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La trayectoria poetica de Ruben Dario a la luz del parnasianismo. II: de Paris a Nicaragua.

[en] Ruben Dario's poetic trajectory in the light of parnasianism. II: from Paris to Nicaragua

Sumario. 1. Ruben Dario en Buenos Aires (1893-1898). Los raros. Prosas profanas. 2. Ruben Dario en Europa (1898-1916).

1. Ruben Dario en Buenos Aires (1893-1898). Los raros. Prosas profanas

Cuando Ruben Dario desembarca en Buenos Aires en 1893 no era yermo, ni mucho menos, el terreno literario que pisaba. El desarrollo urbano, industrial y cultural de la ciudad desde la decada de los 60, el impulso renovador de la Generacion del Ochenta, la fundacion de la Facultad de Filosofia y Letras y del Ateneo en 1892, el florecimiento del periodismo, y, en fin, el ambiente cosmopolita que dominaba en la ciudad propiciaron el caldo de cultivo ideal para que Buenos Aires se convirtiera, con la llegada del nicaraguense, en la capital continental del Modernismo, en su "Cosmopolis". Por otra parte, el joven Dario que en agosto de 1893 se instala en Argentina como Consul de Colombia ya no era solo aquel aprendiz de parnasiano de su periplo por Centroamerica y Chile: habia visitado Paris ese mismo verano, y alli habia tomado conciencia, de la mano de Gomez Carrillo, del verdadero alcance del Simbolismo, hecho decisivo para la gestacion de una manera poetica nueva que alcanzara su apogeo durante los anos bonaerenses.

Aclamado por La Prensa y La Nacion y por los jovenes a la vanguardia de la literatura argentina agrupados en torno a La Nueva Revista (1893-1894), agasajado en el Ateneo con un deslumbrante banquete de recepcion, Ruben Dario fue saludado en Buenos Aires como una suerte de profeta de la naciente estetica modernista (2). Pronto se incorporo a la nomina de La Nacion como redactor, si bien ya venia colaborando con el celebre diario desde 1889, y no dudo en beneficiarse de su tribuna para difundir a los cuatro vientos la buena nueva. Asi, con el titulo de Los raros, Dario va forjando desde las paginas del periodico mas importante de la Republica el canon y el ideario modernista. La celebre serie de retratos literarios, que acabaria conformando el volumen de 1896, refleja ante todo como Dario, durante sus anos en Buenos Aires, ha ido ampliando su abanico de preferencias culturales y literarias y modulando su discurso poetico hacia un modernismo eclectico, un modernismo cuyos componentes parnasianos irian siendo progresivamente completados con otras influencias. El decadentismo, el simbolismo, el wagnerianismo, y en fin, todas las mascaras, las figuras, las formas y los mitos del Fin de Siglo eran moneda de curso legal en Buenos Aires, a lo que debe sumarse que tras su paso por Paris, Ruben Dario hubo terminado por asimilar que el Parnasse contemporain no era precisamente la punta de lanza de las nuevas corrientes poeticas. Nacia una poesia heterogenea y radicalmente nueva a la que aun no se sabia si llamar "decadentismo", "simbolismo" o simplemente "modernismo", y Ruben era plenamente consciente de ello: "Una nueva escuela acababa de surgir, opuesta [...] a la corriente poderosa de Victor Hugo y sus hijos los parnasianos [...]. Tales fueron los decadentes, unidos en un principio, y despues separados por la mas extrana de las anarquias, en grupos, subgrupos, variados y curiosos cenaculos" ["Jean Moreas", Los raros]. Entre los panegiricos de Los Raros, solo uno se ocupa de un autor del Parnasse, el maestro Leconte de Lisle. Son, a grandes rasgos, decadentes y simbolistas los que ahora ofician en los altares de la lirica dariana, lo cual tampoco significa que Dario renegara, ni mucho menos, del parnasianismo. Integradas a lo largo de los diferentes ensayos, son multiples las citas y alusiones a los Leconte de Lisle, Gautier, Banville o Mendes con las que se dignifica a la Escuela, si bien en todo momento se sigue considerando a Victor Hugo "el mas grande de los poetas", distincion con la que Dario tambien honrara a partir de ahora a Paul Verlaine. El culto al Parnaso propio de sus anos de aprendizaje ira moderandose manifiestamente en Buenos Aires, y la serie de Los raros es un buen indicador de ello. A proposito de Edouard Dubus, Ruben tacha a los parnasianos de simples "albaniles impecables", mientras que en el articulo sobre Paul Adam, no duda en condenar de manera explicita a su antes admiradisimo Catulle Mendes, "cuya pornografia de color de rosa no esta ya de moda", y a Francois Coppee, a quien llama "invalido lirico metido a sacristan", autor de "tiradas tricolores" dirigidas exclusivamente al "pueblo".

En cualquier caso, el articulo dedicado a Leconte de Lisle vio la luz en La Nacion poco despues de la muerte del poeta en julio de 1894, y se trata sin duda de uno de los homenajes mas extensos y sinceros de toda la serie. Del "pontifice del Parnaso", Ruben comienza destacando una serie de cualidades definitorias que extrapola al conjunto de los miembros de la Escuela, tales el "soplo epico", la "impasibilidad casi religiosa", el exotismo y la "magnificencia monumental estatuaria", producto del "culto de la forma", para en seguida encargarse del analisis del conjunto de su obra, evidenciando, en este sentido, un estudio y una veneracion a prueba de dudas. Basandose luego en La Legende du Parnasse Contemporain de Catulle Mendes, obra que cita traduciendo extensos parrafos para la ocasion, Dario calibra la importancia capital de la Escuela parnasiana en el devenir de la ultima lirica francesa, para finalmente concluir con una interesante reflexion sobre el escaso eco que un poeta de la talla de Leconte de Lisle habia tenido en las letras hispanicas: "En lengua castellana apenas es conocido Leconte de Lisle. Yo no se de ningun poeta que le haya traducido, exceptuando al argentino Leopoldo Diaz, mi amigo muy estimado ..." (3). No fue aquel el unico texto en el que el poeta nicaraguense se ocupaba de la figura del maestro. El 7 de enero de 1895 publico en La Nacion "El sillon de Leconte de Lisle. La juventud y la Academia. Lo que dijo Charles Morice. Verlaine y Zola", un escueto pero peculiar razonamiento sobre quien habria de ocupar el sillon vacante en la Academia francesa tras el fallecimiento del parnasiano. Para Dario, y una vez expuesta la grandeza de Leconte de Lisle en terminos analogos a los del articulo anterior, la ausencia del "sacerdote augusto del arte sagrado", del "maestro precioso, jefe de la unica escuela que tiene algun porvenir: la escuela de la perfeccion" deberia ser cubierta por Zola o por Verlaine, aun a sabiendas de que, por cuestiones extraliterarias, ninguno de los dos se veria nunca honrado con tal distincion. (4)

La figura de Leconte de Lisle, sin embargo, sera la unica del Parnasse contemporain que tenga cabida en la galeria de maestros modernos de Los raros, y tras ella, son los semblantes de simbolistas y decadentes los que ocupan el lugar mas destacado: Paul Verlaine -"casi desconocido en Espana" y "el mas grande de todos los poetas de este siglo"-, Villiers de L'Isle-Adam, Jean Richepin, Jean Moreas, Laurent Tailhade, Edouard Dubus, Theodore Hannon, Lautreamont, Paul Adam, el portugues Eugenio de Castro ... Es atendiendo a esta orientacion como debe resenarse la naturaleza y relevancia de uno de los hitos del modernismo en Argentina, la Revista de America (1894). Fundada por el propio Ruben Dario y su amigo el poeta de origen boliviano Ricardo Jaimes Freyre, la Revista de America tuvo una trayectoria muy corta, apenas tres numeros, lo suficiente sin embargo para influir notablemente en la formacion y desarrollo del Modernismo en Argentina y en gran parte del continente americano. Entre sus objetivos, expuestos en "Nuestros propositos", texto firmado al alimon por los redactores y que abria el primer numero, resuena gran parte del credo que Gautier defendiese en el celebre Prefacio a Mademoiselle de Maupin: "Ser el organo de la generacion nueva que en America profesa el culto del Arte puro y busca la perfeccion ideal. [...] Luchar porque prevalezca el amor a la divina Belleza, tan combatido hoy por invasoras tendencias utilitarias" (5). Un Arte puro, pero decididamente concebido en el seno de lo decadente y lo simbolista. Ya en ese primer numero -y en los sucesivos-, se incluye un estudio de capital importancia para la recepcion y comprension del simbolismo y para su definitiva escision del parnasianismo en la todavia desorientada critica literaria argentina e hispanoamericana: se trata de "Los poetas jovenes de Francia", a cargo del guatemalteco Enrique Gomez Carrillo, asi como un ensayo de Dario dedicado a "Un esteta italiano. Gabriel D'Annunzio". Las unicas muestras de parnasianismo presentes en la Revista de America corren a cuenta de Leopoldo Diaz: un "Camafeo" y la traduccion de "La tristeza del diablo" de Leconte de Lisle (Cf Carter, 1959: 35; 1968: 46 y ss).

En el ojo del huracan de la revolucion modernista, y ante la inminente salida de Prosas profanas, el 27 de noviembre de 1896 publicaba Ruben Dario en La Nacion "Los colores del estandarte", apologia, con visos de manifiesto, de la nueva literatura. Por vez primera, y a proposito de Azul ..., nuestro poeta se declaraba, abiertamente, el iniciador del Modernismo en lengua espanola: "Y he aqui como, pensando en frances y escribiendo en castellano [...] publique el pequeno libro que iniciaria el actual movimiento literario americano, del cual saldra, segun Jose Maria de Heredia, el renacimiento mental de Espana" (6). Codiciando para si el titulo de patriarca de las nuevas letras, y obliterando para ello a otros modernistas precursores de la talla de Marti, Julian del Casal o Gutierrez Najera, ya fallecidos y que por tanto nada podian objetar, Ruben coloca su Azul ... en el punto de partida del renacimiento de la lirica espanola. Pero lo realmente importante del ensayo, lo mas controvertido, radica en la precision con la que su propio autor no duda en calificar su libro de puramente parnasiano, confiriendo asi al Parnasse un papel fundamental en la genesis del Modernismo:
   El Azul ... es un libro parnasiano y, por tanto, frances. En el
   aparecen por primera vez en nuestra lengua el "cuento" parisiense",
   la adjetivacion francesa, el giro galo injertado en el parrafo
   clasico castellano; la chucheria de Goncourt, la calinerie erotica
   de Mendes, el encogimiento verbal de Heredia, y hasta su poquito de
   Coppee.


En seguida no tardara Ruben en reconocer, tras lo parnasiano, otros ingredientes de no menor valia en la conformacion de la nueva poetica, aunque, eso si, confesando siempre que no es hasta su paso por Paris en 1893 cuando realmente toma contacto y asimila el espiritu de los "llamados decadentes" como Verlaine, Mallarme, Moreas, Huysmans o Regnier. Un espiritu cuya radical libertad, amor a la belleza "clara, simbolica, arcana" y tajante individualismo, contrario a cualquier ortodoxia, definen en ultima esencia la naturaleza de la poetica modernista tal como la concibiera Dario y, siguiendo su ejemplo, el comun de los poetas hispanicos desde entonces: "Se tu mismo: esa es la regla".

"Los colores del estandarte" anade un elocuente capitulo al dinamico Buenos Aires literario de 1896, autentico hervidero de debates, polemicas y porfias alrededor del modernismo del que participa una de las revistas de mayor enjundia en este sentido, La Biblioteca (1896-1898), fundada y dirigida por Paul Groussac. En un momento en el que desde los circulos mas conservadores se lanzaban todo tipo de pullas al nicaraguense y a sus seguidores, Groussac, sin ser modernista, traslado a su revista gran parte de su caracter insobornable, adusto e independiente, publicando trabajos tanto de los autores consagrados de la Generacion del Ochenta como de los prometedores Dario o Leopoldo Lugones. Groussac, que conocia de primera mano a todos los poetas franceses de su siglo, se sentia mas capacitado que nadie para discernir las voces de los ecos, y puso todo su empeno en aleccionar a Ruben Dario, cuyo talento supo reconocer, frente a los peligros de las modas parisinas. Groussac veneraba a los grandes parnasianos con el mismo impetu con el que abominaba de los decadentes y simbolistas de ultima hora, y asi se lo hizo entender al nicaraguense a proposito de Los raros y del "Coloquio de los centauros", poema que se publico en La Biblioteca en su segundo numero, el 2 de julio de 1896. Para el critico franco-argentino, Los raros era un "despilfarro" que solo podia resultar interesante para "algunos decadentes de boton", un batiburrillo donde "altas individualidades como Leconte de Lisle, Ibsen, Poe y el mismo Verlaine, respiran el mismo incienso y se codean con los Bloy, d'Esparbes, la histerica Rachilde y otros rates aun mas innominados". En su opinion, el joven Dario, tras su aprendizaje parnasiano, habia perdido el "claro discernimiento artistico" al quedar demasiado sugestionado por las ultimas novedades del Barrio Latino, cuando "por mala fortuna vinole a las manos un tomo de Verlaine", hasta llegar a convertirse en triste "heraldo de pseudo-talentos decadentes, simbolicos, estetas" (7).

Muy a finales de 1896 se imprimen definitivamente las Prosas profanas de Ruben Dario, cuya distribucion no comenzaria, con toda probabilidad, sino a principios de 1897, si bien la inmensa mayoria de sus poemas habia venido publicandose en distintos periodicos y revistas desde la llegada del poeta a la capital (Cf. Carilla, 1967: 67 y ss). Esto explica, en cierta medida, la versatilidad de una obra donde resuena toda la gama tonal del modernismo triunfante, aunque la voz cantante aun la lleve, quizas a pesar suyo, el Ruben parnasiano. Desde las memorables "Palabras liminares", la querencia por la pauta verlainiana queda patente, si, pero por el Verlaine aun apegado al Parnasse de Poemes saturniens (1866) y Fetes galantes (1869) antes que por el realmente simbolista, maestro del matiz, de la asonancia sugerente y del verso desleido en musica. No hay rastro alguno, por otra parte, de un Mallarme o un Rimbaud. Estas "Palabras liminares" que Dario coloca en el portico de Prosas profanas recogen en si uno de los principios fundacionales de la doctrina parnasiana: el escapismo, el exotismo temporal y espacial, la recreacion lirica de tiempos heroicos y legendarios: "Yo detesto la vida y el tiempo en que me toco nacer; y a un presidente de Republica no podre saludarle en el idioma en que te cantaria a ti, !oh Halagabal!, de cuya corte oro, seda, marmol- me acuerdo en suenos ..." (8).

Para el poema inaugural de Prosas profanas ya nos confiesa el propio Ruben, en Historia de mis libros, cual habia sido su guia: "En Era un aire suave [...] sigo el precepto del Arte Poetica de Verlaine: De la musique avant toute chose". ?Ha de ser considerado por ello un poema simbolista? Pensamos que no. Pese a que el nicaraguense estuviese tratando de incorporar la novedosa propuesta lirica de Verlaine, nos inclinamos a creer que, mas que asimilarla, estaba tergiversandola con suma destreza, y que "Era un aire suave" se mantiene dentro de los margenes de un parnasianismo exquisito y delicado en la estela musical de un Theodore de Banville. No es la semanticidad simbolica la que maneja Dario mediante sus serventesios consonanticos sobrealiterados, a pesar de la sutilidad de las imagenes, suscitadas en algunos casos por la sugestion sonora mas alla de su expresion detallada -pero nunca prescindiendo de ella-. En este sentido, la factura de "Era un aire suave" concuerda en gran medida con algunas de las teorias con las que Banville habia especulado ya en su Petit Traite de Poesie Frangaise, obra que Dario conocia sobradamente, si no nos enganan sus alusiones a la misma con que aderezo, aqui y alla, algunos de sus textos (9). En cuanto a la ambientacion del poema, cuya indeterminacion espacio-temporal -"Yo el tiempo y el dia y el pais ignoro"- quizas hubiera disgustado al severo Leconte de Lisle, se aviene al gusto por algunos rasgos caracteristicos de los cuentos de hadas que Catulle Mendes habia incorporado en numerosas obras (10). Por ultimo, otro aspecto a destacar en este poema y en las restantes Prosas profanas es su seleccion lexica -"liras eolias", "sedosos trajes", "blancas magnolias", "tacon rojo" ...-, heredera de aquella privilegiada por los parnasianos, y con mayor particularidad, por Gautier y Banville (11).

En el catalogo panerotico que Dario despliega en el segundo poema, "Divagacion", el engarce con la obra de Gautier no puede ser mas explicito: "Gautier adoraba las princesas chinas". Al recurrir a una sensualidad oriental de procedencia intencionadamente gauteriana--recuerdense poemas como "Chinoiserie", en La comedie de la mort (1838)-, el poeta, en lugar de ocultarnos sus fuentes, prefiere, a manera de homenaje, precisarlas y amplificarlas al resto del repertorio. Erudito a la parnasiana, su helenismo, tal como en seguida nos confiesa, esta pasado por el filtro frances de los Gautier, Banville o Mendes: "Amo mas que la Grecia de los griegos / la Grecia de la Francia ..." (12). Modelos analogamente parnasianos se le han atribuido a la celebre "Sonatina": "Gongorine", del cubano Augusto de Armas, por su factura (Cf Henriquez Urena, 1941: 301-344) o "Thestylis", de Leconte de Lisle, por su tema, guardan, en efecto, ciertas semejanzas con el poema rubeniano (Cf. Mapes, 1925: 93). En mi opinion, muchos de los motivos de la "Sonatina", y en particular su cierre, me parecen tambien deudores de un soneto de Edmond Rostand, "Vieux conte" -Les Musardises (1890)-: "Toute rose, elle dort son sommeil ingenu, / Car le Prince Charmant n'est pas encor venu / Qui doit la reveiller d'un baiser sur la bouche ..." (13).

Sea como fuere, el cumulo de paratextos, citas y homenajes, veladas alusiones, fuentes posibles y probables, la metaliteratura, el despliegue culturalista y, en fin, el palimpsesto finisecular que son las Prosas profanas no restan un apice a la originalidad y grandeza de Ruben Dario como poeta, algo que debe tenerse siempre presente. Esto no quita, sin embargo, que deba renunciarse a un sondeo de los variados estratos previos que acumula su creacion poetica. Y si hablamos del mas influyente poemario modernista escrito en lengua espanola, dicho sondeo cobra aun mayor sentido: dados sus discipulos, imitadores y epigonos a lo largo y ancho del Modernismo hispanico, senalar la recepcion, asimilacion y adaptacion del parnasianismo llevadas a cabo por Ruben Dario conlleva directa e indirectamente su extrapolacion a toda una epoca de nuestra literatura. Partiendo de estos presupuestos, nada se interpone a la conveniencia de analizar, en la medida de lo posible, las fuentes parnasianas de poemas tan difundidos, casi diriamos fundacionales de toda una estetica, como "Blason" o "El cisne". En ambos, Ruben Dario prefigura un arquetipo de belleza aristocratica cuyos perfil y simbologia presiden, desde entonces, todo el bestiario modernista. En el contexto finisecular, el cisne enlaza al espiritu pagano el wagnerianismo germanico, acaparando en si una suma de connotaciones culturales y simbolicas que lo hacian eminentemente atractivo a los poetas, y que en su momento los parnasianos supieron idear y cultivar. El cisne parnasiano, origen de los primeros cisnes de Dario, conjuga belleza formal y trascendente, asumiendo la encarnacion de su ideal poetico: "En la forma de un brazo de lira / y del asa de un anfora griega / es tu candido cuello que inspira / como prora ideal que navega", se dice en "Blason". Contraviniendo los principales postulados simbolistas de Mallarme, Dario no solo nombra el objeto, el cisne, sino que ademas revela expresamente cual es su sentido racional: "rimador de ideal florilegio" -en "Blason"-, "nueva Poesia" -en "El Cisne"-, imagen concreta de la pura Belleza abstracta y de su materializacion artistica mas elevada, el verso. En este punto, Dario no sobrepasa los limites de la alegoria tal como Baudelaire y los parnasianos la practicaron, una alegoria "artificial y extrinseca" frente a la "natural e intrinseca" del simbolismo, Maeterlinck dixit (en Gonzalez, 2000: 47) (14).

Otro poema de Prosas profanas escrito bajo el palio del Parnasse fue "Del campo", segun vuelve a confesamos el poeta en Historia de mis libros: "me amparaba la sombra de Banville, en un tema y en una atmosfera criollos". En efecto, sus arriesgadas rimas agudas--"Pierrot : do-re-mi-fa-sol"-, la inclusion de vocablos extranjeros--sport, sportwoman-, el guino a personas del circulo del poeta --Andrade, Guido, Santos Vega-, o la presencia de personajes shakespeareianos y de la Commedia dell'Arte--Pierrot, Puck, Oberon, Titania ... --son procedimientos que remiten directamente a las Odes funambulesques y al conjunto de la poesia banvillesca, amen de su tono festivo (15). Influencia semejante caracteriza a los poemas que Dario, con acertado criterio, ordena a continuacion. Asi, en "Alaba los ojos negros de julia", y tal como ya hiciese Banville en Les Princesses, prefigura el eterno ideal femenino mediante la evocacion de figuras de la Mitologia y la Historia como Pentesilea, Judith o Cleopatra. La imitada "Cancion de carnaval", por su parte, abrese con la trascripcion de los dos primeros versos de "Mascarades" -Odes funambulesques-: "Le carnaval s'amuse! / Viens le chanter, ma muse". Dario, que una vez mas en Historia de mis libros admite haber escrito este poema "a lo Banville, una oda funambulesca de sabor argentino", recrea con buen saber hacer una de las formas predilectas del poeta frances, la "odelette" u "odita", segun el propio nicaraguense habia subtitulado ya algunas composiciones anteriores muy similares como "Los regalos de Puck. Versos de ano nuevo". Reencontramos aqui a los personajes de la Commedia dell'Arte pirueteando en medio del carnaval, hilvanando con sus apariciones y desapariciones una rima y otra: "Mientras Arlequin revela / que al prisma sus tintes roba / y aparece Pulchinela / con su joroba, // di a Colombina la bella / lo que de ella pienso yo, / y descorcha una botella / para Pierrot ..." (16). Paralelamente a la "odelette", tambien el sonetillo de arte menor y tema galante, adoptado por Ruben en el diptico "Para una cubana" y "Para la misma", sigue a rajatabla el esquema banvillesco, mientras que otro madrigal galante, en este caso el dodecasilabico "Bouquet", declara su parentesco con Gautier: "Un poeta egregio del pais de Francia, / que con versos aureos alabo el amor, / formo un ramo armonico, lleno de elegancia, / en su Sinfonia en Blanco Mayor..". "Bouquet" imita, ademas, el desarrollo plastico de la aludida sinfonia gauteriana, en cuya blanca monocromia irrumpe, finalmente, el fuerte contraste del rojo: "Yo, al enviarte versos, de mi vida arranco / la flor que te ofrezco, blanco serafin. / !Mira como mancha tu corpino blanco / la mas roja rosa que hay en mi jardin!".

Hasta aqui, todo en Prosas profanas se cine al ascendiente parnasiano, si bien a continuacion Dario incluye una serie de composiciones escritas a la sombra del decadentismo y del simbolismo como "El faisan", "Garqonniere", "Margarita", "Mia", "Dice mia", "Heraldos" e "Ite, missa est". Pronto, sin embargo, retoma Ruben el viejo camino, y a la luz del Parnasse contemporain concluye esta primera seccion, intitulada de manera homonima, "Prosas profanas", con "El pais del sol" y uno de sus poemas mas celebrados, el "Coloquio de los centauros". "El pais del sol" ensaya en espanol el poema en prosa parnasiano, cinendose de nuevo al modelo de Catulle Mendes, segun nos confiesa el poeta, esta vez en su Autobiografia-, "de fecha muy anterior a las poesias escritas en Buenos Aires, [esta] calcado en ciertos preciosos y armoniosos juegos que Catulle Mendes publico con el titulo de Lieds de FranceSe trata, en efecto, de una prosa ritmada y rimada cuya severa formalizacion, basada en los efectos musicales de brevedad, recurrencia y simetria, la cadencia regular del fraseo, la division estrofica y la repeticion de un estribillo, dotaba al poema de una homogeneidad y circularidad mas acordes con las teorias metricas del Parnaso que con la prosa flexible, sin ritmo y sin rima, ideal para adaptarse a los "mouvements lyriques de l'ame, aux ondulations de la reverie, aux soubresauts de la conscience" de Baudelaire y los simbolistas (17).

Mayores controversias ha suscitado, en cuantos a sus fuentes e interpretacion, el "Coloquio de los centauros", poema de hondas resonancias filosoficas. No era la primera vez que Dario abordaba el motivo centaurico en su poesia, pues ya en la Revista de Costa Rica -marzo de 1892- habia publicado "Los Centauros (Bajo relieve)", luego rebautizado "Palimpsesto" e incluido en estas Prosas profanas. Sin embargo, y frente a la pura ornamentacion del poema escrito en Centroamerica, el "Coloquio de los centauros" incorpora a la poesia de Dario un componente metafisico que ha hecho correr rios de tinta, no siempre en beneficio de una exegesis cabal.

Si nos atenemos, en primer lugar, a un nivel estrictamente formal, el poema presenta una disposicion versal en extensas tiradas de alejandrinos geminados con rima consonante; una estructura metrica clasica que el Parnaso habia juzgado la mas optima para configurar poemas dramatizados de la misma naturaleza que el de Dario. Solo en los Poemes antiques de Leconte de Lisle pueden contabilizarse bastantes ejemplos de dialogos liricos elaborados preferentemente con dicha versificacion, tales "Bhagavat", "Cunacepa", "Helene", "Niobe", "Khiron" o "Hypatie et Cyrille". Obviando, evidentemente, su devenir historico desde Platon, el poema dialogado de cariz expositivo en el que se abordan variados fundamentos filosoficos tuvo grandes cultivadores entre los parnasianos, asi el propio Leconte de Lisle o su maestro en este campo, Louis Menard. Un poema de este ultimo como "Le Banquet d'Alexandrie" -Poemes et reveries d'un paien mistique- presenta ciertos puntos de contacto con el poema de Dario nada desdenables. Se trata de un dialogo entre los discipulos del filosofo de Alejandria Ammonius Saccas (siglos II y III d. C.), fundador de la escuela neoplatonica, en el que salen a la palestra temas que luego abarcaria tambien Ruben en su poema como el de la mujer, el mal o la muerte. Aunque el tono elegante y civico del dialogo de Menard sea muy similar al que emplea el nicaraguense, bien es cierto que el asunto principal de "Le Banquet d'Alexandrie", la religion, no llega a ser abordado en el "Coloquio de los centauros". Por otra parte, el excesivo didactismo y una cierta aridez en la factura del verso en Menard son trocados en Dario por la gracia y el sentido musical del modernista, mas poeta que erudito. Y en cuanto a los personajes y al marco ambiental, Ruben sustituye a los filosofos historicos y a su academia por seres mitologicos que se solazan en el Eliseo, pura geografia poetica, una "isla de oro" cuyo tiempo y espacio son irreales. A pesar de todo, la interpretacion simbolica del mundo en ambos poemas no deja de guardar claras analogias, por mas que un sector de la critica haya querido, precisamente por este trascendentalismo, negar la adscripcion del "Coloquio de los centauros" a la poetica parnasiana (18).

Teniendo en cuenta la condicion poligenetica de la poesia de Ruben Dario, y en particular, de este "Coloquio de los centauros", no resulta tarea baladi el remontarse a sus fuentes directas. Ya Paul Groussac (1916: 43), a quien precisamente va dirigida la composicion, avisaba sobre esta dificultad, dada la intensa reelaboracion de ascendencias poeticas variadas que Dario llevaba a cabo en su proceso creativo. Pese a ello, son varios los estudiosos de la obra dariana como Maria Teresa Maiorana (1959), Marie-Josephe Faurie (1966), Arturo Marasso (1973) o Margareta Dolinescu (1984) que, aceptando el reto, nos han dejado interesantes reflexiones, cuando no conclusiones definitivas, en esta direccion. Dentro de la superabundancia de antecedentes de los que se valio Dario en la elaboracion de su poema, conviene senalar, en primer lugar, sus reminiscencias textuales con Le centaure de Maurice de Guerin (1836) y con "Khiron" -Poemes antiques- de Leconte de Lisle, quien, a su vez, partia del propio Guerin y de otros textos como "Le Centaure" de Alphonse Rabbe (1835). Todos estos textos tienen en comun con el poema dariano ciertos pasajes donde se celebra la juventud fogosa del centauro, su fuerza y velocidad, fluyentes como un gran rio desbordado, asi como su capacidad sensitiva, afinada en el ritmo vital de la naturaleza y el universo (19). La actitud del personaje central, Quiron, varia sin embargo en los citados autores: el "Macaree" de Guerin es un centauro modesto que encomia la paz de una vida hacendosa; el "Khiron" de Leconte de Lisle es altivo y se rebela contra los dioses del Olimpo, lo cual le costara la vida; mientras que el "Quiron" dariano encarna el optimismo, la armonia del arte y el triunfo de la eterna poesia. No hay que insistir demasiado, por otra parte, en las diferencias graficas de los nombres propios: Dario simplemente latiniza el griego de Leconte de Lisle, prefiriendo las formas empleadas por Ovidio en Metamorfosis, aunque bien es verdad que a veces alterna unas y otras -"Heracles" y "Hercules"-. En cuanto al componente plastico del poema, fueron los grabados integrados por Rene Menard, hermano de Louis, en LaMythologie dans !'Art ancien et moderne (1878) los que sirvieron de punto de partida a Dario, quien manejo durante muchos anos un ejemplar de dicha obra. Las estrofas del Coloquio centradas en la escena del nacimiento de Venus arraigan, ademas, en una larga tradicion pictorica y literaria que parte de la antiguedad grecolatina -Apeles u Homero-, pasando por el renacimiento -Boticelli, Tiziano- y el neoclasicismo -Boucher- hasta desembocar en pleno siglo XIX -Ingres- y en el Parnasse contemporain, cuyos autores principales la recrearon en sus obras: Leconte de Lisle en "Khiron" -versos 331 a 340- o Jose Maria de Heredia en Les Trophees -"La Naissance d'Aphrodite"-. En cualquier caso, la pintura de Dario no guarda semejanzas destacables con ninguna de las obras aludidas, tratandose de una vision mas personal del mito.

El "Coloquio de los centauros" trasciende lo meramente plastico y dramatico en aras de una mayor intencionalidad alegorica. A Hugo, a Nerval, a Baudelaire, a Menard, al Gautier de "Affinites secretes" saben ciertos pasajes en los que asoma una ontologia romantico-simbolica, trascendental, con ciertos ribetes esotericos incluso (Cf Marini-Palmieri, 1989: 83-91). Canta Quiron, y su canto panico restituye la unidad entre lo material y lo espiritual, canta el alma de las cosas, canta la dimension metafisica de lo sensible: "!Himnos! Las cosas tienen un ser vital; las cosas / tienen raros aspectos, miradas misteriosas; / toda forma es un gesto, una cifra, un enigma; / en cada atomo existe un incognito estigma ...". A ojos de Quiron-Dario, existe una unidad suprema en la que todos los elementos de la naturaleza se corresponden: "Ni la torcaz es benigna / ni es el cuervo protervo: Son formas del Enigma / la paloma y el cuervo". El fragmento del coloquio en que se discute sobre la mujer, tema que desarrolla magistralmente Heredia en "Centauros y Lapitas", "La Centauresse" o "Nessus", opone los principios masculino y femenino para entonar, a manera de conclusion, un himno al ser hermafrodita -"Cinis sera Ceneo"-, tal como Theophile Gautier habia hecho en "Contralto" -Emaux et camees-. Lo etico y lo estetico participan de una misma esencia, de una misma noesis que, sin obliterar la originalidad y competencia del poeta nicaraguense, era comun a muchos de los grandes autores del romanticismo y del Parnaso. El ultimo de los problemas abordados por el coloquio es el de la muerte, y a este respecto, la conclusion de Dario recuerda de nuevo a Louis Menard: si Quiron afirma que "La muerte es la victoria de la progenie humana" y que "La pena de los dioses es no alcanzar la muerte", Louis Menard cierra su soneto "Stoicisme" -Poemes et reveries d'un pai'en mistique- con palabras muy similares: "Sans rien leur envier, car lui, pour la justice / Il offre librement sa vie en sacrifice, / Tandis qu'un dieu ne peut ni souffrir ni mourir".

En mi opinion, el "Coloquio de los centauros" no participa de la poetica del simbolismo, no se sustenta en sugerencias musicales ni hermeticas asociaciones de sentido, en obsesivas acumulaciones de imagenes ni siquiera en complicacion gramatical ninguna para evocar un estado de alma, a la manera de "Herodiade" o "L'apres-midi d'un faune" de Mallarme. Su desarrollo alegorico, en el que hay "mas arquitectura y escultura que musica, mas cincel que cuerda y flauta", segun el propio Dario aceptaba en Historia de mis libros, lo convierte en una muestra, soberbia, unica, inmortal muestra del mejor parnasianismo, el mas agudo y penetrante, el mas desatendido tradicionalmente por la critica.

La segunda seccion de Prosas profanas, "Varia", comprende una serie de poemas de diversa naturaleza: "El poeta pregunta por Stella" -cuyo titulo recuerda a aquellos que Catulle Mendes gustaba poner a sus versos, tal "Le poete s'interrogue", "Le poete se souvient", "Le poete ne se plaint" ...-, "La pagina blanca", "Ano nuevo", "La Dea" y "Epitalamio barbaro" recuperan los ecos simbolistas y decadentes; mientras que "Portico", "Elogio de la seguidilla" y la "Sinfonia en gris mayor" permanecen mas cercanos a los dogmas parnasianos (20). Por su parte, la tercera seccion, "Verlaine", consta del celebre "Responso" y de "Canto de sangre", poemas de inspiracion verlainiana, mientras que la cuarta, "Recreaciones arqueologicas" -"Friso" y "Palimpsesto"- engarza de nuevo con lo mas parnasiano de las Prosas profanas (21). Finalmente, la obra se cierra con "El reino interior", dedicado a Eugenio de Castro y escrito a la manera del simbolista portugues.

Parnasianismo, decadentismo, simbolismo, modernismo en definitiva, las Prosas profanas conjugan multiples corrientes poeticas que, como el aceite en el agua, no terminan de desleirse, integramente, en una sola. Mas alla de la mera diferencia cronologica entre la composicion de unos poemas y otros, cuyo peso al respecto es innegable, asistimos a una pluralidad congenita a su expresion lirica que nos deja en el libro poemas parnasianos y poemas que no lo son, por mas que todos lleven la misma firma de autor. A proposito de Azul ..., y a proposito de Prosas profanas, la balanza se inclina, manifiestamente, del lado del Parnasse. Asi lo vieron, amen del propio Ruben, sus primeros lectores de renombre como Paul Groussac, Enrique Gomez Carrillo o Jose Enrique Rodo (22).

Durante sus anos en Buenos Aires, y hasta su partida definitiva a Europa en 1898, la poesia de Dario se incardina en un modernismo de raigambre francesa cuyos constituyentes fundamentales fueron decadentes, simbolistas y, por encima de todo, parnasianos. Varios son los poemas que Dario no incorporo a Prosas profanas, si bien podria haberlo hecho con facilidad, que participan de una poetica aprendida en los libros de Verlaine, Regnier o Moreas -"Florentina", "Como palomas tornanse los tigres de la Hircania" ...-, y mas aun los que beben de Gautier, Banville o Mendes -"Portena", "Flor argentina", "Mima. Elegia pagana", "Toast" o la funambulesca "Frank Brown"-. Cuesta imaginar a Ruben Dario en Europa, mas alla del ano 1898, componiendo poemas de esta hechura. Asi lo corrobora, por otra parte, una lectura cronologica y atenta a toda su poesia completa, tanto si fue editada en revistas y poemarios como si ha permanecido en una esfera mucho menos divulgada. 1898, con todo lo que esta fecha significa, cierra una etapa en la trayectoria literaria y vital de Ruben Dario cuyo efecto sobre la propia poesia hispanica es irrecusable. Rumbo a los Cantos de vida y esperanza y a un modernismo de otra naturaleza, y mas alla de valoraciones subjetivas, Ruben se deja para siempre en Buenos Aires un algo de si, lo mas parnasiano, por mucho que su fidelidad para con los maestros franceses nunca se apagase del todo.

2. Ruben Dario en Europa (1898-1916)

En el otono de 1898, Ruben se embarcaba hacia Espana como corresponsal de La Nacion para cubrir con sus cronicas la informacion sobre el estado de nuestro pais tras el Desastre en Cuba, y en diciembre pisa por segunda vez tierra espanola. En un principio, el panorama literario que aqui hallo no pudo resultarle mas desalentador: hasta su viejo amigo Salvador Rueda, con quien habia compartido aquellos dias parnasianos de 1892, abjuraba de modernismos, vuelto ahora al redil de los campoamorianos, los nunezarcianos, los endecasilabistas. Asi lo daba a entender en sus lucidas cronicas enviadas puntualmente a La Nacion entre diciembre de 1898 y abril de 1900, luego recogidas en el volumen Espana contemporanea (1901).

Pese a evocar en ciertas ocasiones el exotismo colorista del Gautier de Voyage en Espagne (23), Ruben contempla con ojos sinceros la realidad nacional, especialmente la literaria, cercada de tradicionalismo, anquilosada, amurallada ante las novedades extranjeras: "todo lo que no sea en metros usuales, silva, seguidilla, romance, seria mal visto, y renovadores de metrica como Banville, Eugenio de Castro o D'Annunzio, correrian la suerte del buen Salvador Rueda", comunica en la cronica "Cyrano en casa de Lope" del 2 de febrero de 1899. Desde su punto de vista, algo fatalista y extremado, en Madrid, y en comparacion con Buenos Aires, resultaba tarea imposible encontrar un libro extranjero: "Paris esta a un paso y me ha sucedido leer en La Nacion el juicio de un libro frances antes de que ese libro hubiese llegado a Madrid. El que no encarga sus libros a Francia, Inglaterra, etc., no puede estar al tanto de la vida mental europea" ("Libreros y editores", 14 de julio de 1899). Una de las cronicas de mayor relevancia en este sentido, "El modernismo", del 28 de noviembre de 1899, enjuicia la penosa situacion de la nueva estetica en Espana y las posibles causas de ello. Para Dario, y en este punto hemos de concederle cierto asentimiento, en Espana se atacaba continuamente al modernismo sin que este asomara por ninguna parte: "se habla de decadentes, de estetas, de prerrafaelistas con 5, y todo. Es cosa que me ha llamado la atencion no encontrar desde luego el menor motivo para invectivas o elogios, o alusiones que a tales asuntos se refieran". El "formalismo tradicional", "la concepcion de una moral y una estetica especiales" y, sobre todo, el "espanolismo" impedian cualquier atisbo de renovacion, eso sin olvidar la pesima calidad y poca profesionalidad de nuestra critica literaria. A todo ello debe sumarse "la poca difusion de los idiomas extranjeros, la ninguna atencion que por lo general dedica la prensa a las manifestaciones de vida mental de otras naciones, [...] y despues de todo, el imperio de la pereza y de la burla".

Muchas cosas, por lo tanto, parecen no haber cambiado desde su primera estancia en Espana, alla por 1892. Otras si, entre ellas, fundamentalmente, el propio Ruben Dario. Ya no estamos ante el joven que celebraba la gracia espanola con los versos puramente parnasianos de aquella "Cancion de Espana": "Existe en el salon de porcelana / del Palacio Real una Diana / labrada en alabastro. Es blanca y bella. / La divina doncella / decora el borde fino de una mesa ... ". Los tragicos sucesos del 98 han revitalizado en el una conciencia panhispanica que no habra de abandonarle ya hasta el fin de sus dias. Ahora canta su llegada a nuestro pais con un soneto como "Espana", en el que se evidencia el rumbo que va tomando la lirica del nicaraguense y que desembocara en los magistrales Cantos de vida y esperanza: "Dejad que siga y bogue la galera / bajo la tempestad, sobre las olas: / va con rumbo a una Atlantida espanola, / en donde el porvenir calla y espera.".

Durante su segunda etapa en Espana, Dario se reencontro con lo mas selecto de las letras patrias, aquellos autores que ya tratara en el 92 y que vivian sus ultimos dias de decadencia vital y literaria: Campoamor, Castelar, Valera, Nunez de Arce. Pero si por entonces solo estuvo Salvador Rueda para comprenderle, con el paso de los meses Dario poco a poco ira encontrando, en el Madrid de principios de siglo, una legion de escritores de talante radicalmente innovador que comienza a destacarse del marasmo general: son los Benavente, Unamuno, Baroja, Maeztu, los Machado, Villaespesa o J. R. Jimenez quienes habran de acogerle, cada cual segun su talante, como al profeta que de allende los mares viene a traer la buena nueva del modernismo. Dario, sin recelo alguno y dejandose llevar por el entusiasmo hacia las novedades del que siempre hizo gala, les augura un porvenir dorado. Para un jovencisimo Juan Ramon Jimenez escribe, ya desde Paris, el celebre "Atrio" que abrira sus Ninfeas y en el que le impele a luchar por el arte nuevo -"?Tienes, joven amigo, cenida la coraza / para empezar, valiente, la divina pelea? ..."-, un arte nuevo naturalizado en un simbolismo trascendental: "?Tu corazon las voces ocultas interpreta?".

Dario arriba por segunda vez a Paris en abril de 1900, enviado por La Nacion para cubrir la informacion sobre la Exposicion Universal. Alli se relaciona de nuevo con Enrique Gomez Carrillo y con otros modernistas hispanoamericanos como el mexicano Amado Nervo, amen de dar a la estampa la segunda edicion de sus Prosas profanas (1901). A grandes rasgos, las nuevas Prosas profanas mantienen la estructura de la edicion princeps, salvo por algunas adiciones finales que en cierta medida rompen la unidad del libro original. Son poemas que denotan la madurez alcanzada por Dario en su busqueda de una poesia humanitaria e hispanica, menos adepta a parnasianismos y artificiosos decadentismos y cuyo tono resuena mas cercano a los inminentes Cantos de vida y esperanza que a las propias Prosas profanas de 1896. Estas nuevas adiciones comienzan en "Cosas del Cid", recreacion de una composicion de Barbey d Aurevilly, a la que sigue la seccion "Dezires, Layes y Canciones", cuyo primitivismo, que imita la lirica medieval de Johan de Duenyas o Johan de Torres, participa de la moda impuesta por decadentes y prerrafaelitas (24). El libro concluye con una ultima seccion de fisonomia variada, "Las anforas de Epicuro". Exceptuando una "Marina" de construccion libre, en la que Dario no dejaba de recordar a sus maestros predilectos -"Mi barca era la misma que condujo a Gautier / y que Verlaine un dia para Chipre fleto"-; pese a dos sonetos de factura parnasiana como "A Maestre Gonzalo de Berceo" y "La gitanilla"; y mas alla de la alusion a "Banville, insigne orfeo de la sacra Harmonia" en la pieza "A los poetas risuenos", "Las anforas de Epicuro" presenta una serie de sonetos de inspiracion filosofica, algunos tan sustanciales como "Ama tu ritmo ..." o "Yo persigo una forma ...". Segun el propio poeta expresase en Historia de mis libros, los sonetos de "Las anforas de Epicuro" participan de una "exposicion de ideas filosoficas" tales "la concentracion de un ideal religioso a traves de la Naturaleza", "la exaltacion de la personalidad", "la conjuncion de las exaltaciones panica y apolinea", "la exposicion de la potencia intima e individual", "el arcano de tristezas autumnales", "la concrecion espiritual de la metamorfosis" y otras alegorias de raigambre pitagorica y esoterica que tendian puentes espirituales entre el modernismo, el simbolismo y el romanticismo primigenio (25).

En septiembre de 1901 Dario viaja por Italia, y tras pasar el invierno en Paris, lo tendremos en la primavera y el verano de 1902 visitando Londres, Bruselas, Brujas y Dunkerque. Ese ano se publicaron sus Peregrinaciones, donde recogia sus cronicas sobre la Exposicion Universal, los apuntes de su viaje a Italia y varios ensayos literarios y artisticos dedicados a figuras como Oscar Wilde o Rodin. En el texto dedicado a este ultimo, el poeta confesaba abiertamente cuales eran las directrices que por entonces regian su concepcion poetica, tan diferentes ya de aquellas que perfilara en las notas a la segunda edicion de Azul ...: "Queria oir la voz misteriosa de la plasmada materia, el canto de la linea, la revelacion del oculto sentido de las formas. Me atrevo a decir -no sin cierto temor-, que comprendo a Mallarme; [...] he leido a Rene Ghil, sacando algun provecho". Sus patrones responden ya por entero al simbolismo, de ahi que los versos que citase a lo largo del libro a guisa de arquetipos fuesen todos de Mallarme, de Samain o de Moreas.

En otono de 1902 se traslado a Barcelona, y durante el invierno recorrio Andalucia y Tanger para, tras una estancia breve en Madrid, regresar a Paris en marzo de 1903 con el nombramiento de consul de Nicaragua bajo el brazo. En mayo haria de nuevo las maletas para viajar sucesivamente por Alemania, Austria, Hungria e Italia, en un incesable deambular que habra de recoger en las cronicas y articulos de La caravana pasa (1903) y de Tierras solares (1904). En unas paginas dedicadas en la primera obra al auge de los cancionistas parisinos, Dario lamentaba el estado de la poesia francesa, dominaba por los parnasianos menores, y como los maestros simbolistas iban cayendo en el olvido: "Los poetas oficiales son como Rostand o como Sully-Prudhomme ... Ni unos ni otros llenan el vacio ideal. Los otros se van cada cual por su camino, mientras las sombras de Verlaine y Mallarme desaparecen entre los cipreses obscuros de una hermosa leyenda ...". Ni tan siquiera uno de los viejos idolos parnasianos como Jose Maria de Heredia se libraria ya de algun que otro ataque del neofito simbolista. Asi, en otra cronica de La caravana pasa criticaba con dureza un poema que el autor de Les Trophees dedicase a la emperatriz de Rusia: "Eran versos serios, academicos y mediocres [...]. Ante los malos versos aristocraticos, prefiramos los buenos versos anarquistas [...]. Las musas de la Cupula no han ayudado al ilustre autor de los Trofeos.".

Desde junio de 1904 hasta febrero de 1905 Ruben permanece en Paris, para establecerse entre febrero y julio de 1905 de nuevo en Madrid, donde organiza con Juan Ramon Jimenez la publicacion definitiva de sus Cantos de vida y esperanza, una obra que supuso la consagracion definitiva del Ruben Dario poeta, la cima de su lirica y a la vez el ultimo de sus grandes poemarios.

Los flamantes Cantos de vida y esperanza vienen marcados profundamente por el subjetivismo, la reflexion ontologica y una nueva manera de concebir la estetica finisecular sin la extremada ascendencia parnasiana y decadente de epocas anteriores. Puntualizando los celebres versos que cierran "L'Art" de Gautier, Ruben confiesa en Historia de mis libros que "si es cierto que el busto sobrevive a la ciudad, no es menos cierto que lo infinito del tiempo y del espacio, el busto, como la ciudad, y, !ay! !el planeta mismo, habran de desaparecer ante la mirada de la unica Eternidad!". Mas alla del pesimismo posromantico, mas alla del vitalismo pagano, polos animicos entre los que oscilaba la poetica parnasiana, Dario encarna en su crisis personal la crisis espiritual del Fin de Siglo en toda su extension. Y para superarla, vemos al poeta recurriendo finalmente a Dios, a la "unica Eternidad" que habra de sobrevivir a todo, perdida ya la fe en aquella pureza eternal de la Belleza que Gautier preconizase: "Tout passe.--L'art robuste / Seul a l'eternite. / Le buste / Survit a la cite".

Espana y el hispanismo, el panlatinismo cultural, el antiimperialismo, una honda perspectiva etica enfocada en los temas universales de la religion, el misterio, la vida y la muerte, la tension dialogica entre Eros y Thanatos, ?que espacio podia quedar para el parnasianismo en un poemario de esta naturaleza? Los cuatro o cinco poemas parnasianos presentes en Cantos de vida y esperanza rompen manifiestamente la unidad tonal del libro y, ademas, todos fueron escritos durante una etapa bastante anterior a la segunda estancia en Espana del poeta. Asi, uno de los mas celebres del libro y de toda la obra del nicaraguense, la excelsa "Marcha triunfal", habia visto ya la luz en La Nacion el 25 de mayo de 1895. De epoca anterior son igualmente "Ofrenda" y "A Goya": el primero, con el titulo de "Bouquet", estaba fechado en "Panama, mayo de 1893", y el propio poeta, en Historia de mis libros, lo define como una "ligera y ritmica galanteria banvillesca", en tanto que el segundo, de inspiracion gauteriana, habia sido publicado ya en el diario mexicano El Mundo el 23 de mayo de 1897 (26). La pieza parnasiana mas ortodoxa de todas, "Leda", fue presentada en Guatemala ilustrada quince anos antes, en septiembre de 1892: "El cisne en la sombra parece de nieve; / su pico es de ambar, del alba al trasluz; / el suave crepusculo que pasa tan breve / las candidas alas sonrosa de luz ...". Pasajes aislados hay tambien en Cantos de vida y esperanza que remiten al Parnaso, pese a su integracion en composiciones regidas por otros impulsos e intenciones comunicativas. Valga como ejemplo el primer verso de "Canto de esperanza", "Un gran vuelo de cuervos mancha el azul celeste", que trae a la memoria un verso de "Le massacre de Mona" de Leconte de Lisle Poemes barbares-: "Un long vol de corbeaux tourbillonait dans l'air".

La recepcion en Espana de Cantos de vida y esperanza fue, como se sabe, gloriosa, toda vez que el modernismo habia conquistado por fin las letras de nuestro pais. Baste recordar la resena "Poetas americanos. Ruben Dario" que el 26 de junio de 1905 le dedicara en El heraldo de Madrid Manuel Bueno. Siguiendo a pies juntillas las teorias de Mallarme y del manifiesto simbolista, Bueno oponia alli una lirica de la vaguedad y la sugerencia, moderna en puridad, a otra vieja, tallada "con escueto relieve", propia del Parnaso. La dimension que cobra este texto radica en una doble condicion paradigmatica: por una parte, expresa la apreciacion general que de la poesia moderna se tenia en la Espana de 1905; por otra, revela cuan poca distancia podia haber entre un modernista como Dario y un Manuel Bueno, autor al que se ha incluido tradicionalmente en la nomina de la denominada "Generacion del 98":
   En vez de describir, ?por que no sugerir? En vez de ir directamente
   a la realidad normal, ?por que no extraer de ella lo escondido, lo
   raro, lo que no se revela ni se descubre a las almas adocenadas,
   sino a los seres escogidos? [...] Los simbolistas -y yo tengo a
   Ruben Dario, a lo menos en ciertos momentos, por un Mallarme
   castellano-, los simbolistas aman la alegoria y la leyenda tanto
   como desdenan la realidad directa, el natural palpable, con sus
   anecdoticas minucias y sus normales episodios. [Dario] es un gran
   prestigio de las letras castellanas y un artista que puede codearse
   familiarmente con Verharen (sic), D'Annunzzio (sic), Laforgue,
   Rodembach (sic), Alberto Samain (sic) y otros grandes
   galvanizadores de la sentimentalidad humana ... (27)


Todavia en 1905 habria de aparecer en las librerias la segunda edicion de Los Raros, en cuyo prologo, y he aqui un detalle muy notable, Dario identificaba por vez primera "modernismo" con "simbolismo", atribuyendose de paso su implantacion en nuestras letras. Quizas Dario no fuese cabalmente simbolista stricto sensu, pero listo si, y mucho, de ahi que, arrogandose la paternidad del simbolismo hispanico, anduviera previendo por donde habrian de discurrir los caminos a la modernidad -y a su propia posteridad-: "Todo lo contenido en este libro fue escrito hace doce anos, en Buenos Aires, cuando en Francia estaba el simbolismo en pleno desarrollo. Me toco dar a conocer en America ese movimiento y por ello [...] fui atacado y calificado con la inevitable palabra decadente ...".

Un ano mas tarde, en su articulo "Nuevos poetas de Espana" -Opiniones (1906)se ratificaria en este juicio, armonizando claramente modernismo y simbolismo a proposito del "movimiento mental que por la influencia del simbolismo frances transformo las letras hispanoamericanas. Ese movimiento, aunque tardio, llego a Espana, y dio nueva vida a las letras espanolas". A continuacion, Dario iria citando a quienes consideraba los poetas espanoles mas renovadores, y es indudable que sus mayores aplausos los dirigio a aquellos de mayor parentesco con el simbolismo: el primero, Antonio Machado, "quiza el mas intenso de todos", al que seguian su hermano Manuel, un "verleniano de la mas legitima procedencia", y Ramon Perez de Ayala, una suerte de Francis Jammes castellano. Por su parte, a Juan Ramon Jimenez ya lo habia alabado profusamente en Tierras solares, y ahora se limito sencillamente a recoger algunos de los juicios que alli emitiera del poeta "mas sutil y sentimental" de todos. En cuanto a los que inclinaban su obra del lado parnasiano como Antonio de Zayas, Dario se limito a encomiar su "vocabulario, su elegancia decorativa, los saltos libres de su Pegaso", para concluir que sus "Sonetos se resienten de heredianos algunos". Y en ultimo lugar dedicaba un breve parrafo a Villaespesa, del que el almeriense no salia muy bien parado: "Enamorado de todas las formas, seguidor de todas las maneras, hasta que se encontro el mismo, si es que se ha encontrado".

Desde 1898, los caminos de Dario y el Parnaso se habian ido separando definitivamente. Sus ultimos libros de versos, El canto errante (1907), Poema del otono y otros poemas (1910) y Canto a la Argentina y otros poemas (1914) poco aportan ya a la vertiente parnasiana de su obra poetica. Ello no significa, empero, que Dario renegara absolutamente de los viejos maestros ni de su poesia escrita bajo el influjo de la Escuela, pues todavia en aquellos libros finales incluira poemas parnasianos escritos tanto en su etapa centroamericana como en los ultimos anos de su vida, asi como algunos guinos y homenajes explicitos a quienes seguia considerando entre sus referentes (28). Lo mismo cabria decirse de su prosa critica. En Opiniones (1906), y frente a los varios ensayos sobre Moreas, Rollinat o Remy de Gourmont, no se olvidaria Dario de recordar tras su muerte a uno de los grandes maestros del Parnaso en "Lo que queda de Heredia". El texto no es otra cosa que un alegato en defensa de la Escuela parnasiana y, por supuesto, de una fraccion de su propia poesia: "Hay la idea comun de que los parnasianos fueron simples artesanos del verso [...]. No hay uno solo de los <<impasibles>> que no tenga en su estrofa, en la apariencia, fria, un estremecimiento [...]. Se ignorara en lo porvenir a Heredia si se borra por completo la historia de la poesia francesa" (29).

Mas agridulces seran los recuerdos que con el paso del tiempo le inspirara otro de los grandes idolos literarios de su juventud, Catulle Mendes. Como motivo de su muerte, el 8 de febrero de 1909, el poeta nicaraguense le dedicaria un extenso y sentido obituario donde lo defendia de los ataques de un sector de la critica al par que lo rememoraba como a "uno de mis guias espirituales, despues del gran Hugo -el pobre Verlaine vino despues-; [...] el Mendes cuentista de cuentos encantadores e innumerables, galante, finamente libertino, preciosamente erotico" (30). De diferente signo, sin embargo, seria la ultima alusion a Catulle Mendes en la obra de Dario, ubicable en un parrafo de su Autobiografia (1913) en el que el poeta rememora sus primeros tiempos en el Paris de comienzos del siglo XX de la mano de Gomez Carrillo: "un viejo barrigon, cabeza de nazareno fatigado, todavia con fuertes pretensiones a las conquistas femeninas, las cuales, en efecto, lograba en el mundo de las mascaras, pues era critico teatral y personaje dominante ...". ?A que se debia este resquemor contra el personaje Mendes y su trato social? En el precitado obituario, Dario habia afirmado, un tanto misterioso, que "yo no le trate personalmente, y vale mas". Quizas tuviera, realmente, un encuentro con Mendes del que no guardase grata memoria ...

Con este amargo desencanto se cierra uno de los circulos concentricos, el parnasiano, del Dario poeta. El final del hombre es de sobras conocido: los viajes, la enfermedad, la terrible agonia y la muerte en su Nicaragua natal el 6 de febrero de 1916, dejando para la posteridad un legado literario que todavia hoy merece la consideracion de la critica y los lectores. Un legado que supo ser, a su debido tiempo y libro y poema, romantico, parnasiano, decadente, simbolista y, en fin, modernista mayor. Asi lo recuerdan los innumerables manuales, articulos, ensayos y libros monograficos que su obra ha inspirado y seguira inspirando en el seno de la historiografia literaria de la Hispanidad. Quedemonos con un poeta que supo evolucionar y revolucionar la poesia espanola, orientadas sus velas a los vientos de la modernidad, ora a los cierzos y las trombas romanticas, ora a los abregos y alisios parnasianos o por ultimo al mistral simbolista, siempre rumbo al porvenir. Quedemonos con un Dario proteico, heterogeneo, y en todo caso unico. Quedemonos, en fin, con las brillantes palabras que le dedicara su compatriota y amigo Santiago Arguello (1935: 37):
   Tras el Ruben romantico, el Ruben parnasiano. Tras de Musset y
   Hugo, Catulle Mendes y de Lisle. La evolucion del alma poetica de
   Ruben Dario va ondulando a la par con la francesa evolucion. Y a la
   par tambien se van abriendo las pestanas de nuestro continente al
   sentimiento lirico de su liberacion. [...] Aires de otra parte. Y
   en vez de aquellos nombres del terruno, Leconte de Lisle, Armand
   Silvestre, Catulle Mendes, Leon Dierx ... !Ya hay algo mas, amigos,
   que los castanos del solar! [...] Dario fue romantico con los
   romanticos; parnasiano con los parnasianos; decadente y simbolista
   con los simbolistas y decadentes; frances con los franceses,
   espanol con los espanoles; y renacentista y pagano y oriental y.
   !todo!".


http://dx.doi.org/ 10.5209/ALHI.58814

Referencias bibliograficas

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Miguel Angel Feria (1)

(1) Universidad Complutense de Madrid/Universite Paris Diderot-Paris 7, Espana/Francia.

E-mail: miguelangelferia@gmail.com

(2) Dirigida por Jose Ceppi, La Nueva Revista supuso un anticipo del modernismo beligerante que en seguida encarnarian distintas publicaciones de breve pero intenso recorrido. Alli colaboraron, entre otros, las jovenes promesas de la poesia en Argentina como Ricardo Jaimes Freyre o Leopoldo Diaz. La venida del poeta nicaraguense fue celebrada en su seno de esta guisa: "Romantico, parnasiano, decadente ... llamadlo como querais; lo cierto es que el ha hecho de la ferrea lengua espanola, un idioma exquisito. Azul ... es una revolucion". Junto a La Nueva Revista, una de las primeras publicaciones argentinas que presento a Ruben Dario fue Artes y Letras (1892-1893), semanario que a pesar de su tendencia catolica y conservadora cedio su espacio a la renovadora lirica del nicaraguense y de otros poetas como L. Diaz o el malagueno Salvador Rueda, al tiempo que presento alguna traduccion de Heredia. Caben ser destacadas en estos anos otras revistas como El Bucaro Americano (1896-1909), de tendencia feminista, donde colaboraron tanto Dario como el resto de modernistas de postin y se tradujo a Ibsen o a Baudelaire, o La Revista Moderna (1897), que ademas de publicar a Dario o a Azorin, conto en sus paginas con traducciones de autores tan modernos como Maeterlinck o Mallarme. Cf. Englekirk, 1961: 23; Lafleur et al., 1962: 17 y ss.

(3) Amen de las versiones de Diaz, recopiladas mas tarde en volumen -Traducciones (1897)-, cuando Dario pronuncia estas palabras ya algunos poemas de Leconte de Lisle habia sido traducidos al espanol por Aurelia Castillo de Gonzalez en Cuba, por Luis Lopez Mendez en Venezuela, por Ricardo Catarineu en Espana, por Balbino Davalos en Mexico y por Francisco Soto y Calvo en la propia Argentina.

(4) "El sillon de Leconte de Lisle. La juventud y la Academia. Lo que dijo Charles Morice. Verlaine y Zola" puede consultarse en las Obras completas editadas por Mundo Latino en Madrid (1917-19), tomo XX, Prosa dispersa.

(5) "Nuestros propositos" seria luego recolocado por Dario a manera de prologo en la primera edicion de Los Raros, Paris, Tip. de "La Vasconia", 1896.

(6) La mencion a Jose Maria de Heredia permanece en el misterio, pues no hemos podido localizar ese supuesto hipotexto en el que el parnasiano frances de origen cubano aluda a Dario, a su Azul ... ni a a "renacimiento mental en Espana" alguno.

(7) Tal como les ocurriera a los propios parnasianos, Paul Groussac no acertaba a calibrar cuales eran las novedades que aportaba el simbolismo, y cuando se muestra respetuoso, hasta cierto punto, con las mismas, sera precisamente por lo que pudiesen tener de origen parnasiano: "Lo unico viable en el nuevo simbolismo frances -o no es nuevo, o no es simbolico. Verlaine es un parnasiano convertido, cuyos pocos versos realmente admirables [...] estan vaciados en el molde de Hugo o Banville: podrian ser de un Coppee ingenuo y angustiado, que levantara el lamentable De profundis de su miseria. Lo propio diriamos de Viele-Griffin, La Tailhede, Regnier, Wyzewa y otros, presentes o futuros colaboradores de la Revue des DeuxMondes. [...] Por fin, el apocaliptico Mallarme ha necesitado tornarse incomprensible, para dejar de ser abiertamente mediocre: su esoterismo verbal es el cierro secreto de un arca vacia". Cf. Groussac, 1896: 43 y ss.

(8) Las palabras de Dario remiten directamente a estas otras que Gautier escribio en su relato "Une nuit de Cleopatre" (1838): "Mais le spectacle du monde antique est quelque chose de si ecrasant, de si decourageant pour les imaginations qui se croient effrenees et les esprits qui pensent avoir atteint aux dernieres limites de la magnificence feerique, que nous n'avons pu nous empecher de consigner ici nos doleances et nos tristesses de n'avoir pas ete contemporain de Sardanapale, de Teglath Phalazar, de Cleopatre, reine d'Egypte, ou seulement d'Heliogabale, empereur de Rome et prete du Soleil ...".

(9) Fragmentos como el siguiente ilustran sobremanera una concepcion de la expresion poetica inmediatamente anterior al simbolismo y particularmente cercana a la praxis dariana: "Ce n'est pas en decrivant les objets sous leurs aspects divers et dans leurs moindres details que le vers les fait voir; ce n'est pas en exprimant les idees in extenso et dans leur ordre logique qu'il les communique a ses auditeurs, mais IL SUSCITE dans leur esprit ces images ou ces idees et pour les exciter il lui suffit en effet d'un mot.". Banville, Theodore de. Petit Traite de Poesie Frangaise, pag. 49

(10) En Le jardin des jeunes ames, por ejemplo, habia escrito el propio Mendes: "Je ne sais en quel temps, dans un pays dont in me m'a point dit le nom.". Cf. Marasso, 1973: 41 y ss.

(11) El campo semantico parnasiano fue caracterizado por J. Lemaitre como una serie de "mots d'apotheose", orientadas principalmente al cromatismo y a la sensorialidad, cuyo empleo por parte de Gautier, Banville y Ruben Dario ha sido cotejado por criticos como Erwin K. Mapes, 1952: 88 y ss. Por su parte, Marasso, 1973: 38, nos indicaba como posible antecedente del "tacon rojo, lindo y leve el pie" -"Era un aire suave"- la frase de Gautier "el pie pequeno en el zapato de tacones rojos", del relato Avatar.

(12) Tema, tono, versificacion, recursos lexicos y gramaticales., todo en "Divagacion" sugiere la lectura del poema de Catulle Mendes "Le marche de la Madeleine" -Philomela (1863)-, cuyas primeras estrofas transcribimos: "Debout! le soleil caresse nos draps. / Que ne suis-je ne pres de Mytilene! / Allons respirer l'odeur des cedrats / Au marche qu'on tient a la Madeleine. // J'ai reve d'un grand chateau dans la plaine. / Nous etions (helas! tu me comprendras!) / Moi, l'hote d'un soir, vous, la chatelaine. / Debout! le soleil caresse nos draps. // Nous voyagerons lorsque tu voudras! / Nous irons en Grece, au pays d'Helene / Dont les bras etaient moins beaux que tes bras. / Que ne suis-je ne pres de Mytilene! // En Chine ou les tours sont de porcelaine, / Dans l'Inde ou la noire a sous le madras / Des cheveux crepus comme de la laine, / Allons respirer l'odeur des cedrats ...".

(13) Sobre la presencia de Rostand en Espana, cf. Diez-Canedo, 1913: 135. Alli, el eximio critico espanol situa la poesia de Rostand en la orbita del parnasianismo, comparandola con la de Mendes y Banville.

(14) La genealogia del cisne parnasiano comienza con Leconte de Lisle en su poema dramatico "Helene" -Poemes antiques (1852)-. Aquel "Cygne eblouissant qui flotte sur les eaux" de Leconte es, al igual que "El cisne" del soneto dariano, un ser de estirpe sagrada emparentado directamente con Helena y, por ello, custodio de los atributos de la belleza eterna. Tras "Le Cygne" de Baudelaire, simbolo del aislamiento del artista en un medio hostil, del que Dario nada toma, Leon Dierx retoma en "Les Cygnes" -Poemes et poesies (1864)- el canto a su elegancia y a su Hermosura inmortal, "comme un reste orgueilleux de gloire immaculee". Por ultimo, cabe destacar el celebre "Le Cygne" de Sully-Prudhomme -Les Solitudes, 1869-, acuarela puramente descriptiva cuya imagen final fue profusamente imitada por los poetas de su tiempo: "L'oiseau, dans le lac sombre ou sous lui se reflete / La splendeur d'une nuit lactee et violette, / Comme un vase d'argent parmi des diamants, / Dort, la tete sous l'aile, entre deux firmaments.". Los motivos wagnerianos de "El cisne" de Dario, por su parte, estaban ya presentes en los Poemes barbares de Leconte de Lisle, tal "el martillo del viejo Thor germano" o "la espada de Argantir". Ruben conjuga ambas influencias, si bien a Wagner no tendra acceso hasta su llegada a Argentina: "En Buenos Aires, e iniciado en los secretos wagnerianos por un musico y escritor belga, M. Charles del Gouffre, rime el soneto de El Cisne ...", confiesa en Historia de mis libros (1913). En esta epoca de aprendiz de wagneriano compuso tambien el diptico "Wagneriana" -"Lohengrin" y "Parsifal"-, que no llego a incluir en Prosas profanas.

(15) Por su amenidad, frescura y jovialidad, la poesia banvillesca sera siempre celebrada por Dario. Entre los nombres que integran el soneto "A los poetas risuenos" -2a edicion de Prosas profanas (1901)- no dudara nuestro poeta en ensalzar a "Banville, insigne orfeo de la sacra Harmonia".

(16) No esta de mas recordar que, en el circulo parnasiano, hubo otros poetas como Catulle Mendes que gustaron tambien de los motivos de la Commedia dell'Arte: "Le nez de Pierrot" -La Grive des vignes-, "Pierrot fache a cause de la lune" o "Puck tout nu" -Poesies nouvelles- son muestras singulares de ello, si bien Dario invoca en todo momento a Banville, nunca a Mendes, a este respecto.

(17) Cf Baudelaire, "A Arsene Houssaye", Petits poemes en prose. Recordemos un par de estrofas de "Les pieds nus" -Lieds de France- de Mendes para ilustrar la prosa parnasiana que Dario imita rotundamente en "El pais del sol!": "Sans bas, cuir, ni semelle (Vive ma belle!) et sans sabots, je marche depuis l'aube neuve (Marche, vagabond, le jour est si beau!) sur l'apre terre du talus, sur l'apre terreo ou le ble leve ... Le terre aime les pieds nus!".

(18) En este sentido, ya un critico como Arturo Marasso (1973: 67) habia llamado la atencion del fondo filosofico que subyace a la poesia del parnasiano Louis Menard y sus concomitancias con la poesia dariana: "[Menard] le enseno a descubrir el simbolo, sin el cual [...] las representaciones parnasianas no serian sino una obra de orfebre, de burilador o de estatuario [...]. Como maestro oculto y aun ocultado de Leconte de Lisle, de Heredia, en lo que ellos no hubieran alcanzado solos, dio al parnasianismo, aunque de paso, cierta iniciacion en los misterios".

(19) Pueden compararse, por ejemplo, los siguientes parrafos de Leconte de Lisle y Dario en que se describen dichas condiciones: "Oui! j'etais jeune et fort; rien ne bornait mes voeux: / J'etreignais l'univers entre mes bras nerveux; / L'horizon sans limite aiguillonnait ma course, / Et j'etais comme un fleuve egare de sa source, / Qui, du sommet des monts soudain precipite, / Flot sur flot s'amoncelle et roule avec fierte ..." ("Khiron", Poemes antiques); "Son los Centauros. Unos enormes, rudos; otros / alegres y saltantes como jovenes potros; / unos con largas barbas como los padres-rios; / otros imberbes, agiles y de piafantes brios, / y robustos musculos, brazos y lomos aptos / para portar las ninfas rosadas en los raptos." ("Coloquio de los centauros", Prosas profanas).

(20) A pesar de que Dario, de nuevo en Historia de mis libros, afirma que su Sinfonia en gris mayor "trae necesariamente el recuerdo del magico Theo, del exquisito Gautier", no es menos cierto que su desarrollo cromatico, contrariamente al de "Bouquet", se aleja del modelo gauteriano en una serie de puntos. A. M. Diaconescu (1974: 791-810) ha analizado concienzudamente el poema, comparandolo ademas con el celebre "Les elephants" de Leconte de Lisle, y senala con acierto que si en su estructura externa ambos poemas coinciden plenamente, y que las tecnicas de composicion de Dario son analogamente parnasianas, el nicaraguense introduce por su parte algunos elementos de raigambre simbolista -vaguedad del color gris, ambiente crepuscular, sugerencias musicales- que se corresponden con el estado animico del yo lirico. Obviando las de Dario, el poema de Gautier vio multiples imitaciones en la literatura finisecular, desde la "Symphony in yellow" de Oscar Wilde a la "Symphonie en gris" de Marie Krysinska, una proliferacion de sinfonias cromaticas que llevo al colombiano Jose Asuncion Silva a componer su burlesca "Sinfonia color de fresa con leche".

(21) "Friso" presenta una descripcion ecfrastica de motivos helenisticos cuya versificacion y lenguaje endecasilabos blancos abundantes en giros intencionadamente arcaizantes- imita tanto las traducciones decimononicas de poesia griega clasica como la lirica academicista de los Juan Valera y Menendez Pelayo en Espana o de Guido Spano en la propia Argentina. El propio Dario lo recordaba en Historia de mis libros, admitiendo que en "Friso" "recurro al elegante verso libre, cuya ultima realizacion plausible en Espana es la celebre Epistola a Horacio de Don Marcelino Menendez y Pelayo". De "Palimpsesto" ya adelantamos mas arriba que habia aparecido en 1892 con el titulo de "Los centauros (Bajo relieve)". Recreacion plastica de la escena de Diana en el bano y del rapto de una de sus ninfas por un centauro, fue escrito en el momento en el que Dario sentia mayor veneracion por Jose Maria de Heredia, y a ello se deben sin duda las reminiscencias de algunos sonetos de Les Trophees como "La Centauresse" o "Le Bain des Nymphes" que cruzan los versos darianos.

(22) Desde las paginas de La Biblioteca, Groussac (1897: 62 y ss) consideraba la obra toda ella imitacion de lo frances, desestimando cuanto alli habia de decadente: "El senor Dario es muy joven; sobrevivira sin duda al movimiento perecedero y fugaz a que se ha adherido ...". En su fuero conservador, Groussac juzgaba la parnasiana aquella tendencia que contenia lo mas valido y en si "poetico" del libro, "la cincelada orfebreria de las palabras, nombres, verbos y adjetivos de eleccion, que se engastan en la trama del verso como gemas en filigrana". De signo contrario fueron las primeras impresiones de Gomez Carrillo (1900: 54), decepcionado ante el parnasianismo, ya trasnochado en su opinion, de Ruben. Con hiriente ironia y un aire condescendiente que imaginamos humillaron al gran poeta, el critico guatemalteco, desde la soberbia de sus habitos parisinos, juzga los nuevos partos de Ruben una sarta de ingenuidades fuera de temporada, ajenas al devenir mas actual de la poesia francesa: "Su Azul ... de usted no es todo azul; sus Prosas profanas no son prosas; y sus Raros tampoco son raros. No, Ruben, no lo son, o por lo menos, no lo son en Europa en este ano de 1898. ?Leconte de Lisle raro? [...] Casi tanto como Zola y Dumas ...". En cuanto a Rodo (1899, en 1924: 129), la poesia dariana se le antojaba una legitima actualizacion en lengua espanola del elitismo lirico de los parnasianos y simbolistas franceses, si bien enlazaba principalemente con el parnasianismo sensual y vitalista de los Gautier y Banville, antes que con las sombras de Baudelaire y Verlaine. Otro critico de no menor valia como el espanol Enrique Diez-Canedo (1916: 54) defendia, poco despues de la muerte de Dario, una postura muy semejante respecto a las fuentes de Prosas profanas: "no debe tanto como se ha dicho a Verlaine y nada a Mallarme. Mucho, en cambio, a Banville, a Gautier, al mismo Catulle Mendes [...]. En resumen, sus maestros franceses, mas hay que buscarlos entre los parnasianos que entre los simbolistas ...".

(23) A proposito de aquella Espana romantica y pintoresca de Gautier, Dario se quejaria en Tierras solares (1904) de su desaparicion: "El progreso es el enemigo de lo pintoresco, y su nivelacion no va dejando caracter local ni originalidad en ninguna parte. Hay andaluces de la hora presente que protestan contra la Andalucia de figuras de pandereta y caja-de-pasas, que tanto ha dado que escribir, cantar y pintar, la Andalucia byroniana, de Gautier, la de D'Amicis; protestan porque quieren otra Andalucia semejante a los Dorados comerciales en que piensa mi amigo Maeztu. !Ah! desgraciadamente ya no encontramos la poetica Andalucia sino muy venida a menos o muy ida a mas. [...] Gautier y D'Amicis llegaron a estas tierras en tiempos mejores ...".

(24) No debe olvidarse por ello que una de las mayores preocupaciones de un parnasiano como Banville fue la de resucitar antiguas formas poeticas medievales de estructura fija como el triolet, la balada, el rondel o el "dizain", y que en su Petit traite de poesie frangaise dedico un buen numero de paginas a analizarlas y a proponer su imitacion.

(25) El pitagorismo romantico propio de los Vers dores de Gerard de Nerval, sumado a las "Correspondencias" y a la analogia universal de Baudelaire le sugieren a Tomas Segovia (2004: 1089) las fuentes del pitagorismo rubendariano en "Las anforas de Epicuro", expresado fundamentalmente en "Palabras de la satiresa" y "Ama tu ritmo.".

(26) Ha sido Arturo Marasso (1973: 269-270) el primero en senalar la fuente de los tercetos monorrimos de "A Goya" en el Viaje por Espana de Gautier: si el parnasiano llama a Goya en aquel libro "etrange peintre, singulier genie" o "excentrique", Dario no duda en tacharlo de "Poderoso visionario, / raro ingenio temerario ...". Tambien senala Marasso muchas similitudes entre el vocabulario artistico que Gautier emplea alli y el de Dario.

(27) No seria esta la unica ocasion en que el "noventayochista" Manuel Bueno dejara un juicio positivo de la lirica modernista. El 14 de Mayo de 1904 se estrenaba en el Teatro Espanol de Madrid una adaptacion, en prosa y verso, del drama de Banville Gringoire -El juglar, en version de Camilo Bargiela y Ramon de Godoy-. Bueno escribio para El Heraldo de Madrid-15 de mayo de 1904- la cronica del estreno, y alli aplaudia la factura de la obra y el buen hacer de un Banville dramaturgo que "suena, sufre, y se queja. Suena con las quimeras de siempre, con lo que no es y debiera ser, sufre al contacto de las rudezas de la vida, porque el hambre y la miseria no reparan en castigar y humillar al talento, y se queja de que los poderosos no fijen su piedad en las angustias del pobre ...".

(28) Si en la celebre "Epistola a la senora de Leopoldo Lugones" de El canto errante (1907) evocaba, con socarroneria, el prosaismo de Coppee, que nunca fue de su gusto -"A veces me dirijo al mercado, que esta / en la Plaza Mayor. (?Que Coppee, no es verda?) / Me rozo con un nucleo crespo de muchedumbre / que viene por la carne, la fruta y la legumbre"-, en Poema del otono y otros poemas (1910), aparte de incluir como cierre del libro un poema banvillesco, fechado en 1891, "El clavicordio de la abuela", presentaba igualmente un explicito homenaje a Leconte de Lisle y a su poema "Midi" en "Mediodia": "Midi, roi des etes, como cantaba el criollo / Frances ...". Y todavia en el ultimo de sus poemarios, Canto a la Argentina y otros poemas (1914) hubo de acordarse de Banville en un "Pequeno poema de carnaval" que, si bien llevaba la fecha de 1912, estaba escrito segun la manera funambulesca propia de veinte anos antes: "Y ahora, cuando empache / La fiesta, y el apache / Su mensaje despache / A la Alegria vil, / Dara purpura a Momo / En un divino asomo / Escapada de un tomo / La sombra de Banville ...". Por otra parte, en uno de sus cuentos tardios, "Luz de luna" (1914), Dario reelaboraria sendas composiciones de Banville y de Verlaine. Cf. Selles, 2002: 150-152.

(29) Aun en la prosa "Jardines de Francia" de Parisiana (1908) remembraria una ultima vez, con emocion lirica, a su divino Jose Maria de Heredia, "que desaparece dejando tras si un rastro luminoso, como esos meteoros que pasan en el firmamento ...".

(30) "Catulle Mendes" aparecio originalmente en la revista venezolana El Cojo Ilustrado, el 15 de junio de 1909, y fue recogido mas tarde en Letras (1911). En ese mismo volumen de Letras intercalo Dario una resena, "En el pais de Bohemia", sobre el drama que Catulle Mendes dedicara a la figura de Glatigny. Dario evoca alli al mas bohemio de los parnasianos en lo que viene a significar uno de los escasos textos hispanicos que se ocupan del olvidado poeta: "principe y fauno de un cuento improbable, es un personaje de ayer no mas, de carne y hueso; [...] Glatigny vivio en un tiempo de entusiasmo que hoy nos parece tan lejano, y exprimio el jugo de sus Vinas locas y lanzo, lleno de un fuego apolineo, sus Flechas de oro. No penso nunca en el manana (...): la Gloria, ella no, no le olvido". Se trataba de la segunda vez que Ruben Dario mentase a Glatigny: antes lo hizo en su articulo sobre Lugones "Un poeta socialista" -El Tiempo, 18 de mayo de 1896-. En cuanto al drama de Mendes, Dario no le escatimaba elogios: "Es, indudablemente, un gran virtuoso; pero es tambien, indudablemente, un grande y magnifico poeta ...".
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Author:Angel Feria, Miguel
Publication:Anales de la Literatura Hispanoamericana
Article Type:Ensayo critico
Date:Jan 1, 2017
Words:14902
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