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La voz del autor y la construccion de un espacio de circulacion. Estrategias discursivas del tractado breve de medicina de agustin Farfan.

RESUMEN

En el marco del estudio de los tratados medicos espanoles del siglo XVI, que han constituido la base lexicografica para la elaboracion de un diccionario de terminos de ese periodo historico, hemos analizado en articulos y ponencias anteriores algunas particularidades de la concepcion moderna de la medicina (tal como se vislumbra en aquellos textos hispanicos) entre las que se destaca un marcado proceso de transculturacion a partir de la incorporacion de palabras, conceptos y saberes americanos. Uno de los textos paradigmaticos de este proceso es el Tractado breve de medicina y de todas las enfermedades, de fray Agustin Farfan, algunas de cuyas estrategias discursivas hemos mencionado en trabajos anteriores.

Nos proponemos, ahora, centrar la atencion en este tratado en particular y desarrollar un analisis discursivo y lexicografico mas exhaustivo de las estrategias que despliega el texto en relacion con el espacio nuevo de circulacion que abre (America): estrategias de legitimacion y de justificacion de la palabra, de construccion de un lugar desde donde escribir, de posicionamiento frente a la tradicion de la medicina y la tradicion eclesiastica y, especialmente, de construccion de una figura del o de los receptores. En distintos niveles de analisis, los sentidos puestos en juego por las estrategias discursivas estan marcados por una ambiguedad que este trabajo intenta indagar.

PALABRAS CLAVE:

Agustin Farfan--estrategias discursivas--tratados medicos espanoles--siglo XVI

ABSTRACT

In the frame of studies on sixteenth century's Spanish medical treatises, that have constituted the lexicographical basis for the elaboration of a dictionary of that historical period's terms, in former articles and papers we have analyzed some peculiarities concerning the way modern medicine was conceived (as it appears in those Spanish books). Among them, a noticeable transeulturation process stands out, shown by the inclusion of American words, concepts and knowledge. One of the most representative texts of that process is Friar Agustin Farfan's Tractado breve de medicina y de todas las enfermedades, some of whose discourse strategies we have studied in former works.

We intend, now, to focus on this particular treatise and to develop a discourse and lexicographical analysis of the strategies displayed by the text in relation to the new region of circulation it opens (America): strategies to legitimate and justify words, to set up a place from which to write, to define a position in front of medicine's tradition and ecclesiastical tradition and, specially, to delineate the recipient's figure. In different levels of analysis, the meanings disclosed by discourse strategies are characterized by an ambiguity that this work intends to examine.

KEY WORDS:

Agustin Farfan--discourse strategies--Spanish medical treatises--XVIth century

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Durante el siglo XVI, las tensiones propias de un discurso cientifico que avanza hacia su conformacion moderna se ponen de manifiesto, a traves de diferentes marcas lexicas y estrategias textuales, en los tratados medicos espanoles. Entre ellos, el Tractado de Agustin Farfan pone en escena, por un lado, una serie de mecanismos que operan sobre la constitucion de los objetos del conocimiento medico y, por el otro, brinda elementos que permiten entender distintos aspectos de la funcion social del autor y del texto. El libro se inserta en una cadena de textos cientificos escritos por medicos espanoles (Francisco Hernandez, Nicolas Monardes, Francisco Bravo, entre otros) que, en el siglo XVI, incorporan a la esfera de la medicina los conocimientos que provee el Nuevo Mundo. En trabajos anteriores hemos analizado la lucha que entablan por la construccion de una ciencia moderna--a traves de la apropiacion de objetos cientificos nuevos--, muchas veces contra el discurso dominante en la medicina. Por el proceso de transculturacion que operan, estos autores no pueden dejar de vehiculizar en sus textos su parcial rechazo o puesta en duda de lo que hasta ese momento era la ciencia oficial, profundizando asi la apertura de mentalidad, la ruptura que dio pie al avance cientifico. De alli tambien que los mismos textos manifiesten la conciencia de la propia originalidad, de la necesariedad y del valor que adquieren en tanto productos renovadores de una cosmovision.

Podemos destacar dos aspectos en el texto de Farfan: en el no solo estan las huellas de ese macrocontexto discursivo e historico en el que se inserta, sino que tambien, por ser uno de los primeros tratados publicados en Mexico, deja ver que el medio concreto en el que se encuentra incide como condicionante de su produccion, tanto en lo que respecta al hecho de que estaban dadas las condiciones sociales para su publicacion, aceptacion y circulacion, como en lo que se refiere a las estrategias discursivas que el texto despliega.

El primer aspecto es confirmado por el exito del que gozo el libro en el mercado, que dio lugar a tres reimpresiones. Asi, despues de fallecido Farfan, debido a la aceptacion que habia tenido el Tractado, el procurador general de la orden de San Agustin (a la que el autor pertenecia) solicito al virrey una prorroga del derecho de publicacion para reimprimirlo por primera vez (1). Esta perduracion de la obra indicaria que Farfan de algun modo creo un "auditorio" (un receptor para su texto y un mercado de circulacion), constituyendolo como tal en el momento en el que lo reconocio y se propuso como objetivo escribir para el. El segundo aspecto se materializa especificamente en la construccion de la figura de los receptores que se opera a traves del discurso.

Los receptores

La primera figura que construye el tratado aparece ya aludida en el texto del virrey Luis de Velasco, que avala la intencion de Farfan de publicar el libro: "con animo de aprouechar a este Reyno y republicas del y aiudar a la gente pobre y ausente que caresce de socorro de medicos para remedio de las enfermedades que padece estando en pueblos de indios y haziendas del campo y no teniendo posibilidad para curarse por mano de terceras personas interesadas" (2). Se desprende de esto que el tratado resulta legitimado por el gobierno como un bien necesario para cierto sector de la poblacion, gente de escasos recursos, ubicada en un contexto sin acceso a atencion medica profesional. Es la causa por la que puede ser publicado y es el objetivo de su produccion. Lo mismo manifiesta el texto de quien fuera comisionado por el gobernador vicario del arzobispado y comisario subdelegado de la Santa Cruzada para examinar el libro (3).

