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La venta de prensa en espana: los inicios del asociacionismo.

Newspaper sales in Spain: the start of association cooperation

SUMARIO: 1. Un oficio para marginados. 2. Por el mejoramiento moral y material de todos los asociados. 3. Empresas informativas y conflictos laborales. 4. Conclusiones. 5. Referencias bibliograficas.

1. Un oficio para marginados.

"Vigorosa y floreciente", nacia en el Madrid de 1902 la Sociedad benefica de vendedores de periodicos e impresos para asombro de quienes veian en ella la posibilidad de convertir aquella ocupacion en una industria bien organizada. "La vieja leyenda -podia leerse en Nuevo Mundo, 7-11-1902- que pinta al vendedor como un golfo trashumante y desarrapado sin casa ni hogar, desaparecera muy pronto hasta de los cerebros mas apegados a la tradicion". Sin duda el autor de aquellas palabras se dejaba llevar por el vertigo de la modernidad, persuadido de que los tiempos estaban cambiando a un ritmo acelerado incluso en los mas insignificantes e insospechados detalles. Realmente ni la imagen que describia era legendaria ni desapareceria tan facilmente de la circulacion; tampoco aquella iniciativa era, al parecer, completamente novedosa en Madrid (1). Pero se trataba sin duda de un paso importante, tanto porque implicaba cierto grado de madurez como porque las relativas mejoras alcanzadas en el futuro no podrian explicarse sin una actividad asociativa consolidada.

El punto de partida respecto a la consideracion social de los voceadores de prensa y sus condiciones generales de vida no podia ser mas desolador. El oficio se nutrio durante mucho tiempo de marginados de todo tipo, que coincidian en el desamparo economico derivado de distintas circunstancias. Abundaban los ninos desatendidos o huerfanos, los ancianos y los ciegos e impedidos de distinto genero, superponiendose a menudo distintas circunstancias desfavorables. Por ejemplo, la condicion femenina no hacia sino agravar un arrinconamiento social que ya era de por si acentuado, pesando a menudo sobre la voceadora algun tipo de sospecha de ejercer la prostitucion, en una labor que no podia sustraerse al roce con distintas personas y el transito callejero. Si ademas aquella comerciaba con revistas subidas de tono, aun cuando desconociera por completo su contenido, el campo parecia abonado para recibir las mas atrevidas proposiciones (2). Y en todo caso, la discriminacion de genero lejos de acabar aqui podia volcarse tambien en la propia actividad asociativa. La sociedad de vendedores de Madrid, que sumaba en sus inicios una minoria de 23 mujeres de un total de 160 asociados, recogia en su reglamento la admision de vendedoras, pero negandoles el derecho a voz y voto (SVPM, 1903: 18-19; SVPM, 1902: 8-9).

El desempeno del oficio era, en todo caso, extremadamente duro, sobre todo para los vendedores que carecian de puesto fijo. Logicamente existian categorias y situaciones muy distintas, desde el trabajador que tenia un quiosco en propiedad hasta el que no contaba mas que con unas monedas para hacerse con unas "manos" (suma de 25 ejemplares) que debia tratar de vender antes de que perdieran actualidad. La pobreza e inestabilidad de los ingresos constituian, salvo excepcion, la nota dominante de unas jornadas laborales que se prolongaban con los mas variados recursos sin otra esperanza que la de sobrevivir.

2. Por el mejoramiento moral y material de todos los asociados.

Durante las primeras decadas del siglo surgieron sociedades de vendedores de periodicos en distintos puntos de Espana, agrupandose bajo esta denominacion los trabajadores dedicados a la venta en quioscos y los ambulantes, ademas, en algunos casos, de los repartidores de suscripciones a domicilio. Se trato a menudo de iniciativas cercanas al socialismo, aunque la organizacion anarcosindicalista tambien adquirio especial relieve en este campo ya bien entrado el siglo, encuadrandose aqui los voceadores en el "Sindicato Unico de las Artes Graficas", una organizacion comun a las distintas ocupaciones relacionadas con la produccion impresa.

Conscientes de lo humilde de su oficio y la invisibilidad individual que ello comportaba, el fin de aquellas iniciativas puede cifrarse en el sencillo desideratum que encabezaba el reglamento de "La Tenaz", sociedad de resistencia organizada por los vendedores de periodicos de Gijon: "Conseguir por todos los medios posibles el mejoramiento moral y material de todos los asociados, hasta ponerse al nivel de llenar las necesidades de la vida moderna" (3). Las formulas para lograrlo no tenian mucho de original, comenzando por el modo de sumar algunos fondos. Ademas de las cuotas de los afiliados, escasas y percibidas casi siempre con retraso, fue frecuente seguir el ejemplo de las asociaciones de periodistas, que ya comenzaban a tener alguna experiencia en la organizacion de distintos espectaculos publicos destinados a recaudar fondos. Asi es que, siguiendo con el mismo ejemplo de Gijon, anos antes de que la citada sociedad se inscribiera en el registro del Gobierno Civil, los vendedores y repartidores organizaban ya una modesta funcion teatral amateur en el centro obrero socialista de la ciudad, donde habian celebrado anteriormente distintas reuniones (4). Se trataba en aquella ocasion de dotarse de algunos medios materiales para poner en marcha una organizacion todavia poco definida.

De todos modos, aquellas practicas serian frecuentes por parte de otras sociedades de vendedores, una vez consolidadas, al organizar corridas de toros y espectaculos beneficos de distinto tipo (5).

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Amenudo, con ello se pretendian cubrir algunos servicios asistenciales minimos en un oficio caracterizado por la precariedad, tratando de paliar, llegado el caso, las consecuencias mas duras de la ausencia de ingresos diarios por causas fortuitas. Asi es que la asociacion de vendedores de Barcelona -aunque se considerara de resistencia y sus acuerdos no desmientan tal inclinacion- comenzo a entregar, a partir de abril de 1923, la reducida cantidad de cien pesetas a la familia de los socios fallecidos. Dos anos mas tarde acordaba socorrer con veinticinco pesetas a los socios que se encontraran en una situacion economica verdaderamente dificil (6). La asociacion de Madrid, por su parte, establecia ya desde su fundacion y una vez cumplidos determinados plazos desde que el socio se hubiera inscrito, el derecho a medico, botica y socorro diario en metalico (no menos de una peseta ni mas de tres) en caso de enfermedad que no fuera de caracter cronico, entierro de tercera clase si se tratara de un fallecimiento y una reducida ayuda especial unida a la asistencia facultativa para las socias en caso de alumbramiento (SVPM, 1902: 9-11).

Pero el asociacionismo represento tambien una via para organizar la venta o solventar diferencias; y sobre todo permitio que los vendedores hablaran con una sola voz como sujeto colectivo, permitiendo la existencia, cuando este era uno de sus fines, de un interlocutor reconocido y capaz de negociar directamente con los poderes publicos o con las entidades empresariales del ramo. Las sociedades de vendedores de prensa se dirigieron a las distintas instancias del Estado no solo cuando se producia algun conflicto inesperado; tambien menudearon las llamadas de atencion sobre asuntos como el incumplimiento de la ley de descanso dominical, que provoco por ejemplo que en septiembre de 1921 la Asociacion de Vendedores de Periodicos de Barcelona enviara una carta al ministro de la Gobernacion para recabar su intervencion, combinando la iniciativa con otro escrito dirigido "a los companeros de Madrid" sobre el mismo asunto (7). Tras las actuaciones concretas podian percibirse tanto los intereses personales de la mayoria de los asociados como el deseo de remontar las situaciones mas tristes que habian hecho del oficio un simbolo de la vida miserable.

Los vendedores de Gijon daban sus primeros pasos hacia la asociacion dejando claro que los ninos solo debian vender si iban acompanados de su padre (El Noroeste, 4-11-1909) (8); sus colegas de Barcelona hacian lo propio en 1921 dirigiendose al Gobierno Civil para recabar que se cumpliera la ley y los menores de catorce anos no pudieran vender en la calle. Con ello se reservaba el mercado, evitando el intrusismo espontaneo de los mas jovenes, y por otra parte se luchaba por dignificar el oficio, aunque sin demasiados resultados a tenor de lo que conocemos de la asociacion catalana, que en 1922 seguia tratando de retirar de la venta a los menores de edad (proyectando ahora una visita al jefe superior de policia), volvia sobre el mismo asunto al ano siguiente y lo intentaba de nuevo en 1924, aprovechando la llegada de un nuevo gobernador civil a Barcelona (9).

Anos mas tarde, en septiembre de 1931, los profesionales madrilenos dirigian una carta al director general de Seguridad con identicas pretensiones (10); y en mayo de 1936 eran los vendedores de La Coruna, a traves de un sindicato de reciente creacion, quienes trataban de fijar el limite en los 14 anos junto a otras restricciones (ROMAN PORTAS, 1997: 490) (11). Sucedia esto en las semanas previas a la Guerra Civil, cuyo final, con el triunfo de las tropas franquistas, cerraria durante mucho tiempo cualquier posibilidad de exito a las reivindicaciones obreras.

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Es significativo, de todos modos, que en julio de 1932 y a propuesta de la asociacion de la capital de Espana, el Gobierno admitiera la creacion de una seccion de vendedores y empresas periodisticas dentro del Jurado Mixto de Prensa de Madrid (Gaceta de Madrid, 26-7-1932), organismo este ultimo que jugo un destacado papel en la mejora de las condiciones de vida de los periodistas (DESVOIS, 1996: 42). Se establecia en aquellos momentos un importante precedente que cuatro anos mas tarde, de nuevo con la izquierda en el poder, seria tomado en consideracion para autorizar la puesta en marcha de una entidad analoga en Murcia (Gaceta de Madrid, 4-7-1936) (12); y sobre todo se creaban durante la Segunda Republica, por primera vez, mecanismos especificos para tratar los conflictos laborales que se presentaran en este campo, aunque los acontecimientos posteriores no permitieran sobrepasar unos estrechos limites temporales y territoriales.

3. Empresas informativas y conflictos laborales.

Si por lo general la capacidad de presion y negociacion frente a los poderes del Estado no fue excesiva por parte de los vendedores, otra cosa distinta seria el margen de maniobra frente a las empresas periodisticas o sus corresponsales. Ya en los primeros tiempos de la venta callejera a gran escala en Madrid surgieron respuestas coordinadas, abriendose incluso vias para asegurar el exito de una consigna que se hacia correr de boca en boca: "Esta noche no se va por papel" (13). No parece, sin embargo, que tales acciones se extendieran por entonces mas alla de una jornada. Andando el tiempo, cuando el asociacionismo cobro fuerza, el envio de delegaciones para tratar de los mas diversos asuntos con los representantes de los periodicos se convirtio en una posibilidad abierta, presionando para que se modificara el dia de salida de alguna cabecera, negociando comisiones y porcentajes de devolucion o quizas amenazando a los editores de ciertas publicaciones alegres con el abandono de estas si no se responsabilizaban de las multas que recibian los vendedores por hacer su trabajo (14). Por supuesto los resultados fueron muy dispares, dandose casos tan emblematicos como el de Torcuato Luca de Tena, artifice de ABC y Blanco y Negro, que hizo del veto a la afiliacion sindical un principio rector de sus empresas. Era una postura que en principio no podia ser llevada mas alla del circulo de sus propios asalariados; sin embargo la intransigencia sistematica ante cualquier conflicto laboral afecto tambien a los profesionales de la venta, especialmente en la negativa a negociar los porcentajes sobre el precio de portada que recibian los intermediarios. Por ello las protestas se unieron al escaso aprecio hacia aquellas cabeceras que venian mostrando algunos vendedores de distintas localidades (IGLESIAS, 1980: 68 ss.). Mas tarde, en 1922, estallo el conflicto abierto entre las publicaciones de Luca de Tena y los encargados de la venta en Madrid, lo que provoco que llegaran a establecerse retenes de la guardia civil en las inmediaciones de la empresa (IGLESIAS, 1980: 151; El Noroeste, 3-10-1922). Y tampoco parece que fuera demasiado fluida la relacion con los vendedores barceloneses, que ya habian sostenido por entonces un boicot contra ABC y Blanco y Negro (15).

No fueron, de todas maneras, ni los unicos conflictos sufridos por Prensa Espanola, ni aquellas las unicas publicaciones boicoteadas por los profesionales de la venta. En diciembre de 1910 recibia el mismo trato La Correspondencia de Espana, y todo parece indicar que los responsables de la empresa editora respondieron sin salirse de los limites habituales en aquellos casos; estacionando un dia un coche de punto en la Puerta del Sol para que un capataz ayudado por otras dos personas vendiera el diario; enviando al dia siguiente a los miembros de la redaccion en carruajes para repartir por las calles ejemplares gratuitamente; todo lo cual derivo en los inevitables alborotos, intervenciones de la policia, detenciones de vendedores que se oponian a los esquiroles ... (El Principado, 27 y 28-12-1910).

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Como en este caso, cuyo origen estuvo en el horario de salida del periodico, los conflictos nacieron a menudo del interes por mejorar algun aspecto profesional de la venta, aunque no hay que perder de vista que otras veces el rechazo a un periodico procedia de un llamamiento al boicot dirigido a toda la poblacion obrera (16), de la accion conjunta en el terreno de la comunicacion social (como una "confabulacion de los redactores con tipografos y vendedores" interpreto ABC la huelga de periodistas de 1919 (17)) o de un movimiento de solidaridad con una accion iniciada en otros ambitos. Tal parecio ser el origen del acuerdo tomado por los vendedores de Malaga a mediados de septiembre de 1911 para rechazar los diarios locales, pero no asi la prensa madrilena -antes de que pasaran dos meses se declaraba el boicot contra un diario malagueno en particular: La Union Mercantil- (La Independencia, Almeria, 4-11-1911; El Eco de Galicia, La Coruna, 4-11-1911; El Noroeste, 15-9-1911). Sin duda los profesionales de la venta comenzaron a ser muy conscientes del dano que podian causarle a las empresas periodisticas y manejaron con soltura la amenaza que cabia ligar a determinadas propuestas. Asi quedaba reflejado en las actas de la Asociacion de Vendedores de Periodicos de Barcelona poco tiempo despues de que el desastre de Annual hiciera subir las tiradas:

"Acto seguido se pasa a tratar de ver la manera de recabar de la empresa del Dia Grafico para que incluya a la venta [sic] los mapas que dicha empresa anuncio solamente para la suscripcion, y se aprueba por unanimidad, de que [sic] en caso de que la empresa no lo incluya a la venta [sic] declararle el boicot" (18).

Durante los combativos anos de la Segunda Republica, sin que dejaran de desatarse conflictos de raiz economica (19), incluso se llego en algun caso a rechazar la venta de los periodicos que contuvieran un discurso del lider de la CEDA Jose Maria Gil Robles; de este modo se explico al menos lo sucedido en Sevilla con motivo de la estancia en la ciudad del politico salmantino en marzo de 1934, cuando el publico que quiso hacerse con los diarios de la noche tuvo que acercarse por si mismo a la imprenta correspondiente (La Prensa, Gijon, 6-2-1934) (20). Una vez mas, con situaciones de este tipo, los vendedores de prensa demostraban conocer perfectamente las peculiaridades de la mercancia con la que comerciaban, asi como su propia importancia en el proceso de la comunicacion cotidiana. Otros obreros muchisimo mas preparados y organizados, los tipografos, habian llegado a un convencimiento similar tiempo atras, lo que les habia permitido dar muestras de disciplina, solidaridad y conocimiento de su funcion social tan impresionantes como las desplegadas para imponer la denominada "censura roja", es decir la negativa a componer cualquier texto considerado atentatorio contra los intereses del movimiento obrero (21). Claro esta que los tipografos eran obreros cualificados (cuna de un gigante, por anadidura), y un vendedor callejero podia improvisarse con mucha mayor facilidad.

4. Conclusiones.

Partiendo de unas condiciones de vida lamentables en la mayoria de los casos, los vendedores de prensa se contaron entre los ultimos implicados en el proceso de la comunicacion periodistica en asociarse de forma estable. Poco tiempo antes lo habian hecho en Madrid los repartidores (MORATO, 1925: 592-597). La propia naturaleza de una ocupacion individualista, sin demasiadas normas y en la que algunos recalaban solo temporalmente, explica en gran medida esta tardanza. Faltaban, ademas, precedentes asociativos en el pasado, a no ser que nos remontemos a la venta de impresos por parte de las antiguas hermandades de ciegos, estudiadas por J. F. BOTREL (1993).

Sin duda muchas de las caracteristicas del oficio eran comunes a otros pequenos comerciantes, pero en este caso se acentuaba la sensacion de desamparo, sobre todo cuando el vendedor era un ambulante carente de todo patrimonio, ubicado por buena parte de la sociedad en los aledanos de la delincuencia y que, a fin de cuentas, desempenaba una actividad todavia muy desestructurada en la que no cabia mas disciplina que la que uno mismo se impusiera. Ciertamente, aun podian encontrarse entre los voceadores de carne y hueso personajes tan libres de ataduras como el creado por Benito PEREZ GALDOS para protagonizar uno de sus cuentos, un nino de apenas siete anos, desarrapado, sin familia ni domicilio fijo y que "comia, como los pajaros, lo que encontraba" (PEREZ GALDOS, 1889: 280-281).

El impulso fundacional de las primeras asociaciones no partio, evidentemente, de este tipo de vendedores de periodicos, pero sin duda sus condiciones de vida fueron tenidas en cuenta, aun cuando fuera para apartarlos de la venta por razones aparentemente humanitarias. Por otra parte, atendiendo a las formulaciones recogidas en algunos estatutos, se dieron iniciativas de finalidad bien definida, ya fuera mutualista o sindical, lo que no excluye que con el tiempo ambas opciones tendieran a acercarse en un terreno en el que, sin necesidad de llegar a la denominada base multiple, se combinara el socorro mutuo con las practicas reivindicativas en el ambito laboral.

De todos modos, la casi nula atencion que hasta la fecha han recibido entre los historiadores los protagonistas de la distribucion de prensa impone todo tipo de reservas, en este y otros aspectos, hasta que sea posible ampliar el horizonte que aqui se esboza. Los componentes asistenciales apuntados, por ejemplo, merecen un analisis caso por caso, teniendo en cuenta su polivalencia y el contexto en el que se desenvuelven. El marco general, de cualquier manera, se estructura a partir de la Ley de Asociaciones del 30 de junio de 1887 y con ello se establece un orden normativo muy preciso. No hay que olvidar, en relacion con ello, que el de voceador de periodicos era un oficio que junto a algunos otros simbolizaba la extrema marginacion de una parte de la sociedad (22). Una marginacion que no se limitaba a las condiciones materiales de vida, sino que se extendia al orden de la capacidad para tomar decisiones y autogestionarse.

El propio tono humoristico empleado por algunos diarios para dar noticia de las reuniones en las que comenzaron a gestarse las asociaciones de vendedores refleja esta postura, subrayando con tintes jocosos la incapacidad para llegar a acuerdos, la tendencia individualista de los participantes o el temor a que el tesorero saqueara la caja de la sociedad (23). Por ello precisamente este es uno de los ambitos en los que con mayor razon puede afirmarse la capacidad transformadora del asociacionismo durante esta epoca y, con la ley de 1887 en la mano, su potencial actuacion como escuela de ciudadania y participacion democratica en unos sectores generalmente y por diversos medios excluidos de los mecanismos para la toma de decisiones (URIA, 2008: 314-315).

Foguearse en el debate de distintos asuntos, ocupar un cargo de responsabilidad o actuar como comisionado ante, por ejemplo, una empresa periodistica, facilitaba sin duda alguna la apertura de miras y la superacion de los estrechos margenes del interes personal. Si todo ello permitia que los vendedores percibieran con mayor nitidez la importantisima maquinaria de la que formaban parte, habrian dado un enorme paso. A partir de aqui, no seria tan dificil convertir la fragilidad en fuerza, en unos anos en los que la comunicacion de masas estaba en pleno desarrollo y las publicaciones periodicas eran el medio informativo por excelencia. Actuando sobre las instituciones unas veces y presionando a las empresas periodisticas otras, los vendedores mostraron con renovada intensidad que no estaban dispuestos a ser unicamente vehiculos de unas ideas emancipadoras cuyos frutos materiales pasaron tantas veces de largo. Atraves de asociaciones o por cauces mas informales los profesionales de la venta de periodicos fueron capaces, en definitiva, de hacerse oir y hasta de convertirse en protagonistas de las noticias del dia.

Recibido: 2 de septiembre de 2008

Aceptado: 13 de enero de 2009

5. Referencias bibliograficas.

BOTREL, Jean-Francois 1993: "Del ciego al lector", en Libros, prensa y lectura en la Espana del siglo XIX. Madrid, Fundacion German Sanchez Ruiperez / Piramide, pp. 15-175.

DEL VALLE, Jose Antonio 1981: "La censura gubernativa de prensa en Espana (1914-1931)", en Revista de Estudios Politicos, no. 21, pp. 73-126.

DESVOIS, Jean-Michel 1996: "El estatus de periodista en Espana de 1898 a 1936: Nacimiento y consolidacion de una profesion", en Comunicacion y Estudios Universitarios, no. 6, Valencia.

DIAZ CANABATE, Antonio 1968: "Memorias de un vendedor de periodicos". Conferencia leida el dia 2 de mayo con motivo del Cincuentenario de la Hemeroteca Municipal de Madrid, Madrid, Artes Graficas Municipales.

IGLESIAS, Francisco 1980: Historia de una empresa periodistica. Prensa Espanola, editora de ABC y Blanco y Negro (1891-1978). Madrid, Prensa Espanola.

MORATO, Juan Jose 1925: La cuna de un gigante. Historia de la Asociacion General del Arte de Imprimir. Madrid (reed. Madrid, 1983, estudio preliminar de Santiago Castillo).

PEREZ GALDOS, Benito 1889: "La princesa y el granuja" [1877], en PEREZ GALDOS, B.: Torquemada en la hoguera; El articulo de fondo; La mula y el buey; La pluma en el viento; La conjuracion de las palabras; Un tribunal literario; La princesa y el granuja; Junio. Madrid, Administracion de La Guirnalda y Episodios Nacionales, pp. 280-314 [digitalizado en: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes].

ROMAN PORTAS, Mercedes 1997: Historia de La Voz de Galicia (1882-1939). Vigo, Servicio de Publicacions da Universidade de Vigo.

SVPM -Sociedad de Vendedores de Periodicos de Madrid1902: Sociedad Benefica de Vendedores de Periodicos e Impresos. Aprobada en Junta general celebrada el dia 29 de Julio de 1902. Madrid, Antigua Imprenta Universal [reglamento impreso de la sociedad].

1903: Sociedad Benefica de Vendedores de Periodicos e Impresos Fundada en 1i. de Agosto de 1902. Madrid, Imprenta de Valero Diaz.

URIA, Jorge 2008: La Espana Liberal. Cultura y vida cotidiana. Madrid, Editorial Sintesis.

VICTOR RODRIGUEZ INFIESTA

rodriguezvictor@uniovi.es

Universidad de Oviedo

(1) Vease: SVPM, 1903: 8. En el mismo lugar pueden seguirse algunas de las dificultades sufridas inicialmente por la sociedad.

(2) Vease un ejemplo en DIAZ CANABATE, 1968: 14-15.

(3) Asociacion de vendedores de periodicos "La Tenaz", Acta de constitucion y Reglamento (1919). Archivo Historico de Asturias, seccion Gobierno Civil, Asociaciones, C. 20063/08. Con una declaracion bastante parecida se abre el reglamento de la sociedad de vendedores de Madrid (SVPM, 1902: 3), aunque pronto surgen las diferencias: los vendedores madrilenos se inclinan decididamente por los socorros mutuos, en tanto que la sociedad gijonesa, de resistencia, no menciona nada en este sentido y destaca la necesidad de "lograr por todos los medios posibles que las empresas reconozcan la sociedad" (articulo 3) o justifica la cuota semanal de los asociados por los gastos "interiores" y la posibilidad de hacer frente "a los casos de huelga u otros" (art. 7).

(4) Los detalles y objeto de la funcion en: El Principado (Gijon), 11-9-1910. La primera reunion para constituirse en sociedad de resistencia, en: El Noroeste (Gijon), 4-11-1909. Otras noticias posteriores en el mismo diario, el 23-8-1910, 23-9-1910 y 20-6-1914 (momento en que se pretende revitalizar la sociedad).

(5) Mas arriba se recoge un testimonio grafico de la becerrada que organizaron los vendedores de periodicos asociados de Madrid en 1921. Por otra parte, sus companeros de Barcelona tampoco perdieron de vista, en los primeros anos veinte, los beneficios que podia reportarles la organizacion de funciones beneficas para socorrer a los suyos. Asi lo refleja el Libro de Actas de la Asociacion de Vendedores de Periodicos de Barcelona y su radio (1921-1925, fusionada durante algun tiempo con la Sociedad Comercial "La Protectora"), Archivo General de la Guerra Civil Espanola (Salamanca), PS-Barcelona C. 1352, exp. 2. Para una relacion mas detallada de ingresos y gastos pueden verse las cuentas de la sociedad de vendedores de Madrid entre el 1 de febrero y el 31 de julio de 1903, contenidas en: SVPM, 1903: 9- 15.

(6) Libro de Actas..., sesiones del 9 y 16 de abril de 1923 y 6 de abril de 1925.

(7) Libro de Actas..., sesion del 22 de septiembre de 1921. Posteriormente, en la sesion del 7 de noviembre del mismo ano, se decide comunicar al Gobierno Civil el interes en que se cumpla la ley.

(8) En el mismo diario, anos mas tarde (3-12-1920), queda reflejado el rechazo del Sindicato de las Artes Graficas (CNT) a admitir vendedores que no alcanzaran la edad indicada. En cuanto a la asociacion de vendedores de Madrid, esta senalaba en su reglamento de 1902 que podian ser admitidos como socios los "ninos mayores de doce anos", aunque sin voz ni voto (SVPM, 1902: 8-9).

(9) Libro de Actas..., sesiones del 15 y 25 de agosto y 22 de septiembre de 1921, 7 de agosto de 1922, 12 de noviembre de 1923 y 29 de septiembre de 1924 (aunque la cuestion reaparece tambien en algunas otras sesiones).

(10) Archivo General de la Guerra Civil Espanola, PS-Madrid, C. 509, exp. 237. Tambien se hacian peticiones relacionadas con el momento de la salida de los periodicos, la posibilidad de "vuelta" de los semanarios y el caso particular de Blanco y Negro.

(11) Entre otras cosas se exigia a La Voz de Galicia (habria que deducir que tambien a otros diarios y quizas a determinadas instancias publicas) que no se permitiese la venta en estancos. La competencia de plegadoras y repartidoras trataba de evitarse con la entrega de ejemplares solamente a los asociados.

(12) Tengase en cuenta que antes de que transcurrieran los veinte dias senalados para cumplir determinados tramites habia estallado la Guerra Civil, de modo que es muy probable que la seccion no llegara nunca a formarse.

(13) Durante el Sexenio Democratico sufrio estas incipientes medidas de presion La Correspondencia de Espana, periodico considerado el principal iniciador de la venta callejera organizada en el pais. Vease: La Ilustracion Espanola y Americana, 10-5-1870, pp. 151-153.

(14) Libro de Actas..., sesiones del 23 de marzo y 7 de abril de 1922, 16 de julio de 1923 y ss.

(15) Libro de Actas..., distintas sesiones.

(16) Por ejemplo el diario El Noroeste, que siempre habia contado entre sus lectores con numerosos obreros, sufrio una huelga y un boicot de mas de diez meses a partir de finales de septiembre de 1916 a causa del despido de tres tipografos. En este contexto se produjeron pequenas agresiones contra vendedores (veanse dos casos en El Noroeste, 20-11-1916).

(17) ABC, 11-12-1919, cit. en: IGLESIAS, 1980: 169. Se aspiraba entonces a que las empresas aceptaran, entre otras cosas, que la sociedad de vendedores controlara las contrataciones.

(18) Libro de actas..., sesion del 22 de septiembre de 1921.

(19) Un ejemplo de la capacidad de maniobra desplegada durante la etapa del Frente Popular por algunos sindicatos puede verse en la actuacion de los vendedores de La Coruna en torno a junio de 1936, en: ROMAN PORTAS, 1997: 490-492.

(20) Cfr. IGLESIAS, 1980: 264.

(21) Sucedia esto durante su etapa mas importante en 1919, provocando un importante conflicto. Puede verse un resumen de lo sucedido en: DEL VALLE, 1981.

(22) La vieja formula "de vendedor de periodicos a millonario" refleja de forma grafica la vision mas generalizada del oficio, una expresion que sin duda fue usada en Espana, donde la editorial Juventud tradujo con las palabras indicadas en 1928 el titulo de una popular novela de Hans Dominik: John Workmann, der Zeitungsboy.

(23) Un buen ejemplo en El Noroeste, 4-11-1909, donde aspectos como los motes de los vendedores o incluso las expresiones asturianas usadas por estos sirven para componer una especie de cuadro costumbrista, contemplado desde la altura a traves del relato de uno de los participantes.
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Author:Rodriguez Infiesta, Victor
Publication:Estudios sobre el Mensaje Periodistico
Date:Jan 1, 2009
Words:5134
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