Printer Friendly

Los gays, la Iglesia y el PRD.

Una vez mas el gobierno perredista del Distrito Federal y la Iglesia protagonizan una disputa de sordos. Ayer fue la despenalizacion del aborto; hoy, los matrimonios gays y la adopcion. La mutua desconfianza que, desde el nacimiento del Estado laico, se tienen los integrantes de estas dos tendencias, los ha llevado a enfrentamientos extremosos. Entre la intolerancia de la institucion clerical y el pluralismo sin matices de la izquierda liberal, la conclusion ha sido siempre la injusticia. En lugar de discutir, en el caso del aborto, el unico punto en el que estaban de acuerdo --como reducir y, a la larga, evitar los abortos--, las descalificaciones de ambas partes terminaron por dirimir la cuestion mediante una posicion de fuerza, la del Estado, y por la peor solucion: la despenalizacion absoluta del aborto, sin ningun matiz. O sea que, fuera de la verdad cientifica --que en el fondo no es la verdad, sino un nueva forma de la tirania, y que, al igual que la Iglesia, en el fondo tampoco sabe nada del misterio de la concepcion-- y de la tirania del yo y sus derechos, no hay salvacion.

Ahora ha tocado el turno a los gays y a la adopcion. La Iglesia, en nombre de un estado de naturaleza --que no se sostiene en su totalidad--, de la enciclica Veritates splendor --llena de un Veritates terror-- y de un desprecio por la caridad, no solo mira la homosexualidad como una aberracion, sino que a partir de ese prejuicio rechaza que se otorgue a las parejas gays el estatuto juridico del matrimonio y, en consecuencia, que tengan derecho a la adopcion. Por su parte, el gobierno del PRD, sin matizar nada, a partir de un prejuicio igualitario que --semejante al de la Iglesia que borra del ser humano su condicion simbolica-- borra una parte de la naturaleza igualmente perteneciente a lo humano, y sin tomar en cuenta los derechos de la infancia ni la equidad en su relacion con la justicia, ha decidido homologar el matrimonio gay con el matrimonio heterosexual.

Es innegable que la Iglesia, por un sentido de la caridad, que es la sustancia de su fe, debe aprender a amar y respetar a los gays; un amor y un respeto que, en un mundo plural --hace mucho que Occidente dejo de ser una cristiandad--, debe traducirse en la aceptacion de un marco juridico, no eclesial, que permita a los gays vivir, si asi lo desean, en matrimonio. Es innegable tambien que el Estado laico debe concederles ese derecho. Pero es igualmente innegable que ese derecho no puede ser identico al del matrimonio heterosexual.

Las razones son multiples --van desde una profunda discusion que debe darse entre el estado natural y simbolico del hombre, hasta la reflexion sobre lo que en ese orden debe entenderse por la moral y sus limites--. Tocare aqui, por razones de espacio, unicamente lo que a la justicia y a la equidad se refiere.

La mejor definicion sobre la justicia que conozco es la del mundo griego --un mundo para el que la homosexualidad, como categoria discriminatoria, no existia--: "La justicia consiste en dar a cada uno lo que le corresponde". Es una relacion de proporcion. "Somos iguales --decia acertadamente la mayor Ana Maria al defender los derechos indios-- porque somos diferentes". En este sentido, tratar con justicia a alguien significa tratarlo de manera diferente, de acuerdo con lo que es. De lo contrario, cometemos una injusticia.

Debido a que los hombres y las mujeres no son iguales, para aproximarnos a la justicia complementaria que el machismo desequilibro, hay derechos que ellas tienen --los reproductivos, por ejemplo-- y ellos no. Asi como la mujer se embaraza y requiere de ciertos cuidados que el hombre no reclama --yo envidio la experiencia de una mujer embarazada, una experiencia que, por desgracia, es el limite de mi condicion de hombre y que jamas podre tener, pero que celebro e imagino cada vez que una mujer gesta un nino--, tambien en el orden de los matrimonios gay hay diferencias que requieren marcos juridicos diferentes. Tratar al matrimonio gay del mismo modo que al heterosexual es cometer una injusticia con unos y otros, e implica asimismo tratar injustamente el derecho de los ninos a tener un padre y una madre no solo en el sentido del genero, sino tambien en el de la sexualidad.

?Quiere decir esto que el marco juridico del matrimonio gay deberia prohibir la adopcion? No. Solo digo que, primero, es el derecho de los ninos; primero, aqui si, el estado de naturaleza frente a la adopcion. Si no es posible, entonces la adopcion de los matrimonios gay y el estado simbolico. La justicia --vuelvo a Platon y al mundo griego-- es lo que asegura a cada uno su parte, su lugar, su funcion, preservando la armonia del orden y de los limites. ?O seria justo dar a todos las mismas cosas cuando no tienen las mismas necesidades ni los mismos meritos?; ?seria justo exigir a todos lo mismo cuando no se tienen capacidades analogas? El problema se discutia en Grecia y debe seguirse discutiendo hoy. Pero para ello es necesaria la caridad, la busqueda de la justicia --que siempre es un horizonte--, de la proporcion y de la humilde conciencia de los limites. De lo contrario, solo gana el mas fuerte y, con ello, no la fuerza de la justicia, sino la justicia de la fuerza. Eso que, por desgracia, llamamos politica.

Ademas opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andres, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Cost-co-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crimenes de las asesinadas de Juarez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar a los presos de Atenco y de la APPO, y hacer que Ulises Ruiz salga de Oaxaca.
COPYRIGHT 2010 CISA Comunicacion e Informacion, S.A. de C.V.
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2010 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Sicilia, Javier
Publication:Proceso
Date:Jan 24, 2010
Words:1047
Previous Article:Por mi madre, Bohemios.
Next Article:Las confusiones de la derecha mexicana.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters