Printer Friendly

La trayectoria poetica de Ruben Dario a la luz del parnasianismo. I: de Nicaragua a Paris.

Ruben Dario's poetical path in the light of the parnasianismo. I: from Nicaragua to Paris

El aprendizaje de Ruben Dario en Centroamerica: la tutela de Modesto Barrios y Francisco Gavidia

El gran mito de Ruben Dario (1867-1916) comenzo a fraguarse desde la mas tierna infancia del hombre, alla en su Nicaragua natal, cuando apenas sabia hablar y ya asombraba a sus maestros y conciudadanos declamando versos de una correccion impropia para su edad. Sus estudios primarios los llevo a cabo en la escuela publica del licenciado Felipe Ibarra, entre 1874 y 1878, ano en que paso a formarse con los jesuitas, quienes le descubrieron y supieron transmitirle la veneracion por la lirica espanola de los Siglos de Oro.

Con catorce anos, en 1881, recibe las primeras nociones de lenguas y literaturas extranjeras a cargo de su profesor y mentor Modesto Barrios, una de las figuras capitales en su primer aprendizaje poetico. Alentado por el maestro, Dario comienza a pergenar sus primeros versos, fechados entre 1880 y 1882, unos versos naturalmente adolescentes que proclaman a primera vista sus lecturas e influencias, la mayoria espanolas: Quintana, Espronceda, Zorrilla, Nunez de Arce, algun premodernista como Manuel Reina. De aquellas primeras piezas--"Las tres" (1881) o "Serenata" (1882)--cabe destacar una manifiesta propension a privilegiar los componentes plasticos y sensoriales y la tematica orientalista, grecolatina y erotica: toda una serie de rasgos premodernistas que habian de preparar el terreno para la posterior asimilacion del parnasianismo. Sin duda, esta proclividad respondia a la fascinacion por las Leyendas de Zorrilla y por un alumno del vallisoletano como Manuel Reina, cuyos Andantes y alegros (1877) y Cromos y acuarelas (1878) se incardinaban en la tradicion del romanticismo pintoresco, antecedente directo del denominado "colorismo andaluz".

Entre 1882 y 1883, Dario vivira en El Salvador, donde habria de aprender la naturaleza del alejandrino frances de Victor Hugo de la mano de Francisco Gavidia (1863-1955), nombre clave en la cultura salvadorena de la epoca modernista. Poeta, filosofo, historiador, linguista, pedagogo, en 1881 Gavidia habia descubierto Les Chatiments (1853) de Victor Hugo, punto de partida de su preocupacion por desentranar la naturaleza del verso alejandrino del maestro frances y su consiguiente adaptacion a la metrica castellana. Pronto puso en practica sus investigaciones teoricas, y en 1882 tradujo "Stella" de Hugo siguiendo ciertos patrones versales radicalmente innovadores en el contexto hispanico (1).

Si Gavidia fue el primero en estar en el secreto del nuevo alejandrino, no por ello lo guardo para si, y en seguida se dedico a hacer participes de su gran descubrimiento a cuantos le rodeaban. Y entre estos se encontraba un aplicado Ruben Dario, quien prestaria "una atencion como yo deseaba; [...] y finalmente leyo el a su vez como yo mismo lo hacia [...] Nada habia hasta alli en el de modernista; o mejor dicho de frances" (Guandique 1965: 75). El propio Ruben, anos mas tarde, no dudo en reconocer en su Autobiografia el lugar destacado que ocupo Gavidia respecto a la propia evolucion de su concepcion del verso: "de la lectura mutua de los alejandrinos del gran frances, que Gavidia, el primero seguramente, ensayara en castellano, surgio en mi la idea de renovacion metrica, que debia ampliar y realizar mas tarde".

Dario habia llegado a San Salvador a mediados de agosto de 1882: tenia quince anos, cuatro menos que Gavidia, quien rapidamente lo introdujo en los circulos intelectuales y politicos de la capital. Ambos comenzaron una suerte de revolucion arremetiendo contra la literatura posromantica que habia acaudillado en El Salvador un emigrado espanol, Fernando Velarde, y cuyo magisterio tenia anquilosada a la poesia de la Republica en los viejos dogmas retoricos y civicos. Pese a todo, el premodernismo lirico de los jovenes amigos se sustentaba unicamente en la busqueda de una renovacion exclusivamente metrica, pues el tono, la expresividad y los generos tematicos de sus poemas se mantenian por entonces dentro de los limites del tardorromanticismo propio de la epoca.

Cuando en 1883 Dario abandona El Salvador, apenas se habia atrevido todavia a ensayar el alejandrino frances en su lirica, cuya primera tentativa parece responder a la pieza romantica "Victor Hugo y la tumba", escrita ya en Nicaragua hacia 1885. En efecto, tras su crucial estancia en la Republica vecina, en 1884 lo tenemos de vuelta en su pais natal, trabajando en la Biblioteca Nacional de Managua, a la sazon dirigida por Modesto Barrios. A traves de aquel, el joven poeta tuvo acceso a las ultimas novedades de la literatura francesa, divulgadas por "La cronica parisiense" de La Ilustracion Espanola y Americana y "La Chronique de la Quinzaine" de la parisina Revue des deux mondes. Periodo de lecturas febriles, la mayoria orientadas a Paris, Dario intenta penetrar en los secretos de la lengua francesa, que aun no domina, embriagandose en los libros que de Lamartine, Hugo, Theophile Gautier, Catulle Mendes o los Goncourt donaba puntualmente a la Biblioteca el consul frances en Nicaragua, Desiderio Pector. (2)

Inestimable hubo de ser la ayuda que recibio de Barrios en su primera asimilacion de la literatura francesa del XIX y de la poesia parnasiana en particular. En un articulo publicado anos mas tarde en Chile, "La literatura en Centro America", nos lo mentara Dario como "uno de los pocos escritores que alla tienen conocimiento y amor del estilo. Ama el arte, sabe escribir. Gautier ha tenido en el un traductor excelente y un buen seguidor" (3). Y unos anos mas tarde, en 1893, aun incidira en las mismas cualidades al recordar al profesor querido, aquel que "traducia a Gautier y daba las primeras nociones de modernismo" (4). Alimentada por su tutor, la pasion de Ruben por la lirica francesa del periodo inmediatamente precedente tendra inmediato reflejo en algunos de los versos que por entonces escribe. Entre romanticismos de variada tipologia, el conocimiento, aunque limitado, de la poetica parnasiana queda reflejado en ciertas estrofas--sobre todo en "A Emilio Ferrari, autor del poema Pedro Abelardo" (1884)--que incidian en una transposicion artistica timidamente ya apuntada en sus primerisimas piezas.

Por esas mismas fechas Ruben Dario rinde un sincero homenaje a uno de sus referentes, Manuel Reina, con un articulo critico y un poema. "Manuel Reina", prosa publicada en El Diario Nicaraguense el 4 de octubre de 1884 revela, a pesar de la juventud del poeta, a un atento critico y a un lector perspicaz. Subrayando aquellos rasgos que en mayor medida convertian al poeta de Puente Genil en un colorista y un precursor del modernismo parnasiano, Dario celebra "sus versos, raudal de melodias derramadas, asi como si fuera chorro de perlas de anfora de limpio cristal, cayendo sobre alambres tenues de citaras eolicas". El homonimo poema, por su parte, no era otra cosa que una version metrica del ensayo, una teoria de la expresion poetica de Reina en versos que la trataban de poner en practica, emulandola.

Pero no sera hasta finales de 1884 cuando Dario cite por vez primera en su obra a un parnasiano, exactamente al Gautier de Portraits contemporains y de Histoire du Romantisme, en su articulo "El ultimo poema de Victor Hugo": "El gran maestro, que decia Theophile Gautier, esta ya en su ocaso. Que se descubriera algun elixir de vida para conservar al pontifice inspirado, al patriarca sublime!!!" (5). Fue en aquellos Portraits contemporains donde el nicaraguense pudo recibir, nada menos que de mano de Gautier, amplias nociones sobre los Goncourt, Louis Bouilhet, Glatigny o Baudelaire. Al ano siguiente Dario, cuyo frances mejoraba poco a poco, publico en El Porvenir de Nicaragua--no. 5, 14 de junio de 1885--el cuento "A las orillas del Rhin", primera manifestacion de la influencia de Catulle Mendes en su obra. Apenas tres meses mas tarde, el 10 de septiembre de 1885, aparecia, tambien en El porvenir de Nicaragua, una traduccion suya del cuento de hadas de Mendes "La llama azul" (6). De aquellas primeras imitaciones y traducciones nos diria en Historia de mis libros que "fue Mendes mi verdadero iniciador, un Mendes traducido, pues mi frances era todavia precario". Ignoramos si con aquel "Mendes traducido" estaba refiriendose Dario a sus propias versiones del parnasiano, esbozadas probablemente bajo la atenta supervision de Modesto Barrios, o a los textos de Mendes que por entonces ya habia vertido al espanol, por ejemplo, Manuel Gutierrez Najera en El cronista de Mexico (1881). Sea como fuere, se abria en esta epoca una de las vias fundamentales que le llevaran a su modernismo: la prosa estilizada segun los patrones de Catulle Mendes.

Tras Gautier y Mendes, uno de los primeros parnasianos en hacer acto de presencia en los escritos darianos fue Francois Coppee. De nuevo en El Porvenir de Nicaragua--no. 22 , agosto de 1885--, y a proposito de "La pesca, de Nunez de Arce", Dario senalaba entre las posibles fuentes de dicho texto al celebre autor de Le Passant, a quien considera por entonces un gran poeta: "Coppee en la actualidad es quien lleva el cetro de los poetas liricos de Francia. [...] Poeta lujoso y brillante, sus libros no faltan en los altos salones". Anos mas tarde su opinion de Coppee habria de variar radicalmente: en un articulo como "El Cristo de los ultrajes", por ejemplo, no ahorraba puyas contra el parnasiano, a quien juzgaria ya poco mas que un "pobre viejo" (7).

Para 1885, el nino prodigio de Nicaragua tenia listo su poemario de debut, Epistolas y poemas, que por una serie de avatares no veria la luz hasta 1888 con el rotulo accidental de Primeras notas. Pese a las nociones del Parnaso, exiguas aun, que Dario acumulaba en su haber, entre aquellos versos apenas puede espigarse una nota acorde con el ideal lirico de la Escuela. Un critico como Diego Sequeira (1945: 73) senalaba ciertas semejanzas entre el retrato de Hugo que traza Dario en "Victor Hugo y la Tumba" con aquel que Gautier habia incluido en Fusains et eaux fortes (1880), "Un Buste de Victor Hugo". Por su parte, en la declamacion romantica "Ecce homo" puede leerse una de las mot clef de la obra de Charles Baudelaire, spleen: "El spleen nos invade, nos sofoca, / esta tu humanidad se vuelve loca ...". ?Habia leido Dario por entonces Las flores del mal? ?Recogia el termino del ensayo sobre Baudelaire que Gautier presento en Fusains et eaux fortes? ?O simplemente se hacia eco de una voz que, gracias al impulso baudelairiano, comenzaba a vulgarizarse hasta formar parte del lexico mas esencial del Fin de Siglo hispanico? Descartada huella ni referencia alguna a Baudelaire en el primer Dario, lo mas probable es que la hubiese leido, bien en Gautier, bien en algun otro texto de la epoca centrado en el autor de Les Fleurs du mal (8).

