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Lo que implica transformar la universidad en perspectiva decolonizadora.

The meaning of transforming the university from a de-colonizer perspective

En la creencia, la decision, el compromiso publico y la responsabilidad etico-politica se encuentra el principio de resistencia incondicional de la universidad. J. Derrida

Introduccion

LOS ESCRITOS DEL SOCIOLOGO VENEZOLANO RIGOBERTO LANZ, quien dedico buena parte de su produccion intelectual a la transformacion universitaria como un proceso inseparable del reto de transformar los modos de pensar, estuvieron recorridos por una pregunta clave: ?Podemos finalmente repensar y transformar a fondo la Universidad sin obviar lo fundamental: la <<reforma del pensamiento>>?

Como podra apreciarse, esta pregunta esta en sintonia con el tono de este escrito en el que expongo algunas aproximaciones a la cuestion de la transformacion universitaria, desde el vinculo entre universidad y pensamiento decolonizador, asumiendo que se trata de una dimension sustancial al abordaje de tal cuestion, siempre abierta e inacabada. Asi pues, en estas breves reflexiones busco responder de manera tentativa a dos interrogantes: ?Que caracteriza la colonizacion de la universidad y del pensamiento? ?Que significa decolonizar el pensamiento y la universidad? Ambas plantean, desde luego, mostrar en que consiste esa mirada sobre el mundo y sobre nosotros mismos que se ha caracterizado en terminos de <<mirada colonial>> y que aun sigue siendo reproducida por la universidad. Pero tambien considerar si estas interrogantes tienen algo que ver con la crisis de racionalidad y de legitimidad que impacta inevitablemente a la universidad y que nos impele a plantear el reto de como pensar desde el Sur. i.

I. La colonizacion del pensamiento y de la universidad por la razon racionalista

Compartiendo los aportes que al respecto han hecho, entre otros, Boaventura de Sousa Santos, Santiago Castro-Gomez, Edgardo Lander y Rigoberto Lanz, puede sostenerse que la mirada colonial sobre el mundo y sobre nosotros mismos se inscribe en una matriz epistemica configurada y desplegada en el curso de la modernidad occidental. Una matriz de racionalidad en la que se entrecruzan la exaltacion de la razon, la fe en el progreso y la certidumbre de la marcha lineal de la historia hacia la perfeccion de la humanidad, marcando desde el siglo xviii hasta el clima tecnologico del presente, toda una atmosfera cultural operando como un sistema de repertorios de racionalidad que devinieron valores civilizacionales. De ahi que, como afirmara Lanz, no se trata de un modelo o de una corriente de pensamiento, sino de una <<matriz de representaciones que aporta las claves para que distintas corrientes se muevan en su seno>>; una matriz en la cual la Razon, el Progreso y la Historia se instalaron como <<categorias fundantes de la logica del pensamiento y de la sociedad>>, como sus horizontes de sentido (1). En esta matriz se inscribe la obsesion por alcanzar un conocimiento universalmente verdadero y valido, que ha sido uno de los empenos mas ambiciosos de la ciencia moderna, a cuyos canones aun se someten las practicas dominantes de produccion y transmision de conocimientos en la universidad.

Es en dicha matriz epistemica que se instaura el proceso de dogmatizacion de la ciencia expresado en su legitimacion como el unico modo de conocimiento valido a partir, entre otros, de los supuestos asumidos como indiscutibles: el conocimiento como representacion de la realidad, la objetividad de la ciencia como conocimiento de las causas, la distancia entre el sujeto cognoscente y el objeto de conocimiento como garantia de objetividad, la presuncion de que los unicos limites del conocimiento cientifico son los que derivan del desarrollo de los instrumentos logico-deductivos o experimentales y la neutralidad valorativa de la ciencia. Tal concepcion, que emerge y se consolida con la trama de la formacion del sistema-mundo capitalista y la expansion colonial de Europa, impuso la certeza de que el mundo de la naturaleza y el mundo del hombre son mundos ontologicamente desligados, asi como la certeza de que la funcion del conocimiento es ejercer un control racional sobre el mundo natural y social. Es a esta funcion que se asocia el privilegio del razonamiento analitico como el unico metodo valido para explicar la realidad natural y social.

Este modelo de la ciencia adquirio total hegemonia en el pensamiento occidental y sus instituciones, pasando a ser socialmente reconocido por las posibilidades instrumentales de su racionalidad. Con ello, su legitimacion social se produjo cada vez mas por sus consecuencias practicas en un mundo permeado por la racionalidad cientifica, al punto en que no solo la ciencia se legitima socialmente por dichas posibilidades, sino que practicas sociales e instituciones pasan a ser legitimadas por las aplicaciones de la ciencia. De ahi que el despliegue de tal racionalidad comporte ciertos rasgos del desarrollo cientifico, con impacto institucional, que Edgar Morin identifica de la siguiente manera: la logica disciplinaria no ajena a los impedimentos que comporta la superespecializacion; la compartimentacion y fragmentacion del saber; la disyuncion entre las ciencias de la naturaleza y las ciencias antroposociales, asi como sus efectos en los reduccionismos que operan en ellas; la tendencia a la anonimizacion que acompana la propension a la fragmentacion, pues el saber ha dejado de ser pensado, reflexionado, para ser destinado a su acumulacion en bancos de datos y luego computado por instancias manipuladoras, empresas y Estados; el devenir ignorante de los especialistas respecto de todo aquello que no concierna a su disciplina, con lo cual se renuncia a la reflexion sobre los asuntos vitales de nuestro tiempo, incluyendo la reconfiguracion del saber y sus finalidades. De esta manera, el desarrollo cientifico ha marchado junto al desarrollo de la inconsciencia sobre sus potencialidades sojuzgadoras y mortales, sobre el hecho de que los poderes creados por la actividad cientifica escapan completamente a los cientificos, pues <<el poder cientifico fragmentado en la investigacion es concentrado en el nivel de los poderes economicos y politicos>> (2).

Estos rasgos han dado cuerpo a una razon mutiladora, reductora de la complejidad de la realidad y de su conocimiento, ciega a las condiciones historicas de su configuracion y a su inscripcion en las formas de ejercicio del poder en la sociedad moderna. Pero su hegemonia, sin embargo, ha de interpretarse a partir del hecho de que ese poder que la ciencia ejerce en la sociedad es el resultado historico concreto de ejercicio de las relaciones saber-poder: el poder ejercido por las clases dominantes sobre las comunidades cientificas, a los fines de mantener las condiciones en las que su dominio y su privilegio se asientan y reproducen, el poder que se ejerce en el seno de las mismas comunidades cientificas, el poder que se ejerce en las instituciones a traves de quienes se reconocen como figuras autorizadas para la toma de decisiones por ser portadores del conocimiento cientifico. En fin, el poder de la ciencia integrado al poder de identificar, vigilar, organizar, clasificar, regular y controlar individuos y poblaciones, como lo muestran los analisis de Michel Foucault, quien mostro que todo saber tiene efectos de poder, de modo que la funcion principal de las formaciones discursivas dominantes en la modernidad es la de fundar y perpetuar un regimen de verdad que rige las formas de enunciar, clasificar, juzgar, distribuir saberes y sujetos en la red de practicas y dispositivos de ejercicio del poder. Pues como advirtiera este pensador Foucault, <<cada sociedad tiene su regimen de verdad>>, su <<politica general de la verdad>>, que autoriza, legitima e impone determinados discursos como verdaderos, que establece las tecnicas y los procedimientos que son autorizados para obtener la verdad, que define la posicion de quienes son los encargados de decir que es lo verdadero o que lo falso; que opera mediante una serie de separaciones, como la establecida entre lo verdadero y o falso, respecto de las cuales este pensador sugiere tener presente que ellas se sostienen en toda una red <<de instituciones que las imponen y las acompanan en su vigencia y que finalmente no se ejercen sin coaccion y sin una cierta violencia>> (3).

