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Los museos como factor de integracion social del arte en la comunidad. La experiencia del Voluntariado cultural de mayores.

Museums as a factor for the social integration of art in the community. The experience of cultural volunteering by members of the senior community

Sumario: Introduccion. 1. Museos, cultura e identidad: reflexion historica. 2. El Voluntariado cultural de mayores. Una experiencia consolidada en nuestro territorio. 3. La pedagogia de la experiencia. La <<generatividad>> como elemento vital. 4. El Trabajo Social y la <<generatividad>> como elementos de trabajo conjunto. 5. Transformacion de la realidad a principios del siglo XXI. 6. Referencias bibliograficas.

Introduccion

Desde hace unas decadas se ha experimentado un gran cambio en el museo, fruto entre otros movimientos, de la democratizacion cultural. Este concepto se ha definido como la difusion de los beneficios de la cultura al conjunto de la poblacion. Es decir, proporcionar conocimientos culturales y hacer que toda la sociedad sea participe en todos los ambitos y sectores que, hasta ese momento, solo estaban al alcance de los estatus mas elitistas.

De hecho, la democratizacion de la cultura ha supuesto un paso adelante, ya que ha posibilitado el acceso a la cultura de toda la poblacion y, al mismo tiempo, ha favorecido el control y el poder para su manipulacion dentro de una sociedad en democracia y que a menudo obedece a estrategias de integracion para generar grupos de pertenencia o de identificacion con modelos dominantes. Por lo tanto, la practica de la democracia cultural consiste en asegurar a personas, grupos, asociaciones, pueblos y naciones los instrumentos necesarios para desarrollar su vida cultural con libertad, responsabilidad y autonomia.

La democracia cultural entiende la cultura como participacion abierta a todos, con el fin de potenciar los procesos creativos que se basan en la libre expresion. Ademas, intenta partir de la vivencia personal que genera la construccion de la identidad y que, al interaccionar con la sociedad, genera movimientos culturales de base. Por esa razon la democracia cultural comporta hoy un grado de revolucion en el mundo de la cultura.

Esta transformacion implico un nuevo papel del museo como agente de integracion social y, por ello, han sido varios los organismos y las publicaciones que se han hecho eco recientemente de esta mision de la institucion museistica. Basta citar como ejemplo, el Dia Internacional del Museo de 2008, con el lema <<Los museos, agentes del cambio social y el desarrollo>>; el XVII Congreso Nacional de Amigos de los Museos; y la publicacion del numero 28 de la revista Amigos de los Museos. Todos ellos tenian como objetivo analizar el museo como instrumento de integracion social en la actualidad y donde exprimir toda una tematica social con las diferentes comunidades (Imagen 1).

En este articulo tratamos de acercarnos a este fenomeno, partiendo de una reflexion teorica sobre la relacion historica entre el museo y la integracion social, para despues analizar uno de los casos mas claros de esa accion comunitaria en los museos: el Voluntariado Cultural de Mayores.

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1. Museos, cultura e identidad: reflexion historica

El museo es una institucion cultural consagrada por la propia historia que goza de un enorme prestigio y popularidad en el presente, como demuestra su imparable extension por grandes ciudades y pequenas poblaciones de todo el mundo. De hecho, tanto las administraciones publicas como los organismos privados luchan hoy por construir nuevos espacios museisticos que estan convirtiendo al museo en la mas exitosa de las organizaciones culturales contemporaneas. Pero, desde su origen, las constantes transformaciones de la sociedad han obligado a un esfuerzo continuo de adaptacion y a tener que responder a las exigencias de cada epoca evolucionando a la luz de nuevos conceptos y valores.

La explicacion del fenomeno museologico es el resultado de un entramado de factores de diversa naturaleza, especialmente de caracter politico, economico y cultural, que confluyen en un mismo contexto social alrededor del cual se asienta la institucion, y cuyas caracteristicas afectan directamente a su propio desarrollo historico. El museo en su inmovilidad aparente es una entidad viva que a lo largo de los siglos ha demostrado ser capaz de estar en constante renovacion, adecuandose a los movimientos sociales, y ocupar un lugar prioritario en la historia cultural de las civilizaciones de Occidente.

Tradicionalmente, los museos han sido el producto de una actividad coleccionista y su existencia ha quedado justificada por su estrecha vinculacion con la coleccion de objetos en torno a la cual giraba una institucion encargada de tutelar y conservar los testimonios que configuraban la cultura material de una comunidad social, desechando cualquier otro tipo de actividad. Como afirmo Aurora Leon (1982), <<el coleccionismo, pese a sus graves taras, era un fenomeno sociocultural necesario para que apareciese la institucion museistica>> (p. 67). Tanto es asi que la concepcion y la organizacion de los museos han sido durante centurias <<resultantes empiricas de una practica acumulativa de experiencias en el tiempo, siempre consecuentes con el contexto politico, socioeconomico y por ende cultural, de determinados grupos sociales poseedores de objetos museables>> (Linares, 1994, p. 17).