Pese a todo, el unico guino al Parnaso que quedo expreso en Epistolas y poemas aparece en la dedicatoria a "Jeronimo Ramirez" colocada al inicio de "Ali", una leyenda de inspiracion zorrillesca: "Siento que no haya resultado como yo quisiera ...; pero desgraciadamente, no he podido encontrar en ninguna parte el haschis de Theophile Gautier. !Que vamos a hacer!". A no ser que estuviese refiriendose literalmente al hachis en su estricta materialidad, una confesion como esta nos lleva a reflexionar sobre la frustracion del aspirante a moderno, sobre un joven Dario que intuye cuan benefactores para su inspiracion lirica podian llegar a ser textos a los que todavia no habia tenido acceso como Le Club des Hachichins, publicado por Gautier en la Revue des Deux Mondes en febrero de 1846. Situado justamente en la encrucijada que separa los caminos del romanticismo pintoresco de los del parnasianismo, este Dario premodernista comienza a comprender la distancia que va del orientalismo de Zorrilla a L'Orient de Gautier, obra que bien pudo haber leido en la Biblioteca Nacional de Managua.

Pronto, la intuicion de Ruben alcanzara categoria de certeza cuando, durante su estancia en Chile a partir de junio de 1886, tenga la oportunidad de sumergirse a placer en las obras de los poetas del Parnasse contemporain. Ya nada volveria a ser lo mismo, y los Zorrilla y Manuel Reina no seran desde entonces mas que un eco lejano de su aprendizaje poetico, ahogado por una version francesa mas moderna y ajustada al ideal estetico que el joven nicaraguense venia ensonando desde tiempo atras.

Ruben Dario en Chile: Azul ... (1888)

El 23 de junio de 1886 el poeta desembarca en Valparaiso, dando asi comienzo a su fecunda y trascendental etapa chilena. Un mes despues ya lo tenemos en la capital, Santiago, trabajando en la redaccion del diario La Epoca, donde publica sus primeros textos en aquel pais y participa, con otros jovenes del ramo, de un cenaculo literario de escasa repercusion (9). Pronto comenzo Dario a frecuentar a otros personajes de aspiraciones literarias similares a la suya y que jugaran un papel fundamental en su formacion y en el encauzamiento de sus gustos esteticos. Una de las amistadas que mas le marcaron en este sentido fue la de Pedro Balmaceda Toro, hijo del presidente de la Republica, Jose Manuel Balmaceda. En su prosa juvenil A. de Gilbert, Dario recordara, anos mas tarde, su llegada a Santiago de Chile y sus suenos cosmopolitas comunes con el malogrado Pedro, con quien ambicionaba visitar el Paris parnasiano de A. Silvestre y C. Mendes: "!Iriamos a Paris, seriamos amigos de Armand Silvestre, de Daudet, de Catulle Mendes, le preguntariamos a este por que se deja sobre la frente un mechon de su rubia cabellera; [...] y escribiriamos libros franceses!" (10).

El joven Balmaceda poseia una considerable biblioteca en la que Dario tuvo acceso a multiples volumenes de la nueva literatura francesa, asi como a publicaciones periodicas como la Nouvelle Revue o la Revue des Deux Mondes, donde venian apareciendo las ultimas novedades literarias de Paris. Otras bibliotecas en las que Dario fue acrecentando el cumulo de sus lecturas y su bagaje cultural fueron la propia Biblioteca Nacional de Santiago y la que su amigo Samuel Ossa Borne poesia en su domicilio, repleta de autores franceses contemporaneos--Leconte de Lisle, Banville, Catulle Mendes ...--cuyos libros fueron pasando de mano en mano por todos los amigos literatos de Ruben (Cf. Lopez Morillas 1944: 914). Uno de ellos, Manuel Rodriguez Mendoza, rememoraba pasados los anos como en casa de Samuel Ossa habia tenido acceso por vez primera a los poetas del Parnasse contemporain, cuya rendida admiracion hizo que pronto se les motejara el, a Dario, a Balmaceda y al resto de aquella troupe de "parnasianos o decadentes" (Vid. Silva 1966: 276).

De entre las grandes amistades que Dario cultivo durante su etapa chilena conviene senalar la del abogado y poeta de origen franco-canadiense Narciso Tondreau (1861-1949). Tondreau habia dado sus primeros pasos en el mundo de las letras como traductor para La Epoca de algunos poetas franceses como Richepin. Segun el mismo confesaba, fue a traves de un comerciante frances, un tal Chopis, que fue haciendose con las novedades literarias importadas directamente de Francia, libros que en seguida compartia con el resto de jovenes colaboradores de La Epoca (Cf Uhrhan de Irving 1970: 883-892). Al calor de estos hallazgos se formo la tertulia en la que participaban los Dario, Tondreau, Balmaceda o Alberto Blest Bascunan, hijo del gran prosista Blest Gana, mozo educado en Paris y cuya muerte le sobrevino prematuramente, como al propio Balmaceda. En el seno de aquella tertulia se comentaban "las obras o los poemas de Armand Silvestre, de Baudelaire, de Catulo Mendes; los "Poemas Barbaros" de Leconte de Lisle, "Los Trofeos" de Heredia ..." (Idem: 883-892).

En opinion de Tondreau, fue en este ambiente de intercambio cultural en el que Ruben Dario descubrio realmente a los parnasianos y decadentes, y no durante su etapa en Centroamerica, de donde habria llegado adorando todavia a Hugo casi en exclusividad. Seria, pues, a partir del ano de 1886, durante sus primeros meses en Chile, cuando el poeta nicaraguense amplio significativamente su abanico de lecturas e influencias francesas, impregnandose de las corrientes que en seguida confluiran en el modernismo de Azul.... Sin embargo, a la altura 1887, y pese a mostrar ya en sus cuentos ciertas huellas del Parnaso, Dario escribiria aun algunos libros de versos como Abrojos, Canto epico a las glorias de Chile y Rimas, cuya expresividad denota la marca de los grandes poetas espanoles del siglo XIX: Zorrilla, Campoamor, Nunez de Arce o Becquer (11). Paralelamente a estas obras de Dario, Narciso Tondreau dio a la imprenta su primer y unico poemario, Penumbras (1887), muy influenciado tambien por el romanticismo europeo de Hugo, Musset o Becquer. Dario le dedico una resena, "Apuntaciones literarias: Penumbras (Poesias de Narciso Tondreau)"--La Epoca, 14 de enero de 1887 (Silva 1934: 89-95)--donde, y pese a la naturaleza romantica del poemario, el nicaraguense sacaba a la palestra el nombre de los parnasianos. Estamos en enero de 1887 y Ruben cita por vez primera al gran patriarca del Parnasse, a proposito de unos versos de Tondreau cuya idea le parecia "digna de Leconte de Lisle". Tiempo de aprendizaje, de dudas, de timidas osadias y de pasos en falso, son aquellos los meses en los que se puede comprobar con mayor nitidez la gestacion, entre ayer y manana, del modernismo en la obra de Dario, cuando el poeta recelaba aun de los aires de novedad franceses que venian a modular radicalmente la lengua poetica de las Espanas: "La tendencia generalizada es la imitacion de escritores y poetas franceses [...], pero hagase el traje de las ideas con el rico material del espanol idioma" (12).

En algunos poemas ineditos de aquel tiempo, Ruben prefigura una concepcion de la lirica aun mas cercana a los preceptos del parnasianismo frances. Asi, en "El arte", publicado el 6 de diciembre de 1887 en La Epoca, el joven poeta asimila en sus versos los procedimientos del estatuario Nicanor Plaza, a quien va dirigida: "Tendedle vuestros mantos purpureos y soberbios / a quien con sus escoplos dio sangre y vida y nervio / y el bronce de sus carnes al gran Caupolican". Y por fin, el 7 de abril de 1888, Ruben publico en La Libertad Electoral de Santiago de Chile su articulo "Catulo Mendez (sic), parnasianos y decadentes", en el que puede vislumbrarse una suerte de primerizo manifiesto modernista. Mostrandose plenamente consciente y partidario de la nueva estetica, Dario alzaba la voz contra la autoridad academica en pro de una literatura de vanguardia de acento marcadamente frances. Comienza alabando la figura de Catulle Mendes, tanto en su papel de "rimador exquisito" como de "contador esplendido", y senalando de paso su parentesco familiar y artistico con la esposa, Judith, y con el eminente suegro, Theophile Gautier, a quienes Dario alaba sobremanera, para en seguida abordar el asunto principal del articulo, aquella nueva literatura que se dio en llamar "decadente".

En principio, no es sencillo para el nicaraguense trazar una clara delimitacion entre el decadentismo y el Parnaso: "Ambos aman el simbolo, ambos prodigan la metafora, ambos emplean vaguedades o plasticidades desusadas y mal vistas por varios grupos literarios ...". El hecho de haber tomado como punto de partida a un autor de la naturaleza de su admirado Catulle Mendes bien puede explicar la confusion e indecision dariana al respecto. Mendes, sobre todo el Mendes prosista, presentaba en sus cuentos y poemas en prosa una serie de innovaciones que se alejaban ya de la ortodoxia parnasiana, anticipando y participando de muchos rasgos propios del decadentismo. Pese a que el autor de La Legende du Parnasse contemporain siempre se considero un parnasiano mas, Dario, por todo ello, juzgaba que "Mendes [...] es de los decadentes", pues pretende "pintar el color de un sonido, el perfume de un astro, algo como aprisionar el alma de las cosas". Finalmente, Dario dejaba su juicio sobre la recepcion de los parnasianos y decadentes en las letras hispanicas a la altura de 1887: "En castellano hay pocos que sigan aquella escuela casi exclusivamente francesa. Pocos se preocupan de la forma artistica, del refinamiento [...]. Hay audaces, no obstante, en Espana y no faltan--gracias a Dios--en America." (Silva 1934: 166-172) (13).

Este contexto denso y contradictorio explica muchas de las polemicas suscitadas por Azul ..., el poemario que vino a prefigurar la estetica del modernismo revolucionando todo el panorama literario hispanico. Impresa en Valparaiso el 30 de julio de 1888, la primera edicion de Azul ..., un libro escrito simultaneamente a Abrojos y Rimas, explicitaba en su portada la division generica de la obra en "Cuentos en prosa" y en los versos de "El ano lirico", un conjunto dispar de textos que habia venido publicandose en la prensa chilena entre el 7 de diciembre de 1886 y el 23 de junio de 1888. El prologo de esta edicion princeps lo firmaba Eduardo de la Barra, y ya desde ese primer paratexto se advierte una ardiente polemica respecto a las novedades de Azul ... y sus conexiones con las corrientes literarias francesas (14).

El primer rasgo de Azul ... que llamaba la atencion del prologuista respondia a su esmerado formalismo, a la voluntad de hacer de la obra un "cofre cincelado" a la manera parnasiana, lo cual significaba ya su primer defecto: "El poeta tiene su flaco: esmalta y enflora demasiado sus bellisimos conceptos, abusa del colorete, del polvo de oro, de las perlas irisadas, de los abejeos azules ...". A continuacion, de la Barra pasaba a enumerar las fuentes principales: Hugo y la "secta moderna de los simbolistas y decadentes", "idolatras" y "neuroticos" acaudillados por "Catulo Mendes (sic)". Desde una postura conservadora, De la Barra se cine al propio articulo de Dario sobre "Catulo Mendez, parnasianos y decadentes", repitiendo sus indecisiones y aplicando sus premisas a los textos de Azul ... Por un lado, el viejo veia con buenos ojos la influencia de Victor Hugo, pero aquella de Mendes era harina de otro costal, algo pernicioso de lo que estaba nutriendose la mayor parte de la juventud literaria de America.

