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Las joyas emblematicas de Alfonso el Magnanimo.

The Emblematic Jewels of Alfonso the Magnanimous

Las vicisitudes historicas, los vaivenes de la fortuna, la fundicion del oro y la plata para reutilizar el material, etc. acabaron casi por completo con la joyeria de periodos tan lejanos como el Gotico. Los testimonios escritos e iconograficos permiten, hasta cierto punto, paliar tan lamentables perdidas. Pagos de la tesoreria real, inventarios, documentos notariales con listas de joyas pignoradas, etc. ofrecen detalladas descripciones que, leidas a la luz de las imagenes de los retablos, manuscritos y tapices, descubren la cara mas amable de una sociedad aristocratica que se distingue por sus singulares atavios. Panos ricos, extravagantes tocados y sofisticadas joyas son atuendos con los que se marcan diferencias, se ostenta el poder y se exhibe la supremacia.

Entre la variedad de jocalia para el engalanamiento personal (collares, broches, chapeletes, guirnaldas, cadenas, cinturones ...) las alhajas emblematicas constituyen una categoria especial, al incorporar singulares elementos cargados de significados e intenciones no siempre faciles de descifrar. Guiados por reyes de armas y heraldos al servicio de los principes, los orfebres crearon, con selectos materiales, pericia tecnica y abundancia de piedras preciosas, joyas y otros objetos suntuarios en los que se exhibian insolitas divisas. Con estos signos de reconocimiento e identificacion, los poderosos proclamaban, en clave simbolica, intenciones politicas, sentimientos caballerescos, convicciones religiosas y ambiciones de todo tipo. La vaina de retama de Carlos VI de Francia, el camail o puercoespin del duque de Orleans o el toison de oro de Felipe el Bueno, duque de Borgona, son tres ejemplos representativos de la originalidad, variedad y complejidad emblematica que despunta en el atardecer de la Edad Media.

Muchas de las divisas materializadas en forma de alhaja surgen como distintivos de las ordenes de caballeria tan propias de ese "Otono de la Edad Media" que Huizinga colorea magistralmente en su obra (1). No se trata ya de una caballeria militar, sino mas bien deportiva y decorativa, con fines altruistas y asociativos, que se regodea en los oropeles de rituales y fastos sin precedentes, de los que se hacen eco la literatura y las artes figurativas. Quienes forman parte de una orden tienen que manifestarlo luciendo opulentos collares u otros distintivos que muestran el prestigio de pertenecer a tan elitistas sociedades y revelan una tupida red curial de fidelidades. L 'efflorescence emblematique es tan intensa hacia 1400 que los principes multiplican sus divisas--al margen de ordenes caballerescas--decorando con ellas todo tipo de objetos y contribuyendo a crear una autentica estetica que connota y distingue de modo particular el universo cortesano (2).

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A finales del s. XIV los reinos hispanicos asumen abiertamente esta moda o tendencia. Los principes fundan ordenes caballerescas y crean divisas que se manifiestan en multiples esferas de su vida intima y social. Recordemos las empresas del lebrel blanco de Carlos el Noble de Navarra, de la jarra y el grifo--fundada por el infante de Castilla Fernando de Antequera antes de subir al trono de Aragon--o de la escama, de Juan II de Castilla (3). Alfonso el Magnanimo, rey de Aragon a partir de 1416, sucumbe de lleno en este fascinante mundo emblematico y durante su largo reinado (42 anos) va a reunir un espectacular tesoro en el que no faltan las joyas con sus divisas: el siti perillos (o trono ardiente), el manojo de mijo y el libro abierto (Fig. 1). Detalladas descripciones e imagenes de las divisas alfonsinas nos ayudaran a imaginar el aspecto que debieron tener estos joyeles (4).

Alfonso deviene infante heredero de la corona cuando su padre Fernando de Antequera sube al trono de Aragon en 1412. Ante tan honorable destino no es de extranar que se inicie un inventario de todas sus joyes, robes e altres coses que, a pesar de llegarnos incompleto, constituye una fuente excepcional para conocer los bienes del primogenit del senyor Rey y los vaivenes de su camara (5). A lo largo de una docena de anos se anotaran entradas y salidas de objetos en este registro, permitiendonos conocer los usos del tesoro principesco y descubrir a algunos de los "incondicionales" de Alfonso, agraciados con piezas impregnadas del aura real. Entre las joyas para el adorno personal se registran: una corona de oro--con balajes y perlas-, chapeletes, correas, cinturones de aparato, cadenas, rosarios, brazaletes, etc. realizados mayormente en oro y combinados con otros selectos materiales, perlas y pedreria. Destacan una serie de collares con originales formas de inspiracion vegetal, resueltas con los esmaltes de moda: blanco, verde y rogicler. Tambien llaman la atencion varios broches sembrados de zafiros, balajes, diamantes y perlas, cuyos motivos figurativos incorporan el novedoso esmalte blanco opaco (6). En algunas piezas inventariadas campea la divisa de la orden de su padre, "la jarra y el grifo", llamando la atencion tres soberbios collares que mas adelante trataremos.

El despliegue emblematico del Magnanimo debio de producirse en los anos veinte, como se confirma en un elenco de alhajas que el rey deposita en la taula de canvi de Barcelona en 14297. Las tres divisas principales de Alfonso hacen su aparicion en deslumbrantes piezas de oro--repletas de perlas y piedras preciosas--para el engalanamiento personal del rey, que se guardaban con esmero en estuches de cuero sellados con las armas de Aragon y/o Sicilia. Este "tesoro" es representativo del valor de los encargos de Alfonso, de su inclinacion al fasto y de sus inversiones exorbitantes en objetos suntuarios, aunque demasiado a menudo se viera en la necesidad de desprenderse temporalmente de ellos para disponer de recursos con los que atender necesidades vitales y ambiciosos proyectos politicos.

La primera joya emblematica descrita en 1429 es un gran collar de oro con la empresa del mijo, combinada con 18 balajes--unos irregulares, en forma de codols, otros tallados a manera de losa--y 71 perlas "grandes, claras, redondas", especifica el escribano, seguramente para subrayar su valor y belleza. El mismo emblema se repite en un broche pequeno de oro fino, obrado a manera de una mata de mill, adornado tambien con pedreria y perlas. Esta divisa estaba pues en dos de las alhajas mas codiciadas de la epoca: collares y broches. Los inventarios, las novelas de caballeria y las pinturas que muestran como vestian las personas de rango acreditan la difusion y el prestigio de estos adornos. ?Que aspecto tenian los joyeles de Alfonso? Tan solo podemos imaginarlos a partir de los testimonios graficos que del manojo de mijos nos brindan medallas, ceramicas, sellos, manuscritos ... El mijo, simbolo de fecundidad y prodigalidad de la tierra, asume en el contexto alfonsi un significado mucho mas directo y personal que la ficcion literaria, al apropiarse de la realidad, contribuye a desvelar. En la novela Tirant lo Blanc, el protagonista viste un manto con espigas de mijo acompanadas con las letras del refran "Uno vale mill y mill no vale uno". El rey Alfonso vale por mill y la divisa deviene un autentico manifiesto de propaganda real al proclamar el valor, el coraje y la fuerza del Magnanimo, en definitiva sus virtudes caballerescas y su valentia en el combate.

Otro de los collares guardados en la taula de canvi estaba obrado a modo de bavera y llevaba letras esmaltadas. Su valor emblematico residia en el colgante: un libro de oro que llevaba engastados un balaje losa y un bello diamante lanzengat; tres perlas grandes y redondas colgaban de los registros del libro. La divisa del libro debia de representarse segun los rasgos comunes que conocemos a partir de multiples testimonios graficos: un libro abierto, visto por las cubiertas, como si alguien estuviera leyendolo y con los registros colgando en la parte inferior. El historiografo de corte Beccadelli--conocido como el Panormita--descubre el significado de esta divisa en su libro "De los dichos y hechos del rey Alfonso" (8). Con ella Alfonso proclama que lleva el saber por insignia, que ama los libros y que el conocimiento de las artes y ciencias, propio de reyes, se alcanza solo leyendo, estudiando y amando los libros. Muestra asi otra faceta de la personalidad del rey y reviste su imagen con un toque de intelectualidad y de cultura, incluso mucho antes de que se formara el circulo de humanistas a su alrededor en la etapa napolitana. Sea como fuere, lo cierto es que poseer bellos libros y disponer de una buena libreria era entonces tambien un "ornamento" de las monarquias que se querian prestigiosas.

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Una tercera joya llevaba la otra divisa que el Magnanimo utilizo asiduamente, pues entre los eslabones esmaltados de un collar, semejantes a algas de mar, se distinguian los citis perillosos (la silla peligrosa o trono ardiente). Pendia del collar un colgante de oro fino, a modo de espejo, con letras esmaltadas en blanco y rojo--quizas un mote relacionado con la divisa--y un molt bell e gros diamant. Los multiples ejemplos de esta divisa, representados en los margenes de los manuscritos reales y en otros contextos, ayudan a imaginar como podian ser los citis del collar. Su significado tampoco suscita dudas. El trono ardiente es una imagen de la literatura arturica que alude a la silla vacia de los caballeros de la mesa redonda, reservada al victorioso Galaad tras la conquista del Santo Grial. Quien quiera ocuparla sin llevar a cabo la proeza, perecera inflamado. Con esta divisa Alfonso quiere presentarse como un nuevo Galaad lanzado a la conquista del trono de Napoles. Lo proclama en su discurso una de las virtudes de los entremeses que desfilaron el dia en que se festejo el triunfo de Alfonso sobre Napoles (9). No acaso unos anos despues, al hacerse representar triunfante en el arco de ingreso al Castel Nuovo, no queda la menor duda de que el puede ocupar legitima y comodamente este trono sin peligro de incendiarse; las llamas han quedado depuestas a sus pies.

Los collares que Alfonso tenia en 1429 no serian muy distintos de los que luce su hijo bastardo Fernando, heredero del trono de Napoles, en dos bustos conservados en el Museo Capodimonte de Napoles (Fig. 2). En ambos se ven atrevidas--y seguramente muy intencionadas--combinaciones de las divisas paternas con las propias: el monte de diamantes y el armino (10). Aunque en los collares de Alfonso los mijos estuvieran en los eslabones, el libro fuera un colgante, y los tronos ardientes se unieran con algas de mar, las alhajas de Fernando muestran como se podian combinar o asociar a otras divisas, segun una logica que, de existir, se nos escapa. Sea como fuere, el resultado son unas joyas con mensaje--para quien sepa interpretarlo, por supuesto--y no simples ornamentos carentes de significacion.

Las divisas reales podian verse tambien en objetos que el soberano encargaba para sus ofrendas religiosas--contribuyendo a perpetuar el recuerdo del donante--y en los que recibia como regalos, sirviendo tanto para recordar a quien lo ofrecia como para envanecer al receptor con sus personales marcas. Sirvan tres destacados ejemplos de orfebreria para corroborarlo. En 1426 Alfonso mandaba labrar al orfebre Bernat Daries, para entregarlo a los agustinos de Valencia, un caliz y una patena de plata dorada con tres esmaltes en el pie; en uno figuraban las armas de Aragon y Sicilia y en los dos restantes les divises del dit Senyor, dels libres e spigues de mill en campo azul (11). En un memorial de las alhajas empenadas por el rey para subvencionar sus campanas napolitanas (1431) se alistaron, entre otros muchos objetos de plata, diez imagenes de apostoles en cuyas peanas llevaban los escudos de Aragon y Sicilia; en las esculturas de San Bartolome, Santiago el Menor y Santo Tomas tambien se hallaba la divisa del libro (12).

En 1451 los consellers de la ciudad de Barcelona quisieron agraciar y persuadir al monarca regalandole dos piezas excepcionales: una escultura de Santa Eulalia en oro y una conca o gran cuenco de plata. De estos objetos se conserva una abundante y detallada documentacion que permite conocer todo el proceso, desde la decision de fabricarlas hasta la recepcion y reaccion entusiasta por parte del insigne destinatario, pasando por el acopio del material, la ejecucion, el pago de las obras y el reconocimiento o visura de las mismas (13). Puesto que se trata de una informacion que va mas alla de lo anecdotico y nos adentra tanto en la cotidianeidad como en los valores simbolicos que revisten estos encargos, creo conveniente destacar algunos aspectos.

El proposito que mueve a los consejeros esta claramente expresado: ofrecer un presente al rey Alfonso que sia bell e poxant, a imagen de la ciudad que lo ofrece, pues a traves del regalo, "la fama de dicha ciudad resonara en aquellas partes", se dice literalmente. Deciden encargar una imagen de oro de santa Eulalia, patrona de la ciudad, para la capilla del rey y una bella e gran concha de plata sobredorada para el tinelo real (14); se trataba de un artilugio que podia servir de banera, pues tenia un dispositivo en el que podian insertarse las varas de un pabellon para que quant lo dit Senyor se volra mullar, puxe entrar en bany dins la dita concha. Ambas piezas llevarian las armas reales y municipales con la intencion de que "cuando el rey viera dichos joyeles tuviera en la memoria a dicha ciudad", o sea, no se olvidara de Barcelona. Alrededor del cuenco campearian ademas las divisas del rey co es, los mills, libres e sitis perillosos.

Mientras el afamado platero Francesc Artau estaba inmerso en la ejecucion de las piezas, un emisario barcelones enviado a la corte de Napoles aprovechaba la disponibilidad e interes del rey para avanzarle aspectos del obsequio que Barcelona le estaba preparando, como preambulo--y calculada estrategia--para luego abordar temas politicos mas espinosos. El mensajero describe las obras, subrayando que en el cuenco se alternan los gallones dorados y plateados y que en cada gallon se ve una de las divisas reales. Suplica al rey que excuse la tardanza, pues quieren corresponder a su dignidad con piezas magnificamente acabadas. Alfonso reacciona manifestando gran satisfaccion y alabando el acierto de la alternancia cromatica de los gallones, pues de ser todos dorados parecerian de laton. Ciertamente no interesaba que asi fuera: el regalo era de gran valor y su apariencia no podia falsearlo. El soberano se interesa tambien por saber si es el orfebre Lleopart quien ejecuta las piezas, manifestando conocer a los artifices y tener claras sus preferencias (15).

Las obras llegaron sanas y salvas a Napoles el 31 de enero de 1452, lo que fue motivo de satisfaccion por parte del monarca, dada la inminente celebracion de la fiesta de santa Eulalia, el 12 de febrero. Los pormenores de la entrega de las piezas tambien se narran en la correspondencia de los mensajeros Vinyes y Despla. Comentan no poder describir la alegria y placer de Alfonso ante los obsequios y recuerdan las alabanzas unanimes del rey y de sus curiales--magnific i ben obrat i que semblava que Barcelona el trametia--seguramente para complacer a los consejeros de Barcelona por un esfuerzo economico tan grande. La estatua lucio en la capilla real el dia de Santa Eulalia, presidiendo desde lo mas alto el conjunto de imagenes y candelabros de plata que se exhibieron en una tarima del altar mayor. Segun el testimonio de los mensajeros, el rey quedo altamente satisfecho de la vision de esta imagen--mas si cabe que al recibirla--y constato que por su belleza y gallardia eclipsaba a las restantes figuras. Vinyes relata que la atraccion de la imagen fue algo milagroso; todos los asistentes quedaron embelesados y nadie podia despegar su mirada de la aurea santa. La invocacion final del emisario acaba por revelar la intencion de los consejeros y el sentido interesado de los dos presentes: A Deu placie (...) valla prest anar visitar sos regnes e terres. La informacion acerca de estas obras concluye con la carta de agradecimiento de Alfonso a los representantes barceloneses (16). Merece la pena insistir en la valoracion que se hace de la belleza y tecnica de las piezas, pero tambien de la dignidad de las mismas, lo que contribuye a dignificar a quien recibe el regalo (el rey) y a quienes lo han ofrecido (los consejeros, en representacion de la ciudad de Barcelona).

En Napoles, Alfonso el Magnanimo utilizo una cuarta divisa, el nudo, muy representada en la arquitectura y en otras iniciativas artisticas partenopeas, especialmente en manuscritos ilustrados. Los porques y razones de este nuevo emblema no son faciles de esclarecer; es probable que se apropiara del distintivo de la orden del Santo Espiritu au droit desir, fundada en 1352 por Luis de Tarento, rey de Napoles, conocida tambien como la orden del nudo. No obstante la forma especifica de la divisa era distinta a como se la representa en el entorno alfonsi (17). La presencia de este emblema en la joyeria del rey parece muy limitada y aun dudosa. En 1455 la tesoreria real remunera varias piezas al orfebre Guido d'Antonio, entre ellas un collar de oro de la divisa de Nuestra Senora, con 30 giarrette e 30 nodi con un grifo pendente, tutto di oro di 20 carati, che dono al suo paggio Messer Simonetto di Settimo (18). Puede que los 30 nudos no tuvieran necesariamente un sentido emblematico y fueran simples eslabones de formas retorcidas que se alternaban con las giarrette.

Las jarras ciertamente eran emblemas de la orden de Santa Maria o de Nuestra Senora. Conocida tambien con el nombre de "la jarra y el grifo"--o de "la estola"--esta orden caballeresca habia sido creada por el padre de Alfonso, Fernando de Antequera (19), el dia de la Asuncion de la Virgen de 1403, en honor a Maria, "su senora y abogada", como explicita en el proemio del documento fundacional de la orden (20). Se aclara seguidamente la eleccion del motivo de la jarra: "E por remembranza del plazer que ella en si resqibio quando la saludo el angel Gabriel, tome un collar por devisa de las sus jarras de la Salutacion". No es de extranar que elija un collar como distintivo de la nueva orden; hacia 1400 la mayoria de sociedades curiales que se fundan optan por extravagantes collares para prestigiar y distinguir a sus miembros, dejando atras otros ornamentos textiles y joyas menos opulentas (21).

La devocion a Maria le llevo, pues, a escoger un motivo iconografico mariano harto representado en la plastica de epoca gotica: la jarra con los lirios o azucenas, simbolo de la pureza e inocencia de Maria en la Anunciacion y de su concepcion inmaculada. El jarron con lirios es omnipresente en las Anunciaciones pintadas, adquiriendo a menudo visos de un verdadero emblema, pues suele desmarcarse de la composicion y situarse en un primer plano, separando por lo general a las figuras y asumiendo un indiscutible protagonismo visual; otras veces se integra en la escena, ubicandose en un plano mas lejano, pero conservando su posicion central.

Junto a este motivo religioso, el infante Fernando escogio otro emblema para connotar caballerescamente a su orden. El collar debia completarse con un colgante en forma de grifo, al que se alude en la joya napolitana antes evocada. Su significado tambien se desvela con claridad en los estatutos (22): el grifo es escogido por ser el mas fuerte de los animales, virtud que se espera de los caballeros de la orden. En efecto, se les exige fortaleza y firmeza no solo en su amor a Dios y a la Virgen sino tambien en todo lo tocante a la caballeria. El propio fundador de la orden al elegir este animal mitologico se hacia eco de sus valores simbolicos, asumidos por el cristianismo en los bestiarios y visiones alegoricas. Mitad leon y mitad aguila, el grifo reune la fuerza del rey de los animales terrestres y de la reina de las aves.

Todavia un tercer distintivo, tal vez de uso voluntario, podia identificar a quienes pertenecian a la orden. Los sabados y fiestas de Santa Maria podian vestir de blanco o bien traer "una faxa blanca de tres dedos arriba en ancho" sin ornamentacion alguna que no fuera blanca, como bordados y aljofar. Esta banda textil puede que al fin acabara siendo preceptiva, pues muchos caballeros de la orden se hicieron representar con ella y el nombre de "orden de la estola" con el que tambien se conocia a esta sociedad da fe de la importancia que tuvo este distintivo. Caballeros como Heinrich Blarer o el poeta Oswald von Wolkenstein se hicieron retratar con ella (23) (Fig. 4). La lleva tambien el propio Fernando de Antequera en una miniatura del libro de horas de su hijo Alfonso en la que se escenifican sus exequias. Se intuye de un tejido blanquecino y semitransparente, y como en las restantes representaciones, una jarra con tres lirios decora la banda a manera de broche (24).