Sin embargo, existen notas particulares que distinguen la situacion y la morfologia de los museos en el siglo XX, de aquellas que propiciaron en el siglo XIX su configuracion moderna y entre las que destacan, segun Zubiaur (1999), dos experiencias de tipo renovador que permitieron a la institucion pasar de ser estatica a ser dinamica:

1) Su proyeccion sobre el entorno social: mediante planes de promocion sociocultural dirigidos a la comunidad, tendentes a la superacion de marginaciones sociales y culturales.

2) La intensificacion de las relaciones publico-museo a traves de distintas acciones que involucraron todo tipo de personas y organismos de una comunidad como, por ejemplo, las asociaciones de amigos de los museos, los servicios de prestamo, la organizacion de actividades entre distintas entidades colaboradoras y el servicio de voluntariado, entre otros.

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De ellas ha dependido que en la actualidad el museo no se limite unicamente a las tradicionales funciones de conservacion, investigacion, exhibicion, adquisicion y comunicacion, sino que haya adquirido una mayor dimension social dentro del proceso de expansion que afecto a la institucion museistica a partir de los anos setenta (Alonso, 1993) (Figura 1).

Sin duda, la posguerra propicio espectaculares cambios y una larga etapa de crecimiento y renovacion del museo, pues en el periodo de reconstruccion material, sociologica y tambien psicologica que siguio a la contienda los espacios museisticos vivieron un autentico renacimiento a nivel conceptual, material, legal y organizativo (Alonso, 1993).

Principalmente por el despliegue que Europa acometio para la proteccion de la cultura en todas sus vertientes, esta se convirtio en el principal recurso que cada comunidad humana tenia para transmitir a las generaciones venideras la autenticidad de su identidad. El protagonismo de la cultura como rasgo colectivo era la respuesta a un despertar de la conciencia social que conecto vehementemente territorio, museo y sociedad. Un fenomeno que se explica a traves de una <<interrelacion dialectica entre cultura, identidad y patrimonio>> (Alonso, 1993, p. 78).

Los parametros que habian determinado el concepto de patrimonio historico-artistico se ampliaron y se paso a valorar todo un conjunto de tipologias <<exponentes de civilizacion>>, que, por su caracter social, por su valor para la identidad cultural o por su funcion de destino publico eran dignas de ser protegidas. La nueva definicion de patrimonio cultural reunio en un mismo termino todos los bienes muebles e inmuebles, materiales e inmateriales, de propiedad de particulares o de instituciones u organismos publicos o semipublicos, que tenian un valor excepcional (Gonzalez, 1999).

La aparicion de ese nuevo concepto supuso el incremento de los testimonios a ser custodiados por los museos, a medida que estas instituciones eran consideradas como los principales guardianes de la memoria cultural (Brown, 1999). Otra de las consecuencias fue el extraordinario aumento en numero y en diversidad de tipologias que enriquecieron el contexto museologico para dar cabida a dicho patrimonio. Surgen entonces los ecomuseos, los museos integrales y los museos polinucleados (en el territorio portugues) con la finalidad de conectar las colecciones y la tematica del museo con el medio natural y social de la comunidad donde se asientan (Romero de Tejada y Picatoste, 2002).

A esto se sumo el nacimiento de organizaciones nacionales e internacionales dedicadas a la cultura y a los museos, como fueron los casos de la United Nations Educations, Scientific and Cultural Organization (UNESCO) y el International Council of Museums (ICOM), ambos en 1946. Se estima que mas del 70 por ciento de los museos actuales fueron constituidos tras la formacion del Consejo internacional de museos, y por citar algunos datos concretos, en el Reino Unido, de los 1.677 museos y galerias de arte existentes en 1996, mas de la mitad se fundaron a partir de 1945 (Bailey, Falconer, Foley, Mcpherson y Graham, 1998).

Una vez conseguida la estabilidad politica y el nacimiento de los estados democraticos, el ICOM celebro su IX Conferencia General, en Grenoble y en Paris, con el tema: Le musee au servicie des hommes aujord'hui et demain. De ella emano una nueva definicion de la entidad museistica que paso a ser una institucion permanente, sin finalidad lucrativa, al servicio de la sociedad y de su desarrollo. A partir de ese momento los museos van a definirse por su vocacion de servicio a la comunidad.

En realidad, era un enunciado mas acorde con las circunstancias historicas que se estaban viviendo y donde el valor social de la organizacion, y por lo tanto, del visitante alcanzaban una mayor significacion. Asi a las tradicionales funciones de salvaguarda y proteccion del patrimonio cultural, se anadio un nuevo cometido social.

