Printer Friendly

La vida religiosa de los siervos de los pobres de Christo y guardianes del Hospital de San Juan de Jerusalen.

RESUMEN

En el presente trabajo analizamos los origenes de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalen en el contexto de la primera cruzada. Nuestro estudio se centra principalmente en dos cuestiones: el proceso de formacion de una orden militar, la primera de la historia, y la difusion de un nuevo ideal religioso que combinaba la peregrinacion, la asistencia hospitalaria y el empleo de la violencia caballeresca para la defensa de la fe. A continuacion nos referimos al debate historiografico en tomo a la militarizacion de la Orden del Hospital y al impacto que la creacion de la Orden del Temple pudo tener sobre ella. Para profundizar en estas cuestiones, nuestro estudio remite a las fuentes originales y senala sus limitaciones y los problemas de interpretacion que plantean a la critica especializada actualmente. El trabajo se completa con un apendice que contiene las dos versiones mas antiguas de la desaparecida regla hospitalaria.

PALABRAS CLAVE

orden militar--peregrinacion--asistencia hospitalaria--violencia caballeresca--debate historiografico

ABSTRACT

In this paper we analyze the origins of the Order of the Hospital of St. John of Jerusalem in the context of the First Crusade. This study focuses on two main issues: the formation process of a military order by first time in history, and dissemination of a new religious way of life that combined pilgrimage, hospital assistance and use of knightly violence to fight for the faith. Then we refer to the historiographical discussion about the militarization of the Order of the Hospital and the impact that the creation of the Order of the Temple might have about it. In order to get a deeper view over these issues, our study refers to the original sources, and shows their constraints and the problems of interpretation posed for the historians nowadays. Finally, this project is completed with an appendix containing the two older versions of the former hospital rule.

KEY WORDS military order--pilgrimage--hospital assistance--knightly violence--historiographical discussion

**********

Las ordenes militares nacieron en Palestina a principios del siglo XII al calor de las cruzadas, como reflejo fiel del espiritu religioso de una epoca y de la caballeria de la Europa cristiana. Fueron institutos religiosos dedicados a la defensa de la fe frente a los infieles y, al mismo tiempo, ordenes de caballeria cuyos miembros pertenecian en su mayor parte a la nobleza; de manera que la combinacion de estas dos formas de vida, la religiosa y la caballeresca, se convirtieron en su principal sena de identidad. Los ideales de este movimiento, complejo y problematico ya desde el mismo momento de su aparicion por su fanatismo e intolerancia, fueron expuestos con gran claridad por Bernardo de Claraval, uno de los principales preconizadores de la Orden del Temple en Occidente, en un pequeno y conocido tratado doctrinal titulado Alabanza de la nueva milicia, en favor de los caballeros del Temple, escrito hacia el ano 1130 (1).

Bernardo propone en este texto la creacion de un nuevo modelo de caballero de Cristo caracterizado por la virtud y la ausencia de pecado, para el cual resulta legitimo el empleo de la violencia contra sus enemigos, pues los fines de su empresa y la situacion existente en la Palestina de principios del siglo XII asi lo requieren: "No es que necesariamente debamos matar a los paganos si hay otros medios para detener sus ofensivas y reprimir su violenta opresion sobre los fieles--cristianos-. Pero en las actuales circunstancias es preferible su muerte, para que no pese el cetro de los malvados sobre el lote de los justos, no sea que los justos extiendan su mano a la malda" (2). Se trata de una Guerra Sagrada, una lucha divinal como se diria en la Espana de la Reconquista, querida por Dios, por lo que no se puede hacer la mas minima concesion a los infieles. Los miembros de estas ordenes deben ser caballeros y monjes al mismo tiempo y su vida ha de estar guiada por el objetivo de alcanzar la perfeccion evangelica, de acuerdo con lo cual, Bernardo concluye: "Yo no se como habria que llamarles, si monjes o soldados. Creo que para hablar con propiedad, seria mejor decir que son las dos cosas, porque saben compaginar la mansedumbre del monje con la fortaleza del soldado" (3).

Los origenes de la Orden del Hospital estuvieron muy relacionados con los antecedentes de la Primera Cruzada (1095). Como es bien sabido, aunque Jerusalen estaba bajo dominio islamico desde el siglo VII, los cristianos de la ciudad tenian libertad para practicar el culto sagrado en los lugares de la pasion de Cristo, como el Templo del Santo Sepulcro y el Golgota, a cambio del pago de un tributo. A fines del siglo X, la situacion se endurecio con la llegada de los fatimies a Egipto, y el ambiente religioso del Islam se radicalizo con la aparicion de sectas fanaticas integristas de compleja espiritualidad. El califa al-Hakim (996-1021) fue un verdadero visionario de creencias ismailies (4). Tenia antecedentes cristiano-melkitas por parte de madre, y unos seguidores suyos, de origen persa, declararon que al-Hakim era la encarnacion del Intelecto divino, en cuyo honor crearon la secta de los drusos (5). El califa saqueo Jerusalen en el ano 1012 y ordeno la destruccion del Templo del Santo Sepulcro. El templo permanecio en ruinas hasta el ano 1048, cuando el emperador bizantino Constantino Monomaco lo reconstruyo con la autorizacion del sucesor de al-Hakim, el califa al-Mustansir, y establecio un regimen de protectorado sobre la poblacion cristiana (6).

Con esta mejora de la situacion se reanudaron las peregrinaciones de fieles desde Occidente y se incrementaron los intercambios comerciales con las ciudades italianas. Entre otros, empezaron a llegar las naves de los mercaderes italianos de la ciudad de Amalfi, que transportaban mercancias y peregrinos hasta las costas de Siria y Egipto. Los amalfitanos eran acogidos con agrado por los habitantes de Jerusalen y por el califa de Egipto, pues todos obtenian grandes beneficios con su presencia. Los mercaderes amalfitanos eran muy devotos, por lo que solian ir en peregrinacion a Jerusalen despues de tratar sus negocios en diversos puertos de la costa africana. Por entonces solo habia iglesias griegas de rito ortodoxo en Jerusalen, por lo que los amalfitanos quisieron fundar una iglesia en la que se celebraran los oficios religiosos en latin segun la liturgia romana. A traves de un intermediario, solicitaron del califa de Egipto que se les entregara un lugar en donde pudieran edificar una iglesia y un palacio anejo, para residencia de los mercaderes amalfitanos. Jerusalen estaba dividida por entonces en cuatro barrios, uno de los cuales, precisamente el que estaba junto al templo del Santo Sepulcro, era cristiano. El califa accedio a la peticion de los amalfitanos, y el gobernador de Jerusalen les entrego un lugar, sito en el barrio cristiano, junto a la entrada del templo de la Resurreccion, cercano al del Santo Sepulcro.

Los amalfitanos, dirigidos por el obispo Juan, construyeron en dicho lugar una iglesia llamada de Santa Maria la Latina, porque seguia el rito latino, con un monasterio anejo, un albergue y otras dependencias para uso de los religiosos y de los mercaderes. El monasterio estaba atendido por monjes benedictinos procedentes de Montecasino, que se ocupaban tambien de acoger a los peregrinos que llegaran a la ciudad santa. Con esto aumento el numero de peregrinos y tambien el de mujeres, viudas en muchos casos, que se animaban a viajar hasta alli para pasar sus ultimos dias orando y meditando en soledad en los mismos lugares de la pasion. Ante la existencia de un numero cada vez mayor de devotas mujeres, se decidio construir otro monasterio para acogerlas, dedicado a Santa Maria Magdalena (7).

La situacion de los cristianos en Oriente volvio a deteriorarse tras la llegada de los turcos selyukies y la derrota de los bizantinos en la batalla de Manzikert (1073) en Anatolia. Por entonces, los peregrinos que seguian viajando hasta Jerusalen movidos por la piedad se encontraban con nuevos y mayores peligros. Muchos eran asaltados y robados al llegar a la costa de Palestina o poco despues, cuando cruzaban el desierto, camino de Jerusalen. A los que conseguian sortear estos peligros y llegar ante las puertas de la ciudad se les exigia pagar un ducado de oro por cabeza antes de entrar, por lo que muchos tenian que dormir en el campo o en la calle. Ante tantas calamidades, los monjes decidieron construir un [xi][epsilon]vo[delta]o[kappa]o[zeta], un hospicio para acoger a estos peregrinos enfermos y pobres. Se dice que el hospital fue consagrado a San Juan Bautista, porque en ese mismo lugar solia rezar su padre, el profeta Zacarias. Sin embargo, algunos documentos indican que la primera advocacion del hospital fue la de San Juan Limosnero, patriarca de Alejandria en tiempos de Focas. Los amalfitanos enviaban dinero al abad de Santa Maria la Latina todos los anos para mantenimiento del hospital. Estas noticias, muy importantes, como es obvio, para conocer los antecedentes de la Primera Cruzada y los origenes de la Orden del Hospital, se deben en primer lugar a Guillermo de Tiro (8), y han sido repetidas y ampliadas despues por todos los historiadores que se han interesado por estos temas.

Corria el ano 1080 cuando encontramos la primera noticia referente a Gerardo, primer rector conocido del Hospital de San Juan (9), junto a una abadesa de origen romano, llamada Agnes, que dirigia el monasterio femenino. Estos son los origenes de la Orden del Hospital, probablemente la mas antigua de todas las ordenes militares, en tiempos muy tempranos para este movimiento, por lo que tambien es posible advertir que la idea de una religiosidad militante y caballeresca no estaba plenamente configurada. Como ha sido senalado por los especialistas, los hermanos de San Juan fueron, en aquellos primeros tiempos, religiosos dedicados principalmente a labores caritativas y asistenciales, sin una clara vocacion militar. Aunque mas tarde la Orden conto con una regla propia de inspiracion agustina, segun veremos a continuacion, en aquellos primeros tiempos seguia la regla benedictina, en la que nada se dice de la lucha armada para la defensa de la fe, mientras que si se exalta la asistencia hospitalaria como una de las virtudes evangelicas defendidas por Mateo:
   Ante todo y sobre todo se ha de atender a los hermanos enfermos,
   sirviendolos como a Cristo en persona, pues El mismo dijo: Enfermo
   estuve y me visitaron y lo que hicieron a uno de estos pequenos, a
   mi me lo hicieron (10).


Contamos con muy pocas fuentes escritas originales de los primeros anos de la Orden del Hospital de San Juan en Palestina, por lo que los especialistas tienen grandes dificul tades para conocer el proceso fundacional y a sus protagonistas. Algunos historiadores han dudado incluso que el Hospital fuera verdaderamente una orden militar, pues los textos solo hablan del caracter asistencial del instituto. El principal historiador de la Orden del Hospital de San Juan en el siglo XVII, Giacomo Bosio (11), relata con detalle las guerras de conquista de los cruzados en tiempos de Balduino I (1100-1118), y afirma que no ha encontrado noticia alguna que demuestre la participacion directa de los hospitalarios en la conquista de Ascalon, Jafa o Tiro. Sin duda, gran parte del debate historiografico suscitado se debe a esta falta de informacion (12). Algunos historiadores han sugerido que pudiera tratarse de un falso problema, debido solo a nuestra mentalidad actual, porque en el siglo XII la milicia era tambien un sacramento y, como materia sagrada, era administrado por los clerigos. La espada y la cruz, la caballeria y la caridad, constituian una misma mision en la que se fusionaban el rito y la gracia como justificacion ultima de la existencia de las ordenes militares (13). El verdadero origen de las ordenes militares estaria pues en la aparicion de este ideal de vida militar consagrada. Hay que tener en cuenta, ademas, que la reforma gregoriana facilito la extension del feudalismo en la Iglesia y, en ese sentido, las ordenes militares fueron un instrumento para defender el principio de la soberania pontificia frente al Imperium, al mismo tiempo que se impulsaba la adopcion del ideal caballeresco por estos nuevos institutos.

El primer documento referente a la Orden del Hospital esta fechado justo despues de la llegada de los cruzados a Jerusalen. En el ano 1100, Godofredo de Bouillon, despues de visitar la iglesia del Santo Sepulcro, concedio al hermano Gerardo una casa Hospital dedicada a San Juan Bautista sobre el Monte Ebron para acoger a los peregrinos pobres y enfermos:
   Yo, Godofredo de Bouillon, por la gracia de Dios rey de Jerusalen,
   hago saber a los presentes y a sus sucesores que, habiendo visitado
   el Santo Sepulcro y todos los santos lugares ... he prometido a la
   madre iglesia fundar una Casa del Hospital en honor de Dios, de la
   Virgen Maria y de San Juan Bautista sobre Monte Ebron, un burgo
   llamado Abrizola y Montana Fria, con todas sus pertenencias,
   legados y rentas habidos y por haber, en perpetuo.


Esta donacion se incorporo a la tradicion hospitalaria y su noticia fue recogida por los estatutos de la Orden aprobados mas tarde. El texto citado esta contenido en las disposiciones que fueron aprobadas en el capitulo general celebrado en Limasol el 23 de noviembre de 1304, por el maestre frey Guillermo de Villaret, (14) pero no se ha conservado el documento original ni su texto en integridad.

Unos anos mas tarde, en 1113, el Papa Pascual II dicto la bula confirmatoria de la existencia de la Orden, conocida como bula Piae "postulatio voluntatis", por la que la acogia bajo la proteccion pontificia y la declaraba exenta de la disciplina diocesana, al mismo tiempo que se confirmaban las primeras posesiones hospitalarias en Occidente. Por dicho documento sabemos que Gerardo, como fundador y "praepositus" del "xenodochio", es decir, el hospicio existente junto a la iglesia de San Juan Bautista de Jerusalen, donde se practicaba la hospitalidad piadosa, habia solicitado la tutela de la sede apostolica y la proteccion de San Pedro (15). El Papa acepto la peticion y confirmo todos los privilegios necesarios para atender a pobres y peregrinos, y los relativos a la celebracion de oficios religiosos en las iglesias hospitalarias de Jerusalen y otros lugares. Tambien confirmo todas las donaciones recibidas en el obispado de Jerusalen, junto con los diezmos que ordinariamente pertenecian al obispo, y otras donaciones a uno y otro lado del mar, para que pudieran practicar la hospitalidad en sus casas, mencionando especialmente las situadas en Provenza, Italia y Espana. Ademas, concedio a los hermanos de la Orden el derecho de elegir al nuevo praepositus de la comunidad en el futuro, cuando muriera Gerardo, lo que era un signo de autonomia interna, similar a otras congregaciones religiosas. El documento termina con varias clausulas monitarias contra los que contravengan lo alli dispuesto y, finalmente, el Papa concede la paz a los hermanos por sus buenas obras y bendice sus casas, a las que denomina lugares de justicia.

La bula comentada no contiene ninguna referencia explicita a la actividad militar de los hospitalarios por aquellos anos. A este respecto habria que recordar, como han senalado otros historiadores, que el modelo de caballeros que decidieron hacer votos y formar una orden militar sagrada no aparecio hasta la constitucion del Temple en el ano 1120. Con respecto a los hospitalarios, parece ser que su evolucion fue diferente, pues se trataba originariamente de clerigos, que se escindieron de un monasterio para especializarse en funciones asistenciales y caritativas. Entre los votos iniciales de Los siervos de los pobres de Christo y guardianes del Hospital de San Juan de Jerusalen no habia ninguno de caracter militar especialmente. Solo el de obediencia pudiera tener ese significado, por su relacion con la necesaria disciplina castrense; pero hay que recordar que se trata tambien de un voto fuertemente arraigado en la tradicion benedictina. Por otra parte, el doble compromiso de los hospitalarios de luchar por la fe y cuidar a los enfermos no estaba en la regla original, sino que se incorporo en tiempos del maestre frey Gilbert de Assailly (1167-1169), un firme partidario de la militarizacion quien, quiza por ello, se vio obligado a renunciar al maestrazgo (16).

En el ano 1118 murieron el Rey de Jerusalen Balduino I, el Papa Pascual II y Gerardo, el fundador de la orden del Hospital. Era evidente que en Palestina se iniciaba una nueva etapa, en la que la presion militar contra los musulmanes iba a ir en aumento. Los nobles mas poderosos del ejercito cruzado junto con el patriarca de Jerusalen eligieron Rey a Balduino II, ignorando los posibles derechos hereditarios de Eustaquio, hermano de Godofredo de Bouillon. Balduino fue coronado rey el 2 de abril de 1118, el mismo ano en que se fundo la orden del Temple. La noticia nos la proporciona otra vez Guillermo de Tiro (17). Los fundadores fueron los caballeros Hugo de Payens y Godofredo di Santo Ademaro, junto con otros siete companeros cuyos nombres se desconocen. Estos nueve caballeros hicieron profesion en manos de Amoldo, patriarca de Jerusalen, declararon que querian dedicarse al servicio de Dios y juraron guardar el triple voto de castidad, obediencia y vivir sin propio, a imitacion de los canonigos regulares. El Rey los acogio bajo su proteccion y les concedio un palacio proximo al Templo de Salamon, junto a la puerta Austral, y los canonigos del Templo les entregaron la plaza que habia junto al palacio, para que construyeran en ella su futura casa. El primer servicio que les impuso el patriarca fue vigilar el camino hasta el mar, para proteger a los peregrinos de ladrones e infieles.

Se dice que los templarios constituyeron su orden a imitacion de la del Hospital, que era muy querida por los peregrinos; pero la verdad es que los hospitalarios, en tiempos de Gerardo habian tenido siempre unas relaciones dificiles con el patriarca de Jerusalen, de cuya tutela estaban exentos por la mencionada bula pontificia de 1113, y es muy probable que tampoco formaran parte de los ejercitos cruzados por tener un sospechoso pasado de colaboracion con los musulmanes antes de la primera cruzada (18). El propio Guillermo de Tiro se refiere indirectamente a estas cuestiones en su cronica. Los templarios vivieron al principio de limosnas, no tenian habito y el numero de sus miembros estuvo limitado a nueve. Los cambios mas importantes sobrevinieron despues del concilio de Troyes, en Champana, el ano 1127, en el que se aprobo que los templarios observaran la regla escrita para ellos por el cisterciense Bernardo de Claraval, y que tuvieran como habito un manto blanco. Solo despues de la segunda cruzada, en 1147, comenzaron a llevar sobre el manto blanco una cruz roja. Entonces empezo a crecer el numero de sus miembros, que llego hasta 300 caballeros, sin contar los sirvientes, segun relata Guillermo de Tiro. La Orden acumulo mucha riqueza procedente de las donaciones piadosas de los fieles y del botin de guerra que conseguian. Sus caballeros se integraron en el sequito del Rey de Jerusalen, Balduino III, a quien acompanaron en muchas de sus luchas contra los infieles. Los templarios llevaban en campana un estandarte, la mitad blanco y la otra mitad negro, con la inscripcion VAVCENT, quizas para decir que cada caballero valia por ciento, por el valor de su fe, en recuerdo de lo que cantaron las mujeres de Israel cuando David vencio al gigante Goliat. Durante las campanas, los templarios marchaban detras de su ensena cantando el salmo: "non nobis Domine, non nobis, sed nomini tuo da gloriam". Los colores blanco y negro del estandarte simbolizaban que la bondad que tenian con los cristianos se volvia atrocidad y terror con los infieles. Para otros, en cambio, este contraste de colores entre el blanco y el negro era una premonicion de que la Orden tendria un final funesto y horrible (19).

La exaltacion de la violencia sagrada en las filas templarias contrasta con la ausencia de este mensaje entre los hermanos del Hospital por aquellos anos. Lo cierto es que la historia de la Orden por entonces sigue siendo bastante dificil de conocer hoy en dia. Segun la tradicion, a Gerardo le sucedio Raimundo de Puy, originario de esa ciudad francesa, el mismo ano 1118. Sin embargo, por una carta de donacion de Antonne, Conde de Abruzzo, fechada en el ano 1120, se dice que en el ano 1118 era rector del Hospital otra persona llamada Ruggiero, de origen italiano, que goberno la casa de Jerusalen y otras que tenian los hospitalarios por todo Oriente. Este Ruggiero, si realmente fue rector del Hospital a la muerte de Gerardo, habria desaparecido en 1131, ano de la muerte del Rey de Jerusalen Balduino II, pues por entonces figura ya como rector Raimundo, lo que constituye la primera noticia fidedigna sobre este personaje de enorme importancia en la historia de la Orden del Hospital de San Juan. Raimundo fue el primero que utilizo el titulo de maestre, como se comprueba por un diploma del Rey de Sicilia, llamado tambien Ruggiero, fechado el 10 de octubre de 1137, por el que concede libertad de pasto a los rebanos de Raimundo, maestre del Hospital por: "La honesta vida del maestre Raimundo de Podio y de los hermanos del Hospital de San Juan de Jerusalen y la probada generosidad de sus limosnas en su piadoso nombre, para la cual hizo un santo hospicio en Jerusalen para acoger a los pobres y enfermos que llegaran de cualquier parte, en honor y reverencia de Jesucristo" (20).

Como puede observarse, la donacion se hacia a favor de las casas del Hospital en el reino de Sicilia, donde al parecer tenian importantes intereses ganaderos, a juzgar por la concesion de "libertatem herbarum, aquarum pro animalibus suis, et usum siccorum lignorum ac viridum pro domibus reparandis ..." No obstante, hay que senalar que tampoco se ha conservado el documento original y que el texto se conoce por una confirmacion realizada 115 anos despues, contenida en una bula pontificia de Inocencio IV, dada en Perugia el 9 de abril de 1252.

La incertidumbre que crean estas noticias es dificil de resolver ante la falta de documentos hospitalarios originales de aquellos anos. Es indudable que los cambios politicos habidos en el reino de Jerusalen durante los reinados de Balduino I y Balduino II, asi como la fundacion del Temple, influyeron en la evolucion y transformacion de la Orden del Hospital en una verdadera orden militar. Se sabe que la riqueza de la Orden aumento de forma vertiginosa, y que sus casas se extendieron por Oriente y Occidente indistintamente. Con independencia de los problemas planteados por la documentacion, la tradicion hospitalaria afirma que a la muerte de Gerardo fue elegido maestre Raimundo de Puy, que celebro el primer capitulo general de la Orden ese mismo ano de 1118. Raimundo quiso reordenar la vida interna para que los cambios recientes no hicieran que se olvidaran los propositos iniciales de la congregacion, por lo que propuso la aprobacion de la primera regla y el capItulo ordeno tambien los primeros estatutos conocidos. Pero los historiadors se encuentran de nuevo con el problema de que tampoco se ha conservado el documento original de la regla y ni siquiera su texto. Lo que conocemos como regla del maestre Raimundo es en realidad una confirmacion de la misma hecha por el Papa Bonifacio VIII, fechada el 7 de abril de 1300, en donde se dice que el documento original se habia perdido junto con otros escritos del archivo que la Orden tenia en la casa de Tolemaida, y que tuvieron que abandonar precipitadamente cuando los infieles tomaron la ciudad de San Juan de Acre en 1291: "Y asi mismo, mostrada ante nos vuestra peticion, puesto que en otro tiempo, durante el asalto de la ciudad de Acre, perdisteis las cartas apostolicas que contenian vuestra regla, con otras muchas cosas" (21). Esta lamentable perdida del archivo hospitalario en Acre, unido a sucesos similares acaecidos mas tarde a lo largo de la historia de la Orden en Rodas y Malta, son la causa de las lagunas e incertidumbres de nuestros conocimientos acerca de sus origenes.

El Papa afirma, en el protocolo inicial de la bula, que los caballeros del Hospital le habian mostrado otras copias de la regla autentificadas con los sellos originales, pero que el, despues de leerlos y comprobar su autenticidad, decidio hacer escribir un texto renovado de dicha regla, que es el unico que conocemos hoy: "Y asipues nos escuchamos con afan paterno en pro de vuestro--beneficio--y el prospero estado del dicho Hospital, y por su tranquilidad, e inclinado por vuestras devotas suplicas, hicimos anotar la predicha regla tal y como se ve en esta presente, a partir de las cartas del dicho hermano Raimundo, con algunas palabras modificadas y corregidas por nuestro mandato. Y la confirmamos a ciencia cierta, y renovamos, como gracia especial" (22).

El primer capitulo de la regla expresa los fines principales de la Orden; a saber, el servicio a los pobres y la salvaguarda de la fe, tal y como se refleja en el enunciado completo del titulo del maestre: "siervo de los pobres de Cristo y guardian del Hospital de Jerusalen". A continuacion se ordena que los hermanos hagan los tres votos habituales de la vida religiosa: castidad, obediencia y pobreza: "En el nombre del Senor, amen. Yo, Raimundo, siervo de los pobres de Cristo y guardian del Hospital de Jerusalen, con consejo del capitulo de hermanos, ordeno esta cosa en la casa del Hospital de San Juan Bautista de Jerusalen. Ordeno que todos los hermanos que vengan a servir a los pobres y a la defensa de la Fe Catolica, mantengamos y con la ayuda divina cumplamos tres promesas hechas a Dios, que son castidad y obediencia, que cumpliran plenamente todo lo que les sea ordenado por su maestre, y vivir sin propio. Y que Dios les exigira todas estas cosas el dia del juicio" (23).

Sin embargo, en el texto reformado de la regla que aprobo el Papa Eugenio IV (1431-1447) se atenua el voto de obediencia, que queda condicionado a la justicia de la orden recibida, y el de pobreza, sobre lo que caben ciertas excepciones. La nueva redaccion queda de la siguiente manera: "A los venerables hermanos de la congregacion: Entre otras cosas, se les ha ordenado que todos aquellos que en el pasado han hecho, o que en el futuro haran profesion de hermanos del Hospital de Jerusalen, prometan y observen la debida obediencia al Gran maestre, siempre que lo que les ordene sean cosas honestas y posibles, segun Dios y la ley humana. Y se esfuercen los hermanos para abstenerse de todo vicio carnal. Y no les sea licito a ninguno tener algun bien propio, salvo lo que por privilegio o por los establecimientos les sea permitido".

Los mismos votos se contenian en el juramento que hacian los hermanos al ingresar en la Orden, por el que invocaban a sus protectores, Dios, la Virgen, San Juan Bautista y el maestre, con estas palabras: "Yo juro, prometo y hago voto a Dios, a la Santa Virgen Maria madre de Dios, y a San Juan Bautista, y al maestre del Santo Hospital de Jerusalen, que observare perpetuamente estas tres cosas, esto es obediencia, y vivir sin propio, segun la forma de los estatutos de la orden. Y me esforzare para abstenerme de todo vicio carnal". Y asimismo, la formula del juramento se reformo mas tarde, excluyendo al maestre de la invocacion inicial y ampliando la obediencia debida a cualquier superior dentro de la Religion: "Yo n. hago voto e prometo a Dios omnipotente, y a Santa Maria siempre Virgen madre de Dios, y a San Juan Bautista, observar perpetuamente, con la ayuda de Dios, verdadera obediencia a cualquier superior que me sea dado por Dios y nuestra Religion, y ademas vivire sin propio, y observare la castidad" (24).

La regla del maestre Raimundo ordena tambien la forma del habito que debian llevar los hermanos. Se describe un habito negro con una cruz blanca de tela cosida de forma octogonal, esto es de ocho puntas, que quiere representar el vestido que llevaba San Juan en el desierto, de piel de camello y tambien de ocho puntas. El habito constituye todo un simbolo de la vida religiosa de los hermanos hospitalarios. Por un lado representa la pobreza y el ascetismo de los primeros tiempos; por otro, es un uniforme militar que expresa la determinacion de luchar contra los infieles, como los cruzados, revestidos por la santidad de su virtud y la fortaleza de su fe. El manto envuelve al caballero y le protege de las inclemencias meteorologicas, al igual que la Iglesia y la fe le resguardan de los

peligros del mundo y le infunden valor para no huir atemorizado en el combate. De aqui se desprende que los hermanos no solo se dedican a la hospitalidad, sino tambien a la milicia, a imitacion de los Santos martires macabeos que fueron infatigables combatientes en defensa del culto divino y las leyes patemas. Y asi, armados con la caridad y la fe, por las muchas limosnas y las otras obras de misericordia que realizaban, se disponian a luchar contra los enemigos de Cristo.

Todo este lenguaje de simbolos y gestos relacionados con la lucha divina se recordaba durante la ceremonia de ordenacion de los nuevos caballeros, cuando se les imponia el manto, sujetandoselo al cuello, y les colocaban la cruz al lado izquierdo del corazon, diciendoles: "Toma este signo en nombre de la Santisima Trinidad, de Santa Maria siempre Virgen y de San Juan Bautista, para crecimiento de la fe, por la defensa del nombre cristiano y por servicio de los pobres. Hermano, para tal fin te ponemos la cruz en este lado, para que de todo corazon la defiendas, y con la diestra combatas, y defendida la conserves. Porque si combatiendo por Cristo contra los enemigos de la fe, te retiraras y abandonaras el estandarte de la Santa Cruz, y huyeras de una guerra tan justa, segun la forma de los estatutos y costumbres de nuestra orden, merecidamente, siendo violador del voto, seras privado del sagradisimo signo de la Cruz, y como miembro emponzonado te veras separado de nuestro" (25).

El manto de ocho puntas que instituyo Raimundo se asemejaba al habito de los monjes. Pendia por la espalda desde el cuello hasta las canillas y tenia dos brazos, que se ajustaban en los punos. Tambien tenia un capuchon que colgaba por la espalda, aunque mas tarde se suprimio por resultar innecesario. La cruz estaba cosida en el costado izquierdo como simbolo de la veneracion que los caballeros sentian por la pasion de Cristo y, al mismo tiempo, como testimonio de su fe en la redencion del genero humano. Los hermanos, segun Raimundo, debian ser los primeros en dar testimonio de la palabra de Cristo cuando llevaban el habito, en cumplimiento del mandato evangelico: "Quien quiera venir conmigo que deje sus cosas, tome su cruz y me siga". Antiguamente los hermanos vestian el manto en todo momento, incluso cuando cuidaban de los pobres y enfermos en el hospital. Despues se hizo mas lujoso, por lo que solo se usaba en determinadas fiestas solemnes y cuando los estatutos lo ordenaban (26).

La riqueza y el poder acumulado por la Orden atraian a numerosos caballeros que quizas no sentian la humildad y el sacrificio de la vocacion hospitalaria. El maestre Raimundo advertia a los nuevos hermanos que no esperaran otra cosa de la Orden, salvo pan, agua y un vestido humilde, que fueran discretos y no se dejaran arrastrar por la soberbia, y que los clerigos celebraran con decoro los oficios religiosos en sus iglesias. Como prueba de humildad, los hermanos debian visitar a los enfermos y llevarles el pan y el agua bendita; sin embargo, solo uno de los articulos finales de la regla se refiere a la atencion hospitalaria dentro de la Orden. Simplemente se dispone que cuando reciban a un enfermo, primero debera confesar sus pecados y luego se le daran los cuidados necesarios, lecho y alimentos. Los domingos se leera la epistola y el evangelio y, marchando en procesion entre las camas de los enfermos, se les rociara con agua bendita. El articulo en cuestion es uno de los que los especialistas consideran que fueron anadidos en fecha posterior, probablemente hacia 1180. Por esos anos parece que se desarrollo la vocacion asistencial de la orden del Hospital. Por los estatutos aprobados por el maestre Frey Roger de Molins en 1181, sabemos que el Hospital de Jerusalen contrataba medicos ajenos a la orden para la prestacion de servicios sanitarios especializados: "Yo--el maestre--he dispuesto en conformidad con todos los freyles que estan al servicio de los pobres enfermos de Jerusalen, que cuatro medicos sabios se pongan a su servicio, de modo que sepan diagnosticar las diversas orinas y enfermedades y aconsejar las oportunas medicinas" (27). Del texto se deduce que los hermanos realmente solo practicaban la caridad con los enfermos, mientras que los cuidados sanitarios eran encomendados a medicos, que en las partes de Oriente probablemente fueran arabes. Una bula del Papa Lucio III fechada en 1185 insiste en estos aspectos: "Por la gracia de Dios, para ayuda de los pobres y consolacion de los enfermos, para que sigais prestandoles toda vuestra atencion, y cada dia progreseis en las obras piadosas, extendemos sobre vos, vuestros antecesores y sucesores, nuestra predileccion por la sinceridad de vuestra religion ... Para remedio y cuidado de los enfermos, con provida deliberacion, se ha constituido que haya siempre en el Hospital cuatro medicos y otros tantos cirujanos, y que se ponga a su disposicion los alimentos y otras cosas necesarias para los enfermos" (28).