La identificacion de la orden con sus emblemas--en especial con el collar--es tan estrecha que en los estatutos, al sucederse los capitulos para senalar las obligaciones de los miembros, se hace referencia a ellos como "los de la dicha devisa". Desde la fundacion de la orden, jarras y grifos son omnipresentes en el entorno curial de Fernando y continuaran siendolo en tiempo de sus sucesores. Ademas de la insignia del collar, los documentos corroboran que estandartes, orfebrerias, armas, tejidos, etc. llevaban la empresa de las jarras de Santa Maria. Alfonso ya fue condecorado con ella a los siete anos, el dia de la fundacion de la orden. Tambien lo fueron su madre, su hermano Juan (el futuro rey de Aragon Juan II) y "otros ricos hombres cavalleros e gentiles hombres e senoras, duenas e doncellas que alli estavan", algunos de los cuales son identificados. No es de extranar, pues, que el inventario de sus bienes revele el peso especifico que este emblema tuvo en la ornamentacion de varios objetos personales, alguno sin duda herencia de su padre.

Entre las piezas descritas que llevan las getras o jarras de Santa Maria reclaman nuestra atencion tres impactantes collares de gran suntuosidad (25). En uno se combinaban 9 jarras de lirios con 9 hojas de trebol, en cuyo centro habia flores de borraja y una hoja colgando de cada flor. El pandant o colgante era un grifo blanco acompanado con un titulo o lema que rezaba Per vostra amor, del que no se hace mencion alguna en los estatutos de la orden. Sin embargo, asociar un mote a las divisas fue practica comun en la epoca, y en uno de los mas detallados testimonios iconograficos del collar--un retrato de emperador Federico III--constatamos que el pintor conocia el mote y pudo reproducirlo de forma aproximada (26) (Fig. 6). Una interesante version escultorica, aunque mas sencilla que el ejemplar descrito, se ve en el yacente del adelantado Gomez Manrique, procedente del monasterio de Fresdelval y conservado en el Museo de Burgos (27) (Fig. 3). La anotacion que sigue a la descripcion del collar alfonsi revela el destino que podian tener semejantes joyas, precisamente a causa de su valor emblematico. La voluntad del rey de conceder su empresa a caballeros que la merecian podia provocar la fragmentacion de las piezas, si no se tenia liquidez para encargos suntuarios de este calibre; en el inventario se indica la cancelacion de ocho jarras que fueron distribuidas por el rey a varios caballeros. A destacar que en estos casos no se condecoraba con un collar, sino tan solo con una jarrita que probablemente se usaria como broche (28).

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Todavia mas opulento era un segundo collar, con 42 eslabones, compuesto cada uno por dos jarras en direccion opuesta, separadas por una roseta esmaltada de blanco. Un matiz cromatico diferenciaba los lirios inferiores--en oro--de los superiores que, alcanzando visos de mayor realismo, llevaban esmaltes verdes y blancos, seguramente para diferenciar el tallo y las hojas de las flores (29). El orfebre encargado de su fabricacion utilizaria las tecnicas de esmaltar el oro que hacia 1400 habian alcanzado cotas de gran refinamiento en algunos prestigiosos talleres de Paris. La suntuosidad de ese collar se incrementaba todavia con una hoja de oro brunido colgando de cada eslabon, segun habitos muy arraigados en la joyeria coetanea (30), pero no se indica que llevara el colgante del grifo. Muy agradecido estaria el rey Alfonso a su camarero Goncalvo de Muntroy, o mejor dicho a su esposa, para que el 10 de octubre de 14-17 mandase cancelar la alhaja para ofrecerla a esta senora.

En un tercer collar de diferente diseno aparecian de nuevo las jarras, sin el grifo. La base de los 18 eslabones era una hoja de oro, en 12 de ellas se sobreponia la divisa (la jarra), mientras en las 6 restantes se repetia un fermall de moda, en forma de flor, con un balaje central rodeado por doce perlas (31); el efecto cromatico debia resultar atractivo gracias al contraste de la transparencia morada de los balajes con el blanco nacarado de las perlas. Se recuerda que el collar fue un regalo que el rey Fernando hizo a su hijo al casar con Maria de Castilla (1415). No obstante se trataria de un obsequio que requirio la colaboracion de Alfonso al tener que aportar cuatro de los seis balajes que lo enriquecian, corriendo todo lo demas a cargo de su padre. No tienen que sorprender situaciones como estas; los soberanos podian verse en la necesidad de empenar, si no joyas enteras, al menos valiosas piedras de las mismas. Seguramente las nupcias de Alfonso cogieron al rey desprevenido, falto en este caso de algunos de los balajes que se necesitaban para completar el collar que queria ofrecer al primogenito en tan senalada ocasion.

La descripcion detallada de la forma, materiales y ornamentos de estos collares que se da en el inventario de Alfonso puede complementarse con la evocacion del solemne protocolo y de la atmosfera casi ritual con que se llevaba a cabo la concesion de una joya emblematica. Lo testifican unas interesantes cartas del embajador Felipe de Malla a su senor, el rey Fernando I de Aragon, fechadas en los primeros dias de 1416 (32).

Con el proposito de restituir la unidad de la Iglesia occidental, en otono de 1415 se reunieron en Perpinan el rey de Aragon, el papa Benito XIII y el rey de Romanos, Segismundo de Luxemburgo. Fueron dias de negociaciones en los que este debio presionar para que el Papa Luna abdicase y el rey Fernando le retirase su obediencia (33). Poco despues, Fernando comunica la decision esperada a Segismundo, quien se halla en Avinon, enviandole a su embajador Felipe de Malla. Las cartas de este informando al rey de todo cuanto acontece en la ciudad papal descubren el intercambio de las respectivas divisas, seguramente apalabrado ya en Perpinan. Malla cuenta que despues de comunicar a Segismundo la voluntad del rey aragones de conseguir la "santa union", ante muestras de alegria por parte del primero, tuvo lugar la entrega del collar a Segismundo, quien lo recibio con sobirana alegria et accio de gracias. Como signo de gratitud y para magnificar tal donacion, lo tench en son coll mes de una hora etfeu lo jurament dels capitols. Luego llego el tumo de Nicolas de Gara, conde Palatino de Hungria, y de otros caballeros--uno de ellos ingles--y escuderos, a los que Malla impuso el collar por voluntad del Emperador, dejando constancia en sus escritos del jubilo de los condecorados: et cert Senyor, molt apar be, que vostra ampresa es noble, car la porten volenters, et la magnifiquen, et s'en tenen per honrats los qui la han. Imaginamos pues una celebracion protocolaria, ritualizada, del juramento de los capitulos y de la imposicion del collar, con galantes muestras de gratitud por un presente que honraba y dignificaba a los condecorados.

