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Lectura cinetica de las secuencias de unidades poeticas. El avatar en la escritura de Marina Arrate.

Marina Arrate escribe en 1999 el poemario Uranio, en una edicion que exhibe en la tapa y la contratapa del texto las radiografias de un cerebro cancerigeno. Marina poetiza el tumor, mostrando ademas la herida de muerte que en si misma contiene.

Dos rasgos predominan en la concepcion de la edicion del texto; tales rasgos los defino como gesto plastico, cuya lectura genera un analisis particular. Primer rasgo: El diseno de la tapa y contratapa del libro presenta imagenes de un cerebro escaneado (2), que muestra la presencia de una "anomalia" en la constitucion del mismo. Segundo rasgo: el libro se inicia con paginas en blanco, que se suceden entre las series poeticas.

Leo ambos rasgos en tanto gesto. Gesto en tanto proyeccion del cuerpo en el espacio/tiempo preformativo de una imposibilidad de signar la realidad en cuanto realidad real. El libro--la imagen--perfila un cuerpo-protesis; las paginas en blanco trazan espacios de indeterminacion del ser, el sentido, el significado, la identidad, el sujeto, etc.

En la diagramacion del texto se cita en una nota al pie que "Todas las paginas en blanco hacen parte de la concepcion de la edicion del libro por parte de su autora". Una hoja en blanco que cuenta el silencio de un cuerpo en transito hacia otro cuerpo; un estado de conciencia que describe la extirpacion de lo maligno. Como si una fisura instalada en lo mas profundo de la siquis comenzara a autoaniquilarse en un juego de amnesia, de olvido de si misma en el intersticio de la corteza cerebral.

Desde una perspectiva cinetica, el texto-cuerpo que imagina el simbolo y figura el lenguaje es el mismo texto-cuerpo que se mueve instintivamente hacia la muerte. Una escritura imbricada en diferentes niveles de conciencia, los que cohabitan un mismo espacio poetico, espacio figurado en "una aspera sibila" (1999:23), en una salmodia de un macilento vagar.

Los textos poeticos elegidos, pertenecientes al poemario Uranio, seran agrupados en una secuencia de unidades poeticas, las que se ordenan en el siguiente trayecto de sentido denominado el avatar. En Uranio emerge una ciudad muerta habitada por calaveras. Muerte y muerte en un barco que parte con secreto destino en un mar de sangre. Arrate describe los esqueletos fulgurantes de una ciudad muerta, los esqueletos se disuelven en sangre, en mar, mostrandose asi, la dinamica del avatar de un cuerpo espiritualizado.

En Uranio estan edificadas zonas de sentidos relativas a la agrupacion de unidades poeticas del texto en las que se escenifica el cambio de morada del alma a traves de una meditacion sobre el cuerpo en tanto esqueleto. De esta manera la escritura posibilita el acceso a la muerte, mediante la entrega del cuerpo. Esta es la experiencia mistica y practica de la memoria en la escritura poetica, en las formas de escritura del cuerpo.

A continuacion se presenta la lectura de las secuencias de las unidades poeticas en orden a los trayectos de sentido dados.

El avatar define la constitucion de un espacio autogeno propio de la escritura poetica de Marina Arrate y se visualiza en procesos de figuracion tales como, tanatos, eros y soma. Cada uno de estos procesos de figuracion se inscribe en el cuerpo como instancia autogena consubjetiva y deviene escritura de la devastacion, escritura de la disolucion y escritura de la irradiacion.

Se propone el siguiente orden de lectura para las unidades poeticas:

A.--Tanatos

Esta unidad poetica hace referencia a la serie poematica La ciudad muerta de Uranio, la que se agrupan de acuerdo al nivel de figuratividad del poema y remite al despliegue de flujos de subjetividades en una matriz designada como tanatos. La serie poematica se ordena de la siguiente manera:

--"Azulosos cadaveres oscilan sus calaveras" remite a la serie poematica "La ciudad muerta" del libro Uranio.

El poema leido como un espacio perceptual hace visible la continuidad de elementos simbolicos comunes que surgen del despliegue de estas pulsaciones simbolicas. Los flujos de subjetividades (escritura de la devastacion) que surgen como intensidades de conciencia son leidos, ademas, como un fenomeno kinesico-cinestesico en el que el fenomeno poetico se elabora como una figura de sentido (tanatos) desde la que a su vez despliega una matriz semantica, que en este caso remite a la experiencia del avatar.

Este proceso de figuracion del cuerpo-alma remite a procesos complejos de transferencia de conciencia. En este nivel de percepciones es posible visualizar la dinamica del alma encarnada y del cuerpo espiritualizado.