Por su parte, Farfan, practicamente al inicio del primer capitulo del Libro primero, explicita su intencion al respecto: "Los que son medicos pueden leer este mi tratado por estar en el resoluto lo que los autores mas graues escriuieron a la larga. No escriuo para ellos: sino para los que estan donde no los ay" (4). Expone tambien la conciencia de que en ese aspecto residen el valor y la originalidad de su libro: "Y como antes he dicho lo que aqui ay bueno en este tratado es que los remedios se haran aunque no tengan los enfermos botica" (5). Y, mas adelante, en el Libro segundo, dice: "hallaran con facilidad los que no tienen botica los remedios aunque esten apartados de pueblos grandes por que esto es lo que me puso animo para trauajar en hazer esta segunda ympression" (6). Otra vez, como en el Libro anterior, el autor destaca su propia originalidad al enfatizar lo distintivo y unico en su obra (7).

Por otro lado, dentro de este amplio grupo de receptores tambien se recorta lo que quizas podria considerarse un subgrupo, el de aquellos que practican la medicina sin ser profesionales. Asi, al criticar el uso indiscriminado de los sahumerios, se queja: "Y como los que vsan de ellos no conoscen la complexion del enfermo por no hauer estudiado medicina ni saber leer en romance matan tantos con ellos. Para que sepan hazer la cura los que se atreuieren a hazerla pongo aqui el modo de ella" (8).

Al inicio del Libro tercero hace hincapie en la variable economica (ya introducida previamente (9)) para caracterizar a su receptor: "Por la mucha necessidad que tienen los que estan [...] apartados de los pueblos grandes y la grande pobreza que muchos de los que en ellos y fuera de ellos tienen pues ya a penas pueden comer vna tortilla y vna poca de vaca [...] Los remedios se hallaran y haran donde quiera que los enfermos esten. Por que me acommodo a los que en esta Nueua Espana ay" (10). De este modo, reiteradas veces a lo largo de casi todo el tratado, corroborando lo destacado en el texto del virrey, Farfan autojustifica, autolegitima el aporte que significa la publicacion de su texto, en relacion con el beneficio social que representa.

Queda asi delineado el primer grupo de receptores: los habitantes de Nueva Espana excluidos de la posibilidad de acceso a medicos y remedios. El texto sobreentiende que son espanoles, e incluso podria pensarse que su condicion de excluidos se define con respecto a la medicina espanola. Pero, por tratarse de un libro inserto en el contexto antes descripto, se confirma que la ciencia espanola no es considerada la unica legitima: el texto incorpora de manera sistematica la farmacopea y la terapeutica americanas. Al mismo tiempo, esta incorporacion se torna imperativa precisamente por la intencion de Farfan de que todos tengan siempre acceso a los remedios que propone: los unicos constante e indefectiblemente accesibles seran los productos locales.

El modo en que define al receptor sirve asimismo, por un lado, para delimitar la funcion social que se arroga el autor que, de algun modo, es doble: no solo cuida la salud publica (11) sino que tambien educa (12); y, por otro, impone criterios de seleceion de los contenidos tematicos y de las estrategias discursivas (13).

Ahora bien, si existen tantos pobladores definidos por las carencias senaladas es, de hecho, porque hay pocos medicos, y esos pocos, descalificados de modo permanente por el autor, se constituyen como lectores obligados--consumidores potenciales. Entonces, ademas de reconocer un mercado nuevo en ese publico numeroso con determinadas necesidades, Farfan, en ultima instancia, no puede excluir a los medicos, que representan el segundo grupo de receptores del tratado. Asi se esbozaria una tercera funcion social asumida por el autor: la de ocuparse de la formacion academica de los profesionales.

Habiendo partido de una declaracion inicial segun la cual quedaban parcialmente descartados los medicos como receptores, el "permiso" de lectura que les otorga se amplia al punto que termina dirigiendoles los dos ultimos libros del tratado, correspondientes a la "Cirujia" y la "Anothomia". Al principio de la Cirujia declara: "Y si cada vno en su arte deue sauer lo que ha de hazer para que acierte muy mucho mas en el de la cirujia (tan necessaria a la vida del hombre) conuiene que sepa el cirujano como ha de curar" (14). Y, en el libro de la Anathomia: "Siendo el cuerpo humano [...] el sujeto del medico y del cirujano es bien poner aqui vna brebe anothomia. Para que sepan y conoscan todas las qualidades y conplexiones y officios de todas las partes y miembros del. Y por que sepan tanbien los sitios y lugares de cada miembro [...] El cirujano conuiene que sepa como y por donde ha de cortar abrir y cauterizar. Y muchos por no saber la Anothomia hazen yerros irremediables cada dia" (15).

Vemos asi que las circunstancias del contexto de produccion (fuera de las cuales podria considerarse como innecesaria la publicacion de esa Anothomia que registra informacion absolutamente basica para los estudios medicos) avalan la construccion de una obra escindida. Como se vera, el texto adecua los datos, la informacion, a las respectivas necesidades de los receptores, articulandose en funcion de este multiple proyecto del autor.

Por una parte, entonces, en los primeros libros del tratado, como se dijo, los medicos poco instruidos son descalificados de manera reiterada: "Si llamasen a medicos doctos y esperimentados [...] y no a los que (con verdad) llaman mata sanos pues que dexan a los que no matan peores que quando los comencaron a curar. Y como estos affirman conjuramento a los pobres enfermos que dentro de quinze chas los daran sanos se entregan a los carniceros. Los ignorantes no reparan en que la salud del enfermo (despues de la voluntad de Dios) esta en conoscer el medico la complexion que tiene [...] Por esto determine poner aqui (con la caridad a mi posible) todo lo que se deue hazer [...] y por que los ignorantes acierten a hazer lo que conuiene y no hagan tantos yerros cada dia" (16). Asi, sucesivamente, estos medicos ("carniceros" y "matasanos") se confunden por no saber decodificar de modo adecuado sintomas (17), son miedosos a la hora de decidir un tratamiento (18), son temerosos porque son ignorantes (19), llevan a cabo malas practicas (20) que llevan a la muerte a sus pacientes (21), los "enbian al hoyo" (22).

Por otra parte, no obstante, cuando cumple con su funcion de educador de la poblacion, no deja de insistir en que los medicos son necesarios y exhorta a que se los convoque aunque no se les pueda pagar: "Con todo aconsejo que los llamen quando pudieren por que [...] son menester" (23).

En todos los casos, la figura de estos receptores medicos se construye como la de un sujeto drasticamente carente de saberes. La voz de Farfan, en contraposicion a esa figura, se erige de manera inevitable como portadora del saber, de las verdades. Si parte de la base de que sus colegas contemporaneos, sus pares profesionales, no son identificados como poseedores de la competencia necesaria para ponderar la obra, el reconocimiento del valor quedaria, entonces, en manos de receptores que podran apreciar la utilidad del tratado, apropiandose de sus contenidos de una manera mas bien pragmatica. Justamente este concepto de "utilidad", de practicidad, es el que parece guiar la construccion del libro.

La voz de la enunciacion

Siguiendo a Bourdieu, podemos considerar el campo cientifico como el lugar de lucha por lograr el monopolio de la autoridad cientifica, entendida como "la capacidad de hablar y de actuar legitimamente (es decir, de manera autorizada y con autoridad) en materia de ciencia, que esta socialmente reconocida a un agente determinado" (24). En primera instancia hay que senalar que en el contexto historico que nos ocupa, el campo cientifico no puede considerarse autonomo: el poder y la influencia del Estado y de la Iglesia legislan su existencia, manejan los mecanismos que controlan y censuran al mismo tiempo que permiten la innovacion y la ruptura. Los tratadistas espanoles que incorporan los saberes americanos, actuando en el campo de la medicina, no solo funcionan como "descubridores" de "nuevas" verdades cientificas. El tratar de postular la validez de esos datos adquiere necesariamente una dimension ideologica y politica. Implica pretender que no solo los cientificos sino tambien el Estado y la Iglesia acepten--pocas decadas despues del descubrimiento de America--que los aborigenes habian producido verdades cientificas. Verdades cientiticas que podian (y que iban a) revolucionar la esfera del saber medico espanol, consolidada sobre la base de los incuestionables discursos de las autoridades clasicas.

Al mismo tiempo que ensena, que divulga informacion "nueva", Farfan esta construyendo la creencia en el valor cientifico de los nuevos productos y metodos americanos, les asigna esa jerarquia a partir de la confianza que le merecen: "si al cozer de esta agua del cacalosuchil eeharen alli quatro oncas de carne y huesos de vn paxaro que llaman huaein [...] es remedio de mi esperimentado muchas vezes en la ciudad de Antequera del valle de Guaxaea. Y entiendo tambien que para los que tienen sospecha que les han dado algun bocado no ay antidoto ni triaca mejor" (25). Pretende imponer, por ejemplo, el uso de la zarzaparrilla, pero convenciendo a traves de la explicacion razonada de sus usos (26). Asi, abre el campo de la discusion cientifica sin excluir lo que ni siquiera ha sido experimentado por el mismo, en un esfuerzo por tomar aceptable (cientifico) aquello que no solo nunca ha sido considerado por los discursos clasicos sino que incluso resultaria inaceptable para el pueblo al que se dirige y para el mismo: "Otro remedio se ha hallado en esta Nueua Espana y jamas falta aunque es asqueroso y para huyr de la muerte ninguno lo sera. El remedio es este. Si alguno estuuiere picado de bibora aunque este ya para rebentar tome la hienda o cuziedad del hombre aunque sea acabada de echar del cuerpo y deshecha en agua la beba y vera el remedio admirable" (27). El texto refleja la transformacion de la cosmovision desencadenada por el descubrimiento de ese nuevo mundo, como si su objetivo tambien fuera alterar los terminos de lo conocido.

Todo esto supondria, entonces, en un principio, la necesidad de una multiple instancia legitimadora, y, en consonancia con ello, en el discurso del tratado se manifiesta un sujeto de la enunciacion pluralizado. La duplicidad de la voz de Farfan en tanto medico y fraile resulta propicia para responder a aquella necesidad. En lo que respecta a su voz de medico/cientifico, se puede ver como el texto construye, de distintas maneras, la confianza en la autoridad del sujeto que enuncia. Por un lado, controla los discursos del pasado reconocidos como validos y los maneja a discrecion. La autoridad de Farfan se legaliza, en consecuencia, por la seguridad que brinda la afiliacion a los discursos tradicionales/oficiales del campo de la ciencia medica. Pero, en segundo lugar, se apropia de los discursos contemporaneos. Se consolida (ya se puede consolidar) en una posicion de vanguardia al hacer referencia a discursos "nuevos": asi, cita a Francisco Hernandez (28), cuyos textos, inclusive, todavia no se habian publicado. De todos modos, al analizar la informacion de Hernandez, establece una continuidad a traves de la intertextualidad con los clasicos. Otro aspecto de este gesto vanguardista se relacionaria con la "colonizacion" del discurso de los aborigenes, a traves de la apropiacion de su lexico, de las voces en nahuatl, que hemos analizado en otros trabajos. Asimismo, en tercer lugar, su autoridad se legitima tambien en las referencias a la propia experiencia como profesional--cientifico experimentador, a la que se alude constantemente y que puede incluso llegar a contradecir lo sentenciado por los autores clasicos: "Muy graues autores dicen que las heridas penetrantes en el pecho son mortales aunque cada dia se veen muchos sanos de ellas. Si la cura (que yo ahora dire) se les haze sanaran muchos mas" (29). Y, como una manera que tiene de convencer a sus lectores de su autoridad es manifestar su dominio al operar sobre la realidad, esta autoreferencialidad siempre lo coloca en una posicion de avanzada: "y desta manera la he curado muchas vezes [...] Y es verdad que hasta que yo puse en pratica esta manera de cura ninguno vsaua de ella por que no reparauan en que ..." (30).

Y, en ultima instancia, en lo que respecta a su voz de fraile, el hecho de que sea un religioso supone un fundamento suficiente que asegura que su palabra es portadora de la verdad: "Y affirmo como religioso que es el mejor remedio que se puede hazer" (31).

Todo este desarrollo en la construccion de la autoridad de la voz de la enunciacion exhibe, en definitiva, un complejo proceso de conflicto, tension y transformacion. El discurso va hilvanando pasado y presente, y asi manifiesta una voluntad de controlar todos los discursos, todos los aspectos de la realidad, incorporando toda la informacion posible.

En relacion con la mencionada doble identidad del autor, se manifiesta su doble preocupacion constante: las respectivas fidelidades a la esfera cientifica y a la religiosa. Se construye asi una imagen ambivalente, por la que resultan indisociables el medico estudioso y el piadoso creyente: "Yo confiesso que estudiando cada dia y viendo lo que otros escriuen y hazen me he aprouechado y siempre me precio de aprender denos Dios su diuina gracia para que aprendamos a temerle pues el principio de la sabiduria es el temor de Dios" (32). Se fusiona su labor profesional con su deber cristiano: "Todas las cosas que se hazen por bien del proximo tienen por fin y paradero el seruicio de Dios. Con este intento me determine poner aqui todo lo que le pudiese aprouechar mayormente a los que estan muy apartados de pueblos grandes" (33). Con esto, lo que se definio como funcion social (cuidado de la salud publica, intencion didactica) se toma indistinguible de la caridad y la devocion.

Al mismo tiempo, esta duplicidad entra en correlacion con los dos grupos de receptores senalados: Farfan obliga a los medicos a que manden a los enfermos a confesarse ("En siendo la herida penetrante mande el cirujano confessar al herido por que tiene obligacion precisa so pena depecado mortal" (34)) y trata de educar al pueblo para que aplique los preceptos cristianos a sus pautas de regimiento ("Las causas desta enfermedad son muchas y la mas commun y mayor es el mal orden y mala regla que tenemos en el comer y beber y sino me creyeren diganme (por amor de Dios) que hombre ay e yo el primero que dexe de comer lo que le sabe bien anque tenga esperiencia que le haze mal? [...] De que nos quexamos? pues nos mata la Gula?" (35)) o para que los intercale con los tratamientos ("Este tal enfermo ordene su alma desde el dia primero y haga todo lo que deue a buen christiano" (36), "primero se confiesse y haga lo demas que a su alma conuiene y luego tome estos xaraues seys dias arreo" (37)).

A partir de esto, se podria inclusive considerar que el objeto de su practica cientifica esta de antemano desdoblado: debe ocuparse tanto del cuerpo como del alma de sus lectores. El libro incluye un capitulo solo para explicar que hacer cuando un enfermo esta demasiado debil para confesarse (38). En la concepcion misma del concepto de enfermedad se yuxtaponen los discursos: "Y quien duda? que nos da Dios los males por los peccados? y quiere que con la enfermedad nos confesemos? y apartemos de ellos?" (39). Asi, si el pecado es causa de las enfermedades, la confesion resulta cura y remedio, procedimiento terapeutico: "La cura primera y el primer remedio que deue hazer al enfermo el medico es." mandarle confessar" (40), u opcion final de salvacion: "Los Autores Medicos ponen muchos remedios algunos de ellos dire aqui. Y quando con ellos no sanaren encomienden al enfermo a Diosy a los Curas" (41). En todo caso, no se sana solo por ingerir un remedio ("tomen esta agua nueue dias [...] y con el fauor de Dios sanaran" (42)), ni se cura solo por administrarlo ("Yo he curado a muchos con el fauor de Dios" (43)).

Por ultimo, en relacion con la instancia de legitimacion eclesiastica se puede destacar sencillamente como se nombra al autor del texto en la portada: antes que su titulo universitario se menciona su pertenencia al ambito de la Iglesia (44). O sea que en la construccion de la figura de ese autor se presenta como tan relevante--tan convalidante--el ser "fray" como el ser "doctor". O quizas mas, porque resulta valido incluir en la identificacion la orden religiosa a la que pertenece pero no la Universidad en la que se doctoro.

Distintos receptores--distintos discursos

Si se tienen en cuenta los multiples y dispares aspectos mencionados (distintas funciones y objetivos del autor, disociacion de su propia voz, diferentes receptores e, incluso --teniendo en cuenta lo que se explicita como anadido para la segunda impresion--distintos tiempos de enunciacion), se vera que el libro carece de una coherencia global. En su conjunto podria considerarse, en terminos de generos "actuales", como un manual de primeros auxilios que incluye una enciclopedia basica de medicina.