En la misma carta Malla desvela que la intencion de Segismundo es enviar su empresa a Fernando, lo que se confirma rapidamente (34). Aunque no se especifique, se trataba de la del Dragon, creada por Segismundo en 140835, cuyo emblema era un broche con un dragon retorcido, coronado por una cruz en llamas y no un collar, tan propio de las ordenes curiales de la epoca. Destaquemos un detalle que reviste gran simbolismo. Dice Malla: volria lo jorn dels Reys fer vos offerta de part del emperador de la sua ampresa. Pensaba pues en una jornada especial, la de la Epifania, en la que los Reyes Magos hicieron sus ofrendas al Salvador. Aunque al fin no fuera posible, porque Malla permanecio unos dias mas en Avinon, la importancia de lucir las divisas reales en la fiesta de reyes no parece que fuera algo fortuito. Otra carta, del 10 de enero, relata que lo jorn dels Reys Segismundo se presento en la catedral adornado con la empresa aragonesa, haciendo gala de la misma entre los caballeros: a tota persona ab la qualparlava feya sobirana festa de la dita ampresa, dien "frater meus Rex Aragonum et ego unum sumus". Segismundo expreso ademas el deseo de que Fernando luciera la suya este mismo dia. Estamos pues ante unos presentes reales que se veian oportunos para conmemorar la Epifania y con los que se sellaban importantes acuerdos y se estrechaban complicidades; la proclama del rey de Romanos no deja lugar a dudas.

Realmente despues de confirmarse la sustraccion de la obediencia al papa Luna y ratificada la posicion del rey de Aragon es cuando Segismundo ordena a sus mensajeros llevar la empresa a Fernando y a dos de sus hijos: el principe Alfonso y Don Pedro, lo qual molt singularment ell ama, se dice en la carta. Luego, a instancias del rey de Aragon, deben continuar su mision para entregarla al rey de Castilla, Juan II. Resulta tambien significativo de la importancia que estos gestos tenian en el ambiente curial el hecho de que Malla se despida del rey aragones notificandole que, en la procesion realizada en la corte papal, tanto Segismundo como sus caballeros han ostentado la empresa de las jarras y el grifo.

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Es posible que uno de los condecorados fuera precisamente el poeta aulico Oswald von Wolkenstein del que se conserva un retrato en el frontispicio del llamado Liederhandschriff B, fechado hacia 1432 (Fig. 4). Puesto que pertenecio a la comitiva de Segismundo, no es de extranar que recibiera importantes divisas, como pone en evidencia el retrato. Luce un soberbio collar de jarras, con un gran grifo como colgante que resalta sobre la estola blanca, el otro distintivo de la orden fernandina. Subrayando su pertenencia a esta sociedad, en la estola lleva otra jarra de lirios como broche que se combina, proclamando la alianza de empresas, con la insignia del dragon rematado por la cruz (36).

Fernando I moria en 1416 y Alfonso, en tanto que primogenito, se convertia en el maestre de la orden. Asi lo habia dispuesto sin ambiguedades su padre al fundar la orden, decretando que Alfonso--u otro sucesor de esta primogenitura--en virtud de la preeminencia que ello suponia, mantuviese en toda su vida "la dicha mi devisa con las Reglas e condiciones que adelante se siguen". Si en su ninez Alfonso habia recibido de su padre la divisa, al subir al trono de Aragon con tan solo veinte anos, pasaba a ser el depositario de todos los derechos de la orden paterna, con la consiguiente facultad de escoger a los caballeros que podian pertenecer a la orden y ser portadores de sus emblemas. Sin embargo las arcas reales no siempre debian de permitir dispendios suntuarios para magnificos collares como los que se han evocado. No es de extranar, pues, que Alfonso proceda a desmembrar sus alhajas para atender compromisos de todo tipo y poder ofrecer al menos jarritas-broche, como vimos al mencionar el primer collar de su inventario.

Es imposible rastrear la historia de la orden en tiempos de Alfonso y las repercusiones iconograficas que tuvo en las obras que el nuevo rey mando realizar. Aunque las joyas de la etapa napolitana del Magnanimo (1442-1458) tambien se perdieran, quedan suficientes representaciones de las jarras que constatan la afeccion de Alfonso por la empresa paterna (37). En el contexto monumental del Castel Nuovo, el emblema de la jarra de lirios aparece camuflado entre la decoracion flamigera de la mensula que soporta el balcon principal. En el arco triunfal que da acceso al castillo, la victoria alada de la izquierda lleva no solo la prescriptiva corona de laurel para ofrecerla al triunfador, sino tambien la emblematica jarra de lirios. Y en la representacion de la entrada triunfal de Alfonso en la ciudad, con todo su cortejo, que fue inmortalizada tambien en el arco, se le ve luciendo precisamente el collar de la orden (38) (Fig. 5). Los grifos rampantes que flanquean y sujetan las armas de Aragon podrian tambien tener un sentido emblematico. Aunque en el encargo de azulejos que se hizo a un alfarero valenciano para las dependencias del castillo no se mencione esta divisa, se han conservado piezas ceramicas que muestran como la jarra tambien decoro algun pavimento real. Y en las techumbres y manuscritos tampoco falta el emblema fernandino.

Por razones politicas, diplomaticas o personales Alfonso procedio a la concesion del collar a miembros de diversos niveles sociales; premio la devocion de personas que formaban parte de la corte regia y honro a aquellos que la frecuentaban ocasionalmente (39). No es de extranar, por tanto, que la realizacion de collares de la orden -o simplemente de pequenas jarras sueltas--quede bien refrendada en los pagos de la tesoreria real, sobre todo en los ultimos anos de vida de Alfonso (40).

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En 1442 el orfebre Paolo de Roma fabrico cinco jarras de la empresa de la estola y en 1451 el artifice Francesco d'Antignano di Capua recibio 160 ducados por un collar de oro colle giarrette. Un orfebre de probable origen italiano que estuvo largo tiempo al servicio del rey tuvo un destacado rol en la elaboracion de estas manufacturas. Guido d'Antonio percibio en 1451 la considerable cifra de 1.500 ducados por ocho collares de oro con las jarras; uno era para el propio rey y otro para su hijo Fernando. Cuatro anos despues Guido continuaba recibiendo encargos de orfebreria, entre los que sobresalen cinco collares emblematicos, de oro o plata (41). De estos pagos parece deducirse que habitualmente se seguia un modelo compuesto por treinta jarras. El mismo artifice realizo 100 jarritas de plata dorada y otras 126 de plata blanca, que podrian tener relacion con los bordados de cuatro jubones para dos pajes del rey. Y en el mismo periodo esta documentada la actividad de Alvaro de Salamanca, maestro encargado de fabricar las estolas de la orden de Nuestra Senora, lo que permite suponer que algunos collares se entregaron conjuntamente con el que fuera el otro distintivo de la orden, la estola blanca, como hemos visto en el caso del poeta hungaro y en el retrato de Heinrich Blarer. Al ano siguiente (1456) el rey ofrecio el collar con el grifo--esta vez con las alas esmaltadas de blanco (42)--al caballero ingles Giovanni Import, establecido en su corte. Y poco antes de fallecer el rey lo recibia Bernabe Adorno (1457).