Como le ocurria a un gran sector de la critica coetanea, sus ideas sobre la evolucion de la poesia francesa desde el romanticismo no estaban del todo claras, y el parnasianismo, el decadentismo y el simbolismo se le aparecian asi revueltos en una confusion terminologica y conceptual que el mismo venia a resumir con el motete de "poetas decadentes". Las nuevas aportaciones, reducidas a una "instrumentacion poetica" incomprensible y descabellada, se le representaban una simple "patologia literaria"; y todo para terminar preguntandose: "?Es Ruben Dario decadente? El lo cree asi; yo lo niego". De la Barra ve en Dario mayormente a un parnasiano que siente "las atracciones de la forma" pero que aun no se ha dejado embaucar del todo por las "extravagancias caracteristicas de la escuela decadente"; una materializacion hispanica del engranaje estetico que representaba como ningun otro el propio Catulle Mendes: "De [Dario] diremos, como el de Catulo Mendez, que es un poeta de exquisito temperamento; [...] como Gautier, su suegro, es un parnasiano, pero con ribetes de simbolista decadente". El prologo de Eduardo de la Barra acabo disgustando a Ruben Dario, a tenor de las "Notas" incluidas en la segunda edicion de Azul ..., muchas de las cuales vienen a contradecir al poeta chileno y a aclarar algunos conceptos aqui planteados.

Mucho se ha insistido en el caracter estrictamente renovador de la prosa de Azul ..., en detrimento de su poesia (15). Bien es cierto que, por mas que la obra carezca de prefacio alguno donde el propio Dario se posicione esteticamente, y pese al confuso prologo de Eduardo De la Barra, es claramente la seccion de "Cuentos en prosa" aquella en la que puede advertirse con mayor amplitud y a primera vista el afan innovador y la huella del parnasianismo en el primer libro modernista del nicaraguense. En esto no se separaba un apice Ruben de aquellos modernistas que le precedieron en Hispanoamerica tal J. Marti, Gutierrez Najera o Julian del Casal, en cuya creacion prosistica, con anterioridad al verso, puede percibirse la influencia de los Gautier, Mendes, Goncourt o Flaubert. Traducciones de estos autores aparecian a lo largo y a lo ancho de todo el Continente, y en este sentido Santiago de Chile no fue una excepcion. El mismo ano de Azul ..., por ejemplo, vio la luz en dicha ciudad el volumen de Gautier El perrito de la marquesa, en una version anonima que incluia los cuentos "El vellocino de oro" y aquel que da nombre al tomo. Las descripciones de objetos artisticos y suntuosos, escenas de ninfas o poetas hambrientos que alli se integran guardan, como bien ha senalado Silva Castro (1934: LXXVII-LXXXI), semejanzas "nada vulgares" con ciertos pasajes de algunos cuentos de Azul ... como "El rey burgues", "En Chile" o "La muerte de la emperatriz de China" (16).

La motivacion definitiva que empujara a Dario a refinar esteticamente su literatura y a adoptar algunas tecnicas completamente novedosas en el contexto hispanico le vendria principalmente de la lectura de Mendes, cuyos cuentos y poemas en prosa le sirvieron de patron. Como ha senalado R. Llopesa (1995: 13), "la prosa anterior a Azul ... no puede considerarse prosa modernista, como tal, por carecer de los recursos y la estetica que encontramos [en Mendes]". Capitales para el nacimiento de la prosa modernista y, en particular, del poema en prosa en lengua castellana fueron los Petits poemes en prose que el frances integro en su libro de cuentos La chanson qui reve (1886). Mas alla de su materializacion formal, la prosa de Mendes y de otros parnasianos como A. Silvestre prefigura una serie de elementos en su contenido que habran de pasar directamente a aquellos remedos del conte parisien trazados por Dario, tales el rol del poeta en la sociedad burguesa, el perfil de sus personajes principales, la mayoria artistas jovenes de la gran ciudad cuyas aventuras se desarrollaban en ambientes lujosos y elegantes, y un erotismo bien explicito (17).

Las huellas que del Parnasse pueden rastrearse en los versos de Azul ... y que conforman "El ano lirico", si bien suelen mostrarse mucho mas sutiles y difusas que en la prosa, no por ello resultan menos significativas. Mas alla de cualquier intertextualidad, quiza la primera de las novedades que de las poesias del libro de 1888 deba destacarse por su filiacion parnasiana estriba, a grandes rasgos, en la ausencia del tono confesional y elegiaco propio del romanticismo y el posromanticismo hispanicos. Mas que a una revolucion en lo formal, asistimos en Azul ... a una revolucion en lo animico, y frente a la sentimentalidad del paisaje romantico, la naturaleza, eje fundamental de "El ano lirico", exhibe en todo su esplendor fisico su apariencia mas benefactora y sensual, mas concreta y objetivable.

La busqueda de la belleza y el amor bajo un relente pagano ha venido a sustituir a aquellas angustias y melancolias del periodo anterior: a Lamartine, Gautier; a Musset, Thedodore de Banville. La misma estructuracion en cuatro poemas estacionales bien pudo haberla tomado Dario del propio Banville, quien en la tercera edicion del Parnasse contemporaine (1876) hizo lo propio con "Le Printemps", "L'Ete", "L'Automne" y "L'Hiver". "Primaveral" es la version rubendariana del idilio banvillesco: ya algunos rasgos de la metrica, como el estribillo exclamativo--"!Oh amada mia! Es el dulce / tiempo de la primavera"--, estan presentes en "Le Printemps"--"Te voila, rire du Printemps!"--. Algunos motivos de "Primaveral", como el de la urna cincelada con detalles helenisticos, provienen evidentemente de la tradicion parnasiana: "Mi dulce musa Delicia / Me trajo un anfora griega / Cincelada en alabastro ...". La invocacion de la belleza clasica y de la lengua griega "que en glorioso tiempo antiguo / Pan invento en las florestas" remite directamente al Banville de Les Exiles y del prefacio a La sang de la coupe, al Gautier de "Buchers et tombeaux"--Emaux et camees--, y a todo el helenismo parnasiano en general, con su revitalizacion de los mitos paganos y de una sensualidad vitalista y arcadica.

Mayores trazos parnasianos presenta aun "Estival", sin duda la composicion poetica de Azul ... que se ajusta con mayor fidelidad a los dogmas de la Escuela. Su severidad formal y ciertos detalles en su contenido como el exotismo, la violencia animal y la vision negativa del imperialismo britanico invocan la lirica de Leconte de Lisle y traen a la memoria muchos pasajes de los Poemes barbares donde el antropomorfismo animalistico, la descripcion plastica y detallista de la naturaleza salvaje y las escenas de caza guardan estrecha relacion con la vision dariana (Cf. Revel 1942: 88 y ss.) (18). Los otros dos poemas de "El ano lirico", "Autumnal" e "Invernal", remiten por su parte al subjetivismo asordinado y galante del Parnaso menor, comun a los Coppee, Mendes o Armand Silvestre (19). Escasas fueron las traducciones firmadas por Dario, y la unica que se incluye en Azul ... es precisamente "Pensamiento de otono" de Armand Silvestre, publicada originalmente en La Epoca el 15 de febrero de 1887 (20). Finalmente, la ultima de las poesias que Dario incluye en el Azul ... de 1888, "Anagke", denota en mayor medida la lectura y asimilacion de Victor Hugo antes que la de cualquier parnasiano.

La fama de Azul ... no fue inmediata, y solo a raiz de la publicacion en El Imparcial de las dos celebres "Cartas americanas" de Juan Valera--22 y 29 de octubre de 1888--, comenzo a despertar interes y a ser leido con intensidad. En este sentido, Dario se mostro muy espabilado y un excelente divulgador de su obra, no dudando en enviarla, con amables dedicatorias, a personalidades de la talla de Valera o Menendez Pelayo en Espana, estrategia que posiblemente repitio con sus venerados C. Mendes o A. Silvestre en Paris. El joven poeta era consciente de que un juicio favorable de tan eminentes firmas le abriria muchas puertas, y asi lo demuestra el uso que le dio luego a aquellas cartas de Valera, una suerte de dorada credencial con la que presentarse al mundo de las letras espanolas. Las misivas de Valera suponen el punto de partida en la recepcion de uno de los libros capitales del modernismo, y un valioso documento que luego tendrian en cuenta muchos de los que se acercaron despues a resenarlo. En la primera carta, la del 22 de octubre, Valera acuna el sintagma "galicismo de la mente", que de tan buena fortuna gozaria entre los criticos de Dario. Aunque "perfecto y profundo", este galicismo fue la caracteristica primaria y definitoria que Valera resaltaba de Azul ..., signandolo asi con una indeleble heraldica francesa que en seguida se convertira en santo y sena de todo el modernismo hispanico, para mal y para bien:
   Leidas las 132 paginas de Azul ..., lo primero que se nota es que
   esta usted saturado de toda la mas flamante literatura francesa.
   Hugo, Lamartine, Musset, Baudelaire, Leconte de Lisle, Gautier,
   Bourget, Sully-Prudhomme, Daudet, Zola, Barbey d'Aurevilly, Catulo
   Mendes, Rollinat, Goncourt, Flaubert y todos los demas poetas y
   novelistas han sido por Ud. bien estudiados y mejor comprendidos. Y
   Ud. no imita a ninguno: ni es Ud. romantico, ni naturalista, ni
   neurotico, ni decadente, ni simbolico, ni parnasiano. Usted lo ha
   revuelto todo: lo ha puesto a cocer en el alambique de su cerebro,
   y ha sacado de ello una rara quintaesencia.


Pese al alambicamiento y al sincretismo que Valera, con indudable perspicacia, atribuye a la genesis del modernismo rubendariano, no tardo sin embargo en reconocer la preeminencia de la parnasiana entre las corrientes francesas alli confluyentes:
   Todo esta cincelado, burilado, hecho para que dure, con primor y
   esmero, como pudiera haberlo hecho Flaubert o el parnasianismo mas
   atildado. [...] Si se me preguntase que ensena su libro de usted y
   de que trata, responderia yo sin vacilar: no ensena nada, y trata
   de nada y de todo. Es obra de artista, obra de pasatiempo, de mera
   imaginacion. ?Que ensena o de que trata un dije, un camafeo, un
   esmalte, una pintura o una linda copa esculpida?


No le faltaba razon a Juan Valera, y ni tan siquiera el propio Ruben Dario habria de desmentirle, al contrario. En su celebre articulo publicado en La Nacion de Buenos Aires en 1896, "Los colores del estandarte", el poeta reafirma con rotundidad la condicion parnasiana de la obra:
   El Azul ... es un libro parnasiano, y, por lo tanto, frances. En el
   aparecen por primera vez en nuestra lengua el "cuento" parisiense,
   la adjetivacion francesa, el giro galo injertado en el parrafo
   clasico castellano; la chucheria de Goncourt, la calinerie erotica
   de Mendes, el escogimiento verbal de Heredia, y hasta su poquito de
   Coppee (21).


