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Los fundamentos biologicos del sentido etico de la cultura: Reflexiones sobre el presente/The Biological Foundations of the Ethical Sense of Culture. Reflections on the Present Moment.

La cultura es siempre un "dandose", un proceso; aunque parezca mas bien algo dado o autonomo al devenir humano. Sin embargo, es el grado de fetichizacion (1) de la cultura desde donde se asume a esta como un hecho casi irrevocable, aunque esto en realidad obedece mas bien a mecanismos de reproduccion de un orden simbolico determinado, y en ese sentido a procesos socio-historicos desde los cuales tiene lugar la lucha por el poder.

Asi se regula la idea--mas bien se matiza el hecho--de que la cultura tiene su origen en la conciencia humana, cuyo sustrato biologico, gracias a la neurobiologia, hoy sabemos se fragua en la relacion cuerpo-mente y al interior del imperativo vital de la sobrevivencia. Esta aseveracion aun no ha sido del todo bien entendida en las ciencias sociales que mayormente, y gracias al influjo sociologico de raigambre durkhemiana, no piensa a la cultura como un proceso "siendo" de manera perennemente inevitable, sino mas bien como algo separado de la contingencia del presente historico de los sujetos que individual y colectivamente con sus acciones y pensamientos tambien la construyen, y en consecuencia, desde una especie de concepcion autonomica e intemporal. Asi, la cultura se entiende como algo dado, coartando la evidencia de su caracter vitalista y dejando de lado con ello la necesidad de reconocer que la autonomia de la cultura es mas bien un artificio, una construccion--paradojicamente--cultural, simbolica, que obstaculiza no solo su comprension como mecanismo de la conciencia autorreflexiva con vistas a la sobrevivencia, sino tambien el sentido de la agencialidad humana y su potencial transformador.

Desde estas coordenadas, pretendemos reflexionar sobre el fundamento etico de la cultura desde sus raices biologicas. Buscamos reflexionar sobre el sustrato biologico de la cultura, fincando posiciones en cuanto al papel de la dimension biologica del ser humano en la emergencia de una etica que pudieramos llamar, sin mucha reflexion por el momento, una etica natural.

Partimos de la premisa de que pensar la cultura como lo dado apela a su dimension fetichista, impidiendo con ello entender su papel historico y biologico en y para la sobrevivencia de los seres humanos, a partir de lo cual se coarta su potencial transformador moralidante. (2) Con esta tesis como telon de fondo, en este texto se pretende contestar a la pregunta que guiara nuestra reflexion, a saber: ?como, y desde que lugares epistemico-conceptuales se puede entender a la cultura como mecanismo etico de y para la sobrevivencia humana? En ese sentido, como se puede apreciar, este texto no ofrece una explicacion biologica ni neurobiologica de la cultura, sino mas bien una explicacion de su emergencia a partir de las condiciones biologicas y neurobiologicas del organismo humano (hasta ahora unico al parecer fundador de cultura tal y como la conocemos) que en nuestra opinion funcionan como base para su aparicion y desarrollo.

Para dar respuesta a la interrogante que guia este ensayo dividimos nuestra exposicion en tres partes. Una primera que se enfocara en dar cuenta de lo que significa biologicamente la naturaleza cultural del ser humano. Ello sentara las bases para explicar, en un segundo apartado, la emergencia de procesos de autonomizacion del saber cultural socio-historicamente situado con su correspondiente impacto en el orden historico-social, de manera que permita establecer una articulacion tanto biologica como historica del papel de la cultura en el devenir de la humanidad. Por ultimo, en el tercer apartado, se busca anclar lo dicho con anterioridad en el marco de una explicacion en torno al fundamento etico de la cultura, contribuyendo a crear un puente entre las ciencias sociales y humanas, y las ciencias naturales como parte de un nuevo paradigma explicativo de la vida humana en sociedad.

La impronta biologica

de la cultura

El hecho de que la cultura posee un sustrato biologico innegable es poco asumida en las ciencias sociales, aun en los tiempos que corren. En la base de esta omision se encuentra basicamente la impronta moderna desde la cual se termino por separar lo biologico de lo racional, el cuerpo de la mente, la emocion de la razon. Hoy en dia, esta divergencia, no obstante, se ha puesto en entredicho incluso desde las ciencias sociales mismas. El llamado giro afectivo en la sociologia ha logrado permear la erronea creencia de que ambos aspectos de la naturaleza humana se hallan en franco distanciamiento. Sin embargo, a pesar de sus casi tres decadas de vida, la sociologia de las emociones y los estudios sensoriales siguen siendo mayormente marginales para las ciencias que estudian la realidad social y humana que funda tanto a la sociedad como a la cultura.

Dicha marginacion hunde raices en un malentendido peso de la teoria marxista sobre la sociedad, de donde ha bebido con fruicion la sociologia--sobre todo, la latinoamericana--y tambien en un concepto de sociedad a lo Durkheim (2003) que se decanta por otorgar un mayor sentido a su dimension estructural-institucional, es decir, a la sociedad entendida como el conjunto de estructuras e instituciones que regulan la vida social, desde normas morales impuestas por ellas. Ciertamente, esta manera de entender la sociedad va acompanada de una vision de lo social como lo dado que describe y explica, en esencia, la manera en que lo social regula, controla y determina la accion de los actores sociales.

Durkheim, por ejemplo, consideraba que lo social se explicaba por lo social mismo en una especie de tautologia desde la que Trovero (2013) denuncia la concepcion de sociedad durkhemiana como de naturaleza cosica. Esto sugiere la idea de la sociedad como un ente al margen de sus actores, lo que refuerza la naturaleza estructural-institucional y el enfoque de control social que lleva aparejada la mirada clasica de la sociologia.

Sin embargo, esta perspectiva epistemica omite el potencial de transformacion propio del ser humano y su capacidad volitiva. Este es quiza el meollo que configura la esencia sociologica de los postulados de Max Weber (2002) y su teoria de la accion colectiva, teoria que se enfrenta a explicar lo social desde una concepcion historica, procesual, que embona bien con los planteamientos de Elias (1998) al respecto, distanciandose un poco de Durkheim. Pero como bien senala Bericat (2000), tanto en Weber y Elias, como en Marx y Durkheim, la sociedad se concibe mas bien al margen de los afectos y emociones de sus actores. No obstante que en Weber, por ejemplo, las ideas sobre el impacto de la cultura y la religion en los sistemas economicos y sociales soslayan la tesis marxista de la dependencia de la ideologia con respecto a la base economica, postulando asi la necesidad de un analisis hermeneutico, de raigambre historica, en la comprension de la sociedad (3), asi como el analisis psicologico vinculado al analisis de lo social en Elias permite referir una explicacion sobre el proceso de civilizacion, el sujeto humano, en toda su extension (lo que incluye su biologia y por supuesto su cuerpo y su mente) no ha sido objeto importante en las reflexiones sociologicas. Caneda (2014) senala al respecto que la sociologia ha fundado una ciencia sin cuerpo y Morin (1978) denuncio a proposito de ello la necesidad de recuperar al sujeto biologico en la sociologia.

