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Las avanzadas de Nelly Richard.

Como sabemos que ningun texto puede ser leido en la totalidad de su estructura, sus materiales, la pluralidad de sus signifcaciones, y como sabemos tambien que la pretension de lectura totalizante no es la mas productiva en abrir las opacidades de la escritura ni las operaciones textuales, opto en esta presentacion de Abismos temporales por juntar aquellos tramos de tiempo y de sentido que en la escritura convocan particularmente mi atencion. Escribo ahi donde, sin una decision previa, la lectura se ha detenido y se ha sentido interpelada, ya sea por la proposicion de una pregunta, una novedad, una frase que despierta mi curiosidad; sea por las afnidades o disidencias en el decir del texto, por el encuentro con particulares afecciones y fragmentos de biografia compartida con Nelly. Escribo, sobre todo, para celebrar un texto llamativo y seductor.

Me interesa particularmente preguntarme por las operaciones del texto, sus estrategias para construir y proponer sustento a la narrativa critica de una epoca que comparecen en el texto.

Libro hecho de temporalidades, de entrelazamientos de presente y pasado convocados por materiales heterogeneos y de procedencias diversas, que convocan registros de habla y experiencias multiples (entrevistas, conversaciones, afches de congreso, material fotografco en el que Nelly se presenta, texto sobre otros textos, ensayos lucidos, citas a textos anteriores de la autora y demas).

Libro que en algunas infexiones y detalles, en la conexion con la memoria, en la distancia, presencia y dispersion del yo que escribe, y que implicita o explicitamente aparece, esta tambien hecho de particulas temporales de biografia, de eso que Roland Barthes llamo "biografemas", podriamos decir, lo que produce un punto de fuga hacia una escritura del Yo.

El gesto biografco me interesa porque abre una desestabilizacion productiva del genero ensayistico en el que Nelly esta situada y en el que le gusta reconocerse, para deslindarse de la tradicion academica-disciplinaria, como dice en su conversacion con Jorge Diaz, "yo no investigo, escribo ensayos".

El "ensayo", aun en la potencialidad abierta de su forma y estructura, es aqui transgredido por la presencia de otras voces, otros registros, pero, particularmente, por la forma de intervencion del yo. Implicito, nombrado subrepticiamente o mediado por la auto-cita, (el yo) no fgura directamente como sujeto en la escritura, sino que opera una politica escritural en la que inscribe un cuerpo de lenguaje, que escribe el cuerpo biografco. Escritura atravesada por la nomadia de textos, presencias, y espacios, en los que demarca sus particulares afecciones criticas, engarza y encadena una particular interseccion de escritura-cronica y biografia que converge en una ensayistica que construye su propio cuerpo-signo cultural, por una posicion de sujeto que articula lenguaje--su singular lenguaje-, su mirada en formas que dicen con la propiedad que le otorga su voluntad critica.

La memoria funciona como clivaje, para evocar y repensar lo ya pensado.

La mirada de Nelly, su atencion, se detiene en objetos minoritarios, no solo por su caracter de vanguardia o experimental, sino por portar componentes dislocados de su presente; objetos disruptivos, altamente criticos a los ordenes de la sexualidad y las dominaciones esteticas y culturales. Textos y espacios que exigen sofsticaciones en la lectura para destorcer el entrevero signifcante que permita, en la lectura lucida, otorgarle signifcaciones; -me refero, en el presente, a la Enciclopedia del amor en los tiempos del porno, a instalaciones queer, al Seminario por un feminismo sin mujeres, al libro Infamadas de retorica. Escrituras promiscuas, a la instalacion Ideologia-, avanzadas culturales, que portan una alta reserva critica, acercando el presente a espacios y producciones del pasado, como las de Las Yeguas del Apocalipsis, el feminismo de los ochenta, El Congreso de literatura femenina de 1987, El Diplomado de critica Cultural de Universidad Arcis, entre otros. La escritura transfere y retransfere signifcaciones, en lineas, curvas y cruces temporales que podrian leerse como precedencias, antecedentes o fliaciones esteticas y politicas, propositivas de otras cartografias; como hipotesis sugiero que Nelly busca articular en el tiempo la continuidad de una escena, la escena de su discurso critico. Escritura que como dice Jorge Diaz, "genera imaginarios politicos o feministas donde existir".

Abismos temporales propone, en la forma de organizar sus materiales, en su estructura, la lectura de una Escena estetico-cultural de epoca, signifcada por la(s) intempestividad(es) de emergencias esteticas y discursivas, relativas a las transformaciones ocurridas en las reglamentaciones de genero y sexualidad.

La Escena de avanzada actua como referencia inicial de un espacio anterior. Sancionado, situado criticamente, inscrito en la institucionalidad del arte chileno, hace posible interrogarse por otros agenciamientos y producciones culturales disruptivas, que no tuvieron, ni han tenido. la atencion ni la productividad critica de su pluralidad de sentidos. "No han sido productivizadas aun" dice Nelly.

La inquietud abre una pregunta a la temporalidad de la critica, a su ausencia, a los modos de mirar, a los dispositivos criticos disponibles en cada tiempo, a sus recursos teoricos en la produccion de pensamiento, particularmente en lo relativo a objetos nuevos, riesgosos, fuera de sitio, que ponen en jaque incluso las conceptualizaciones con que pensamos la cultura. Un ejemplo de esto, podria ser la critica a la exposicion Ideologia o la lectura del texto sobre el flme Subterraneo, donde la intrincada red de imagenes que aunan representaciones de violencia, de poder falico, de contradicciones entre el lugar de habla y el lugar de supuesta recepcion, de sacrilegios a los iconos de la izquierda (me refero al icono de Salvador Allende), producen una radical dislocacion de los modos de decir desde las posiciones de la que emanan esos proyectos. Para ese modo de producir critica de arte, para ese modo de leer la memoria, es necesario un background de estrategias discursivas, un entrenamiento critico, dificiles de encontrar en la escena local. Nelly lo hace con la voluntad de torcer la memoria mitica instalada, por el contrario, su gesto es ejercitar "una memoria cultural fraccionada y residual, de vocacion minoritaria", con el fn de producir efectos de calce con la forma en que su escritura lee y produce una refexion de mayor complejidad, otorgandole opacidades a la transparencia unidireccional con que se han construido los discursos de la memoria.

Sin embargo, pienso que algunos de los objetos y espacios anteriores, sobre los que Nelly acusa falta de discurso critico, si lo han tenido; han ingresado incluso a instituciones y mercados del arte, -su propio discurso-, han sido leidos e interpretados. Pienso que esos otros discursos muestran que hay versiones de la historia y verdades en disputa. En el contexto de esa interrogante el texto abre una potencialidad de controversias, con discursos (academico-disciplinarios, o de extramuros), situados en la diversidad de espacios donde se mueve la vida cultural y su compleja red de complicidades y disidencias.

En su interes de establecer relaciones entre pasado y presente, entre antes y ahora, Nelly se pregunta: ?Por que las acciones de arte de las Yeguas del Apocalipsis -mas tarde nombradas como performance por la globalizacion-, no han tenido la resonancia que ha tenido la Escena de Avanzada? ?Por que el Primer Congreso de Literatura femenina de 1987 tampoco la tuvo? "Entonces nos quedamos con dicho termino (femenino), sin que me acuerde muy bien como ni por que" dice Nelly, frente a la elusion de la palabra feminismo, al nombrar entonces el congreso. El congreso no fue nombrado feminista, entonces no era estrategico en dictadura, asi fue discutido, hubiera sido menos convocante, pero al pensarlo en el hoy leemos su ocurrencia feminista, incluso podria decirse que desde la resistencia que genero si fue advertido feminista. Muchas escritoras y criticas no quisieron participar, entonces no era pertinente interrogar si la literatura tenia sexo, la pregunta no tenia pertenencia, tampoco lo era interrogar el canon masculino. Solo hay buena o mala literatura, se decia. El congreso instalo politicas de escritura de mujeres que han producido resultados criticos feministas, reinstalaciones de escritoras que hoy, legitimadas por esa huella sido releidas, resignifcadas.

Pero pareciera ser que el poder de la critica opera sus sentidos en tiempos discontinuos, Nelly abre el dialogo a las signifcaciones culturales de acciones, textos y espacios culturales de antes, con discontinuidades minoritarias y escenas de hoy. Fugaces avanzadas de su discurso critico que se piensan y signifcan, adjuntando emergencias de la actualidad a disrupciones del pasado. La memoria asi trabajada introduce otra temporalidad en los modos de mirar lo cultural, hace posible la continuidad de (dis)continuidades esteticas y politicas, le otorga movimiento constante a aquello que las instituciones quieren fjado por formas historiografcas construidas, genealogicas y patriarcales: estaticas, situadas en pertenencias y clasifcaciones. Nelly opta por la interrupcion a la linealidad, por lo que resiste la ofcializacion.

Mirar simultaneamente pasado y presente en la cultura, concierne al pensamiento critico que no solo va contra el olvido, sino que mas bien favorece la permanente discontinuidad e intempestividad; la irrupcion del pensamiento en lo ya historizado, desbaratando la estabilizacion con que el poder quisiera expulsar las interrupciones criticas de las sexualidades disidentes, las que no serian posibles de situar discursivamente, sin los objetos que Nelly ha re-mirado, las que siguen hablando eso, en sus acercamientos y distancias con la actualidad y a las que sus discursos criticos les otorgan poder interpretativo de epoca, en la escena de pasado y presente que construye.

El texto articula, en ese sentido, una politica complice entre lo uno y lo otro, gesto que aun en sus incompatibilidades ha ofciado alteraciones radicales a las formas de pensar y situar lo transfugo, lo bastardo, lo que el poder no quisiera que aconteciera.

La operacion de interrogar el pasado cercano en el presente hace posible, -en el acto de volver a pensar-, resituar el caracter conservador de los discursos de sujetos de epoca, autollamados criticos, entonces. Me refero a lo que sucedia en el Diplomado de Critica cultural, en Universidad Arcis, la falta de lugar que los asi llamados "sujetos de supuesto saber", -como se usaba decir-, otorgaban al feminismo; la negacion de su conocimiento, reconocimiento, a la potencia de un lugar politico y un pensamiento critico desestabilizador de las alianzas de poder capitalismo-patriarcado. Sin embargo, se veian a si mismos como luces del pensar las relaciones entre cultura, democracia y politica. Hoy algunos intentan ponerse al dia en tiempo record. Recuerdo muy bien la circulacion del malestar feminista que Nelly menciona y que me provoco siempre esa situacion, no solo porque el lugar feminista permanecia siempre obstruido por las hegemonias del saber sociologico y flosofco, sino por el modo patriarcal y falogocentrico de jerarquizar los discursos, lo que impedia recurrentemente productivizar mas ampliamente algunas discusiones.

Tomo, para fnalizar, la interpelacion de la CUDS, que Nelly recoge, al feminismo de los ochenta, la falta de interes en lo teoricocritico, dicen. Olvidamos quizas, que el feminismo de los ochenta fue fundamentalmente un feminismo "contra" la dictadura, se organizo en dictadura y priorizo la recuperacion de la democracia en la instalacion de un movimiento identitario, si. Pero ademas, en la asuncion de la categoria de genero, interrogo la cultura y la politica falocentrica y masculina, asumio teoricamente el termino genero, abrio el binarismo masculino/femenino a su caracter cultural. En lenguajes disciplinarios, mayoritariamente de las ciencias sociales, se produjo pensamiento y se interrogo la pseudo neutralidad de los saberes academicos. Una de las teoricas de entonces fue Julieta Kirkwood, quien desde la sociologia y el activismo penso la relacion entre las politicas de mujeres y feministas y el poder. Desde ahi partieron muchas cosas.

Si coincido con Nelly en que ha habido una tension entre las practicas del activismo y las discursividades criticas: de las formas de leer los signos e imaginarios culturales, de carencias discursivas al mirar las producciones esteticas y sus signifcaciones simbolicas; coincido tambien en que las ciencias sociales, al dejar fuera de su lenguaje fguraciones, imagenes y metaforas, no cursan un lenguaje de entremedios, de opacidades, de conjunciones de disidencias donde la lengua despliega su poder de nombrar; la propia Julieta Kirkwood experimento la trabazon en el lenguaje que le producia el trabajo de la investigacion sociologica para su objeto de estudio: nombrar el feminismo como experiencia de cuerpos politicos. Pero si creo que la importante produccion de escrituras de mujeres y de critica literaria feminista, abierta por el ya mencionado congreso de 1987, si ha producido importantes resignifcaciones simbolicas en la representacion y produccion de sujeto femenino, en el lugar de las mujeres en la cultura.

Simbolicamente, desde el colectivo CUDS hasta Pedro Lemebel o desde Pedro Lemebel hasta Jorge Diaz, podria fjarse una temporalidad de doble via a las politicas disidentes, recogidas por el texto. Estas han ido desplazando su modus de escenifcar interrogantes a las normativas sexuales y las identidades en crisis. El trayecto escribe en el texto los movimientos de la instalacion critica de escenas fuctuantes, unidas por hilos del deseo que movilizan los distintos activismos, las producciones esteticas, y las nuevas epistemes del cuerpo.

Ahi se ha abierto una tension complice o una complicidad en tension, en los espacios que hablan estas problematicas; quizas la respuesta al reclamo de Jorge Diaz por la falta de produccion teorica del feminismo de los ochenta no este ahi, sino en el estallido feminista de este mayo recien pasado, donde se hizo manifesta una latencia de cuerpos empoderados, de mujeres jovenes, exhibiendo en las calles una voluntad de poder antes que sus atributos sexuales para el deseo masculino o la disponibilidad del cuerpo a la maternidad. Jovenes empoderadas que se tomaron la calle con sus consignas "Y como y como y como es la huevaa nos matan y nos violan y nadie dice naa".

Para terminar, quiero decir que nunca entendi bien eso del feminismo sin mujeres. El enunciado "un feminismo sin mujeres" no produce desidentidad, ni deconstruye el binarismo, mas bien deja a las mujeres fuera de la unica posicion politica de su propio agenciamiento, lugar de su historia social. Al eliminar a las mujeres del feminismo, este, el feminismo, queda sin.........Un feminismo sin.........pregunto. Mas bien tiendo a pensar que el problema esta en el uso de la preposicion "sin"; esta podria ser suplantada por alguna otra de mayor poder convocante, o por todas, cada una podria conducir una orientacion diversa: feminismo con, feminismo contra, feminismo hasta, feminismo por, feminismo segun, feminismo sobre, feminismo tras. El orden de las preposiciones puede contener todas las direcciones feministas, lo que no puedo aceptar es el Feminismo sin atributo... Aunque tambien me resulta confictivo el exceso de feminismos. Pienso que una proliferacion del signifcante (feminismos), sin produccion de signifcados, produce mas bien una llamada de atencion a los subterfugios con que el poder domestica los signos.

Nelly ha caminado, ha callejeado y buscado ahi donde se producen los objetos que provocan su escritura: avanzadas culturales, esteticas y politicas en una escritura que, sin ceder a las formas glorifcantes del yo en que se escriben las biografias masculinas, ha hecho, en este texto, un particular pacto discursivo entre el yo, implicito en los espacios y tiempos de produccion de los objetos que trabaja, y su escritura critica.

Su particular modo de introducir lo autobiografco se produce en la interlocucion que el cuerpo, en su pulsion escritural, establece con su voz en su particular contexto: sus recorridos, sus lecturas, su relacion con los espacios en que transcurre y se situa la experiencia.

Nelly nos entrega en la textura de su discurso y en la eleccion de sus interlocutores una singular escritura autobiografca, en que su yo diseminado en la escritura ensayistica hace mas seductora la estructura de Abismos temporales. En este libro en particular, se signifca con nitidez su posicionamiento en la cultura chilena como un cuerpo--signo politico- cultural de una autoria que nombra en distintas temporalidades las avanzadas de su pensamiento critico.

NOTAS

(1) Presentacion del libro Abismos temporales: Feminismo, esteticas travestis y teoria queer de Nelly Richard (Santiago, Editorial Metales pesados, 2018)

Raquel Olea

raquelolea@vtr.net
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Author:Olea, Raquel
Publication:Nomadias
Date:Dec 1, 2018
Words:2885
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