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Literatura de genero o mujeres escritoras.

[ILUSTRACION OMITIR]

Hoy tenemos a tres representantes de la escritura venezolana femenina. Este tema ha sido estudiado en el Departamento de Humanidades de esta casa de estudio por un equipo de profesoras que ha publicado el libro La mirada femenina desde la diversidad cultural de las Americas: Una muestra de su novelistica de los anos sesenta hasta hoy. Nuestras tres companeras son cuentistas y novelistas.

Adriana Villanueva formo parte de las primeras camadas de estudiantes de la escuela de artes de la universidad central de Venezuela, mencion artes escenicas, a principio de los anos ochenta. A mediados de los ochenta y hasta 1990 integro el Taller del Actor dirigido por Enrique Porte. Comenzo a escribir en el nacional a finales del ano 2000, contribuyendo durante dos anos en el Papel Literario, Juego de Palabras y Nuevas Firmas. En 2001 se le asigno un espacio regular en la pagina de humor de El Nacional. Ha contribuido en el semanario Nuevo Mundo Israelita, en las revistas Imagen y Exceso. Actualmente escribe una columna semanal en la pagina web Ficcion Breve. Adriana ha escrito tres obras publicadas: Margot, retrato de una caraquena del siglo XX, esta incluida en la antologia De la Urbe para la Orbe, y el Movil del delito.

Krina Ber nacio en Polonia, crecio en Israel, estudio en Suiza y se caso en Portugal, antes de erradicarse en 1975 en caracas donde mantiene, junto con su esposo, una compania de arquitectura especializada en estructuras espaciales y diseno industrial. Comenzo a escribir en espanol en el ano 2000 en el taller de narrativa de la UCAB, dirigido por Eduardo Liendo. siguio estudios en ICREA y en el taller de narrativa del CELARG 2003 con Eloi Yague. Obtiene una maestria en literatura comparada en la UCV en mayo del 2007. entre los premios y publicaciones se encuentran: Mencion especial del LVI concurso de cuentos de el nacional, por el cuento Benjamin y la caminadora en el 2001; finalista del iii concurso nacional de cuentos SACVEN, con otro cuento: Los milagros no ocurren en la cola, en el 2002; Premio monte Avila Editores por obras de Autores ineditos, mencion narrativa, por el libro Cuentos con agujeros, publicado por esa casa editorial en diciembre del 2004; ganadora de la XI Bienal Literaria Daniel Mendoza en el Ateneo de calabozo, mencion narrativa, con el cuento El secuestro; su cuento Experta en extravios ha sido incluido en la Antologia de la urbe para la orbe; su relato Amor gano el Concurso Anual del Cuento de El Nacional en el ano 2007. Su obra Cuento con agujero, Amor y Para no perder el hilo fue recientemente publicada en el 2009.

Gisela Kozak nace en Caracas en el ano 1963, Licenciada en Letras de la Universidad Central de Venezuela, Magister en Literatura latinoamericana contemporanea y Doctora en Letras de la universidad Simon Bolivar, profesora asociada de la Escuela de Letras y de la maestria en estudios literarios de la UCV. Es investigadora y narradora. Autora comentada en el libro La mirada femenina desde la diversidad cultural de las Americas: Una muestra de su novelistica de los anos sesenta hasta hoy, publicado por la universidad metropolitana en el 2008. Su obra: Rebelion en el Caribe hispanico, Urbes e historias mas alla del boom y la post-modernidad, La catastrofe imaginaria, Pecados de la capital y otras historias, y su ultima obra Latidos de Caracas.

ADRIANA VILLANUEVA

El titulo de mi ponencia es La profesora que fue y el profesor que no pudo ser: "Fui pesima estudiante de literatura, el ultimo ano de Humanidades pase la materia justo con la nota necesaria. Cosa rara porque desde pequena el adjetivo que mejor me describia era ser "lectora". Leia de todo y sin prejuicios: comiquitas, clasicos de Mark Twain, Louisa May Alcott, Charles Dickens, las novelas infantiles de Enid Blyton y Astrid Lindgren. En mi temprana adolescencia pase a Agatha Christie y a Taylor Caldwell, luego a las primeras novelas de Stephen King, y antes de graduarme de bachiller podia decir, con cierta propiedad y sin exagerar, que entre mis autores favoritos estaban Julio Cortazar, Jorge Luis Borges, y por supuesto, Gabriel Garcia Marquez.

Entonces ?por que fui tan mala en clases de Lengua y Literatura ese ultimo ano de bachillerato? Hoy lo achaco a cierta rebeldia que todavia conservo: siendo una avida, eclectica y desordenada lectora; siempre he detestado que me impongan que debo leer, como por ejemplo, las modas literarias: "?Acaso no has leido la trilogia Millenium de Larsson? ?O Sandor Marai? ?O la serie Resplandor de Stephanie Meyers?"

Esas modas, en las que sin desmerecer la calidad de sus autores, todo el mundo parece estar leyendo lo mismo. Desde adolescente repelia formar parte de un rebano lector, imaginense si esta imposicion lectora no venia de una moda, o de nuestros amigos, afines en gustos, sino de una catedra, de una posicion de poder, de una profesora de Literatura con la que cuesta congeniar.

Este tipo de profesora, o profesor--no nos pongamos sexistas a estas alturas--nos puede mandar a leer Harry Potter, La vida exagerada de Martin Romana, La tia Julia y el escribidor, Amor y humor de Aquiles Nazoa; cualquier libro, por mas divertido que sea, y ese libro parecera una imposicion. Ese es mi inicio en la historia de las lecturas dirigidas, sencillamente, no congeniaba con mi profesora, seria cuestion de quimica, porque de casualidad aprobe la materia y amigos que de las novelas de Sidney Sheldon no pasaban, no les iba tan mal.

Hace poco encontre un trabajo de bachillerato en el que la bendita profesora me puso 10 (sobre 20 puntos como se califica en Venezuela). Me dio cosa leerlo, temblaba de los horrores que pude escribir, descubrir que a lo mejor ella tenia razon y yo era una mala estudiante, una tonta adolescente que se las daba de intelectual, creida, jactanciosa, pero elemental. Lo lei con temor, con pudor hasta tecnologico porque estamos hablando del ano 1981, cuando las unicas computadoras que existian en Venezuela eran unos mamotretos con tarjetas que estaban en el IVIC y parecian las computadoras de la baticueva del Batman en technicolor que pasan en el canal Retro. Hago enfasis en este detalle tecnologico porque imagino que quienes tienen menos de 30 anos no pueden imaginar una vida asi: cero copy-paste, cero delete, cero correccion ortografica, cero Wikipedia. Una vida estudiantil donde se escribia en una Olivetti, armada con tippex, diccionario y papel carbon. Un solo fluir de escritura.

Asi que enfrentada a quien fui a los 17 anos, lei el trabajo del 10, y no me ruborice, me parecio que estaba bien, pocos errores ortograficos, puntuacion correcta, narracion fluida, quizas no seria una joven Maria Fernanda Palacios, pero que se podia esperar, tenia 17 anos, y no les voy a caer a mentiras, tampoco era un cerebro vanguardista, soy producto del apogeo de la epoca Disco, pero el trabajo estaba bien, no asomaba a una futura pensadora, pero estaba bien.

Leyendo a los 40 y picote de anos ese trabajo que de milagro pase, me doy cuenta que la antipatia parecia mutua, asi que imaginense cuando por fin logre terminar ese tormento que se llama bachillerato, cuando por fin entro en la Universidad Central de Venezuela, a estudiar en la Escuela de Arte, materias como Teatro dada por Jose Ignacio Cabrujas, Taller de expresion oral y escrita por Isaac Chocron, Cine por Ivan Feo, Estetica por Victoria de Stefano. Este era el momento de enseriarme, abandonar la fobia por las lecturas impuestas, acatar un nuevo espiritu de humildad, y dejarme ilustrar por mis maestros. Podran imaginar el espanto al ver en mis horarios, que con ese Dream Team de profesores, en Literatura me tocaria nada mas y nada menos que la aborrecible profesora de bachillerato.