Recientemente, desde la sociologia de las emociones, se ha planteado esta recuperacion, pero a pesar de que en la actualidad este sub-campo en los estudios sociologicos se ha dividido en positivistas y antipositivistas (Kemper, 1990)--los primeros explicando las emociones desde su vinculo con la biologia y las neurociencias, y el segundo desde una perspectiva sociocultural--, lo cierto es que estos ultimos han ganado terreno alejando cada vez mas la explicacion sociologica del individuo biologico, sentiente y pensante, que somos los seres humanos y de cuya accion y pensamiento cotidiano y/o trascendental, se nutre (y tambien se funda) la sociedad y a partir de ella, la cultura.

Sin esta referencia al individuo biologico, como se podra notar, se amputa movilidad tanto a la sociedad como a la cultura, y esta amputacion obstaculiza la posibilidad de entender cabalmente lo que significa la sociedad como algo vivo, dinamico y cambiante, que es--como hemos senalado --una dimension de la sociedad y la cultura que alterna, con esa otra mas estatica, mas estructurada y regulada por las instituciones durkhemianas. Ambas concepciones de sociedad son correctas, pero por separado, tambien incompletas. Y como para elaborar una reflexion sobre la cultura a partir de su sustrato biologico, es pertinente abandonar la perspectiva de analisis que prevalece aun hoy en la sociologia sobre la sociedad como algo dado para insertarnos en una concepcion de sociedad mas vital y dinamica, que abone a una perspectiva de lo social y por lo tanto, tambien de lo cultural como lo dandose, recurrimos a la sociologia de Georg Simmel (en Zabludovsky y Sabido, 2014)--sin duda un clasico tardio de la sociologia, siempre distante del paradigma sociologico dominante fraguado por Durkheim--quien desde su sociologia relacional sento las bases para comprender realmente a la sociedad como algo vivo, siempre en movimiento y en constante reorganizacion. A traves del estudio de las formas de socializacion, (4) este autor enfatiza a la actividad humana individual y colectiva como el germen de la sociedad. Sin referir a lo historico como veta para el analisis sociologico, el sociologo berlines supo, no obstante, sintetizar el vitalismo de las sociedades en funcion de los intereses sensuales y racionales de los individuos que las conforman; y ello permitio pensar, como bien ha senalado Zemelman (2004), que la sociedad es indeterminada por naturaleza. Este sociologo chileno demando con ello poner atencion en el individuo y su capacidad para transformar el mundo, lo que implica reconocer tambien la capacidad y posibilidad del ser humano como sujeto constructor de su propia realidad. Esto que parece ser una verdad creida a medias, es en esencia el argumento que permite referir al ejercicio de la voluntad creativa y transformadora del individuo humano; y en ese sentido es que puede promoverse una reflexion sobre la cultura como producto de ella.

Es por ello que las respuestas a las preguntas que esta reflexion encarna hay que hallarlas en una comprension compleja y multidimensional del sujeto humano; una comprension que debe hacerse a partir de entender la naturaleza bio-psico-social y cultural del ser humano en toda su compleja imbricacion. Desde esta comprension es posible postular una tesis como la que aqui se sostiene sobre el sustrato biologico de la cultura, de la mano de la biologia evolutiva (5) y la neurobiologia. (6)

Desde el punto de vista de la biologia evolutiva, el ser humano--como cualquier ser vivo--procura su sobrevivencia por medio de mecanismos de adaptacion que involucran actividades perceptivas, cognitivas, de aprendizaje (Jonas, 2017; Di Paolo, 2015). En ese sentido, la lucha por la sobrevivencia biologica tiene lugar via los mecanismos de cognicion que, en su nivel menos racional, se da a traves de la funcion perceptiva que tiene lugar desde las reacciones quimicas en el cerebro y las sensaciones vinculadas al cuerpo (Damasio, 2015, 2016a, 2016b; Di Paolo, 2015).

Estos mecanismos pueden ser tanto conscientes como inconscientes; aunque de hecho, estos ultimos ocurren en mayor medida que los primeros (Manes, 2017). Debido a la impronta de secularizacion moderna, la extrema y casi irreconciliable separacion entre mente y cuerpo ha privilegiado a la consciencia como mecanismo racional, soslayando el hecho de que tambien las sensaciones poseen una dimension racional a traves de la cual es posible conocer. Maturana (2015) se refiere a ello como un entrelazamiento entre emocionalidad y racionalidad que esta presente en nuestra constitucion como sujetos humanos y en consecuencia en toda actividad humana.

Es esto precisamente lo que se postula desde la investigacion neurobiologica a partir de lo que Damasio (2015a) llama el bienestar funcional de la vida: un mecanismo de sobrevivencia enfocado en el placer como aspecto fundamental del funcionamiento vital. Pero quiza uno de los postulados mas importantes de la neurobiologia sea la nocion de mente, entendida como mecanismo de la conciencia humana (Damasio, 2015a) que permite enlazar a la biologia del sujeto con el mundo en el que vive. Desde la perspectiva damasiana, la mente es una instancia cognitiva que articula al cuerpo y al cerebro en su relacion con la realidad, o eso que asi llamamos, en tanto ajena y externa al ser que conoce. Segun este autor, en la mente humana se integran sensaciones y emociones, afectos y sentimientos volviendose inteligibles, es decir, detonando procesos cognitivos que configuran la subjetividad. De esa manera, la subjetividad emerge de los procesos conscientes e inconscientes del conocimiento del Yo, tanto en su dimension corporal (donde tambien anida y funciona el cerebro) como en su dimension propiamente mental, intelectiva. Asi, la mente--que no es un organo ni una cosa--pareciera ser mas bien una funcion, una relacion entre el ser humano y el mundo en el que se inserta y se adapta a lo largo del desarrollo de su ciclo de vida en aras de su sobrevivencia.

Organicamente, esta funcion aparece muy desarrollada en los seres humanos gracias fundamentalmente a la presencia del neocortex que, evolutivamente, es una de las adaptaciones organicas mas recientes y representativas de la especie humana. Esta corteza se halla emparentada de manera muy estrecha con los mecanismos de la memoria y de manera bastante especifica con la autorreflexion (Sagan, 2016) que, en el caso humano, ademas, se vincula con el lenguaje (Damasio, 2016). Pero en particular, la presencia del neocortex en los seres humanos correlaciona con la complejidad de las relaciones sociales; de ahi que su evolucion--y la de la inteligencia consciente que de ello emana--obedezca mas bien al creciente numero de miembros de un grupo social y la necesidad de regular las relaciones cada vez mas complejas entre ellos. Aiello y Dunbar (1993) son los autores de tamana revelacion.

Desde esta perspectiva podemos decir que nuestro cerebro esta equipado evolutivamente para dar respuesta a situaciones complejas en la vida social a traves del pensamiento. Pero se trata de un pensamiento que los neurobiologos no han dudado en llamar anticipatorio (Damasio, 2016; Mora, 2005) en tanto--a diferencia del de otros primates--permite pensar mas alla de las situaciones facticas en las que se involucra, imaginando escenarios que--gracias a nuestra enorme capacidad de memoria--podemos configurar y usar a traves de los recuerdos y podemos nombrar, ademas, via el lenguaje.

