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Los jornaleros tamaulipecos y el programa de visas H-2A.

Introduccion

DURANTE MAS DE un siglo, los empresarios agrarios estadounidenses han buscado reclutar mano de obra foranea barata, esforzada y sumisa con objeto de incrementar la rentabilidad de sus explotaciones. A medida que los jornaleros fueron constituyendo asociaciones para reivindicar unas mejores condiciones sociales y salariales, los empresarios agrarios fueron sustituyendo a estos por otros braceros dispuestos a trabajar por salarios mas bajos. Es por ello que, desde comienzos del siglo XX, la contratacion de trabajadores huespedes, principalmente braceros mexicanos, ha servido a los empresarios agrarios estadounidenses para atraer al campo mano de obra docil y disciplinada. Esto ha permitido contener los jornales pagados a los trabajadores agricolas muy por debajo de la evolucion de los salarios en el resto de los sectores de la economia.

El convenio firmado en 1909 por Porfirio Diaz y William H. Taff para la exportacion de un millar de braceros mexicanos a Estados Unidos (Durand, 2007a: 28) podria considerarse el primer programa de trabajadores huespedes entre Estados Unidos y Mexico. La escasez de mano de obra durante las dos guerras mundiales condujo a la implementacion de un segundo y tercer programas de trabajadores huespedes entre los dos paises. El segundo programa, que se extendio entre los anos 1917 y 1921, supuso el ingreso a Estados Unidos de 70 mil trabajadores mexicanos (Briggs, 2004: 2), y el tercero, que comenzo en 1942 y concluyo en 1964, condujo a la contratacion de 4.6 millones de braceros (Pastor y Alva, 2004: 95). El programa de visas H-2, para trabajadores de temporada, se creo en 1952; pero unicamente fueron concedidas a trabajadores caribenos. Los jornaleros mexicanos accedieron a estas apenas en 1986, cuando se autorizo el programa H-2A de trabajadores agrarios temporales en el marco de la Ley de Reforma y Control de la Inmigracion (IRCA) (Blocker, 1998: 19), que dio inicio al cuarto programa de trabajadores huespedes entre Estados Unidos y Mexico, mismo que en algo mas de dos decadas ha supuesto el desplazamiento de mas de medio millon de jornaleros mexicanos al pais del norte.

Todos estos programas tienen la misma estructura: condicionan la admision de jornaleros a la inexistencia de trabajadores locales desempleados y a que no suponga un deterioro de las condiciones salariales en el campo (Whittaker, 2005: 3). Cabe senalar que, a lo largo de un siglo de experiencia en la implementacion de programas de trabajadores huespedes destinados a satisfacer las necesidades de mano de obra del sector agrario estadounidense, se ha producido un proceso progresivo de perdida de control por parte de las autoridades mexicanas, y una reduccion gradual de los derechos de los jornaleros. En 1917 se permitia a otros miembros de la familia acompanar a los trabajadores (Trigueros, 2008: 119) y estos tenian la libertad de desplazarse a otros sectores de la economia; por el contrario, a partir de 1942, los braceros son confinados a su empleador (Briggs, 2004: 2). Despues de 1986, los jornaleros no unicamente quedan atados al empresario que los contrato (Ruhs y Martin, 2008: 250; Pastor y Alva, 2004: 98); sino que, contraviniendo lo estipulado en el articulo 28 de la Ley General del Trabajo, el gobierno mexicano deja de intervenir en el manejo del programa. Este se ha tornado un programa privado de reclutamiento de mano de obra operado por las empresas agrarias y sus enganchadores: contratistas mexicanos e intermediarios estadounidenses (Durand, 2007c: 61).

En Tamaulipas, el programa de visas H-2A constituye un enorme soporte para la economia rural de numerosas areas. La cercania de Tamaulipas con el sureste de Estados Unidos, la principal zona importadora de trabajadores huespedes, abarata los costos de transporte hacia los lugares de trabajo. Ademas, la dilatada experiencia de los jornaleros tamaulipecos en actividades como la zafra de la cana de azucar y la pizca de naranja, los hace muy aptos para las tareas que deben realizar en Estados Unidos. Como consecuencia, Tamaulipas constituye un importante centro de reclutamiento de trabajadores H-2A.

Este articulo, que analiza el entorno laboral que rodea a los trabajadores tamaulipecos empleados en Estados Unidos con visados temporales H-2A, persigue tres objetivos especificos: a) examinar los ritmos de trabajo en la agricultura; b) analizar las causas de la escasa participacion de los trabajadores H-2A en organizaciones sindicales y; c) describir los riesgos laborales que afrontan los trabajadores tamaulipecos.

Metodologia

Esta investigacion esta fundamentada en un enfoque metodologico cualitativo. El tipo de muestreo utilizado para seleccionar tanto las localidades como a los informantes fue el "muestreo en cadena" (Izcara Palacios, 2007: 24). Como no habia datos estadisticos sobre la distribucion geografica de las localidades de procedencia de los trabajadores tamaulipecos que habian obtenido visas H-2A, dos contratistas locales y los propios participantes sirvieron de guia para localizar tanto las comunidades de origen de los trabajadores como a los jornaleros, hasta concluir una muestra de 50 trabajadores, que fueron entrevistados entre los meses de marzo de 2007 y octubre de 2008 en 30 comunidades rurales de nueve municipios tamaulipecos representativos de la diversidad geografica del estado (vease el Cuadro 1). Se decidio trabajar en un numero elevado de locaciones para incrementar la "validez externa" de la investigacion, entendida esta como la capacidad de generar explicaciones de amplia resonancia (Mason, 1997: 6); y el proceso de recopilacion de informacion aparecio informado por la riqueza heuristica de la produccion discursiva recabada. Cuando se pudo comprobar que se habia llegado a una saturacion del campo de diferencias en la produccion discursiva de los hablantes (Coyne, 1997: 629); es decir, cuando los nuevos discursos recopilados se tornaron tautologicos, se considero que el tamano de la muestra era apropiado.

La tecnica utilizada para el acopio del material discursivo fue la entrevista en profundidad. Cada uno de los entrevistados fue visitado en dos ocasiones. La primera entrevista giro en torno a un esquema de puntos a tratar sobre el objeto de estudio. En una segunda visita, los informantes fueron cuestionados sobre aspectos que habian quedado inconclusos en la primera entrevista. Durante la primera visita se obtuvo una grabacion de una duracion comprendida entre 50 y 100 minutos. En la segunda visita, la duracion de la grabacion fue menor. Ademas, durante las post-entrevistas se tomaron notas que ayudaron a interpretar el material cualitativo.

Por otra parte, se intento construir una muestra que reflejase la geografia de la emigracion tamaulipeca a Estados Unidos, que aparece muy concentrada en Carolina del Norte, Georgia y Washington; pero tambien esta extendida en estados como Carolina del Sur, Virginia, Tennessee, Texas, Florida, Minnessota, Illinois y Louisiana (veanse los Cuadros 5 y 6).

El Programa H-2A ha sido criticado por los sindicatos debido a que contribuye a deteriorar aun mas las precarias condiciones sociolaborales de los jornaleros locales (Bruno, 2008: 3; Martin, 1996: 220). Diferentes estudios subrayan que los programas de trabajadores huespedes han conducido a un deterioro de los salarios agrarios (Briggs, 2004: 3; Trigueros, 2008: 120). La estacionalidad de los contratos laborales y la dispersion de la mano de obra imposibilitan ejercer un control oficial en su implementacion (Durand, 2007a: 39), lo que favorece los abusos, que se relacionan principalmente con el pago de salarios (Pastor y Alva, 2004: 96).

Los programas de trabajadores huespedes subrayan los puntos de vista de los empleadores (Jones, 2007: 91). Segun Ruhs y Martin (2008: 259), los gobiernos de los paises emisores de mano de obra no cualificada aceptan una restriccion de derechos para maximizar el numero de migrantes contratados y dilatar las remesas. En este sentido, Binford (2006: 66), en un estudio sobre el Programa para Trabajadores Agricolas Temporales entre Mexico y Canada (SAWP) encontro que en las disputas entre jornaleros y granjeros, el Consulado de Mexico en Toronto tomaba partido a favor de los ultimos para evitar que optasen por contratar trabajadores caribenos. En los paises receptores, como Estados Unidos, no existen ni los recursos ni la voluntad politica para perseguir los abusos cometidos contra los jornaleros transnacionales (Pastor y Alva, 2004: 99), y los inspectores de campo frecuentemente hacen la vista gorda respecto a la violacion de los contratos laborales (Smith-Nonini, 2002: 82).

Los programas de trabajadores agricolas temporales se caracterizan por una estructura rigida que, al no dar cabida a la organizacion y defensa colectiva de los jornaleros (Binford, 2006: 72), permite a los gobiernos de los paises receptores y a los empleadores ejercer un ferreo control de la fuerza laboral (Stephen, 2002: 106), y generar una forma moderna de servidumbre (Durand, 2007a: 39; Hill, 2008: 315). Durante el contrato bracero, a los jornaleros no se les permitio afiliarse a ninguna organizacion (Trigueros, 2008: 120), y actualmente continuan excluidos de la Ley Nacional de Relaciones Laborales (NLRA)--que garantiza los derechos de libertad de asociacion, organizacion, movilizacion y huelga--, y en la mayor parte de Estados Unidos pueden ser despedidos por organizarse (Compa, 2000: 38; 2006: 47; Hill, 2008: 316). Igualmente, en Canada los trabajadores huespedes carecen del derecho a negociar colectivamente (Binford, 2006: 73). Los trabajadores H-2A desconocen sus derechos, enfrentan enormes obstaculos para contactar con proveedores de servicios y son mantenidos por la fuerza lejos del contacto con organizaciones sindicales (Smith-Nonini, 2002: 78). Compa (2000: 151; 2006: 48) ha senalado que en Carolina del Norte el deseo de los jornaleros de sindicalizarse se ve frustrado por un sinnumero de obstaculos: se les prohibe recibir visitas, carecen del derecho de libertad de asociacion, sufren campanas de intimidacion y son deportados si se sindicalizan.

La fuerza laboral del sector agrario estadounidense esta constituida basicamente por trabajadores transnacionales, y esta tendencia se ha intensificado en las dos ultimas decadas (Pastor y Alva, 2004: 92; Izcara Palacios, 2010). Mas de la mitad de los jornaleros son indocumentados (Izcara Palacios, 2009: 94), y en 2008 los trabajadores huespedes sumaban 17% de la mano de obra asalariada agraria (vease Cuadro 2). La preponderancia de la mano de obra transnacional y una sobreoferta cronica de trabajadores agrarios (Rosenbaum, 2001: 31) explican el debilitamiento de los sindicatos de jornaleros durante las ultimas decadas (Wong, 2006: 89). Garcia (2007), en un estudio sobre el sindicato de trabajadores del champinon, de Kaolin (KMWU), Pennsylvania, creado en 1993, senala que el progresivo remplazo de la mano de obra local por jornaleros transnacionales, y la dificultad de organizar a estos ultimos, ha dificultado el desarrollo del sindicato. Por otra parte, diferentes estudios han argumentado que es muy dificil organizar a los trabajadores transnacionales por el temor a ser despedidos o incluidos en listas negras (Smith-Nonini, 2002: 75; Compa, 2000: 163; 2006: 48), cuando son contratados a traves de programas de trabajadores huespedes; o a ser deportados (Trigueros y Rodriguez Pina, 1988: 212), cuando son ilegales. Ademas, los abultados horarios de trabajo les restan tiempo para la actividad politica o reivindicativa (Garcia, 2007: 29).

Los trabajadores transnacionales tienen objetivos laborales diferentes a los de los jornaleros locales, ya que aquellos no estan interesados en un empleo permanente y los incrementos salariales no figuran entre sus demandas (Garcia, 2007: 26). Como consecuencia, no es de extranar que hasta hace menos de una decada los sindicatos de jornaleros viesen en las visas H-2A una amenaza a sus intereses (Hill, 2008: 308). Sin embargo, en el sector agrario, la supervivencia y el crecimiento del movimiento sindical depende de la inclusion de los trabajadores transnacionales; por lo que las actitudes de los sindicatos han cambiado (Pastor y Alva, 2004: 101). En septiembre de 2004, el FLOC (2) gano un acuerdo para representar a 8 500 trabajadores H-2A empleados por la NCGA, (3) y en el ano 2005 abrio una oficina en Monterrey para informar a los jornaleros sobre sus derechos (Wells, 2008). En abril de 2006, la UFW (4) anuncio un acuerdo con Global Horizons, que emplea a 3 mil jornaleros H-2A en 12 estados (Hill, 2008: 319). Asimismo, en Canada, la UFCW (5) en 2006 consiguio por primera vez organizar a los jornaleros huespedes de cuatro granjas en Manitoba y Quebec (Hill, 2008: 320). La incursion del movimiento sindical en la defensa de los trabajadores huespedes rompio con casi un siglo de negar a este colectivo los derechos de asociacion, organizacion, sindicalizacion y negociacion colectiva, y representa el origen de la construccion de un movimiento sindical transnacional.

En el sector textil, de caracteristicas muy similares al agrario, se han dado experiencias mas exitosas de movilizacion de trabajadores vulnerables. En Los Angeles se produjo en las ultimas decadas un proceso de reindustrializacion del sector el textil sobre la base del empleo de mano de obra inmigrante (Sutcliffe, 1993: 93). Este sector, como el agrario, se caracteriza por preferir trabajadores indocumentados (Budde, 2006: 61), el empleo estacional, el trabajo a destajo y la dificultad en la inspeccion, debido al pequeno tamano y la dispersion de los centros de produccion--aunque emplea principalmente mujeres--. En este sector, la violacion de los derechos laborales de las trabajadoras es la norma; aunque estas no las reportan por miedo a ser despedidas, y constituyen una mano de obra muy dificil de organizar (Bonacich, 1998: 11). Sin embargo, a mediados de los anos noventa, la unite (6) fue exitosa en organizar a los trabajadores de Guess, (7) que finalmente tuvo que volver a contratar a trabajadoras despedidas y a pagar salarios retroactivos (Bartley, 2005: 229). En el sector textil, el movimiento sindical ha buscado el apoyo de otros colectivos, como asociaciones comunitarias y grupos religiosos, para defender los derechos de los trabajadores (Bonacich, 1998: 11). Brooks (2002: 94), en un estudio sobre las mujeres en el sector textil de exportacion en El Salvador, examina como el activismo global (es decir, las protestas transnacionales en ciudades globales como Nueva York, Amsterdam o San Francisco) ha resultado exitoso en lograr una mejora de las condiciones laborales en los lugares de produccion.

Tamaulipas en el marco del programa de visas H-2A

El programa H-2A de trabajadores temporales en la agricultura ha experimentado un fuerte crecimiento a lo largo de dos decadas de operacion, al pasar de 13 mil jornaleros participantes en 1987 a 173 mil en 2008 (vease el Cuadro 2). Pueden distinguirse tres fases en el desarrollo del programa: una primera etapa de crecimiento moderado, que se extiende de 1987 hasta 1990; una segunda, de recesion, que se desarrolla durante la primera mitad de los anos noventa, y una ultima, de crecimiento mas acelerado. La etapa de recesion coincide con la mecanizacion del sector de la cana de azucar en Florida (Martin, 1998: 889) y con el descenso en el numero de jornaleros del Caribe (Jamaica y las pequenas islas de Santa Lucia y San Vicente) que trabajaban aqui, en contraposicion a los trabajadores mexicanos que eran empleados principalmente en las plantaciones de tabaco de Carolina del Norte y Virginia. Finalmente, la expansion del programa a partir de 1995 se debio a una diseminacion de la demanda de trabajadores huespedes por toda la geografia estadounidense, principalmente dentro del sector hortofruticola (vease el Cuadro 3). Hasta 1992, la mayor parte de los trabajadores H-2A procedian de Jamaica; sin embargo, a partir de 1993, Mexico se convierte en el punto principal de acopio de jornaleros (Griffith, 2006: 31), y en 2008 casi un 95% de los jornaleros huespedes empleados en Estados Unidos eran mexicanos. Peru, Canada y Sudafrica tambien participan de forma notoria en el programa.

En el Cuadro 4 se aprecia que desde finales de los anos noventa ha crecido fuertemente el numero de trabajadores agricolas tamaulipecos empleados en Estados Unidos con visados temporales H-2A. (8)

Los trabajadores tamaulipecos con visas H-2A trabajan principalmente en Carolina del Norte, Georgia, Virginia, Washington, Louisiana, Mississippi, Nueva York y Carolina del Sur (vease el Cuadro 5), y son empleados principalmente en el tabaco y en el sector de frutas y hortalizas (vease el Cuadro 6).

Los jornaleros tamaulipecos entrevistados trabajaron principalmente en Carolina del Norte, Texas, Washington, Florida, Virginia y Georgia (vease el Cuadro 6), en actividades como el tabaco, la pizca de naranja y manzana y en los pinos navidenos (vease el Cuadro 7). El tabaco es una actividad que no agrada a los trabajadores tamaulipecos debido a los riesgos que conlleva. Por el contrario, se sienten mas atraidos hacia la pizca de manzanas y naranjas, debido a su experiencia local en la realizacion de estas actividades.