La matriz epistemica racionalista que he descrito brevemente ha tenido en la universidad moderna su lugar privilegiado de realizacion que, desde luego, con ciertas alteraciones aun persiste en nuestros tiempos. La hegemonia de esa matriz se instalo en la logica disciplinaria que subtiende no solo sus practicas de investigacion y de docencia, sino tambien su estructura organizativa. En efecto, esta matriz de racionalidad hizo de la disciplina una logica de produccion, organizacion y transmision del conocimiento, pues, parafraseando a Morin, la nocion de <<disciplina>> tiene una funcion organizacional en el seno del conocimiento cientifico y sus instituciones. La logica disciplinaria recorta ciertos temas que se instituyen como pertinentes exclusivamente a la disciplina, lo que traduce los canones de cientificidad propios de cada disciplina, desde los que despliega toda una red de dispositivos de saber-poder que permiten identificar, jerarquizar, distribuir, ordenar e instrumentalizar no solo ciertos conocimientos, sino tambien ciertas posiciones de sujetos: la de los profesores que ensenan la disciplina y sus fundamentos, segun sus canones, y la de los estudiantes que aprenden lo que deben aprender. Pero dicha logica tambien dispone la estructura organizativa universitaria: estableciendo las fronteras, entre episteme y doxa; entre el conocimiento legitimo o autorizado debido a su <<validez cientifica>> y el conocimiento ilegitimo; entre el conocimiento util y el conocimiento inutil, e instituyendo las distribuciones de sus programas de docencia e investigacion conforme a la agrupacion de los tipos de conocimiento especializado de la disciplina, haciendo de la universidad una organizacion compartimentalizada.

Uno de los efectos de poder de los discursos en los que se ha desplegado la modernidad occidental articulada al binomio capitalismo-colonialismo ha sido el de la construccion de la inferioridad social y cognoscitiva de individuos, grupos y pueblos. Tal construccion ha implicado lo que de Sousa Santos plantea como rasgo constitutivo de la razon moderna: su configuracion y despliegue como una razon indolente que conlleva la invisibilizacion y negacion de otros modos de pensar, decir, hacer y sentir (4). El resultado de esta operacion ha sido la anulacion de plurales formas de la experiencia humana, de entramados cognitivos, afectivos, simbolicos y materiales transmitidos de generacion en generacion que han resultado validos para quienes los heredan, proveyendo de sentido su vida. La razon indolente es, asi, portadora de una epistemologia de la ceguera que inmoviliza y reduce el campo de la mirada acerca del mundo y de nosotros mismos; que silencia, ignora, condena y excluye todo saber no susceptible de ser incluido en los limites de un modo de conocimiento cuyo proposito es el de conocer para controlar y dominar.

La razon indolente elimina cualquier posibilidad de establecer dialogos con saberes provenientes de entornos diferentes al cientifico, anula lo diferente, lo heterogeneo, lo plural, otras formas de interpretar el mundo que son declaradas como irrelevantes, inutiles, falsas, exoticas o mitologicas, sometidas, por ende, a la invisibilidad epistemica y social. Es la razon indolente la que funciona en practicas de produccion de conocimientos que responden a la monocultura del saber y del rigor cientifico, segun la cual la ciencia, autoproclamada como la unica forma de conocimiento valido, es la detentora absoluta de los criterios de verdad y fiabilidad epistemica. Con ello se promueve el exclusivismo cientifico que establece jerarquias epistemicas que traducen relaciones de saber-poder. Todo lo que no es considerado conocimiento es excluido del canon cientifico y pasa a formar parte del terreno de la opinion, la conjetura, la apariencia, la imaginacion, la costumbre o la creencia, del oscurantismo, del error, del atraso. De ahi que la razon indolente sea, a la vez, razon impotente, pues piensa que nada puede hacerse contra necesidades concebidas como algo exterior a ella y razon arrogante, pues considera que solo ella es capaz de ejercer una libertad incondicional que la configura como la unica forma de racionalidad.

Por ello, De Sousa Santos plantea que la razon indolente o monocultura del saber cientifico produce un epistemicidio, es decir, la marginacion, muerte y olvido de saberes alternativos y, en consecuencia, relaciones de injusticia cognitiva, concepto este referido a las condiciones de desigualdad, discriminacion o exclusion epistemica y social producidas por un modo de conocer hegemonico global que limita, invisibiliza y priva de reconocimiento y valor a diferentes formas de saber. Un modo de conocer que, animado por el principio de simplificacion, anula lo aleatorio, lo paradojico, lo imprevisible e incontrolable, las co-implicaciones, reduciendo asi la complejidad de lo real a la simplicidad de interacciones controlables. Este principio, como cabe reiterar, ha sido inseparable de ciertos propositos del conocimiento cientifico destinado a controlar, regular, instaurar un orden, dominar y colonizar, lo que en el capitalismo contemporaneo es inseparable de la condicion caracterizada por Santiago Castro-Gomez como condicion <<posmoderna/poscolonial>>5 6, en la cual los relatos de legitimacion del saber y de la universidad han cambiado radicalmente y esta se pliega a los imperativos del mercado global. De ahi la importancia de tener presentes los efectos de la racionalidad neoliberal en la universidad, a lo cual hare una aproximacion en las notas que siguen.

2. La colonizacion del pensamiento y de la universidad por la racionalidad neoliberal

El neoliberalismo es ante todo un tipo de racionalidad politica que implica tecnologias de produccion de subjetividades orientadas a la sujecion de individuos y poblaciones mediante la objetivacion de sus conductas, codificadas a partir del calculo racional de costo-beneficio. Forma de subjetividad cuya construccion revela que la clave del neoliberalismo no esta dada, siguiendo a Foucault, en el marco del mercado en si sino en el circuito sociedad-empresa-competencia, en el cual se mueve la teoria del capital humano que, como sabemos, impacto de manera decisiva a la universidad como espacio no ajeno a la impronta de la racionalidad neoliberal que funciona bajo distintas formas, especialmente si tenemos presente que la hegemonia de los regimenes neoliberales--cruzados por lo que Foucault llama una <<politica social privatizada>>--ha implicado que los limites a la intervencion del Estado en la vida social no instauraran nuevas condiciones de libertad individual y colectiva, sino la intervencion de formas no estales de dominio y control. De ahi que el neoliberalismo contenga, a su manera, la paradoja de ser en realidad la fuerza principal de otro tipo de poder, mas sutil y abarcador, sobre la vida (6), vinculada a la gradual e incesante colonizacion de la esfera publica por la esfera la privada, para decirlo en palabras de Zigmunt Bauman.