Todavia en Historia de mis libros, ya tardiamente y cuando nada tenia que ganar ni que perder, Ruben Dario resaltaba aun la trascendencia exclusiva de la literatura parnasiana en la genealogia de su revolucion modernista:

?Cual fue el origen de la novedad? El origen de la novedad fue mi reciente conocimiento de autores franceses del Parnaso, pues a la sazon la lucha simbolista comenzaba en Francia y no era conocida en el extranjero, y menos en nuestra America. Fue Catulle Mendes mi verdadero iniciador, un Mendes traducido, pues mi frances todavia era precario. Algunos de sus cuentos lirico-eroticos, una que otra poesia de las comprendidas en el Parnasse contemporaine, fueron para mi una revelacion. Luego vendrian otros anteriores y mayores: Gautier, el Flaubert de La Tentation de de St. Antoine ... [...] Ese primer libro [...] se componia de un punado de cuentos y poesias que podrian calificarse de parnasianas.

?Exageraba Ruben privando al simbolismo de todo influjo en el nacimiento del modernismo, al menos en su concepcion del mismo? Probablemente no, si tenemos en cuenta que, a la altura de 1888, los escasos rudimentos simbolistas y decadentes que conocia y que habia expuesto en el precitado ensayo "Catulo Mendez, Parnasianos y decadentes" procedian principalmente de su lectura de las prosas del poeta bordeles. Jose Maria Martinez (1998: 51-52) plantea la hipotesis segun la cual habrian sido una serie motivos relacionados con el publico los que en principio empujaron al poeta a ocultar los atributos decadentes y simbolistas de Azul ...: para Martinez, Dario pudo "tener miedo a ser tachado de decadente al comienzo de su carrera" por un grupo de lectores contagiado de "prejuicios literarios y extraliterarios hacia la decadence, y mas acostumbrado al prestigio de Victor Hugo y al buen nombre de los parnasianos". No estoy de acuerdo con la sugerencia de Martinez, en primer lugar, porque no es cierto que los parnasianos tuvieran tan "buen nombre" cuando Dario publica su obra, pues un gran sector del publico, la critica e incluso muchos autores condenaban, con honrosas excepciones, al Parnaso al mismo cajon de sastre donde se confundia con el decadentismo y el simbolismo. Y en segundo lugar, el hecho de que Ruben siguiera calificando a Azul ... de libro parnasiano hasta el final de su vida no puede deberse, como opina Martinez, a "simples deslices de la memoria al volver sobre el libro anos mas tarde". Teniendo en cuenta la propaganda, a veces subrepticia y otras completamente explicita, a la que Dario recurrio siempre para definirse a si mismo como el verdadero padre y difusor del modernismo hispanico, y si a ello sumamos la autoridad absoluta que el simbolismo, frente al desprestigio del parnasianismo, habia adquirido justo en la segunda fase del modernismo, ?no seria mas logico que Dario aprovechase sus memorias para proclamarse con Azul ... el introductor del simbolismo en America si de verdad consideraba que alli habia recogido algunas de sus formulas? No negamos que el Ruben de Chile desconociese absolutamente a los decadentes y simbolistas: si que los hubiese asimilado de manera cabal y que en el Azul ... de 1888 haya un reflejo de su supuesta lectura. Si Dario entendio siempre su Azul ... dentro de los margenes del parnasianismo no fue ni por ganarse inicialmente el favor de los lectores ni por padecer una rafaga de alzheimer al final de sus dias, sino porque de verdad y en consecuencia asi lo creyo.

El 9 de febrero de 1889 Dario abandona Chile para siempre y toma el camino de regreso a Centroamerica, dando comienzo a otra etapa en la que habra de mostrarse mas partidario que nunca de los principios del parnasianismo: la segunda edicion de Azul ... (1890), editada en Guatemala, asi lo confirma.

Regreso a Centroamerica. Segunda edicion de Azul ... (1890)

Tras los anos chilenos, comienza luego un incesante periplo centroamericano que habra de llevar al poeta el 6 de marzo de 1889 a su Nicaragua natal, para en seguida partir hacia El Salvador, Guatemala, Costa Rica y de nuevo Guatemala. Ruben Dario regresa a El Salvador el 1 de mayo 1889, y alli se reune en seguida con su viejo amigo Francisco Gavidia, quien lo saluda con un extenso articulo en el Repertorio Salvadoreno (22). Por mediacion de su protector, Dario fue nombrado director de La Union, diario oficioso del gobierno de Francisco Menendez Valdivieso, una publicacion de la que se sirvio ampliamente para publicitar la inminente salida de una segunda edicion de Azul ... Entre las dos ediciones, Dario compuso entretanto una serie de piezas de indudable raigambre parnasiana, algunas luego descartadas del Azul ... de 1890: son los casos del soneto "El minue", fechado en "San Salvador, 14 de julio de 1889", o "El humo de la pipa", cuento que recuerda, por titulo y contenido, a "La Pipe dOpium" de Gautier (23).

El 22 de junio de 1890, antes de que pudiera editarse la nueva edicion de Azul ..., el general Carlos Ezeta daba un golpe militar que derrocaba al presidente Menendez, protector del poeta nicaraguense durante su estancia en El Salvador; un hecho que le obligaria a huir apresuradamente a Guatemala, adonde llega el 30 de junio de ese ano con la segunda edicion de su Azul ... lista para imprimirse. En la capital guatemalteca, entraria pronto en contacto con los principales circulos literarios, trabando amistad con personalidades como las del exiliado cubano Jose Joaquin Palma, Francisco Lainfiesta y un jovencisimo Enrique Gomez Carrillo. Su firma comienza a aparecer con asiduidad en revistas y diarios, incluso consigue dirigir uno de los periodicos de mayor divulgacion, El Correo de la tarde.

Segun reza su colofon, el segundo Azul ... se imprimio definitivamente el 4 de octubre de 1890, en una version con importantes cambios respecto a la de Valparaiso. El primero de ellos atane a los paratextos criticos, pues se incluyen ahora las celebres cartas de Juan Valera precediendo al prologo de Eduardo de la Barra, asi como una serie de interesantisimas "Notas" finales de Dario a sus propias composiciones. Por otra parte, nuevas prosas y poemas se intercalan entre los que conformaban la primera edicion, y a este respecto debemos apuntar una consciente y significativa intensificacion del parnasianismo ya notorio en el libro de 1888. Los cuentos anadidos ahora, "La muerte de la Emperatriz de China", "A una estrella" o "El satiro sordo" engarzan con la literatura francesa de la epoca parnasiana, y sobre todo con el indiscutible maestro de la prosa dariana, Catulle Mendes. El propio poeta nos lo confesaba en Historia de mis libros: "el procedimiento es mas o menos mendesiano (sic), pero se impone el recuerdo de Hugo y de Flaubert ...". En cuanto a los nuevos poemas, y exceptuando "A un poeta", imitado del celebre "A Gloria" del mexicano Salvador Diaz Miron, asi como la mediocre serie de "Echos", compuesta en frances, las dos secciones principales de 1890, "Sonetos Aureos" y "Medallones", se incardinan en la tradicion mas ortodoxa del Parnasse contemporain.

En los "Sonetos aureos" y en los "Medallones" cristaliza definitivamente en la poesia de Ruben Dario el alejandrino frances que habia aprendido en El Salvador de la mano de Francisco Gavidia. Los motivos, los temas, la expresividad denotativa, mas plastica y estatica que discursiva, y, en fin, algunas de las fuentes implicitas y explicitas de cada texto indican que el Dario de 1890 queria lucir, como nunca antes ni despues lo hiciera, las preseas de un poeta parnasiano. Dejando aparte "Venus", ostentacion de una subjetividad doliente, "Caupolican" no es otra cosa que un poeme barbare, que un trophee, que un bajorrelieve digno de Leconte de Lisle o Jose Maria de Heredia (24). Por su lado, "De invierno. Acuarela" desarrolla una escena de amor galante, ambientada en un boudoir suntuoso y parisino que no desentonaria en los libros de Armand Silvestre o Catulle Mendes (25).

Si la mayoria de los poemas chilenos del ciclo de Azul ... remitian a un parnasianismo mas atipico, asordinado, asimilado en las lecturas de Armand Silvestre o Mendes, en su retorno a Centroamerica Dario parece haberse rendido definitivamente a los esplendores del Parnasse canonico de Leconte de Lisle y de Jose Maria de Heredia, a quien por entonces acababa de descubrir. A imitacion suya, y con anterioridad a su estancia en Guatemala, el 5 de diciembre de 1889 habia publicado en la revista de Honduras El tren, bajo el epigrafe de "Sonetos aureos", un poema como "El anfora", que por motivos ignorados no entro a formar parte de la seccion homonima del Azul ... de 1890. Amen de una escritura cenida a los patrones de la Escuela, el Dario del segundo Azul ... presenta, ademas, el orgullo de la pertenencia a la misma, y no duda en ofrendar a los maestros parnasianos su serie de "Medallones", encomiasticos y teorizantes a partes iguales. El primero de la serie va dirigido nada menos que a Leconte de Lisle, a quien le sigue su querido Catulle Medes. (26) Valiendose de analogos procedimientos parnasianos, el resto de ofrendas liricas van dirigidas a figuras ajenas a la Escuela como Walt Whitman, Parodi, Salvador Diaz Miron--en su vertiente mas romantica y civica--, o el cubano Jose Joaquin Palma, cuyo "Medallon" participa, como ningun otro, de la iconografia y la idiosincrasia poetica del Parnasse (27).

En fin, toda la serie de "Notas" finales incluidas por Dario en esta segunda edicion de Azul ... nos revelan a un poeta absolutamente prendado de la Escuela parnasiana. Sus acotaciones al prologo de Eduardo de la Barra son un claro indicio de ello: a las preguntas del chileno sobre la hipotetica adhesion de Dario al decadentismo, el propio nicaraguense responde al fin y aclara la cuestion con total rotundidad:
   No lo creo [que sea decadente]. Admiro el delicado procedimiento de
   esos refinados artistas que hoy tiene Francia, pero bien se hasta
   donde llegan sus exageraciones y exquisiteces. Entre Jose Maria de
   Heredia, parnasiano, y Mallarme, Valabregue, u otros decadentes, me
   quedo con el rey de los sonetistas.