De la lectura de otros articulos de la regla referentes a la pobreza y la limosna se deduce que la organizacion economica de la Orden fue bastante rudimentaria en sus primeros tiempos de existencia. Al parecer, las necesidades del Hospital de Jerusalen se cubrian simplemente con las limosnas que recibian los hermanos. Cuando faltaban los recursos economicos, los frailes salian a pedir por las calles e incluso iban a otras ciudades, lo que les obligaba a pernoctar fuera del convento. En este punto, a imitacion de la regla de San Agustin, se dispone que los hermanos nunca vayan solos, sino en grupos de dos o mas, y que los grupos se formen siguiendo las indicaciones del maestre y no por amistad entre ellos. Las tierras y demas bienes que recibieran en limosna debian entregarse al maestre para los pobres del Hospital. Los hermanos no podian retener nada para si. Si ocultaban algo, para quedarselo, podian ser castigados con azotes, penitencia y ayunos, y si se les descubria, al morir, que tenian alguna propiedad escondida, podian ser excomulgados por ello. Las casas que la Orden tenia en otros lugares, llamadas casas de obediencia en la regla, debian, asimismo, enviar la tercera parte de sus rentas para el servicio del Hospital de Jerusalen y acoger y dar hospedaje a los hermanos cuando fueran hasta ellas en cumplimiento de la mision de recoger limosnas. Los rectores de las casas de obediencia del Hospital no podian prestar juramento de obediencia a ninguna otra persona seglar ni entregarle los bienes de los pobres, bajo pena de expulsion de la Orden.

En la regla se exigia de los hermanos un comportamiento decoroso tanto dentro como fuera del convento y se condenaba su abandono sin autorizacion del maestre. Cuando no tenian una mision que cumplir fuera de sus casas, los hermanos debian hacer vida conven tual, para lo cual no se les exigia un ascetismo muy riguroso. Las normas sobre alimentacion eran similares a las de otras ordenes monasticas, como los benedictinos. Comian dos veces al dia, todos juntos y en silencio, y se les ordenaba abstenerse de comer carne dos dias en semana (miecoles y sabado) y desde la septuagesima (el tercer domingo anterior al principio de la Cuaresma) hasta la Pascua de Resurreccion; es decir, aproximadamente 150 dias al ano.

Mas estrictas eran las disposiciones referentes a la castidad de los hermanos. En primer lugar, se percibe la existencia de una aversion al cuerpo desnudo como fuente de pecado, siguiendo en ello la tradicion patristica (29). Los hermanos no podian estar desnudos en ninguna ocasion, bajo ningun concepto, sino que debian cubrir su cuerpo con el habito y la cruz, como signo de la proteccion divina. Debian limitar los tratos con mujeres, especialmente en el bano o en el lecho. Cualquier transgresion del voto de castidad se castigaba con disciplinas y la expulsion si no habia arrepentimiento. Si el pecado era publico y, en consecuencia, era motivo de escandalo, debia aplicarse un castigo ejemplar igualmente publico; pero si se cometia en secreto, se podia castigar discretamente. Como se ha dicho, se admitia el arrepentimiento, aunque se exigia el cumplimiento de una penitencia anual a los hermanos que pidieran el perdon (30).

La vida en comunidad era dificil pues a menudo los hermanos murmuraban entre si y se lanzaban acusaciones de todo tipo. Para evitarlo, estaba expresamente prohibida la difamacion o la acusacion publica de otro hermano. Si alguien observaba un mal comportamiento en otro, le debia reconvenir discretamente para que se corrigiera. Si el pecador no daba muestras de arrepentimiento, debia ser enviado ante el maestre y el capitulo para ser juzgado, con las pruebas disponibles. Si la denuncia era falsa o no se probaba, el acusador debia recibir el mismo castigo que habria sido impuesto al acusado y, ademas, podia ser expulsado de la Orden. Las disputas y altercados entre hermanos eran castigados con penitencias de ayuno y la humillacion de comer en el suelo, como los animales. Se prohibe que los hermanos golpeen a sus sirvientes, y se dispone que las casas sean gobernadas con justicia para mantener la paz y el orden entre todos los miembros de la comunidad (31).

Finalmente, la regla concluye con unas breves disposiciones sobre las ceremonias funebres en honor de los hermanos difuntos. Cuando se producia el fallecimiento de un hermano, debian celebrarse 30 misas por su alma con asistencia de toda la comunidad. Cabe suponer que las misas de requiem eran celebradas por clerigos de la Orden, aunque se sabe que tambien era frecuente que oficiaran otros clerigos ajenos, en cuyo caso debia pagarseles una procuracion. Los hermanos presentes en el funeral cantaban el salterio, si eran clerigos, o bien se limitaban a rezar 150 Padres Nuestros por el difunto. Cada hermano debia llevar una vela encendida y dar una moneda por su alma. Las ropas del difunto, junto con las limosnas dadas por los hermanos, eran repartidas entre los pobres, como signo final del deseo de pobreza y caridad que habia guiado sus vidas; se trata de disposiciones primitivas, anteriores a las normas sobre el desapropiamiento que se impondran mas tarde como ritual de purificacion y preparacion para la muerte (32).

APENDICE DOCUMENTAL

1_Bula Piae postulatio voluntatis, dada por el Papa Pascual II en Benevento el 15 de febrero de 1113.

Publicada por Bosio, Iacomo (Roma, 1621), Parte Prima, Libro Secondo, pp. 46-49.

Paschalis Episcopus, Servus Servorum Dei, Venerabili Filio Geraldo, institutori ac Praeposito Hierosolymitani Xenodoehii, eiusque legitimis succesoribus in perpetuum. Piae postulatio voluntatis effectu deber prosequenti compleri. Postulavit siquidem Dilectio tua, Xenodochium, quod in civitate Hierusalem, iuxta Beati Ioannis Baptistae Ecclesiam instituisti, apostolicae sedis auctoritate munire, et Beati Petri Apsotoli patrocinio consoveri. Nos itaque piis hospitalitatis tuae studiis delectati, petitionem tuam Paterna benignitate suscipimus, et illam Dei domum, illud Xenodoehium, sub Apostolicae Sedis tutela semper, et sub Beati Petri protectione persistere; Decreti praesentis auctoritate sancimus. Omnia ergo, quae ad sustentandas peregrinorum et pauperum, neeesssitates, vel in Hierosolymitanae Ecclesiae, vel aliarum Ecelesiarum parochiis, et civitatum territoriis, per tuae sollicitudinis instantiam, eidem Xenodochio acquisita, vel a quibuslibet fidelibus nunc oblata sunt, aut in futurum largiente Deo offerri, vel aliis iustis modis acquiri contigerit; quaeque a venerabilibus Fratribus Hierosolymitanae Sedis episcopis eoneessa, taro tibi, quam successoribus tuis, et Fratribus, peregrinorum illis curara gerentibus, quieta semper, et integra servari praecipimus. Sane fructuum vestrorum decimas, quos ubilibet vestris sumptibus, laboribusque colligitis, praeter episcopi et episcopalium ministrorum contradictionem, Xenodochio vestro habendas possidendasque sancimus.

Donationes etiam, quas religisi principes, de tributis, seu vectigalibus suis, eidem xenodoehio deliberaverint, ratas haberi decernimus. Obeunte autem te, ut eius loci provisor, atque praepositus, nullus qualibet subreptitionis astutia, seu violentia praeponatur, nisi quem fratres ibidem professi, secundum Deum providerint eligendum. Praeterea honores onmes, sive posessiones, quas idem Xenodochiu, ultra, seu citra mare, in Asia videlicet vel in Europa, aut in praesenti habet, aut in futurum, largiente Domino poterir asipisci, taro tibi, quam successsoribus tuis, hospitalitati pio studio incumbentibus, et per vos eidem Xenodochio in perpetuum confirmamus. Ad haec adiicientes decernimus, ut nulli omnino hominium liceat idem Xenodochium temere perturbare, aut eius possessiones auferre, vel ablatas retinere, minuete, vel temerariis vexationibus fatigare. Sed omnia integra conserventur, eorum pro quorum sustentatione et gubernatione concessa sunt, usibus omnino profutura. Sane Xenodochiua, sive Ptochia in Occidentis partibus, penes Burgum Sancti Aegidii, Asten, Lisan, Barun, Hispanum, Tarentum et Messanam, hieosolymitani nominis titulo celebrata, in tua et successorum tuorum subiectione ac dispositione, sicut hodie sunt, in perpetuum manere statuimus. Si qua igitur, in futurum Ecclesiastica secularisve persona, hanc nostrae constitutionis paginam sciens, contra eam venire tentaverit, secundo, tertiove commnita, si non satisfactione congrua emendaverit, potestatis, honorisque sui dignitate carear, eaque se divino iudicio obnoxiamexistere de perpetrata iniquitate cognoscat, eta Sacratissimo Corpore et Sanguine Dei et Domini Redemptoris nostri lesu Christi aliena fiat, atque in extremo exanime, districtae ultioni subiaceat. Cunsctis autem eidem Loco iusta servantibus, sit pax domini nostri lesu Christi quatenus et hic fructum bonae actionis percipiant, et apud districtum iudicem, praemia aeternae pacis inveniant. Amen. Ego Paschalis Catholicae Ecclesiae Episcopus. Ego Calixtus Catholicae Ecclesiae Episcopus. (Sello de los dos pontifices) Ego Richardus Albanensis Episcopus, subscripsi. Ego Landulphus Benevent. Episc. Legi et subscr. Ego Cono Praenestin. Episc. Legi et subscripsi. Ego Gregorius Terracinem. Episc. Legi et subscr. Ego Ioannes Meliten. Episc. Legi et subscripsi. Ego Anastasius Card. Presbyt. Tit. S. Clementis legi et subscripsi. Ego Gregorius Card. S. Grisogoni legi ac subscr. Ego Petrus Portuensis Episcopus, legi et subscr. Ego Romoaldus Diaconus Cardinalis Rom. Ecclesiae, subscripsi.

Datum Beneveti, per manum Ioannis Romanae Ecclesiae Cardinalis, ac Bibliothecarii, XV calendas Martii, lndictione VI, incarnationis Dominica Anno MCXII. Pontificatus autem Domini Paschalis Papae Secundi, Anno XIII. Sexto Idus Ianuarii, Incarnationis dominicae Anno MCXXIII, pontificatus autem Domini Calixti Secundi Papae, Anno quarto, confirmantis hoc privilegium.

Traduccion

Pascual obispo, siervo de los siervos de Dios, al venerable hijo Gerardo, fundador y preposito del hospital de Jerusalen, y a sus legitimos sucesores a perpetuidad. A una peticion de voluntad piadosa debe seguir el efecto de ser cumplida. Puesto que por tu predileccion nos pediste que el hospital que fundaste en la ciudad de Jerusalen, junto a la iglesia de San Juan Bautista, se reforzara con la autoridad de la sede apostolica y se conservara con el patrocinio de San Pedro apostol. Asi pues nos, agradados por la hospitalidad piadosa de tus empenos, recibimos tu peticion con benignidad paterna, y a aquella casa de Dios, aquel hospital, para que se mantenga siempre bajo la tutela de la sede apostolica y la proteccion de San Pedro; lo que sancionamos con la autoridad del presente decreto.

Y por consiguiente tambien--confirmamos--por tu presente solicitud, todas las cosas necesarias para el mantenimiento de los peregrinos y pobres, o para las iglesias de Jerusalen, o para las parroquias de otras iglesias y territonos de ciudades, que hayan sido adquiridas por este hospital, o donadas por cualquier fiel hasta el presente, o las que sean ofrecidas en el futuro por la generosidad de Dios, o lo que pudiera ser adquirido por cualquier otra forma justa.

Y asimismo ordenamos que sean conservadas por siempre quietas e integras las cosas concedidas por los venerables hermanos de la sede episcopal de Jerusalen a ti o a tus sucesores, y a los hermanos que se ocupan del cuidado de los peregrinos.

Sancionamos en verdad que poseais y tengais para vuestro hospital los diezmos de vuestros frutos, los que os pertenezcan en cualquier lugar, y los que cojais por vuestras labores, sin contradiccion del obispo o de los ministros episcopales. Confirmamos que" tengais por validas las donaciones de tributos o rentas que hagan los principes religiosos para el dicho hospital.

Y que cuando te vayas, no se designe como provisor y preposito de este lugar a nadie que haya sido propuesto por cualquier astucia subrepticia o violencia, sino a aquel que haya sido elegido por los hermanos alli mismo profesos segun--la voluntad de--Dios. Ademas, os confirmamos a vos y al dicho hospital a perpetuidad todos los honores y posesiones que el dicho hospital tiene al otro lado del mar o en este, en Asia o en Europa, en el presente o en el futuro, y los que os ofrezcan posteriormente por la generosidad del Senor, tanto a ti como a tus sucesores, relacionadas con el piadoso afan de hospitalidad.

Y ademas, ordenamos que ningun hombre se permita perturbar o atemorizar al dicho hospital, ni apropiarse de sus posesiones, retenerlas por la fuerza, disminuirlas, ni fatigar

le con vejaciones temerarias. Sino que sean conservadas todas integramente, para sustento y gobierno de aquellos a los que fueron concedidas, y para cualquier otro uso futuro.

Establecemos, en verdad, que los hospitales y parroquias que teneis en las partes de Occidente, en el Burgo de San Egidio (San Gil), Asti, Lisa, Bari, Espana, Tarento y Mesina, conocidas por el nombre de Jerusalen, permanezcan sometidas a tus ordenes, y a tus sucesores, tal y como estan hoy.

Y si, por consiguiente, alguna persona secular o eclesiastica, conociendo esta pagina de nuestra constitucion, intentara ir contra ella, y advertida por dos o tres veces, si no se enmendara con una adecuada satisfaccion, sea privado de su potestad, honor y dignidad, y reciba la sentencia de culpabilidad del juicio divino por la iniquidad perpetrada, y sea excomulgada del sagrado cuerpo y sangre de Dios y de nuestro redentor Jesucristo, y sea arrojado exanime al lugar mas alejado.

Y que la paz de nuestro senor Jesucristo sea para todos los que sirven justamente en ese lugar, y que cada dia reciban el fruto de sus buenas obras, y que la recompensa de la paz eterna recaiga sobre ese lugar de justicia. Amen.

Yo, Pascual, obispo de la Iglesia Catolica. Yo, Calixto, obispo de la Iglesia Catolica (Sello de los dos pontifices). Yo, Ricardo, obispo de Alban, suscribo. Yo, Landulfo, obispo de Benevento, lei y suscribi. Yo, Cono, obispo de Pranestina, lei y suscribi. Yo, Gregorio, obispo de Terracina, lei y suscribi. Yo, Juan, obispo de Malta, lei y suscribi. Yo, Anastasio, Cardenal presbitero del titulo de San Clemente, lei y suscribi. Yo, Gregorio, cardenal de San Grisoni, lei y suscribi. Yo, Pedro, obispo de Oporto, lei y suscribi. Yo, Romualdo, diacono del cardenal de la Iglesia Romana, suscribi.

Dada en Benevento de la mano de Juan, cardenal de la Iglesia Romana y bibliotecario, el 15 de las calendas de marzo (15 de febrero), en la VI indiccion, ano de la encarnacion del Senor MCXII. Ano XIII del pontificado del Papa Pascual Segundo. El dia sexto de los idus de enero (8 de enero), ano de la encarnacion del Senor de MCXXIII. Ano cuarto del pontificado del Papa Calixto Segundo, confirmante de este privilegio.

2--Bula dada por el Papa Bonifacio VIII, por la que confirma e innova la regla del maestre Raimundo de Puy del ano 1118. Dada en Letran el 8 de abril de 1299. Publicada por Bosio, Iacomo (Roma, 1621) Parte Prima, Libro Secondo, pp. 68-71.

Bonifacius espiscopus servus servorum Dei. Dilectis Filiis Magistro et fratribus Hospitalis Sancti loannis Hierosolymitani, Salutem et apostolicam benedictionem. Culminis Apostolici solio, superna disponente clementia praesidentes, dum solerter attendimus, quod vos mundanis contemptis illecebris, quae cum blandiuntur illudunt, divinis obsequiis salubriter adhaesistis, vos et vestra totaliter pro illis exponere non verentes: Dum etiam consideramus attentius, quod vos summae devotionis effectum, magnaeque reverentiae zelum erga nos, et Romanam Ecclesiam Matrem vestram gessistis hactenus, et gerere non cessatis, dignum duximus, et rationi consonum arbitramur, ut vos, et Hospitale vestrum favoribus prosequentes uberibus, petitiones vestras quanturn cum Deo possumus, ad exauditionis gratiam admittamus. Exhibita siquidem nobis vestra petitio continebat, quod olim in captione civitatis Acconensis, apostolicas litteras Regulae vestrae seriem continentes, cum aliis rebus non modicis amisistis: Quare suppliciter petebatis a nobis, ut cum vos nonullas litteras quondam Fratris Raymundi tunc eiusdem Hospitalis custodis, qui praedictam Regulam condidit, eius plumbeo sigillo signatas, in quibus regula ipsa continetur expresse prout asseritis habeatis. Vobis praessatam regulam, ad maioris cautelae praesidium, sub bulla nostra concedere dignaremur.

Nos igitur ad vestrum, et eiusdem Hospitalis statum prosperum, et tranquillum paternis studiis intendentes, vestris devotis supplicationibus inclinati, praedictam regulam, prout in eiusdem fratris Raymundi litteris contineri conspicitur, quibusdam verbis, de mandato nostro amotis, et correctis in es praesentibus fecimus anotari. Eamque nihilominus ex certa scientia confirmamus, et innovamus, de gratia speciali. Tenor autem litterarum ipsarum talis est:

In nomine Domini, Amen. Ego Raymundus, servus pauperum Christi, et cultus Hospitalis Hierusalem, se consilio totius Capituli et Clericorum et laicorum fratrum; statui hace praecepta et statuta in domo Hospitalis Hierusalem. In primis iubeo quod omnes fratres ad servitium venientes pauperum, tria quae prmittunt Deo, teneant cum Dei auxilio, scilicet, castitatem et obedientiam, hoc est, quodcumque praecipitur eis a Magistris suis, e sine proprio vivere. Quia haec tria requiret Deus ab eis, in ultimo examine. Et non quaerant amplius ex debito, nisi panem et aquem atque vestitum, quae eis pro ittuntur: et vestitus sit humilis, quia Domini nostri pauperes, quorum servos nos esse satemur, nudi et sordidi incedunt et turpe est servo ut sit superbus, et Dominus eius humilis.

Constitutum est etiam ut in Ecclesia, honestos sit eorum incessu, et conversatio idonea, scilicet, ut clerici ad altare cum albis vestibus deserviant: Presbytero Diaconus, vel sudiaeonus, et si necessitas fuerit, alius clericus hoc idem exereeat ojficium: Et lumen die, nostuque in Ecclesia Semper sit. Et ad infirmorum visitationem, Presbyter eum albis vestibus incedat, religiose portans Corpus Domini, et diaconus praecedat, vel subdiaconus, vel saltem acolitus, ferens lanternam cum candela accensa, et spongiam eum aqua benedicta. Iterum cum ierint fratres per civitates, et castella, non eant soli, sed duo, vel tres, nec eum quibus voluerint, sed eum quibus Magister iusserit, ire debebunt. Sed eum venerint quo voluerint, simul stent. (Estas palabras se han tomado de la regla de San Agustin, pone al margen) In incessu in habitu, in omnibus motibus eorum, nihil fiat, quod cuiusquam offendat aspectum, sed quod suam deceat sanetitatem. Quando etiam fuerint in domo, vel in Ecclesia, aut ubicumque fuerint faeminae, invicem suam pudieitiam eustodiant. Nes faeminae capita eorum lavent, nec pedes, vel lectum eorum faciant: Deus enim, qui habitat in sanctis, insto modo custodiat eos. Amen.

