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Las nuevas normas estatutarias del sinodo de los obispos.

SUMARIO

I * DESCRIPCION GENERAL DE LA REFORMA DE 2006. II * CLASIFICACION CANONICA DEL NUEVO ORDO SYNODI. III * NATURALEZA Y COMPETENCIAS DEL SINODO DE LOS OBISPOS. 1. La funcion consultiva en el Sinodo. 2. La representacion de las Iglesias particulares y de los organismos episcopales. 3. Las propositiones sinodales. 4. Posible potestad deliberativa. IV * MIEMBROS DEL SINODO. 1. Participacion de los orientales. 2. Representantes de la Curia romana. 3. Miembros no obispos. ?Laicos en el Sinodo? V * ORGANIZACION. VI * PROCEDIMIENTO DE ACTUACION COLEGIAL. VII * CONCLUSIONES.

I. DESCRIPCION GENERAL DE LA REFORMA DE 2006

Con fecha de 29 de septiembre de 2006 y mediante rescripto ex audientia Sanctissimi, el Cardenal Secretario de Estado comunico la voluntad del Papa Benedicto XVI de que se publicaran las nuevas normas del Ordo o Estatutos del Sinodo de los Obispos (1). Las nuevas disposiciones sustituyen a las publicadas en 1969 y reformadas en 1971, aunque en los ultimos anos la praxis de los Sinodos habia admitido ya algunas novedades no previstas en las normas de 1971 (2).

Tanto en el texto del rescripto del Secretario de Estado como tambien en el breve preambulo del nuevo Ordo se encuentra una exposicion de motivos de la normativa. La razon principal que se invoca para la reforma es la necesaria adaptacion a las disposiciones del CIC de 1983 y del CCEO de 1990, ya que, en efecto, algunas previsiones estaban expresamente basadas en la legislacion derogada de 1917. Pero junto a esta razon formal, es evidente que el Sinodo de los obispos ha tenido un desarrollo muy importante en los ultimos anos, con convocatorias frecuentes y en ocasiones muy amplias: recordemos concretamente la serie de asambleas generales ordinarias recientes, asi como los Sinodos continentales convocados por Juan Pablo li en tomo al Jubileo del ano 2000. De este modo, el Sinodo como institucion ha recibido un fuerte impulso y ha llegado a configurarse en la practica como un instrumento colegial de singular importancia en la vida de la Iglesia universal y de las Iglesias particulares. De la praxis de los recientes y frecuentes Sinodos han surgido una serie de experiencias que ahora son incorporadas a las nuevas normas estatutarias, como reconoce el propio preambulo del nuevo Ordo.

La reforma de 2006 ha conservado muchos aspectos de las normas de 1969-1971 en lo que se refiere a los organos, las disposiciones generales y el procedimiento sinodal. En lo posible las nuevas normas se han ajustado a la sistematica y distribucion de materias de la regulacion precedente. Pero no faltan, como es natural en una reforma de esta indole, importantes cambios (3).

Respecto a la organizacion interna del Sinodo, los cambios mas destacados son los que se refieren a la regulacion mas precisa de las funciones del Presidente delegado y tambien del Secretario general dentro del Sinodo, una especial atencion al encargo de Relator general y tambien una nueva configuracion de la Comision informativa. Se ha favorecido asimismo la representacion sinodal de las Iglesias orientales catolicas, como recordaremos mas abajo. En lo relativo al procedimiento de formacion de la voluntad colegial en el Sinodo, ademas de la regulacion de los informes o relationes del Relator general y de otras precisiones sobre las sesiones plenarias, destaca la especial atencion que las normas de 2006 han querido prestar al procedimiento de los circuli minores, que agrupan a los miembros por criterios linguisticos. Estos grupos de padres sinodales desarrollan un trabajo complementario de las reuniones plenarias; el nuevo Ordo Synodi les dedica un anexo especial (ademas de la referencia del art. 35), compuesto por nueve articulos que establecen el procedimiento que debe observarse en los circuli. Tambien cabe destacar que las normas de 2006 mencionan en diversas ocasiones el procedimiento que permitira contar al final del Sinodo con una lista de propuestas (propositiones) que seran entregadas al Papa, como ha sucedido en los ultimos Sinodos celebrados.

En este comentario me propongo no tanto una descripcion detallada de todos los cambios, cuanto mas bien destacar una serie de cuestiones que considero de interes, ya sea desde la perspectiva de la teoria de los colegios de la organizacion eclesiastica, ya sea desde la atencion especial a la estructura y funcionamiento del Sinodo.

II. CLASIFICACION CANONICA DEL NUEVO ORDO SYNODI

Hace anos algun autor puso el ejemplo del antiguo Ordo Synodi como manifestacion caracteristica del canon 95 del CIC de 1983 (4). Segun el canon citado, <<Los reglamentos son reglas o normas que se han de observar en las reuniones de personas, tanto convocadas por la autoridad eclesiastica como libremente promovidas por los fieles, asi como tambien en otras celebraciones; en ellas se determina lo referente a su constitucion, regimen y procedimiento>>.

A pesar de que el texto original latino del canon citado emplea la expresion ordines, que en la version espanola ha sido traducida por <<reglamentos>>, el Ordo Synodi no debe ser incluido, a mi juicio, en la prevision del c. 95. No es propiamente un reglamento, sino que pertenece mas bien al tipo de las normas estatutarias sancionadas en virtud de la potestad legislativa. En efecto, el c. 95 del CIC se refiere no a normas que regulan el funcionamiento ordinario de algunos entes, sino especificamente a las reglas que han de observarse en algunas reuniones canonicamente convocadas (por ejemplo, el reglamento sobre las sesiones de un concilio provincial) o en algunas celebraciones (por ejemplo, ciertos rituales liturgicos) (5).

El Sinodo de los obispos puede incluirse en la categoria de las universitates personarum colegiales con estatutos propios, en los que se regula el fin del ente, su constitucion, regimen y procedimiento. El Sinodo no pertenece, sin embargo, a la categoria de los colegios con personalidad juridica, por tratarse de un organo colegial --un colegio-- integrado en la estructura de gobierno de la Iglesia universal (6). En diversos lugares de este comentario aludiremos a la configuracion colegial del Sinodo de los obispos, que es fundamental para entender su naturaleza juridica. De momento, cabe insistir en que el Sinodo no es una simple reunion de obispos para cuyo funcionamiento habria de aprobarse un ordo reglamentario, sino una institucion permanente con estatutos propios, que tienen la estabilidad caracteristica de las leyes.