Son dignas de mencion otras cuatro concesiones de la divisa al mas alto nivel, aunque no queden reflejadas en los registros de la tesoreria. En 1445 el duque de Borgona, Felipe el Bueno, quiso condecorar a Alfonso con la orden del toison de oro. Segun Zurita, Alfonso recibio la divisa con mucha solemnidad, pero no sin condiciones, pues politicamente no podia aceptar todos los requisitos que las reglas de la orden imponian; reciprocamente Alfonso envio al duque la suya, con las mismas condiciones.

En 1452 salio de Napoles con la empresa alfonsina el emperador Federico III, casado con Leonor de Portugal, sobrina de Alfonso. Con ironia y sarcasmo en la curia romana se comento que Federico ando a Napoli imperatore, et e tornato cavaliero di banda--o sea, de la Estola-, segun narra Vespasiano da Bisticci en la Vita de Alfonso de Aragon. Ciertamente, el gesto de Alfonso se veria con inferioridad respecto a la propia dignidad imperial de Federico (43). Sin embargo, ya hemos mencionado que el emperador fue retratado con el collar de las jarras y el grifo, luciendo con orgullo tal condecoracion (Fig. 6).

En la festividad de San Jorge del siguiente ano, 1453, se efectuo un intercambio de divisas entre los reyes e infantes de Castilla y Alfonso de Aragon. Juan II, su esposa Isabel de Portugal, los infantes Alfonso e Isabel y doce caballeros del rey recibieron el collar de las jarras aragonesas. En reciprocidad, Alfonso el Magnanimo y doce miembros de su casa tomaron "el collar de la Escama con la devisa de la Banda del rey de Castilla". Como ha sido subrayado (44), algunos detalles de este evento son significativos: su celebracion el dia de San Jorge, patron de la caballeria; la concesion de la empresa a doce caballeros, a imagen de los doce apostoles, y la integracion de aristocratas e infantes. Despues de dos decadas de enfrentamientos entre las dos coronas, se sellaba una paz con un gesto en el que se amalgaman elementos caballerescos, religiosos y dinasticos.

Tan solo un ano antes de fallecer Alfonso, su sobrino Carlos de Viana, infante de Aragon y de Navarra, le visito en Napoles (1457) para solicitar apoyos y alianzas. Una carta dirigida a la reina Maria cuenta el "honor" que Alfonso hizo a Carlos al desprenderse de su propio collar de las jarras para ponerlo en el cuello de su invitado, junto con la estola. Era un ejemplar altamente lujoso, pues entre las garras del grifo habia un gran diamante. No es de extranar que entre los bienes que se inventariaron a la muerte de Carlos (1461) se encuentre en lugar destacado el collar de la empresa fernandina (45).

[FIGURA 6 OMITIR]

Como bien revela G. Vitale, la historia de esta orden, asi como los valores politico y diplomatico de la "vieja" divisa Trastamara, no perecen con la muerte de Alfonso ni tampoco con la creacion de la nueva orden del armino, por parte de su hijo Fernando I de Napoles, en 1465. Los encargos de collares y estolas se prolongan durante el reinado de Fernando y tambien en el de su sucesor, Alfonso II. Al parecer este asocio la concesion de la divisa de la jarra con la del armino para subrayar la pertenencia de la dinastia napolitana a la historia y tradicion de la casa Trastamara. En la iglesia napolitana de Santa Anna dei Lombardi, la escultura yacente de Antonio d'Alessandro--que lleva la estola decorada con una gran jarra--y el frontal de su sepulcro--con dos jarras de lirios--atestiguan la vigencia de esta divisa (46). A su vez ponen de manifiesto que la forma de representarla evolucionaba al compas del tiempo: el escultor Tomasso Malvito, inmerso en la cultura clasicista de la ciudad partenopea, al finalizar la centuria (1491) brinda esta novedosa representacion de la divisa, aunque su significado permaneciera inalterado.

http://dx.doi.org/10.5209/rev_ANHA.2014.48271

Joan DOMENGE I MESQUIDA

Universitat de Barcelona

Departament d'Historia de l'Art

domenge@ub.edu

* Esta aportacion se ha realizado en el marco del proyecto de investigacion La corona de Aragon y las cortes septentrionales: contactos artisticos en epoca gotica (Ministerio de Economia y Competitividad, HAR2010-18498) que se lleva a cabo en el Departament d'Historia de l'Art de la Universitat de Barcelona.

(1) Para una vision general sobre las ordenes de caballeria de finales de la Edad Media, vease J.D.D'A. BOULTON, The Knights of the crown: the monarchical orders of knighthood in later medieval Europe, 1325-1520, Nueva York, 2000 (1987).

(2) M. PASTOUREAU, Une histoire symbolique du Moyen Age occidental, Paris, 2004; L. HABLOT, "La devise, un nouvel embleme pour les princes du XVe siecle", E. TABURET (dir.), La creation artistique en France autour de 1400, Paris, 2006, pp. 177-192. Sobre la incidencia del mundo emblematico en la joyeria medieval, veanse los respectivos capitulos del documentado estudio de: R.W. LIGHTBOWN, Mediaeval European Jewellery, Londres, 1992.

(3) M. NARBONA, "Le roi de la bonne foy. Charles III le Noble et les devises des Navarre-Evreux au XVe siecle", D. TURREL et al. (eds.), Signes et couleurs des identites politiques du Moyen Age a nos jours, Rennes, 2008, pp. 477-509; A. FERNANDEZ DE CORDOVA, "Las divisas del rey: escamas y ristres en la corte de Juan II de Castilla", Reales Sitios, 191 (2012), pp. 22-37.

(4) Para una aproximacion a la personalidad del Magnanimo remitimos a la clasica monografia de A. RYDER, Alfonso el Magnanimo, rey de Aragon, Napoles y Sicilia, 1396-1458, Valencia, 1992. Sobre el significado y localizacion de los emblemas alfonsinos, cfr. J. DOMENGE, "La gran sala de Castelnuovo. Memoria del Alphonsi regis triumphus", G.T. COLESANTI (a cura di), Le usate leggiadrie. I cortei, le ceremonie, le feste e il costume nelMediterraneo tra ilXV e XVI secolo, Montella, 2010, pp. 307-325. Veanse ademas las recientes aportaciones de: J. MOLINA, "Un trono in fiamme per il re. La metamorfosi cavalleresca di Alfonso il Magnanimo", Rassegna Storica Salernitana, XXVIII/2, 56 (2011), pp. 11-44; E. JUNCOSA BONET, "El rei Alfons i la promocio de la magnanimitat", M.R. TERES (coord.), Capitula facta et firmata. Inquietuds artistiques en el quatre-cents, Valls, 2011, pp. 141-166; R. BELTRAN, "Els dialegs matrimonials de la casa de Borgonya i els emblemes amorosos al Tirant lo Blanc", Tirant, 14 (2011), pp. 86-92.

(5) E. GONZALEZ HURTEBISE, "Inventario de los bienes muebles de Alfonso V de Aragon como infante y como rey (1412-1424)", Anuari de l'Institut d'Estudis Catalans, 1907, pp. 148-188.

(6) La magnifica coleccion de broches de fabricacion parisina que se conservan en la catedral de Essen (c. 1390) ayuda a visualizar como pudieron ser los fermalls perdidos de Alfonso. Sobre la orfebreria gotica al filo del 1400, vease: Paris-1400. Les arts sous Charles VI, catalogo de la exposicion, Paris, 2004; E. KOVACS, L'age d'or de l'orfevrerieparisienne, Dijon, 2004. Tratamos de la incidencia que pudieron tener las nuevas tecnicas en la produccion suntuaria hispanica en J. DOMENGE, "Circulation d'objets, d'orfevres et de techniques: l'email en ronde-bosse en Espagne autour de 1400", Les transferis artistiques dans l'Europe de l'epoque gothique, Paris, 2014, pp. 141-162..

(7) M. TINTO I SALA, "Dos fermalls i altres joies d'Alfons el Magnanim, segons un inventari de la taula de canvi de la Ciutat de Barcelona", ActaHistorica et ArchaeologicaMedievalia, 26 (2005), pp. 767-773. Junto a las joyas con emblemas se describen otras alhajas de gran valor, algunas piedras y perlas sueltas, asi como dos piezas de orfebreria religiosa.

(8) A. BECCADELLI, EL PANORMITA, Dels fets e dits del gran rey Alfonso, E. DURAN (ed.), Barcelona, 1990, p. 145.

(9) E la una de les dites Virtuts ab alta veu significa e parla al dit senyor: que la dita empresa del dit siti perillos, per la benaventurada conquesta havie son obtente, com algun altre rey, princep ne senyor no ere stat digne de seure sobre aquell siti, sino lo dit senyor que havia supeditat e obtengut lo dit reyalme. J.M. MADURELL, Mensajeros barceloneses en la corte de Napoles de Alfonso V de Aragon, 1435-1458, Barcelona, 1963, p. 218.

(10) Uno, en bronce, atribuido al escultor de Modena, Guido Mazzoni, representa a Fernando, o bien a su hijo el duque de Calabria, Alfonso II. El otro, en marmol, lleva la inscripcion Ferdinandus rex inclitus y en su collar, sin colgante, se alternan solamente los emblemas del siti perillos y del monte de diamantes.

(11) J. SANCHIS SIVERA, La orfebreria valenciana en laEdadMedia, Valencia, 1924, pp. 19-20. Publica tambien el documento, J.V. GARCIA MARSILLA, "El poder visible. Demanda y funciones del arte en la corte de Alfonso el Magnanimo", ArsLonga, 7-8 (1996-1997), pp. 42-43.

(12) A. DURAN I SANPERE, "Joies i obres d'art empenyorades i venudes per a la campanya de Napols", IDEM, Barcelona i la seva historia, vol. 3: L'art i la cultura, Barcelona, 1975, p. 272.

(13) La publica detalladamente: J.M. MADURELL, "El arte en la Comarca Alta de Urgel", Anales y Boletin de los Museos de Arte de Barcelona, IV, 1/2 (1946), pp. 78-79, y J.M. MADURELL, op. cit., 1963, docs. 366, 390-393 y 413.

(14) Se dan tambien otros pormenores de las obras: el peso, las medidas y el coste, realmente exorbitante, pues ascendia a 5.500 libras.

(15) A proposito de los plateros Artau y Lleopart--quien por indisposicion no pudo asumir el encargo-, vease la documentacion reunida por N. DE DALMASES, Orfebreria catalana medieval: Barcelona 1300-1500 (aproximacio a l'estudi), vol. II, Barcelona, 1992, pp. 25-27 y 88-91.

(16) Vos regraciam, quant mes podem, la dita ymage d'or e conca d'argent, tant per esser cascuna en sa specie de singular perfeccio e bellesa, quant encara per esser coses dignes, axi a nos, a qui ho haveu donat e fet presentar, com a vosaltres per part de qui nos son stades presentades. J.M. MADURELL, op. cit., 1963, doc. 413.

(17) J. DOMENGE, op. cit., 2010, pp. 320-322.

(18) Puesto que los documentos originales no se conservan, remitimos a los extractos de C. MINIERI RICCIO, "Alcuni fatti di Alfonso I di Aragona", Archivio Storico per le Provincie Napoletane, VI (1881), p. 436.

(19) Sobre el personaje, veanse las recientes monografias de: D. GARRIDO, Ferran I "el d'Antequera" un rei de conveniencia, Valencia, 2011; S. GONZALEZ SANCHEZ, Fernando I regente de Castilla y rey de Aragon (1407-1416), Gijon, 2012.

(20) J. Villanueva dio a conocer una version en catalan de los estatutos de la orden a partir de un codice del convento de Santo Domingo de Barcelona. J. VILLANUEVA, Viage literario a las iglesias de Espana, XVIII: Viage a Barcelona, Madrid, 1851, pp. 307-312. Seguiremos la version castellana contenida en un manuscrito de la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo del Escorial (Madrid), publicada por G. VITALE, Araldica epolitica. Statuti di ordini cavallereschi "curiali" nellaNapoli aragonese, Salerno, 1999, pp. 103-108.

(21) Lo corrobora R.W. LIGHTBOWN, op. cit., 1992, p. 260: Nevertheless collars fashioned of links shaped to figure a device or riband collars with a badge or device hanging from them were destined to become the usual insignia of a chivalric order.

(22) "del qual collar viene un gryffo colgado, en significaron que ansy como el griffo es fuerte sobre todas las otras animalias, que ansy todos los de la dicha devisa deven ser fuertes e firmes en el amor de Dios e de la Virgen sancta Maria, e esso mesmo en las obras de cavalleria". Los meritos militares de los miembros de la orden, contra moros o en cualquier batalla, quedaban reflejados en este emblema, con el dorado sucesivo de las dos alas del grifo.

(23) R.W. LIGHTBOWN, op. cit., 1992, pp. 272 y 449. En el retrato de Blarer aparece tambien el grifo en la parte superior derecha.

(24) F. ESPANOL, Els Escenaris del rei. Art i monarquia a la Corona d'Arago, Manresa, 2001, p. 215. Podemos imaginar el aspecto de estas jarras gracias a la que aparece en el centro de una joya en forma de M con la Anunciacion, conservada en Oxford y fechada hacia 1400. J. ALEXANDER y P BISNKI (eds.), Age of Chivalry. Art in Plantagenet England 1200-1400, catalogo de la exposicion, Londres, 1987, p. 483.

(25) E. GONZALEZ HURTEBISE, op. cit. (1907), pp. 164-166.

(26) En realidad el mote que se ve en la pintura reza Per bon amor. E. KOVACS, op. cit., 2004, pp. 294-295. El retrato se considera una copia realizada por Hans Burgkmair el Viejo a partir de un original perdido de 1468. Cfr. Hispania-Austria. I re cattolici, Massimiliano I e gli inizi della Casa d'Austria in Spagna: arte intorno al 1492, catalogo de la exposicion (Innsbruck, 1992), Milan, 1992, cat. 87, p. 259.

(27) R.W. LIGHTBOWN, op. cit., 1992, pp. 261-262. Las jarras van unidas por sendas cadenas, el escultor no alcanza a reproducir de forma realista el aspecto de los lirios y sobre el pecho del yacente destaca un gran grifo con una filacteria en sus garras, en la que debiera constar el pertinente mote.

(28) Las mencionadas imagenes de Alfonso, Blarer y von Wolkenstein corroboran esta practica.

(29) Sirvan de referente las joyas con flores--esmaltadas en blanco y verde--de la catedral de Essen. E. KOVACS, op. cit., 2004, p. 256.

(30) En las miniaturas de las Tres Riches Heures del duque de Berry se ve a los cortesanos con cadenas de las que cuelgan pequenas hojas y en los tapices de las cacerias de Devonshire (Londres, Victoria & Albert Museum), varios personajes ostentan ricos y variados collares de hojas.

(31) Esta combinacion del balaje con las perlas--aunque en menor cantidad que en los fermalls de Alfonsose ve en algunos broches de Essen, en la Virgen de Altotting y en una estatuilla de Santa Catalina conservada en el Metropolitan Museum de Nueva York. E. KOVACS, op. cit., 2004, p. 256; Paris-1400, op. cit., 2004, pp. 176-177.

(32) Fueron publicadas por F. DE BOFARULL, Felipe de Malla y el Concilio de Constanza, Gerona, 1882, pp. 1-22. Las comenta tambien F. VENDRELL, "Caballeros centroeuropeos en la corte aragonesa", Miscellanea Barcinonensia, XXVIII (1971), pp. 19-43.

(33) F. SEBOK, "Segimon i el viatge reial", Princeses de terres llunyanes. Catalunya i Hongria a l'edat mitjana, catalogo de la exposicion, Barcelona, 2009, pp. 387-388.

(34) Una nueva carta, fechada el 1 de enero de 1416, descubre que Malla acaba de ser informado de que los mensajeros de Segismundo (moceen Miquel y micer Othobono) le acompanaran, de modo inminente, para entregar la empresa al rey de Aragon.

(35) La carta de fundacion es del 12 de diciembre de 1408. Los objetivos de Segismundo son similares a los de los fundadores de otras ordenes principescas: reafirmar su posicion, recibir la ayuda necesaria para alcanzar sus objetivos politicos, asegurar la fidelidad de su circulo de adeptos para consolidar su reino y asegurar la sucesion al trono. La divisa del dragon revela que la orden pertenece a la serie de las que optaron por el patronazgo de San Jorge. P. LOVEI, "Les ordres de chevalerie princiers au Moyen Age, en particulier l'ordre du Dragon de Sigismond", Sigismundus rex et imperator Art et culture a l'epoque de Sigismondde Luxembourg, catalogo de la exposicion, Budapest-Luxemburgo, 2006, pp. 251-263.

(36) Una combinacion similar de divisas--sin el collar--se ve en otras representaciones de caballeros, como la de G.F. Capodilista, y en varias lapidas sepulcrales, adoptando formas diversas. A titulo de ejemplo, mencionemos las de los hermanos Etienne y Jean de Pereny, fallecidos en 1437 y 1458. No es de extranar tal proliferacion, pues Segismundo habia sido autorizado por Fernando de Aragon a conceder la orden de la jarra y el grifo a 50 miembros que el considerara merecedores de tal distincion. Sigismundus, op. cit., 2006, pp. 343-354.

(37) J. DOMENGE, op. cit, 2010, p. 324.

(38) G. VITALE, op. cit., 1999, pp. 46 y 49; F. RUIZ QUESADA, "Els primers Trastamares. La legitimacio mariana d'un llinatge", M.R. TERES (coord.), op. cit., 2011, pp. 87-88.

(39) G. VITALE, op. cit., 1999, pp. 46-48.

(40) Disponemos unicamente de las noticias que publicara C. MINIERI RICCIO, op. cit., 1881, passim. De conservarse los documentos originales tal vez se podrian conocer detalles sobre la forma, materiales y ornamentos de estos joyeles.

(41) Uno de plata blanca para su paje Giovanni Battista; otro de oro para su camarlengo Marino Curiale; un tercero--ya mencionado--con 30 jarras y 30 nudos de oro para el paje Simonetto de Settimo; el cuarto--que combinaba jarras y troncos--era para Fray Lluis Puig, maestre de la orden de Montesa y, por ultimo, un quinto ejemplar de plata entregado a Ferrante de Vares, gentilhombre de la guardia del rey de Castilla. Para una relacion de los encargos que hizo el Magnanimo a Guido d'Antoni a partir de 1424, cfr. J. SANCHIS SIVERA, op. cit., 1924, pp. 44-48.

(42) La presencia del esmalte blanco no concuerda con lo que se establecia en los estatutos de la orden. En estos se contempla el plateado y dorado de las alas del grifo, segun las victorias militares del condecorado.

(43) G. VITALE, op. cit., 1999, pp. 39-40 y 43.

(44) A. FERNANDEZ DE CORDOVA, op. cit., 2012, p. 36.

(45) M. NARBONA, "!Ay! ... las divisas de Carlos de Evreux, Principe de Viana (1421-1461)", Principe de Viana, LXXII, 253 (2011), p. 372. En un retrato del Carlos que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid se le ha representado con un gran collar de pedreria-sin aparente sentido emblematico--del que cuelga la divisa del grifo.

(46) G. VITALE, op. cit, 1999, pp. 40-43 y 50-51.
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Title Annotation:Alfonso V, Rey de Aragon
Author:Domenge I. Mesquida, Joan
Publication:Anales de Historia del Arte
Article Type:Ensayo critico
Date:Nov 1, 2014
Words:9394
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