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Lo ideologico del pensamiento neoclasico: la competencia perfecta como mito fundacional.

IDEOLOGY AND NEOCLASSICAL THOUGHT: PERFECT COMPETENCE AS ORIGINAL MYTH

1. Introduccion

Uno de los aspectos que flotan incombustiblemente sobre la atmosfera mas academicista y que resurge en cada crisis economica es aquel al que hace explicita referencia el profesor Mirowski cuando consternado ante el fracaso evidente de los economistas neoclasicos a la hora de predecir y gestionar los resultados de la crisis financiera sostiene que "(...) ninguno de esos profesionales fue despedido por incompetente. Los economistas no han sido expulsados de sus puestos en el Gobierno. Ningun departamento de Economia ha sido clausurado, ni por sus errores ni como medida de ahorro de costes" (2013:159).

En este trabajo asumimos desde una dimension analitica el compromiso de identificar algunas de las razones que hace certero el juicio del profesor de la Universidad de Notre Dame. Frente a lo presentado tradicionalmente por los estudios mas heterodoxos en el que se confia tales motivos a una especie de establishment politico-financiero donde la rigurosidad y honestidad quedan relegadas por la codicia o la ignorancia: "Lo que ocurrio durante la crisis dejo claro que lo que determinaba la retribucion relativa no era la contribucion de cada cual a la sociedad, sino otra cosa; los banqueros recibieron enormes recompensas, aunque su aportacion a la sociedad e incluso a sus empresas hubiera sido negativa. La riqueza que recibian las elites y los banqueros parecia surgir de su capacidad y voluntad de aprovecharse de los demas" (Stiglitz 2012:8).

Ilustraremos como mas alla de ello existen razones mas profundas que instruyen tal paradojico escenario. Razones que en ningun momento seran presentadas de manera categorica y conclusiva, y si comedidas por el animo de generar un fructifero debate que nos permita ir reconfigurando algunas de las cuestiones epistemicas que condicionan el estudio de lo economico.

Tomaremos como hipotesis aquella por la cual el pensamiento neoclasico genera un marco de lo real desde una serie de premisas ideologicas que no derivan de su corroboracion empirica y si desde un mecanismo ideologico que hace posible interpretar las incoherencias de su modelo presentandolo como distorsion de la realidad misma. Sucesivamente comprobaremos como el mecanismo de accion ideologico presente en el pensamiento de los economistas de "agua dulce"--como asi identificaremos a los economistas neoclasicos--se revela de su innegable imposibilidad empirica. Para ello nos apoyaremos en algunos de los desarrollos teoricos de la escuela austriaca de economia con un F. Hayek como maximo exponente (aunque bien somos conscientes de las diferencias epistemicas y metodologicas que distinguen a la escuela de pensamiento austriaca de la neoclasica).

Demostraremos como en el presente mecanismo de accion ideologica la responsabilidad moral queda desplazada e inserta al propio devenir empirico que, haciendo uso de aquellas expresiones de la realidad no falsables, actuan ellas mismas como velo con el que ocultar las incoherencias del pensamiento neoclasico. Corroborar tal hipotesis exige un ejercicio que cubra la distincion necesaria entre el concepto trascendental de la competencia perfecta, entendido como el orden exigible para alcanzar el estado optimo de equilibrio general, y por otro, su expresion metodologica como tendencia hacia tal equilibrio. Tras ello, acudiremos a examinar su realismo empirico.

2. Los economistas de "agua dulce"

Fue el profesor y premio Nobel de economia Paul Krugman quien recurriendo a uno mas de sus innovadores ejercicios periodisticos llego a ofrecer una genuina clasificacion para agrupar a los dos grupos de economistas dominantes en el escenario academico. Distinguiendo entre economistas de "agua salada" y de "agua dulce" pretendia resaltar la diferencia entre aquellos profesionales de posicion ideologica mas keynesiana-intervencionista frente a los mas orientados hacia posiciones liberales-neoclasicas: "macroeconomics has divided into two great factions: saltwater economists, who have a more or less Keynesian vision of what recessions are all about; and freshwater economists, who consider that vision nonsense" (Krugman 2009:13).

Aunque tal denominacion no ha calado en el imaginario profesional con la intensidad que su autor hubiera deseado, su diferenciacion responde a dos corrientes ideologicas que han protagonizado el enfrentamiento probablemente mas fecundo de esta disciplina "cientifica". Unos de los cliches que mas acostumbran los economistas de cualquier orientacion ideologica es aquel donde se llega a sostener que estos "son los unicos capaces de explicar por que no ocurrio aquello que habia sido predicho que asi ocurriria". Un juego que mas alla de su relacion terminologica esconde un significado muy relevante que permite identificar la naturaleza de los instrumentos comunmente utilizados para la investigacion de lo economico. Un significado que atenta peligrosamente contra la realidad compulsiva de unos hechos derivados de la crisis financiera actual, y que generan ineluctablemente un estrechamiento en el campo del entendimiento y la razon.

A pesar de las palpables consecuencias en terminos de desocupacion de factores productivos, incremento de la desigualdad economica y social, reduccion de la renta disponible, caida estrepitosa de la produccion nacional, etcetera, las razones que explican tales sucesos siguen siendo tras casi 250 anos de la publicacion de la Riqueza de las Naciones tan lugubres como aquellas que explicaron la crisis financiera actual: "the failure to foresee the timing, extent and severity of the crisis and to head it off (...) was principally a failure of the collective imagination of many bright people (...) to understand the crisis as a whole" (Kurz 2010:18). Los motivos de tal acontecimiento seran indirectamente tratados desde el proposito originario de este trabajo.

Las consecuencias derivadas de la actual crisis economica y financiera responde de acuerdo con los economistas de "agua dulce" a un exceso, en terminos generales, de intervencion politica en el sistema economico. Avalados por el principio hayekiano de imposibilidad gnoseologica perfecta donde "el conocimiento (...) nunca se da de una forma concentrada o integrada, sino como fragmentos dispersos de un conocimiento incompleto y contradictorio" (Hayek 1997:219), las deficiencias generadas por el sistema economico derivarian de una siempre impulsiva e irracional intervencion sobre las espontaneas adaptaciones generadas en el "mercado libre". Tales intervenciones forjarian "perversos incentivos" que en su proceso de accion invitarian a la aparicion de negativos desajustes afectando al proceso de tendencia hacia la ordenacion y el equilibrio.

Frente a juicios como el del profesor Skidelsky (o los mas recientes trabajos de Piketty) en los que se responsabiliza como causas de la crisis actual a un conjunto de "politicas de corte neo-liberales que habrian supuesto un incremento sin parangon en los niveles de desempleo, desigualdad y precarizacion social" (Wolf 2015:50), los economistas de "agua dulce" interpretarian tales consecuencias como efecto directo de la instintiva pretension de control y direccion del policymaker (Wolf 2015). Un policymaker que incapacitado para "conocerlo todo" ha de suponersele la capacidad para no "conocer nada": "in the absence of market prices for the factors of production, a computation of profit or loss is not feasible" (Von Mises 2010:705). Solo desde esta perversion ideologica radical, los economistas de "agua dulce" pueden enfrentar las dramaticas consecuencias del sistema economico como conjunto de desajustadas maniobras politicas, y liberarse asi de la responsabilidad normativa que demanda su implicacion en la vida academica y social.

Si a partir del presupuesto de imposibilidad de "conocimiento" perfecto deducimos necesariamente el desconocimiento total de los agentes (Von Mises 2010), el juicio normativo queda desplazado y superado por un rasgo ideologico-trascendental. De este modo se entenderia que su implicacion por medio de un juicio no-implicativo negara cualquier efecto resultante de su intromision ideologica y del subjetivismo reinante en la disciplina economica (Zanotti 2011).

3. "Empiricidad" y competencia perfecta

Yendo al fondo del asunto en ciernes emerge una cuestion fundamental expresable en los siguientes terminos: ?que razones explicarian que los economistas de "agua dulce" no se hagan responsables en los terminos expresamente detallados por el profesor Mirowski en la introduccion?

Un modo de enfocar esta respuesta seria apelar, tal y como sostiene Hinkelammert, al hecho segun el cual en las ciencias empiricas la plausibilidad de cualquier acontecimiento no deriva en principio de ninguna correspondencia con su estricto marco categorial y si de los propios limites de accion que rigen el marco de posibilidad de lo empirico. Este grado extremo de subjetividad es precisamente aquello que imposibilita la concepcion trascendental que rige al pensamiento neoclasico y que acaba convirtiendolo en un sistema ideologico.

Ahora bien, que el pensamiento neoclasico se muestre en terminos ideologicos no implica por si mismo una negacion arbitraria de lo empirico. Precisamente, el exito del pensamiento neoclasico proviene de tomar como eje un rasgo empirico central de la realidad-el individuo como ser auto-interesado-para a partir de el, realizar una proyeccion al infinito--tendencia al equilibrio general--mediatizada por un progreso infinito de accion--incesantes mejoradas derivadas de la competencia. De este modo, la negacion de lo real no ocurre como podria esperarse por medio de una superposicion de premisas, sino que aceptando aspectos particulares de la realidad, se diluye desde la formalizacion ideologica de unos supuestos no falsables.

En palabras de Hinkelammert: "Caracter falsable tienen exclusivamente las condiciones iniciales a traves de las cuales esta ley (ley antropologica del individuo auto-interesado) puede aparecer en la realidad, pero ella sola no informa nada sobre la realidad. Si llamamos a todas aquellas leyes que se derivan de manera analitica de algun principio de imposibilidad (el individuo no se consume como ser auto-interesado), leyes generales, se sigue entonces que las leyes generales de las ciencias empiricas no son falsables en principio. Por tanto: si un enunciado cientifico es falsable, no puede ser una ley empirica general; y si es una ley empirica general no puede ser falsable" (2002:218).

La realidad pierde asi su propiedad referencial para constituirse como elemento imprescindible de la formulacion ideologica. En este sentido, la realidad ya no es como sostendria Albert en El Mito de la Razon Total "coincidencia necesaria e interna con la teoria" (1961:88), sino que en un ejercicio ideologico radical presenta a lo factico como una propia distorsion de si, para de este modo enfrentar la imposibilidad empirica del pensamiento neoclasico como algo vinculado con la realidad misma.

Examinemos este asunto mas detalladamente a partir de los conceptos de competencia perfecta y equilibrio general. La competencia perfecta es en el pensamiento neoclasico la variable focal que fundamenta todo un marco ideologico transportandolo a un equilibrio donde "todos los consumidores pueden gastar sus ingresos segun sus preferencias, las empresas venden todos sus productos y servicios producidos cubriendo al menos sus costos, y todos los factores ofrecidos en el mercado son usados en la produccion de estos productos" (Hayek 1952:136). ?Empero, como sostener que tal equilibrio es empiricamente plausible a partir de los exclusivos supuestos que rigen el concepto de competencia perfecta? Y profundizando en el razonamiento, ?que seria aquello que permite al pensamiento neoclasico mantenerse indemne frente a la refutacion constante de la realidad? Con objeto de responder a estas cuestiones examinaremos primeramente como la competencia perfecta es un concepto trascendental cuya funcion social de legitimacion para el pensamiento neoclasico implica una no realizacion empirica.

La primera imposibilidad con la que se topa es de naturaleza logica pues "en competencia perfecta nadie compite" como sostiene Hinkelammert (2002:67). Llevada al extremo donde el precio se iguala al coste marginal el concepto de competencia supone una imposibilidad absoluta. La competencia exige ausencia de simetrias, y por tanto, desorden. Solo en tal desorden tiene sentido competir. No existe competencia en la perfeccion. Bajo un estado de perfecta sincronia la rivalidad se torna consenso. En este sentido, hace bien Hinkelammert afirmando que la competencia empirica puede ser cualquier cosa excepto una tendencia hacia la competencia perfecta. No puede haber tendencia hacia ningun equilibrio perfecto que exija como condicion necesaria un estado de competencia continua y creciente: "La competencia empirica como proceso real puede muchas cosas, excepto una aproximacion lineal a la competencia perfecta; es decir, lo que no puede es precisamente producir una tendencia al equilibrio. [...] No puede haber una tendencia porque el equilibrio es lo contrario de competencia. Competencia es desequilibrio" (2002:141).

Ademas, la competencia en tales terminos solo puede desentranarse desde un plano general de "ordenacion" de la actividad economica. El sistema de competencia puede tratarse entre agentes pero no para agentes. El resultado de la produccion y consumo en las sociedades avanzadas no responde en sustancia a lo que de exclusivo tienen los violentos cambios en las senales del mercado. Como sostiene Mandel: "the bulk of current production corresponds to established consumption patterns and predetermined production techniques that are largely if not completely independent of the market" (1986:11). Si bien, el asunto gana en relevancia cuando los economistas de "agua dulce" muestran total indiferencia ante tales hechos. El pensamiento neoclasico nunca advierte de aquello que permita distinguir a favor de los limites empiricos de posibilidad de la competencia perfecta.

Frente a la facticidad de los estados historicos-empiricos, la competencia perfecta se revelaria como un estado meta-historico donde su funcion como concepto limite supone "una negacion del proceso social de la competencia [...], y por tanto, una contradiccion dialectica de la competencia misma" Hinkelammert (2002:61). Su no factibilidad no deriva de un no ser sino de un no poder ser. Tratar el concepto limite como un estado historico no acaecido pero no por ello implausible tiene una relevancia radical para la estrategia ideologica. Y es que ahora la imposibilidad de la competencia perfecta no deviene de una no realizacion empirica, sino de un hecho aun no consumado. A partir de esta relacion, el pensamiento neoclasico puede trasladar a un futuro no decible su completa realizacion de manera que pueda apelar a la intromision de lo empirico en forma de intervencionismo arbitrario (de lo publico) como razon suficiente de su no facticidad.

4. ?Camino hacia un orden espontaneo?

Atendiendo al irrealismo empirico que subyace al principio de la competencia perfecta, nos acercaremos en este apartado al segundo de los supuestos vinculado con la hipotetica e incorregible tendencia hacia tal estado de equilibrio. Un examen que se presta necesario pues pudiera arguirse que no siendo posible la realizacion de tal concepto limite, si se pudiera asegurar su aproximacion. Aunque el mismo F. Hayek aduce que "seria absurdo suponer que podemos poseer todos los datos" que permitieran calcular todas las ecuaciones del modelo de competencia perfecta, no ve inconveniente en la facticidad de su aproximacion a traves del supuesto neoclasico del mercado empirico: libertad de contrato y propiedad privada. No obstante, bajo ninguna circunstancia Hayek establecera para ninguno de sus trabajos el modo por el cual, desde el mercado "empirico" se alcanzara necesariamente un estado de perfecta competencia.

No existe en este sentido ninguna relacion cientifica entre los fundamentos y su realizacion que nos exija deducir inexcusablemente tal comportamiento. Incluyendo la hipotesis del aprendizaje, la logica pura de la eleccion individual se convierte ideologicamente en un supuesto definitivo para la realizacion de la competencia perfecta. Una hipotesis que no podemos extrapolar a partir de la experiencia, entendiendola como inferencia necesaria de la "accion humana" en toda su expresion. Esta situacion obliga a Hayek a presentar un concepto de lo empirico menos restrictivo que no exija como condicion de necesidad aquello "inferido desde los postulados necesarios de la accion humana" (Zanotti 2011:45).

Ahora bien, regresando a la hipotesis presentada y atendiendo desde la corriente mas evolucionista tampoco parece suficiente para deducir aprioristicamente, como hace de nuevo Hinkelammert, que tal postulado derive en una "afirmacion dogmatica". Un enunciado no cientifico no es necesariamente dogmatico. Por ejemplo, pudiera arguirse que nos enfrentamos a un enunciado "pre-cientifico", en el sentido de que no pudiendo demostrar empiricamente la aproximacion a un estado perfecto de competencia, tuvieramos necesariamente que inferir de tal hecho, la ausencia de realidad (no dogmatica) del enunciado.

Lo logico seria examinar el grado de veracidad de aquellas condiciones del mercado "empirico" que permiten al pensamiento neoclasico advertir la posibilidad de un estado de perfecta competencia. Solo para el caso en que las condiciones que conjugan tal aproximacion se revelaran empiricamente implausibles, seria legitimo juzgar el pensamiento neoclasico como estrictamente dogmatico. ?Que es, por ende, aquello que procura al mercado empirico presentarse como enlace necesario hacia la competencia perfecta? De acuerdo con Hayek solo a traves de un mecanismo de precios libres derivado de una incorruptible libertad de contratacion y de la consiguiente garantia que supone la propiedad privada, "la tendencia al equilibrio llega a ser mas que un ejercicio de logica pura y se transforma en ciencia empirica" (1952:28). Por consiguiente, es el conjunto de precios forjados en el mercado como "sistema de conmutacion a distancia" en el que cada agente adapta sus decisiones a un sistema de competencia perfecta, lo que tendra que ser corroborado empiricamente.

Solo si de su analisis podemos inferir--o al menos no negar de forma taxativa--un conocimiento empirico claro y decible derivado de un definitivo aprendizaje hacia la competencia real, el dogmatismo de los economistas de "agua dulce" quedaria hipotecado a futuras averiguaciones. Como veremos en las siguientes lineas ello se encuentra fuera de todo analisis claro y evidente.

En concordancia con el pensamiento neoclasico, los precios funcionan como alternativa a la falta de un conocimiento perfecto por parte de los agentes que intervienen en el mercado: "Fundamentalmente, en un sistema en el que el conocimiento de los hechos relevantes se halla disperso entre varios individuos, los precios pueden actuar como elementos de coordinacion de las acciones individuales llevadas a cabo por diferentes sujetos, en el mismo sentido en el que las valoraciones subjetivas ayudan a los individuos a coordinar parte de su plan" (Hayek 1997:222).

Solo por medio del mimetico acoplo de las reacciones individuales en el mercado libre e institucionalizado a partir de los precios, la racionalidad limitada de los agentes queda hipoteticamente desplazada de las decisiones irracionales y, por consiguiente, del supuesto de imperfecta competencia. Ahora bien, la cuestion gana relevancia cuando abstraemos la generacion de los precios de la realidad empirica y asumimos el realismo que le supone el enfoque neoclasico.

Para los economistas de "agua dulce", el mercado se convierte por medio de los precios libres en el mecanismo capaz de crear informacion necesaria como para que de forma no intencionada todas las decisiones queden arregladas en un innegociable encuentro hacia la competencia perfecta. ?Sin embargo, son las reacciones recogidas en forma de precios suficiente como para que sin intervencion exogena el sistema se encamine espontaneamente hacia el equilibrio general? De nuevo Frank Hinkelammert niega categoricamente tal posibilidad. Para el economista aleman el mercado nunca transmite informacion. Los precios no serian mas que deposito de las innumerables reacciones ex-post generadas entre agentes, pues de otra manera podriamos anticipar sus reacciones: "el mercado suple la falta de conocimiento pero jamas transmite informacion: no es ninguna calculadora sino simplemente un mecanismo que transmite reacciones" (Hinkelammert 2002:290).

A partir de este razonamiento se llega a la conclusion de que tales indicadores no arrojarian luz sobre que actividades desarrollar sino que mas bien supondria un "ir cerrando caminos". Este hecho desembocaria en una verdadera idolatria del mercado, pues ?que es sino aquello que indican los precios? Si ellos no son mas que reflejo de reacciones, la incertidumbre asociada a la accion--demanda y oferta--no quedaria anulada. Y por tanto, el agente no se encontraria sometido a una "maquina de registro de cambios", sino que abandonado a la incertidumbre de sus decisiones caeria preso en la caoticidad de la realidad.

Empero, mas alla de lo acertado que Hinkelammert este sobre el ejercicio dialectico que suponen los precios como indicadores de reaccion/informacion versus conocimiento, ello no eliminaria taxativamente la posibilidad de una posible tendencia hacia la perfecta competencia, pues siempre se podria arguir que tales reacciones se encuentran motivadas desde el ejercicio inconsciente que generan las dinamicas evolucionistas. Nada niega a priori que las distintas reacciones ex-post pudieran conducir las decisiones de cada uno de los agentes hacia el equilibrio general, aunque ello ya podria ser condicion de suficiencia para negar cualquier supuesto de eleccion racional resultante. El sentido de la negacion acerca de la aproximacion empirica a la competencia perfecta pasaria por examinar entonces la plausibilidad de aquellos principios que constituyen la generacion de los precios. Solo desde la imposibilidad factica de tales supuestos podriamos admitir que los precios fueran incompatibles con el objeto de acercar las decisiones individuales a un estado de competencia perfecta.

El supuesto de los precios como indicadores de informacion reposa sobre dos principios determinantes: el primero es de caracter institucional--propiedad privada y libertad de contrato--y responde directamente a la genesis de lo que son los precios libres. Por otro lado, se da una presuposicion antropologica que permite el obrar racionalmente a partir de las reacciones generadas desde esos mismos precios. Es este segundo principio el que conduce hacia aquellas "reacciones adecuadas" que sometidas a los precios libres nos encaminarian hacia la competencia perfecta. Tal y como sostiene Zanotti: "no es mas que el analisis experiencial de la naturaleza humana, al estilo de Hume, Smith, Ferguson, lo unico que nos puede llevar a universalizar una hipotesis general de tendencia al aprendizaje [...] suficiente a efectos de la coordinacion" (2012:88). Empero, ?que atestigua que tal hecho sea seguro, y que por tanto, el agente reaccione racionalmente a tales influencias antropologicas? Aqui de nuevo la realidad se revela problematica. Los economistas de "agua dulce" tienen que suponer frente a lo planteado por Gray (1995) que el individuo actuara como un perfecto homo economicus.

Una aproximacion a la competencia perfecta exigiria la posibilidad de un razonamiento limitado pero no arbitrario. Siendo arbitrario se mostraria incompatible con el proceso que supone la innegociable ordenacion hacia la competencia. Una razon de naturaleza auto-interesada y motivada por el esquema de Bentham de utilidad conseguiria acercar las dinamitadas decisiones individuales hacia la competencia perfecta. Ahora bien, ?que asegura que tal relacion antropologica ocurrira en tales terminos?

De acuerdo con el profesor Gil Calvo (2009) existirian al menos tres razones por las que los individuos no serian sujetos "de" sus intereses sino sujetos "a" sus intereses. A partir de razones empiricas, logicas y explicativas las preferencias individuales se encontrarian despojadas de cualquier "racionalidad arquimedica", y por ende, liberadas del orden impuesto por el marco neoclasico. La decision de cualquier agente siempre lleva inserta una meta-eleccion. No solo elige aquello que prefiere sino que tambien decide sobre la conveniencia o no de preferir lo preferido. En esta linea Carvallo propone un razonamiento "directivo" permitiendo "a las personas involucrarse con su entorno social para evaluar lo mas conveniente [...] no solo elige que quiere hacer, sino tambien que clase de ser humano quiere ser" (2013:44).

Incluso profesores como Gabriel J. Zanotti, admirador y estudioso de la doctrina austriaca, reconoce en un excepcional ejercicio de humildad intelectual las limitaciones intrinsecas que el mecanismo de aproximacion del mercado a la competencia perfecta supone cuando afirma lo siguiente: "Creo que lo mejor que podemos decir es que si la alertness empresarial es suficiente, y hay condiciones institucionales de libre mercado, entonces las expectativas tenderan a la coordinacion. O sea, una proposicion condicional cuyo grado de verdad del antecedente es relativamente incognoscible, o que a lo sumo podemos suponer por una antropologia filosofica a la escocesa donde suponemos una naturaleza humana ni sabia ni ignorante absolutamente y que en condiciones normales de mercado libre tiende a aprender. Y no mucho mas" (2012:82).

Esta cuestion es tan reveladora y critica para el mismo pensamiento neoclasico que los economistas de "agua dulce" no ven alternativas a su negacion. A riesgo, eso si, de presentar como unico principio de causa una razon teologica al mas puro estilo tomista donde la competencia perfecta no fuera mas que una vision del orden natural de las cosas. Esta mirada no se encuentra ausente a esa capacidad de aprendizaje del que hace referencia Zanotti sino que la justifica. El aprendizaje nos dice "sobre que" precios tenemos que derivar nuestras decisiones pero nada dice sobre "el que" ni "el como" de lo aprendido tuviera que resultar en una menor dispersion del conocimiento existente, y consecuentemente en un acercamiento a la competencia perfecta. Para que tal hecho aconteciera efectivamente tendria que suponerse un presupuesto "teologico" por el cual la reordenacion del conocimiento disperso implicara necesariamente un acercamiento hacia el estado optimo. Una especie de Dios sin Dios cuya determinacion se encontrara incorporada a cada una de las decisiones tomadas por los agentes. De cualquier otra manera el caracter previsor y anticipatorio que exige el principio de aprendizaje quedaria como sostiene el propio Kirzner en su "teoria de la empresarialidad" en una mera "capacidad intelectual intuitiva, conjetural de presuponer por donde van a circular las valoraciones de los demas participantes una capacidad de interpretacion" (1997:69), pero nada mas.

5. Referencia conclusiva

Con este texto hemos pretendido desentranar sumariamente los debiles fundamentos que rigen el pensamiento de los economistas de "agua dulce". Estas debilidades pueden resumirse en la empirica imposibilidad de la competencia perfecta y del irrealismo analitico del concepto de aproximacion a tal estado de perfeccion.

Con respecto a la primera de las derivaciones parece evidente que la competencia perfecta no sea mas que una incoherencia empirica. Si la competencia es conflicto, el perfecto de los conflictos es la anulacion total de cada uno de ellos. La perfeccion se revela como ausencia de contra-venencias siendo estas el fundamento necesario para competir. Por otro lado, los fundamentos antropologicos que recogen la formalizacion de los precios como mecanismos de orientacion hacia el equilibrio se revelan de forma imperfecta. Razones de tipo logico, empirico y explicativas limitan un perfil antropologico dado hacia el orden. Un orden que ademas exige un animo muy particular de la voluntad del sujeto de "ser autointeresado", que igualmente excede de la logica racionalista.

Por todo ello podemos concluir sosteniendo que la defensa a ultranza del liberalismo economico no supera en ningun momento la frontera de lo ideologico, siendo su entonado pragmatismo no mas que un recurso con el que disimular el intrinseco caracter teologico que acompana a su doctrina. Ahora bien, equivocado se encontraria el lector si cree que con ello los economistas de "agua salada" pudieran apuntarse un tanto en mor a sus intereses epistemicos. La fragilidad empirica del pensamiento neoclasico encuentra a nuestro juicio correspondencia directa con aquellas escuelas de pensamiento regidas desde el principio de planificacion perfecta. Demostrar este ultimo enunciado sera ejercicio que el tiempo atendera.

Manuel Antonio Jimenez-Castillo (antoniojcastillo@colef.mx) Departamento de Estudios Economicos, El Colegio de la Frontera Norte (Nuevo Laredo, Mexico)

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Recibido el 4 ene 2016

Aceptado el 1 mar 2016
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Author:Jimenez-Castillo, Manuel Antonio
Publication:Cinta de Moebio, Revista de Epistemologia de las Ciencias Sociales
Article Type:Ensayo
Date:Mar 1, 2016
Words:5190
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