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La victimizacion y sacralizacion de la mujer en El medico de su honra de Calderon de la Barca.

Los asuntos relacionados con el honor representan uno de los temas fundamentales en el teatro del Siglo de Oro espanol. Aquellas comedias tan representativas como Fuenteovejuna, Peribanez, El castigo sin venganza, Los comendadores de Cordoba, de Lope de Vega; o tragedias como A secreto agravio, secreta venganza, El pintor de su deshonra y El medico de su honra de Calderon de la Barca, son algunos ejemplos magistrales que escenifican los conflictos de la honra e ilustran el mecanismo individual, social e ideologico del codigo del honor. De estas obras, los ultimas tres se conocen en el corpus dramatico de Calderon como las tragedias de honor; y, tal y como destaca Jose M. Regueiro en su estudio Espacios dramaticos en el teatro espanol medieval, renacentista y barroco, comparten [...] "su esquema estructural, codigo ideologico, tipologia de personajes y desenlace." (457) Ademas, en ellas se reitera el tema del uxorcidio sin que las tres esposas asesinadas hayan cometido el "pecado" de adulterio;y, sobre ese asunto, en Historia del teatro espanol (Desde sus origenes hasta 1900), Francisco Ruiz Ramon expresa que: [...] "Las tres han sido sacrificadas al tremendo dios del honor ... "(220) En otras palabras, y desde la perspectiva de la teoria mimetica expuesta por Rene Girard, las tres, Mencia, Serafina y Leonor, emergen como martires en el altar del orden colectivo de la honra y se convierten en esas victimas propiciatorias (1) que, aunque sean inocentes, han sido senaladas como transgresoras de los preceptos impuestos por su grupo social. Peor aun, tan pronto, son escogidas como profanadoras del orden establecido por su comunidad, se les considera culpables de provocar la crisis y el caos en su estamento. Por eso, y una vez se les designa como entes expiatorios, son sacrificadas para poder restaurar el orden sociocultural instituido por un rito: el del codigo del honor.

Ahora bien, al tomar en cuenta ese codigo de caracter ritual, se observa en la tragedia El medico de su honra, de una parte, la transformacion simbolica que hace Calderon de un codigo de honor epico en uno de honor tragico; y, de la otra, la funcion de este conjunto de canones ordenadores de la conducta como marco poetico de la victimizacion y la sacralizacion de Mencia en aras de mantener los preceptos estamentales de su comunidad sociocultural. Aun mas, en esta tragedia, tambien se percibe la fuerza que tiene este rito para lograr que una persona inocente se convierta en victima propiciatoria; es decir, en el sujeto culpable de romper el orden y al que hay que inmolar para que sea conjurada una crisis sacrificial capaz de llevar a uno de los miembros del grupo social a recurrir al acto ceremonial que devolvera la paz y la armonia a la comunidad. Y, precisamente, de acuerdo con Francisco Ruiz Ramon en Calderon nuestro contemporaneo: El escenario imaginario, estas nociones se encuentran enmarcadas en lo que ha denominado como la [...] "transformacion estructural y simbolica del codigo de honor epico en codigo de honor tragico ... en donde el honor, posesionandose de la conciencia del individuo, exige victimas y actua enajenando la razon ... (45) Todavia mas significativo, y tal como lo acentua este distinguido critico espanol, esa transicion se plantea:
   [...] como signo de la estructura de la organizacion de una
   colectividad para cuya plasmacion dramatica el honor funciona como
   instrumento estructurante de la accion tragica ... que, pone al
   desnudo una sociedad en la que el individuo vive en permanente y
   tensa vigilancia, aplastado por el peso de unas normas y unos
   principios rigidos que, convertidos en valores absolutos, conducen
   a la violencia, a la destruccion y al sufrimiento en nombre de un
   orden indiscutido y aceptado como el Orden. (89)


De hecho, esa transformacion estructural y simbolica del codigo de honor epico en codigo de honor tragico, en El medico, enmarca, no solo a esa funcion estructurante, sino tambien a ese Orden y su desempeno como entidad regidora de la conducta, individual y colectiva, de los miembros de la clase jerarquico-estamental a la que pertenece Mencia. De estos conceptos antes mencionados, el honor epico, o como lo define Eduardo Forastieri en Aproximacion estructural al teatro de Lope de Vega, honra estamental(ver 69-78); responde a una vision heroica y se considera patrimonio de la nobleza. Es, como senala Alfonso de Toro, el tipo de honor en el que la honra esta ligada a la gloria y al poder militar, asi como al poder politico y a la riqueza; en otras palabras, es en el que tanto el honor como la honra solamente estan vinculados con el varon. En cuanto al codigo de honor tragico, explica de Toro que es aquel en el cual la solucion del conflicto responde a un ideal de justicia y de retribucion social e individual. En este ultimo, generalmente, es la mujer la deshonrada (problema conyugal), y el hombre, es quien tiene que recuperar su honra a traves de juicio o venganza secreta.

Precisamente, son esas ideas, sobre todo esa conversion simbolica del codigo del honor; asi como la funcion que desempena como marco dramatico-poetico de la victimizacion y sacralizacion de la mujer, las que originan este trabajo. Una vez determinados estos motivos, y mediante el estudio de situaciones paralelas, tanto convergentes como divergentes(ver Regueiro 107); se analizara el conjunto de factores extralinguisticos, en este caso en particular, las condiciones rituales y socioculturales concernientes al codigo del honor. Este examen se realizara, en primer lugar, para establecer como, mediante esas circunstancias extralinguisticas, junto a los recursos poeticos, Calderon estructura la victimizacion y sacralizacion (sacrum facere) de Mencia con el proposito de mantener el orden y la armonia de la comunidad estamental; y, segundo, por medio de las situaciones paralelas, se podra abordar el caracter "sacri-ficial," casi de sacra-mento, de la honra estamental.

Relacionado con estos asuntos, y luego de realizar una rigurosa investigacion de la bibliografia critica, incluida en esta la edicion comentada por Ana Armendariz Aramendia(ver Capitulo I), en la que presenta un desglose cronologico de los enfoques criticos realizados desde el siglo XVII hasta el presente, se encontro que el esquema propuesto por Rene Girard en sus estudios mito-historicos, aunque ha sido aplicado a El Quijote (2) y a El lazarillo de Tarmes, asi como a las obras de Shakespeare; en el caso de Calderon, solo aparece que Ricardo Serrano Deza, en "Anticipacion, suplantacion, repeticion: tres claves de lectura para El medico de su honra de Calderon," evoca las ideas de "sacrificialidad" para proponer una interpretacion global de "los fenomenos observados de una nueva serie de identificaciones de caracter simbolico entre personajes y acciones"(121). Sin embargo, Serrano Deza no utiliza el esquema formulado por Girard en su totalidad; por tal motivo, y con el proposito de aportar al tema de la honra y la victimizacion de la mujer, se aplica en este analisis el alcance ritual y cultural que se encuentra en los fundamentos filosoficos de Girard, entre los que sobresalen: la fuerza del rito (que en este analisis se concentra en el codigo del honor), las nociones sobre la violencia y lo sagrado, el recurso de la victima propiciatoria, la crisis sacrificial y el acto ceremonial como vehiculo restaurador del orden sociocultural de una comunidad.

Una vez establecidos estos parametros, es importante hacer hincapie en que al dramatizar el codigo del honor como un ente regidor del conjunto de valores de un grupo sociocultural, se desarrolla un sistema de correspondencias asociativas que logra configurar una interpretacion congruente entre los severos preceptos de valor absoluto y de patrimonio del alma con la estructura lirica que le sirve de marco literario. Justamente, ese complejo esquema es el que se encuentra en una tragedia de caracter paradigmatico como lo es El medico de su honra. En ella, Calderon elabora una arquitectura conceptual ingeniosa por medio de la cual las premisas del codigo del honor adquieren equivalencias simbolicas. Para lograr esto, se configura un metodo de ideas reciprocas que exige un discurso conceptista de pluralidades semanticas enfocado en la explicacion de dos ejes primordiales como lo son: de un lado, el caos social provocado por una transgresion o aparente violacion a la estructura interna del honor tragico; y, del otro, la restauracion de esa falta y busqueda del orden socio-estamental por medio de la sacralizacion de una victima propiciatoria.

Ahora bien, desde el primer acto, en El medico de su honra, las pasiones conflictivasdesatadas por las transgresiones o aparentes violaciones a las expectativas y las obligaciones trazadas por el codigo del honor generan la dialectica entre los personajes y la accion. Solo que ese discurso, y a pesar de que la trama esta ubicada en la epoca del reinado de Pedro, el Cruel o el Justiciero (1350-1366); es decir, en la Edad Media, no responde al paradigma de honor epico vinculado a la sociedad medieval. Por el contrario, lejos del espiritu militar, de la virtud, de la fama inmortal que brindan las armas o las letras y de la concesion del titulo de noble (otorgado unicamente por el rey), en El medico predomina un regimen de honor tragico. Aun mas, si se parte de la concepcion de que el honor epico expone un culto vinculado unicamente con el varon, dentro del contexto dramatico de esta tragedia, puede apreciarse que, aunque se encuentran representados los valores caballerescos de vasallaje, fama, homenaje, lealtad, entre otros; estos se dan en un escenario conflictivo dominado por el constante desafio a la honra estamental y a la figura sacralizada del rey. Incidentes como el causado por don Gutierre y don Arias al empunar las espadas frente al Rey o el que sucede cuando el soberano le devuelve la daga al Infante y se derrama la sangre real como augurio de Montiel, (3) todavia mas, el que no se pida autorizacion para vengar una afrenta contra la honra; representan amenazas al honor epico y los ecos de cambio a otro tipo de honor acorde con el desarrollo del tema en la tragedia. Ante esta transformacion, se hace hincapie en el honor tragico, ya que la esposa de don Gutierre elige lo que la nobleza le exige: Mencia opta por la honra sobre el amor cuando afirma "Soy quien soy" (I, v. 33). Este testimonio de hidalguia que corrobora la hazana etica de esta mujer responde a una eleccion heroica y, como puntualiza Francisco Ruiz Ramon en Calderon y la tragedia:
   [...] Calderon no esta escribiendo un drama heroico, sino una
   tragedia, y no enfoca la realidad desde un punto de vista heroico,
   sino tragico, el resultado de esa primera eleccion heroica de la
   mujer no sera la alabanza y la gloria, sino la sospecha, el
   malentendido, el sufrimiento y la muerte ... (119)


Una vez centrada la accion en la honra femenina, en el problema conyugal y, por supuesto, en el reconocimiento de la honra de la mujer como evidencia del honor masculino -portaestandarte que valida la virtud, la imagen y la reputacion individual y colectiva dentro del estamento--, en El medico de su honra, a traves de situaciones paralelas, sobre todo las relacionadas con los personajes y con el espacio; Calderon escenifica poeticamente ese honor de caracter tragico, asi como la victimizacion y sacralizacion de Mencia. Y lo hace con el proposito de mantener los canones establecidos por el codigo del honor; amenazados esos parametros por el caos que provoca la deshonra. Justamente, en palabras de la protagonista se manifiesta esa anarquia que desafia con quebrantar el codigo:
   DA. MENCIA: Desde la torre los vi atenta
   y aunque quien son no podre
   distinguir, Jacinta se
   que una grande desdicha alli
   ha sucedido. Venia
   un bizarro caballero
   en un bruto tan ligero
   que en el viento parecia
   un pajaro que volaba;
   y es razon que lo presumas,
   porque un penacho de plumas
   matices al aire daba.
   El campo y el sol en ellas
   compitieron resplandores;
   que el campo le dio sus flores,
   y el sol le dio sus estrellas
   porque cambiaban de modo,
   y de modo relucian,
   que todo el sol parecian
   y a la primavera en todo.
   Corrio pues y tropezo
   el caballo de manera
   que lo que ave entonces era,
   cuando en la tierra cayo
   fue rosa; y asi en rigor
   imito su lucimiento
   en sol, cielo, tierra y viento,
   ave, bruto, estrella y flor. (15-16)


En estos versos queda plasmado el campo semantico que ha de estructurar la violencia mediante la alteracion caotica del entorno natural. En la perifrasis del hipogrifo, una de las imagenes reiterativas en el lenguaje poetico calderoniano, inicia la perturbacion del espacio, tanto el exterior como el interior. Ese monstruo formado por elementos coexistentes desiguales, mitad caballo, mitad leon alado con cabeza de aguila, orejas de equino, cuernos, garras y, en vez de las crines del pescuezo, una cresta de duras escamas; se convierte en un signo dramatico del caos. Esta figura mitica de pluralidad interpretativa reune los instintos pasionales, el augurio decatastrofes, la trasgresion de las normas establecidas por la comunidad social, el deshonor y la muerte. Esa valencia multiple trae implicita la confusion que crea esta criatura de emblematicas caracteristicas (utilizada con proposito semejante en los primeros versos de La vida es suena) y tambien incluye en la urdimbre de motivos simbolicos la caida de don Enrique al desbocarse el caballo.

