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Las dimensiones de la inteligencia astuta y el engano en la herencia cultural: trickster y Metis como figuras dialogicas.

The dimensions of cunning intelligence and the deceit within cultural inheritance: Trickster and Metis as dialogic figures

Nos proponemos revisar y repensar dos nociones paralelas relativas a los conceptos mitograficos y folcloricos de metis (Detienne & Vernant, 1974) y trickster, en cuanto formas de representar la inteligencia astuta (cunning intelligence). De hecho, las figuras que en la historia de la cultura han encarnado estos arquetipos--como el emblematico Odiseo--son reconocibles por su ambiguedad, pues en ellas facultades como el ingenio y la capacidad de enganar o mentir suelen ir emparejadas (Harrison, 1986).

En ese sentido, Odiseo no es Aquiles, el heroe propio de la cultura agonal, que va siempre "de frente"; sino que es precisamente 'polimetis', el fertil en recursos, que al escuchar el canto de las sirenas no salta, como el Butes de los argonautas, sino que urde una estratagema para burlar el peligro y a la vez oir el canto prohibido.

Por esto mismo, veremos que en la figura del tramposo-embaucador (trickster) se entrelazan aspectos luminosos, en cuanto apertura a nuevos conocimientos, y otros siniestros, mas derivados de los efectos o intenciones de los enganos, como cuando Odiseo ciega al ciclope. El trickster es en cualquier caso una figura muy universalizada, presente en diversos folclores, desde el europeo hasta el americano. Por tanto, cabe decir que es una figura transcultural en la memoria de los pueblos; pero a la vez es una figura viva, metamorfoseada en la ficcion literaria y, en particular, en la cultura popular moderna.

Inteligencia, astucia, ingenio

Detienne y Vernant (1974) subrayan que la nocion griega de metis se refiere a la mente, el pensamiento o la invencion, y tambien a la habilidad artesana; por ende, abarca un campo semantico mucho mas amplio y menos negativo que si se enuncia como equivalente de la mentira, la astucia o el engano. De tal forma, abarcaria otros valores, tales como:

Un mythe de souverainete, les metamorphoses d'une divinite aquatique, les savoirs d'Athena et d'Hephaistos, d'Hermes et d'Aphrodite, de Zeus et de Promethee, un piege pour la chasse, un filet de peche, l'art du vannier, du tisserand, du charpentier, la maitrise du navigateur, le flair du politique, le coup d'oeil experimente du medecin, les roueries d'un personnage retors comme Ulysse, le retournement du renard et la polymorphie du poulpe, le jeu des enigmes et des devinettes, l'illusionnisme rhetorique des sophistes. (1974, p. 8)

Cabe deducir, pues, que todas estas habilidades complejas--relacionadas indistintamente con el arte de la caza, la pesca, la cesteria, el tejido; el ejercicio de la medicina o la oratoria--tienen como denominador comun la orientacion hacia una inteligencia o razon practica, opuesta, por tanto, a la razon especulativa. Por eso Aristoteles relaciono de forma especial la mano con la inteligencia, con el pensar, y puntualizo que la mano viene a ser no una herramienta, sino muchas (Prevosti, 2011, p. 45). Por consiguiente, el propio Aristoteles subraya esta multifuncionalidad de la inteligencia humana practica, que coloca al hombre en un plano superior al animal, por su capacidad, por ejemplo, para fabricar trampas, en una operacion que es mental y manual a la vez.

Estas matizaciones corroboran la "huida" de los aspectos mas formales de la reflexion o el pensamiento, en beneficio de lo que en terminos marxistas se ha definido como la "dialectica de lo concreto" (Kosik, 1967). De hecho, lo que hace Odiseo es descubrir lo que Kosik llama la "totalidad concreta", como una estructura significativa cuyas conexiones puede dilucidar una persona dotada de metis. Por eso, el puede resolver conflictos que escapan a la mirada "empirica" de Agamenon, a la mirada "heroica" de Aquiles o a la mirada "profetica" de Casandra; todas, enfoques rigidos de la realidad. Porque, igual que la mano de Aristoteles, capaz de plegarse y adaptarse a diversos contextos y "urdir un plan", asi actua Odiseo.

El mundo de las representaciones comunes, de los estereotipos, es una forma de practica fetichizada (Kosik, 1967); y el trickster o la persona dotada de la clase de juicio que representa la metis cuestiona los estereotipos (por ejemplo, las apariencias o la correlacion belleza/bondad, en el caso de los cuentos maravillosos y de los mitos). Y por ende, cuestiona este mundo de la pseudoconcrecion (Kosik, 1967), que es una concrecion falsificada.

Con sus burlas, trampas o trucos, el trickster siempre coloca a su interlocutor en la tesitura de transformar las representaciones de la realidad, de aplicarles una mirada oblicua o lateral (de Bono, 1993). Por eso, el resultado es siempre azaroso y la figura del trickster aparece ambigua, pues no hay una bipolaridad simple, por ejemplo, entre lo bueno y lo malo, sino la creacion de un sentido complejo, a resultas de ese dialogismo (Bajtin, 1974) inherente al trickster. El ardid de Odiseo permite terminar con la guerra de Troya y es, ante todo, una accion intelectual, llena de sagacidad, prevision, flexibilidad, atencion vigilante, sentido de la oportunidad y experiencia (Detienne & Vernant, 1974).

Desde este punto de vista, se excede el codigo de la guerra y el honor griego (Ortiz, 2015), pues al trickster no le interesa la arete, el honor, ya que realmente posee un espiritu antiheroico (Mata, 2006); no pretende competir bajo unas reglas ni por fraternidad de clase, sino subvertir precisamente el ambito agonal aristocratico, reconvirtiendo ese pacto o intercambio de dones (Mauss, 2009). Lo cierto es que los Juegos y el espiritu agonal decaen con la llegada de los romanos a Grecia (Mata, 2006, p. 367), mientras que la figura del "tramposo" se va repitiendo en ciclos historico-culturales, como ocurre con el picaro del Siglo de Oro espanol. Lejos del encapsulamiento en el codigo agonal o la moral dominante, la capacidad transgresora del trickster es tambien la mirada creativa y adaptativa de Odiseo para sobrevivir en medios hostiles, tal como le pasa al picaro.

Es, pues, en este sentido en el que debemos entender a Odiseo como arquetipo de la persona "fertil en tretas" (polymetis), asi como a otros muchos dioses y personajes mitologicos, a "picaros divinos" tales como Loki. Para este arquetipo, Hynes y Doty (1993) establecieron un paradigma descriptivo que aun sigue siendo valido: es un personaje ambiguo, enganador, tramposo, capaz de cambiar de aspecto e invertir situaciones. En todo caso, nos referimos a un patron transcultural, desde la Biblia al Lazarillo de Tormes o al Coyote de los nativos americanos, pasando por el Loki de la mitologia nordica o el Hermes clasico, hasta abarcar incluso la propia conducta del Jacob biblico, asimilada a la de un trickster que engana a su padre y a su hermano (Niditch, 1987).

De hecho, cabe relacionar la conducta de Jacob con una forma de empoderamiento de los debiles o desfavorecidos frente a los que estan en una posicion superior, hasta el punto de que las diferencias entre heroe cultural, trickster e incluso bandido son a veces muy tenues, como ocurre en el caso del Sanson biblico (Niditch, 1987). Siguiendo los postulados socio-antropologicos de Turner (1974), este papel del embaucador se relaciona con la imitacion y el liderazgo en un contexto de situaciones liminales. De ahi que pueda ser percibido como lider carismatico.

Esta misma critica de la situacion de liminalidad (Turner, 1974), que puede afectar a sociedades enteras, enlaza con las teorias de Girard (1995), por cuanto hace comprensible que emerjan figuras histrionicas y de conducta a veces compulsiva, como Adolf Hitler, Benito Mussolini, Iosif Stalin o, contemporaneamente, lideres politicos mundiales que llegan a posiciones de poder desde un impulso cismatico, de fragmentacion. Esto quiere decir que el embaucador, en estado de liminalidad, subvierte y se apropia a la vez de los valores instituidos; de ahi tambien su permanente labilidad y nomadismo, que ya se aprecian en el errante Odiseo o en figuras modernas como el Charlot de Chaplin.

Los personajes de ficcion y los de realidad que actuan como trickster se superponen: supervillanos de DC Comics--como el que encarna Mark Hamill en The Flash-, el famoso mago Houdini o caricatos como Johnny Deep o Jim Carrey recuerdan el pragmatismo que subyace a la nocion actual de "posverdad"; es decir, la preeminencia de un discurso retorico y gestual que subyuga, mas alla de su falsedad o verdad. Tal habilidad de enganar, embaucar o urdir trucos puede aparecer lo mismo en relatos de protagonista divino o humano, e incluso animal, como el zorro. La propia terminologia es significativamente ambigua. Asi, hay traducciones que presentan una doble acepcion de esta nocion, bien sea positiva o negativa: "tramposo" "embaucador"; "bribon"; pero tambien, "travieso", "taimado", "burlon", "bromista", "maestro de trucos", etcetera.

Asi pues, cabe pensar que las personificaciones de trickster/metis no son solo repeticiones de un arquetipo mitico en relatos folcloricos, sino la fabulacion de una praxis social (Schmuziger, 1985); y en esa medida, vienen a ser una representacion viva que se cimenta en el imaginario social (Castoriadis, 1989) y luego irradia hacia la ficcion popular, incluso la contemporanea. Por ejemplo, el Joker en la saga de Batman seria sin duda un ejemplo de esta figura, pero tambien lo son Jack Sparrow, La Pantera Rosa, Doctor Who ...

Con todo, el cotejo de las fuentes mitologicas, literarias y folcloricas que encarnan esta figura deberia arrojarnos luz de cara a una vision mas omnicomprensiva, capaz de incorporar distintos enfoques, como los sugeridos acerca de la picaresca espanola (Rodriguez, 2005). En efecto, las aproximaciones historico-culturales, que ponen el enfasis en la pauperrima situacion historico-social, o bien las mas propiamente literarias, formalistas o retoricas--que analizan temas como el de la delincuencia y hacen del antihonor el leit-motiv del genero--no agotan lo que el picaro tiene en comun con los patrones narratologicos de otras culturas.

En realidad, el hombre-de-conocimiento, el hombre "sabio", el animal o figura mitologica que da consejos o ensena algo y, por ende, se convierte en un "heroe cultural", es un estereotipo archiconocido en muchas tradiciones y mitologias europeas y americanas. Tal dimension del trickster como heroe cultural puede parecer contrapuesta a sus dimensiones de bromista, timador o bobo, pero no lo es; todas forman parte de un mismo complejo, como antes aludimos en relacion con el Sanson biblico (Niditch, 1987).

Del mismo modo, en la figura folclorica del diablo tenemos una buena representacion de ello, ya que el diablo alecciona y ensena (Garcia y Martos, 2000) y se relaciona de cerca con la metis griega. La mente anticipatoria o previsora es la misma del embaucador, que "teje" sus enganos con igual maestria que el mejor artesano. La ruptura de esquemas es tambien lo propio de la risa ritual (Bajtin, 1974), de la conducta del bobo o alocado, representado en personajes como el Licenciado Vidriera o el propio Don Quijote.

A tenor de las ideas de Bajtin (1974), lo que compartiria el picaro con el trickster es la "inversion carnavalesca", es decir, el "rebajamiento" o parodia de lo serio, asi como la inclinacion por la glotoneria, el disfraz o los trucos. Tal ambignedad (Hynes & Doty, 1993) es lo que situa esta figura como mediadora entre los humanos y el ultramundo, al igual que ocurre con los genios o djins bereberes.

A decir verdad, el trickster o el picaro abren o cierran puertas, esto es, facilitan el acceso a otros mundos, gracias a su caracter transgresor y subversivo, a su aludida liminalidad, y en eso se parecen a Loki, con las acciones y conflictos que este desencadena. El trickster viene a conformarse asi como una representacion del deus ludens y del deus ridens (Martos y Martos, 2013), en el sentido de que no hay limites al juego que se entabla: la risa alumbra situaciones nuevas, y por eso unas veces la cosa acaba bien--el trickster otorga dones-, pero otras acaba mal; o incluso dentro de una misma historia se da este doble final, como en el cuento de los hermanos Grimm "Frau Holle" (2000), donde esta diosa-trickster otorga a una nina oro y a otra betun, segun sus respectivos merecimientos.

En los mitos, cuentos o leyendas del folclore europeo, a menudo un labriego o cualquier otro incauto se encuentra con uno de estos numenes (una encantada, una ninfa, un diablo, un hada ...), y se suele desencadenar una logica contractual, un pacto implicito por el cual el incauto le pide algo al numen a cambio de una ofrenda. Sucede a veces que el tesoro que cree llevarse el rustico como don otorgado al final resulta ser paja o excrementos; es decir, es el fruto de un engano, pues poder transmutar las cosas esta tambien dentro de las habilidades de estas figuras.

Nada, en efecto, refleja mejor esta simbiosis entre el picaro y el trickster que estos cuentos de burlas entre diablos y campesinos, donde mutuamente tratan de estafarse. La hilaridad con que acaban muchos de estos lances es una forma ritual de acceso a lo sagrado. Porque la risa ritual es tambien apotropaica, espanta los malos espiritus y asegura la buena suerte. La comicidad seria, por tanto, un impulso de la inteligencia para explorar y conocer algo desde una vision alternativa.

En cuanto a la dimension de la metis, precisamente en el folclore el pensamiento juicioso y habil o fertil en enganos no es una excepcion. De hecho, el cuento maravilloso esta jalonado de episodios y personajes en "modo deceptivo": el engano, la complicidad, el falso heroe, el modo de aproximacion lateral ... son descripciones de Propp ([1928] 1974), relativas a partes del cuento maravilloso donde lo esencial es el ardid trenzado por un personaje que, en rigor, no es ni bueno ni malo. En efecto, el engano lo utiliza inicialmente el agresor, pero al fin el heroe tambien se sirve de el: vease la escena de Odiseo y los pretendientes. El mito y el cuento colocan al final una funcion de anagnorisis, esto es, de reconocimiento o apoteosis, que no es sino una identificacion enfatica: el heroe se muestra como heroe, y el falso heroe/falsa heroina son desenmascarados como impostores.

En sintesis, el engano no es un atributo privativo del Agresor en los cuentos y mitos. Una figura como la del Ayudante o Donante a menudo usa los trucos propios de un embaucador o timador: aparece como una viejecita, un mendigo o un animal atrapado que finge necesitar ayuda, solo para probar al heroe.

La metis seria, pues, una suerte de sabiduria practica, que puede entenderse en sentido negativo como una facultad manipuladora, pero tambien en forma positiva como instancia que en realidad incita al "otro" a superarse. Ya dijimos que en "Frau Holle" la "abuelita" pone las mismas pruebas a la nina buena y a la nina mala, de modo que es la respuesta conductual de cada una la que orienta hacia el premio o el castigo, haciendo aparecer a la viejecita, bien como bondadosa o bien como cruel. Pero atribuir de entrada un caracter malevolo o benevolo a esta figura no deja de ser una falacia, un estereotipo que no "escarba" en la naturaleza politropica del personaje.

A decir verdad, la sabiduria practica involucra aspectos hoy rebautizados como inteligencia social o inteligencia emocional, que se contraponen, por ejemplo, a la actitud colerica o compulsiva de heroes desprovistos de sofrosine, como Aquiles. El "prudente", en cambio, sabe armonizar emocion y pensamiento, sabe encubrir sus intenciones y sabe "envolver" al otro para llevarlo hacia su terreno. De hecho, lo determinante de esta figura es su capacidad para instigar o manipular; su forma de actuar como consejero o guia de la accion de otros, ya sean reyes o labriegos. Es decir, su manejo sagaz de la situacion y su capacidad de camuflaje.

En este terreno es donde confluyen motivos transculturales como los personajes biblicos, la metis griega, el tramposo o trickster de mitos euroasiaticos o americanos, o el picaro del Siglo de Oro. Todos ellos son personajes dotados de una vision especial; esto es, de una mirada "oblicua" o lateral sobre la realidad, y por tanto, de un pensamiento creativo. No es casualidad que El Licenciado Vidriera o el propio Don Quijote, tras sufrir un desequilibrio, se conviertan ellos mismos en "locos lucidos" o personas consideradas "discretas" por su buen juicio, a las que todos respetan como consejeros. El prototipo del picaro, si le quitamos todas las connotaciones peyorativas clasicas, se reafirma asi como una especie de Odiseo sabio, polymetis, esto es, un experto en todas las formas de idear.

Revision de las formas complejas del pensamiento mitografico acerca del trickster

El marco de los estudios mitologicos

Los estudios clasicos de Aarne y Thompson ([1910] 1995) revelan la diversidad del folktale en sus diferentes modalidades: cuento, mito, leyenda, fabula y toda una serie de subformas. De modo que mientras comprobamos la universalidad de la ficcion tradicional, tambien verificamos sus multiples formas y significados locales, constatables en estudios etnograficos.

Se ha querido presentar, por ejemplo, la mitologia griega como un corpus de historias canonicas, esto es, ordenadas como si fueran una coleccion de relatos ya fijados para siempre, en lugar de atender a la "movilidad" de la tradicion. "Movilidad interna" en la medida en que la tradicion es polifonia y dialogismo (Bajtin, 1974), esto es, cruce de versiones y reelaboraciones; y "movilidad externa", referida a esa propiedad que Ana Maria Matute le atribuia a las leyendas y los cuentos al denominarlos "relatos volanderos" (van Gennep, 1982).

Los modelos mitograficos han dado sentido a muchos materiales, pero vemos que adolecen a veces de ciertas limitaciones referidas no al metodo en si, sino a la perspectiva. Por ejemplo, el monomito heroico de Campbell ([1949] 1972) viene a decir respecto al mito algo similar a lo que describe Propp (1974) acerca del cuento maravilloso, es decir: hay un algoritmo o articulacion que llevaria de una situacion inicial a una situacion transformada; y en ello el hilo conductor es la accion del heroe, sus viajes, pruebas, recepcion de dones, etcetera. De modo analogo, el enfoque de la Rama Dorada (Frazer, [1922] 1981) se basaba en una perspectiva sobre la mitologia comparada tendente a establecer ciertos arquetipos o patrones recurrentes.

Los limites de los subgeneros del folktale son ambiguos, pese a la delimitacion de Aarne y Thompson (1995). Carl Wilhelm von Sydow (1958) intento establecer una serie de categorias (joculat, memorata, fabulata, chimerat ...) para aprehender esta disparidad de tipos y subgeneros; pero, como decimos, el problema no es solo terminologico, sino tambien de perspectiva. Aparte de estas variaciones, se han ido planteando otros problemas teoricos, como el del origen de las narraciones populares, el significado de los cuentos o su diseminacion.

De forma generica, se habla de un sentido literal y un sentido figurado a proposito de las imagenes y simbolos. En realidad, la antropologia simbolica, el estructuralismo o el mitoanalisis han estudiado estas historias como un sistema de significados, digamos, alegoricos; de modo analogo a como Freud o Jung estudiaban las narraciones de sus pacientes: como sintomas elaborados en un sistema simbolico que el analista restablece. Es lo mismo que hace Bettelheim (1994) cuando reconstruye los cuentos de hadas, pero bajo claves psicoanaliticas. Por ejemplo, relaciona los cuentos del ciclo animal-novio con la repulsion inicial al "otro", la lucha por la madurez o la llegada de la menstruacion ("La Bella Durmiente"). En el caso que nos ocupa, las acciones del trickster pueden parecer, en un sentido literal o aparente, bondadosas o malevolas; pero esta es una lectura falaz: lo unico que el siempre quiere es manipular a su interlocutor para llevarlo un paso mas adelante.

En la propia historiografia del mito, las llamadas escuelas naturalista, solarista, mitologica o filologica (Devoto, 1972) eran conscientes de estos "plus" de significados, pues partian de ideas como la de que los cuentos son "fosiles de ritos" o que provienen de un fondo comun indoeuropeo. Asi, en el origen estaria la mitopoyesis, que explicaria gran cantidad de nombres comunes o metaforas (i.e., el arco iris) que darian lugar a leyendas y cosmologias semejantes por todo el mundo.

Se llego a pensar que los dioses clasicos eran "nombres sin seres", caracteres mas que individualizaciones; es decir, mascaras o simbolos de la Aurora, los Frutos, etcetera. Por eso se tendio a reducir estas historias a eventos atmosfericos o astronomicos (auroras, eclipses, ocasos ...); asi, Caperucita Roja seria la aurora devorada por el lobo de la noche. La escuela indianista o literaria, por su parte, indago sobre los prestamos de materiales folcloricos. En el otro extremo del antisimbolismo, habria que situar a los neoevemeristas, quienes postulan que siempre hay un origen real que subyace a la trama fabulatoria. Para ellos, los tricksters del folclore serian recuerdos de seres reales, distorsionados en la memoria colectiva.

Toda esta dispersion interpretativa explica el exito de la escuela historico-geografica, representada por Aarne y Thompson (1995), cuyos meritos son reconocidos por todos. Estos autores ordenaron un corpus ingente de materiales, donde figuras como las que analizamos aparecen en infinidad de textos y tradiciones. Sin embargo, en sus indices y clasificaciones a menudo calificaban de "adversarios sobrenaturales" a muchos tricksters, casi por un prejuicio prosopografico o fenomenologico. En cambio, mas alla del aspecto o de lo que sucede en apariencia, lo importante en el patron deceptivo son los "juegos cognitivos" (el engano, la mentira, la persuasion, etc.) que se ponen en marcha y la razon por la cual acontece todo esto.

Modelos inmanentes: el trickster como encarnacion de la violencia de lo sagrado y otros modelos explicativos

La figura del trickster se presenta a menudo como la de un tramposo, y va unida a la del engano para la manipulacion o sacrificio de la victima. Las teorias que cabria aplicar en sentido inmanente son aquellas que niegan la realidad fisica del personaje, pero aceptan su realidad, digamos, mental o social como parte del constructo o Imaginario de los pueblos.

Los enfoques varian, pero son concomitantes con la concepcion de Girard (1995) y Otto (1980) sobre la genesis del trickster como protodivinidad que funcionaria del mismo modo que en el mito del chivo expiatorio; en el trickster, como sujeto o como objeto, se proyectarian los rasgos propios de la violencia de lo sagrado. En linea con lo que el escritor Philip Pullman llama daimonion en Luces del Norte (1997), el trickster se corresponderia tambien con ese alter ego, doble o alma externalizada que describio Lecouteux (1999) y que adopta las multiples formas de fantasma, hada, bruja, animal, etcetera. Esta vision tiene mucho que ver con el chamanismo, pues el chaman es capaz de desdoblarse, volar y adoptar formas alternativas.

Paralelamente, el trickster es un modelo social que se corresponde con lo que en la literatura espanola se llama el picaro; es un aventajado, alguien que busca ventajas a traves de sus tretas, y lo hace porque es un subtipo del oprimido, de las clases subalternas, que ponen en marcha esta estrategia compensatoria, segun hemos visto a proposito de figuras biblicas como Jacob o Sanson (Niditch, 1987). Los modelos citados de Otto y Girard abundan en esta direccion.

La figura del trickster debe ser asociada tambien con la fenomenologia religiosa de Otto (1980), que describio sus mecanismos: el asombro, el mysterium tremendum, la majestad, lo que estremece y desborda toda comprension, y ante lo que uno se siente anonadado. De hecho, el trickster es un transformista, bastante "teatrero", pues toda su actuacion esta encaminada a lograr algo mediante la mejor escenificacion.

Lo que Rudolf Otto (1980) llama mysterium tremendum es lo que rebasa la simple comprension, la conmocion intensa descrita en los primeros libros del Antiguo Testamento en terminos de espanto, pavor, miedo, escalofrio, estremecimiento ... Asi pues, el poder: la fascinacion, la majestad, la energia son atributos primitivos de la divinidad, que se hacen sensibles a traves de himnos y oraciones. Lo fascinante se manifiesta en su forma de "excesivo" o "superabundante", como una emocion que embarga los sentidos mas alla de lo concebible.

Ante ello, el binarismo psicologico humano (bueno-malo, listotonto, comico-tragico, etc.) entra en crisis, y solo podemos hablar desde una perspectiva personalista o sesgada: decimos que una divinidad de este tipo es malevola o benevola segun los resultados de su accion (castigo o donacion), pero lo cierto es que muchas de sus acciones siguen siendo opacas, pues apenas si observamos estimulos-respuestas o bien interacciones-feedbacks. Las leyendas religiosas o piadosas polarizan estas fuerzas al extremo. Por ejemplo, los Milagros (h. 1260) de Berceo son en realidad la psicomaquia entre la Virgen y el diablo--siempre caricaturizado-, en donde el alma del pecador es la presa. Es la misma lectura sesgada que se hizo de la hechicera clasica durante la etapa de la caza de brujas en Europa.

La morfologia de las "apariencias siniestras" coincide significativamente con la morfologia de la presencia de lo numinoso, analizada por Otto (1980) en su magistral estudio sobre Lo santo. Alli vemos al Dios de Abraham descrito como esa presencia majestuosa que sobrecoge y estremece, lo mismo a un pastor que al propio Moises. Y, sin embargo, tambien hay una larga lista de dioses que se comportan como tricksters: Dionisios, Hermes, Pan ... y que empiezan por tener una forma grotesca, impropia; por ejemplo, son cojos o contrahechos, como Hefestos.

Tambien en numerosos ciclos contemporaneos de historias estan copresentes todas estas nociones, como puede apreciarse a proposito de la saga de heroes enmascarados (El Zorro, Batman, El Hombre Enmascarado, Fantomas, etc.). La mascara es eficaz porque induce la percepcion de lo siniestro, da acceso a lo oculto o innombrable; pero todo ello, cimentado en una falacia, pues no hay enmascarados eternos o inmortales, son personajes "fingidos" a traves de un disfraz.

De todas formas, las conexiones con lo sagrado y lo grotesco son tambien palpables: los heroes "videntes" de ahora son los nuevos "heroes enmascarados o iniciados". Incluso esa ocultacion de la mirada, esa mascara, al modo de Spiderman, que transforma su cara en algo vacio o irreconocible, nos lleva al tema de lo grotesco como aquello "carente de forma", y de ahi su conexion con la marginalidad, lo monstruoso o lo clandestino, es decir, con los aspectos mas tenebrosos u "oscuros" del trickster. La interpretacion de Freud sobre lo siniestro (unheimlich), como aquello que ha convertido en espantoso lo que en un tiempo fue familiar y conocido, en realidad ratifica esta interpretacion. El Dr. Jekyll y Mr. Hyde son, cuando se unen, como el Jano de las dos caras; pero todos los tramposos saben cambiar sus caras.

En suma, detras de lo siniestro estaria la forma encubierta de un deseo, de algo prohibido u oculto. El cuento de Hoffman "El hombre de arena" da vida a determinados suenos y obsesiones, como el tema del doble--el alter ego de nuestra personalidad--, la percepcion de las partes separadas de nuestro cuerpo, etcetera. El trickster o tramposo, en lugar de ser un simple chivo expiatorio, seria, pues, ese alter ego siniestro y "retorcido". Resultaria, en consecuencia, una figura ambivalente, contradictoria, susceptible de relacionarse con multitud de aspectos: confunde, se disfraza, crea oportunidades, destruye, adopta otras voces y caretas, actua en los lindes de la norma y de la comunidad. Por eso es motor de innovacion pero tambien, otras veces, fuente del mal y vehiculo de mentiras o difamacion.

Masao Yamaguchi (Imafaku, 1988) ha vuelto a examinar La rama dorada, de Frazer, a la luz de la teoria del chivo expiatorio y, al igual que Rene Girard, ha concluido que su funcion es una manera de hacer frente a la violencia y al tabu dentro de una cultura. La ambivalencia del trickster y sus coqueteos con la marginalidad son, en suma, ambitos ideales para retratar la actividad social en toda su complejidad. Es logico que el trickster sea un heroe/protagonista que desafia a los "enemigos" y descubre a los "amigos" justo en los margenes culturales, y en ello es muy importante el mecanismo de la risa ritual (Bajtin, 1974).

La ambivalencia y el caracter bifronte e interrogador del trickster

Hemos corroborado que la metis es una nocion central del pensamiento griego arcaico, pues se refiere a una inteligencia no simplemente especulativa, sino orientada a la practica, llena de astucias, trucos o artimanas, pero tambien de nuevos "vislumbres" de la realidad, que la acercan a lo que modernamente llamamos el "pensamiento lateral". A su vez, el trickster como figura comica politropica no se ubica en un punto unico, sino que se desliza en una escala; por eso unas veces parece un heroe cultural y otras veces, un bobo o un bandido. Esto se relaciona con las teorias sociologicas de Bandura y Walters (2007) concernientes al aprendizaje social y, en concreto, a la descentracion de roles o a la tolerancia frente a la ambiguedad del rol; en efecto, el embaucador oscila entre unos estados y otros, esta a gusto en esta liminalidad (Turner, 1974), de ahi su identidad evanescente.

A pesar de la amoralidad consustancial a su autentica naturaleza de deus ludens, lo cierto es que el trickster provoca y atrae por su lado oscuro, asociado al engano, encubrimiento y destruccion; a la subversion de las convenciones mas sagradas, tal como vemos en la inquietante figura del diablo que se plasma en la novela El forastero misterioso, de Mark Twain.

En fin, el trickster atrae por encarnar todo lo que Bajtin describe como alma de la cultura comico-popular: el principio de inversion, el uso de la risa festiva y carnavalesca para rebajar, satirizar y dar un vuelco al statu quo, defendido por normas, instituciones y jerarcas. De hecho, cuando hablamos del caracter del deus ludens como consustancial a su forma de ser (Martos y Martos, 2013), recuperamos el sentido de "travesura" que asociamos a los ninos: el travieso es quien actua movido por su naturaleza, sin atender a la moralidad de su accion o a la coercion de las normas. Por eso aparece como revoltoso, es decir, supone una "revuelta" de lo instituido; y a la vez se conceptua como picaro. El trickster es, entonces, bifronte: se es picaro en un sentido malicioso o benevolo ("bribon", "pillin"), pero esta claro que el travieso no es alguien sumiso, sino que toma sus propias decisiones, aunque afecten a otros, manifestando asi un egoismo propio del numen, que no es malsano, ni bueno ni malo de entrada, salvo por sus "efectos colaterales".

Esto diferencia bastante al trickster clasico, como Loki, si se le compara con otros dioses menores, supeditados a una jerarquia y que no tratan nunca de ofender a sus superiores. Por eso el dios que roba, como Prometeo, entra en esta categoria. Este ejemplo nos da paso para plantear de forma rotunda su caracter bifronte: el trickster es una figura oscura que lo mismo beneficia que perjudica a la humanidad, es un heroe cultural que le da el fuego y otros saberes (la donacion del fuego divino iluminador esta en la base de muchas tradiciones hermeticas), pero tambien es un potencial y nocivo depredador.

Un ejemplo obvio es el diablo folclorico caracterizado como hacedor de puentes y edificios monumentales. El relato del acueducto de Segovia es una leyenda clasica del trickster, cuyo caracter es asimilado por la mujer de la historia, es decir, al final ella lo engana a el. Pero en todo caso (como en algunas tradiciones paralelas: la cueva del diablo de Salamanca o Toledo), aqui el trickster se asocia con la transmision de saberes ocultos o hermeticos. Los canteros, alquimistas, herreros, constructores o ingenieros, si usamos el termino moderno, son los depositarios de este saber iniciatico que el trickster ha revelado al hombre. En este sentido es un ser que parece estar "de parte del hombre", es mas bien su aliado, frente a los seres puramente depredadores, encarnados a la perfeccion por el dragon o serpiente engullidora que describe Propp. Con todo, seria temerario reducir el haz de rasgos que vemos, por ejemplo en Hermes, a un patron conductual unico.

Sea como sea, la equivocidad del embaucador se opera a traves del disfraz, de la mascara: de hecho, el trickster es un transformista, un ser metamorfico, y eso lo acerca a numerosas figuras folcloricas, como Proteo o Medusa. Pero la sospecha de que lo unico sustantivo de este personaje no es su cambiante apariencia, sino una naturaleza no corporal es lo que lo aproxima tambien a mitos del posfolclore, como el del fantasma sin cara de Intruders, Scream, etcetera: figuras que siempre andan explorando y "jugando" con sus victimas. Se diria que el asesino es mas bien una especie de "entrenador" que saca lo mejor de cada una de ellas.

Por eso, nuestra hipotesis es que con el tipo del trickster se identifican un conjunto de figuraciones que denotan un caracter comun, esto es: son deidades o personajes con naturaleza de deus ludens y con disposicion bifronte, hacia un aspecto benevolo y otro malevolo. Incluso, aunque aparezcan en forma animal o antropomorfa; en forma singular, en triadas (las tres Moiras) o en grupos o cortejos (el tiasos clasico), lo importante es la relacion de juego o intercambio que establecen con quienes interactuan.

Asi, el tramposo es una figura como la esfinge, plantea interrogantes que suponen una inflexion en el camino del heroe; es decir, que traen consecuencias, pues, o bien el heroe se cualifica y es recompensado, o bien no supera la prueba. En realidad, la interpretacion moral de las repercusiones de la accion del heroe es parte tambien de una lectura sesgada: lo que cuentos como "Frau Holle", de los hermanos Grimm (2000), nos plantean es que "la nina buena" y la "nina mala" progresan de manera distinta ante las demandas de Frau Holle, y por eso obtienen feed-backs diferentes en cada caso: la primera recibe una lluvia de oro y la otra, de betun.

Aparte, son numerosos los cuentos en que los duendes donan oro que se convierte en paja o paja que se transforma en oro. Es decir, el propio intertexto folclorico abona las dos tesis: la polifonia que supone entender a Frau Holle como un ser malevolo, como una especie de "hada de los dientes", y a la vez como "abuela bondadosa", que es la imagen que parece decantarse en la version de los hermanos Grimm, por mas que ellos mismos recojan leyendas en que este tipo de personaje es una dama de agua que ahoga a quien osa acercarse a su laguna (tabu del bano).

Pongamos otro ejemplo en clave literaria, del escritor Edgar Allan Poe. Su conocido cuento "Berenice" realza el motivo siniestro de la fijacion en los dientes de la dama, que el heroe se ve impelido a extraer, matandola. Muchas personas suenan con los dientes, con que se les caen, son extraidos, etcetera. Para los psicoanalistas, perder los dientes simboliza el miedo a la castracion, a quedarse sin energia o vitalidad.

En la interpretacion freudiana, el heroe de Berenice se enfrenta a una fuerza no reconocida, es decir, a algo grotesco, carente de forma, proyectandola en la figura de Berenice. Esta, al adoptar asi un caracter malefico, no-conocido, se convierte en el objeto de la agresion. Por supuesto, los dientes adoptan aqui una forma superabundante, excesiva, es decir, sagrada, irracional; y suscitan en el heroe un estremecimiento tal que lo lleva a la locura de extraerlos. Dicho de otro modo, no vivir en armonia con las facetas siniestras de cada uno conduce a la locura.

Lo siniestro ocurre, pues, cuando complejos infantiles reprimidos son reavivados por una impresion exterior (en este caso, el encuentro con Berenice). El hombre de arena, el hombre del saco, y otras imagenes parecidas, como los seres que dan regalos (Santa Klaus, Papa Noel, etcetera), son metaforas de ese "caos" o de lo grotesco dialogico que creiamos haber dejado "en el desvan de los cuentos infantiles" y que, sin embargo, rebrota bajo formas nuevas.

En efecto, hasta estos mitos de la Navidad revelan el alma profunda del trickster: pueden traer regalos o carbon, esconderse, aparecer, gastar bromas, en fin.

En cualquier caso, el burlon no es un individuo, numen o avatar concreto, sino siempre el "otro" que nos interroga, cualquiera que sea su naturaleza, real o imaginaria. Lo que hemos llamado el modo deceptivo de los mitos, cuentos o leyendas esta no solo en el analisis estructural de las secuencias y actantes, es decir, en la categorizacion de un personaje como falso o impostor (Falso Heroe, Falso Mandatario, Falso Ayudante ...), sino en el reconocimiento de que todo el monomito heroico (Campbell, 1972) es un constructo que remite a ciertos patrones mas arcaicos, como el de la depredacion o la caza. El engano, la trampa, la invisibilidad, el camuflaje, la persuasion o la intimidacion, todas ellas son estrategias entre la presa y su depredador. Por tanto, acaso nada sea lo que parece y todas las apariencias sean cuestionables.

La aventura heroica se torna asi en una aventura hermeneutica, de ahi la importancia de la prosopografia: interpretar las senales de forma correcta (por ejemplo, el aspecto, pero tambien mensajes como los suenos o los consejos) es de vital importancia, y por eso hemos subrayado la relevancia de lo grotesco como sintoma y senal.

Este matiz es significativo, pues hay que dudar de si se puede hablar de personajes en el sentido de individuo en el cuento popular, donde habria mas bien caracteres: el rey, la princesa, la bruja ... ; por mas que se recurra a apodos, motes o distintivos individualizados, como Blancanieves o Pulgarcito. El paso de una situacion a otra es lo que, en muchos casos, separa el folclore de la literatura; de hecho, Lazarillo deja de ser un arquetipo folclorico cuando su autor le va dando una progresion psicologica.

En consecuencia, en el corpus mitologico parece que hay una individualizacion, pero lo que hay en realidad es una division o segmentacion de caracteres: los dioses no evolucionan, no entran en contradicciones ni tienen esa capacidad de improvisar propia del trickster. Este es por definicion un personaje liminar, outsider, transgresor; que se mueve justo entre las fronteras o margenes fisicos y sociales; esto es, entre el bien y el mal, lo sagrado y lo profano, lo limpio y lo sucio, hombres y mujeres, jovenes y viejos, vivos y muertos. Y eso es lo que lo hace mas atrayente y "humano".

Por eso cambia de formas para cruzar entre mundos, y aparece como angel o heraldo de los dioses, en figuras apolineas o dionisiacas, de angeles o diablos. Para Meletinski (1998), Hermes no era mas que un trickster deificado; y ya aludimos a las teorias de Niditch (1987) sobre la relacion entre los desvalidos y las conductas asimilables al trickster en la Biblia, lo cual hoy sigue reproduciendose a proposito de etnias como la gitana (Piasere, 2011).

Incluso, segun Meletinski (1998), los heroes epicos tenian dobles comico-demoniacos, que eran el reverso de su aspecto codificado. La propia tradicion canonica lo reconoce cuando habla de los "pecados del heroe" o de la locura de Hercules al matar a sus hijos (Dumezil, 1990). La opacidad de la conducta del trickster es el nexo con el concepto de hermetismo, y es lo que des-banaliza el concepto de tramposo: la risa no es solo una actitud provocativa, sino tambien un modo de conocimiento.

Si un dios o un heroe se definen, siguiendo a Propp, por un conjunto de atributos que no pueden entrar en contradiccion, lo propio del trickster es desbordar esto gracias a su total maleabilidad; por ejemplo, puede ser una figura folclorica malvada y benefica (v.gr. el coyote), segun los casos. De acuerdo con nuestra hipotesis, no es que haya unos dioses olimpicos y, por otra parte, unas deidades marginales mas cercanas al trickster. Lo mas logico es pensar que la naturaleza de este es parte de la condicion mas atavica de lo sagrado, coincidentia oppositorum (Otto, 1980). Los dioses tendrian tambien su alter ego trickster: Thor disfrazandose o Zeus urdiendo sus tretas para enganar y seducir mujeres.

Por eso, trickster es tambien esa figura de picaro presente en diversas mitologias, asi como en el carnaval de la Europa medieval. Subrayar el principio de lo inferior material frente a lo superior espiritual lleva a una omnipresencia de lo grotesco. Y es que el tramposo amalgama estos rasgos multiples: tiene una conducta y fisonomia deceptivas, con intencion de engano; se orienta hacia lo grotesco, lo sublime y lo siniestro (categorias interconectadas, de ahi su relacion con la mascara y el aspecto teriomorfico); y, finalmente, no deja de ser un potencial heroe cultural, dador de bienes y poderes a la comunidad.

Todo se resumiria en el etimo ingenio y sus derivados: ingenioso, ingeniero. Merced al primero, el trickster es capaz de manipular la mente y las creencias de los sujetos hasta llevarlos a la conducta deseada, desde el panico al fervor; para ello se vale de la propia complicidad de las personas, que no le cortan el paso, sino que se lo van abriendo. El segundo rasgo tiene que ver con la burla, la risa ritual; y el tercero, con un saber practico.

Por su parte, Hynes y Doty (1993) afirman que cada tramposo tiene algunos rasgos intrinsecos: es ambiguo, enganador, metamorfo o gusta de invertir las situaciones. En conclusion, el trickster se nos aparece en una triple naturaleza o algoritmo DDM, o sea:

* Depredador y/o Donante

* Deceptivo

* Multiple

El rasgo 1 alude a la percepcion del sujeto mismo sobre su propia benevolencia o malevolencia; el rasgo 2, a la conducta enganosa como parte de su naturaleza, de modo que siempre es posible el modo deceptivo: puede ser un falso agresor o un falso aliado; el rasgo 3 se refiere sobre todo a su aspecto metamorfico y susceptible de presentarse en distintos avatares. El rasgo multiple es de particular interes porque no solo alude a la posibilidad de adoptar cualquier apariencia, sino a que en si mismo el trickster puede no ser una unidad sino una multiplicidad, una triada, un cortejo o grupo mayor (tiasos) de numenes.

Los trazos en cuestion desafian el principio logico del tercero excluido, pues un trickster puede ser benevolo y malevolo a la vez. Aunque esto se percibe desde la perspectiva del ser humano, cuando en realidad lo que se produce no son acciones buenas o malas, no se otorgan regalos o desgracias; mas bien, se originan estimulos, demandas, interrogaciones. Como resultado de estas, la accion se complica en un sentido o en otro.

Objetivamente, el sentido de una justicia sui generis es algo connatural a muchos de estos encuentros: el animal agradecido no es mas que una especie de tramposo que se aparece como un animal desvalido ante el heroe, y que este libera o favorece, siendo desde ese momento acreedor a la ayuda sobrenatural. En el otro extremo, a menudo el monstruo o depredador imparte justicia devorando a personas viles o que han cometido una maldad.

Coincidimos con Cassirer (1959) en que la morfologia del trickster se acomoda mas a la de un "dios momentaneo" e impersonal, circunscrito a un area local (como los genius loci), que de modo progresivo se individualiza y personifica, aunque en un principio carece de nombre propio, a diferencia de los dioses olimpicos. De ahi su amplia casuistica: en realidad, las varias caras y dimensiones de este personaje aluden a la realidad indiferenciada del poder superior, que lo hace tan distinto del dios especializado y perfectamente acotado del panteon olimpico. Todo ello coincide con la vision griega de los daimones, concepto que abarcaria a angeles y diablos o genios. Por tanto, es facil pensar que dioses semejantes, en concreto dioses menores y locales, tuvieran su origen en la creencia en un poder demonico localizado en un enclave concreto y en el rito correspondiente; por ejemplo, las ermai de los caminos en el culto de Hermes.

En realidad, finalmente se ve aminorado y conciliado el contraste entre el aspecto tragico del numen; los riesgos o poderes implicados (por ejemplo, el sacrificio ritual como ejercicio sacralizado de violencia) y su contra-dimension de lo festivo/burlesco, de los payasos sagrados, los bufones, el tonto o loco santo. Incluso, segun Girard (1995), la piedra angular de la construccion religiosa, el chivo expiatorio que permite socializar y redirigir la violencia sagrada, se mezcla en seguida con elementos comicos, como se aprecia en los festivales de invierno, con las carantonas y otros numenes perseguidos y manteados en medio del jolgorio general.

Conclusiones: metis /trickster como representaciones dialogicas

Un mito tiene, al igual que un yacimiento arqueologico, capas de significado. Lo mismo que ocurre con la fiesta, nunca podemos decir que estamos ante una version primera o canonica de su manifestacion: lo que tenemos es el solapamiento de al menos dos capas que, como si fueran placas tectonicas, se mueven una sobre otra, creando colisiones (lo que Bajtin llamo dialogismos), sobre el fondo de ese magma creativo que Castoriadis atribuyo al Imaginario Social.

Por su heterogeneidad, el trickster no se ajusta a un patron unitario; mas bien se presenta para muchos estudiosos como la personificacion de un modus operandi, lo cual nos lleva a su dimension simbolica. El trickster es la cristalizacion de experiencias o mitos primordiales, y por su naturaleza paradojica y ambivalente nos revela que lo importante en el no es establecer semejanzas entre, por ejemplo, su aspecto y su intencionalidad, una vez que constatamos su caracter metamorfico y falaz. Lo importante es revelar y des-velar identidades secretas y profundas. Asi como el arroyo ondulado es la sierpe, el tramposo (en forma de animal, "heroe poco prometedor" o dios oportunista) es, por definicion, un "jugador" que explora limites, transgrede normas e interactua con su oponente.

Si asumimos las tesis de Susan Niditch (1987), los desvalidos se convierten en embaucadores, se transpersonifican en los tricksters o timadores, actuan con tretas y despojan a sus antagonistas de sus derechos (Jacob). A la inversa, tambien los depredadores se pueden comportar como sus presas: es el modelo del agresor en modo deceptivo, la bruja disfrazada que envenena a Blancanieves.

Segun Niditch (1987), que personajes biblicos como Jacob se comporten como tricksters se explicaria en terminos sociales porque son subtipos del oprimido, pero lo que importa es que imitan la propia conducta taimada de Jehova cuando da ordenes enganosas (frente a Isaac) o en el impactante episodio de la hija de Jefte (Jueces, 11: 29), aunque el texto biblico parezca cargar toda la responsabilidad al guerrero. En realidad, pasa aqui lo mismo que en "La ondina del estanque", de los hermanos Grimm (2000): al genius loci se le debe un sacrificio, una ofrenda, que el heroe saldara con lo primero que nazca en su casa: un hijo; o en el relato de Jefte, con la primera persona que vaya a recibirle: su unica hija.

Es un caso limite sobre una promesa u ofrenda que arranca el trickster y que acarrea la desgracia del incauto. Lo que se promete debe cumplirse, aunque se haya concedido en circunstancias falaces. Lo que hemos postulado como vision omnicomprensiva sobre metis/ trickster nos subraya que es una figura dialogica que, conforme a los postulados de Bajtin (1974), incorpora el choque entre lo intelectual y lo artesanal, la norma o limite y su transgresion, lo comico y lo serio, asi como otras muchas dualidades. En ese sentido, es un speculum mentis que pone de manifiesto las contradicciones y paradojas en el orden personal y comunitario, pues, como hemos visto, el bien de Jefte y de Jehova en el episodio biblico es el mal de la hija. No es de extranar que en pleno contexto de la posmodernidad y en una era tragicomica llena de relativismos, de valores que se licuan (Bauman, 1999), metis/trickster sea una figura cada vez mas en alza, a pesar de su doble dimension, pues "ilumina" el conocimiento de los hombres, pero tambien, en su faz oscura o tenebrosa, muestra los mecanismos para sojuzgarlos.

DOI: 10.17230/co-herencia.14.27.6

Recibido: diciembre 30 de 2015 | Aceptado: junio 14 de 2017

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Aitana Martos Garcia *

aitmartos@gmail.com

Alberto Martos Garcia **

aemargar@gmail.com

* Profesora ayudante, Ph.D. Departamento de Educacion, Universidad de Almeria, Espana. ORCID ID: 0000-00016337-2504

** Profesor del Departamento de Didactica de las Ciencias Sociales, Lengua y Literatura Universidad de Extremadura, Espana.
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Author:Martos Garcia, Aitana; Martos Garcia, Alberto
Publication:Revista Co-herencia
Date:Jul 1, 2017
Words:9745
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