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Las fuentes en Juan de Biclaro.

The sources of John of Biclarum

SUMARIO: 0 Introduccion. 1 ?Primacia de las fuentes orales? 2 Uso y descontextualizacion de las fuentes griegas. 3 El probable dialogo con las Historias de Gregorio de Tours. 4 Construccion de la Cronica y contexto politico e intelectual. 5 Conclusiones.

0 Introduccion

Antes de las investigaciones de las dos ultimas decadas, era opinion comun que Juan de Biclaro escribio su Cronica como ferviente catolico, si, pero tambien como testigo bienintencionado de los reinados de Leovigildo y Recaredo. Prueba de ello seria su tratamiento de la rebelion de Hermenegildo, mas atento a la legitimidad de la Corona que a la militancia religiosa que comparten cronista y rebelde. Este punto de vista explica un contraste llamativo entre la talla intelectual atribuida al Biclarense y la manera en que se concibe su practica como cronista: ya J. Campos hizo hincapie en la formacion de primer orden que el Biclarense recibio en Constantinopla (1) y en los eruditos, incluidos historiadores, que debio conocer en la capital, pero desligo luego esta educacion del utillaje del que se valio Juan para componer su Cronica (2). Otros autores se han limitado a aludir a la estancia en Constantinopla (3). Se pensaba que Juan habia recogido lo esencial de la informacion de sus propias experiencias y de las de testigos directos, siendo excepcional el uso de fuentes escritas. Al menos desde E. Florez y luego con el respaldo inmenso de Th. Mommsen (4), la desigual distribucion en el tiempo de las noticias relativas al reino visigodo y al Imperio no seria sino el reflejo de la trayectoria vital del autor, es decir, de su juventud en Constantinopla y de su madurez en Hispania.

Los estudios de P. J. Galan y F. M. Fernandez Jimenez han mostrado que tal asimetria --mayoria de noticias del Imperio al principio y mayoria de pasajes relativos a Hispania al final--tiene poco de espontanea: el numero total de entradas correspondientes a cada espacio politico es identico (5), de tal manera que de las 93 noticias que componen la Cronica, 45 informan sobre hechos relacionados con cada una de las dos entidades politicas y las tres restantes se refieren a los inicios de los pontificados de Benedicto I, Pelagio II y Gregorio Magno. Hay un plan previo que Fernandez Jimenez ha puesto en evidencia y que engrana en la estructura de la Cronica la imagen de un Imperio cuya franca decadencia realza el auge del reino visigodo (6). Los soberanos de este ultimo no sufren jamas una derrota, frente a las dificultades que tienen los emperadores para frenar el retroceso de sus fronteras (7).

Estos nuevos enfoques han supuesto un cambio profundo en la valoracion historica de la Cronica del Biclarense. Sin embargo, en lo que se refiere al tratamiento de sus fuentes por Juan de Biclaro, no han acabado de sacudir una cierta inercia derivada de los puntos de vista tradicionales, a pesar de que ello genera incoherencias en la comprension global de la obra. En nuestra opinion, una de las virtudes de estos nuevos enfoques es que pueden y deben suscitar nuevos interrogantes.

1 ?Primacia de las fuentes orales?

Una primera cuestion se refiere al peso de las fuentes orales en la Cronica, que sigue siendo considerada como decisiva por varios especialistas. El problema es que el argumento fundamental es una afirmacion del propio Juan, segun la cual el habria recogido tanto hechos que vio con sus propios ojos, como episodios de los que supo por relatos dignos de credito (8). La duda que se plantea es clara: una vez que ha quedado establecido que el Biclarense estructura su Cronica en funcion de un discurso politico y que estamos ante alguien que ha aprendido en Constantinopla las reglas del genero cronistico, ?debemos tomar esta afirmacion como una descripcion inocente de su practica? No en vano, la alusion a testigos o a la propia experiencia es un topico bien conocido de la historiografia antigua y medieva (l9). A titulo de ejemplo, Procopio, que habia recibido una formacion no esencialmente distinta de la de Juan, alude al mismo en Los edificios (VI 7.18), publicado hacia 56110. Luciano de Samosata (c 120-192) critica que los historiadores no usen con el debido cuidado la figura del testigo y que digan haber presenciado hechos cuando no es cierto (11). En el otro extremo de la cristiandad, Beda introducira a testigos, reales o no, que a ojos del lector daban una mayor credibilidad al relato: en ocasiones mantiene el nombre del testigo citado por su fuente, en otras lo cambia o directamente lo suprime (12).

Naturalmente, no puede llevarse al extremo la precaucion frente al topico y negar que hay hechos en la Cronica presenciados por el autor. Ningun problema hay en que, por ejemplo, en relacion a la peste en la capital imperial, Juan utilice vidimus para presentarse como el testigo que muy probablemente fue. Tan es asi que es a partir de los verbos en primera persona como Galan ha ubicado entre 570 y 578 el tiempo de la estancia de Juan en Constantinopla (13). Pero de ahi a pensar que un recurso retorico habitual de los historiadores de la epoca es en Juan de Biclaro una manifestacion de imparcialidad, hay un trecho que no nos parece justificado recorrer y que se compadece mal, por ejemplo, con la misma concepcion providencialista de la obra (14).

A favor de la primacia de los testimonios orales se ha aducido tambien un razonamiento relativo a ciertas formas onomasticas y toponimicas de la Cronica. Segun C. Cardelle, el que Juan escribiera Aluinus, Sisiuerti y Hodierno, en lugar de Alboinus, Sigisberti y Ugernum, pondria en evidencia el uso de informaciones verbales: la incorreccion ortografica se explicaria precisamente porque Juan escribiria segun le sonaban en la pronunciacion del latin de la epoca (15). Pero, para que tal argumento sea convincente, es preciso que estos nombres tengan una forma escrita bien fijada de la que Juan se desviaria, lo que no es en absoluto evidente. Es cierto que Gregorio de Tours y Mario de Avenches escriben el nombre del rey lombardo como Alboenus o Alboinus (16), pero hay variantes bien distintas en las obras de otros historiadores que el Biclarense conoce. Menandro Protector, que escribe en la segunda mitad del siglo VI y es por tanto coetaneo de Alboino, se refiere a este con la forma helenizada [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII], mientras que Teofilacto Simocata con informacion de segunda mano usa [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII] anadiendo solo la marca del nominativo (17). Juan de Biclaro se aleja de la forma germana y le da una apariencia clasica, por lo que bien pudiera ser un cultismo, no muy distinto por cierto, mutatis mutandis, del de Menandro. Lo mismo podria haber sucedido con el toponimo Ugerno, un oppidum situado en Beaucaire (Gard). Frente al Ugerno de los autores francos, el Hodierno del Biclarense exhibe una ortografia de aire mucho mas clasico, con una h inicial anadida que dificilmente se explicaria por la pronunciacion de la epoca. En cuanto al nombre del rey merovingio Sigiberto, Cardelle entiende que la grafia correcta seria Sigisberti, pero ni siquiera en Gregorio de Tours hay una grafia unica--es mas, entre las variantes que usa no esta precisamente esa (18)--. Y, por otro lado, la forma corriente en Hispania es la que usa Juan de Biclaro (19).

No parece, pues, que los argumentos a favor de una Cronica basada esencialmente en fuentes orales sean solidos. Sin embargo, esta opinion comun ha tenido el efecto de orillar el problema que supone el tratamiento de otro tipo de fuentes. Cardelle ha admitido como unica excepcion el probable uso de las actas del III Concilio de Toledo (20), lo que no deja de mostrar la diversidad de facetas del problema, si se piensa que M. C. Diaz y Diaz ha sugerido que, a la inversa, Juan de Biclaro pudo participar en la redaccion de los discursos de Recaredo (21). En cualquier caso, el amplio aparato de autores griegos que Campos recoge en su edicion, como Juan de Efeso, Evagrio Escolastico, Menandro Protector o Teofanes de Bizancio (22), ha sido dejado al margen en el convencimiento de que son meros paralelismos explicables por la coincidencia de los acontecimientos a los que se refieren (23). Creemos que el estado actual de la investigacion obliga a preguntarse por la posible funcion de estas fuentes en la Cronica de Juan de Biclaro. Lo que esta lejos de ser una cuestion sencilla: que se pueda razonablemente dudar de la primacia de las informaciones orales es una cosa y que se pueda identificar la presencia de otras fuentes, es otra muy distinta.

2 USO Y DESCONTEXTUALIZACION DE LAS FUENTES GRIEGAS

J. N. Hillgarth fijo los terminos basicos del problema de las fuentes griegas: hay sin duda pasajes de la Cronica que beben de autores bizantinos, pero es muy dificil identificar su proveniencia exacta (24). Juan de Biclaro no es el unico autor de Occidente que opone esta dificultad a la investigacion. Similares incertidumbres suscita Gregorio de Tours, cuyas informaciones y actitudes respecto al Imperio de Oriente--la hostilidad hacia Justino II o la alabanza de Tiberio II--, asi como algun posible helenismo en su vocabulario, podrian provenir segun A. Cameron de autores coetaneos, tales como Evagrio Escolastico o Juan de Efeso (25). Pero ni Cameron logra identificar la fuente exacta, ni su propuesta ha gozado del consenso de los especialistas (26). Como telon de fondo, conviene ademas recordar que obras decisivas de la historiografia bizantina de este periodo se han perdido total o parcialmente, lo que incluso entre los autores griegos hace complicado seguir el hilo de las fuentes (27).

Sin embargo, las fuentes griegas ofrecen suficientes puntos de referencia en su cronologia y en su coherencia para permitir una aproximacion algo diferente de la tradicional Quellengeschichte (28). Comenzaremos por algunas observaciones secundarias y despues examinaremos el pasaje relativo a los acontecimientos de Suania que nos parece particularmente esclarecedor.

No es dificil percibir en la Cronica de Juan de Biclaro el eco de la Historia Eclesiastica de Evagrio Escolastico, terminada hacia 593, sea directamente, sea porque hubiera fuentes comunes a ambos: las tres primeras entradas de Evagrio estan entre las cinco primeras de Juan; la asuncion del poder por Tiberio II se presenta en ambos casos con el mismo recurso, enviando a una noticia anterior sobre su exitosa campana contra los avaros (29). Al mismo tiempo, no cabe ninguna duda en cuanto a que Juan haya usado tambien fuentes independientes de las de Evagrio. El triunfo que sigue en Constantinopla a la victoria sobre Cosroes I figura en la obra de Evagrio (30), pero el detalle exotico de los 24 elefantes, de los que tambien narra alguna anecdota Juan de Efeso (31), solo lo encontramos en el Biclarense (32). Del mismo modo, en el episodio de la conspiracion de Eterio y Addaeo, tanto Evagrio como Juan hablan del intento de envenenamiento (33), pero el primero nada dice de la complicidad de un medico. Puesto que un autor tardio como Teofanes el Confesor, que escribe a principios del siglo IX (34), si la recoge, cabe colegir que, o bien Juan utilizo una fuente comun a Teofanes distinta de Evagrio, o bien que puso por escrito una informacion que circulaba por Constantinopla y que acabaria llegando de algun modo a la historiografia griega. La ejecucion de Eterio y Addaeo estaba muy reciente cuando Juan llego a la capital. Por su parte, Evagrio, que proporciona noticias mucho mas detalladas sobre la personalidad y las declaraciones de los conspiradores, evoca una ejecucion por decapitacion mucho menos espectacular que las fieras y el fuego de Juan de Biclaro, lo que hace sospechar alguna licencia por parte de este ultimo.

