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Las mejores peliculas de Cannes 2000: La apuesta perdida de Lars von Trier.

La pelicula, genericamente, seria un salto sin red protectora de los fantasmas de cine hollywoodiano puro tipo El mago de Oz y La novicia rebelde, una forma mutante que tiene del videoclip, del cine amateur, de la danza tradicio-experimental y del performance.

Desde que comenzo el festival Dancer in the Dark (lit: Bailarina en la oscuridad), pelicula danesa hablada en ingles de Lars von Trier era la gran favorita. Doce dias despues la prevision se cumplio, el filme del cineasta danes ganaba la Palma de oro y de paso el premio a la mejor interpretacion femenina a la cantante de origen islandes convertida en actriz Bjork, con lo que por segundo ano consecutivo se dio este premio a una no actriz, cuando habia trabajos notables en este campo: la sueca Lena Enore por Trolosa (Infiel) de Liv Ullmann, la norteamericana Summer Phoenix por el papel protagonico de la pelicula anglofrancesa Esther Kahn de Arnaud Deplechin, la norteamericana Anna Thompson por Fast Food, Fast Women e incluso la china (Hong Kong) Maggie Cheung por In the Mood for Love de Wong Kar Wai. Las cuatro eran infinitamente mas premiables que la estrenida y gesticulante Bjork, que ademas ha anunciado que no volvera a hacer ninguna pelicula --lo que hay que agradecer de antemano.

Dancer in the Dark es la octava pelicula de ese singular cineasta que es el danes Lars von Trier (cuyas peliculas estan todas habladas en ingles). En esta, como en la esplendida Rompiendo las olas (1996) y si se quiere en Epidemic (1987) y Europa (1991), esta justificado el uso de este idioma. En Dancer in the Dark la accion ocurre en un lugar del sur de Estados Unidos: Selma (Bjork) emigrada checa y madre soltera trabaja en una fabrica de la Norteamerica profunda. Lo triste y monotono de su vida es compensado con su pasion por la musica y muy especialmente las canciones y los bailes de las grandes comedias musicales hollywoodianas.

Selma carga con un pesado secreto: esta perdiendo la vista dia a dia y su hijo Gene terminara tambien siendo ciego, a menos que ella consiga ahorrar la cantidad de dinero necesaria para pagar una operacion que lo salve. Pero un vecino que se ha dado cuenta de lo que sucede, la acusa de haberle robado sus ahorros. El drama de su vida se hace mas grande y desembocara en una apoteosis tragica.

Con esta breve sinopsis, queda claro que von Trier abandona los principios de Dogma, el grupo nordico de cine que encabeza y que presentara hace dos anos precisamente en este festival sus dos primeros opus, Festen, la celebracion de Thomas Vinterberg e Idiotern --The Idiots-- Los idiotas del propio von Trier, para dedicarse a hacer exacta- mente lo contrario, una suerte de antidogma, con una buena dosis de numeros musicales bailados y cantados (ambas cosas proscritas por las leyes del Dogma). Von Trier niega haber abandonado estas leyes a favor de un cine en pantuflas, sino que al contrario, amplia su campo de experimentacion al tomar un relato proximo a Breaking the Waves, haciendolo chocar con los elementos vanguardistas de Idiotern (Los idiotas). Alla el.

Ciertamente Dancer in the Dark es el nuevo retrato de una santa y martir que ofrece su cuerpo como vehiculo de un milagro, con encuadres flotantes, montaje efectista, falsos raccords al gusto y no actores que --se supone-- improvisan. La pelicula, genericamente, seria un salto sin red protectora de los fantasmas de cine hollywoodiano puro tipo El mago de Oz y La novicia rebelde, una forma mutante que tiene del videoclip, del cine amateur, de la danza tradicio-experimental y del performance.

Como se puede desprender de la breve sinopsis la historia es archiclasica y archiconvencional (al reves de lo que sucedia con Breaking the Waves). La ceguera progresiva de la heroina Selma, quien ahorra de su flaco salario para pagar la operacion que sanara los ojos de su hijo, es como una foto o telenovela condimentada con agua de rosas y una trama de filme silente interpretado por Lilian Gish (Las dos huerfanas y El lirio roto), solo que con un reparto del que no renegaria el cuento Warhol, Bjork al lado de Catherine Deneuve (como representante del cine musical frances a lo Demy), Stormare escapado de las peliculas de los Coen, Udo Kier como cita a Fassbinder y Joel Gray, cita viva al olvidable Cabaret de Fosse con Roby Muller de constructor de la luz y por lo tanto la imagen. ?Ambicionara von Trier formar tambien su Factory?

El cineasta danes intenta disolver las convenciones del melo edificante del mismo modo en que lo hacia en Breaking the Waves pero en esta pelicula lo conseguia totalmente aniquilando esas convenciones en el acido de su estetica vanguardista, mientras en Dancer in the Dark fracasa porque intenta hacerlo asumiendo y apostando a fondo por el primer grado, el suyo es un melodrama tradicional (hay criticos que lo defienden porque afirman que muchos espectadores dejaban el cine al terminar la pelicula sollozando). Siempre hay un roto para un descosido. En realidad, la progresion dramatica y su puntuacion son dificilmente mas tradicionales: al plano cercano responde uno lejano, al de conjunto uno individualizador. Con excepcion de las escenas de comedia musical, la pelicula parece conducida por un principio que se preocupa por la convencion y la lectura tradicional y no por la necesidad y mucho menos por la voluntad de discurso.

Ahora bien, los aspectos musicales son realmente de hueva. No existe el tradicional dinamismo del genero, parece como si todo el mundo y en particular la camara y los cuerpos de danza estuviesen cansados y todo se abandonase a la gesticulacion y el guardar las apariencias de la senora Bjork, que es tan abominable como "nuestra" Thalia si no es que peor. Pero volvamos al dinamismo (?Donde estan las lecciones de Busby Berkeley, Stanley Donen, Gene Kelly y Vincent Minelli?). Por ejemplo, hay un numero musical en el que aparece un ferrocarril, mientras el cuerpo de baile y los cantantes evolucionan sobre y al lado del tren, suben y bajan, pareceria que lo hacen en camara lenta --el tren a la velocidad de diez kilometros por hora-- mientras el cineasta subraya el gesto de emocion con un inter-corte naturalmente en close up, para terminar con un juego de campo y contracampo que avergonzaria al artesano de los cincuenta mas convencional.

En su habitual juego de fascinacion y provocacion, von Trier irrita mas que convencer, casi tanto como los gestos de Bjork, inspiracion mayor de la obra y por lo tanto base de la "gracia surreal" que intenta crear, sin importar que se vea fea con sus gruesos lentes de casi ciega (cieguita) ni su aspecto de topo que berrea. Intentando pues, sin lograrlo, la metamorfosis de la heroina de comedia musical y de melodrama sin musica. El mayor interes de esta pelicula premiada y elogiada de antemano es que el cineasta es fiel a cierta forma de proceder, juega con las formas y coquetea con la vanguardia pero se detiene siempre antes de llegar a la ruptura, al mismo tiempo que parece aturdido filmando donde sea y como sea, logrando en muchos casos --sobre todo cuando no aparece Bjork jugando a ser Emily Watson ser eficaz.
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Title Annotation:TT: The best of Cannes 2000: the lost bet of Lars von Trier.
Author:Perez Turrent, Tomas
Publication:Siempre!
Article Type:Resena
Date:Jun 22, 2000
Words:1306
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