En esta dinamica de transformacion de los cuerpos en los espacios de escritura poetica como una cinetica de sentidos simbolicos desde la que despliegan una continuidad de subjetivaciones sin sujeto. Asimismo, la kinesis del texto poetico designa el nivel figurativo, entendido este nivel figurativo como base surgida de un espacio perceptual dado. La figura designada define el flujo de escritura desplegado en el texto poetico como un comentario de los elementos simbolicos.

El sujeto que escribe en "La ciudad muerta" relata las visiones experimentadas en un estado de conciencia cercano al extasis, pero en este caso, la vision se construye con elementos provenientes del propio cuerpo como espacio de transcendencia, de manera tal que lo asemeja, a un viaje chamanico al interior de la propia mente.

Este viaje se inicia en el mar. Sobre la llegada de barcos y desembarques de esqueletos y arcanos en una playa desierta. En el viaje se hace un recorrido por una ciudad fantasmatica, cementerios y santuarios situados en lo mas profundo de la siquis.

En algunos pasajes de este espacio poetico se deja ver la figura de un nigromante, que observa y habla a las calaveras como una instancia de mediacion con el mundo de los espiritus. En este mundo de los espiritus, el cuerpo se percibe como un momentum de las transmutaciones que se suceden como continuidad.

Este espacio poetico remite a la figura del avatar. No solo una vida, sino muchas reencarnaciones afectan la configuracion simbolica del sujeto que escribe. Transito por la muerte como flujo intenso, disolucion de los elementos y vision de luces brillantes abren paso a la experiencia del avatar como una experiencia de retorno al cuerpo.
   La ciudad muerta
   Este es el ruin espejo de una ciudad
   vacilante entre el rumor aciago
   de aguas pudibundas y el esplendor
   carmesi de los yertos edificios.

   Yo iba galopante y flamigera sobre
   mis muertos barcos, pues ?quien habia
   que no dijera que yo ya era
   un fantasma?

   Ah, Virgen, continua companera.
   Con ella baje al paraje absurdo,
   y besandole
   para siempre las manos, contemple
   la forma que tiene el tiempo
   de roer la sepultura. (13)


En el primer esqueleto vi, toda daga y daguerrotipo y guerra, dos blancos ejercitos nefandos. Cada tibia era un desierto de buitres y camellos infaustos. Las rodillas tornabanse de niebla y precipicios y asi era este puente rotula de oscuro destino. Si muslos alguna vez hubo en flacos remedos de espadas fantasmales tornaronse. Sobre ellas se sentaba el femur, primera fulguracion que, sobre dos torres de olimpico movimiento, pareciase batir como una puerta que, aleonada por bramidos lejanos y cercada por dos leones impavidos, estremecia tiaras, fulgores, reinos, toda lejania. A sus costados, graznaban gaviotas hacia afuera, hacia nunca, pues solo cadenas y colmillos de cal yacian en las perdidas playas que algo torno paradisiacas.

Oi rugir el rio en la distancia. (17)

El segundo esqueleto arrastraba una columna de marmol y en el a ratos se recostaba para tibia contemplacion de si mismo. Del caustico reflejo de sus huesos sobre la redonda y rosada superficie, palido fuego de un mas alla sin nombre para luz de una osamenta sin deseo ya, ni memoria. Rojizas cabelleras que amor torno doradas serpenteaban por las tibias y se elevaban por los femures trocandose licor, medusa y lampara, en una difuminacion rosada que una oleada de garzas de tremol trizando la orilla de un placido y largo lago azul y platinado. A lo lejos, veiamos volcanes y de ellos las volutas de humo, enroscadas primero y lilas hilos lentos despues que el viento estiraba en una sola direccion. Barcos partian con secreto destino. (19)

El tercer esqueleto aun vibraba en su envoltura de ambar, vivo en su caja de musica, resonante en su divino sueno.

Envuelto en negra capa, alli estaba el largo y bienamado Rey de las Tinieblas, Senor del Espiritu, Rey de Aquitania, sonambulo ser de sorda tumba, fusco sacerdote de fantasmales cementerios marinos, funesta aparicion en graves noches blancas, por puentes por donde vagaba lo mas palido de mi y lo mas amado. (21)
   Y yo accedia.
   Yo, mi amor, mi cadaver, mi cuerpo
      accediamos.

   Cual su peticion era
   que lo entregara a la muerte. (27)

   Y me incline sobre mi arropado
   y quebradizo esqueleto y acaricie su calavera
   tibia de tierra
   y le dije lo que debia decirle
   que mi amor habia sido entranable. (28)

   Aspero, puro, occipital.
   Como fatidicas velas rotas que en una bahia
   se inflaman y desisten
   bellas y ardientes
   de la conjuncion precisa
   fue el canto y la muerte.

   Y flameaban.