A proposito del neoliberalismo, cabe resaltar el nuevo tipo de articulacion entre el Estado y el mercado, definida en los terminos de un fenomeno que implica el hecho de que el Estado se transforme en una instancia lo suficientemente fuerte como para garantizar el despliegue sin cortapisas de una economia neoliberal y la conversion de la sociedad en una sociedad de libre mercado regida por el consumo, el lucro y la competencia. Esta transformacion ha tenido como contracara la perdida parcial de la soberania estatal, la destruccion del Estado de Bienestar y, por ende, de la capacidad del Estado para generar su legitimidad fundada en la ejecucion de politicas sociales. A tales efectos, el neoliberalismo ha requerido de un modelo politico ajustado a su logica, a saber, el modelo de la democracia representativa restringida a un mero procedimiento formal que concede la celebracion periodica de elecciones competitivas, en las que los ciudadanos no toman decisiones politicas sino que eligen a quienes deciden, en las que el voto se constituye como un dispositivo que implica un acto de participacion politica y a la vez una renuncia a la participacion activa y directa. De ahi el fenomeno analizado como despolitizacion de la ciudadania, un proceso mediante el cual se ha producido la neutralizacion de los principios que se ponen en juego en la vida democratica, entre ellos, la participacion activa en las decisiones que afectan al comun y la creacion de espacio publico. Fundamentalmente, porque la democracia funciona como un mercado electoral en el que los aspirantes a representantes politicos actuan como proveedores que compiten en un libre mercado para lograr el maximo numero de votos y los electores-consumidores eligen a los representantes politicos que parecen responder a sus intereses particulares.

Se ha insistido recurrentemente en el peligro de la invasion del agora por parte de los poderes publicos estatales; sin embargo, como sostiene Bauman (7), donde hoy se desarrollan los mayores peligros y donde se plantea la mayor necesidad de contencion es en esa zona que separa y reune agora y oikos, pues la primera ha sido invadida por lo privado. Tal invasion comporta el desvanecimiento del agora, ya que lo publico ha huido de ella y tanto las agencias como los agentes tradicionales de la politica se revelan impotentes para traducir asuntos publicos en causas comunes, mientras las nuevas agencias y los nuevos agentes de lo privado operan sin ningun control democratico de los ciudadanos y de las instituciones politicas, aunque sus decisiones afectan a todos. Se trata, en terminos mas generales, de la invasion de la vida social por parte de agencias no estatales que funcionan de acuerdo con la racionalidad neoliberal, a la cual se anudan no solo las terribles consecuencias economicas y sociales del neoliberalismo, sino tambien los embates de una <<politica de vida privatizada>>, para decirlo con palabras de Foucault, que ha tenido y tiene como uno de sus principales resultados el desvanecimiento del agora que, con Castoriadis, Bauman define como la esfera de comunicacion entre la esfera politica y la esfera privada, donde se reunen lo publico y lo privado, donde no solo se ejerce la eleccion de opciones disponibles, sino tambien se examina, cuestiona y renegocia el abanico de eleccion, donde se ejerce la libertad de decidir lo que ha de entenderse por bien comun, sociedad justa, democracia, libertad, etc., y la de actuar en consecuencia. De esta manera, para decirlo con de Sousa Santos, se ha producido el empobrecimiento de la indole etica y emancipadora de la democracia y, en consecuencia, la configuracion de una democracia de baja intensidad que convive de manera comoda con la desigualdad y la exclusion social, interpretadas por este pensador como la puesta de manifiesto de la crisis del contrato social de la modernidad y del contundente fracaso de las modernas promesas de igualdad, libertad y solidaridad (8).

La invasion de la vida social por el neoliberalismo es indisociable de los radicales desplazamientos que el mismo y su crisis han provocado en la vida economica, social, cultural y politica de las sociedades contemporaneas. Tales desplazamientos constituyen hoy una dimension decisiva del andamiaje en el que se inscribe el entrecruzamiento de fuerzas que pugnan por mantener y garantizar las reglas del capitalismo neoliberal sin que se tenga nada que proponer, y de fuerzas cuyas luchas constituyentes, utilizando una expresion de Toni Negri, no solo se expresan como resultados contingentes de conflictos politicos, sino como acontecimientos que despliegan los deseos de nuevas formas de vida y nuevas propuestas politicas. Entrecruzamiento en el que, se quiera o no, se inscribe la universidad actual con sus dilemas y sus desafios. Hoy, el hecho es que el contexto politico que hizo posible la aceptacion de la representacion como mecanismo democratico se ha hecho anicos como resultado de una estructura global de poder que socava los sistemas de representacion, configurados a escala nacional y que, de manera mistificada, pretendian ser representacion del poder del pueblo. Asi como es un hecho que el imaginario politico haya sido colonizado por el neoliberalismo como forma de racionalidad politica que conjuga la despolitizacion y la privatizacion de lo publico con la construccion de subjetividades despolitizadas y privatizadas y, por ende, despojadas de toda potencia de accion politica transformadora.

De tal diagnostico no escapa Latinoamerica y, en particular, Venezuela, pues no podemos obviar que el neoliberalismo implico, a partir de la crisis de la deuda y del modelo desarrollista, no solo el fin del debil Estado de Bienestar y sus politicas sociales sino tambien el fin del imaginario politico sobre el cual se levantaron las luchas ciudadanas durante las decadas de vigencia de tal modelo. Esta luchas de desplegaron bajo la conviccion de que los derechos sociales y politicos son parte de los derechos esenciales de todos los seres humanos, de modo que, siendo parte de su condicion de ciudadanos, estaban en el derecho de exigirlos al Estado, por ser una obligacion directa del mismo. Sin embargo, cabe recordar que, bajo el Estado de Bienestar, los derechos ciudadanos se estatalizaron quedando bajo el control de las burocracias estatales y de las elites gobernantes que utilizaron la administracion de tales derechos para fortalecer las formas clientelares de hacer politica, asi como para el control y dominacion de la ciudadania.

En America Latina, la instauracion de la hegemonia neoliberal no se dio ni se da sin conflictos entre las fuerzas sociales y politicas que pugnaban y pugnan por la continuidad de la version social-liberal del capitalismo, de su version liberal autoritaria o por transformaciones asociadas a una revolucion popular socialista. Y, desde luego, no sin fuertes represiones individuales y colectivas por parte de gobiernos tenidos como democraticos. Al imponerse el neoliberalismo se quiebra el debil proceso de democratizacion social iniciado en la decada de los sesenta, se profundiza la critica al rol social del Estado y se despliegan mecanismos de corte neoliberal que encontrarian un marco propicio para desmantelar el Estado, asi como para reestructurar el modelo de acumulacion capitalista bajo los canones del modelo neoliberal. Desde inicios de la decada del setenta, los sectores de poder economico y politico ya comenzaban a reapropiarse de las interpretaciones neoliberales en torno a las crisis de las democracias, en las que se destacaban como factores desencadenantes de tal crisis las excesivas demandas populares que recargaban al Estado, de manera que el problema fundamental a atacar y detener era el de las formas de <<ingobernabilidad>> en las que incurria la ciudadania con su participacion y sus demandas. De ahi que las propuestas incorporaran, entre otros aspectos: la reduccion--incluso por medios violentos--de las exigencias de participacion ciudadana en las que, cabe recordar, tuvo alta presencia la universidad; el recorte del <<gasto>> en los programas sociales; la disminucion de los recursos financieros para las universidades y la progresiva conversion de los centros universitarios en organismos supuestamente mas tecnicos que politicos, para debilitar la fuerza de las posiciones contestatarias que ponian en cuestion el orden existente.

La universidad en America Latina fue, no obstante, una traba para la apacible implantacion del capitalismo neoliberal que suponia, como condicion fundamental, la debilitacion de los Estados nacionales desarrollistas en pro de un Estado al servicio de la economia global y competitiva de mercado. Aunque, como cabe recordar, ya desde finales de la decada de los ochenta fue perdiendo progresivamente su indole contestaria en el proceso mismo en que fue abandonando su condicion de espacio de ejercicio del pensamiento critico articulado a las luchas por la transformacion social y politica, para asumirse y reformarse conforme al regimen de visibilidad y enunciabilidad inherente a la racionalidad politica neoliberal. Asi pues, si el destino de la Universidad estuvo ligado a los Estados nacionales y a los proyectos de nacion que se percibian como permanentes y con certidumbre de futuro, su sin-destino estaria anudado a la conformacion de la sociedad-empresa y, en consecuencia, a la competencia como su regulador general. Con ello, el proyecto de universidad se disolvia en el mundo de la globalizacion neoliberal que, montada sobre la crisis de las formas del capitalismo desarrollista y el desmantelamiento del Estado de Bienestar, imponia la formula <<No hay alternativa>>. Es justamente en este contexto donde se inscribe la imposicion dura o blanda del modelo universitario neoliberal como parte fundamental del proceso global de reconfiguracion de la hegemonia capitalista en la region, al que le es consustancial la despolitizacion y la privatizacion de lo publico. Dicho modelo conjuga, entre otras, las siguientes facetas:

* El borramiento de la universidad como espacio publico articulado al proyecto nacion y su transfiguracion como territorio de oferta y demanda de servicios educativos a los individuos en funcion de un mercado laboral crecientemente complejizado y transnacionalizado, asi como de servicios de asesoria a empresas, para lo cual las instituciones deben operar como empresas autofinanciadas, eficientes y competitivas. En tal sentido, lo mas destacado de las transformaciones ocurridas en la universidad radica en el giro producido en su orientacion, que consiste en la sustitucion de una concepcion con enfasis en el servicio a la nacion por otra que acentua el servicio a los clientes, individuos o empresas; expresion de lo que Foucault llamo <<politica social privatizadora>>.

* El despliegue de mecanismos tales como el vertiginoso crecimiento de instituciones universitarias privadas que, al amparo del Estado, se destinan a <<absorber la demanda insatisfecha>> de quienes pueden financiar sus estudios; el criterio de autofinanciamiento para universidades publicas que dio lugar a la oferta preferencial de servicios a empresas privadas nacionales y transnacionales; o el establecimiento de mecanismos de evaluacion centrados en criterios de medicion contables de productividad. Se trata de la universidad entendida como unidad-empresa, comportando la adopcion de la logica empresarial en su funcionamiento.

* La <<modernizacion>> de la Universidad, percibida en terminos de su adecuacion a las demandas la economia competitiva de mercado y de la adopcion del paradigma tecnoeconomico y tecnoeducativo para enmarcar sus objetivos y practicas en la <<sociedad del conocimiento y la informacion>>. Cabe recordar que este enunciado fue un tema recurrente en el abordaje de la universidad como objeto de estudio, aunque pocos se plantearan que se trataba--y se trata--de una era en la cual se ha producido la conversion del conocimiento en la principal mercancia de una economia competitiva de mercado.

* La exigencia de acreditacion permanente de la universidad por parte del sector privado, a los efectos de favorecer la insercion de los profesionales y de los conocimientos producidos en el desarrollo economico sustentado en la empresa privada fundamentalmente transnacionalizada.

* La puesta en escena de la diversificacion de fuentes de financiamiento que permitan a la universidad una mayor autonomia para su funcionamiento como empresa y, por ende, una menor dependencia del Estado.

* La organizacion curricular sustentada en la hiperespecializacion del conocimiento, conforme a las demandas de la economia competitiva de mercado y en la ensenanza por competencias para lograr una mayor funcionalidad de su <<producto>>: los profesionales.

Llegados a este punto, puede sostenerse que el proceso de privatizacion de la educacion universitaria, que acompana su proceso de neoliberalizacion, va mas alla de la reduccion del gasto publico en educacion y la transferencia <<del costo del servicio a las familias y usuarios del mismo>>, en lenguaje neoliberal, del incremento de la oferta privada, o de la subordinacion de la actividad academica a las demandas del mercado. En efecto, si bien es cierto que la privatizacion universitaria se vincula a la reduccion del papel del Estado como institucion destinada a garantizar derechos sociales y una politica de financiamiento restrictivo, hay dimensiones menos visibles que es preciso considerar, pues conciernen al complejo proceso de redefinicion de las fronteras entre lo publico y lo privado en la educacion superior latinoamericana, en el cual el cuestionamiento al sentido publico de la accion universitaria hecho por gobiernos neoliberales e intelectuales que asumen la racionalidad politica neoliberal se reconoce en una diversidad de espacios porosos, tales como la estructuracion del trabajo academico y de los campos disciplinarios, las practicas de docencia, investigacion y evaluacion, las formas de reconocimiento del papel social que se atribuye a las instituciones de educacion superior, la construccion de subjetividades, entre otros.

No ha sido ni es ajena al proceso de neoliberalizacion y privatizacion de la universidad la tecnocratizacion que ha marcado los procesos de reforma universitaria promovidos por los gobiernos neoliberales, una de cuyas evidencias mas destacadas es la centralidad atribuida al concepto de calidad, despojado de su dimension politica. En efecto, la aspirada calidad de la educacion superior se reduce a la determinacion de una serie de estandares de productividad y rendimiento academico, a la implementacion de sistemas de evaluacion jerarquizantes y excluyentes, a la vinculacion de sujecion de la formacion y produccion cientifica a las demandas del mercado. Asi pues, el proceso de privatizacion de la educacion universitaria se asocia a una concepcion tecnocratica y gerencialista de la calidad que, sin duda, opera contraponiendo de manera irreconciliable, por ejemplo, la excelencia academica al acceso democratico a los saberes socialmente significativos, los meritos y la calidad de los aprendizajes previos a la justicia social en la igualdad de condiciones de acceso y permanencia de los pobres en la educacion superior, la rigurosidad cientifica al necesario compromiso social del trabajo academico con las demandas populares. Dicotomias estas que han contribuido a resquebrajar el sentido publico no solo del debate en torno a la calidad de la educacion universitaria sino de sus practicas, de manera tal que la tecnocratizacion de la universidad es siempre coparticipe del proyecto de la universidad elitista y antidemocratica.

El nuevo escenario abierto con la crisis del modelo de Estado nacional y del proyecto nacion tenia que afectar de manera decisiva a la universidad, pues abandonando su vision de largo plazo, disolviendo sus articulaciones con los proyectos nacionales y vaciando su condicion de espacio publico de libre pensamiento, termino ajustandose de diversas formas a la logica neoliberal. Hoy, podemos afirmar que si el neoliberalismo fracaso en el terreno economico y social, no lo hizo en el terreno ideologico y, tal vez, que esto sea el fondo de una paradoja: en paises como Venezuela, buena parte de las universidades publicas autonomas que fueran importantes espacios de las luchas intelectuales anudadas a luchas sociales y politicas se han convertido en uno de los pilares de la ominosa oposicion a los gobiernos presididos por Hugo Chavez y Nicolas Maduro, que han enfrentado al neoliberalismo de diversas formas, entre ellas los esfuerzos orientados a la republificacion de la educacion. Pero mas alla de ello, en ellas arraiga buena parte de la academia no solo inconmovible ante los acontecimientos que estremecen al mundo y a lo que acontece en nuestras sociedades, sino contraria a los movimientos populares como fuerzas en lucha que ponen en juego demandas y experiencias de democracia participativa.