En la obra calderoniana, tanto la caida del caballo como la estampida, anuncian el estado incoherente que provoca la perdida del gobierno de la pasion. Esta recurrencia simbolica denuncia el desorden amoroso, presagia la deshonra y augura la ruina moral. Mas significativo aun, ese confuso tropel que llega con don Enrique inicia un desenfrenado intento de persecucion y de seduccion que pone en peligro la integridad moral de una mujer casada. De esa manera, la senala como victima propiciatoria puesto que es mujer (pertenece a un grupo minoritario) y esta expuesta al acecho. Tambien, hay que anadir las anormalidades que distinguen a esta victima; en este caso en particular no responde a ninguna de las enumeradas por Girard como fisicas (ceguera, locura, enfermedades geneticas, invalidez); por el contrario, este personaje esta enclavado en las categorias de anomalias sociales y del comportamiento. A estas caracteristicas se le suman tambien los estereotipos de la persecucion, tales como: la sospecha del deshonor, el que Mencia sea culpable por ocultar la verdad de su relacion amorosa con don Enrique (antes de casarse) y el asedio del Principe una vez casada; el tercer ejemplo indica que, para erradicar la amenaza de la deshonra, hay que exterminar al abominable criminal; el cuarto, la finalidad persecutoria es explicita (asedio contra Mencia); el quinto se refiere a las anomalias sociales y de comportamiento funesto; y, el ultimo ejemplo, la seleccion de la victima propiciatoria. Dos aspectos adicionales completan este perfil: primero, el hecho de que Mencia no es una martir aleatoria, pues lleva sobre sus hombros el peso de la honra masculina; segundo, la protagonista pertenece a esos seres excepcionalmente hermosos y carentes de defectos. (Don Enrique la llama hermosisima Mencia, Don Gutierre se refiere a ella como Bellisimo dueno mio y la compara con el sol.
   D. GUTIERRE: ...
   Una llama me alumbraba,
   pero era una llama aquella,
   que eclipsas divina y bella,
   siendo de luces crisol;
   porque hasta que sale el sol,
   parece hermosa una estrella. (35)


Cabe destacar que esta metafora se reitera en El medico y su funcion va mas alla de establecer una comparacion entre dos elementos. Al respecto, Don W. Cruickshank, destaca en su articulo "Pongo mi mano en sangre banado: Adultery in En el medico de su honra" que Mencia:
   [...] can be equated with the sun only so long as she does not
   <<dis-honour>> Gutierre. She is merely the first term in the
   equation <<Mencia chaste = Honour = Sun>>; if Mencia's chastity is
   suspect, she can be removed from the equation without affecting the
   equivalence of the other two terms. The true equation, then, is
   made between the sun on one hand and social and marital honour on
   the other. If the sources of those two kinds of honour act
   accordingly, they may be equated with the sun also. (47)


Por las razones antes mencionadas y por la incoherencia en la conducta de una dama noble y casada, o sea, lo que en la filosofia girardiana se conoce como comportamiento funesto (esconde a un antiguo enamorado en la casa del esposo, confunde a don Gutierre con don Enrique, escribe una carta dirigida al Infante); y, junto a estos gestos mal interpretados, amen de los sobresaltos, de las equivocaciones y de la mentira que se expone como si fuese verdad, se culpa a Mencia de la deshonra de su esposo al, aparentemente, quebrantar los preceptos del marco sociocultural que rige el comportamiento del colectivo al que pertenecen tanto ella como Gutierre. Sobre Mencia recae el pecado de haber profanado [...] "un codigo del honor aristocratico que valoriza la reputacion social del individuo como el bien mas alto ..." (Castro 34).

En este escenario caotico que presenta Calderon, don Enrique y su desenfreno pasional atentan contra la honra de Dona Mencia y, por consiguiente, contra el honor de don Gutierre. De acuerdo con la teoria mimetica de Rene Girard, este atentado se da porque don Enrique desea el objeto que posee y le pertenece a otro. El Infante insiste en su proposito de recuperar a quien fue su dama, peor aun, este miembro de la realeza reclama tener derecho sobre su antigua amada, puesto que el la cortejaba antes de que el padre de ella la casara con el hidalgo. Aparece pues, la mujer como posesion y ambos caballeros convertidos en antagonistas, y esa divergencia se extiende al estamento y alcanza hasta al Rey (el Infante era medio hermano de Pedro I y Don Gutierre su subdito). De ahi se genera una situacion anarquica que amenaza con romper la estabilidad de la jerarquia social, mas peligroso todavia, quebrantar la supremacia y el mandato del Rey, ante quien, como portador y dador de la honra estamental (Gratia Regis), y tal y como lo hizo el Cid al ser deshonrado por los Infantes de Carrion, Gutierre (vasallo leal del rey Pedro), luego de haber encontrado la daga del Infante en su casa, recurre a su senor y, discretamente, sin que nadie mas se entere, le pide que imparta justicia. De esa forma, ese deseo mimetico que provoca la crisis inicia la violencia intestina entre allegados y el desequilibrio dentro de la comunidad, del estado y del poder politico de Pedro I de Castilla; y, como la pretension de Gutierre de poseer honor se configura gracias al deseo de los demas, en esta mimesis del deseo, el objeto elegido tiene la obligacion de acatar las normas establecidos por un modelo, en El medico, aquellas que contiene el codigo del honor. Al no someterse a las pautas dictadas (o supuestamente no obedecerlas), el conflicto que surge, enmarcado por las nociones que sistematizan al honor tragico, reclama victimas; es decir, ese objeto--entiendase Mencia--pasa a ser una victima propiciatoria a quien se le culpa del desequilibrio interno en ese universo dramatico de valores absolutos en el que gravitan los personajes de El medico de su honra. Y, tanto esa exigencia como la violencia interna, Calderon las metaforiza en el desconcierto cosmico que ha provocado la caida del caballo. Caida que no solo presagia la deshonra conyugal, sino tambien, la epica. M mismo tiempo, con ese desplome del Infante, se introduce una etapa de inestabilidad colectiva reflejada en las lineas finales de la estrofa. En ella, una combinacion de elementos relacionados con la naturaleza proyecta una correlacion totalmente confusa e ilogica--sol/ave, cielo/bruto, tierra/estrella, flor/ viento--que no corresponde a la realidad. Tampoco concierta la simbologia del sol con la figura de Don Enrique porque, como medio hermano del Rey y representante de la realeza, se presumia que difundiera luminosidad; o como especifica Eduardo Forastieri Brachi en su estudio antes mencionado:
   [...] se es quien es: noble y honrado, en participacion recibida de
   la vertical descendencia del Rey. Precisamente, una de las imagenes
   favoritas del teatro de Lope y de la emblematica barroca fue la
   irradiacion solar que participaba la totalidad luminica de la
   monarquia, mientras la honra, a su vez se comparaba a la
   luminosidad. (76)


Sin embargo, el Principe no irradia luz, no trasmite la luminosidad (metafora del honor), todo lo contrario, presagia la oscuridad del deshonor. Ironicamente, su conducta atenta contra la dignidad otorgada por el rey, ya que introduce la crisis en el sistema completo puesto que busca la deshonra de dos miembros de la nobleza, la de una mujer casada y, por consiguiente, la del esposo, un ilustre caballero y vasallo leal. Esta nefasta intencion de don Enrique mancilla las irradiaciones reglas y debilita el poder politico del Rey. Pero a pesar de este desorden, si se presta atencion a la reciprocidad quiasmica en los versos finales de la estrofa arriba citada--sol/flor, cielo/estrella, tierra/bruto, viento/ ave--, el caos inicial se invierte y prefigura el equilibrio cosmico. Asimismo, ese quiasmo ordenador posee varios niveles de significado que revelan claves metaforicas de relacion temporal con funcion dramatica. Por ejemplo, la flor, por su estructura estrellada de petalos, simboliza el sol. En este caso, don Enrique es el astro solar porque pertenece a la realeza; sin embargo, ese sol se transmuta en rosa al caer en la tierra y sugiere la pasion amorosa que domina a este personaje. Se le suma a estas connotaciones la metafora del viento en la que Enrique-Cefiro es la fuerza elemental que encarna la confusion y la violencia. Es ese viento del oeste, divinidad inquieta y turbulenta que apaga la luz, es decir, la verdad y la honra. De esa forma, se provoca la oscuridad que trae consigo dudas, enganos, sospechas, deshonra y el presagio de muerte:
   D. GUTIERRE: No me espanto, bien mio;
   que el aire que mato la luz, tan frio
   corre, que es un aliento
   respirado del cefiro violento,
   y que no solo advierte
   muerte a las luces, a las vidas muerte,
   y pudieras dormida
   a sus soplos tambien perder la vida. (84)


Esta sentencia dictada por el protagonista revela dos niveles del discurso en esta tragedia de Calderon, el literal y el simbolico. El primero, la explicacion de Mencia sobre el aire que apago la luz; y el segundo, el de las imagenes que subyacen en la expresion literal y expresan la simbologia de ese viento que se transforma en complice del deshonor para encarnar a la muerte. Asi, se mantiene el acecho sobre la victima y se potencia la "crisis sacrificial" o la "crisis de las diferencias." Una vez ejecutado el sacrificio, solo mediante el rito permitido por el codigo, entonces se impedira que se desarrollen y se diseminen los germenes de la violencia, se hara realidad el veredicto de muerte y el hidalgo podra recobrar su honra.

Ahora bien, ese ritual implica una venganza secreta, ya que la fama y la reputacion de Gutierre descansan en la opinion publica, y si se conoce su deshonra, sera despojado de su lugar como ente civil dentro de su grupo social, o sea, el deshonor significa la muerte socio-estamental porque la comunidad, para evitar la desarticulacion, lo rechazaria como miembro. Al fin y al cabo, el estamento no quiere perder la coherencia que le brindan las normas del codigo del honor; por lo tanto, el ofendido tiene la obligacion de limpiar, secretamente, la afrenta infligida a su honorabilidad antes de que pase a ser vox populi. Por eso, para evitar la deshonra de Gutierre, y que esta no afecte a la nobleza ni a la monarquia, se escoge una victima sacrificial a la que se le habran de transferir todas las causas de la violencia, entre estas los celos, las contenciones y los deseos de venganza que sienten los antagonistas.

En El medico, el personaje que se victimiza, sin motivo o por cualquier motivo, es Mencia. Sobre ella recae la ira de su esposo y la del Infante. Y, lamentablemente, al ser designada el agente culpable de todos los males que afectan a ambos personajes y a los estamentos socioculturales a los que pertenecen, pasa a ser un elemento impuro que ha de ser erradicado para evitar que trascienda la violencia y que afecte al conjunto del cuerpo social. De esa manera, la protagonista, acusada injustamente y, al igual que Edipo, ignorante del peligro que la acecha, se convierte, por sus caracteristicas de seleccion de victimas y por sus rasgos persecutorios, en lo que Rene Girard denomina como chivo expiatorio (victima propiciatoria) que propaga la rivalidad. Justamente, y para impedir el retorno de la rivalidad y la violencia reciproca, asi como para restablecer el orden institucionalizado, Mencia, como victima propiciatoria, es la unica que puede interrumpir el proceso de la desintegracion de la nobleza y; por tal razon, sera inmolada para erradicar la amenaza de destruccion que se cierne sobre el orden sociocultural que gobierna al estamento.