Estas primeras observaciones solo dejan entrever algun rasgo de la practica de Juan de Biclaro. Este ha podido anadir detalles que sin duda impresionaron al joven que llego a Constantinopla desde Lusitania--su gusto por las escenas exoticas ha sido senalado (35) -y que han podido deformarse en su memoria. Podemos ademas sospechar que manejo textos perdidos. Hay en fin una cuestion de estilo impuesta por el estilo plano propio de la Cronica (36): el Biclarense es muchisimo mas escueto que sus coetaneos griegos, lo que enmascara aun mas una eventual dependencia de estos.

Algo mas de luz arroja la relacion entre el desastre de Dara (573) y la incapacidad de Justino II. La enfermedad del emperador fue considerada como el resultado del shock producido por la perdida de Dara a manos de los persas, version que recoge Evagrio (37), o como una posesion demoniaca que castigo la persecucion de los monofisitas, como dice una de las victimas de la misma, Juan de Efeso, que acabo su Historia Eclesiastica hacia 588 (38). Otros autores, como Juan de Epifania, se limitan a hablar de enfermedad (39). Por su parte, Juan de Biclaro se hace laconico eco de ambas explicaciones y no se inclina por ninguna (40). Ahora bien, lo que nos interesa es que el desastre militar y la incapacidad fueron dos acontecimientos de primer orden sucedidos cuando el Biclarense, subrayemoslo, estaba estudiando en Constantinopla. Los autores griegos son concluyentes en cuanto al orden de los hechos: la derrota precedio a la locura (41). Sin embargo, Juan invierte el orden y ademas los situa en anos distintos, septimo y octavo, del reinado de Justino II. ?Por que? Ciertamente no por la logica de la parte de su relato que se refiere al Imperio. Ni establece relacion entre un hecho y otro--a pesar de que alude a una agitacion cerebral para explicar la enfermedad--, ni prosigue con la narracion de la guerra, ni siquiera vuelve a refererirse a la locura del emperador en el nombramiento de Tiberio como Cesar. Si hay una logica en esta distorsion de la cronologia, esta en la construccion de una simetria con la parte hispanica de la Cronica. En efecto, la incapacidad de Justino aparece inmediatamente despues de la ascension de Leovigildo a la condicion de soberano unico del reino godo y el desastre de Dara produce un contraste no menos impactante con la victoriosa campana de Cantabria que le sigue (42). Subrayemos que el que Juan estuviera en Constantinopla aquellos anos no parece ser obice para que modele los hechos de Oriente en funcion del discurso sostenido por la Cronica.

Vayamos con el pasaje de Suania que anunciamos mas arriba. En el, en el decimo ano de Justino (575/576)--otra vez en tiempo de la estancia de Juan en Constantinopla--, aparece un personaje, el general Romanus, y las gentes de un territorio montanoso, Suania (Svaneti, Georgia), que no vuelven a ser mencionados en la Cronica de Juan de Biclaro:
      Romanus filius Anagasti patricii magister milicie gentis Suanorum
  regem uirum cepit, quem cum suo thesauro, uxore et filiis
  Constantinopolim adducit et prouinciam eius in Romanorum dominio
  redigit (43).


Otra vez, la funcion de este pasaje en la Cronica se aprecia en su paralelismo con la incursion de Leovigildo en los montes Aregenses y la captura de Aspidio y su familia que el Biclarense situa el ano anterior (44). Ambos responden al tema de la presentacion del barbaro vencido y encadenado ante el emperador (45), tema que tambien utiliza el coetaneo Mario de Avenches al referirse a la victoria de Belisario sobre los vandalos (46).

Ahora bien, ?de donde sale la noticia de la campana de Romanus en Suania? Estos nombres solo aparecen una vez en la Cronica de Juan de Biclaro y de modo descontextualizado. No estan conectados con ningun otro acontecimiento anterior o posterior. Si ocurriera lo mismo en las fuentes griegas, poco podria decirse a partir de eventuales discrepancias cronologicas. Pero no es asi. Muy al contrario, la cuestion de Suania (47), un territorio montanoso de valor estrategico habitado por gentes con fama de bandoleros, fue seguida con el mayor interes por los historiadores bizantinos. Menandro Protector dedica varias paginas a las negociaciones entre griegos y persas atascadas en la cuestion de Suania entre los reinados de Justiniano y Justino II (48). Mas tarde, la campana de Romanus en Suania es narrada con detalle por Teofilacto Simocata (49) que sigue seguramente las informaciones de primera mano de Juan de Epifania (50). El interes por la campana se comprende si se tiene en cuenta que estas acciones militares griegas acaban desencadenando la deposicion de Hormizd IV por el general Vahram y la proclamacion de Cosroes II. La sucesion cronologica de los hechos es, pues, segura. Ocurre, sin embargo, que la campana de Romanus tuvo lugar en 589, no antes. No, desde luego, en 575-576 durante la estancia de Juan de Biclaro en Constantinopla, sino el mismo ano del III Concilio de Toledo. Ademas de la cronologia, los detalles de la Cronica del Biclarense son harto dudosos: no hay desde luego un rey de Suania en la campana de Romanus, un militar del que se empieza a tener noticias en acciones en Mesopotamia en los anos 578-580 (51); el Anagastus que aparece como padre de Romanus solo recuerda al personaje de nombre parecido que actua en 469 como magister militum de Tracia (52).

En nuestra opinion, estas constataciones no hacen sino corroborar la idea de que Juan de Biclaro es un historiador de su epoca, no exactamente un testigo. Eusebio de Cesarea declara no decir toda la verdad para centrarse en lo que beneficia a su Historia (53); a Jordanes le bastaron tres dias sin tomar notas para releer la Historia de los Godos de Casiodoro (54); las manipulaciones de Teofilacto Simocata han sido puestas de manifiesto por sus ultimos estudiosos (55). En lo que nos interesa aqui, el pasaje de Suania refuerza las observaciones anteriores y demuestra que el Biclarense utilizo fuentes griegas incluso en episodios que a primera vista podrian parecer transmitidos por su testimonio personal; pone en evidencia que el interes de la construccion de la Cronica estaba por encima de su propio recuerdo (56) y desvela que las fuentes escritas eran modeladas, resumidas y descontextualizadas (57). Cosa que logicamente dificulta su identificacion. Last but not least, el episodio de Suania situa unos anos mas aca de 589 la llegada de la informacion a Hispania (58) y la composicion de una parte relativamente temprana de la Cronica.

3 EL PROBABLE DIALOGO CON LAS HISTORIAS DE GREGORIO DE TOURS

Pensar en una posible influencia de los Diez Libros de las Historias de Gregorio de Tours tenia poco sentido de acuerdo con la vision tradicional de la Cronica del Biclarense que recordamos en el inicio del articulo. Sin embargo, una vez establecido que Juan de Biclaro, ademas de ser un intelectual de su tiempo con una formacion de primer orden, compone una Cronica sustentada en el fondo y en la forma en un discurso politico, no parece razonable excluir a priori esta hipotesis del analisis. Debe ademas pensarse que, con independencia de que nuestras propias conclusiones del apartado anterior sugieran una fecha de composicion al menos bien avanzada en la decada final del siglo VI, y de que las propuestas de redaccion temprana dependan en buena medida de la consideracion de Juan como narrador imparcial de testimonios propios o ajenos, en el estado actual de la cuestion la horquilla cronologica contemplada por los especialistas se extiende de 589 a 602. Recordemos que la fecha de publicacion mas temprana posible de las Historias de Gregorio de Tours es 594.

Una eventual relacion de la Cronica con las Historias del Turonense se impone, pues, como una interrogante que se encadena con el estudio previo de la relacion con los autores griegos. Desde el punto de vista formal y estilistico, la distancia con la historia de Gregorio de Tours es similar a la que separaba a Juan de Biclaro de Evagrio Escolastico o Menandro Protector. Viene impuesta por las reglas y la austeridad del estilo plano propio del genero cronistico. Que en el Turonense las referencias a Hispania sean secundarias y dispersas --del reinado de Leovigildo se ocupa en una veintena escasa de pasajes de extension muy desigual, repartidos entre los libros IV y VIII--no es obice para lo que decimos, puesto que hemos visto que Juan no extrae los acontecimientos en funcion de su lugar en el relato de origen, sino en funcion del lugar y sentido que les va a dar en su Cronica.

Sin embargo, en lo que concierne al contenido, los terminos deben invertirse con respecto a las noticias de origen oriental. Si Juan podia seleccionar y descontextualizar sin impedimentos las informaciones relativas al Imperio, cualquier eco de Gregorio de Tours en lo tocante a los asuntos de Hispania habia de precisar de una insercion delicada en un relato y en el contexto politico del que el autor participaba: baste recordar que Juan de Biclaro es por esos anos el unico autor de Occidente que niega la justificacion religiosa a la revuelta de Hermenegildo, lo que no es poca cosa. Hay, en fin, una ultima diferencia sustancial: evidentemente, Juan de Biclaro no necesitaba a Gregorio de Tours para obtener informacion sobre el reinado de Leovigildo. Si lo utilizo, hay que pensar mas bien en terminos ora de dialogo, cuando Gregorio ofrece una vision aceptable, ora de alternativa, cuando Juan se ve obligado a sostener otra version de los hechos.

Comenzaremos por una observacion meramente formal, pero sugerente. Mas alla de los problemas de sincronia que pueda tener, el sistema de doble datacion que usa el Biclarense, por los reinados del emperador y los del rey godo, es perfectamente coherente con el espiritu de la Cronica, que sigue las evoluciones divergentes de Constantinopla y Toledo. Es tambien tecnicamente brillante y muy original, en la medida en que no lo usan los historiadores occidentales u orientales de su epoca, ni tampoco los cronistas que le preceden--Victor de Tunez--o que son sus contemporaneos, como Mario de Avenches (59). Con una excepcion: Gregorio de Tours utiliza esta rara practica en cinco ocasiones en que data los acontecimientos en funcion de los anos de reinado de dos o tres reyes francos (DLH, V.25 y 27; VI.14; X.10 y 24). En Gregorio de Tours es esporadico y en Juan de Biclaro es sistematico; en uno se explica por la arquitectura politica merovingia y en otro por la introduccion del regnum Gothorum en la Historia. Pero la coincidencia merece ser considerada, a titulo de indicio.

Si pasamos ahora al contenido, podemos comenzar por la parte en que Gregorio de Tours narra la ascension de Leovigildo y su exitosa politica de sumision de los territorios de Hispania que escapaban al control visigodo:
      De regibus Hispanorum.

      Ergo, ut ad historiam recurramus, mortuo apud Hispaniam
   Athanaeldo rege, Leuva cum Leuvieldo fratre regnum accepit.
   Defuncto igitur Leuvane, Leuvieldus, frater eius, totum regnum
   occupavit. Qui, uxorem mortuam, Gunsuintham, reginae Brunichildis
   matrem, accepit, duos filios de prima uxore habens, quorum unus
   Sigyberthi, alius Chilperici filiam disponsavit. Ille quoque inter
   eos regnum aequaliter divisit, interficiens omnes illos qui regis
   interemere consueverant, non relinquens ex eis mingentem ad
   parietem (60).


En Juan de Biclaro, estas informaciones basicas se siguen esencialmente en el mismo orden (61), ampliadas claro esta por las noticias de las campanas de Leovigildo que acaban con los que Juan califica de tiranos y usurpadores. El matrimonio de Leovigildo con Gosvinta y la mencion del origen materno de Recaredo y Hermenegildo aparecen en ambos casos antes de la rebelion del segundo, a pesar de que su importancia no se percibira hasta este suceso. Sobre un mismo fondo de acontecimientos, Gregorio es mas bien neutro y displicente con respecto a los triunfos de Leovigildo, mientras que Juan subraya la legitimidad de este frente a sus adversarios y tine sus victorias de un componente carismatico (62). Por otro lado, el Turonense prefiere referise a la hija de Gosvinta, que tendra un papel importante en sus Historias, mientras que el Biclarense esta logicamente mas interesado por su matrimonio anterior con Atanagildo (63).

Poco puede deducirse de este paralelismo, en primer lugar porque son informaciones basicas y en segundo lugar porque, a falta de un tercer testimonio, mal puede valorarse si estos hechos que ambos comparten traducen una seleccion comun que deja de lado otros acontecimientos de no menor rango. Si puede, en cambio, apuntarse una observacion que vuelve a tener en nuestra opinion valor de indicio. Mientras que Gregorio de Tours utiliza muy habitualmente Hispanus e Hispania para referirse al territorio y al reino--rex Hispanorum, rex Hispaniae, Hispanum limitem ... (64)---, Juan de Biclaro se refiere mas bien a los godos--rex Gothorum, Gothorum provincia, gens Gothica ... --. Lo interesante es que de las seis veces que Juan de Biclaro utiliza Hispania en su Cronica, cuatro aparecen en los pasajes correspondientes al fragmento de Gregorio de Tours que hemos reproducido mas arriba. La quinta mencion esta en relacion al inicio de la rebelion de Hermenegildo --el episodio mas detalladamente tratado por Gregorio--y la sexta tiene un valor distinto para distinguir en el III Concilio a los obispos de sedes peninsulares distintas de las del recien conquistado reino suevo. El que entre las cuatro primeras Juan inserte una rarisima Hispania citerior, que implicaria una inusitada Hispania ulterior para referirse a la Galia Narbonense, muestra lo consciente de la eleccion del termino clasico. Es como si Juan de Biclaro estuviera pensando en un publico externo al que dirige el mismo relato del Turonense, pero cargado con un discurso politico distinto.

El segundo conjunto de episodios al que prestaremos atencion es la piedra de toque para nuestra propuesta. Se trata de la rebelion de Hermenegildo. Naturalmente, es aqui donde Juan mas se distancia de Gregorio. Califica de tirania a la sedicion, al igual que lo hara Isidoro de Sevilla, mientras que el Turonense conceptua el enfrentamiento como persecucion contra los catolicos, vision que comparte Gregorio Magno (65). Parece superfluo recordar que la naturaleza de la rebelion ha sido una de las cuestiones mas debatidas por los historiadores (66). Conviene, sin embargo, subrayar que el debate ha consistido generalmente en otorgar una mayor verosimilitud a un testimonio u otro. Nosotros nos preguntamos si algunos de los puntos mas resbaladizos de la comparacion entre ambas versiones no tienen mas bien que ver con la construccion misma del texto, es decir, con el hecho de que el Biclarense pudiera haber introducido en su relato elementos extraidos de Gregorio de Tours para componer justamente la explicacion alternativa.

Gregorio de Tours alude ampliamente a la guerra civil en V.38 y vuelve a mencionar el conflicto tangencialmente al relatar la llegada de ciertos embajadores procedentes de Hispania (VI. 18, 33 y 40), la usurpacion de Audeca acaecida tras la muerte del suevo Miron (VI.43) y el supuesto intento de venganza de Guntram por el exilio y posterior muerte de su sobrina Ingunda (VIII.28). Los origenes de estos dos ultimos sucesos estarian en la rebelion de Hermenegildo. Pero, por lo general, Gregorio utiliza el conflicto, asi como algun otro pasaje relacionado con el reino visigodo, para condenar la herejia arriana (67).

Recordemos que, segun Gregorio, los cristianos sufrieron persecucion: muchos habrian sido exiliados, desposeidos, encerrados y torturados hasta la muerte. La causante de todos estos males habria sido la reina Gosvinta, cuyo ferviente arrianismo se pone de manifiesto en el modo brutal de tratar a su nieta Ingunda, princesa franca casada con Hermenegildo. Gosvinta le habria propinado una paliza y la habria obligado a convertirse al arrianismo sumergiendola a la fuerza en la piscina bautismal. A pesar de ello, Ingunda nunca habria dejado de ser catolica y, tan pronto como se instalaron en la residencia que Leovigildo habia concedido a los recien casados, habria intentado persuadir a su marido para que se convirtiera a la fe verdadera. Finalmente, Hermenegildo habria visto la luz, siendo ungido y tomando el nombre de Juan. Inflamado por su anticatolicismo, Leovigildo habria empezado a cavilar sobre la forma de acabar con su hijo. Gregorio continua narrando el intento hermenegildiano de establecer una alianza con los imperiales y el fracaso del mismo, una vez que Leovigildo habia comprado la no intervencion griega. Asimismo, involucra a Recaredo, quien, pese a prometer a su hermano el perdon paterno si aceptaba implorarlo, habria faltado a su palabra, de modo que Hermenegildo fue apresado primero, encarcelado en Toledo despues y finalmente enviado al exilio con un solo esclavo. Gregorio concluye diciendo que Leovigildo habria ordenado dar muerte a su hijo.

Al discurso antiarriano, que tiene un cierto papel en la legitimidad del dominio franco sobre la Galia, Gregorio de Tours anade aqui elementos de la propaganda que el bando hermenegildiano habia difundido en la guerra civil: la conocida inscripcion de Alcala de Guadaira (68) evoca el victimismo martirial que recogeran tanto el Turonense como Gregorio Magno (69).

Ademas del riesgo de legitimar la sublevacion contra el rey, mal podia presentarse al linaje que ocupaba el trono de los godos como perseguidor de martires, con el padre difunto como instigador y el hijo reinante como complice. El Biclarense opta, como se sabe, por cribar los acontecimientos: omite el dato fundamental de la conversion de Hermenegildo y la participacion de Recaredo en el conflicto. Nada dice tampoco de los preparativos de la boda de este con Rigunta, hija del franco Chilperico, que por aquel entonces se estaban llevando a cabo, segun Gregorio. A diferencia de este, nunca presenta a Hermenegildo tomando una iniciativa militar, sino que esta corresponde siempre a Leovigildo, como ocurre con respecto a los demas tiranos y usurpadores de Hispania. Por otro lado, la solicitud de auxilio a las tropas imperiales no solo presentaba como aliados al hermano de Recaredo y a la potencia que impedia el dominio godo de toda Hispania, sino que dejaba en una posicion incomoda a Leandro de Sevilla (70). De modo que nada de esto menciona el Biclarense.

Ahora bien, si a unos hay que protegerles del baldon de ser perseguidores del catolicismo y a otro hay que calificarle de tirano sin adjudicarle un motivo para el levantamiento-y sin acusarle de la insania asociada normalmente a la tirania, puesto que es de la sangre de Recaredo-, el problema al que se enfrenta el Biclarense es en principio irresoluble: no hay manera de explicar la guerra civil. Mucho menos de presentar una version alternativa a la que se difundia por los circulos de gobierno de Occidente. La solucion de Juan de Biclaro consiste en aludir a una factio Gosvinthae reginae que ha hecho correr rios de tinta y que enlaza en apariencia paradojicamente con una de las explicaciones de Gregorio de Tours.

Como se sabe, Juan de Biclaro y Gregorio de Tours hacen instigadora del conflicto a la reina Gosvinta. Se ha solido ver una contradiccion entre una y otra version (71), de modo que la mayor parte de los historiadores se han decantado por dar una mayor verosimilitud a una u otra, o bien por renunciar a explicarlas. Asi por ejemplo, E. A. Thompson sigue a Gregorio de Tours, J. Orlandis ve en la domestica rixa del Biclarense la alusion a la violencia de la abuela con su nieta de que habla el Turonense y L. A. Garcia Moreno se limita a aludir al uso de la violencia por Gosvinta (72). En 1994 Galan propuso seguir la lectura de Campos (73) y traducir factione Gosvinthae por <<a causa de la actuacion de Gosvinta>> (74), es decir, no como un ablativo de medio, sino de causa. Juan de Biclaro dejaria asi entrever que el arrianismo de Gosvinta fue la causa de la rebelion. Mas recientemente, S. Castellanos ha intentado establecer la coherencia de ambas versiones (75). En su opinion, mueve a Gosvinta el deseo de hacer subir al trono a un miembro de su linaje, cual es su nieto Atanagildo, hijo de Hermenegildo e Ingunda. La conversion arriana de Ingunda era pues indispensable en tanto que fe de los godos. En cuanto a la violencia de Gosvinta hacia su nieta, se deberia al interes de Gregorio de Tours por vituperar a determinados personajes (76).

Como todos los autores que se han ocupado de esto han puesto en evidencia, las incertidumbres siguen siendo mas que considerables ?Como puede la mujer arriana de Leovigildo provocar la revuelta catolica de su yerno? ?Como puede una disputa del entorno real degenerar en una guerra civil que subleva enseguida otros territorios ademas de Sevilla? ?Por que habria de ser el catolicismo de la mujer de Hermenegildo un problema para el heredero, siendo asi que tambien Recaredo iba a casar con una princesa franca? Y todo esto, teniendo ademas en cuenta que Ingunda debia de tener unos doce anos al llegar a Hispania. Como ha mostrado Keedly, Gregorio de Tours hace de Ingunda una martir en vida (77). Segun el modelo de Clotilde y Clodoveo, es el instrumento para incorporar a su marido a la Iglesia verdadera. Ingunda vence a la perfida arriana, a quien Dios castiga con el mal de cataratas.

