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La veritable unio. El exilio republicano y los ambitos publicos del catalanismo de Buenos Aires.

La veritable unio. The Republican exile and Buenos Aires's Catalanism public spheres *

INTRODUCCION

Segun afirman la mayoria de los testimonios de la epoca, la llegada a Argentina de los exiliados catalanes, dirigentes, militantes o simpatizantes de la Republica derrotada en la Guerra Civil espanola, reactivo o potencio los sentimientos patrioticos existentes en la colectividad instalada desde antano en el pais. Ramon Escarra, secretario de redaccion de la revista Catalunya, senalaba, en un editorial de 1940 que la actitud de solidaridad hacia la patria oprimida por el franquismo estaba, en ese momento, mas difundida entre sus paisanos residentes en Buenos Aires que cuando se implanto la dictadura de Primo de Rivera. Quince anos mas tarde, Josep Rovira Armengol--un abogado y diplomatico que debio exiliarse en la posguerra--se congratulaba por el exito de los juegos florales celebrados en el Casal de Catalunya. Advirtio que, entre organizadores, concursantes, jurados, donantes de premios y espectadores, el certamen literario habia movilizado a miles de compatriotas, acaso mas que los que cabria esperar en condiciones normales en la propia Barcelona. (1)

Ambos comentarios son representativos del clima imperante en la colectividad catalana del Rio de la Plata en la etapa que siguio a la derrota de 1939 y sirven como introduccion al problema que intentare analizar en el presente articulo. Se trata de conocer y estudiar la repercusion y el efecto que tuvieron la llegada e integracion de los exiliados republicanos en aquellas instancias en las que el catalanismo habia alcanzado una manifestacion publica en Buenos Aires: la asociativa y la periodistica. Mi interes se enfoca en la principal institucion cultural y recreativa: el Casal de Catalunya, y en las revistas Ressorgiment y Catalunya, por ser estas ultimas las que contaban con mayor prestigio y circulacion entre los medios graficos a traves de los cuales se expresaba la comunidad.

La sugerencia que en su momento planteo Nunez Seixas acerca de la necesidad de derribar la "barrera invisible" que se erguia entre la emigracion economica y el exilio en la historiografia del caso espanol ha comenzado a desarrollarse en los ultimos anos, a medida que nuevas investigaciones han enfatizado las continuidades y puntos de contacto existentes entre ambas situaciones. (2) Si hablamos de Argentina, la pertinencia de estudiar el exilio de 1939 en relacion con las comunidades inmigrantes preexistentes se ha visto ratificada por una creciente evidencia. En el caso que nos ocupa, una antigua comunidad catalana establecida en Buenos Aires, compuesta por unas veinte mil personas en tiempos de la Guerra Civil--sin contar a los descendientes argentinos--y bastante integrada por medio de un sistema asociativo diversificado, ejercio una indudable atraccion sobre los exiliados republicanos de ese origen, a traves de las oportunidades que ofrecia a estos para la radicacion y obtencion de empleo en el pais. Por otra parte, el largo proceso mediante el cual, dentro de esa colonia rioplatense, habia ido madurando la conciencia de una identidad catalana, en parte excluyente de la espanola, constituyo otro factor de integracion de los recien llegados y, por ende, de continuidad entre las etapas anteriores y posteriores a 1939.

El conjunto de exiliados catalanes que se afinco en Argentina no fue muy numeroso ni contaba entre sus integrantes con las principales figuras de la politica y de la cultura que debieron abandonar su tierra, como Carles Pi Sunyer, Josep Tarradellas, Josep Irla, Lluis Nicolau d'Olwer, Antoni Rovira i Virgili, Joan Comorera, Pompeu Fabra, Pau Casals o Pere Bosch Gimpera. Sin embargo, ello no se explica por la renuencia de sus compatriotas establecidos en Buenos Aires a recibirlos e integrarlos. Por el contrario, una amplia franja de esa comunidad simpatizaba con la causa republicana y colaboro en el proceso de adaptacion de los exiliados, siendo este un factor menos presente en Mexico, donde fue decisiva la labor de los organismos oficiales. (3) Otros paises latinoamericanos que abrieron sus puertas al exilio fueron Chile y la Republica Dominicana. En los meses posteriores al final de la guerra, dieron cabida a un numero de refugiados catalanes superior al recibido por Argentina, pese a que en ambos la colectividad de ese origen era diminuta o practicamente inexistente. (4)

De esta manera, el caso argentino puede diferenciarse de los demas por el importante papel que desempenaron en la acogida de los exiliados los contactos personales o institucionales que estos ultimos tenian con anterioridad en el pais, incluyendo a los que los vinculaban con los emigrantes catalanes ya establecidos. Asimismo, la colectividad de Buenos Aires contaba con varios antecedentes de recepcion de desterrados, aun cuando su situacion fuese comparable, solo parcialmente, con la de los exiliados de 1939. Los cuadros directivos de algunas de las grandes instituciones portenas, como el Centre Catala, el Montepio de Montserrat o el Casal Catala, y los equipos de redaccion de las publicaciones periodicas, habian estado en parte integrados por unos profesionales y periodistas "expatriados" al Plata en diferentes momentos: luego de la caida de la Primera Republica (1874), cuando comenzaron las persecuciones contra el catalanismo politico (primera decada del siglo xx) o al instaurarse la dictadura de Primo de Rivera (1923).

LOS EXILIADOS CATALANES Y SU LLEGADA A BUENOS AIRES

El alzamiento de julio de 1936 y el consiguiente estallido de la Guerra Civil alcanzaron una enorme repercusion en la colectividad catalana de Argentina, con lo que se acentuo el vinculo con el pais de origen que ya habia alcanzado una notable intensidad desde el establecimiento de la Republica y la aprobacion del estatuto de autonomia de Cataluna. Buenos Aires y otras ciudades que contaban con comunidades de inmigrantes catalanes, como Rosario, La Plata o Mendoza, comenzaron a recibir compatriotas que huian de la guerra, pocos meses despues de que esta se iniciara, y continuaron haciendolo incluso despues de su conclusion. Diferentes instituciones argentinas cooperaron a veces con ese proposito, debido a los contactos que ellos o sus conocidos habian logrado como emigrantes o visitantes del pais antes del conflicto civil. Veamos algunos ejemplos.