Toda esa busqueda de una victima inocente y los procesos de victimizacion y consagracion de esta, tambien se representan en otro espacio paralelo al exterior: en el recinto sagrado del matrimonio, el espacio custodiado del interior de la casa. Sin embargo, ese caracter sacro desaparece tan pronto el Infante entra al aposento conyugal e introduce la confusion. Con este miembro de los Trastamara llegan el desconcierto, el malentendido, la sospecha, el presentimiento de la deshonra y el augurio de la muerte. Aun mas execrable, se esparcen en este santuario de la honra conyugal, los germenes de la violencia intestina como las disensiones, las rivalidades, las dudas y, ese otro hipogrifo, los montes de celos que hicieron que Enrique-Faeton perdiera los estribos, se desbocara y cayera del caballo. A partir de ese momento, el espacio interior, al igual que el exterior, tambien se convierte en un espacio caotico. Y en este mundo de espacios cerrados--jardin tapiado, dormitorios, torre, salas--entra el imperio de los celos y se intensifican la persecucion contra la victima propiciatoria y los encuentros peligrosos para el honor de una mujer adscrita a la nobleza. Peor aun, a ese mundo interior, que era el refugio consagrado a la honra, entra la violencia reciproca que obliga a Mencia a refugiarse en [...] "la espera, disimulando su terror ...;" y, a Gutierre, lo condena, [...] "en la soledad de su honor, disimulando sus sospechas ..." (221). En este universo de planos analogos, en el que reina el sigilo y el recelo, Mencia queda atrapada a merced de sus verdugos. Por eso, en la Segunda Jornada, aprovechando que don Gutierre estaba encarcelado, el Principe entra subrepticiamente por la noche al jardin (paraiso terrenal del cosmos armonico), y lo hace con intenciones de deshonrar a dona Mencia:
   DA. MENCIA: ...
   en mi casa, sin temer
   que asi a una mujer destruye,
   y que asi ofende a un vasallo
   tan generoso e ilustre?
   [...]
   ?Como esto los cielos sufren?
   Dare voces.
   D. GUTIERRE: A ti misma
   te infamas.
   ?Como no acuden
   a darme favor las fieras? (56-57)


Estas palabras del Infante le advierten a Mencia que su honra no se medira por el comportamiento que muestre, sino por la imagen de ella que se pueda divulgar a los demas. Ante esta situacion de desventaja que confronta la victima propiciatoria, el acoso contra ella persiste y se convierte en una obsesion para don Enrique. Esa ofuscacion se percibe liricamente en las imagenes de la garza y el azor:
   D. ENRIQUE: ...
   El achaque de la caza,
   que en estos campos dispuse,
   no fue fatigar la caza,
   estorbando que salude
   a la venida del dia,
   sino a ti, garza que subes
   tan remontada, que tocas
   por las campanas azules
   de los palacios del Sol
   los dorados balaustres. (56)


Incorporada en el simbolo de la garza se encuentra la victimizacion de esta presa de caza en la que han transformado a Mencia y, a la misma vez, se delata el peligro inminente que se cierne sobre esta mujer. Ante ese acecho exterminador, la protagonista busca defender su virtud, puesquien la persigue es un azor real que, como ave de rapina, al atraparla, habra de destruirla como portadora del honor conyugal, y asi lo reconoce cuando le dice:
   DA. MENCIA: Muy bien, senor, vuestra Alteza
   a las garzas atribuye
   esta lucha; pues la garza
   de tal instinto presume,
   que volando hasta los cielos,
   rayo de pluma sin lumbre,
   ave de fuego con alma
   con instinto alada nube,
   pardo cometa sin fuego,
   quieren que su intento burlen
   azores reales; y aunque dicen
   que, cuando de todos huye,
   conoce al que ha de matarla; (57)
   [...]


En estos versos, las imagenes cetreras inherentes a la caza de altaneria sintetizan, de un lado, la confusion que denuncia el asedio sexual al que se enfrenta dona Mencia; y, del otro, la realidad tragica de la mujer casada (depositaria de la honra del esposo). Igualmente, evidencian la mimesis de apropiacion de la cual puede surgir la rivalidad, ya que dos antagonistas (azores) entran en contienda por el objeto deseado (Mencia-garza). Un objeto previamente identificado como el causante de las desgracias y al que se tiene que perseguir por faltas de indole moral:
   D. ENRIQUE: Pues a otro dueno le dio
   llaves de aquel albedrio:
   al pecho que yo le fio,
   introdujo otro senor:


otro goza su favor. ?Podra un hombre enamorado sosegar con tal cuidado, descansar con tal dolor? (30)

E insiste en senalarla como un elemento acarreador de infortunios, no solo en los aspectos que tienen que ver con el decoro, sino tambien con aquellos que responden al ambito politico, especificamente los relacionados con el Rey y el destierro ordenado por este luego del incidente con la daga:
   COQUIN: Enrique me llamo, y con gran secreto
   dijo: "A dona Mencia
   este recado da de parte mia.
   Que su desden tirano
   me ha quitado la gracia de mi hermano,
   y huyendo de esta tierra,
   hoy a la ajena patria me destierra,
   donde vivir no espero
   pues de Mencia aborrecido, muero. (99-100)


Tristemente, don Enrique le imputa esta nueva desgracia a Mencia. Sin embargo, el destierro se da como consecuencia del incidente en el que el Rey se corto la mano cuando el Infante dejo caer el punal. Justo la presencia de esa daga como instrumento plurivalente representa, en sus funciones iconicas, la soberbia del Infante; asi como el desafio contra Pedro I de Castilla y el honor epico que este simboliza en la tragedia. Mas importante aun, Calderon, de manera magistral, emplea este instrumento como presagio de mal aguero de la batalla en Montiel.
   REY: !Valgame el cielo! ?que es esto?
   !Oh que aprension insufrible!
   Banado me vi en mi sangre,
   muerto estuve. ?Que infelice
   imaginacion me cerca,
   que con espantos horribles
   y con helados temores
   el pecho y el alma oprime?
   Ruego a Dios que estos principios
   no lleguen a tales fines,
   que con diluvios de sangre
   el mundo se escandalice. (97)


Ese presentimiento de muerte, junto con la amenaza del deshonor, completan la simbologia del punal. Ademas, la reaccion de pavor que muestra el rey Pedro ante esta, encuentra eco en el terror que experimenta Mencia cuando en la Primera Jornada abraza a don Gutierre y ve la daga:
   DA. MENCIA: !Tente, senor!
   ?Tu la daga para mi?
   En mi vida te ofendi,
   Deten la mano al rigor,
   deten ... (65)


Esta situacion paralela y convergente entre el terror del soberano espanol y el de dona Mencia forma parte de esa configuracion del perfil de la victima inocente en constante tension ante la vigilancia y el acoso de los antagonistas. Estos contextos analogos entre el rey Pedro y Mencia enmarcan en el espacio dramatico la reciprocidad lirica entre estos dos personajes, ya que ambos son victimas aleatorias: ella, victima dramatica, carga sobre sus hombros el honor tragico; y el, futura victima historica, el honor epico.

Pero a Mencia no solo la acusa el Infante de ser la culpable de la crisis, de las desgracias y del caos; don Gutierre tambien le imputa sus infortunios. El protagonista inculpa a su esposa de sus desdichas, sus celos y, sobre todo, la confusion en que se ha sumido ante la sospecha de la ignominia. Y como la persecucion de una victima se da dentro de una misma clase; por eso, busca en Mencia el origen y la causa de todo aquello que hiere y destruye su esencia como miembro de su jerarquia social. De esa forma, la protagonista queda identificada como la fuente inagotable de conflictos y rivalidades que causa la anarquia total. Mencia pasa a ser ese origen de la violencia "intraestamental" y causa la crisis en la sociedad. A este individuo nocivo que provoca la supuesta transgresion a los canones establecidos por el Orden, don Gutierre habra de acecharlo y, como si fuese una grulla: /Sere el pajaro que finge /con una piedra en la boca./ (93), habra de vigilarlo. Y una vez logre darle alcance, sacrificara a ese ente malefico para poder eliminar los cimientos de la violencia interna, a saber: el enfrentamiento entre dos subditos del rey Pedro, el agravio contra la honra de dona Mencia y contra la fama de don Gutierre y, finalmente, la confrontacion de Enrique de Trastamara con el Rey.

Precisamente, ante esta amenaza contra el honor de don Gutierre y, claro esta, contra su grupo social, las leyes que rigen el codigo del honor se convierten en un imperativo absoluto; y, como si fuera la orden de un dios, exigen la venganza. Por tal razon, y porque posee un monopolio total sobre los asuntos de la honra, el codigo concede la justificacion que necesita el protagonista para eliminar con sangre la mancha infligida a su reputacion. Y por supuesto, nose puede obviar que Mencia es propiedad de su marido y del grupo al que el pertenece; por tal motivo, y para completar ese dominio despota de este sistema regulador de la conducta, tambien le concede a Gutierre el subterfugio que necesita para castigar a su esposa y lograr el desagravio: el hidalgo se autoproclama el medico de su honra.
   D. GUTIERRE: ...
   Y asi os receta y ordena
   el medico de su honra
   primeramente la dieta
   del silencio, que es guardar
   la boca, tener paciencia:
   luego dice que apliqueis
   a vuestra mujer finezas,
   agrados, gustos amores,
   lisonjas que son las fuerzas
   defendibles, porque el mal
   con el despego no crezca:
   que sentimientos, disgustos,
   celos, agravios, sospechas
   con la mujer, y mas propia,
   mas que sanan, enferman. (74-75)


Con esa dieta del silencio, los efectos disgregadores (celos, agravios y sospechas) se mantienen a soto yace y, con la receta medica, se inicia un proceso persecutorio de resonancias colectivas ya que a Mencia la persigue el que diran social; el mismo que, como si fuera eco, resuena en la conciencia de don Gutierre y lo presiona para que ejecute una venganza secreta y violenta. De este modo, se confirman las funciones de perseguidor y de verdugo, que al igual que Enrique, personifica Gutierre. Una vez encarnadas esas dos tareas, el hidalgo anexa tambien la mentalidad persecutoria y busca en su esposa el origen de su estigma. De hecho, como perseguidor, se considera justiciero, por ese motivo, necesita una victima culpable. Ademas, se siente injuriado porque, en su extrema confusion por la dimension de su desgracia (la calamidad de la que habla Girard), sospecha que ha sido deshonrado y reclama el desagravio:
   D. GUTIERRE: Arranquemos de una vez
   de tanto mal las raices.
   Muera Mencia, su sangre
   bane el pecho donde asiste;
   y pues aqueste punal
   hoy segunda vez me rinde
   el Infante, con el muera.
   Mas no es bien que lo publique;
   porque si se que el secreto
   altas victorias consigue,
   y que agravio que es oculto
   oculta venganza pide,
   muera Mencia de suerte
   que ninguno lo imagine. (97)


Esta nefasta decision tomada por Gutierre Alfonso Solis imprime en su esposa, por sus rasgos victimarios (las anomalias en el comportamiento antes enumeradas) el sello de agente culpable de la crisis. Asimismo, por sus errores, Don Gutierre le achaca la responsabilidad de la supuesta deshonra y actua en contra de ella. Siente que, obligado por las normas dictadas por un codigo, que aunque le parezcan injustas, tiene el deber de cumplirlas y, de esa forma, busca aniquilar a quien lo contamina y lo ofende a el y a toda su comunidad. Para el hidalgo, representante de su jerarquia, Mencia encarna toda la virtud malefica (primer momento) y es imprescindible inmolarla en un ritual, de esa manera, alcanzara el segundo momento, la sacralidad positiva ocasionada por la reconciliacion del estamento luego del sacrificio de la victima propiciatoria.

Relacionado con estas ideas del sacrificio y la sacralidad; y, al tomar en cuenta lo expresado en la teoria mimetica, se nota que hay una fuerte tendencia a explicar que la crisis en las comunidades brota por causas sociales, sobre todo morales: el deshonor se clasifica como un crimen de indole moral. Y este crimen no solo se comete en contra de D. Gutierre o en contra del componente familiar y estamental, sino tambien contra el orden social y cultural. Dada esta situacion, se entiende el porque del terror que todos experimentan ante el alcance nocivo y destructor que puede tener un ataque contra los preceptos que enlazan y mantienen la armonia de la estructura jerarquica, politica y nacional que se escenifica en El medico. De ahi que sea ineludible purgar la comunidad de todo aquello que se considere como elementos impuros y a Mencia, designada como victima propiciatoria, se le atribuye engendrar la violencia que provoca la crisis; por lo tanto, ella es un elemento impuro. Por esas razones, para Gutierre, es imperativo que Ludovico realice el sacrificio que habra de originar el segundo momento, a saber, la sacralidad positiva:
   D. GUTIERRE: Que la sangres,
   y la dejes que rendida
   a su violencia, desmaye
   la fuerza, y que en tanto horror
   tu atrevido la acompanes,
   hasta que por breve herida
   ella espire y se desangre. (107)