No pretendemos que las disquisiciones sobre el papel de los bandos familiares en el desencadenamiento de la guerra sean vanos ni mucho menos. Pensemos por ejemplo en la conexion de sectores importantes de la aristocracia hispalense con Gosvinta que, tal como sostiene Castellanos (78), es sin duda un factor de importancia decisiva en la rebelion. Pero creemos que deben distinguirse dos planos de analisis: la logica politica de las actitudes de los protagonistas y de los acontecimientos es una cosa, y la logica de construccion del texto es otra. No porque esta sea independiente de los primeros, sino porque juega con un cierto grado de autonomia y con la necesidad de asegurar una coherencia interna. El problema de los intentos de explicacion, en relacion al Biclarense, es que pretenden dar una coherencia basada en el desarrollo de los acontecimientos a lo que, creemos, se construyo en funcion de otras coordenadas.

Examinemos el factione Gosuinthae en la practica de Juan de Biclaro. En su Cronica se mencionan mujeres doce veces, de las cuales ocho se refieren a ellas de forma pasiva, cuando no anonima: son las esposas de miembros de las familias reinantes en el Imperio, en Toledo o en el reino suevo, o bien las de rebeldes hechos prisioneros, como el Aspidio de los montes Aregenses que evocamos mas arriba. De modo activo, solo figuran tres mujeres en la Cronica: la esposa de Justino II, Sofia Augusta, la del rey lombardo Alboino, Rosamunda--de la que Juan no da el nombre--, y, naturalmente, Gosvinta. Las tres aparecen implicadas en graves y oscuros sucesos ocurridos en la cuspide de sus respectivos reinos y en los tres casos acaba muriendo algun hombre de sangre real. Con las tres, y solo con ellas tres, utiliza el Biclarense la misma expresion: factione Sophie Auguste, factione coniugis sue, factione Gosuinthae (79).

En relacion al juego de insidias, destierro camuflado y asesinato con que Justino II se deshizo del general Justino como potencial contendiente por el trono, el Biclarense se limita a recoger escuetamente la muerte de este ultimo en Egipto y sugerir la instigacion de la emperadora Sofia con la expresion citada. Juan de Biclaro es el unico cronista que, de modo vago y hermetico, eso si, apunta en este sentido, si bien la participacion activa de Sofia en la politica de su marido desde aun antes de la accesion al trono era conocida y difundida por los autores coetaneos (80).

Mas ilustrativo nos parece el tratamiento de la mujer de Alboino, de la que como hemos dicho ni siquiera da el nombre. A diferencia de la eventual responsabilidad de Justino II y Sofia en el asesinato de Justino, el papel de Rosamunda en la muerte del rey lombardo no podia generar ningun contratiempo personal a historiadores y cronistas. De este modo, Teofilacto Simocata pone en boca de un prisionero barbaro un novelesco relato segun el cual Alboino se habia enamorado de Rosamunda, hija del rey de los gepidos Cunimundo, y la habia raptado, dando con ello inicio a la guerra en la que mataria al padre de su amada (81). Gregorio de Tours narra la conspiracion de Rosamunda contra el asesino de su padre y la complicidad de un servidor que envenena a Alboino y huye con ella. Al final, ambos son capturados y muertos (82). Paulo Diacono narraria mucho despues un truculento episodio de crueldad de Alboino hacia Rosamunda, obligada a beber en el craneo de su padre (83,84). Juan de Biclaro le da al episodio un tratamiento similar al de Mario de Avenches, que deja ver la instigacion bizantina del complot. Pero el Biclarense, y esto es lo que nos interesa, difumina los sucesos hasta tal punto que parece que tras el fracaso de la conspiracion la reina hubiera huido sola con el tesoro del reino a refugiarse entre los bizantinos. Todo queda sugerido pero inexplicado tras el consabido factione coniugis suaeiA. La comparacion de los dos tratamientos nos parece interesante, porque en este caso ambos se enfrentan a los mismos condicionantes de estilo del genero cronistico:
     Hoc anno Albuenus rex Langobardorum a suis, id est, Hilmaegis cum
  reliquis consentiente uxore sua Verona interfectus est: et supra
  scriptus Hilmegis cum antedicta uxore ipsius, quam sibi in
  matrimonium sociaverat, et omnem thesaurum, tam quod de Pannonia
  exhibuerat quam quod de Italia congregaverat, cum partem exercitus,
  Ravennae rei publicae se tradidit (85).

     Aluinus Longobardorum rex factione coniugis sue a suis nocte
  interficitur, thesauri uero eius cum ipsa regina in rei puplice
  Romane ditionem obueniunt, et Longobardi sine rege et thesauro
  remansere (86).


En Juan de Biclaro, el factione dependiendo de una mujer basta para aludir a su responsabilidad y exime de mayores explicaciones. Estariamos tentados de decir que estos antecedentes nos dan claves sobre el pasaje referido al origen de la rebelion de Hermenegildo. Pero debemos tener presente que nada indica que el Biclarense decidiera la redaccion de cada pasaje, y aun la eleccion de los acontecimientos a registrar, en orden cronologico. Ya hemos visto como juega con el orden temporal de algunos hechos, si es menester. Es decir, que ignoramos si aplica a Gosvinta el tratamiento que antes ha concretado con Sofia y Rosamunda, o bien si introduce en otras partes de la Cronica la formula que le va a permitir salvar la severisima dificultad que expusimos arriba. De este modo--pero no lo sabemos--podia enmarcar la solucion a su dilema en paralelos correspondientes a otros ambitos politicos.

Con independencia de los hechos, de las motivaciones de Hermenegildo, de la amplitud de los apoyos que recibiera de la aristocracia catolica, de la colaboracion de dirigentes de la Iglesia y, si se quiere, de la actitud de Gosvinta, y sabiendo que con los condicionantes con que trabaja el Biclarense la explicacion es imposible, Gosvinta es la responsable perfecta. Catholicis semper infesta, no solo es una ferviente arriana ajena a la sangre de Leovigildo que osa aun conspirar contra Recaredo tras la conversion de este (87), sino que ha sido tambien senalada como culpable por Gregorio de Tours, campeon del catolicismo. Es la unica culpable a la que el Biclarense no tiene que defender u ocultar. En nuestra opinion, la dificultad de la coincidencia en el papel de Gosvinta en ambas obras se resuelve si se contempla la posibilidad de que el Biclarense la tome del Turonense como estrategia para callar en el interior del reino ciertas implicaciones en la revuelta-implicaciones que todos conocian por otro lado-y para hacer pivotar su voluntariamente difusa explicacion sobre un punto de acuerdo con Gregorio de Tours, de cara al exterior. Es decir, que no derivaria de una paradojica, cuando no enigmatica, lectura comun de los hechos, o de una casualidad extraordinaria, sino de la logica interna de la Cronica.

Junto a este aspecto central, hay acontecimientos derivados de la resolucion de la guerra civil en los que llama la atencion la utilizacion de elementos presentes en las Historias de Gregorio de Tours. Ninguno de ellos es concluyente, pero, una vez mas, cabe hablar de indicios concordantes en la forma y el contenido. Asi, por ejemplo, Juan de Biclaro no dice naturalmente que el asesino de Hermenegildo fuera Leovigildo, como hace Gregorio de Tours (88), sino que acusa a un tal Sisberto que seria victima de una muerte vergonzosa bajo el reinado de Recaredo (89). Es llamativo que Sigiberto I, padre de Ingunda y yerno de Gosvinta, tuviera una muerte indigna-en Victoriaco, dicho sea de paso-. Segun Gregorio de Tours, dos sicarios le clavaron en los costados sendos scramasax envenenados y fallecio entre alaridos. Claro que el rey Sigiberto no mato a Hermenegildo, pero nos preguntamos si el Biclarense no se inspiro en esta escena para dar un nombre -de un franco emparentado con Gosvinta, por cierto-a un oscuro sicario.

En este mismo sentido, en la narracion de los hechos que siguen en el reino suevo a la intervencion de Miron en la contienda, hallamos en el Biclarense algunos paralelismos formales con el pasaje VI.43 de Gregorio de Tours que conviene apuntar (90): frente a

Herminichildus [...] in civitate quadam Hispaniae cum coniuge resediret, de imperatoris solatio fretus atque Mironis Galliciensis regis, en Gregorio de Tours, encontramos en el Biclarense ciuitatem Ispalensem congregato exercitu obsidet et rebellem filium graui obsidione concludit, in cuius solatio Miro Sueuorum rex ad expugnandum Ispalim aduenit. Frente a Audica [...] adpraehensumque clericum facit ac diaconatus sibipraesbiterii ei inponi honorem iobet, en Gregorio de Tours, escribe Juan de Biclaro Audeca uero regnopriuatus et honorepresbyterii post regnum honoratur. Esto no es obice para que se den tambien notables diferencias de contenido. Gregorio de Tours tambien tenia sus problemas, y no era el menor el de explicar por que pierde la guerra el defensor de la fe verdadera. La decision de Hermenegildo de salir a enfrentarse con su padre al frente de sus trescientos mejores hombres (91) sirve a Gregorio de Tours para mostrar que el haberse alzado contra su padre (92) le lleva a la perdicion. El Biclarense en cambio no necesita esto--y tampoco le bastaria, pues ha de condenar la rebelion en si misma--y prefiere presentar a un Leovigildo siempre dueno de la iniciativa contra la tirania.

A la luz de todo lo anterior, cobra un valor destacable el hecho de que, en una perspectiva de conjunto, los sucesos politicos relativos al reinado de Leovigildo presentan una seleccion y un orden analogos en Gregorio de Tours y en Juan de Biclaro. Y esto mas alla de lo que cabe esperar por la mera sucesion temporal y la importancia de los acontecimientos.

Observemos los anos decisivos que siguen al estallido de la rebelion de Hermenegildo. Ambos autores coinciden en senalar los siguientes acontecimientos: cambio doctrinal en el arrianismo (57); campana en Vasconia (60); breve alusion al conflicto de Hermenegildo (64); ataque de Leovigildo contra el rebelde y hechos relativos al reino suevo (65-67); captura y posterior exilio de Hermenegildo (68); ocupacion franca de la Narbonense y victoria de Recaredo; muerte de Leovigildo y entronizacion de Recaredo (79) (93). Mas alla de que Juan de Biclaro ponga en el orden cronologico correcto el destronamiento de Audeca, puede muy bien apreciarse que ni la seleccion de los hechos ni su orden de presentacion van de suyo.

