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Las "otras" geografias en America Latina: alternativas desde los paisajes del pueblo Chatino.

The "Other" Geographies in Latin America: Alternatives from the Landscapes of the Chatino People

As "outras" geografias na America Latina: alternativas desde as paisagens do povo Chatino

Introduccion

Las condiciones actuales de desigualdad y marginacion urgen nuevas aproximaciones y cambios radicales en el pensamiento de las ciencias sociales, incluyendo la geografia. El presente trabajo deriva de una investigacion sobre paisajes en la region indigena chatina, en el sur de Oaxaca, Mexico, y tiene como objetivo proponer alternativas teorico-conceptuales desde un enfoque interdisciplinario y de dialogo frente a los otros saberes, particularmente sobre cuestiones de la concepcion y el uso de los elementos del paisaje. En el contexto particular de Mexico, no es muy amplio el trabajo en geografia critica, aunque habria que reconocer que en muchos casos se realizan estudios con esta perspectiva desde otras disciplinas o trabajos interdisciplinarios sin adjudicarse esta etiqueta. Ciertamente no hay una tendencia critica generalizada en la geografia mexicana academica, pero no coincidimos con Ramirez (2004) quien la considera inexistente. Por otra parte, si bien nos planteamos una serie de cuestiones en torno a como ampliar los limites de la disciplina y de las practicas de produccion de conocimiento geografico en el ambito de America Latina, nuestro objetivo no es el analisis del devenir ni de las transformaciones de la geografia critica (recientes recuentos sobre las geografias criticas en America Latina pueden encontrase en Ramirez 2004; Ramirez et al. 2013; Moura et al. 2008; y Lopes de Souza 2010).

El articulo esta dividido en dos apartados. La primera seccion propone confrontar la dominacion e imposicion de formas de conocer en la geografia en general y el paisaje en particular y, de esa manera, allanar el camino para trascender los limites inherentes de la disciplina geografica (por ejemplo, su herencia colonial y masculina). Particularmente se considera necesario lograr un dialogo entre los diferentes conocimientos y saberes, pues la ciencia--representada en este caso por la geografia--se ha encumbrado como la forma mas precisa y valida para entender el mundo relegando otras formas de conocer y ser. En sintesis, se busca continuar los esfuerzos por "indisciplinar" la geografia para que continue transformandose y desarrollandose como un soporte de discusion frente a los problemas contemporaneos.

Lo anterior introduce nuestro analisis teorico-critico del paisaje. Este trabajo se enfoca en dicho concepto como uno de los terminos centrales de la geografia en tanto se refiere a la relacion entre lo humano (cultura) y lo no-humano (naturaleza) (Rose 1993). Se cuestiona como repensar el paisaje para identificar y afrontar la violencia epistemica y ontologica que ejerce en muchas de sus acepciones. Se senalan los limites en cuanto a su construccion conceptual ya que, como herramienta en la planificacion o gestion territorial, el paisaje ha adquirido mayor relevancia en los ultimos anos. Se propone pues ampliar la concepcion de paisaje, esto es, transcender sus limites como constructo moderno y la aproximacion a este como una plataforma de discusion epistemica y ontologica de las relaciones (siguiendo trabajos como los de Howitt y Suchet-Pearson 2006; Van der Hammen 1992; Wilcock et al. 2013; Wilcock y Brierley 2012), y las imbricaciones que se generan en el devenir de un pueblo y en la relacion entre lo humano y lo no- humano. Asi, se busca problematizar dicotomias modernas como naturaleza/sociedad, que no permiten entender cabalmente otros mundos, "otras" geografias, y que encierran en una unica--y no precisamente la adecuada--forma de ver y manejar la "naturaleza".

La segunda seccion conversa con el pensamiento chatino y sus propuestas sobre lo que es el mundo y la relacion que debe existir entre lo humano y lo no- humano, enfatizando el uso de los elementos del paisaje. Se parte del trabajo de campo realizado en las comunidades indigenas chatinas donde se recabaron diferentes explicaciones conceptuales del mundo con el objetivo de expresar las reflexiones propias de miembros de este pueblo en su relacion con el paisaje. Se exponen algunas posturas politicas y de concepcion del mundo que reflejan una relacion singular (pero no estatica) con lo no-humano. Para ello, se retoman las reflexiones de habitantes de San Juan Lachao y tambien las del pensador chatino, Tomas Cruz Lorenzo (1988; 1989), quien lucho por la autodeterminacion del pueblo chatino durante las decadas de 1970 y 1980 hasta su asesinato. Debemos senalar que las reflexiones recabadas provienen en su totalidad de hombres, por lo que esta es una vision parcial del pensamiento chatino. Igualmente no se pretende representar aqui el pensamiento chatino como estatico, sino en constante cambio y renovacion inmerso en constructos sociales que lo intersectan. Finalmente no se considera que esta aproximacion--nuestro dialogo--representa "fielmente" u "objetivamente" lo conversado con los miembros de las comunidades, sino que es el resultado de este dialogo y la inteleccion del autor.

Lo anterior se sustenta en el analisis de las formas de concepcion y significacion de los elementos del paisaje que fueron registrados en el trabajo de campo (a partir de metodos utilizados en diferentes lugares y concentrados en el trabajo de Mark et al. 2011). Para ello, el idioma chatino, como primera mediacion con lo no-humano, se considero primordial en la construccion de un mundo propio y de paisajes propios. Ademas de los elementos del paisaje, se examino la importancia de la cosmovision chatina de San Juan Lachao, que esta enraizada en las montanas de su territorio. De aquello resulta que las formas de uso del paisaje, la organizacion espacio-temporal y sus patrones no se pueden comprender sin profundizar en los aspectos fundamentales que otorgan identidad y generan una etica chatina. Un nivel que denominamos ontologico, pues es la experiencia de individuos y comunidades en relacion con su paisaje, con lo terrestre, que funge como fundamento de la existencia y que se vincula con la construccion de conocimiento y las practicas del pueblo chatino (Barrera de la Torre 2017).

Si bien no es objetivo del presente trabajo exponer y describir esta "geografia" chatina en su complejidad y detalle (si es que acaso fuese posible hacerlo de manera escrita), utilizamos este trabajo previo al cual nos referimos constantemente como base para discutir criticamente el paisaje y la produccion de conocimiento geografico continuando anteriores esfuerzos en Latinoamerica, sobre todo desde las geografias feministas (por ejemplo, Sundberg 2004; 2006; 2014; Radcliffe 2017; Mollet 2010). Se presenta este acercamiento como una posibilidad para reflexionar con las "otras" geografias sobre nuestras propias ataduras culturales y sociales (Barrera- Bassols et al. 2008, 11). Nuestra perspectiva hace eco de otros trabajos desde otras disciplinas y desde la geografia (por ejemplo, los trabajos en etnoecologia, Toledo y Barrera- Bassols 2008 o Alarcon-Chaires 2013), no lo consideramos un enfoque inedito, pero si estimamos urgente articular acercamientos criticos con otras propuestas interdisciplinarias, otros pensamientos, saberes, epistemologias e incluso ontologias.

Ampliando la geografia: posibilidades de geografias otras

!Cuanto camino hemos recorrido desde el dia en que los revolucionarios de la vispera fueron los conservadores del dia siguiente! Elisee Reclus 1978 [1887]

Como se menciono, en este articulo se presenta una serie de reflexiones resultado del trabajo realizado en conjunto con chatinos habitantes de San Juan Lachao, que ha permitido replantear algunas conceptualizaciones y, en particular, repensar el paisaje. Se considera esto como un parentesis y no una definicion de lo que debe ser una aproximacion critica al paisaje ni de sus posibilidades. Por el contrario, se buscan las contradicciones en nuestro quehacer geografico y las formas de minimizarlas. Se debe remarcar que nos centramos en el paisaje como uno de los conceptos centrales de la disciplina geografica que ha servido como herramienta para la descripcion, visualizacion y proyeccion de la relacion entre lo humano y lo no-humano. Si bien es un termino multifacetico, consideramos que muchas de sus acepciones mantienen esquemas coloniales, eurocentricos y masculinos, como el dualismo naturaleza/cultura u occidental/indigena. Interesa pues ampliar el paisaje fuera de sus limites y desde su interior por medio de las fisuras que lo atraviesan, pues ello implica tambien una decision politica respecto a cuales son los mundos que se quieren representar.

Asi, hacemos un recuento de ciertos aspectos que consideramos, desde nuestra experiencia, son utiles para ampliar este abordaje. Estas reflexiones representan unicamente un acercamiento a las amplias posibilidades de la colaboracion y la perspectiva decolonial. Mas que definir si ello hace mas o menos critico un estudio, consideramos que lo aqui presentado son aspectos que evidenciaron las contradicciones inherentes a nuestro quehacer geografico. En ultima instancia, lo que se busca es transgredir los limites y problematizar jerarquias en la generacion de conocimiento.

Existe tambien una cuestion primordial en las reflexiones que se plantean aqui y por la cual nos gustaria iniciar. La region en la que se contextualiza este analisis, America Latina, cuenta con una amplia diversidad de culturas no latinas, es decir, parte de la amplia gama de posibilidades geograficas esta representada por pueblos indigenas que no tienen como lengua ni el espanol ni el portugues. Consideramos que, en este sentido, dominacion e inequidad se manifiestan tambien en la invisibilidad y omision de estas "otras" experiencias espacio-temporales. Frente a estos retos, diferentes voces han propuesto abordajes que sean sensibles a la violencia, tanto epistemica como ontologica, ejercida mediante la disciplina geografica. Lo objetivo, imparcial, trascendental y esencialista ha sido deconstruido en tanto forma de dominacion y subyugacion de otros conocimientos, asi como formas de reduccion de la(s) realidades). Nos cuestionamos cual es nuestro punto de referencia para discernir el lugar desde donde generamos conocimiento, los diferentes juicios que arbitran, evaluan o valoran una realidad y tambien cual es el marco de referencia que nos guia en estos derroteros. La idea del punto de referencia es clave para poder ampliar la misma teoria/practica geografica fuera de la estrechez de los conocimientos "verdaderos" asi como para "situar" el conocimiento como parte de un entramado social de subjetividades (Sundberg 2004). En la diversidad y el movimiento del pensamiento localizamos oportunidades para evitar limitaciones (censuras, conscientes o inconscientes) y ampliar el espectro de alternativas. Las geografias feministas han criticado y desestabilizado estas jerarquias y violencias epistemicas/ontologicas que las epistemologias dominantes (leanse eurocentrica, occidental, masculina, entre otras) ejercen sobre las demas (Sundberg 2003; 2004; 2006; 2014; Radcliffe 2017). En este ambito, una de las tareas pendientes es caminar y hablar el mundo en tanto que pluriversal: "Un mundo en el que la multiplicidad de seres vivos y objetos son considerados como companeros en la constitucion de conocimientos y mundos" (Sundberg 2014, 42).

Frente a realidades tan complejas y cambiantes, el conocimiento estatico resulta opresivo, por lo que se requiere ampliar las posibilidades y atravesar los limites. La critica se sustenta y fortalece en el proceso dialogico; (1) sin el "otro" (esto es, al omitirlo o incorporarlo a la vision propia), desaparece la posibilidad de lo alternativo. Este ultimo aspecto, el dialogo, es algo que se resalta a lo largo de este articulo como fundamento para ampliar nuestros acercamientos criticos. En la "tradicion" geografica, el conocimiento se sustenta en la reproduccion de formas coloniales de conocer y en la reivindicacion de universales que subordinan otras ontologias. El desafio es revelar los silencios, las omisiones, los limites, las contradicciones, asi como los dualismos que mantienen vigentes formas de conocer coloniales y verticales. Siguiendo lo propuesto por Gandler (2013) sobre la modernidad, para nosotros estimar un sistema o modelo de concepcion de mundo como unico valido en la construccion del conocimiento no seria unicamente en detrimento de las realidades representadas, sino una limitacion del pensamiento geografico.

Es pertinente preguntarse si unicamente la ciencia occidental tiene como objetivo la inclusion de los demas saberes bajo su egida o es, como Echeverria (2010) postula, que toda forma de pensamiento tiende a la universalidad excluyente. El autor asevera que

la tendencia a convertirse en absoluta y, en ultima instancia, a someter bajo la suya propia a cualquier otra forma posible de humanidad es una tendencia general de toda estrategia de reproduccion social. [...] Una ambicion fundamental, de alguna manera "imperialista", [...] de integrar no solo a todo sino tambien a todos dentro de su cosmos (Echeverria 2010, 201).

Suponiendo esta tendencia, nos cuestionamos con el autor "?como resguardar la concrecion de la forma propia sin defender al mismo tiempo la insostenible pretension de universalidad excluyente que es constitutiva? O a la inversa, ?como volver incluyente la universalidad de la forma propia sin diluirla en la abstraccion?" (Echeverria 2010, 238). Consideramos que la forma que encontramos para evidenciar la inequidad prevaleciente es articular, en una manera dialogica y horizontal, la apertura de estos universales.

Seria poco prudente, y sobre todo volver a argumentos esencialistas, considerar que lo moderno/occidental/eurocentrico es univoco y estatico. Y que en las "otras" geografias encontraremos las respuestas que buscamos en tanto que son no-modernas, como si su validez dependiera de su vinculo (negativo) con lo moderno (Bessire 2014). Asi, retomando lo que Gandler (2013, 74) certeramente apunta, la reconstruccion occidental y moderna del norte, de la supuesta realidad mundial, no solamente excluye de la reflexion a territorios, realidades y aportaciones intelectuales que se situan geograficamente fuera de esta circunscripcion o los disminuye a meros anexos de segunda importancia, sino que excluye tambien a la mayor parte de las realidades de este norte, las "otras" modernidades alternativas que han sido igualmente invisibilizadas. Ademas, como menciona Radcliffe (2017), los diversos encuentros entre variadas y contradictorias perspectivas del norte y sur globales han resultado en marcos criticos y originales.

Si bien se ha resaltado la preeminencia del pensamiento angloamericano en la geografia latinoamericana (Berg 2004; Garcia-Ramon 2012; 2004; Ramirez 2004), tambien se debe resaltar la preponderancia del pensamiento marxista en las geografias criticas de esta region (Lopes de Souza 2010). En diferentes trabajos (Ramirez 2004; Ramirez et al. 2013; Moura et al. 2008; y Lopes de Souza 2010), se destaca la diversidad de temas examinados y perspectivas que engloban, aunque se resalta la desarticulacion y aislamiento relativo en la que se encuentra la practica geografico-critica en los diferentes paises. En estos analisis historico-geograficos del devenir de la geografia critica, se evidencia la primacia y dominio del pensamiento marxista y la invisibilidad y omision de aquellos que son parte de las "otras" modernidades como el anarquismo (Lopes de Souza 2010). Sobra decir que las otras realidades espacio-temporales de las mundovisiones indigenas o campesinas--estos otros pensamientos o mundovisiones-- han quedado al margen en tanto que propuestas validas en si.

Este conflicto manifiesta el problema de las universalidades excluyentes (Echeverria 2010). Para abordarlo, consideramos necesario plantear como punto de partida la verdad como negacion, siendo que las concepciones (por ejemplo, "naturaleza", "medio", "paisaje", entre otras) delimitan realidades que se postulan como verdades en la inteleccion de las relaciones con lo no-humano. Incluso, siguiendo las reflexiones de Adorno (2005, 38), los conceptos son momentos de la realidad y la experiencia del mundo representa una mirada de la realidad en la que tambien el pensamiento es un momento. El objetivo de esto no es llegar al relativismo, sino trascender formas de dominacion o proposiciones coercitivas que postulan modelos "adecuados", "exactos", "confiables" o "unicos" para comprender el paisaje. Lo negativo de la verdad lo retomamos de Gustav Landauer, quien en 1903 analizo la obra de Mauther (Contribuciones a la critica del lenguaje) y expuso: "Verdad es una palabra absolutamente negativa, la negacion en si, y por eso de hecho tema y meta de toda ciencia, cuyos resultados duraderos son siempre de naturaleza negativa" (Landauer 2015 [1903], 89). En ese sentido, Alonso Gonzalez plantea, en el ambito de la arqueologia y su articulacion con la teoria de la complejidad y la filosofia de Deleuze, que "el "conocimiento" no es algo que el investigador obtiene gracias a una supuesta distancia objetivadora con lo investigado, una representacion mas o menos fiel de la realidad [...], sino una produccion nueva de valores, verdades y creencias que se anaden al mundo y operan en el" (2012, 16).

Frente a las exclusividades es que apuntamos nuestra critica, para que esta(s) geografia(s) critica(s) no se conviertan a su vez en la(s) nueva(s) hegemonia(s), en las nuevas versiones verdaderas del disentir, iluminadas y definidas por una forma de pensar. Abogamos por geografias abiertas y fluidas, rebeldes en su faceta creativa y de elaboraciones teoricas sofisticadas. Buscamos la apertura del pensamiento a las posibilidades de nuevos analisis y otras formas de entender y concebir las relaciones entre lo humano y lo no-humano.

Asi, nuestra idea del mundo y la concepcion del paisaje son unicamente aproximaciones, son un modo de comprender, pero no implican mas que eso. En este sentido, Landauer igualmente aseguraba que: "En lugar de una explicacion del mundo unica y absoluta, y de los torturantes y vanos intentos de apoderarnos de ella aparecen imagenes del mundo que en su diversidad pueden acudir una junto a otra complementariamente, imagenes que sabemos que no son el mundo "en si", sino el mundo para nosotros" (resaltado en el original) (Landauer 2015 [1903], 34). Podria plantearse, como asegura Echeverria (2010, 124), que "cada quien parece enclaustrado definitivamente en el cosmos que le abre su propio codigo", pero es precisamente este reflexionar con el "otro" el que permite la emergencia de un momento particular. Frente a dicho "aislamiento", la perspectiva relacional enfatizada por las epistemologias feministas abre la posibilidad del dialogo y al mismo tiempo enfatiza la parcialidad de este codigo. Una crisis de pertenencia al propio codigo, que nos articula con otras mundovisiones abiertas en otros codigos, otras perspectivas de mundo. Saberes y conocimiento que se generan en situaciones particulares en continuo vinculo con otras epistemologias; como momentos de crisis, como puntos de inflexion que nos permiten seguir transformandonos y ampliar nuestros limites.

Desde esta perspectiva, la(s) totalidad(es) han demostrado ser simplificaciones de la compleja realidad y formas de imponer codigos (silenciando otros) definidos por formas singulares de ver el mundo. Ello resulta evidente en las diferentes formas de tratar de englobar la explicacion y el entendimiento de nuestra realidad a conocimientos y formas de representacion que tienen una mundovision particular. Consideramos pertinente aceptar la multiplicidad de mundos, la no-universalidad, y aproximarnos a la idea del pluriverso (Carrillo Trueba 2008). El espacio, el territorio, los paisajes son entonces unicamente formas de asir y aprehender desde un contexto singular, desde una cosmovision. Se debe ampliar los limites de esta concepcion para dialogar, no incorporar, otras formas de ver como igualmente validas. Estas ideas parten de la propuesta de que todas las cosmovisiones son incompletas, que no son capaces de aprehender toda la realidad en su inconmensurable diversidad y complejidad (Santos 2010a; 2010b). Si se parte de esta humilde premisa, es posible ampliar los propios limites, pues es necesario dialogar y reflexionar con otros desde sus visiones y sus mundos, y con este dialogo superar las ignorancias inherentes de cada una.

Esta lectura critica no pretende, como se ha mencionado, un relativismo, sino traspasar las perspectivas totalizantes que buscan dominar y colonizar el entendimiento del mundo y la concepcion del entorno. Nuevamente Landauer expone lo anterior de una manera concisa:

En nuestros intentos de palpar y comprender el mundo, finalmente nos hemos cansado y vuelto contentadizos, en lugar de incorporarnoslo lo hemos descorporeizado, y rogamosle ingresar a los vacios apartamentos de nuestras asociaciones y conceptos universales (Landauer 2015 [1903], 34-35).

Siguiendo esta idea, es evidente que la produccion de conocimiento geografico debe procurar el dialogo con las "otras" formas de entender y vivir en el mundo, [y] reducir las barreras que la ciencia moderna ha creado entre el investigador y los "investigados" (Kitchin y Hubbard 1999). La participacion, en boga en estos dias, y la produccion de formas mas inclusivas de generar conocimiento requieren sobre esta base critica (y de crisis) no solo una apertura, sino escuchar al otro. Un dialogo se inicia con la escucha y posibilita aprender de otras voces y experiencias, lo que abre alternativas para el quehacer geografico. "Conocer--nos sugieren Alonso Gonzalez (2012, 24) retomando a Deleuze y Guattari--pasa a ser sinonimo de construir o dialogar: construir realidad, construir subjetividad, y deja de ser una tarea del sujeto que conoce, reflexiona, observa, comunica o representa".

Hacia otras geografias: descolonizar el paisaje

Mas este mundo, la naturaleza, en su mutismo e inefabilidad es inconmensurablemente rico frente a nuestra asi llamada cosmovision, frente a lo que, como inteleccion o lenguaje, parloteamos de la naturaleza. Landauer 2015 [1903], 29

Geografias chatinas

En esta segunda seccion se hara un sucinto examen del trabajo realizado en San Juan Lachao (Barrera de la Torre 2017) con la intencion de mostrar algunos aspectos del pensamiento chatino (geografico, como experiencia con lo terrestre) compartido por los miembros de las comunidades. Ello debido a que el objetivo de este articulo no es presentar los detalles de esta "geografia" chatina, sino reflexionar con ella en terminos de un acercamiento critico al paisaje y a la geografia en America Latina. Una de las cuestiones que definio la trayectoria de este trabajo fue una contradiccion basica, obvia se podria decir ahora, que continuamente se escapa de las manos, esto es, implementar formas de analisis y explicacion que ignoran y desconocen por completo las formas propias de concepcion y conocimiento de los habitantes locales. Explicar, delimitar, planificar u ordenar los paisajes del "otro" en los terminos y lenguajes propios es subyugar esas "otras" geografias a nuestro exiguo entendimiento, a nuestro mundo. Estas contradicciones se encuentran en todo momento presentes en el trabajo de investigacion, en el dialogo que no escapa a inequidades. Asi, no se exime nuestro acercamiento de ello, pero se procura que reconocer dichos problemas ayude a generar nuevos cuestionamientos y permita repensar nuestro actuar.

El lenguaje fue uno de los elementos sustanciales para acceder a estas otras realidades geograficas; por medio de las palabras es que logramos acercarnos a los paisajes desde lo chatino. Nuestro metodo parte de las aportaciones desde una perspectiva interdisciplinaria al paisaje, especialmente considerando la manera en que una lengua usa terminos genericos o nombres propios para conceptualizar e interiorizar las diferentes partes de un paisaje. Asi se analizo que entidades tienen terminos lexicalizados y cuales no (Mark et al. 2011). Se partio de las aportaciones de la etnofisiografia, cuya idea central es "la investigacion de categorias de las entidades del paisaje [...] en donde se incluye el estudio de los sistemas de conocimiento, de creencias y de costumbres de los pueblos en relacion a las formas del relieve y el paisaje" (Mark et al. 2011, 7). Misma que tiene la premisa de que "pueblos de diferentes grupos linguisticos o culturas tienen diferentes formas de conceptualizar el paisaje, como se evidencia por las diferentes terminologias y formas de hablar sobre y nombrar las caracteristicas de un paisaje" (Mark et al. 2011, 9). Claramente, aunque este trabajo busco priorizar la vision chatina, ello no escapa de las deformaciones que la traduccion y la interpretacion del autor generan. Hubo consciencia de ello y, mas que perseguir esencias, se considero que el trabajo genera nuevas lecturas, pero sobre todo nuevos horizontes a explorar. Cabe senalar que no nos referimos a una traduccion en el sentido de valorizar lo chatino en relacion con la ciencia occidental sino como una aproximacion para el dialogo.

Como el pensador zapoteco Jaime Martinez Luna certeramente apunta: "Nuestras lenguas originarias, dibujan y explican el mundo real que percibimos, la lengua invasora, lo niega, y expresa solo lo que sus constructores entienden de este mundo, a traves de sus creencias, sus intereses, sus valores, etc." (Martinez Luna 2013, 1). Conceptos como naturaleza demuestran este dominio en el plano no solo conceptual, sino que se concretizan en la practica y transformacion de los paisajes.

Este analisis se amplio para examinar, no las formas de uso o manejo de los elementos del paisaje, sino lo anterior a ello en su comprension. Nos centramos entonces en elementos de cosmovision y concepcion del mundo, la sacralidad y los "duenos" del paisaje, la toponimia, la orientacion incorporando ademas los componentes de los paisajes (que incluyen desde las montanas y los rios a los ciclos climaticos y la vegetacion) que se denominan en chatino Lo-a yu-c. En todos estos aspectos se encuentran interrelaciones y demuestran la profundidad del ser en y del paisaje y la convergencia de lo espacio-temporal (Barrera de la Torre 2017).

Por ejemplo, en el analisis de los toponimos se recabaron 28 nombres propios de elementos del paisaje, sin incluir las comunidades. Aquellos elementos se convierten en referencias espacio-temporales en el continuo del paisaje adquiriendo en ciertos casos "virtudes" especiales enlazadas con aspectos narrativos, genealogicos y cosmogonicos, que a su vez incorporan un sentido etico del ser en el mundo y la vida (Barrera de la Torre 2017).

En la perspectiva chatina no existe la naturaleza, sino que el mundo y toda la vida se engloban en la Cha-a lyu-i que inextricablemente incorpora la vida humana, su devenir no puede ser concebido como externo sino definido en reciprocidad. Lo que ademas tiene connotaciones sobre el uso de la tierra y sobre la comunalidad de la misma, pues "no hay un individuo que sea dueno de la tierra". Cha-a lyu-i por ser al mismo tiempo sagrada no puede poseerse. Asi, por medio de cartografia y recorridos con miembros de las comunidades en campo se evidencio la importancia de los lugares sagrados y los elementos del paisaje en lo chatino. Ahi se encuentran los antepasados, pero tambien se encuentra el trabajo de generaciones de chatinos que por siglos han generado paisajes, definidos en su origen por la emergencia no premeditada sino integrado como parte de su misma reproduccion (Barrera de la Torre 2017).

En esta idea de mundo es importante mencionar lo propuesto por Tomas Lorenzo Cruz--pensador chatino asesinado en 1989 por su lucha por la autodeterminacion chatina--, quien mediante sus escritos presenta una vision critica de su cultura. Cruz retrata la posicion marginal del pensamiento chatino e incluso su obliteracion:

La escuela es el principal lugar donde se ensena que nuestras verdades son falsas, y nuestros conocimientos son ridiculos ante la "Ciencia", y los ninos que aprenden esto, abandonan y menosprecian nuestros rituales, comportamientos y sabiduria, que ahora conciben como irracionales, supersticiosos, absurdos, falsos. La verdad es ahora la verdad occidental, ya no la verdad Chatina aunque esta verdad nuestra nos haya permitido vivir durante siglos (Cruz Lorenzo 1989, 23-24).

Desde nuestra perspectiva, este seria uno de los compromisos para ampliar las aproximaciones criticas, reconocer las otras espacio-temporalidades asi como las jerarquias que las intersectan en su construccion (clase, raza, genero, entre otras). La ciencia (geografica) continua siendo parte de la maquina que perpetua la desigualdad, mas en si misma no es adversa, sino que es capturada por ordenes sociales dominantes. Como menciona Martinez Luna (2013, 4), "la ciencia, ordenador del pensamiento hegemonico que nos ha tocado vivir, nos ofrece sus virtudes para que comunalmente le usemos, y le dotamos nuestra espiritualidad, para dar respuesta y satisfaccion a nuestras necesidades reales".

Paisajes como espacios de dialogo

En chatino, como en muchas otras lenguas, no existe la "naturaleza" y tampoco existe un concepto similar al de "paisaje". Nuestra intencion no fue integrar los conocimientos chatinos a nuestra perspectiva de paisaje: nos aproximamos a esa(s) geografias) chatina(s) como valida(s) y problematica(s) en si misma(s). En esta "interpretacion" y dialogo es que se plantean reflexiones sobre nuestra forma de comprender un analisis critico del paisaje como conceptualizacion.

Siendo el paisaje un concepto multifacetico y significativo en la geografia, nos centramos en aquello que, siguiendo a Adorno (2005), escapa al mismo concepto. No nos enfocamos en lo que se podria descubrir por medio de nuestro poco o muy desarrollado concepto del paisaje, sino aquello que, silenciosamente, escondia. Asi, Adorno (2005, 19) sugiere que "lo urgente para el concepto es aquello a lo que no llega, lo que su mecanismo de abstraccion excluye, lo que no es ya un ejemplar de concepto".

En este orden de ideas encontramos que el paisaje manifiesta una forma de ver y entender producto de un proyecto civilizatorio (Occidente) y que se encuentra relacionado con la existencia de clases dominantes y con un modelo de produccion particular. En pocas palabras, un paisaje que se impone a otras formas de ver el mundo, y que incluso se ha planteado, insistiendo en marcos dualistas, como una forma de discernir entre aquellos que piensan "paisaje" y aquellos que piensan "mundo" (Berque 2009 y Cosgrove 1984). Por ello, consideramos necesario repensar el paisaje, descentrarlo, descolonizarlo. Ello no es nuevo y desde la misma modernidad se han generado otras miradas del paisaje (por ejemplo, los trabajos de Elisee Reclus (en Ferretti 2009) o Eric Dardel (2013 [1952]), por lo que no es una modernidad en si lo que se critica sino su actualizacion en el marco del capitalismo, coloniaje y la desigualdad. Igualmente debe resaltarse que en esta propuesta no se pretende esencializar ni idealizar las visiones chatinas o de otros pueblos como mejores por si mismas ni se considera la vision chatina como algo ajeno a lo moderno. No consideramos tampoco que, en la marginalidad, en su condicion de oprimida, la cultura chatina o cualquier otra adquiera un aura de superioridad, un sentido de lo correcto, mas adecuado que otra que no se encuentra en esa condicion.

Reflexionar por medio del lenguaje chatino permitio ampliar nuestra perspectiva del paisaje, pero sobre todo nos acerco a "otras" formas de concebir y conceptualizarlo. En este sentido, surgio la necesidad de considerar no solo un cambio epistemico sino que, en esta "crisis radical", nos volvimos hacia el nivel ontologico. Incorporamos lo ontologico, como estudio de los conceptos, donde se vincula la lengua como primer momento en la concepcion del paisaje y como uno de los fundamentos para comprender como se conoce y usa este. En este nivel de analisis, lo ontologico responde a la cuestion "?que es lo que es o existe?" y "representa el conjunto de entidades que una persona afirma que forman la realidad" (Alonso Gonzalez 2012, 15). La semantica, como interpretacion (critica), es parte de una ontologia en tanto que conceptos y significados son necesarios para explicarla; sin la semantica se logra mas bien una taxonomia. Las ontologias implican asi un analisis de las diferencias de conceptualizacion y por tanto el conocimiento que se tiene de la realidad (Kavouras y Kokla 2008, 10).

Por otra parte, se examino lo ontologico como la definicion del ser en su relacion o encuentro con lo terrestre, concebido este ultimo como el fundamento de la misma existencia del ser y la comunidad. En este sentido, consideramos el trabajo del geografo frances Eric Dardel para quien toda geografia entrana una ontologia (Besse 2013, 21), ya que la geografia es primeramente la experiencia con el elemento terrestre. De manera que el paisaje representa la geograficidad del ser humano: "La Tierra como lugar base y medio de su realizacion" (Dardel 2013 [1952], 87). Y continua asegurando que "la Tierra, en tanto que base, representa el advenimiento mismo del sujeto, cimiento de cualquier consciencia que se despierta; anterior a cualquier objetivacion, se mezcla a toda toma de conciencia, de donde surge el hombre [sic.] del ser, sobre el que erige su casa, el motivo de su esfuerzo, a lo que adapta su preocupacion por construir y elegir" (Dardel 2013 [1952], 30). Es en estos dos momentos de lo ontologico mediante los cuales nos hemos aproximado a la geografia chatina.

En este marco visualizamos un posible aporte a la critica del paisaje, en la trascendencia de sus limites y en su apertura hacia aquello que se encuentra fuera de su conceptualizacion. En el dialogo con otras mundovisiones se encuentra la posibilidad de seguir avanzando y transgredir sus limites. Se parte entonces de que en la diversidad de visiones, lenguas y actitudes frente a lo terrestre reside la oportunidad de ampliar los conocimientos y sabidurias frente a los problemas actuales. De esta forma, siguiendo los trabajos de Wilcock et al. (2013) y Wilcock y Brierley (2012), el paisaje debe convertirse en una plataforma de encuentro/divergencia entre propuestas epistemicas (de saberes ambientales) y ontologicas (de la experiencia del ser frente a lo terrestre). Para ello, el paisaje como encuentro debe considerar "una humanidad al mismo tiempo unitaria e incondicionalmente plural" (Echeverria 1995, 62). Este paisaje como plataforma y encuentro debe expresarse como la concrecion en el espacio-tiempo de las diversas formas de actuar, pensar (hablar y nombrar sus elementos) y de relacionarse con lo terrestre sin subsumir una mirada a los intereses de otra (Barrera 2017).

Esta "escucha para el otro" (2) esta enmarcada en un cambio en el punto de referencia, en descolonizar nuestro pensamiento. De esta manera, descolonizar es superar las formas dominantes implantadas por proyectos modernos y no modernos que subsumen otras formas de conocimiento, considerandose superiores y con la capacidad de reconocer la validez de estos. Como se ha afirmado numerosas veces, la ciencia, en lugar de ser un fenomeno neutral que existe fuera de todo accionar politico o como auxiliar en la toma de "buenas decisiones", es un proyecto ideologico de Occidente basado en la dominacion de la naturaleza, fundamentado en la expansion de Europa (y en general el norte geopolitico) y la reproduccion de las desigualdades (Sletto 2005, 81). Frente a ello, Gallego (2011, 72) considera que "pensar cientificamente no es ni corresponder lo visto con lo dicho, ni ordenar y sistematizar lo concebido sino problematizar, esto es, vincular un conjunto de singularidades a traves de sus diferencias". Siguiendo el acercamiento planteado, debemos evitar que la ciencia prevalezca como "causa sui", que se "acepte como algo dado" (Adorno 2005, 78) y desde ahi sancione los otros saberes y las otras formas de conocer el mundo y concebirlo.

Finalmente consideramos que este acercamiento a la forma de concebir lo terrestre es una ventana hacia esa(s) "otra(s)" geografia(s), geografias chatinas, entendiendolas mas bien como experiencias, como un conjunto de conocimientos practicos y eticos que se generan mediante la relacion del pueblo chatino con el elemento terrestre que supone el sustento de toda existencia y establece sus limites. Asi, nombrar el entorno ya sea con toponimos o terminos generales es una forma de reconocer la experiencia geografica de una cultura, en este caso la del pueblo chatino de San Juan Lachao.

Conclusiones

Mediante lo aqui propuesto, de esta "intuicion", nuestro acercamiento busca continuar la problematizacion de la produccion de conocimiento geografico por medio de las otras lecturas, visiones y alternativas que no se encuentran dentro de los canones de las epistemologias cientificas y menos dentro de nuestra ontologia.

Nuestras reflexiones apuntan hacia la necesidad de tener un constante cuidado en relacion con las formas en que producimos conocimiento geografico, en que representamos a los "otros", sus practicas o discursos, y a las "otras" geografias. No postulamos una respuesta ni un caso generalizable. Pero consideramos que existen dos puntos de partida que permiten ampliar los limites disciplinarios: desestabilizar nuestro punto de referencia, esto es, una aproximacion decolonial, parcial y relacional, y un compromiso por escuchar a los otros. El paisaje como una forma de ver el mundo, de imponer ideologias sobre como es y deberia ser nuestra relacion con el entorno, insiste en ejercer la violencia del que mira desde arriba y mide el mundo bajo sus propios terminos. Hemos reflexionado aqui sobre la necesidad de renovar sus significados, de identificar sus limitantes y advertir las contradicciones presentes en todo momento. De desestabilizarlo y convertirlo en una (entre muchas) de las alternativas para el dialogo sobre lo que significa ser en nuestra relacion con lo no-humano. Desde esta aproximacion critica, el paisaje es tambien cambio: deviene, se despliega, se actualiza y territorializa en cada encuentro, renovando asi los vinculos con lo terrestre.

Como muchas otras culturas, la chatina sufre los embates de la desposesion y el coloniaje. Perdida de la lengua, de las historias y los territorios son algunas de las preocupaciones de los habitantes de San Juan Lachao y a las que se acerco este trabajo. Tomas Cruz resalta en relacion con la permanencia de lo chatino y de su propia desarticulacion:

Cuando los agentes del desprecio cultural somos los mismos Chatinos, poco pueden resistir nuestras costumbres y tradiciones [...] Tenemos que encontrar la forma de enfrentar las cosas y eso debe ser producto de una reflexion colectiva que nos lleve a organizarnos para reconstruirnos como cultura. Tenemos que hacer analisis muy profundo y pronto (Cruz Lorenzo 1989, 29 y 33).

Consideramos que la geografia puede aportar a esta reflexion colectiva desde una aproximacion como la que hemos mencionado, donde antes que nada la escucha sea grande.

Partimos entonces de un primer paso que consideramos fundamental: una aproximacion como la propuesta es tal, es completa y cabal, si su "escucha para el otro es grande". Podria sonar vacio, pero desde nuestra perspectiva y lo que hemos manifestado en este articulo es que la complejidad del mundo en que vivimos no puede ser entendido por medio de una sola mundovision. Esta premisa de la ignorancia de las diferentes cosmogonias que las hace incompletas debe llevarnos hacia el dialogo. Los elementos que hemos planteado, lo negativo de la verdad, la pluriversalidad, la preponderancia de lo ontologico y la necesidad de descolonizar nuestro pensamiento y trascender totalidades son posibilidades para continuar el esfuerzo por liberar las geografias de su herencia colonial y la violencia que ejerce su practica. Lecturas en las que el mundo responde a un solo modelo, a una teoria, que no escuchan las otras perspectivas son lecturas en las que la critica esta muerta y son espacios donde solo se reproducen esquemas.

Lo que queda pendiente es ampliar las posibilidades en las propuestas de uso y manejo de paisajes integrando las diferentes perspectivas desde una mirada horizontal donde ninguna vision sea idealizada. Ni las verdades chatinas son mas validas que las verdades cientificas ni viceversa. Todas son incompletas y en el dialogo entre estas es que se pueden generar nuevas posibilidades para reducir las contradicciones y las desigualdades.

DOI: http://dx.doi.org/10.17141/iconos.61.2018.2915

Fecha de recepcion: 14 de agosto de 2017

Fecha de aceptacion: 28 de febrero de 2018

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* Agradezco la colaboracion, ayuda, reflexiones, discusiones y encuentros con tantos y tantos habitantes de San Juan Lachao. Especialmente agradezco a Gaspar Salinas, Lorenzo Salinas, Juan Diego Rios Mendoza y Santiago Torres por su tiempo y por compartir su invaluable conocimiento. Igualmente agradezco la ayuda y comentarios del Aaron Pollack, Narciso Barrera-Bassols, Hilaria Cruz y Cesar Carrillo Trueba durante el proceso de la investigacion. Finalmente, los comentarios y sugerencias de los evaluadores/as anonimos y de la editora del presente volumen permitieron mejorar este articulo significativamente.

Geronimo Barrera de la Torre. Magister en Estudios Regionales por el Instituto de Investigaciones Dr. Jose Maria Luis Mora, Mexico. Estudiante de doctorado en la Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos.

[sobre] gbarrera@utexas.edu

(1) Remitimos a las ideas de Masse (2004, 10), quien habla sobre la teoria critica de Adorno: "La teoria critica se propone como una exposicion sistematica de critica a otros pensadores y tradiciones filosoficas ya dogmatizadas o tendientes a ello, y su base se fue fortaleciendo en todo un proceso dialogistico".

(2) Esta idea se tomo de los discursos del subcomandante Marcos y otros miembros del Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional (EZLN) quienes, desde el inicio del movimiento, enfatizaron entre otras cosas la necesidad de escuchar y ser escuchados en la busqueda de sociedades mas justas. En particular nos referimos a Subcomandante Marcos y Las Cojolites (2008).
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Title Annotation:dossier
Author:Barrera de la Torre, Geronimo
Publication:Iconos
Date:May 1, 2018
Words:8300
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