En principio, esa sera la via que el agraviado utilizara para curar su dignidad y limpiar la mancha a su honor. Claro esta, debido a los rasgos victimarios, a Mencia, quien ha sido acusada de desestabilizar al estamento y conducido hacia el caos (deshonor), le corresponde estabilizarlo y devolverle el orden (honor). De ese modo, la causa aparente de la anarquia, al ser sacrificada, restablecera el equilibrio. Para lograr esto y completar su encomienda, el protagonista obedece fielmente los canones establecidos en el codigo del honor y, ejecuta la sentencia final mediante un acto ritual en el que:
   D. GUTIERRE: Pues a ese vivo cadaver
   que ves, has de dar la muerte
   LU DOVICO: Pues ?que quieres?
   D. GUTIERRE: Que la sangres,
   Y la dejes que rendida
   a su violencia, desmaye
   la fuerza, y que en tanto horror
   tu atrevido la acompanes,
   hasta que por breve herida
   ella espire y se desangre. (107)


De esa manera, el espectador descubre a Gutierre enfrentado a una situacion limite (ver MacCurdy), y aunque proteste contra la inexorabilidad y rigidez de las leyes del codigo, no tiene otra alternativa mas que cumplir con su deber (aunque este lo conduzca al asesinato). Gutierre esta obligado a renunciar a cualquier sentimiento personal para defender su honor. Toda esta preocupacion por la limpieza de la dignidad vilipendiada queda plasmada en la presencia de la sangre. Tan profunda es la inquietud por limpiar la mancha contaminante (la nube negra que turba, y si no eclipsa, hiela) que conforme aumenta la tension de la trama, aumentan tambien las alusiones a la sangre y al sacrificio liturgico que llevara a cabo el medico de la honra. Como medico, Gutierre esta obligado a proveer el remedio a su enfermedad y, como sujeto social, se le impone recobrar su identidad y la restauracion del codigo del honor. Entonces, se hace patente la metafora prolongada del medico y la sangre derramada en la liturgia ritual.

En el caso de Mencia, de elemento disociador se convierte en un agente ordenador que, con su sacrificio, restaura el orden cultural; o sea, restituye el sistema organizado de las diferencias. Y, junto con esto, la inmolacion de esta mujer, posee la capacidad de restablecer el orden estamental. Para Gutierre, Mencia es responsable de su enfermedad, el deshonor; pero a la vez, la considera responsable de su curacion. Finalmente, por medio de este ritual, la esposa--victima arbitraria--es sacralizada (sacrum facere) y se transforma en un ente purificador que sana a la sociedad al devolverles la calma y al eliminar la amenaza de los germenes de la violencia. Dona Mencia, quien /vio su perfeccion postrada, / por desmentida divina / este accidente de humana/ (114), adquiere un valor de benefactora divina y, gracias al principio sacrificial, confiere la cohesion al grupo, restituye el bien comun y salva del caos a la comunidad sociocultural. De objeto deseado que provoca la crisis estamental y de victima inocente, pero fortuita, culpable de todos los males que afectan a la comunidad, mediante un ritual se transforma en victima sacrificial que, tal y como apunta Ricardo Serrano Deza en "Anticipacion, suplantacion, repeticion: tres claves de lectura para El medico de su honra de Calderon:" [...] "asume la necesidad de la muerte para lavar el crimen de otros ..." (138) y tambien, para mantener la violencia alejada de la comunidad. Tambien existe en esta sacralizacion de Mencia una dualidad de significado: la victima propiciatoria crea el caos con su presunta infidelidad que causa la deshonra; y, su sacrificio y muerte, transfieren el orden y la armonia al estamento, ya que es, tal y como expresa Jose M. Requeiro en Espacios dramaticos en el teatro espanol medieval, renacentista y barroco:
   [...] una diosa destinada al sacrificio en el mas puro estilo de
   los rituales primitivos. En los raptos de amor, la mujer es
   contemplada como un ser superior, cumulo de perfecciones que solo
   pueden proceder de la divinidad, siguiendo la linea de la donna
   angelicata, y pretendiente y marido destacan su caracter divino ...
   (458)


Esa diosa consagrada que provoca el caos con su presunta infidelidad y deshonra; esa divinidad que con su muerte trae consigo el orden, mediante un ritual se transfigura, de ente culpable que causa terror, a victima propiciatoria que inspira adoracion.

