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La universitas rerum como soporte de la personalidad en el derecho canonico.

Resumen: A lo largo de la historia, desde las venerabiles domus de beneficencia en el derecho justinianeo, han existido fundaciones canonicas. La figura tecnica sobre la que subsistia su subjetividad en el derecho ha variado mucho. Actualmente responden a la figura de universitates rerum (conjuntos de cosas). La nocion de universitas ha sido constantemente empleada en el derecho, y tambien la de universitas personarum. La nocion de universitas rerum en cambio no se ha usado con frecuencia. Su origen no es clasico, sino que responde mas bien a la tipologia clasificatoria de las personas juridicas (corporaciones/fundaciones) hecha en el siglo XIX en Alemania. Ha mejorado la distincion antigua del CIC de 1917 entre personas juridicas colegiales y no colegiales. Sigue teniendo sin embargo una utilidad escasa y, como todas las tipologias binarias, es mejoradle desde el punto de vista clasificatorio.

Palabras clave: Universitas rerum, Fundacion, Corporacion, Personajuridica.

Abstract: Canonical foundations have been in existence throughout history, from the venerabiles domus in Justinian law onwards. The technical structure on which their subjectivity was based has varied widely. At the moment, they are defined as universitates rerum (aggregates of things). The notions of universitas and universitas personarum have been cited constantly in the law. However, the notion of universitas rerum has not been used frequently. Its origin is not classical; rather, it stems from the typology of juridical persons (corporations/foundations) devised in nineteenth-century Germany. It has improved the 1917 CIC distinction between collegial and non-collegial juridical persons. Nevertheless, like all binary typologies, its use is still somewhat limited.

Keywords: Universitas rerum, Foundation, Corporation, Juridical Person.

Universitas rerum as the Ground of Personality in Canon Law

Como se sabe, el nombre universitas rerum, o conjunto de cosas, es la expresion que emplean los canones del capitulo De personis iuridicis del CIC (sobre todo los cc. 114 y 115) para expresar el sustrato de las fundaciones. O sea, la base material a la que el ordenamiento canonico confiere o reconoce personalidad juridica. Se usa en contraste con la universitas personarum o conjunto de personas, que la traduccion castellana del Codigo llama corporacion. De modo que las personas juridicas en el derecho canonico serian, conforme a esta gran division binaria, corporaciones y fundaciones.

Juan de Salisbury, un gran hombre del siglo XII, filosofo, teologo y obispo de Chartres, decia que la universitas rerum, <<el conjunto de las cosas, es decir el todo, se encuentra inmutablemente en la eternidad, o sea en Dios, y como aptitud y posibilidad en la materia>> (1). Se puede emplear el termino de universitas rerum de mil maneras, puede querer decirlo todo y precisamente por eso puede quedarse vacio. El mismo Juan de Salisbury daba el consejo, en una obra de distinta naturaleza, de que <<toda universitas se debe limitar a un determinado genero y si a fuerza de travesuras hacemos que exceda sus limites queda inmediatamente viciada>> (2). No podemos mas que aceptar el consejo de Juan, que a su vez habia aprendido logica de su maestro Gilberto de Poitiers, el Porretano. Gilberto decia que las universitates, o sea los conjuntos o las totalidades, debian ser accomodatae o accomodae, es decir, adecuadas, ajustadas, arregladas. La universitas rerum en sentido absoluto y no adaptado, dira Gilberto, significa por ejemplo Omnia per ipsum facta sunt. Pero <<Omnia per Ipsum vaga est universitas, non accomoda>> (3). Es un tipo de universitas difuso, no ajustado. Nos sirve para saber que el Verbo es creador de todo pero no nos dice nada de lo que ha creado.

En el estudio de las universitates rerum nos vamos a encontrar constantemente con esta universitas vaga, non accomoda. Si hicieramos un analisis del derecho positivo, si rastrearamos el uso que el derecho positivo hace de este termino, descubririamos que el resultado es muy pobre. La norma canonica dice muy poco sobre las universitates rerum, y lo poco que dice no es a veces de gran relieve.

Por todo ello, antes que especular sobre la nocion o hacer una exegesis de los escasisimos datos del derecho positivo, conviene mirar a las universitates rerum viviendo en la historia canonica, que es la historia cristiana.

1. LAS CAUSAS PIAS EN LA LEGISLACION DEL BAJO IMPERIO

La enciclica sobre la caridad de Benedicto XVI (Deus caritas est, 25-XII-2005) hace referencia a muchas instituciones caritativas de la Iglesia temprana. Cita entre otros a Juliano el apostata, un emperador de brevisimo reinado, muerto en el ano 363. Segun la opinion de Mommsen, Juliano intento parar unos anos el reloj de la historia y echar atras la evangelizacion del imperio. Despreciaba profundamente a los galileos, como le gustaba llamar a los cristianos. Pero no buscaba sangre, buscaba el descredito. Juliano era un hombre profundamente culto y sensible, un ilustrado. En este sentido se adelanto a la historia, era una especie de Voltaire con catorce siglos de anticipacion. Juliano solia decir que los cristianos eran una peste, un mal muy grande que habia que combatir con las armas del culto pagano, de los simbolos, de la ensenanza y de la marginacion. Pero Juliano se daba cuenta de que los cristianos ejercian la diaconia, se ocupaban de los pobres y de los peregrinos, repartian sus alimentos, atendian a los enfermos. Por eso, en sus cartas a los grandes sacerdotes paganos, a los responsables de la organizacion religiosa del imperio, les pide que aprendan de ellos en este punto (4). Los impios galileos son una peste, les viene a decir, pero en esto deben servirnos de modelo.

La historia del emperador Valente (364-378) con Basilio el Grande, obispo de Cesarea y exarca del Ponto desde el ano 370, es paralela y casi sincronica con la de Juliano. Basilio levanto el Ptochoptopheion (Basileiados), sin duda el mayor monumento del mundo antiguo a la beneficencia. Entre otras muchas dificultades, tropezo con el emperador Valente, arriano confeso, que no queria aceptar la ortodoxia antiarriana de Basilio. Pero Valente fue ganado por el testimonio de la caridad y termino colaborando generosamente con el Ptochoptopheion de la Nueva ciudad de Cesarea (5).

Ya entonces, a mediados del siglo IV, la caridad cristiana habia tejido una amplia red de instituciones, que aumentaron y se expandieron a lo largo de los dos siglos siguientes. Las <<causas pias>> (eysebeis aitiai) eran una <<pujante realidad>>6 en la legislacion del bajo imperio. La formula no es de tiempos de Juliano, sino que hay que atribuirla a las fuentes directamente justinianeas. Esta presente en el Codigo (7) y en las Novelas (8), pero no en el Digesto. <<Estamos, por tanto, ante una expresion acunada o, al menos, muy generalizada en el lenguaje de la Cancilleria Imperial en vida de Justiniano para designar al conjunto de las fundaciones cristianas de beneficencia>> (9). Las entidades de beneficencia eran orfanatos (orphanotropheia), establecimientos para recien nacidos ilegitimos o expositos (brephotropheia), hospitales para enfermos (nosokomeia), edificios para asistencia de parturientas, asilos para ancianos (gerontokomeia), asilos para pobres con mesa gratuita (ptocheia o ptocotropheia), albergues para peregrinos (xenodokeia), leproserias, y en realidad otros muchos loci, domus o consortia (10) que cubrian todo el horizonte de las obras de caridad (11). Con el tiempo, los nombres mas comunes fueron ptochia y xenodochia (12).

2. ELEMENTOS PROPIOS DE LAS VENERABILES DOMUS DEL CRISTIANISMO TEMPRANO

Las piae causae no siempre eran establecimientos con base territorial o institucional. No pocas veces se trataba de fondos dados para alimento de pobres y redencion de cautivos (13), indiscrete o incertae personae, sin concrecion suficiente. <<Cuando un hombre medieval queria hacer un verdadero legado caritativo elegia casi invariablemente hacer una donacion a una iglesia o a una institucion de caridad>> (14). Estas donaciones vagamente modales, legadas de ordinario mortis causa, se entregaban a los establecimientos ya existentes o <<comitiendo (15). la ejecucion del piadoso designio al obispo de la ciudad y sus economos si es que el testador no ha dado instrucciones concretas sobre el modo de realizarlo, o si aquellos a quienes se lo encargo se retrasaran en darle cumplimiento>>14. No era infrecuente que los legados tuvieran un destinatario espiritual, como nuestro Senor Jesucristo o los santos (16). Tambien en esos casos el obispo disponia de la ejecucion de esos legados.

Estas formas de caridad podrian tal vez compararse con lo que ahora llamariamos una fundacion no autonoma (17). En cualquier caso estos fondos tienen un valor secundario ya que estan subordinados a los establecimientos caritativos y a la labor ministerial del obispo diocesano. Lo verdaderamente representativo, como deciamos, son los establecimeintos hospitalarios o de caridad. Adoptan diversos nombres, como el de venerabilia loca (18) y sobre todo el de venerabiles domus (19), expresiones frecuentisimas en el Codex y en las Novellae (20).

Dice Cuena Boy que <<el acercamiento tradicional de los esmdiosos a esta materia de las piae causae ha estado marcado por el interes predominante de averiguar si estas instituciones llegaron a tener o no autonomia y personalidad juridica propia y especialmente, en caso de haber sido asi, por el interes de saber si la idea de persona juridica a la que se ajustan o responden es de tipo corporativo o bien, por el contrario, de tipo fundacional, ya sea en sentido tecnico estricto (personificacion del patrimonio adscrito al fin) ya en sentido meramente economico o funcional (fundacion fiduciaria, indirecta o dependiente)>> (21). La persona juridica ha sido un tema estrella de la dogmatica juridica durante muchos anos. Llama la atencion hasta que punto la literatura del siglo XX se ha ocupado de la personalidad juridica de las piae causae justinianeas (22). Los autores propenden a decir que Justiniano no tenia en la cabeza la personalidad juridica de Savigny ni de Gierke, sencillamente porque eso seria un anacronismo inaceptable, pero han dicho tambien que los establecimientos de caridad del bajo Imperio tenian todos aquellos requisitos de autonomia, estabilidad, actividad y representacion necesarios para ser considerados sujetos de derecho (23).

La autonomia y consistencia propia de la subjetividad juridica se encuentran implicitas en los elementos que caracterizan a las causas pias del bajo Imperio. De un modo u otro vamos a encontrar despues esos mismos elementos en todas las fundaciones cristianas de la historia. Podriamos indicar estos cinco: a) un elemento objetivo o material, que es el conjunto de bienes raices, muebles o pecuniarios destinados a la pia causa; b) un elemento intencional, que es el fin o la orientacion piadosa establecida por el fundador, que destina esos bienes a un uso determinado; c) un elemento organizativo, es decir, la estructura de los oficios personales y de las funciones que el derecho disena para administrar los bienes afectos al fin; d) un elemento de destino, que es la colectividad personal necesitada de la ayuda de dichos bienes, a cuyo servicio se ponen todos los elementos de la causa pia; y e) un elemento o dimension temporal, que consistiria en el caracter no precario ni temporalmente limitado que se atribuye a esos bienes y funciones.

3. LA FIJACION TOPOGRAFICA DE LA SUBJETIVIDAD

Todos estos elementos merecen un comentario. El elemento material u objetivo tiene una prioridad descriptiva. Muchas veces las fundaciones se entienden de primer intento como las tierras, los edificios o el capital destinado a la fundacion. La prioridad del elemento objetivo fue mas viva en los origenes que en la actualidad. Parece que seria mas realista atribuir subjetividad a las venerabiles domus o piae dormis justinianeas <<partiendo de una concepcion "topografica" y no de una concepcion antropomorfica>>24. Nosotros estamos demasiado acostumbrados a pensar en los sujetos de derecho segun el modelo de las personas humanas y hacemos descansar en el hombre toda relacion juridica. No se nos ocurre decir que las tierras son propietarias de un edificio, o que el edificio es el dueno de los bienes que contiene. Pero los primeros establecimientos fundacionales estaban muy marcados por su situacion topografica. <<Se diria que esta concepcion material esta como aferrada a una idea de que son los propios muros de la casa, las paredes del edificio o el cerco del jardin de la finca y de las huertas quienes proporcionan la base imprescindible para la personalidad juridica de estos centros. Este modo de pensar que hoy nos puede parecer extrano o infantil tiene, sin embargo, una gran tradicion y antiguedad>> (25).

Siglos mas tarde se hizo celebre la opinion del arzobispo Moises de Ravenna (t 1154). Pensaba que, una vez desaparecida la comunidad de la Schola Sancti Ambrosii (26), la <<propiedad y posesion correspondian a los muros y al lugar fisico donde se apoyaba el edificio, de modo que la situacion juridica de los bienes no cambiaba en caso de abandono>> (27). Para entonces ya algunos glosadores, siguiendo a Juan Basiano, opinaron que esa solucion de Moises parecia <<durisima y contra la ley>> (28) segun Azon, o <<incoherente>> (29) segun Hugolino. En la doctrina juridica contemporanea ha merecido reproches aun mas duros, como una idea destinada al fracaso (30), <<absurda>> (31), <<monstruosa>> (32), <<primitiva>> (33), <<ingenua>> (34), <<grosera>> (35) o fetichista (36). Este modo de entender resulta muy extrano efectivamente a nuestro modelo de derecho. Nosotros percibimos siempre el derecho como un orden humano en el que dificilmente se remite uno a las cosas en si mismas para establecer el origen o el termino de las relaciones juridicas. Pero la opinion de Moises tampoco resulta ningun absurdo inconsistente, como algunos glosadores entendieron en su dia, y como han explicado algunos grandes maestros del derecho contemporaneo, como Ricardo Orestano y Ennio Cortese37 38. No es que Orestano o Cortese esten a favor de la capacidad natural de los muros para establecer relaciones juridicas. Lo que dicen es que no se puede desconocer la fijacion topografica de la subjetividad en el alto medievo, ni se puede tampoco menoscabar la continuidad historica de ese modelo en algunos aspectos del derecho canonico. Dice Emanuele Conte que <<la impresion que se impone es [...] que al comienzo del siglo XII, el siglo de Moises, la propiedad de los bienes eclesiasticos era tranquilamente atribuida a cosas materiales como son los edificios, los loca, o los altares>> (38). Esta perspectiva va a cambiar de un modo muy consistente, como veremos, en el bajo medievo, en realidad a partir de finales del siglo XII, en el que progresivamente el animus de la persona humana fisica o repraesentata, va a ser el elemento decisivo para la atribucion de los efectos patrimoniales (39).

4. LA REPRESENTACION JURIDICA

Pero pasemos al segundo elemento, la dimension organizativa. Las piae causae, es decir, los nosocomios, los hospitales, los orfanatos, los gerontocomios, tenian unos oficios para su administracion interna, que representaban tambien juridicamente al establecimiento. No podemos esperar una descripcion demasiado exigente de dicha organizacion. <<Hay muchos textos y largos, pero muy difusos y nada tecnicos>>40. Sabemos que existia un preposito ([TEXT NOT REPRODUCIBLE IN ASCII.]) y un administrador ([TEXT NOT REPRODUCIBLE IN ASCII.]). Tambien habia secretarios o escribanos ([TEXT NOT REPRODUCIBLE IN ASCII.]) y gente de servicio ([TEXT NOT REPRODUCIBLE IN ASCII.]). Estos ultimos oficios sin embargo no eran extranos al staff del establecimiento, pues intervenian tambien en el complejo procedimiento para impedir que las enajenaciones de bienes fueran nocivas para el centro hospitalario (41).

Debe quedar claro sin embargo que estamos hablando de establecimientos eclesiasticos (42). Los oficios y los cargos administrativos guardaban siempre relacion con la autoridad eclesiastica. Los obispos ejercian el deber no solo de vigilar sino de intervenir en el nombramiento de los cargos (43). Aunque era frecuentisimo que un cristiano, en virtud de su autonomia civil, dotase un centro de caridad (44), y tal vez puede hablarse en algunos casos de centros de beneficencia laicales (45), lo cierto es que los establecimientos que respondian explicitamente a la caridad cristiana estaban sujetos a la jerarquia, y sin ella el lugar no se consideraba religioso. En palabras de Inocencio IV sobre los xenodoquios, <<privatus, sine autoritate episcopi locum religiosum facere non potest>> (46).

El elemento organizativo prueba suficientemente que los establecimientos de caridad en el bajo imperio y en la alta edad media poseian una estructura autonoma y gozaban de representacion juridica. Poco importa que no haya una nomenclatura bien perfilada. Empleando de nuevo las palabras de Enrique de Segusio, podriamos decir que la representacion del establecimiento sera valida tenga el representante el nombre que tenga, <<ya se llame procurador, o sindico, o economo, o asno, o aunque no tenga ningun nombre>> (47). <<Una provocacion verdaderamente feliz que sintetiza la actitud de la canomstica y que obviamente no ahorra el problema especifico de la representacion>> (48). Los establecimientos tenian capacidad de adquirir, gestionar y, con las cautelas suficientes, enajenar bienes del establecimiento. Podian actuar en juicio como partes. Eran, en este sentido, entes autonomos, sujetos de derecho (49). Otra cosa es que se les llamase o se les reconociese sujetos de derecho. <<Con respecto a las piae causae el legislador se plantea el problema no de la subjetividad juridica, ni de su justificacion, sino mas bien el problema esencialmente practico de la constitucion y el buen funcionamiento de dichos entes, de modo que puedan cumplir su fin. Todo el resto era teoria que podia perfectamente quedar al margen>> (50).

3. EL ELEMENTO INTENCIONAL Y EL ELEMENTO DE DESTINO

El elemento intencional de la causa pia esta fuertemente unido al que hemos llamado elemento de destino, que son las personas auxiliadas por el centro caritativo. Ese colectivo personal es el receptor de la finalidad piadosa o del elemento intencional. De hecho las causas pias tienen en el derecho tardoimperial ese doble valor. <<En la moderna literatura romanistica la locucion piae causae [...] se ha convertido en la denominacion comun y general de las "fundaciones" caritativas del derecho romano justinianeo. Sin embargo, cuando aparece en los textos legales, tal locucion suele jugar un papel menos ambicioso que este, concretamente el de indicar de forma generica los fines o motivos determinantes de la voluntad del fundador>> (51). El mismo paso del tiempo llevo consigo el transito de un significado subjetivo del termino a un significado objetivo (52). En las piae causae nos encontramos por tanto ante patrimonios afectados a fines determinados por el fundador. Esos fines constituyen ley de fundacion, una voluntad que no solo no debe transgredirse sino que ha de orientar los medios organizativos y la administracion del patrimonio". La legislacion imperial no pretende proteger la voluntad de los legatarios por un prurito, llamesmolo asi, de dignificar la autonomia personal. Lo que lleva al cuidado escrupuloso del cumplimiento del fin es, sobre todo, lo alto que se valora la condicion piadosa de la causa del negocio. No es solo una voluntad que hay que cumplir, sino una intencion que merece ser atendida.

Hemos hecho mencion de que no faltan textos (es mas, hay abundancia de textos) en los que la tierra, la dotacion economica, el bien, se ofrece a un santo, a la Virgen santisima, a Jesucristo o a Dios mismo (54) : <<Tibi, S. Andreae, trado aliquantulum telluris meae>> (55) ; <<predium [...] Deo eiusque venerabili genitrici semper virgini Mariae [...] donavi>> (56). La experiencia de los legados ingleses es identica (57). Puede pensarse que se trata de un exceso piadoso y fuera de lugar, sin efecto juridico alguno. Yo no diria tanto. Volvemos a un problema semejante al de las paredes que son propietarias. Tampoco los santos tienen en la gloria capacidad juridica. Pero cuando el testador atribuye su legado al santo esta poniendo ese bien al abrigo de muchas cosas. Lo esta dotando de un fin permanente e inmodificable, y esta confiriendo a su legado un caracter institucional del que nadie puede dudar.

Ya hemos dicho que en ocasiones podian surgir, a primera vista, problemas de destino en los legados cuyo destinatario era indiscriminado (pobres, enfermos, cautivos). Cuando hablamos de destinatario de las piae causae como asentamientos estables no existe duda acerca del colectivo destinatario. Es el grupo concreto de pobres, enfermos, ninos, cobijados o atendidos en ese establecimiento. Siempre hay un grupo humano discernible a quien se dirige la obra caritativa. Hasta el punto de que algunos autores, pocos en realidad (58), basandose en el empleo escasamente tecnico de los vocablos consortia (59), collegia, corpora, han llegado a proponer que las piae causae eran corporaciones-fundaciones, o que incluso los destinatarios eran verdaderamente los propietarios de la fundacion. Eso seria muy discutible sobre todo en el caso de los brephotropheia, que acogian a recien nacidos, o de los ptocheia previstos para pasar una noche, como dijo en su dia Philpsborn (60). La tesis corporativista <<ha sido [...] rechazada por la generalidad de la doctrina>> (61).

Algunos autores (sobre todo Pier Giovanni Caron (62)) han sugerido que los establecimientos de caridad sustituyeron de hecho a la llamada quarta pauperum, es decir, la porcion destinada a los pobres dentro de la masa diocesana. <<La division tipica de los ingresos eclesiasticos se hacia en cuatro partes. El obispo retenia una para si, distribuia otra entre el clero, designaba otra para la reparacion de la fabrica de las iglesias, y otra parte la dedicaba al socorro de los pobres. Esta forma de distribucion esta descrita en el Decretum en varios textos que se remontan al siglo V>> (63). Durante los siglos IV a VIII existia en las iglesias la matricula pauperum (64). La matricula era un registro eclesiastico oficial de gente necesitada. Los pobres inscritos recibian de la propia iglesia los recursos de subsistencia. De un modo analogo, y en cierto modo sincronico a la quarta pauperum y a la matricula pauperum, se desarrolla en Egipto (siglos IV-VI) la llamada <<diaconia>>, <<una corporacion con plena capacidad juridica, a la que las autoridades civiles confian incluso una cantidad de grano para su distribucion publica. No solo cada monasterio, sino tambien cada diocesis llego a tener su diaconia, una institucion que se desarrolla sucesivamente, tanto en Oriente como en Occidente>> (65).

Los registros de pobres y las asignaciones mas o menos tasadas no se mantuvieron mucho tiempo. Ya a finales del siglo VII comienza a prevalecer en diversos lugares de Occidente el derecho de los senores sobre los bienes eclesiasticos. Lo que con el termino ya clasico de Ulrich Stutz se ha llamado el Eigenkirchenrecht, es decir, el derecho de las iglesias privadas (66). La proteccion de los senores llevaba consigo fuertes hipotecas sobre la propiedad eclesiastica. Las cosas no comienzan a cambiar de forma perceptible hasta el siglo XII. Mientras tanto el panorama del servicio caritativo deja de ser atendido con los mismos criterios que habian sido comunes en la vida cristiana de los origenes. En realidad habia cambiado el mundo. Se ha dicho que <<condenar a la Iglesia medieval por su falta de cumplimiento de la letra de la antigua ley es mas o menos equivalente a condenar a los ciudadanos actuales de Massachusets por no cumplir a la letra las leyes de los padres fundadores de Nueva Inglaterra (pilgrim fathers)>> (67). Lo cierto es que los establecimientos de beneficencia cubrieron buena parte de las necesidades urgentes de atencion.

6. LA PRESUNCION DE PERMANENCIA

El ultimo elemento es la permanencia en el tiempo. Las causas pias en sentido objetivo, es decir entendidas como proyectos caritativos asentados y fundados, no tienen nada de precario. Son fundaciones que se hacen sin limite de permanencia. Tienen, si se me permite en este caso el recurso a Moises de Ravenna, la permanencia que tienen los muros, las casas estables. Sirve para explicarlo, desde luego, esta constitucion justinianea del ano 537: <<A cada hombre le ha sido dado por el Creador un tiempo de vida, que termina sin solucion con la muerte; pero a las venerables casas [venerabilibus domibus] y a sus congregaciones, que Dios mantiene sin que mueran, no es razonable imponerles un termino, ni a ellas ni a sus posesiones; sino que mientras subsistan (y subsistiran perpetuamente, hasta el mismo fin de los siglos, mientras dure y se venere entre los hombres el nombre cristiano), justo es tambien que se mantengan de modo perpetuo los pagos o las rentas, que habran de servir siempre para acciones piadosas, que nunca cesan>> (68). Aunque toda iniciativa humana lleva la posibilidad de decaer, lo que importa para la subjetividad juridica de las entidades es que el proposito sea permanente y estable. Tal vez por eso llamamos establecimientos de beneficencia a las venerabiles domus. Son proyectos estables, de duracion completamente ilimitada.

7. EL CARACTER INSTITUCIONAL PROPIO DE LAS VENERABILES DOMUS

Unas cuantas consecuencias se pueden extraer de los elementos esenciales de las piae causae de los siglos IV a IX. Es completamente cierto que no podemos hablar en sentido tecnico de fundaciones, y menos aun de una universitas rerum personificada, porque son conceptos que el derecho romano del bajo imperio no usa. <<El fenomeno juridico que la teoria moderna clasifica como fundacion era conocido por el derecho romano del Bajo Imperio. Pero la nocion de fundacion permanecio por completo ajena al pensamiento juridico romano. Los juristas de esta epoca han aplicado la personalidad juridica a los establecimientos de caridad para darles existencia juridica independiente. Pero, discipulos fieles de los jurisconsultos clasicos, jamas han intentado justificar, ni siquiera explicar, por que se aplica a los establecimientos de beneficencia la misma forma juridica que a los colegios o a las iglesias>> (69). Parece claro, en efecto, como dice Robert Feenstra, que <<nunca antes del comienzo del siglo XIX [...] se ha considerado a las fundaciones como una segunda categoria de personas juridicas como alternativa a las corporaciones>> (70).

Me gustaria anadir que en el caso de las entidades hospitalarias o de caridad de estos siglos aparecen ya tres notas que van a caracterizar de un modo permanente a las fundaciones canonicas. Son notas que revelan lo que podriamos llamar el caracter institucional de la personalidad canonica (71). En primer lugar, el fin impuesto; el fin no procede ni se gestiona en virtud de la voluntad colectiva de los socios o integrantes de la entidad. Como diria Gierke (72), que en este punto es de gran ayuda para entender las fundaciones canonicas, el establecimiento de caridad seria una Anstalt, no una Genossenschaft. No una corporacion de modelo mas o menos asociativo o cooperativo, que establece sus fines y dispone libremente de su vida y de sus bienes, sino una institucion que tiene impuesto un fin. El caracter institucional deriva, en segundo lugar, del asentamiento fisico. Las empresas fundacionales canonicas son proclives a poner pie, a tocar suelo. Aunque es evidente que existen en el derecho canonico multitud de legados o causas pias exclusivamente pecuniarios, nunca ha existido propension a que estas donaciones tengan subjetividad. Los loca venerabilia o las venerabiles domus no son solo piae causae sino establecimientos. Nunca son solo capitales o fondos dedicados a un fin piadoso. Y en tercer lugar la institucionalizacion procede del control jerarquico que la autoridad desempena sobre ellas. La autoridad eclesiastica del obispo y, en el caso de las piae causae justinianeas, tambien de la autoridad civil.

8. LA NOCION DE UNIVERSITAS APLICADA A LA VIDA SOCIAL Y JURIDICA

El concepto de universitas ha tenido una historia larguisima y rica en el derecho, y no solo en el derecho. No hay que olvidar que los universales son, en primer lugar, realidades metafisicas (73). Tambien ha sido largo y complejo el trayecto del termino universitas personarum. El recorrido, en cambio, de la nocion de universitas rerum ha sido incidental y escaso, como ya hemos adelantado.

La nocion de universitas es una nocion con inmensas posibilidades de empleo en todas las ciencias. Una universitas es un conjunto que merece algun grado de unidad y de totalidad. Otorgar un regimen comun a determinados elementos distintos entre si precisamente porque tienen una naturaleza semejante o unas caracteristicas afines, o un proyecto colectivo unitario, permite multiples usos juridicos. El mas caracteristico ha sido la personalidad juridica, pero evidentemente no el unico. Se podria poner el caso de la universitas studiorum (74). Que no es solo la corporacion universitaria, compuesta por la universitas scholarium y la universitas magistrorum (ambas originales), sino tambien la universidad de los saberes o de las ciencias.

Mas propiamente juridico es el concepto de herencia como universitas inris (75). Se trata de un uso ligeramente distinto, que tiene que ver mas con la totalidad que con la semejanza. Se esta queriendo decir que el heredero entra en el universum ius, en la totalidad del patrimonio del causante. Haereditas est successio in universum ius quod defunctus habuit.

En el ambito del derecho privado civil, como bien se ve, el concepto de universitas se entiende de un modo que poco tiene que ver con las universitates rerum que nos interesan como sustrato de las fundaciones. Se emplea el concepto de universitas iuris, y tambien el de universitas facti, para ser aplicado a un conjunto de derechos y de cosas. Pero esas universitates no son entes autonomos, sino conjuntos que se determinan como tales tan solo para una determinada relacion juridica en que dicho conjunto pueda quedar en litigio o necesite ser protegido. Una herencia, una dote, un patrimonio destinado a un negocio, constituyen un conjunto de cosas o un conjunto de derechos con un regimen juridico determinado. Pero son categorias que tienen valor para un episodio. Dice Domenico Barbero: <<No porque un determinado conjunto haya sido reconocido como universitas con respecto a una determinada relacion juridica debera ser reconocido como tal con respecto a otras>>. Y al reves: <<Aunque un determinado conjunto no haya sido reconocido como universitas con respecto a una determinada relacion juridica, no por eso debera negarsele el reconocimiento con respecto a otras relaciones juridicas>> (76). Nada que ver con la personificacion ni con el sustrato de las fundaciones.

9. LA NOCION DE UNIVERSITAS PERSONARUM EN EL DERECHO ROMANO CLASICO Y ENTRE LOS GLOSADORES

En el terreno de la subjetividad el termino universitas se empleo con relativa frecuencia en el derecho romano postclasico. Por supuesto, existian universitates que gozaban de subjetividad juridica, como la ciudad, los municipios y algunas sodalitates profesionales, sobre todo las de recolectores de impuestos. El reconocimieto de la subjetividad corporativa a las universitates era una concesion mas o menos excepcional pero completamente aceptada. El Digesto recogia el siguiente texto de Gayo: <<A quienes esta permitido formar un cuerpo [corpus habere], como colegio, sociedad o cualquier otro nombre, les corresponde, a semejanza del Estado, tener bienes comunes, una caja comun y un representante o sindico a traves del cual, como en el Estado, se lleve a cabo lo que afecta a todos>> (77). Era por tanto un conjunto de personas, no de cosas. Se trataba de un grupo cui licet coire (78) es decir, al que se le concede el ius coeundi, el derecho a unirse, a formar cuerpo y a dotarse de un fin comun, un arca comun y un representante comun. Las referencias son relativamente abundantes en el Digesto (79)".

Se ha hecho clasica la definicion de la universitas como <<plurium corporum inter se distantium, uno nomine specialiter eisdem deputato, collectio>> (80). O sea, un conjunto de individuos (o cuerpos) separados entre si, pero al que ha sido otorgado en concreto un nombre comun. No sabemos si es de Hugolino, de Juan Basiano o de Azon, aunque probablemente sea de este ultimo (81). La explicacion que el autor ofrece de la definicion es interesante. Habla de diversos individuos o cuerpos, porque le interesa distinguir entre una universitas y otro tipo de conjuntos compuesto de partes, como el mismo cuerpo humano, que no es una universitas. Habla de distantes entre si, porque no quiere hablar de un totum integrale, como las ovejas de un rebano, los libros de una biblioteca o las mercancias de un carro, sino de una universitas, cuya union no nace meramente de la proximidad. Y habla de un nombre especialmente otorgado al conjunto, porque no basta con que haya un parecido o una identidad de especie para que haya universitas. El hombre como especie no es una universitas, aunque la especie afecte a muchos individuos y los englobe en su significado. No es solo una cuestion de significado, sino de engarce social de las voluntades. De hecho, dira, no estamos hablando de cualquier conjunto de cuerpos inter se distantium, porque un rebano no es una universitas; estamos hablando de las uniones racionales, ut de populo, collegia, societate. Los glosadores llegan hasta aqui. Esta definicion y su comentario adquirieron celebridad y la doctrina no pidio mas. Esto es lo maximo que podemos pedir al concepto juridico de universitas entre los glosadores.

A estas universitates personarian se les llamara tambien corpus, collegium, societas, collectio, coadunatio. No hay ningun afan de precisar una terminologia definitiva, absoluta y tecnica. Los glosadores dificilmente abandonan la idea de corporacion de personas fisicas. Esta sera la orientacion doctrinal que se encuentra en el comienzo del trabajo de los legistas y canonistas medievales.

10. INTENTOS DE DISTINCION ENTRE UNIVERSITATES PERSONARUM Y RERUM

Hemos escuchado muchas veces, hasta el punto de que puede convertirse en un lugar comun insignificante, el papel que juega el derecho canonico en la creacion teorica de la personalidad juridica. Sinibaldo dei Fieschi, que no dejo de ser canonista ni siquiera durante su pontificado como Inocencio IV (1243-1254), tiene una responsabilidad real en la creacion del concepto de persona juridica por su solida doctrina acerca de la universitas. Ademas empleo, tal vez por primera vez en la historia del derecho, la terminologia propia de la ficcion para disenar la persona juridica. Un colegio, una universitas, puede actuar en el derecho como una unidad, no como una suma, <<cum collegium in causa universitatis fingatur una persona>> (82). En realidad no es este texto el que deberia hacer que Sinibaldo pasase a la historia. Por una parte la idea no es nueva, porque ya decia el Digesto que la herencia, por ejemplo, <<personae vice fungitur>> (83), hace las veces de una persona. Aun asi Otto von Gierke, con un despliegue notable de erudicion, presento a Sinibaldo como el verdadero creador de la doctrina de la personalidad juridica (84). Francesco Ruffini por su parte, como una especie de representante prestigioso de la doctrina canonica, estuvo completamente de acuerdo con Gierke (85). Por ultimo, Savigny, sin atribuir la autoria a Sinibaldo, forjo su teoria de la personalidad juridica en la ficcion, y todo el mundo miro a Sinibaldo de Fieschi como el precedente natural de la opinion de Savigny (86). Pero evidentemente la Fiktionstheorie de Savigny tiene muy poco o nada que ver con el planteamiento juridico de Inocencio IV (87). Entre otras cosas porque Sinibaldo jamas penso en abandonar la universitas rerum material, el sustrato verdadero de los establecimientos o de las instituciones. Ni se le hubiera pasado por la cabeza que cabia la posibilidad de un sujeto juridico creado de la nada por un derecho omnipotente.

La doctrina canonica ha intentado siempre declararse inocente de todo ficcionismo y de todo nominalismo. Ha hecho ver por otra parte que abstraer no es lo mismo que fingir. Obtener el concepto de una cosa sintetizando los rasgos fundamentales que nos ofrece su base empirica no supone fingir, sino abstraer. Los entes sociales no constituyen sustancias absolutas desde la perspectiva metafisica, pero eso no quiere decir que no tengan una fuerte dosis de realidad. Las personas juridicas estan compuestas por relaciones entre individuos, y la relacion constituye una categoria de realidad. Ademas, y tal vez sobre todo, lo que Sinibaldo fingia no era la existencia del ente, sino su condicion personal.

El verdadero valor de Sinibaldo no fue tanto haber creado una nocion de personalidad juridica sino haber establecido una doctrina consistente sobre su tipologia y su regimen. En lo que respecta a los tipos de personas, Sinibaldo distinguira netamente entre collegia personalia y collegia realia (88). En el fondo es una division alternativa semejante, aunque no identica, a la de universitates personarum y universitates rerum. Distingue con cuidado entre la pertenencia libre en las universitates personales (una asociacion profesional, una asociacion piadosa) y la pertenencia obligada a las universitates reales (una ciudad, un municipio, una iglesia). Pero no encontramos en Sinibaldo propiamente la universitas rerum en el sentido de fundamento o sustrato de una fundacion. Lo que intenta es distinguir la condicion voluntaria o forzada de pertenencia y de abandono de la universitas y el grado de participacion en su patrimonio. En el fondo es una manera de presentar el caracter institucional de los entes publicos.

Por lo que respecta a los supuestos concretos de personas juridicas, Sinibaldo se ocupa de un buen numero de ellas. Pero es muy significativo el tratamiento que da de la subjetividad juridica de la prebenda. La prebenda vendria a ser el conjunto de oficio y beneficio. Seria efectivamente una universitas rerum en estado puro. Para Sinibaldo una prebenda, cuyo sustrato son los iura y los bona de la prebenda, tiene subjetividad juridica. <<Dices que actua en nombre de la prebenda cuando la prebenda en realidad no tiene ni posee nada. Te respondo: claro que dicha prebenda puede tener sus derechos y sus posesiones, como un episcopado, una abadia, un hospital y cualquier otra casa o dignidad o administracion>> (89).

Inocencio IV sera uno de los pocos canonistas clasicos que se ocupara del sustrato material de la personalidad, y tambien de las personas juridicas con base real, es decir, con base corporal y no corporativa. Este argumento no ha encontrado gran acogida en el derecho canonico clasico y medio. Apenas un par de tratadistas del siglo XVII, como Pablo Laymann y Agustin Barbosa, pueden considerarse hasta cierto punto comprometidos con las imiversitates rerum. Laymann, sin preocupacion alguna por una tipologia de imiversitates personarum y rerum, se interesa por una de las grandes cuestiones que mantenian en vilo a la canonistica en torno a las personas juridicas: el caso limite de la desaparicion de todos los miembros de un colegio. ?Que ocurre entonces con los derechos y privilegios del colegio? Laymann distinguira entre la concesion de los derechos (y podriamos decir de la personalidad) intuitu personae o intuitu loci. Si ha sido concedida intuitu personae, la personalidad declina; si ha sido concedida intuitu loci, la personalidad se mantiene adherida al lugar (al suelo). (90) Volvemos a tropezamos en la Alemania del siglo XVII con Moises de Ravenna.

Por lo que respecta a Agustin Barbosa, en su Iuris ecclesiastici universi, de 1645, dedica uno de los tres libros de la obra a los lugares, y otro a las cosas. Dice Bueno Salinas que <<en tal libro [el dedicado a los lugares] late de manera evidente una singular concepcion de la "universitas bonorum", que no llega a cuajar en apartado alguno>> (91). Lo que hara el canonista portugues es introducir tres tipos de lugares especificos: las iglesias y las basilicas; los monasterios o casas de regulares; y los pia loca clasicos, con todas las modalidades de asilos de beneficencia (92).

11. PERSONAS MORALES COLEGIALES Y NO COLEGIALES EN EL CIC DE 1917

Los juristas medievales y modernos han llevado a cabo una aportacion personal muy modesta sobre las universitates rerum. En realidad el concepto era tan debil que no se empleo para nada en el Codigo de 1917. Cuando el legislador se encuentra frente a la tipologia de la persona moral, en el c. 99, explicara que <<en la Iglesia, ademas de personas fisicas, hay personas morales, constituidas por la autoridad publica, que se dividen en personas morales colegiales y no colegiales, como las iglesias, los Seminarios, los beneficios, etc.>>. Toda la doctrina del siglo XX explico las dificultades que existian para incluir las personas juridicas canonicas dentro de este esquema. O mejor dicho, para que servia este esquema en orden a establecer una tipologia razonable de las personas juridicas. Un cabildo era una persona juridica colegial, una cofradia (si habia sido constituida en persona moral) tambien lo era. Ambos creaban la voluntad corporativa con la intervencion del colegio que conformaba la entidad, los capitulares del cabildo o los hermanos de la cofradia. El resto de las personas morales eran no colegiales: la sede apostolica, las diocesis, las ordenes y congregaciones religiosas, las instituciones de caridad, los centros de ensenanza, las parroquias, los seminarios, las fundaciones, los oficios y los beneficios. Por eso dira Gommar Michiels que <<en los canones que tratan unitariamente de la persona moral no se establece nada sobre el sustrato material generico de la persona moral no colegial; y no tiene nada de extrano, porque dentro de la misma denominacion de "personas morales no colegiales" se contemplan en la Iglesia instituciones de naturaleza tan diversa que verdaderamente es muy dificil establecer una norma uniforme para todas ellas>> (93). Michiels resuelve el problema diciendo que en los diversos lugares especificos el legislador propone para cada institucion sus elementos constitutivos. De modo que en realidad el doble genero de distincion valia para muy poco.

Visto con ojos de buen humor comentaba Pierre Gillet: <<!La persona moral no colegial tiene un caracter de lo mas acogedor! Personas fisicas, personas morales, cosas corporales o incorporales pueden convertirse en elementos de su universalidad juridica. Tampoco el c. 100 contiene nada sobre los elementos requeridos para su constitucion. Se enumeran tantas instituciones, y tan diversas, en la misma denominacion de personas morales no colegiales que seria muy dificil establecer una regla comun>> (94). Algunos autores dijeron que el sustrato material de las personas morales no colegiales en el Codigo de 1917 era una pluralidad de cosas (95). Dificilmente se podia negar una cosa tan obvia, sobre todo si se entendia la res en el sentido del c. 726: <<Las cosas de las que se trata en este libro, y que son otros tantos medios para conseguir el fin de la Iglesia, unas son espirituales, otras temporales y otras mixtas>>. Se podia hacer distinciones acerca del sustrato efectivo que distinguia a unos entes de otros, pero todos ellos eran personas morales no colegiales (96).

En el disperso horizonte que el CIC de 1917 presenta sobre los patrimonios dedicados al servicio de finalidades eclesiasticas (beneficios, fundaciones, institutos, causas pias), destacan dos cuestiones que no han sido aludidas hasta ahora. En primer lugar, solo son llamadas fundaciones pias lo que llamamos ahora fundaciones pias no autonomas. <<Nomine piarum fundationum significantur bona temporada alicui personae morali in Ecclesia quoquo modo data>> (c. 1544 [seccion] 1). No tenian personalidad moral. En segundo lugar, los <<hospitalia, orphanotrophia aliaque similia instituia>> (c. 1489 [seccion] 1), es decir, el mundo de los centros de beneficencia, reciben el nombre de institutos eclesiasticos no colegiales. Se entiende que tienen en principio personalidad moral, pero no se llaman fundaciones, termino que queda reservado, como hemos dicho, a las masas de bienes entregadas por el fundador a una persona moral ya erigida para realizar determinadas obras (97).

12. UNIVERSITATES PERSONARUM/UNIVERSITATES RERUM EN EL CODIGO DE 1983

En los trabajos de revision del CIC sabemos que la comision se planteo precisamente este problema, que aunque no producia especiales disfunciones en la praxis juridica, resultaba chocante desde el punto de vista clasificatorio. Se decidio introducir una nueva tipologia de las personas juridicas. Aqui entraron ya las universitates rerum. Leemos las razones que ofrecia el relator de la Comision, Willy Onclin, que fue el principal defensor de la modificacion: <<En primer lugar, queda admitida la distincion entre universitates personarum y universitates rerum. En el derecho codicial no encontramos esta distincion general, sino que solo existe la distincion entre personas morales colegiales y no colegiales [...]. Esta disposicion legislativa del Codigo fue causa de muchas dificultades, de modo que hay opiniones distintas, e incluso opuestas, sobre la naturaleza colegial o no colegial de algunas personas juridicas como las diocesis, las parroquias, etc. La razon de las dificultades estriba en la insuficiencia de distincion entre personas juridicas colegiales y no colegiales>> (98).

El c. 115 [seccion] 1 del Codigo de 1983, como es bien sabido, advierte que las personas juridicas en la Iglesia <<sunt aut universitates personarum aut universitates rerum>>; la edicion espanola traduce por corporaciones y fundaciones. El [seccion] 2 advierte que una corporacion debe tener al menos tres personas. En el [seccion] 3 se dice que <<la persona juridica patrimonial o fundacion autonoma consta de unos bienes o cosas, espirituales o materiales>>. Tanto las corporaciones como las fundaciones pueden ser colegiales o no segun se siga o no el criterio colegial en la toma de decisiones para la direccion de la persona juridica ([seccion][seccion] 23). El c. 1303, en el ambito de los bienes eclesiasticos, establece el supuesto de la fundacion pia autonoma".

La decision de la traduccion oficial espanola de convertir inmediatamente universitas personarum en corporacion y universitas rerum en fundacion no tiene paralelo en ninguna otra traduccion que yo conozca. Las traducciones suelen ser mucho mas literales y se les adivina con mayor respeto al texto del c. 115. La traducion alemana habla de <<Gesamtheiten von Personen oder von Sachen>>; la italiana, <<insiemi di persone o insiemi di cose>>; la inglesa, <<aggregates of persons (universitates personarum) or aggregates of things (universitates rerum)>>-, la francesa, <<ensembles de personnes ou des ensembles de choses>>; la portuguesa, en fin, <<universalidades de pessoas ou universalidades de coisas>>.

Ya hemos visto los problemas que arrastraba la anterior clasificacion. ?Que beneficios aporta la nueva? Sin duda la distincion entre personas y cosas parece responder mas al sustrato verdadero de la personalidad juridica que el caracter colegial o no colegial. La indole colegial no tiene que ver con el sustrato sino con la gestion o el gobierno de la persona, como bien establece el propio c. 115. Tanto las corporaciones como las fundaciones pueden tener un gobierno colegial. Dicho esto hay que decir tambien que la division sigue creando problemas clasificatorios muy parecidos, imposibles de solucionar con clasificaciones de tipo binario. Es imposible, me parece, que los fenomenos de la personalidad juridica canonica se distribuyan integralmente y sin residuos en una simple alternativa.

Desde que se propuso esta division hubo, como es logico, partidarios y detractores. Por ejemplo, Mario Condorelli estaba en contra. Le parecia, dentro de su profunda cortesia, que era una clasificacion desfasada e inadecuada. No era suficientemente receptiva de todo lo que se habia trabajado en la doctrina juridica sobre la personalidad. Para nada se hacia mencion de los entes (99) institucionales (que reflejan en su constitucion y su gobierno una voluntad externa al ente), de los entes corporativos (que reflejan en su constitucion y su gobierno la voluntad de sus miembros)" (100). Es cierto que el CIC podia haber mirado un poco mas hacia la tradicion germanica para distinguir entre Anstalt (institucion), Genossenschaft (corporacion), Stiftung (fundacion). En cualquier caso, hubieran seguido planteandose problemas de asignacion. ?Por que? Porque la mayor parte de los entes canonicos, aunque tengan una determinada dimension corporativa tienen tambien un fuerte cariz institucional, como ya hemos dicho. De modo que se suscitaria un problema identico en un escenario ligeramente distinto.

Ahora bien, el verdadero problema es la carencia de efectos de una clasificacion de este tipo (101). <<La clasificacion en "universitas rerum" y "universitas personarum" tiene en la practica un caracter casi irrelevante, pues se trata de un intento de teorizar, de verter en normas positivas un esquema teorico bueno en principio para un trabajo sistematizador, pero no para una normativa legal. Las personas juridicas de una y otra clase no se diferencian en el ejercicio de sus derechos ante el ordenamiento canonico, que son identicos, y nunca en tal ejercicio practico tendran por que especificar si se trata de una "universitas rerum" o de una "universitas personarum", pues en definitiva se tratara de una diocesis, un cabildo, una parroquia, un Seminario, una asociacion con personalidad juridica>> (102).

Por otra parte, la mezcla de elementos personales y reales, corporativos y patrimoniales es muy fuerte, maxime en el derecho canonico. No hay ninguna universitas rerum que no este destinada a personas fisicas y que no cuente con personas fisicas para su gobierno. Pero ademas, todas las fundaciones que se asientan en un establecimiento fisico territorial albergan a personas 8 sicas. Solo lo que podriamos llamar puros fondos autonomos de afectacion especial (selbstandige Hauptgeldstiftung) pueden distinguirse adecuadamente de una universitas personanim.

En la doctrina hay un acuerdo tacito en considerar las fondos autonomos y los establecimientos de caridad como fundaciones. Tambien hay bastante conformidad en entender como fundaciones a los seminarios diocesanos, y generalmente a los demas centros de estudio, como los colegios de ensenanza media y las facultades universitarias. Se consideran universitatespersonanmi las estructuras con personalidad de la linea organizativa eclesiastica dirigidas al gobierno y cuidado pastoral, desde la diocesis a la parroquia. Esto es asi aunque podria oponerse mas de una objecion a su condicion de universitates personarum, y no digamos a su condicion corporativa.

La universitas rerum, la fundacion autonoma, <<consta de unos bienes o cosas, espirituales o materiales>> (c. 115 [seccion] 3) dirigidas al cumplimiento de unos fines que son <<obras de piedad, apostolado y caridad, tanto espiritual como temporal>> (c. 114 [seccion] 2). Se suele decir que esas <<cosas>> son fondos monetarios, cosas inmuebles (terrenos y edificios con las pertenencias destinadas a ellos), cosas muebles (que pueden ser preciosas), y derechos o situaciones juridicas vinculadas por ley, por costumbre o por acto juridico a la universitas. Desde el 11 de mayo de 2008, en que fue aprobado el estatuto del Camino Neocatecumenal, podemos decir formalmente que existe al menos una persona juridica cuyo fundamento es exclusivamente un conjunto de bienes espirituales. Las res espirituales son en este caso los procesos de formacion catecumenal y catequetica propias del Camino (103). Por lo tanto, la hipotesis de una universitas rerum mere spiritualium ha dejado de ser en estos momentos una eventualidad para convertirse en una realidad juridica.

13. ORIGEN DE LA ELECCION DE LAS CATEGORIAS PERSONA/RES PARA LA DIVISION DE LOS ENTES JURIDICOS

Hay que reconocer que, aunque los conceptos de universitas personarum y universitas rerum son viejos, su empleo ha estado lejos de ser univoco. <<Es innegable que esta ductil palabra universitas tiene muchos sentidos>> (104). Muchos sentidos naturales, precisamente por su amplitud y por su uso en contextos muy variados. Por eso mismo seria falso decir que su aparicion en el CIC de 1983 no es mas que el resultado de la historia. En realidad no fue resultado de la historia. Se buscaron unos terminos que parecieran clasicos para ordenar el panorama de la personalidad juridica. Pero la doble dimension persona/res es muy joven como criterio de division de las personas juridicas. <<Jamas antes del comienzo del siglo XIX se ha considerado a las fundaciones como una segunda categoria de personas juridicas junto a las corporaciones>> (105).

Quien comenzo con ese tipo de clasificacion fue Georg Arnold Heise, en 1807 (106). <<Desde 1807 en efecto Heise se habia rebelado decididamente contra la doctrina secular que incorporaba dentro del concepto unico de universitas todas las personas juridicas, y habia terminado por asignar una posicion no solo preponderante, sino gradualmente poco menos que exclusiva, a la figura de la corporacion. Primero puso de relieve el concepto completamente especial de la fundacion. Las diferentes especies de personas juridicas, dice, nunca fueron elencadas de modo completo. Por persona juridica se entiende todo aquello que, fuera del hombre individual, es reconocido en el Estado como sujeto de derechos. Pero ese algo debe tener un sustrato, que constituya o que manifieste la persona juridica. Y ese sustrato, segun Heise, puede estar formado: 1) por Hombres, y en este caso: a) por un individuo cada vez pro tempore (oficios publicos), o b) por una union de individuos simultanea (iuniversitas); 2) por Cosas, y en este caso: a) por tierras (fundus dominans en las servidumbres), b) por todo el patrimonio de una persona (fiscus, hereditas), c) por una masa de bienes, destinada a un fin de utilidad comun, y puesta bajo una administracion particular (venerabilis domus, legata pro redemptione capt., fondos para viudas, asignaciones)>> (107). En realidad, esa decidida rebeldia de Heise no fue mas que una nota a pie de pagina. El verdadero artifice de la opcion por la tipologia binaria de las personas juridicas fue Savigny, que opta tambien por la distincion entre corporaciones y fundaciones (108). Por tanto parece que el itinerario de esta distincion ha llegado al CIC mas bien desde Alemania que desde el derecho comun medieval.

Otra cosa seria el origen del concepto de fundacion. Ya hemos visto que las corporaciones (los corpora) tienen indudablemente su origen, al menos su empleo lexico originario, en el derecho romano, mas tarde elaborado en el ius commune bajomedieval. Pero ?donde nace el termino <<fundacion>>? Fundar es un vocablo sumamente amplio y bastante difuso tambien. Parece innegable que hay que hacer referencia al fundus, al territorio. Puede ser que la fundatio-persona juridica tenga que ver tambien con el trabajo de los canonistas en torno a los beneficios (109). Ahora bien, segun una razonable propuesta de Feenstra (110), el uso del termino fundacion responde mas al derecho consuetudinario y documental que al droit savant. No ha sido tanto una cuestion academicamente discutida y sugerida, sino un uso impuesto con el caracter anonimo de la costumbre. Y que no ha tenido ademas una procedencia directamente canonica.

14. ARGUMENTOS QUE RELATIVE A N LA DIVISION CORPORACIONES/FUNDACIONES

El esquema binario de Savigny para hacer la tipologia de las personas juridicas ha sido tambien criticado por insuficiente en la doctrina civil. Mas que por insuficiente, por poco realista. <<Probablemente la cuestion radica en que nos hemos sentido siempre demasiado apegados a la rigida biparticion que distingue entre personas juridicas de tipo asociacion y de tipo fundacion o, dicho de otro modo, universitates personarum frente a universitates rerum. Como decia Federico de Castro, para establecer esta distincion se tiene en cuenta que el substrato del ente en el primer tipo esta constituido por un grupo de personas y en el segundo se encuentra en un patrimonio destinado a un fin, aunque advirtiendo que la diversidad de su origen historico, su distinta trascendencia social y su diferente construccion tecnica hacen que la distincion se utilice como un diseno basico de modelos>>"'. Es decir, como tendencias, mas que como especies bien discernidas o como categorias netas (111).

La contraposicion personas/cosas suscito numerosas criticas entre los civilistas (112) (113). En efecto, las personas no obran sin cosas. Tanto las corporaciones como las fundaciones tienen patrimonio y lo necesitan con grados de necesidad igualmente perentorio para la consecucion de sus fines. Por otra parte, los complejos de cosas, los patrimonios, no reclaman subjetividad por si mismos sino por las personas fisicas que los fundan, los gobiernan y a las que se destinan. Segun Ferrara, fue Gustav Demelius quien clamo con mas eficacia contra la biparticion universitates personarum/universitates rerum, alegando que el patrimonio tiene la misma funcion en unas que en otras (114). Pero el mismo Ferrara toma partido tambien, criticando la drastica opinion de Aloys Brinz, para quien las personas juridicas no son mas que patrimonios destinados a un fin. No tendrian nada de personal; que en un tratado De personis no consten las personas juridicas es tan natural como que en un tratado de biologia humana no aparezca el espantapajaros (Vogelscheuche), dira Brinz (115). Ferrara opinara que <<es completamente falso y contrario a nuestra conciencia que en la persona juridica no haya mas que una agrupacion de bienes; esta teoria materialista pierde de vista el nucleo sustancial de la persona juridica, que es una agrupacion de hombres>>" (116)

Es indudable que la perspectiva de Gierke abrio una grieta a la cerrada biparticion y permitio entender que el fundamento material para la distincion tipologica (personas o cosas) es menos eficaz que el fundamento funcional (corporaciones o instituciones). Las corporaciones ya no quedan enfrentadas a las fundaciones. Ese esquema situaba a la fundacion autonoma, una figura de <<filiacion especial con caracteres contingentes>> (117), como una categoria demasiado generosa para ser la alternativa de las corporaciones. <<La categoria de la universitas rerum parece abarcar todas las personas juridicas sin substrato corporativo. El problema es entonces saber si toda persona juridica !universitas rerum es necesariamente una fundacion>>118. No parece que sea asi. La vision de Gierke permite introducir dentro de las instituciones a todos los entes que traen su origen de una voluntad ajena y externa, no solo fundaciones privadas, sino entes publicos; no solo si estan formadas por patrimonios, sino aunque consten de grupos humanos.

Por otra parte no se puede tampoco pretender que estas distinciones entre lo corporativo y lo institucional merezcan una brecha conceptual extrema. No la hay. Toda concesion de personalidad lleva consigo un cierto grado de institucionalizacion. Por otra parte es llamativo, y hasta sonrojante, que pueda decirse que un municipio, una ciudad, o incluso un estado, son corporaciones. Pretender que lo que llamamos por ejemplo corporacion municipal de la imagen de lo que es una ciudad es sencillamente ridiculo. Tal vez se puede decir que una institucion como una ciudad o una nacion conceden cierto grado de corporativismo para atender al gobierno de la institucion. Pero hay que decirlo cum grano salis, porque es considerablemente mas cierto lo contrario, que esas pequenas corporaciones estan gobernadas por la realidad viva de la institucion, y lo que hacen es colaborar minimamente para que ese desarrollo natural se produzca. El gran gobierno de estos sujetos comunitarios complejos son los incontables espacios de vida y decision del quehacer ciudadano dentro de la estructura natural de la comunidad. Todo eso tiene unos perfiles ilimitados y no es ni lejanamente corporativo. La extravagancia de llamar corporaciones publicas a las grandes comunidades naturales de convivencia ha hecho mucho dano a las clasificaciones cerradas"9. Y algo semejante podria decirse, por pasar al derecho canonico, cuando se denomina corporacion a una diocesis o a una parroquia. La diocesis y la parroquia son instituciones que no tienen absolutamente nada de corporativo, ni siquiera cercano a lo corporativo. Existen en su seno muchas corporaciones, como existen cientos y miles de realidades de todo tipo. Son instituciones publicas para la vida cristiana o para la cura de almas.

Como es sabido, para Gierke las fundaciones son hijas de las instituciones, una especie dentro del genero de lo institucional. Las instituciones y las fundaciones, dice Diez-Picazo parafraseando a Ferrara, <<estan fundadas por una voluntad superior y conservan identica estructura, solo que las fundaciones representan las instituciones privadas. Asi, la antitesis entre institucion y fundacion se delinea de este modo: las instituciones pertenecen al derecho publico, las fundaciones al derecho privado; las fundaciones no son mas que instituciones privadas>>'20. Dicho lo cual, cualquiera se da cuenta de que la naturaleza de lo fundacional como voluntad inextinguible y absoluta de un fundador requiere tambien de bastantes matices para no convertirlo en una ficcion. Las fundaciones no son como piramides, que resisten los siglos suavizando ligeramente las aristas. <<El fundador esta muerto y no quiere ya, y en todo caso como sujeto [...] no puede influir en la suerte juridica del ente llamado a la vida. Ciertamente ha querido crear el ente, y ha marcado su fin y su regimen de vida; pero esto constituye una norma para la voluntad de los administradores, no la sustituye>>119 120 121. El gobierno de la fundacion, a veces corporativo, debera atenerse tambien a las vicisitudes de la historia, aunque mantenga el fin originario.

Tambien valdria la operacion inversa, que incluso se impone con mas evidencia. Una corporacion depende de sus corporativos solo hasta cierto punto. No le faltan con alguna frecuencia rasgos institucionales, sin que eso desacredite la voluntad autonoma de los asociados. <<En todas las asociaciones la voluntad encuentra un freno y una directiva en el estatuto de la corporacion [...]. Pero este freno puede llegar a ser de hierro segun el fin y el caracter de la corporacion>> 122. ?Se puede decir que un colegio de abogados o un club de futbol (el Manchester United, el Real Madrid, el Barcelona, la Juventus de Turin) esta sencillamente en manos de sus directivos o de sus socios? Ya nos damos cuenta de que lo corporativo y lo institucional pueden fundirse con gran naturalidad123.

Quiero destacar dos cuestiones en las cuales la doctrina civil puede reconocer su deuda con el derecho canonico. En primer lugar el mismo concepto de institucion. El principio de que toda entidad tiene un fin que trasciende la voluntad de los componentes personales, es una certeza completamente viva en el derecho canonico historico. Los grandes corpora, desde las diocesis a la Iglesia universal, desde los monasterios hasta los cabildos catedralicios, tienen una finalidad impuesta desde fuera, una finalidad institucional. A veces ese fin prevalece sin mediacion alguna, y otras puede verse acompanado por cualquier grado de corporatividad autonoma que se haga presente en dichas entidades. Cuando Gierke perfila la Anstalt, la institucion, esta mirando al derecho germanico, pero procede del derecho canonico, de un larguisimo peregrinaje por la historia juridica de la Iglesia.

En segundo lugar, el derecho canonico ofrece un magnifico muestrario de un tipo de personalidad que el derecho civil no tiene mas remedio que senalar y nombrar constantemente, en ocasiones con voluntad de discernir fenomenos de subjetividad, aunque nunca se muestra capaz de tipificar como una categoria especifica. Son los establecimientos. En aleman Anstalt significa simultaneamente institucion y establecimiento. Quiza por eso algunos <<encuentran la caracteristica de la institucion en la existencia de un aparato externo, de un establecimiento exteriormente perceptible que sirva para la realizacion de la obra>>124. Todo eso le parece a Ferrara de un rigor infame, decepcionante desde el punto de vista juridico. <<En suma, estos senores quieren la fabrica, algo que hiera los ojos>> (124). O sea, Moises de Ravenna a comienzos del siglo XX. Yo no creo que sea exactamente asi.

No quiero decir que el establecimiento sea una categoria juridica en si misma. Pero me parece que hay que saber apreciar que los establecimientos fundacionales no son simplemente fundaciones. Desde el principio he comentado la proclividad del ordenamiento canonico hacia los entes establecidos mas que hacia las dotaciones financieras finalizadas. Cuando una dotacion se finaliza suele entregarse, como fundacion no autonoma, a una institucion establecida. Por eso hablaba de la tendencia de la fundacion canonica a poner pie, a asentarse. O dicho con la metafora de Ferrara, la Iglesia ha tendido a herir los ojos (con sus establecimientos de caridad) y a dejarse herir los ojos (con las miserias del mundo). Desde los origenes, la Iglesia ha trabajado a pie de campo, en establecimientos de caridad, y ha tendido tambien a asentar la piedad y la cura de almas, con las iglesias y los monasterios.

No es infrecuente que en los codigos civiles se hable de establecimientos. Si tomamos el Codigo civil espanol, encontraremos numerosas referencias a establecimientos publicos, mercantiles, industriales, fabriles, de beneficencia, de hospitalidad, de prestamos, de instruccion, de salud125 126. Es comprensible que, estudiando una figura lejana de nuestro interes actual (las Cajas de Ahorro), un civilista ilustre se pregunte <<si la figura tecnica de la fundacion agota todas las personas juridicas del tipo universitas rerum o si, al lado de ella existen otras, que grosso modo pueden llamarse establecitnientos>> y que se pronuncie afirmativamente aunque no pueda fundarlo de un modo exquisito y opte mas bien por <<abrir sobre ello algun debate>> U1.

15. CONCLUSIONES

Asi como el concepto de universitas ha tenido un uso amplio en el ambito social, academico y juridico, la nocion de universitas rerum ha tenido un uso muy restringido. Para calificar las fundaciones mas caracteristicas del cristianismo temprano se empleo el concepto de venerabiles domus. En estos establecimientos justinianeos comparecen ya los rasgos mas relevantes de la personalidad juridica, aunque resulte anacronico hablar de una version tecnica de personalidad juridica en esos siglos. Pero existe ya un elemento objetivo, unos bienes destinados permanentemente a una causa pia; un elemento teleologico, el fin establecido por el fundador; una organizacion para administrar y representar al establecimiento; un colectivo de personas necesitadas de la ayuda, a cuyo servicio se ponen todos los elementos de la causa piadosa.

Tanto en el derecho romano clasico como en el justinianeo, el concepto de universitas se empleaba exclusivamente para las universitates personarum. El primero que plantea la posibilidad de la alternativa binaria (personas/cosas) es Sinibaldo de Fieschi. Sin embargo Sinibaldo se hara famoso por otras cosas, no por esto. De hecho, la incidencia que tuvo en el derecho canonico historico esta biparticion fue muy pequena. Tampoco el CIC de 1917 va a optar por la distincion personas/cosas. Elegira la particion colegial/no colegial, que resulto muy confusa y recibio muchas criticas. Esta es una de las razones por las que el CIC de 1983 elegira como tipologia primaria de la personalidad juridica la distincion entre las universitates personarum. y las universitates rerum.

La distincion entre universitates personarum y universitates rerum tiene en la practica poca eficacia para atribuir consecuencias juridicas. Y dentro de su funcionalidad tipificadora tiene algunos problemas, como todas las tipologias. La mezcla de elementos personales y reales, corporativos y patrimoniales, es muy fuerte en el derecho canonico. Hay que tener tambien en cuenta que en la Iglesia pueden existir universitates rerum mere spiritualium. Esto ha dejado de ser una hipotesis con la ereccion del Camino Neocatecumenal como persona juridica publica cuyo soporte basico es un conjunto de bienes espirituales.

Si queremos ser exactos desde el punto de vista historico, la distincion de las personas juridicas segun el patron personas/cosas tiene que ver mas con la doctrina alemana del siglo XIX que con los desarrollos del ius commune medieval. En efecto, Heise y Savigny disenan una tipologia personas/cosas para las personas juridicas. Esta division derivo hacia la tipologia corporaciones/fundaciones y se hizo comun en muchos ordenamientos civiles. Pero Gierke modificara el escenario introduciendo un patron de funcionalidad (como funcionan las personas juridicas) por encima del criterio de composicion (quien compone las personas juridicas). Y de este modo anadira la institucion a la corporacion y a la fundacion. Las instituciones son aquellos entes que traen su origen de una voluntad ajena y externa, no solo si estan formadas por patrimonios, sino aunque consten de grupos humanos.

Lo corporativo y lo institucional no debe tomarse tampoco como clasificacion cerrada, y menos aun en el derecho canonico, donde el caracter institucional esta presente en muchas organizaciones que hoy se llaman universitates personarum o personas juridicas corporativas (como una diocesis o una parroquia) cuando en realidad son instituciones publicas para la vida cristiana o para la cura de almas.

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RECIBIDO: 22 DE ENERO DE 2015 / ACEPTADO: 26 DE MARZO DE 2015

Javier OTADUY

Profesor Ordinario de Parte general y Derecho de la persona

Facultad de Derecho Canonico. Universidad de Navarra

jotaduy@unav.es

(1) <<Rerum universitas, id est omnia, sunt in aeternitate, id est in Deo immutabiliter, omnia in materia, apte et possibiliter>> (JUAN DE SALISBURY, De septem septenis, 7, en Patrologia latina 199, Migne, Parisiis 1855, 962].

(2) <<Omnis enim regula, et universitas omnis, alicui generi accomodata est, cuius ambitum si lasciviendo excesserit, illico vitiatur>> (JUAN DE SALISBURY, Metalogicus III.3, en Patrologia latina, cit., 898).

(3) E. RATHBONE, Note super lohannem secundum magistroum Gilb[ertum], Recherches de Theologie Ancienne et Medievale 18 (1951) 207.

(4) Cfr. Lettre de l'Empereur Judien a Arsace, gran Pretre de la Galatie, en J. BlDEZ--P. E. DAUZAT, JUlien. Lettres, Lettre 84, Les Belles Lettres, Paris 2008, 123-127. No han faltado autores que han puesto en duda que el cristianismo supusiera un decisivo incremento en las iniciativas de beneficencia (cfr. S. CuGIA, Contributo alia terminologia delle persone giuridiche nel diritto romano, en Studi giuridici in onore di Carlo Fadda pel XXV anno del suo insegnamento, Luigi Pierro, Napoli 1906, 263-264). Pero, aunque no cabe duda de que en el periodo pagano existia la beneficencia, no parece documentabnente discutible el considerable aumento de las iniciativas en el periodo cristiano.

(5) Cfr. J. J. RUBIO RODRIGUEZ, Las fundaciones benefico religiosas en el derecho comun y espanol (Estudio histerico-juridico), El Almendro, Cordoba 1985, 30-31. La historia de Basilio y Valente tiene muchas circunstancias que la contextualizan: cfr. P. ROUSSEAU, Basil of Caesarea, University of California Press, Berkeley-Los Angeles-London 1998, 137-144 (respecto a la Basileiados); 145-151 (respecto a las suspicacias en torno a la actuacion de Basilio y la apologia de Gregorio de Nacianzo); G. B. RISSE, Mending bodies, saving souls. A History of Hospitals, Oxforx University Press, Oxford-New York 1999, 84-85.

(6) F. CuENA BOY, Para una comparacion histerico-juridica de las <<piae causae>> del derecho romano justinianeo con el <<waqf>> del derecho islamico, Anuario da Facultade de Dereito da Universidade da Coruna 6 (2002) 296.

(7) Cfr., por ejemplo, Codex J. 1.2.19; 1.3.45; 8.53.34.1a.

(8) Cfr., por ejemplo, NovellaeJ. 65.1.4; 131.6; 131.11.3-4; 131.13pr.

(9) J. M. BLANCH NOUGUES, Regimen juridico de las fundaciones en derecho romano, Dykinson, Madrid 2007, 171, nota 484.

(10) Codex J. 1.2.22.

(11) Un interesante comentario a cada una de estas especies de piae causae, en F. FABBRINI, <<Res divini iuris>>, en Novissimo Digesto Italiano, XV, Torino 1968, 564-565; y con documentacion detalladisima, P. W. DUFF, Personality in Roman Private Law, Cambridge University Press, London 1938, 174-205.

(12) <<Sciendum quod omnis locus venerabilis prefer ecclesiam et monasterium generali vocabulo ptochium nuncupatur; hoc autem multas sub se continet species. Ptochium enim aliud est xenodochium, aliud ptochotrophium, aliud orphanotrophium, aliud geruntocomium, aliud brephotrophium. Xenodochium est locus venerabilis, ubi pauperes suscipiuntur: a quo loco habitatores xenones vocantur. Ptochotrophium est locus venerabilis, in quo infantes aluntur; orphanotrophium erat locus, in quo pueri parentibus orbati pascebantur. Gerontocomium erat locus venerabilis, in quo pauperes et propter solam senectutem infirmi homines curabantur; brephotrophium erat locus venerabilis, in quo pauperes infirmi homines pascebantur>> (MAGISTER RUFINOS, Summa Decretorum, en C.23 q.8 c.23 [H. SINGER (ed.), Ferdinand Schoningh, Padebom 1963 = Padebom 1902, 413]).

(13) Codex J. 1.2.19; 1.2.23.1 y 3; 1.3.48; 8.53.36; Novella J. 131.11. Dicha Novella 131 es la sedes materiae del destino de los legados a causas pias.

(14) B. TIERNEY, Medieval Poor Law: A Sketch of Canonical Theory and its Application in England, University of California Press, Berkeley-Los Angeles 1959, 67.

(15) F. CUENA BOY, Para una comparacion historico-juridica de las <<piae causae>>, cit., 294.

(16) Textos de donaciones en F. FERRARA, Teoria de las personas juridicas [trad. E. OVEJERO Y MAURY] Ed. Reus, Madrid 1929, 57.

(17) Cff. ibid., 296; J. M. BLANCH NOUGUES, Regimen juridico de las fundaciones en derecho romano, 239245.

(18) Cff. Novellae J. 120.1.1; 120.10-11; 123.16.1-2; 131.6; 131.14pr.

(19) Cff. Codex J. 1.2.17.1; 1.3.34.1; 1.3.41.12; 1.3.48.7; 1.3.55.2-NovellaeJ. 7.2.1; 7.6.1; 7.12; 120.111; 123.16.1-2; 123.23; 131pr.; 131,5; 131.10; 131.12.2; 131.13.2; 131.15.1.

(20) Cfr. H.-R. HAGEMANN, Die Stellung der Piae Causae nach jastinianischem Rechte, Helbing und Lichtenhann, Basel 1953, 33, nt. 26.

(21) F. CUENA BOY, Para una comparacion bistorico-juridica de las <<piae causae>> del derecho romano justinianeo con el <<waqf>> del derecho islamico, cit., 287-288.

(22) Una situacion actual de la polemica en torno a la personalidad juridica de las piae causae, en F. CUENA BOY, Para una comparacion historico-juridica de las <<piae causae>> del derecho romano justinianeo con el <<ivaqf>> del derecho islamico, cit., 287-297; J. M. BLANCH NOUGUES, Sobre la personalidad juridica de las <<fundaciones>> en derecho romano, Revista Juridica de la Universidad Autonoma de Madrid 16 (2007/2) 9-28.

(23) <<Bienes, funciones administrativas y actividad juridica posible y reconocida, ademas de una causa o finalidad altruista, son las piezas que configuran la pujante realidad de las piae causae del siglo VI. Hay un patrimonio, hay unas relaciones juridicas que se le imputan y hay unos individuos encargados, en distintos momentos y en diferentes niveles, del cuidado y manejo de todo ello con vistas a la realizacion del fin caritativo que en cada caso corresponde. Entre otras senales de lo mismo, las numerosas normas sobre la responsabilidad personal de los administradores en caso de mala gestion, de las que apenas hemos mencionado algunas, prueban la independencia de los conjuntos de bienes y relaciones juridicas que aquellos individuos gobiernan. A nosotros nos basta con esta constatacion; la preocupacion ulterior por reunir las variadas manifestaciones de aquella pujante realidad bajo un nomen inris que pueda comprenderlas a todas responde a un prurito dogmatico del que podemos prescindir en este momento>> (F. CUENA BOY, Para lina comparacion historico-juridica de las <<piae causae>> del derecho romano justinianeo con el <<waqf>> del derecho islamico, cit., 295-296). Algunos autores, sobre todo Fabbrini, estiman con toda nitidez la condicion de persona juridica de las venerahiles domus. Emplea argumentos simples y a mi juicio convincentes: F. FABBRINI, La personalita giuridica degli enti di assistenza (dettipiae causae) in diritto romano, en T. BERTONE--O. Bucci (a cura di), La persona giuridica collegiate in diritto remano e canonico, La persona giuridica collegiale in diritto romano e canonico. <<Aequitas rotnana ed aequitas canonica>>:atti del III Colloquio (Roma 24-26 aprile 19SO) e del IV Colloquio (Roma 13-14 maggio 1981) <<Diritto romano-Diritto canonico>>, Libreria Editrice Vaticana, Citta del Vaticano 1990, 57-121; cfr. tambien H.-R. HAGEMANN, Die Stellung der Piae Causae nachjustinianischem Rechte, cit. Otros muchos autores, sin entrar en consideraciones tecnicas de segundo nivel, atribuyen sin mas la condicion de personalidad juridica fundacional a todos los establecimientos de caridad del bajo imperio: cfr., por ejemplo, P. G. CARON, L'evoluzione dalla quanta <<pauperum>> alia <<pia fundatio>> a scopo ospitaliero in alcuni testi della letteratura decretistica, en Atti del primo Congresso europeo di storia ospitaliera, 6-12 giugno 1960, Centro Italiano di Storia Ospitaliera, Reggio Emilia 1962, 287299; J. J. RUBIO RODRIGUEZ, Concepto de causa pia en los juristas clasicos espanoles (Estudio historicojuridico), Ius Canonicum 49 (1985) 146-148; G. BARONE-ADESI, Dal dihattito cristiano sulla destinazione dei beni economici alia configurazione in termini di persona delle <<venerahiles domus>> destinate <<piis causis>>, en Atti dell'Accademia Rotnanistica Costantiniana. IX Convegno Intemazionale, Edizione Scientifiche Italiane, Napoli 1993, 229-265 (aunque el autor se ocupa sobre todo de la legislacion prejustinianea); J. L. MURGA, La continuidad <<post mortem>> de la fundacion cristiana y la teoria de la personalidad juridica colectiva, Anuario de Historia del Derecho Espanol 38 (1968) 481-551; R. FEENSTRA, L'histoire des fondations: a propos de quelques etudes recentes, Tijdschrift voor Rechtsgeschiedenis 24 (1956) 381-448. A. PHILIPSBORN, Les etablissements charitables et les theories de la personnalitejuridique dans le droit romain, Revue Internationale des Droits de l'Antiquite 6 (1951) 141-159 (en polemica explicita con P. W. DUFF, Personality in Roman Private Law, cit., y B. ELLACHEVITCH, La personalite juridique en droit prive romain, Lib. Recueil Sirey, Paris 1942, 348), atribuye a los establecimientos caritativos del bajo imperio el mismo caracter at persona ficta que tiene la personalidad juridica contemporanea. Otros autores como R. SALEILLES, Les <<piae causae>> dans le droit de Justinien, en Melanges Gerardin, J.-B. Sirey, Paris 1907, 513-551, discutieron en su dia con vehemencia la condicion de personas corporativas y no fundacionales de los establecimientos de caridad.

(24) F. FABBRINI, La personalita giuridica degli enti di assistenza (detti piae causae) in diritto romano, cit., 121 [traduccion propia]; cfr. ibid., 73-79. Cfr. tambien R. ORESTANO, II <<problema delle persone giuridiche>> in diritto romano, Giappichelli, Torino 1968, 101-111.

(25) J. L. MURGA, La continuidad <<post mortem>> de la fundacion cristiana y la teoria de la personalidad juridica colectiva, cit., 544-545.

(26) El nombre de la Schola, junto con otros datos (incorrectos, segun Ennio Cortese), en R MlCHAUD-QUANTIN, Universitas: expressions du mouvement communautaire dans le Moyen-Age latin, Vrin, Paris 1970, 214.

(27) E. CORTESE, Per la storia di una teoria dell'arcivescovo Mose di Ravenna (m. 1154) sulla proprieta ecclesiastica, en S. KUTTNER--K. PENNINGTON (eds.), Proceedings of the Fifih International Congress of Medieval Canon Law (Salamanca, 21-25 September 1976), Citta del Vaticano 1980, 119.

(28) <<[...] durissimum est dicere et contra legem videtur>> (AZON, gl. in 1. Sicut municipium [Dig. 3.4.7.2], cit. por E. CORTESE, Per la storia di una teoria dell'arcivescovo Mose di Ravenna, cit., 151).

(29) <<Alii dixerunt muros et lapides ecclesiae possidere, ut archiepiscopus Moyses, quod est absonum>> (HUGOLINXJS, gl. in 1. Sicut municipium [Dig. 3.4.7], cit. por E. CORTESE, Per la storia di una teoria delParcivescovo Mose di Ravenna, cit., 152).

(30) Cfr. M. ROBERTI, Svolgimento storico deldirittoprivate in Italia I, Padova '1935, 273.

(31) P. TORELLI, Lezioni di storia del diritto italiano. Diritto privato. Le persone, Milano 1949, 129-130, segun comentario de E. CORTESE, Per la storia di una teoria delParcivescovo Mose di Ravenna, cit., 149, nota 50.

(32) S. PANIZO ORALLO, Persona juridica y ficcion. Estudio de la obra de Sinibaldo de Fieschi (Inocencio IV), Pamplona 1975, 249.

(33) R. FEENSTRA, Uhistoire des fondations: a propos de quelques etudes recentes, cit., 410.

(34) F. FERRARA, Teoria de las personas juridicas, cit., 672.

(35) S. BUENO SALINAS, La nocion de persona juridica en el derecho canonico, Herder, Barcelona 1985, 65.

(36) Cfr. G. ASTUTI, Vecchi feticci in tema di usi civici, Giurisprudenza Italiana 106 (1954) 119-122.

(37) Cfr. R. ORESTANO, II <<problema delle persone giuridiche>> in diritto romano, cit., 101-109; E. CORTESE, Per la storia di una teoria delParcivescovo Mose di Ravenna, cit., 119-155; E. CONTE, Intomo a Mose. Appunti sulla proprieta ecclesiastica prima e dopo Peta del diritto comune, en A Ennio Cortese, I, II Cigno Edizioni, Roma 2001, 342-363.

(38) E. CONTE, Intomo a Mose, cit., 362. <<I beni conferid allepiae causae nell'alto medioevo erano insomnia sentid come la dote degli edifici sacri: una chiesa consacrata (locus venerabilis), e in particolare Paitare che all'interno di essa albergava le reliquie di un santo, erano considerati titolari del patrimonio mobiiiare e immobiliare che i chierici amministravano>> (E. CONTE, I beni delle Piae causae tra beneficenza e vincolo fiduciario, en O. CONDORELLI--F. ROUMY--M. SCELMOECKEL [eds.], Der Einfluss der Kanonistik auf die europdische Rechtskultur, II: Ojfentliches Recht [Norm und Strukter 37,2], Koln-Weimar-Wien 2011, 301).

(39) Cfr. P. GROSSI, L'ordine giuridico medievale, Laterza, Roma-Bari 1995, 67-72; E. CONTE, Intomo a Mos'e, cit., 356-357.

(40) P. W. DUFF, Personality in Roman Private Law, cit., 180.

(41) Cfr. F. CUENA BOY, Para una comparacion histerico-juridica de las <<piae causae>> del derecho romano jastinianeo con el <<waqf>> del derecho islamico, cit., 291-293.

(42) Decia Jean Imbert refiriendose a la Francia medieval: <<L'etablissement hospitalier [...] est evidemment classe dans le patrimoine ecclesiastique, au meme titre que les chapelles ou les colleges; cette situation est enviable car la tutelle episcopale est legere et les privileges attaches aux biens ecclesiastiques tres appreciables. Loais religiosus, l'hopital ne devait en aucun cas etre l'objet d'une alienation (vente, echange, donation), meme partidle, sans l'exigence des nombreuses formalites>> (f. IMBERT, Les hopitaux en France, Presses Universitaries de France, Paris 1958, 12).

(43) <<Clerici in ptochiis, monasteriis, aut martiriis constituti sub potestate sint eius, qui in ea ciuitate est episcopus, secundum traditionem sanctorum Patrum, neque per presumptionem recedant a suo episcopo>> (Dea: Grat. C.18 q.2 c.10 [seccion] 1). <<Et sunt hae diversae species hospitalium et tafia loca videtur quod quilibet possit facere propria auctoritate [...] Videntur tamen dicere [...] quod nemo sine auctoritate episcopi talem locum possit construere et est verum quod non reputatur religiosus, quo ad hoc quod de corpore ecclesiae intelligatur, nisi auctoritas episcopi intervenit, vel a principio, vel ex post facto>> (HENRICUS DE SEGUSIO, CARD. HOSTIENSIS, Summa, Lib. Ill, Rub. De religiosis domibus, 1, Lyon 1537 = Scientia, Aalen 1962, 180r).

(44) Son frecuentes los textos de legados fundacionales. Este por ejemplo pertenece a Nicolas Rolin, canciller de Borgona, que funda en 1443 el importantisimo Hotel-Dieu (Hospital general) de Beaune: <<Moi, Nicolas Rolin, chevalier, citoyen d'Autun, seigneur d'Anthume et chancelier de Bourgogne, en ce jour de dimanche, le 4 du mois d'aout, en Tan du Seigneur 1443, dans l'interet de mon salut, desireux d'echanger contre des biens celestes, les biens temporels qui m'ont ete accordes et de perissables qu'ils sont, les rendre eternels. En reconnaissance des graces et des biens dont Dieu, source de toute bonte, m'a gratifie; des maintenant, a perpetuite et irrevocablement, je fonde, erige, construis et dote dans la ville de Beaune, au diocese d'Autun, un hopital pour la reception, l'usage et la demeure des pauvres malades, avec une chapelle en l'honneur de Dieu tout-puissant et de sa glorieuse mere la Vierge Marie, a la memoire et a la veneration de saint Antoine, abbe, dont il portera le nom et le vocable, en lui donnant les biens propres que Dieu m'a concedes>> (structurae.info/ouvrages/les-hospices-de-beaune; cfr. J. IMBERT, Les hopitaux en France, Presses Universitaries de France, Paris 1958, 12).

(45) Cfr. M. G. FANTINI, La riflessione medievale sulla persona giuridica: la causa pia, Marcianum, Venezia 2010, 52-74. Lo cierto es que las exigencias de control sobre los lugares de ejercicio de la caridad cristiana fueron exigentes: cfr. S. BEGON, De lure Hospitalium. Das Recht des deutschen Spitals im 17. Jahrhundert unter Berucksichtigung der Abhandlungen von Ahasver Fritsch und Wolfgang Adam Lauterbach, Tectum Verlag, Marburg 2002, 54-56.

(46) INOCENCIUS IV, Apparatus in quinque libros Decretalium, in X 3.36.4, Ioannis Moylin al's de Cambray, Lugduni 1525, 97a.

(47) HENRICUS DE SEGUSIO, CARD. HOSTIENSIS, Summa Aurea, Venetiis 1574, col. 385; cit. por L. MAYALI, Proatreurs et representation en droit canonique medieval, Melanges de l'Ecole fran^aise de Rome, Moyen Age 114/1 (2002) 46-47.

(48) B. PASCIUTA, Per una storia della rappresentanza processuale. L'azione <<alieno nomine>> nella dottrina civilistica e canonistica fra XII e XIIIsecola, Quaderni Fiorentini 37 (2008) 163.

(49) Cfr. F. CUENA BOY, Para una comparacion histerico-juridica de las <<piae causae>> del derecho romano justinianeo con el <<waqf>> del derecho islamico, cit., 293-295; T. C. KuNDEREWICZ, Disposizioni testamentarte e donazioni a scopo di beneficenza nel diritto giustinianeo, Studia et Documenta Historiae et Iuris 47 (1981) 47-92; B. BlONDI, 11 diritto romano cristiano, II. Lagiustizia-Lepersone, Giuffre, Milano 1952, 205-208; F. WUBBE, Die <<bona ecclesiastica>> bei Justinian und im <<Codex Iuris Canonici>>, en Festschrift fiir Eugen Isele, Freiburg Schweiz 1973, 219-223; J. M. BLANCH NOUGUES, Regimen juridico de las fundaciones en derecho romano, cit., 205-245.

(50) B. BlONDI, 11 diritto romano cristiano, II. La giustizia-Le persone, cit., 342 [traduccion propia].

(51) F. CUENA BOY, Para una comparacion historico-juridica de las piae causae del Derecho Romano Justinianeo con el Waqf del Derecho Islamico, cit., 306. Algunos, como S. CuGIA, Contributo alia terminologia delle persone giuridiche nel diritto romano, en Studi giuridici in onore di Carlo Fadda pel XXV anno del suo insegnamento, Luigi Pierro, Napoli 1906, 227-264, abogaron en su dia por entender las piae causae justinianeas como meras intenciones piadosas, sin referencia directa ni necesaria al sustrato.

(52) <<Estamos en los primeros anos justinianeos y este es el sentido que el termino piae causae conserva en los textos. Una expresion generica que sella a toda transmision piadosa, cualquiera que sea su clase, tanto vaya a parar a un centro benefico existente o se revista de una forma modal, fiduciaria o puramente religiosa. Tal vez mas tarde se pudiera notar ya una cierta tendencia a identificar el concepto de piae causae con el de establecimientos piadosos. Sin embargo, no hay que dar mayor importancia a este detalle, ya que el termino es lo suficientemente impreciso para permitir nuevas acoplaciones en su significado. Por otra parte, la misma compleja realidad que la asistencia privada va imponiendo, es ya lo suficientemente amplia para que todos los patrimonios transmitidos por una piadosa razon puedan ir a parar inmediatamente a una venerable casa, segun la devocion, preferencia o capricho del testador o donante>> (J. L. MURGA, La continuidad <<post mortem>> de la fundacion cristiana y la teoria de la personalidad juridica colectiva, cit., 541-542).

(53) Significativas en este sentido las normas de Codex J. 1.3.28.1; Novellae J. 65.1.4; 131.11-13.

(54) Para una perspectiva general, cff. J. L. MURGA, El testamento en favor de Jesucristo y de los santos en el derecho romano postclasico y Justiniano, Anuario de Historia del Derecho Espanol 35 (1965) 357-420; J. J. RUBIO RODRIGUEZ, Las fundaciones benefico religiosas en el derecho comun y espanol (Estudio historico-juridico), El Almendro, Cordoba 1985, 33-37.

(55) El texto, en O. GlERKE, Das deutsche Genossenschaftsrecht, II, Akademische Druck, Graz 1954, 529, nt 7; a lo largo de toda la nota (529-530) pueden encontrarse numerosas citas textuales de donaciones a Dios, a Cristo y a los santos; el conjunto del tema del destinatario sobrenatural esta tratado en las paginas 526-562, especialmente 526-531.

(56) El texto, en O. GlERKE, Das deutsche Genossenschaftsrecht, II, cit., 529, nt 7.

(57) <<Gifts in frankalmoin were made to men, but according to the usual tenour of their terms they were made to God. As Bracton says, they were made primo et principaliter to God, and only secundario to the canons or monks or parsons. A gift, for example, to Ramsey Abbey would take the form of a gift "to God and St Benet of Ramsey and the Abbot Walter and the monks of St. Benet"; or "to God and the church of St Benet of Ramsey and the Abbot and his monks" or simply "to God and the church of St Benet of Ramsey", or yet more briefly "to God and St. Benet">> (F. POLLOCK--F. W. MAITLAND, History of English Law before the Time of Edward I, vol. I, The University Press, Cambridge "1898, 258).

(58) Cfr. R. SALEILLES, Les <<piae causae>> dans le droit de Justinien, cit., 513-551; P. GILLET, La personnalitejuridique en droit ecclesiastique: specialement chez les decretistes et les de'cre'talistes et dans le Code de droit canonique, W. Godenne, Malines 1927, 47-48.

(59) Cfr. Codex J. 1.2.22pr.; 1.3.55.1; 1.3.45.9.

(60) Cfr. A. PHILIPSBORN, Les etablissements charitables et les theories de la personnalitejuridique dans le droit remain, cit., 152.

(61) J. M. BLANCH NOUGUES, Regimen juridico de las fundaciones en derecho romano, cit., 251.

(62) P. G. CARON, L'evoluzione dalla quarta <<pauperum>> alia <<pia fundatio>> a scopo ospitaliero in alami testi della letteratura decretistica, en Atti del primo Congresso europeo di storia ospitaliera, 6-12 giugno 1960, Centro Italiano di Storia Ospitaliera, Reggio Emilia 1962, 287-299.

(63) B. TIERNEY, Medieval Poor Law: A Sketch of Canonical Theory and its Application in England, cit., 70.

(64) M. ROUCHE, La matricide des pauvres. Evolution d'une institution de charite du Bas Empire jusqu "a la fin du Haut Mayen Age, en M. MOLLAT (dir.), Etudes sur l'histoire de la pauvrete (Mayen Age-XVIe siecle), Universite de Paris IV-Sorbonne, Paris 1974, 83-110.

(65) BENEDICTO XVI, Ene. Deus caritas est (25-XII-2005) 23.

(66) <<[...] le developpement, a partir de la fin du VTIe siecle, d'une institution tout a fait neuve que, depuis Ulrich Stutz, il est convenu d'appeler le "Eigenkirchenrecht", le "droit des eglises privees". Les seigneurs (fonciers) ont reussi a obtenir des pouvoirs de plus en plus considerables sur les eglises (et aussi sur d'autres etablissements ecclesiastiques) situees sur leur sol. D'une simple coutume de presentation et de protection, le droit des seigneurs s'est change en veritable droit de propriete sur les biens ecclesiastiques. Au IXe siecle, l'Eglise Romaine se vit obligee de reconnaitre ce droit des seigneurs d'une fa^on plus ou moins officielle, mais a la longue elle reussit a repousser de nouveau cette idee de YEigenkirche d'abord seulement par une surveillance des autorites ecclesiastiques, puis par des defenses d'aliener, ce qui pouvait deja faire considerer ces biens ecclesiastiques, bien qu'encore dans la propriete du seigneur, plus ou moins comme un patrimoine separe>> (R. FEENSTRA, L'histoire des fotidations: a propos de qaelques etudes recentes, cit., 406-407). Cfr. S. REICKE, Stiftungsbegriff und Stiftungsrecht im Mittelalter, Zeitschrift der Savigny-Stiftung iur Rechtsgeschichte: Germanistische Abteilung 53 (1933) 247-276.

(67) B. TIERNEY, Medieval Poor Law: A Sketch of Canonical Theory and its Application in England, cit., 74-75.

(68) <<Unicuique enim homini unus vitae cursus a Creatore datus est, cuius finis omnino mors est: venerabilibus autem domibus earumque congregationibus, quae immortales sub Deo custidiuntur, non convenit finem imponere ne in possessionibus quidem, sed quoad durant venerabiles domus (durant autem in perpetuum et usque ad ipsum saeculorum finem, donee Christianorum nomen apud homines est et veneratur), iustum est durare etiam perpetuo relictas erogationes vel reditus immortales, ut semper inserviant piis actibus numquam cessaturis>> (Codex J. 1.3.55.3).

(69) B. ELIACHEVITCH, La personalitejuridique en droit prive romain, cit., 343 [traduccion propia].

(70) R. FEENSTRA, L'histoire des fondations: d propos de quelques etudes recentes, cit., 385 [traduccion propia].

(71) Cfr. una explicacion breve del caracter institucional de la personalidad juridica canonica en P. GlLLET, La personnalitejuridique en droit ecclesiastique, cit., 143-146.

(72) Para la naturaleza de la Anstalt (institucion) y de la Stiftung (fundacion), cfr. O. GIERKE, Deutsches Privatrecht, I. Allgemeiner Teil ttnd Personenrecht, Duncker & Humblot, Leipzig 1895 = Goldbach, Keip 2000, 635-660; cfr. tambien B. WlNDSCHEID, Lehrbuch des Pandektenrechts, I, Frankfurt am Maine 91906 = Darmstadt 1963, 258-263.

(73) Merece la pena echar una ojeada a los comentarios de Carlo Fadda, Paolo Emilio Bensa y Pietro Bonfante al Tratado de las Pandectas de Windscheid. Como se sabe no se limitaron tan solo a traducirlo sino que incluyeron notas de extremada erudicion. Sobre el concepto de universitas inris etfacti, cfr. Note dei traduttori al Libro terzo, en B. WINDSCHEID, Diritto delle Pandette, V. Notte e riferimenti al Diritto civile italiano (C. FADDA--P. E. BENSA--P. BONFANTE), Unione Tipografico-Editrice Turinese, Torino 1926, 1-80.

(74) Cfr. P. MICHAUD-QUANTIN, Universitas: expressions du mouvement communautaire dans le MoyenAge latin, cit., 54-57; 264-266; 302-303.

(75) <<Universitas inris e detta 1 'benditas. Anche questa espressione e di conio giustinianeo o almeno postclassico. L'universitas inris nacque dalla dilatazione e dalla degenarazione postclassica del concetto romano di successione. Successio era per i Romani il subentrare nella posizione giuridica di un'altra persona. E si aveva o a causa di morte o in alcune determinate ipotesi inter vivos. Per i giuristi bizantini e per noi moderni successio si ha in ogni acquisto che si faccia di un diritto che si stacca da altro soggetto (e COSI il compratore e successore rispetto al venditore, il donatario rispetto al donante, ecc.). Allora, per poter spiegare certi effetti della successione ereditaria, si distinse tra successione universale e successione particolare. Nell'eredita si ha una successione in universitatem o in universum ius. Di qui la qualificazione dell'eredita come universitas inris>> [E. AL., en www.treccani.it/enciclopedia/universitas (Enciclopedia-Italiana)].

(76) D. BARBERO, Universalita patrimoniali: universalita difatto e di diritto, Giuffre, Milano 1936, 62; cfr. A. BRACCI, II sequestra conservativo del'<<universitas>>: problemi concernenti, Giuffre, Milano 1966, 1-42. Sobre el significado de la universitas en el ambito del derecho patrimonial civil, sobre todo italiano, la bibliografia es inmensa; un interesante estudio de los origenes del termino y de su uso, en S. PUGLIATTI, Riflessioni in tema di <<Universitas>>, Rivista trimestrale di Diritto e Procedura Civile 9 (1955) 955-1008; cff. tambien, M. TRIMARCHI, <<Universita di cose>>, Enciclopedia del diritto, 45, Giuffre, Varese 1992, 801-822.

(77) <<Quibus autem permissum est corpus habere collegii societatds sive cuiusque alterius eorum nomine, proprium est ad exemplum rei publicae habere res communes, arcara communem et actorem sive syndicum, per quem tamquam in re publica, quod communiter agi fierique oporteat, agatur fiat>> (Digesto 3.4.1.1).

(78) La expresion esta recogida en el Digesto y pertenece al jurisconsulto Paulo en referencia a un senatusconsultum de tiempos del emperador Marco Aurelio (Digesto 34.5.20).

(79) Digesto 3.4.1-10; 27.1.17.3; 27.1.41.3; 34.5.20; 38.3.

(80) <<Universitas est plurium corporum inter se distantium, uno nomine specialiter eisdem deputato, collectio. "Plurium" ideo dixi, ut notetur differre universitatem ab individuis et speciebus, ut bove et Socrate, secundum logicos, qui non plura corpora sed cujuslibet rei plures partes colligunt. "Inter se distantium" ideo apponitur ut distinguatur totum integrale, quod non distantia sed conjuncta plura continet, ab universitate, ut est in armorio et caruca. "Specialiter ei deputato" ideo ponitur, ut per hoc appareat hoc nomen, Homo, licet plura corpora significet, non esse universitatem, quia nulli vel nullis specialiter est deputatum; et possunt haec colligi ex elementorum vel rerum mixtura. Illud tamen notandum quod, licet rubrica Quod cujuscumque Universitatis, non tamen de qualibet universitate, puta de grege, sed de rationali tantum tractatur, ut de populo, collegio, societate, quae universitas possit per alium sua negotia explicare>> (Summitla digestorum 3.4.1, en AZON, Summa Aurea, II, Genevae 1596, 129).

(81) Tampoco parece muy representativo quien sea el autor porque remite a una idea antigua, del jurisconsulto Pomponio, recogida en el Digesto: <<Rerum mixtura facta an usucapionem cuiusque praecedentem interrumpit, quaeritur. Tria autem genera sunt corporum, unum, quod continetur uno spiritu et Graece hynwmenon [continuum] vocatur, ut homo tignum lapis et similia: alterum, quod ex contingentibus, hoc est pluribus inter se cohaerentibus constat, quod sunymmenon vocatur, ut aedificium navis armarium: tertium, quod ex distantibus constat, ut corpora plura non soluta, sed uni nomini subiecta, veluti populus legio grex. Primum genus usucapione quaestionem non habet, secundum et tertium habet>> (Digesto 41.3.30pr.).

(82) SINIBALDO DEI FIESCHI, Apparatus (Commentaria) in quinque libros decretalium, in X 2.20.57, Venezia 1570, 163r. Siglo y medio mas tarde el Abad Panormitano culminara la teoria de la ficcion en la edad media: <<Universitas est quaedam persona ficta, et repraesentata [...], episcopus et canonici faciunt unum corpus, et certe hoc corpus non est verum, sed fictum, id est, fictione iuris representatum>> (ABBAS PANORMITANUS, In libros Decretalium Epistolarum commentaria seu lecturae, Lugduni 1578, en X5.3.30, n. 11); cfr. tambien ibid., en X3.10.4, n. 2.

(83) <<Mortuo reo promittendi et ante aditam hereditatem fideiussor accipi potest, quia hereditas personae vice fungitur, sicuti municipium et decuria et societas>> (Digesto 46.1.22).

(84) Cfr. O. GlERKE, Das deutsche Genossenschaftsrecht, III, cit., 238-351.

(85) Cfr. F. RUFFINI, La clasificazione delle persone giuridiche in Sinibaldo dei Fieschi (Innocenzo IV) ed in Federico Cario di Savigny, en IDEM, Scritti giuridici minori, II, Giuffre, Milano 1936, 9-21.

(86) Cfr. F. C. DE SAVIGNY, Sistema del derecho romano actual, II [trads. J. MESIA--M. POLF.Y], [seccion] [seccion] 85102, Centro Editorial de F. Gongora, Madrid 1924, 59-142.

(87) <<En materia de ficcion creemos haber demostrado suficientemente el casi nulo paralelismo existente entre la concepcion de Sinibaldo de Fieschi y la de Savigny. [...] Sinibaldo no es padre de la teoria de la ficcion moderna; no es antecedente conceptual de Savigny; y entre ambas teorias existe una distancia muy grande. Admitimos, que duda cabe, que en la idea de Sinibaldo de Fieschi sobre la persona juridica entra el elemento ficcion [...]. Pero en todo momento, en la doctrina de Sinibaldo, aparece la relacion directa de la personalidad con un elemento material, del que practicamente nunca se prescinde, salvo en contadisimos casos y dentro de la peculiaridad institucional, a la que Sinibaldo se abre por exigencias de los principios fundacionales de la Iglesia [...] Para Sinibaldo la persona juridica nunca puede ser considerada ni ente de razon en sentido filosofico, ni pura creacion del orden juridico prescindiendo absolutamente de la realidad, ni abstraccion total de nuestra mente. La persona juridica existe y la razon de su existencia no es tan solo el "hagase" del ordenamiento juridico, sino que incluye tambien los presupuestos en los que se apoya tal "hagase", que en todo momento siguen sustentando la personalidad juridica>> (S. PANIZO ORALLO, Persona juridica y ficcion. Estudio de la obra de Sinibaldo de Fieschi (Inocencio IV), Pamplona 1975, 428-429).

(88) <<Quod autem predicta collegia appellantur personalia vel realia non habetur in iure: sed per simile dicitur munerum servitutum realium et personalium, secus autem est in collegiis realibus, ut civitatis et burgi et ecclesiae quae sunt necessaria et naturalia qualia sunt quae ratione originis, vel ratione domicilii, vel aliis consimilibus rationibus contrahuntur. Nam huiusmodi domicilia non licet indiferenter dimitiere et etiam potest plura taba collegia habere [...] Sequetur item res talium collegiorum non dividuntur inter absentes [...] Societas autem socii universorum bonorum vel alicuius negotiationis vel rei non constituit collegium vel corpus quod apparet ex eo quod lex dicit quod socii alicuius professionis possunt constituere collegium [...] ex quo apparet quod societas non est collegium per se nisi aliter constituatur per principem, vel senatusconsultum, vel alio modo ut predictum est>> (SINIBALDO DEI FlESCHI, Apparatus (Commentaria) in quinque libros decretalium, cit., en X 5.31.14, nn. 5-7, 312r.). Cfr. F. RUFFINI, La clasificazione delle persone giuridiche in Sinibaldo dei Fieschi (Innocenzo IV), cit., 17-19; S. PANIZO ORALLO, Persona juridica y ficcion, cit., 213-214.

(89) <<Sed dices quod aget nomine prebendae cum prebenda nihil habeat vel possideat. Respondeo. Immo haec prebenda potest habere jura sua et possessiones, sicut episcopates, abbatia, hospitale et quaecumque alia domus vel dignitas vel administrado>> (SlNIBALDO DEI FlESCHI, Apparatus Irmocentii papae IV super qtiinque libris decretalium et super decretalibus per eundem editis, Lugduni 1525, en X2.19.3, n. 2, 96r.). Sobre el comentario a este pasaje, O. GlERKE, Das deutsche Genossenschaftsrecht, III, cit., 273-275; S. PANIZO ORALLO, Persona juridica y ficcion, cit., 195-204.

(90) <<Si omnes e Collegio vel universitate mortui sint, ius eligendi, et similia iura ac privilegia pereunt, si per se concessa sint certae congregationi seu cohorti, v.g. militum. Secus autem est, si concessa sint in ordine ad locum, ut realibus potius, quam personalibus iuribus ennumeranda sint. Taha sunt iura, et privilegia, quae concessa sunt Accademiae, civitati, Monasterio, Ecclesiae: nam omnibus mortuis, aut fuga dilapsis, conservantur etiam in solo>> (P. LAYMANN, Quaestiones canonicae de Praelatorum Ecclesiasticorum electione, institutione et potestate, q. 18, en IDEM, Opera, III, Lugduni 1664). Cfr. S. BUENO SALINAS, La nocion de persona juridica en el derecho canonico, cit., 64-65.

(91) S. BUENO SALINAS, La nocion de persona juridica en el derecho canonico, cit., 93. n <<Sunt enim tria locorum genera, quibus Ecclesia, et personae ecclesiasticae, ceterisque fideles utuntur. Primo sunt materiales Ecclesiae, sive Basilicae, aut Templa, et loca his adherentia, in quibus divina officia peraganuir. Secundo sunt Monasteria, vel Coenobia, in quibus Regulares personae simul commorantur. Tertio sunt Hospitalia, et pia loca, in quibus pauperes et infirmi aluntur, et curantur>> (A. BARBOSA, Iuiis Ecclesiastia Universi libri tres, II, Lugduni 1677, 1-2). Cfr. S. BUENO SALINAS, La nocion de persona juridica en el derecho canonico, cit., 93.

(93) G. MICHIELS, Principia generalia de personis in Ecclesia, Desclee et Socii, Parisiis-Tornaci-Romae 21955, 380 [traduccion propia]. Cfr. P. GlLLET, Lapersonnalitejuridique en droit ecclesiastique, cit., 252; B. E BROWN, The canonical juristic personality with special reference to its status in the United States of America, The Catholic University of America, Washington 1927, 95-98.

(94) P. GILLET, La personnalitejuridique en droit ecclesiastique, cit., 252 [traduccion propia].

(95) <<Sin embargo se deduce con claridad de los diversos canones que el sustrato material de cada persona moral no colegial al que la autoridad publica dota de capacidad juridica esta constituido por una pluralidad de cosas, en el sentido lato con el que se define la voz "cosa" [res] en el c. 726>> (G. MICHIELS, Principia generalia depersonis in Ecclesia, cit., 381 [traduccion propia]).

(96) <<Si el sujeto de derecho toma su existencia sobre todo de cosas incorporeas y espirituales, tendremos diversos oficios, beneficios y funciones instituidos de modo permanente para humana utilidad, como una sede episcopal, una diocesis, una parroquia; si la personalidad se atribuye e inhiere en una masa de bienes de caracter mas material y temporal, o en un patrimonio colocado o destinado para utilidad publica, nacen diversas instituciones, o institutos, causas y fundaciones pias; es el caso por ejemplo de los hospitales, orfanatos, iglesias, seminarios, centros universitarios. La naturaleza no colegial de algunas personas morales no obsta para que dentro de su ambito se encuentren necesariamente personas fisicas, como por ejemplo en el seminario, en las universidades, en los orfanatos; es evidente que en esos casos ha de haber clerigos, estudiantes, huerfanos, junto con los que cuiden de su educacion y los profesores; pero estas personas fisicas no constituyen un cuerpo dotado como tal de personalidad moral; ni son tampoco [dichas personas] un elemento organico intrinsecamente constitutivo de la persona moral de la que estamos tratando, sino que son un elemento extrano en si mismo a esa persona moral, que se beneficia de esa institucion (como destinatarios) o que la sirve (como ejecutores de la voluntad del fundador)>> (G. MICHIELS, Principia generalia de personis in Ecclesia, cit., 381 [traduccion propia]).

(97) Cfr. J. MINAMBRES, Fondazionipie e figure ajfini, Ius Ecclesiae 21 (2009) 336-337; F. UCCELLA, L'<<acceptatio fundationis>> nel C.I.C. Contributo alia interpretazione dei canoni 1412, 1544, 1546, Apollinaris 44 (1971) 93-126.

(98) Communicationes 6 (1974) 98.

(99) <<[seccion] 1. Bajo el nombre de fundaciones pias se comprenden en el derecho: Io las fundaciones pias autonomas, es decir, los conjuntos de cosas destinados a los fines de que se trata en el c. 114 [seccion] 2 y erigidos como personas juridicas por la autoridad eclesiastica competente; 2 las fundaciones pias no autonomas, es decir, los bienes temporales, dados de cualquier modo a una persona juridica publica con la carga de celebrar Misas y cumplir otras funciones eclesiasticas determinadas con las rentas anuales, durante un largo periodo de tiempo, que habra de determinar el derecho particular, o de perseguir de otra manera los fines indicados en el c. 114 [seccion] 2>> (c. 1303 [seccion] 1).

(100) Cfr. M. CONDORELLI, Considerazioni problematiche mil concetto e sulla classificazione delle persone giuridiche nello <<Schema de Populo Dei>>, II Diritto Ecclesiastico 99 (1980/1) 455; S. BUENO SALINAS, La nocion de persona juridica en el derecho canonico, cit., 204.

(101) Dice Santiago Bueno, analizando los trabajos de la comision de reforma codicial, que <<una de las preocupaciones mas constantes de la comision, y de su relator, es la clasificacion ordenada que ayude a distinguir entre un tipo y otro de entes [...]. Ante esta preocupacion, es valida la objecion que observa que es poco importante llegar a distinguir entre uno y otro tipo de personas juridicas, cuando tal distincion no conlleva consecuencias ante el derecho de subjetividad. ?De que sirve distinguir con tanta exactitud entre una "universitas rerum" y una "universitas personarum" si son igualmente personas juridicas?>> (S. BLTENO SALINAS, La nocion de persona juridica en el derecho canonico, cit., 205, nota 4).

(102) Ibid., 235.

(103) <<II Cammino Neocatecumenale, dotato di personalita giuridica pubblica [cfr. PONTIFICIO CONSIGLIO PER I LAICI, decr. 28 ottobre 2004 (Prot. N. 1761/04 AIC-110)], consta di un insieme di beni spirituali [cfr. can. 115 [seccion] 3: fondazione autonoma di beni spirituali]: Io il "Neocatecumenato", o catecumenato post-battesimale, secondo la modalita di cui al Titolo II; 2 l'educazione permanente della fede, secondo la modalita di cui al Titolo III; 3 o il catecumenato, secondo la modalita di cui al Titolo IV; 4o il servizio della catechesi, di cui al Titolo V, svolto secondo le modalita e dalle persone ivi indicate>> (art. 1 [seccion] 3 Statute del Cammino Neocatecumenale [PONTIFICIO CONSIGLIO PER I LAICI, decr. 11 maio 2008, Prot. 11 40/08/AIC-110]). Cfr. en cuanto a literatura canonica, B. S. ANUTH, Der neokatechumenale Weg: Geschicbte, Erscheinungsbild, Rechtscharakter, Echter, Wurzburg 2006, 266-411; J. J. CALLES GARZON, El Camino Neocatecumenal: un catecumenado parroquial, Universidad Pontificia de Salamanca, Salamanca 2005; G. RlGOSI, Considerazioni sullo Statuto definitivo del Cammino Neocatecumenale, Apollinaris103 (2009) 797-820, especialmente 805-806.

(104) S. PUGLIATTI, Riflessioni in tema di <<Universitas>>, Rivista trimestrale di Diritto e Procedura Civile 9 (1955) 958 [traduccion propia].

(105) R. FEENSTRA, L'histoire des fondations: a propos de quelques etudes recentes, cit., 385 [traduccion pro. Pia].

(106) Cfr. HEISE, Grundriss eines Systems des gemeinen Civilrechts zum Behuf von Pandecten-Vorlesungen, Mohr und Winter, Heildeberg '1819, nota 15, 25-26.

(107) F. RUFFINI, La clasificazione delle persone giuridiche in Sinibaldo dei Fieschi, cit., 22 [traduccion propia].

(108) Cfr. F. C. DE SAVIGNY, Sistema del derecho romano actual, II, cit., [seccion] 86, 63-65.

(109) <<Mais ici egalement le pas decisif avait ete fait par les canonistes et comme certains benefices semblent bien les premiers e etre appeles plus tard fundationes, on pourra dans une certaine mesure considerer Innocent IV egalement comme le pare du concept de "fondation-personne", encore qu'il n'ait connu ni l'un ni l'autre de ces deux termes techniques. Toujours est-il qu'Innocent n'a pas oppose ces fondations (benefices ou autres) aux autres phenomenes institutionnels auxquels il appliquait la construction de la personnalite juridique>> (R. FEENSTRA, L'histoire des fondations: a propos de quelques etudes recentes, cit., 431).

(110) <<This terminolgy (fundare, etc.) would seem to belong in particular to the customary law, which we now have to deal with not only for the medieval period, but also for early modern times. The customary law in the different Continental countries treated what we now call foundations in a quite different way than the droit savant (Romanists and Canonists) did; it applied to a greater extent what I have called the "trust-like device". This customary law was not set down in municipal statutes or the like, but appears mainly in the terminology of documents concerning foundations of purely secular origin, like town hospitals. Documents on foundations relating to the Church sometimes also exhibit traces of concepts drawn from customary law, but in general these foundations were more likely to be treated as personae fictae on the basis of RomanCanonical law>> (R. FEENSTRA, Foundations in Continental Law since the 12th Century: The Legal Person Concept and Trust-like Devices, en R. HELMHOLZ--R. ZIMMERMANN [eds.], <<Itinera Fiduciae>>: Trust and Treuhand in Historical Perspective, Duncker and Humblot, Berlin 1998, 318).

(111) L. DIEZ-PICAZO PONCE DE LEON, La naturaleza juridica de las Cajas de Ahorro, Revista Juridica de la Llniversidad Autonoma de Madrid 8 (2003) 208.

(112) Federico de Castro hablaba efectivamente de personas juridicas tipo asociacion y personas juridicas tipo fundacion, para explicar que son orientaciones mas que exigencias clasificatorias cerradas (cfr. F. DE CAS ERO Y BRAVO, Temas de Derecho civil, Madrid 1972, 78-104.

(113) Para observar el panorama critico a comienzos del siglo XX, cfr. F. FERRARA, Teoria de las personas juridicas, cit., 659-682.

(114) Cfr. G. DEMELIUS, Ueberfingierte Personlichkeit, Jherings Jahrbucher fiir die Dogmatik des burgerlichen Rechts 4 (1861) 119.

(115) Cfr. A. BRINZ, Lehrbuch der Pandekten, I, Verlag von Andreas Deichert, Erlangen 1857, XI [11].

(116) E FERRARA, Teoria de las personas juridicas, cit., 160.

(117) Ibid., 662.

(118) L. DIEZ-PICAZO PONCE DE LEON, La naturaleza juridica de las Cajas de Ahorro, cit., 209.

(119) Sobre esta confusion, de la que participa Ferrara, y mas aun los cultivadores del derecho publico, cfr. F. FERRARA, Teoria de las personas juridicas, cit., 669.

(120) L. DIEZ-PICAZO PONCE DE LEON, La naturaleza juridica de las Cajas de Ahorro, cit., 212; cfr. F. FERRARA, Teoria de las personas juridicas, cit., 670-671.

(121) F. FERRARA, Teoria de las personas juridicas, cit., 667.

(122) Ibid.

(123) Por otra parte es una cuestion de modelos, y puede hablarse sin violentar las cosas de corporaciones de tipo institucional y de instituciones de estructura corporativa, como hace expresamente F. FERRARA, Teoria de las personas juridicas, cit., 677.

(124) Ibid., 672.

(125) Ibid. Los senores a los que se refiere son bastantes, pero tal vez especialmente O. MAYER, Diejuristische Person und ihre Verwertbarkeit im bffentlichen Recht, J. C. B. Mohr (Paul Siebeck), Tubingen 1908, 79-94; R. HERRMAN VON HERRNIT, Das osterreichische Stijiungsrecht. Mit Beriicksichtigung der ausldndischen Gesetzgebung und mit Beniitzung amtlicher Quellen dargestellt, Manz, Wien 1896, 11.

(126) <<Curiosa me resulta tambien la referencia que Federico De Castro [F. DE CASTRO Y BRAVO, Temas de Derecho civil, cit., 93] hace a los establecimientos, que aparecieron en la Ley General de Beneficencia de 20 de junio de 1849, donde se separan precisamente los establecimientos publicos y los particulares. Y tendria que recordar asimismo como en el Codigo Civil la referencia a los establecimientos se repite constantemente, sin que nunca hayamos conseguido explicarnosla muy bien. Es verdad que en los articulos 35-39 se mencionan corporaciones, asociaciones y fundaciones, de manera que si las dos primeras especies tienen bases corporativas, la segunda especie quedaria ocupada solo por las fundaciones. Sin embargo los establecimientos reaparecen sin cesar. En el articulo 745, al regular la capacidad sucesoria el codigo solo menciona corporaciones o asociaciones, pero en el articulo 746 menciona junto con las iglesias, cabildos, diputaciones, los establecimientos de hospitalidad, beneficencia e instruccion publica. Y no sera necesario recordar que una expresion similar se encuentra en el articulo 994, en sede de aceptacion de la herencia, aunque esta vez referida a establecimientos publicos oficiales, como algo distinto de asociaciones y corporaciones mencionadas justamente en el articulo anterior>> (L. DIEZ-PlCAZO PONCE DE LEON, La naturaleza juridica de las Cajas de Ahorro, cit., 213).

(127) Ibid.
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Author:Otaduy, Javier
Publication:Ius Canonicum
Article Type:Ensayo
Date:Jun 1, 2015
Words:20771
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