Mas en el caso venezolano, no solo en dichas universidades sino tambien en aquellas que vienen acompanando tales movimientos y adoptando importantes cambios en materia de democratizacion del acceso y en su conexion con las politicas sociales del Estado, se continua atados a la logica disciplinaria y profesionalizante que funda su organizacion academica, sus curriculums, sus practicas de ensenanza y de investigacion. En ellas no solo sigue imperando un modelo epistemologico racionalista que sostiene la produccion y reproduccion de conocimiento que sigue arrastrando la impronta colonizadora en el campo del saber y que se ha vuelto infecundo para hacerse cargo de los apremiantes y complejos problemas del mundo y de nuestras sociedades, lo que revela su anquilosamiento frente a los cambios epistemologicos y su impacto en la produccion y reorganizacion de los conocimientos, tanto como frente a las transformaciones sociales, culturales, politicas y economicas.

Este estado de cosas revela un panorama nada halagador, pero del que no cabe derivar ni menos asumir la formula <<no hay alternativas>>. Por el contrario, seria desastroso si las inercias a la que esta atada la universidad y si su impotencia asociada a sus dispositivos de saber-poder no coexistieran conflictivamente con practicas que traducen busquedas de formas criticas de su ineludible inscripcion en la sociedad; lo que hoy hace de la universidad un campo de tensiones que cruzan su descaracterizacion intelectual e institucional resultante de su crisis de hegemonia y de legitimacion. Esta ultima referida al hecho, como lo plantea De Sousa Santos, de que la universidad haya dejado de ser <<una institucion consensual frente a la contradiccion entre la jerarquizacion de los saberes especializados>> y las exigencias de democratizacion que se le hacen desde la sociedad de la que forma parte (9). Lo que, sin duda, plantea la importancia de pensar y actuar de cara a la reinvencion de la universidad.

3. La posibilidad de una universidad decolonizada y de un pensamiento decolonizador

Lo primero a considerar es que esta posibilidad se vincula a la pregunta ? Como pensar desde el Sur?, cuya respuesta no es tarea facil, pues como sostuvo De Sousa Santos en una entrevista (10):
   [...] el Sur fue colonizado por el Norte y por eso mucha de la
   racionalidad y de los instrumentos de la racionalidad a traves de
   los cuales la modernidad occidental se impuso, y que fueron
   basicamente dos, el Capitalismo y el Colonialismo, penetraron
   profundamente en todo el Sur global, entendiendo que el Sur no es
   geografico sino <<un Sur metaforico o retorico>>, en la medida que
   es una metafora del conjunto de los pueblos que han sufrido
   sistematicamente con el Colonialismo y el Capitalismo.


Desde luego, como prosigue este autor, tal imposicion no se produjo sin resistencias y en esta lucha algunas culturas ancestrales se adaptaron, mientras otras persistieron de manera fuerte o debil. De modo que, hoy, el proceso de reivindicacion de estas otras formas de pensar, de imaginar el mundo, de estas otras cosmogonias y cosmovisiones suprimidas, silenciadas, implica una serie de rupturas. Entre ellas, con <<la idea de que la Modernidad Occidental es la unica forma de racionalidad>> y con la idea de que <<la racionalidad occidental es homogenea>>, pues el anudamiento entre capitalismo y colonialismo anulo la diversidad de esta racionalidad al excluir la fecundidad de los aportes de pensadores <<que dudaban de todas las certezas de la modernidad occidental>>. De ahi que no solo se trate de resquebrajar la conviccion relativa al monopolio de rigor de la racionalidad cientificista occidental adaptada al binomio capitalismocolonialismo, sino tambien de <<ver que hay otras modernidades occidentales reprimidas>>, asi como de reconocer <<que hay otras formas de pensar modernas que no son occidentales y que vienen de pensamientos ancestrales, que son hoy contemporaneas ... de una manera distinta ... >>.

Con estos planteamientos, De Sousa Santos llama la atencion sobre <<la diversidad ecologica y epistemologica del mundo>> y, con ello, sobre el hecho de que <<la comprension del mundo es mucho mas amplia que la comprension occidental del mundo>>, cuestion que no es facil de admitir y, sobre todo, de practicar, <<porque el Sur fue Colonizado>> y porque la afirmacion del Sur fue en un primer movimiento para afirmar el Norte, mediante la adopcion y reproduccion de sus pautas culturales. Hoy, sin embargo, resulta vital un segundo movimiento de afirmacion del Sur, de sus epistemologias, donde se inscriben <<otras maneras de entender el mundo, de entender la gente, lo que es la ontologia, lo que es el ser humano, como se conforma, como vive, cual es la importancia de la vida cotidiana ...>>, mas no solo como ideas de epistemologos o de cientificos sociales, sino como fuerzas tejidas en la multiplicidad de movimientos sociales que demandan otra epistemologia.

Precisamente, es en relacion a este segundo movimiento de afirmacion del Sur, donde, a mi juicio, han de inscribirse los vinculos entre universidad decolonizada y pensamiento decolonizador, en los cuales es posible apreciar multiples facetas, entre las cuales quisiera destacar las siguientes.

3.1. Desde el punto de vista epistemologico

No nos es posible seguir obviando la emergencia de nuevos paradigmas de pensamiento cuya puesta en juego en varios ambitos de conocimiento que dan senales de rupturas con la colonialidad fomentada por la epistemologia racionalista, cuya imagen del mundo y de la vida social esta siendo impugnada por tales paradigmas. Entre ellos, el paradigma del pensamiento complejo que tambien comienza a tener lugar en intersticios de la universidad. Se trata de otro modo de pensar que implica la configuracion de otra politica de la verdad, de otra etica y otra estetica del conocimiento que hacen suyos: una razon sensible, es decir, una razon atenta a las senales que ofrece la vida cotidiana y a formas alternativas de saber; una razon compleja, es decir, una razon abierta a la complejidad constitutiva de lo real y de nosotros mismos, haciendo suyos la incertidumbre, el azar, el desconcierto, etc.; y una razon liberadora, es decir, una razon que rompe con los modos en que hemos sido constituidos como sujetos y asume su compromiso etico y politico con la construccion inacabada de una sociedad de justicia, igualdad, libertad y solidaridad. Al respecto, tengo presentes los aportes de Paulo Freire y de Orlando Fals Borda, quienes desde America Latina han recalado en experiencias universitarias desde su critica al eurocentrismo colonial de los saberes sociales modernos (disciplinas de las ciencias sociales) y sus replanteamientos de la realidad latinoamericana.