En el Cuadro 8 se aprecia que la mayor parte de los trabajadores tamaulipecos incluidos en la muestra son jornaleros sin tierras (36%) o campesinos (32%). Otro 12% son ejidatarios y pequenos propietarios, que ademas de cultivar sus tierras tambien trabajan en las parcelas de otros empleadores locales. El 10% son albaniles, 6% comerciantes y 4% mecanicos. Los datos del Cuadro 8 indican que aquellas personas que proceden de sectores extra-agrarios: mecanicos y comerciantes, no suelen ir mas de una ocasion a Estados Unidos. Generalmente, estos emigran para hacer frente a una deuda puntual o para capitalizar su negocio. Sin embargo, despues de haber sufrido la dura experiencia de trabajar en Estados Unidos no regresan. Por el contrario, aquellas personas que se dedican a la albanileria y conocen las labores del campo son quienes participan de forma mas profusa en el programa H-2A. Esto puede deberse a que los albaniles empleados en el medio rural tamaulipeco sufren problemas cronicos de subempleo, desempleo y bajos salarios. Por lo tanto, para este colectivo lograr completar unas rentas precarias con la estancia temporal en el pais vecino es muy atractivo.

Entre aquellos trabajadores que proceden del sector agrario, los jornaleros sin tierras son quienes presentan un promedio mas bajo de veces que participaron en el programa. Esto puede deberse a que este movimiento migratorio se mueve principalmente a partir de redes de paisanaje, y aquellos trabajadores que son duenos de una pequena parcela estan conectados por redes sociales mas solidas que los jornaleros que no poseen ni el espacio donde residen.

Como ha senalado Durand (2007a: 40; 2007b: 26), en Estados Unidos la tendencia a una sobreexplotacion del trabajador forma parte inexorable del espiritu protestante del capitalismo estadounidense, que se refleja en la imposicion de ritmos intensivos de trabajo, control de tiempos y movimientos, traslado de costos hacia el trabajador y fijacion de niveles salariales bajos. Los empresarios agrarios estadounidenses son particularmente exigentes con los trabajadores H-2A. Cuando contratan a un trabajador transnacional se aseguran de que este no sea reivindicativo, que tenga una enorme capacidad para el trabajo y presente una conducta moral aceptable. (9) Los jornaleros tamaulipecos que obtienen este tipo de visados pasan por un riguroso escrutinio. La demanda de empleo es superior a la oferta, por lo tanto, unicamente los jovenes de mayor fortaleza fisica son escogidos. (10) Los jornaleros tamaulipecos saben que su vida laboral en Estados Unidos es efimera. Los empresarios agrarios tienden a emplear a aquellos trabajadores que en temporadas anteriores demostraron un excelente desenvolvimiento laboral. Sin embargo, estos saben que seran desechados cuando su capacidad para el trabajo merme (entre los 40 y los 50 anos de edad) para ser sustituidos por mano de obra mas joven. Por lo tanto, cuando llegan a Estados Unidos buscan trabajar el mayor numero de horas posible con el objeto de maximizar sus ingresos. En este sentido, casi todos los entrevistados reportaron jornadas laborales de mas de 10 horas diarias, y en algunos casos estas se prolongan hasta 14 horas. Uno de los jornaleros decia: "vengo trabajando de 14 a 15 horas al dia, de lunes a sabado" (H 2); otro senalaba: "yo trabajaba hasta 14 horas diarias en la plantacion, desde que amanecia hasta que atardecia, hasta la noche" (LL 1). Los dias laborales generalmente se extienden de lunes a sabado, pero no es infrecuente el trabajo sin descanso durante todos los dias de la semana. Como afirmaba uno de los entrevistados empleado en Carolina del Norte: "a veces cuando habia mucho trabajo, tambien trabajabamos los domingos" (P 2). Otro, que trabajaba en Virginia, senalaba: "yo siempre trabajo todo el tiempo posible; cuando hay trabajo, hasta los domingos" (V 10). En otra entrevista, un jornalero empleado en Washington volvia a mencionar esta idea: "a veces era seguido; por ejemplo, trabajabamos sabados y domingos, 15 dias seguidos" (G 4). Por lo tanto, cuando los jornaleros comparan el empleo en los campos agrarios estadounidenses con el trabajo que realizan en Tamaulipas, coinciden en subrayar que en Estados Unidos las jornadas laborales son mucho mas agotadoras. Aunque aceptan trabajar mas duro que en Tamaulipas debido a que los salarios son mucho mas elevados. Como senalaba un jornalero de un ejido de Jaumave: "alla es mas duro. Pero, asi como es duro pues gana uno mas" (J 1). Ellos mismos buscan trabajar el maximo de horas diarias con el objeto de incrementar sus ingresos. Un jornalero de San Carlos (SC 2) que en noviembre de 2004 fue a trabajar a Dallas, en el ano 2005 pidio ser transferido a una plantacion de cana en Louisiana porque en el primer lugar unicamente le permitian trabajar 48 horas semanales. Las demandas de los jornaleros tamaulipecos se centran mas en la oportunidad de trabajar un numero elevado de horas que en los salarios. Es decir, un salario mas reducido en una actividad donde puedan trabajar mas de 60 horas por semana puede resultar mas atractivo que un jornal mas alto en un sitio donde unicamente trabajen 40 horas.

En Tamaulipas, los campesinos trabajan durante los horarios que hay menos insolacion. Por el contrario, en Estados Unidos se trabaja durante todo el dia, independientemente de las condiciones climaticas. Como decia un jornalero de Llera: "lo que pasa es que alla va a trabajar uno todo el dia y ahi en Mexico uno trabaja nada mas un rato [...] uno va alla para sacar mas billetes y estar bien aca en Mexico" (LL 1). Los jornaleros tamaulipecos obtienen el grueso de sus ingresos anuales durante el corto espacio temporal que pasan en Estados Unidos. Por lo tanto, su objetivo es trabajar jornadas muy prolongadas que les permitan reunir un elevado volumen de ahorro, para poder disfrutar de una situacion economica desahogada en sus lugares de origen. Un jornalero describia del siguiente modo la dureza del trabajo agrario: "trabajas y trabajas hasta que ya de veras te sientes bien cansado; entonces, pues, es por eso que si se siente que es duro" (H 11).

Muchos de los jornaleros repetian en las entrevistas que en Estados Unidos eran instados a trabajar a ritmos forzados. Sin embargo, estos acelerados ritmos de trabajo son calificados como normales. Un jornalero de Padilla, de 28 anos de edad, contrastaba del siguiente modo los ritmos de trabajo en Estados Unidos y en Tamaulipas: "es normal que trabaje uno rapido, porque pues alla no anda uno trabajando despacio como aqui" (P 2). Esta misma idea era repetida por otro trabajador de 40 anos de un ejido de Victoria: "en Estados Unidos es mas movido el trabajo, es mas recio que aqui, [...] alla los mayordomos traen a uno muy recio, quieren movimiento" (V 1).

Los trabajadores deben amoldarse al ritmo de trabajo desarrollado por aquellos jornaleros que trabajan mas aprisa. Si un jornalero es incapaz de seguir el ritmo de quienes trabajan mas rapido, le llamaran la atencion y podra no ser contratado para la siguiente temporada. Binford (2006: 62) encontro tambien que el deseo de asegurarse la continuacion en el programa conducia a una competencia entre los trabajadores del SAWP. Sobre los jornaleros pesa una constante presion para trabajar de forma acelerada, sin espacios para el descanso. Un joven de Tula expresaba del siguiente modo esta idea: "uno tambien trata de emparejarse, de echarle ganas, para que se vea el trabajo y porque si uno anda trabajando mas que otro, entonces pueda ser que a lo mejor al que anda trabajando despacio lo vayan a tener que apurar, llamarle la atencion" (T 4). Estas llamadas de atencion son muy temidas por los trabajadores tamaulipecos, ya que significan que sus empleadores estan descontentos con su desempeno laboral.

Uno de los entrevistados imputaba los fuertes ritmos de trabajo implantados en la agricultura estadounidense a la actitud sumisa y esforzada de los jornaleros mexicanos, que por miedo a ser despedidos o senalados por los empleadores trabajaban sin descanso. Los trabajadores mexicanos habrian acostumbrado a sus empleadores al desarrollo de desempenos laborales extraordinarios. Por lo tanto, el talante esforzado de los jornaleros mexicanos habria hecho que los empresarios agrarios concibiesen como "normal" un desempeno laboral que en realidad es "extraordinario". En un principio, los jornaleros trabajan al maximo de sus posibilidades fisicas para agradar a sus empleadores. En un segundo momento son estos ultimos quienes exigen a los primeros el mantenimiento de esos elevados niveles de productividad, lo que genera un circulo que no puede quebrarse: "lo que pasa es que el gringo se acostumbra al ritmo de trabajo del mexicano; entonces pues, muchas veces los mexicanos tenemos la culpa, porque le echamos ganas al trabajo [...]; uno acostumbra al patron y luego que vea que uno no le rinde, pues es cuando se puede molestad' (H 10).

La escasa participacion de jornaleros en organizaciones profesionales

Los inmigrantes mexicanos empleados en Estados Unidos se caracterizan por una escasa relacion con las instituciones laborales: solo 8% es miembro de un sindicato de trabajadores (Cruz Pineiro, 2007: 331). Por otra parte, los sindicatos de jornaleros son muy debiles (Rosenbaum, 2001: 31). UFW y FLOC, las dos principales organizaciones profesionales de jornaleros en Estados Unidos, han sufrido un proceso de erosion y debilitamiento desde los anos sesenta (Garcia, 2007: 20; Wong, 2006: 89). Los sindicatos de jornaleros siempre han visto con recelo a los trabajadores huespedes, y han argumentado que, en lugar de importar jornaleros foraneos, los empresarios agrarios deberian incrementar los salarios para atraer a los trabajadores domesticos (Hill, 2008: 308). El caracter temporal de los visados, su dependencia de un empleador y su aislamiento linguistico y geografico dificulta su inclusion en estas organizaciones.

Cuando a los trabajadores tamaulipecos empleados con visados temporales H-2A se les pregunto si habian participado alguna vez en una actividad reivindicativa o si formaban parte de alguna organizacion sindical, en las entrevistas afloraban respuestas como: "ni siquiera los he oido mentar" (H 6), "ni he oido hablar de eso" (H 8), "ni oi sobre eso" (P 1), "ni se que es eso" (V 6), "ni he oido que mienten eso alla" (V 9). La mayor parte de los entrevistados presentaban un total desconocimiento sobre la existencia de sindicatos de jornaleros; ademas, tenian una opinion despectiva de los mismos. Como se deduce de la siguiente cita, la participacion en actividades sindicales es descrita como un enredo: "alla no hay eso; alla solo trabajas, y ya; no te da tiempo de estar en esos enredos" (V 10).

Algunos entrevistados piensan que ellos no pueden formar parte de las organizaciones profesionales de jornaleros debido al caracter temporal de sus visados. Uno de los entrevistados afirmaba: "ni he oido de eso, en el tiempo que he ido no nos han dicho de algo asi, sera que como es poco el tiempo que va uno, a lo mejor por eso" (V 5). La participacion en organizaciones sindicales no aparece relacionada con el empleo agrario, sino con la actividad industrial. En opinion de los entrevistados, ellos no tienen necesidad de participar en organizaciones sindicales debido a que sus contratos de trabajo especifican claramente sus derechos y obligaciones, y el proposito de su estancia en Estados Unidos es unicamente trabajar. En este sentido, uno de los entrevistados senalaba: "nosotros nomas vamos a trabajar, o sea como uno anda bien, y ya sabe como es, que es lo que va a hacer, pues uno no anda haciendo eso. Eso a lo mejor si lo hacen, pero los que trabajan como en fabricas" (J 1). Otro afirmaba: "alla no hay eso, solo vas a trabajar, ya vas contratado y si hay disconformidad lo dices cuando regresas a Mexico" (V 11). Estas disconformidades suelen expresarlas a los contratistas locales que fungen como intermediarios entre los contratistas laborales estadounidenses (11) y los trabajadores. Cuando se dan estas situaciones, los contratistas locales pueden buscar al trabajador un nuevo empleador para la siguiente temporada, pero nunca se levantan quejas contra el empresario agrario que abuso del trabajador. Asimismo, otros trabajadores consideraban innecesaria la presencia de sindicatos porque recibian un trato que calificaban como bueno.

Hay jornaleros que tambien piensan que son una mano de obra que no cuenta con los mismos derechos que la poblacion local. Su situacion laboral es muy fragil. Los visados H-2A unicamente duran seis meses, y los jornaleros nunca estan seguros de regresar la proxima temporada. Para ellos tener la oportunidad de trabajar dentro de este programa es un privilegio, y saben que muchos de sus paisanos ansian su empleo. Por lo tanto, creen que sus empleadores nunca permitirian que participasen en organizaciones sindicales. Como senalaba uno de los entrevistados: "si alguno se porta bocon, [a] ese nomas lo aguantan durante esa temporada y ya, para vuelta de ano, ya no lo quieren" (V 1). Asi, cuando les llega informacion a sus lugares de trabajo para que se adscriban a un sindicato, los jornaleros se muestran renuentes a participar. Involucrarse en un sindicato es visto como una decision que puede incomodar a sus empleadores y afectarlos negativamente. Un jornalero de 39 anos, de Tula, que habia trabajado en una explotacion de tabaco en Carolina del Norte durante los ultimos diez anos, decia que con objeto de evitar problemas futuros, tanto el como sus companeros de trabajo habian preferido mantenerse al margen de participar en organizaciones sindicales: "ninguno nos inscribimos porque, pues, uno nunca sabe, a lo mejor te afecta o te beneficia, quien sabe, verdad; entonces mejor para evitarse uno de problemas, mejor asi como estamos, asi esta bien" (T 2).

Son tambien numerosos los casos en los que el empleador, a traves de sus capataces, presiona a los jornaleros para que no participen en ningun tipo de actividad sindical. Los empleadores dejan ver de manera clara a sus trabajadores que cualquier participacion en actividades reivindicativas pone en peligro su participacion futura en el programa H-2A. Un jornalero empleado desde 1998 en una explotacion tabacalera de Carolina del Norte relataba la forma en que los capataces habian abortado todo conato de actividad sindical.
   hace como cinco anos fueron unas personas que eran de los
   sindicatos, pero bueno, el capataz nos dijo que no, que no nos
   convenia que entraramos al sindicato [...]. Entonces, nadie
   entramos al sindicato, aparte de que ahi si habia varios que ya
   habian estado antes en un sindicato y dijeron que luego cancelaron
   eso. (H 10)


Los empresarios han logrado mantener a sus trabajadores fuera del alcance de los sindicatos a traves de campanas de intimidacion (Smith-Nonini, 2002; Compa, 2000; 2006). Sin embargo, en los ultimos cinco anos, la influencia de las organizaciones sindicales ha crecido, y tanto el FLOC como la UFW se han involucrado en el manejo del programa H-2A (Wells, 2008; Hill, 2008: 318, 319). Un mayor contacto con estas organizaciones implica una actitud mas favorable hacia las mismas. Un jornalero que en 2008, cuando trabajaba en Washington, recibio la visita de activistas sindicales y conocio a personas sindicalizadas, subrayaba que era positivo estar afiliado a un sindicato porque: "si la compania te queda debiendo algo, o te corre sin ninguna justificacion, el sindicato te defiende" (G 4).

Un grupo reducido de trabajadores tamaulipecos con visados H-2A si que participan en organizaciones profesionales de jornaleros: 8% de la muestra (vease el Cuadro 9). Este hecho marca una diferencia entre los jornaleros indocumentados (Stephen, 2002: 101) y aquellos que son contratados. Los primeros nunca participan en organizaciones sindicales ni reivindican sus derechos laborales debido a su situacion legal. Los ultimos, aunque tambien constituyen una mano de obra sumisa, ya estan comenzando a participar en organizaciones sindicales que defienden sus derechos. Como senalaba uno de los entrevistados: "si estoy en un sindicato, en el cual yo estoy protegido por cualquier cosa" (H 4).

Las personas que participan en organizaciones profesionales tienen una mayor experiencia de haber trabajado en Estados Unidos, su edad es superior a la media, y se presenta una sobre-representacion de trabajadores que proceden de sectores extra-agrarios: albaniles (vease el Cuadro 9). Esto podria interpretarse como una mayor reticencia de la poblacion agraria (jornaleros y campesinos) a participar en sindicatos. Uno de los entrevistados hacia referencia a que estar sindicalizado evitaba que sus empleadores pudiesen incumplir las obligaciones marcadas en los contratos laborales: "si te pagan lo que te dice en el contrato y hasta mas, con los extras que quieras hacer, porque si no te pagan lo que dice en el papel tu los puedes demandar gracias al sindicato que tenemos" (H 3). Los trabajadores que tienen mas experiencia, que han sido empleados de forma temporal pero ininterrumpida durante un periodo largo, y que han presenciado situaciones injustas (como el despido arbitrario de trabajadores), son los mas proclives a participar en organizaciones sindicales. Frente a trabajadores mas jovenes y menos experimentados, que temen que sus empleadores puedan desconfiar de ellos por participar en un sindicato, algunos de los jornaleros que llevan mas tiempo trabajando en Estados Unidos y temen que sus empleadores puedan remplazarlos por trabajadores mas jovenes, ven en la afiliacion a un sindicato un mecanismo eficaz de proteccion de sus derechos laborales. Un jornalero que emigro con una visa H-2A por primera vez en el ano 1996 y ha trabajado en Carolina del Norte y Tennessee, decia: "antes eras un burro de carga. Porque ahora ya tenemos sindicato y ya cambiamos las condiciones" (H 2).

Aquellos trabajadores adscritos a un sindicato reportan un cumplimiento mas exacto de los convenios laborales, un mayor poder de negociacion, un menor grado de subordinacion a sus empleadores y un conocimiento mas preciso de sus derechos laborales. Como remarcaba uno de los entrevistados: "a uno tambien no le protestan en pagarle asi los extras porque si no el sindicato se les va con todo" (H 12). Los trabajadores sindicalizados mostraban en las entrevistas una menor incertidumbre laboral y presentaban un menor temor a ser despedidos o a que no los contratasen para la siguiente temporada, pues los respaldaba una organizacion que intercederia por ellos.

Los riesgos laborales

En Estados Unidos, la agricultura es uno de los sectores que registran los niveles mas altos de accidentalidad y morbilidad (Smith-Nonini, 2002: 70; Griffith, 2002: 25), que contrasta con la inadecuacion de los servicios medicos y la falta de acceso de los jornaleros a los mismos (Poss y Pierce, 2003: 139, 140; Kandel, 2008: 31). Esta actividad, que emplea a menos de 1% de la fuerza laboral, registra 14% de las muertes por accidentes laborales (Martinez, 2003: 133) y los problemas de salud de los jornaleros son mas agudos que los del resto de la poblacion (Ward, y Atav, 2004: 174). Esta situacion se acentua mas en el caso de los trabajadores H-2A, que son demandados en aquellas actividades mas duras y riesgosas (GAO , 1988: 78). Las alusiones a la dureza del trabajo, que deja su herrumbre en los cuerpos de los jornaleros, se repiten frecuentemente en las entrevistas. Un jornalero de San Carlos, empleado en una plantacion de cana de Louisiana, decia: "se lastima uno mucho en ese trabajo; a mi se me cayeron las unas y aqui en las manos, mire como me quedaron las marcas" (SC 2). Otro entrevistado de un ejido victorense, que trabajo en una explotacion de cebolla en Georgia, subrayaba: "tenia siempre calambres por todos lados, ya no sabia si me mareaba del trabajo o del pesticida, y habia mucha gente que ya no podia ni caminar" (V 2).

El trabajo asalariado agrario, donde menos de 25% de los jornaleros cuenta con seguro medico (Martinez, 2003: 133), es el mas desprotegido en Estados Unidos. Esto se debe a que el Seguro de Compensacion Laboral, que cubre el costo de los cuidados medicos y la rehabilitacion de aquellos trabajadores accidentados en el lugar de trabajo, asi como los salarios perdidos, no siempre se aplica a la agricultura. (12) En el caso de los trabajadores H-2A el empleador si que esta obligado a proporcionarles el citado seguro (Ward y Atav 2004: 172; Kandel, 2008: 14; Wasem, 2007: 13; Compa, 2000: 152); (13) aunque estos no disfrutan de seguro de desempleo y estan excluidos de la Ley de Proteccion de los Trabajadores Agricolas Migrantes y Estacionales (Hill, 2008: 316).

El cumplimiento de los reglamentos sobre pesticidas por parte de los agricultores es voluntario, y las multas por su incumplimiento son insignificantes (Smith-Nonini, 2002: 68 y 69). Especialmente problematica es la situacion de los trabajadores H-2A, ya que su exposicion a los agroquimicos es mas elevada que la de aquellos trabajadores de planta, debido a que los primeros estan peor informados y entrenados en el manejo de pesticidas y tienen que hacer las tareas mas riesgosas (Quandt et al., 2006).

Los jornaleros tamaulipecos empleados con visas H-2A son obligados a trabajar mientras se estan aplicando agroquimicos a las plantas, esto con el objeto de incrementar la eficiencia del trabajo y evitar la perdida de dias laborables. Esto los expone a los pesticidas y eleva el riesgo de contraer cancer (Ward y Atav, 2004: 175). Ademas, los jornaleros suelen trabajar sin ningun tipo de proteccion, lo cual conduce a frecuentes intoxicaciones. En algunas entrevistas se hace alusion a la falta de interes de los empleadores por la salud de los jornaleros ya que, incumpliendo lo especificado en los contratos laborales, no les facilitan los instrumentos de proteccion que eviten o reduzcan la exposicion de los trabajadores a sustancias toxicas. Un jornalero empleado durante 15 anos en una explotacion tabaquera de Carolina del Norte decia: "no nos daban proteccion, andabamos a manos libres, aparte de que pues si estan fuertes los quimicos que le ponen para que este bien la planta, que no se plague ni nada. Andabamos trabajando atras de los que andan fumigando" (H 6). Otro de los entrevistados, que habia trabajado durante la ultima decada en este mismo sector, subrayaba esta idea: "no nos dan proteccion, uno trabaja asi como anda, asi, libre; asi, sin proteccion de nada" (H 11).

Este trabajo en ambientes intoxicados lleva a un debilitamiento del trabajador, a una perdida del apetito, vomitos y mareos. Sin embargo, esto no es obice para que los jornaleros dejen de trabajar. Como decia uno de los entrevistados: "a veces uno se marea, si se vomita, pero pues, ya nomas se sale un rato, deja de trabajar un rato, se pone en la orilla y ya se le pasa" (H 6).

Los trabajadores agricolas aparecen obligados a seguir en el puesto de trabajo cuando sufren intoxicaciones o accidentes que no revisten una extrema gravedad. Los jornaleros con visados H-2A deberian estar protegidos por el Seguro de Compensacion Laboral; sin embargo, cuando dejan de trabajar por una dolencia, no solo no reciben ningun tipo de retribucion salarial por los dias perdidos, sino que corren el riesgo de ser despedidos. Como consecuencia, los jornaleros no suelen quejarse cuando sufren un accidente o algun tipo de intoxicacion, y continuan trabajando como si nada les hubiese ocurrido. Un jornalero de Tula, que trabajo en 1998 en los pinos en Carolina del Norte, afirmaba: "unos si se cortaban, y no, ellos seguian trabajando, a los patrones les valia; si, por ejemplo, ellos dejaban de trabajar porque se sentian mal, no les pagaban" (T 3). Unicamente cuando el dolor es muy intenso acuden a un hospital. Esto se debe a que muchos trabajadores no estan asegurados. Un jornalero que en 2007 estuvo empleado en la pizca de la naranja en el estado de Washington, senalaba:
   estuve como una semana con dolor, a veces no podia dormir [...]. El
   contrato decia que teniamos derecho a medico y todo. Esa ocasion yo
   me enoje con el capataz, y voy a ver al mero gringo, y hable con el
   y este me dijo que si me iba a llevar al medico, nomas me iba
   descontar de mi sueldo. (V 7)


Cuando los jornaleros acuden a un centro medico, es porque sus problemas de salud frecuentemente se encuentran en una etapa avanzada (Ward y Atav, 2004: 178). Todo aquel tipo de dolencia que puede aminorarse con farmacos (dolores severos de estomago, cabeza, cortaduras, etc.) es calificada como "cosillas normales" que "no le impiden a uno seguir trabajando"; (14) de modo que ningun jornalero abandona su puesto de trabajo por esta clase de padecimientos. Como decia uno de los jornaleros: "el mexicano casi no se enferma alla [...]. Si va uno medio malo, de gripa; asi se va" (T 5). Cuando sufren una dolencia, normalmente descansan un momento, y luego retornan a la actividad que estaban realizando.

Aquellos jornaleros que se enferman y ya no pueden continuar trabajando, lejos de recibir tratamiento medico en Estados Unidos, generalmente son instados a regresar a Mexico. Como senalaba uno de los entrevistados: "habia unos de San Luis y esos no duraron toda la temporada, porque les hizo mal el tabaco, y mejor el contratista los regreso pa 'tras y mandaron pedir mas gente que si aguantaba el tabaco y que supiera trabajar duro y rapido" (LL 2). De este modo los empleadores no unicamente se desprenden de la carga de tener que cubrir los gastos medicos y salariales de un trabajador inactivo, sino que ademas evaden otras obligaciones contractuales. (15) Por lo tanto, los visados H-2A proporcionan a los empresarios agrarios estadounidenses una mano de obra que siempre permanecera activa y nunca causara baja por accidente o enfermedad. Cuando un jornalero se accidenta o enferma de gravedad es devuelto a su lugar de origen para ser sustituido por otro trabajador sano. Es mas, son los propios trabajadores quienes deciden regresar a Mexico cuando no pueden recuperarse de una dolencia. Un jornalero que trabajo en el ano 2007 en una plantacion de tabaco de Carolina del Norte decia: "en esa vez que yo fui se vinieron dos companeros porque no aguantaron, estaban muy debiles, siempre andaban con dolor de cabeza, se mareaban y por eso mejor se vinieron" (P 2). Otro jornalero (V6), que trabajo los ultimos siete anos con visas H-2A, en el ano 2008 regreso a Tamaulipas un mes antes de concluir la temporada de la naranja en Florida porque un fuerte dolor de cabeza le impedia seguir trabajando. Al regresar a Tamaulipas renuncio a su derecho a que le abonasen los costos del transporte y a recibir 3/4 partes del salario total (GAO , 1998: 6). Sin embargo, el opinaba que su decision habia sido la correcta, ya que haber permanecido en Florida inactivo hubiese molestado a su empleador, que podria haber prescindido de sus servicios durante la siguiente temporada.

Posiblemente la actividad agraria mas riesgosa es el trabajo en las plantaciones de tabaco, un sector donde la participacion de trabajadores H-2A es desproporcionadamente elevada (Wasem y Collver, 2003: 7). En esta actividad, las tareas mas livianas (el trasplante de las semillas de tabaco al comienzo de la temporada y el manejo de las hojas en los graneros) suelen ser realizadas por trabajadores locales; mientras que las tareas mas duras y peligrosas (riego, control del crecimiento de la planta, deshierbe y cosecha) son ejecutadas por trabajadores H-2A (GAO , 1988: 79). Como consecuencia, muchos de los trabajadores migratorios empleados en los campos de tabaco sufren envenenamiento por nicotina debido a que no toman las medidas preventivas oportunas (Quandt et al, 2000). Este padecimiento brota cuando la humedad de las hojas de tabaco entra en contacto con la piel, y sus sintomas son dolor de cabeza, mareo y nauseas. Esta dolencia no es considerada como muy grave, pero es muy desagradable y sus consecuencias a largo plazo son desconocidas (Rao, Quandt y Arcury, 2002: 503; Quandt et al, 2001). En este sentido, un jornalero de 38 anos de edad del municipio tamaulipeco de Hidalgo atribuia su intolerancia al tabaco y sus problemas nasales a su empleo en las plantaciones de tabaco de Carolina del Norte desde 1996.

La desagradable experiencia de trabajar en las plantaciones de tabaco hace que los empleadores estadounidenses encuentren dificultades para contratar mano de obra local e incluso a trabajadores indocumentados. Como senalaba uno de los entrevistados: "como en el tabaco es mas peligroso, la gente no quiere ir al trabajo" (LL 2). Por lo tanto, los empresarios agrarios deben recurrir a los visados temporales H-2A para abastecerse de mano de obra.

Aquellos jornaleros que trabajan en ambientes humedos o con areas de la piel expuestas son los que presentan un mayor riesgo de padecer envenenamiento por nicotina (Rao, Quandt y Arcury, 2002: 505). Sin embargo, la falta de informacion adecuada sobre la causa de este padecimiento pone a los jornaleros en un mayor riesgo. Un conocimiento inexacto de los factores que causan el envenenamiento por nicotina por parte de los jornaleros que trabajan en el tabaco agrava el riesgo de que estos padezcan de forma reiterada esta enfermedad. Los jornaleros entrevistados achacaban el envenenamiento por nicotina a una debilitacion corporal provocada por una ingesta insuficiente de alimentos, (16) y algunos tambien lo imputaban a las altas temperaturas. (17) Asi podemos concluir que un desconocimiento de la etiologia del envenenamiento por nicotina ha incrementado el padecimiento de esta dolencia entre los jornaleros tamaulipecos.

Conclusion

Los contratos H-2A aparentemente proporcionan a los trabajadores transnacionales las mismas garantias laborales y salariales que a la mano de obra local. Sin embargo, los trabajadores huespedes son una mano de obra cautiva que no espera recibir un trato equitativo en un pais donde llega a trabajar de modo temporal (Ruhs y Martin, 2008: 254). Cuando un jornalero tamaulipeco es invitado a trabajar en Estados Unidos con una visa H-2A, las expectativas de este son enormemente reducidas. La mayor parte de los jornaleros se conforman con el simple hecho de ser empleados, raramente cuestionan los salarios, porque son muy superiores a los percibidos en Tamaulipas. Por lo tanto, el Programa H-2A de trabajadores huespedes ofrece a los empleadores estadounidenses una mano de obra esforzada y agradecida, que dificilmente protestara aunque se vulneren sus derechos laborales. Los trabajadores H-2A son preferidos a los jornaleros locales porque la enorme disposicion para el trabajo por parte de los primeros permite a los empleadores distanciarse de la letra de los contratos laborales: los salarios acordados muchas veces se incumplen y cuando un jornalero se enferma o accidenta, es regresado a su lugar de origen para que otro trabajador sano y fuerte lo sustituya.

Las actividades agrarias que demandan trabajadores huespedes son las menos atractivas, debido al riesgo, la peligrosidad y la dureza de las mismas. Esto contrasta con la despreocupacion de los empleadores por el bienestar de los trabajadores, ya que un numero elevado de accidentes e intoxicaciones en los lugares de trabajo se debe a la insuficiente implementacion de medidas preventivas. El trabajo en los campos mientras se aplican agroquimicos o la utilizacion de atuendos inadecuados cuando se realizan tareas potencialmente daninas, como el deshierbe y la cosecha del tabaco, son algunos ejemplos de practicas comunes.

La desproporcion entre la oferta ilimitada de mano de obra no cualificada dispuesta a emigrar y el reducido numero de empleos ofertados, unido a una actitud conformista y resignada de los trabajadores rurales tamaulipecos, y a un bajo nivel de sindicalizacion, contribuyen a deprimir su situacion sociolaboral. Aunque la emergencia de una actitud mas favorable hacia la participacion en organizaciones sindicales podria repercutir en una mejora del entorno laboral. Por otra parte, la negociacion exitosa de salarios mas elevados y mejores condiciones sociolaborales (Hill, 2008: 319), marca el inicio de una lucha organizada y dirigida por sindicatos como FLOC, UFW o UFCW a favor de los trabajadores huespedes, que conducira a una reduccion de los abusos.

Recibido: enero, 2009

Revisado: mayo, 2009

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(1) Quisiera expresar mi agradecimiento a la Universidad Autonoma de Tamaulipas por el apoyo recibido para la realizacion de esta investigacion a traves del proyecto "Migrantes rurales tamaulipecos y el programa H-2A de trabajadores huespedes" (Convenio numero UAT07-8-SOC-0114).

(2) Farm Labor Organizing Committee.

(3) Asociacion de Productores de Carolina del Norte.

(4) United Farm Workers.

(5) United Food and Commercial Workers.

(6) Union of Needletrades, Industrial and Textile Employees.

(7) La compania textil mas importante de Los Angeles.

(8) Los datos del Cuadro 3 deben interpretarse con cautela, ya que solo representa los visados aprobados en el Consulado de Estados Unidos en Monterrey. Durante los ultimos anos los Consulados de Matamoros y Nuevo Laredo han aprobado un numero creciente de visas H-2A; ademas, hay jornaleros tamaulipecos que obtienen sus visas en otros consulados, como el de Nogales.

(9) En Tamaulipas uno de los criterios basicos para seleccionar a un trabajador H-2A es que este no ingiera alcohol, sea una persona tranquila y no sea proclive a participar en rinas u otro tipo de altercados.

(10) Menos de un 3% de las visas son concedidas a mujeres y muy raramente los empleadores contratan a personas de mas de 50 anos.

(11) Generalmente asociaciones de productores que proporcionan mano de obra a empleadores privados (Pastor y Alva, 2004: 98).

(12) Aunque en algunos estados (Delaware, Iowa, Louisiana, Maryland, Minnesota, Nueva York, Oklahoma, Pennsylvania, Texas, Utah y Vermont) no existe distincion entre la agricultura y otros sectores de la economia, en otros estados (Alabama, Arkansas, Delaware, Georgia, Indiana, Kansas, Kentucky, Mississippi, Missouri, North Dakota, Nebraska, Nevada, New Jersey, Nuevo Mexico, Rhode Island, South Carolina, Tennessee y Wyoming) los jornaleros estan totalmente desprotegidos. Un reporte del Departamento de Agricultura de Estados Unidos concluia que esta situacion de excepcion de la agricultura actuaba en favor de las grandes explotaciones agropecuarias, favorecidas por una reduccion de los costos laborales, y mermaba la competitividad de los pequenos agricultores (Volkmer, 1998: 109).

(13) Aunque frecuentemente los empleadores no cumplen con este requisito. Como senalaba uno de los informantes: "ahi no tenemos seguro, es puro cuento eso del seguro; bueno a nosotros ni nos mencionaron eso, lo bueno que nunca nos enfermamos de gravedad, porque sino imaginese, si esta dificil" (H 11).

(14) Las siguientes expresiones ejemplifican esta idea: "en varias ocasiones (me enferme) pero nada como para ir a dar al hospital." (H 4); "si se enferma uno a veces; pero, pues, no mas asi de cosillas normales, de dolor de cabeza, de la panza o asi cosillas" (H 9); "si se enferma uno, pero de cosillas asi leves, de gripa o de la panza; pero, pues, eso es normal, eso no le impide a uno que siga trabajando" (V 5); "dos veces (me enferme) con mareos y vomitos, y uno se curaba de un dia para otro, no era tanto el problema" (LL 2); "a veces se enferma uno; pero, pues, nada grave, se enferman de la panza o de gripa; pero pues eso se lo cura uno, o pues son enfermedades que no te impide que no vayas a trabajar, entonces pues eso es normal." (H 10).

(15) Los contratos H-2A obligan a los empleadores a retribuir los costos de transporte de aquellos trabajadores que permanecen en Estados Unidos durante el periodo establecido en el contrato, pero no los de aquellos jornaleros que regresan a su pais antes de concluir este. Sin embargo, si un trabajador es despedido sin motivo justificado, su empleador esta obligado a pagar el viaje de regreso y la garantia de las tres cuartas partes del total de las horas de trabajo establecidas en el contrato.

(16) Las siguientes expresiones hacen referencia a una erronea percepcion de la etiologia del envenenamiento por nicotina: "si uno no come bien pues si le afecta, asi como que se marea" (P 1); "si uno no come bien, o cuando el sol esta muy fuerte, uno si, a veces siente asi como mareos" (H 7); "como el tabaco es fuerte, entonces nos dicen que coma uno bien" (T 2); "si no comia uno bien como que se mareaba, o a veces tambien da dolor de cabeza" (P 2a: 3); "uno debe de comer bien, para aguantar" (H 10a: 5).

(17) Esto puede deberse a que esta enfermedad tambien causa deshidratacion. Asi, una asociacion de la deshidratacion con las altas temperaturas puede conducir a una erronea correlacion entre la insolacion y el envenenamiento por nicotina.

Correspondencia: Universidad Autonoma de Tamaulipas/Unidad Academica Multidisciplinaria de Ciencias, Educacion y Humanidades/Centro Universitario "Adolfo Lopez Mateos"/A. P. num. 476/C.P. 87149/Ciudad Victoria/ Tamaulipas/Mexico/correo electronico: sp_izcara@yahoo.com, sizcara@uat.edu.mx
Cuadro 1

Identificacion de los jornaleros entrevistados

                   Lugar de residencia

Codigo    Edad   Municipio    Localidad

A1        29     Abasolo      Nuevo Dolores
A2        34     Abasolo      Nuevo Dolores
A3        40     Abasolo      Nuevo Dolores
A4        24     Abasolo      Abasolo
A5        34     Abasolo      Guia del Porvenir
A6        40     Abasolo      Abasolo
G1        31     Guemez       Guemez
G2        48     Guemez       Servando Canales
G3        49     Guemez       Servando Canales
G4        34     Guemez       Servando Canales
G5        38     Guemez       Mira Flores
H1        32     Hidalgo      Santa Engracia
H2        38     Hidalgo      Guillermo Zuniga
H3        59     Hidalgo      Santa Engracia
H4        33     Hidalgo      Santa Engracia
H5        38     Hidalgo      Santa Engracia
H6        46     Hidalgo      Emiliano Zapata
H7        53     Hidalgo      Santa Engracia
H8        35     Hidalgo      Guillermo Zuniga
H9        47     Hidalgo      Guillermo Zuniga
H10       38     Hidalgo      Emiliano Zapata
H11       35     Hidalgo      Guillermo Zuniga
H12       28     Hidalgo      Santa Engracia
H13       45     Hidalgo      La Crucita
J1        42     Jaumave      San Lorencito
LL1       29     Llera        Las Compuertas
LL2       31     Llera        Las Compuertas
P1        38     Padilla      La Soledad
P2        28     Padilla      La Soledad
SC1       28     San Carlos   Graciano Sanchez
SC2       27     San Carlos   La Union Morales
SC3       43     San Carlos   Barranco Azul
T1        46     Tula         Tanque Blanco
T2        39     Tula         Terrones Benitez
T3        39     Tula         Tanque Blanco
T4        25     Tula         20 de Noviembre
T5        39     Tula         Tanque Blanco
V1        40     Victoria     Guadalupe V.
V2        30     Victoria     Caballeros
V3        34     Victoria     Rancho Nuevo
V4        45     Victoria     Otilio Montano
V5        37     Victoria     Santa Ana
V6        51     Victoria     Rancho Nuevo
V7        42     Victoria     El Olivo
V8        42     Victoria     La Presa
V9        36     Victoria     Vicente Guerrero
V10       33     Victoria     Vicente Guerrero
V11       41     Victoria     Vicente Guerrero
V12       32     Victoria     Caballeros
V13       33     Victoria     Santa Ana

Fuente: elaboracion propia.

Cuadro 2

Participacion de los trabajadores mexicanos en el programa
H-2A de trabajadores huespedes *

                                              S. Lucia y
Ano      DOL       DHS     Mexico   Jamaica   S. Vicente   Peru

1987    13 113                       87.0        8.5
1988    16 782              14.9     75.1        6.7
1989    17 614              20.9     68.4        6.8       0.7
1990    19 199   18 219     26.0     72.3                  0.7
1991    18 273   18 440     34.0     59.2        2.7       1.1
1992    14 798   16 390     39.4     56.4                  1.9
1993    13 342   14 628     49.9     45.7                  2.3
1994    13 418   13 185     53.3     42.4                  2.2
1995    12 862   11 394     60.2     34.8                  2.6
1996    15 235    9 635     67.9     27.8                  2.5
1997    23 297
1998    22 676   27 308
1999    28 568   32 372
2000    30 201   33 292
2001    31 523   27 695
2002    31 538   15 628
2003    44 033   14 094
2004    44 619   22 141     77.8     11.9                  1.2
2005    48 366
2006    59 112   46 432     86.8      7.3                  1.2
2007    76 818   87 316     90.9      4.5                  0.9
2008             173 103    94.6      2.4                  0.5

                             Otros      %
Ano     Sudafrica   Canada   paises   H-2A **

1987                          4.5
1988                          3.3
1989                          3.2
1990                          0.7      1.7
1991                          2.7      1.6
1992                          1.8      1.3
1993                          1.6      1.2
1994                          1.7      1.2
1995                          1.8      1.1
1996                          1.3      1.4
1997                                   2.1
1998                                   2.0
1999                                   2.5
2000                                   2.7
2001                                   2.8
2002                                   2.8
2003                                   4.1
2004       3.1       2.2      3.9      4.0
2005                                   4.6
2006       1.6       1.0      2.2      5.9
2007       1.2       0.6      1.8      7.5
2008       0.7       0.3      1.6      17.4

Fuente: elaboracion propia a partir de gao (1998: 100, 101);
Levine (2009: 6); US Department of Labor (2008); US Department of
Homeland Security, Yearbook of Immigration Statistics (varios
anos).

* En el Cuadro 2 se presenta una ligera discrepancia entre los
datos manejados por el DOL y el DHS. Ambos departamentos aparecen
involucrados en el manejo el programa. El DOL certifica el numero
de trabajadores que participaran en el programa H-2A y el DHS
procesa y revisa las visas H-2A en los puertos de entrada. La
falta de concordancia entre estos  datos puede deberse a que
algunos trabajadores que participan en el programa H-2A provienen
de paises que no requieren visas. Por otra parte, los datos del
DOL no son exactos, ya que un empresario, por diversas razones,
podria importar menos trabajadores que los certificados.
Asimismo, algunos trabajadores regresan a su pais antes de haber
concluido sus contratos. En estos casos, el empleador pedira mas
trabajadores para cubrir esas vacantes; de modo que una misma
plaza autorizada por el DOL puede sumar dos o mas ingresos por
los puertos de entrada.

** (Trabajadores H-2A)/(Trabajadores asalariados agrarios) * 100.

Cuadro 3

Distribucion geografica de los trabajadores H-2A
certificados (anos 1997 y 2007)

Estado           1997    2007    Sector

Alaska           0.01    0.03    pastoreo
Alabama          0.02    0.77    horticultura
Arizona          0.85    2.54    citricos
Arkansas         0.06    4.87    horticultura
California       1.89    4.05    hortofruticola
Colorado         0.91    2.52    ganaderia
Connecticut      5.54    1.08    tabaco/pino
Delaware         0.00    0.11
Florida          0.02    7.31    hortofruticola
Georgia          0.73    8.87    tabaco
Hawaii           0.00    0.10
Idaho            2.39    2.22    pastoreo
Illinois         0.79    0.65    horticultura
Indiana          0.00    0.09
Iowa             0.03    1.27    ganaderia
Kansas           0.39    1.15    viveros
Kentucky         10.31   6.41    tabaco
Louisiana        0.74    5.56    horticultura
Maine            1.94    0.73    manzana
Maryland         0.00    0.96    tabaco
Massachusetts    4.16    0.84    hortofruticola
Michigan         0.00    0.78    pino navideno
Minnesota        0.00    0.62    horticultura
Mississippi      0.19    2.61    hortofruticola
Missouri         0.03    0.26    horticultura
Montana          0.70    0.70    pastoreo
Nebraska         0.07    0.19    patata
Nevada           1.83    2.28    ganaderia
N. Hampshire     1.43    0.33    hortofruticola
New Jersey       0.00    0.54    frutas
New Mexico       0.00    0.19    pastoreo
New York         9.11    5.17    hortofruticola
N. Carolina      27.66   12.04   Tabaco/pino
N. Dakota        0.02    0.77    pastoreo
Ohio             0.49    1.40    hortofruticola
Oklahoma         1.94    0.29    fresa
Estado           1997    2007    Sector
Oregon           0.32    0.12    pastoreo
Pennsylvania     0.03    0.40    pino navideno
Rhode Island     0.05    0.01    manzana
S. Carolina      0.00    2.73    hortofruticola
S. Dakota        0.09    0.52    ganaderia
Tennessee        3.24    3.34    tabaco
Texas            2.24    2.79    horticultura
Utah             0.77    2.41    pastoreo
Vermont          1.93    0.59    manzana
Virginia         15.91   3.65    tabaco/hortofr./pino
Washington       0.07    2.20    manzana
W. Virginia      0.00    0.09    manzana
Wisconsin        0.00    0.18    horticultura
Wyoming          1.12    0.63    pastoreo

Fuente: elaboracion propia a partir de Vialet (1998: 3);
US Department of Labor (2008).

Cuadro 4

Numero de visas H-2A aprobadas
en el Consulado de EU en Monterrey a trabajadores de Tamaulipas

Ano    1998  1999  2000  2001  2002  2003  2004  2005  2006  2007

Total  753   890   1264  1405  1625  1474  1320  1217  1885  1417

Fuente: Elaboracion propia a partir de los datos facilitados por
el Consulado General de los Estados Unidos en Monterrey.

Cuadro 5

Estado de destino de los trabajadores tamaulipecos
que obtuvieron visas H-2A en el Consulado de EU en
Monterrey (anos 2006 y 2007)

                       2006            2007

Estado            Total     %     Total     %

Alaska                    0.00            0.00
Alabama            37     1.95     28     1.97
Arizona                   0.00            0.00
Arkansas           77     4.06     57     4.02
California                0.00            0.00
Colorado                  0.00      1     0.07
Connecticut               0.00            0.00
Delaware                  0.00            0.00
Florida            16     0.84     29     2.04
Georgia            312    16.45    258    18.18
Hawaii                    0.00            0.00
Idaho                     0.00            0.00
Illinois           13     0.69      3     0.21
Indiana             1     0.05            0.00
Iowa                8     0.42     72     5.07
Kansas                    0.00            0.00
Kentucky           58     3.06     48     3.38
Louisiana          106    5.59     118    8.32
Maine              15     0.79     18     1.27
Maryland           16     0.84      4     0.28
Massachusetts             0.00            0.00
Michigan            3     0.16      2     0.14
Minnesota           6     0.32      6     0.42
Mississippi        96     5.06     83     5.85
Missouri            6     0.32      8     0.56
Montana             3     0.16      1     0.07
Nebraska                  0.00            0.00
Nevada                    0.00            0.00
N. Hampshire              0.00            0.00
New Jersey         31     1.63     16     1.13
New Mexico          3     0.16            0.00
New York           58     3.06     100    7.05
North Carolina     453    23.88    146    10.29
North Dakota        5     0.26      7     0.49
Ohio                4     0.21      3     0.21
Oklahoma                  0.00      1     0.07
Oregon                    0.00            0.00
Pennsylvania        1     0.05     29     2.04
Rhode Island              0.00            0.00
South Carolina     119    6.27     69     4.86
S. Dakota                 0.00            0.00
Tennessee          40     2.11     28     1.97
Texas              30     1.58     39     2.75
Utah                      0.00      2     0.14
Vermont                   0.00            0.00
Virginia           12     0.63     167    11.77
Washington         368    19.40    76     5.36
W. Virginia               0.00            0.00
Wisconsin                 0.00            0.00
Wyoming                   0.00            0.00

Fuente: elaboracion propia a partir de los datos facilitados por
el Consulado General de Estados Unidos en Monterrey.

Cuadro 6

Estado de destino de los trabajadores entrevistados
(porcentajes)

Alabama,
California,   Arkansas,
Iowa,           South
Maryland,     Carolina,
Missouri,     Illinois,
Minnesota,    Louisiana,             Florida,     Texas,      North
Ohio          Tennessee    Georgia   Virginia   Washington   Carolina

2%                4%         8%        10%         12%         19%

Fuente: elaboracion propia a partir de las entrevistas realizadas.

Cuadro 7

Sector de actividad de los trabajadores entrevistados en el
pais de destino (porcentajes)

Algodon,
cacahuate,
camote,
ganaderia,
melon,        Cana
pepino,        de
sandia,      azucar                           Pino
semillas,   cebolla,                           de
soya         fresa    Maiz  Tomate  Naranja  navidad  Manzana  Tabaco

2%             4%      6%    12%      14%      16%      22%     28%

Fuente: elaboracion propia a partir de las entrevistas realizadas.

Cuadro 8

Sector de actividad de los trabajadores entrevistados en el pais
de origen y numero de veces promedio que participaron en el
programa H-2A

Actividad    Mecanico   Comercio   Albanil

%               4%         6%        10%

Promedio
de veces        1          1          8

             Jornalero/
Actividad    campesino    Campesino *  Jornalero

%               12%          32%          36%

Promedio
de veces        5.2          5.4          4.4

Fuente: elaboracion propia a partir de las entrevistas realizadas.

* Ejidatarios o pequenos propietarios que viven del trabajo en la
explotacion domestica y que, aunque estacionalmente emigran a
Estados Unidos, en Tamaulipas nunca se emplean como jornaleros.

Cuadro 9

Caracteristicas de los trabajadores que participan en sindicatos

                                                  Actividad en el
                                                  lugar de residencia
                                  Num.
                          Edad     de
                     %    media   veces   Mecanico   Comercio

Participan en
  sindicatos         8    39.5     7.2       0          0
No participan en
  sindicatos        92    37.3     4.7      4.3        6.5
Total               100   37.6     4.8       4          6

                                        Actividad en el
                                        lugar de residencia

                              Jornalero-
                    Albanil   Campesino    Campesino   Jornalero

Participan en
  sindicatos          50          0           25          25
No participan en
  sindicatos          6.5        13.1        32.6         37
Total                 10          12          32          36

Fuente: elaboracion propia a partir de las entrevistas realizadas.
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Author:Izcara Palacios, Simon Pedro
Publication:Estudios Sociologicos
Date:May 1, 2010
Words:12734
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