El CIC de 1983 trata de los estatutos en el c. 94. Distingue entre los estatutos en sentido propio, que son normas administrativas dadas en virtud del poder de autonomia que corresponde a diversos entes corporativos o fundacionales y que regulan su fin, constitucion, regimen y procedimiento ([seccion] 1 del canon), y las prescripciones de los estatutos que hayan sido establecidas por quien tiene potestad legislativa y que se rigen por los canones sobre las leyes ([seccion] 3) (7). Este ultimo parece ser el caso del Ordo Synodi (8).

En efecto, las nuevas normas han seguido el procedimiento de promulgacion tipico de las leyes mediante su publicacion en AAS y su autor es el Romano pontifice (no el Sinodo de los obispos en virtud de un supuesto poder normativo autonomo, como seria el caso del c. 94 [seccion] 1). No debe inducir a error el hecho de que hayan sido publicadas mediante un rescripto del Secretario de Estado tras la correspondiente audiencia pontificia. En efecto, el rescriptum ex audientia Sanctissimi es un acto administrativo que propiamente se limita a publicar la voluntad del Papa y esta puede consistir en el establecimiento de normas generales, como es el caso del nuevo Ordo Synodi (9).

El rescripto ex audientia de 29.IX.2006 expresa el contenido de la decision papal, es decir, la norma general que en adelante regulara la organizacion y funcionamiento del Sinodo de los obispos como institucion de la Iglesia universal, tanto latina como oriental. Se trata de una norma legislativa pontificia que desarrolla, por tanto, el marco general establecido por los cc. 342-348 del CIC de 1983 y el c. 46 del CCEO de 1990.

III. NATURALEZA Y COMPETENCIAS DEL SINODO DE LOS OBISPOS

1. La funcion consultiva en el Sinodo

Desde su establecimiento por Pablo VI en 1965 el Sinodo de los obispos ha sido objeto de especial atencion por teologos y canonistas, al compas del desarrollo practico de esta institucion. Se ha visto en el Sinodo un instrumento especialmente adecuado para promover la colaboracion de los obispos con el Papa y entre si, un instrumento de comunion y de promocion de la colegialidad episcopal. Por tratarse de un colegio permanente que se convoca de manera regular, el Sinodo como institucion esta en condiciones de facilitar aquellas finalidades.

En ocasiones durante estos anos se ha subrayado una supuesta tension entre el Sinodo de los obispos en cuanto organismo de ayuda al Papa y en cuanto instrumento representativo de las Iglesias particulares. Bajo el primer aspecto el Sinodo seria un colegio consultivo (<<meramente>> consultivo, se anade a veces en tono de queja) del Romano pontifice; en cambio, desde la segunda consideracion, el Sinodo estaria llamado a realizar la colegialidad episcopal al servicio directo de las Iglesias particulares.

En realidad, ambas finalidades no parecen opuestas sino complementarias. El principio de la colegialidad episcopal tiene distintas manifestaciones y una de ellas es indudablemente el Sinodo de los obispos como instrumento para robustecer el vinculo de comunion que existe entre los obispos y con la cabeza del Colegio episcopal (10). La ayuda que el Sinodo presta al Papa se expresa no solo a traves de las propuestas finales, sino tambien con el ambiente que forman las intervenciones orales de los obispos (recordemos la frecuente asistencia de Juan Pablo II a las sesiones plenarias de las numerosas asambleas generales celebradas durante su pontificado). Esa experiencia supone al mismo tiempo un intercambio de informaciones, opiniones y conclusiones sobre problemas de la Iglesia universal (o de determinados ambitos, si se trata de asambleas especiales del Sinodo previstas por el c. 345), que naturalmente reclamaran ser recibidas en las Iglesias particulares.

El preambulo del nuevo Ordo reconoce que la finalidad del Sinodo no se agota en la funcion canonica consultiva, sino que tiene objetivos mas amplios. Y con palabras de la exhortacion Pastores gregis advierte el mismo preambulo que no se debe minusvalorar el significado y la importancia del voto consultivo (11). En efecto, el voto consultivo abre un proceso de informacion, examen y propuesta de gran importancia en el gobierno de la Iglesia; sobre todo cuando tiene lugar entre los miembros del episcopado, mas alla del asesoramiento tecnico.

Quien espere llamativas novedades en el nuevo Ordo Synodi por lo que se refiere a la naturaleza del Sinodo de los obispos o sobre sus competencias se sentira defraudado, ya que esas cuestiones no corresponderian tanto a las normas estatutarias cuanto mas bien a la legislacion general. Con todo, se pueden destacar algunas cuestiones.

2. La representacion de las Iglesias particulares y de los organismos episcopales

Las nuevas normas estatutarias confirman la funcion representativa que cumple el Sinodo. En efecto, se puede afirmar que los obispos que acuden al Sinodo ejercen en general una representacion de las Iglesias particulares que tienen encomendadas. Por una parte, en las intervenciones orales u escritas los obispos han de cenirse al argumento principal del Sinodo, que ordinariamente permitira llevar al aula las preocupaciones y experiencias que se viven en las distintas diocesis. Por otra parte, esas intervenciones de los obispos tienen lugar, al menos en algunos casos, en representacion de las conferencias episcopales latinas y de los colegios de obispos de Oriente. Como se sabe, la mayoria de los obispos que acuden al Sinodo lo hacen despues de haber sido elegidos para esa mision por los organismos episcopales territoriales (12). Esas agrupaciones de obispos, sobre todo las conferencias episcopales, participan en la preparacion del Sinodo mediante propuestas sobre la eleccion del tema y la seleccion de los principales argumentos; pero la participacion continua en el Sinodo a traves de las intervenciones de los padres, que sin perjuicio de su libertad para tratar otros argumentos en las sesiones plenarias y en los circuli minores, pueden actuar en nombre de los organismos episcopales que los han elegido.

Ya la exhortacion apostolica Pastores Gregis de 16.X.2003 quiso tratar expresamente de esta cuestion. En su n. 58 este documento de Juan Pablo II dispone: <<Los obispos reunidos en el Sinodo representan, ante todo, a sus propias Iglesias, pero tienen presente tambien la aportacion de las conferencias episcopales que los han designado y son portadores de su parecer sobre las cuestiones por tratar. Expresan asi el voto del cuerpo jerarquico de la Iglesia y, en cierto modo, el del pueblo cristiano, del cual son sus pastores>>. Aunque estas palabras no expresan una representacion juridica que deba entenderse como una exigencia de instrucciones estrictas sobre lo que cada sinodal haya de votar, afirman al mismo tiempo que la participacion de los obispos en el Sinodo no se limita a quienes hayan sido elegidos para cada asamblea.

Las normas del Ordo Synodi contienen algunas determinaciones y novedades sobre este aspecto. El art. 5 amplia la representacion de las organizaciones episcopales de las Iglesias orientales catolicas en las asambleas ordinarias del Sinodo, al permitir que los padres orientales que acuden a la asamblea en virtud de su oficio puedan ser representados por obispos orientales expertos en la materia que haya de tratarse ([seccion] 1, 1, a) y que aquellos colegios de Oriente puedan ahora elegir otros representantes para el Sinodo, ademas de los que ya acudiran en razon del oficio ([seccion] 1, 1, b) (13). El art. 5 [seccion] 2, 1, b, referido a las convocatorias de asambleas sinodales extraordinarias, presenta la novedad de permitir que los presidentes de las conferencias episcopales puedan ser sustituidos por los vicepresidentes cuando esten impedidos para asistir al Sinodo. Estas determinaciones suponen la voluntad de asegurar la representacion de las organizaciones episcopales, latinas y orientales, en el Sinodo. Por lo demas, dentro de las normas referidas a la discusion de los argumentos en el aula sinodal, el nuevo Ordo, como ya habia hecho el anterior, reconoce expresamente la representacion de las organizaciones episcopales latinas y orientales dentro del Sinodo (14).

3. Las propositiones sinodales

No hay especiales novedades en las nuevas normas sobre las funciones que desempena el Sinodo de los obispos. Por su misma naturaleza, esas funciones no pueden describirse mas que de una manera bastante amplia y general: estudio, examen, debate y eventuales propuestas sobre los problemas y las materias elegidas para ser tratadas en el Sinodo. Pero aqui conviene hacer algunas referencias a la nueva regulacion de las propositiones sinodales, es decir, de las propuestas que el Sinodo eventualmente aprobara y trasmitira al Papa.

Como sabemos, la elaboracion de un elenco de propuestas es una de las funciones tipicas de los Sinodos celebrados, al menos de los mas recientes. En los documentos que los ultimos Pontifices han publicado inspirandose en los trabajos de un Sinodo, las referencias a la lista presentada de propuestas sinodales son muy frecuentes. Asi, por ejemplo, Juan Pablo li senalaba en la Exh. Ap. Pastores Gregis, n. 58 lo siguiente: <<Precisamente porque el Sinodo esta al servicio de la verdad y de la Iglesia, como expresion de la verdadera corresponsabilidad en el bien de la Iglesia por parte de todo el episcopado en union con su Cabeza, los obispos, al emitir el voto consultivo o deliberativo, expresan en todo caso, junto con los demas miembros del Sinodo, la participacion en el gobierno de la Iglesia universal. Como mi predecesor de venerada memoria Pablo VI, tambien yo he recibido siempre las propuestas y opiniones expresadas por los Padres sinodales, incluyendolas en el proceso de elaboracion del documento que recoge los resultados del Sinodo y que, precisamente por ello, me complace denominar "postsinodal">>.

La consolidacion de esta praxis debe verse como algo de especial interes, porque, aparte del posible ejercicio de potestad delegada (de la que mas abajo tratare), el elenco de las propositiones es el fruto visible de los trabajos sinodales, que servira normalmente de ayuda para la labor docente y de gobierno del Papa.

Se comprende asi que en las normas del nuevo Ordo no solo se mencionen las propositiones en diversos lugares, a diferencia de las normas anteriores, sino que ademas se adivine una especial voluntad de promoverlas. Es decir, la nueva normativa da a entender que un Sinodo debidamente celebrado debe llegar a unas conclusiones mas o menos concretas, para evitar asi que los trabajos se limiten a procurar un buen ambiente espiritual, ciertamente muy necesario, pero quizas poco operativo. En este sentido pueden consultarse diversos articulos del nuevo Ordo, pero especialmente el art. 23 [seccion] 4, segun el cual las propositiones, u otros documentos analogos que se someten a la votacion de los padres, expresan la voluntad colegial (consensus, dice el texto) del Sinodo; en efecto, esas propuestas se trasmiten al Papa como conclusiones del Sinodo (15).

4. Posible potestad deliberativa

La posible potestad deliberativa del Sinodo es mencionada al menos en dos ocasiones. Esa potestad esta prevista por el c. 343 del CIC de 1983 cuando dispone que <<corresponde al Sinodo de los obispos debatir las cuestiones que han de ser tratadas, y manifestar su parecer, pero no dirimir esas cuestiones ni dar decretos acerca de ellas, a no ser que en casos determinados le haya sido otorgada potestad deliberativa por el Romano Pontifice, a quien compete en este caso ratificar las decisiones del Sinodo>>. Pues bien, el Ordo Synodi se limita a tener en cuenta esa prevision en los arts. 1 [seccion] 1, 8 y 26 [seccion] 2. El primero de estos articulos esta situado en el marco de la dependencia del Sinodo respecto del Papa y no aporta novedad alguna (16). Sin embargo, el art. 26 [seccion] 2 precisa la mayoria de votos que se requeriria para el acto colegial en el caso de que el Papa concediera al Sinodo potestad deliberativa: si se tratara de aprobar algo, se requeriran las dos terceras partes de los votos de los sinodales que hayan tomado parte en la votacion; para rechazar una propuesta sera suficiente en cambio la mayoria absoluta de los votos (17). Como se sabe, hasta la fecha no se ha dado ningun caso de ejercicio de la potestad deliberativa del Sinodo por delegacion pontificia.

IV. MIEMBROS DEL SINODO

Sobre esta cuestion habria que destacar algunas novedades de las nuevas normas estatutarias, pero tambien lo que a mi juicio son algunas carencias.