En si mismos, los Libros tercero, quarto y quinto (correspondientes a las calenturas, la cirugia y la anatomia) mantienen una coherencia interna, basicamente, en relacion con su unidad tematica. El Libro tercero sigue una logica impuesta por el mismo autor: "La calentura a que llaman tauardete por ser tan conjunta y como hermana con la de sangre como lo dixe arriba me parescio tratar luego de ella" (45). De todos modos, en los contenidos tematicos de los Libros tercero y quarto (dado el concepto de utilidad mencionado), es posible apreciar la seleccion realizada en funcion del contexto de produccion. Y, en este sentido, quizas permiten reconstruir una sociedad asolada por las fiebres e inmersa en la constante posibilidad de situaciones de violencia. De los doce capitulos del libro de la cirugia, la mitad esta dedicada a las intervenciones en casos de heridas cortantes o penetrantes en la cabeza, en el pecho, en el vientre o en la cara ("Las heridas de cabeza se han de curar conforme al instrumento con que fueron hechas. Por que vnas se hazen con espada o con daga y otras con palo o con piedra que magulla la carne" (46), "Si el que le dio era hombre de fuerzas y colerico si le hirio con resistencia o sin ella" (47)).

En cambio, los dos primeros libros se presentan como un inventario no metodico de enfermedades y remedios. Esta organizacion se corresponde, en terminos generales, con la disociacion de los receptores senalada. De esta se desprende, obviamente, la de los discursos y los contenidos de las distintas partes del tratado: mientras al lector especializado se le dirige el discurso cientifico, al lego le corresponde el de la divulgacion cientifica.

Esto no excluye la posibilidad de que el lector prefigurado de los primeros capitulos lea los ultimos. En el capitulo dedicado a la extirpacion de los rumores de pecho se mezclan las apelaciones a los dos receptores, la advertencia al cirujano, la recomendacion al paciente: "El que hiziere esta cura ha de tener manos liberales y mucha destreza en sacar entero el caratan. Del que tiene estas dos cosas que dixe se puede fiar y no de los que no saben tomar las pincas en la mano. Ninguno piense de resoluer el caratan que sera querer boluer blanco a negro" (48).

En los dos primeros libros, dirigidos a los pobladores carentes de atencion medica, parece imponerse una logica relacionada, otra vez, con las condiciones concretas de la recepcion. Inclusive dentro de ellos el esquema de la organizacion de la informacion va variando a medida que avanza la obra. Los primeros capitulos del tratado, dedicados cada uno a una enfermedad, son extensos (hasta dieciocho folios) y despliegan aproximadamente la misma estructura expositiva/didactica: definicion--causas--sintomas--prevencion--pronostico--cura/remedios (recetas). Este plan deja de respetarse, como si, a medida que se avanzaba en la escritura, se hubiera advertido que el proyecto tenia que ser otro. De este modo, a partir del ultimo capitulo del Libro primero, los titulos ya casi no aluden de manera especifica a una enfermedad sino, en general, directamente a su "cura" ("Como se curan las bubas con los sahumerios" (49); predomina la construccion de un complemento de fin: "Para deshazer y echar las piedras que se crian en los rinones" (50)) o a algun remedio (sobre todo americano: "De la virtud del topotzan" (51), "Para que enfermedades sea bueno el cacalosuchil y como se prepara" (52)) y su posibilidad de uso ("Como se da el guayacan para curar las bubas" (53), "Vnguento admirable para vn earbonclo y para vn nacido muy enconoso y para mitigar el dolor de las almorranas duras y con grietas" (54)). Los capitulos se vuelven mucho mas breves (llegan a extenderse unos pocos renglones que presentan solo una receta) e incorporan conflictos mas intrascendentes como "las espinas y barros del rostro" (55) o la caida del pelo ("para que los cabellos caydos nascan" (56)).

Las referencias al contexto son constantes; asi, las necesidades definidas por la ubicacion geografica determinan al autor a postular varios capitulos: "Por ser el pasmo mal tan peligroso y tan commun en esta tierra en hombres y mugeres paridas me parescio tratar del. Y aunque trato del con breuedad con todo pondre los remedios que son mas necessarios y que los pueden hazer todos los que estan apartados de los pueblos grandes que hay boticas" (57); "Por ser tan peligrosa la dureza y opilacion del higado quise hazer capitulo proprio y por que en esta Nueva Espana padecen muchos de ella" (58). Lo mismo ocurriria con las que reconoce como necesidades del momento, que lo llevan a modificar su plan original, improvisando sobre la marcha: "Estando escribiendo este tratado de medicina se me ofrecio remediar vn grauissimo dolor de gota. Y aunque se pusieron muchos remedios no se quito hasta que mande poner el que ahora dire" (59). Con el objetivo de "responder" a las urgencias, tambien puede repetir temas ya tratados en otros capitulos: "Aunque trate largo de este dolor de ijada y de el de la colica en el libro primero por que con mas presteza y facilidad se hagan algunos remedios pongo estos aqui. Y por que no en todas las partes se hallaran vnas cosas y por que tengan mas abundancia de remedios los que tienen necessidad" (60). La escritura se va adecuando a las exigencias supuestas en el publico receptor y se va modificando en conjuncion con la experiencia de la realidad: "Otros muchos remedios hallaran en este libro para la flaqueza del estomago y para otras enfermedades que los puse como los yua experimentando y por esto no guarde el horden deuido hallarlos han por la Tabla" (61). Quedaria asi explicado a que responde la organizacion del indice del tratado, que no sigue el orden secuencial de los capitulos sino que presenta sus titulos alfabeticamente. Farfan mismo explica como usar el libro, en lo que parece una nueva justificacion del desorden: "Dicho he muchas vezes en este tratado de medicina que para vna indisposicion y enfermedad pongo muchos remedios en partes y no todos juntos. Y acontesce al que tiene necessidad prouarlos todos y vsar del que mas prouecho le haze. Y assi busquenlos por la tabla y hallarlos han. Este remedio que ahora pongo se me acordo en este punto..." (62)).

En el mismo sentido, otra notable marca del vertigo de la escritura podria ser el anteultimo capitulo del Libro segundo: "De algunas cosas muy necessarias que se deuen advertir en este tratado" (63). Recien en esa instancia, el autor se da cuenta del hecho de que ha dado quizas demasiadas cosas por supuestas. En la trama de los primeros libros se prefigura un lector que posee determinados saberes, familiarizado con determinadas practicas, metodos y vocabulario (saben aplicar ventosas, desatar en agua, hacer sangrias, distinguir un emplasto de un unguento o de un ceroto), que se podrian suponer extendidos en la epoca. Aquel capitulo, por el contrario, se articula como una enumeracion de advertencias (la mayoria para los enfermos pero tambien hay una para "los que curan"): especificaciones con respecto a los procedimientos terapeuticos, y a la preparacion y administracion de los remedios.

Hay estructuras sintacticas que se repiten de manera firmemente sistematica a lo largo de los dos primeros libros y se relacionan con la reiterada voluntad de lograr que toda la poblacion tenga acceso a alguna cura. Asi, la acumulacion de condicionales: "Si el dolor fuere creciendo vayan haziendo las sangrias [...] Si al quinto dia de la enfermedad lo que escupiere fuere tomando mejor color [...] purguen al enfermo. Y si tiene el pulso flaco no le purguen. Si no echenle cada dia vna melezina comun [...] Si quisiere tomar sola la canafistola [...] Si la canafistola sola le suele causar dolores..." (64). 0 de diversas construcciones con las que se intenta cubrir todo el espectro de manifestaciones de lo real --sujetos, lugares, momentos: "El que no tiene botica haga este xaraue [...] El que no tiene miel blanca haga el xaraue con miel de maguey" (65). Otra: "Donde no ay botica [...] El que alcanqare canafistola [...] Quando no hallaren azeyte de comer..." (66). El proposito es contemplar, hipotetizar sobre todas las posibilidades imaginables relacionadas con cada tipo de enfermedad, de sintomatologia o de paciente, lo cual lleva a Farfan a desarrollar la mayor cantidad de opciones--soluciones asequibles.

Otras estrategias discursivas desplegadas se relacionan con las intenciones senaladas de convencer para que se sigan sus indicaciones con el fin de la cura y de ensenar/educar. La funcion apelativa del lenguaje esta siempre presente a traves de distintas manifestaciones gramaticales, lo que resulta en una constante presencia del receptor en el texto. El autor "dialoga" con el para persuadirlo: "Pedido he que no se enfaden por amor de Dios por que mando hazer primero tantos beneficios y ahora lo bueluo a pedir por que es tan malo y tan rebelde el humor para arrancarlo del cuerpo que de todo tiene necessidad" (67).

Explicita su metodo didactico de exposicion: "Las senales (para conoscer de que humor viene el dolor de cabeca) las yre poniendo al principio de la cura por que no se oluiden y por que las entiendan bien para hazer el remedio" (68). Exhorta a que se le haga caso: "Creanme lo que digo haganlo y alcancaran entera salud"' (69). Y, sobre todo al principio, el apego a la trama explicativa le hace desarrollar fundamentaciones que justifican la validez de sus imperativos: "quiero desenganar a los que se persuaden a creer que las que tomen el azero se hazen esteriles y 170 paren. Es tan contrario su effecto de esto [...] Porque el azero es vna medicina que despues de desopilar los miembros interiores del cuerpo [...] y la madre deshaze cualquiera dureza de ella y la limpia de todo mal humor. Pues si haze lo que digo como es verdad como se puede creer que quite el parir" (70). Promete resultados e intenta ser contemplativo con los virtuales pacientes: "Lo que ruego es que vsen de ellos y veran que (aunque los males parescan incurables) sanaran de ellos con el fauor de Dios. Son buenos al gusto y quando no lo fuessen al de todos por la salud aunque sean muy amargos se han de tomar" (71). Tranquiliza: "Y assi acabara de purgar) todo el mal humor. Es medicina segura y sin ninguna sospecha y sin temor della" (72). Ensena semiologia medica para asegurarse de que se haga una correcta interpretacion de los sintomas ("Si la vna parte de la camara sale con sangre y la otra no es senal que las llagas estan en las tripas altas" (73); "Quando las llagas fueren mejorando que se conoscera en la poca sangre y en el poco dolor de las tripas..." (74)).

La mayoria de estos mecanismos se entrecruzan con los rasgos del discurso que implican una fuerte presencia del autor en su texto, relacionada, en general, con la expresion de juicios de valor. No hay que perder de vista que la enunciacion de este tipo de tratados no corresponde a la voz impersonal de un discurso cientifico neutro sino a un "yo", primera persona que, de manera implicita o explicita, dialoga con una segunda.

Los dos libros dirigidos a los medicos se diferencian entre si discursivamente. En la Cirujia predomina la trama instructiva, y en la Anothomia, la expositiva. El primero mantiene las referencias al contexto de produccion--recepcion: "Si no tiene mas que los poluos de mechoacan que los ay donde quiera ..." (75). Recurre tambien a la acumulacion de condicionales con la intencion de anticiparse a todas las posibilidades, dando por supuesto en este caso la incapacidad del receptor: "Si la carne de la herida ereciere [...] Si la herida esta en parte neruosa [...] Siempre mire el cirujano si ha salido la cantidad de san gre bastante [...] Y si ay fluxo de ella [...] Si no ha salido mucha sangre [...] Si algunos neruios estan cortados [...] Si al meter el aguja picaren algun neruio [...] Si la herida fuere en la mano en la parte defuera [...] Si la herida es en la parte de dentro..." (76).

Tambien en este libro esta indirectamente presente la voz del receptor. Cuando se insinua un "dialogo", este adquiere un matiz mas argumentativo. Argumenta para convencer, partiendo siempre de la presuposicion del no saber de sus receptores: "Cosa aspera y rigurosa parescera a algunos el hauer dicho yo [...] a los que lo entienden no les parescera" (77). Pone en escena una confrontacion dialectica con los discursos de los otros, que siempre ocupan el lugar de la ignorancia, para avanzar sobre la base de la seguridad que le ofrecen los discursos legitimados anteriores al suyo: "Parescera a algunos de los que leyeren este capitulo que me atreuo a curar la enfermedad de la gota contra la opinion de todos los que professan ahora la medicina. Como si los antiguos no pusieran muy grandes remedios contra ella" (78).

En la Anothomia, los recursos y las estrategias discursivas, en cambio, se adecuan mas neutralmente a la trama expositiva mencionada. Asi, se recurre a la definicion ("Llamamos miembro o parte a vna cosa apartada de otra" (79)), la clasificacion ("Los miembros del cuerpo [...] vnos son simples y otros compuestos. Los miembros simples son diez neruio musculo ligamento..." (80)), la descripcion ("La columela o galillo es mediano y sutil y esponjoso y raro. Esta colgado y cerca del tragadero. Tiene su asiento en la parte alta de la garganta. Y como es esponjoso recoje las superfluydades del celebro" (81)). La intencion didactica incluye las referencias a etimologias ("Anothomia [...] conforme a la etimologia del bocablo que viene deste nombre griego ana y de tomos que quiere decir recta diuision" (82)) y a equivalencias lexicas de los idiomas "clasicos" en los que se basa el discurso cientifico medico ("el hueso basilar llamado en griego hipsilodis y en arabigo lamdij'y en latin lamda que es el que sustenta toda la cabeca" (83)). En definitiva, en su despliegue de estrategias discursivas, el autor demuestra que es capaz de ostentar las formas clasicas del discurso cientifico y de adoptar, porque su sabiduria se lo permite, un registro no profesional accesible a un publico lector mas amplio.

A traves de la guia de una voz, autorizada por el saber, la experiencia, la funcion social y la doble condicion de cientifico-religioso de su portador, el Tractado de Farfan no solo ofrece un compendio--en su pretension exhaustivo--de las dolencias que se manifiestan en el entorno geografico de circulacion del libro y sus posibles curas, sino que exhibe la conciencia de la fragmentacion del publico lector; asi, entre el proposito de que "todos entiendan" y la necesidad de particularizar el discurso para lograr este objetivo, se plasma en un amplio repertorio de modelos textuales a traves de los cuales el medico docto, el profesional, el educador, el consejero espiritual interpelan a los posibles lectores.

Hemos reunido en este trabajo algunas conclusiones a las que hemos arribado como parte de la tarea de investigacion que llevamos adelante en el equipo que dirige la Dra. Maria Estela Gonzalez de Fauve, quien, con la generosidad propia de los que tienen una solida y reconocida trayectoria, nos abrio las puertas del Instituto de Historia de Espana y nos ha orientado y acompanado durante todos estos anos.

SILVIA MEZZETTI

MARCELA GROPPO

Universidad de Buenos Aires

(1) COMAS, J., "La influencia indigena en la medicina hipocratica, en la Nueva Espana del siglo XVI", en COMAS, J., GONZALEZ, E., LOPEZ AUSTIN, A., SOMOLINOS, G. y VIESCA, C., El mestizaje culturaly la medicina novohispana del siglo XVI. Edicion a cargo de FRESQUET FEBRER, J. L., LOPEZ PINERO, J. M., Instituto de estudios documentales e historicos sobre la ciencia, Valencia, Universitat de Valencia, 1995, p. 97.

(2) FARFAN, A., Tractado breve de medicina y de todas las enfermedades, Mejico, Pedro Ocharte, 1592, f. lv. Edicion facsimilar en "Coleccion de incunables americanos", Vol. X, Madrid, Ediciones Cultura Hispanica, 1944.

(3) Lo caracteriza como: "vtil y prouechoso para todo genero de gente en esta Nueua Espana specialmente para los que tienen su habitacion y moradas en las ciudades villas e lugares donde ay falta de medicos y medicinas de botica", Ibidem, fs. 2r, 2v.

(4) Ibidem, fs. 5r, 5v.

(5) Ibidem, f. 45r. Lo mismo hace en el Libro segundo: "los que estan muy apartados de pueblos grandes y de los que tienen medicos. Por que los tales padescen muchas enfermedades y otras indisposiciones y por no saber con que remediarlas se mueren cada dia [...] Anado muchas cosas muy necessarias a la salud de todos". Ibidem, f. 102v.

(6) Ibidem, f. 111 v.

(7) "Aunque ay muchos remedios escritos para las llagas de quemaduras los que yo pongo aqui los haran donde quiera con facilidad" f. 190r.

(8) Ibidem, f. 101v.

(9) En el Libro segundo dice Farfan: "Haziendo esto escusara el pobre que no tiene que dar al medico". Ibidem, f. 157r. Tambien es mencionada por el virrey en el fragmento citado.

(10) Ibidem, fs. 242v, 243r.

(11) Esto se podria relacionar con la voluntad de trabajar sin recibir remuneracion. Comas cita a J. Garcia Icazbalceta: "y aunque sacerdote, con dispensacion pontificia curaba y con mucha caridad, pues en el siglo lo hacia sin estipendio ni interes, y en el convento sin mostrar sinsabor a las forzosas importunaciones de tantos enfermos de la Provincia que acuden a su enfermeria, y aunque tenia medico senalado, la visitaba una vez por la manana y entre dia y de noche las veces que lo llamaban". COMAS, J., Op. cit., p. 105.