A mi juicio, la fecundidad del paradigma de la complejidad esta vinculada al impulso que se de a la transdisciplinariedad, pues vivimos en un mundo que ya no puede ser entendido desde la logica disciplinaria que estructura conocimientos analiticos y ve la realidad de manera compartimentada, estableciendo dicotomias que empobrecen el conocimiento de lo real y de nosotros mismos. Sin embargo, en la universidad dicha logica sigue predominando tanto en la produccion de conocimientos como en la formacion de profesionales disciplinarios y disciplinados en el sentido foucaultiano (utiles economicamente y dociles politicamente), con serias limitaciones para pensar complejamente un mundo complejo, y de actuar en consecuencia. De ahi que deberiamos tomarnos en serio las practicas articulatorias de la transdisciplinariedad que, a diferencia de la interdisciplinariedad, no busca intercambiar conocimientos entre dos o mas disciplinas dejando indemne la logica disciplinaria, sino romper dicha logica, inscrita en la logica excluyente de la ciencia occidental, como ha planteado Nicolescu (11). En tal sentido, la experiencia de la transdisciplinariedad nos permite vincular las diversas formas de saber, incluyendo aquellos que la ciencia occidental declaro y excluyo como doxa.

Con ello, el proceso de transformacion universitaria guiado por la razon sensible, compleja y liberadora, haciendo cuerpo en la conjuncion entre pensamiento complejo y transdisciplinariedad implica la apertura de caminos hacia la universidad como un espacio transcultural, compartiendo un concepto de Santiago Gomez Castro, en el que diferentes formas culturales de produccion de conocimientos puedan coexistir. Pues tal conjuncion es inconcebible e irrealizable sin poner en juego el dialogo de saberes, en el que diferentes formas culturales de conocimiento puedan convivir en el espacio universitario, lo que implicaria una radical ruptura con el colonialismo epistemico de la ciencia occidental. Asumiendo, desde luego, que el dialogo de saberes solo es posible si enlazamos la decolonizacion del modo de pensar que sustenta la produccion de conocimientos y la decolonizacion de las instituciones que producen y transmiten conocimientos, para que aquellos saberes excluidos hagan parte de una universidad donde se haga ejercicio de la justicia cognitiva, planteada por De Sousa Santos.

En la universidad que tenemos, sin embargo, no es cosa facil, pues los canones de la ciencia occidental que siguen arraigados en aquella responden a la estrategia colonial de Occidente, a saber, la construccion y puesta en funcionamiento de la dicotomia entre <<pueblos barbaros>>, anclados en el pasado e incapaces de hacer uso de la razon, y <<pueblos civilizados>> que miran al progreso y son capaces de hacer uso autonomo de la razon. En tal sentido, puede sostenerse que el proceso de decolonizar la universidad y decolonizar el pensamiento implica, al menos:

a. Generar nuevas claves para la comprension del mundo y de nosotros mismos, de los complejos procesos culturales que, con sus paradojas, reorganizan nuestras maneras de ser, de existir, de pensar, de decir y de sentir.

b. Desplegar experiencias de investigacion y formacion que transgredan la logica disciplinaria rompiendo con las dicotomias que definen el devenir de racionalismo moderno: sujeto/objeto, individuo/sociedad, normal/anormal, mente/cuerpo, materia/espiritu, naturaleza/cultura, civilizacion/barbarie, verdadero/falso, razon/sensacion, unidad/diversidad, parte/todo, entre otros.

c. Transgredir la fragmentacion del conocimiento inherente a la logica disciplinaria que atraviesa el caracter profesionalizante e hiperespecialista de la formacion, haciendo lugar a experiencias transdisciplinarias y transculturales de creacion intelectual y de formacion.

d. Construir una relacion otra con el saber: que interroga lo que se nos da como saber verdadero, que resiste a lo que se nos impone como el unico modelo de realidad, de desarrollo, de ciencia, de la politica o de la democracia; que restituye su vocacion practica, no como la utilidad del para que sirve, sino como actitud y gesto intelectual que permita romper con los limites de lo que debe y puede pensarse, de lo que debe y puede conocerse, desde la imposicion de una politica de la verdad; para cuestionar radicalmente toda forma de dominacion, en el orden del saber y del poder. Una relacion, en fin, que sea experiencia de transformacion de nosotros mismos y no meramente de exterioridad e instrumental.

e. Desplegar experiencias de creacion intelectual y de formacion que pongan en juego articulaciones Sur-Sur, es decir, lo que De Sousa Santos llama <<globalizacion solidaria>> de los pueblos del Sur, contraviniendo el hecho de que la ciencia y la universidad hayan devenido aliados del capitalismo globalizado.

3.2. Desde el punto de vista etico-politico

Decolonizar el pensamiento, decolonizando la universidad, y viceversa, no es otra cosa que reinventar la universidad. Y es que de reinvencion se trata cuando en America Latina y, en particular en Venezuela, vienen desplegandose procesos de transformacion sociopolitica asociados a la reinvencion de los proyectos de nacion y que plantean nuevas responsabilidades sociales y politicas a la universidad, pues tales procesos traducen una voluntad politica contrahegemonica que, contrapuesta a la globalizacion neoliberal, llama a la universidad a recuperar su potencia de creacion para ponerse al servicio de los pueblos, no del capital neoliberal. Ello, asumiendo que la lucha entre las exigencias de democratizacion del saber y su tradicional configuracion elitista como formadora de los cuadros politicos y economicos en cada pais no tiene por que resolverse en terminos de precarizacion de sus practicas de formacion y de investigacion--o, en terminos mas amplios, de creacion intelectual-, pues ello contradice su democratizacion como espacio publico al servicio de los pueblos en su pulsion transformadora.

Aqui esta en juego nada mas y nada menos que el proyecto de una universidad democratica, autonoma, transformadora y popular; asumiendo que ello sigue siendo una tarea pendiente si tenemos en cuenta la persistencia de una universidad con evidentes rasgos elitistas y corporativistas, a la que las palabras democracia y autonomia le han servido de ropaje ideologico para mantener su statu quo. Ante una tarea de tal magnitud es vital asumir la particular consistencia intelectual del debate en torno a la transformacion universitaria en tiempos de transformaciones sociales y politicas profundas, pues de lo contrario ocurre que el debate se disuelve en una medicion de fuerzas vacias de todo espesor intelectual.

Asimismo, se trata de asumir que ningun proyecto de universidad es ajeno a las fuerzas sociales que se enfrentan en una sociedad atravesada por conflictos de diversa naturaleza y que, por ende, el despliegue de la politica en la universidad involucra dos planos diferentes aunque interconectados. Por una parte, el de la politica universitaria respecto de sus funciones primordiales y de sus modelos de gobierno y de gestion; por otra, el de la politica universitaria hacia sus contextos de accion que, a fin de cuentas, definen el caracter de los vinculos de la universidad con la sociedad de la que forma parte y que remiten a interacciones de naturaleza reproductora o de caracter transformador. Asunto este que no deberia evadirse en el debate en torno a la transformacion universitaria, pues resulta tan decisivo como aquellos relativos a las dimensiones epistemologicas, sociales, eticas y pedagogicas, si asumimos que tambien atane a las razones politicas que funcionan respecto de la cuestion mas amplia de la transformacion universitaria en el sentido de su reinvencion como espacio publico democratico.

Es preciso hacernos cargo de la vital ruptura con el ostracismo social de la universidad debido a su elitismo y a su corporativismo, asi como con su incapacidad para interrogarse a si misma, pues ambas caracteristicas la vuelven <<presa facil de los seguidores de la globalizacion neoliberal>>, como sostiene De Sousa Santos. Tambien, de la imperativa necesidad de contravenir el cortoplacismo en el que se mueve la universidad, recuperando la tarea de pensarla a largo plazo. Ello, asumiendo la intima ligazon de la universidad con los proyectos de nacion--sin Nacionalismos--, cuya viabilidad tiene entre sus condiciones fundamentales la inscripcion de la universidad en contextos de transnacionalizacion desde la perspectiva de una <<globalizacion solidaria y cooperativa>>, en terminos del mismo autor, es decir, sin rendirse a la globalizacion neoliberal. Asimismo, teniendo en cuenta la existencia de intereses hostiles a la revitalizacion de la universidad publica, su transformacion trasciende a la universidad misma, pues involucra su anudamiento con la radical transformacion del Estado; de modo que ambas--transformacion de la universidad y transformacion del Estado--son objeto de una misma controversia.