A mediados de 1937, el compositor y musicologo Jaume Pahissa, profesor del Conservatorio del Liceo de Barcelona, recibio sendas invitaciones para dirigir la Orquesta Municipal de Buenos Aires y el orfeon del Centre Catala. Como era republicano y catalanista, enfrentaba crecientes dificultades en su trabajo, agravadas por el clima de violencia politica, por lo que decidio aceptar, pensando que su ausencia duraria solo unos meses; sin embargo, esta se volvio definitiva. (5) Casi simultaneamente, abandono su tierra Joan Cuatrecasas, catedratico de Clinica Medica de la Universidad de Barcelona, primero con destino a Francia y poco despues a Argentina. Las simpatias politicas de Cuatrecasas, asi como sus razones para emigrar, eran similares a las de Pahissa. Nunca habia estado en Buenos Aires, pero tenia vinculos con colegas que estimularon su traslado. (6) La intensa vida de las asociaciones catalanas de Argentina constituyo para el una agradable sorpresa y su integracion a la misma fue muy rapida. (7)

A finales de 1938, con el ejercito franquista a punto de entrar en Cataluna, Joan Bas Colomer--comerciante de la ciudad de Mataro, que tambien se dedicaba al periodismo y a la critica teatral y que militaba en Accio Republicana Catalana--partio hacia Marsella. El amigo que lo acompanaba tenia parientes en Mendoza, y a traves de ellos obtuvieron un contrato de trabajo para ingresar en Argentina. En el Casal de la ciudad cuyana, Bas Colomer conocio a su futura esposa. El padre de ella, Francisco Cortada, era un medico barcelones, emigrado a Mendoza en 1912-1924 y nuevamente en 1937. A comienzos de la decada de 1940, Bas Colomer y su nueva familia se mudaron a Buenos Aires, donde este llego a presidir el Casal de Catalunya. (8)

El colapso final de la Republica llevo a Isidro Palmada, un maestro industrial militante de la Unio Socialista de Catalunya, a refugiarse en Francia. Del campo de concentracion en el que se encontraba fue rescatado por las gestiones de Valentin Jordana, un ingeniero que habia sido su companero en la Escuela Industrial de Barcelona y que en Buenos Aires era propietario de una empresa textil, en la que empleo a Palmada. Jordana integraba la junta directiva del Casal en la decada de 1930 y Palmada lo presidio a mediados de 1940. (9) Diferente fue el caso de Francesc Madrid Alier, periodista, escritor y secretario de Companys durante su etapa como gobernador civil de Barcelona. En 1936 fue designado primer secretario de la embajada espanola en Argentina, cargo que desempeno hasta el final de la guerra, para luego convertirse en exiliado. Murio en Buenos Aires en 1952 sin haber regresado a su pais. (10)

El caso de Joan Rocamora, un militante de organizaciones estudiantiles del nacionalismo catalan y miliciano en el frente de Aragon, presento un recorrido muy intrincado. Al final de la guerra estuvo refugiado en Perpignan y en Paris, pero su proposito era trasladarse a Buenos Aires, donde vivian varios conocidos suyos. No pudo obtener visa para Argentina, pero si para Colombia, donde un primo suyo, el botanico Josep Cuatrecasas, se habia establecido provisionalmente. Luego de unos meses, Rocamora siguio su viaje en vapor a Chile y desde ahi pudo cruzar la frontera gracias a la ayuda de dos directivos del Casal de Mendoza, ya que sus papeles no estaban en regla. Despues se dirigio a Rosario, donde Joan Cuatrecasas--el otro primo--ya estaba trabajando en el Instituto de Psiquiatria de la Universidad del Litoral. En 1948 se caso en Buenos Aires con la hija de un conocido dirigente del republicanismo espanol, y ahi se convirtio, junto con Pahissa y Joan Cuatrecasas, en uno de los principales referentes de la colectividad. (11)

Otra persona llegada desde Francia fue Pere Coromines Montanya, abogado especialista en derecho internacional publico y ministro de la Generalitat durante la guerra. Tampoco el habia conseguido visa, pese a las gestiones llevadas a cabo por Amado Alonso, profesor en la Universidad de La Plata, y por Rafael Vehils y Andres Bausili, dos empresarios y politicos catalanes que en ese momento dirigian la Institucion Cultural Espanola. Finalmente, se embarco en el Massilia con destino a Buenos Aires para seguir desde ahi por tren a Chile. Cuando el vapor se encontraba en el puerto, sin que se les autorizara continuar el viaje, se entero de la decision de Natalio Botana, director del diario Critica, de darles trabajo, lo que les permitio desembarcar. (12) En el caso de Coromines, este hecho habria de tener limitadas consecuencias, pues fallecio al mes siguiente en Buenos Aires, donde ya habia comenzado a escribir en la revista Catalunya. En el mismo barco venia otro futuro colaborador de la revista, el dibujante Andreu Dameson.

Para concluir, mencionare otros tres casos que corresponden a figuras que habian desempenado cargos politicos durante el periodo republicano. En 1931, Pedro Cerezo, empleado bancario, accedio a una regiduria del ayuntamiento de Girona como representante de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y, posteriormente, a una diputacion del Parlament catalan. En los ultimos meses de la guerra debio asumir la alcaldia de Girona y se exilio a Francia en 1939. Tres anos mas tarde obtuvo una visa para ingresar en Argentina, merced a las gestiones que en tal sentido se llevaron a cabo desde la colectividad catalana. En la ciudad de Buenos Aires se gano la vida vendiendo seguros, y a partir de 1954 retomo una actividad politica como integrante de la delegacion del gobierno de la Generalitat en el exilio. Entre 1956 y 1958 fue presidente del Casal porteno, institucion a la que siguio vinculado hasta su muerte en 1977.

Por su parte, Manuel Serra Moret habia actuado en funciones mas importantes que Cerezo, pues fue ministro de Economia y Trabajo de la Generalitat de 1931 a 1932 y luego diputado en las Cortes espanolas. Tambien exiliado en Francia, opto por trasladarse a Argentina, donde residia su familia politica--propietarios rurales de origen catalan--y donde el habia vivido de 1908 a 1912 y en el destierro durante la dictadura de Primo de Rivera. (13) Permanecio en el pais hasta 1946, pero esa breve etapa fue muy intensa, no solo por sus permanentes colaboraciones con la prensa catalana del pais y con Espana Republicana, sino tambien por la publicacion de La reconstruccion economica de Espana (1943), un libro en el que proponia una politica afin a la del laborismo britanico para un hipotetico gobierno posfranquista.