?Quedan dudas sobre un Ruben Dario lucidamente parnasiano, al menos a la altura de 1890? Su reciente entusiasmo por Jose Maria de Heredia parece por entonces no tener limite. Ya en su articulo "La poesia castellana contemporanea", publicado en La Union de San Salvador el 18 de marzo de 1890, se habia referido al parnasiano cubano-frances como al "Rey de los sonetistas" (Sequeira, 1964: 311). Tres anos antes del triunfo de Les Trophees en Francia y del inicio de su gloriosa recepcion en la literatura hispanica, Ruben Dario supo calibrar la imponente lirica herediana a traves de su lectura en las colecciones del Parnasse contemporain y en las multiples publicaciones periodicas que venian presentando, desde tiempo atras, aquellos brillantes sonetos. Su asimilacion por parte de Dario se percibe de manera cabal en el precitado "Medallon" dedicado a Palma, cuyos motivos centrales estan muy presentes en algunos poemas de Heredia como "Sur le Pont-Vieux" o "Le Vieil orfevre" (28). Por otra parte, Juan Ramon Jimenez (1946: 19) hablaba de cierto "Medallon" dedicado por Dario a Heredia y luego ausente de Azul ...: "Este Heredia fue uno de los mas queridos parnasianos, y Ruben Dario lo saludo en un Medallon de los de Azul ..., que luego he visto suprimido en ediciones posteriores del libro precioso". Sin embargo, este hipotetico "Medallon" probablemente no llegara a escribirse nunca, dado que no aparece en ninguna edicion de Azul ... ni tampoco entre los muchos volumenes que recogen la poesia inedita del nicaraguense. No seria, en cualquier caso, la primera ni la ultima vez que al Nobel onubense le fallase la memoria o confundiese ciertos datos. Con "Medallon" o sin el, Heredia y su parnasianismo canonico rigen la poetica dariana durante el lustro que transcurre desde la primera edicion de Azul ... en Valparaiso (1888) hasta la estancia del poeta en Paris en el verano de 1893. El Dario de su segundo periplo centroamericano, el Dario que pisa Espana por vez primera en 1892, y pese a la opinion de algunos criticos de su tiempo y del nuestro, era un parnasiano pur-sang que no dudaba en imitar y laurear a Jose Maria de Heredia por delante de Mallarme y de toda la caterva de decadentes y simbolistas (29).

Tras la publicacion en Guatemala de la segunda edicion de Azul ..., Ruben se traslada a Costa Rica en agosto de 1891. En San Jose llevaria el poeta una vida placentera: alejado de los turbulentos sucesos acaecidos en los meses anteriores, en noviembre le nace su primogenito, y las revistas y diarios en los que colabora parecen abonarle sin premura sus estipendios (30). Los poemas que escribe durante sus dias costarricenses, una serie de "Oditas" y cancioncillas, significan las primeras tentativas de adaptar a su lirica el influjo de las Odes funambulesques de Banville. "?Donde estas?", "Versos negros", "Regalito de boda" y especialmente "Los regalos de Puck. Versos de ano nuevo" presentan indudables paralelismos con aquellas otras oditas de Banville, particularmente con el "Preface" que el parisino coloca al comienzo de la seccion "Les folies-nouvelles": "Te voila ! Nous pouvons encor / Te devider tout le fil d'or / De la bobine! / En un reve materiel, / Nous te montrerons Ariel / Et Colombine ...". Dario adecua perfectamente la versificacion y el elastico decir banvillesco a la prosodia castellana, su tono dinamico y el trasfondo emocional en el que se desenvuelven los figurines de la Commedia dell'Arte y del shakesperiano A Midsummer Night's Dream: "Adquiere, de un moscardon, / un ala limpia y hermosa, / Flabel que dara a la esposa / de Oberon. [...] // Fue de vuelo Puck. De pronto / a Colombina encontro, / y junto a ella, hecho un tonto, / a Pierrot ...".

Primera estancia en Europa. Dario en Madrid y en Paris (1892-1893)

En la primavera de 1892, muy mermada su economia, Dario se vio obligado a abandonar Costa Rica y regresar a Guatemala. Fue alli donde recibio la noticia de su incorporacion a la delegacion que Nicaragua enviaba a Espana para asistir a los actos organizados con motivo del cuarto Centenario del descubrimiento de America. En julio de 1892 desembarca en La Habana: una breve escala que le servira para conocer a su admirado Julian del Casal, dando asi inicio a una amistad pronto truncada por la prematura muerte del cubano. Con el comparte horas de bohemia en la redaccion de La Habana elegante, donde improvisa poemas de aire banvillesco como "La negra Dominga". Por fin, en agosto, Ruben Dario pisa por vez primera tierra espanola. Residira en Madrid solo unos meses, aunque en la Corte tendra tiempo de tomar contacto con los grandes nombres de la literatura del momento: Campoamor, Menendez Pelayo, Nunez de Arce, Pardo Bazan y sobre todo el malagueno Salvador Rueda.

Rueda, a quien por entonces admira y en quien ve a un companero de armas en la lucha por el modernismo, acoge a Ruben como a la gran promesa de la poesia espanola de ultramar, le da su apoyo y amistad y lo introduce en los circulos literarios mas importantes de Madrid, como la tertulia de Juan Valera. Por mediacion de Rueda, Dario publico su primer poema en Espana, "Elogio de la seguidilla"--en El Imparcial--, con dedicatoria expresa para el malagueno. Su amistad vive dias felices. El nicaraguense llevo a Espana algunos ejemplares de la segunda edicion de Azul ..., y segun puede comprobarse en uno conservado en la Biblioteca Nacional, Rueda se cuenta entre los agraciados con tan preciado regalo--si bien con el tiempo se lo cederia a Juan Ramon Jimenez ...--(31).

La primera etapa de Ruben en nuestro pais coincide con el momento algido de su parnasianismo. En la Espana que desfila antes sus ojos se funden y confunden sus propias expectativas con aquellas que le genera la lectura del Voyage en Espagne de Gautier, como bien indicaba Arturo Marasso (1973: 108): "Gautier es ahora un idioma que Dario habla. A medida que leia el Viaje por Espana, Ruben recogio imagenes, palabras preciosas, sugestiones, y se forjaba la vision de una Andalucia romantica y legendaria" (32). Comparese, en este sentido, el hispanismo de los posteriores Cantos de vida y esperanza con aquella parnasiana "Cancion de Espana" que escribe por entonces en Madrid: "Existe en el salon de porcelana / Del Palacio Real una Diana / Labrada en alabastro. Es blanca y bella. / La divina doncella. // Decora el borde fino de una mesa. / Al mirarla he pensado / En la dulce princesa / Que alli la joven frente ha reclinado ...". El parnasianismo que el joven poeta habia traido de las Americas no fue mal recibido, en general, por la elite de las letras madrilenas. "Friso" aparecio por entonces en La Ilustracion Espanola y Americana, con lo que eso supone en cuanto a su aceptacion en el sistema literario imperante. Segun confesaba el propio Ruben en las "Dilucidaciones" que abren El canto errante (1907), habria de dejar Espana "no sin que antes en las tertulias de Valera se aplaudiesen y se criticasen algunos de los que llamaban mis atrevimientos liricos, que eran entonces [...] apenas de un modesto parnasianismo". En noviembre de 1892 Dario se embarca de nuevo rumbo a Nicaragua, no sin antes agradecer el apoyo de Salvador escribiendole el celebre "Portico" para su poemario En tropel. Cantos espanoles, luego incluido en Prosas profanas.

Tras pasar ese otono de 1892 y el invierno de 1893 en su pais, el poeta se encuentra en abril en Panama, donde recibe la noticia de su nombramiento como Consul honorifico de Colombia en Buenos Aires. Antes de partir a la Argentina, y luego de una breve escala en Nueva York para conocer a su admirado Jose Marti, Ruben Dario cumple por fin el sueno de todo poeta modernista: viajar a Paris. Durante su verano parisino de 1893, Ruben se relaciona con otros literatos hispanos como Alejandro Sawa y el guatemalteco Enrique Gomez Carrillo, a quien ya conocia desde 1890 cuando compartieron tribuna en El Correo de la Tarde. Ambos contactos resultarian a la postre capitales para la ampliacion de sus horizontes literarios, especialmente el que mantuvo con el segundo. Iniciado, antes que el, en los misterios de la literatura simbolista, Gomez Carrillo introduce a Ruben en un Paris literario que por aquellos dias se dividia en dos realidades bien distintas: por un lado, estaba la "oficialidad" del Parnasse triunfante, bien asentado en la Academia, en la Opera y en las redacciones de los principales diarios. Y por el otro estaban las vanguardias decadentes y simbolistas, la bohemia: la modernidad, en suma, pues a ojos de los Verlaine, Mallarme, Moreas y sus jovenes edecanes, el parnasianismo habia quedado ya obsoleto, mas alla de sus indudables valores poeticos.

En titulos como Esquisses (1892) y Sensaciones de arte (1893), Gomez Carrillo venia dando a conocer por vez primera al publico hispanico los nombres y al arte sugestivo de Verlaine, Moreas, Wilde, Huysmans, etc. En esta ultima obra presento una importante resena de los Trofeos de Heredia en la cual se hacia eco de la posicion del Parnaso en 1893, afirmando que pese a la belleza de sus obras, la Escuela estaba desfasada, ajena al impulso primario que latia en el origen del arte nuevo, decadente y el simbolista:
   La poesia parnasiana, marmorea, impasible, no dice ya gran cosa a
   nuestras almas enfermas; y los escritores que cincelan con frialdad
   los versos, como si fuesen anforas, nos son indiferentes. Algunos
   criticos achacan este desden a la influencia de la moda, pero en
   realidad Nuestra Senora del Capricho no tiene nada que ver en el
   asunto y solo se trata de nuestras almas. Ahora casi todos tenemos
   algo de Des Esseintes: nos encantan las coloraciones raras, las
   orquideas que parecen flores de porcelana, los perfumes enervantes;
   adoramos a los poetas malsanos ...


He aqui uno de los textos fundamentales para comprender el giro que en seguida habria de dar el modernismo hispanico con la substitucion del canon parnasiano por el canon simbolista-decadente. De la mano de Gomez Carrillo, el Dario parnasiano que arriba a Paris conoce al fin, literaria y personalmente, a varios de los maestros franceses de la nueva estetica como Moreas o Charles Morice, quien le iniciaria en el descubrimiento de Verlaine al regalarle su ensayo de 1888, Paul Verlaine. Con ellos aprende y comprende definitivamente que el Parnaso, a esas alturas, habia pasado de la vanguardia a la retaguardia, y que era el simbolismo la estetica triunfante, tomando sin duda buena nota de ello a su regreso a las Americas. Ruben nunca abandono sus resabios parnasianos a lo largo y ancho de su obra posterior, pero tras su paso por Paris ni el, ni su poesia, ni tampoco el modernismo volverian nunca a ser como antes. Eso, sin embargo, ya es otra historia.

http://dx.doi.org/ 10.5209/ALHI.55122

BIBLIOGRAFIA

ANDERSON IMBERT, E. 1952 "Estudio preliminar" a Dario, R., en Poesias completas. Mexico: FCE.

BANVILLE, Theodore de. 1972 Oeuvres. I. Odes funambulesques. II. Les Stalactites. Odelettes. Amethystes. Le Forgeron. III. Occidentales. Rimes dorees. Rondels. La Perle. IV. Idylles prusiennes. Riquet a la houppe. V. Les Cariatides. Roses de Noel. VI. Le sang de la coupe. Trente-six ballades joyeuses. Le Baiser. VII. Les Exiles. Les Princesses. Reimpresion de la edicion de Paris, 1890-1909. Paris: Geneve, Slatkine Reprints.

COPPEE, Francois. 1880 Poesies: 1869-1874. Les Humbles. Ecrit pendant la siege. Plus de sang. Promenades et interieurs. Le Cahier Rouge. Parfis: Alphonse Lemerre.

1881 Poesies: 1864-1869. Le Reliquaire. Intimites. Poemes modernes. La greve des Forgerous. Paris: Alphonse Lemerre.

DARIO, Ruben. 1917-1919 Obras Completas. 22 tomos. Madrid: Ed. Mundo Latino.

1950-1955 Obras Completas. 5 Tomos. Madrid: Afrodisio Aguado.