Dicha reinvencion convoca, asi, a la construccion de la universidad como un espacio publico democratico, donde sus practicas formativas y de creacion intelectual, sus formas de interaccion social, asi como la toma de decisiones que conciernen a la comunidad universitaria y su gestion academica y administrativa, se abren al debate publico donde concurren de manera conflictiva actores individuales y colectivos intra--y extrauniversitarios. De ahi que no sea desde la logica de los poderes constituidos, universitarios o estatales, desde donde quepa esperar tal reinvencion, sino desde la activacion y articulacion de la potencia instituyente de comunidades de pensamiento y de movimientos sociales internos y externos a la universidad, para coadyuvar a la densificacion de una cultura democratica en la que el arte de vivir en comun sea inseparable de las luchas por la creacion de condiciones para vivir una vida digna de ser vivida. En tal sentido, si la universidad venezolana esta llamada a jugar un papel fundamental en la construccion de una sociedad donde prive el ejercicio de la igualdad, la justicia, la libertad, la solidaridad, la responsabilidad, la pluralidad, tendria que irse construyendo como una institucion social donde prive este mismo ejercicio. Pues el problema de la universidad frente a la complejidad actual hace que lo que este en juego no sea la produccion de conocimiento por el conocimiento mismo ni la capacitacion de nuestros jovenes para los nuevos y cambiantes mercados de trabajo, sino algo mas profundo: la capacidad de tener alguna incidencia sobre el acto etico-politico de decidir por nosotros mismos sobre el porvenir de nuestra vida-en-comun. Ello supone, entre sus condiciones de posibilidad:

a. El hecho de que la universidad como parte del tejido sociopolitico y cultural en el cual se inscribe pueda contribuir a la comprension de la compleja configuracion de lo social, sus tensiones, sus conflictos, sus problemas; asi como a forjar nuevos imaginarios y nuevas practicas instituyentes de una universidad otra y de una sociedad otra. Lo que implica a su vez la reivindicacion del papel de la universidad publica en el abordaje y proposicion de formas de resolucion colectiva de los problemas sociales, como parte de la asuncion de sus compromisos a la vez sociales, culturales, politicos e intelectuales desde una perspectiva anticolonialista, pues como sentencia De Sousa Santos: <<La reforma democratica de la universidad tendra poco sentido si no es, tambien, una reforma anticolonialista>> .

b. La revalorizacion del papel que debe ejercer la universidad como espacio de lucha por una sociedad mas justa, lo que supone el reconocimiento de que su predominante configuracion como institucion cerrada sobre si misma, elitizada y corporativista, constituye un obstaculo para las transformaciones democraticas. De ahi que se trata de asumir que una universidad al servicio de un proyecto democratico y popular de nacion es una universidad abierta para pensar el mundo a partir de estar abierta a pensarse y cambiarse a si misma; es una universidad comprometida con la construccion rigurosa de saberes abiertos al dialogo con saberes no academicos; es una universidad reconfigurada como espacio publico.

c. Asumir, sin ambiguedades, el compromiso social de la universidad que, como planteo Rigoberto Lanz, coloca en primer plano su lucha frontal contra todas las formas de exclusion. En tanto expresion fundamental de esta lucha, es impostergable debatir y buscar alternativas para enfrentar la situacion de injusticia que hoy persiste tanto en el acceso a la universidad como en las condiciones convergentes en los logros educativos de quienes acceden a ella. Como sabemos, el ejercicio pleno de la igualdad y la justicia en el campo universitario sigue siendo una tarea pendiente en no pocas instituciones de America Latina y de Venezuela, lo que involucra replantear los terminos del papel de la universidad en la construccion de una sociedad mas justa y democratica, en los procesos efectivos de democratizacion social, cultural y politica. Se trata, asi, de una cuestion que se inscribe en la postulacion de una irrestricta apuesta cuyos espacios de realizacion involucran la confluencia de voluntades, las necesarias sinergias intra--e interinstitucionales y, sobre todo, la emergencia de una nueva manera de pensar y objetivar los vinculos entre universidad, sociedad y Estado. Una apuesta que conjuga una dinamica productiva con justicia social y una democracia sustentada en una ciudadania sin exclusiones, especialmente si nos percatamos de una trampa que consiste en recurrir a la legitimacion de la exclusion en el talento, palabra que sustituye los privilegios basados en razones sociales. Si prestamos un poco de atencion a los discursos que cruzan las practicas de exclusion en y desde la universidad elitista, advertiremos que para estos discursos ya no existen excluidos sino incompetentes.

d. El despliegue del ejercicio democratico en la toma de decisiones que conciernen al comun y las interacciones con plurales movimientos sociales que interpelan a la universidad y a los universitarios. Se trata de densificar sus relaciones con la sociedad de la que forma parte, fundamentalmente dando respuesta a las exigencias sociales de su democratizacion, para situarse en las luchas que hacen frente a una historia de exclusion de grupos sociales y de sus saberes, de la que la universidad ha participado mucho antes que en la actual epoca del capitalismo neoliberal.

e. El ejercicio, mas alla de la libertad academica, de una libertad incondicional de cuestionamiento y de proposicion, como propone Jacques Derrida, desde la cual la universidad deviene terreno de debate en el que nada de lo que concierna a la universidad como asunto publico se salva de ser cuestionado y de ser dicho publicamente, incluso el modo en que se entiende y se ejerce la libertad academica misma.

f. La inacabada construccion de comunidades plurales de pensamiento donde el ejercicio de la responsabilidad etico-politica se potencie como faceta de su configuracion en tanto espacio publico. Comunidades abiertas al dialogo de saberes. En fin, comunidades comprometidas, sin concesiones, arreglos o claudicaciones, con la causa de la construccion de una sociedad justa y radicalmente democratica, porque en el anudamiento entre decision, compromiso publico y responsabilidad etico-politica, se encuentra el principio de resistencia incondicional de la universidad, incluso a si misma.

g. Generar experiencias democraticas en la vida misma de la universidad, cruzadas por la experiencia de la relacion de alteridad, de manera que se deje de hablar sobre el otro o en nombre del otro, para hablar con el otro, para imaginar con el otro, para construir con el otro, ese otro al que la logica de la identidad y de la diferencia ordenadora ha estigmatizado porque escapa a todo poder de control.

h. Quebrantar las heredadas formas de entender y efectuar los vinculos entre el saber y la vida. Ya no el conocimiento como algo que esta fuera de nosotros y del cual nos apropiamos en terminos de una relacion instrumental.
   Ya no la idea de la vida reducida a pura satisfaccion de
   necesidades basicas de supervivencia. Ya no la idea de la relacion
   entre el saber y la vida, reducida a una relacion de exterioridad,
   en la que el valor del saber se torna utilitario. Plantearse el
   valor y el sentido del saber para la vida, es decir, el valor que
   tiene comprender nuestras condiciones de existencia, en lo que
   impide o hace posible vivir una vida digna de ser vivida, no una
   vida a secas, sino una vida cualificada eticamente, politicamente,
   esteticamente.


Se trata, asi, de plantearnos la transformacion universitaria haciendonos de la complejidad de un proceso que involucra adentrarse en trayectos inciertos, en cuyos recorridos mas que en la salida radican las busquedas fecundas, no otras que las asociadas a la pregunta por el valor y sentido de aquello a lo que llamamos transformacion universitaria. Se trata de la reinvencion de la universidad como espacio publico, de imaginar y practicar ligazones entre busquedas y experiencias que no pueden ser sino compartidas, sentidas, asumidas, vividas, es decir, sin atarnos a formulas dadas, sin determinarlas de antemano, sin deslumbrarnos facilmente frente a modelos que se nos presentan y aceptamos como imperturbables. Busquedas que involucran un otro saber y una otra relacion con el saber. Porque lo que esta en juego es la capacidad de la universidad de reinventarse a si misma, es asumir con todas sus consecuencias que estaremos verdaderamente perdidos si el debate, los compromisos y las puestas en escena de la transformacion universitaria no estan cruzados por la transformacion del modo mismo de pensar, pensarla y pensarnos; de decir, decirla y decirnos; de hacer, hacerla y hacernos; de sentir, sentirla y sentirnos.

En pocas palabras, se trata de subvertir el orden de saber-poder instituido, que implica asumir un modo de pensar y de hacer que no solo subvierta las dicotomias asociadas al racionalismo y su logica disciplinaria, sino que involucre el ejercicio de la democracia universitaria, el ejercicio de la ciudadania universitaria, es decir, hacer de la vida universitaria una vida democratica. Sin ello, seguira siendo una gran mentira que nos hacemos a nosotros mismos decir que contribuimos a la democracia por venir.

Colocare el punto final a este escrito con unas palabras de Rigoberto Lanz (12):

Me parece que, sin tener claro el modelo nuevo, de cual es la formula para armar esta nueva universidad, porque no hay ningun formato que diga hagase esta o esta cosa para que esto se logre, sin embargo, hay algunas ideas sueltas que me importa poner en la mesa para encarar en serio a que nos referimos con otro modelo de universidad. Saber lo que no queremos ayuda mucho, saber por donde van los tiros ayuda mucho, me parece que una de las carencias mas dramaticas que tenemos hoy es que nuestra universidad, todas ellas, no hacen mas, casi nada mas que formar, y esta por verse esto de formar, formar profesionales. Esa es una lamentable caricatura adonde derivo lo que tenemos como universidad. Casi lo unico que se hace es formar profesionales y esa es una entre otras de las tareas de la universidad pero no su tarea principal. En eso no consiste una universidad, en solo formar profesionales.
   El docentismo y el profesionalismo es una derivacion producto de la
   decadencia de la universidad ... Esa universidad no tiene vida, ni
   el estilo ... ?Frente a eso que? ?Frente al docentismo profesional,
   que? lo esencial de mi proposicion consiste en que la universidad
   que inventemos deben ser comunidades intelectuales. Si las
   universidades no son comunidades intelectuales pues, no hay forma
   de no ser un aparato que forma solo profesionales, un aparato que
   entrena, un aparato que adiestra, una universidad que consista en
   eso no tiene chance de sobrevivir a la epoca en la que estamos.
   Entonces, comunidades intelectuales. Es decir, si la universidad
   debe definir, todo espacio que se organiza alrededor de las ideas,
   del pensamiento, de las grandes preguntas, de las agendas del pais
   y del mundo, que anima la reflexion, que anima la busqueda. ?Que es
   la universidad? Dice la ley: una comunidad que busca la verdad, no,
   no, no, eso es un anacronismo casi ridiculo, buscar la verdad. Pero
   la verdad huye de su hogar, la verdad huye, la verdad no se
   encuentra. No, ninguna busqueda la verdad. Seria un espacio donde
   la gente se reuna, se junta porque comparte preguntas, porque se
   hace preguntas en comun, porque comparte preocupaciones, porque se
   plantea unas interrogaciones que los mueven, porque crean ideas,
   porque inventan cosas, porque resuelven cuestiones, en fin,
   comunidades intelectuales. ?Que es una comunidad intelectual? Eso,
   una reunion de gente que comparte preguntas, que comparte agendas,
   que comparte investigacion, que comparte busqueda de salidas para
   los problemas inmediatos o menos inmediatos, para los grandes
   problemas o los pequenos problemas; eso va a depender de cada
   espacio. Pero si no tenemos universidades formadas asi,
   esencialmente gente volcada con una enorme pasion por la produccion
   de conocimientos, por la creacion de saberes, obviamente que eso
   sera cualquier otra cosa, menos una universidad que sobreviva al
   siglo XXI.


Que palabras de Rigoberto hayan sido colocadas para iniciar y culminar este escrito se debe no solo a su pertinencia en el marco del mismo, sino en lo fundamental como un pequeno homenaje a este entranable amigo que aposto y se batio por una transformacion radical de nuestra universidad desde la perspectiva de las luchas contra toda forma de dominacion.

DOI: http://dx.doi.org/10.14201/hedu201534169188

Magaldy Tellez

Universidad Simon Rodriguez-Venezuela

Recepcion: 10 de diciembre de 2014. Envio a informantes: 14 de diciembre de 2014. Fecha de aceptacion definitiva: 28 de enero de 2015

(1) LANZ, R.: El discurso posmoderno. Critica de la razon esceptica, Caracas, UCV-CDCH, 1993, p. 29.

(2) MORIN, E.: Ciencia con Consciencia, Barcelona, Anthropos, 1982, pp. 33-34.

(3) FOUCAULT, M.: El orden del discurso, Barcelona, Tusquets Editores, 1980.

(4) DE SOUSA SANTOS, B.: A critica da razao indolente, Porto, Afrontamento, 2000.

(5) CASTRO-GOMEZ, S.: Laposcolonialidad explicada a los ninos, Popayan, Editora Universidad del Cauca, Instituto Pensar, Pontificia Universidad Javeriana, 2005.

(6) Al respecto, sugiero la lectura de FOUCAULT, M.: <<Clase del 17 de enero de 1979>>, en Nacimiento de la biopolitica, Madrid, Akal Editores, 2009.

(7) BAUMAN, Z.: En busca de politica, Argentina, Fondo de Cultura Economica, 2001.

(8) Vease DE SOUSA SANTOS, B.: El milenio huerfano. Ensayos para una cultura politica, Madrid, ILSA, 2005.

(9) DE SOUSA SANTOS, B.: La universidad en el siglo xxi. Para una reforma democratica y emancipadora de la universidad, edicion citada, p. 15.

(10) http://www.elecodelospasos.net/ article-entrevista-a-boaventura-de-sousa-santos-hay-otras-formas-de-pensar-modernas-que-no-son-occidentale-99920137.html.

(11) NICOLESCU, B.: Manifesto of Transdisciplinarity, Albany, State University of New York, 2002, p. 50.

(12) Palabras dichas durante su intervencion en el Foro <<Hacia la transformacion universitaria>>, realizado en Caracas por el Centro Internacional Miranda, el 14 de febrero de 2011.
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Author:Tellez, Magaldy
Publication:Historia de la Educacion
Date:Jan 1, 2015
Words:10553
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