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Lancon, Bertrand: La chute de l'Empire romain. Une histoire sans fin. Paris: Perrin.

Lancon, Bertrand: La chute de l'Empire romain. Une histoire sans fin. Paris: Perrin, 2017, 347 pp. [ISBN 978-2-26204826-6].

La caida del Imperio romano, enuncia el autor en el titulo del libro objeto de este comentario, es una 'historia sin fin', una historia inacabada, inacabable, interminable, por cuanto mas alla del debate erudito que anima cualquier acontecimiento historico, la 'caida' de Roma es un fenomeno cultural que, insertado en el imaginario universal de la cultura occidental desde el Renacimiento, se ha convertido en un reflejo <<des anxietes et des ideologies d'aujourd'hui>>. La caida del Imperio romano ha sido, desde que a mediados del siglo XV los otomanos se apoderaron de Constantinopla, una impagable reserva de referencias para epocas inquietas, un acontecimiento sobre el cual el 'presentismo' ha caido como una fuerza casi gravitacional. La expresion es del autor.

El objetivo del libro no es resolver las evidencias sobre las cuales sustentar una caida o una supuesta continuidad, el autor tiene una larga trayectoria como historiador del periodo: Le Monde romain tardif (IIIe-VIIe siecle) [1992], Rome dans L'Antiquite tardive (312-604) [1995], L'Antiquite tardive [1997], y remite a una bibliografia ajena que ya se ha ocupado de fijar los acontecimientos, por mas que no lleguen a ser concluyentes, y de presentar la historia del debate. Autores entre los cuales escoge a Alexander Demandt, Der Fall Roms (1984, reeditada en 2015), como referencia mas firme. La pretension declarada es interesar a los lectores sobre el hecho de como y por que la caida de Roma ha llegado a provocar mas fascinacion que la magnitud de sus logros y su milenaria longevidad. Mostrar que, la idea esta igualmente en Demandt, se trata de un fenomeno mas historiografico que historico. En tal sentido el libro no pretende descubrir elementos nuevos, pero es un libro oportuno por varios motivos.

Por un lado se ocupa de recoger y analizar las renovadas controversias que han animado el debate entre 2005 y 2015, donde analiza la influencia del presente inmediato sobre un proceso de revisionismo que ha llevado el pendulo interpretativo de la idea de transformacion y continuidad que domino el panorama historiografico entre 1960 y 2000, cuando el termino Antiguedad tardia parecia imponerse como un nuevo paradigma interpretativo, a una relectura finalista y catastrofista que vuelve a situar el inicio de la Edad Media en el siglo v (Peter Heather, Bryan Ward-Perkins, Chris Wickham) y analiza el surgimiento de Europa desde el colapso de Roma, la crisis economica y la violencia barbara. Un analisis que marcaria el salto desde el entusiasmo de la postguerra al desencanto de la postmodernidad. Por otra parte, el libro pretende ser una contribucion 'francesa' al debate de la caida de Roma. El autor considera que los historiadores franceses han mantenido una gran discrecion en las controversias de la caida de Roma durante las ultimas cuatro decadas. Frente a la concepcion 'gibboniana' de la 'caida' que ha influido sobremanera en la conciencia de occidente y que marcaria aun la historiografia anglosajona promovida, esencialmente, desde Oxford y Cambridge, Lancon reivindica las lecturas de Frederic Ozanam y Fustel de Coulanges quienes, a mediados del siglo xix, habrian argumentado en el sentido de una no caida de Roma y una continuidad en los reinos germanicos. Reivindicando igualmente la figura de Marrou quien, en 1949, habria revisado la idea de caida de la cultura antigua, de Biarne y Pietri. En esa percepcion de continuidad se situa el mismo y desde ella analiza las perspectivas de su entorno. Perspectivas que considera mediatizadas en el debate contemporaneo por la polarizacion de la rupturista tradicion anglosajona, reforzada en el siglo xxi con una idea de caida brutal, y la perspectiva alemana donde los invasores, lejos de ser barbaros destructores, son presentados como portadores de una savia nueva capaz de regenerar y restaurar un Imperio por la mano de carolingios y otonianos en los siglos ix-x; donde el proceso se invierte para dotar de raices romanas al estado aleman. Frente a esas tradiciones propone un planteamiento de continuidad que reivindica como 'frances' y que acaba pareciendo mas una posicion geo-estrategica que una conquista historiografica. Ni que decir tiene que fuera de esa triada euro-centrica no parece existir nada y las historiografias ajenas a ese ambito son ignoradas, caso de la italiana, o simplificadas; el repaso sobre la produccion procedente de Norteamerica se remite, mas que a la produccion academica, al espejo deformante del peplum cinematografico. La misma figura de Peter Brown que desde los inicios de los anos sesenta del siglo xx se convierte en el revulsivo para una lectura continuista, es objeto de una critica por su giro casi exclusivamente culturalista, que el autor remite a Andrea Giardina--casi la unica reivindicacion de la perspectiva italiana--, a la vez que es descontextualizado de su medio academico estadounidense para hacerlo representante de la percepcion irlandesa: un mundo ajeno al Imperio romano pero generador de un monacato integrador y unificador.

