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Los concejos de Zamora y Benavente y su relacion con los conventos de la Orden de Predicadores durante los siglos XIII-XV.

The Councils of Zamora and Benavente and their Relationship with the Order of Preachers Convents during the 13th-15th Centuries

SUMARIO: 0 Introduccion. 1 La implicacion de los organos concejiles en el asentamiento de los conventos de la Orden de Predicadores en Zamora y Benavente. 2 Los conventos como espacios de reunion concejil. 3 El apoyo material de los concejos a los conventos. 4 Concejos, predicacion y educacion mendicante. 5 Conventos, concejos y fiscalidad. 6 Concejos y conventos. 7 Referencias bibliograficas.

0 INTRODUCCION *

Uno de los aspectos clave que definio la espiritualidad bajomedieval fue el desarrollo y la expansion de las ordenes mendicantes, fenomeno que se origino dentro de los contextos urbanos mediterraneos a principios del siglo XIII (1). Fueron la Orden de Frailes Menores y la Orden de Predicadores las dos ordenes mendicantes que mayor predicamento obtuvieron dentro de la sociedad europea bajomedieval. De esta manera, las villas y ciudades castellanas iniciaron un proceso de acogida de uno o varios conventos, cuya existencia pronto se convirtio en un elemento mas de la estampa urbana medieval. Estas comunidades conventuales, esencialmente urbanas (2), participaron y se insertaron dentro de los sistemas urbanos que se fueron fraguando a lo largo de los siglos medievales. Asi, los conventos de frailes y de monjas jugaron un papel bastante activo, tanto a nivel social como politico o economico, dentro del microcosmos urbano, papel que no siempre ha sido atendido por la historiografia espanola. Y es que no podemos olvidar que las ordenes mendicantes se constituyeron como los nuevos agentes de la espiritualidad bajomedieval (3), logro obtenido gracias al despliegue de toda una serie de medidas encaminadas a satisfacer las necesidades religiosas de los ambientes urbanos (4).

Partiendo de la idea de que los concejos castellanos son concebidos como organos de poder politico urbano, nuestro proposito a traves del presente trabajo sera analizar la actitud exhibida a nivel institucional por los concejos de Zamora y de Benavente, con respecto a los conventos pertenecientes a una de las dos ordenes mendicantes que se instalaron en dichos enclaves urbanos en epoca medieval. De esta manera, hemos decidido fijar como campo de observacion las relaciones que se trabaron entre la Orden de Predicadores, tanto en su vertiente masculina como femenina, y los organos institucionales concejiles de los dos nucleos urbanos mencionados. Esta relacion se hizo visible desde el mismo momento en el que los mendicantes se establecieron en Zamora y en Benavente, alla por el siglo XIII, y la misma se mantuvo a lo largo de toda la baja Edad Media, materializada de diferentes formas, como veremos a continuacion. Se trata de un enfoque que hasta el momento no ha sido muy atendido por los historiadores (5), pero que, sin embargo, puede ser util como via de analisis, desde otra perspectiva, de la simbiosis que se dio entre los conventos mendicantes y el mundo urbano.

Para afrontar este trabajo hemos recurrido a dos tipos de fuentes. En primer lugar nos hemos servido de la documentacion propia de los conventos de la Orden de Predicadores instalados en Zamora y Benavente, la cual se halla distribuida por diferentes archivos. Nuestro segundo tipo de fuente ha sido la documentacion emanada de los organos concejiles. Nos referimos a los Libros de Actas y Acuerdos del concejo y a la documentacion municipal de caracter economico. Los fondos municipales conservados son notablemente mas abundantes en el caso del concejo benaventano que en el del organo municipal zamorano. No obstante, la documentacion de este tipo que ha llegado hasta nuestros dias es bastante escasa, caracteristica que puede ser aplicada tambien para el conjunto de la documentacion conservada proveniente de los fondos municipales de la villa de Benavente. Con respecto a esta ultima, conocemos algunos Libros de Acuerdos fechados en el ano de 1434 y en ciertos anos contenidos en las dos ultimas decadas del siglo XV. Igualmente, tan solo han llegado hasta nuestros dias algunos de los Libros de Cuentas pertenecientes a los anos finales del siglo XV. En cuanto al concejo zamorano, solo conocemos los Libros de Acuerdos del concejo pertenecientes a los anos comprendidos entre 1500 y 1504 (6). De la misma manera, no contamos mas que con los libramientos procedentes de las Rentas y Bienes de Propios de los anos 1484 y 1485.

1 LA IMPLICACION DE LOS ORGANOS CONCEJILES EN EL ASENTAMIENTO DE LOS CONVENTOS DE LA ORDEN DE PREDICADORES EN ZAMORA Y BENAVENTE

La instalacion de los conventos de la Orden de Predicadores en los nucleos urbanos de Zamora y Benavente fue llevada a cabo a lo largo del siglo XIII y a finales de los siglos XIV y XV. Se elevaron un total de cinco complejos conventuales, esto es, dos conventos masculinos y tres femeninos. Como veremos, la intervencion de los concejos en los procesos fundacionales de los conventos que se asentaron en Zamora y Benavente puede ser observada sobre todo en el caso de las comunidades masculinas.

Creemos que los frailes pudieron llegar a la ciudad de Zamora de la mano de fray Suero, el primero de los priores provinciales que rigieron la Provincia de Espana de la Orden de Predicadores (7). Este hecho acaeceria durante los anos iniciales de la decada de los 20 del siglo XIII, posiblemente a finales de 1221 o principios de 1222 (8). A su llegada, los frailes procuraron obtener el consentimiento del obispo de la diocesis de Zamora para poder llevar a cabo sus predicaciones dentro de los territorios comprendidos por la misma, tal y como disponian las Constituciones de la Orden de 1220 (9). Suero Gomez, junto con otros hermanos de la Orden, se comprometio a obedecer al obispo de Zamora, Martin II, mientras permaneciera en su diocesis. Esta promesa englobaba todos aquellos aspectos que no fueran contrarios a la Orden. Asi, en primer lugar, ofrecia la garantia de no recibir diezmos ni primicias, ya que esta posibilidad no estaba permitida, segun sus propias Constituciones. Ademas, los frailes se obligaban a no predicar sin permiso del obispo y solo podrian ofrecer sepultura y confesion a sus propios hermanos. El obispo tambien se aseguraba de que, si algun otro prior arribara posteriormente a la ciudad de Zamora acompanado de sus hermanos, deberia cumplir estas prescripciones, ya que en caso de no ser asi, no seria recibido ni por el concilium (10) ni por el mismo. En efecto, el compromiso de los frailes con el obispo de Zamora (11) se hacia en presencia del concilium local, institucion que se convertia en la principal salvaguarda de los derechos defendidos por el obispo (12). Los frailes eran acogidos en la ciudad, siempre y cuando cumplieran con estas disposiciones, y el concilium, esto es, el concejo, era testigo de la obediencia prestada por fray Suero al obispo. De esta manera, podemos reconocer una actitud positiva por parte del concejo con respecto a la instalacion de los frailes en la ciudad, aunque las condiciones impuestas por el obispo se convertian en un requisito indispensable que debian cumplir los frailes, y que a su vez era sostenido por el concilium zamorano.

La fundacion del convento de Santo Domingo en la villa de Benavente se produjo en la decada de los setenta del siglo XIII. La primera noticia de la que disponemos sobre la intencion de fundar un convento masculino de la Orden de Predicadores en Benavente es una carta escrita por el concejo de la villa a fray Munio, vicario de los predicadores del reino de Leon, fechada en diciembre de 1276. En dicho escrito se especificaba que el concejo de Benavente solicitaba que se creara una casa de la Orden de Predicadores en la villa, lo cual se hacia a ruego del infante don Sancho (13).

Sabemos por las adquisiciones que llevo a cabo la comunidad, con el fin de edificar su morada, que en las inmediaciones de los solares que pasaron a manos de los frailes se localizaba el castillo del concejo (14), de cuya funcion dentro de la villa apenas se sabe nada, aunque, a tenor de su denominacion, pudo desempenar, al menos durante algun tiempo, un papel clave dentro de la vida concejil. No se tiene constancia de cuando entro en desuso este castillo (15), aunque en 1397 se le identificaba como castillo viejo en un documento incluido en el libro Becerro del monasterio de Santa Clara de la villa. En cualquier caso, no se trataba del mismo castillo que posteriormente seria utilizado por los Pimentel, cuando fue constituido el condado de Benavente (16).

Teniendo en cuenta que el concejo de la villa fue uno de los principales responsables de que los frailes acudieran a Benavente, debemos pensar en una cesion por parte del poder municipal de alguna dependencia anexa o proxima al castillo del concejo para que los predicadores se instalaran provisionalmente, mientras se disponia todo lo necesario para la edificacion del monasterio (17) 18. Esta idea se ve reforzada por un documento fechado en 1279 en el que el infante don Sancho se dirigia al concejo en los siguientes terminos: Sabades commo por mio ruego et por mio mandado diestes a los frayres Predicadores casa y en vuestro lugar, et ellos, segun los sus privillegios, pues que los vos lamastes tomaronla (18). Posteriormente, las operaciones realizadas por los frailes con el fin de facilitar la construccion del edificio conventual tuvieron como objetivo la apropiacion de diferentes casas y corrales situados en las inmediaciones del castillo, como ya hemos senalado.

La posicion escogida por los frailes de Santo Domingo para fijar su casa ocupaba un lugar central en el conjunto de la villa, y todo parece indicar que esta ubicacion en el corazon de la misma fue facilitada por el concejo benaventano, junto al castillo del concejo. De esta manera, se observa una voluntad por parte de los dominicos, propiciada por el propio poder municipal, de ubicarse en un lugar simbolicamente conectado con el poder concejil (19).

No obstante, seria posible intuir, a partir de los documentos otorgados por don Sancho a los frailes en 1277 (20) y en 1279, la existencia de ciertas dificultades que entorpecerian los primeros pasos dados por los dominicos en la villa. La temprana proteccion ofrecida por don Sancho y la apelacion de los frailes al infante, realizada con el fin de obtener el soporte necesario para poder adquirir las propiedades oportunas para elevar su monasterio, asi parecen sugerirlo (21). De hecho, el documento emitido por don Sancho en 1279 fue incluido en una venta realizada en 1282, mediante la cual los frailes pretendian adquirir una pedrera, hecho que puede estarnos indicando la presencia de ciertas dificultades (22). La inicial instalacion de los frailes junto al castillo del concejo y, por consiguiente, su necesidad de adquirir solares proximos para construir su monasterio pudo acarrearles ciertos problemas con los propietarios de la zona.