1989 El modernismo y otros ensayos. Ed. de Iris M. Zavala. Madrid: Alianza Editorial.

1999 Autobiografia. Espana contemporanea. Mexico: Ed. Porrua.

2007 Obras Completas. Volumen I: Poesia. "Opera Mundi". Barcelona: Galaxia Gutenberg-Circulo de Lectores.

DE DIEGO, Rosa. 2000 "Introduccion" a Antologia de la poesia romantica francesa. Madrid: Catedra.

GAUTIER, Theophile. 2004 Oeuvres poetiques completes. Ed. establecida por Michel Brix. Paris: Bartillat.

GAVIDIA, Francisco. 1974 Obras Completas. Recopilacion de Jose Mata Gavidia. San Salvador: Direccion de Publicaciones del Ministerio de Educacion de El Salvador.

GUANDIQUE, Jose Salvador. 1965 Gavidia, el amigo de Dario. San Salvador: Direccion General de Publicaciones del Ministerio de Educacion.

HEREDIA, Jose-Maria de. 1981 Les Trophees. Ed. de Anny Detalle. Paris: Gallimard.

HERNANDEZ AGUIrre, Mario. 1968 Gavidia. Poesia, Literatura, Humanismo. San Salvador: Direccion de Publicaciones del Ministerio de Educacion.

JIMENEZ, Juan Ramon. 1946 "El modernismo poetico en Espana y en Hispanoamerica", Revista de America, VI, pp. 17-30.

LECONTE DE LISLE, Charles. 1985 Poemes barbares. Ed. de Claudine Gothot-Mersch. Paris: Gallimard.

1994 Poemes antiques. Ed. de Claudine Gothot-Mersch. Paris: Gallimard.

LLOPESA, Ricardo. 1989 "Precedentes del modernismo", Turia. Revista cultural, no. 12, pp. 15-24.

1991 "Prologo" a Mendes, C., en Pequenos poemas en prosa. Valencia: Ed. Ojuebuey.

1992 "Pensamiento de otono de Ruben Dario", Barcarola. Revista de Creacion Literaria, (39): 209-215.

1995 'Prologo" a Mendes, C., en Lesbia. Valencia: Instituto de Estudios Modernistas.

LOPEZ MORILLAS, Juan. 1944 "El Azul ... de Ruben Dario", Revista Hispanica Moderna, 10, pp. 9-14.

MAPES, Erwin K. 1925 L'influence francaise dans l'oeuvre da Ruben Dario. Paris: Librairie Ancienne Edouard Champion.

MARASSO, Arturo. 1973 Ruben Dario y su creacion poetica. Buenos Aires: Editorial Kapelusz.

MARTINEZ, Jose Maria. 1998 "Introduccion" a Dario, R., en Azul ... / Cantos de vida y esperanza. Madrid: Catedra.

MENDES, Catulle. 1885 Les poesies: Philomela, Sonnets, Panteleia, Serenades, Pagode, Soirs moroses, Contes epiques, Hesperus, Intermede, Le Soleil de Minuit. Paris: P. Ollendorff.

PEREZ, Alberto Julian. 1992 "Los comienzos poeticos de Dario: Romanticismo y Parnaso", Anales de Literatura Hispanoamericana,vol. 21, pp. 483-494.

PHILLIPS, Allen W. 1974 "Ruben Dario y sus juicios sobre el Modernismo", en H. Castillo (ed.), Estudios criticos sobre el modernismo. Madrid: Gredos.

PRUDHOMME, Sully. 1872 Poesies 1866-1872. Les Epreuves. Les Ecuries d'Augias. Croquis italiens. Les solitudes. Impressions de la guerre. Paris: Alphonse Lemerre.

1900 Poesies 1865-1866. Stances etpoemes. Paris: Alphonse Lemerre.

REVEL, Emile. 1942 Leconte de Lisle animalier et le gout de la zoologie au XIXe siecle. Marseille: Imp. du Semaphore.

ROCUANT, M. L. [s.f.] Los liricos y los epicos. Madrid: Rivadeneyra.

SELLES, Carmen Luna. 2002 La exploracion de lo irracional en los escritores modernistas hispanoamericanos. Literatura onirica y poetizacion de la realidad. Santiago de Compostela: Universidade de Santiago de Compostela. Santiago de Compostela.

SEQUEIRA, Diego Manuel. 1945 Ruben Dario criollo, o Raiz y medula de su creacion poetica. Ed. Guillermo Kraft. Buenos Aires.

1964 Ruben Dario criollo en El Salvador: segunda estada o atalaya de su revolucion poetica. Nicaragua: Editorial Hospicio. Nicaragua

SILVA CASTRO, Raul. 1934 Obras desconocidas de Ruben Dario escritas en Chile y no recopiladas en ninguno de sus libros. Santiago de Chile: Prensas de la Universidad de Chile.

1966 Ruben Dario a los veinte anos. Santiago de Chile: Editorial Andres Bello.

SILVESTRE, Armand. 1880 Poesies 1866-1872. Rimes neuves et vieilles. Les Renaissances. La Gloire du souvenir. Paris: Alphonse Lemerre.

TORUNO, Juan Felipe. 1969 Gavidia. Entre Raras Fuerzas Etnicas. San Salvador: Direccion de Publicaciones del Ministerio de Educacion.

UHRHAN de Irving, E. 1970 "Ruben Dario y Narciso Tondreau, intimos amigos de Chile", en Actas del Tercer Congreso Internacional de Hispanistas, coord. por Carlos H. Magis, pp. 883-892.

Miguel Angel FERIA

UFR d'Etudes Interculturelles de Langues Appliquees. Universite Paris Diderot-Paris 7

miguelangelferia@gmail.com

(1) El propio Gavidia lo explicaba pormenorizadamente en un importante articulo, "Historia de la introduccion del verso alejandrino frances en castellano". Publicado originalmente en la revista salvadorena La Quincena, ano I, tomo II, no. 19, 1 de enero de 1904. Mas tarde volvio a editarse, con ciertas variantes, en Obras de Francisco Gavidia. Poemas y teatro (1913) y en el Boletin de la Biblioteca Nacional, 2a epoca, no. 12-13, enero de 1934. Posteriormente ha sido recogido y comentado por Juan Felipe Toruno en Gavidia. Entre Raras Fuerzas Etnicas, pag. 41 y ss.; por Mario Hernandez Aguirre en Gavidia. Poesia, literatura, humanismo, pag. 190 y ss.; y por Jose Salvador Guandique en Gavidia, el amigo de Dario, tomo I, pag. 75 y ss. Para un amplio y detallado analisis de los condicionantes prosodicos, acentuales, ritmicos y eufonicos del alejandrino gavidiano, remitimos al lector a dichas obras.

(2) Diego Manuel Sequeira, en su obra Ruben Dario criollo, o Raiz y medula de su creacion poetica, aporta una lista de autores franceses cuyos ejemplares conserva todavia la Biblioteca Nacional de Nicaragua, explicitando ademas el ano de edicion de cada obra. En su "frances aprendido intuitivamente", segun declara Sequeira, Dario pudo leer La vie et la mort d'un Clown (1879) de Catulle Mendes, y varios titulos de Gautier: Emaux et camees (edicion de 1881), Spirite (1877), L'Orient (1877), Portraits contemporains (1874), Le Capitaine Fracasse (1880), Fusans et eaux fortes (1881), Voyage en Italie (1872), Histoire du Romantisme (1877) y Romans et contes (1880). Tambien contaba la Biblioteca Nacional con antologias como la de P. Poitevin Petits Poetes francais, depuis Malherbe jusqu 'a nos jours (1880) y con las colecciones de la Revue des deux mondes de 1880 a 1884.

(3) Aparecio originalmente en la Revista de Artes y Letras, 1888, tomos XI y XII. Recogido en Silva 1934: 186-212.

(4) Prefacio al libro de Jesus Hernandez Somoza Historia de tres anos de Gobierno Sacasa (1893). En Phillips, 1974: 121. Me ha sido imposible localizar ninguna de aquellas traducciones de Gautier firmadas por Barrios a las que alude Dario. Quizas se tratase de simples ejercicios privados que nunca vieron la luz.

(5) Publicado en El Porvenir de Nicaragua, no.16, 21 de diciembre de 1884, y recogido en Sequeira, 1945: 177-178.

(6) "La petite flamme bleue" pertenece a la coleccion Les oiseaux bleus (1888). Suponemos que Dario lo habria leido en alguna de las publicaciones periodicas a las que Mendes entregaba sus textos antes de compilarlos en volumen, por ejemplo la Revue des deux mondes.

(7) "El Cristo de los ultrajes" aparecio por vez primera en la madrilena Revista nueva, no. 2, agosto de 1899.

(8) Gautier, en una pasaje del "Charles Baudelaire" integrado en Fusains et eaux fortes, se refiere a la acidia del poeta en estos terminos: "Le degout et l'horreur des monstruosites modernes le jettent dans un spleen a faire paraitre le sepulcral Young d'une gaiete folatre ...". Por otro lado, ya el poeta zaragozano Eusebio Blasco habia incluido en su segundo poemario, Arpegios (1866) una pieza de amor de signo posromantico titulada precisamente "Spleen". Quizas fuese esta la primera vez que el vocablo se emplease en espanol.

(9) La Epoca, fundado en 1881 y dirigido por Eduardo MacClure, nacio como un diario conservador que, tras la llegada de Dario, comenzo a dar cabida en su seccion literaria a los autores mas modernos tanto en lengua espanola--Jose Marti, S. Chocano, el propio Dario--como en frances--Catulle Mendes--.

(10) Unos parrafos mas adelante, Dario trae a colacion una interesante anecdota en la que los dos jovenes amigos discutian sobre sus ideales literarios. La postura del joven Dario en Chile era la de una ferrea defensa del Parnaso, frente a la pronta desilusion de su amigo Balmaceda: "Basta de novelitas de Mendes de frases coloreadas, de hojarasca de color de rosa. El fondo, la base, Ruben, eso es lo que hay que ver ahora--. Yo quise persuadirle de que no arrojase su clamide para vestir el leviton del precepto.--Se artista, no quieras ser sabio. Pinta, cincela ...".

(11) A la salida de Abrojos, Pedro Balmaceda publico una resena en la cual, tras apuntar los ecos de Becquer, Musset o Heine, no dudaba en destacar que "Dario es el primer cantor de la nueva escuela que ha llegado a nuestras playas. F. Coppee, A. Silvestre, Arene y todos los parnasiens del gran barrio de Paris, si comprendiesen el espanol, dirian que Dario es un hermano" (Silva 1966: 177-178). Evidentemente, al expresar estos pensamientos, Balmaceda no aludia directamente a Abrojos, sino a toda la obra todavia inedita que su amigo escribia por entonces y que despues habria de conformar Azul ... Tan solo unos meses despues de publicarse Abrojos, Ruben se presentaria a un certamen que buscaba "una coleccion de 12 a 15 poesias del genero subjetivo de que es tipo el poeta Becquer" y un "Canto epico a las glorias de Chile". Su canto civico, dedicado al presidente de la Republica, Jose Manuel Balmaceda, merecio el primer premio. Por su parte, las Rimas, que obtuvieron una mencion de honor, no acertaban en realidad a reproducir los medios tonos becquerianos, lo vago y sugerente del lirismo del poeta sevillano. En algunas de estas rimas asistimos, incluso, a un desarrollo embrionario de la concepcion poetica parnasiana: "En el libro lujoso se advierten / Las rimas triunfales: / Bizantinos mosaicos, pulidos / Y raros esmaltes, / Fino estuche de artisticas joyas, / Ideas brillantes; / Los vocablos unidos a modo / De ricos collares ...".

(12) Junto a esta resena, Dario escribio un prologo para el segundo poemario de Tondreau, Asonancias, libro que nunca veria la luz. El paratexto de Ruben, sin embargo, ha sido publicado en varias ocasiones, y de el caben destacarse algunos juicios del poeta sobre la lirica de corte descriptivo de Tondreu, cercana, en su opinion, a la de un Loti, un Richepin o un Baudelaire. Sin embargo, y como sucede en la precitada resena a Penumbras, Dario vuelve aqui a dejar algunas reflexiones sobre el verso frances y el espanol que denotan hasta que punto andaba aun buscando el camino de la renovacion poetica de nuestro idioma: "En cuanto a sus metros [de Tondreau], son los hermosos metros castellanos, mil veces superiores a los franceses". Vid. "El libro Asonantes de Narciso Tondreau", publicado originalmente en la chilena Revista de Artes y Letras, 1889, tomo XIV (Silva 1934: 278-295).

(13) Jose Maria Martinez (1998: 95), por su parte, ha senalado una probable fuente del articulo de Dario en el ensayo "Symbolistes et decadents" de Maurice Peyrot, publicado originalmente en la Nouvelle Revue el 1 de noviembre de 1887. Alli, Peyrot detalla los rasgos fundamentales de las poeticas decadentes y simbolistas, citando y analizando a sus principales figuras, desde el precursor Baudelaire hasta Verlaine, Mallarme, Moreas, Huysmans o incluso Rimbaud, de quien transcribe el soneto "Voyelles". Peyrot, ademas, acuna en una frase el termino del que Dario se sirvio para bautizar el nuevo movimiento lirico americano: "C'est sans doute afin de prouver les idees plus modernistes peuvent etre traitees en Style decadent que Stephane Mallarme ...". Todavia en otro articulo del 13 de julio de 1888 dedicado a Judith Gautier, ya divorciada de Catulle Mendes, se referia Dario a este como "ese poeta rubio, decadente y simbolista", pasando por alto su condicion de parnasiano. Cf. "Hija de su padre", originalmente en La libertad electoral (Silva 1966: 213-217).

(14) Eduardo de la Barra (1839-1900) fue el gran poeta del romanticismo chileno, traductor y teorico de la versificacion castellana. Miguel Luis Rocuant le dedico un capitulo en su obra Los liricos y los epicos. Poesia chilena (s.f.) donde afirma de el que "se dejo influir por las mas diversas ideas literarias y filosoficas" y analiza y transcribe dos traducciones parnasianas de De la Barra que consideraba ineditas, "El vaso roto" de Sully-Prudhomme y "Antonio y Cleopatra" de Heredia. A ellas debe sumarse la traduccion de "La vispera" de Heredia que el poeta chileno presento en 1893 en la Revista Puertorriquena. La amistad entre Dario y de la Barra se remonta a los primeros dias del nicaraguense en Chile, cuando gustaba frecuentar la casa del viejo poeta y sobre todo su nutrida biblioteca, colmada de libros franceses modernos. Pese a todo, Eduardo de la Barra no rebaso nunca los limites del romanticismo en su poesia, y siempre que pudo se manifesto contrario a las mayores innovaciones modernistas.

(15) Ya el propio Juan Valera, en la segunda de sus "Cartas americanas", publicada en El Imparcial el 29 de octubre de 1888, opinaba que "en la prosa hay mas riqueza de ideas; pero es mas afrancesada la forma. En los versos, la forma es mas castiza. Los versos de usted se parecen a los versos espanoles de otros autores ...". Enrique Anderson Imbert (1952: XIV) explicaba la mayor novedad de la prosa de Azul ... en estos terminos: "[Dario] era timido y, antes de decidirse, esperaba a que le dieran una senal. Habia visto triunfar la prosa artistica en Gautier, Flaubert, los Goncourt, Saint-Victor, Mendes y Loti. En America, los primeros signos de este cambio habian aparecido tambien en prosa. Y le parecio seguro estrenarse en prosa. Quiza estimara en si mismo mas al versificador que al prosista; y se arriesgo a experimentar con lo que le interesaba menos ...".

(16) No resulta nada improbable que Dario hubiese leido esta traduccion anonima de Gautier, y que quedara fascinado. Ahondando en esta cuestion, Silva Castro (1934: LXXVII) senala el parecido de algunas frases de Gautier, como "Los montantes de las puertas, pintados a la aguada en lila suave, representa aventuras mitologicas y galantes", con otras de Dario tal "... el salon de los tiempos galantes, con cuadros del gran Watteau y de Chardin ...". Empero, y sin negar a priori la hipotetica intertextualidad, no debe obliterarse el contexto literario general en el que se escribio Azul ... ni la condicion esencialmente poligenetica de la obra de Dario. Asi, estas descripciones de estancias suntuosas y japonerias bien pueden no haber partido de texto alguno de nadie en concreto, y a la misma vez de todos: de los hermanos Goncourt, de Gautier o de algunas obras de su hija Judith que Dario conocia bien como Le livre de jade o Le dragon imperial. Incluso podian deberse a la observacion directa de aquellos salones orientalizantes que adornaban los domicilios de Pedro Balmaceda Toro o Carlos Toribio Robinet, en los que Dario sonaba con un lujo fuera de su alcance.

(17) Un cuento como "La ninfa" guarda, en este sentido, innegables paralelismos con "Lesbia", de C. Mendes, tanto en el plano formal y estilistico como en el argumental, desde el refinamiento del ritmo y su flexibilidad musical, la brevedad y concision de oraciones y descripciones, la plasticidad y los juegos cromaticos y sinestesicos, las aliteraciones e iteraciones, hasta la sensualidad e incluso el nombre y el caracter del protagonista femenino. El propio Dario confesaba en Historia de mis libros que para "La ninfa", "los modelos son los cuentos parisienses de Mendes, de Armand Silvestre, de Mezeroi ...". Sin embargo, a la hora de abordar los contenidos eroticos, el nicaraguense no siguio a pies juntillas la estela de dichos autores. Tal como ya senalara con acierto Erwin K. Mapes (1925: 40), en Mendes y Silvestre el sentimiento amoroso es puramente fisico, "chez Mendes, toujours elegant, chez Silvestre tres souvent d'une grossierete degoutante", mientras que en Dario, por el contrario, la sexualidad "a toujours quelque chose de religieux". Analogas coincidencias pueden senalarse entre "El palacio del sol" de Dario y algunos de los cuentos y "Petits poemes en prose" de La chanson qui reve de Mendes--"Martine et son ange" y "Le jardin des jeunes ames" fundamentalmente--. En cuanto a las evocaciones plasticas del paisaje urbano que Dario agrupa en el "Album porteno", ya Jose Maria Martinez (1998: 221) subrayo su ascendencia directa en los textos que Mendes incluyo en Las folies amoreuses (1877) bajo el epigrafe de "Imaginerie parisiense": "Limpasse. Eauforte", "Le chaval et le cavalier. Dessin a la plume" y "Les balcons roses. Sanguine". Por lo que respecta a las fuentes parnasianas de << El velo de la reina Mab >>, E. K. Mapes (1925: 44) trajo a colacion << La peau de tigre >> de Theophile Gautier, "Les Dons des fees" de Baudelaire y algunos pasajes de Catulle Mendes en los cuales asoma la misma la aparicion de un Hada sobre fantastica cabalgadura: "L'Almanach"--Pour lire au lit--y "La visitation"--Hesperus--. Por su parte, en "El rubi" Dario incluye la figura de un gnomo llamado "Puck", personaje central de algunos cuentos de Mendes como "Le ramasseur de bonnets", "Puck dans l'orgue de Barbarie" o "Le lit enchante". La morada del gnomo, una gruta recamada de piedras preciosas, parece inspirarse igualmente en otro texto de Mendes, "Fleurs et pierreries".

(18) En su prologo, Eduardo de la Barra opinaba ya que "la pintura del tigre es a la manera de Leconte de Lisle", pese a ciertos errores en la ambientacion, impropios del maestro del Parnaso, que comete Dario, como el haber situado la escena en Africa en lugar de la India, o el incluir la presencia, forzada por la rima consonante, de un "kanguro" en dicho continente. Algunos de estos deslices fueron en seguida subsanados por el poeta, y para la segunda edicion del libro, el propio Dario escribe en una de sus "Notas" finales que "esta atendido lo indicado por el prologuista". Asi, donde antes ponia "selva africana" se lee "selva indiana" en la edicion de 1890, si bien el mentado "kanguro" asoma todavia "por el ramaje oscuro". Pese a todo, el nicaraguense nego rotundamente, y por partida doble, cualquier filiacion entre "Estival" y su admirado Leconte de Lisle. En otra de las notas que adjunta al poema en la segunda edicion afirma que "mucho tiempo despues de la publicacion de Azul ... llegaron a mis manos las Odas barbaras de Leconte de Lisle y entre ellas me llamo la atencion "El sueno del jaguar". Encontre, holgandome de ello, una coincidencia, aunque lejana, entre esa obra del maestro y la humildisima "Estival" mia". Y aun en Historia de mis libros perjura Ruben que "algun escaso lector de tierras calientes ha querido dar a entender que--!tratandose de tigres!--mi trabajo podia ser, si no hurto, traduccion de Leconte de Lisle. [...] Ello me hizo sonreir ...". Podemos creer los argumentos de Dario, achacando a una simple coincidencia las similitudes entre ambos poemas. Si no mentia, si es cierto que solo "mucho tiempo despues" tras la publicacion del Azul ... de 1888 tuvo acceso a los Poemes barbares--cuyo titulo confunde en 1890 con las Odas barbaras del italiano Carducci--, estariamos ante una de tantas analogias, nada infrecuentes, entre autores de una misma epoca que se desconocen mutuamente. Signos epocales. Aunque tambien pudiera darse el caso, nada improbable, de que Ruben hubo llegado a recrear motivos tan propios de Leconte de Lisle por vias secundarias, bien por traducciones o imitaciones hispanicas de sus poemas, bien por resenas o ensayos sobre el poeta frances en los que se diseccionara su lirica y que le habrian servido de punto de partida. Sea como fuere, cuando Ruben esta escribiendo su poema conoce ya al autor de los Poemes barbares, a quien cita por vez primera, recordemos, en enero de 1887. Y en esa misma edicion segunda de Azul ... en la que negaba el parentesco de "Estival" con Leconte de Lisle no dudo en incluir un soneto dedicado precisamente al maestro parnasiano.

(19) Ya Jose Maria Martinez (1998: 265) ha senalado acertadamente la influencia de A. Silvestre en ambas piezas, basandose, para ello, en ciertas pistas lexicas tal la inclusion de palabras de extrana etimologia como "volubilis", termino que el nicaraguense habia tomado prestado de un poema de Silvestre, "Pensee d'Automne"--Roses d'Octobre--. E. K. Mapes (1925: 97) ha querido ver la huella de Leconte de Lisle en "Autumnal" alegando ciertas semejanzas entre la descripcion de las flores del poema rubendariano--"... la rosa virgen, / la blanca margarita, / la azucena gentil, y las volubilis / que cuelgan de la rama estremecida" y aquella llevada a cabo en "Cunacepa"--Poemes antiques--: "la liane aux cent noeuds etreint les rameaux lourds, / et laisse, du sommet des immenses feuillages, / pendre ses fleurs de pourpre au milieu des herbages ...".