Puede pensarse en una casualidad, pero dudamos de que a estas alturas del analisis tal sea la hipotesis mas economica. En cualquier caso, puede ser ilustrativa la introduccion de un tercer elemento en la comparacion. Mario de Avenches es contemporaneo de Juan de Biclaro y de Gregorio de Tours, si bien murio en 596, poco despues, por tanto, que el Turonense y bastante mas joven que el Biclarense. Escribe su Cronica en el reino merovingio de Borgona y naturalmente coincide en diversos episodios con pasajes de las Historias de Gregorio de Tours. En este caso no hay duda de que no pudo utilizar esta obra (94), asi que se encuentra en la misma situacion con respecto al Turonense que la que se le ha venido suponiendo a Juan de Biclaro: escribe desde el ambito politico donde transcurren la mayoria de los acontecimientos independientemente de Gregorio. Sin embargo, si tomamos los registros referidos al entorno del rey Guntram de Borgona entre 576 y el fin de la Cronica de Mario en 581--un tramo similar al que hemos tomado para el Biclarense--observamos una divergencia mucho mas marcada que la que vemos entre el Biclarense y Gregorio de Tours con respecto a Leovigildo. Mario de Avenches da detalles que ignora Gregorio, como los nombres de los medicos que pagan con su vida la muerte de la segunda esposa de Guntram (95), pero nada dice de hechos decisivos en la historia politica del reino que si se encuentran en el Turonense: ni la adopcion de su sobrino por Guntram para hacerle heredero del reino, ni la guerra dirigida en nombre del rey por el patricio Mummolus, ni la ruptura de la paz con Childeberto, amen de episodios, si se quiere menores, como el asesinato de dos ex cunados o la detencion de los embajadores suevos (96). Juan de Biclaro, en cambio, no deja en el tintero ningun acontecimiento importante narrado por Gregorio de Tours en relacion al reinado de Leovigildo.

Los pasajes 57 y 60 del Biclarense merecen ser analizados con algo mas de detenimiento, porque existe una aparente inversion en el orden y porque a primera vista podria parecer que los temas de Juan y Gregorio no estan relacionados. Los testimonios del obispo turonense dejan ver que durante este tiempo se estaba produciendo un cambio en la doctrina arriana. En V.43 menciona la conversacion sobre asuntos religiosos que Gregorio mantuvo con el embajador Agila, cuyo discurso refleja los principios tradicionales del arrianismo visigodo (97). Igualmente, en V.38, a proposito de la conversion forzada de Ingunda, se refiere a la exigencia de ser rebautizado para convertirse al arrianismo. En cambio, en VI.18 se desprende una variacion doctrinal de las palabras que pone en boca del embajador franco Argimundo a su regreso de Hispania. Lo mismo se deduce en VI.40 de la actuacion del visigodo Opila durante una misa en Tours. Juan de Biclaro recoge en 57 todo este cambio aludiendo al concilio arriano convocado por Leovigildo en Toledo y del que ninguna otra fuente se hace eco (98). En el se facilitaba la conversion de los catolicos al arrianismo y se minimizaba la diferencia dogmatica por medio de la aproximacion al Macedonianismo (99). Tambien se suprimia la necesidad de ser nuevamente bautizado a la que alude Gregorio en el violento episodio de Gosvinta con su nieta. Creemos que Juan de Biclaro tiene en mente V.43 para introducir su pasaje y sintetiza las informaciones que en Gregorio estan dispersas en cuatro capitulos.

Entre los pasajes V.43 y VI.18, Gregorio recoge al final de VI.12 la expedicion del duque franco Bladastes a Vasconia (100). A continuacion del concilio arriano, tambien Juan de Biclaro se refiere a una campana en esa misma region, si bien llevada a cabo por Leovigildo (101). Alli donde Gregorio envia a Bladastes, Juan manda a Leovigildo, y alli donde el general merovingio pierde la mayor parte de su ejercito, el rey godo consigue una nueva victoria. Existe una distorsion aparente respecto al orden de Gregorio de Tours, pues este se refiere primero a la accion de Vasconia (VI.12) y despues a la conversacion con el emisario de Chilperico en la que se aprecia la modificacion de la doctrina arriana (VI.18). Pero la lectura de VI.18 aclara la confusion, en la medida en que permite distinguir entre el momento en que se produce el dialogo y el momento en que ocurren los hechos narrados por el embajador. Los cambios doctrinales que menciona Gregorio, puestos en boca del emisario, debian haberse producido varios meses antes de su conversacion. Por lo tanto, Juan de Biclaro no hizo sino organizar los pasajes en el orden correcto.

En fin, el Biclarense no tiene en cuenta los capitulos en los que Gregorio alude a diversas embajadas y algun otro en el que informa sobre una plaga de langosta (102). Por lo general, son menciones laconicas de idas o venidas de emisarios de Leovigildo o Chilperico (103). Juan de Biclaro no muestra mayor interes en las relaciones de los godos con los francos, y a diferencia de Mario de Avenches o Hidacio, por ejemplo, no presta atencion a los desastres naturales. Otra cosa son los pasajes en los que la llegada de embajadores da pie para criticar el arrianismo y referirse a la guerra contra Hermenegildo, que si interesa a Juan de Biclaro. En sentido contrario, Gregorio de Tours no resena detalles como la restauracion de los muros de Italica o la usurpacion de Malarico en los estertores del reino suevo.

No pretendemos ni mucho menos que la Cronica se explique en funcion de las Historias de Gregorio de Tours. Pero si nos parece que, en lo que se refiere al reino de los godos, la comparacion de su estructura general y de ciertas explicaciones fundamentales con la obra del Turonense apunta a su conocimiento y utilizacion por parte de Juan de Biclaro. Y lo que es mas importante, contemplado este dialogo entre ambas obras, la del Biclarense gana en inteligibilidad.

4 CONSTRUCCION DE LA CRONICA Y CONTEXTO POLITICO E INTELECTUAL

Como senalamos mas arriba, en el estado actual de la cuestion es perfectamente defendible que Juan de Biclaro tuviera tiempo para utilizar tanto las Historias de Gregorio de Tours como textos historiograficos griegos posteriores a su estancia en Constantinopla. Naturalmente, nuestro examen de las fuentes apunta a la parte mas baja de la horquilla cronologica, pero evitaremos caer en un razonamiento circular. Los argumentos que en nuestra opinion refuerzan la idea de una composicion relativamente tardia de la Cronica son independientes de las fuentes, aunque coherentes con estas.

La tesis tradicional sostiene que Juan escribio su Cronica entre finales de 589 y 591104, antes de su acceso a la catedra episcopal de Gerona. Esta tesis depende tanto de la consideracion de Juan como un testigo cuya obra es esencialmente un relato sincero, como de una serie de indicios poco concluyentes. En apoyo de esta cronologia se ha alegado la segunda prescripcion hecha por un monje en uno de los manuscritos, segun la cual la historia era obra de Juan, abad fundador del monasterio. Esto significaria que el escrito se publico teniendo Juan solo la dignidad de abad, porque de lo contrario se hubiera utilizado el titulo superior de obispo (105). A partir de aqui, los pasajes 63 y 81, que recogen la duracion del reinado del emperador Mauricio y del papado de Gregorio Magno, y que nos llevan hasta 602, se consideran inevitablemente interpolaciones. Mommsen creia que fue el Biclarense quien anadio estas notas (106), mientras que Campos supuso que eran anadidos posteriores, porque sobrepasan el limite cronologico con el que se cierra el relato y porque, pese a seguir viviendo durante esos anos, Juan tan solo refirio los hechos anteriores al ano IV de Recaredo y VIII de Mauricio (107). Subyace a esto la conviccion de que una cronica se escribe poco despues de los ultimos hechos que relata.

Por su parte, Diaz y Diaz pensaba que el monje de Biclaro autor de una segunda introduccion tambien completo estos datos. De aqui partiria toda la tradicion textual (108). Mas recientemente, Cardelle ha considerado que estos testimonios serian del propio Juan de Biclaro, quien habria escrito su Cronica en 602 (109). Aunque cree que lo esperable hubiese sido terminar la obra en el ano en que se escribe, el desenlace positivo de los dos temas centrales tratados en la misma justifican su final en 589: la victoria de la ortodoxia frente a la herejia y del poder central contra los intentos de rebelion (110).

Sin embargo, no se ve por que el escriba del monasterio de Biclaro tendria que referirse necesariamente a Juan como obispo, siendo asi que la obra que tenia entre manos era la de su abad fundador. En el mismo sentido, el que la recension de 602 de la que parte toda la tradicion textual fuera obra de un monje depende de la conviccion de que Juan acabo la obra en 590. Tampoco es evidente que 602 tenga que ser necesariamente el ano de su redaccion. Si realmente esas referencias a la duracion del reinado fueron hechas por el propio Juan, solo estarian indicando una fecha post quem. Juan de Biclaro pudo perfectamente publicar su Cronica en cualquier momento entre 602 y la fecha en la que Isidoro de Sevilla la consulto para escribir la primera redaccion de su cronica universal, en torno a 615/616. Tampoco puede descartarse la posibilidad de que el Biclarense pudiera haber trabajado en su elaboracion a lo largo de varios anos o en diversas etapas y que pudiera haberla modificado en mas de una ocasion.

En realidad, que la Cronica fuera escrita al poco del III Concilio de Toledo suscita mas problemas que los que resuelve. La profunda originalidad de Juan de Biclaro como enlace entre la historiografia imperial y la hispanogoda ha sido perfectamente explicada. El Biclarense inserta en la Historia el joven reino visigodo catolico (111). Si Eusebio de Cesarea concebia la universalidad cristiana bajo un emperador cristiano, en la Cronica del Biclarense se produce el cambio hacia esa misma universalidad cristiana articulada ahora con los diferentes reinos post-romanos (112). Siguiendo la idea directriz de Leandro en la homilia del III Concilio de Toledo, segun la cual los principes y reyes barbaros sienten la necesidad de acercarse a la Iglesia para entrar en la Historia, Juan narra la adopcion de la fe catolica por otros pueblos--armenios, iberos, garamantes, macuritas e incluso el emperador de los persas--. En este contexto debemos situar tambien la noticia de la restauracion de la ortodoxia por Justino II y, claro esta, la conversion del regnum Gothorum, que constituye el acontecimiento mas trascendental de la Cronica. Juan de Biclaro introduce y singulariza al pueblo godo en la Historia cristiana gracias a su conversion (113). El III Concilio de Toledo sirve como acta de nacimiento del nuevo reino visigodo catolico que goza del favor divino (114).

En nuestra opinion, se aprecia aqui otro de los desajustes entre los avances de la investigacion y la inercia de ciertas convicciones antiguas. En efecto, la originalidad de la concepcion de la Cronica se traduce no solo en su tratamiento de la historia reciente del pueblo godo, sino, quiza sobre todo, en su construccion. Galan ha puesto el foco sobre la espectacular desproporcion entre las diversas partes de la Cronica: nada menos que el 27% del texto corresponde a las ultimas cinco noticias, mientras que el resto se lo deben repartir las 89 restantes. Solo el III Concilio ocupa el 14% del texto (115). Basta una mirada rapida a la distribucion del contenido en, por ejemplo, Prospero de Aquitania, Victor de Tunez o Mario de Avenches para ver que semejante desigualdad separa radicalmente a Juan de Biclaro de los demas cronistas tardorromanos. Es mas, todo el contenido del texto esta perfectamente medido y articulado para gravitar en torno al gran acontecimiento final. Tan es asi, que Galan aprecia que la Cronica esta reordenada en torno a la conversion del reino (116) y Teillet ve un abandono del genero cronistico en la ultima parte para pasar a formas literarias (117). Que el conjunto este perfectamente trabado implica una reconstruccion cuidadosa y aun sofisticada de las decadas anteriores a 589. ?Como pensar entonces en un proceso de composicion de la obra cercano, cuando no simultaneo, al ultimo ano registrado, similar al de otros cronistas como Victor de Tunez, cuando en estos en ninguna manera se da semejante reconstruccion orientada del mismo? Es mas, ?no deberiamos incluso contemplar la posibilidad de que la Cronica se redactara en el contexto de la construccion del discurso de legitimacion de la nacion goda (118), es decir, mas cerca de los trabajos de Isidoro de Sevilla que de las campanas de Leovigildo?

Cardelle cree que en 602 existian buenos motivos para escribir la Cronica, puesto que tras la muerte de Recaredo ascendio al trono su hijo Liuva II, de tan solo dieciocho anos, sin el consenso de los magnates del reino (119). Era una circunstancia propicia para que se produjeran rebeliones, tal y como sucedio poco despues, y convenia justificar la posicion del nuevo monarca. La argumentacion de Cardelle es razonable, pero periodos en los que el riesgo de una rebelion era grande no faltan. Varios motivos, distintos pero coherentes, debieran hacer considerar la posibilidad de que Juan de Biclaro publicase su Cronica en el reinado de Sisebuto. Al igual que bajo el gobierno de Liuva II, tambien durante el mandato de Sisebuto surgieron conflictos entre facciones de la aristocracia. No en vano el propio monarca murio envenenado segun la version breve de la Historia Gothorum (120). Pero Sisebuto, a diferencia de Liuva II, era hombre experimentado en asuntos de gobierno y contaba ademas con el apoyo de destacadas personalidades intelectuales, como Isidoro de Sevilla. Tenia iniciativa en materia literaria, como es bien conocido, y probablemente alento a Isidoro a que elaborase sus dos obras historiograficas, la Cronica y la Historia Gothorum (121). Como Isidoro, tambien Juan pudo trabajar en estrecha vinculacion con el entorno regio (122). Dos argumentos sostienen esta propuesta. Por un lado, la concepcion general de la obra, que explica el nacimiento del reino godo catolico y su creciente poder frente al Imperio, al que se estaba por fin derrotando en la Peninsula. Por otro lado, los indicios que sugieren que Sisebuto quiso vincularse a la familia que logro la unificacion territorial y religiosa, la misma a la que Juan de Biclaro elogia y cuyos actos oscuros escamotea.

Isidoro presento a Sisebuto en su primera redaccion de la Cronica como el nuevo Leovigildo, por sus conquistas, y como el nuevo Recaredo, por su celo religioso (123). La Cronica de Juan de Biclaro estaria evidentemente acorde con el discurso que subyace a esta imagen de Sisebuto. Las menciones de algunas personalidades ilustres de la Iglesia hispana estan dirigidas, creemos, a reconocer el papel que jugaron en la lucha contra el arrianismo y en la definitiva conversion (124). Por otro lado, el Biclarense ensalza la obra de los miembros de la familia recarediana: Leovigildo habria logrado la unificacion territorial y Recaredo la religiosa, mientras que Hermenegildo habria sido una victima de la arriana Gosvinta. De igual modo, no es casual que el hijo y sucesor de Sisebuto se llamase Recaredo. En los dos unicos antecedentes de tal practica en el reino de Toledo, se asociaba el proyecto politico paterno con el del homonimo de su hijo: Hermenegildo lo llamo Atanagildo, igual que el bisabuelo materno de la criatura, mientras que Recaredo escogio el de su tio Liuva.

La actuacion religiosa y militar de Sisebuto tambien esta en consonancia con el contenido de la Cronica. Si en epoca de Leovigildo y Recaredo se logra la supremacia respecto al Imperio y se extirpa el arrianismo, entre los objetivos de Sisebuto estaba acabar definitivamente con las herejias y con la presencia imperial en Hispania. Desaparecido el arrianismo, el judaismo jugo el papel de antagonista en el campo religioso. Los reyes visigodos gobernaban sobre una sociedad cristiana perfecta en la que la religion hebrea aparecia como el unico obstaculo para la definitiva consolidacion del reino como Respublica christiana (125). Sisebuto desarrollo una politica de conversiones forzosas que, sin ser del agrado de Isidoro de Sevilla, fue finalmente asumida por la Iglesia visigoda.

En cuanto a la provincia bizantina, pocas dudas hay de que entre los planes de Sisebuto entraba su conquista. De hecho, Isidoro dice que vencio a los romanos capturando algunas de sus ciudades (126), y si bien es cierto que finalmente no fue el quien acabo expulsando a los imperiales, la empresa parecia bien encarrilada para que la culminara su sucesor. Tan es asi, que, pese a sufrir al mismo tiempo dificultades internas, Suintila solo necesito cuatro anos para redondear la hazana. No extrana que en este contexto la Cronica del Biclarense se caracterice por la exaltacion del reino visigodo frente al Imperio, lo que tambien constituye una idea directriz de la obra de Isidoro de Sevilla (127). Es mas, en lo relativo a la Peninsula, se puede observar que las dos primeras noticias del reinado de Leovigildo, tras la celebre sintesis de su reinado--provinciam Gothorum (...) mirabiliter ad pristinos revocat terminos--corresponden a combates victoriosos con los bizantinos.

En fin, en los escritos de Sisebuto se percibe una animadversion hacia la familia de Atanagildo que no desentona con la Cronica del Biclarense. La obra literaria del monarca estuvo animada por la afirmacion de la ideologia catolica del reino (128). En su Vita Desiderii responsabiliza de la muerte de San Desiderio a Brunequilda y a su hijo Teoderico II, hija y nieto respectivamente de Gosvinta y Atanagildo (129). Probablemente tenga esto que ver con que buscaba mantener relaciones cordiales con Clotario II, quien habia reunificado todos los reinos francos y habia sido rival de los monarcas a los que Sisebuto vitupera. En el ambito interno quizas pretendia asi desligarse definitivamente de la familia de Atanagildo que, segun las fuentes posteriores al III Concilio de Toledo, tan solo habia traido problemas al reino visigodo: fue Atanagildo quien pidio ayuda a los imperiales a los que ahora habia que combatir; a Gosvinta se le atribuye la responsabilidad de la rebelion de Hermenegildo; Brunequilda habia ofendido al reino al no permitir el matrimonio entre Ermenberga, hija de Viterico, y Teodorico II.

5 Conclusiones

En el tratamiento de las fuentes, Juan de Biclaro no deja de lado su formacion como historiador: la pone al servicio de un discurso politico-religioso que la investigacion de las ultimas decadas ha puesto en evidencia. No solo no hay una primacia de los testimonios orales y los recuerdos personales, sino que maneja fuentes griegas, anteriores y posteriores a su estancia en Constantinopla, con notable eficacia: los acontecimientos son cuidadosamente escogidos y, si es preciso, desmontados y descontextualizados para insertarlos en la sofisticada construccion de su Cronica.

Asimismo, toda una serie de indicios formales, de contenido y de estructura apuntan al conocimiento y uso de las Historias de Gregorio de Tours por Juan de Biclaro. Claro esta, no como fuente primaria de acontecimientos que Juan conocia sin duda mucho mas de cerca, sino como obra de referencia con la que Juan intenta dialogar y a la que opone una alternativa para la lectura de la rebelion catolica de Hermenegildo. Esta perspectiva permite explicar algunos de los problemas que ha suscitado la interpretacion de este conflicto, como el papel de Gosvinta, en funcion de la logica interna de la Cronica misma.

En fin, en coherencia con los resultados de esta aproximacion al uso de las fuentes y con el estado actual de las investigaciones, conviene considerar un arco cronologico mas amplio para la composicion y publicacion de la Cronica. Hay razones para, cuando menos, contemplar la posibilidad de una publicacion bajo el reinado de Sisebuto, es decir, mas cerca de Isidoro que de Leovigildo.

DOI: http://dx.doi.org/10.14201/shhme201432161185

Mikel POZO FLORES

Depto. de Historia Medieval, Moderna y de America. Facultad de Letras. Universidad del Pais Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea. Paseo de la Universidad, 5. E-01006 VITORIA-GASTEIZ. C. e.: mikel.pozo@ ehu.es

Recibido: 2012-12-30

Revisado: 2013-07-01

Aceptado: 2013-09-20

BIBLID [0213-2060(2014)32;161-185]

* Beca predoctoral para la Formacion de Investigadores del Gobierno Vasco. Este trabajo forma parte de investigaciones financiadas por el MINECO (HAR2010-20763) y por el DEUI del Gobierno Vasco (IT536-19) (UFI 11/02).

(1) [...] cum esset adolescens, Constantinopolim perrexit, ibique graeca et latina eruditione nutritus, septimo demum anno in Hispanias reuersus est. Isid. Hisp. De Vir. Illustr., XVI (Codoner, C. (ed.). El <<De Viris Ulustribus>> de Isidoro de Sevilla: estudio y edicion critica. Salamanca, 1964). En esta edicion se solvento el error que situaba a Juan en Constantinopla durante diecisiete anos. Este hecho es relevante, ya que CAMPOS, J. Juan de Biclaro, obispo de Gerona. Su vida y su obra. Madrid, I960, p. 18, no conocia la correccion de Codoner.

(2) CAMPOS, Juan de Biclaro, pp. 17-20.

(3) GALAN, P J. El genero historiografico de la chronica. Las cronicas hispanas de epoca visigoda. Caceres, 1994, p. 82; Cardelle, C. (ed.). Victoris Tunnunensis Chronicon cum reliquiis ex Consularibus Caesaraugustanis et lohannis Biclarensis Chronicon. Turnhout, 2001 p. 125 *.

(4) FLOREZ, E. Espana Sagrada. Madrid, 1859 [17501], vol. VI, p. 362; Mommsen, T. (ed.). MGH, AA, XI, Berlin, 1894, p. 208.

(5) GALAN, El genero historiografico, p. 124; Fernandez Jimenez, F. M. <<El Chronicon de Juan de Biclaro. La cronica del rey Leovigildo y del III Concilio de Toledo. Estudio y traduccion>> Toletana, 2007, vol. 16, pp. 34-35. De todos modos, ambos autores admiten que algo hay de la experiencia vital del Biclarense en la estructura de la obra.

(6) FERNANDEZ JIMENEZ, <<El Chronicon>>, pp. 34-35.

(7) Ibidem, p. 36.

(8) [...] ex parte quod occulata fide preuidimus et ex parte que ex relatu fidelium didicimus (Iohan. Bicl, Chron., Praef.: Cardelle (ed.), Victoris Tunnunensis).

(9) MARINCOLA, J. Authority and Tradition in Ancient Historiography. Cambridge, 1997, pp. 5 y 63-86; SANCHEZ SALOR, E. Historiografia latino-cristiana: principios, contenido, forma. Roma, 2006, pp. 66 y ss. El propio GALAN, El genero historiografico, p. 84, asi lo reconoce, aunque en el caso del Biclarense le resta importancia.

(10) DEWING, H. B. (trad.). Buildings. Hutchinson, 1940, vol. 6. Vease tambien el prefacio de la Cronica del pseudo Dionisio de Tell-Mahre, escrita a finales del siglo VIII (CHABOT, J. B. (trad.). Chronique de Denys de Tell-Mahre: Quatrieme partie. Paris, 1895).

(11) Luc. SAM., Como debe escribirse la Historia, especialmente 29 (ZARAGOZA, J. (trad.). Obras. Madrid, 1990, vol. III).

(12) TINTI, F. <<Personal names in the composition and transmission of Bede's prose Vita S. Cuthberti>> Anglo Saxon England, 2011, vol. 40, pp. 15-42.

(13) GALAN, El genero historiografico, p. 81.

(14) Ibidem, pp. 111-116.

(15) CARDELLE, Victoris Tunnunensis, p. 139 *.

(16) MAR. AVEN., Chron., a. 569 (MOMMSEN, T. (ed.). MGH, AA, XI, Berlin, 1894). GREG. TUR., DLH, IV.3, 41 y V.15 (KRUSCH, B. y LEVISON, W. (eds.). MGH, SRM, I, Hannover, 1951). Aunque en la tradicion manuscrita de los DLH tambien aparecen las variantes Albenus y Albaenus en relacion con el titulo del capitulo VI.41.

(17) Agradezco a Javier Alonso Aldama la ayuda prestada con las fuentes griegas. MEN. PROT., Hist., Frag. 12.1 (BLOCKLEY, R. C. (trad.). The History of Menander the Guardsman. Introductory Essay, Text, Translation and Historiographical Notes. Liverpool, 1985). TEOF. SIM., Hist., vi.10.7 y 11 (Thesaurus Linguae Graecae).

(18) Gregorio lo llama Sigiberto aunque con variantes en la grafia: Sygibertus, Sigibertus, Sigybertus, Sygiberthus, Sigiberthus, Sigyberthus, Syghibertus.

(19) Sisibertus es el nombre del obispo al que se condeno en el XVI Concilio de Toledo por conspirar contra Egica: VIVES, J. Concilios visigoticos e hispano-romanos. Barcelona-Madrid, 1963, pp. 507-509.

(20) CARDELLE, Victoris Tunnunensis, pp. 139*-140*.

(21) DIAZ Y DIAZ, M. C. <<Los discursos del rey Recaredo: El Tomus>> En Concilio III de Toledo. XIV Centenario 589-1989. Toledo, 1991, nn. 34 y 42.

(22) CAMPOS, Juan de Biclaro, p. 54.

(23) CARDELLE, Victoris Tunnunensis, p. 139 *.

(24) HILLGARTH, J. N. <<Historiography in Visigothic Spain>> En La storiografia altomedievale. XVII Settimana, 1969. Spoleto, 1970, p. 269, n. 228.

(25) CAMERON, A. <<The Byzantine Sources of Gregory of Tours>> The Journal of Theological Studies, 1975, vol. 26, no. 2, pp. 421-426.

(26) MCCORMICK, M. <<Clovis at Tours, Byzantine Public Ritual and the Origins of Medieval Ruler Symbolism>> En CHRYSOS, E. y SCHWARCZ, A. (eds.). Das Reich und die Barbaren. Wien, 1989, n. 33; COUMERT, M. Origines des peuples. Les recits du Haut Moyen Age occidental (550-850). Paris, 2007, p. 315, n. 391.

(27) WHITBY, M. The Emperor Maurice and his Historian. Theophylact Simocatta on Persian and Balkan Warfare. Oxford, 2002 [19881], pp. 107 y 243. El caso de Teofilacto Simocata es un ejemplo claro de ello: WHITBY, M. y WHITBY, M. (trads.). The History of Theophylact Simocatta. An English Translation with Introduction and Notes. Oxford, 1997 [19861], pp. XXI-XXV; OLAJOS, T. Les sources de Theophylacte Simocatta historien. Leiden, 1988.

(28) Menandro Protector escribio en la segunda mitad del siglo VI una historia sobre las relaciones del Imperio con los territorios fronterizos (n. 17). Solo conocemos los fragmentos que se han conservado en la Suda. Juan de Efeso compuso una Historia Eclesiastica en siriaco desde Cesar hasta 588 de la cual solo se conserva completo el relato de los ultimos anos, entre 571 y 588 (Smith, R. P (trad.). The Third Part of the Ecclesiastical History of John Bishop of Ephesus. Now first Translated. Oxford, 1860). Juan de Epifania redacto una historia de las relaciones entre Persia y el Imperio en las que habia participado como legado y de la que solo se conservan algunos pasajes iniciales (MULLER, K. (trad.). Fragmenta historicorum graecorum, 1981, vol. 4). Evagrio escribio su Historia Eclesiastica desde el I Concilio de Efeso (431) hasta su propio tiempo (593) usando algunas obras anteriores, incluida la de su primo Juan de Epifania (WHITBY, M. (trad.). The Ecclesiastical History of Evagrius Scholasticus. Liverpool, 2000). Teofilacto Simocata compuso hacia 630 una historia en ocho libros sobre el gobierno del emperador Mauricio (582-602) a partir de fuentes escritas anteriores (n. 27). Teofanes el Confesor redacto a comienzos del siglo IX una Cronica, que continuaba la de Jorge Sincelo, donde narra la historia del Imperio desde Diocleciano hasta 813 (MANGO, C. y SCOTT, R. (trads.). The Chronicle of Theophanes Confessor. Byzantine and Near Eastern History AD 284-813. Oxford, 1997).

(29) EVAGR., Hist. Eccl, 5.11; IOHAN. BICL, Chron., 13.

(30) EVAGR., Hist. Eccl., 5.14

(31) IOHAN. EPHES., Hist. Eccl., 2.48.

(32) IOHAN. BICL, Chron., 34.

(33) EVAGR., Hist. Eccl., 5.3; IOHAN. BICL, Chron., 4.

(34) TEOF. CONF., Chron., AM 6059.

(35) HERRIN, J. The Formation of Christendom. Princeton, 1987, p. 82.

(36) GALAN, El genero historiografico, pp. 20-25.

(37) EVAGR., Hist. Eccl., 5.11.

(38) IOHAN. EPHES., Hist. Eccl., 3.2.

(39) IOHAN. EPIPH., Hist., 5.

(40) IOHAN. BICL, Chron., 25.

(41) Veanse notas 37-39.

(42) Sobre los paralelismos, GALAN, El genero historiografico, p. 125.

(43) IOHAN. BICL, Chron., 38.

(44) Leouegildus rex Aregenses montes ingreditur, Aspidium loci seniorem cum uxore et filiis captiuos ducit, opesque eius et loca in suam redigit potestatem (IOHAN. BICL, Chron., 35).

(45) TEILLET, S. Des Goths a la nation gothique. Les origines de l'idee de nation en Occident du ve au viie siecle. Paris, 1984, p. 417.

(46) MAR. AVEN., Chron., 534.2.

(47) BURY, J. B. (dir.). The Cambridge Medieval History. Cambridge, 1911, vol. 2, pp. 266 y ss.; STEIN, E. Studien zur Geschichte der byzantinischen Reiches. Stuttgart, 1919, pp. 6, 20 y 69; RUBIN, B. Das Zeitalter Justinians. Berlin, 1960, vol. 1, pp. 526-530.

(48) MEN. PROT., Hist. Frag., 6.1-2 y 9.1-3.

(49) TEOF. SIM., Hist., iii.6.6 y ss. (WHITBY y WHITBY (trads.), The History, op. cit.).

(50) WHITBY y WHITBY, The History, pp. XXI-XXII.

(51) TEOF. SIM., Hist., iii.6.17.

(52) DEMANDT, A. Die Spatantike: romische Geschichte von Diocletian bis Justinian, 284-565 n. Chr. Munchen, 2007 [19891], p. 221.

(53) Hist. Eccl., VIILi (citado en MACMULLEN, R. Christianity and Paganism in the Fourth to Eighth Centuries. New Haven, 1997, p. 17).

(54) JOR., Get., praef (MOMMSEN, T. (ed.), MGH, AA, V. 1. Berlin, 1882).

(55) WHITBY y WHITBY, The History, pp. XXII.

(56) Esto contradice la conviccion en la <<sinceridad>> del Biclarense en aquellos hechos de los que habria sido testigo en su juventud en Constantinopla: GALAN, El genero historiografico, p. 98.

(57) COLLINS, R. <<An historical commentary on Iohannis Biclarensis Chronicon>> En CARDELLE, Victoris Tunnunensis, pp. 110-148, ha senalado algunos ejemplos en los que las fechas del Biclarense y de otras fuentes no concuerdan. A modo de ejemplo, la guerra contra los gepidos y la muerte de Cunimundo se situan comunmente en un contexto previo a la invasion longobarda de Italia (entre 560 y 567), no en 571 como lo hace Juan. O la elevacion al trono longobardo de Autarico parece haber sucedido en 584 y no en 580. Ademas, cabe senalar que el Biclarense acorta en dos anos la duracion del gobierno de Justino II y lo compensa anadiendoselos al de Tiberio II.

(58) El envio de cartas y obras, o los viajes para consultar trabajos de interes, eran practica comun, lo que permitia difundir obras relativamente recientes, aunque escritas en tierras lejanas. No es menos cierto que en Occidente se conservan muchas menos cartas que en Oriente, donde se ha comprobado que circularon en abundancia: HUNGER, H. Die hochsprachliche profane Literatur der Byzantiner. Munchen, 1978, vol. 2, pp. 199-239. En el reino visigodo se conserva el epistolario de Braulio de Zaragoza (RIESCO, L. Epistolario de San Braulio. Introduccion, edicion critica y traduccion. Sevilla, 1975). Sobre el envio de cartas en el reino merovingio: WOOD, I. The Merovingian Kingdoms: 450-751. London-New York, 1994, pp. 24-27. Respecto a los viajes, cabe destacar el efectuado en 646 por el obispo Tajon de Zaragoza para copiar algunos trabajos de Gregorio Magno, segun relata la Chron. Muz. 754, 23, 6-36 (LOPEZ PEREIRA, J. E. (ed.). Cronica mozarabe de 754. Leon, 2009 [19801]). Asimismo, las cartas de Braulio de Zaragoza en las que le pide a Isidoro de Sevilla el envio de las Etimologias ponen en evidencia que las noticias de las obras circulaban antes incluso de que estas ultimas estuvieran acabadas (BRAUL., Epist. 5).

(59) GALAN, El genero historiografico, p. 89.

(60) GREC. TUR., DLH, IV48.

(61) IOHAN. BICL., Chron., 6, 10, 24, 27 y 50.

(62) IOHAN. BICL., Chron., 10 y 50.

(63) IOHAN. BICL., Chron., 10.

(64) GREG. TUR., DLH, II.2, 9, 25, 26, 46; III.1, 2, 10, 29, 30, 37; IV8, 26, 27, 38; V.33, 38, 40, 43; VI.18, 29, 33, 34, 40, 42, 43, 45; VII.10; VIII.28, 30, 35, 38, 43, 45, 46; IX.1, 6, 15, 22, 24, 28, 32; X.21, 23, 30.III.

(65) MARCOTEGUI, B. <<El tratamiento historiografico de San Hermenegildo>> Anuario de Historia de la Iglesia, 2003, vol. 12, pp. 289-302.

(66) Algunos trabajos recientes a modo de referencia: VALVERDE, Ma. R. <<Leovigildo. Persecucion religiosa y defensa de la unidad del reino>> Iberia: Revista de la Antiguedad, 1999, vol. 2, pp. 123-132; MARCOTEGUI, <<El tratamiento>>; VALLEJO, M. <<Los exilios de catolicos y arrianos bajo Leovigildo y Recaredo>> Hispania Sacra, 2003, vol. 55, pp. 35-48; Toro, J. M. de. <<Algunos aspectos politicos y religiosos de la rebelion de Hermenegildo>> Intus-Legere, 2004, vol. 7, no. 2, pp. 51-56; BESGA, A. <<La rebelion de San Hermenegildo>> Historia 16, 2007, vol. 377, pp. 24-49.

(67) MOORHEAD, J. <<Gregory of Tours on the Arian Kingdoms>> Studi Medievali, 1995, vol. 36, pp. 903-915; KEEDLY, A. <<Arians and Jews in the Histories of Gregory of Tours>> Journal of Medieval History, 1997, vol. 23, no. 2, pp. 103-115. Tambien aprovecha la llegada de un embajador visigodo para criticar el error arriano (GREG. TUR., DLH, V.43).

(68) AYALA, C. de. Sacerdocio y reino en la Espana alto-medieval. Iglesia y poder politico en el Occidente peninsular, siglos VII-XII. Madrid, 2008, p. 24.

(69) GREG. MAG., Dialog, III.31. A pesar de tachar de hereje y parricida a Leovigildo, le atribuye el merito de reconocer que la religion catolica era la verdadera y de haberle pedido a Leandro que, al igual que habia hecho con Hermenegildo, convirtiera tambien a Recaredo. Aunque en la narracion del papa Leovigildo no se convierte por miedo a su pueblo, a diferencia de la version de los DLH.

(70) La mencion del Imperio podia haber implicado a Leandro de Sevilla, principal artifice de la conversion de los godos y alma del III Concilio de Toledo, tal como senalo DOMINGUEZ DEL VAL, U. Leandro de Sevilla y la lucha contra el arrianismo. Madrid, 1981, p. 38.

(71) Por ejemplo, BESGA, <<La rebelion>>, p. 40.

(72) THOMPSON, E. A. Los godos en Espana. Madrid, 1985 [The Goths in Spain. Oxford, 19691], pp. 81-82; ORLANDIS, J. Historia del reino visigodo espanol. Madrid, 1988, p. 79; GARCIA MORENO, L. A. Historia de Espana visigoda. Madrid, 1989, p. 122.

(73) CAMPOS, Juan de Biclaro, pp. 131-132.

(74) GALAN, El genero historiografico, p. 159.

(75) CASTELLANOS, S. Los godos y la cruz: Recaredo y la unidad de Spania. Madrid, 2007, pp. 113 y ss.

(76) IBIDEM, p. 114.

(77) KEEDLY, <<Arians and Jews>>, p. 106.

(78) CASTELLANOS, Recaredo, p. 115.

(79) IOHAN. BICL., Chron., 5, 23 y 54.

(80) EVANS, J. A. S. The Age of Justinian. The Circunstances of Imperial Power. London, 2000 [19961], p. 265.

(81) TEOF. Sim., Hist., vi. 7-11.

(82) GEG. TUR., DLH, 4. 41.

(83) PAUL. DIAC., Hist. Lang., 2.28 (BETHMANN, L. y WAITZ, G. (eds.). MGH, SS rer. Lang. Hannover, 1878).

(84) En la Cronica ha registrado antes la muerte de Cunimundo (IOHAN. BICL., Chron., 19), sin relacionarla con el episodio posterior de Alboino y su mujer.

(85) MAR. AVEN., Chron., a. 572.

(86) IOHAN. BICL., Chron., 23.

(87) Gregorio dice que Recaredo llego a un acuerdo con Gosvinta y la acepto como si fuera su propia madre (DLH, IX.1).

(88) Leuvichildus vero Herminichildum filium suum, quem antedicta mulier habuit, morti tradedit (GREG. TUR., DLH, VIII.28)

(89) Sisbertus intefector Hermenegildi morte turpissima perimitur (IOHAN. BICL., Chron., 83).

(90) Aunque Gregorio hace de Miron un aliado del rebelde y Juan de Leovigildo: ISLA, A. <<Las relaciones entre el reino visigodo y los reyes merovingios a finales del siglo VI>> En la Espana Medieval, 1990, vol. 13, pp. 26-27, n. 55.

(91) GREG. TUR., DLH, VI.43.

(92) Gregorio asimila la victoria de Leovigildo contra su hijo rebelde, al igual que la de Clotario sobre su hijo Chramo, a la de David sobre Absalon: TEILLET, Des Goths, p. 380.

(93) Las correspondencias son 57: V.38, 43, VI.18, 40; 60: VI.12; 65-67: VI.43; 68: V.38, VI.40, 43; 73: VIII.28; 74: VIII.30; 75: VI.43; 79: VIII.46, IX.1.

(94) FAVROD, A. <<Les sources et la chronologie de Marius d'Avenches>> Francia, 1981, vol. 9, pp. 1-21.

(95) MAR. AVEN., Chron., a. 581.1.

(96) GREG. TUR., DLH, V.13, 17, 41; VI.1.

(97) ORLANDIS, J. <<El arrianismo visigodo tardio>> Cuadernos de Historia de Espana, 1981, vol. 66, p. 12.

(98) No deja de sorprender que sea la unica noticia de un concilio arriano desde Arrio hasta la conversion de godos y lombardos del que tenemos constancia tras el cierre de la controversia en el siglo IV.

(99) ORLANDIS, <<El arrianismo>>, pp. 5-20.

(100) Bladastis vero dux in Vasconiam abiit maximamquaepartem exercitus sui amisit (GREG. TUR., DLH, VI.12).

(101) Leouegildus rex partem Vasconiae occupat et civitatem quae Victoriaco nuncupatur condidit (IOHAN. BICL., Chron., 60).

(102) GREG. TUR., DLH, V41; VI.29, 34 y 45; VII.10; VIII.35, 38 y 45.

(103) Las excepciones son V.41 que se refiere a la captura de una embajada sueva que pasaba por los territorios de Chilperico y VII.10 en el que no es Chilperico, sino Guntram quien envia una embajada al reino visigodo.

(104) CAMPOS, Juan de Biclaro, p. 54.

(105) Ibidem.

(106) MOMMSEN, MGH, AA, XI, p. 208.

(107) CAMPOS, Juan de Biclaro, p. 53.

(108) DIAZ Y DIAZ, M. C. <<La transmision textual del Biclarense>> En De Isidoro al siglo XI. Ocho estudios sobre la vida lierariapeninsular. Barcelona, 1976, [Analecta Sacra Tarraconensia, 19631, vol. 35, pp. 57-76], pp. 127-129.

(109) CARDELLE, Victoris Tunnunensis, p. 130*.

(110) Ibidem, p. 135*.

(111) HILLGARTH, <<Historiography>>, pp. 263-265 y 268-269; GALAN , El genero historiografico; ALVAREZ GARCIA, F. <<Tiempo, religion y politica en el <<Chronicon>> de Ioannis Biclarensis>> En la Espana Medieval, 1997, vol. 20, pp. 14 y ss.

(112) ALVAREZ GARCIA, <<Tiempo, religion y politica>>, p. 15.

(113) Ibidem, p. 19.

(114) El catolicismo niceno se convierte en el principal factor de identidad del reino y tambien de fortalecimiento del poder regio: Navarro, C. <<El giro recarediano y sus implicaciones politicas: el catolicismo como signo de identidad del Reino visigodo de Toledo>> Revista de Ciencias de las Religiones, 2000, vol. 5, pp. 97-118.

(115) GALAN, El genero historiografico, p. 106.

(116) Ibidem.

(117) TEILLET, Des Goths, pp. 428 y ss.

(118) Vease por ejemplo Ibidem, pp. 463-536.

(119) CARDELLE, Victoris Tunnunensis, pp. 131*-132*.

(120) Hunc alii morbo, alii ueneno asseruntinterfectum (ISID. HISP., Hist. Goth., 61; RODRIGUEZ ALONSO, C. (ed.). Las Historias de los godos, vandalos y suevos de Isidoro de Sevilla. Leon, 1975). Sobre los problemas politicos previos al acceso al trono de Suintila vease GARCIA MORENO, L. A. <<La oposicion de Suintila: iglesia, monarquia y nobleza en el reino visigodo>> En LADERO, M. A.; ALVAREZ, V. A. y VALDEON, J. (eds.). Estudios de Historia Medieval. Homenaje a Luis Suarez. Valladolid, 1991, pp. 193-208.

(121) Asi lo cree MARTIN, J. C. <<La "Cronica Universal" de Isidoro de Sevilla: circunstancias historicas e ideologicas de su composicion y traduccion de la misma>> Iberia: Revista de la Antiguedad, 2001, vol. 4, p. 202.

(122) Idea que ya senalo Hillgarth, <<Historiography>>, p. 273.

(123) MARTIN, <<La "Cronica Universal">>, n. 16.

(124) Es de sobra conocido el papel de Leandro de Sevilla, Masona de Merida o el abad servitano Eutropio. El Biclarense tambien cita al abad servitano Donato, al presbitero de Merida Juan y a los obispos Domnino de Elna y Novelo de Complutum (IOHAN. BICL., Chron., 18, 22, 30, 51, 55 y 77).

(125) BELTRAN, F. M. <<Siervos del Anticristo (la creacion del mito historico del enemigo interno en las fuentes hispanovisigodas)>> En IGLESIA, J. I. de la (coord.). Memoria, mito y realidad en la historia medieval XIII Semana de Estudios Medievales, Najera, del 29 de julio al 2 de agosto de 2002. Logrono, 2003, pp. 85-127.

(126) ISID. HISP., Hist. Goth., 61.

(127) MARTIN, <<La "Cronica Universal">>, p. 201. Aunque el Biclarense no muestra hacia el Imperio la hostilidad de Isidoro.

(128) FONTAINE, J. <<King Sisebuts Vita Desiderii and the Political Function of Visigothic Hagiography>> En JAMES, E. (ed.). Visigothic Spain: new approaches. Oxford, 1980, pp. 93-129.

(129) MARTIN, J. C. <<Verdad historica y verdad hagiografica en la Vita Desiderii de Sisebuto>> Habis, 1998, vol. 29, pp. 291-301.
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Author:Pozo Flores, Mikel
Publication:Studia Historica. Historia Medieval
Date:Jan 1, 2014
Words:14729
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