2 Los CONVENTOS COMO ESPACIOS DE REUNION CONCEJIL

Con respecto a la eleccion de los conventos mendicantes como espacios para la celebracion de reuniones concejiles, debemos advertir de que dicha tendencia ha sido documentada de manera mas acusada en el caso del convento dominico masculino de Benavente (23), circunstancia que denota que la conexion entre este convento y el organo municipal de la villa se fue intensificando con el paso de los anos.

Esta propension ha sido reconocida al menos desde el ano 1347, fecha a partir de la cual comenzamos a tener constancia de que el interior del convento fue utilizado por el organo municipal de gobierno como espacio de reunion. Dicha realidad ha sido documentada tambien para los anos 1374 y 1375 (24).

Esta situacion debio de perpetuarse en el tiempo, ya que en 1397, con motivo de la concesion por parte del concejo de un terreno a los frailes para la construccion de una casa junto a su convento, de la cual precisaban los dominicos, el concejo mencionaba los favores prestados por la comunidad conventual de esta manera:
   E por quanto en el dicho monesterio nos fazemos muchos enojos, asy
   en fazer consestorios commo en otros juntamientos que y fazemos
   quando es necesario, asy nos el dicho concejo commo los alcalldes e
   rregidores del. E por que los frayres que ora y son, commo los que
   fueron de aqui adelante, sienple sean tenudos de rrogar a dios por
   la vida e salut de nuestro sennor el rrey, e de nuestra sennora la
   rreyna, e por prod e bien de nos el dicho concejo, e por les fazer
   ayuda e bien damosle el dicho lugar en que fagan la dicha casa
   (25).


Asi, parece que el recinto conventual serviria al concejo como espacio de reunion con cierta asiduidad, favor que fue adecuadamente premiado por el poder municipal con la concesion del terreno solicitado por los frailes para llevar a cabo la edificacion de la citada casa. A traves de esta medida se aprecia la predisposicion del organo municipal para permitir la expansion del espacio conventual a costa de las propiedades municipales. No obstante, este se reservaba el derecho de recuperar los bienes cedidos en caso de que fuera necesario reconstruir la cerca vieja, junto a la cual se localizaba el convento dominico y el terreno que le era entregado por el concejo (26).

Como se puede apreciar a traves de las razones aducidas por el concejo para satisfacer la peticion de los frailes, el organo municipal con esta medida tambien premiaba la funcion orante desempenada por los religiosos por el bien de la monarquia y de la comunidad urbana.

Sin embargo, parece que a los vecinos de la colacion de Santibanez, en la cual se localizaba el monasterio, no les parecia buena idea que los frailes construyeran alli dicha casa, ya que, segun ellos, a traves de las ventanas los frailes tendrian la oportunidad de espiar las actividades desarrolladas por los mismos. Observamos como la oposicion a esta medida concejil fue ofrecida por la comunidad de vecinos que residia en la citada colacion. Finalmente, el concejo permitio a los predicadores la consecucion del proyecto, a condicion de que estos abrieran las ventanas en el techo de la casa, con el fin de que la vigilancia de los frailes fuera entorpecida. Consideramos que la protesta vecinal en contra de la capacidad de los frailes para abrir ventanas en la nueva casa puede encuadrarse en un contexto mas amplio de control por parte de los dominicos de las actividades y del comportamiento desarrollado por la poblacion benaventana. Tendencia, por otra parte, acorde con la esencia predicadora de los frailes dominicos.

A traves del Libro de Actas de acuerdos concejiles, conservado para el ano de 1434, sabemos que el concejo se reunio dentro del convento practicamente a lo largo de todo el ano, salvo en alguna ocasion en la que los ayuntamientos se desarrollaron en la iglesia de San Nicolas (27). De nuevo, en los anos 1486, 1489 y 1490 volvemos a tener noticias sobre la utilizacion del monasterio de Santo Domingo como espacio de reunion por el concejo (28). Durante estos anos, en algunas ocasiones, la celebracion de las asambleas concejiles transcurrio en el interior de la capilla de Pedro Coco (29), regidor y alcalde de la fortaleza de Benavente (30), o en la del contador y regidor Alonso Martinez (31), ambas ubicadas dentro del monasterio de Santo Domingo. Tanto Pedro Coco como Alonso Martinez formaban parte del conjunto de servidores que administraban el aparato condal al servicio de los titulares del condado de Benavente, ostentado por los Pimentel (32).

Tambien el convento de Santo Domingo, de Zamora pudo servir en algun momento como espacio de reunion del concejo de la ciudad. Sin embargo, esta realidad ha sido documentada tan solo en una ocasion, en el ano 1501, cuando los regidores se reunieron en una capilla del convento (33). La falta de fuentes concejiles que nos puedan informar sobre este particular nos impide saber si se trato de un hecho puntual o de una costumbre asentada.

3 EL APOYO MATERIAL DE LOS CONCEJOS A LOS CONVENTOS

El sustento de tipo economico prestado por los gobiernos municipales a los conventos que se localizaban en las villas y ciudades castellanas se traduce a traves de diferentes modalidades, que van desde la entrega directa de una renta fija anual, a la concesion de limosnas y otras mercedes puntuales destinadas a favorecer la realidad material de las comunidades mendicantes. Sera dentro del campo economico en el que documentemos, por fin, la presencia de monasterios femeninos dentro del ambito de actuacion del poder municipal en favor de las comunidades conventuales.

Dentro del marco de las asignaciones economicas puntuales se hallan aquellas destinadas a sufragar los gastos derivados de determinadas obras de caracter constructivo o arquitectonico, que fueron llevadas a cabo en varios de los conventos existentes en Zamora y Benavente. En este sentido, conocemos las actuaciones del concejo de Benavente en favor del convento de Sancti Spiritus de la villa en 1484 y 1485, mediante las cuales se apoyaba economicamente el reparo de una torre, asi como las obras de construccion de una tribuna dentro del citado monasterio (34). De la misma manera, el convento de Santa Catalina de Siena, de Zamora, habia recibido la cantidad de 2.000 maravedies, librados por el concejo zamorano en 1485, los cuales servirian para la obra de dicho monasterio (35). En la misma linea se halla el otorgamiento de 2.500 maravedies realizado por el organo municipal a favor del convento de Santo Domingo, de Zamora, en 1485, con el fin de que se destinaran a pintar una tribuna de madera para la comunidad (36).

Por otro lado, los libramientos puntuales en favor de las comunidades conventuales se cifran tanto en cantidades de dinero concretas, a modo de limosna, como en beneficios materiales relacionados con el aprovechamiento de diferentes recursos. Asi, los conventos de Santo Domingo, de Santa Catalina de Siena y de Santa Maria de las Duenas, de Zamora, fueron favorecidos con diversas limosnas durante los anos 1484 y 1485 por el concejo de Zamora (37). No obstante, hemos de advertir que las comunidades dominicas no fueron las unicas beneficiadas por la politica municipal, sino que otros conventos pertenecientes a la Orden de Frailes Menores recibieron varias limosnas durante estos anos (38). Siguiendo esta linea, el convento de Sancti Spiritus, de Benavente, tambien fue beneficiario de, al menos, dos limosnas de 500 maravedies cada una durante los anos 1485 y 148839. De igual manera, la comunidad de Santo Domingo, de Benavente, recibio en 1481 mil maravedies para que los frailes los destinaran a comprar pano blanco para vestidos (40).

En cuanto a los beneficios derivados de la explotacion de recursos naturales promovidos por el organo concejil zamorano, podemos identificar en la documentacion algunas cesiones puntuales situadas en los aprovechamientos comunales del concejo. Nos referimos a las licencias dadas por el organo municipal a los conventos de Santo Domingo, las Duenas y Santa Catalina de Siena, de Zamora, encaminadas al disfrute de varias carretas de lena (41) y de jara para bardar, durante los anos 1500-1504, aunque curiosamente, del aprovechamiento de la jara solo se beneficiarian los conventos femeninos (42). Igualmente, dicha merced fue reconocida tambien para los conventos de la Orden de Frailes Menores.

Con respecto al establecimiento de una renta fija destinada a favorecer la situacion economica de los conventos, debemos referirnos al disfrute de la martiniega por parte del convento de Santo Domingo, de Zamora. Una porcion de dicha renta--144 maravedies--fue cedida por el monarca Alfonso IX a la comunidad de frailes poco despues de que estos se instalaran en la ciudad de Zamora. Dicha merced se hacia con la intencion de que esta cantidad de dinero fuera empleada para el vestuario de la comunidad (43). En un momento indeterminado, posterior al ano 1347, la percepcion de esta renta debio de ser transferida por el monarca en favor del concejo zamorano (44). Sin embargo, este siempre mantuvo la obligacion de respetar el citado privilegio de la comunidad dominica. De hecho, en una de las ordenanzas de la ciudad, en la que se regulaba el arrendamiento de la renta de la martiniega, se especificaba claramente que el arrendador de la mima debia comprometerse a respetar la porcion de renta correspondiente a los dominicos, asumiendo la entera responsabilidad de pagarsela de la misma manera que hasta ese momento lo habia hecho la ciudad (45).

En el caso del convento de Santo Domingo, de Benavente, es posible apreciar una clara intencion por parte del organo concejil de asignarle una renta fija de las pertenecientes al ambito de la fiscalidad urbana. Asi, en 1464 el concejo de la villa cedia a la comunidad dominica benaventana la cantidad de 2.000 maravedies situados en la renta del peso de buhoneria, como recompensa por todos los beneficios y favores prestados por la misma al concejo de la villa (46). Esta merced sera analizada a continuacion.

4 CONCEJOS, PREDICACION Y EDUCACION MENDICANTE

Desde el punto de vista institucional, los concejos tambien desempenaron una funcion como garantes de la labor realizada por los predicadores entre la poblacion. Fue a lo largo del siglo XV, sobre todo, cuando se intensifico la costumbre de que los predicadores viajaran por las diferentes villas y ciudades con el fin de extender sus sermones a los habitantes de las mismas. Uno de los predicadores mas famosos, que desarrollo su actividad durante la segunda mitad del siglo XIV y las primeras decadas del siglo XV, fue San Vicente Ferrer (47), fraile dominico que propago sus sermones, no solo por toda la Peninsula Iberica, sino tambien por varios reinos europeos. De esta manera, desde finales del siglo xrv y a lo largo de todo el siglo XV, la incidencia de los predicadores en las mentalidades populares tuvo una gran importancia, dentro de un contexto de tipo reformista, cuyas ideas serian asumidas por la sociedad al completo (48).

Herve Martin aborda en varios de sus estudios el trabajo desempenado por los predicadores profesionales que desarrollaban sus predicaciones en el ambito frances medieval. Documenta como la funcion de los predicadores fue progresivamente profesionalizada, hasta el punto de que las villas y ciudades francesas, a partir de la segunda mitad del siglo XV, comenzaron a registrar en sus contabilidades una serie de retribuciones regulares destinadas a pagar los salarios de los predicadores. De esta manera, su mision dentro del microcosmos urbano tambien fue valorada como uno de los servicios necesarios que las instituciones de gobierno urbano debian ofrecer y asegurar al conjunto de la poblacion (49).

Siguiendo esta linea, el concejo de Zamora efectuo varios libramientos en favor de algunos frailes del convento de Santo Domingo con el fin de pagar el salario que les correspondia por su labor como predicadores (50). En ellos se remuneraban los servicios prestados por fray Anton y por fray Juan de Santo Domingo en favor de la comunidad urbana por predicar la palabra de Dios (51). Curiosamente, tanto en el ano 1484 como en el de 1485 no se documenta ningun otro libramiento por parte del concejo a ningun fraile perteneciente a otra orden, en concreto a ningun fraile franciscano (52). Esta circunstancia nos informa sobre la preferencia, al menos para estos anos, del organo concejil por la actividad predicadora de los dominicos.

Esta predileccion del concejo zamorano por los frailes pertenecientes a la Orden de Predicadores, al menos en los anos de los que tenemos noticia, para cubrir las necesidades espirituales de la poblacion tambien fue una eleccion compartida por el organo de gobierno municipal benaventano. Nos referimos a la participacion de los dominicos de Benavente en la fiesta del Corpus Christi. Este festejo suponia una de las fiestas civicas mas importante de las ciudades y villas en la baja Edad Media. A traves de la misma se conmemoraba el triunfo de la gracia y de la Eucaristia, como simbolo del cristianismo (53). Este tipo de festejos servian para aglutinar a la comunidad urbana, y los mismos eran contemplados por los habitantes de los nucleos urbanos, quienes podian participar en ellos de diversas formas. En el caso benaventano, segun refiere Isabel Beceiro Pita, parece que era el propio concejo el organo institucional que se encargaba de la financiacion de la fiesta, en cuyo desarrollo los frailes dominicos participaban con su presencia en el desfile procesional, y mediante la organizacion de unos juegos, en los que se solian llevar a cabo diferentes representaciones alegoricas (54). La importancia de la contribucion del convento dominicano a la fiesta del Corpus reside en que era la unica institucion religiosa de la villa que aparece documentada interviniendo activamente en la organizacion de los citados festejos. La participacion del convento de Santo Domingo en el desarrollo de los citados juegos parece ser anterior a la decada de 1480, segun interpreta Beceiro Pita (55). Hay que tener en cuenta, que la fiesta del Corpus Christi representaba para los frailes dominicos la mejor de las ocasiones posibles para poner en practica una de las actividades que mas acertadamente definian su funcion dentro de la sociedad. Y es que, con motivo de la celebracion de esta procesion, las oportunidades para catequizar a la sociedad mediante diferentes representaciones teatrales en las que se exponian determinadas escenas biblicas e historias, y donde los personajes alegoricos desempenaban un papel destacado, eran inmejorables.

Por otro lado, la implicacion de los frailes dominicos en la procesion del Corpus era expresada de esta manera por el concejo:
   Otrosy, por quel dicho prior e frayres del dicho monesterio, por
   honrrar la fiesta del dia de Corpus Christi de cada ano, van con
   sus cruzes e calices e ornamentos e conciertos santos del dicho
   monesterio, lo mas honrradamente que pueden, a su costa e misyon,
   en que gastan asaz quantia de maravedies (56).


Dicha colaboracion fue adecuadamente premiada, mediante la asignacion de 2.000 maravedies anuales, situados en la renta del peso de buhoneria, como senalamos anteriormente (57). Sin embargo, la gratificacion del organo municipal, expresada a traves de la citada cantidad monetaria, tambien respondia al agradecimiento que el concejo sentia hacia los frailes por los muchos servicios prestados por estos, los cuales eran resumidos de esta manera:
   Otorgamos e conoscemos que por quanto a nuestra noticia es venida
   que nuestros antescesores syempre huvieron muchos cargos de los
   frayres religiosos que fueron e han seydo del monesterio de Santo
   Domingo de la dicha villa, por las muchas honrras e beneficios que
   dellos han rrescebido en los sus santos sacreficios e oraciones, et
   nosotros tenemos en memoria, desde el tiempo que somos justicia e
   rregidores de la dicha villa, que somos ayudados e honrrados dellos
   en lo susodicho, et los avemos prestos para todas las cosas que de
   cada dia las avemos nescesarios en sus santos sacreficios e
   oraciones, et avemos sabido que fasta aqui los dichos nuestros
   antescesores non les han rrespondido con aquellas limosnas que de
   rrazon les devieran rresponder (58).


Sin embargo, parece que no todos los anos los frailes de Santo Domingo se encargaron de organizar los juegos. No sabemos a que se debio esta ausencia, pero lo cierto es que en 1483 los frailes no recibieron 500 maravedies del total de los 2.000 que tenian asignados por el concejo. La razon fue que el convento no habia cumplido con su costumbre de hacer los juegos el dia del Corpus Christi (59).

De nuevo se aprecia un sentimiento de gratitud por parte del organo municipal, amparado en la funcion orante desempenada por los frailes por el conjunto de los regidores benaventanos.

Por otro lado, el convento de Santo Domingo, de Benavente, ademas, cumpliria una funcion educativa dentro de la villa. Dicha comunidad, y mas concretamente fray Pedro de Castroverde, recibiria 3.000 maravedies anuales sufragados por el concejo, con el fin de que fueran impartidas clases de gramatica en el convento a todos los que las quisieran oir. Este acuerdo se llevo a cabo en 1470 (60). En 1487 el mismo organo concejil intervenia en la construccion de un Estudio dentro del convento de Santo Domingo, dato que conocemos gracias a los gastos que se derivaron de dicha edificacion, los cuales fueron consignados en los Libros de Actas del concejo (61). Sin embargo, esta no fue la unica comunidad que gozo del favor concejil a la hora de subvencionar determinados gastos relacionados con el estudio. El convento de San Francisco de la villa tambien conto con el apoyo concejil para el levantamiento de un Estudio dentro del mismo (62).

5 CONVENTOS, CONCEJOS Y FISCALIDAD

La fiscalidad en epoca medieval constituia un elemento de suma importancia que afectaba al conjunto de los habitantes del reino y, por supuesto, a los nucleos urbanos. Las frecuentes condiciones de exencion de los vasallos conventuales, asi como su habitual capacidad para percibir situados en determinadas rentas, suscitaron algunos problemas dentro del marco concejil, que analizaremos a continuacion.

Ya nos hemos referido anteriormente a la facultad que tenia el convento de Santo Domingo, de Zamora, de disfrutar de cierta cantidad de maravedies situados en la renta de la martiniega. En 1347 el monarca Alfonso XI defendia el derecho de percepcion del convento de los 864 maravedies que le correspondian en la martiniega de la ciudad. Dicha defensa era necesaria ante las quejas enarboladas por los cogedores de la renta, quienes argumentaban sobre la imposibilidad de acudir al mismo con la cantidad requerida, debido a que los pechos recogidos en la tierra no eran suficientes para satisfacer el monto total de los maravedies que correspondian al convento, lo que repercutia negativamente en el resto de los vasallos, quienes se veian obligados a incrementar sus contribuciones para satisfacerla. El monarca se decanto a favor de la comunidad dominica63.

Varias decadas mas tarde, los problemas derivados del abono de la renta al convento desembocaron en lo que parece presentarse como un nuevo conflicto con el concejo. Lo cierto es que no poseemos muchos detalles que ilustren este asunto, pero sabemos que en 1378 el juez de la ciudad condeno al cogedor de la martiniega a pagar al convento 1.728 maravedies, suponemos que porque este se habria negado anteriormente a respetar dicho privilegio (64).

Tambien el convento de Santo Domingo, de Benavente, debio de enfrentarse a ciertos problemas relacionados con la fiscalidad. En este caso, el conflicto surgio porque los cogedores de las rentas regias no respetaron el derecho a los dos excusados que tenia la comunidad dominica. De esta manera, a Marcos Perez, pellitero y excusado del convento, le habian requisado algunos pellotes en prenda por la cantidad de dinero que, segun los cogedores, debia por el pago de la fonsadera regia, la cual dichos excusados estaban exentos de pagar. El alcalde de Benavente dicto una sentencia favorable al convento, reconociendo el derecho del excusado de la comunidad (65).

Pero no solo los concejos chocaron con los conventos masculinos en cuestiones relativas a la fiscalidad, sino que tambien el monasterio de Santa Maria de las Duenas, de Zamora, sufrio este tipo de contrariedades. En 1311 Fernando IV se dirigia a los jueces y alcaldes de la ciudad a fin de que los sacadores de las rentas respetaran el privilegio del que disfrutaban las monjas de excusar a sus vasallos, el cual habia sido otorgado por Sancho IV en 1290 (66). Esta advertencia nos esta indicando que dentro del ambito de la recaudacion concejil de las rentas reales no se estaba respetando el privilegio obtenido por las dominicas. Cuatro anos mas tarde, dicha carta era confirmada por Alfonso XI (67). Logicamente, la existencia de excusados, que no contribuian a satisfacer el monto de las rentas debidas, repercutia negativamente en el resto de la poblacion, que tenia que asumir las cantidades excusadas por los vasallos de las monjas. Esta misma situacion parece reiterarse en 1409, cuando Juan II decidio limitar los excusados de las religiosas a 8, ante la peticion de las mismas al monarca de una solucion que pusiera punto y final al incumplimiento de sus privilegios por parte de los recaudadores (68).

En 1322 se produjo otro sonado conflicto entre el monasterio de las Duenas y el concejo a consecuencia de la soldada del juez de salario zamorano. Asi, Fernando Dominguez Paniagua habia decidido obligar a los vasallos de las religiosas a contribuir con la soldada debida por el rey al juez, Pedro Gonzalez de Salamanca. Esta situacion habia provocado que las monjas protestaran energicamente, a traves de sus procuradores, siguiendose un largo pleito que habia provocado que el conjunto de los caballeros y hombres buenos de la ciudad de Zamora salieran en defensa de los derechos de las dominicas. Los argumentos a favor de las monjas residian en que se trataba de un monasterio compuesto por hijas de hidalgos, de caballeros y de hombres buenos de la ciudad de Zamora y de otros lugares proximos, como Salamanca o Toro, los cuales estaban exentos de la citada contribucion. De la misma manera, los vasallos de las monjas nunca antes habian pagado la soldada del juez de salario y, por otro lado, sus bienes eran de realengo y no de abadengo, por lo que sus vasallos y merinos no estaban obligados a satisfacer dichos pechos (69). Finalmente, el alcalde Domingo Gonzalez sentencio el pleito a favor de las monjas, reconociendo el derecho de las mismas a que sus vasallos y merinos no pagaran la soldada del juez de salario (70).

Lo cierto es que la contraposicion entre los derechos concejiles y los derechos eclesiasticos fue una cuestion que acarreo numerosas dificultades a nivel general del reino. Fueron frecuentes las quejas enarboladas por los concejos en defensa del realengo, frente a la amenaza que suponia la extension del abadengo dentro de sus territorios, y en consecuencia como expresion de la defensa de sus derechos, los cuales se hallaban en proceso de ascension (71). Sin embargo, se puede apreciar como a raiz del desarrollo de este pleito la comunidad de caballeros, hidalgos y hombres buenos de la ciudad de Zamora sostuvo la defensa de los derechos de las monjas, quienes, por otro lado, mantenian relaciones de parentesco con los mismos. La figura del juez de salario fue una medida introducida por la monarquia dentro de los concejos con el fin de incrementar su capacidad de control sobre los mismos, por lo que en ocasiones su presencia desemboco en ciertos problemas, atestiguados tambien en otros ambitos concejiles, como por ejemplo el de Benavente (72). Su mantenimiento era costoso para el conjunto de los pecheros y, ademas, solia tratarse de una persona extrana al marco urbano, razones que por si mismas podrian explicar la ferrea defensa mantenida por el conjunto de los caballeros, hidalgos y hombres buenos que formaban parte de la comunidad urbana en favor de las monjas, los cuales posiblemente, por otro lado, detentaran el poder concejil. Ademas, no lo olvidemos, se trataba de mujeres vinculadas con ellos mediante relaciones de parentesco.

Pero los problemas de las Duenas a consecuencia de la recaudacion fiscal no cesaron aqui. En 1467 Enrique IV dirigia una carta al concejo de Zamora, y a sus recaudadores, para que velaran por el derecho de las monjas a recibir las 40 cargas de trigo y los 2.000 maravedies que las mismas tenian situados en la alcabala de la paja y de la lena de la ciudad. Segun parece, la existencia de otros situados en dicha renta suponia una amenaza para la correcta recepcion por parte de las monjas de las cantidades que les correspondian, quienes ademas no disponian de una carta de privilegio que lo certificara, razon por la cual, el rey conminaba a los responsables de su recaudacion a que acudieran primero a las monjas antes que a ningun otro beneficiario de la renta, ya que cuando las cantidades de maravedies recaudadas no alcanzaban a suplir todos los situados existentes, eran las monjas las perjudicadas por dicha situacion (73).

6 CONCEJOS Y CONVENTOS

Llegados a este punto, podemos valorar como positiva la postura mostrada por los concejos de Zamora y Benavente ante la fundacion y posterior asentamiento de los conventos de la Orden de Predicadores en dichos nucleos urbanos.

No podemos olvidar que los siglos XII y XIII supusieron una epoca de afianzamiento de los contextos urbanos, realidad que fue fruto de una politica promocionada por la propia monarquia (74). En este sentido, el asentamiento de un convento mendicante contribuia a reafirmar la entidad urbana de un nucleo de poblacion (75), ya que su presencia en un enclave concreto implicaba necesariamente unas caracteristicas urbanas que debian asegurar el sostenimiento material de los frailes. Dicha realidad era especialmente aplicable en el caso de la Orden de Predicadores, cuya distribucion urbana siempre fue mas selectiva que la de la Orden de Frailes Menores (76). Por otro lado, conviene incidir en los beneficios espirituales que dichos conventos ofrecian a los nucleos urbanos, ya que los frailes se estaban situando en la vanguardia de la espiritualidad de la epoca, proveyendo a los habitantes de las ciudades de unos servicios religiosos mas actualizados que los que el clero tradicional podia ofrecer.

La utilizacion de los espacios conventuales como lugares de reunion de los concejos fue una tendencia bastante habitual en la epoca, tambien documentada en otros nucleos de poblacion. Poco a poco las comunidades mendicantes fueron alcanzando grandes cotas de prestigio dentro de los contextos urbanos, prestigio que propicio un clima de atraccion social hacia dichas comunidades. Sin embargo, en el caso de Benavente es posible observar una especial conexion entre el convento de Santo Domingo y el organo concejil, la cual puede ser explicada por el lugar de ubicacion de la comunidad dominica junto al castillo del concejo. Esta localizacion pudo influir en la eleccion del convento dominicano para este fin, situado en lo que parece delimitarse como un lugar simbolicamente conectado con el organo concejil. Dicha relacion alcanzo su maxima expresion a traves de la funcion orante que fue protagonizada por la comunidad de frailes en beneficio del concejo de la villa, la cual fue adecuadamente gratificada por el mismo. En este sentido, la exclusiva participacion de los frailes dominicos de Benavente en la procesion del Corpus denota una vez mas dicha relacion, que podemos calificar de preferente, entre ambas instituciones.

A nivel economico los concejos procuraron favorecer la situacion de los conventos, efectuando determinados libramientos y limosnas que fueron bien acogidos por las comunidades conventuales. Sin embargo, Manuel Fernando Ladero Quesada documenta como, en el caso zamorano, los Reyes Catolicos en 1493 debieron advertir al concejo de la ciudad sobre lo inapropiado de otorgar dichos favores a los monasterios a nivel institucional, incidiendo sobre la conveniencia de que los mismos fueran ofrecidos dentro del ambito de la vida privada de los regidores (77). Y es que, aunque en el marco del presente trabajo no profundicemos sobre las relaciones personales que se trabaron entre las oligarquias urbanas, las cuales frecuentemente monopolizaban los organos concejiles, y los conventos, tanto masculinos como femeninos, dicha situacion fue una realidad y por lo tanto mereceria un estudio aparte que excederia los objetivos del presente trabajo. Sin embargo, supone, indudablemente, un factor mas a tener en cuenta (78).

Los servicios ofrecidos por los conventos dentro del marco urbano, materializados a traves de su funcion como predicadores y educadores, constituyeron, junto con los sacrificios y oraciones--estos ultimos protagonizados por los frailes benaventanos--, una actividad beneficiosa para la comunidad civica. Se trataba de otra de las facetas que formaban parte del ambito de regulacion de la comunidad urbana, dentro de la linea proseguida por los concejos en pos del bien comun. En el caso de Benavente la comunidad de frailes desempenaba una funcion orante por el bien del concejo, por el bien y la salud de los reyes (79)--recordemos la cesion de la casa que el concejo realizo al convento como agradecimiento, entre otras razones, por las oraciones entonadas por los frailes--y por la conservacion del estado de Rodrigo Pimentel:
   Otrosy acatando como el dicho sennor conde, nuestro sennor, que
   agora es les ha dado en limosna mill e quinientos maravedies para
   que los ayan de su mercet en cada anno en la rrenta del peso de
   buhoneria de la dicha villa pora siempre jamas, por quel dicho
   prior et frayres que agora son e estan en el dicho monesteiro,
   movidos con buen zelo e de su buena voluntad tomaron e tyenen cargo
   dezir cada sabado una misa cantada en el monesteiro por las animas
   del sennor conde don Alfonso Pimentel, cuya anima dios aya, et de
   los otros sennores condes, sus antescesores, et por la vida e
   conservacion del estado del dicho sennor conde don Rodrigo
   Pimentel, nuestro sennor (80).


Observamos, asi, como la comunidad dominicana contribuia al bienestar y a la salvacion de las dos instituciones que se sucedieron en la titularidad de la villa, de cuyo beneficio tambien se lucro el organo concejil (81).

Sin embargo, la relacion entre los conventos y los concejos no siempre discurrio por cauces favorables, sino que tambien se dieron ciertos problemas entre ambas instituciones, la mayoria de las veces motivadas por la fiscalidad. De esta manera, a traves de los casos expuestos, podemos observar ciertas reticencias por parte de las comunidades urbanas a la puesta en practica de los privilegios disfrutados por los conventos, sobre todo en cuanto a la fiscalidad se refiere. La existencia de excusados conventuales, de manera integra en el caso de la comunidad femenina de las Duenas, provoco que en determinados momentos dichas exenciones no fueran respetadas por los recaudadores, como consecuencia de las repercusiones negativas que estas prerrogativas suponian para el resto de la poblacion urbana. En muchos de los casos fue necesaria la intervencion regia para proteger los derechos de los conventos, realidad que fue especialmente frecuente en el caso del convento femenino de las Duenas, de Zamora, la cual debio de enfrentarse a este tipo de problemas de manera reiterada a lo largo de la baja Edad Media. En otros casos, podemos observar como la justicia concejil se convirtio finalmente en la garante de los derechos conventuales, como ocurrio en el pleito del convento de Santo Domingo, de Benavente. La existencia de situados, por merced real, no siempre fue respetada dentro de los ambitos urbanos, actitud que tambien frecuentemente desemboco en la intervencion real.

DOI: http://dx.doi.org/10.14201/shhme201533263287

Alicia ALVAREZ RODRIGUEZ

Depto. de Historia Medieval, Moderna y Contemporanea. Facultad de Geografia e Historia. Universidad de Salamanca. C/ Cervantes, s/n. E-37002 Salamanca. C. e.: alicia.al.ro@gmail.com

Recibido: 2015-06-10

Revisado: 2015-09-26

Aceptado: 2015-09-28

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* Abreviaturas: Archivo Historico Nacional (AHN); Archivo Municipal de Benavente (AMB); Archivo del Monasterio de las Duenas de Zamora (AMDZ); Archivo Historico Diocesano de Zamora (AHDZA); Archivo Historico Provincial de Zamora (AHPZ).

(1) El origen de las diferentes ordenes religiosas que pueden ser englobadas dentro del conjunto formado por las ordenes mendicantes se situa en distintos puntos del area mediterranea. Asi, ademas de los franciscanos y los dominicos, que constituian las ordenes mendicantes mas representativas, tambien otros grupos religiosos como los carmelitas o los agustinos nacieron en el entorno del Mediterraneo. Fueron los territorios italianos, los condados del sur de Francia, las tierras castellanas y el reino de Jerusalen los espacios geograficos que dieron lugar a las diferentes ordenes mendicantes. Reflexiona sobre estas cuestiones: GARCIA SERRANO, Francisco. <<The Mendicants as a Mediterranean Phenomenon>>. En CHUBB, Taryn E. L. y KELLEY, Emily D. (eds.). Mendicants and Merchants in the Medieval Mediterranean. Leiden: Brill, 2013, pp. 272-289.

(2) Desde que J. Le Goff evidenciara, alla por los anos finales de la decada de los sesenta, la conexion existente entre los conventos mendicantes y los entornos urbanos, dicha premisa ha sido mantenida y demostrada por la historiografia posterior, a pesar de las puntualizaciones oportunas que los diferentes historiadores hayan podido realizar sobre este particular, desarrolladas en el caso de la historiografia espanola, por ejemplo, por Jose Maria Miura Andrades. Vease: Le Goff, Jacques. <<Apostolat mendiant et fait urbain dans la France medievale: L'implantation des ordres mendiants. Programme-questionnaire pour une enquete>>. Annales. Economies, Societes, Civilisations, 1968, vol. 23, pp. 335-348; IDEM. <<Ordres mendiants et urbanisation dans la France medievale. Etat de l'enquete>>. Annales. Economies, Societes, Civilisations, 1970, vol. 25, pp. 924-946; Miura Andrades, Jose Maria. <<Las fundaciones de la Orden de Predicadores en el reino de Cordoba. I>>. Archivo Dominicano, 1988, vol. 9, pp. 343-345. Otra cosa sera ya a partir de los siglos XIV y XV, cuando las estrategias senoriales impongan la coexistencia de un nuevo tipo conventual ligado a los ambitos de senorio. Sobre este particular, vease, por ejemplo: GARCIA SERRANO, Francisco. <<Del convento al palacio: los frailes y las oligarquias castellanas (siglos XIII-XIV)>>. EN BECEIRO PITA, Isabel (dir.). Poder, piedad y devocion. Castilla y su entorno. Siglos XII-XV. Madrid: Silex, 2014, pp. 77-102.

(3) La historiografia ha senalado frecuentemente la vinculacion que se establecio entre las ordenes mendicantes y los nuevos sectores urbanos que por aquel entonces se hallaban en ebullicion, como por ejemplo los mercaderes y los comerciantes. No en vano, serian las ordenes mendicantes las encargadas de habilitar un espacio dentro de la doctrina cristiana para este conjunto de la poblacion, a traves de la justificacion de las actividades de aquellos que se ganaban la vida mediante profesiones que reportaban beneficios monetarios. Sobre estas cuestiones puede consultarse, por ejemplo: LITTLE, Lester K. Pobreza voluntaria y economia de beneficio. Barcelona: Taurus, 1983, pp. 215-227; AURELL, Jaume. <<La espiritualidad de los mercaderes medievales y renacentistas>>. En Lama, Enrique de la; MERINO RODRIGUEZ, Marcelo y LLUCH-BAIXAULI, Miguel. Dos mil anos de evangelizacion: Los grandes ciclos evangelizadores. Pamplona: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, 2001, pp. 99-111.

(4) El ars praedicandi difundido por los frailes incluia toda una serie de tecnicas encaminadas al ejercicio de la predicacion en las que se ponia de manifiesto la nueva cultura urbana. Con los mendicantes se difundieron las predicaciones en lengua vernacula, mucho mas accesible para las masas que el latin. De la misma manera, se introdujo la habilidad de predicar mediante el uso de un vocabulario y de una serie de situaciones, a modo de ejemplo, que remitian constantemente a los oficios y costumbres propios de las profesiones urbanas. Este fue un gran acierto, ya que los habitantes de las ciudades hallaron en la espiritualidad ofrecida por los frailes el reflejo de su vida diaria. Los mendicantes, al igual que los comerciantes, utilizaron la palabra, la negociacion de la penitencia y la persuasion para atraer a los fieles. Vease: LITTLE, Pobreza voluntaria, pp. 243-248.

(5) No son muy abundantes los trabajos que aborden este tipo de enfoque dentro de la historiografia castellana, aunque si es posible enumerar alguno que otro, por ejemplo, Jose Maria Miura Andrades analizo la relacion que se establecio entre las instituciones civiles locales pertenecientes al reino de Sevilla y los conventos mendicantes alli instalados: Miura Andrades, Jose Maria. Frailes, monjas y conventos. Las ordenes mendicantes y la sociedad sevillana bajomedieval. Sevilla: Diputacion de Sevilla, 1998, pp. 88-117. En cambio, Francisco Javier Rojo Alique centra su perspectiva de analisis en el convento de San Francisco de Valladolid y su interaccion con el organo municipal de la villa: ROJO ALIQUE, Francisco Javier. <<El convento de San Francisco de Valladolid en la Edad Media (h. 1220-1518). Vida en el convento y proyeccion social>>. Archivo IberoAmericano, 2006, vol. 66, no. 255, pp. 511-519. En otros trabajos sobre los mendicantes o sobre la fiscalidad tambien se pueden obtener algunas pinceladas sobre esta tematica.

(6) Hemos considerado oportuno sobrepasar la frontera imaginaria del 1500 con el fin de incluir en el analisis los primeros Libros de Acuerdos del concejo de Zamora conservados.

(7) La division de la Orden de Predicadores en provincias fue una de las medidas que se acordaron en el capitulo general que se celebro en Bolonia en 1221, poco antes del fallecimiento de Domingo de Guzman. De la misma manera, en esta reunion se creo la figura del prior provincial: Vicaire, Marie-Humbert. Historia de Santo Domingo. Barcelona: Juan Flors, 1964, pp. 568-570.

(8) No existe ningun documento en el que se especifique la fecha en la que los frailes dominicos se asentaron en la ciudad de Zamora. Esta circunstancia suele ser bastante habitual en los primeros momentos de expansion de la Orden, en los que los frailes solian arribar de manera espontanea a los nucleos de poblacion, refugiandose en espacios cedidos por los fieles. Despues, el paulatino proceso de institucionalizacion de la Orden permitiria la habilitacion de un protocolo de actuacion para la fundacion de nuevos conventos. Por lo tanto, las fechas ofrecidas para la llegada de los frailes a la ciudad de Zamora son fruto de un ejercicio de critica historica y documental, sostenida a traves de un ramillete de referencias y noticias indirectas, fruto de mi tesis doctoral, cuyo titulo es: Frailes, monjas y mundo urbano: los conventos de la Orden de Predicadores en Zamora, Toro y Benavente en la epoca medieval.

(9) Cum fratres nostri dyocesim alicuius episcopi ad predicandum intraverint, primo si poterunt episcopum illum visitabunt et secundum consilium eius in populo fructum faciant quem facere intendunt et quandiu in eius episcopatu fuerint ipsi in hiis que contra ordinem non fuerint, devote obedientes erunt. Las Constituciones de 1220 de la Orden han sido publicadas en diversas ocasiones. Utilizaremos la version contenida en la siguiente obra: GELABERT, Miguel; MILAGRO, Jose Maria y GARGANTA, Jose Maria. Santo Domingo de Guzman visto por sus contemporaneos. Madrid: Editorial Catolica, 1947, pp. 785-786.

(10) Se suele entender por concilium el conjunto de vecinos--concejo--que formaba parte de la asamblea abierta que solia regir la vida municipal. Se trata de una institucion que llego a su fin cuando a mediados del siglo XIV se instauro el regimiento o concejo cerrado. En la ciudad de Zamora parece que este concejo abierto fue sustituido por otro restringido en 1232, a raiz de una concordia sancionada por Fernando III. Asi, el gobierno de la ciudad quedo, desde esa fecha, en manos de 19 jueces: 8 del concejo, 8 de los caballeros, dos del rey y uno del obispo. Posteriormente, en 1342 se implanto el regimiento. A pesar de que el concilium se referia a la reunion abierta de los vecinos, es factible pensar que este seria controlado fundamentalmente por un grupo restringido de los mismos, con toda seguridad aquellos mas poderosos: DIOS DE DIOS, Salustiano de. <<Poder politico, derecho e instituciones>>. En SANTONJA GOMEZ, Manuel et al. Historia de Zamora. De los origenes al final del medievo. Zamora: Instituto de Estudios Zamoranos Florian de Ocampo, Diputacion de Zamora, 1995, pp. 670-671; LADERO QUESADA, Manuel Fernando. <<Zamora, formulacion y dinamica del poder en un concejo medieval>>. Medievalismo. Boletin de la Sociedad Espanola de Estudios Medievales. 1996, vol. 6, pp. 150-152.

(11) Paul Bertrand tambien documenta como ciertos conventos mendicantes que se instalaron en determinados nucleos urbanos, como Lieja, Brujas, Rodez..., durante la segunda mitad del siglo XIII, debieron acreditar su obediencia ante las instituciones eclesiasticas urbanas antes de asentarse en los mismos: Bertrand, Paul. <<Limitatio, termini, predicatio. Reflexions sur les limites dans les couvents dominicains, entre nord et sud. Autour du dossier documentaire du couvent dominicain de Rodez>>. En Cahiers de Fanjeaux, 46. Lieux sacres et espace ecclesial (IXe-XVe siecle). Toulouse: Editions Privat, 2011, pp. 467-468.

(12) ACZ, carp. 13, no. 24. 1217-1239. Documento tambien publicado en: SANCHEZ RODRIGUEZ, Marciano. Tumbo Blanco de Zamora. Salamanca: [s. n.], 1985, doc. 449.

(13) Este documento es conocido gracias a la transcripcion que de el hacen los cronistas de la Orden de Predicadores: Lopez, Juan, Tercera parte de la Historia general de Sancto Do-mingo y de su Orden de Predicadores. Valladolid: por Francisco Fernandez de Cordoua y a su costa, 1613, libro 1, pp. 318-319; Medrano, Manuel Jose. Historia de la Provincia de Espana de la Orden de Predicadores. Primera Parte. Progresos de sus fundaciones y vidas de los ilustres hijos, que la ennoblecieron, desde la muerte de su Glorioso Patriarcha, hasta el ano de M.CCC. Tomo Segundo. Desde el ano de M.C.C.XXI. hasta elfin del siglo XIII. Madrid: por los Herederos de Antonio Goncalez de Reyes, 1727, p. 608.

(14) Johan Bartollamei con otorgamiento de Maria Perez, mia muller, vendo a vos, frey Martino prior del monesterio de Santo Domingo de Benavente et al convento de ese mismo logar las casas que yo ey cerca del castiello et de la otra parte enfrontan ena caleya que dizen de don Vidal.

Conoscuda cosa sea a quantos esta carta vierem como nos, frey Gomez Perez, humilloso Maestre de lo que ha la Ordem del Tenple en Leom e en Castiela, ... otorgamos el canbio e confirmamos, que fizo Rodrigo Rodriguez, nuestro Freyre ... com los jrayres Predicadores moradores en Benavente ... um corral que es cerca de las casas de los frayres Predicadores sobredichos, del otro cabo determena el Castiello del conceyo: FERNANDEZ RUIZ, Raquel. Coleccion diplomatica del monasterio de Santo Domingo de Benavente (1228-1390). Benavente: Centro de Estudios Benaventanos Ledo del Pozo, 2000, doc. 10. 1282, enero, 8 y doc. 27. 1298, mayo, 14. Medina del Campo.

(15) No se conoce el origen de este castillo, ni su papel dentro del gobierno de la villa. Rafael Gonzalez Rodriguez se interroga sobre la posibilidad de que el mismo pudiera ser identificado con el castillo de Malgrad --denominacion de Benavente antes de ser repoblada en el siglo XII--: GONZALEZ RODRIGUEZ, Rafael. <<Notas sobre el llamado "Castillo de Santibanez" de Benavente>>. Brigecio. Revista de Estudios de Benavente y sus Tierras, 2004, vol. 14, p. 79. La identificacion del castillo como castillo del concejo en un documento nos inclina a pensar que el mismo pudo ser utilizado de alguna forma por el concejo durante algun tiempo, aunque su origen no fuera concejil como tal.

(16) GONZALEZ RODRIGUEZ, <<Notas sobre el llamado Castillo de Santibanez>>, pp. 69 y 78.

(17) Lo habitual era que tras la recepcion del proyecto de creacion de un nuevo convento por el capitulo provincial, este enviara a un responsable al lugar en cuestion, que se encargaria de las gestiones necesarias para que la inicial instalacion transitoria--domus--pudiera ser convertida en un convento aceptado como tal por el capitulo provincial. Reflexionan sobre los procesos de fundacion de conventos de la Orden de Predicadores: ViCAiRE, Marie Humbert. <<Le developpement de la Province Dominicaine de Provence (1215-1295)>>. Annales. Economies, Societes, Civilisations, 1973, vol. 28, no. 4, p. 1019; MIURA andrades, Jose Maria. <<Las fundaciones dominicas en Andalucia. 1263-1591>>. En Actas del I Congreso internacional sobre los dominicos y el Nuevo Mundo. Madrid: Deimos, 1988, pp. 78-83.

(18) FERNANDEZ ruiz, Coleccion diplomatica del monasterio de Santo Domingo, doc. 8. 1279, febrero, 3. Monteagudo. En este ano el infante don Sancho se dirigia al concejo con el fin de que este se encargara de gestionar la estimacion del precio de las casas o solares que los frailes escogieran para la construccion del monasterio. Los frailes habian transmitido previamente al infante la necesidad de adquirir algunas propiedades, por las que pagarian adecuadamente a sus propietarios, con el fin de elevar el monasterio.

(19) En este sentido, Panayota Volti ha documentado como algunos conventos franceses y de los Paises Bajos se situaron en las cercanias de los lugares de reunion del poder comunal, con frecuencia en las plazas centrales de las villas: VoLTi, Panayota. Les couvents des ordres mendiants et leur environement a la fin du Moyen Age. Le nord de la France et les anciens Pays-Bas meridonaux. Paris: CNRS Editions, 2003, pp. 193-194.

(20) En 1277 don Sancho recibe en su guarda y encomienda a los predicadores de Benavente, a su casa y a todas sus cosas: FERNANDEZ RUIZ, Coleccion diplomatica del monasterio de Santo Domingo, doc. 6. 1277, marzo, 3. Vitoria.

(21) Rafael Gonzalez Rodriguez tambien interpreta este hecho en el mismo sentido, considerando que la peticion de ayuda al infante estaria relacionada con una insuficiencia de los espacios cedidos a los frailes para elevar el monasterio: GONZALEZ RODRIGUEZ, <<Notas sobre el llamado Castillo de Santibanez>>, p. 72.

(22) FERNANDEZ RUIZ, Coleccion diplomatica del monasterio de Santo Domingo, doc. 12. 1282, marzo, 18.

(23) Otros autores han mencionado la utilidad de los espacios conventuales masculinos como lugares de reunion concejil. Asi, esta realidad ha sido documentada, por ejemplo, por Francisco Javier Rojo Alique para el caso del convento franciscano de la villa de Valladolid: ROJO ALIQUE, <<El convento de San Francisco>>, p. 512; por Jose Maria Miura Andrades en los conventos franciscanos y dominicos de Sevilla, Jerez o Ecija: MIURA ANDRADES, Frailes, monjas y conventos, pp. 95-96; o por ejemplo, dentro del ambito catalan, para el caso del convento de San Francisco de Tortosa: VIVES I TORO, Eduard. <<Els frares menors a les Terres de l'Ebre: el convent de Tortosa (segles XIII-XIV)>>. Recerca, 2003, vol. 7, p. 255. A nivel europeo, sirva como ejemplo: FREED, John B. The Friars and German Society in the Thirteenth Century. Cambridge: Mediaeval Academy of America, 1977, p. 51.

(24) Conocemos estos datos gracias a los diferentes documentos que formaron parte de un pleito que se dirimio entre el concejo de la villa de Benavente y un vecino de la misma: MARTINEZ SOPENA, Pascual; AGUADO SEISDEDOS, Vidal y GONZALEZ RODRIGUEZ, Rafael. Privilegios reales de la villa de Benavente (s. XII-XIV). Benavente: Centro de Estudios Benaventanos Ledo del Pozo, 1996, docs. 17 B. 1374; 17 E. 1375, febrero, 9; y 17 I. 1348, mayo, 21. Benavente.

(25) AHN, Clero, carp. 3527, no. 7. 1397, mayo, 21. Benavente. Este documento tambien ha sido publicado por GONZALEZ RODRIGUEZ, <<Notas sobre el llamado Castillo de Santibanez>>, doc. 3.

(26) Ya nos hemos referido anteriormente a la localizacion del convento de Santo Domingo de Benavente en las inmediaciones del castillo del concejo. En este sentido, Rafael Gonzalez Rodriguez ofrece mas detalles en su articulo sobre la cerca vieja del concejo y el castillo del concejo: GONZALEZ RODRIGUEZ, <<Notas sobre el llamado Castillo de Santibanez>>.

(27) AMB, Libro de Actas 4. 1434.

(28) AMB, Libros de Actas 2 y 6.

(29) AMB, Libro de Actas 2. 1486, noviembre, 3. Benavente; AMB, Libro de Actas 2. 1489, septiembre, 25. Benavente; AMB, Libro de Actas 6. 1490, septiembre, 24. Benavente; AMB, Libro de Actas 6. 1490, octubre, 3. Benavente.

(30) Pedro Coco fundo la capilla de San Anton del convento de Santo Domingo: AHN, Clero, leg. 8196, s/cl. 1487, septiembre, 17. Benavente.

(31) AMB, Libro de Actas 2. 1490, agosto, 27. Benavente. Alonso Martinez tenia la capilla de San Andres del convento dominico: AHN, Clero, leg. 8196, s/cl. 1506, mayo, 12. Benavente.

(32) En 1398 la villa de Benavente, tras dos decadas de titubeos, fue definitivamente senorializada en favor del linaje de los Pimentel, quienes la convirtieron en la cabeza del condado que fue progresivamente configurandose a lo largo de los anos posteriores. Este condado ha sido estudiado por Isabel Beceiro Pita, quien analiza el organigrama de la administracion condal: BECEIRO PITA, Isabel. <<Caballeros y letrados en las casas senoriales zamoranas del siglo XV>>. En Primer congreso de historia de Zamora. Zamora: Instituto de Estudios Zamoranos Florian de Ocampo, Diputacion de Zamora, 1991, p. 82; Beceiro Pita, Isabel. El condado de Benavente en el siglo XV. Benavente: Centro de Estudios Benaventanos Ledo del Pozo, 1998, pp. 251 y 256; BECEIRO PITA, Isabel. <<Las redes de la oligarquia en los territorios de senorio: las elites de Benavente y su entorno>>. En El condado de Benavente. Relaciones Hispano-Portuguesas en la Baja Edad Media. Actas del Congreso hispano-luso del VI Centenario del Condado de Benavente. Benavente: Centro de Estudios Benaventanos Ledo del Pozo, 2000, pp. 207-208. Igualmente, el funcionamiento del concejo durante el siglo XV, y por tanto su evolucion y configuracion dentro del marco del poder condal de los Pimentel, ha sido trabajado por: HERNANDEZ VICENTE, Severiano. El concejo de Benavente en el siglo XV. Zamora: Instituto de Estudios Zamoranos Florian de Ocampo, 1986.