Es esta facultad anticipatoria del pensamiento humano la que ha posibilitado la emergencia de nuestra civilizacion; es ella la que nos ha permitido explorar lo desconocido y transformarlo en beneficio propio. De ello podemos inferir que la cultura, a traves de la puesta en marcha del pensamiento anticipatorio, puede ser entendida como un mecanismo para la sobrevivencia. Esto sugiere que la sobrevivencia biologica de los seres humanos tendria en la cultura una dimension simbolica que serviria de orientacion a los procesos de adaptacion y sobrevivencia, lo cual no invalida en absoluto el hecho de su autonomizacion/fetichizacion. Esto, no obstante, forma parte de los usos de esta herramienta en el plano historico, tal y como veremos a continuacion.

La cultura como concrecion historica

del poder simbolico

La historicidad del individuo humano reside en primera instancia en la posicion corporeizada en el tiempo-espacio que este ocupa durante su ciclo de vida. Esta posicion, ademas, se halla constituida por multiples factores que resultan del desarrollo de las relaciones sociales entre los individuos humanos, y tambien entre estos y el resto de los seres vivos. No se puede negar el hecho de que la especie humana se ha convertido en una especie depredadora de otras, y aunque recientemente el debate sobre las relaciones sociales entre especies distintas se ha configurado alrededor de la impronta bioetica, no es menos cierto que tanto antes como ahora la cultura ha jugado un papel relevante en la construccion y consolidacion de narrativas vinculantes en torno a la supuesta superioridad de la especie humana, justificando asi el sentido mismo de la depredacion.

Otro tanto ha sucedido con el tema del racismo, por solo aludir a una de las narrativas ideologicas mas nefastas que nos hemos inventado como humanidad. El racismo deviene ideologia en la medida en que hace emerger un sistema de representaciones sobre el otro a partir de creencias, actitudes y referencias justificatorias diversas que permiten someter, humillar, odiar, excluir, marginar y hasta matar a personas con diferente color de piel o rasgos fisicos distintos. Asi entendido, el racismo es un sistema simbolico de representacion sobre el otro--el otro fuera de la norma, del canon dominante--a quien se considera inferior, y tiene una larga data historica. Su nefasto culmen en el sistema de produccion esclavista y mas contemporaneamente en el Holocausto, halla su origen en la legitimidad cultural que se hace de las relaciones de dominacion de un individuo o grupos de ellos con respecto a otros, validando y formalizando asi a lo Simmel (en Zabludovsky y Sabido, 2014), tipos, formas y contenidos de socializacion donde se despliegan las relaciones de poder. (7)

Si se tiene en cuenta que el ser humano construye informacion sobre el mundo que le rodea (no solo fisico, sino tambien social y cultural, incluyendo aqui al otro y al si mismo) como parte de su operar en la existencia, hemos de postular a la interpretacion como mecanismo cognitivo que permite tal construccion. Esto implica reconocer a la interpretacion individual e intersubjetiva como parte de los mecanismos que operan en la interaccion social, pues desde esta interpretacion se configuran los significados puestos en juego en dicha interaccion. Sin embargo, como hablar de interpretacion es equivalente a hablar de semiosis, podemos postular que el fundamento semiotico de la vida se soporta en la operatividad de la interpretacion, siempre y cuando no se haga de esta un proceso unicamente racional y orientado a un fin previamente concebido.

Segun se senala desde la biosemiotica, (8) todos los seres vivos interac-tuan con su entorno por medio de procesos semioticos que no son mas que procesos de interpretacion a traves de los cuales los organismos vivos interpretan (significan) las senales del entorno (Hoffmeyer, 1997, 2008; Emmeche, Kull y Stjernfelt, 2002) para actuar en el y vivir, pero hay que aclarar que la biosemiotica no postula a los procesos semioticos como base de la interaccion de los organismos con su entorno.En este texto extendemos la apuesta biosemiotica hacia estos procesos, concretamente al interior de los procesos de socializacion que tienen lugar via la interaccion social, toda vez que consideramos que estos, en tanto forman parte de la vida (en este caso de la vida social de los individuos y grupos humanos), estan fundamentados en la semiosis como mecanismo y proceso de construccion de informacion o significado que tiene lugar al interior de ellos.

Esto a su vez es complementado y afianzado por la Nueva Ciencia Cognitiva (9) cuando afirma que todo ser vivo despliega mecanismos de cognicion para garantizar tanto consciente como inconscientemente su sobrevivencia. Concretamente, Di Paolo (2015) se refiere a esto como el mecanismo de la busqueda del sentido, a traves del cual los seres vivos, en nuestra constante e insoslayable interaccion con el entorno, tendemos a configurar significados que garantizan nuestra sobrevivencia a partir de los procesos de construccion de informacion que tienen lugar a lo largo de nuestro ciclo de vida.

Lo anterior revela que la interpretacion juega un papel determinante en nuestras vidas. Aunque se sabe que no es el unico factor que incide en los procesos de sobrevivencia, queda bastante claro que si fecunda de manera relevante los procesos de adaptacion de un individuo-especie al entorno o medioambiente en el que se desarrolla. Para el caso de los seres humanos, estos entornos son de tres tipos: el entorno fisico o natural--propiamente entendido en el lenguaje comun como medio ambiente o naturaleza--, el entorno social donde tienen lugar las relaciones con el otro semejante y tambien donde adquieren sentido las formas y contenidos de socializacion que establecemos con el, y el entorno simbolico-cultural que es el conjunto de valores, creencias, practicas, conocimientos, significados, costumbres y tradiciones compartidas que otorgan sentido a la vida a la manera de pautas de significado (Geertz, 1987) que sirven, como senala Gimenez (2007) para orientar nuestros actos y pensamientos. La complejidad de nuestra vida individual y colectiva se halla estrechamente relacionada en primer lugar con la complejidad de nuestros entornos; y desde una mirada mas detallada, con la complejidad intrinseca de nuestro vivir en ellos. Si bien nuestras relaciones con el entorno fisico resultan en lo general mas estables en tanto los cambios que se suceden en el no configuran transformaciones drasticas con respecto a la duracion de la vida individual, las que sostenemos con los entornos social y cultural, desde nuestro devenir historico, no asume la misma magnitud.

La sociedad y la cultura son productos humanos, son concreciones colectivas del hacer humano a traves de la interaccion constante e insoslayable con el otro. Los seres humanos constituimos una especie social y como tal dependemos del otro semejante, incluso del otro-especie, para gestionar nuestra vida individual y colectiva. Necesitamos del otro para comer, para reproducirnos, para protegernos, etcetera, de manera que en funcion de nuestros intereses estableceremos un tipo u otro de relacion social con el otro semejante. Asi, parece claro que mientras el entorno social emerge del tipo, forma y contenido de las relaciones que establecemos con el otro (Simmel, en Zabludovsky y Sabido, 2014), el entorno cultural constituye el universo simbolico que las legitima.

Pensemos en que cuando nacemos lo hacemos en un entorno dado de antemano en tanto precede a nuestra propia existencia con independencia de los procesos biologicos que tienen lugar en nuestra vida, y a traves de los cuales construimos informacion por medio de los mecanismos de construccion de representaciones disposicionales (10) en nuestra mente (Damasio, 2015a, 2015b, 2016); tambien lo hacemos desde los procesos sociales y culturales en los que nos desenvolvemos. Desde las representaciones disposicionales, segun Damasio (2015a), vamos creando organicamente un sistema de representaciones sobre el mundo que nos informa internamente de los estados del cuerpo en relacion con nuestras experiencias a traves de el, experiencia que no esta de mas acotar, se configura a traves de la interaccion e interpretacion del organismo con su entorno en su propia relacion con el. Este sistema de representaciones se va actualizando de manera constante a lo largo de nuestra vida, gracias, principalmente, a la plasticidad del cerebro humano; y es ello lo que garantiza nuestra capacidad de aprendizaje, pues neuralmente ahi reside la capacidad de aprender, misma que es potenciada por el desarrollo de nuestro neocortex y del cual hablamos en el primer apartado.

Teniendo esto en cuenta podemos decir que los seres humanos no fraguamos relaciones sociales ni culturales de forma ajena o aislada a este sistema individual de representaciones disposicionales; cabe acotar que desde aqui se construye informacion sobre el mundo en relacion con nuestro cuerpo a partir de la experiencia que sostenemos con los diversos entornos en los que nos insertamos y desarrollamos como seres humanos. Este sistema de representaciones primigenio se transforma por si solo en funcion de las experiencias de vida que desarrollamos a lo largo y ancho de nuestra existencia en la medida en que crecemos y maduramos como seres vivos. No obstante, son las experiencias sociales y culturales a las que nos vemos sometidos indefectiblemente las que hacen que dicho sistema se adecue a experiencias mas complejas, fruto de la complejidad misma de las relaciones sociales de las que depende nuestra insercion en el mundo sociocultural. Y aunque pueda ser tentador caracterizar de determinismo este punto de vista (tal cual se hace mayormente en las ciencias sociales cada vez que se invoca a la biologia del sujeto en cualquier explicacion historica, social y/o cultural), lo cierto es que lo dicho mas bien evoca el caracter dinamico de estos procesos vinculado esencialmente a la capacidad de cerebro para moldearse constantemente en funcion de la relacion cuerpo-mente en escenarios siempre novedosos (Mercadillo, 2016). Es esta capacidad la que garantiza nuestra potente capacidad de adaptacion, gracias al pensamiento anticipatorio que es, esencialmente, el que configura nuestra relacion con lo desconocido, lo incierto, con el futuro u horizonte de posibilidad.

He aqui, desde esta explicacion neurobiologica, que puede afirmarse el potencial creativo y transformador del pensamiento humano, y es ello tambien lo que sirve de base para conjurar la naturaleza de la realidad social y cultural como algo "dado", es decir, como un hecho. Lo que solemos llamar hecho social apela a la manera en que se estabilizan ciertas formas de socializacion, y esta estabilidad es imposible de ser pensada fuera de las relaciones de poder y de la legitimidad simbolica en la que estas se asientan. La estabilidad en las relaciones sociales remeda la existencia de un orden de cosas en el ambito de lo social-cultural. Pero este orden de cosas es potencialmente transformable a partir de la transformacion de las relaciones sociales y los significados socio-culturales sobre las que se legitiman y reproducen. Esta transformacion es susceptible de tener lugar cuando se desequilibra la correlacion de fuerzas entre los individuos y/o grupos sociales, y este desequilibrio ocurre eventualmente cuando el orden de las relaciones sociales se deslegitima (o no logra hacerlo) culturalmente en tanto ha perdido correspondencia con lo que sucede en la realidad social.

Desde esta perspectiva, se evidencia que las culturas configuran sistemas de representaciones legitimamente compartidas por sus miembros, en tanto resultado de una manera particular de sentir, pensar, actuar y vivir la realidad o entorno donde estos individuos y grupos, comunidades y sociedades se desarrollan. Todas las culturas reproducen asi su caracter ideologico, enfatizando con ello su naturaleza cognitiva, representacional, interpretativa; pero solo unas cuantas--y a menudo, una de ellas--se convierten en referente para todas las demas. A ello le llamamos cultura hegemonica cuya explicacion historica parte de entender las condiciones estructurales y simbolicas en las que ocurre la correlacion de fuerzas entre individuos y/o grupos sociales en la arena social que, en esencia, no es otra cosa que una lucha por la reproduccion del poder simbolico en tanto este garantiza legitimidad a un orden social determinado; esto es: al tipo, forma y contenido de las relaciones sociales que emergen de las formas de socializacion entre individuos y/o grupos sociales en constante interaccion, tanto en el ambito publico como en el privado. (11)

No resulta ocioso senalar al respecto que la lucha social por el poder--con independencia de que busque alcanzar posiciones estructurales desde donde este puede ejercerse--, es fundamentalmente una lucha por el poder simbolico (Bourdieu, 2010). Como se ha demostrado a traves de la historia, las posiciones sociales por si mismas no pueden perdurar en el tiempo si no construyen una base simbolica que les de sentido y legitimidad. Eso es la cultura como sistema de sistemas de representacion, y a partir de la eficacia de los mecanismos que desde ella emergen para conservar y reproducir el orden social, podra asegurarse su estabilidad como sistema hegemonico. Un sistema de representacion cultural que se estabiliza en el tiempo tiende a configurarse autonomamente; y con la ayuda del lenguaje social, ademas, tiende a ontologizar la realidad misma (Searle, 1997). La realidad sociocultural encuentra asi una forma eficaz de perpetuarse y dominar el universo de representaciones individuales y/o colectivas que garantizan un orden social determinado. (12)

Precisamente, las condiciones socio-historicas del presente se han visto afectadas por el cuestionamiento postmoderno a los ideales de la Modernidad, y esta afectacion ronda ya practicamente todos los ambitos de la vida humana: la ciencia, la pedagogia, la religion, la economia, el consumo, teniendo impacto a su vez en la configuracion de las identidades y relaciones colectivas, la participacion politica, la narrativa garantista en torno a los derechos humanos y los derechos ampliados del sujeto humano y no humano, las relaciones de genero, entre otras. En ese sentido, podemos decir que existe un movimiento natural que vincula a las relaciones sociales con la cultura, y viceversa. Sociedad y cultura conforman asi un binomio unitario, imposible de ser explicado el uno sin el otro, y ambos--en su conjunto--vinculados tambien a la biologia e historicidad del sujeto que en ellas participa. Hoy en dia asistimos a la desconexion circunstancial entre sociedad y cultura, quiza por eso, como bien sugiere Mishra (2017), nos adentramos con tanto fervor en la edad de la ira. Soportada en esta idea, a continuacion incorporamos una reflexion en torno a la situacion de violencia real y simbolica que factura el presentismo en nuestras sociedades contemporaneas a partir del planteamiento de una hipotesis que heuristicamente sirve para pensar a la cultura como un mecanismo funcional, de caracter autorreflexivo, para la sobrevivencia biologica de la especie humana.

La cultura como conciencia autorreflexiva

de la humanidad

En su libro La objetividad, un argumento para obligar, Humberto Maturana (2015), discierne sobre el caracter proposicional de la realidad, el cual se gesta--segun su opinion--desde la imbricacion entre emocionalidad y racionalidad que se da en todos los procesos cognitivos. La idea que hemos venido desarrollando sobre el origen biologico de la cultura se articula vehementemente con la tesis del biologo chileno, y desde esta perspectiva, se asume que la realidad, donde anida la cultura,--aun existiendo con independencia de nuestra voluntad y consciencia--es esencialmente construida a partir de nuestra percepcion y nombrada/significada como tal en tanto parte insoslayable de la praxis de vida de los seres humanos. Ello indica, tal y como lo senalara Peirce (1987), que no se accede a la realidad de manera directa, sino a traves del pensamiento, es decir, a traves de las formas mentales de representacion e integracion de la informacion que construimos los seres humanos en nuestra cotidiana, constante e inevitable desde la experiencia de vida y social.

Asi entendida, y fuera de toda impronta constructivista, la tesis de Maturana apunta a la construccion colectiva de la realidad en la praxis del vivir, es decir, en la experiencia de la interaccion social; y en dicha praxis el lenguaje social juega un papel fundamental porque a traves de el se nombra, ontologizando, la realidad en cuestion. Esta ontologizacion tiende a soslayar el hecho de que el lenguaje es en si mismo, como la cultura y la sociedad, una invencion humana, fruto de una larga y tortuosa evolucion historica y biologica de los seres humanos a traves de miles de millones de anos de existencia. El lenguaje, que opera estableciendo un sistema de diferencias en torno a la realidad, es lo que nos permite aprehenderla intelectivamente.

Esta aprehension intelectiva constituye la base para el aprendizaje cultural y eventualmente tambien para su reproduccion. Las palabras, como los conceptos--tal y como bien senala Koselleck (2004)--tienen historia y la llevan consigo a cuestas. Sin embargo, esta historicidad se refleja mas bien en su contenido; de ahi que el contenido historico de la cultura entendida como sistema jerarquico de significados (Romeu, 2018) no pueda mas que estar supeditado a las condiciones estructurales y de percepcion en las que se activa y opera. Despojar entonces a la cultura de su contenido historico, sugiere la idea de su permanencia como mecanismo funcional a la sobrevivencia biologica de los seres humanos; y por el contrario, apelar a el la situa precisamente como mecanismo funcional para la sobrevivencia social y cultural de individuos y grupos sociales en funcion de las relaciones historicas de dominacion que perpetuan unos en detrimento de otros. De esta manera, es facil colegir que el contenido historico de una cultura puede fetichizarse por la via de la estabilizacion de una correlacion de fuerzas especificas entre los individuos y grupos en el ambito social.

Vista desde esta perspectiva, la cultura encarna la posibilidad de autoconciencia y autorreflexion humana, capacidades humanas por medio de las cuales--bajo determinadas condiciones socio-historicas e historico--simbolicas, presentes siempre e inevitablemente en las relaciones que establecen individuos y grupos sociales con otros--trasciende y se autonomiza, en tanto la cultura emerge de lo social. (13) Por ello, la cultura puede plantearse como un mecanismo de sobrevivencia y adaptacion que se erige como concrecion del impulso simbolico inherente a la biologia humana a traves de la capacidad autorreflexiva y autoconsciente de los seres humanos dada por el desarrollo evolutivo del neocortex. Pero pensar la cultura desde estos presupuestos implica asignar una impronta simbolica a la naturaleza biologica de los seres humanos, lo que permite especular sobre su funcion en los procesos de adaptacion y sobrevivencia desde donde se configuran socialmente--a su amparo--las relaciones de poder. A fin de cuentas, por medio de las relaciones sociales, los individuos y grupos buscan garantizar recursos para su sobrevivencia; y en ello, la lucha por el poder simbolico--tal y como hemos senalado antes--no resulta menor. Quien resulte vencedor en esta lucha tendra asegurado el poder simbolico necesario para configurar la legitimidad del orden social que defiende, por lo que podemos decir que el contenido historico de las significaciones socioculturales se halla estrechamente vinculado con lo anterior.

Lo antes expuesto sugiere que el contenido historico dominante en una cultura es el resultado de la correlacion de fuerzas de los individuos y grupos vencedores en la contienda social. Si estos detentan una posicion civilizatoria los contenidos permitiran garantizar a su vez un orden social civilizatorio, y si no, asistiremos a la feria de la dominacion y la desigualdad, de las posiciones de fuerza, del sometimiento y la exclusion, la explotacion, la esclavizacion y hasta la muerte simbolica y tambien real, fisica, de los individuos y grupos sociales que resulten vencidos, tal y como historicamente ha ocurrido.

Si como Jonas (2017) senala, el imperativo de la materia viva es sobrevivir, estamos condenados organicamente a ello y mas vale que lo tengamos claro. Pero segun Damasio (2015a) este imperativo se funda en el mecanismo de bienestar funcional antes descrito que abona a la idea de que vivimos y sobrevivimos a partir de entender que el placer, en tanto sensacion que garantiza la emergencia de una representacion disposicional agradable y positiva, asegura el funcionamiento del sistema de recompensas necesario para funcionar plenamente como materia viva.

Es esto lo que permite sostener que la cultura, entendida desde esta logica neurobiologica, se explica, junto a otros, como un mecanismo mas para la sobrevivencia humana, y en ese sentido, su papel en el devenir y desarrollo de nuestra especie no puede mas que comprenderse desde una posicion etico-civilizatoria (14) donde lo placentero sensorialmente equivale a lo bueno eticamente. Asi, tanto lo placentero como lo bueno resultan significaciones que apuntan en la misma direccion, solo que mientras el placer se resume desde el bienestar organico individual, lo bueno se construye simbolicamente a partir de ello y en igual sentido, colectivamente, desde la cultura.

Resumiendo lo anterior podemos decir que el fundamento biologico del sentido etico de la cultura puede ser explicado, en principio, desde dos ejes de analisis claramente diferenciados, pero interrelacionados entre si. El eje placer-dolor, desde donde es posible plantear al placer como sustrato del impulso por la vida; y el eje cooperacion-conflicto en las relaciones sociales y las relaciones tambien del individuo con su entorno en general, a partir del cual puede pensarse a la cultura como una funcion adaptativa a la complejidad del ambiente social, desde donde ademas se articula la accion humana en su doble condicion de individuo (conflicto)-especie (cooperacion).

Ambas perspectivas de analisis posibilitan plantear a la cultura como mecanismo civilizatorio, es decir, tendiente a la conservacion de los individuos y la especie misma a traves de sus formas de relacion cooperativas que, como senala Maturana (2015) son claramente--mas no unicamente--especificas de la especie humana.

Por ello, aunque ciertamente los seres humanos somos animales, hay que considerar que la presencia del neocortex nos hace animales con capacidad de autoconciencia y autorreflexividad. Esto es: no solo podemos pensar (capacidad que compartimos--aunque en distintos grados--con el resto, al menos, de los mamiferos superiores), sino que podemos pensar nuestros actos y nuestros pensamientos, pensarnos a nosotros mismos y, sobre todo, pensar y pensarnos a futuro. Esto ultimo, que se le debe fundamentalmente a la capacidad humana de gestar autoconciencia y pensamiento anticipatorio, es concretamente lo que posibilita postular a su vez el papel de la cultura--entendida como aqui se ha hecho, desde su sustrato biologico--a partir de la relacion entre lo bueno y lo placentero que, en esencia, es lo que subyace al importante binomio cooperacion-placer. En terminos generales podemos afirmar que la bisagra que articula a lo placentero con lo bueno y viceversa, es precisamente la cooperacion. Ello esta presente, por ejemplo, en el concepto de sociabilidad pura de Simmel; pero tambien lo podemos encontrar en la filosofia alrededor de la idea del "buen vivir" y todo el planteamiento etico-civilizatorio que la anima. En ese sentido, cooperacion y solidaridad--fenomenos de la vida que segun Maturana fueron esencialmente relevantes para nuestra evolucion como especie--, constituyen los pilares eticos de toda cultura, en tanto en ellos se afirma la cohesion social imprescindible para gestionar la vida individual de seres sociales que, como nosotros, dependemos del otro para sobrevivir.

Para Maturana (2015), la consensualidad es uno de los rasgos fundamentales de la especie humana, y este se caracteriza precisamente por relaciones de cooperacion-placer, que son las que se corresponden en esencia con la sociabilidad pura en Simmel. La consensualidad, segun el biologo chileno se halla inscrita al interior de un comportamiento cooperativo que se funda no solo en nuestra naturaleza como seres sociales y gregarios, sino a traves de los niveles de afiliacion y apego que promueve, y que culturalmente hemos nombrado a traves de valores como el amor, la solidaridad, el bienestar, la justicia, la equidad, entre otros.

Por ello, teniendo en cuenta el desarrollo de la con-sensualidad (15) como factor insoslayablemente presente en todas las relaciones humanas (Maturana, 2015), la cultura--tenida historica y evolutivamente por periodos de mayor/menor colaboracion y conflicto entre los seres humanos, y entre estos y otras especies, o bien la naturaleza misma--, acusa su caracter funcional a la sobrevivencia de la especie en la medida en que desde el punto de vista historico la preserve culturalmente (haciendo enfasis en la colaboracion) en terminos del bienestar funcional del que habla Damasio (enfasis en el placer). Es por ello que la articulacion placer-colaboracion se halla en el origen mismo de la horda humana, y aunque como ya hemos senalado, esto no es un rasgo tipicamente humano, sino que lo compartimos con buena parte de los animales sociales y de forma bastante concreta con los mamiferos superiores, es de resaltar que nuestra especie ha evolucionado y sobrevivido gracias a la emergencia de la cooperacion. (16)

Sin embargo, es imposible negar que dicha consensualidad se ve normalmente socavada por el impulso individual de la vida que tiende por ello al conflicto en tanto a partir de el cada organismo busca obtener recursos para su propia vivencia en el aqui y el ahora del tiempo de vida que consume. En ese sentido, la forma cultural en que esto se refleja es el egoismo, y a diferencia de las relaciones solidarias signadas por el afecto propio de la consensualidad, en el egoismo, el conflicto emerge via el individualismo a traves de las relaciones de poder.

De esta manera, es facil observar la tension constitutiva de las relaciones humanas, tanto en el mundo social como en el cultural, organizada conceptualmente bajo el binomio cooperacion-conflicto que articula a su vez un binomio biologico natural: placer-dolor, respectivamente, y a su vez socioculturalmente el que aqui nos reune en su esencia etica: lo bueno y lo malo.

No obstante, lo anterior no significa que todo lo bueno sea entendido como cooperativo ni viceversa, ni que todo placer sentido conlleve una impronta positiva. Placer y cooperacion deben ser entendidos al interior del contexto en que tiene lugar, al igual que la dimension simbolica que de ello emerge. Es ahi, en esa encrucijada de practicas consensuales desde donde, a nuestro modo de ver, la etica como imperativo simbolico de la sobrevivencia, debe alzarse en toda su complejidad y magnitud.

Teniendo en cuenta lo anterior podemos afirmar que la tension conflicto-cooperacion, o bien individuo-especie es constitutiva de la vida misma, y en la medida que va formando parte de las experiencia individuales y sociales de los seres humanos se va facturando simbolicamente tambien, pues nuestras capacidades organicas y mentales clave para que este proceso tenga lugar (autoconciencia, autorreflexion, memoria, pensamiento anticipatorio, imaginacion, creatividad y lenguaje articulado) fungen como base biologica y neurobiologica para explicar la manera en que construimos informacion a partir de interpretar las senales del entorno para poder sobrevivir y adaptarnos en el. En ese sentido, consideramos a la cultura consecuencia directa de estas capacidades organicas y mentales, que funciona concretamente como producto colectivo de nuestra consciencia en aras de la potencialidad simbolica de las practicas consensuales distintivas de nuestra especie a traves de las cuales tendemos a conservarla.

Por ello, consideramos que la cultura emerge de la necesidad de regular las relaciones sociales en aras de garantizar la consensualidad necesaria que nos permita sobrevivir como especie, configurando una instancia simbolica colectiva de representacion del mundo y del otro que finca su funcionalidad precisamente en la gestion colectiva de la vida, es decir, en la sociedad. A traves de la cultura es posible compartir referentes y significados que tiendan a asegurar los mecanismos de afiliacion y apego necesarios para la cooperacion, mismas que apuntan al sostenimiento de relaciones solidarias y placenteras necesarias para la conservacion de la especie. Asi, el sustrato biologico de la cultura logra configurarse desde la articulacion placer-consensualidad-bien comun-conservacion de la especie, aunque la tension que ello establece con la dimension individual de la vida (donde cada organismo lucha por conseguir los recursos necesarios para su propia sobrevivencia, haciendo aparecer asi el conflicto intrinseco, propio, de esa lucha) la cultura misma debe hacer de ese imperativo etico natural uno normativo dada la dimension historica y social desde la que se configura continuamente y que ya vimos en el apartado anterior que en tanto atravesada por las relaciones de poder, puede perder--y de hecho, lo ha hecho, lo hace--el rumbo etico natural que su origen biologico le provee.

Es desde el punto de vista socio-historico que la cultura debe instituirse como un ente normativo etico civilizatorio garante de la consensualidad, sin que esto se entienda como un intento de estatizarla. Mas bien la propuesta que aqui hacemos tiende a concebir a la cultura como una forma etica natural que fundada biologica y neurobiologicamente, contribuye a la adaptacion de los individuos humanos a entornos sociales cada vez mas complejos donde debido a esa misma complejidad la tension individuo-especie o conflicto-cooperacion tiende a agudizarse.

Preservar la vida humana como imperativo vital del individuo-especie revela la necesidad de configurar contenidos historicos civilizatorios, es decir, contenidos que apelen a la tan llevada y traida idea del "buen vivir" que, en este contexto historico, se halla ademas estrechamente vinculada a la presencia y reconocimiento de la diversidad no solo humana, sino tambien natural. Ello impone nuevos retos historicos para su gestion desde el punto de vista social, politico y cultural. Y es aqui donde resulta plausible cimentar la relacion entre biologia y cultura bajo el imperativo de la diferencia.