   En la electrica, loca y ludica hora
   en que ascendi con mi cadaver sobre las rodillas
   y ella canto la cancion de los muertos. (29)

   Azulosos cadaveres oscilan sus calaveras


Los avatares de tanatos en la escritura de la poeta son multiformes; munecas de cuerpos deformes y monstruosos; mascara lujuriosa, esqueletos; Belcebu y otros angeles; otras virgenes. El lugar es la ultratumba de un paraje absurdo.

El sujeto que escribe, describe la muerte como la cristalizacion de osamentas, esqueletos. Otros cuerpos en estado de descomposicion, cadaveres aun frescos. Se ingresa a la escena de los tres esqueletos, vista como una practica de bio-arqueologia, en la que se despliega la articulacion osea de la muerte.
   Por la calavera peregrinaban tristes barcos amarillos y en el
   entrecejo alli estaba pintada ella misma, calavera de la
   muerte, con su alucinante corola sedosa y brillante cola de
   pavo real.

   Cadaveres sonolientos, alcense de sus tumbas, alcense
   derrotados lazaros. Yergan sus hesitantes calaveras,
   respondan.

   Muerte de muertos, dije yo.
   Estas sombras que yacen bajo esas armaduras
   Que son, que fueron.

   Ella me regalaba nenufares
   Yo los colocaba en el sagrario.
   Yo me decia: "Resistire, si, resistire.


El Primer esqueleto aparece como una placa metalica con dos ejercitos blancos repugnantes. La tibia del primer esqueleto era un desierto con buitres y camellos. Las rodillas, precipicio y niebla. La rotula, puente hacia un destino oscuro. El femur, luz reflejada de una espada hacia la puerta de dos torres. La columna vertebral, lastimada. El esternon, sol brillante. El entrecejo, calavera de la muerte, flor sedosa y brillante. El primer esqueleto es un cuerpo arrojado a una playa desconocida. Se presume muerte por fusilamiento, en el plexo solar y disparo en la frente.

El Segundo esqueleto arrastra una columna de marmol, redonda y rosada que refleja palidamente los huesos tibios; contempla en si mismo la ausencia del deseo y la oscuridad de la memoria. Del hueso tibio ondulan cabellos dorados que ascienden al femur como liquido transparente y luminoso. Los cabellos se difuminan en el marco rosado de garzas sobre el lago mineral.

Se observan volcanes en actividad telurica, humeantes y son barcos hacia un destino secreto: espejo de muerte, reflejo de la muerte. Los cabellos del segundo esqueleto devienen amantes unidos desde coxis a esternon, cuyo movimiento es delgado y serpenteo. Ascienden los cabellos, los amantes, los versos de fuego hacia la calavera-escalera. En la calavera vibra la luz del angel de la muerte. El segundo esqueleto es un espejo que refleja al angel de la muerte; y es la pregunta por el cuerpo que ha desaparecido en el sueno de la muerte.

El Tercer esqueleto vibra y esta envuelto en la amarilla resina que resuena en el sueno de dios. Se le nombra como Alquimia de la muerte, Rey de las tinieblas de Aquitania, Senor del Espiritu. El tercer esqueleto es una presencia sonambula, insensible o un Sacerdote oscuro que habita zonas de muerte: cementerios marinos.

Una Virgen acompana la vision. Encandilada viaja hacia el no tiempo, hacia nunca. En el espacio del no-tiempo yacen cadenas y colmillos de cal en perdidas playas.

Los textos citados remiten a figuras corporales relativas a la experiencia de tanatos. Esta experiencia se elabora con sensaciones traidas desde zonas ocultas de la memoria a la piel. Desde la memoria como espacio de percepciones elevados de conciencia surge el cuerpo como siempre co- emergente de otras pieles. De esta manera, la piel es la ciudad. La dermis devastada, es esta ciudad muerta.

La experiencia tanatica es una experiencia de transferencia de la conciencia como estado iniciatico. La dimension tanatica es una dimension de iniciacion del sujeto en el conocimiento mistico, es una indagacion de la propia conciencia como pura conciencia.

?Quien transita en la noche? Las sombras, las calaveras de nombres inconclusos. Palidos esqueletos que atraviesan rios de sangre. Fantasmas.
   Despedian las tumbas un vaho
   blanquecino y maloliente
   y de todos lados me parecia ver
   surgir antiguos seres
   ha tiempo sepultados.


La conciencia se materializa en diferentes avatares a traves del continuum vidamuerte. Y que como continuidad se percibe como procesos de sentidos en los que se exploran subjetivaciones como honda inspiracion de los fenomenos existentes. Entonces, se hace posible el traslado del cuerpo hacia otro cuerpo como abandono del si mismo en un mismo espacio respiratorio.

El avatar de la calavera es un triste barco amarillo que peregrina por cementerios marinos en el entrecejo de ella misma. El retorno al cuerpo se realiza como una instancia cinetica en la que el alma deviene esqueleto.
      Yo iba galopante y flamigera
      sobre mis muertos barcos, pues ?quien habia
      que no dijera que yo ya era
      un fantasma?

      En la electrica, loca y ludica hora
   en que ascendi con mi cadaver sobre las rodillas
   y ella canto la cancion de los muertos.


Como una vela inflamada por una voz amorosa, tibia de tierra. Bella, ardiente se asciende sobre la propia muerte cadaverica. Se inclina sobre las cavilosas mascaras para que el alma se mueva, se vuelva a si misma, y a la vez hacia el elemento divino (3).

En esta conjuncion de simbolos iniciaticos, la ciudad es un espejo, un rumor aciago en el que se puede contemplar a Neuma, Nemesis y grito. Y a este proposito, la ciudad es la calavera y el cadaver.

El encuentro del alma con el Angel de la muerte se percibe a traves de la vision extatica de la devastacion del cuerpo. No obstante, esta vision extatica es una vision del deseo que supone la emergencia del flujo tanatico. Fluye gran ansia por el amado, por el cuerpo, el cadaver. Cuerpo y cadaver se disuelven en una no-logica, como un amor triste, un amor de muerte.
   Muerte y muerte (...)
   en la sinrazon de un rayo que de otra especie
   me fulminare, dijo


Un sublime manto de sangre flamea, fulguraciones, soles de un Angel. Pero es el Senor de la muerte el que aguarda en las graves noches blancas. Subian los dos versos de fuego en funebre y amoroso dialogo hacia el ocaso. Como abrazadas serpientes, cuyos esqueletos vibran musicales, en su divino sueno. En este sueno vaga el si mismo y en su errancia se despliegan flujos de subjetividades como devastacion y destruccion de los referentes fenomenicos traidos desde el recuerdo hacia planos de conciencia mas sutiles.

Escritura de la devastacion

Los procesos de transformacion de la conciencia suponen una mistica y una ascetica de la experiencia de muerte como instancias de subjetivacion. En estos procesos se recorren diferentes zonas de sentidos asociadas a diferentes niveles de percepcion o grados de realidad que se manifiestan como estados visionarios.

Otro proceso semejante es la memoria, que opera como una de las practicas de union espiritual y a su vez de perfeccion en la inteligencia divina.

A su vez, la memoria es un ejercicio de ascesis que tiene como fin vincular representacion mental y experiencia sensorial. En esta practica de la memoria intervienen procesos tales como la escritura, la meditacion y los ejercicios corporales.

Mediante el proceso de escritura, que es una tecnica de ascesis, se inscribe en la corporalidad el alma como movimientos interiores del alma y mediante el autoexamen o anacoresis se relee la inscripcion dermica como movimiento externo del alma.

La melote thanatou (Foucault, 1994) o meditacion (ejercicio) de la muerte se define como modo de actualizar la muerte. Foucault anticipa y mira retrospectivamente la vida otorgandole la justa valia a las acciones emprendidas. Ahora bien, la relacion entre escritura, meditacion y cuerpo tiene fines transformativos, cineticos, es decir, tal relacion define una poetica de los movimientos interiores del alma.

En la ascesis de la memoria (Rivera, 1999), entendida por la catcquesis catolica como la lucha contra el demonio de la carne, el cuerpo es una forma de organizacion de las sensaciones (sentidos) de manera que estas se disponen a la deificacion de la carne. Junto a la ascesis de la voluntad, la ascesis del entendimiento y la ascesis del caracter forman parte de las maneras de relacionarse el espiritu con el cuerpo.

Las practicas asceticas tienen como objetivo elevar la conciencia a niveles bioeticos profundos, tales como la sacralizacion de los flujos de intensidades, percibidos en espacios ocultos al si mismo y solo manifiestos a traves de las visiones gatilladas por la operatoria de la memoria lknetica perceptibles en el espacio de escritura senalado.

B.--Eros

Esta unidad poetica hace referencia a la serie poematica El hombre de los lobos. Esta serie se agrupa de acuerdo a figuraciones relativas a procesos de eroticidad. Estas figuraciones remiten al despliegue de flujos de subjetividades designadas como una disolucion. Los textos poeticos elegidos se ordenan de la siguiente manera:

--"El hombre suena" refiere a la serie poematica "El hombre de los lobos", del texto Uranio.

El espacio perceptual al que esta definiendo el poema se despliega en una serie de elementos simbolicos relativos a la figura de eros. Desde el nivel kinesico-cinestesico se percibe lo erotico como lo animal. Mas bien, como un devenir animal. El sujeto que escribe percibe la continuidad del flujo de la conciencia como un evento onirico. En el sueno se suena al animal, y por ese contacto onirico ocurren ciertos procesos de devastacion del si mismo, que devienen flujos eroticos. Pero como flujo nomade, el deseo deviene intensidades, y el cuerpo es el lugar donde se manifiestan sus efectos.
   El hombre de los lobos
   Alguna vez fui un lobo
   y aulle en la noche interminable
   junto a mis hermanos.
   Bajo la luna ciega y
   anhelante corria tras la presa
   y eran nuestros pasos
   un golpeteo asordinado
   en el lecho de los bosques.
   En mis flancos sentia
   yo el acezar de mis hermanos
   y a mi vez golpeaba
   con mi hocico
   el flanco de los otros.
   Humedo, acezante, la piel, los pelos, el sudor
   de la carrera me volvian
   lobo ahito y asesino.
   Y mis colmillos, marfiles, eran
   lo mejor de la manada. (39)

   El hombre suena
   que penetra en lo frondoso de un arbol
   y cobija entre sus piernas y las ramas
   un deseo que lo aglutina y
   disuelve. Todo en el es arbol y sufre.
   Suena con la madre que alguna vez tuvo,
   que sono en verdad alguna vez.
   Y mientras el se mece los cabellos y el viento
   en la noche estrellada van y vienen
   los lobos tras la presa encantada. (40)

   Ya despierto y presuroso
   va desnudo en busca de su oveja.
   Lobo. Pan en la negrura.

   ?Quien canta en la oquedad, quien
   entona estos himnos transhumanos?
   ?Es el amado en busca de su oveja?
   ?O la oveja que clama aun
   despues de muerta?. (42)

   Transido de una luz
   que turba mi entendimiento soy
   hombre y lobo prendido
   de una lumbre que quisiera
   yo ya devorada. (43)

   Naves hay naves navegando en lontananza en la llanura.
   Yo sondeaba su cenit y bebia
   la cicuta sentia y paladeaba
   y la ceguera, los cuerpos, las cenizas.

   ?Nunca mas los anillos de este reino oscuro,
   el hambre, la sed,
   el jubilo de mis hermanos salvajes
   oteando las lejanias,
   el estremecimiento, el espasmo
   de las noches estaticas
   el esplendor de las cacerias sangrientas,
   estruendo que habia y tibieblas?
   Y la loba feroz que en mis entranas sonaba. (47)

   Pero vuelvo,
   al bosque vuelvo
   lobo salvaje y feroz vuelvo
   a mi poema vuelvo.

   Vuelvo
   a beber
   en lo oscuro y secreto. (49)

   --El hombre suena ...


Quien canta este himno transhumano es un hombre-lobo que busca en la sombra de la noche a su mujer-oveja. Para amarla, para matarla. La metamorfosis del hombre se inicia cuando en su sueno de lobo devorado por el deseo, el hambre y la sed, viaja hacia la fuente. Esta fuente es un espacio dinamico en el que se suceden las instancias de autoconocimiento como sol, orilla y Eden. Quien viaja al sol muere consumido en fuego. Quien llega a la orilla es porque recorre llanuras insondables. Y en el Eden, el lobo deviene hombre, nuevamente.
   Alguna vez fui un lobo
   y aulle en la noche interminable
   junto a mis hermanos.
   Bajo la luna ciega y
   anhelante corria tras la presa
   y eran nuestros pasos
   un golpeteo asordinado
   en el lecho de los bosques.
   En mis flancos sentia
   yo el acezar de mis hermanos
   y a mi vez golpeaba
   con mi hocico
   el flanco de los otros.
   Humedo, acezante, la piel, los pelos, el sudor
   de la carrera me volvian
   lobo ahito y asesino.
   Y mis colmillos, marfiles, eran
   lo mejor de la manada. (39)

   El hombre suena
   que penetra en lo frondoso de un arbol
   y cobija entre sus piernas y las ramas
   un deseo que lo aglutina y
   disuelve. Todo en el es arbol y sufre.
   Suena con la madre que alguna vez tuvo,
   que sono en verdad alguna vez.
   Y mientras el se mece los cabellos y el viento
   en la noche estrellada van y vienen
   los lobos tras la presa encantada. (40)

   Ya despierto y presuroso
   va desnudo en busca de su oveja.
   Lobo. Pan en la negrura.

   ?Quien canta en la oquedad, quien
   entona estos himnos transhumanos?
   ?Es el amado en busca de su oveja?
   ?O la oveja que clama aun
      despues de muerta?. (42)


Los textos citados refieren a figuras corporales relativas a la experiencia del devenir animal. En el devenir animal se despliega un continuo de intensidades de conciencia que como tales posibilitan el despliegue, a la vez, de formas, signos y territorios, los que percibidos en este estado de fuga, ocurren como no-forma; signos asignificantes y desterritorializaciones.

Una lectura kinetica de este despliegue de la conciencia en el devenir animal, se describe como caceria. En esta caceria, la presa es la amada. La oveja ebria que tambien suena la loba. En este espacio perceptual se mueven acechantes los flujos de subjetividades, que como estremecimiento erotico posibilitan un nuevo estado de fusion sico-somatica.

El sujeto que escribe en "El hombre de los lobos" ocupa un espacio transhumano; que bien podria leerse como la dimension onirica. Esta dimension se considera como coemergente al surgimiento de estados de luminosidad relativos al orden de las experiencias de iluminacion. En el estado de sueno, asi como en el estado de iluminacion se refleja un nivel de conciencia relativos a los procesos espirituales de un sujeto. Y en ambos casos, este proceso se percibe como luz. Esta luz es transida y lo que articula la experiencia kinetica del sujeto que escribe, es la sed.

En esta dimension onirica, luz y sed refieren a efectos del transito por dimensiones simultaneas para referir a una misma experiencia de flujo. La escritura. La lengua que se poetiza en este transito y a traves de las transmutaciones del sujeto que escribe, suponen una experiencia umbral del goce. En la consumacion del gozo, se eleva la conciencia como sueno.
   El hombre suena
   que penetra en lo frondoso de un arbol.

   Suena con la madre que alguna vez tuvo,
   que sono en verdad alguna vez.

   El hombre suena que perdio
   una oveja entre sus miembros y el
   rebano.

   Transido de una luz
   que turba mi entendimiento soy
   hombre y lobo prendido
   de una lumbre que quisiera
   yo ya devorada. (43)

   Y la loba feroz que en mis entranas sonaba.

   Pero vuelvo,
   al bosque vuelvo
   lobo salvaje y feroz vuelvo
   a mi poema vuelvo.

   Vuelvo
   a beber
   en lo oscuro y secreto. (49)


Los textos citados refieren a los procesos de subjetivacion o los avatares del yomundo-sujeto que co-emergen desde la simbiosis. Estos procesos se relacionan entre si como transito, traslado, metamorfosis (Sloterdijk, 2001). La simbiosis supone un estado de inmersion que dispone al dios de mil rostros a una huida, un nacimiento, y a un nuevo ingreso, un renacimiento, una reencarnacion. Este estado simbiotico se descubre como una instancia de revelacion del sentido en el cuerpo (Kristeva, 1977), es decir, como una autogenesis de sujeto (Sloterdijk, 2003). En este caso, todos estos procesos refieren a diferentes niveles de conciencia.

La escritura es sueno. Un sueno que desea el regreso al vacio: despertar. La revelacion del sentido en tanto inmersion del cuerpo en procesos de interioridad metaforicos define un espacio-transcorporal que incluye las descargas pulsionales y una cierta motilidad de los sentidos. Tal motilidad de los sentidos es el intento de union u organizacion de los contenidos internos ocultos y su canalizacion como los flujos hacia el exterior que se escriben y se reescriben en el cuerpo como cristalizaciones y disoluciones de estas movilizaciones de sentidos.

--Escritura de la disolucion

El proceso de disolucion de la conciencia se describe como un estado co-emergente de expresion que emana hacia el espacio vacuo. Y lo que se disuelve son los elementos que tejen las percepciones espacio-temporales que surgen en los procesos de subjetivaciones.

La disolucion es un proceso de unificacion, no obstante sus simbolos aparentemente vacios. Los procesos de disolucion describen una concentracion profunda que es la causa de una sensacion de disolucion progresiva. Esta disolucion es una absorcion de los flujos de conciencia en la Conciencia Suprema (4).

El cuerpo en este nivel de conciencia deviene hordas de conciencia que emergen en dependencia de sus propias causas. Asi se hacen perceptibles estados transtorios como devenires. Se deviene hombre a traves del sueno y se deviene lobo a traves de eros. En el sueno, se disuelve la instancia sujeto y se da paso al surgimiento de pulsos e intensidades semejantes a la union erotica. En el ejercicio erotico, los limites de la corporeidad desaparecen en la experiencia del gozo.

No obstante, en el estado onirico y en el estado de gozo, la pulsion oculta es la disolucion como deseo de muerte. La eroticidad como representacion siquica del deseo no se limita a la experiencia de la disolucion, sino que se realiza en la confluencia de estas dimensiones como una simultaneidad de espacios de subjetivacion.

Asi, el deseo de muerte y la experiencia de disolucion de la conciencia se encarna en un sueno. Se posibilitan de esta manera, transiciones y transmutaciones de la conciencia como posibilidades de subjetividades auto-generadas, que se manifiestan en un espacio vacio.

--Soma

Esta unidad poetica hace referencia a la serie poematica El deseo mas profundo. Los poemas de esta serie se agrupan de acuerdo a figuraciones relativas a procesos de somatizacion. Estas figuraciones remiten al despliegue de flujos de subjetividades designadas como una irradiacion luminica. Los textos poeticos elegidos se ordenan de la siguiente manera:

--"Vuelve a vibrar" refiere a la serie poematica "El deseo mas profundo", del texto Uranio.

El espacio perceptual que esta definiendo el poema se despliega en una serie de elementos simbolicos relativos a la figura soma. Desde el nivel kinesico-cinestesico se percibe la irradiacion como una experiencia de vibraciones de campos magneticos semejantes al abrazo de dos amantes.

La serie "El deseo mas profundo" refiere al encuentro de los amantes que finalmente se han reunido en un abrazo, en el que las continuidades de flujos se manifiestan como espacio celeste. Este espacio, como ya se ha dicho antes, es un espacio de simultaneidades euclidianas en la que nada comienza y todo termina.

El sujeto que escribe se somatiza en una flor como instancia de cristalizacion del deseo. Este deseo es un deseo de luz, que atraviesa estos campos simbolicos como un haz reverberante, en el que se percibe a los dioses de la extrema pureza. La percepcion de este particular fenomeno luminico se denomina vision pura y es propio de estados de conciencia altamente purificados, en los que el surgimiento de los fenomenos ocurre como union de lo que ha sido separado; disolucion de lo que se unido, en el mas profundo espacio vacio.

El vacio es este espacio de transcendencia de la dualidad en el que es posible la realizacion de niveles de espiritualidad en los que se percibe sin sujeto que perciba algun objeto a percibir. Por lo tanto, el espacio poetico se percibe solo como un flujo continuado de experiencia de los fenomenos. Y ese es el deseo mas profundo.
      El deseo mas profundo
   Se mecen los amantes en el viento y arrojan
   el remolino de una enervante fragancia
   como si un viento amarillo los cegara
   arrojandolos a un espacio celeste
   donde nada comienza y todo encuentra su fin.

   La flor quema
   de Oriente entre sus flamas
   pues llanto y sed se han conflagrado
   en la avenida celeste que la condiciona.
   Toda orilla llama y es silencio,
   toda pasion la invoca y cuando llega
   gala, comino de Dios, regalo,
   alborozados hundimos las manos
   en esas tremulas violetas. (57)

   Todo de mi tu ser se alimenta
   y en el sino poderoso
   que este vivo dios devora
   reverberan
   toda luz, toda liz, todo lirio
   el y ella y ambos y nosotros
   en el solo haz que ya los atraviesa.
   Ah dioses de la extrema pureza. (58)

   Todo el ser se pliega a su radio
   y el alma, que habia muerto,
   vuelve a vibrar

   como si un solo dolor en una barca
   como si uno solo y unico dia
   el tiburon y su gaviota
   en todas las orillas y a la orilla
   del Mundo se nombraren y tocaren
   y adoraren

   antes de la llegada
      de los pajaros de la imposible extension. (59)

   --Vuelve a vibrar ...


El cuerpo vibra en el cosmos. Estas vibraciones son proyecciones del cuerpo en el espacio y a la vez irradiacion de nucleos de energia que giran en torno a un centro esferico. El poeta nombra, toca y adora a traves del dolor -que es el oceano- y de esta manera se instaura la percepcion del alma. El alma llega como un cuerpo, cuya extension es imposible, no asi, su resonancia.
   La flor quema
   de Oriente entre sus flamas
   pues llanto y sed se han conflagrado
   en la avenida celeste que la condiciona.
   Toda orilla llama y es silencio,
   toda pasion la invoca y cuando llega
   gala, comino de Dios, regalo,
   alborozados hundimos las manos
   en esas tremulas violetas. (57)

   Todo el ser se pliega a su radio
   Y el alma, que habia muerto,
   Vuelve a vibrar
   Como si un solo dolor en una barca
   Como si un solo y unico dia
   El tiburon y su gaviota
   En todas las orillas y a la orilla
   Del Mundo se nombraren y tocaren
   Y adoraren
   Antes de la llegada
      de los pajaros de la imposible extension.


La serie poematica citada remite a un topoi fundamental de la teologia catolica, elaborado por San Agustin, se trata de la idea de conciencia; en latin, Abyssus humanae conscientiae. (5) La abismal conciencia humana es un pajaro. O un acontecimiento somatico o simplemente, un soma. Los procesos de transformacion de la conciencia se describen en estas figuras como abismal y por defecto, celestial. En este sentido, un acontecimiento somatico bien puede vehicular una conciencia abismal de los fenomenos emergentes. A su vez, la conciencia celestial es el logos vuelto elemento, es el fuego pneumatico que moviliza los estados de conciencia del nivel somatico al nivel autorreflexivo, que bien puede ser leida como despliegue del soma; el soma refiere a cierto tipo de conocimiento sobre los contenidos espirituales, que se cristaliza en una bebida y se percibe como gozosa.

El cuerpo-alma refleja las vibraciones de los movimientos de la conciencia. El alma que vuelve a vibrar supone la idea de una vibracion inicial deseada y que se cristaliza como soporte de los despliegues de espacios de escritura. Estos espacios se leen a su vez, como la vibracion del logos-fuego-alma en un espacio autoirradiado.

Escritura de la irradiacion:

La irradiacion es el proceso de transformacion de un cuerpo en un flujo cosubjetivo que desde los espacios de la devastacion crea espacios de autorresonancia luminica. De esta manera, un cuerpo co-subjetivo supone la figuracion de los espacios de interioridad en tanto relacion mistica del alma con dios. Ese yo sumido en la mas profunda de las soledades busca en lo inmenso del interior la posibilidad de un espacio comun. Llamese mistica a la busqueda del interior y alma al espacio de subjetividad creado, respectivamente.

Un cuerpo resonante se define en la multiplicidad de los grados de energia o potencias. Y tambien se define en el como estas potencias transitan de un espacio a otro en tanto luz. En este sentido, un cuerpo resonante se configura en la continuidad de los espacios consubjetivos como formas de materializacion creativas; y a su vez, en la percepcion de niveles de sentidos de la realidad que ocurren como transformacion de la materia organica, en materia somatica. Refiero la siguiente cita para explicar el uso del termino soma:
   Soma A.- name of an intoxicant used in ancient Vedic ritual,
   prepared from the juice of some plant, from Skt. soma, from PIE
   *seu- "juice," from base *seue- "to take liquid" (see sup (2)). In
   "Brave New World" (1932), the name of a statedispensed narcotic
   producing euphoria and hallucination. B.somatic. "pertaining to the
   body," 1775, from Fr. somatique, from Gk. somatikos "of the body,"
   from soma (gen. somatos) "body. (s/n)


En esta cita, llama la atencion el caracter simbolico del termino asociado a los liquidos que se extraen ritualmente de algunas plantas y que al ser ingeridos pueden producir euforia y alucinaciones.

Ahora bien, la pregunta por la resonancia de un cuerpo se ha articulado desde la teologia mistica en tanto union entre dios y el alma. Por su parte, el impacto de todos los tipos de revoluciones (dialecticas, funcionalistas, ciberneticas y filosofico-mediales) (Sloterdijk, 2004) ha modulado esta reflexion en tanto ademan, es decir, como una supraestilizacion de los movimientos y actitudes del cuerpo, haciendo hincapie en su constitucion gestual (en tanto gestus social) y visual (en tanto composicion de planos e instalacion plastica). Asimismo, tales revoluciones han definido la pregunta por la resonancia de un cuerpo como electronica de alta frecuencia y cavidad sonora. Sin embargo, no en su cualidad bio-etica.

De manera similar, en el espacio poetico se establece una relacion de union entre la palabra y el cuerpo, figurado este ultimo como una irradiacion de cierta luz proveniente del alma y que es somatizada en la escritura.

por Carolina Munoz P.

Universidad de Concepcion

(1) Este articulo forma parte de la tesis de grado titulada "Series poematicas de MISTRAL y ARRATE: Lectura cinetica de las figuraciones del cuerpo-alma", dirigida por la Dra. Marta Contreras. Programa de Doctorado en Literatura Latinoamericana, Universidad de Concepcion, Concepcion, 2009. Investigacion y desarrollo de tesis de doctoral realizada con el aporte de la Comision Nacional de Investigacion cientifica y Tecnologica, CONICYT, Gobierno de Chile

(2) Tal motivo esta presente en el libro Tatuaje.

(3) El viaje hacia el elemento divino o Epistrophe. Este es un viaje hacia las esencias y hacia el mundo supraceleste donde estas esencias son visibles. Platon en Foucault. Vease Alcibiadesy La escritura de si mismo, respectivamente.

(4) Segun los textos filosoficos en los que se expone la doctrina del yoga, la disolucion o Laya es el proceso progresivo de absorcion de las energias elementales con las que se materializa la conciencia, de tal manera que la conciencia o chittam se libera. Asi, es posible el surgimiento del Espiritu Puro.

(5) Vease en las Confesiones de San Agustin la idea sobre el abismo de la conciencia humana.
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Author:Munoz P., Carolina
Publication:Cyber Humanitatis
Article Type:Ensayo critico
Date:Sep 22, 2009
Words:6567
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