Carles Espla, periodista alicantino que habia compartido en Paris los anos de Primo de Rivera con Francesc Madrid, se desempeno como gobernador civil de Barcelona en 1931 y luego como diputado a Cortes en representacion de Izquierda Republicana. En 1936 fue designado secretario del Consejo de Ministros durante el primer gobierno de Largo Caballero. Al final de la guerra se radico por unos meses en Argentina, donde fue miembro del Centro Republicano Espanol y colaborador de la revista Catalunya; pero posteriormente se traslado a Mexico, donde murio en 1971.

Serra Moret y Espla son quiza las figuras mas relevantes del exilio en Argentina, si tenemos en cuenta sus funciones politicas anteriores y posteriores (el primero llego a asumir en 1954 la presidencia provisoria de la Generalitat, luego de la muerte de Irla; mientras que el segundo tuvo una destacada actuacion en Mexico como secretario de la Junta de Auxilio a los Republicanos Espanoles y colaborador de Indalecio Prieto). (14) Sin embargo, por lo que se refiere a las instituciones de la colectividad en Argentina, su predicamento fue bastante menor al de dirigentes como Cuatrecasas, Rocamora o Pahissa.

EL CASAL DE CATALUNYA Y LA INTEGRACION DE LOS EXILIADOS

El clima de derrota de la posguerra civil y la llegada de los primeros exiliados a Buenos Aires impulsaron a las dos principales asociaciones catalanistas de esa ciudad (el Centre Catala y el Casal Catala) a tratar de superar sus antiguas diferencias. (15) La tarea no era sencilla, porque en algunos momentos los enfrentamientos habian sido virulentos. Hacia 1939 el Centre seguia siendo el principal nucleo de la vida social de los catalanes de la ciudad, debido a la convocatoria que alcanzaban las veladas de su gran teatro--un punto de referencia del conjunto de la agenda cultural portena--, a la popularidad de otras actividades que se realizaban en el centrico palacio de la entidad--como el orfeon y la escuela de musica--o a la fama de su restaurante y de sus bailes de carnaval. Si bien el Centre impulsaba, en terminos generales, la defensa de la cultura catalana y su difusion en el Plata, su funcionamiento era similar al de las asociaciones de otras regiones de Espana, con las cuales, por otro lado, mantenia estrechas relaciones. Por su parte, el Casal era una entidad mas pequena y dotada de mucho menos recursos, en la cual se practicaba un catalanismo bastante mas militante, no solo por lo que se refiere a las actividades politicas que desarrollaban algunos de sus principales dirigentes--en nucleos radicales como el Comite Llibertat o los agrupamientos Nosaltres Sols, surgidos a comienzos de la decada de 1920--, sino tambien por la orientacion antihispanica que mostraban muchas de sus iniciativas culturales.

Estas discrepancias tendieron a atenuarse, sin desaparecer por completo, durante el periodo de la Segunda Republica. Tanto el Centre como el Casal manifestaron su respaldo a la obtencion del estatuto de autonomia para Cataluna, pero el activismo politico mas decidido siguio a cargo del Casal, que incluso apoyo la fugaz constitucion del Estat Catala en octubre de 1934. Esta situacion se reitero a lo largo de la guerra. El Centre disponia de varios dirigentes que adherian a las posiciones republicanas y que abogaban por la unidad de toda la colectividad en contra del franquismo. Por otro lado, la entidad colaboro decididamente con el envio de alimentos, ropa y medicinas para paliar la crisis humanitaria que se vivia en Cataluna. Sin embargo, evito en lo posible un compromiso politico mayor, tratando de reducir las tensiones en un conjunto en el que lo caracteristico era la diversidad de opiniones, incluyendo una minoria de asociados que no veian con malos ojos el triunfo de los nacionales en la guerra. (16)

La participacion del Casal en el conflicto fue mas decidida: entre 1937 y comienzos de 1939 financio una de las escuelas que en Cataluna se ocupaban de la educacion de ninos vascos refugiados; ademas, las colectas entre sus socios para sostener la ayuda destinada a los damnificados por la guerra fueron permanentes. Estas y otras acciones de cooperacion eran a veces encaradas de manera conjunta con otras entidades involucradas en la defensa de la legitimidad institucional, como el Centro Republicano Espanol, la Accion Nacionalista Vasca, el Comite Llibertat, la Asociacion Protectora Balear e incluso la embajada espanola, con la cual el Casal se habia negado a entrar en relaciones desde su fundacion. (17)

Luego de la derrota, y a medida que se advertian desde Buenos Aires las gravisimas consecuencias que para Cataluna acarrearia la nueva situacion politica, distintas figuras del ambito asociativo y periodistico--como el ya mencionado Ramon Escarra--comenzaron a bregar por la unidad de ambas entidades. Las gestiones se vieron facilitadas por la presencia de los primeros exiliados y por el hecho de que las fortalezas y debilidades institucionales eran, en cierto modo, complementarias. Por el lado de los recursos economicos, el Centre presentaba una potencialidad mucho mayor, pues contaba con un teatro y un enorme centro social que generaban importantes ingresos. Ademas, disponia de personalidad juridica como asociacion sin fines de lucro. En cambio, el Casal carecia de tales elementos, pero podia exhibir una trayectoria cultural catalanista mas rica y coherente, ademas de vinculos internacionales mas solidos, tanto con el gobierno catalan del exilio como con las demas comunidades latinoamericanas. (18) Finalmente se acordo la fusion de ambas asociaciones en el Casal de Catalunya, creado a mediados de 1940.

Una de las primeras acciones de la nueva entidad fue otorgar apoyo a los exiliados mediante la creacion de una seccion de asistencia social. Esta agencia debia cooperar con los recien llegados y, en lo posible, seguir enviando ayudas a los refugiados catalanes en otros paises. Pero mas importante aun fue el hecho de que numerosos exiliados se integraron con rapidez a la vida del Casal, asistiendo a las asambleas y, desde mediados de la decada, ocupando cargos en la junta directiva. Asi ocurrio con los medicos Joan Cuatrecasas y Joan Rocamora, con los periodistas Joan Bas Colomer y Francesc Madrid Alier, con el dramaturgo Eduard Borras, el ex alcalde Pedro Cerezo y el ingeniero Isidre Palmada. (19) En 1946 este ultimo fue presidente de la entidad, y en las decadas de 1950 y 1960 otros dos exiliados alcanzaron ese cargo. La etapa de mayor desarrollo en la vida de la entidad, si tenemos en cuenta la cantidad de socios y la variedad y riqueza de su actividad cultural (1945-1965, aproximadamente) fue al mismo tiempo la de mayor integracion e influencia de los exiliados. Ademas de la junta directiva, estos ultimos desempenaban importantes funciones en la seccion de arte escenico, en la escuela de musica y el orfeon, en los ciclos de conferencias y exposiciones. (20)

La integracion de los exiliados diferencia asimismo a la experiencia de Argentina de otras en America. Mientras en Santo Domingo debieron fundar un Club Catala, ya que no habia asociaciones de ese tipo, en Cuba los desterrados --cuyo numero era exiguo debido a las restricciones gubernamentales --ganaron el control del Centre de La Habana, pero provocaron un fuerte conflicto con parte de la colectividad debido a sus posiciones separatistas.