La historia, en su devenir siempre siendo, constituye la materializacion del azar, o mas bien la materializacion del tipo de relaciones sociales que emergen y desaparecen continuamente por doquier gracias a las contingencias propias de la vida. En ese sentido, la historia, tanto como la cultura y la sociedad, se hace cada dia; aunque--como ya se ha dicho--estas formas contingentes pueden volverse estables y autonomizarse por medio de un proceso de fetichizacion que nos atrapa en y con nuestras propias redes. Pensar la cultura como impulso biologico de tipo simbolico implica asumir a esta como un sistema ideologico de raiz biologica que modela la vida social y contribuye a centrar el sentido etico de la misma en aras de la consensualidad y con ello la conservacion de la especie. Ello, como afirma de Sousa Santos (2010), no puede mas que trazarse desde una perspectiva civilizatoria y la realidad contemporanea la exige a gritos, asi como la necesidad y responsabilidad de asumir el reto conceptual que implica dotar de nuevos contenidos historicos a la cultura del presente.

Conclusiones

Tal y como aqui se ha expuesto, entender la cultura desde el punto de vista civilizatorio, no es meramente una cuestion historica. Ante todo se trata de comprender que cobra sentido desde el entendimiento de su sustrato biologico y su funcion en la sobrevivencia de la especie humana. Esta sobrevivencia no solo esta amenazada a traves de la ola de violencia que hoy envuelve al mundo, matandonos los unos a los otros al estilo mas barbaro y primitivo, sino que tambien alude a la crisis medioambiental que es la crisis del entorno natural en que habitamos. Esto, que no es mas que una forma de expresar el sentido que damos a nuestras experiencias vitales, exige una comprension cientifica mayor (lo que pasa por el ejercicio inter y trandisciplinar de la ciencia) para entender que dicha expresion resulta de la manera en que nos relacionamos experiencialmente (e interpretamos esa experiencia a traves de la construccion de significados a partir de ella) con la naturaleza y el otro semejante.

Es de esta experiencia con el mundo, el otro y nuestro si mismo de donde extraemos la materia prima para relacionarnos social y culturalmente. La vida humana esta plagada de acontecimientos que si bien pueden hacernos pensar en individualismos, sometimientos y exclusiones, tambien muestra continuidad con valores culturales de todos los tiempos que sostienen, aun hoy en dia, la garantia de la consensualidad. Asi podemos resumir historica y contemporaneamente a la democracia, pero tambien hay registro de esta continuidad en el alto valor que otorgamos a la amistad, el respeto, la justicia, la equidad, la familia, la solidaridad, el compromiso, la responsabilidad.

Como se puede ver, se privilegia una etica de las relaciones sociales que la cultura debio condensar en sus origenes. Desde esta perspectiva, el fundamento etico de la cultura constituyo en aquellos tiempos, y de alguna manera tambien en los de ahora, un esfuerzo por dotar de contenido civilizatorio nuestras propias relaciones sociales (esfuerzo que debemos dejar bien claro no resulta de la voluntad individual, sino mas bien de la voluntad colectiva consciente) debido a la creciente complejidad de las relaciones sociales y el consecuente incremento del conflicto en sociedades complejas. Estas son cada vez mas grandes y por lo tanto, donde cada vez se hace mas dificil la procuracion de los recursos necesarios para gestionar la vida individual y colectiva, llevando esto al conflicto, al individualismo, la falta de solidaridad y la falta de cooperacion.

Esa es la razon por la que dotar siempre de contenidos historicos actualizados a la forma cultural (que en su funcion adaptativa promueve la conservacion de la especie y en terminos socio-historicos habilita una instancia simbolica para legitimar dicha conservacion a traves de representaciones colectivas que logren ofrecer un piso simbolico a las necesarias practicas de consensualidad que son las que se hallan en la base de los mecanismos y procesos de cohesion social) resulta un imperativo etico-normativo de indole politica, en el sentido amplio de la politica como instrumento de organizacion y regulacion de la vida social.

Es necesario que quienes ejercen el poder conozcan este imperativo para comprender que la desigualdad y las relaciones de dominacion no conducen a largo plazo a la garantia de nuestra sobrevivencia como especie, pues esta "ganancia" se acota mas bien a la cuasi azarosa estabilidad de las circunstancias socio-historicas; y por parte de quienes son sometidos por el poder para exigir, mediante la participacion, la transformacion de las condiciones de vida. Esto, como puede apreciarse, articula de manera fehaciente a la cultura con la politica, (17) y de manera mas historica, en lo dandose, lo social con lo cultural y lo politico. Sin embargo, para que esta articulacion pueda nombrarse como civilizatoria, sus contenidos--como ya hemos advertido--deben regir la constitucion del sistema ideologico que configura toda cultura siempre y cuando estos se ajusten a cada circunstancia socio-historica, de lo contrario, corren el riesgo de separarse de la base social sobre la que se asienta y cobran sentido.

La consciencia de este esfuerzo etico pasa por entender que los contenidos historicos de la cultura en estas nuevas circunstancias no pueden no tener en cuenta que la diversidad es la norma de la vida natural, que las culturas son formaciones emergentes propias de nuestra capacidad consciente de adaptacion y sobrevivencia, que llevamos responsabilidad en la configuracion de los contenidos historicos que orientan nuestra vida en colectivo en pos de una pacifica autoorganizacion de las sociedades, y que de no entender lo anterior nos asomamos a la posibilidad de destruirnos real y simbolicamente tanto en terminos individuales como de especie. La vieja diatriba moderna entre igualdad y libertad tiene, a proposito de esto, una salida simbolica civilizatoria de nuevo tipo. Si la cultura no puede servir de marco autorreflexivo para plantear estos retos, historica y evolutivamente estaremos condenados muy probablemente a nuestra desaparicion.

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Recibido: 10 de septiembre de 2018

Aprobado: 15 de febrero de 2019

Vivian Romeu Aldaya La Habana, Cuba, 1970. Doctora en Comunicacion por la Universidad de La Habana. Actualmente es profesora-investigadora de la Universidad Iberoamericana y directora de la Revista Iberoamericana de Comunicacion. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel II; de la Red Internacional de Investigadores sobre la Frontera (RIIF); de la Asociacion Mexicana de Investigadores en Comunicacion (AMIC); de la Asociacion Latinoamericana de Estudios sobre el Discurso (ALED); del Programa de Estudios Semioticos (PES-UACM). Areas de investigacion: epistemologia de la comunicacion, comunicacion y evolucion, emociones, arte y estetica, comunicacion intercultural, representaciones sociales, semiotica y analisis del discurso. Ha publicado libros y articulos academicos en revistas nacionales e internacionales. ORCID: 0002-7020-0644; vromeu.romeu@gmail.com

(1.) Entendemos la fetichizacion en terminos marxistas, como mecanismos historico-institucionales de formalizacion simbolica de la realidad por medio de los cuales algo deviene simbolicamente relevante a partir del vaciamiento de los contenidos desde los que surge en la circunstancia historico-sociales de la que emerge. Este vaciamiento da paso a los procesos de autonomizacion de la realidad, a partir de la cual esta se concreta en formas simbolicas que sirven de referencia a nuestros propios actos y pensamientos. En el caso de Marx el fetiche capitalista es el dinero; pero podemos extender su logica cuando hablamos por ejemplo del fetiche de la democracia, tal y como hiciera Franz Hinkelammert en Critica a la razon utopica, 2002.

