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Lectura del Soneto "de San Lorenzo del Real del Escurial" como poetica de la obra de don Luis de Gongora y Argote.

La poesia de don Luis de Gongora ha sufrido miles de interpretaciones que se arrogan el poder de ser las definitivas o las que, al menos, abren los ojos hacia una nueva forma de entender su poesia. Estas lineas que aqui escribo estan lejos de buscar esa necia presuncion y, fundamentalmente, apuntan a ver, mas que develar, desde la optica de un poeta y de quien, para bien o para mal, ha ensenado a este autor con devocion irrenunciable.

Desde esta perspectiva el soneto "De San Lorenzo del Real del Escurial" puede ser entendido como una poetica extraordinaria donde se unen el portento de la palabra con el portento de la piedra: la poesia y la arquitectura, "el ruisenor sobre la piedra" en palabras de Luis Cernuda. Aunque puede resultar un tanto impositivo y hasta azaroso interpretar este texto como una "poetica", la lectura del mismo permite vislumbrar algunos aspectos que coinciden con las intenciones del autor (retratadas palmariamente en sus sonetos, en el "Polifemo" y en "Soledades") y que, desde quien se acerca a la complejidad de su obra, puede no solo entregar pistas sobre las particularidades de su escritura, sino tambien de la epoca en que Gongora compuso el poema.

Escrito entre los anos 1588 y 1597, este soneto ha de senalarse como uno de los mas significativos en cuanto a que reune en potencia todas aquellas caracteristicas de estilo que luego desarrollara en las "Soledades" y en su "Polifemo". Tal como afirman Birute Ciplijauskaite y Alfredo Carballo Picazo en sus estudios sobre los sonetos del autor (2), Gongora trabaja progresivamente en esta forma italiana los recursos, alusiones, variantes y topicos de manera que luego, al aparecer sus obras monumentales -tan incomprendidas en su tiempo como en los anos sucesivos- ya ha experimentado a fondo los procedimientos y, aun mas, ya ha enunciado con multiples ejemplos las particularidades que tanto extranarian a sus lectores y criticos. De esta forma, y en concordancia con los autores citados, es que se realza la idea de este soneto (y otros que podrian agregarse) como espacio generador del culteranismo y, en este caso en particular, como ejemplo de una posible "arte poetica" donde Gongora argumenta la dificultad del oficio y su esperanza en la sobrevivencia de tan extraordinaria empresa.

Es indispensable transcribir el breve texto para realizar una interpretacion del mismo en la idea de este como portador de un "manifiesto", avant la lettre (3), de su poesia.

De San Lorenzo el Real del Escurial (1609)
   Sacros, altos, dorados capiteles,
   que a las nubes borrais sus arreboles
   Febo os teme por mas lucientes soles
   y el cielo por gigantes mas crueles.

   Depon tus rayos, Jupiter, no celes
   los tuyos, Sol; de un templo son faroles
   que al mayor martir de los espanoles
   erigio el mayor rey de los fieles.

   Religiosa grandeza del Monarca
   cuya diestra real al Nuevo Mundo
   abrevia y el Oriente se le humilla.

   Perdone el tiempo, lisonjee la Parca
   la beldad desta Octava Maravilla,
   los anos deste Salomon Segundo.


Sorprendera al lector, posiblemente, que un texto tan "claro", dentro de la obra del autor, pueda considerarse como ejemplo de una discutible poetica. Y es precisamente esta una de las claves para realizar una lectura que trascienda la pura reproduccion, a traves de las palabras, de una imagen portentosa del famoso monasterio y palacio castellano. Don Luis de Gongora entrega en un poderoso simil una idea de su obra como un retrato del magno edificio de Felipe II. Establece un paralelismo entre su propia escritura y la obra construida en 1563 -a dos anos del nacimiento del poeta- por el gran arquitecto Juan Bautista de Toledo y continuada por Juan de Herrera. Para los puristas y conservadores a ultranza puede, tal vez, sonar a herejia la idea de considerar a un poeta barroco como un verdadero "vanguardista" que construye una poesia hermetica, plastica y deslumbrante y que, al mismo tiempo, al igual que los poetas de principios del siglo veinte, establece las coordenadas de su obra en aras de proponer una estetica particular donde no caben las concesiones a los lectores ni los facilismos propios de quien quiza se pliega a otros en vez de abrir nuevos senderos hacia la elaboracion de una idea del arte poetica como algo distinto y verdaderamente original. A riesgo de parecer trasgresor, a mi juicio este poema entrega mas de alguna luz hacia la comprension de una poesia tantas veces denostada, incomprendida o evitada por la critica y por detractores que mas que oponerse a una obra delataban una incapacidad de comprension de un proyecto de semejante naturaleza.

Desde el mismo tema del poema vemos que Gongora tratara sobre un asunto de proporciones extraordinarias y fuente de asombro de su epoca: El Escorial. Poema en piedra para algunos, como se ha citado a Cernuda, el Monasterio reune el espiritu de una Espana en uno de sus momentos mas importantes en la historia. Se trata de un monasterio, de un templo, de un panteon real, de un palacio, centro del gobierno y de un colegio y una biblioteca gigantesca. Asi, la fe, la cultura y el poder se encarnan en la parrilla del tormento de San Lorenzo (por quien se levanta el edificio en conmemoracion del triunfo en la batalla de San Quintin acaecida el dia del santo en 1557). La Espana del sacrificio y de la austeridad, pero no por eso menos impresionante, victoriosa y magnifica. El objeto elegido por el autor es, a todas luces, el centro de una Espana que ya va entonando su "canto del cisne" para entregar su poderio a otras naciones europeas; aun asi, el esplendor y la musica concorde de una arquitectura prodigiosa refleja el alma de un estado que reflexiona (la biblioteca, el colegio), reza (el monasterio, el panteon, la iglesia) y actua (el palacio). Sin duda alguna esa es la misma vocacion del poeta que tomara los votos religiosos en 1618; que sera uno de los intelectos mas brillantes de su epoca y que, en su poesia, actuara proponiendo una nueva forma de escritura y una nueva manera de entender su arte. Los muros de El Escorial seran el reflejo de la voluntad de Gongora quien vera en estos una conjuncion perfecta de sus intereses y de su proyecto escritural.

De esta forma, los cuatro primeros versos del soneto alabaran la incomparable hermosura del edificio, pero al mismo tiempo seran una reflexion sobre la luz y oscuridad del poema. "Sacros, altos dorados capiteles/que a las nubes borrais sus arreboles", lo que propone una obra que se alza irguiendose hacia el cielo borrando el dorado de las nubes por su propio reflejo y luminosidad, a quien "Febo os teme por mas lucientes soles". El gris de la piedra castellana no pareciera dorar el cielo, se trata de una hiperbole, que duda cabe, pero este poeta, "principe de la luz", tantas veces encarado por oscuro parece dar a entender que la arquitectura del poema esta construida por la luz (simbolo del conocimiento, de la fe) que desafia al mitologico Febo y que asusta a "los gigantes mas crueles" (?una alusion a sus enemigos literarios?), es decir a aquellos que no logran dimensionar la belleza del arte como un gesto de grandeza donde todos los recursos disponibles estan al servicio de una expresion de alto vuelo y donde los limites no pueden definirse. ?No son acaso la "Fabula de Polifemo y Galatea" y las "Soledades", altos, dorados capiteles que a mas de alguno causaron desconcierto? El poeta no teme a las alturas y levanta, como Juan de Herrera, un monumento de palabras que revolucionara la poesia de su epoca. La apuesta sera de una extraordinaria magnitud asi como el riesgo que correra y que tan caro le costaria a los ojos de un Francisco de Quevedo, otro notabilisimo "monstruo" de esos anos del Barroco y a la consideracion de otros autores menos ilustrados.