En ese entonces los alumnos de los primeros anos de la Escuela de Arte, dependiendo de la materia, o podiamos estar juntos en un gran salon como era el caso de Expresion Oral y Escrita dada por Chocron; o podiamos estar divididos en dos o mas grupos, que por lo general se daban por orden alfabetico, en el caso de dos grupos: de la A a la L uno, de la M a la Z otro. Asi que mientras los que se apellidaban, digamos de Abadia a Luzardo estudiarian con uno de los profesores estrellas prestado de la Escuela de Letras, el escritor Jose Balza; quienes nos apellidabamos de Machado a Zurita, tendriamos a la profesora de mis tormentos.

Aunque Imagino que a todos los que les toco Literatura en la Escuela de Arte con mi Nemesis habrian preferido estudiar con Balza porque su fama de profesor estrella lo antecedia, para mi se volvio una cruzada personal cambiar de salon. Sobre todo porque una companera de colegio que entro conmigo en la Escuela de Artes, apellidada Mendez, logro de milagro hacer el bendito corte, aunque seguro hizo falta una jaladita.

Mendez estaba deslumbrada por no decir que enamorada de Balza, que en ese entonces era igualito como lo vemos hoy en dia, menudo, de copete, con sus anteojotes y por lo menos fisicamente, sin mucha gracia, pero Mendez lo amaba como solemos enamorarnos de nuestros profesores carismaticos, y cuando nos cruzabamos en el cafetin, no hacia sino hablarme de lo maravilloso de las clases de Balza. Era y sigue siendo una de mis amigas mas queridas, la enamoradiza Mendez, !pero como la odie! Sobre todo porque mi detestada profesora nos mando a leer El castillo de Kafka, sin duda una de las grandes obras de la literatura universal, pero un ladrillo bajo la batuta de una profesora mas criptica que el mismo Kafka. Me rendi de entrar al castillo mucho antes de que K lo hiciera. Tambien encontre ese trabajo por ahi, saque 12. Por lo menos habia evolucionado.

Por supuesto que pedi cambio, solia ser una opcion en la Escuela de Arte, era obvio que Mendez lo hizo. En la mayoria de las materias se lograba el cambio con un sencillo tramite burocratico: presentar en Secretaria de Humanidades una carta firmada del profesor a cuya clase queriamos pertenecer. Asi que le monte una caceria a Balza hasta que por fin logre hablar con el, rogandole que me diera un par de minutos de su valioso tiempo, siempre estaba apurado, como corriendo. Al tenerlo ante mi, tras un "rapidito que tengo clases al otro lado de la universidad", use todas mis armas adolescentes: flirtee, exagere, llore, dramatice, jale bolas, solo me falto ofrecerle un soborno ... todo fue inutil, el profesor fue inclemente, el cupo estaba lleno, no podia aceptar ni un estudiante mas, con sus alumnos de la Escuela de Letras no se daba abasto.

Le saque a Mendez, "porque Mendez si y Villanueva no", la verdad es que no recuerdo si es que Mendez se me adelanto a la hora de pedir cambio o si era un asunto limitrofe, la mitad del grupo de 100 estudiantes podria darse en la M pero jamas se daria en la V.

Al profesor Balza no le importo que yo le asegurara casi que abrazandole las rodillas que la profesora la tenia agarrada conmigo desde bachillerato. Insistio, a pesar de mis lagrimas desgarradoras, que ni un alumno mas, estaba decidido, sin excepciones. Quizas sabia que si no era inflexible en esa regla, el salon de su colega se vaciaria en cuestion de minutos y a el no le alcanzaria el tiempo para corregir tantos trabajos y ademas escribir sus libros.

A estas alturas se estaran preguntando, si, pobrecita la bachiller Villanueva, por un caprichoso orden alfabetico se tuvo que calar a su abominable profesora dos semestres mas, pero que tiene esta travesura del destino, este karma estudiantil, que ver con un tema tan serio a tratar en este foro como definir si las mujeres escritoras somos o no somos una Literatura de Genero.

Adelantemos el reloj de esos hoy vilipendiados anos 80, casi 20 anos, no recuerdo si 1999 o 2000. Entonces yo era lo que Bryce Echenique describe "una escritora sin obra", me sentia escritora, pero no habia escrito nada, pero ya lo haria, en ese momento acababa de tener o estaria por nacer mi tercer hijo y comenzaba a aficionarme al mundo de Internet y a la maravilla de escribir en computadora. Seguia siendo una avida y eclectica lectora, y entre mis lecturas se encontraba la prensa, el Papel Literario de El Nacional, y dentro del Papel Literario, la columna del mismo profesor de mis despechos: Jose Balza, aquella montana academica que no pude conquistar.

La verdad es que no me cuento entre el club de fans de Jose Balza, quizas por mi despecho universitario, o sencillamente porque no es mi estilo de escritor, sin embargo, la mayoria de sus columnas literarias las leia, y aquella manana sabatina, lei con estupor como el maestro que no pudo ser se referia a "las mujercitas escritoras" en una columna en contra de autoras como Isabel Allende, Marcela Serrano y Angeles Mastretta, escritoras latinoamericanas que tienen enorme exito de ventas con una supuesta formula de narrar historias que apelan a cierta sensibilidad femenina.

Balza sentaba distancia, no lo fueran a creer misogino, no todas las escritoras eran mujercitas escritoras, Virginia Woolf, Victoria de Stefano y no recuerdo cuales otras mencionaba, merecian ser llamadas "escritoras", aquellas mujeres que lograron entrar al panteon de la palabra.

No pretendo ser apologista de las novelas de Allende, Serrano o Mastretta, sin duda Balza tiene un criterio literario mas elevado que el de millones de lectores que compran los libros de estas tres escritoras. Tampoco pienso caer en una discusion sobre los meritos que debe tener una obra para ser considerada literatura y si algun libro de ventas millonadas puede llegar a serlo, lo que me molesto, lo que me atraganto el cafe esa manana de hace 10 anos o mas, fue el termino utilizado contra las populares escritoras: "mujercitas".

Me costaba entender como uno de nuestros grandes intelectuales, aquel profesor venerado en la Escuela de Arte por quien casi me decreto en huelga de hambre encadenada en la puerta de su salon para que me aceptara como alumna, denigrara el ejercicio de una escritora con ese argumento: "Mujercitas" asi de despectivo.

Estaba en su derecho el profesor Balza de desestimar el estilo que veia mercenario de este trio de narradoras, lo que no tenia derecho era de denigrarlas a ellas y a sus lectoras en su condicion de mujeres. Acaso a la hora de resenar cualquier libro de dudosa calidad literaria pero implacable existo editorial, cualquier best seller firmado por un hombre, habria tildado a su autor como "hombrecito escritor", eso seria impensable. Es que la frase Literatura Masculina, al contrario de Literatura Femenina, no existe, o por lo menos yo nunca me la he topado (Gisela Kozak dice que Luis Barrera Linares la usa). Los escritores que se regodean en plomoculos y tetas, para hablar de un estereotipo de lo masculino, podrian ser catalogados quizas de malos escritores, o escritores mercenarios, pero jamas de hombrecitos escritores. En cambio una escritora que quizas se regodea en el romance facilon, para hablar del romance como estereotipo de lo femenino, debia calarse a la hora de ser juzgada su prosa un "mujercita".

Hoy ya puedo hablar no como mujer ofendida sino como escritora, tengo casi diez anos escribiendo en El Nacional y otros medios, un par de libros publicados, y otro par de libros en computadora. Y aqui estamos, discutiendo en la Universidad Metropolitana si las mujeres escritoras somos un genero como decir la literatura Fantastica o Ciencia Ficcion o las novelas de detectives. Por supuesto que no me gusta sentirlo asi, me parece mas que injusto, retrogrado, que a estas alturas de la historia se hable de literatura, al referirse a la buena narrativa de un escritor del sexo masculino, y a menudo se anteponga la muletilla Literatura Femenina, cuando se trata de la obra de una escritora, como si de verdad fueramos un genero aparte.