Desde otra vision, se observa una intensificacion de la labor divulgativa de los centros que fue el reflejo de los ideales defendidos por la nouvelle museologie o nueva museologia. Una corriente de pensamiento, vinculada a la revolucion tecnologica y al aprendizaje experimental de finales de siglo, que convierte a los museos en espacios activos y donde lo importante es transmitir el contenido del mensaje mas que los objetos propiamente dichos. Los guias como los voluntarios empiezan a adquirir un mayor protagonismo en la visita a los museos. La interaccion entre el visitante y el personal va a ofrecer una experiencia mucho mas intensa y enriquecedora dentro de la institucion ya que los conocimientos que aportan al publico sobrepasan los objetos y los contenidos, permitiendo un encuentro mucho mas atractivo y fructifero; casi inexplicable con palabras.

Y es que en palabras del filosofo italiano, Remo Bodei (1996), <<el ambito de la memoria --individual o colectiva--no representa nunca un terreno neutral, sino un autentico campo de batalla, en el que se decide, se perfila y se legitima la identidad de un pueblo o de una cultura>> (p. 25). Esta identificacion de la memoria como parte identitaria de la sociedad sigue repercutiendo en la mision del museo en el siglo XXI. La globalizacion, como nuevo contexto, ha ensalzado una fuerza social que defiende lo propio, las raices y la diversidad cultural de los pueblos. Segun Scheiner (2008), la globalizacion hace emerger movimientos que exacerban las caracteristicas, deseos y reivindicaciones especificos de cada colectividad.

Waters (2001), al referirse a la globalizacion, se concentra en la relacion entre la organizacion social y la territorialidad. Esta relacion viene determinada por los tipos de intercambio que predominan los tres dominios de la vida social (economia, politica y cultura).

La cultura implica la produccion, el intercambio y la expresion de simbolos que representan afectos, significados, creencias, preferencias, gustos y valores que van mas alla de los espacios, es decir, del territorio. Segun el autor, los simbolos pueden ser creados en cualquier lugar y en cualquier momento por eso son intercambios que globalizan, que siempre unen a la sociedad humana mas alla del espacio y el tiempo. Nos habla, en realidad de que la cultura es una red simbolica de relaciones que, cuando se valora debidamente, contribuye a la dignidad humana y al ejercicio comunitario pues es el lazo y el vehiculo que une una generacion a otra (Figura 2).

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El museo ha sido siempre y sera un magnifico espacio para el intercambio de simbolos, la sociabilidad y la convivencia ciudadana. Una muestra de ello es el trabajo que realizan las personas mayores de forma voluntaria como guias dentro de dicha institucion. A traves de ellos no solo se intercambian y se conectan simbolos, sino que ademas se produce una conexion intergeneracional plagada de experiencias humanas y con la que se mejora la calidad de vida de estos voluntarios. Gracias a esas visitas guiadas se facilitan sus posibilidades de desarrollo personal de una forma integral a traves de la practica cultural.

Desde esta perspectiva, la Federacion de eco-museos y museos de sociedad (FEMS) en Francia propone una lectura de los museos en terminos de verdaderos espacios de intermediacion, interculturales e intergeneracionales, al servicio de poblaciones plurales en busqueda de referencias (Zulaika, 2009). Es por esa razon que <<la dinamica de las distintas expectativas que tiene la poblacion con relacion a los museos hace de esta institucion una de las mas complejas de las creadas por el ser humano, presente en su diversidad en mas de ciento setenta paises>> (Nascimento Junior, 2008, p. 20).

Por ello, analizar el museo y todos sus agentes debe hacerse como si se tratara de un ente vivo y dinamico en constante cambio y movimiento y lleno de relaciones sociales e interpersonales. En el se descubre la verdadera esencia de la cultura y la memoria de los pueblos: objetos, contenidos de la identidad e intercambio con personas que los visitan y otros, como las personas mayores, que los ensenan de manera altruista, aportando ideas y argumentaciones que enriquecen el discurso tradicional y convencional de los museos. Veamos a continuacion como y por que surge concretamente este tipo de iniciativa en los museos de Espana.

2. El Voluntariado cultural de mayores. Una experiencia consolidada en nuestro territorio

Desde 1993, en nuestro pais, la Confederacion espanola de aulas de tercera edad (CEATE) viene desarrollando hasta la actualidad un programa de <<Voluntarios Culturales Mayores para ensenar los museos y catedrales de Espana a ninos, jovenes y jubilados>>. Mas de mil voluntarios, mayores de 50 anos de edad, en su mayor parte jubilados y pensionistas se ocupan de ensenar este patrimonio de forma altruista y desinteresada en mas de un centenar de museos de Espana y algunas catedrales, iglesias, ermitas, el Jardin botanico de Madrid y otras instituciones culturales (ayuntamientos, bibliotecas, archivos, etc.).

Este ambicioso e innovador programa, que nacio con motivo de celebrarse en 1993 el <<Ano europeo de las personas mayores y de la solidaridad intergeneracional>>, desde sus inicios conto en Espana con el apoyo economico de la Union Europea y, posteriormente, del Ministerio de Cultura y del propio IMSERSO, viendose en todo momento arropado por la Federacion espanola de amigos de los museos (FEAM) y diversas organizaciones de personas mayores. Por su enorme repercusion cultural y social ha recibido el <<Premio Extraordinario del IMSERSO 1998>>, el Premio nacional Jubilo 2000 y multiples felicitaciones de las mas altas instancias del Estado, de las Administraciones Publicas y de muchos directores de museos.

Este programa de <<Voluntariado cultural de museos>> se fundamenta en la necesidad de aprovechar el potencial humano, los conocimientos y las experiencias de personas de 50 anos en adelante, en su mayor parte jubilados y pensionistas, con mayores niveles educativos y culturales, con mejor salud y bienestar, con deseos de seguir activos, participativos y utiles a la sociedad, con mucho tiempo libre disponible, autenticas <<bibliotecas ambulantes>>, que desean trasmitir la cultura, el arte, la historia y la ciencia que se encierran en los Museos y en el patrimonio artistico espanol. Y no solo a los ninos y jovenes estudiantes, en un fructifero encuentro intergeneracional, sino tambien a aquellos colectivos sociales tradicionalmente marginados del disfrute de los bienes culturales como son, personas con disminucion, emigrantes, minorias etnicas y los propios jubilados.

Por su parte, este programa viene a llenar un vacio, una necesidad de muchos museos espanoles que no cuentan con este servicio, mientras que, al mismo tiempo, ayuda de forma eficaz a dar a conocer y potenciar los mismos museos, aumentando el numero de sus visitantes individuales y grupales.

Los aspirantes a convertirse en voluntarios de los museos, en primer lugar reciben un curso sobre <<Voluntariado cultural, personas mayores y museos>> de cuatro dias de duracion y, posteriormente, son destinados al museo que cada voluntario elige con el fin de recibir la formacion adecuada en las materias y contenidos del mismo por parte del director, o de los conservadores y tecnicos. Esta formacion dura dos o tres meses aproximadamente, dependiendo de la biografia personal de los candidatos a convertirse en voluntarios culturales.

Finalmente, cuando el director o la persona del museo en quien delega la responsabilidad de la capacitacion, el seguimiento y la coordinacion del <<equipo>> de voluntarios mayores, considera que ya estan formados para una ensenanza rigurosa y de calidad de la exposicion permanente del museo, los voluntarios mayores pasan a ensenar y a transmitir toda la riqueza cultural, historica, artistica y cientifica que se muestra en sus salas y vitrinas a los ninos y jovenes estudiantes y a todos aquellos grupos que se acercan a visitarlos. Es en este momento, y no antes, cuando CEATE les considera <<voluntarios culturales de pleno derecho>> y le proporciona a cada uno la tarjeta de acreditacion ante terceros (personal del propio museo y publico visitante), la misma en todos los museos integrados en el programa.

Los gastos de impresion de los tripticos informativos, carteles y tarjetas de acreditacion, asi como de una poliza de seguros por accidentes corren por cuenta de la Confederacion con cargo a la ayuda economica que recibe de las obras sociales. El museo cuenta, por lo tanto con unas personas mayores, maravillosas, atentas, motivadas, bien preparadas y esforzadas, que, de manera altruista, se entregan a ensenar el museo a los grupos de visitantes.

Mas de 1.200 personas mayores han disfrutado ya con esta tarea, se sienten felices de poder seguir activos y utiles a la sociedad, aumentan su autoestima, bienestar, salud y calidad de vida.

Y mas de tres millones de ninos y jovenes estudiantes han disfrutado ya, y sera aun mayor en proximos anos, con las ensenanzas de estos modernos cicerones mayores que va creciendo ano tras ano.

3. La pedagogia de la experiencia. La <<generatividad>> como elemento vital

Esta capacidad de las personas mayores de producir servicios utiles para el resto de la comunidad fue denominada por el autor Erickson (1982) <<generatividad>>. La <<generatividad>>, en la ultima etapa del ciclo vital de la persona, proporciona una implicacion en la vida civica y social, con un papel inminentemente intergeneracional. El papel de la <<generatividad>> situa a la persona mayor en el concepto de envejecimiento productivo, enfatizando las contribuciones de las personas mayores al bien comun y aportando su actividad como un sentimiento de <<capital social>>. Segun Putnam, Leonardi y Nanetti (1993)
      [Capital social] Activo historicamente acumulado
   para una sociedad a partir de la accion organizada
   de sus miembros--a nivel individual o colectivo--sobre
   la base de determinadas normas
   sociales de cooperacion, la interiorizacion de diversos
   valores--confianza, solidaridad, reciprocidad--y
   la existencia de un tejido social o red de
   compromiso que permite una mejor eficacia en la
   consecucion del bienestar.


O tambien como podemos rescatar del autor Coleman (1988; 1990), que considera el capital social como un compendio de recursos, redes sociales --los lazos de parentesco, las redes comunitarias informales, las organizaciones sociales, que permiten obtener beneficios en forma de flujos de solidaridad, capacidad de defensa de intereses y derechos, obtencion de informacion--, las normas sociales--de voluntariedad, altruismo, comportamiento--y los vinculos de confianza social que garantizan un entramado de obligaciones y expectativas reciprocas que posibilitan la cooperacion.

El concepto de <<generatividad>> plantea la pregunta fundamental para la persona mayor y que se plantea como: ?Que puedo seguir aportando a la sociedad? y moviliza virtudes, actitudes y procedimientos en la persona que permiten una participacion social y comunitaria. La persona mayor se plantea la actividad de la <<generatividad>> como un asegurar el bienestar a las generaciones futuras, y en ultimo lugar, dejar un legado que pueda sobrevivir a su itinerario vital.

Algunos autores, como Villar (2012), visualizan esta aproximacion como muy positiva del buen envejecer de la persona en nuestra sociedad tecno-cientifica, donde se pretende reconocer y hacer visibles las aportaciones de los mayores a la sociedad, asumiendo que no son un estorbo o un colectivo improductivo--como muchos nos hacen creer--y que pueden contribuir de forma pedagogica al bien comun, siendo una parte esencial en el funcionamiento y engranaje social; de esta forma, el concepto de poder <<hacer alguna cosa util>>, convierte el envejecimiento productivo en una perspectiva real y diferente al envejecimiento activo (1).

Hablar del concepto de <<generatividad>>, en primer lugar, permite un desarrollo social y comunitario ya que dichas actividades se orientan a la atencion, mantenimiento y mejora tanto de las personas con quien se relacionan como de las instituciones donde participan; y en segundo lugar, tenemos que hablar del desarrollo individual, ya que las personas encuentran significado a sus vidas y son capaces de capacitarse a partir de procesos educativos--como se ha podido demostrar en las formaciones recibidas para poder explicar el arte del museo--y asi poder ejercer nuevos roles socialmente significativos, potenciando sus propias competencias, habilidades e intereses que amplian el abanico de actividades generativas posibles.

Descubrir la potencialidad de dichos escenarios nos permite trazar dos futuros caminos de Trabajo Social: uno que es individual, centrandose en las capacidades de la persona y la social-comunitaria, modificando los contextos de participacion para abrirlos a las contribuciones de los mayores y favoreciendo que puedan implicarse. Como afirma el pedagogo Dewey (1995): <<una sociedad indeseable es aquella que pone barreras internas y externas al libre intercambio y comunicacion de la experiencia. Una sociedad es democratica en la medida que facilita la participacion en sus bienes a partir de sus miembros>>.

En otras palabras: no tratamos de <<dar>> a las personas mayores nada. Absolutamente nada. Lo que buscamos y queremos es que puedan <<poner sobre la mesa>> sus capacidades, conocimientos y potencialidades--que las tienen--, siendo el eje central de la experiencia. Y por lo tanto dichas actuaciones permiten superar los obstaculos de la vida, desarrollandose como individuos y participando en grupos sociales en la comunidad.

Como dirian Tobio, Agullo, Gomez y Martin (2010):
   El envejecimiento en nuestra sociedad no es
   solo una expresion de moda o una propuesta de
   vanguardia. Constituye un reto y una realidad
   constatable. Si bien una tercera parte de las personas
   mayores son independientes, las aportaciones
   del otro 70% merecen ser destacadas. Esto implica
   que los mayores van mas alla de la reciprocidad:
   generalmente dan mas de lo que reciben, ya
   sea en un contexto familiar o extrafamiliar. Sus
   aportaciones puede ser psicosociales o sociologicas,
   maestros de vida, asesores en cuestiones tecnicas,
   soporte a la atencion de personas, con capacidad
   cultural>>.


Dar valor a las personas mayores es reconocer su contribucion y su potencial.

4. El Trabajo Social y la <<generatividad>> como elementos de trabajo conjunto

El Trabajo Social en la <<generatividad>> se puede definir como el desarrollo de la comunidad por medio de los recursos y las potencialidades de la persona mayor. La <<generatividad>> nos plantea el Trabajo Social mediante un modelo de intervencion participativo, es decir, partiendo de la participacion implicada del individuo en la red social y en el territorio. Se aleja, por lo tanto, de una participacion planteada desde los parametros de la beneficencia y el asistencialismo o a traves de unos modelos de intervencion mas tecnocraticos.

Debemos, sin embargo, plantear los procesos de <<generatividad>> como piezas del engranaje que permiten una interaccion globalizadora y complementaria entre los diferentes modelos de intervencion consiguiendo ampliar la concepcion de desarrollo comunitario establecido.

Recordemos que, segun el Instituto de Desarrollo Comunitario (IDC), <<el desarrollo comunitario significa un proceso de transformacion y mejora de las condiciones de vida y trabajo de una comunidad, tomado a su cargo y materializado por la propia comunidad.>>

El concepto de proceso, por lo tanto, es importante en la conceptualizacion de la <<generatividad>> en las personas mayores, ya que interviene para alcanzar el desarrollo en la comunidad. Proceso que plantea un cambio, una mejora desde la propia comunidad. Este desarrollo exige, por lo tanto, para los trabajadores sociales la posibilidad de plantear dinamicas mediante <<la participacion, la adquisicion de nuevos conocimientos, el ejercicio de la responsabilidad y la iniciativa>> y a su vez se puede fundamentar desde una dimension teorica (Imagen 2).

En el desarrollo comunitario, corresponde al Trabajo Social alimentar un proceso que facilite que las personas mayores o los grupos de mayores se pongan en marcha o sean agentes del propio desarrollo, trabajando para facilitar a la comunidad el desarrollo de los propios recursos, del tejido social o comunitario, para superar carencias y facilitar el crecimiento en todos los sentidos. Tal y como indica Jaraiz (2012), a nadie se le escapa que este nuevo escenario, mas complejo, obliga al agente de Servicios Sociales comunitarios a resituar sus formas de presencia, su accion.

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Por otro lado, debe trabajar con el individuo como unidad implicada en la red social. El aprendizaje es un proceso que tiene lugar a lo largo de toda la vida. En este sentido, debemos considerar un trabajo educativo desde la perspectiva de la educacion permanente que se da, por un lado, en la educacion de adultos no entendida como una formacion compensatoria (alfabetizacion) sino de modo mas integral de la persona y, al mismo tiempo, de desarrollo comunitario y social. La educacion, vista asi, se fundamenta en el concepto de Paulo Freire (1997), segun el cual <<educar es un metodo de concienciacion que busca la emancipacion social y cultural mas que la transmision de conocimientos>>.

Desde esta optica, la intervencion del Trabajo Social en los estadios de <<generatividad de esta conceptualizacion filosofica de la intervencion, se plantea a traves de los agentes culturales (la persona, el grupo, la comunidad) mediante las potencialidades personales, con la capacidad creativa, la participacion, la democracia cultural y al mismo tiempo incidiendo en la comunidad, en la sociedad que es cambiante, planteando la intervencion por las personas, en un territorio. Este planteamiento conlleva intervenir con las personas y con el territorio de forma real.

Recordemos algunos instrumentos que podemos encontrar desde esta perspectiva:

a) Actividades de planificacion, organizacion y gestion, con las que el trabajador social tiene que ser capaz de facilitar las estrategias y los recursos necesarios para que la comunidad pueda desarrollarse con las capacidades propias. Planificar los medios posibilita que los procesos educativos, sociales y culturales trabajados mediante la dinamizacion sean una realidad.

b) Actividades, tecnicas de grupo, intervencion grupal y recursos tecnicos son herramientas que, en la vertiente psicologica, tienen incidencia en la participacion de los individuos, de las asociaciones y de la comunidad. El trabajador social debe estar formado para llevar a cabo dinamicas de grupo y estrategias que incidan en la motivacion de la persona para ser activa a partir de su propia autonomia personal.

c) La investigacion social es otro instrumento importantisimo, ya que nos permite conocer, investigar, profundizar en las claves que nos posibiliten cambios actitudinales, de valores, de concepto respecto a la persona y a la sociedad en que vive. Investigar supone conocer y hallar respuestas a las situaciones que se van dando.

d) Los medios de comunicacion social personales propios del trabajador social, con sus limites y sus potencialidades forjados a partir del autoconocimiento de las posibilidades personales y del rol asignado en la propia intervencion; de grupo, con las posibilidades que comporta el trabajo en equipo, el trabajo del conflicto con el consenso. El grupo permite la identificacion, el sentimiento de pertenecer, el hecho de intervenir al lado de ..., colaborando con ... En ultimo termino, en los medios de comunicacion de masas en los que el Trabajo Social debe estar presente para sensibilizar sobre las problematicas concretas y, si es necesario, denunciar las situaciones que atenten contra la dignidad humana y que eludan los planteamientos eticos de la profesion.

Y por ultimo, los programas de accion de la <<generatividad>> en el Trabajo Social:

a) La participacion. La persona mayor debe ser el sujeto del propio proceso, el protagonista. Si no partimos de la persona mayor y su <<generatividad>> crearemos dinamicas basadas en el estereotipo y en los topicos, como la distraccion o el hecho de atribuir unos tipos de actividades determinadas a cada ambito.

b) La dimension comunitaria que da importancia a la vertiente colectiva, a la integracion, a la socializacion, al sentimiento de pertenencia, a la construccion social partiendo de la dimension personal. La comunidad basada en el dialogo entre las opciones de las personas que crean redes humanas con sus capacidades y potencialidades individuales. Mejorando las relaciones intergeneracionales.

c) El sentido globalizador que implica trabajar desde la persona, considerandola como un todo en el que se complementan la cultura, la educacion y las habilidades sociales que la conforman como tal. Se trabaja para la socializacion de la persona en un proyecto comun capaz de responsabilizar, generar habitos, promover respeto (valores educativos) en la interrelacion comunicativa que configura la cultura de una comunidad.

d) La orientacion hacia el cambio. El desarrollo comunitario plantea unos objetivos mas o menos utopicos, relacionados con la creacion y el cambio o transformacion de la realidad. Esta orientacion transformadora debe ser capaz de generar cambios para el desarrollo de la sociedad, de una sociedad fundamentada en la democracia cultural y en la realizacion

personal y colectiva.

5. Transformacion de la realidad a principios del siglo XXI

El ano 2007 fue el Ano Europeo de la Igualdad de oportunidades para todos. Una oportunidad para poner el foco de atencion en el lugar que ocupan las personas mayores en nuestra sociedad y dar paso a trabajos de sensibilizacion de la poblacion en cuanto a la igualdad y la lucha contra los prejuicios. Segun McCashen (2005), la idea fundamental de la perspectiva del fortalecimiento es la de alejar el foco de atencion en los deficits y centrarla en las fortalezas y los recursos, para dar lugar a la construccion de las competencias que facilitan el cambio y limitan o eliminan las conductas disfuncionales. La tercera y cuarta edades forman parte del ciclo vital de los seres humanos. El sistema de solidaridad institucional que hemos creado ha llevado a proporcionar servicios especializados de alta calidad, pero tambien ha dado lugar a una descomposicion progresiva de la solidaridad horizontal o de proximidad. Este hecho, en coaccion con unos valores imperantes que veneran la juventud y la productividad, de alguna manera, tienden a apartar, a las personas mayores de la vida activa de la sociedad. Para muchos actores de nuestra sociedad, el interes que pueden suscitar las personas mayores radica tan solo en el papel de consumidores pasivos.

Las personas mayores, en tanto que personas con un largo ciclo de vida, poseen una riqueza no (o no solo) material sino sobre todo de experiencia, de conocimiento, de cultura y de tiempo libre. El aporte que dan y pueden dar a la sociedad debe ser revalorizado. Asi es como se ha introducido cada vez mas en dicho colectivo, el concepto de empowerment (2). El empowerment, tal y como nos lo recuerda la autora (Segado, 2011) esta directamente relacionado con el poder y la forma en la que se distribuye entre las personas. Los actuales acontecimientos sociales vividos en nuestro tiempo (crisis economica, cambio demografico, desplazamiento de personas refugiadas en otros paises, etc.) estan permitiendo que la sociedad en su conjunto dirija una nueva mirada a toda la riqueza que el potencial humano, clasificado en las categorias de tercera y cuarta edad, pueden aportar. Una oportunidad para que revaloricemos y readaptemos viejos valores de solidaridad, de compartir, de riqueza intergeneracional y de convivencia.

Los servicios sociales, sanitarios y socio-sanitarios deben tener en cuenta, cada vez mas, la importancia no tan solo del estado de autonomia o dependencia y salud de la persona mayor sino su voluntad de vivir, y animarle que sea participe de la sociedad manteniendo y aportando los conocimientos y actividades que la persona desee y ame. Participar en la vida activa de la sociedad no es tan solo producir o consumir.

No deberiamos olvidar la Declaracion Ministerial de Leon: Una sociedad para todas las edades: retos y oportunidades de la Comision Economica para Europa (CEPE) que se celebro en Espana (Leon, 6-8 de noviembre de 2007) y donde ya se anuncio como debemos actuar para poder lograr un proceso participativo de la sociedad civil <<de abajo hacia arriba>>. Muy pocas actuaciones sociales, estan inmersas en conseguir ese objetivo.

Creemos que es importante tambien remarcar que buena parte del cambio deseado para conseguir un buen mantenimiento del sistema de proteccion social recae en la toma de conciencia y la actuacion responsable de cada individuo de esta sociedad. Esto es una vision loable y esperanzadora que requerira una fuerte inversion en el desarrollo de un sistema educativo que promocione el espiritu critico, la dimension de solidaridad horizontal y la conciencia de ser parte proactiva de la sociedad. Estas esferas de conocimientos se contradicen con la tendencia al individualismo que estamos viviendo hoy en dia.

El sistema en el que vivimos ha institucionalizado la solidaridad para asegurar una cobertura de las necesidades basicas a toda la poblacion, esto ha tenido efectos muy positivos para el conjunto de la poblacion, pero tambien ha hecho que la solidaridad horizontal (de vecindad, de comunidad, familiar, etc.) quede desvirtuada y en desuso. Ahora vemos la necesidad de recuperarla con un nuevo contexto historico y social. Esto implica tambien una trascendencia en el planteamiento de los sistemas sociales.

Vamos a vivir autenticas revoluciones en nuestro siglo XXI, una de ellas, la mas cercana, la que conocemos por los datos demograficos --insistentes en nuestra vida cotidiana--sera el envejecimiento de nuestra poblacion y, por defecto, la longevidad y el cambio en la estructura de las edades. En estas nuevas condiciones demograficas los vinculos familiares tienen una duracion sin precedentes y permiten varias decadas de vida compartidas entre hermanos, padres e hijos, e inclusive entre abuelos y nietos. El papel, por lo tanto, del trabajador social es ejercer la practica con las personas mayores desde la perspectiva del fortalecimiento que significa facilitar el descubrimiento, la exploracion y el uso de las fortalezas y los recursos, con el fin de ayudarles a lograr sus objetivos. Y esto se debe tal y como indican los autores Hepworth, Rooney y Larsen (2002) a la persistencia de los trabajadores sociales en trabajar desde el modelo de la patologia y la disfuncion de los clientes. Sin embargo, con el paso del tiempo la disciplina del Trabajo Social esta consiguiendo que los trabajadores adopten la perspectiva de las fortalezas, y no la de las debilidades. Los mayores son un ejemplo claro.

Recientes investigaciones relacionadas con nuevas formas de ver el envejecimiento han dado demostraciones contundentes de que sin un arraigo o sentido de pertenencia social, no podemos aprovechar plenamente el potencial que ofrece la nueva longevidad (Pinazo, Lorente, Mendizabal, Bermejo, Prado, 2010). Es en los vinculos con los demas en donde podemos ver la conexion entre el comienzo y el final de la vida. En las interrelaciones humanas donde podemos mantener un sentido de dominio y capacidad de funcionamiento. Si esta forma de comprender la vida se reflejara mejor en las politicas educativas y sociales, en general, las vidas de hombres y mujeres cambiarian dramaticamente, para mejor.

Este nuevo papel de los mayores, de cubrir no tan solo sus necesidades, sino que tambien pueden ayudar al resto de generaciones--a partir de la transmision del arte y de la cultura--es nueva por primera vez en nuestra historia socioeducativa y esta nueva situacion los configura como un segmento de poblacion a tener muy presentes en los procesos de ensenanza-aprendizaje futuros y por defecto, seran una parte activa de esta nueva realidad intergeneracional. Todo ello para proporcionar una mayor y mejor atencion a las personas mayores y por defecto a la sociedad en general.

http://dx.doi.org/10.5209/rev_CUTS.2016.v29.n1.49247

Luz Maria GILABERT GONZALEZ

Universidad Catolica San Antonio de Murcia, Espana

lmgilabert@ucam.edu

Xavier LORENTE GUERRERO

Universidad Catolica San Antonio de Murcia, Espana

xlorente@ucam.edu

Recibido: 29/05/2015

Revisado: 01/06/2015

Aceptado: 02/10/2015

Disponible on line: 20/01/2016

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(1) Robert N. Butler i Malvin Schechter (1995), definieron el envejecimiento productivo como <<la capacidad de un individuo o de una poblacion para servir en la fuerza del trabajo remunerada, en actividades de voluntariado, ayudar dentro de la familia y mantenerse el maximo de independiente posible>> (p. 763). En cambio el envejecimiento activo, definido por la ONU (2002) es <<el proceso de optimizar las oportunidades de salud, participacion y seguridad para promover la calidad de vida a medida que se envejece>>.

(2) Este termino aparece en la definicion del Trabajo Social, tanto desde la Asociacion Internacional de Escuelas de Trabajo Social (IASSW) como desde la Federacion Internacional de Trabajo Social (IFSW).
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Author:Gilabert Gonzalez, Luz Maria; Lorente Guerrero, Xavier
Publication:Cuadernos de Trabajo Social
Date:Jan 1, 2016
Words:7228
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