(2.) Hemos recurrido a este termino de nuestra invencion en aras de hacer una separacion entre moralizacion y moralidad. La moralizacion se refiere a la forma en que se regula el bien y el mal por parte de los grupos sociales hegemonicos desde el devenir de los procesos culturales en coordenadas socio-historicas concretas. La moralidad, en cambio, regula las relaciones entre el bien y el mal a partir de entenderse estas como mecanismos para la sobrevivencia. Es el ultimo lugar donde cobra sentido la reflexion que aqui se expone.

(3.) El legado weberiano fue retomado por Bourdieu (2007) para el desarrollo de su propia teoria sociologica que resulto en un notable esfuerzo por reunir las dos grandes corrientes fundadoras de la sociologia--positivismo y antipositivismo--en una teoria de la accion social que imbricaba tanto el aspecto socioeconomico como el cultural en su comprension de la sociedad. El sociologo frances sentaba asi las bases para explicar el funcionamiento de la sociedad y la accion de los actores sociales en ello. Sin embargo, como esperamos demostrar en este trabajo, a la teoria de Bourdieu (que compartimos) le falta piso y techo: el piso del individuo, de la subjetividad y la experiencia, y techo de la utopia en los terminos en que Ernest Bloch y Hugo Zemelman rescatan. Desde esta premisa en mente tratamos de esbozar el fundamento etico de la cultura a partir de una nocion de intersubjetividad sostenida desde el sustrato biologico de la interaccion social que es, en su base, al final de cuentas, interaccion entre individuos, entre subjetividades.

(4.) Aqui, por ejemplo, la diferencia con Durkheim es clara. Para Simmel la sociedad se define a traves de las relaciones sociales que resultan de la interaccion entre individuos, adquiriendo formas y contenidos especificos de socializacion. En cambio, Durkheim define a la sociedad mas alla de los individuos, como una estructura que modela y regula dichas relaciones. Por ello, la accion social en Simmel es concebida de una manera mas ductil y dinamica, mientras que en Durkheim refieren mas bien a algo mas acotado, en tanto las normas morales fundadas por la sociedad son para ese autor lo que explica el desarrollo de las relaciones sociales. En sintesis, Simmel incorpora al sujeto social como actor, como un agente con volicion y capaz de transformar su realidad, Durkheim, en cambio, entiende a los individuos mas bien como sujetos-sujetados al orden social desde el cual se sujetan y estructuran como tal. Para mayor informacion, consultar las obras de ambos autores, referidas en la bibliografia de este trabajo.

(5.) La biologia evolutiva se ocupa de develar los mecanismos que individuos y especies llevan a cabo en aras de garantizar su sobrevivencia y adaptacion (vease La estructura de la teoria de la evolucion, en: S. J. Gould, 2010). Parte de la teoria darwiniana de la evolucion y postula desde ella la forma en que evolucionamos como especie.

(6.) La neurobiologia es una ciencia bastante reciente que estudia los procesos de construccion mental de la consciencia y la subjetividad y el rol adaptativo y vital que estas juegan en la conservacion de la vida. Para mayor informacion se recomienda la consulta de las obras de Damasio, Mora y Manes, referidas en la bibliografia de este trabajo.

(7.) Simmel clasifica cinco tipos de relacion social: las de sociabilidad pura que apuntan a formas ludicas de socializacion que se imbrican en el placer mismo de la relacion sin mas fin que este; las de conflicto que expresa una relacion tensional entre los actores sociales; las de intercambio como relaciones sociales donde cada actor gana algo; la de subordinacion, donde un actor somete a otro por la fuerza; y las de supraordenacion donde la subordinacion esta acotada a una estructura de poder institucionalizada. Para mayor informacion se recomienda la obra de Simmel referida en la bibliografia de este trabajo, y para una reflexion entre los postulados de Simmel, la neurobiologia y la comunicacion, esta el texto de esta autora Sensibilidad y. sociabilidad en Simmel. Reflexiones desde la fenomenologia de la comunicacion (en prensa, en Estudios Sociologicos).

(8.) La biosemiotica es una rama de la biologia teorica que postula a los procesos semioticos o de interpretacion como procesos naturales. Para la biosemiotica, la semiosis es constitutiva de la vida en tanto el fundamento de esta se halla en los procesos semioticos, o sea, de interpretacion. Para mayor informacion se recomienda consultar la obra de Hoffmeyer, referida en la bibliografia de este trabajo.

(9.) La Nueva Ciencia Cognitiva se ocupa de entender los procesos de cognicion en los procesos de gestion de la vida biologica y sociocultural, especificamente en lo que respecta a la relacion entre percepcion-interpretacion-cognicion y el vinculo de estos procesos con la construccion de informacion, de conocimiento. Para una mayor informacion, se recomienda consultar la obra de Di Paolo, referida en la bibliografia de este trabajo, asi como la obra de Francisco Varela, Conocer, 2005 y la de Anthony Weber y Francisco Varela, Life after Kant: Natural Purposes and the Autopoietic Foundations of Biological Individuality, 2002.

(10.) En este concepto fundado por Damasio no debe entenderse la representacion como algo simbolico, sino mas bien como imagenes mentales, cambiantes y actualizables. Para mayor informacion se recomienda consultar la obra del autor, referida en la bibliografia de este trabajo.

(11.) Esta idea resulta especialmente deudora, en primer lugar, de la manera en que Bourdieu entiende a la cultura como un arbitrario; y en un segundo momento bebe tambien de la sociologia simmeliana, y del concepto de frente cultural propuesto por Jorge A. Gonzalez en Frentes culturales: para una interaccion dialogica de las culturas contemporaneas, 2001.

(12.) Paso con la Modernidad, centrada en las ideas de secularizacion, razon y progreso (Gonzalez, s/f) que constituyo el sistema hegemonico de representaciones para el mundo Occidental y Oriental--este ultimo, sobre todo, a partir de los procesos postcoloniales fruto de las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial (Mishra, 2017). Con el advenimiento del pensamiento postmoderno, estos ideales se han visto seriamente socavados y hoy en dia experimentamos la emergencia de un orden cultural distinto que choca, por falta de correspondencia, con el orden social imperante en las sociedades contemporaneas.

(13.) Este postulado no cancela la articulacion entre lo social y lo cultural, desde donde lo cultural incide en lo social tambien, configurandolo.

(14.) Facundo Gonzalez en charla privada, defiende la tesis de que la etica plantea una relacion necesaria para comprender la relacion individuo-especie. No podemos mas que coincidir con este planteamiento, y de alguna forma su espiritu se halla presente en la tesis que sostenemos sobre el sustrato biologico del fundamento etico de la cultura que aqui se desarrolla.

(15) La separacion de la palabra es parte del matiz conceptual que le imprime el propio Maturana.

(16.) Dos han sido los aspectos fundamentales en ello: la caza y la alimentacion carnivora, y el cuidado de las crias. Para una mayor informacion al respecto se recomienda consultar la obra de Richard Leakey y Roger Lewin, Nuestros origenes. Lo que nos hace humanos, 1994.

(17.) Este planteamiento tambien puede encontrarse en la obra filosofica de Martha Nussbaum, concretamente en El conocimiento del amor y La fragilidad del bien.
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Author:Aldaya, Vivian Romeu
Publication:Estudios sobre las Culturas Contemporaneas
Date:Jun 22, 2019
Words:11096
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