Quisiera creer que los escritores no se clasifican por sexo, sino en escritores buenos, regulares o malos; en escritores que nos gustan y en aquellos que no nos llaman la atencion; en escritores que releemos y en aquellos que damos por leidos; como suele suceder en el universo literario masculino. Pero la realidad es otra, o por lo menos la practica, tanto es asi que en un ambito universitario estamos discutiendo si las mujeres escritoras somos un genero. Imaginense este foro con el titulo: "?Hombres escritores o literatura de genero?" Seria impensable. Y henos aqui a Gisela Kozak, a Krina Ber y a Adriana Villanueva discutiendo sobre el tema.

Ese karma de genero no lo siento en el mundo literario anglosajon, en dos libros sobre el ejercicio de escribir: Plotting and writing suspense fiction de Patricia Highsmith y The faith of a writer de Joyce Carol Oates, el detalle de ser mujeres escritoras no ocupa ni una linea. Pero si parece ser tema frecuente en las letras hispanas: recientemente lei un par de entrevistas a exitosas autoras espanolas (no las nombro porque cuando las lei no sabia que escribiria sobre este tema y no quiero citarlas mal) el hecho de ser mujeres salio en ambas ocasiones, la primera escritora comentaba que todavia a estas alturas se encuentra con hombres que dicen que no leen libros escritos por mujeres, punto. Tienen el prejuicio que las mujeres somos incapaces de escribir un buen libro. Otra escritora recientemente premiada decia que las mujeres escritoras, al igual que cualquier hombre escritor, escribiamos sobre temas que conociamos o nos interesaban, quizas cuando Jane Austen escribia los intereses de las mujeres se basaban en conseguir un buen marido, pero en este siglo XXi los intereses femeninos y masculinos ya no estan delimitados: hoy las mujeres son profesionales y las labores del hogar se comparten.

Claro, hay cierta literatura, digamos que femenina, que se podia considerar como un genero, esa que los genios del marketing anglosajon promocionan como Chick Lit que empezo con Bridget Jones de Helen Fielding en los anos 90, una formula para un publico especifico que quiere leer novelas urbanas con toques de glamour y alusiones de la moda a lo revista Vogue, escritas con mucho sentido de humor donde las protagonistas son profesionales que al final logran exito en el amor y en el trabajo. Excelente material para ser llevado al cine comercial protagonizada por Amy Adams o Renee Zellweger. Pero este genero dista de abarcar la imagineria de la literatura reciente escrita por mujeres en los Estados Unidos e Inglaterra que van desde el nino mago de J.K. Rowlings, novelas de misterio a lo Patricia Cornwell, hasta autoras de la categorias de Zadle Smith.

El genero asumido con orgullo por sus autoras del Chick Lites posterior a la obra de las "mujercitas escritoras" a las que se referia Balza al referirse a tres populares escritoras hispanoamericanas, pero no creo que ni Allende, ni Serrano, ni Mastretta se sienten orgullosas antecesoras del movimiento de Literatura para Chicas, como yo me negaria a sentirme parte de su version criolla aunque mi primera novela, El movil del delito, sea narrada por "la chica plastica".

?Escribo desde mi perspectiva femenina? Sin duda que si, como tambien lo hago desde mi perspectiva social y cultural, y ml particular espectro de Intereses y pasiones. Cualquier escritor hombre o mujer lo hace segun el suyo. Encuentro paralelos en lo que escribo con digamos, Gisela Kozac, las debo tener porque somos de la misma generacion, del mismo entorno cultural, de la misma dudad, pero la razon de que ambas seamos mujeres no nos acerca mas como narradoras que a otros autores contemporaneos, nacidos en esta dudad en la misma decada de los 60, con quienes a veces encontramos paralelismos y otras, profundas diferencias.

Entonces que nos une a Gisela, a Krina, a Maria Angeles Octavio, a Milagros Socorro, a Silda Cordollani, a Sonia Chocron, a Gisela Capellin; a otras escritoras venezolanas que nos anteceden porque tienen mas tiempo publicando como Victoria de Stefano, Ana Teresa Torres, Elisa Lerner, Antonleta Madrid, Michelle Ascendo; y si nos vamos mas atras, a Antonia Palacios y a la mismisima Teresa de La Parra.

?Que nos une? Que por lo visto debemos justificarnos en nuestra condicion de mujeres, que nos movemos en un universo, el de narrar historias, que parecia destinado a los hombres. Lean cualquier entrevista a una escritora famosa, por lo menos hispanoamericana, y el asunto de la feminidad saldra al tapete.

?Acaso eso pasa con los escritores, tienen que contestar desde su punto de vista de hombres que escriben, o tan solo de escritores?

Por eso hoy que el profesor y tambien escritor, Karl Krispin, tiene la gentileza de Invitarnos a hablar sobre el tema y recuerdo aquella profesora que me calificaba bajo, aquel karma que me persiguio hasta mis anos universitarios. ?Se acordara de mi?

Quizas habra leido alguno de mis articulos en El Nacional, o se habra tropezado con alguno de mis libros en alguna libreria, y me habra asociado con aquella alumna flaca y despeinaba que pensaba que se las sabia todas y no se sabia ninguna. Quizas no pasa del primer parrafo de mis textos, y exclamara: "! A los niveles que ha llegado la literatura nacional!" Pero sin duda la prefiero a ella que me estara juzgando segun su criterio de lo que debe o no debe ser un buen escritor, que al profesor que no pudo ser, a Jose Balza, quien no tiene porque acordarse de mi, y me Imagino que si se enfrenta con aquello que he escrito su criterio puede ser uno de dos: o "he aqui una escritora" o "!no, otra mujercita escritora no!".

KRINA BER

Todos conocemos aunque sea por encima la extension de los estudios de genero y de los estudios de la mujer, la variedad de puntos de vista con que puede ser abordado lo femenino en la literatura. Esa popularidad tiene una consecuencia incomoda: lo que las mujeres escribimos esta muy lejos de ser un compendio de lugares comunes, pero casi siempre caemos en un lugar comun cuando la enfocamos por el prisma de lo generico.

Prefiero concentrarme aqui en un pequeno pero concreto caso particular: voy a examinar como tres escritoras abordan el espacio narrativo que corresponde al mismo referente. En regla general, la construccion verbal del espacio narrativo no solamente revela la sensibilidad personal de cada autor o autora: tambien convergen en ella los principales ejes de sentido de la obra.

El referente es el espacio urbano de caracas, mas precisamente el Bulevar de sabana Grande (aunque el texto de Adriana incluye tambien una travesia por Las Mercedes) alrededor del final y el principio del siglo, y las escritoras somos nosotras tres, las que compartimos esta mesa: Gisela Kozak, Adriana Villanueva y yo.

Gisela Kozak: Latidos de Caracas. En el texto:

Vuelve al presente. Observa a unos jovencitos vestidos de negro y con lentes oscuros a las seis y media de la tarde. Oye ruidos, voces: un mendigo grita, un evangelico se desganita predicando; un hombre y una mujer rinen para la diversion de los vendedores apostados en las aceras, que toman partido por uno o por otro caprichosamente, hasta que se transmite la especie de que la policia se acerca y recogen a toda prisa sus mercancias. Sarracena respira hondo, mira al cielo, se encoge de hombros y continua caminando. (P83)

Se ahonda la soledad en medio del caos callejero. No hay mas recursos que el cuerpo para cruzarlo. Los cuerpos giran, hacen subitas contorsiones, se paralizan en ocasiones. Andres pasa cerca de la entrada de la pizzeria Royal. Sarracena camina hacia el este, hacia Chacaito, con la intencion de entrar por un momento al tugurio que tanto le gusta: Las Cancelas. A media cuadra estalla una rina. Andres efectua un movimiento brusco y descoyuntado para evitar que un botellazo le parta el mundo en dos. Sigue. Percibe deseos; oye frases; unas muchachas observan con descaro su figura. Un joven, via La Tortilla o Don Pedrito, le lanza una rapida ojeada que el no nota. (p.86)

Sale de la tasca con desgano. Observan al mismo tiempo un avion que sobrevuela la ciudad. Un par de cuadras de distancia impiden el encuentro. Cornetas sonando, musica de todo tipo, olor a fritura, helados derramados en la acera. Suspiran al unisono. Deciden ir al Miniteatro del Este; tal vez ella, tal vez el, me esta esperando en la salida. (p.86)

Echa una ojeada a los viejos edificios y le pasa por la cabeza una vaga idea de restauracion; pero no: el bulevar de Sabana Grande es una larga y ancha calle, no un museo, y por eso es sucia, suda hollin, huele a frituras y esta llena de ratas. (p.88)

En estos fragmentos sabana Grande representa el espacio de la busqueda y del desencuentro y la narracion de apariencia externa, parca, esta sutilmente modalizada por toques de angustia de los personajes: se ahonda la soledad, suspiran, etc. Los parrafos descriptivos que hemos leido se ven entrecortados por monologos interiores, pensamientos y deseos.

Las frases son cortas, rapidas, impacientes. El escenario aparece en breves pinceladas entrecortadas, imagenes y acciones se suceden como tomas de fotografia o como fragmentos de video reducidas a un solo gesto: los cuerpos giran (...) [y] se paralizan en ocasiones.

?Con que materiales se construye este espacio?:

Primero, con toponimos absolutamente fieles al referente: pizzeria Royal, Las cancelas, Chacaito, Miniteatro etc. En el contrato de verosimilitud que crea la obra con el lector, nombrar es el procedimiento mas directo y mas fuerte para afincar el espacio ficcional en la ilusion de la realidad (Luz aurora Pimentel, El espacio en la ficcion p.31); decir, por ejemplo, "Londres", "Caracas", o "Nueva York", llama sin transicion al conocimiento referencial del lector. Pero cuando se trata de nombres tan locales como tascas y pizzerias de un bulevar, su funcion es otra: muchos lectores no tienen la menor idea de esos sitios pero no les queda duda de que Sarracena y Andres, si los conocen. El uso de toponimos (al contrario del de las descripciones) denota la familiaridad de lugares tan "naturales" dentro del universo ficcional que basta con nombrarlos para ratificar que los personajes estan en su ambiente. No se aprecia desconfianza mayor ni miedo, y solo una vez se transmite una ligera sensacion de peligro: la primera rina es pura diversion callejera, en la segunda, Andres se contorsiona para evitar un botellazo.

El espacio se construye tambien con la gente: los que destacan, que llaman la atencion: jovencitos con lentes oscuros a las seis de la tarde, un mendigo, un evangelico. La gente actua: hay rina, los espectadores toman partido, los vendedores recogen de prisa la mercancia. Hay intentos de interactuar con los protagonistas: a Andres lo observan: unas muchachas con descaro, un joven con rapida ojeada. (En otras descripciones, sarracena suele recibir piropos.)

Tambien hay un poco de descripcion sensorial: (se oyen ruidos, voces, cornetas sonando y musica; huele a fritura) y una muy parca descripcion valorativa: un caos callejero. La calle es larga, ancha y sucia, llena de ratas.

Veamos ahora la dimension temporal de este espacio:

La accion ocurre aqui y ahora, el unico tiempo es el presente, la hora, entre las cuatro de la cita fallida y las seis de la tarde. Sabemos de algun otro lugar del libro que estamos al principio de los noventa pero esta descripcion tomada aisladamente no tiene dimension historica por si misma (la marca identificable mas relevante seria la ausencia de telefonos celulares). El espacio es simultaneo a la narracion y, al entrar en el, se insiste en deslindarlo claramente del recuerdo del parrafo anterior: Vuelve al presente. Observa a unos jovencitos ... Ningun lugar despierta reflexion o memoria. La unica extension temporal que se vislumbra es un futuro del deseo, tan cercano e inmediato que se expresa tambien en presente: tal vez ella, tal vez el, me esta esperando en la salida.

Este texto crea la sensacion de un espacio casi inexistente, totalmente atrapado en su tiempo presente, sin vinculos con un antes o un despues, y el tiempo solo se percibe en los cambios del escenario a medida que los personajes caminan. A pesar de su movimiento constante ese espacio urbano se presenta sin jerarquias internas, y carente de direcciones organizadoras. Se nota un curioso vacio de entornos: nada de inmuebles, fachadas, bancos, arboles, tiendas ni mercancias: solo se menciona hollin y helados derramados. El lugar es tan conocido que no se ve, o no amerita descripciones. Ese espacio carece de tercera dimension: los personajes lo perciben desde la altura de los ojos y a traves de su angustia personal. Por un momento fugaz sarracena ve los edificios como algo publico y suyo, con una vaga idea de restauracion, pero inmediatamente la rechaza. El unico escape esta arriba: sarracena mira el cielo, ambos observan un avion que sobrevuela la ciudad.

La construccion narrativa de ese pedazo de ciudad evidencia el clima y el eje tematico de toda la novela: la angustia (no exenta de una febril felicidad) de las vidas limitadas a la inmediatez del presente, a la condicion efimera de un pais sin rumbo, sin futuro, donde todo lo publico (espacios y valores) se resquebraja.

La Venezuela de los noventa.

Adriana Villanueva: El movil del delito. En el texto:

Lo mio siempre fue Sabana Grande, el bulevar de los anos ochenta era una calle viva, de contrastes. Ricardo y yo nos la pasabamos tomando cervezas en el Gran Cafe. El joven artista terminaba enfrascado en una conversacion complicadisima con los poetas del bulevar sobre la esencia del arte y yo lo tenia que jalar para que me llevara al Liberty a comer pizza o a una creperie en el Callejon de la Punalada que estaba adornada de afiches de Asterix y Obelix. Caminabamos los dos solos, a cualquier hora de la noche, sin temor a que nos asaltara o nos violaran. Dandonos besos en cada esquina, riendonos, amandonos. Una vez nos metimos en un bar gay de esos que ponian una musica disco buenisima y nos encontramos al esposo de una amiga de mama con una corbata en la cabeza bailando I will survive. El a mi no me vio, pero vio a Ricardo y lo saco a bailar, y Ricardo, encantado, bailo.

Si antes era el encantador templo de la perdicion, hoy es el mercado de las miserias. Ya ni loca voy de noche. De dia las calles estan tomadas por los vendedores ambulantes, casi no hay espacio para caminar, pero fui hace menos de un mes y presencie un pleito entre buhoneras que me hizo jurar que no volveria mas, por lo menos hasta que se me pasara el susto: una mujer insultaba a otra por sonsacarle a un cliente. El cliente echo a correr pero las mujeres siguieron con la pelea mientras las rodeaba un grupo que tomaba partido por una o por otra, hasta que la que no gritaba tan duro, la que gesticulaba menos, la que tenia un carajito agarrado al pantalon, saco un cuchillo no se de donde y corto a su rival en la cara. Yo estaba tan cerca, comprando un vaso de repuesto para mi licuadora, que podria jurar que la sangre me salpico. Jorge dice que son exageraciones mias, que sangre ni que sangre, pero quien me manda a ir al bulevar para ahorrarme unos centavos en vez de ir a un centro comercial. Acaso no se que a Sabana Grande ya no se puede ir, que ahi la unica ley es la ley de la jungla de asfalto. Quizas tiene razon. Una mujer desfigura a otra y no llego la policia, se llevaron a la herida chorreando sangre (...) como si fuera un gallo que perdio una pelea. A los pocos segundos las aguas de Sabana Grande volvieron a su cauce: los vendedores regresaron a sus puestos de venta ofreciendo la tarjeta telefonica, el Levis de contrabando, lleve el paquete de medias para su nino. Si de dia la unica ley es la del mas fuerte, no me quiero imaginar como sera la Sabana Grande de noche. (p133)

Entre el trafico deambulan mujeres harapientas con bebes mocosos. Ninos vendiendo calcomanias nos meten las manos en el carro porque somos las unicas que tenemos los vidrios abiertos: "Senora, regalame algo para comer". El chillido de las cornetas apurando el trafico mezclado con los potentes equipos de sonido de los hijitos de papa, la falta de aire acondicionado, el reloj digital de mi carro que avanza demasiado rapido (...) Apague Mecano y deje que la musica de los carros vecinos entrara al nuestro. Esa musica de sintetizadores que se repite una y otra vez: bum, bum, bum. Trance, la llaman. Basta ya de los anos ochenta. Bienvenidos al siglo veintiuno.

En su travesia por Las Mercedes, la narradora evoca, piensa en Sabana Grande. El contacto con el espacio es forzosamente mucho menor que en el texto de Gisela. Tambien hay que tomar en cuenta que el roce con la calle no es el mismo cuando el narrador se desplaza en un vehiculo: lo rodea un pedacito de espacio privado que interactua con el publico, o en este caso, se ve invadido por el: por las manos de los ninos, por el chillido de las cornetas y por la musica proveniente de otros vehiculos.

En esos tres fragmentos lo que mas destaca es la dimension temporal del texto. En terminos absolutos, el espacio se vincula explicitamente con el tiempo historico al hablar del bulevar de los ochenta y, por el bies de la musica que entra desde los otros carros, se situa el tiempo presente: Bienvenidos al siglo veintiuno. En terminos comparativos, el espacio de sabana Grande que emerge de estos textos postula la oposicion entre el pasado lejano (el bulevar de los ochenta) y el pasado reciente (hace menos de un mes). Tambien se distingue la oposicion dia--noche, en terminos de peligrosidad: en los ochenta los enamorados caminaban sin temor a cualquier hora de la noche, en el presente ni loca voy de noche, si es asi de dia, no quiero imaginarme como sera en la noche.

Tenemos pues, tres espacios: La travesia por las Mercedes (presente inmediato), el bulevar de los ochenta y la Sabana Grande actual, porque la escena de hace menos de un mes se instala como patron dominante de la actualidad.

Solo el espacio de la travesia inmediata muestra ingredientes descriptivos parecidos a los que vimos en el texto de Gisela: se construye con gente: (mujeres harapientas, bebes mocosos, ninos que mendigan) y con una descripcion sensorial, mayormente de sonidos: el chillido de las cornetas y mucha musica, reproductor dentro del carro, sintetizadores de los otros vehiculos. Pero en cuanto al resto, saltan a la vista procedimientos narrativos absolutamente diferentes, casi opuestos. El espacio de este texto se construye mayormente por escenas con acciones y reflexiones de la narradora. En este caso, se trata de reflexiones acerca del espacio en si, vinculadas a el y emitidas desde la postura de su usuario. Contrariamente al clima interior, personal, de la modalizacion de lo que se ve y transita en la Sabana Grande de Gisela, este espacio es asumido como publico y situado historicamente. La descripcion esta filtrada por una consciencia que observa, registra, situa, compara, comenta y emite juicios, reforzados ademas por palabras citadas de otro (Jorge, el marido de la protagonista).

La diferencia que se percibe entre la Sabana Grande de los ochenta y la actual esta visible en la construccion narrativa de esos espacios. Dentro del primero los lugares se diferencian por lo que ofrecen: conversacion, pizza, crepes, musica buenisima, baile, sorpresa; destaca el encuentro y que la gente interactue entre si (los poetas del bulevar en el Gran Cafe, el conocido en un bar gay). Conforme a la sensacion de familiaridad que ya hemos mencionado (aqui connotada con conceptos de seguridad y pertenencia), el espacio narrativo se construye sin describirlo, con nombres propios: el Gran Cafe, el Liberty, el Callejon de la Punalada. Contrariamente a fragmentos de imagenes del texto precedente, el resto son acciones: conversar, jalar al novio, darse besos en una esquina, bailar.

El espacio de la Sabana Grande actual se construye por reflexiones acerca de su contraste con ese pasado: (la calle esta tomada por vendedores ambulantes, no hay donde caminar) y las reflexiones acerca de la peligrosidad (conocida, notoria) del lugar: la jungla del asfalto, la ley del mas fuerte, los reganos de Jorge y quien me manda a ir al bulevar. La descripcion se resume a una sola escena de la pelea entre dos buhoneras que termina con una cara rajada a cuchillo y la sangre que salpica a la narradora que se encuentra alli como compradora--usuaria. La policia no aparece (a la herida se la llevan como si fuera un gallo que perdio una pelea), y el caracter efimero se acentua en la inmediatez con que los vendedores regresan indiferentes, a sus puestos.

Esta novela, en su empaque de buena historia policial y ligereza ironica es explicitamente historica y politica. Estas dos dimensiones son prioritarias en ella, y asi mismo en la construccion del espacio analizado. Tomemos nota de que la sabana Grande de Gisela Kozak, se situa historicamente al principio de los noventa, entre las dos etapas evocadas aqui. En el aparecen dos rinas, una con botellazo, pero el nivel de peligrosidad tal como lo perciben sus personajes, es mucho mas bajo.

Krina Ber: Pequenos encargos (cuento tomado de para no perder el hilo).En el texto, la narradora se dirige hacia la ferreteria llamada Zelig:

Aferrada a la cartera que aprieto bajo el brazo, camino descascarada, transparente, atenta a no desgajarme por el roce con el gentio que emerge en oleadas de las dos bocas de la estacion del Metro y pulula en la calle apinandose frente a los quioscos, botando envolturas de chucherias y vasitos de plastico en la cuneta y en los pipotes y a los pies de los arboles que se suceden en la acera. A la izquierda panaderias, pollo en brasa, un banco dos bancos Marimbo-Viajes-y-Turismo celulares salon de belleza oferta-unas-corte-y-secado. Electrodomesticos. Dos por uno. Todo a nueve mil, punto, nueve, nueve, nueve. Camino en la cuerda floja entre la insignificancia del momento con sus rebajas y remates y la soberbia de existir: vamos, acaso alguien se da cuenta de cuantos seres tuvieron que unirse con quien se unieron y parir a quien parieron para que yo exista y vaya a la ferreteria (y aqui voy, hacia el Zelig), cuantas casualidades y barbaridades del destino, cuanto empeno en sobrevivir a las epidemias, las guerras y las hambrunas para que esa gente y yo coincidamos hoy en esta calle--y para que. Caminan y caminan, apurados para llegar a alguna parte con esa chispa divina que en ellos crepita, tiembla, languidece, pero solo los extraterrestres somos conscientes de esas cosas (menos mal, ya divise el letrero del Zelig en la esquina), ay, y los otros, los otros adonde van, que hacen despues, en otra parte--procesan informes, venden, vociferan, secuestran, aman, ven la novela del cuatro--y que importa, en fin, si tan solo me atraviesan y desaparecen: viejos, ninos, muchachas de cintura esbelta y dulces labios gruesos, un hombre, dos hombres, blancos, marrones, vivos e incomprensibles bajo el sol como las palabras que emergen y se hunden en el bullicio general, y que ella cayo completita, y que vaya usted donde Juan y que no joda y que mi hermana dijo, palabras-peces que saltan pluc pluc entre voces y coches y me salpican, salpican, hasta que por fin alcanzo la anhelada esquina, el Zelig, aqui voy, !llegue! ,uff, alivio: en la sombra de la tienda el volumen baja drasticamente, apenas traquetea el ventilador en el techo y un hombre con bigotito criollo grita por el celular para que todos nos enteremos de que el habla ingles y necesita un invoice for this amount I told you.

Para terminar, tenemos este otro texto en el que la calle es un espacio marcado tambien, como en los dos antecedentes, por lo efimero de la inmediatez y, como en el de Gisela Kozak, desprovisto de vinculos de temporalidad historica. Pero alli terminan las caracteristicas comunes. La narradora de este cuento camina en una calle cuyas marcas referenciales se difuminan voluntariamente para destacar los rasgos universales de una experiencia inmanente pero tan irrelevante que se vuelve ridicula creando una distancia ironica: camino en la cuerda floja entre la insignificancia del momento con sus rebajas y remates y la soberbia de existir. Podria ser cualquier calle en cualquier ciudad, aunque tenga todas las caracteristicas de un espacio caraqueno preciso.

El espacio narrativo se construye como un escenario compuesto en partes casi iguales por la gente (viejos, ninos, muchachas de cintura esbelta (...) un hombre, dos hombres, blancos, marrones.); por el entorno visual (especialmente la costra verbal de las fachadas que es leida al ritmo de los pasos de la caminante); y por los sonidos, en este caso: fragmentos de frases, pedacitos entrecortados de discursos ajenos que acentuan la impresion general de la extraneza.

Deliberadamente, no hay marcas de reconocimiento por nombres de lugares, (siendo la autora, doy fe de que la ferreteria Zelig no existe), de modo que la construccion del espacio narrativo--contrariamente a lo que vimos en dos textos anteriores---se caracteriza por la ausencia de nombrar y la abundancia de describir: estos procedimientos logran que nada parezca familiar. Ademas, la narradora se define a si misma como extraterrestre y vulnerable (descascarada, transparente), camina aferrada a su cartera, atenta a no desgajarse por el roce con la gente, se pregunta que hacen y quienes son fuera de ese instante, y que importa, al fin, si tan solo me atraviesan y desaparecen. Es un espacio efimero, donde se manifiesta la dicotomia entre una fugaz y casual identificacion y la irremediable otredad de los seres humanos. Tambien se difuminan deliberadamente las marcas temporales del texto y su situacion historica precisa, para dar pie a un vinculo medio-burlon que aspira a ser antropologico: alguien se da cuenta de cuantos seres tuvieron que unirse con quien se unieron y parir a quien parieron para que yo exista y vaya a la ferreteria. Esta caracteristica a-historica es deliberada: aunque la escasez y el deterioro de los inventarios apunta a la actualidad, mas adelante en el cuento los productos faltantes se definen como barridos de la faz de la tierra por el avance incontenible de una que otra version de la Historia.

Dejando de lado la diferencia entre el fragmento de una novela y el de un cuento, tomo nota de que es el unico texto de los tres que no describe lo que encontramos en el espacio sino el espacio en si: los contornos, tanto fisicos como verbales de una calle comercial. La calle se presenta tambien como un texto, que incluye los letreros de las fachadas, las palabras de los transeuntes y la chachara en la cabeza de la protagonista.

En la literatura actual el espacio narrativo nunca es un mero escenario. Entre todas las construcciones verbales, es la que mas depende de significados extra-textuales que vinculen el universo ficcional con el espacio geografico y el tiempo historico de referencia.

Esta pequena muestra nos da tres lugares narrativos que se reconocen facilmente porque su referente es el mismo espacio urbano, en la misma epoca, visto por un transeunte. En los tres casos la autora es una mujer y tambien lo es la narradora, o el personaje que focaliza la narracion. Ciertamente los estudiosos del genero encontrarian caracteristicas comunes a literatura escrita por mujeres. No obstante, la manera como se construye el espacio narrativo destaca grandes diferencias individuales en la manera de relacionarse con el mundo, a diferentes visiones, sensibilidades y ejes tematicos, sin buscar mas lejos que entre las tres personas que estamos sentadas aqui.

La diferencia mas relevante la veo en la dimension temporal de ese espacio: el de Adriana es politico e historico, anclado en la memoria, el de Gisela es un espacio del presente, desprovisto de vinculos temporales: pero ese presente trepidante, anclado en la inmediatez, se siente como un momento historico. En ambos casos la protagonista posee o habia poseido la calle. El del ultimo cuento, aunque reconocible como el mismo espacio, es a-historico, pretende borrar las marcas temporales y tan solo captar un instante de experiencia humana la cual, debido a su nimiedad, crea una distancia ironica. Los dos primeros no tienen descripciones, no se ven: son espacios de la familiaridad (el de Adriana lo es en la version del bulevar de los ochenta) y lo familiar se ve menos o no se ve. El ultimo apuesta a la extraneza del transeunte--observador. De una extranjera, tal vez.

GISELA KOZAK

Yo quisiera hacer enfasis en algunas cosas; por ejemplo: respecto a esos tres textos que les acaba de plantear Krina, Jose Balza diria que son textos demasiado comerciales, que estan demasiado apegados a una estetica de lo inmediato y de lo efimero en el sentido de que efectivamente no tienen, por lo menos no citado, un tratamiento que haga de ese espacio algo mas trascendente que efectivamente una sabana Grande por la que se pasa y ya esta. Dicen que ese es un problema de las mujeres escritoras. Empezare por aqui porque es interesante ver como se maneja el problema de las escritoras tanto en el mercado, por la gente que compra libros, las editoriales, etc., como en las escuelas de letras.

Cuando publique Latidos de Caracas en Alfaguara me dijeron algunos amigos: "Ay Gisela pero esa novela parece como Literatura Femenina", y yo les dije: "?Y eso que es exactamente?", porque uno tiene que preguntar cuando le dicen esas cosas, a lo que me respondieron: "No bueno, el personaje femenino, los padecimientos", les dije: "Bueno hombre Los viajes de Gulliver que son los padecimientos de un hombre ?como se llamaria? ?Literatura Masculina?" No estoy comparando ojo, son dos libros muy distintos y de valor muy distinto. Me refiero es que esos mismos lectores leyeron Pecados de la capital y me dijeron: "!Ah! Esto no tiene nada que ver con la novela. Pero ?Por que ahora las mujeres se meten en esas narrativas tan dificiles?". A lo que les dije: "Chico ?Pero sabes que? ?Tu no me habias dicho que Latidos de Caracas era muy comercial? ?Y ahora me estas diciendo que esto es muy dificil?". Lo curioso de estas posiciones es lo siguiente: siempre me decian "?Por que las mujeres...?" Si a usted no le gusta Latidos de Caracas me parece muy bien, pero ?que tiene que ver con el hecho de que yo sea mujer? A una de las editoriales le entrego mi novela inedita y un libro de cuentos ineditos, y me dijeron: "?Y por que no hiciste algo asi mas comercial como Latidos de Caracas? Porque finalmente vemos que ya no es el tema femenino, que tanto vende, sino que en tu novela tratas muchos personajes masculinos" Entonces de nuevo el problema. Me pregunto que si la escritora en vez de llamarse Gisela Kozak se llamara Giselo Kozak, esas serian las observaciones.

Pareciera que la condicion de mujer se antepone a la condicion de escritora, mas alla de la calidad de las escritoras en cuestion. A Marguerite Yourcenar, por ejemplo, en Memorias de Adriano la gente le dijo: "La felicito usted escribe como un hombre". Puede ser porque es una novela de un emperador romano narrada en primera persona, o por la calidad de la escritura, muy probablemente. El hecho es que uno se da cuenta inmediatamente de que la condicion de mujer pesa hasta el punto en que escritoras como Ana Teresa Torres escriben con seudonimos masculinos y les pasa lo que le paso en el premio que se gano Jorge Volpi en Casa de America, que el escribio con seudonimo femenino y le gano el premio a ella, que quedo de primera finalista con seudonimo masculino. Fijense que cosa tan curiosa que algo que se deberia evaluar por el texto se evalua a partir de la condicion del escritor, que no tiene nada mas que ser el problema de ser hombre o mujer, puede ser el ser de una determinada region; por ejemplo: se espera de los latinoamericanos en los mercados europeos o norteamericanos que describan determinadas cosas, porque ciertos temas no son para latinoamericanos. No deja de llamar la atencion que definitivamente se espere de los literatos que respondan a su nacionalidad, a su genero, a su condicion social, etc., y eso no se le exige a un ingeniero, no se le exige a otro artista o a otro tipo de profesional.

Evidentemente vivimos en una sociedad patriarcal. Yo soy feminista: eso no significa odio a los hombres, no todas las feministas son lesbianas; se trata de hacer una sociedad mas igualitaria y mas justa, eso es. Ustedes muchachas estudian en esta universidad porque hubo unas feministas que lucharon por eso, sino estariamos haciendo todas la calceta en la casa, que es coser medias, una cosa tan espantosa. Ni siquiera hace cincuenta anos las mujeres eramos muy abundantes aqui. Evidentemente esa trayectoria del feminismo fue la que nos ha traido aqui para bien o para mal.

En todo caso existe una sociedad en donde ser hombre o mujer sienta unas determinadas diferencias y efectivamente la percepcion de las escritoras tiene que ver con eso. Entonces por ejemplo se dice que las mujeres estan dedicadas a la literatura light, que es lo que senalaba Jose Balza respecto a Isabel Allende. Pero si escriben como Victoria De Stefano, magnifica escritora venezolana, es que las mujeres se meten en proyectos dificilisimos y eso es muy fastidioso. Entonces haga lo que haga la mujer escritora pareciera que esta en ese callejon sin salida.

Yo tengo amigos escritores; por ejemplo, voy a hablar de Salvador Flejan, que es narrador, y que no me importa dejarlo mal en publico porque es mi amigo, no hay ningun problema y siempre lo hago: el esta invitado a un evento en la Facultad de Humanidades y Educacion sobre la Antologia de Antonio Lopez ortega, donde por cierto hay un cuento de Karl Krispin, y al principio me dicen que modere una de las mesas con las escritoras, y digo yo: ?Por que? ?Por que hay que moderar una mesa con las escritoras? Mezclalos y ya esta, ponlos por distintas edades o problematicas, por que hay que meter a todas las escritoras juntas; bueno porque somos un equipo como el de las olimpiadas, en el que hay un equipo de voleibol femenino, un equipo de voleibol masculino, etc., lo que quiere decir que no pueden jugar entre si; eso es lo que se senala. ?Que dijeron ahi Roberto Echeto y salvador Flejan? Pues que ellos no leian mujeres, y lo dijeron sin ningun problema. En una oportunidad al propio salvador Flejan le pregunte: "?cuales son los escritores que te parecen mas importantes de los ultimos veinte anos?" A lo que respondio con una larga lista de hombres, y yo le dije: "Mira ?Y Ana Teresa Torres, y Victoria De Stefano?" a lo que me dijo: "Ay si es verdad". Pues Ana Teresa Torres es una de las escritoras mas importantes que ha tenido Venezuela, y me dice: "Es que se me olvida".

Evidentemente parece que los hombres nos ven muchachas, nos ven y mucho, pero no en ciertos lugares. En algun momento pense que era sana masculina y no, no nos ven. Antonio Lopez ortega dijo en una oportunidad que el aporte mas significativo a la literatura venezolana lo habian hecho las mujeres poetas en los ultimos treinta anos. Me quede sorprendida de que en eso los poetas si son mucho mas sensibles a la voz femenina, mucho mas que los narradores, y las toman mucho mas en cuenta. De hecho, hay relativamente menos narradoras que poetas; dicen mis amigos narradores que es porque la narrativa es peso pesado y la poesia es peso ligero. Efectivamente si ha habido mujeres escritoras de bestsellers como las mencionadas aqui, pero yo debo recordar que Pablo Coelho, que vende mas que ellas, es hombre, Dan Brown, por ejemplo, es hombre; es decir, los best-seller no son escritos exclusivamente por mujeres. Eso tambien es una manera de decir que no tienen propuestas escritorales serias. En Venezuela, que es un pais que ademas aprecia tanto la narrativa historica, ha habido mujeres que la han cultivado muy bien como la propia Ana Teresa Torres y Milagros Mata Gil, pero creo que los fenomenos de mercado importantes que ha habido ultimamente han sido de hombres, efectivamente, han sido Francisco Suniaga, Federico Vegas, y hanY sido siempre novelas. Las mujeres escritoras estamos cercadas por todas esas realidades.

Vamos a la pregunta: ?Literatura de genero, mujeres escritoras? Yo no creo que haya una literatura que efectivamente pueda diferenciarse de la literatura escrita por hombres, como no creo tampoco que la literatura venezolana se diferencie significativamente de la colombiana o la argentina. Les voy a hablar como profesora de literatura: uno tiene perfecto derecho a construirse un objeto de estudio, a decirse: "Bueno yo voy a estudiar la narrativa que se ha escrito en Venezuela sobre historia venezolana en los ultimos treinta o cuarenta anos", independientemente de que la literatura no funcione de manera nacional. Cuando ustedes oyen las influencias literarias de un escritor o de una escritora, son escritores de muchas partes, no tienen que ser escritores venezolanos nada mas. Y mucho menos nosotros los venezolanos que ademas sentimos vanidad de decir que nuestra literatura no sirve, pero ni siquiera los argentinos que estan tan esplendidamente orgullosos de su literatura dicen que leen nada mas argentinos, es decir, leen escritores de todas partes porque esa es la dinamica propia de los escritores. Sin embargo es valido plantearse desde el punto de vista de la critica literaria trabajar acerca de las mujeres; dentro de la critica literaria hay tendencias, una de las cuales es la critica feminista que esta ligada efectivamente al rescate y lectura de los textos escritos por mujeres y a su valoracion, ahora, la critica feminista puede ser aplicada no solamente a mujeres sino a hombres tambien, entonces por ejemplo yo tengo companeros del postgrado y del doctorado que decian: "No puedo trabajar a Victoria De Stefano o Ana Teresa Torres o a cualquiera" "?Y por que no?" "Porque es que no quiero meterme con la critica feminista" "?Y quien te dijo a ti que para estudiar a una mujer hay que meter critica feminista?" Es decir, la critica feminista es una variante mas de la critica, a las mujeres se les puede estudiar desde cualquier punto de vista. Como se dan cuenta todos estos son una serie de mal entendidos que yo espero que ya en veinte, treinta anos sean arqueologia, es decir, no puede ser que todavia a estas alturas esto se este planteando, pero bueno, es una realidad, y yo les diria que si, que ser mujer escritora sienta una diferencia con respecto a ser hombre escritor porque un hombre mete la pata y es escritorzuelo, mediocre, chimbo, o puede ser en otras areas de la vida, autoritario, bruto, lo que ustedes quieran, pero cuando una mujer mete la pata, mete la pata porque es mujer. Desafortunadamente eso dura todavia. Yo los invito a que no le paren a nada de eso. Una de las mejores escritoras del genero policial fue Patricia Highsmith, una mujer a la que se le ha cuestionado que porque escribe como un hombre y porque en ningun momento asumio su condicion femenina, y no tiene por que hacerlo, una mujer puede escribir sobre lo que quiera. No se puede --y esto es muy machista--pensar que las mujeres tenemos derecho a escribir sobre la menstruacion, el parto, y sobre experiencias biologicas absolutamente femeninas, entonces los hombres no pueden acceder a ellas. Esa seria nuestra colaboracion porque todos los demas temas los hombres los pueden resolver perfectamente.

Creo que ya hay que salir de esa vision y pensar que tanto en la literatura venezolana como en todas partes, las mujeres estan haciendo proyectos de todo tipo. Si hay unas escritoras de best-sellers realmente muy sortarias y envidiadas, como la de Harry Potter; las leyendas que circulan sobre ella es que andaba en un carro con los dos hijos, quebrada, porque habia escrito Harry Potter y nadie le paraba, ahora vive en un castillo en Escocia, se caso con un catire buen-mosisimo, es una mujer feliz mas rica que la reina, y se ve de lo mejor, fresca como una lechuga, no toda cansada como se ve una aqui en caracas. Entonces evidentemente creo que a las mujeres escritoras les esta yendo bien, escriban lo que escriban. Creo que a las que no nos va tan bien son a las que escribimos cosas serias.

RONDA DE PREGUNTAS Y RESPUESTAS

(INTERVENCION DEL PUBLICO)

GISELA KOZAK: Yo leo indistintamente hombres y mujeres, leo de distintas nacionalidades, y creo que en general las mujeres tendemos a leer asi. No nos preguntamos si el unico tema de los hombres es por ejemplo la guerra, la sexualidad, la fuerza, la brutalidad o cualquier topico que supuestamente es materia del interes masculino, llamese politica, llamese ciencia.

En primer lugar, efectivamente las mujeres nos hemos encargado tradicionalmente de los hijos, pero esa es una perspectiva que tiene que ver con cierta mirada sobre la mujer de clase media. La mujer toda la vida y en todas las epocas ha trabajado enormemente mas alla de la crianza de los hijos, ha trabajado mucho y muy duramente en el campo y en una cantidad de faenas muy ingratas. Creo que el hombre deberia esperar de la mujer lo que se espera del humano, es decir, la mujer tocara en su escritura todos los temas que se le ocurran exactamente igual que un hombre; por ejemplo: pienso en Madame Bovary de Flaubert, que es una magnifica novela, y creo que dificilmente se puede llegar a una hondura de la descripcion de ese tipo de condicion--Flaubert era un hombre--. Creo que lo que logro Marguerite Yourcenar con Adriano, un personaje masculino narrando su propia historia en primera persona, y lo hace extraordinariamente bien siendo una mujer. No creo que las experiencias humanas esten divididas por lo biologico, hay que tener cuidado con eso, ni siquiera por lo cultural; es decir yo creo que un buen escritor o una buena escritora puede dar cuenta de una serie de experiencias que no son nada mas sus experiencias personales. Jorge Luis Borges fue un extraordinario escritor y de lo que menos hablo fue de circunstancias personales, no tuvo esa vida de escritores como Hemingway --que no le llega ni a las rodillas a Jorge Luis Borges por otra parte--que si tenia ese estilo de vida: era torero, mujeriego, bebedor de agua ardiente, y todas esas cosas que son como experiencia viva. Pero Borges no, Borges era un tipo que nacio viejo de alguna manera, que casi no tuvo mujeres, que era muy apegado a su mama y que no tuvo ninguna de esas vidas apasionantes, y, sin embargo, fue un escritor de una dimension, de una inteligencia y de una imaginacion extraordinarias. Y digo esto porque creo que efectivamente el hecho de ser hombre o mujer, o vivir en determinada circunstancia, no marca la calidad de la escritura. Una mujer te puede hablar de la menstruacion y hacerlo muy mal, en cambio un hombre puede hacerlo con muchisima dignidad. Y creo que al reves porque el talento de la escritura tiene que ver con eso.

KRINA BER: Yo queria anadir que no todo esta tan negro como parece presentarse, lo que yo noto es una inmensa ansiedad de los escritores hombres de tratar de conseguir escribir como mujeres; por ejemplo: a mi hasta dos me preguntaron si lo han logrado, en algun caso.

Yo escuche la exposicion que dio Antonio Lopez ortega cuando presento un libro de Sonia Chocron, y dijo unas frases tan bellas que le pedi que me lo mandara; por ejemplo, el dijo: "No me coloco en el bando de quienes buscan balances a marcha forzada como si todo se tratara de cuotas o de llenar el inventario animal de un zoologico, me refiero mas bien a la necesidad de sumar mas sentido al sentido, lo que podria ser una humilde definicion de literatura. Pues lo cierto es que la mirada femenina, por llamarla de alguna forma, introduce en el cuerpo expresivo otra vision del mundo, y a mayores visiones, complejidades y variaciones, pues mas rica se hace la literatura." Un poco mas lejos dice: "Me subyugo a la imaginacion de estas escritoras, atando cabos que nadie hubiera podido juntar antes, relacionando figuras que nadie hubiera podido sentar de lado y lado." Esta hablando de un nuevo mundo expresivo y me consta que hay dos cuentos de Antonio Lopez Ortega en los cuales el se esfuerza por hablar en clave femenina, incluso hay dos en el libro de Salvador Flejan que se han mencionado, y creo comprender que eso viene porque hoy en dia esta en boga lo que antes era reprimido, cualquier voz que parece ser voz de otro, de una minoria, hoy en dia esta adquiriendo prestigio y, como las mujeres por definicion siempre hemos sido el otro en la historia de la humanidad, todo lo que escribimos siempre es subversivo por mas que no lo sea; en cierto modo esta percibido asi. Pero yo creo que estamos bien encaminados y noto muchisimo interes de los hombres en la escritura femenina, e incluso envidia, y me parece que es una buena perspectiva.

(INTERVENCION DEL PUBLICO)

GISELA KOZAK: Quizas hay que dejar clara una cosa, la idea no es describir una suerte de enemistad entre escritores y escritoras, aunque hay unos que la manifiestan abiertamente como Roberto Bolano o Balza contra algunas escritoras. Creo que el asunto es el siguiente: estamos formados de determinada manera para ver determinadas cosas, y parte de la aventura de vivir es superar precisamente esos limites que nuestra cultura, nuestro entorno, nuestras tradiciones, nos han impuesto. Yo no creo por ejemplo que mi amigo Salvador Flejan, que no lee mujeres, no lo haga porque simplemente es un machista misogino, que si lo es, es tambien efectivamente porque ha leido a muchas escritoras inglesas, no venezolanas pero si inglesas, y de lo que se trata es una cuestion de formacion: ?Cual es el canon que nos transmiten? ?Cuales son los nombres fundamentales? ?Como nos educan? Y a partir de ahi es que nosotros tambien leemos y abordamos las cosas de determinada manera. Quiero decir esto porque no es simple y llanamente una actitud arbitraria, o un temor que pueden tener algunos hombres ante determinadas cosas, es una epoca en la que evidentemente los roles del hombre y la mujer han variado y eso causa temores, eso causa problemas en las culturas; hay temores porque todo cambio trae temor. Habia algunas certezas y esas certezas se acabaron, esas certezas por lo menos ya no son tan certezas como antes. Creo que se trata sobre todo de desconocimiento y de falta de instrumentos y herramientas para entender todas estas cosas nuevas que estan ocurriendo. Yo soy profesora en la Escuela de Letras y en una oportunidad lo dije: "Miren no puede ser que en literatura latinoamericana la unica mujer que se de sea Sor Juana Ines de la Cruz, independientemente que Sor Juana Ines de la Cruz valga por cincuenta escritores" Es una cuestion de educacion. Si tambien en las escuelas de letras, donde por cierto hay tantas escritoras mujeres, el numero de escritores es noventa por ciento, entonces tambien hay una responsabilidad institucional y educativa detras de ese desconocimiento.

ADRIANA VILLANUEVA: En mi experiencia como escritora la verdad es que tengo la mejor relacion con los escritores y siento mas bien una camaraderia; no siento en ningun momento que haya una rivalidad, ni un temor, ni un miedo. Nos echamos broma, nos leemos, somos solidarios. Lo que si he visto a otros niveles es que, por ejemplo, se hace una conferencia en la Semana del Libro y se invitan a los narradores jovenes (no son ellos los que la estan organizando, no se si nos habrian invitado), y de repente se ve un panel como de ocho o nueve escritores de nuestra generacion y no hay ni una mujer, entonces siento que a lo mejor esta pasando por alguna razon que todavia el chip no ha entrado de que las mujeres no necesariamente somos las escritoras mujeres. Si siento quizas un poco indiferencia, pero como grupo siento que nos leemos.

[ILUSTRACION OMITIR]

18 de noviembre de 2009
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Author:Febres, Laura
Publication:Cuadernos Unimetanos
Date:Aug 1, 2013
Words:11576
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