(12) "Algunos con ignorancia dicen que estando ya la sarna fuera no se deuen hazer sangrias. Y engananse". FARFAN, A., op. cit., f. 122v.

(13) "Dexando pues questiones de medicina por que no escriuo (como he dicho otras vezes) para medicos". Ibidem, f. 37v.

(14) Ibidem, f. 285v.

(15) Ibidem, f. 327r.

(16) Ibidem, fs. 86r-86v.

(17) Algunos ejemplos: "Muchas vezes engana el dolor y la ynflamacion del higado a muchos medicos"; "'Aunque en el dolor de costado aya razonable pulso y buena orina no se arroje el medico a pronosticar salud"; "Estas senales que he dicho turban y enganan muchas vezes a algunos medicos y assi mandan luego sangrar al enfermo. Y de aqui viene que mueran tantos", Ibidem, fs. 14r, 14v y 65v respectivamente.

(18) "Los medicos que en esta enfermedad [...] no sangran no lo aciertan [...] Mas como el medico no osa y el enfermo lo siente medroso quando manda hazer las sangrias las reusa", Ibidem, f. 67r.

(19) "los medicos [...] ay algunos tan temerosos que en vna necessidad muy grande no se acaban de determinar para lo que conuiene a la salud del enfermo. Y cierto que se les deue atribuyr a ignorancia mas que a falta del animo por que si entendiessen la enfermedad y las causas no temerian", Ibidem, f. 29v.

(20) "Si alguno me preguntare por que no mando que sude el enfermo con este xaraue pues todos los medicos o los mas mandan que suden con los tales xaraues. Respondo que es muy mal mandado y muy mala pratica la que se vsa por esta razon", Ibidem, f. 90v.

(21) "Yo he visto morir algunos que si los medicos detuuieran vn dia o dos las sangrias hasta que la naturaleza comentara a descargarse por el vientre huuieran viuido muchos anos", Ibidem, f. 147r.

(22) Ibidem, f. 66r.

(23) Ibidem, f. 121 v.

(24) BOURDIEU, P., "El campo cientifico", en Intelectuales, politica y poder, Buenos Aires, Eudeba, 2000.

(25) FARFAN, A., op eit., f. 148v.

(26) Ibidem, f. 91 r.

(27) Ibidem, f. 220v.

(28) Ibidem, f. 210r.

(29) Ibidem, f. 303r.

(30) Ibidem, f. 25v.

(31) Ibidem, f. 50v.

(32) Ibidem, f. 285v.

(33) Ibidem, f. 102v.

(34) Ibidem, f. 303v. Otro ejemplo: "Lo primero que deue mandar el medico en esta enfermedad y en todas las peligrosas es." que confiese el enfermo y ordene su alma en todo. Y no aguarde quando el miserable no pueda y muera sin los sacramentos como cada dia lo veemos", f. 14v.

(35) Ibidem, f. 6r.

(36) Ibidem, f. 305v.

(37) Ibidem, f. 309v.

(38) Ibidem, f. 156r.

(39) Ibidem, f. 14v.

(40) Ibidem, f. 19v.

(41) Ibidem, f. 25r.

(42) Ibidem, f. 148r.

(43) Ibidem, f. 154r.

(44) Tractado breve de medicina [...] hecho por el padre fray Augustin Farfan Doctor en Medicina. y religioso indigno de la orden de sant Augustin, en la nueua Espana, Ibidem, f. Ir.

(45) Ibidem, f. 252r.

(46) Ibidem, fs. 291r, 291v.

(47) Ibidem, f. 294v.

(48) Ibidem, f. 309r.

(49) Ibidem f. 101 r.

(50) Ibidem f. 120v.

(51) Ibidem f. 208r.

(52) Ibidem f. 147r.

(53) Ibidem. f. 94r.

(54) Ibidem f. 221 r.

(55) Ibidem f. 239v.

(56) Ibidem f. 164v.

(57) Ibidem, f. 134r.

(58) Ibidem, f. 107r.

(59) Ibidem, f. 209r.

(60) Ibidem, f. 119v. Lo mismo ocurre con "la demasiada purgacion de los meses": "Aunque hize capitulo proprio de esta enfermedad me parescio poner aqui estos remedios para que con mucha mas facilidad se hagan en esta ocasion", Ibidem, f. 162v.

(61) Ibidem, f. 12v.

(62) Ibidem, fs. 222v, 223r.

(63) Ibidem, fs. 239v a 241v.

(64) Ibidem, f. 16r-16v.

(65) Ibidem, f. 11v.

(66) Ibidem, f. 137r.

(67) Ibidem, f. 97v.

(68) Ibidem, fs. 127r, 127v.

(69) Ibidem, fs. 92v, 93r.

(70) Ibidem, f. 43v.

(71) Ibidem, f. 45r.

(72) Ibidem, f. 42r.

(73) Ibidem, f. 19r.

(74) Ibidem, fs. 21 v, 22r.

(75) Ibidem, f. 288r.

(76) Ibidem fs. 288v, 289r.

(77) Ibidem f. 298v.

(78) Ibidem f. 224v.

(79) Ibidem f. 327v.

(80) Ibidem f. 327v.

(81) Ibidem f. 336v.

(82) Ibidem fs. 327r, 327v.

(83) Ibidem f. 330v.
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Author:Mezzetti, Silvia; Groppo, Marcela
Publication:Cuadernos de Historia de Espana
Date:Jan 1, 2011
Words:8047
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