1. Participacion de los orientales

Como es sabido, el Sinodo de los obispos no se limita a la Iglesia latina, sino que fue concebido ya por Pablo VI como un colegio comun a latinos y orientales. Segun la legislacion general sobre el Sinodo, las Iglesias orientales catolicas son representadas ex officio; es decir, algunos jerarcas de Oriente acuden al Sinodo en virtud del cargo que ejercen en sus patriarcados e Iglesias locales. Concretamente, el m.p. de Pablo VI que instituyo el Sinodo disponia para cualquier tipo de asamblea sinodal la participacion de los patriarcas, arzobispos mayores y metropolitanos con sede fuera de los patriarcados de las Iglesias catolicas orientales (18).

Pues bien, en las normas del nuevo Ordo no solo se mantiene la participacion ex officio de los orientales sino que tambien se reconoce la posibilidad de miembros elegidos por los organismos episcopales de Oriente. En efecto, segun las nuevas normas, acuden al Sinodo los patriarcas, arzobispos mayores y metropolitanos de las Iglesias metropolitanas sui iuris (sin especificar ahora que se encuentren fuera de los patriarcados); pero como ya fue apuntado, los padres orientales pueden designar cada uno de ellos un obispo experto en la materia que haya de tratar el Sinodo y que les represente en la asamblea; este mandato ha de ser confirmado por el respectivo Sinodo o Consejo de jerarcas oriental (19). Ademas, y esta novedad es aun mas importante, seran elegidos representantes para el Sinodo (universal) de los obispos por cada uno de los Sinodos de los obispos o Consejos de jerarcas de Oriente: si tienen entre 25 y 30 miembros, elegiran un representante, o dos en el caso de que el colegio agrupe entre 51 y 100 miembros (20).

Estas determinaciones expresan con mas claridad la universalidad del Sinodo de los obispos. Sin embargo, provocan un desequilibrio en los titulos de participacion: antes los obispos latinos acudian al Sinodo tras haber sido elegidos por las conferencias episcopales (y confirmados por el Papa), mientras que los orientales participaban a causa de la titularidad de ciertos oficios. Ahora, segun la nueva regulacion, los orientales tienen dos titulos de participacion: el oficio y la eleccion canonica, y los obispos latinos solo la eleccion (aparte, claro esta, de otros miembros del Sinodo, latinos u orientales, que puedan serlo por designacion pontificia, por presidir dicasterios de la Curia romana o por haber sido elegidos por la Union de Superiores Generales).

2. Representantes de la Curia romana

No hay novedades por lo que se refiere a los obispos latinos elegidos para el Sinodo por las conferencias episcopales: el porcentaje de representantes y el procedimiento de seleccion y ratificacion siguen siendo los que regian hasta ahora, con algunas precisiones de detalle, como las relativas a plazos de notificacion.

Sin embargo, hay algun matiz por lo que se refiere a los representantes por oficio de la Curia romana. En efecto, aunque el CIC de 1983 no los mencione expresamente, segun las normas de Pablo VI y los reglamentos posteriores, participan en el Sinodo <<los Cardenales prefectos de los dicasterios de la Curia romana>> (21). Desde la promulgacion de la constitucion apostolica Pastor Bonus en 1988 se discutio si esa participacion de curiales en el Sinodo podria extenderse tambien a los arzobispos presidentes de los dicasterios, a la vista de que la constitucion sobre la Curia romana no exige ya que todos los dicasterios sean presididos por Cardenales prefectos (22). El nuevo Ordo Synodi resuelve claramente la expresion en sentido afirmativo, pues cada vez que se refiere a la participacion de representantes en la Curia lo hace bajo la expresion <<praepositi Curiae romanae dicasteriis>>, que comprende tanto a cardenales prefectos como a arzobispos presidentes (23).

3. Miembros no obispos. ?Laicos en el Sinodo?

Con lo que he llamado <<carencias>> de las nuevas normas estatutarias me refiero a las previsiones sobre los miembros del Sinodo que no son obispos. Como se sabe, el Sinodo de los obispos, ya desde las normas de Pablo VI, admite la participacion de representantes de institutos religiosos elegidos por la <<Union (hasta 1967: Romana) de Superiores generales>>, institucion que agrupa a superiores de institutos religiosos masculinos (24). Las normas constituyentes del Sinodo de los obispos no han publicado las razones de esta especial representacion de miembros que no son obispos, pero se podrian resumir en la relevancia historica y actual de los institutos religiosos clericales en la vida y el apostolado de la Iglesia, asi como en la necesidad de una adecuada colaboracion con los obispos en las diversas Iglesias particulares. Desde este planteamiento, los religiosos aportan al Sinodo su experiencia y su trabajo, al tiempo que se hace posible un espacio de informacion y colaboracion entre ellos y los obispos.

Con todo, uno de los elementos mas destacables de las condiciones actuales de la vida de la Iglesia es la presencia de nuevas asociaciones de fieles y movimientos apostolicos. Me refiero sobre todo a los de ambito internacional, que ofrecen hoy a la Iglesia frutos de gran importancia espiritual y apostolica. Podria plantearse en este sentido una presencia institucional de representantes de estas realidades asociativas en el Sinodo de los obispos, sin limitarla a los superiores religiosos. De hecho, esta representacion de las modernas asociaciones ya tiene lugar en la practica de algunos Sinodos recientes, pero se realiza mediante la designacion pontificia de los representantes, sin que este prevista en las normas reguladoras del Sinodo como institucion.

Queda pendiente tambien la posible representacion de laicos en el Sinodo. Es evidente que el Sinodo de los obispos no es por su naturaleza un colegio representativo de los laicos. Pero la cuestion no es esa. Lo que aqui planteamos es si, a la vista de que el Sinodo admite a miembros que no son obispos, seria posible la participacion de fieles laicos (y tambien de consagrados que no han recibido el sacramento del orden) como miembros.

La respuesta a esta cuestion es un tanto enigmatica, a causa del uso de una terminologia impropia de unas normas canonicas. En efecto, a proposito de la designacion pontificia de participantes en el Sinodo, las normas del nuevo Ordo que estamos comentando reconocen que el Papa puede nombrar como sinodales a obispos, representantes de institutos religiosos clericales y tambien <<varones eclesiasticos peritos>>, hasta el quince por ciento del total de miembros (25). Pero ... ?que significa vir ecclesiasticus?: ?un clerigo sin mas?, ?un fiel laico que ha recibido los ministerios laicales reservados al varon?, ?un varon que colabora con la Iglesia y es experto en la materia del Sinodo? Es verdad que esta terminologia ya era utilizada por las normas de Pablo VI, pero el nuevo Ordo Synodi no estaba obligado a mantenerla, sobre todo a la vista de su proposito de adaptacion a la legislacion canonica vigente (26).

Con esa terminologia inadecuada (ajena al derecho canonico, pero usada precisamente en unas normas juridicas), se excluye ademas a las mujeres como participantes en el Sinodo. Esa exclusion es confirmada por otras normas referidas a encargos auxiliares del trabajo de los padres sinodales que tambien son reservados a los varones (27).

En resumen, ya sea porque solo se permite representacion de los institutos religiosos masculinos, ya sea porque los expertos seleccionados han de escogerse entre los varones, no esta prevista la participacion de mujeres en el Sinodo (sin perjuicio, claro esta, de que el Papa pueda nombrarlas como sinodales para asambleas concretas). Todas estas determinaciones no dejan de plantear algun interrogante, sobre todo en atencion a la nueva conciencia de la posicion de la mujer en la Iglesia y en la sociedad civil. Juan Pablo II quiso comenzar su carta apostolica Mulieris dignitatem afirmando que esa conciencia constituye un signo de los tiempos que la Iglesia debe seguir valorando; y el mismo Pontifice no dejo de advertir que <<la presencia y el papel de la mujer en la vida y en la mision de la Iglesia, si bien no estan ligados al sacerdocio ministerial, son, no obstante, totalmente necesarios e insustituibles>> (28). Aunque la cuestion va obviamente mucho mas alla de la participacion en el Sinodo de los obispos, me parece que en estos aspectos, quizas de menor alcance, debe manifestarse tambien la posibilidad de participacion de las mujeres en las instituciones canonicas. Estas cuestiones afectan tambien concretamente a su colaboracion en la vida de la Iglesia.

V. ORGANIZACION

Ademas de algunas novedades referidas a las funciones del Presidente delegado, que no voy a comentar (29), los cambios organizativos mas destacados segun las nuevas normas estatutarias afectan a las funciones del Secretario general dentro del Sinodo, al encargo de Relator general y a la nueva configuracion de la Comision informativa.

Como se sabe, el oficio de Secretario general del Sinodo de los obispos no forma parte de la Curia romana propiamente, sino que esta al frente, de modo estable, de la estructura organizativa necesaria para preparar, facilitar y ejecutar los trabajos de las diversas asambleas sinodales. Las normas generales no precisan las condiciones para el oficio de Secretario general y se limitan a establecer que el titular debe ser nombrado por el Romano pontifice (c. 348 del CIC).

En los nuevos estatutos se precisa mejor la posicion del Secretario general dentro de la asamblea sinodal que haya sido convocada. En efecto, el art. 12 esta dedicado a este oficio y su nuevo [seccion] 3 confirma ante todo que el Secretario general tiene la condicion de miembro del Sinodo y anade que es funcion suya presentar al inicio de los trabajos el informe sobre la preparacion de la asamblea. Tambien le corresponde ahora expresamente comunicar a todos los interesados los nombramientos pontificios y procurar durante el Sinodo la distribucion de encargos a los sinodales, asi como determinar el procedimiento para que los sinodales, previo consentimiento del Papa, puedan discutir libremente entre ellos en determinadas ocasiones (30).

El Secretario general es ayudado por un Consejo de la secretaria que se constituye al termino de cada asamblea. Es novedad de las nuevas normas disponer la constitucion de ese Consejo no solo para las asambleas generales sino tambien despues de cada asamblea especial que se haya celebrado (31).

La figura del Relator general del Sinodo, no mencionada por las normas de Pablo VI ni por el CIC de 1983, ha cobrado sin embargo una especial importancia en la practica de los ultimos sinodos, tambien a causa del interes informativo que suscitan los trabajos sinodales, mas intenso en el momento de la inauguracion. Es entonces cuando el Relator general cumple un destacado cometido con la presentacion del informe que precede a las intervenciones orales de los sinodales.

Las nuevas normas que comentamos dedican especial atencion a la figura del Relator general. Ahora trata de este encargo el capitulo VIII de la primera parte del nuevo Ordo, que tambien alude al nombramiento del Secretario especial del Sinodo. En el orden sistematico es tambien importante el capitulo III situado dentro de las normas de procedimiento sinodales, integrado por los nuevos arts. 31 y 32, que regulan respectivamente los informes que el Relator general debe presentar antes y despues de la discusion oral de los padres: Relatio ante disceptationem, Relatio post disceptationem.

El Relator general recibe ese encargo del Papa con ocasion de cada asamblea convocada y cesa cuando esta termina. Debe preparar la relatio previa a la discusion sinodal, que consiste en un informe oral (sobre la base de un texto escrito del que deben disponer los sinodales), introductivo a los trabajos de la asamblea, en el que se exponen y resumen las materias que habran de tratarse en ella. Le ayuda en su encargo el Secretario especial del Sinodo. Por su parte la Relatio que sigue a la discusion oral de los padres tiene por lo general especial interes, por cuanto resume el contenido de los argumentos tratados y expresa, sin merma de la objetividad, la percepcion del ambiente sinodal por parte del Relator; incluye ademas una propuesta de temas que podran tratarse en los circuli minores, en la siguiente fase del procedimiento sinodal.

Ademas de la preparacion de las dos relationes o informes, el Relator general dirige el trabajo preparatorio del texto de las propositiones o de otros documentos que habran de someterse a la votacion de los padres sinodales en las sesiones plenarias; es ayudado en sus tareas por el Secretario especial del Sinodo y esta a disposicion de los sinodales que le pidan informaciones y noticias (32).

Por lo que se refiere a la Comision informativa sobre los trabajos del Sinodo, su composicion se amplia en comparacion con lo previsto por las normas anteriores, de modo que ahora consta de: el Presidente y Vicepresidente nombrados por el Papa; el Secretario general del Sinodo, el Secretario especial, el Presidente del Consejo Pontificio de las Comunicaciones sociales, el Director de la Oficina de Prensa del Vaticano y cinco padres sinodales designados por el Presidente delegado (33). Este reforzamiento de la estructura informativa supone una valoracion de esa funcion; pero al mismo tiempo parece compensarse con este cauce organizado la obligacion que sigue recayendo sobre los padres de guardar secreto sobre los preparativos y los trabajos de la asamblea, especialmente por lo que se refiere a las opiniones expresadas, las votaciones y las conclusiones del Sinodo (34).

VI. PROCEDIMIENTO DE ACTUACION COLEGIAL

El Sinodo de los obispos es un verdadero colegio de la organizacion eclesiastica. En efecto, se trata de un ente compuesto por una pluralidad de miembros que con su voto contribuyen a formar la voluntad o acto colegial, es decir, propio del Sinodo como institucion. El Sinodo esta permanentemente integrado en la estructura de gobierno de la Iglesia universal, tiene una organizacion estable, constituida por el Secretario general y el Consejo de la Secretaria, y se convoca en la practica con cierta regularidad. Ya hemos recordado el posible ejercicio colegial de una potestad delegada por el Papa al Sinodo; pero sabemos tambien que por su naturaleza el Sinodo no pertenece al genero de los colegios deliberativos, es decir, aquellos con capacidad decisoria inmediata ad extra (Concilio ecumenico, congregaciones de la Curia romana, tribunales, etc.), sino que desde su establecimiento por las normas de Pablo VI es un colegio con funciones canonicas consultivas en favor del Romano pontifice.

La actividad colegial del Sinodo contiene diversas fases: los informes previos y posteriores a la discusion por parte del Relator general, las intervenciones orales de los padres en el pleno, la presentacion de propuestas escritas individuales, el trabajo y los informes elaborados en los grupos menores, la nueva fase de discusion y enmiendas en el pleno, la elaboracion de las propositiones. La formula de las votaciones es placet, non placet, placet iuxta modum, cuando se trata de aprobar integra o parcialmente el proyecto de un documento; pero se usa solamente placet, non placet, en las enmiendas o modi que hayan de aprobarse y en las demas votaciones. Para las mayorias se sigue el criterio reforzado de los dos tercios de los votos cuando se trata de aprobar algo o de la mayoria absoluta de los votos para rechazar algo (35). No siempre se sigue el criterio establecido por el c. 119.1 del CIC sobre las elecciones, pues en algunos casos basta la mayoria relativa (36).

La capacidad del Sinodo de llegar al acto o voluntad colegial aparece un tanto reforzada en las nuevas normas estatutarias. Aparte de las previsiones ya citadas sobre la posible potestad deliberativa delegada, hemos recordado tambien que las nuevas normas estatutarias expresan un claro proposito de que el Sinodo llegue a unas conclusiones o propuestas (propositiones), votadas colegialmente, que puedan ser presentadas al Papa al final de la asamblea. En el nuevo Ordo Synodi el procedimiento colegial es objeto de mayor desarrollo que en las normas anteriores.

No vamos a detallar ahora el procedimiento de actuacion colegial del Sinodo, pero si debemos recordar la especial atencion que las nuevas normas de procedimiento prestan al trabajo en los circuli minores, que agrupan a sinodales segun criterios linguisticos y que desarrollan tareas complementarias de las sesiones plenarias. El fin principal de estas reuniones de trabajo es facilitar a los padres la expresion de sus opiniones e intercambiarlas con los demas, de modo que pueda adquirirse un consenso de forma mas agil y sencilla que en las sesiones plenarias. El art. 35 del Ordo Synodi, no previsto por las normas anteriores, presenta estos grupos menores y un anexo al nuevo Ordo regula el procedimiento que debe seguirse en cada uno de ellos (37). En cada grupo ha de elegirse un director y un relator. El primero dirige el trabajo colegial del circulus, mientras que el relator resume en un informe las opiniones expresadas y el consenso alcanzado; una vez aprobado por el grupo, ese informe sera trasmitido a la asamblea plenaria del Sinodo. Cabe la posibilidad de que en la asamblea plenaria los miembros del Sinodo discutan los distintos informes de los grupos y las propuestas que contienen.

Por ultimo, una norma de interes a proposito de la discusion colegial es el nuevo art. 34 [seccion] 4 del Ordo Synodi, segun el cual el Papa puede dar su consentimiento para que en momentos determinados tenga lugar un libre intercambio de opiniones entre los padres, segun el procedimiento que establezca el Secretario general de acuerdo con el Presidente delegado del Sinodo (38). Se entiende, como es logico, que este nuevo espacio de libre expresion esta previsto ademas del que corresponde a las sesiones plenarias ordinarias y al trabajo de los circuli minores. Esta libre expresion viene ahora facilitada por el hecho de que ya no se exija como antes el empleo de la lengua latina en las reuniones plenarias ... (39).

VII. CONCLUSIONES

El criterio que ha seguido la reforma de las normas estatutarias del Sinodo de los obispos es bastante conservador por lo que se refiere a la sistematica de las nuevas normas. En su contenido encontramos algunas novedades de interes, que han sido fruto en buena medida de las amplias experiencias y el importante desarrollo de esta institucion en sus mas de cuarenta anos de vida desde que fuera establecida por el Papa Pablo VI. Esas novedades se refieren sobre todo a la participacion de los orientales en el Sinodo, la organizacion interna de este colegio de la Iglesia universal y el procedimiento colegial de actuacion hasta llegar a las conclusiones que se entregaran al Papa como fruto de los trabajos de la asamblea. Un proposito de hacer mas agil el procedimiento y facilitar una mayor participacion de los sinodales inspira tambien estas normas, especialmente en lo que se refiere al trabajo en los grupos linguisticos.

Junto a estas novedades positivas hay, a nuestro juicio, en la reforma algunas carencias, debidas a una cierta inercia en el uso de una terminologia inadecuada en algun caso y la presencia de algunos problemas sobre la participacion en el Sinodo que podrian haberse resuelto de una manera mas convincente. Es posible que la naturaleza complementaria de las normas estatutarias haya llevado a pensar que la reforma de los aspectos que aqui planteamos corresponderia solamente a la legislacion general; pero no me parece que una reforma mas a fondo de la composicion del Sinodo hubiera exigido necesariamente un cambio legislativo de ese alcance. Por eso, no esta de mas preguntarse si no habria sido preferible la promulgacion de una nueva ley canonica sobre el Sinodo de los obispos, que superara las inercias derivadas de la legislacion anterior y promoviera una reforma mas amplia de la institucion.

(1.) Vid. AAS, 98 (2006), pp. 755-779. El texto bilingue latino-castellano se publica en este numero de Ius Canonicum.

(2.) Las normas de 1969 y las reformas de 1971 fueron publicadas respectivamente en AAS, 61 (1969), pp. 525-539 y AAS, 63 (1971), pp. 702-704; pueden consultarse tambien en Enchiridion Vaticanum, 3, Dehoniane, Bologna 1977, pp. 796-829. A su vez, las normas del Ordo Synodi de 1969 habian sustituido a las publicadas en 1966 (AAS, 59 [1967], pp. 91-103).

(3.) Salvo error, son nuevos los siguientes articulos de las normas de 2006: 6 [seccion] 1; 7; 12 [seccion] 5, 5; 13 [seccion] 7; 14 [seccion] 1; 15 [seccion][seccion] 1 y 2; 23 [seccion] 4; 31; 32; 34 [seccion][seccion] 4 y 5; 35; y todo el contenido de los 9 articulos del Anexo. Ademas, reforman parcialmente las normas anteriores sobre las mismas materias los siguientes articulos de 2006:6 [seccion] 1, 7; 6 [seccion] 2, 3; 9, 2; 12 [seccion] 3; 12 [seccion] 5, 2; 13 [seccion][seccion] 1, 4 y 5; 14 [seccion] 5; 16; 19; 21; 22 [seccion] 2; 23 [seccion] 1; 28; 33; 34; 39. No me detengo aqui en los cambios solamente terminologicos (por ejemplo, ahora se lee en diversos articulos Romanus pontifex en lugar de Summus pontifex), ni tampoco los cambios de lugar de algunas disposiciones (asi, el antiguo art. 17 [seccion] 4 pasa a ser ahora el 1 [seccion] 2, y el antiguo art. 32 pasa ahora a ser el 30).

(4.) Cfr. T. I. JIMENEZ URRESTI, <<Sub c. 95>>, en L. DE ECHEVERRIA (dir.), Codigo de derecho Canonico. Edicion bilingue comentada por los profesores de La Facultad de Derecho Canonico de la Universidad Pontificia de Salamanca, Madrid [sup.5]1985, p. 77.

(5.) Cfr. A. BETTETINI, <<Comentario del c. 95>>, en A. MARZOA-J. MIRAS-R. RODRIGUEZ-OCANA (eds.), Comentario Exegetico al Codigo de Derecho Canonico, vol. I, Pamplona 32002, p. 711.

(6.) Distinguimos con Aymans entre personas juridicas colegiales y simples colegios: cfr. W. AYMANS, <<Der kollegiale Akt. Ein Beitrag zur Auslegung von c. 119 CIC>>, en W. SCHULZ (ed.), Recht ala Heilsdienst. Matthaus Kaiser zum 65. Geburtstag, Paderbom 1989, p. 86.

(7.) El texto del c. 94 del CIC es el siguiente: <<[seccion] 1. Estatutos, en sentido propio, son las normas que se establecen a tenor del derecho en las corporaciones o en las fundaciones, por las que se determinan su fin, constitucion, regimen y forma de actuar. [seccion] 2. Los estatutos de una corporacion obligan solo a las personas que son miembros legitimos de ella; los estatutos de una fundacion a quienes cuidan de su gobierno. [seccion] 3. Las prescripciones de los estatutos que han sido establecidas y promulgadas en virtud de la potestad legislativa, se rigen por las normas de los canones acerca de las leyes>>.

(8.) Como se advirtio en los trabajos preparatorios del CIC, los estatutos no son normas exclusivas de las personas juridicas o de las asociaciones, sino que existen entes de la organizacion jerarquica de la Iglesia con personalidad juridica (p. ej. una Conferencia episcopal) o sin ella (p. ej. un Consejo pastoral integrado en la organizacion diocesana) que tienen estatutos propios. Cfr. A. BETTETINI, <<Introduccion al tit. V, De statuus et reglamentis>>, en Comentario Exegetico al Codigo de Derecho Canonico, cit., vol. I, p. 707.

(9.) Sobre la naturaleza canonica de los rescriptos ex audientia, vid., por ejemplo, J. MIRAS-J. CANOSA-E. BAURA, Compendio de Derecho administrativo canonico, Eunsa, Pamplona 2001, pp. 231 y 232, que citan tambien la opinion de F. J. Urrutia.

(10.) <<Il Sinodo e infatti un'espressione particolarmente fruttuosa e lo strumento validissimo della collegialita episcopale, cioe della particolare responsabilita dei vescovi attorno al vescovo di Roma>>: JUAN PABLO II, <<Discurso al Consejo de la Secretaria General del Sinodo de los obispos>>, 30.IV.1983, en J. TOMKO (ed.), Il Sinodo dei vescovi. Natura, metodo, prospettive, Vaticano 1985, p. 11. Cfr., tambien, el discurso de 20.XII.1990, leido por JUAN PABLO II con ocasion del XXV aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II en L'Osservatore Romano, 21.XII.1990, pp. 4-5.

(11.) <<El hecho de que el Sinodo tenga normalmente solo una funcion consultiva no disminuye su importancia. En efecto, en la Iglesia, el objetivo de cualquier organo colegial, sea consultivo o deliberativo, es siempre la busqueda de la verdad o del bien de la Iglesia. Ademas, cuando se trata de verificar la fe misma, el consentimiento de la Iglesia no se da por el computo de los votos, sino que es el resultado de la accion del Espiritu, alma de la unica Iglesia de Cristo>>: JUAN PABLO II, Exh. Ap. Pastores gregis, 16.X.2003, n. 58, en AAS, 96 (2004), pp. 825-924.

(12.) Cfr. c. 346 del CIC y art. 6 del nuevo Ordo Synodi.

(13.) Para la participacion de los orientales en las asambleas extraordinarias y las especiales, cfr. tambien los arts. 5 [seccion] 2, 1 a) y 5 [seccion] 3, 1, respectivamente.

(14.) Asi, los arts. 34 [seccion] 1, 3 y 4: <<Qui Synodos Episcoporum et Consilia Hierarcharum Ecclesiarum Orientalium Catholicarum et Conferentias Episcopales repraesentant, ipsorum nomine, iuxta facultates sibi tributas, dicant>> (3); <<De una eademque quaestione, nomine Organismorum quibus competit, unus tantum Pater dicat>> (4).

(15.) <<Patrum consensus, synodali disceptatione absoluta, exprimitur per Propositiones vel alia documenta, quae subiciuntur suffragationi, deinde Romano Pontifici traduntur prout Synodi conclusiones>>. Sobre las propositiones, vid., tambien, los arts. 15 [seccion] 1, 2, 15 [seccion] 2, 2 y 39 del Ordo Synodi.

(16.) <<Synodus Episcoporum directe subest auctoritati Romani Pontificis, cuius quidem proprie est: (...) 8 decisiones ratas habere cum, certis in casibus, potestate deliberativa Synodum instruxerit>>.

(17.) Segun el art. 26 [seccion] 2, <<Praescriptum [seccion] 1 servetur sive consilium praestandum est Romano Pontifici, sive, obtenta eiusdem Romani Pontificis licentia, est de re decernendum>>. Y el [seccion] 1 del mismo articulo dispone por su parte: <<Ad maioritatem suffragiorum constituendam, si agitur de re approbanda, requiruntur duae tertiae partes suffragiorum Sodalium, qui suffragia ferunt; si vero de reicienda, eorundem Sodalium maioritas absoluta>>. El art. 26 [seccion][seccion] 1 y 2 equivale al art. 26 del antiguo Ordo.

(18.) Vid. PABLO VI, m.p. Apostolica sollicitudo, 15.IX.1965, en AAS, 57 (1965), pp. 775-780, nn. V, 1, a); VI, 1, a) y VII. Por su parte el CCEO de 1990 dispone en su c. 46 [seccion] 2: <<Patriarcharum ceterorumque Hierarcharum, qui Ecclesiis sui iuris praesunt, participatio in Synodo Episcoporum regitur normis specialibus ab ipso Romano Pontifice statutis>>.

(19.) Vid. arts. 5 [seccion] 1, 1 a; 5 [seccion] 2, 1 a; 5 [seccion] 3, 1.

(20.) Cfr. el art. 5 [seccion] 1, 1, b en relacion con el art. 6 [seccion] 1, 5 del Ordo Synodi.

(21.) Cfr. m.p. Apostolica sollicitudo, nn. V [seccion] 2 y VI [seccion] 2.

(22.) Cfr. en sentido afirmativo de esa posibilidad, J. I. ARRIETA, <<Lo sviluppo istituzionale del Sinodo dei vescovi>>, en lus Ecclesiae, 4 (1992), p. 204.

(23.) Cfr. los arts. 5 [seccion] 1, 2; 5 [seccion] 2, 2; 5 [seccion] 3, 2 del nuevo Ordo Synodi.

(24.) Cfr. actualmente el c. 346 del CIC de 1983.

(25.) Vid. art. 5 [seccion] 4.

(26.) El art. X del m.p. Apostolica Sollicitudo dispone: <<Summus Pontifex, si ei placuerit, auget numerum membrorum Synodi Episcoporum, addendo sive Episcopos, sive religiosos sodales qui partes agunt Institutorum Religiosorum, sive denique ecclesiasticos viros peritos, usque ad quindecim centesimas partes universi numeri membrorum, de quibus in nn. Vet VIII>>.

(27.) Vid., por ejemplo, el art. 12 [seccion] 7 sobre los ayudantes del Secretario general del Sinodo: <<eliguntur inter ecclesiasticos viros idoneos>>.

(28.) Cfr. respectivamente JUAN PABLO II, Exh. Ap. Mulieris dignitatem, 15.VIII.1988, n. 1 y la Exh. Ap. Ordinatio sacerdotalis, 22.V.1994, n. 3, de donde procede la cita textual.

(29.) Veanse, por ejemplo, los arts. 15 [seccion] 4, 21, 34 [seccion] 5, y arts. 1, 7 y 9 del Anexo.

(30.) Cfr. art. 12 [seccion][seccion] 5, 2 y 5, 5; art. 34 [seccion] 4.

(31.) En efecto, el nuevo art. 13 [seccion] 7 dispone: <<Similiter atque in Coetui Generali Ordinario, in fine Coetus Specialis Consilium Speciale Secretariae Generalis constituitur ad quinquennium, quo transacto Romanus Pontifex decemit ipsumne Consilium prorogandum arque Sodales confirmandi vel substituendi sint>>.

(32.) Cfr. rodas estas tareas en el art. 15.

(33.) Vid. el art. 16 [seccion] 1 del nuevo Ordo.

(34.) Vid., en tal sentido, el art. 20 del nuevo Ordo Synodi.

(35.) Vid. los arts. 25 y 26 del nuevo Ordo Synodi.

(36.) Cfr. aqui los arts. 4 [seccion] 1 y 5 [seccion] 1 del Anexo sobre los circuli minores. Pero con referencia al c. 119 del CIC, vid. arts. 6 [seccion] 1, 20; 9, 10; 13 [seccion] 3 del Ordo.

(37.) Llama la atencion de todos modos que segun la redaccion del art. 35 la constitucion de esos grupos parece depender del criterio del Presidente delegado del Sinodo: <<Patrum Synodalium interventionibus absolutis, Praeses Delegatus, si hoc opportunum iudicaverit, potest in Circulis Minoribus argumenti discussionem promovere, quae iuxta Modum Procedendi huic Ordini adnexum fiet. In hisce Circulis, secundum varias linguas distinguendis, Patres Synodales Moderatorem et Relatorem eligant et, discussione argumenti absoluta, committant Relatori, ut nomine aliorum sententiam proferat in congregatione generali>>.

(38.) Dice el art. 34 [seccion] 4: <<Praevio consensu Romani Pontificis determinatis temporibus disceptatio libera inter Patres persolvi potest iuxta modos a Secretario Generali, Praeside Delegato adsentiente, statutos>>.

(39.) En efecto, el art. 21 del nuevo Ordo Synodi reconoce que el Presidente delegado puede conceder la facultad de emplear otras lenguas distintas del latin en las reuniones plenarias y para la elaboracion de las actas. Los circuli minores, por su misma naturaleza de agrupaciones linguisticas, casi siempre seguiran una lengua distinta del latin.
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Author:Viana, Antonio
Publication:Ius Canonicum
Date:Jul 1, 2007
Words:8595
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