Et sanctorum pauperum quaerendo eleemosynas, religiosae personae fratrum de elerecis et de laieis ineedant. Et eum hospitium quaesierint, ad ecclesiam, vel aliquam honestam personamveniant, et ex charitate ab ea victum petant, et nihil aliud emant. Si vero non invenerint, qui tribuant eis mansurate emant unum solum eibum, unde vivere possint. Et ex inquisitione eleemosynarum, nec terram, nec pignus recipiant; sed suo Magistro per scriptum reddant, ac etiam Magister cum suo scripto pauperibus ad hospitale transmittat. Et de omnibus obedientiis, tertiam partem de pane, et vino, et de omni nutrimento Magister suscipiat; et si superaverit, hoc quod amplius fuerit, ad aleemosynam coniugat; et Ierosolymam, cura scripto suo, pauperibus mittat.

Et non eant de ullis obedientiis ad collectas, nisi solum illi, quos Capitulum, et Magister Ecelesiae miserit, et ipsi fratres, qui exierint ad collectas colligendas, in quamcunque obedientiam venerint, recipiantur; et accipiant talem victum, qualem fratres inter se dispensaverint, et aliam vexationem ibi non faciant. Lumen seeum portent, et in quacunque domo hospitati fuerint, ante se lumen ardere faciant. Deinde pannos religioni nostrae non congruos, et pelles silvestres omnino prohibemus, ne ammodo induant fratres: et non comedant nisi bis in die. Et quarta feria, et die sabbatis, et a Septuagesima usque in Pascha, carnem non comedant; praeter eos qui sun infirmi et imbecilles; et nunquam nudi incedant, sed vestiti camiseis laneis, vel lineis, aut aliis quibuslibet vestimentis. At si aliquis fratrum quod utinam nunquam veniat, peccatis exigentibus, ceciderit in lapsum carnis; si occulte peccaverit, occulte poeniteat, et iniungatur sioi poenitentia congrua: si autem publicatus, et comprehensus pro certo fuerit; in eadem villa, in qua facinus perpetraverit; Dominica die post missas, quando populus ab ecclesia egressus fuerit, videntibus cunctis exuatur, eta Magistro suo, vel ab aliis fratribus, quibus Magister praeceperit, corrigiis, vel virgis durisime flagelletur et verberetur; ac de omni societate nostra expellatur.

Postea vero, si Deus cor illius illustraverit et ad Domum pauperum reversus fuerit, atque se reum, et peccatorem, atque legis Dei transgressorem professus fuerit," et emendationem promiserit, recipiatur; et poenitentia sibi digna imponatur; et per annum integrum, in loco Extranei teneatur; et in hoc spatio videant fratres satisfactionem suam; postea faciant quod melius sibi videbitur. Aut si fratrer altercatus fuerit cum aliquo fratre, et clamorem procurator domus habuerit, talis sit poenitentia: septem diebus ieiunet, quarta, et sexta feria in pane et aqua; comedens in terra, sine mensa et manutergio: Et si percusserit; quadraginta: Et si recesserit a domo, vela Magistro, cui commissus fuerit, propria voluntate, sine voluntatis eius, et postea reversus fuerit; quadraginta diebus manducet in terra, ieiunans quarta et sexta feria in pane et aqua, et per tantum tempus permaneat in loco extranei, quantus foris extiterit, nisi tam prolixum fuerit tempus, ut Capitulo conveniat temperari. Ad mensam etiam, sicut Apostolus dicit; unusquisque panem suum cum silentium teneant.

At si aliquis fratrum non benen fe habens; a Magistro suo, vel ab aliis fratribus, bis atque ter correctus et admonitus fuerit; et Diabolo instigante, se emendare, et obedire noluerit; nobis mittatur pedestris, et cum charta continente suum delictum, tamen procuratio rata ei donetur, ut ad nos pervenire possit, eumque corrigemus. Et nullus servientes sibi commissos, pro aliquo facinore percutiat: Sed Magistri Domus et fratrum, coram omnibus vindictam accipiat, tamen iustitia Domus omnino teneatur. Et si aliquis fratrum dimissis in morte sua proprietatem habuerit, et Magistro suo celaverit, ac postea super eum inventa fuerit; ipsa pecunia ad collum eius ligetur; et ab aliquo fratre durisssime aliis fratribus domus praesentibus verberetur; et quadraginta diebus poeniteat, ieiunans quarta et sexta feria in pane et aque.

Quinetiam valde necessarium est omnibus vobis fieri statutum, praecipiens et praecipiendo mandamus, ut de omnibus fratribus viam universae carnis ingredientibus, in omnibus obedientiis quibuscumque obierit, triginta missae pro eius anima cantentur: In prima missa unsquisque fratrum qui aderit, candelam cum nummo offerat; qui videlicet nummi, quoticunque fuerint, pauperibus erogentur. Et presbyter qui missas cantaverit, si non est de domo, procurationem in obedientia, his diebus habeat; et peracto officio, magister sibi charitatem faciat; et omnia indumenta fratris defuncti pauperibus dentur. Fratres vero sacerdotes, qui missas cantaverint, pro eius anima orationem fundant ad Dominum Iesusm Christum, et clericorum unusquique cantet psalterium, laicorum autem 150 Pater noster.

Et de omnibus aliis peccatis et rebus et clamoribus in Capitulo iudicent et discernant iudicum rectum. Et haec omnia, ex parte Dei Omnipotentis et Beatae Mariae et Beati Ioannis et pauperum praecipimus et ex imperio imponimus, ut cum summo studio ita per omnia teneantur. Et in obdientia, ubi Magister et Capitulum Hospitalis concesserint, cum venerit ibi infirmus, ita recipiatur: Primum peccata sua presbytero confessus communicetur; et postea ad lectum deportetur; et ibi tamquam Dominus, secundum posse Domus, omni die antequam fratres eant pransum, earitative reficiatur. Et in cunctis Dominicis diebus, epistola et evangelium in ea domo cantetur, et cum processione, aqua benedicta aspergatur. Item si qui fratrum, qui obedientias per diversas terras tenent, ad quamlibet secularem personam venientes, rebellando, pecunias pauperum dederint, ut eos per suam vim, contra Magistrum suum regnare faeiat; ab universa societate fratrum proiiciantur. Et si duo, vel plures fratres insimul fuerint, et unus eorum nequiter male vivendo se habuerit, alter fratrum non eum diffamare debet, neque populo, neque priori, sed primum per se ipsum castiget eum; et si se noluerit castigare, adhibeat secum duos fratres, vel tres ad eum castigandum. Et si emendaverit, inde gaudere debet, si autem emendare noluerit: Tnc culpam suam seribens, mittat Magistro, et secumdum quod Magister et Capitul iusserit, de co fiat, atque nullus frater alium fratrem suum accuset, nisi bene possit probare; si autem feeerit, ipse frater non est.

Item omnes fratres omnium obedentiarum, qui nunc, vel in antea offerunt se Deo, et Sancto Hospitali Hierusalem, cruces ad honorem Dei et eiusdem Sanctae Crucis, in eappis et mantellis secum deferant ante pectus, ut Deus per ipsum vexillum, fidem, operationem et obedientiam, nos custodiat eta Diaboli potestate in hoc et in futuro seeulo defendat, in anima et in eorpore, simul cum omnibus benefactoribus nostris Christianis, Amen. Nulli ergo omnino hominum liceat hanc paginam nostrae annotationis, confirmationis et innovationis infringere, vel ei ausu temerario eontraire. Si quis autem hoc attemtare praesumpserit, indignationem omnipotentis Dei et beatorum Apostolorum Petri et Pauli eius, se noverit incursurum. Datum Laterani, Septimo Idus Aprilis Pontificatus nostri anno sexto.

Traduccion

Bonifacio, obispo siervo de los siervos de Dios. A mis queridos hijos el maestre y los hermanos del Hospital de San Juan de Jerusalen, salud y bendicion apostolica. Presidiendo el solio de la cuspide apostolica y disponiendo de la suprema clemencia, mientras os atendemos con inteligencia, porque habeis despreciado los encantos mundanos, que nos ilusionan como caricias, os adhefis saludablemente al servicio divino, sin temer exponeros vos y vuestras cosas totalmente por ellos. Asi tambien consideramos atentamente, como, a causa de vuestra suma devocion, demostrasteis el celo de vuestra magna reverencia hacia nos y la Iglesia Romana madre vuestra, y que no dejais de tener ningun dia; consideramos digno y juzgamos conjuntamente razonable, acogeros a vos y a vuestro hospital, con los ricos favores que le sigan en el futuro, bajo la gracia de nuestra proteccion, y a vuestras peticiones en todo cuanto podemos con la ayuda de Dios. Y asi mismo, mostrada ante nos vuestra peticion, puesto que en otro tiempo, durante el asalto de la ciudad de Acre, perdisteis las cartas apostolicas que contenian vuestra regla, con otras muchas cosas: Por tal razon nos suplicabais que, como teniais otras cartas del hermano Raimundo, entonces custodio de ese mismo Hospital, que ordeno la predicha Regla, signadas con su sello de plomo, en las cuales se contiene esa misma regla expresamente para que os sirvais de ella, que nos dignasemos concederos la regla antedicha por nuestra bula, para mayor cautela.

Y asi pues, nos escuchamos con afan paterno en pro de vuestro--beneficio--y el prospero estado del dicho Hospital, y por su tranquilidad, e inclinado por vuestras devotas suplicas, hicimos anotar la predicha regla tal y como se ve en esta presente, a partir de las cartas del dicho hermano Raimundo, con algunas palabras modificadas y corregidas por nuestro mandato. Y la confirmamos a ciencia cierta, y renovamos, como gracia especial. El tenor de las dichas cartas es este:

En el nombre del Senor, Amen. Yo, Raimundo, siervo de los pobres de Cristo y guardian del Hospital de Jerusalen, con consejo de todo el capitulo y de los hermanos clerigos y laicos, establezco estos preceptos y estatutos para la casa del Hospital de Jerusalen. En primer lugar mando que todos los hermanos que vengan para servicio de los pobres, que prometan estas tres cosas a Dios, y que lo mantengan con ayuda de Dios, a saber, castidad y obediencia, esto es, que cumplan cualquier cosa que les sea ordenada por su maestre, y vivir sin propio. Y que Dios les exija estas tres cosas en el juicio final.Y no pidan nada mas de lo debido, sino el pan, agua y vestido, que se les ha prometido. Y el vestido que sea humilde, ya que los pobres de Nuestro Senor, de los cuales nos confesamos siervos, van desnudos y sucios, y seria torpe que el siervo sea soberbio y su senor humilde.

Asimismo se ordena que su forma de ir a la iglesia sea honesta, y su conversacion idonea, a saber, que los clerigos sirvan en el altar con vestidos blancos: y que el presbitero diacono, o el subdiacono, y otro clerigo, si fuera necesario, cumplan este oficio. Y que haya siempre luz en la iglesia, de dia y de noche.Y que el presbitero vaya con vestidos blancos a visitar a los enfermos, llevando religiosamente el Cuerpo del Senor, y le preceda el diacono, o el subdiacono, o un acolito, llevando una linterna con luz encendida, y una esponja con agua bendita. Cuando los hermanos vayan por las ciudades o castillos que no vayan solos, sino de dos en dos, o tres, y no deberan ir con quien quisieran, sino con quien el maestre les ordenara. Y cuando llegaran a donde quisieran ir, permanezcan juntos. (Estas palabras se han tomado de la regla de San Agustin, pone al margen.) Por lo que respecta al habito y a todas sus formas de comportarse, no se haga nada que ofenda a la mirada de cualquiera, sino que muestren su santidad. Asimismo, cuando estuvieren en una casa, o en la iglesia, o en cualquier otro lugar en donde hubiera mujeres, que se vigilen unos a otros por su pudicia.Y que las mujeres no les laven sus cabezas, ni los pies, ni les hagan sus camas: Dios, que vive en santidad, les guarde a ellos de esta manera. Amen.

Y que personas religiosas de entre los hermanos, clerigos y laicos, vayan a pedir limosnas para los santos pobres. Y cuando busquen hospedaje, vayan a una iglesia o a una persona honesta, y le pidan alimentos por caridad, y no le compren nada mas. Aunque, si no encontraran a nadie--que se lo diera--que les permitan comprar moderadamente un unico alimento, para que puedan sobrevivir. Y que no reciban tierras ni prendas en limosna; sino que las remitan a su maestre por escrito, y que el maestre asimismo con su escrito las envie al Hospital para los pobres. Y que el maestre reciba la tercera parte del pan y del vino y de todo alimento de todas--las casas de--obediencia. Y si sobrara algo, todo lo que hubiera de mas, se junte con la limosna y sea enviado a Jerusalen, para los pobres, con un escrito suyo.

Y que no vayan a las colectas de cualquier casa de obediencia, sino solo aquellos a los que el capitulo y el maestre de la Iglesia se lo ordenaran, y estos hermanos que salen para recoger colectas, vayan a cualquier casa de obediencia y sean recibidos; Y reciban los mismos alimentos que los hermanos tomen para si, y no les hagan ninguna vejacion. Y que lleven consigo una luz, y cuando fueran a cualquier casa de hospedaje, ante si hagan arder la luz. Asimismo, prohibimos en cualquier manera que los hermanos lleven panos inadecuados para nuestra religion, o pieles silvestres: y no coman sino dos veces al dia. Y que no coman carne la cuarta feria (el miercoles) ni el sabado, ni desde Septuagesima

hasta la Pascua; excepto aquellos que estan enfermos o debiles; y que nunca vayan desnudos, sino vestidos con camisas de lana, o de lino, o con cualesquier otros vestidos. Pero si alguno de los hermanos a causa de sus pecados cayera en el pecado de la carne, lo cual no suceda nunca; si pecara de forma oculta, que cumpla penitencia tambien ocultamente, y se le imponga la penitencia adecuada: si por el contrario fuera publico, y fuera acusado con certeza, en la misma villa en la que cometiera la maldad, el domingo, despues de las misas, cuando el pueblo saliera de la iglesia, a la vista de todos, que sea corregido por su maestre o por otros hermanos a los que el maestre se lo hubiera ordenado, o sea flagelado con varas durisimamente y azotado; y sea expulsado de toda nuestra sociedad.

Pero si despues le iluminara el corazon de Dios y regresara a la casa de los pobres, y se reconoce como reo, pecador y trasgresor de la ley de Dios; y prometiera enmienda, sea recibido; y se le imponga una penitencia digna, y se le tenga durante todo un ano en un lugar extrano; y durante este tiempo que los hermanos observen su arrepentimiento; despues hagan lo que vean que es mejor. Y si un hermano tuviera un altercado con algun otro hermano, y el procurador de la casa escuchara el ruido, que se imponga esta penitencia: que ayune siete dias, y el miercoles y viernes a pan y agua; y que coma en tierra, sin mesa ni mantel: y si le golpeara; cuarenta: y si abandonara la casa por propia voluntad o a su maestre, al que estuviera encomendado, sin su autorizacion, y despues regresara, que coma en tierra durante cuarenta dias, y ayune la cuarta y la sexta feria (miercoles y viernes) a pan y agua, y que el mismo tiempo que estuviera fuera permanezca en lugar extrano, a no ser que el tiempo fuera tan breve que el capitulo acuerde perdonarle. Y que tambien cada uno coma su pan en la mesa en silencio, como dijo el apostol.

Y si algun hermano no tiene buena fe, que sea advertido por su maestre, o por los otros hermanos, dos y tres veces; y si por instigacion del diablo no quisiera enmendarse ni obedecer; que sea enviado ante nos a pie, y con una carta en la que se contenga su delito, pero que se le de una carta de procuracion valida, para que pueda venir ante nos, y nosotros le corrijamos. Y que nadie golpee a los sirvientes que tenga a su cargo por ninguna falta: sino que la casa del maestre y de los hermanos reciba de corazon el castigo por todos, y que la casa sea mantenida en la justicia en todo momento. Y si se encontrara que algun hermano tiene bienes propios al morir, y lo hubiera ocultado a su maestre, y despues se le encontrara; que se le aten al cuello esas mismas monedas; y que sea azotado por algun hermano y presentado ante los otros hermanos de la casa; y que haga penitencia durante cuarenta dias, y ayune a pan y agua la cuarta y la sexta feria.

Ademas ordenamos por encima de todo, pues es muy necesario para todos vosotros que se establezca, que cuando todos los hermanos sigan el camino de toda la carne, en todas las casas de obediencia en las que muriera, se canten treinta misas por su alma: En la primera misa que cada hermano que estuviera presente ofrezca una vela con una moneda; y quien reciba la moneda, sea la cantidad que fuere, lo de a los pobres. Y el presbitero que cantara las misas, si no es de la casa, reciba una procuracion en la casa de obediencia durante estos dias; y que el maestre le de algo en caridad por el oficio; y todos los vestidos del hermano difunto se den a los pobres. Y que los hermanos sacerdotes que cantaran las misas, recen una oracion por su alma a nuestro Senor Jesucristo, y cada uno de los clerigos que cante el salterio, y los laicos recen 150 Padres nuestros.

Y que el capitulo juzgue todos los otros pecados, asuntos y reclamaciones, y dicte un juicio justo. Y todas estas cosas ordenamos de parte de Dios Omnipotente y de Santa Maria y de San Juan y de los pobres, e imponemos por mandato, y con sumo afan asi sea tenido en todas las cosas. Y que en la casa de obediencia en donde el maestre y el capitu lo del Hospital lo concedieran, cuando viniera algun enfermo, que sea recibido asi: en primer lugar, que el presbitero le confiese sus pecados; y despues sea llevado al lecho; y alli como al Senor, segun las posibilidades de la casa, le lleven el almuerzo todos los dias antes que a los hermanos, hasta que se restablezca por la caridad. Y que todos los domingos se cante en esta casa la epistola y el evangelio, y durante la procesion se rocie con agua bendita. Asimismo, si algun hermano que tuviera casas de obediencia en diversas tierras, viniera a cualquier persona secular, para rebelarse, y le diera el dinero de los pobres, contra la voluntad de su maestre, para que estos por fuerza puedan reinar; que sean expulsados de toda sociedad de los hermanos. Y si dos o mas hermanos estuvieran juntos, y uno de ellos llevara mala vida, los otros hermanos no deben difamarle, ni ante el pueblo ni ante el prior, sino que en primer lugar se castigue el mismo; y si no quisiera castigarse, que sea conducido ante dos o tres hermanos para que le castiguen. Y si se enmendara,

debe alegrarse por ello; si por el contrario no quisiera enmendarse: entonces pongan por escrito su culpa, y se envie al maestre, y se haga con el lo que el maestre y el capitulo ordenaran, y que ningun hermano acuse a su otro hermano, a no ser que lo pueda probar bien; y si hiciera lo contrario, que no sea hermano.

Asimismo, que todos los hermanos de todas las casas de obediencia que ahora o antes se ofrecieron a Dios y al Santo Hospital de Jerusalen, lleven cruces en el pecho de sus capas y mantos en honor de Dios y de su Santa Cruz, para que Dios por esta senal nos guarde en la fe, obra y obediencia, y nos defienda de la potestad del diablo en este siglo y en el futuro, en alma y cuerpo, junto con todos nuestros benefactores cristianos. Amen. Y que a ningun hombre se le permita, en ninguna manera, infringir esta nuestra pagina de anotacion, confirmacion e innovacion, o se atreva a contrariarla de forma temeraria. Si alguno se atreviera a intentado, que sepa que incurre en la indignidad de Dios Omnipotente y de su santos apostoles Pedro y Pablo. Dada en Letran, el sexto de los Idus de abril (8 de abril), ano sexto de nuestro pontificado (1299).

FRANCISCO RUIZ GOMEZ

Universidad de Castilla-La Mancha (Espana)

(1) SAN BERNARDO, Obras Completas, Ed. bilingue preparada por los monjes cistercienses de Espana. Tomo I, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1983.

(2) Ibidem, pp. 502-505: Non quidem vel pagani necandi essent, siquo modo aliter possent a nimia infestatione seu oppressione fidelium cohiberi. Nunc autem melius est ut oecidantur, quam certe relinquatur virga peccatorum super sortem iustorum, ne forte extendant iusti ad iniquitatem manus suas.

(3) Ibidem, pp. 510-511: ... ut pene dubitem quid potius censeam appellandos, monachos videlieet an milites, nisi quod utrumque forsam congruentius nominarim, quibus neutrum deesse cognoscitur, nec monachi mansuetudo, nec militis fortitudo.

(4) DAFTARY, E, Les ismaeliens dans les soeietes musulmanes medievales, Paris, Librairie Philosophique J. Vrin, 2011.

(5) HITTI, P., The origins of the druze people and religion: with extracts from their sacred writings. London, San Francisco, Beirut, Saqi, cop. 2007.

(6) Las referencias bibliograficas sobre las cruzadas son muy numerosas, una buena sintesis reciente puede verse en MAYER, H., Historia de las cruzadas. Toledo, Ed. Istmo, 2001, pp. 61-88. Sobre la Primera Cruzada, Vid. RILEY-SMITH, J. The First Crusade and the Idea of Crusading, London, Continuum Ed., 2003.

(7) Los principales trabajos sobre la historia de la Orden del Hospital en la epoca medieval son: RILEYSMITH, J., The Knights of St John in Jerusalem and Cyprus, c. 1050-1310, Londres, 1967; LUTTRELL, A. T., The Hospitallers in Cyprus and Rhodes, Greece and the West, 1291-1440, Londres, 1978. Una buena sintesis en NICHOLSON, H., The Knights Hospitaller, Suffolk, The Boydell Press, 2003.

(8) Guillelmus Tyrensis, Historia rerum gestarum in partibus transmarinis, Ed. Patrologia Latina, vol. 201, MIGNE, J. P., ed. Parisiis: excudebat Migne, 1855. En la red puede consultarse en http://colet.lib.uchicago.edu/cgibin/navigate?/projects/artflb/databases/efts/PLD/IMAGE1/.5452.Liber Primus. Caput X. Quomodo per idem tempus fidelium turbae ad Urbem sanctam accedebant, et qua conditione habebantur taro intus quam extra: et quomodo in manus Turcorum iterum restituta est eivitas. Erat tamen in civitate monasterium Amalfitanorum, quod usque hodie cognominatur Sanctae Mariae de Latina; et juxta illud xenodochium, ubi erat oratorium modicum, in honore beati Joannis Eleymon Alexandrini patriarchae, ad curara abbatis praedicti monasterii respieiens, in quo hujusmodi miseris sic advenientibus, taro de monasterio quam de fidelium largitionibus, eis utcunque alimonia miniistrabatur.

(9) Ibidem, Liber Septimus, Caput XXIII. Erat praeterea eodem tempore, in eadem Deo amabili civitate. vir vitae venerabilis et fide insignis. Geraldus nomine, qui eL de quo supra diximus, praeerat xenodochio, in quo pauperes, qui orationis gratia ad urbem aceedebant, hospitabantur, et aliqualem pro loco et tempore sumebant refectionem.

(10) Regla de San Benito, Cap. XXXVI. Los hermanos enfermos. Las referencias de Mateo, 25, 36 y 40, respectivamente.

(11) IACOMO BOSIO, Historia della Sacra Religione et Illvstrissima Militia di San Giovanni Gierosolimitano, In Roma, appresso Guglielmo Facciotti, MDCXXI.

(12) Un estado de la cuestion en GARCIA-GUIJARRO, L., "La militarizacion de la Orden del Hospital: lineas para un debate", en FERNANDES, I. ed., Ordens Militares: guerra, religiao, poder e cultura. Actas do III Encontro sobre Ordens Militares, vol. II, Lisboa-Palmela, 1999, pp. 293-302.

(13) LINAGE CONDE, A., "Tipologia de la vida religiosa en las Ordenes Militares", en Anuario de Estudios Medievales, no. 11, 1981, pp. 33-58. Id.; "Tipificacion de la Orden de Malta", en Actas delprimer simposio historico de la Orden de San Juan en Espana, Toledo, 2003, pp. 231-236.

(14) CIERBIDE MARTINENA, R., Estatutos antiguos de la orden de San Juan de Jerusalen. Version original occitana y su traduccion al espanol segun el codice navarro del AHN de Madrid (1314), Pamplona, 1999, p. 214.

(15) Apud. BOSIO, I., op. cit. (1621), Parte Prima, 46-49: sub Apostolicae Sedis tutela semper, et sub Beati Petri protectione persistere.

(16) RILEY-SMITH, J., Hospitallers. The History of the Order of St. John, Londres, 1999, pp. 30-37.

(17) GILLELMUS TYRENSIS, op. cit., Liber Duodecimus. Caput Vll. Ordo militiae Templi Hierosolymis instituitur. Eodem anno, quidam nobiles viri de equestri ordine, Deo devoti, religiosi et timentes Deum, in manu domini patriarchae, Christi servitio se mancipantes, more canonicorum Regularium, in castitate, et obedientia, et sine proprio velle perpetuo vivere professi sunt. lnter quos primi et praecipui fuerunt, viri venerabiles, Hugo de Paganis et Gaufredus de Sancto Aldemaro. Quibus, quoniam neque ecclesia erat, neque certum habebant domicilium, rex in palatio quod secus templum Domini ad australem habet partem, eis ad tempus concessit habitaculum. Canonici vero templi Domini, plateam quam circa praedictum habebant palatium, ad opus officinarum, certis quibusdam conditionibus concesserunt. Dominus autem rex cum suis proceribus, dominus quoque patriarcha cum praelatis ecclesiarum, de propriis dominicalibus certa eis pro victu et amictu beneficia quaedam ad tempus, quaedam in perpetuum contulerunt. Prima autem eorum professio, quodque eis a domino patriarcha et reliquis episcopis, in remissionem peccatorum injunctum est, ut vias et itinera, maxime ad salutem peregrinorum, contra latronum et incursantium insidias pro viribus conservarent.

(18) Vid nuestros propios comentarios al respecto en RUIZ GOMEZ, F., "La religion de San Juan. La vida en la Orden segun la regla y los estatutos", en Actas Congreso Itinerante: Tierra del Quijote, Tierra de Ordenes Militares, Ciudad Real, 2005, pp. 153-176.

(19) Sobre los Templarios hay una extensa bibliografia; como introduccion puede consultarse la reciente obra de DEMURGER, ALAIN, Auge y caida de los templarios, 1118-1314, Barcelona, Ed. Martinez Roca, 2004.

(20) APUD BOSIO, I., op. cit., 1621, pp. 62-63: Magistri Raymundi de Podio et fratrum Hospitalis Sancti loannis Hieroslymitani honestam vitam et eleemosynarum largitionem pio nomine approbatam, quam fecit sanctum xenodochium de Hierusalem, in receptiuone et recreatione pauperum et infirmorum undique confluentium pro honore et reverentia lusu Christi ...

(21) El texto de la regla que comentamos a continuacion, APUD BOSIO, I., op. cit., 1621, Parte Prima, pp. 68-71: Exhibita siquidem nobis vestra petitio continebat, quod olim in captione civitatis Acconensis, apostolicas litteras Regulae vestrae seriem continentes, cura aliis rebus non modicis amisistis.

(22) Ibid, Nos igitur ad vestrum, et eiusdem Hospitalis statum prosperum, et tranquillum paternis studiis intendentes, vestris devotis supplicationibus inclinati, praedictam regulam, prout in eiusdem fratris Raymundi litteris contineri conspicitur, quibusdam verbis, de mandato nostro amotis, et correctis in eis praesentibus fecimus anotari. Eamque nihilominus ex certa scientia confirmamus, et innovamus, de gratia speciali.

(23) Ibid. In nomine Domini, Amen. Ego Raymundus, servus pauperum Christi, et cultus Hospitalis Hierusalem, se consilio totius Capituli et Clericorum et laicorum fratrum; statui haec praecepta et statuta in domo Hospitalis Hierusalem. In primis iubeo quod omnes fratres ad servitium venientes pauperum, tria quae promittunt Deo, teneant cum Dei auxilio, scilicet, castitatem et obedientiam, hoc est, quodcumque praecipitur eis a Magistris suis, e sine proprio vivere. Quia haec tria requiret Deus ab eis, in ultimo examine.

(24) KING, E. J., The Rule, Statutes and Customs of the Hospitallers, 1099-1310., Londres, Nasalli Rocca, E., 1934. "Origine et evolution de la Regla et des Status", en Annales de l'OSM de Malte, No. 1, 1961 y 3, 1962. GIACOMO BOSIO, Gli Statuti della sacra Religione di S. Giovanni Gierosolimitano. Tradotti di latino in volgare ... in Roma, appresso Giacomo Tornieri, 1589; se conserva un ejemplar de esta edicion de los estatutos en la Biblioteca de Castilla-La Mancha, en Toledo. En el Archivo Historico Nacional de Madrid se conserva un pergamino de principios del siglo XIV que contiene una version de la regla y de los estatutos en lengua provenzal, CIERBIDE MARTINENA, R., Estatutos antiguos de la Orden de San Juan de Jerusalen. Version original occitana y su traduccion al espanol segun el codice navarro del AHN de Madrid (1314), Pamplona, 1999. GARCIA LARRAGUETA, S., "Libro de los Estatutos Antiguos de la Orden de San Juan", en Principe de Viana, 226, 2002, pp. 345-389. Ademas, en el Archivo Historico Nacional de Madrid se conserva un comentario en espanol de la regla y los estatutos con todas sus modificaciones, desde los origenes de la Orden hasta el final de la Edad Media, lo que facilita el estudio para los investigadores espanoles: Estatutos y ordenaciones de la sagrada religion de San Juan de Jerusalen. Ano 1584. A.H.N. seccion Ordenes Militares, Libro 1.355.

(25) A.H.N. Sec. OOMM, Lib. 1.355, op. cit., Titulo segundo. Modo de recibir los hermanos. Como deven ser recividos los hermanos de la religion de San Juan de Jerusalem a la profesion.

(26) Ademas de lo dispuesto en la bula confirmatoria de la regla del Hospital de Bonifacio VIII de 1299, vid. A.H.N. See. OOMM, Lib. 1.355, op. cit., Titulo segundo. Del avito de los hermanos del Hospital de San Juan Bauptista de Jerusalem.

(27) CIERBIDE MARTINENA, R., op. cit., p. 169.

(28) Per gratiam Dei, obsequium pauperum et solatio infirmorum, attentius insudatis, et de die in diem proficitis circa opera pietatis, extendentes vos ad anteriora, posteriorum obliti, tanto sincerius religionem vestram diligimus ... Remedia praeterea ad infirmorum curam, deliberatione provida, constituta, videlicet, ut in Domino Hospitalis semper quatuor medici et totidem sint chirurgici, ad quorum dispositionem ea, quae in cibariis, aut aliis, infirmis necessaria fuerint ministrentur ... APUD BOSIO, I., op. cit., Parte prima, pp. 66-67.

(29) BROWN, P., El cuerpo y la sociedad. Los hombres, las mujeres y la renuncia sexual en el cristianismo primitivo. Madrid 1993. Sobre la interpretacion filosofica de la sexualidad, ver FOUCAULT, M., Historia de la sexualidad, 3 vols, Madrid, 1977-1987.

(30) Ademas de lo dispuesto en la bula confirmatoria de la regla del Hospital de Bonifacio VIII de 1299, vid. A.H.N., Sec. OOMM, Libro 1.355, op. cit., Titulo XVIII, De los concubinarios.

(31) Ibidem, De los hermanos que de noche o de dia hacen tumultos, Passim.

(32) Ibidem, Titulo III, De las oraciones que se deben decir por los hermanos difuntos.
COPYRIGHT 2011 Universidad de Buenos Aires
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2011 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Gomez, Francisco Ruiz
Publication:Cuadernos de Historia de Espana
Date:Jan 1, 2011
Words:13998
Previous Article:Naming peasants: litigation, memory, and rural society in late thirteenth century castile.
Next Article:Prendas y penos en miranda de ebro a comienzos del siglo XIV.

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters