campo de 1589 y 1590.
Caracteristicas generales.

                             Censo 1589               Censo 1590

Fecha                        25.VL1589                24.IV1590

Agentes censales       Capellan Valenzuela,     Capellan Valenzuela,
                       cura parroco de          cura parroco de
                       Almodovar                Almodovar

                       Antonio Gutierrez de     Antonio Gutierrez de
                       la Caballeria,           la Caballeria,
                       superintendente de       superintendente de
                       moriscos de Almodovar    moriscos de Almodovar

                       Lucas Manjon, alcalde    Juan Vazquez Saavedra,
                       mayor del partido de     alcalde mayor del
                       Almodovar                partido de Almodovar

Numero de entradas              208                      215
Personas censadas               209                      216

Personas censadas que no comparecen
Por motivos                      1                        4
desconocidos
Por motivos                      9                        3
laborales
Por enfermedad                   10                       2
Por edad                         3                        1

Personas ausentes
Por motivos                      5                        --
desconocidos
Fallecidos                       --                       9
Huidos                           1                        6
Salidas autorizadas              --                       5
Personas presentes              203                      201

Fuente: AMAC, leg. 1, doc. 117.

Tabla 4. Distribucion por sexo y grupo de edad de los
moriscos de Almaden. Ano 1579.

Grupo de edad         Hombres        Mujeres

                   no       %      no       %

0 a 5              12      1,6     11      1,4
6 a 10             23      3,0      8      1,1
11 a 15            16      2,1      8      1,1
16 a 20            68      8,9      7      0,9
21 a 25            50      6,6      1      0,1
26 a 30            47      6,2      0      --
31 a 35            11      1,4      0      --
36 a 40            37      4,9      0      --
41 a 45            11      1,4      0      --
46 a 50            18      2,4      0      --
51 a 55             7      0,9      0      --
56 a 60            18      2,4      0      --
mas de 60           6      0,8      0      --
no especifica      137    18,0     265    34,8
totales            461    60,6     300    39,4

Fuente: AGS. CRC, leg. 259.

Tabla 5. Distribucion por estado civil y sexo de los moriscos
de Almodovar (ano 1590).

                                   Varones          Mujeres
Estado civil
                                 no.      %      no.      %

Solteros jovenes (<20 anos)      59     52,7     41     39,4
Solteros adultos (>20 anos)       3      2,7      2      1,9
Casados                          47     42,0     48     46,2
Viudos                            0      --       7      6,7
N/d (sin datos)                   3      2,7      6      5,8
Totales                          112     100     104     100

                                     Total
Estado civil
                                 no.      %

Solteros jovenes (<20 anos)      100    46,3
Solteros adultos (>20 anos)       5      2,3
Casados                          95     44,0
Viudos                            7      3,2
N/d (sin datos)                   9      4,2
Totales                          216     100

Fuente: AMAC, legajo 1, doc. no. 117.

Tabla 6. Tamano de los hogares en Almaden (1579) y Almodovar
del Campo (1590).

                       Almaden       Almodovar
No. de miembros
                    no       %      no       %

1                   15     25,4      4      7,0
2                   18     30,5      9     15,8
3                    6     10,2     12     21,1
4                    4      6,8     15     26,3
5                    7     11,9     10     17,5
6                    6     10,2      3      5,3
7                    2      3,4      4      7,0
8                    1      1,7      0       -
totales             59      100     57      100

Fuente: AGS. CRC, leg. 259 y AMAC, leg. 1, doc. No. 117.

Tabla 7. Numero de hijos por familia en los padrones moriscos de
Almaden (1579) y Almodovar (1590).

Numero de hijos      Almaden *       Almodovar

                    no.      %      no.      %

0                   17     38,6      9     17,0
1                    6     13,6     12     22,6
2                    6     13,6     13     24,5
3                    4      9,1     12     22,6
4                    7     15,9      3      5,7
5                    3      6,8      4      7,5
6                    1      2,3      0      --
7                    0      --       0      --
8                    0      --       0      --
totales             44      100     53      100

* solo presentes

FUENTE: AGS. CRC, leg. 259 y AMAC, leg. 1, doc. no 117.

Grafico 1. Estado civil de los moriscos de Almodovar del Campo.
Ano 1590.

Solteros jovenes  100 (46,3%)
Casados            95 (44%)
Viudos              7 (3,2%)
N/d                 9 (4,2%)
Solteros adultos    5 (2,3%)

Nota: Tabla derivada de grafico segmentado.
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Title Annotation:ESTUDIOS
Author:Diaz del Campo, Francisco J. Moreno
Publication:Cuadernos de Historia Moderna
Date:Jan 1, 2019
Words:13388
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