(33) LADERO QUESADA, Manuel Fernando. Libros de acuerdos del Consistorio de la ciudad de Zamora (1500-1504). Zamora: Excelentisimo Ayuntamiento de Zamora, UNED, 2000, p. 172.

(34) Dichos apoyos supusieron las cantidades de 500 maravedies y de 1.000 maravedies, respectivamente, los cuales fueron librados por el concejo de la villa en 1484 y 1485: AMB, Cuentas de Propios, leg. 50.7. 1484, mayo, 26. Benavente; AMB, Libro de Actas 2. 1485, abril, 12. Benavente.

(35) Creemos identificar estos 2.000 maravedies con los 2.000 maravedies anotados en el Libro de Visitas de la parroquia de Santiago del Burgo, junto a la cual se ubicaba la comunidad conventual y cuya iglesia utilizaba, que fueron otorgados a las monjas para el reparo de la torre de la iglesia por el concejo zamorano antes de 1490: AHDZA, Sec. Archivos Parroquiales, Zamora, Santiago del Burgo, libro 10, fol. 9v.

(36) Libramientos con cargo a los ingresos procedentes de las Rentas y Bienes de Propios de la ciudad del ano 1485: Ladero Quesada, Manuel Fernando. La ciudad de Zamora en la epoca de los Reyes Catolicos. Economia y gobierno. Zamora: Instituto de Estudios Zamoranos Florian de Ocampo, Diputacion de Zamora, 1991, p. 333.

(37) En 1484 los conventos de Santo Domingo y de Santa Catalina de Siena recibieron 300 maravedies de limosna cada uno. En 1485 de nuevo el convento masculino recibio la misma cantidad, mientras que al de las Duenas fueron otorgados 600 maravedies, Libramientos con cargo a los ingresos procedentes de las Rentas y Bienes de Propios de la ciudad de los anos 1484 y 1485: LADERO QUESADA, La ciudad de Zamora, pp. 329-337.

(38) El convento de San Francisco de la ciudad recibio 1.300 maravedies entre los anos 1484 y 1485. De la misma manera, a la comunidad de Santa Clara le fue otorgada la cantidad de 300 maravedies en 1484, Libramientos con cargo a los ingresos procedentes de las Rentas y Bienes de Propios de la ciudad de los anos 1484 y 1485: LADERO QUESADA, La ciudad de Zamora, pp. 329-337. No se documentan limosnas ni libramientos durante estos anos a otros monasterios existentes en la ciudad, no pertenecientes a las ordenes mendicantes, como el de San Benito.

(39) AMB, Libro de Actas 2. 1485, marzo, 11. Benavente; AMB, Libro de Actas 2. 1488, febrero, 27. Benavente.

(40) AMB, Libro de Actas 1. 1481, junio, 13. Benavente.

(41) En 1500 solo recibieron lena las comunidades franciscanas de Santa Clara y de San Francisco, actividad que, al parecer, solia acostumbrarse: Ladero Quesada, Libros de acuerdos, p. 100. En 1502 las afortunadas fueron las comunidades de Santo Domingo, las Duenas y San Francisco, mientras que en 1404 el concejo emitio un acuerdo general sobre la entrega de lena a los monasterios de la ciudad: Ladero Quesada, Libros de acuerdos, pp. 223, 225, 228 y 376.

(42) En 1501 el convento de Santiago del Burgo (Santa Catalina de Siena) recibia 50 cargas de jara para bardar provenientes del monte del concejo. En 1502 fueron los monasterios de las Duenas y de Santa Clara los que fueron premiados con cargas de jara, mientras que en 1503 de nuevo las Duenas recibieron esta merced: LADERO QUESADA, Libros de acuerdos, pp. 184, 224, 228 y 336.

(43) Existe una carta de confirmacion al convento zamorano del privilegio de la renta de la martiniega, expedida por el rey Alfonso XI, en la que se menciona que dicha merced proviene del monarca Alfonso IX: AHPZ, leg. 1117, no. 2. 1347, abril, 10. Illescas.

(44) Sabemos que dicha cesion debio de realizarse despues de 1347, porque en el privilegio confirmado por el rey Alfonso XI, anteriormente mencionado, este monarca se referia a la recepcion de la renta de la martiniega, todavia en sus manos. No obstante, la transferencia de rentas de derecho regio a las haciendas municipales, en proceso de construccion, constituyo una tendencia bastante habitual que contribuyo a facilitar dicho proceso. Para obtener una vision mayor sobre el funcionamiento de la fiscalidad real y de la fiscalidad municipal, puede consultarse: LADERO QUESADA, Miguel Angel. Fiscalidad y poder real en Castilla. Madrid: Editorial Complutense, 1993; y Finanzas y fiscalidad municipal. V Congreso de Estudios Medievales. [Avila]: Fundacion Sanchez-Albornoz, 1997.

(45) Las ordenanzas de la ciudad de Zamora han sido publicadas por: CANTO DE LA FUENTE, Carlos del; CARBAJO MARTIN, Victoriano Antonio y Moreta Velayos, Salustiano. Ordenanzas municipales de Zamora: siglos XV y XVI. Zamora: Diputacion Provincial de Zamora, 1991.

(46) AHN, Clero, carp. 3.532, no. 16. 1464, febrero, 16. Benavente.

(47) La bibliografia existente sobre este predicador es muy extensa. Por ejemplo, se puede mencionar: CATEDRA GARCIA, Pedro M. Sermon, sociedad y literatura en la Edad Media: San Vicente Ferrer en Castilla (1411-1412). Valladolid: Junta de Castilla y Leon, 1994; BEUCHOT, Mauricio. Pensamiento filosofico de San Vicente Ferrer. Valencia: Ajuntament de Valencia, 1995; Mira, Joan F. San Vicente Ferrer: vida y leyenda de un predicador. Alzira: Algar, 2002.

(48) RUCQUOI, Adeline. <<La reforme monastique en Castille au XV6 siecle: une affaire sociale>>. En DUBOIS, Henri y VAUCHEZ, Andre. Horizons marins, itineraires spirituels. Hommage au professeur Michel Mollat. Paris: Publications de la Sorbonne, 1987, vol. 1, pp. 243-246.

(49) MARTIN, Herve. <<La predication comme travail reconnu et retribue a la fin du Moyen Age>>. En HAMESSE, Jacqueline y MUAILLE-SAMARAN, Colette (eds.). Le travail au Moyen Age. Une approche interdisciplinaire. Actes du Colloque international de Louvain-la-Neuve. Louvain-la-Neuve: Universite Catholique de Louvain, 1990, pp. 396-400; IDEM. Le metier de predicateur a la fin du Moyen Age (1350-1520). Paris: Editions du Cerf, 2007, pp. 146-189.

(50) Esta preocupacion del organo concejil por remunerar el servicio prestado por los predicadores esta documentada en otras villas y ciudades peninsulares. Por ejemplo, asi ocurria en la villa de Haro, donde los frailes franciscanos, provenientes de otras villas cercanas, se encaminaban a la misma para predicar. Los gastos de alojamiento y salarios de los predicadores eran pagados por las arcas municipales: GOICOLEA JULIAN, Francisco Javier. <<La influencia de las ordenes mendicantes en la religiosidad de los fieles de la villa de Haro a finales de la Edad Media>>. En IGLESIA DUARTE, Jose Ignacio de la (coord.). Espiritualidad, ordenes mendicantes y jranciscanismo en la baja Edad Media. VI Semana de Estudios Medievales de Najera. Logrono: Instituto de Estudios Riojanos, 1996, pp. 260-261. Igualmente, esta actividad es mencionada para el concejo madrileno por Grana Cid, Maria del Mar. <<Frailes, predicacion y caminos en Madrid. Un modelo para estudiar la itinerancia mendicante en la Edad Media>>. En SEGURA GRAINO, Cristina (ed.). Caminos y caminantes por las tierras de Madrid. Madrid: Asociacion Cultural Al-Mudayna, 1994, pp. 300-301.

(51) Libramientos con cargo a los ingresos procedentes de las Rentas y Bienes de Propios de la ciudad del ano 1484 y 1485: LADERO QUESADA, La ciudad de Zamora, pp. 331 y 334.

(52) Nos referimos a que explicitamente no se indica que las limosnas recibidas por el convento de San Francisco sean fruto del pago de los servicios prestados por los frailes como predicadores, aunque si se documenten limosnas efectuadas por el concejo al convento franciscano, como ya hemos senalado. Por esta razon, consideramos que, al menos durante estos anos, el cumplimiento de la funcion de predicadores por parte de los dominicos fue llevada a cabo de manera exclusiva.

(53) BECEIRO PITA, Isabel. <<La intervencion de la autoridad en las celebraciones religiosas: las fiestas de Benavente y su tierra (1434-1525)>>. Edad Media. Revista de Historia, 2009, vol. 10, pp. 212-213. Sobre la fiesta del Corpus y otros festejos relacionados con el mundo urbano castellano puede consultarse, por ejemplo: ASENJO GONZALEZ, Maria. <<Fiestas y celebraciones en las ciudades castellanas de la Baja Edad Media>>. Edad Media. Revista de Historia, 2013, vol. 14, pp. 35-61.

(54) BECEIRO PITA, <<La intervencion de la autoridad>>, pp. 204 y 206. En los libros donde se anotaba la contabilidad del concejo se consignaban tambien los gastos derivados de la celebracion de la fiesta del Corpus, los cuales eran sufragados por el organo concejil. Con frecuencia, se trata de apuntes en los que se dejaba constancia del destino detallado del dinero que era empleado para la organizacion de la fiesta. En varias ocasiones se mencionaban partidas de material para los juegos de Santo Domingo. Por ejemplo, en 1487 observamos como el concejo destinaba 18 maravedies para comprar 275 tachuelas que serian empleadas en los caballicos y otros menesteres de los juegos de Santo Domingo. Igualmente, ese mismo ano se empleaban 59 maravedies para pagar cuatro pares de guantes y 100 alfileres de los juegos de Santo Domingo: AMB, Cuentas de Propios, leg. 23.1. 1487. Benavente. Otras alusiones a gastos relacionados con el convento en: AMB, Cuentas de Propios, leg. 50.8. 1491; AMB, Cuentas de Propios, leg. 50.6. 1482, agosto, 21. Benavente.

(55) BECEIRO PITA, <<La intervencion de la autoridad>>, p. 206.

(56) AHN, Clero, carp. 3.532, no. 16. 1464, febrero, 16. Benavente.

(57) AHN, Clero, carp. 3.532, no. 16. 1464, febrero, 16. Benavente.

(58) AHN, Clero, carp. 3.532, nn. 16. 1464, febrero, 16. Benavente.

(59) AMB, Cuentas de Propios, leg. 50.6. 1483. Benavente.

(60) AMB, Libro de Actas 6. 1470, agosto, 3. Benavente. A finales del siglo XVI se produjo la fundacion de una catedra de gramatica en la villa de Benavente, protagonizada por Alonso de Carvajal y en la que tambien estaria implicado el organo concejil. Sobre esta cuestion puede consultarse: REBORDINOS HERNANDO, Francisco Jose. La catedra de gramatica de Benavente (1589-1845). Benavente: Ayuntamiento de Benavente, 2010.

(61) AMB, Cuentas de Propios, leg. 23.1. 1487. Benavente.

(62) AMB, Libro de Actas 6. 1489, julio, 24. Benavente; AMB, Libro de Actas 6. 1490, octubre, 5. Benavente; AMB, Libro de Actas 6. 1490, noviembre, 6. Benavente.

(63) AHPZ, leg. 1.117, no. 2. 1347, abril, 10. Illescas.

(64) AHPZ, Desamortizacion, libro 1, fol. 67r. Se documenta algun que otro conflicto, de indole similar, entre el organo concejil y otro tipo de privilegiados, a los que tambien les correspondia un situado en las martiniegas por merced regia. Este fue el caso de Pedro Yanez, quien recibio de la reina Catalina las martiniegas de Zamora por juro de heredad, lo que desemboco en un pleito entre el mismo y los regidores del concejo, que se prolongo durante los anos 1413-1416, y que finalmente obligo al concejo a pagar anualmente 400 florines a Pedro Yanez: LADERO QUESADA, La ciudad de Zamora, pp. 234-235.

(65) FERNANDEZ RUIZ, Coleccion diplomatica del monasterio de Santo Domingo, doc. 47. 1357, junio, 28. Benavente.

(66) AMDZ, carp. privilegios, no. 2. 1290, agosto, 20. Huete.

(67) AMDZ, carp. 2, no. 13. 1315, octubre, 7. Burgos.

(68) AMDZ, carp. 2, no. 11. 1409, junio, 7.

(69) En torno a 1278 se produjo un pleito entre el cabildo de Zamora y el concejo de la ciudad, a consecuencia de la supresion por parte del segundo del juez eclesiastico al que tenia derecho la Iglesia, gracias a la concordia dictada por el rey Fernando III en 1232, y a la cual ya nos hemos referido anteriormente. Dicha eliminacion se concretaba a raiz de la introduccion del juez de salario en el marco del gobierno municipal, ocasion que fue aprovechada por el concejo para acabar con el citado derecho eclesiastico. El enfrentamiento entre el concejo y la Iglesia de Zamora se producia dentro de un contexto de oposicion generalizada entre ambos poderes por el control del territorio zamorano, el cual dio lugar a otro tipo de pleitos y conflictos. Sobre este particular, vease: Diaz Ibanez, Jorge. <<Monarquia, Iglesia y poder concejil en Zamora durante la baja Edad Media. Analisis tipologico de los conflictos>>. Anuario del Instituto de Estudios Zamoranos Florian de Ocampo, 2004, vol. 21, pp. 241-253. Una de las cuestiones que fueron disputadas era precisamente la contribucion de los vasallos de la Iglesia al pago de la soldada del juez de salario, peticion que era reclamada por el organo concejil. Sin embargo, Sancho IV se mostro favorable a los requerimientos eclesiasticos, CORIA COLINO, Jesus. <<El pleito entre el cabildo y concejo zamoranos de 1278: analisis de la conflictividad jurisdiccional. Concejo, cabildo y rey>>. En Primer Congreso de Historia de Zamora. Zamora: Instituto de Estudios Zamoranos Florian de Ocampo, Diputacion de Zamora, 1991, pp. 285-303.

(70) AMDZ, carp. 2, no. 9. 1322, noviembre, 10. Zamora.

(71) Sobre esta cuestion puede verse, por ejemplo: NIETO SORIA, Jose Manuel. <<Abadengo episcopal y realengo en tiempos de Alfonso XI de Castilla>>. En la Espana medieval, 1984, vol. 4, pp. 707-734; ARRANZ GUZMAN, Ana. <<El tercer estado castellano ante las relaciones realengo-abadengo: siglos XIII-XV>>. Hispania, 1989, vol. 49, no. 172, pp. 443-476.

(72) MACEDA CORTES, Maria Luisa. <<El concejo de Benavente de los siglos XII al XIV>>. En la Espana medieval, 1984, vol. 4, p. 588; GONZALEZ RAMOS, Jose Ignacio. Villas reales en el reino de Leon. Los procesos pobladores de Fernando IIy Alfonso IX en la Tierra de Leon. Leon: Centro de Estudios e Investigacion San Isidoro, 2008, pp. 95-96 y 100.

(73) AMDZ, Privilegio del rey don Enrique, s/cl. 1467, agosto, 12. Segovia.

(74) La misma Benavente fue fruto de una estrategia de repoblacion de <<villas nuevas>> llevada a cabo en los territorios comprendidos al norte del reino de Leon por Fernando II en la segunda mitad del siglo XII. Sobre estas cuestiones puede consultarse, por ejemplo: MARTINEZ SOPENA, Pascual. <<Espacios y poderes: las villas nuevas reales al norte del Duero>>. En El Reino de Leon en la epoca de las Cortes de Benavente. Benavente: Centro de Estudios Benaventanos Ledo del Pozo, 2002, pp. 101-113. Por otro lado, bien conocida es la politica emprendida por el rey Alfonso X, con el fin de reforzar el mundo urbano castellano durante el siglo XIII, tendencia proseguida por sus descendientes. Con respecto a este tema, por ejemplo: GONZALEZ JIMENEZ, Manuel. Alfonso X (1252-1284). Palencia: Diputacion Provincial de Palencia, 1993; GONZALEZ JIMENEZ, Manuel. <<Sobre fueros, concejos y politica municipal de Alfonso X>>. En II Congreso de Historia de Albacete. Albacete: Instituto de Estudios Albacetences Don Juan Manuel de la Excma. Diputacion de Albacete, 2002. pp. 11-20.

(75) Esta misma impresion es detallada por: FREED, The Friars and German Society, pp. 43-48 y 51; GARCIA SERRANO, Francisco. Preachers of the City. The Expansion of the Dominican Order in Castile (12171348). New Orleans: University Press of the South, 1997, p. 23.

(76) LE GOFF, <<Ordres mendiants et urbanisation>>, pp. 936-937; GRANA CID, Maria del Mar. <<Geografia de lo sagrado y creacion de conventos>>. Miscelanea Comillas. Revista de Teologia y Ciencias Humanas, 1999, vol. 57, no. 110, p. 193; GARCIA SERRANO, Preachers of the City, pp. 23-24.

(77) LADERO QUESADA, La ciudad de Zamora, pp. 251-252.

(78) Este enfoque esta siendo objeto de estudio en el marco de nuestra tesis doctoral.

(79) En 1397, cuando se produjo esta concesion, la villa aun no habia sido definitivamente senorializada, aunque habia sido entregada por Enrique III a su esposa, Catalina de Lancaster, despues de haber permanecido durante veinte anos bajo el dominio del duque don Fadrique, bastardo de Enrique II: HERNANDEZ VICENTE, El concejo de Benavente, pp. 66-67.

(80) AHN, Clero, carp. 3.532, no. 16. 1464, febrero, 16. Benavente. En realidad, habia sido la condesa dona Maria de Quinones la que habia otorgado un mes antes los 1.500 maravedies situados en la renta del peso de buhoneria de la villa, con el fin de que los frailes rogaran a Dios por el alma de su esposo, el conde, ya fallecido, la vida de su hijo y la conservacion de su estado: AHN, Clero, carp. 3.532, no. 16. 1464, enero, 20. Benavente.

(81) En esta misma linea, las limosnas libradas por los concejos urbanos a los monasterios han sido interpretadas por Miguel Angel Lopez Perez y M.a Cristina Redondo Jarillo, para el caso de Burgos, con un sentido salvifico y como una garantia del bien comun y de la honra de la ciudad. Ambos autores conciben esta actividad concejil como un medio a traves del cual Burgos podria obtener una recompensa espiritual, al tiempo que se presentaria como una fiel devota. La funcion orante de los monasterios de la ciudad, con frecuencia encaminada a velar por el bien de los reyes, contribuye a difundir la idea dentro de la comunidad de vecinos de que es necesario velar por la monarquia y por la ciudad misma, actividad de la que el propio concejo se ofrecia como garantia: LOPEZ PEREZ, Miguel Angel y REDONDO JARILLO, Maria Cristina. <<Gastos de representacion en Burgos: limosnas, regalos y honras funebres: libros de actas municipales (1379-1476)>>. En GUERRERO NAVARRETE, Yolanda (coord.). Fiscalidad, sociedad y poder en las ciudades castellanas de la Baja Edad Media. Madrid: Ediciones de la Universidad Autonoma de Madrid, 2006, pp. 154 y 159-164. Igualmente, se puede consultar el trabajo de M.a del Mar Grana Cid sobre la espiritualidad femenina en el obispado de Cordoba, en el que se manifiesta tambien la funcion orante que fue desempenada por el monasterio de Santa Clara, de fundacion regia, por el bien del concejo y de la monarquia. No obstante, surgirian algunos problemas entre el convento y el concejo derivados de la situacion de privilegio de las monjas: GRANA CID, Maria del Mar. Religiosas y ciudades: la espiritualidad femenina en la construccion sociopolitica urbana bajo-medieval, (Cordoba, siglos XII-XVI). Cordoba: Asociacion Hispanica de Estudios Franciscanos, 2010, pp. 70, 81-82 y 86.
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Author:Alvarez Rodriguez, Alicia
Publication:Studia Historica. Historia Medieval
Date:Jan 1, 2015
Words:15558
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