La segunda estrofa del soneto apunta a la magnitud y posicionamiento de la obra. Tanto El Escorial como la escritura poetica merecen la piedad de los dioses y de la naturaleza ("Depon tus rayos Jupiter, no celes/los tuyos, Sol;" aunque, al mismo tiempo el astro solar, ante la grandeza, pareciera ser menos potente que los reflejos del arte, de la arquitectura, de la poesia ("de un templo son faroles"). Tal es la proposicion del artista, tal es la necesidad de verla no solo reconocida sino situada en propiedad en el ambito de la naturaleza y de la historia. Los versos siguientes ("que al mayor martir de los espanoles/erigio el mayor rey de los fieles") establecen la situacion de la obra entre la fe y el poder (asunto tan comun en el periodo), entre el santo y el rey, personajes humanos a los cuales el poeta rinde tributo y frente a los que se inclina (a diferencia de Febo y Jupiter) no solo como muestra de respeto, sino tambien como senal de fidelidad a la fe catolica. Ambos, San Lorenzo y Felipe II son las coordenadas del artista de la epoca, son los limites, las orillas por donde ha de circular el rio de la creacion con el debido cuidado a no desbordarse ni por un momento o minimo extravio. El terceto siguiente reafirma la idea del esplendor de la monarquia y despliega un sendo homenaje al rey fallecido en 1598 donde "Religiosa grandeza del Monarca/cuya diestra real al Nuevo Mundo/abrevia y el Oriente se le humilla". Mas que un guino al poder, el poeta intenta situar su obra, una vez mas, al lado del poder terreno y de la grandeza y esplendor de una Espana que fue y que ya no es. Quizas, como en la poesia de Quevedo, una idea nostalgica por tiempos mejores donde el futuro aparecia mas luminoso y esperanzador: una leve pincelada de amargo recuerdo donde el poeta no ceja en su elegia pero deja entrever su tristeza.

El terceto final reafirma la idea central del poema y retoma la tematica de la primera estrofa. La obra de arte no solo desafia a quien la enfrenta, la asume, la recibe, sino que debe perpetuarse, debe mantenerse y debe quedar como testimonio de aquella grandeza que pasa. Es menester del espectador, del lector otorgarle el valor que merece y enfrentar a las parcas, al destino, al olvido anteponiendo su sabiduria y su sensibilidad para dimensionar la estatura y trascendencia de la obra de arte: "Perdone el tiempo, lisonjee la Parca/la beldad desta Octava Maravilla, /los anos deste Salomon Segundo". El monasterio es visto como el templo de Jerusalen, asi como el rey de los espanoles como el sabio rey de Israel. La obra de arte entonces entronca con la historia, el conocimiento y la magnificencia del estado. Es comparable a la biblica construccion que se venera como testimonio religioso y de la sabiduria. Es posible que Gongora aspire entonces a que su poesia pueda instalarse ya no solo entre el poder divino y el poder humano, sino como instrumento de estos y, mucho mas que eso, como prodigio de la imaginacion que logra soslayar el poder del tiempo y de la muerte. La soberbia que puede desprenderse del verso "la beldad desta Octava Maravilla" entrega una vision del poeta (y del arquitecto) como un artista orgulloso de su obra. Es el creador (como en "Las Meninas" de Velasquez) que observa al publico desde su propia composicion. Mas que soberbia es posible identificar una particular estrategia que antepone, tal vez, el arte al poder: Esta es mi obra, este soy yo, pero consciente de mis errores y aciertos. Una tension mas que subraya la condicion barroca del poeta y que agrega un elemento convincente para la justa valoracion, a lo largo de los anos, de la obra poetica.

Finalmente, es indispensable senalar que el soneto cumple a cabalidad con la condicion que he supuesto en la hipotesis de lectura: el objetivo del poeta es situarse y situar su obra en el contexto de una epoca desarrollando algunas ideas sobre el arte y sobre la tan peligrosa especulacion en torno a la idea de la continuidad del poema en el tiempo. Asunto visitado y revisitado no solo por don Luis de Gongora y otros poetas barrocos, sino tambien por todos aquellos que nos adentramos en los extranos laberintos de la escritura poetica que, como siempre, puede entregar un extraordinario numero de interpretaciones, dudas y preguntas a quien se enfrenta a tan complejo prodigio.

por Andres Morales

Universidad de Chile

(1) Ponencia leida en el Congreso Internacional "Temas del Barroco Hispanico" organizado por el Departamento de Literatura de la Universidad Catolica de Valparaiso y el Grupo "GRISO" (Grupo de Investigacion Siglo de Oro) de la Universidad de Navarra, Espana. Valparaiso, Chile, 2003.

(2) En Rico, Francisco, Historia y Critica de la Literatura Espanola. Volumen II. Ed. Critica. Barcelona, 1983.

(3) Me refiero a la idea de un poeta que reflexiona, como hicieran los artistas de vanguardia, mucho antes que cualquiera, en un poema, sobre las condiciones y caracteristicas de su obra.
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Author:Morales, Andres
Publication:Cyber Humanitatis
Article Type:Ensayo critico
Date:Sep 22, 2009
Words:2363
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