Todo ese tipo de rito sacrificial de Mencia, tambien se encuentra expresado por medio de correlaciones conceptuales. Nuevamente, surgen las situaciones paralelas, en esta ocasion, las divergentes relacionadas con el ambito espacial. Estas son, en el espacio exterior, una puerta con la mano ensangrentada; y, en el interior, el cuerpo desfallecido y cubierto de sangre de Mencia. Ambos signos de violencia delatan el asesinato de la esposa y culminan el acto ceremonial que pondra fin a la crisis sacrificial y, claro esta, que restituira la paz y la armonia en la comunidad. Sin embargo, y de acuerdo con la teoria de Girard, Mencia, como victima aleatoria, no fue asesinada, fue ofrendada para terminar con el caos y para suscitar la reconciliacion del estamento. Ademas, fue inmolada para preservar los dictamenes del dios del honor. De esa forma, el "transgresor" se convierte en "restaurador," incluso en fundador del orden que ha transgredido; en otras palabras, como dice Rene Girard en El chivo expiatorio: [...] "el supremo delincuente se transforma en pilar basico del orden social ... "(60-61) Y, aunque la eliminacion de la victima propiciatoria podria fomentar nuevos escenarios para que surja la violencia, en El medico eso no ocurrira puesto que el Rey, para prevenir que se transgreda de nuevo el codigo, aprobo el asesinato. Con esta autorizacion del rey Pedro y el nuevo compromiso de matrimonio de don Gutierre con Leonor, se retorna al orden que habia sido comprometido durante la crisis provocado por el supuesto deshonor; por lo tanto, la alternativa de que nazca un orden nuevo luego del sacrificio, no es posible en este caso en particular, ya que el Rey le da permiso a su vasallo para que repita la receta aplicada a dona Mencia si Leonor (designada de antemano como la proxima victima sacrificial), atentara contra el Orden. Debido a esta actitud del monarca, y en virtud de la cohesion alcanzada gracias al ritual, la mentira queda sellada (la aparente deshonra) y consagrada como la verdad ultima. Esto a pesar de que Ludovico y Coquin revelan la inocencia de Mencia. No obstante esa verdad, lo importante es mantener la restauracion del orden, lograr la armonia estamental y el equilibrio sociocultural que ofrecen las leyes del codigo. Al final, lo fundamental es salvaguardar el honor individual y colectivo, mas aun, proteger y sostener el status quo, el poder y la supremacia que brinda el codigo del honor a la nobleza, a los miembros de la realeza y, sobre todo, a la figura cimera de esta comunidad, el Rey. De esa manera, el sistema de expectativas y deberes sociales llamado codigo del honor (que en El medico ha funcionado como marco que ordena, canaliza y disciplina los efectos del sacrificio), defiende la cohesion de este universo jerarquico-estamental y custodia el arquetipo sociopolitico. Ademas, como senala Forastieri en su estudio arriba citado, mantiene incolume [...] "la coherencia total del universo que era sacramentalizada en el expresivo ritualismo de la celebracion del pacto de honra entre Dios y su Iglesia, el Rey y sus subditos, senores y vasallos, y entre hombre y mujer. "(71) En definitiva, el sacrificio de Mencia, tal y como promulga la teoria mimetica de Rene Girard en La violencia y lo sagrado, elimino las disensiones, las rivalidades, los celos, las luchas intraestamentales; y, lo mas significativo, restituyo la armonia entre los miembros de la comunidad (en El medico, compuesta por la realeza y la nobleza) y reforzo la unidad sociocultural (16).

Para finalizar, primeramente, hay que destacar que en la transformacion simbolica del codigo del honor epico en codigo de honor tragico se fija la victimizacion y sacralizacion de Mencia. En segundo lugar, que la solucion al conflicto de la fama, planteado en El medico de su honra, se enmarca en un nuevo espacio dramatico-poetico en el que la mujer, como victima propiciatoria, polariza las tensiones y represalias; sobre todo, aquellas que envenenaban la relacion conyugal, dentro de un sistema represor en el que el valor de la honra determina el valor individual y colectivo. Y, en tercer lugar, cabe reiterar que, para crear ese nuevo espacio en donde el honor exige victimas y la solucion del conflicto no responde a los ideales medievales de justicia y retribucion; Calderon configura un ambito de imagenes correlativas que, enmarcadas en situaciones paralelas, crean una estructura dramatica que funciona como marco poetico de la victimizacion y la sacralizacion de Mencia en aras de mantener los preceptos estamentales de su comunidad sociocultural.

Bibliografia Citada

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--. El pintor de su deshonra. Edicion digital: Alicante: Biblioteca Virtual Miguel deCervantes, 2001. www.cervantesvirtual.com/servlet/

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Cruickshank, Don W. "Pongo mi mano en sangre banada: Adultery in En el medico de su honra." En: Studies in Spanish Literature of the Golden Age. Ed. Roy O. Jones. London: Tamesis, 1973. Print.

Forastieri Brachi, Eduardo. Aproximacion estructural al teatro de Lope de Vega. Madrid: Hispanova de Ediciones S.A., 1976. Print.

Girard, Rene. El chivo expiatorio. Barcelona: Editorial Anagrama, 1986. Print.

--. La violencia y lo sagrado. Barcelona: Anagrama, 1995. Print.

--. Literatura, mimesis y antropologia. Barcelona: Editorial Gedisa, 1984. Print.

MacCurdy, Raymond R. "A Critical Review of El medico de su honra as Tragedy." Bulletin of the Comediantes 31 (1979): 3-14. Print.

Regueiro, Jose M. Espacios dramaticos en el teatro espanol medieval, renacentista y barroco. Kassel: Edicion Reichenberger, 1996. Print.

Ruiz Ramon, Francisco. Calderon nuestro contemporaneo: El escenario imaginario. Madrid: Editorial Castalia, 2000. Print.

--. "El espacio del medio en la tragedia de honor calderoniana. "Criticon 23 (1983). www.cervantesvirtual.com

--. Historia del teatro espanol (Desde sus origenes hasta 1900). Madrid: Ediciones Catedra, 1979. Print.

--. Paradigmas del teatro clasico espanol. Madrid: Catedra, 1997. Print.

Serrano Deza, Ricardo. "Anticipacion, suplantacion, repeticion: tres claves de lectura para El medico de su honra de Calderon. "Criticon, 73 (1998): 121-141. Print.

Toro, Alfonso de. Texto, mensaje, recipiente: analisis semiotico-estructural de textos narrativos, dramaticos y liricos de la literatura espanola, books.google.com/books?isbn=3878086954

Ana I. Colon Colon

Aibonito, Puerto Rico

Notas

(1) Para Rene Girard, en su teoria mimetica, la victima propiciatoria o chivo expiatorio es ese individuo unico sobre el cual recae la culpa de engendrar la violencia que provoca una crisis, de polarizar las tensiones y las represalias, de ser un elemento impuro y fuente inagotable de conflictos y rivalidades; en fin, portador de los efectos disgregadores del grupo social y ente culpable de todos los males que afectan a la comunidad.

(2) En el caso de El Quijote, Rene Girard analiza a Don Quijote como un elemento del deseo mimetico de las historias de caballeria (121-141).

(3) En el castillo de Montiel se enfrentaron Pedro I de Castilla y su hermanastro Enrique de Trastamara. Se enfrentaron y cayeron al suelo. Se dice que el Rey quedo encima; pero Duguesclin, aliado de Enrique, pronunciando las celebres palabras "ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi senor," cogio del pie a Pedro I y lo puso debajo. De esa forma, el Principe vencio a don Pedro y fue ungido como rey.
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Author:Colon, Ana I. Colon
Publication:Confluencia: Revista Hispanica de Cultura y Literatura
Article Type:Perspectiva general de obra
Date:Mar 22, 2013
Words:9025
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