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Los grupos nomades del la Patagonia y el Chaco en el siglo XVIII: identidades, espacios, movimientos y recursos economicos ante la situacion de contacto. Una reflexion comparativa.

Se propone en este trabajo una reflexion comparativa acerca de los grupos indigenas de Pampa-Patagonia norte y los del Chaco austral oriental y los cambios que, para el siglo XVIII, habian introducido en sus formas tradicionales de intercambios, movilidad, adquisicion de recursos economicos y explotacion de recursos naturales, como consecuencia del contacto con europeos. Esto aportara nuevos datos para la region patagonica y, para el Chaco austral, planteara en otros terminos algunas cuestiones sobre las cuales el debate parece clausurado, como son la identificacion de grupos etnicos, el papel de los bienes europeos en su economia y la verdadera dimension del nomadismo.

Palabras claves: Pampa-Patagonia, Chaco, relaciones interetnicas, frontera.

NOMADIC GROUPS OF THE PATAGONIA AND CHACO REGIONS IN THE XVII CENTURY: IDENTITIES, SPACES, MOVEMENTS AND ECOMONIC RESOURCES IN THE FACE OF EUROPEAN CONTACT. A COMPARATIVE REFLECTION

This paper proposes a comparative consideration of the indigenous groups of Pampa-Patagonia and southern Chaco. By the XVIII century said groups introduced changes in their traditional ways of trading, mobility, acquisition of economic resources and exploitation of natural resources, due to European contact. This approach not only provides new data on the Patagonian and southern Chaco regions, it also allows review of issues on which debate seems to have ended, such us: ethnic group identification, the role of European goods in the economy and the true dimension of nomadism.

Key words: Pampa, Patagonia, Chaco, interethnic relationships, frontier.

En la historia de la "conquista y colonizacion del nuevo mundo", en el extremo sur del continente, el siglo XVIII fue un periodo destacable por varios aspectos. Por un lado, la Corona espanola implemento nuevas politicas para fortalecer su autoridad, lograr un mayor control economico y social, incrementar sus ingresos y ejercer una defensa mas eficaz de sus fronteras. Por el otro, en el mundo indigena se vieron plasmados y fortalecidos una serie de cambios que devinieron en profundas transformaciones economicas, primero y espaciales y politicas mas tarde. Entre las cuestiones que sirvieron como disparadoras de estos cambios, se encuentran (en regiones como Pampa- Patagonia) el control de una buena cantidad de cabezas de ganado caballar y vacuno y (en otras y sumado a lo anterior, como el Chaco austral oriental) el establecimiento de pueblos de reduccion. En ambos casos, tambien se habia incrementado, de manera pacifica o violenta, el contacto con los espanoles e hispanocriollos y sus pueblos y ciudades. Los pueblos indigenas que no habian podido ser sometidos al control del estado colonial hasta ese momento, debido precisamente a su condicion de nomades, para el siglo XVIII se habian relacionado exitosamente con las colonias espanolas y --ampliando su radio de accion-- con mas pueblos indigenas, habian reformulado sus circuitos economicos en razon de estas nuevas relaciones interetnicas, incorporando nuevos bienes y replanteando sus pautas de movilidad, los espacios que ocupaban y la obtencion de recursos economicos.

El escenario de estos cambios fue un ambito de frontera, aunque no necesariamente se trato de situaciones desarrolladas de cara a una "linea de frontera" o una "franja fronteriza". Como veremos, predominaron las relaciones con lo que prefiero denominar enclaves fronterizos, ya fuera que se tratara de instalaciones explicitamente defensivas como el Fuerte del Rio Negro en el norte de Patagonia o pueblos de reduccion a cargo de la Compania de Jesus en el litoral del rio Parana. Estos enclaves tenian la caracteristica de no participar de una linea de frontera en avance y protegiendo a una region poblada mas o menos densamente por criollos, mestizos, indios y milicianos. Eran, en cambio, lugares totalmente aislados --como el caso del fuerte mencionado-- o pueblos de indios que habian sido creados --como fue el caso de las misiones-- para proteger a una incipiente ciudad cercana del avance de otros indigenas de la region. De cualquier manera, estaban en una situacion diferente que la que se daba en fronteras como la del sur de Buenos Aires o la del occidente del Chaco.

Tambien en este ultimo caso (lugares aislados o pueblos de reduccion creados como cordon defensivo), el contacto no se dio unicamente provocado desde y por el grupo colonizador. Los grupos indigenas fueron protagonistas muy activos: adoptaron y/o adaptaron diversos bienes, negociaron, intercambiaron, brindaron y exigieron servicios a "los blancos" en una relacion bastante igualitaria, lo que los transformo en protagonistas no secundarios de ese contacto. Los pueblos de los que se trata no estuvieron en una continua situacion de conflicto. Aun los reducidos --como veremos-- desarrollaron una manera de vivir en esa condicion que se adaptaba a sus pautas anteriores y les permitia flexibilizar la inmovilidad que hubiera supuesto la vida en un pueblo de reduccion. El concepto de contacto, en sus acepciones "directo" o "indirecto", acunado por Wachtel (1978) fue retomado luego por diversos autores, para llegar a la propuesta de Pratt (1997:26) quien habla de "zona de contacto". En esas zonas tienen un papel destacado las dimensiones "interactivas y de improvisacion" de los encuentros coloniales, con una "trabazon de practicas" dentro de relaciones asimetricas en "insuperable conflicto" (en esta ultima apreciacion difiero con la autora). Esas improvisaciones dieron lugar a la concepcion de un espacio comun de accion y comunicacion entre indigenas y europeos en el sentido de lo que White (1991) ha definido como middle ground, o a "mestizajes" que van mas alla de lo biologico (Gruzinski 1999). Rescato tambien la opinion de Quijada (2002:290), de enfocar a la aculturacion "como juego de espejos", queriendo indicar que funciono bidireccionalmente: "tanto indios como blancos incorporaron elementos de la otra sociedad" o "formas culturales ajenas que les eran convenientes" aunque persistiera la desconfianza mutua.

Se realizan aqui algunas reflexiones de caracter comparativo sobre poblaciones nativas de dos regiones vecinas pero que no han merecido aun un estudio de este tipo. Los grupos indigenas del norte de la Patagonia y la Pampa, como los del Chaco austral oriental, desarrollaron espacios de accion y comunicacion con los europeos, incorporaron bienes de la otra sociedad, entrecruzaron sus practicas e improvisaron formas de actuar e intervenir en diversas esferas de la vida social y politica. En el oriente del Chaco austral, los jesuitas establecieron a partir de 1743 varias reducciones de indios mocovies o abipones bajo la jurisdiccion de las ciudades de Santa Fe o de Asuncion. Por otra parte, los funcionarios espanoles, temerosos de posibles desembarcos ingleses, enviaron expediciones a la costa patagonica para establecer alli cuatro fuertes, de los cuales el de Nuestra Senora del Carmen fundado en 1779 por Francisco de Viedma fue el unico que prospero. Antes del contacto estos grupos eran muy semejantes en ciertos aspectos y las estrategias que adoptaron tras el contacto se ven tambien muy parecidas. A estos topicos siempre se hizo referencia de manera general. Creemos que un repaso de los mismos con el animo de compararlos puede iluminar de manera diferente temas y problemas que por muy conocidos --o tal vez solo por muy mencionados-- parecen no requerir mas analisis.

El Escenario y sus Habitantes

El Chaco es una region con vegetacion de bosques abiertos y estepas y, sobre las margenes de los rios, vegetacion tipica de la selva subtropical; los grupos indigenas supieron aprovechar la vegetacion exuberante para refugiarse, aunque tambien recorrian las extensas llanuras semideserticas y ocupaban los bosques abiertos y los montes, que prometian mejores recursos para la caza, la pesca y la recoleccion. Tenian una gran variedad de animales silvestres disponibles para la caza, de los que aprovechaban mayormente: ciervos, tigres, jabalies, yacares, puercoespines; tambien habia variedad de peces y especies vegetales aprovechables para diversos usos.

La region pampeano patagonica es predominantemente mucho mas arida y seca, con relieve de mesetas y vegetacion de monte; cuando aparecen ojos de agua, se conforman "mallines" en algunos puntos de las extensas planicies (espacios acotados con abundante agua y pastos muy tiernos); solo en la region vecina a la Cordillera hay bosques y terrenos mas fertiles que permitieron algunos cultivos. El guanaco y el nandu eran las unicas presas grandes disponibles para la caza y las especies vegetales eran escasas aunque aprovechadas intensivamente por los indios como alimento, materia prima y tinturas.

En ambas regiones los estudios de la etnografia clasica (me refiero a los que se realizaron hasta la decada de 1980) identificaron a numerosos grupos etnicos, aunque muchas veces esa precision era solo nominal, puesto que a la hora de describir las caracteristicas de estos grupos, se lo hacia bajo un rotulo amplio: "los pueblos del Chaco" (Susnik 1971, 1981) o "los patagones" (Canals Frau 1973). Hubo, sin embargo, alguna diferencia provocada por el desarrollo de las investigaciones etnograficas, el contexto academico en que se produjeron esos trabajos y las disputas entre investigadores (aspectos que fueron estudiados en detalle para Pampa-Patagonia, ver Nacuzzi 2002, 2005). En Patagonia los diferentes nombres tendieron a englobarse bajo dos rotulos dominantes: "tehuelches" o "patagones" y "mapuches" o "araucanos" (Casamiquela 1985; Escalada 1949; entre otros). En el Chaco se mantuvieron las numerosas designaciones desde la primera clasificacion de Kersten (1968) realizada en 1905: abipones, mocovies, tobas, mbayas y payaguas --de una familia linguistica-- y lules y vilelas --de otra--, con algunos agregados segun los autores (Canals Frau 1973; Saeger 2000; Susnik 1971; entre otros). Estos son los rotulos en los que la mayoria de los autores coincide, aunque falta un estudio de como pasaron de un autor a otro que pueda identificar las copias acriticas y/o las argumentaciones que podrian encerrar, como en Pampa y Patagonia, solapadas e inutiles disputas por mantener ciertos rotulos. Segun esa bibliografia, mocovies y abipones habrian pertenecido a la familia linguistica Guaycuru y muchas veces, bajo ese rotulo, aparecen descripciones que no los diferencian. En ambas regiones se reconoce la biparticion que senala a grupos nomades por un lado, como los tehuelches, abipones, tobas y mocovies y, por el otro, a grupos mas sedentarios y con practicas agricolas como los mapuches, lules y vilelas.

Entre los especialistas que se han dedicado al Chaco, hay algunos que prefieren usar un nombre menos especifico aun, como "los chaquenos", en oposicion a "la sociedad hispano-criolla" y definirlos por esa misma oposicion (Santamaria 2000; entre otros), sobre todo porque se han referido a cuestiones economicas, donde la adscripcion etnica parece no pesar tanto.

En las regiones propuestas se paso de la mencionada enumeracion de una gran cantidad de nombres etnicos --aunque con escasas diferencias formales entre unos y otros a la hora de describir a los grupos-- a evitar mencionar esas subdivisiones en trabajos mas recientes que se ocupaban de aspectos economicos, politicos, ceremoniales o sociales. Aunque es un panorama farragoso y las fuentes son elusivas, todavia estamos en deuda con el estudio de las identidades etnicas y los procesos de etnogenesis y reconfiguracion etnica que impulso el contacto con los europeos. Ademas, entre los estudios mas recientes, el perfil de nomades de los grupos y el tipo de bienes de la sociedad blanca que incorporaron predeterminaron algunas explicaciones que habra que explorar mas profundamente en trabajos futuros. Por otra parte, en los estudios sobre Patagonia y por lo menos hasta la decada de 1980, hubo una tendencia a considerar datos que brindaban fuentes de diversos periodos y lugares como validos para describir a "los tehuelches" o "los araucanos" de cualquier momento del periodo de contacto y de cualquier lugar del extenso paisaje patagonico. Parece que esa tendencia sigue utilizandose para estudiar la economia indigena del extenso "gran Chaco argentino" (Paz 2003) con fuentes tanto jesuiticas como de la "pacificacion" militar del Chaco (1884-1885).

El caso de los tehuelches del norte de la Patagonia fue estudiado hace ya unos anos (Nacuzzi 1998), mostrando como los rotulos usados por los primeros exploradores y viajeros (tehuelches, aucas y pampas) fueron adaptandose y convirtiendose en nombres etnicos que no conllevaban en casi ningun caso un reconocimiento de identidad por parte de los grupos, ademas de otros temas como los territorios de cada grupo, sus movimientos y relaciones interetnicas. Tambien para algunos de los grupos que habitaron el Chaco austral disponemos ahora de trabajos mas pormenorizados: en recientes investigaciones se ha comenzado a estudiar a los denominados abipones (Lucaioli 2005) y mocovies (Nesis 2005), con fuentes predominantemente jesuiticas (Dobrizhoffer 1968-1969 y Paucke 1943-1944, respectivamente). En minuciosos analisis de las fuentes y una importante compulsa de la bibliografia disponible estas autoras no han encontrado que los nombres mencionados para el Chaco se refirieran a autoadscripciones de los grupos, aunque pueden describir que se habria tratado de identidades impuestas (Nacuzzi 1998) o procesos de construccion e interdigitacion (Boccara 2000) que llevaron a que --dado que los otros los designaban asi-- ellos se reconocieran a si mismos como abipones y mocovies, fenomeno que ocurrio tambien con los pampas y aucas del norte de la Patagonia.

Los Grupos, sus Territorios y sus Movimientos

Los tehuelches ocupaban la region patagonica desde el extremo sur hasta, por lo menos, el rio Colorado al norte, donde comenzaba las region en la que se habian instalado los aucas o mapuches: la pampa, a la que algunos autores (Sanchez Labrador 1936) han considerado acertadamente como una "tierra franca" a donde muchos grupos indigenas de diferentes regiones concurrian para intercambiar bienes. Aucas (o mapuches) y pampas eran rotulos que se confundian habitualmente en la nomenclatura de los europeos de los primeros contactos. Los abipones se encontraban en la zona del Chaco delimitada al suroeste por el rio Salado, al norte por el rio Bermejo y al este por los rios Parana y Paraguay, concentrandose mayormente en la zona austral cercana a las ciudades de Santa Fe y Corrientes. Los mocovies estaban en el extremo sur de esta region, compartiendo sus territorios con los abipones (Figura 1).

Estos grupos reformularon sus circuitos economicos haciendolos mas extensos y/o modificandolos para obtener bienes ofrecidos o requeridos por otros grupos (ya fueran indios o espanoles), lo que implico modificar sus pautas de movilidad que, en general, estaban adaptadas a espacios mas cortos y eran estacionales. En el siglo XVIII se alargaron las distancias y comenzaron a funcionar en torno al requerimiento de las colonias. Esto no hubiera sido posible sin la incorporacion previa del caballo a sus vidas, tema que trataremos en detalle mas adelante.

Entre los tehuelches, los del norte disponian de una mayor cantidad de caballos que les permitian movilizarse con mucha facilidad hasta los campos del sur de Buenos Aires o hacia la region cordillerana (Boschin y Nacuzzi 1979). Esto no quiere decir que hayan ampliado los territorios que consideraban como propios; estos se mantuvieron en espacios acotados e identificados con los nombres de sus caciques. Asi, por ejemplo, en la "Tierra de las Manzanas" estaba la gente del cacique Chulilaquin, en las cercanias de la desembocadura del rio Negro los del cacique Negro, en el rio Colorado el cacique Uzel, en las sierras de la Ventana el cacique Calpisqui, en las Salinas los caciques Alcaluan y Katruen, etc. (Nacuzzi 1998:159-162).

Para los abipones y mocovies no tenemos tal grado de detalle sobre los espacios de cada cacique. Sin embargo, la informacion sobre estos grupos permite reconstruir un probable ciclo anual y, de esa forma, reforzar los indicios de la existencia de tales movimientos entre los de Patagonia (Nacuzzi 1991), region para la cual teniamos datos sobre estos items recien para el siglo posterior, brindados por el viajero G. Musters (1979). Lucaioli y Nesis (2005) afirman que "La movilidad espacial y territorial permitia a los grupos indigenas el despliegue de un determinado tipo de produccion asi como tambien la activacion de un ciclo ritual anual [...] brindando oportunidades para el establecimiento de alianzas, matrimonios, enfrentamientos y celebraciones". Ademas, sabemos que los mocovies delimitaban muy bien los parajes de sus campamentos base con altos mojones donde colgaban las cabezas de sus enemigos (Nesis 2005) y que, tanto ellos como los abipones, tenian una amplia movilidad gracias al caballo que usaban en partidas de caza, malones (apropiacion violenta de ganado) y viajes de intercambio, funcionando --en estos aspectos-- de manera similar a los grupos de Patagonia (Lucaioli 2005; Nesis 2005).

Para ambos grupos los accidentes geograficos importantes, como rios anchos y caudalosos, actuaban como limites si no infranqueables, por lo menos de vecinos "no amigos". Esos rios eran, entonces, demarcaciones territoriales entre grupos etnicos y/o parcialidades: el rio Bermejo, el Salado, el Parana en el Chaco (Lucaioli 2005; Nesis 2005); los rios Colorado y Chubut en Patagonia (Nacuzzi 1998). De todas maneras, estos rios delimitaban amplias regiones por las que era posible que los grupos se desplazaran. Esas posibilidades de desplazamiento contribuyeron para que, tanto a los grupos del Chaco como a los de Patagonia, la literatura tradicional les atribuyera extensos territorios como ambito habitual donde se establecian aleatoriamente, lo cual estuvo asociado, tambien, al prejuicio de "grupos errantes" que "vagaban en busca de la caza" para sustentarse. Hay dos supuestos fuertemente arraigados en la literatura etnografica: (1) que los grupos cazadores recolectores limitaban sus actividades economicas a la subsistencia (Susnik 1981; Vignati 1941), y (2) que sus movimientos estaban condicionados por el medio ambiente: "ocuparon las comarcas preferidas por los avestruces o guanacos" (Escalada 1949:11), "se verian 'forzados' a una constante movilidad que les permitiria un mejor aprovechamiento de los recursos de la region" (Paz 2003:378). Esto no era tan simple.

[FIGURA 1 OMITIR]

Se ha discutido ampliamente la cuestion del nomadismo y los prejuicios que se enlazan al concepto de "pueblo nomade" para los tehuelches de Patagonia (Nacuzzi 1991): (1) que son exclusivamente cazadores (lo que oscurece otras actividades economicas muy importantes para el grupo, como la recoleccion de especies vegetales y su procesamiento para almacenar harinas, por ejemplo), (2) que son "salvajes", por no practicar la agricultura ni formar pueblos y (3) que no programan sus movimientos ni sus vidas, ni tienen un "estilo de vida civilizado". Debemos recordar que los grupos de Patagonia nunca pudieron ser reducidos y los del Chaco, aun viviendo en pueblos de reduccion, no cumplian con el ideal de autoabastecimiento por medio de la agricultura como sucedia en los pueblos guaranies, "las misiones" por antonomasia. Unos y otros siguieron siendo considerados como "no civilizados" por los misioneros y la literatura etnografica. Sin embargo, los pueblos mocovies adoptaron practicas agricolas y horticolas, sembrando trigo y cuidando arboles frutales; aunque es posible que estas novedades se hayan visto deslucidas porque los misioneros tenian que compensar a los grupos que participaban de la cosecha con un permiso para salir a cazar por el mismo tiempo que les hubiera demandado esa actividad (Nesis 2005). Entre estos grupos tambien se menciona el cultivo de algodon en un volumen que alcanzaba para confeccionar la vestimenta de la gente que habitaba en la reduccion. Otra novedad introducida en las reducciones fue la cria de ovejas y las actividades que conllevaba su explotacion: las mujeres aprendieron a esquilar, hilar, tenir y tejer mantas o alfombras que pudieron enviarse a mercados como el de Asuncion en un numero considerable de piezas (Paucke 1943). La atencion de los rebanos debio implicar una reduccion en las pautas de movilidad del grupo, aunque la caza y la recoleccion continuaron siendo importantes actividades complementarias (Nesis 2005).

Entre tehuelches y abipones, en cambio, la adopcion de bienes europeos estuvo mas centrada en el ganado vacuno y caballar que no requeria disminuir la movilidad de los grupos. En realidad, ellos acentuaron sus desplazamientos para obtener y trasladar ganado aunque a veces ese ganado les era proporcionado en el fuerte o en la mision a cambio de proteccion implicita o explicita. Pero la mayor cantidad de ese ganado era obtenida en expediciones de saqueo o sangrientos malones sobre los pueblos de la region de Buenos Aires o Asuncion (Lucaioli 2005; Nacuzzi 1998; entre otros. Nacuzzi (1991) pudo identificar entre los tehuelches del siglo XIX distintos tipos de "paraderos" que tambien parecen encontrarse entre abipones y mocovies del siglo XVIII, sustentando, como ya expresamos, el supuesto de una larga tradicion en las formas de uso del espacio: (a) el campamento base, asentamiento que duraba varios meses y donde muchas veces quedaban las mujeres, los ancianos y los ninos mientras los hombres salian en partidas de caza o de comercio de duracion variable (Dobrizhoffer 1969:17; Musters 1979:303; Schmid 1964:28); (b) los asentamientos proximos en areas de aprovisionamiento, en las que abundaba algun tipo de presa de caza (como el guanaco) o de frutos recolectables; estas areas se visitaban en la temporada adecuada, por cuatro o cinco dias consecutivos solo por hombres entre los de Patagonia y por todo el grupo familiar entre los grupos del Chaco (Dobrizhoffer 1969:223; Paucke 1943:180; Schmid 1964:30); (c) los asentamientos transitorios donde permanecian un dia o una noche cuando los traslados eran largos y rapidos, por motivos comerciales o por movimientos estacionales (Dobrizhoffer 1968:120; Viedma 1972:922-933); (d) los grandes asentamientos multiples (en el sentido de reunir grupos etnicos que se identificaban como diferentes o, por lo menos, respondian a diferentes caciques), con gran cantidad de unidades familiares que se reunian durante la primavera o el verano, por motivos economicos o politicos, preferentemente en territorios de contacto entre unos grupos y otros (Musters 1979:222). Entre los grupos abipones no fue posible hallar estos indicios antes del periodo reduccional (Lucaioli 2005); los encuentros para establecer alianzas o realizar intercambio de bienes que se mencionan despues de instaladas las reducciones no permiten suponer, segun la autora, que fueran una practica previa resignificada. Entre los mocovies, Nesis (2005) encuentra que el despliegue de actividades rituales que congregaba a una gran cantidad de grupos al mismo tiempo en la primavera, si podia dar lugar a este tipo de asentamiento.

Los ciclos anuales que se pueden identificar en los grupos del Chaco con algo mas de seguridad permiten considerar en su real dimension algunos indicios que se presentan para Patagonia. Reuniendo los datos de ambas regiones, podemos afirmar que los ciclos anuales de movilidad les permitian explotar diferentes recursos: en el invierno se dispersaban en grupos pequenos de solo unas 50 personas y se dedicaban a la caza en territorios separados para no perturbarse, y en primavera y verano se reunian 200 o mas unidades familiares (aproximadamente 2.000 personas para el caso de Patagonia) en espacios acordados previamente; alli intercambiaban bienes, se dedicaban a la recoleccion de algunos vegetales o frutos y al consumo en conjunto de las bebidas que obtenian de ellos o resolvian cuestiones politicas y sociales, como alianzas o matrimonios.

En cuanto a la relacion de la condicion de nomades de estos grupos con la formula caza-salvajismo- falta de prevision, es un planteo que perduro en la bibliografia etnografica de Patagonia hasta la decada de 1980. Pero, para el Chaco, aun hoy algunos autores mencionan una ausencia de planificacion (Santamaria 1999:181) en un medio ambiente con escaso potencial economico que no permitiria la reunion de grupos por periodos prolongados (Saeger 2000:8). Estas concepciones responden a un modelo de nomadismo que ha sido profundamente replanteado, principalmente desde la arqueologia. Desde fines de la decada de 1960, los arqueologos han reformulado la nocion del nomadismo entre los cazadores recolectores (Lee y De Vore 1968) y en la de 1980 han introducido el concepto de "intensificacion". Se habla de intensificacion, por ejemplo, cuando se produce un mayor conocimiento del ciclo vital de las especies o se manipulan los recursos de modo que aumente su rentabilidad. Algunos autores definen el proceso de intensificacion como un aumento del trabajo o la introduccion de alguna tecnologia capaz de acrecentar la produccion mas alla de las necesidades basicas de subsistencia (Zvelebil 1986, citado por Gonzalez 2005). Para el caso de los grupos mocovies, ya antes de su establecimiento en reducciones, durante los primeros anos del siglo XVIII encontramos indicios que dan cuenta de un proceso de intensificacion: preparacion de diversos alimentos secos como charque (carne salada y secada al sol), langostas tostadas y frutas desecadas para su almacenaje y harinas de diversos frutos como la algarroba, segun relata Paucke (1944:239-241). Ademas, contaban con elaborados sistemas de almacenaje y transporte construidos con maderas, fibras vegetales y cueros. Por lo tanto, deberiamos pensar que estos grupos habian desarrollado diferentes estrategias para hacer frente a posibles situaciones de escasez.

Para los grupos tehuelches y abipones, es posible reconstruir el alto grado de previsibilidad que tenian sus movimientos a traves de rutas conocidas, buscando paraderos que identificaban con nombres propios, anticipando su presencia en determinadas regiones con mucha antelacion y planeando la obtencion de determinados recursos economicos, saqueos e intercambios que fueron el eje de su economia (y se intensificaron notablemente con la incorporacion del caballo) o acciones guerreras, pactos y alianzas en el plano politico (Nacuzzi 1991; Nacuzzi y Perez de Micou 1994). El nomadismo puede ser visto, entonces, como una estrategia economica que buscaba maximizar las posibilidades economicas y no estaba restringido a las actividades de caza (Lucaioli 2005).

Hay aun otro supuesto en alguno de los autores que se han ocupado de las poblaciones historicas del Chaco recientemente. La explotacion del medio ambiente por parte de los grupos nativos seria no intensiva y, por lo tanto, "armonica" en oposicion a la explotacion intensiva que impuso la sociedad blanca, por lo que se define la situacion como de "logicas contrapuestas" (Paz 2003:379). Parece haberse dado mas bien una complementariedad en cuanto a la explotacion e intercambio de recursos economicos en la que los indigenas habrian ocupado el lugar de abastecedores de ganado, cueros, plumas, miel --entre otros productos-- en amplias redes comerciales que conectaban diferentes puntos de la economia colonial entre si, a traves de los espacios chaqueno y pampeano-patagonico.

La Adopcion de Bienes Exoticos

Defino el concepto de complementariedad como la posibilidad que algunos de los grupos tenian de acceder a bienes que no producian por si mismos a cambio de otros mas accesibles o que podian producir con excedente. Muchas veces se daba una tercerizacion: grupos que obtenian --por intercambio-- bienes que no producian, pero no lo hacian para consumirlos o utilizarlos, sino para entregarlos a otros grupos que los demandaban. Con el ingreso de bienes exoticos a los circuitos economicos indigenas, estas acciones de intercambio y tercerizacion aumentaron notablemente, aparte de que habia aparecido un nuevo sujeto en la demanda: la sociedad colonial. Veamos algunos ejemplos.

Los indios del norte de la Patagonia les vendian a los espanoles del Fuerte del Rio Negro ganado vacuno y caballar robado en los campos de Buenos Aires. Recibian a cambio: harina, tabaco, aguardiente, bayeta, sombreros, yerba mate. Estos mismos indios recibian en Valdivia frenos, cuchillos y lanzas a cambio de ponchos que, a su vez, obtenian de otros grupos, los aucas o mapuches de la Pampa. Ademas, por caballos y cueros de guanaco podian obtener pinones y ovejas que criaban grupos mas sedentarios como los pehuenches de Neuquen. Los grupos tehuelches de mas al sur les entregaban cueros de guanaco (muchas veces de guanaco nonato) a cambio del preciado caballo que, entre ellos, usaban muy pocos personajes (Nacuzzi 2000). El intercambio entre diferentes grupos indigenas era de un volumen considerable en el norte de la Patagonia y vemos que algunos de estos cazadores no dudaban en sacrificar hembras prenadas para responder a la demanda de las ciudades, puesto que alli eran finalmente entregados los cueros de guanaco nonato (Nacuzzi 1998, 2000).

Los indios del Chaco entregaban a los misioneros jesuitas caballos a cambio de agujas, cuchillos, anzuelos, tabaco, pan y yerba mate (aunque esta planta era autoctona para la region y podian acceder a ella con relativa facilidad). El jaguar (como el guanaco nonato) tenia una notable demanda en las ciudades que bordeaban el espacio indigena de abipones y mocovies. Tanto, que sus pieles (que integraban el precio de la novia) se comenzaron a utilizar para el intercambio y en el precio de la novia comenzaron a aparecer caballos (Lucaioli 2005; Nesis 2005).

Hasta aqui se ha descrito un intercambio que podriamos llamar espontaneo. Cuando los mocovies y abipones fueron reducidos en pueblos, desarrollaron nuevas practicas economicas. Algunas estuvieron relacionadas con la subsistencia y otras con el intercambio comercial que desarrollaban en las ciudades aledanas. De hecho, las reducciones facilitaron la comercializacion de algunos productos (ganado en pie, cueros, miel, plumas) a la vez que permitieron el desarrollo de nuevas actividades comerciales y productivas, como ya hemos mencionado (la cria de ovejas, el cultivo de trigo y algodon, etc.). Para la region pampeana, Mandrini (1985) ha descrito el "ciclo del toldo" y el "ciclo del ganado" que abastecian la economia domestica y la del intercambio, respectivamente, y dan por supuesto la generacion de un excedente en la produccion. Para el Chaco, Saeger (2000) menciona un mercado local y otro regional que se amplio ante las demandas de la sociedad hispanocriolla. A su vez, Paz (2003), contradiciendose en cuanto a su postulado de una economia restringida por las condiciones ambientales mencionado mas arriba, sostiene que los grupos del Chaco participaban de amplias redes comerciales gracias a que el aprovechamiento de los recursos cubria sus necesidades de subsistencia y generaba un excedente.

Especial atencion merece el caballo que hizo posible para ambos grupos indigenas una mayor movilidad, mas facilidad para la caza de animales y la realizacion de malones y un efimero mejoramiento de la vida cotidiana. Tambien les habria permitido desarrollar una fuerte resistencia frente a las presiones coloniales (Schindler 1985).

La literatura antropologica norteamericana acuno la expresion horse complex que se generalizo para describir la adopcion del caballo y un complejo de rasgos asociados por parte de los cazadores recolectores de diferentes areas del mundo. Palermo (1986) critico la aplicacion de este modelo --que sirvio para explicar una transformacion total de la cultura-- a los cazadores recolectores del extremo sur americano. Senalo tres motivos que habian facilitado la importacion del concepto: el desconocimiento de los rasgos organicamente asociados a la vida ecuestre, el desconocimiento de los contextos economicos especificos que acompanaron la adopcion del caballo en los diferentes grupos y la falta de una discusion acerca de la pertinencia de describir un "complejo ecuestre" para la region sudamericana. Ahora estamos avanzando notablemente en el estudio de los dos primeros items.

En cuanto a los rasgos asociados a la adopcion el caballo, podemos mencionar, por ejemplo, las ventajas que adquirieron los grupos en la movilidad y en los desplazamientos. Pudieron recorrer areas mucho mas extensas en tiempos mas cortos y trasladar un volumen considerable de bienes para el intercambio. Estos aspectos estan bien documentados para los siglos XVIII y XIX en el norte de Patagonia, donde el caballo les permitio desplazamientos tan amplios como los que realizaban desde regiones muy cercanas a la Cordillera hasta los campos de Buenos Aires (Nacuzzi 1998). Entre los grupos del sur de Patagonia, los caballos eran menos numerosos, pero ellos tambien realizaban incursiones desde San Julian, por ejemplo, hasta Buenos Aires y su rica zona de ganado cimarron (Nacuzzi 1991; Viedma 1972). Los bienes requeridos por las colonias espanolas --sobre todo cueros-- eran cargados y trasladados a caballo. En los movimientos realizados por un numero considerable de individuos para trasladar un campamento, por ejemplo, el caballo servia para cargar la vivienda desarmada y todos los enseres domesticos y, a la vez, la caravana de mujeres y caballos cargados participaban del cerco que facilitaba a los cazadores, tambien montados, encerrar a las presas de caza (Musters 1979:130-131). Ademas del incremento en el numero de presas cazadas, el caballo posibilitaba realizar malones y saqueos sorpresivos para conseguir mas caballos o ganado vacuno (Cartas y Diarios ineditos varios, citados por Nacuzzi 1998:142-158) y, quizas lo mas importante entre los grupos del norte de Patagonia, arrear ese ganado por rutas muy conocidas hacia grupos intermediarios que estaban cercanos a la Cordillera (Cartas y Diarios ineditos varios, citados por Nacuzzi 1998:151-154). Estas actividades tal vez los pusieron en contacto con grupos --indigenas, espanoles o criollos-- que no conocian antes de adquirir esa facilidad en sus desplazamientos, lo que les debe haber permitido establecer nuevas relaciones interetnicas. Poseer caballos era tambien una senal de prestigio y el mejor ejemplo es que entre los del sur de Patagonia --donde los caballos escaseaban-- estos animales estaban reservados para los caciques (Viedma 1972). La carne de yeguas se consumia al principio en ceremonias que se realizaban por el ingreso a la pubertad de las jovenes o por la celebracion de matrimonios, aunque luego su ingesta podria haber sido mas generalizada. Ante la demanda de cueros de guanaco por los mercados coloniales, el cuero de caballo lo reemplazo en la confeccion de la vivienda, al tiempo que aparecieron riendas, lazos, cinchas y "botas" confeccionadas con cuero de caballo, mas otras manufacturas como los estribos y la montura de madera o las cunas de cana para transportar a los ninos a caballo (Musters 1979:239-240, 243, 245). Esta gran cantidad de nuevas manufacturas relacionadas con el uso del caballo fueron, sin dudas, las que pesaron en la bibliografia clasica para alentar la mencion de un "complejo ecuestre", aunque los mismos cronistas que describen estas novedades mencionan, por ejemplo, que debajo de la montura de madera se usaba una piel de guanaco o un poncho (es decir, un elemento que formaba parte de su ajuar ancestral o uno que debian adquirir entre grupos que tejian, como los aucas o mapuches).

Para los grupos del Chaco, algunos autores sostienen que "la introduccion del caballo promovio la formacion de conjuntos culturalmente semejantes" (Braunstein 1983:21) y otros, que desarrollaron una "cultura del caballo" similar a la de los indios de las planicies de Norteamerica o a la de los mapuches de Chile (Saeger 2000:7). Por un lado, los grupos que adoptaron el caballo en America del Sur no conformaron conjuntos culturalmente semejantes, como veremos al comparar a los de Patagonia con los del Chaco; tal vez lo que les dio un aire de familia es que ambos grupos eran cazadores recolectores en el momento en que el caballo llego a sus vidas. En cuanto a los indios de las planicies norteamericanas, ellos se pueden comparar mas estrechamente con los de Patagonia que con los del Chaco. Ademas, estos ultimos solo compartian con los mapuches --hablando de rasgos asociados al caballo-- la practica de realizar malones o acciones guerreras. En estas consideraciones quizas pese demasiado la descripcion de estos grupos como poseedores de un fuerte "ethos guerrero" (Saeger 2000; Susnik 1981).

Entonces, ?que rasgos se asociaron a la adopcion del caballo entre los grupos del Chaco en el siglo XVIII? En principio, la caza no se vio favorecida, dadas las caracteristicas ecologicas del ambito chaqueno: las areas pantanosas y la densidad de la vegetacion dificultaron la caza a caballo, pero habria facilitado el transporte de las presas y la realizacion de saqueos y malones (Schindler 1985), como tambien una movilidad mas amplia y el establecimiento de tratos comerciales con diferentes grupos indigenas o criollos (Nesis 2005). Como entre los grupos de Patagonia, algunos incorporaron el caballo solo como animal de carga porque era un bien escaso, y otros pudieron usarlo para otras actividades economicas y de la vida social (Schindler 1985). Tambien los grupos mocovies y abipones se insertaron en el mercado colonial comerciando caballos y vacas (Lucaioli 2005; Nesis 2005); para estos grupos, los autores destacan el fuerte entrelazamiento entre la adopcion del caballo, el ganado vacuno y el hierro (Lucaioli 2005), una ventaja para la caza proporcionada por el caballo y el hierro (Saeger 2000) y un aumento en el consumo de carne por la incorporacion del ganado vacuno en detrimento de los recursos obtenidos por recoleccion (Lucaioli 2005). Este fenomeno ocurrio tambien entre los grupos del sur de Patagonia: ellos no consumian vacas pero incrementaron la obtencion de carne de guanaco y, aparentemente, dejaron de elaborar harinas (Boschin y Nacuzzi 1979). Otra cuestion similar es la fuerte demanda desde el mercado hispanocriollo de pieles (de jaguar en el caso del Chaco y de guanaco en Patagonia). Entre los mocovies, las pieles de jaguar integraban tradicionalmente el precio de la novia y fueron remplazadas por caballos para responder a la demanda externa y porque los caballos estaban disponibles en numero considerable (Nesis 2005). En el caso de los abipones, las fuentes directamente informan que el precio de la novia estaba compuesto por caballos, vestidos de lana, lanzas con punta de hierro y otros bienes exoticos (Lucaioli 2005). El guanaco y el jaguar, entonces, sufrieron una matanza indiscriminada. Para el Chaco, algunos autores mencionan que hacia el siglo XVIII se quebro el equilibrio ecologico (Saeger 2000) o que especies como el ciervo habrian llegado a su casi total extincion como consecuencia de la intensificacion de la caza para el abastecimiento colonial (Susnik 1973). Para Patagonia, la demanda de pieles de guanaco nonato hizo que estos grupos --tradicionalmente cazadores que deberian cuidar a las hembras prenadas-- olvidaran cuidados elementales para la preservacion de la reproduccion de los animales que les servian de sustento y, para los especialistas, quedaran oscurecidas ciertas menciones que podrian hacer pensar en los primeros pasos hacia la domesticacion, como el uso de guanacos pequenos como senuelo para la caza (Boschin y Nacuzzi 1979, Nacuzzi 1998). Estos problemas ecologicos --y economicos-- requieren estudios mas especializados e interdisciplinarios.

En cuanto a los contextos economicos que acompanaron la adopcion del caballo, podemos diferenciar algunas situaciones. Entre los grupos cazadores recolectores de Patagonia, que nunca estuvieron reducidos, el caballo fue muy importante en su economia. Ellos estaban habituados a movilizarse por su habitat para explotar mas provechosamente los recursos economicos disponibles y, en un principio, el caballo les permitio mejorar esa movilidad. Un segundo paso seria el de la preponderancia de la caza --que resultaba tan provechosa-- y el abandono de otras actividades que requerian mas tiempo y proporcionaban menos beneficios, como la recoleccion. Un tercer paso seria el cambio de las actividades tradicionales --incluida la caza-- para dedicarse a proveer a los mercados coloniales de los bienes que ellos requerian, obteniendo esos bienes de otros grupos, indigenas o no. Pudo haber una division de tareas entre diferentes grupos. Como lo ha senalado Moore (1987), los cheyenne de las praderas norteamericanas orientaban las actividades economicas de tres de sus bandas a la obtencion de pieles de castor, la de caballos y la produccion de prendas de vestir. Esto puede equipararse con las actividades que realizaban los grupos cercanos al Fuerte del Carmen a fines del siglo XVIII: los aucas proveian ponchos y productos agricolas, los pampas ofrecian ganado y los mas lejanos tehuelches, pieles de guanaco (Nacuzzi 1998).

Con la adopcion del caballo abipones y mocovies ampliaron sus circuitos de desplazamiento (Lucaioli 2005). Esto les permitio incorporar el ganado vacuno a su dieta y el hierro a sus bienes. El hecho de disponer con seguridad de una cantidad de cabezas de ganado vacuno y caballar periodicamente debe haber sido un factor de peso para que se avinieran a la vida en pueblos de reduccion (Saeger 1985, 2000), aunque el hecho de vivir en reducciones no les impidio participar tambien de saqueos y malones para conseguir ganado. Nesis (2005) plantea que, siendo la reduccion una prestacion defensiva para la ciudad que estaba mas cercana, hubo un condicionamiento sobre el tipo de adoctrinamiento posible para estos indios, puesto que era necesario conservar sus habitos guerreros. Aunque tambien la presencia de los misioneros y las continuas quejas de las ciudades vecinas por las violentas incursiones, deben haber jugado un papel moderador. De todas maneras, en el ambito de la reduccion los jesuitas alentaron la incorporacion de nuevas practicas economicas (y ellas acrecentaron la insercion de estos grupos en el mercado) tales como la cria de ovejas y el uso de su lana para realizar mantas (Lucaioli 2005; Nesis 2005). Otras practicas nuevas como el cultivo del trigo y el algodon entre los mocovies (Nesis 2005) o tradicionales como la recoleccion de miel y la pesca entre los abipones (Lucaioli 2005) parecen haberse mantenido para cubrir las necesidades internas de los pueblos reducidos.

Habria que analizar con mas profundidad si esta funcion defensiva de los pueblos de reduccion no condicionaba la cantidad de ganado que estos grupos "podian" conseguir y si ese ganado no era solo el necesario para poder mantener sus actividades y/o proveerse de un nuevo numero acotado de cabezas de ganado que les permitiera retroalimentar su propio circuito de saqueo-defensa- intercambio/abastecimiento de la reduccion. Lucaioli y Nesis (2005) afirman que el ganado que entregaban las ciudades o los jesuitas funcionaba como senuelo para mantenerlos reducidos y disminuir las partidas de caza, esos animales eran preferiblemente vacas. En cuanto a los caballos, Paucke (misionero entre los mocovies) disponia de muchos de ellos y Dobrizhoffer (misionero entre los abipones) se quejaba por su escasez. Si pensamos que los mocovies habian resultado mas receptivos a las nuevas pautas economicas que les proponia la vida en reduccion puesto que tejian en un volumen que les permitia participar en el mercado y practicaban la agricultura de trigo y algodon (Nesis 2005) y los abipones, en cambio, criaban ovejas pero no producian para el mercado y descuidaban continuamente sus cultivos (Lucaioli 2005), podria ser factible mi hipotesis de que la entrega de ganado era manipulada de alguna forma --por los misioneros o por los agentes del estado colonial-- de manera que resultara un "premio" para los grupos mas dociles, o que solo alcanzara para asegurar la proteccion de la ciudad vecina y el abastecimiento de la reduccion, manteniendo los niveles de conflicto belico interetnico razonablemente controlados. En el caso del Fuerte del Carmen de la costa patagonica, la proteccion por parte de los indios vecinos se traducia en el aprovisionamiento de cabezas de ganado que aseguraba la subsistencia de los espanoles; aunque tambien es posible que la presencia de caciques amigos acampando cerca de fuerte lo hayan preservado de ataques de otros caciques u otros grupos indigenas (Nacuzzi 1998:223).

La interpretacion que hacen Lucaioli y Nesis (2005) acerca de la disminucion de las partidas de caza y sus motivos se contrapone a la afirmacion de Santamaria (1999, 2000), para quien la insercion en el Chaco del ganado vacuno y ovino provoco un desplazamiento de la fauna autoctona a zonas mas alejadas y un descenso en las actividades de caza tradicionales y en el uso de la carne de animales salvajes como alimento. La explicacion mas sencilla es la que proponen Lucaioli y Nesis (2005): estos grupos comenzaron a tener un acceso mas facil a otros bienes que garantizaban la subsistencia y a los jesuitas les interesaba disminuir las salidas en partidas de caza.

La apropiacion violenta de ganado --el malon-- ocurria cuando no se cumplian las entregas por parte de los misioneros o de las ciudades de Santa Fe o Asuncion. Los motivos de la realizacion de malones en la frontera sur de Buenos Aires parecen no estar tan bien identificados, aunque habria que tener en cuenta la hipotesis de Crivelli Montero (1991) en el sentido que estos ataques podian estar forzando acuerdos de paz en los que siempre se establecian raciones que incluian bienes muy preciados para los grupos que pactaban el acuerdo. En el caso de la frontera de Santa Fe, los acuerdos fueron previos al establecimiento de la reduccion y los vecinos se comprometieron a entregar una cantidad de cabezas de ganado por mes ante el compromiso de los indios de dejar de realizar malones en las estancias vecinas (Nesis 2005). Aunque siempre tendremos que tener en cuenta la misma demanda del fuerte (en Patagonia) o de las ciudades (en el litoral del Parana) como motivo para esta apropiacion violenta de animales en otras jurisdicciones; el circuito de apropiacion y comercializacion se retroalimentaba constantemente (Palermo 1991). Las autoridades coloniales vieron con constante preocupacion el hecho de que tanto los vecinos de las ciudades vecinas a las reducciones como los pobladores de los fuertes recibieran y consumieran el ganado robado. Esos intercambios ventajosos para algunos, significaban el aumento de las hostilidades y amenazas para otros poblados espanoles.

El malon tambien constituia una forma de debilitamiento del otro, ya que combinaba las necesidades economicas con las aptitudes y el poderio belico. Segun Boccara (1998:275), el malon como una forma de guerra posible se cristalizo en un complejo economico-belico que puede entenderse en dos dimensiones: como forma institucionalizada de abastecimiento e intercambio y como una manera de mantenimiento de la autonomia politica de los grupos indigenas frente a las presiones coloniales.

Durante los malones, los grupos indigenas obtenian ganado, armas y cautivos. La circulacion de cautivos y su fuerza de trabajo era otro de los beneficios del malon. Muchos cautivos se incorporaron a la vida entre los indios, aunque lo hicieron con estatus diferentes. En el sur, los cautivos llegaron a adquirir lugares importantes en la sociedad indigena: en el caso de las mujeres, a traves del casamiento con caciques o personajes de prestigio; en el de los varones, oficiando de lenguaraces, secretarios, etc. En cambio, entre los mocovies del Chaco los cautivos estaban segregados del resto del grupo, junto con otros mocovies que alguna vez habian sido cautivos de los espanoles y no existia el casamiento con mujeres cautivas (Nesis 2005). Entre los abipones, los hombres cautivos --espanoles o de otros grupos etnicos-- podian adquirir prestigio y transformarse en lideres y casarse con alguna mujer respetable del grupo indigena; para las mujeres cautivas era imposible tanto el casamiento como el cambio de estatus (Lucaioli 2005).

Consideraciones Finales

En el siglo XVIII habia pueblos del extremo sur de America que no habian sido sometidos aun al control del estado colonial y esto se debio, fundamentalmente, a su condicion de nomades. Tanto en el norte de Patagonia como en el sur del Chaco, los grupos indigenas conservaron gran parte de su autonomia. Ello dependio, en parte, de sus aptitudes y estrategias grupales y, en gran parte tambien, de las necesidades de la poblacion blanca. Sobre todo en el Chaco, las reducciones de grupos indigenas actuaron como aparato de defensa de ciertas ciudades ante los ataques de otros grupos indigenas, por lo que a cada ciudad le convenia (en desmedro de otras) que eventualmente permanecieran moviendose por el espacio chaqueno y abandonaran periodicamente los pueblos de reduccion. Los misioneros alentaron entre los grupos indigenas ciertas pautas economicas que suponian una forma de vida mas "civilizada", tales como la cria de animales y la agricultura, aunque les otorgaban permiso para continuar cazando. Con esto, les brindaban ademas la posibilidad de ir a aprovisionarse de caballos y vacas en jurisdicciones de ciudades vecinas y obtenian un reaseguro defensivo ante posibles incursiones sobre la ciudad que protegian. En Patagonia, el Superintendente del Fuerte del Carmen establecio una fluida relacion con los caciques que se fueron presentando y lo aprovisionaban de ganado a cambio de otros bienes muy apreciados por los indigenas, lo que constituia una defensa implicita a los tan temidos ataques.

Estos pueblos nomades habian ampliado considerablemente los territorios que visitaban gracias a la incorporacion del caballo y se habian relacionado exitosamente con otros pueblos indigenas, con los que intercambiaban una amplia variedad de bienes. Tambien sostuvieron una relacion casi armoniosa con algunas colonias y enclaves espanoles y, como queda claro con los ejemplos de los grupos de Patagonia, habian reformulado sus circuitos de movilidad en razon de estas nuevas relaciones.

La incorporacion de nuevos bienes incluyo, ademas de caballos y vacas, hierro, armas, tabaco, azucar, harina, telas y mantas tejidas, ponchos, productos agricolas y objetos de prestigio como sombreros y bastones de mando. Las nuevas relaciones interetnicas tambien implicaron una reformulacion de los espacios que ocupaban: la reduccion fue un espacio acotado, no elegido libremente, pero al cual entraban y salian con bastante autonomia y porque les resultaba conveniente. El fuerte atrajo a diversos grupos a acampar en sus inmediaciones porque los intercambios que se podian negociar en el resultaban convenientes. Ambas situaciones senalan nuevos espacios en un paisaje muy conocido o, por lo menos, espacios utilizados de manera diferente, o compartidos con los blancos.

La obtencion de recursos economicos tambien fue reformulada a partir de los requerimientos de los nuevos vecinos, fueran espanoles o indigenas. Cueros, pieles, mantas y plumas comenzaron a ser obtenidos con excedente para el intercambio. Nuevos bienes comenzaron a ser requeridos para cubrir la demanda de otros grupos, como los cueros de guanaco que los pampas y aucas obtenian de los tehuelches para poder ofrecer en Buenos Aires. Esto implico, por parte de casi todos los grupos, una readaptacion de las pautas economicas previas para estar en condiciones de ofrecer los bienes que les demandaba el mercado (colonial o indigena). En este sentido, el malon fue una importante empresa economica que les proporcionaba caballos, vacas, armas y cautivos.

Los grupos indigenas fueron intermediarios siempre requeridos por la sociedad blanca (desde las reducciones o desde un puesto fronterizo como el fuerte). Ellos presentaban a otros grupos, transmitian informacion, describian el territorio. Tambien se destacaron como negociadores de ayudas economicas y politicas, de acuerdos de paz, de devolucion de cautivos. Finalmente, brindaron y exigieron servicios. El mas destacado, el de defensa de pueblos y estancias a cambio del ganado que les permitia retroalimentar el circuito de intercambios, desplazamientos, informacion, obtencion y traslado de bienes, malones, cautivos, armas, ganado.

Esta reflexion comparativa aporta en si misma nuevos datos para tener en cuenta en futuros estudios de las regiones tratadas y, sobre todo, para algunos items que continuan siendo problematicos, tales como la identificacion de grupos etnicos, el papel de los bienes europeos en su economia y la verdadera dimension del nomadismo. En el futuro, deberiamos incorporar a esta reflexion otros aspectos de la vida social y politica de estos grupos y abarcar en ella a otros cazadores recolectores del mundo.

Agradecimientos: La primera version de este trabajo fue una conferencia en el Centro de Estudios Historicos de Madrid (CSIC), en junio de 2005. Agradezco a los evaluadores del mismo las valiosas sugerencias propuestas. Proyectos de investigacion financiados por el Consejo Nacional de Investigaciones Cientificas y Tecnicas (PIP 5567) y la Universidad de Buenos Aires (UBACyT F 016).

(1) CONICET/Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofia y Letras. Puan 480. 1406 Ciudad de Buenos Aires, Argentina. lidianacuzzi@yahoo.com.ar

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Author:Nacuzzi, Lidia R.
Publication:Revista Chungara. Revista de Antropologia Chilena
Date:Jul 1, 2007
Words:10157
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