Por su parte, en Mexico existia una vieja institucion creada por los emigrantes, que para la decada de 1930 estaba sumida en el letargo: el Orfeo Catala. La solidaridad con la causa republicana se revitalizo durante los anos de la Guerra Civil y se acentuo con el arribo y acogida de los exiliados. Sin embargo, la mayor gravitacion que tenian los partidos politicos catalanes en ese pais de destino--debido, sobre todo, a su decisiva participacion en el traslado de los exiliados desde Francia--se tradujo en unos conflictos internos mas graves que en Buenos Aires. Asi, mientras los simpatizantes de Esquerra Republicana y de Accio Catalana permanecian en el Orfeo, quienes se adherian al Partit Socialista Unificat se escindieron en 1943 y fundaron el Casal Catala. (21) El caso mas parecido al de la capital argentina parece ser el de Santiago de Chile, donde existia desde hacia decadas un Centre Catala que tuvo una actitud muy favorable hacia los exiliados y que no se dividio. (22)

Por otro lado, la actividad recreativa, ludica y social nunca dejo de ocupar un lugar central en la vida del Casal de Buenos Aires y, en cierto modo, se incremento despues de la guerra. El presupuesto de la institucion se basaba sobre todo en: las fiestas de aniversario y carnavales; la explotacion del teatro; las concesiones de restaurante y confiteria; los abonos de palcos escenicos, y los alquileres de departamentos para vivienda anexos a la sede central. (23) Por ejemplo, en el balance puesto a consideracion en la asamblea de marzo de 1946 se declaraba un total de ingresos de aproximadamente veinte mil pesos, de los cuales alrededor de las tres cuartas partes tenian su origen en alquileres y concesiones de diverso tipo, mientras que solo veinte por ciento provenia de las cuotas sociales. (24) Como contrapartida, algunos aspectos de la vida institucional presentaban importantes deficits si tenemos en cuenta que se trataba de una institucion cultural. Segun afirmarian dos de los dirigentes mas destacados del catalanismo--Ramon Girona Ribera, en la citada asamblea, y Pere Seras, en una celebrada seis anos mas tarde--, la biblioteca estaba en un estado de casi completo abandono, pese a su larga tradicion como reservorio de la literatura catalana en el pais y a que el gobierno argentino le habia reconocido el caracter de publica. (25)

Un atractivo adicional para la incorporacion de nuevos socios fue la compra de un predio en la ciudad de Vicente Lopez, junto al rio, lo cual permitio incrementar la oferta recreativa del Casal, sobre todo en la temporada estival. La operacion fue posible merced a las favorables condiciones ofrecidas por uno de los socios que actuaba como mecenas de la entidad, el industrial Valentin Jordana. (26) Ademas de el, otros catalanes que habian alcanzado posiciones encumbradas en la sociedad argentina aportaron importantes sumas al presupuesto de la entidad, por ejemplo, Sebastian Bago, propietario de uno de los principales laboratorios farmaceuticos del pais, quien seria un constante contribuyente a las actividades culturales durante las decadas de 1950 y 1960.

LAS REVISTAS CATALANAS Y EL EXILIO

Las dos principales revistas catalanas de Buenos Aires presentan una trayectoria diferenciada en cuanto a la integracion de los exiliados. Ressorgiment, de notable calidad editorial, se publicaba con una frecuencia mensual desde 1916. Aunque se trataba de una revista cultural, todos sus numeros contenian varios editoriales politicos y notas de opinion sobre la realidad catalana, en las cuales se sostenian posiciones radicalmente nacionalistas y, en algunos casos, abiertas al separatismo. Incluso antes de la guerra, eran muy fluidos sus contactos con otras revistas similares de las colectividades catalanas, como Foc Nou, de Montevideo, o Germanor, de Santiago de Chile. Tambien lo fueron despues con los Quaderns de l'Exili que se publicaron en Coyoacan, Mexico, entre 1943 y 1947. (27) Durante los anos de la posguerra, Ressorgiment alcanzo su mayor tirada, con unos mil quinientos ejemplares, algunos de los cuales llegaron a circular de manera clandestina en Cataluna.

La incorporacion de los exiliados a la redaccion de la revista fue poco significativa, si nos atenemos a quienes llegaron a Argentina. Solo Pere Mas i Parera colaboro regularmente durante muchos anos, sobre todo con articulos acerca de la historia de Cataluna y de sus instituciones. Se trataba de un escritor y militante de Accio Catalana Republicana que habia ocupado cargos de segunda importancia en el gobierno de la Generalitat con la guerra ya iniciada, y que, a poco de concluir esta, se exilio en Buenos Aires, donde murio en 1977. Ademas de publicar en Ressorgiment, colaboraba a menudo con Catalunya y fue uno de los impulsores de los juegos florales de 1941, primeros de la epoca del exilio. Otros desterrados en la capital argentina, como Serra Moret o Bas Colomer, escribieron ocasionalmente en Ressorgiment.

En cambio, eran frecuentes las notas que se incluian de los exiliados catalanes en otros paises, como Francia, Inglaterra o Mexico, sobre todo de aquellos que se orientaban a las posiciones mas contundentes dentro del nacionalismo. (28) En realidad, la redaccion de la revista permanecio en manos de un reducido grupo de periodistas centrado en la figura de Hipolit Nadal Mallol, quien habia llegado a Argentina en 1912, con el proposito principal de evitar el servicio militar. Junto a Josep Lleonart Nart--otra figura clave del nacionalismo catalan en Buenos Aires--fundo Ressorgiment en 1916. Ademas de escribir de manera habitual los editoriales de la revista, Nadal Mallol era quien redactaba buena parte de los articulos que no llevaban firma o de los firmados con seudonimo. Esta situacion practicamente no se altero con la llegada de los exiliados, pues quienes siguieron escribiendo casi todas las notas--excepto las llegadas del exterior--eran su director y tres o cuatro de sus antiguos colaboradores. (29)

Sin embargo, el impacto del exilio debe evaluarse en el plano de su frecuencia como cuestion central para la revista. Los llamados a la unidad de los catalanes exiliados fueron permanentes, asi como su apoyo a los organismos que trataban de llevar a la practica ese proposito, como el Consell Nacional de Catalunya, con sede en Londres. (30) Pocos anos mas tarde se deploraba que esa creacion, lograda bajo tan buenos auspicios como el de la presidencia de Carles Pi Sunyer y la adhesion de una extensa red de asociaciones catalanas de America, no hubiese logrado resultados concretos y, en cambio, se asistiese a una fragmentacion de las instituciones nacionales. A su criterio, los vascos acababan de dar una valiosa leccion a los catalanes con la reunion de su gobierno en Nueva York, presidido por Aguirre y apoyado por todos, desde los catolicos hasta los comunistas, pasando por las organizaciones sindicales. (31) Ressorgiment enfrento los sucesivos retrocesos en ese proceso de unidad, hasta la formacion del gobierno de Tarradellas en 1954, con la repetida predica de la cohesion nacional en el extranjero. (32)

Por su parte, la sintonia de la revista con los organismos republicanos espanoles del exilio atraveso marcados vaivenes. Luego de un punto muy elevado en ocasion de las manifestaciones de solidaridad de aquellos ante el fusilamiento del presidente Companys, tendieron paulatinamente a debilitarse frente al recordatorio de los sacrificios realizados por Cataluna para defender las instituciones republicanas espanolas y del hecho de que durante la guerra, pudiendo haberse independizado, habia desistido de hacerlo. (33)

Sin embargo, en noviembre de 1944, Ressorgiment se hacia eco del documento elaborado por el Consell Nacional, en el cual se sostenia que la causa de las libertades catalanas iba inexorablemente unida a la de la democracia espanola. Por ello, apoyaba el proposito de extender la mano a los defensores de esta ultima, en una lucha que debia ser comun. (34) La apelacion a los valores propios de la Segunda Republica reaparecio en ocasiones en las cuales la derrota afectaba al exilio catalan y al espanol en su conjunto, como cuando el regimen de Franco logro la admision en la UNESCO y en la ONU. (35)

Una orientacion mas literaria que la de Ressorgiment era la que presentaba Catalunya, revista que comenzo a publicarse en 1930 bajo la direccion del periodista y editor Ramon Girona y que contaba con el mecenazgo de Ferran Fontana, un industrial inmigrante. Ramon Escarra, llegado al pais luego del golpe de estado de Primo de Rivera, actuaba como secretario de redaccion y editorialista, usando el seudonimo de Jordi d'Argent. (36) El tiraje era de alrededor de dos mil ejemplares mensuales, con picos de mas de tres mil luego de la guerra.

En los articulos de corte politico predominaba una linea nacionalista moderada que tomaba distancia de los planteamientos separatistas. Sus redactores tenian posturas mas variadas que las de Ressorgiment, incluyendo a republicanos federalistas, liberales autonomistas y a una minoria de nacionalistas radicales. Hasta su muerte, en 1937, un colaborador muy destacado de la revista fue el mallorqui Joan Torrendell, fundador de la editorial Tor y permanente animador de las iniciativas culturales en las colectividades catalanas de Argentina y Uruguay. (37)

A partir de 1939, algunos de los exiliados en Buenos Aires, como Madrid Alier, Cuatrecasas, Pahissa o Manuel Fontdevila, actuaron como columnistas literarios o culturales de Catalunya. Mas tarde comenzaron a colaborar como redactores de articulos politicos Serra Moret y Carles Espla. Tambien fueron incluidas notas de destacados catalanes residentes en Mexico, Francia o Inglaterra, como Bosch Gimpera, Marc Aureli Vila, Pi Sunyer, Ferran Soldevila, Nicolau d'Olwer o Rovira i Virgili. En la mayor parte de los articulos predominaba una linea de dialogo con el resto de los exiliados espanoles con el fin de recuperar en el futuro las libertades y derechos nacionales. (38) En otros, en cambio, se formulaban duras criticas a la Republica por su mezquindad o incomprension de la cuestion catalana. (39) A medida que se imponian los ejercitos aliados, el optimismo por una proxima solucion negociada para Cataluna se fue acentuando. (40)

En 1947 la direccion de la revista quedo en manos de un exiliado, el editor y marchand Joan Merli, quien mejoro el formato y aumento la cantidad de paginas. Las artes, el teatro y la literatura seguian ocupando el lugar central, tanto por lo que se refiere a las obras de los catalanes residentes en America como a la evocacion de lo que en esa materia acontecia en Barcelona antes de la guerra. (41) Serra Moret, Mas Parera y Rovira i Virgili fueron durante ese ano sus principales columnistas politicos. Sin embargo, en 1948, la publicacion debio suspenderse por sus dificultades de financiacion. Ya no se contaba con el mecenazgo de Fontana y las suscripciones no eran suficientes para sostener un costo mensual que se habia disparado. La interrupcion coincidio con otros dos hechos aciagos: la muerte de Rovira i Virgili y la disolucion de la Generalitat, organismo que concentraba la representacion politica de Cataluna en el exterior. (42)

No obstante, a comienzos de 1954 los antiguos colaboradores de Ramon Girona reiniciaron la publicacion, ahora con subsidio anual del Casal. (43) La participacion de los exiliados fue mas destacada que nunca: el nuevo director era Joan Rocamora, y Cuatrecasas, Rovira Armengol, Santalo y Jaume Vachier formaban parte del consell de redaccio. Nuevamente, lo que ocurria en el comite de la revista reflejaba una situacion mas general, pues tanto el Casal como otras entidades menores contaron con liderazgos surgidos del exilio. Ademas, cuando en ese mismo ano Tarradellas asumio la presidencia de la Generalitat y designo su delegacion en Argentina, cinco de sus ocho integrantes formaban parte al mismo tiempo del staff de la revista.

Los vinculos con el resto de las comunidades catalanas seguian siendo intensos. Asi lo demuestra, por ejemplo, la colaboracion con los exiliados residentes en otros seis paises para la redaccion del Libro blanco de Cataluna, editado por la imprenta de la revista en 1956. La obra procuraba explicar la realidad historica y contemporanea de Cataluna a un publico amplio. Luego del prologo de Pau Casals, una veintena de articulos--escritos por algunos de los mas destacados intelectuales catalanes de la epoca--trataban materias muy diversas, de las artes al derecho, de la lengua a la economia. (44) Por otro lado, la revista intervino en la organizacion de los juegos florales de 1960, realizados en Buenos Aires, pero que contaron con la colaboracion de casi todos los casales de Sudamerica y Mexico.

En lo que se refiere a la linea editorial de esta segunda epoca, siguio orientada a la defensa de las libertades catalanas frente a la opresion franquista, pero a la vez abierta al conjunto del exilio espanol. (45) Los numeros habituales contenian informacion institucional del Casal y notas de actualidad sobre Cataluna y la politica internacional. (46) En ciertas ocasiones, el foco de atencion era mas especifico. Asi ocurrio en 1958, cuando los juegos florales fueron asignados a la colectividad catalana de Mendoza, cuyo casal cumplia cincuenta anos. En esa oportunidad visito por primera vez Argentina el presidente Tarradellas. (47) En 1957, la visita al Casal porteno por parte de Felix Gordon Ordas, presidente del gobierno de la Republica residente en Mexico merecio una atencion algo menor. En la ocasion, el director de la revista inserto un articulo en el que volvia a llamar al dialogo por la democracia con los espanoles no vinculados al franquismo, pese a que--segun afirmaba--ello generaba fuertes resistencias entre muchos catalanes. (48)

CONCLUSIONES

Las luchas en contra del franquismo y de la hegemonia hispanica desempenaron una funcion cohesiva en la colectividad catalana de Buenos Aires, facilitando el proceso de integracion entre los antiguos emigrantes y los nuevos exiliados en ambitos como las asociaciones y el periodismo. Tales pugnas revivian y agudizaban ciertos conflictos anteriores, en los que los dirigentes del catalanismo porteno--a veces ellos mismos expatriados por motivos politicos--habian afirmado paulatinamente una identidad politica basada en el republicanismo, la resistencia a la opresion, la defensa de las libertades catalanas y el reclamo de alguna forma de autodeterminacion. Como constatara Ramon Escarra en el editorial con el que inicie el articulo, el fervor catalanista de la posguerra era mas intenso que nunca, pero contaba con antecedentes previos al conflicto.

Ahora bien, las tradiciones de la colectividad catalana de Buenos Aires no solo tendian a coincidir con las convicciones politicas de los exiliados, sino que podian actuar en otros sentidos, en parte opuestos. Por ejemplo, en el Casal de Catalunya los habitos de sociabilidad y recreacion que tenian muchas decadas de antiguedad lograron subsistir, incluso en medio del clima de exaltacion patriotica que acompano al exilio en sus primeras etapas y de las convocatorias a la austeridad asociativa y al compromiso militante que solian estar presentes en las intervenciones de la minoria nacionalista radical en cada asamblea. En Ressorgiment, por su parte, se mantuvo otro rasgo que ya era tradicional, el del rigido centralismo y personalismo de su redaccion, limitando las posibilidades de integracion de los exiliados. Los problemas vinculados al exilio y a su papel en la construccion politica de la Cataluna futura fueron incorporados como temas habituales del mensuario, pero se integraron en la perspectiva propia de la revista, disenada con anterioridad.

De los tres casos estudiados, quiza el de Catalunya sea el que mejor refleje las modificaciones que el exilio de 1939 trajo consigo; no solo por la proporcion de los recien llegados en su staff y por la dinamizacion de la publicacion en los primeros tiempos, sino tambien por sus dificultades e interrupciones posteriores, que, en buena medida, coinciden con los retrocesos momentaneos y la declinacion a mas largo plazo de la influencia de aquel. El tono general de la revista tambien era mas acorde con el ambiente del exilio porteno, con sus frecuentes intercambios de colaboraciones individuales o institucionales y su gradual integracion con la vieja inmigracion, lo que puede vislumbrarse mediante sus secciones dedicadas a la agenda cultural y a la vida asociativa. Por ultimo, la desaparicion de la revista en 1964, corresponde a una etapa en la que, como reconocian algunos de sus articulistas, el eje del conflicto politico se iba trasladando a la propia Cataluna, en desmedro de las colectividades del exterior.

ARCHIVOS

Archivo del Casal de Catalunya

HEMEROGRAFIA

Ressorgiment Catalunya

BIBLIOGRAFIA

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ENTREVISTA

Entrevista con la profesora Rosa Bas Cortada, hija de Bas Colomer, Buenos Aires, 4 de junio de 2008.

ALEJANDRO FERNANDEZ **

Universidad Nacional de Lujan

* Agradezco los valiosos comentarios de Carina Frid, de la Universidad Nacional de Rosario, a una version preliminar de este trabajo.

** fernan625@gmail.com

* I am grateful to Carina Frid, from the Univesidad Nacional de Rosario, for her valuable comments on a preliminary version of this work.

** fernan625@gmail.com

Fecha de recepcion: 06/05/2014

Date reception: 06/05/2014

Fecha de aceptacion: 17/03/2015

Date of acceptance: 17/03/2015

(1) Jordi d'Argent (Ramon Escarra), "Galvanitzacio patriotica", en Catalunya, ano XI, num. 111, febrero, 1940, p. 2 y Archivo del Casal de Catalunya de Buenos Aires, Libro de Actas del Consejo Directivo, num. 5, sesion del 18 de julio de 1955, f. 131.

(2) Xose M. Nunez Seixas, "Historiografia espanola reciente sobre migraciones ultramarinas: un balance y algunas perspectivas", en Estudios Migratorios Latinoamericanos, ano 16, num. 48, agosto, 2001, pp. 269-295 (ref. en p. 271).

(3) Dolores Pla Brugat, Els exiliats Catalans. Un estudio sobre la emigracion republicana espanola en Mexico, Mexico, Instituto Nacional de Antropologia e Historia/Orfeo Catala de Mexic, 1999. Referencias de un exiliado a las diferentes posturas politicas de ambas colectividades pueden verse en Francisco Ayala, Recuerdos y olvidos (1906-2006), Madrid, Alianza, 2006, pp. 276-277.

(4) Un detalle de los destinos latinoamericanos del exilio catalan puede verse en Daniel Diaz Esculies, El catalanisme politic a l'exili (1939-1959), Barcelona, Edicions de la Magrana, 1991, pp. 30-34. Para el caso chileno, Encarnacion Lemus, "Identidad e identidades nacionales en los republicanos espanoles de Chile", en Ayer, num. 47, 2002, pp. 155-181.

(5) Su biografia de Manuel de Falla, otro musico que paso los ultimos anos de su vida en Argentina, contiene algunos detalles sobre su propia experiencia en el exilio. Cfr. Jaime Pahissa, Vida y obra de Manuel de Falla, Buenos Aires, Ricordi, 1947.

(6) Cfr. su testimonio en Dora Schwarzstein, Entre Franco y Peron. Memoria e identidad del exilio republicano espanol en Argentina, Barcelona, Critica, 2001, p. 86.

(7) Cfr. extracto de su discurso en "Sopar en honor d'Irene Polo, Francesc Madrid i Dr. Joan Cuatrecasas", en Catalunya, ano viii, num. 77, abril, 1937, p. 30.

(8) Entrevista realizada por el autor a la profesora Rosa Bas Cortada, hija de Bas Colomer, Buenos Aires, 4 de junio de 2008.

(9) Joan Rocamora, Catalanes en la Argentina, Buenos Aires, Artes Graficas "El Fenix", 1992, pp. 86-90.

(10) Como periodista, habia mantenido un prolongado contacto en Paris con los exiliados de la dictadura de Primo de Rivera. Cfr. Francisco Madrid, Los desterrados de la dictadura, Madrid, Editorial Espana, 1930.

(11) Joan Rocamora, Records d'un exiliat a America, Barcelona, Rafael Dalmau Editor, 1995.

(12) Dora Schwarzstein, op. cit, 2001, pp. 124-132.

(13) Victor Castells, Nacionalismo catala a l'exili (1939-1946), Barcelona, Rafael Dalmau Editor, 2005, pp. 103-104.

(14) Francisco Caudet, El exilio republicano do 1939, Madrid, Catedra, 2005, pp. 202-203.

(15) En un trabajo anterior me he ocupado de estas diferencias que se fueron produciendo desde que un grupo de dirigentes y socios del antiguo Centre (fundado en 1886) se escindieron del mismo para dar origen al Casal (1908). Cfr. Alejandro Fernandez, "Prediques degermanor. Las asociaciones catalanas de Buenos Aires y sus practicas institucionales (1850-1940)", en Historia Social, num. 70, vol. 2, dossier: Patrias lejos de casa: el asociacionismo emigrante espanol, siglos xix-xx, coordinado por Xose M. Nunez Seixas, 2011, pp. 63-80.

(16) Un episodio sintomatico en este sentido fue que en enero de 1939 alrededor de una docena de comensales festejaron con un banquete en el restaurante del Centre la entrada de las tropas franquistas en Barcelona. Si bien aquellos que eran socios fueron expulsados en la siguiente sesion del consejo directivo, el hecho de que se atrevieran a celebrar un acontecimiento semejante quiza muestre que se trataba de una postura que contaba con mas adhesiones. Cfr. Archivo del Casal de Catalunya, Libro de Actas de Consejo Directivo del Centre Catala, 1938-1940, sesion del 4 de febrero de 1939, fs. 141-142.

(17) Abundante informacion sobre estas actividades puede verse en Casal Catala, Libro de Actas de Asambleas, 1930-1940, fs. 406-461 y Libro de Actas de Comision Directiva, 1938-1940, passim.

(18) Seria dificil demostrar, sin embargo, un mayor empeno de esta ultima entidad en cuanto a la acogida e integracion de los exiliados, pues ambas instituciones adoptaron una postura amplia y generosa en este sentido, como puede verse en lo acordado en la reunion de la junta directiva del Centre, del 24 de junio de 1939, y en la asamblea ordinaria del Casal, del 30 de julio de 1939, Libro de Actas de Asambleas, 1930-1940, fs. 462-468.

(19) Joan Rocamora, op. cit., 1995; Albert Manent (dir.), Diccionari dels Catalans d'America. Contribucio a un inventari biografic, toponimic i tematic, Barcelona, Generalitat de Catalunya, 1992, y Casal de Catalunya, Libros de Actas de Asambleas, num. 1, 1940-1946, y num. 2, 1946-1952.

(20) Ademas del consejo directivo, el Casal estaba organizado en secciones (arte escenico, orfeon, cultura, deportes, actos y propaganda, asistencia social) que contaban con gran autonomia, incluso financiera (articulo 67 del estatuto). Esto tambien facilito la integracion de los exiliados y la continuidad como socios de personas que podian tener una postura critica respecto a la gestion del conjunto de la institucion, o que se desinteresaban de ella, pero que estaban dispuestos a colaborar en esos ambitos mas especificos. Una mencion a un grupo de asociados muy opuesto a la conduccion del consejo directivo--al que acusaba de falta de compromiso en la lucha por las libertades de Cataluna--, pero que participaba regularmente de las actividades de la seccion de cultura, puede verse en Libros de Actas de Asambleas, num. 2, asamblea del 27 de marzo de 1947, fs. 15-19.

(21) Dolores Pla Brugat, op. cit., 1999, pp. 251-253.

(22) Encarnacion Lemus, op. cit., 2002, p. 163.

(23) La explotacion del teatro comprendia el ciclo de representaciones propias del elenco del Casal y su alquiler para celebraciones o veladas especiales de otras instituciones. En cuanto a las primeras, se trataba tanto de obras teatrales en catalan, dirigidas especificamente a la colectividad, como en castellano, destinadas a un publico mas amplio.

(24) Libros de Actas de Asambleas, num. 2, asamblea del 28 de marzo de 1946, fs. 6-7. Otra practica que evidentemente continuo fue la de los juegos de naipes y apuestas por dinero, como se advierte en el hecho de que en la reforma de estatutos llevada a cabo en 1957 se incluyo una prohibicion expresa de la misma. Libros de Actas de Asambleas, num. 3, asamblea del 19 y 21 de noviembre de 1957, fs. 160-161.

(25) Libros de Actas de Asambleas, num. 3, Asamblea del 19 y 21 de noviembre de 1957, fs. 4-5 y num. 3, asamblea del 27 de abril y 11 de mayo de 1952, fs. 94-97. De acuerdo con los estatutos del Casal--que heredaba en este punto al antiguo Centre Catala--, el bibliotecario era elegido en cada asamblea ordinaria, junto con los integrantes de la junta directiva, lo que ratifica la importancia que desde el comienzo se le habia otorgado a la biblioteca.

(26) Libros de Actas de Asambleas, num. 2, asamblea del 23 de diciembre de 1947, fs. 27 y ss.

(27) Sobre esta ultima, cfr. Dolores Pla Brugat, op. cit., 1999, p. 317.

(28) Ressorgiment mantenia una estrecha colaboracion con el Comite Pro-Catalans Refugiats a Franca, que tenia su sede en el palacio del Casal y presidia Pere Seras.

(29) Ressorgiment continuo publicandose hasta 1972. En su desaparicion fue decisivo el retiro de su director, Nadal Mallol, producido el ano anterior debido a su edad avanzada.

(30) "Dos fets importants", en Ressorgiment, ano XXVI, num. CCIC, junio, 1941, p. 4823. Cfr. tambien Pere Mas i Parera, "Missio historica dels catalans emigrats", en Ressorgiment, ano xxviii, num. 325, agosto, 1943, pp. 5289-5290. La apelacion al patriotismo de los catalanes y la defensa de los valores liberales y democraticos de Cataluna frente al militarismo espanol eran argumentos que tambien aparecieron en las congratulaciones de la revista por la reunificacion del Centre y el Casal. Cfr. "L'unitat s'imposa" y Joan Casanova, "Una passivitat matadora", en Ressorgiment, ano XXV, num. 286, mayo, 1940, pp. 4615-4617.

(31) "L'exemple dels bascos", en Ressorgiment, ano XXX, num. 345, abril, 1945, pp. 5607-5608.

(32) "Pel bon cami", en Ressorgiment, ano xxxiii, num. 382, mayo, 1948, p. 6199; "Un document important", en Ressorgiment, ano XXXIV, num. 401, diciembre, 1949, p. 6479e, y "Inercia col lectiva", en Ressorgiment, ano XXXVI, num. 414, enero, 1951, p. 6703.

(33) "L'unica esperanca", en Ressorgiment, ano XXVII, num. 312, julio, 1942, p. 5075.

(34) "La nova solucion", en Ressorgiment ano XXIX, num. 340, noviembre, 1944, pp. 5527-5528. En un sentido similar, "Davant l'Assemblea de les Nacions Unides", en Ressorgiment, ano XXXII, num. 374, septiembre, 1947, p. 6071.

(35) "Suicidi de la Unesco", en Ressorgiment, ano XXXVII, num. 437, diciembre, 1952, p. 7051.

(36) En 1928 Escarra fue uno de los creadores del programa de radio "L'hora catalana", que se dirigio a la colectividad hasta 1984.

(37) Cfr. el obituario "En la mort de Joan Torrendell", en Catalunya, ano viii, num. 77, abril, 1937, pp. 4-6. Tambien Joan Torrendell, Cataluna y la Republica espanola. Diario de un periodista residente en Buenos Aires, Buenos Aires, Tor, 1936.

(38) Cfr. Jordi d'Argent, "Ara fa quinze anys", en Catalunya, ano xvii, num. 185, abril, 1946, pp. 7 y 8. A veces se afirmaba incluso que el problema principal para avanzar en un programa concreto no se encontraba en los desacuerdos con los demas republicanos, sino en las divisiones entre los catalanes. Jordi d'Argent, "Un cert descoratjament", en Catalunya, ano xiv, num. 147, febrero, 1943, pp. 2 y 3.

(39) Cfr., por ejemplo, las durisimas criticas al libro de Manuel Azana, La velada de Benicarlo, por sus despectivos comentarios respecto de la autonomia universitaria catalana, en Joan Rocamora, "Universitat de Catalunya", en Catalunya, ano xi, num. 112, marzo, 1940, pp. 26-28.

(40) Cfr., por ejemplo, Manuel Serra i Moret, "La carta de l'Atlantic", en Catalunya, ano xv, num. 160, marzo, 1944, pp. 19 y ss.

(41) Vease en particular la serie de notas que publico Francesc Madrid bajo el titulo "Sobre la bohemia de Barcelona" en los numeros de enero a agosto de 1947.

(42) Merce de Morales i Montoya, "La Generalitat en el exilio bajo la presidencia de Josep Irla", en Joseba Agirreazkuenaga y Jaume Sobreques Callico (eds.), El Gobierno Vasco y la Generalitat de Catalunya: del exilio a la formacion de los Parlamentos (1939-1980), Onati, Instituto Vasco de Administracion Publica, 2007, pp. 86-90.

(43) Menciones al subsidio a la revista en Libros de Actas de Asambleas, asamblea del 24 de abril de 1955, fs. 128-129 y Libro de Actas del Consejo Directivo, num. 7, sesion del 13 de enero de 1959, f. 7.

(44) Pau Casals et al., Libro blanco de Cataluna, Buenos Aires, Ediciones de la Revista Catalunya, 1956. Detalles de la edicion en Victor Castells, Catalans d'America per la independencia, Barcelona, Portic, 1986, pp. 231 y 232.

(45) Cfr., por ejemplo, Josep Rovira Armengol, "Morir a Madrid", en Catalunya, ano XXVIII, num. 118, octubre-noviembre, 1964, s. p.

(46) Cfr. Manuel Serra i Moret, "Com es fa la historia", Catalunya, ano xviii, num. 4, abril, 1954 y Joan Cuatrecasas, "Comiat a Winston Churchill", en Catalunya, ano XIX, num. 5, mayo, 1955, s. p.

(47) "Els Jocs Florals de la Llengua Catalana a Mendoza", en Catalunya, ano XXIII, num. 50, febrero, 1958 y "Jocs Florals a Mendoza", en Catalunya, ano XXVIII, num. 55, julio, 1958, s. p.

(48) "Sopar al president del Govern de la Republica a l'exili" y Joan Rocamora, "Nosaltres i ells", en Catalunya, Segunda Epoca, ano xxii, num. 41, mayo, 1957, pp. 3-6. En este ultimo articulo, el director senalaba que, en sus conversaciones con Gordon Ordas, este se habia declarado partidario de la republica federal y de la satisfaccion de las justas demandas de los catalanes y demas pueblos de Espana.
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Author:Fernandez, Alejandro
Publication:Signos Historicos
Date:Jan 1, 2016
Words:9057
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