Pero el libro no es un mero repaso de posturas historiograficas, del debate mas reciente y de la constatacion de que el fin de Roma esta mediatizado por el debate politico contemporaneo hasta el punto de convertirse en un caballo de batalla de las ansiedades y temores de una civilizacion que se siente decadente o amenazada. Es, tambien, la reivindicacion de la postura continuista propia del autor, que quiere hacer ver que es casi la de una tradicion historiografica nacional. Para ello no solo remite a una tradicion ya mencionada, de la cual parece descartar una incomoda Ilustracion, sino que busca en el debate mas reciente companeros de viaje como Magali Coumert, Christine Delaplace o Bruno Dumezil, rechazando como anomalo el catastrofismo de Michel De Jaeghere. Para plasmar esa postura el autor escoge una serie de momentos, caso del 410 o el 476, o de factores de percepcion historica, como las estructuras del estado, el retroceso territorial, las invasiones, el colapso economico, la decadencia cultural o el nuevo papel de la religion, a los que el autor considera espejos en los cuales ver reflejados los acontecimientos antiguos y las percepciones contemporaneas. Es una presentacion original pero la eleccion parece dejar fuera factores de enorme interes como el ejercito, al que apenas dedica unas lineas, y el tratamiento parece muy desequilibrado: mientras 151 notas ilustran el espejo deformante del significado del saqueo godo sobre Roma en el 410, solo una ilustra el dedicado al estudio de un cristianismo 'deletereo'.

Mas alla de esta constatacion de aparente desequilibrio, el libro tiene momentos de gran brillantez. Es el caso del ultimo de los espejos, probablemente el mas deformante, dedicado a comparar las percepciones (norte-) americana y europea de la 'caida', donde el autor propone un atractivo cuadro sobre las diferencias culturales de ambos contextos y sobre el peso de sus propias tradiciones conformadoras, de sus respectivas identidades, en la lectura mediatica de la suerte de Roma. Es aqui, ademas, donde el libro parece remitir mas claramente al genero ensayistico por encima de la percepcion del historiador. Un juego de analogias que parecieran dar la razon a quienes creen posible analizar el presente, el Grexit o el Brexit, la amenaza de una inmigracion incontrolada e incontrolable, con los parametros del Imperio romano y su desaparicion. Para quienes, como De Jaeghere, puedan reivindicar una vuelta de tuerca 'patriotica' al considerar que el Imperio romano--tras mas de mil anos de trayectoria--fue a la postre inviable porque era demasiado grande y demasiado heterogeneo y por lo tanto donde era dificil estimular la conciencia de pertenencia a una casa y un destino comunes. Analogias que sirven a Houellebecq para presentar el desasosegante cuadro de su novela Soumission. Juego de analogias que acaban pareciendo una renuncia a la capacidad del historiador para analizar el pasado. El autor parece resignado a asumir que el metodo historico es un pobre instrumento sometido a la tirania de los razonamientos del lenguaje, empequenecido por la racionalidad o irracionalidad del propio historiador, por su ideologia, los afectos personales o los imperativos de cada contexto, donde cada uno tiene su 'caida' y ninguno la verdadera. Donde la Historia, la imagen es del autor, puede compararse con un laberinto, con una de las escaleras de Maurits Escher, donde <<descendre et monter y sont fondus dans la meme illusion>>. La historia como trampantojo. A la postre una declaracion de impotencia sobre el oficio y la capacidad del historiador: <<la chute de l'Empire romain a tout d'une auberge espagnole>>.

Pablo C. Diaz

Universidad de Salamanca

pcdiaz@usal.es
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Author:Diaz, Pablo C.
Publication:Studia Historica. Historia Antigua
Article Type:Resena de libro
Date:Jan 1, 2018
Words:1543
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