(20) Con anterioridad, La Epoca habia anunciado, en su numero del 16 de noviembre de 1886, la inminente publicacion de un libro de Dario, El rey burgues, obra que supuestamente llevaria "como introduccion varios juicios y apreciaciones [...]. Entre estos figurara una carta de Armand Silvestre, muy honrosa para el senor Dario" (Silva 1934: 255). La susodicha carta de Silvestre nunca se publico, y todavia hoy permanece inedita. Cabe la posibilidad de que el poeta frances se la enviase a Dario agradeciendole su traduccion de "Pensee d'Automne". Uno de los amigos chilenos de Ruben, Manuel Rodriguez Mendoza, le envio una carta a El Salvador, fechada en julio de 1889--y publicada luego en El Imparcial de Guatemala el 3 de noviembre--en la cual le preguntaba si en Centroamerica "saben que Armando Silvestre, Leopoldo Alas, la senora Pardo Bazan [...] son tus amigos, y los unos te llaman hermano, y los otros su igual, y todos te aplauden ..." (Sequeira 1964: 106). Esta supuesta "amistad" entre Dario y Silvestre se restringe, probablemente, a aquella carta, a una simple nota cordial: la primera vez que aparecio el cuento "El rubi" en La libertad electoral de Santiago de Chile--9 de junio de 1888--incluia esta dedicatoria de Dario: "A Armand Silvestre, en pago de una frase bondadosa". Hacia el final de su vida, la percepcion que Dario tenia de Silvestre habia cambiado significativamente, aunque no por ello le negara el fiel elogio. Asi leemos en Historia de mis libros: "Bien es sabido que, a pesar de sus particularidades harto rabelesianas y de su excesiva galoiserie, Silvestre era un poeta en ocasiones delicado, fino y sentimental". Para un analisis comparativo entre "Pensee d'Automne" y "Pensamiento de otono", vid. Llopesa, 1992: 209-215.

(21) Entre los rasgos parnasianos que Ruben destacaba de Azul ..., no deja de resultar significativo que el mismo resalte, con agudeza, la "adjetivacion francesa" y "el escogimiento verbal de Heredia", pues en efecto sobre estos principios se asienta gran parte de la revolucion linguistica del modernismo. Su renovado metodo de adjetivacion y seleccion lexica supuso un radical abandono de los cliches de la poesia tradicional espanola, cuya lengua estaba por entonces camino de una perniciosa fosilizacion: por ese flanco le lloverian a Dario las mayores criticas, por su afan de ampliar con valentia el diccionario y de adaptar al espanol el adjetivo enfatico, pintoresco y vigoroso del parnasianismo.

(22) Alli, Gavidia desentranaba el ideal artistico de Dario a la luz de sus "maestros", entre los que destacaba a Victor Hugo, Zola, Dumas hijo, Flaubert, Guy de Maupassant, Catulle Mendes o Richepin. Luego, al analizar el caracter de los versos de Azul ..., se sirvio de una retorica parnasiana que sin duda haria las delicias del Dario de 1889: "Sus versos son cadenas de flores, sinfonias de organo, risa de teclado, la inmensa tirania de la dulzura, [...] columnas del Partenon, las ansas en forma de pecho de bacante de las crateras griegas, las copas de Benvenuto Cellini ..." (Sequeira 1964: 24-35).

(23) "La pipa de opio" habia sido ya traducida al espanol por el argentino Carlos Olivera en 1878. Para un detallado analisis de "El humo de la pipa" de Dario, remitimos a Selles, 2002: 41-45.

(24) Para un extenso analisis de "Caupolican" a la luz del parnasianismo, cf Perez, 1992: 483-494. Alli, el critico se centra en estudiar mayoritariamente la condicion de "sutil artefacto cultural" de un poema de naturaleza parnasiana como este, atendiendo al sujeto lirico impersonal y a las tecnicas descriptivas empleadas por el Dario mas deudor de la Escuela.

(25) La poetizacion de lo cotidiano presente en "De invierno" engarza con una tradicion romantico-parnasiana que podria remontarse a ciertos poemas de Nerval como "La cousine". Armand Silvestre, en La Chanson des heures o Catulle Mendes en sus Soirs moroses recogen numerosos lienzos en los que se representan interiores parisinos, sensuales y aristocraticos como el que aqui nos pinta Ruben. Sin salimos del Parnaso, Francois Coppee nos dejo igualmente numerosas estampas del genero en titulos como Les Intimites o Promenades et interieurs. Como acertadamente indica Rosa de Diego (2000: 659), en Francia esta corriente "llegara al mejor Rimbaud de "En el cabaret verde", "La tunanta", "Sueno para el invierno", "El aparador", etc., siendo el intermediario [...] Francois Coppee, al que tanto imita, aunque se burle de el, el autor de Una temporada en el infierno". En Hispanoamerica gozo de amplia fortuna entre poetas modernistas anteriores a Dario como Gutierrez Najera.

(26) El "Medallon" de Leconte se complementa con la nota informativa que Dario le dedicaba al final del volumen, en la cual se exhibe no poca erudicion respecto al Parnaso: "Es uno de los mas vigorosos poetas franceses. A el escribio Victor Hugo enviandole uno de sus libros: "Jungamos dextras". Es de la aristocracia de los hombres de letras. Lo cual aisla, segun decia Baudelaire al hablar de Gautier. El mismo autor de las Flores del mal dijo de Leconte de Lisle: "Il appartient dailleurs a cette famille desprits qui ont pour tout ce qui n'est pas superieur un mepris si tranquille qu'il ne daigne meme pas s'exprimer". La "Nota XXX" de Dario a Catulle Mendes reza, por su parte, como sigue: "Este maravilloso conteur y poeta desciende de una familia portuguesa judia. Ha publicado muchas obras que le han dado su titulo de principe de las letras. Victor Hugo le amo paternalmente. Se caso con la hija de Theophile Gautier y se divorcio al poco tiempo. Vive en Paris". Es de notar como Dario, tanto en el apunte dedicado a Leconte de Lisle como en el de Mendes, alude a la opinion que de ambos tenia una firma tan autorizada en Hispanoamerica como la de Victor Hugo. Acaso, sirviendose de esta estrategia, el joven nicaraguense dotaba de una suerte de carta de nobleza a sus querencias parnasianas, salvaguardandose asi de los criticos que, obsesionados todavia con la voz viril y romantica del viejo Hugo, pudieran tacharle de simple currutaco decadente.

(27) Sin duda, este "Medallon" podria inclinarnos a pensar que la obra de Jose Joaquin Palma (1844-1911) se situaba en la orbita del parnasianismo. Sin embargo, Palma se mantuvo dentro de los margenes del segundo romanticismo americano, y es la nota doliente, victorhuguesca, del exiliado, mezclada al intimismo becqueriano y al requiebro de album femenino, aquella que se percibe con mayor continuidad en sus versos, recogidos en el volumen Poesias de J. Joaquin de la Palma (Tegucigalpa, 1882). Ello no quita que Palma conociera a los poetas parnasianos, tal como podemos comprobar en su resena a la obra de Dario A. de Gilbert, publicada en La Bandera Nacional de Guatemala el 19 de abril de 1890: "Si [Dario] hubiera vivido en Paris en estos ultimos anos, perteneceria a los parnassiens. Habria escrito y cenado en el Barrio Latino con Leon Dierx, Ernest d'Hervilly, Albert Glatigny, Sully-Prudhomme, Catulle Mendes, Armand Silvestre, Francois Coppee y con nuestro cubano el incomparable Jose Maria de Heredia ...". Probablemente, esta resena dio pie al "Medallon" de Dario, quien consideraria a Palma "uno de los suyos" dado su conocimiento del Parnasse.

(28) Ambos sonetos aparecerian sucesivamente en la seccion "Le Moyen Age et la Renaissance" de Les Trophees (1893). A la altura de 1890, Ruben Dario podia haberlos conocido a traves de otra serie de publicaciones anteriores: "Sur le Pont-Vieux" se integraba, por ejemplo, en Le Livre des sonnets (1875) editado por Charles Asselineau y en el tercer Parnasse Contemporain (1876). Por su parte, "Le Vieil orfevre" habia visto ya la luz en la obra de Charles Davillier Recherches sur l 'orfevrerie en Espagne au Moyen Age et a la Renaissance (1879), en la revista Paris-Moderne en su numero del 1 de abril de 1882, en la Revue bleue el 19 de diciembre de 1885, en la obra de Jules Lemaitre Les Contemporains (2a serie, 1886), en la revista Le Semeur el 25 de febrero de 1888 y en una Anthologie des poetes francaises du XIX siecle de 1888. Vease la "Notice" adjunta en el Dossier que Anny Detalle incluye al final de su edicion de Les Trophees, Gallimard, 1981.

(29) Uno de aquellos criticos fue el argentino Domingo Martinto, quien hermanaba al Dario de 1890 con los disidentes de la Escuela, Coppee y Sully-Prudhomme, antes que con Mendes o Heredia: "Se pretende que Vd. imite a los franceses, que ama con especial carino a Catulle Mendes, y aunque estoy conforme con ello en lo que se relaciona a la parte plastica, a la factura de sus obras, no pienso lo mismo acerca de su fondo. En Vd. hay mucho mas espontaneidad, muchos mas quilates de pensamiento [...], y al seguir en algo su modo [...] lo ha hecho con la misma inteligencia que Sully-Prudhomme y Coppee, que mas que Vd. aun se dejaron influenciar por la poetica y retorica de los parnasianos". "Una carta literaria", La Union, 17 de mayo de 1890. En Sequeira, 1964: 232-234.

(30) Merecen mencionarse, a este respecto, Costa Rica Ilustrada (1890-1892) y Revista de Costa Rica (1892). En la primera de ellas, fundada por Prospero Calderon, aparecieron algunos poetas modernistas, aparte de Dario, como Gutierrez Najera y Julian del Casal, al tiempo que se tradujeron textos de poetas romanticos y parnasianos--Coppee y Catulle Mendes--. La Revista de Costa Rica conto tambien con la colaboracion y el apoyo de Ruben, e igualmente presento algunas versiones de romanticos y parnasianos como Theodore de Banville y Francois Coppee.

(31) Asi reza la dedicatoria de Dario en el volumen conservado en la BNE: "A mi queridisimo y admirado Sal / vador Rueda, enemigo de los [j] ohtumbas, / Recuerdo y Carino / Ruben Dario / Madrid, 6 de setiembre del 92".

(32) A continuacion recoge Marasso un gran numero de reminiscencias del lexico y las imagenes que Dario podria haber tomado de la obra de Gautier para construir su poema "Portico", tentativa de dominio de la paleta del parnasiano aplicada a su propia vision de Espana y, sobre todo, de la Andalucia colorista que encarnaba la poesia de Salvador Rueda.
COPYRIGHT 2016 Universidad Complutense de Madrid
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2016 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Feria, Miguel Angel
Publication:Anales de la Literatura Hispanoamericana
Article Type:Ensayo critico
Date:Jan 1, 2016
Words:15533
Previous Article:La antigua Roma en la narrativa de Ruben Dario.
Next Article:Los Ruben Dario de Juan Ramon Jimenez. Retrato con el mar de fondo.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2018 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters